{"id":15427,"date":"2016-02-05T10:03:45","date_gmt":"2016-02-05T15:03:45","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/sobrenatural\/"},"modified":"2016-02-05T10:03:45","modified_gmt":"2016-02-05T15:03:45","slug":"sobrenatural","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/sobrenatural\/","title":{"rendered":"SOBRENATURAL"},"content":{"rendered":"<p>(v. gracia)<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>Dentro de la antropolog\u00ed\u00ada teol\u00f3gica, \u00absobrenatural\u00bb se utiliza en contraposici\u00f3n a natural, para designar todo lo que supera a la naturaleza, todo lo que en el hombre no est\u00e1 sometido a las condiciones de la creaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Hist\u00f3ricamente, la elaboraci\u00f3n de este t\u00e9rmino y del concepto que expresa se llev\u00f3 a cabo en tres etapas fundamentales. Aparece por primera vez en el siglo XIII, cuando la entrada del aristotelismo provoca a la Escol\u00e1stica a una reflexi\u00f3n m\u00e1s profunda sobre el concepto de naturaleza-natural, que hasta entonces, siguiendo la interpretaci\u00f3n agustiniana, indicaba \u00fanicamente el estado concreto en que la humanidad hab\u00ed\u00ada comenzado a existir.<\/p>\n<p>Pero a partir de entonces, sobre todo con santo Tom\u00e1s, natural indicar\u00e1 lo que pertenece a la esencia del hombre, lo que es \u00abdebido\u00bb a su ser como criatura; por contraste, sobrenatural designar\u00e1 aquellos dones \u00abno debidos\u00bb a la naturaleza, dones gratuitos, como la inmortalidad, la integridad, la gracia santificante, la visi\u00f3n beat\u00ed\u00adfica.<\/p>\n<p>La segunda etapa se tiene en los siglos XVI-XVII, cuando la palabra \u00absobrenatural\u00bb entra en los mismos documentos de la Iglesia (cf DS 1921, 1923), como consecuencia de la pol\u00e9mica con Bayo, que negaba pr\u00e1cticamente la gratuidad de la elevaci\u00f3n al orden sobrenatural, afirmando que el hombre estaba llamado a la visi\u00f3n de Dios en el estado de integridad original, sin la novedad de Cristo. Para defender esta gratuidad, la teolog\u00ed\u00ada recurrir\u00e1 a la hip\u00f3tesis de la \u00abnaturaleza pura\u00bb, es decir, a la posibilidad que ten\u00ed\u00ada Dios de crear a un hombre dotado de aquellos bienes que le correspond\u00ed\u00adan en virtud de su naturaleza, excluyendo la llamada a la visi\u00f3n beat\u00ed\u00adfica y a la comuni\u00f3n con \u00e9l. La introducci\u00f3n de esta hip\u00f3tesis cambiar\u00e1 notablemente la manera de ver lo sobrenatural: en efecto, se buscar\u00e1 determinar cada vez m\u00e1s aquellas perfecciones \u00abdebidas\u00bb a la naturaleza humana, aquellos elementos que pertenecen al hombre \u00bb constitutivamente \u00bb , \u00bb consecutivamente \u00bb (lo que \u00e9l puede conseguir con las fuerzas de la naturaleza), o \u00bb exigitivamente \u00bb (lo que se requiere para que la naturaleza alcance su propio fin). Lo sobrenatural quedar\u00e1 definido, negativamente, como todo aquello que no pertenece a la naturaleza de ninguna de estas tres formas, y ser\u00e1 . J visto como un a\u00f1adido exterior que perfecciona ciertamente a la naturaleza humana, pero no de manera intr\u00ed\u00adnseca, ya que \u00e9sta es ya perfecta en su orden natural.<\/p>\n<p>La tercera y \u00faltima etapa que ha desarrollado una reflexi\u00f3n especial sobre lo sobrenatural comenz\u00f3 a finales del siglo XlX y comienzos del xx, cuando, contra el racionalismo ilustrado y las diversas formas de inmanentismo, la categor\u00ed\u00ada de lo sobrenatural aparecer\u00e1 como uno de los instrumentos esenciales de la teolog\u00ed\u00ada para pensar las relaciones del Reino de Dios con el mundo y sus instituciones (cf. DS 3689), y parecer\u00e1 tan importante que los te\u00f3logos que, en reacci\u00f3n contra ese \u00abextrinsecismo\u00bb, quer\u00ed\u00adan volver a la posici\u00f3n de santo T om\u00e1s, se ver\u00e1n severamente amonestados para que pongan suficientemente de relieve la gratuidad de la vocaci\u00f3n del hombre (cf. DS 3891).