{"id":15420,"date":"2016-02-05T10:03:29","date_gmt":"2016-02-05T15:03:29","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/sentido-de-dios\/"},"modified":"2016-02-05T10:03:29","modified_gmt":"2016-02-05T15:03:29","slug":"sentido-de-dios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/sentido-de-dios\/","title":{"rendered":"SENTIDO DE DIOS"},"content":{"rendered":"<p>(v. Dios, experiencia de Dios, pecado)<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. Sentido de lo sagrado &#8211; sentido de Dios &#8211; II. El conocimiento de Dios seg\u00fan la revelaci\u00f3n: 1. Experiencia total e integrante; 2. La tensi\u00f3n en la armon\u00ed\u00ada y la armon\u00ed\u00ada en el contraste; 3. La gloria de Dios; 4. El sentido de la presencia de Dios; 5. El sentido de Dios en los profetas &#8211; III. El sentido de Dios en Cristo y con Cristo: 1. La experiencia de Cristo; 2. Cristo comunica el sentido de Dios a sus disc\u00ed\u00adpulos; 3. El \u00absensus fidei fidelium\u00bb &#8211; IV. Comunicar el sentido de Dios: 1. Evangelizaci\u00f3n y sentido de Dios; 2. Di\u00e1logo de fe y oraci\u00f3n participada; 3. Equidistancia entre el racionalismo y el modernismo &#8211; V. La p\u00e9rdida del sentido de Dios: 1. Es anormal no conocer a Dios; 2. La p\u00e9rdida del sentido de Dios en la clase sacerdotal &#8211; VI. Condiciones favorables al sentido de Dios: 1. Condiciones generales: 2. Condiciones particulares.<\/p>\n<p>I. Sentido de lo sagrado &#8211; sentido de Dios<br \/>\nCon frecuencia se escuchan hoy d\u00ed\u00ada lamentaciones sobre la p\u00e9rdida del sentido de lo sagrado, pero sin acudir a especificaciones sobre el significado del t\u00e9rmino \u00absagrado\u00bb. Ahora bien, una cosa es un vago sentido de lo sagrado y otra el sentido del Dios vivo. La calidad del sentido de Dios manifiesta, entre otras cosas, un modo de percibir lo sagrado en las realidades creadas. Por ejemplo, quien asigna mayor importancia a las cosas sagradas (piedras, vestidos, tiempos, r\u00fabricas, etc.) que a la sacralidad de la persona, demuestra que posee el sentido de Dios en una medida muy imperfecta.<\/p>\n<p>Son sagradas las cosas ofrecidas y consagradas a Dios; pero mucho m\u00e1s sagradas son las personas dedicadas al servicio de Dios, aunque para el creyente toda persona creada a imagen de Dios es sagrada, inviolable y merece respeto, reverencia y amor precisamente por estar creada a imagen de Dios.<\/p>\n<p>El hombre hist\u00f3rico tiene una tendencia innata a construirse s\u00ed\u00admbolos que le recuerden un acontecimiento sagrado o una experiencia de Dios en el pasado, o bien s\u00ed\u00admbolos que debieran recordarle la presencia de Dios, un don suyo o una misi\u00f3n encomendada por \u00e9l. Pero la conservaci\u00f3n de s\u00ed\u00admbolos sagrados que han perdido su significado originario y no se mantienen ya en contacto con la realidad hist\u00f3rica presente, m\u00e1s que favorecerlo, pueden oscurecer y obstaculizar el genuino sentido de Dios. Incluso esto puede verse favorecido precisamente por una crisis en la que el hombre reh\u00fasa seguir atribuyendo un car\u00e1cter sacro a semejantes s\u00ed\u00admbolos, vac\u00ed\u00ados ya de significado. La p\u00e9rdida de un cierto sentido de lo sagrado puede, pues, ayudar a la resacralizaci\u00f3n de la persona y de todo lo creado, en cuanto que el verdadero adorador los acoge como revelaci\u00f3n, mensaje, don y llamada a la solidaridad entre los hombres. Para el creyente aut\u00e9ntico no existe un \u00e1mbito profano, a menos que se trate de cosas profanas o de un hombre profanador de la creaci\u00f3n divina. La m\u00e1xima profanaci\u00f3n consiste en el abuso del hombre y en el ego\u00ed\u00adsmo que profana al mismo que realiza el abuso.<\/p>\n<p>El verdadero sentido de Dios descubre su presencia como creador y liberador, como don y llamada, en la realidad cotidiana, en el \u00e1mbito secular y en la construcci\u00f3n de una sociedad aut\u00e9nticamente humana. Este sentido de Dios no permite separaciones entre \u00e1mbito sagrado reservado a una clase sacerdotal y \u00e1mbito profano extra\u00f1o a tal sacralidad.<\/p>\n<p>No pretendemos con esto excluir el papel espec\u00ed\u00adfico de los sacerdotes y de los profetas en la promoci\u00f3n del sentido de Dios y del discernimiento. Pero s\u00ed\u00ad excluimos cualquier monopolizaci\u00f3n que pretenda sustraer a la creaci\u00f3n la dignidad y la sacralidad que dimanan de su mismo creador.