{"id":15377,"date":"2016-02-05T10:02:10","date_gmt":"2016-02-05T15:02:10","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/renovacion-eclesial\/"},"modified":"2016-02-05T10:02:10","modified_gmt":"2016-02-05T15:02:10","slug":"renovacion-eclesial","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/renovacion-eclesial\/","title":{"rendered":"RENOVACION ECLESIAL"},"content":{"rendered":"<p>Una constante necesaria<\/p>\n<p>\tLa \u00abrenovaci\u00f3n\u00bb de la Iglesia es una constante hist\u00f3rica, puesto que la Iglesia est\u00e1 en \u00abpermanente reforma\u00bb (cfr. concilio de Letr\u00e1n V, ses. 12). La Iglesia de todos los siglos est\u00e1 habituada a esa llamada a la renovaci\u00f3n y santidad, puesto que tiene que \u00abavanzar continuamente por la senda de la penitencia y de la renovaci\u00f3n\u00bb (LG 8).<\/p>\n<p>\tLa reforma es aut\u00e9ntica cuando corresponde a una \u00e9poca y situaci\u00f3n concreta, como fidelidad a las nuevas gracias y luces del Esp\u00ed\u00adritu, en armon\u00ed\u00ada con otras gracias recibidas durante toda la historia eclesial. En la segunda plegaria eucar\u00ed\u00adstica se pide por esta santificaci\u00f3n y renovaci\u00f3n eclesial (\u00abll\u00e9vala a su perfecci\u00f3n por la caridad\u00bb), como una respuesta al amor de Cristo que \u00abam\u00f3 a la Iglesia hasta entregarse en sacrificio por ella\u00bb, y as\u00ed\u00ad la hizo \u00absanta e inmaculada\u00bb (Ef 5,25-27).<\/p>\n<p>\tEn los documentos conciliares y postconciliares del Vaticano II aflora con frecuencia una llamada apremiante a la renovaci\u00f3n evang\u00e9lica de la Iglesia, en vistas a profundizar en su realidad de misterio y comuni\u00f3n, y a desarrollar su dinamismo misionero. En los mismos textos conciliares se habla con cierta frecuencia de los objetivos del Concilio, indicando la necesidad de renovaci\u00f3n personal y comunitaria para conseguir los objetivos trazados \u00abEste sacrosanto Concilio se propone acrecentar de d\u00ed\u00ada en d\u00ed\u00ada entre los fieles la vida cristiana\u00bb (SC 1).<\/p>\n<p>\tExiste un proceso hist\u00f3rico continuo de decantaci\u00f3n, que es de purificaci\u00f3n a la luz del evangelio. En Cristo se desvela el misterio del tiempo. El \u00abmisterio de la iniquidad\u00bb (2Tes 2,17) est\u00e1, de alg\u00fan modo, en todo coraz\u00f3n y en toda instituci\u00f3n humana, tambi\u00e9n en las instituciones de la Iglesia peregrina. Pero el \u00abmisterio de la piedad\u00bb (1Tes 3,16) es capaz de ir neutralizando todo resultado defectuoso o pecaminoso. Mientras tanto, todo defecto, por comprensible que sea, produce una reacci\u00f3n de sentido contrario y de parecida intensidad, que obliga a una correcci\u00f3n dolorosa, a veces incluso por la permisi\u00f3n providencial de persecuciones y de fracasos.