<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de todas estas discusiones, en la antropolog\u00ed\u00ada teol\u00f3gica actual se prefiere, para hablar de este aspecto, partir precisamente del hombre realmente existente, del hombre en cuanto criatura de Dios y llamado a la filiaci\u00f3n divina en Cristo. En este sentido, estos dos momentos (natural-sobrenatural) del \u00fanico proyecto salv\u00ed\u00adfico de Dios deben ciertamente distinguirse, pero no separarse. Es verdad que el segundo momento no depende del primero, va que entonces Dios depender\u00ed\u00ada del-hombre y Cristo no ser\u00ed\u00ada ya el don supremo; pero al mismo tiempo este segundo momento exige el primero, o sea, la creaci\u00f3n, que no tiene m\u00e1s fin que el de hacer posible la comunicaci\u00f3n de Dios.<\/p>\n<p>G. Occhipinti<\/p>\n<p>Bibl.: G, Colombo, Sobrenatural, en DTI, 1V 348-359: G. Boff Sobrenatural. en NDT, 11, 1673-1687; J. Alfaro, Lo natural y lo sobrenatural. Estudio hist\u00f3rico desde santo Tom\u00e1s hasta Cayetano (1274-1534), Madrid 1952; H. de Lubac, El misterio de lo sobrenatural. Estela, Barcelona 1970: K, Rahner, Sobre la relaci\u00f3n entre la naturaleza y la gracia, en Escritos de teolog\u00ed\u00ada, 1, Taurus, Madrid 1961, 327-350; \u00ed\u008dd., Naturaleza &#8211; y gracia, en Ib\u00ed\u00add. 1V 215-243.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>La palabra designa lo que supera a la naturaleza; sin embargo, precisamente el concepto de naturaleza no est\u00e1 definido teol\u00f3gicamente de manera un\u00ed\u00advoca, pues tambi\u00e9n sirve para designar la naturaleza divina. M\u00e1s exactamente significa la que no ha sido creado y, en cuanto increado, tiene repercusiones en la naturaleza en cuanto creada. Pues s\u00f3lo donde tales repercusiones pueden rastrearse es posible preguntar sensatamente desde lo creado por algo sobrenatural. La formaci\u00f3n de la palabra, y por tanto tambi\u00e9n el concepto mismo, es estrictamente paralela a \u00abmeta-f\u00ed\u00adsica\u00bb (= despu\u00e9s, detr\u00e1s, m\u00e1s all\u00e1 y, en este sentido, por encima de la naturaleza), aunque en realidad se trata de una representaci\u00f3n que quiere destacar la orientaci\u00f3n de arriba abajo. En cualquier caso, estos conceptos suponen una visi\u00f3n de la realidad en planos diversos. La expresi\u00f3n cristiana \u00absobrenatural\u00bb indicaba el aspecto de la realidad que no est\u00e1 sometida a las condiciones de la creaci\u00f3n, que, sin embargo, para \u00e9sta y vista desde \u00e9sta, es necesaria, sin que la creaci\u00f3n pueda determinarla de alguna manera.<\/p>\n<p>Desde la revelaci\u00f3n judeocristiana resulta inevitable una distinci\u00f3n en este sentido; pero el problema de una formaci\u00f3n an\u00e1loga del concepto conduce a aquellas dificultades que acompa\u00f1an y con frecuencia caracterizan el camino del concepto \u00absobrenatural\u00bb en la historia de la teolog\u00ed\u00ada. H. de Lubac ha trazado esta historia en sus etapas m\u00e1s importantes en Surnaturel (1946) y en Augustinisme et Th\u00e9ologie moderne,as\u00ed\u00ad como en Le Myst\u00e9re du Surnaturel (ambas en 1965). La demostraci\u00f3n hist\u00f3rica de una existencia anterior de la palabra en la Edad Media tard\u00ed\u00ada no cambia para nada el descubrimiento real de H. de Lubac de que la verdadera eficacia del concepto proviene de la disputa entorno a Bayo y a C. Jansen, y en este contexto se relaciona con la concepci\u00f3n de \u00f3rdenes de lo sobrenatural y de lo natural m\u00e1s o menos independientes y .completos como elemento decisivo de un sistema.