<\/p>\n<p>II. El conocimiento de Dios seg\u00fan la revelaci\u00f3n<br \/>\nLa expresi\u00f3n \u00abconocimiento de Dios\u00bb es an\u00e1loga a la de \u00absentido de Dios\u00bb. En efecto, el conocimiento seg\u00fan la Biblia no es un proceso intelectual, sino una comprensi\u00f3n total. El hombre entero es comprendido y comprende con todas sus fuerzas. En lo que sigue utilizaremos indistintamente los t\u00e9rminos \u00absentido de Dios\u00bb, \u00abconocimiento de Dios\u00bb y \u00abexperiencia religiosa\u00bb, que tiene su contenido propio en el sentido de Dios.<\/p>\n<p>1. EXPERIENCIA TOTAL E INTEGRANTE &#8211; El sentido de Dios comprende y dinamiza a la persona entera con toda su fuerza y su relaci\u00f3n esencial. Precisamente en esto podemos percibir la gran diferencia que media entre sentido de Dios y las restantes formas de conocimiento o de experiencia. No se trata solamente de inteligencia o de voluntad, sino de inteligencia como intuici\u00f3n y de voluntad en su din\u00e1mica innata hacia el bien. Se engloban tambi\u00e9n ah\u00ed\u00ad las pasiones, especialmente de afectividad; pero no separada del intelecto o de la voluntad, sino actuando m\u00e1s bien como puente y expresi\u00f3n de la integraci\u00f3n entre estas dos realidades. La integraci\u00f3n no es s\u00f3lo un hecho o un fen\u00f3meno ps\u00ed\u00adquico; es algo que, en el sentido de Dios, hace que la persona se sienta unida a todo lo creado, que procede de Dios como centro de unidad. Quien tiene el sentido de Dios posee al mismo tiempo el sentido de la vida y del ser humano. As\u00ed\u00ad se unen en s\u00ed\u00adntesis la escucha y la prontitud a la respuesta existencial&#8217;.<\/p>\n<p>El objeto de la experiencia religiosa &#8211; cuando es aut\u00e9ntica- no son las cosas en s\u00ed\u00ad, sino siempre Dios santo y misericordioso, trascendente y cercano.<\/p>\n<p>Hay una profunda analog\u00ed\u00ada entre sentido de Dios y experiencia de conciencia. La conciencia no es una facultad m\u00e1s junto al intelecto, la voluntad o la afectividad, sino m\u00e1s bien una din\u00e1mica innata orientada hacia la integraci\u00f3n de todas las facultades en la s\u00ed\u00adntesis de una vida completa. Cuando una voluntad ego\u00ed\u00adsta se niega a traducir a la pr\u00e1ctica lo que el intelecto y la voluntad mejor han reconocido como verdadero bien, se produce una herida profunda y una gran amenaza a la integraci\u00f3n del hombre. La conciencia es el grito hacia esta integraci\u00f3n, s\u00ed\u00adntesis de toda fuerza humana. Quien vive la integraci\u00f3n entre el bien conocido y el bien amado y realizado est\u00e1 ya en el camino que lleva a la experiencia de Dios, la cual no deja, sin embargo, de ser siempre un don suyo.<\/p>\n<p>2. LA TENSI\u00ed\u201cN EN LA ARMON\u00ed\u008dA Y LA ARMON\u00ed\u00adA EN EL CONTRASTE &#8211; Rudolf Otto describe el sentido de lo numinoso, es decir, la experiencia religiosa, como una armon\u00ed\u00ada llena de contraste, una armon\u00ed\u00ada din\u00e1mica que une la experiencia del mysterium tremendum con la del mysterium fascinosum. Dios es conocido como el santo, ante el cual el hombre pecador siente un profundo dolor y una urgente necesidad de purificaci\u00f3n. Pero, al mismo tiempo, el Dios santo es conocido y adorado como amor que atrae con la fascinaci\u00f3n de la bienaventuranza, a la que el hombre se prepara precisamente mediante el santo temor y la purificaci\u00f3n. El sentido de Dios es aut\u00e9ntico si hay un cierto equilibrio -por dif\u00ed\u00adcil que sea- entre misterio de la santidad y misterio del amor atractivo y misericordioso. Quien piensa solamente en el mysterium tremendum y conoce tan s\u00f3lo el temor de Dios no tiene sentido de Dios, sino m\u00e1s bien miedo a un dominio. Y quien busca solamente el confort y la fascinaci\u00f3n del amor sin la adoraci\u00f3n del misterio de santidad no puede alegrarse ante el Padre que est\u00e1 en los cielos. Sin embargo, no se puede ignorar el hecho de que durante el crecimiento de la vida espiritual se puede poner el acento en un determinado momento sobre la experiencia del mysterium tremendum, de la necesidad de purificaci\u00f3n, del miedo de Dios, mientras que en otros se coloca en el aspecto del j\u00fabilo. Pero estos momentos alternantes se contemplan en la tensi\u00f3n hacia el equilibrio. No obstante, dada nuestra condici\u00f3n de peregrinos en continua conversi\u00f3n, tampoco puede faltar la imperfecci\u00f3n en lo que ata\u00f1e al equilibrio, aunque no debamos permitir la ausencia de la din\u00e1mica hacia una s\u00ed\u00adntesis m\u00e1s completa.