<\/p>\n<p>\tRenovaci\u00f3n de personas y estructuras<\/p>\n<p>\tLa responsabilidad de todo creyente se debe concretar en un examen sobre si \u00ablos defectos de su vida religiosa, moral y social, han velado m\u00e1s bien que revelado el genuino rostro de Dios y de la religi\u00f3n\u00bb (GS 19). \u00abEl Concilio Vaticano II&#8230; tuvo como objetivo principal el de despertar la autoconciencia de la Iglesia y, mediante su renovaci\u00f3n interior, darle un nuevo impulso misionero en el anuncio del eterno mensaje de salvaci\u00f3n\u00bb (Slavorum Apostoli 16). El camino del \u00abJubileo\u00bb del a\u00f1o 2.000 es tambi\u00e9n una llamada a emprender un itinerario de renovaci\u00f3n evang\u00e9lica (cfr. TMA 20, 33, 36, 42), evitando los retrasos y las median\u00ed\u00adas en la aplicaci\u00f3n del concilio.<\/p>\n<p>\tLa renovaci\u00f3n se refiere especialmente a las personas.\tAl presentar la situaci\u00f3n actual de la sociedad, el Concilio no deja de apuntar que tal situaci\u00f3n \u00abexige cada vez m\u00e1s una adhesi\u00f3n verdaderamente personal y operante de la fe\u00bb (GS 7). La Iglesia se reforma desde dentro, am\u00e1ndola y renov\u00e1ndose personalmente para poder mejorar las estructuras. La renovaci\u00f3n es una actitud esperanzadora que incluye la alegr\u00ed\u00ada de ser Iglesia y la \u00abgratitud por el don de la Iglesia\u00bb (TMA 32).<\/p>\n<p>\tEn cuanto a los sacerdotes, habr\u00e1 que recordar que \u00ablos fines pastorales de renovaci\u00f3n interna de la Iglesia y de difusi\u00f3n del Evangelio por el mundo entero\u00bb, depender\u00e1n, en gran parte, del hecho de \u00abesforzarse por alcanzar una santidad cada vez mayor\u00bb (PO 12). A los laicos se les recuerda que \u00abtodos los cristianos deben reemprender el camino de la renovaci\u00f3n evang\u00e9lica\u00bb (CFL 16). A los miembros de la vida consagrada se les invita a una actitud relacional, que es base del seguimiento evang\u00e9lico como \u00abmemoria viviente del modo de vivir y actuar de Jes\u00fas\u00bb (VC 22).<\/p>\n<p>\tTodo lo que en el cristianismo no refleje las actitudes evang\u00e9licas de las bienaventuranzas, se convierte en obst\u00e1culo tanto para vivir la comuni\u00f3n como para el anuncio evang\u00e9lico. La Iglesia se renueva cuando aparece m\u00e1s claramente como \u00absacramento\u00bb, es decir, \u00absigno\u00bb transparente y portador de Cristo (cfr. LG 1). Esa transparencia es siempre de \u00abcomuni\u00f3n\u00bb o fraternidad, seg\u00fan el mandato del amor y como reflejo de la comuni\u00f3n trinitaria (cfr. LG 1 y 4). Sin esa renovaci\u00f3n evang\u00e9lica se producen actitudes atrofiantes en la comunidad eclesial, que pueden detectarse en todas las \u00e9pocas integrismo (formas opcionales que pretenden ser absolutas), naturalismo (falta de esp\u00ed\u00adritu sobrenatural), mediocridad (inmovilismo), disenso y cr\u00ed\u00adtica corrosiva, des\u00e1nimo, cansancio&#8230;<\/p>\n<p>\tLa renovaci\u00f3n permanente es parte integrante de la visibilidad de la Iglesia, por ser Iglesia de los \u00absignos\u00bb. Esta realidad no es est\u00e1tica, aunque s\u00ed\u00ad ontol\u00f3gica, pero supone, por su misma naturaleza, un dinamismo de continua revisi\u00f3n y renovaci\u00f3n, respetando siempre todo cuanto Cristo y sus Ap\u00f3stoles legaron a su Iglesia \u00abCaminando, pues, la Iglesia a trav\u00e9s de peligros y de tribu\u00c2\u00acla\u00c2\u00acciones&#8230; persevera siendo digna esposa de su Se\u00f1or, y no deja de renovarse a s\u00ed\u00ad misma bajo la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo hasta que por la cruz llegue a la luz sin ocaso\u00bb (LG 9). La renovaci\u00f3n interna llevar\u00e1 a la renovaci\u00f3n de los signos externos, en vistas a la libertad evang\u00e9lica de la Iglesia respecto a todo poder humano temporal. Todas las estructuras eclesiales tiene \u00abcaracter\u00ed\u00adstica ministerial\u00bb, es decir, de servicio (Const. Apost. Pastor Bonus n. 7).