<\/p>\n<p>El hombre apenas puede concebir un orden sobrenatural como: tal, e incluso un sistema, porque no tiene acceso a esta realidad en lo creado o fuera de ello. Por eso la trascendencia de ese orden hay que descubrir la o manifestarla como inmanente, sin que pueda afirmarse una vinculaci\u00f3n necesaria en lo creado con lo sobrenatural. Como lo ha demostrado H. de Lubac, es a\u00fan m\u00e1s delicado y arriesgado trazar un orden o un sistema de la naturaleza pura como concepto opuesto. En vez de poder asegurar con ello la plena independencia, gratuidad y libertad de lo sobrenatural, como afirman sus defensores, el intento conduce m\u00e1s bien a la consecuencia de que lo sobrenatural es superfluo, y en \u00faltimo caso s\u00f3lo un duplicado absurdo de lo que conocemos como naturaleza\/ creaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En realidad, esta concepci\u00f3n de lo sobrenatural recibe su contenido de la conocido, es decir, de lo natural\/ creado, y se presenta luego como una reuni\u00f3n de elementos ya conocidos en un plano supuestamente superior abstrayendo de las limitaciones creadas. Sin embargo, la imagen as\u00ed\u00ad trazada no puede expresar precisamente la peculiaridad de lo sobrenatural; su sentido es dudoso. Para llegar a otra concepci\u00f3n, habr\u00e1 que comenzar incluyendo el concepto de Dios de la tradici\u00f3n judeo-cristiana, como se intent\u00f3 ya arriba, precisando la naturaleza como lo creado. Dios aparece entonces como creador en sentido pleno all\u00ed\u00ad donde alcanza su meta suprema en esta acci\u00f3n: la propia autocomunicaci\u00f3n a lo que no es \u00e9l. En este sentido ser\u00ed\u00ada \u00absobrenatural\u00bb lo que constituye esta autocomunicaci\u00f3n directa o indirectamente, as\u00ed\u00ad como todo lo que es afectado por ella en la medida en que es \u00e9ste el caso. Esto el hombre puede conocerlo en virtud de la revelaci\u00f3n; por m\u00e1s que \u00e9sta le afecte hasta lo m\u00e1s profundo de su constituci\u00f3n, no puede bosquejarla desde \u00e9l.<\/p>\n<p>La peculiaridad cristiana de lo sobrenatural exige ciertamente una concepci\u00f3n que incluya la plena y definitiva autocomunicaci\u00f3n de Dios en Jesucristo. S\u00f3lo a esta luz adquiere tambi\u00e9n el concepto de creaci\u00f3n aquellos contornos que permiten conocerlo y juzgarlo no s\u00f3lo como designaci\u00f3n de una situaci\u00f3n condicionada neutralmente, sino como expresi\u00f3n de un querer y de un obrar personales, y por tanto como expresi\u00f3n b\u00e1sicamente personal. La vocaci\u00f3n a la filiaci\u00f3n divina expresa la relaci\u00f3n de lo creado a lo sobrenatural, y con ello su orientaci\u00f3n sobrenatural, de una manera m\u00e1s plena y m\u00e1s profunda que el discutido \u00abdesiderium videndi Deum\u00bb. Sin embargo, surge la dificultad de que a un acontecimiento hist\u00f3rico, sometido a las limitaciones de espacio y de tiempo, se le atribuya un significado que por su naturaleza no puede corresponder a ning\u00fan dato hist\u00f3rico concreto. Para obviar esta dificultad parece indispensable descubrir en la disposici\u00f3n humana general la correspondencia a la manifestaci\u00f3n de Jes\u00fas, es decir, aquellos supuestos de conocimiento, comprensi\u00f3n y adhesi\u00f3n que le permiten al hombre conocer y reconocer en Jesucristo la mediaci\u00f3n y la referencia a