<\/p>\n<p>3. LA GLORIA DE DIOS &#8211; La revelaci\u00f3n o manifestaci\u00f3n de Dios aparece unida en la Sagrada Escritura a su esplendor y a su gloria, que significa una presencia din\u00e1mica purificadora y letificante. Dios no se manifiesta con las teor\u00ed\u00adas de un fil\u00f3sofo; su revelaci\u00f3n es siempre din\u00e1mica. Manifiesta su propia grandeza y santidad de manera que el hombre pueda acogerlos tan s\u00f3lo en la medida en que se muestra reconocido y est\u00e1 dispuesto a darle gloria. En el progreso de la adoraci\u00f3n y de la purificaci\u00f3n son centrales las palabras: \u00abBienaventurados los limpios de coraz\u00f3n, porque ellos ver\u00e1n a Dios\u00bb. El modo de percibir la gloria en la que Dios se manifiesta se designa en la Escritura con los verbos \u00abver\u00bb o \u00abconocer\u00bb. El hombre que ya no se busca .a s\u00ed\u00ad mismo, sino que se muestra reconocido, trasciende su propio yo y est\u00e1 disponible para recibir, y de hecho recibir\u00e1 la experiencia de la gloria de Dios o, en otras palabras, tendr\u00e1 el sentido de Dios como don recibido humilde y gozosamente.<\/p>\n<p>Abraham Maslow ve en la experiencia cumbre de la persona que se acerca a la madurez un profundo sentido de gratitud&#8217;. En la experiencia cumbre la persona experimenta su ser y todas las cosas como don gratuito, y en esa nueva dimensi\u00f3n comprende tambi\u00e9n la regla fundamental, a saber: que no puede realizarse a s\u00ed\u00ad misma sin trascenderse hacia el otro. Si ese otro es verdaderamente buscado por s\u00ed\u00ad mismo, se abrir\u00e1 el camino al Otro, a Dios.<\/p>\n<p>4. EL SENTIDO DE LA PRESENCIA DE DIOS &#8211; Para Gabriel Marcel, Dios es presencia absoluta y personal. No puede \u00e9l imaginar c\u00f3mo una reflexi\u00f3n abstracta, en la que Dios es presentado como primer motor o causa primera, puede servir de ayuda al sentido de Dios. Nosotros experimentamos a Dios como al T\u00fa. El es presencia absoluta para quien quiere estarle presente. Entre Dios y yo se da la relaci\u00f3n de una libertad con otra. Debe existir una relaci\u00f3n del tipo de la que instaura el amor entre los amantes. \u00abEsta realidad [Dios] se abre a m\u00ed\u00ad en la medida en que yo me doy a ella\u00bb&#8216;. El sentido de Dios est\u00e1 all\u00ed\u00ad donde se le reconoce plenamente como un T\u00fa. A cuantos hablan de Dios como si fuera una realidad extra\u00f1a a nuestro di\u00e1logo les dice Marcel: \u00abAqu\u00ed\u00ad parece que decimos (a nosotros mismos o al otro, no importa a quien): vosotros afirm\u00e1is que hay un `tercero que es Dios, pero ese `tercero&#8217; no es Dios; en \u00e9l no hay nada que sea divino\u00bb . Igual que Max Scheler, Marcel nos advierte el gran peligro que tiene para el sentido de Dios presentarlo ante todo como causa, \u00abCreo que se deber\u00ed\u00ada poner fin a la idea de un Dios causa, de un Dios que concentra en s\u00ed\u00ad toda causalidad; o tambi\u00e9n -utilizando un lenguaje m\u00e1s riguroso- a todo uso teol\u00f3gico de la noci\u00f3n de causalidad. Podr\u00ed\u00ada ser que el Dios cuya muerte ha anunciado Nietzsche sea precisamente el Dios de la tradici\u00f3n aristot\u00e9lico-tomista, el Dios primer motor\u00bb. Con la imagen de causa o de motor no se entra en una relaci\u00f3n que caracterice al sentido de Dios. \u00abPuede haber solamente un t\u00fa para aquel que se da, que da cr\u00e9dito y que cree\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abMarcel no se preocupa tanto de establecer la realidad de Dios cuanto de indagar directamente c\u00f3mo podemos participar personalmente de su ser. En esta perspectiva es donde debemos comprender sus an\u00e1lisis acerca del significado de las palabras `prueba&#8217; y &#8216;existencia&#8217; cuando se las aplica a Dios\u00bb.<\/p>\n<p>El sentido de Dios nos ofrece tambi\u00e9n un sentido nuevo del momento presente. En la presencia de Dios, el hoy est\u00e1 lleno del don de Dios y de la oportunidad de corresponderle en el servicio del pr\u00f3jimo. El aut\u00e9ntico sentido de Dios abre las dimensiones del pasado en la gratitud y las dimensiones del futuro en la esperanza, precisamente mediante la experiencia del presente, que es acogido en la vigilancia.<\/p>\n<p>5. EL SENTIDO DE Dios EN LOS >PROFETAS &#8211; No hay escuela mejor para comprender el sentido de Dios que los libros prof\u00e9ticos, que preparan al conocimiento de Cristo, el profeta. El sentido de Dios en los profetas significa la transformaci\u00f3n total del hombre en todas sus relaciones. La presencia de Dios es experimentada como don, llamada y misi\u00f3n. La respuesta natural del profeta es: \u00abHeme aqu\u00ed\u00ad, m\u00e1ndame a m\u00ed\u00ad\u00bb. En la experiencia prof\u00e9tica se manifiesta la s\u00ed\u00adntesis m\u00e1s perfecta entre sentido de Dios y sentido del hombre. El encuentro con Dios se encarna y se intensifica en el encuentro altruista con el pr\u00f3jimo y con la comunidad.