<\/p>\n<p>\tPara anunciar y testimoniar el Evangelio<\/p>\n<p>\tLa renovaci\u00f3n eclesial es en vistas a \u00abanunciar el Evangelio con la claridad de Cristo, que resplandece sobre la faz de la Iglesia\u00bb (LG 1). As\u00ed\u00ad la Iglesia  podr\u00e1 \u00abpresentar a sus fieles y a todo el mundo con mayor precisi\u00f3n su naturaleza y su misi\u00f3n universal\u00bb (ib\u00ed\u00addem). La doctrina misionera conciliar se convierte en una llamada urgente a la renovaci\u00f3n \u00abEl Santo Concilio invita a todos a una profunda renovaci\u00f3n interior a fin de que, teniendo viva conciencia de la propia responsabilidad en la difusi\u00f3n del Evangelio, acepten su cometido en la obra misional entre los gentiles\u00bb (AG 35). La \u00abnueva \u00e9poca misionera\u00bb (RMi 92) depender\u00e1 de esta renovaci\u00f3n eclesial.<\/p>\n<p>\tSe trata siempre de renovaci\u00f3n bajo la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo, quien, \u00abcon la fuerza del Evangelio rejuvenece a la Iglesia, la renueva incesantemente y la conduce a la uni\u00f3n consumada con su Esposo\u00bb (LG 4). Para ello, habr\u00e1 que proceder con discernimiento y fidelidad. Si la pauta de esta renovaci\u00f3n eclesial se encuentra en las bienaventuranzas, la Iglesia se hace misionera en la medida en que se renueve evang\u00e9licamente \u00abEl lenguaje del Evangelio, el lenguaje de las bienaventuranzas\u00bb (TMA 20).<\/p>\n<p>Referencias Bienaventuranzas, conversi\u00f3n, discernimiento del Esp\u00ed\u00adritu, Iglesia, penitencia, santidad.<\/p>\n<p>Lectura de documentos SC 1, 43; PO 12; OT 1; PC 2-4; AG 35; UR 6-7; EN 18.<\/p>\n<p>Bibliograf\u00ed\u00ada A. ANTON, La Iglesia de Cristo (Madrid, BAC 1977) VIII; G. COTTIER, La Chiesa davanti alla conversione. Il frutto pi\u00f9 significativo dell&#8217;Anno Santo, en Tertio Millennio Adveniente&#8230; Testo e commento teologico-pastorale (Cinisello Balsamo, San Paolo 1995) 160-171; J. DELICADO BAEZA, Para un examen de conciencia en la Iglesia ( BAC, Madrid, 1997); J. ESQUERDA BIFET, Il rinnovamento ecclesiale per una pastorale missionaria, en Chiesa locale e inculturazione nella missione, Roma, Pont. Univ. Urbaniana, 1987) 47-75; Idem, Renovaci\u00f3n eclesial y espiritualidad misionera para una nueva evangelizaci\u00f3n Seminarium 31 (1991) n.1, 135-147. Ver tambi\u00e9n Exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica Reconciliatio et paenitentia (Juan Pablo II, 1984) AAS 77 (1985) 185-275.<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una constante necesaria La \u00abrenovaci\u00f3n\u00bb de la Iglesia es una constante hist\u00f3rica, puesto que la Iglesia est\u00e1 en \u00abpermanente reforma\u00bb (cfr. concilio de Letr\u00e1n V, ses. 12). 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