lo sobrenatural. K. ! Rahner habla a este respecto de \u00abexistencial sobrenatural\u00bb y de una cristolog\u00ed\u00ada que anda buscando en virtud del desarrollo de la idea de un salvador absoluto, condicionada por la experiencia. H. de Lubac remite a la concepci\u00f3n com\u00fan de los escol\u00e1sticos del siglo xn cuando declara: \u00abLa creaci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu tiene su meta no en s\u00ed\u00ad misma, sino en Dios\u00bb (Le Myst\u00e9re du Surnaturel, Par\u00ed\u00ads 1965, 132), sin cuestionar por ello en lo m\u00e1s m\u00ed\u00adnimo el car\u00e1cter gratuito de la gracia o la libre responsabilidad propia del hombre. Una evoluci\u00f3n ulterior de estas posiciones fundamentales se produjo donde se precis\u00f3 la gracia ante todo desde el conocimiento, o desde la libertad o desde la belleza. La colocaci\u00f3n del acento en la verdad, el bien o el placer condiciona diversas orientaciones, que pueden realizarse tambi\u00e9n antit\u00e9ticamente. Mas si de este modo no se favorecen facetas unilaterales a costa de los otros acentos respectivos, que poseen su derecho absolutamente propio, s\u00f3lo es posible verlo en sus realizaciones y en sus consecuencias. Tampoco respecto al objeto es simplemente una posibilidad inocente la elecci\u00f3n de una perspectiva teol\u00f3gica.<\/p>\n<p>El significado de lo sobrenatural en las teolog\u00ed\u00adas con diversos acentos repercute singularmente en la orientaci\u00f3n y el proceder respecto al mundo. No al azar la teolog\u00ed\u00ada pol\u00ed\u00adtica y la teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n (l Teolog\u00ed\u00ada, V y VI) se han vuelto en contra de una privatizaci\u00f3n de la vida de fe o contra un cristianismo que se sit\u00faa ante el mundo neutralmente o en actitud de renuncia. La orientaci\u00f3n al fin \u00faltimo -concebido individual o socialmente- no puede ignorar que la realizaci\u00f3n de este destino se alcanza o se malogra en la conducta pr\u00e1ctica respecto a las realidades terrenas. La gracia se ha dado para que produzca fruto, y por los frutos se conoce si se la ha acogido y empleado rectamente. Por eso hay que admitir que Dios como fin \u00faltimo del hombre no se le presenta a \u00e9ste precisamente como fin \u00faltimo exclusivo de sus expectativas, sino que se le comunica para aqu\u00ed\u00ad y ahora, para que proceda como cristiano y viva ahora como cristiano. Lo sobrenatural y lo creado no se mezclan, y sin embargo constituyen una unidad; m\u00e1s a\u00fan, su colaboraci\u00f3n fuerza a tomar posici\u00f3n y a comprometerse, o sea produce su efecto plenamente como tarea del cristiano. Con su exigencia, lo sobrenatural confiere a la existencia creada la tensi\u00f3n que conviene a su vida.<\/p>\n<p>Por medio de estos efectos rastreables es posible experimentar indirectamente lo sobrenatural; pero aqu\u00ed\u00ad no podemos considerar m\u00e1s detenidamente las formas posibles de esta experiencia. Por supuesto, lo sobrenatural se da aqu\u00ed\u00ad s\u00f3lo indicativamente; su neta indicaci\u00f3n requiere la menci\u00f3n de la revelaci\u00f3n de la palabra de Dios, concretamente de Jesucristo y su mensaje, a fin de que le resulte comprensible al hombre en su sentido propio. De esta manera se enuncia el car\u00e1cter cristol\u00f3gico de lo sobrenatural. S\u00f3lo desde la manifestaci\u00f3n de Jesucristo adquiere un nombre .y un rostro la autocomunicaci\u00f3n de Dios en el mundo. Por eso cuando se habla de lo sobrenatural hay que hacer siempre referencia a ello, a fin de asegurar al concepto, en cuanto al contenido y formalmente, lo que es preciso para evitar incomprensiones y abusos. Ante