<\/p>\n<p>III. El sentido de Dios en Cristo y con Cristo<br \/>\n1. LA EXPERIENCIA DE CRISTO &#8211; Debemos darnos cuenta de la verdadera humanidad de Cristo. Cristo hombre experiment\u00f3 el sentido de Dios. Pero en virtud de su uni\u00f3n hipost\u00e1tica con el Verbo eterno, su experiencia es una experiencia cumbre, la m\u00e1s pura y profunda. En Cristo se encuentra la perfecta armon\u00ed\u00ada entre la experiencia del mysterium tremendum y el mysterium fascinosum. En su naturaleza humana es el adorador de Dios Padre en esp\u00ed\u00adritu y verdad. Se hizo el m\u00e1s peque\u00f1o en el reino de los cielos y se convirti\u00f3 en el m\u00e1s grande en la experiencia de Dios. Est\u00e1 perfectamente guiado por el Esp\u00ed\u00adritu. Jes\u00fas es el pobre. Infinitamente rico, se hizo siervo de todos para hacernos ricos. Especialmente teniendo en cuenta este hecho, el Padre se le revel\u00f3 completamente. \u00abYo te alabo, Padre, Se\u00f1or del cielo y de la tierra, porque habiendo ocultado estas cosas a los hombres sabios y h\u00e1biles, se las has revelado a los sencillos. S\u00ed\u00ad, Padre, porque as\u00ed\u00ad te agrad\u00f3. Mi Padre me ha entregado todo, y nadie conoce qui\u00e9n es el Hijo sino el Padre, y qui\u00e9n es el Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo quisiere revel\u00e1rselo\u00bb (Lc 10,21s). En esta oraci\u00f3n, que Jes\u00fas expresa exultante de alegr\u00ed\u00ada en el Esp\u00ed\u00adritu Santo, encontramos indicada la armon\u00ed\u00ada: a Dios le llama al mismo tiempo \u00abPadre\u00bb y \u00abSe\u00f1or del cielo y de la tierra\u00bb. El Padre le ha dado a \u00e9l, que se ha hecho el m\u00e1s peque\u00f1o, un sentido perfecto de Dios, y \u00e9l har\u00e1 part\u00ed\u00adcipes de este sentido de Dios a los m\u00e1s peque\u00f1os.<\/p>\n<p>En Cristo, sumo sacerdote y profeta, que vive plenamente la justa compasi\u00f3n y la solidaridad con todos los hombres (cf Heb 5,1), se manifiesta el contraste y, al mismo tiempo, la armon\u00ed\u00ada entre el santo temor de Dios y la plena confianza, que corresponde a la fascinaci\u00f3n del amor del Padre. La pureza de su santo temor del Padre se une al temor angustioso de la humanidad cuando en la cruz grita: \u00abDios m\u00ed\u00ado, Dios m\u00ed\u00ado, \u00bfpor qu\u00e9 me has abandonado?\u00bb (Mt 27,46). Pero al punto se escucha el abandono m\u00e1s confiado: \u00abPadre, en tus manos encomiendo mi esp\u00ed\u00adritu\u00bb (Lc 23,46). Cristo nos comunica su paz, que llena nuestros corazones de alegr\u00ed\u00ada ante Dios y ante los hombres. Pero, al mismo tiempo, lleva la espada para desenmascarar la paz falsa y la mentira de quien no posee el verdadero temor de Dios.<\/p>\n<p>2. CRISTO COMUNICA EL SENTIDO DE DIOS A SUS DISCIPULOS &#8211; Viendo el poder divino de Cristo, sus disc\u00ed\u00adpulos fueron presa del estupor. Pedro exclama lleno de santo temor: \u00abSe\u00f1or, ap\u00e1rtate de m\u00ed\u00ad, que soy un hombre pecador\u00bb (Lc 5,8). Y Jes\u00fas se preocupa de educar a Pedro en un temor de Dios m\u00e1s profundo y m\u00e1s puro, recrimin\u00e1ndole por su obstinaci\u00f3n en el concepto err\u00f3neo de Mes\u00ed\u00adas: \u00ab\u00c2\u00a1lejos de m\u00ed\u00ad, Satan\u00e1s!, pues eres mi esc\u00e1ndalo, porque tus sentimientos no son los de Dios, sino los de los hombres\u00bb (Mt 16,23). El mismo Pedro expresa el otro aspecto del sentido de Dios, que es la santa alegr\u00ed\u00ada como respuesta a la fascinaci\u00f3n del amor divino: \u00abMaestro, bueno es quedarnos aqu\u00ed\u00ad\u00bb (Lc 9,33). \u00abPedro le contest\u00f3: Se\u00f1or, \u00bfa qui\u00e9n iremos? T\u00fa tienes palabras de vida eterna. Nosotros creemos y sabemos que t\u00fa eres el Santo de Dios\u00bb (In 6,68-69). Los ap\u00f3stoles reconocen gradualmente la fascinaci\u00f3n del nombre Emmanuel, pero tambi\u00e9n aprenden cada vez m\u00e1s el santo temor ante el \u00abSanto de Dios\u00bb.<\/p>\n<p>Los ap\u00f3stoles y los disc\u00ed\u00adpulos pueden ser heraldos de la buena nueva porque han experimentado el sentido de Dios. Pero s\u00f3lo porque esta experiencia ha sido interiorizada por medio del Esp\u00ed\u00adritu, Jes\u00fas puede enviarles a anunciar el Evangelio. \u00abRecibir\u00e9is la fuerza del Esp\u00ed\u00adritu Santo, que vendr\u00e1 sobre vosotros y ser\u00e9is mis testigos en Jerusal\u00e9n, en toda Judea, en Samaria y hasta los confines de la tierra\u00bb (He 1,8). Pedro, que al principio no estaba dispuesto a seguir a Cristo en la hora de la pasi\u00f3n, puede llamarse \u00abtestigo de los sufrimientos de Cristo y participante en la gloria que habr\u00e1 de manifestarse en el futuro\u00bb (1 Pe 5,1) cuando es bautizado por el Esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad vemos expresada cl\u00e1sicamente la armon\u00ed\u00ada entre los dos aspectos inseparables: sufrimiento y gloria, santo temor y santa alegr\u00ed\u00ada. Pero en ninguna otra persona como en Mar\u00ed\u00ada, Reina de los Ap\u00f3stoles, aparece tan perfecta la s\u00ed\u00adntesis entre el santo temor y el j\u00fabilo en presencia del Emmanuel, el Dios santo y misericordioso. Toda su vida cant\u00f3 la alegr\u00ed\u00ada y la humilde adoraci\u00f3n: \u00abEs santo su nombre. Su misericordia va de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n para los que le temen\u00bb (Lc 1,49-50).<\/p>\n<p>Si nos fijamos en el transcurrir del tiempo, no podemos decir que somos contempor\u00e1neos de Cristo; no lo hemos visto con nuestros ojos. Mas por el don del Esp\u00ed\u00adritu, derramado abundantemente, tambi\u00e9n nosotros podemos considerarnos en cierto sentido contempor\u00e1neos del Se\u00f1or y de sus ap\u00f3stoles. Efectivamente, mediante el Esp\u00ed\u00adritu su alegre mensaje se convierte en experiencia del hombre, en una fe que es acogida gozosa, humilde y reconocida.<\/p>\n<p>3. EL \u00abSENSUS FIDEI FIDELIUM\u00bb &#8211; El hecho de que en la Iglesia haya un magisterio instituido por el mismo Cristo no debe hacernos olvidar el otro aspecto m\u00e1s fundamental: Cristo derrama su Esp\u00ed\u00adritu en todos los fieles y todos son instruidos por Dios. El magisterio quedar\u00ed\u00ada vaciado de contenido y se volver\u00ed\u00ada ineficaz si se considerara \u00fanicamente como instancia de control, y no como experiencia profunda de Dios, es decir, como sentido de Dios de los fieles. El racionalismo y el miedo antimodernista han producido un mal harto grande en la Iglesia: la acentuaci\u00f3n unilateral de la Fides quae, del contexto de la fe expresado de una forma ortodoxa. Pero tan s\u00f3lo mediante la fe viva (Fides qua) se convierte la Iglesia del todo en comunidad de fe, de esperanza y de comuni\u00f3n de los verdaderos adoradores de Dios.<\/p>\n<p>Quien no tiene el sentido de Dios, es decir, una fe gozosa, humilde y reconocida, no se encuentra en la longitud de onda necesaria ni para ense\u00f1ar a los dem\u00e1s ni para ser ense\u00f1ado. El sentido de Dios se ha dado a los humildes, a los peque\u00f1os, a los anawim, que buscan a Cristo servidor de todos. El sentido de Dios no es en absoluto un monopolio de los doctos. No se concede autom\u00e1ticamente por medio de la ordenaci\u00f3n sacerdotal. El maestro de teolog\u00ed\u00ada recibe el conocimiento de Dios y de Cristo que es la vida eterna s\u00f3lo en la medida de la humildad que expresa tanto en la vida como en la oraci\u00f3n. La teolog\u00ed\u00ada se hace vocaci\u00f3n aut\u00e9ntica s\u00f3lo en el \u00e1mbito del \u00absentido de Dios\u00bb, de la fe gozosa, humilde y reconocida. Si carece de estos dones, la ense\u00f1anza de la teolog\u00ed\u00ada se convierte en un menester in\u00fatil y peligroso.<\/p>\n<p>Quien de un modo u otro forma parte de la Iglesia que ense\u00f1a (ecclesia docens) debe prestar la m\u00e1xima atenci\u00f3n al sensus fidei fidelium; en otros t\u00e9rminos, debe ser de manera distinta ecclesia discens de cara al divino Maestro y recibir de buen grado la ayuda de los simples fieles.<\/p>\n<p>IV. Comunicar el sentido de Dios<br \/>\n1. EVANGELIZACI\u00ed\u201cN Y SENTIDO DE Dios &#8211; La evangelizaci\u00f3n consiste esencialmente en comunicar el sentido de Dios juntamente con el contenido ortodoxo de la fe. Quien separa estos dos elementos condena la evangelizaci\u00f3n a la ineficacia, o incluso destruye su verdadero significado.<\/p>\n<p>El Vat. II pone el acento en esta s\u00ed\u00adntesis, definiendo a los padres en su casa y a los obispos y sacerdotes en su misi\u00f3n como \u00abprimeros heraldos de la buena nueva\u00bb. El proyecto de una ley fundamental de la Iglesia ha sido especialmente criticado, porque hablaba de maestros de doctrina refiri\u00e9ndose al concilio, el cual habla, por el contrario, de heraldos y testigos de la buena nueva. La diferencia no es de poca monta. Efectivamente, la crisis de la evangelizaci\u00f3n deriva de esta ra\u00ed\u00adz: son muchos los instruidos en la ley can\u00f3nica y en las f\u00f3rmulas dogm\u00e1ticas m\u00e1s o menos exactas, pero que no son heraldos de la buena nueva porque no saben comunicar el sentido de Dios.