todo, esta referencia no permite la divisi\u00f3n y el aislamiento de los \u00f3rdenes, tal como serv\u00ed\u00ada de base a la concepci\u00f3n de la \u00abteor\u00ed\u00ada de los dos pisos\u00bb. M\u00e1s bien sugiere una concepci\u00f3n an\u00e1loga a la f\u00f3rmula cristol\u00f3gica del concilio de Calcedonia o de la verdad de la encarnaci\u00f3n. Con ello ofrece tambi\u00e9n el principio de una consideraci\u00f3n hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfica de lo sobrenatural y de su peculiar din\u00e1mica. Este aspecto, como algunos otros, era objeto de muy breve consideraci\u00f3n en el tratamiento tradicional del tema, lo que ten\u00ed\u00ada como consecuencia una visi\u00f3n unilateral y no equilibrada del problema. Pero tambi\u00e9n la casi abstracci\u00f3n total del hombre determinado por lo sobrenatural o el desplazamiento de su consideraci\u00f3n a la espiritualidad y la piedad robusteci\u00f3 esta unilateralidad. Por eso hay que esperar de una acentuaci\u00f3n consciente del car\u00e1cter cristol\u00f3gico de lo sobrenatural una nueva imagen que estimule la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica y haga m\u00e1s fecunda esta verdad tambi\u00e9n para otras consideraciones teol\u00f3gicas; pero, en todo caso, que libre al tema del aislamiento en que ha ca\u00ed\u00addo.<\/p>\n<p>La historia de la palabra s\u00f3lo resulta \u00fatil en la medida en que el t\u00e9rmino es desconocido en la Iglesia antigua, aparece desde la Edad Media y se desarrolla r\u00e1pidamente a partir de la teolog\u00ed\u00ada postridentina, convirti\u00e9ndose en un t\u00e9rmino t\u00e9cnico especial que se resiente de las mencionadas parcialidades y de ser empleado en el sistema. El uso adjetival es m\u00e1s originario y est\u00e1 mucho m\u00e1s extendido que el sustantivo, que esencialmente s\u00f3lo se impuso en el siglo pasado. Como sustantivo independiente, el concepto resulta particularmente desafortunado; porque sugiere una perspectiva y una concepci\u00f3n que cre\u00ed\u00ada poder renunciar a las referencias necesarias.<\/p>\n<p>BIBL,: BOUILLARD H., L\u00f3gica de Zafe, Madrid 1966; LuBAc H. de El misteri\u00f3 de lo s\u00f3brenatu-&#8216; ral, Barcelona, 19912; ID, Agostinismo e teologia moderna, Mil\u00e1n 1979; ID, Petite cat\u00e9ch\u00e9se sur Nature et Gr\u00e1ce, Par\u00ed\u00ads 1980.<\/p>\n<p>K. H. Neufeld<\/p>\n<p>LATOURELLE &#8211; FISICHELLA, Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada Fundamental, Paulinas, Madrid, 1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda Fundamental<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(v. gracia) (ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n, BAC, Madrid, 1998) Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n Dentro de la antropolog\u00ed\u00ada teol\u00f3gica, \u00absobrenatural\u00bb se utiliza en contraposici\u00f3n a natural, para designar todo lo que supera a la naturaleza, todo lo que en el hombre no est\u00e1 sometido a las condiciones de la creaci\u00f3n. Hist\u00f3ricamente, la elaboraci\u00f3n &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/sobrenatural\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abSOBRENATURAL\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-15427","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15427","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=15427"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15427\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=15427"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=15427"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=15427"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}