<\/p>\n<p>La s\u00ed\u00adntesis entre sentido de Dios y anuncio de la buena nueva queda delineada en el pr\u00f3logo de la primera ep\u00ed\u00adstola de san Juan: \u00abLo que era desde el principio, lo que hemos o\u00ed\u00addo, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado, lo que han tocado nuestras manos acerca del Verbo de la vida, s\u00ed\u00ad, la vida se ha manifestado, la hemos visto, damos testimonio de ella y os anunciamos la vida eterna, que estaba junto al Padre y se nos ha manifestado; os anunciamos lo que hemos visto y o\u00ed\u00addo para que est\u00e9is en comuni\u00f3n con nosotros. Nuestra comuni\u00f3n es con el Padre y con su Hijo Jesucristo. Os escribimos todo esto para que vuestro gozo sea completo\u00bb (1 Jn 1,1-4).<\/p>\n<p>La buena nueva o alegre noticia se comunica en las celebraciones lit\u00fargicas si el celebrante y los participantes se comunican rec\u00ed\u00adprocamente la santa alegr\u00ed\u00ada y el santo temor. De esta forma tambi\u00e9n la predicaci\u00f3n, la catequesis y el di\u00e1logo de fe ser\u00e1n otras tantas celebraciones de la maravilla de Dios: una comunicaci\u00f3n rec\u00ed\u00adproca del sentido de Dios en Cristo. Y \u00e9sta es la verdadera evangelizaci\u00f3n. San Juan insiste en decir que la comunicaci\u00f3n de la experiencia religiosa tiene como finalidad hacer a los dem\u00e1s participantes de la misma alegr\u00ed\u00ada. Tambi\u00e9n el Maestro procede en la misma l\u00ed\u00adnea: \u00abOs he dicho estas cosas para que mi alegr\u00ed\u00ada est\u00e9 dentro de vosotros y vuestra alegr\u00ed\u00ada sea completa\u00bb (Jn 15,11).<\/p>\n<p>Podemos alegrarnos juntos como hijos de Dios y amigos de Cristo, porque recibiendo su comunicaci\u00f3n conocemos las intenciones de paz del Padre.<\/p>\n<p>2. DI\u00ed\u0081LOGO DE FE Y ORACI\u00ed\u201cN PARTICIPADA &#8211; Para poder comunicarse mutuamente el sentido de Dios y la santa alegr\u00ed\u00ada junto con el temor, hay que tener una conciencia profunda de la presencia de Dios. Esta conciencia es profundizada cuando nos reunimos no s\u00f3lo para recitar oraciones de otra \u00e9poca o compuestas por otras personas, sino tambi\u00e9n para dialogar, para expresar espont\u00e1neamente lo que nos ha sorprendido de una forma especial en la vida o en la lectura de la Escritura. Es muy deseable que en ciertas horas nos reunamos para meditar juntos la palabra de Dios, para quedar alg\u00fan tiempo en silencio, para comunicarnos los unos a los otros la experiencia religiosa, los sentimientos, los pensamientos y las reflexiones. En estas reuniones pueden alternarse las reflexiones, el di\u00e1logo y las oraciones de s\u00faplica, de intercesi\u00f3n y sobre todo de alabanza y de acci\u00f3n de gracias.<\/p>\n<p>Esta comunicaci\u00f3n de fe viva dar\u00e1 fruto si sabemos llevarla adelante incluso m\u00e1s all\u00e1 de los momentos de oraci\u00f3n y fuera del templo, aceptando lo mismo las pruebas que las alegr\u00ed\u00adas como dones de Dios. All\u00ed\u00ad donde se desarrolla una verdadera amistad que tiene su centro en Cristo se inserta la comunicaci\u00f3n de la experiencia religiosa. Su lugar privilegiado es la familia, la comunidad religiosa y la comunidad de sacerdotes diocesanos unidos por la amistad. As\u00ed\u00ad nos ayudamos a ver en todo acontecimiento el don, el mensaje y la llamada del Se\u00f1or. Particular relieve adquiere esta fe comunicada y participada en las situaciones de sufrimiento y de enfermedad y a la hora de la muerte. Y en esta amistad que nos une en el nombre del Se\u00f1or hallamos las condiciones m\u00e1s adecuadas para recibir siempre el sentido de Dios como don suyo.<\/p>\n<p>3. EQUIDISTANCIA ENTRE El RACIONALISMO Y EL MODERNISMO &#8211; El modernismo, subrayando unilateralmente el sentimiento y la fuerza del inconsciente en la experiencia religiosa, represent\u00f3 una reacci\u00f3n frente a la aridez del racionalismo. Este despreci\u00f3 el contenido mismo de la fe y se neg\u00f3 a dar valor alguno a la experiencia. El modernismo, por contrario, puso el acento en la experiencia, pero descuid\u00f3 el contenido de la fe que proviene de la escucha.<\/p>\n<p>A su vez, el antimodernismo subray\u00f3 no s\u00f3lo el contenido racional, sino tambi\u00e9n y muy intensamente el control. Se desarroll\u00f3 as\u00ed\u00ad un verdadero y aut\u00e9ntico miedo a la experiencia, hasta el extremo de que los t\u00e9rminos experiencia religiosa y sentido de Dios desaparecieron del vocabulario de una gran parte de la Iglesia cat\u00f3lica.<\/p>\n<p>El Vat. II ha superado tanto el modernismo como el racionalismo y el antimodernismo. El concilio subraya la fe en el Esp\u00ed\u00adritu Santo, que nos da la vida e inscribe la ley en nuestros corazones. As\u00ed\u00ad hemos vuelto a la gran tradici\u00f3n, que desde el evangelista Juan hasta santa Teresa de Avila y a santa Teresita de Lisieux ha sido impulsada por los grandes m\u00ed\u00adsticos: acentuaci\u00f3n de la experiencia religiosa y convicci\u00f3n de que puede ser comunicada a los dem\u00e1s, porque todos est\u00e1n llamados a tener el sentido de Dios y una profunda experiencia de la presencia, de la bondad y de la santidad de Dios.<\/p>\n<p>V. La p\u00e9rdida del sentido de Dios<br \/>\n1. ES ANORMAL NO CONOCER A DIOS &#8211; Para el hombre, creado a imagen de Dios, lo m\u00e1s normal y gratuito es conocer a Dios. \u00abConocer\u00bb en el sentido hebreo de jadach, es decir, conocer con todo el coraz\u00f3n, con la mente y con la inteligencia. La falta de conocimiento de Dios -fuente de vida, fin \u00faltimo, aquel que llama a participar de su vida, de su amor y de su felicidad- constituye una profunda alienaci\u00f3n y es causa de muchas perversiones. No preocuparse de profundizar el conocimiento de Dios es la culpa m\u00e1s grave y que mayores da\u00f1os acarrea al individuo y a las relaciones humanas (cf Rom 1,28).<\/p>\n<p>Carecer del sentido de Dios se debe a causas especiales, lo que significa que es un fen\u00f3meno absolutamente anormal. No hablamos de estad\u00ed\u00adsticas, sino de la verdad existencial, seg\u00fan el designio de Dios. Ni siquiera podemos juzgar a cada una de las personas carentes de este sentido. S\u00f3lo Dios conoce qui\u00e9n es responsable de que falte la comunidad de fe, o de que el ambiente est\u00e9 corrompido por toda una cadena de pecados personales unidos al pecado del mundo. Entre las causas principales de la falta de sentido de Dios se encuentran el ego\u00ed\u00adsmo individual y colectivo, el orgullo, la pereza, la avaricia y el deseo de explotar y dominar a los dem\u00e1s. Aqu\u00ed\u00ad se podr\u00ed\u00ada repetir mucho de lo que se ha indicado en la voz >Ateo.<\/p>\n<p>2. LA PERDIDA DEL SENTIDO DE DIOS EN LA CLASE SACERDOTAL &#8211; Uno de los fen\u00f3menos m\u00e1s graves en la historia de las religiones es la p\u00e9rdida del sentido de Dios en la clase sacerdotal. No digo entre los sacerdotes, sino en su clase. Desde el momento en que el sacerdocio comporta una serie de prerrogativas, una superioridad y un distanciamiento frente al pueblo sencillo, dejan de darse las condiciones normales para el sentido de Dios.<\/p>\n<p>El colmo de la alienaci\u00f3n se manifiesta brutalmente en la clase sacerdotal de Israel, que rechaza a Jes\u00fas y decide fr\u00ed\u00adamente eliminarlo. Max Weber ha demostrado c\u00f3mo tambi\u00e9n entre los monjes desaparece el celo misionero y muchas veces incluso el sentido de Dios cuando vienen a ser sustituidos por la seguridad material y por la superioridad. La sociolog\u00ed\u00ada del conocimiento de Max Scheler nos ofrece el fundamento cient\u00ed\u00adfico para explicar esta p\u00e9rdida. Las formas de conocimiento se pueden clasificar en tres tipos: conocimiento de salvaci\u00f3n, conocimiento metaf\u00ed\u00adsico y conocimiento de dominio. All\u00ed\u00ad donde el conocimiento de salvaci\u00f3n, es decir, el sentido profundo de Dios y el celo de comunicarlo, ocupa el primer puesto e imprime significado a los otros dos conocimientos, no se da ning\u00fan tipo de degeneraci\u00f3n. Pero cuando la ciencia de dominio y de control ocupa el primer puesto, el conocimiento de salvaci\u00f3n resulta profundamente falsificado y destruido.<\/p>\n<p>Max Weber y Abraham Maslow afirman que el burocratismo eclesi\u00e1stico, que degrada al sacerdote rebaj\u00e1ndolo al nivel de administrador, es uno de los enemigos m\u00e1s peligrosos del sentido religioso. A todo ello se asocia la miseria de una teolog\u00ed\u00ada racionalista o unilateralmente intelectualista, junto con la ausencia total o casi total de espontaneidad en las celebraciones lit\u00fargicas y en la misma oraci\u00f3n com\u00fan extralit\u00fargica. Todav\u00ed\u00ada peores cosas se pueden esperar de una teolog\u00ed\u00ada militante y de un fanatismo, que lucha por cosas secundarias en detrimento de la caridad y de la alegr\u00ed\u00ada de la fe.<\/p>\n<p>El sacerdocio que quer\u00ed\u00ada Jes\u00fas es el sacerdocio prof\u00e9tico, que tuvo en \u00e9l mismo una perfecta encarnaci\u00f3n y consumaci\u00f3n. Durante la historia de Israel, Dios envi\u00f3 peri\u00f3dicamente profetas dotados de profundo sentido religioso para reformar el sacerdocio. Algunos de ellos eran sacerdotes. Durante la historia de la Iglesia nunca han faltado profetas entre los sacerdotes, pero tampoco entre los laicos, cuyo cometido era precisamente reconvenir a la clase sacerdotal. La crisis actual de sacerdocio puede servir para liberarnos de muchas tentaciones sacerdotalistas o tendentes a formar un clero distinto como clase social superior y alienada. El sacerdote aut\u00e9ntico es un hombre de Dios y de oraci\u00f3n, que ha encontrado la s\u00ed\u00adntesis entre fe y vida, entre sentido de Dios y sentido del hombre.<\/p>\n<p>VI. Condiciones favorables al sentido de Dios<br \/>\n1. CONDICIONES GENERALES &#8211; Dado que el sentido de Dios se distingue precisamente por su totalidad de experiencia, es de la m\u00e1xima importancia una educaci\u00f3n integradora. Merece destacarse en especial el desarrollo normal de la afectividad, el sentido de lo bello, la capacidad de admirar, la formaci\u00f3n de la conciencia no s\u00f3lo mediante la casu\u00ed\u00adstica, sino en el sentido m\u00e1s profundo de la reciprocidad de las conciencias, de la apertura total a la verdad y al bien, de la din\u00e1mica hacia el \u00abhacer la verdad\u00bb. La tendencia de la sociedad, orientada unilateralmente al \u00e9xito, debe hallar remedio en el puesto asignado al arte y al sentido de la vida en toda la educaci\u00f3n.<\/p>\n<p>2. CONDICIONES PARTICULARES &#8211; El sentido de Dios es un don gratuito. Por eso el hombre se prepara y se hace acogedor cultivando el sentido de la apreciaci\u00f3n y de la gratitud hacia el pr\u00f3jimo, y la oraci\u00f3n de alabanza y de acci\u00f3n de gracias a Dios. El reconocimiento del Se\u00f1or no es natural y espont\u00e1neo si no lleva al reconocimiento del pr\u00f3jimo. La gratitud a Dios se expresa necesariamente tambi\u00e9n en la oraci\u00f3n de s\u00faplica, en la que reconocemos a Dios como fuente de todo bien. La oraci\u00f3n m\u00e1s ferviente debe ser la dirigida a obtener un sentido de Dios cada vez m\u00e1s profundo y aut\u00e9ntico.<\/p>\n<p>Las bienaventuranzas en su conjunto nos indican el camino real hacia el sentido de Dios. El centro lo ocupan las palabras del Se\u00f1or: \u00abBienaventurados los limpios de coraz\u00f3n porque ellos ver\u00e1n a Dios\u00bb (Mt 5,8). \u00abVer a Dios\u00bb, an\u00e1logamente al \u00abconocer a Dios\u00bb de la Biblia, significa tener el sentido de Dios, que nos hace gustar anticipadamente la visi\u00f3n beat\u00ed\u00adfica. Quien quiera progresar en el conocimiento de Dios, en la esperanza religiosa aut\u00e9ntica, debe vigilar mucho sus propios motivos.<\/p>\n<p>En el sentido de Dios, nos comunica \u00e9l su vida y nos hace percibir su amor. Debemos prepararnos, pues, a la experiencia religiosa mediante ese amor en el que trascendemos nuestro yo con todos sus intereses ego\u00ed\u00adstas. Prueba de este don de s\u00ed\u00ad mismo es la actitud hacia el pobre. que no puede corresponder, y hacia el rico, que s\u00f3lo puede despertar en nosotros la atracci\u00f3n del ego\u00ed\u00adsmo.<\/p>\n<p>Tiene un enorme valor para el sentido de Dios un ambiente divino; una comunidad de fe alegre y conocida, en la que todos son solidarios en una misma esperanza; una comunidad de amor y de respeto rec\u00ed\u00adprocos; una comunidad en la que todos tienen hambre y sed grandes de conocer a Dios y de hacerse adoradores suyos en esp\u00ed\u00adritu y verdad. Un ambiente divino de este tipo garantiza tambi\u00e9n los momentos de silencio y los momentos de di\u00e1logo y fe, en los que la experiencia de Dios se comunica porque se tiene conciencia de que esta experiencia es un don.<\/p>\n<p>B. H\u00e4ring<br \/>\nBIBL.-Baum. G, El hombre como posibilidad. Dios en la experiencia secular, Cristiandad. 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Dios, experiencia de Dios, pecado) (ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n, BAC, Madrid, 1998) Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n SUMARIO: I. Sentido de lo sagrado &#8211; sentido de Dios &#8211; II. El conocimiento de Dios seg\u00fan la revelaci\u00f3n: 1. Experiencia total e integrante; 2. La tensi\u00f3n en la armon\u00ed\u00ada y la armon\u00ed\u00ada en el &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/sentido-de-dios\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abSENTIDO DE DIOS\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-15420","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15420","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=15420"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15420\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=15420"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=15420"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=15420"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}