{"id":15462,"date":"2016-02-05T10:04:52","date_gmt":"2016-02-05T15:04:52","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/ver-a-dios\/"},"modified":"2016-02-05T10:04:52","modified_gmt":"2016-02-05T15:04:52","slug":"ver-a-dios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/ver-a-dios\/","title":{"rendered":"VER A DIOS"},"content":{"rendered":"<p>La b\u00fasqueda de Dios en el coraz\u00f3n humano<\/p>\n<p>\tLa b\u00fasqueda de Dios anida siempre en coraz\u00f3n del hombre. La posibilidad de encontrarse plenamente con \u00e9l y de verle tal como es, uno y trino, forma parte del mensaje revelado. \u00abA causa de su trascendencia, Dios no puede ser visto tal cual es m\u00e1s que cuando el mismo abre su misterio a la contemplaci\u00f3n inmediata del hombre y le da capacidad para ello. Esta contemplaci\u00f3n de Dios en su gloria celestial es llamada por la Iglesia \u00abvisi\u00f3n beat\u00ed\u00adfica\u00bb\u00bb (CEC 1028). Esta visi\u00f3n ser\u00e1 la esencia de nuestra bienaventuranza o felicidad en el m\u00e1s all\u00e1.<\/p>\n<p>\tLe veremos tal como es<\/p>\n<p>\tNo podemos imaginarnos c\u00f3mo ser\u00e1 esta visi\u00f3n de Dios, porque \u00aba Dios no le ha visto nadie\u00bb (Jn 1,18). La visi\u00f3n de Dios, que nos promete la revelaci\u00f3n, nos habla de algo inimaginable \u00ablo que el ojo no vio, ni el o\u00ed\u00addo oy\u00f3, ni al hombre se le ocurri\u00f3 pensar\u00bb (1Cor 2,9); \u00abpalabras inefables que el hombre no puede expresar\u00bb (2Cor 12,4). Sabemos que llegar a esta visi\u00f3n supone un camino de purificar el coraz\u00f3n \u00abLos limpios de coraz\u00f3n ver\u00e1n a Dios\u00bb (Mt 5,8). La visi\u00f3n de Dios se prepara ya desde esta tierra.<\/p>\n<p>\tAunque a Dios le podemos ver en sus criaturas y, de modo especial, en los hermanos y en nuestro coraz\u00f3n, este ver es \u00abcomo en espejo\u00bb (1Cor 13,12). Por la fe, tenemos tambi\u00e9n un conocimiento obscuro de Dios. En cambio, \u00abluego lo veremos cara a cara&#8230; como Dios mismo se conoce\u00bb (ib\u00ed\u00addem), como comunic\u00e1ndonos el conocimiento y amor del mismo Dios. Puesto que se trata de la visi\u00f3n del ser amado y ansiado (Dios Amor), esta visi\u00f3n incluye una profunda relaci\u00f3n personal y donaci\u00f3n mutua y total.<\/p>\n<p>\tEs el ver de un conocimiento profundo, relacional, como en familia, que, por tanto, incluye el amar, darse y ser feliz con el intercambio total de las personas amadas. Es \u00abver\u00bb amando y poseyendo la \u00abgloria\u00bb del mismo Cristo como Hijo de Dios (cfr Jn 17,24). Conocer a Cristo es la preparaci\u00f3n para ver a Dios \u00abEsta es la vida eterna que te conozcan a ti, \u00fanico Dios verdadero y a tu enviado, Jesucristo\u00bb (Jn 17,3).<\/p>\n<p>\tAunque ya desde el momento de la muerte, el alma puede ver a Dios, ser\u00e1 luego (en la glorificaci\u00f3n final) cuando todo nuestro ser participar\u00e1 de este don de Dios. Nuestra misma naturaleza, de cuerpo y esp\u00ed\u00adritu, sin dejar de ser ella, ser\u00e1 transformada y capacitada para el encuentro y la visi\u00f3n de Dios \u00abDesde mi carne yo ver\u00e9 a Dios; yo le ver\u00e9, veranle mis ojos, y no otros\u00bb (Job 19,26-27). Esta visi\u00f3n amorosa y transformante, visi\u00f3n beat\u00ed\u00adfica, ser\u00e1 posible gracias a la luz divina (\u00ablumen gloriae\u00bb) que el Se\u00f1or nos comunicar\u00e1 elevando nuestra capacidad. Es en la misma luz de Dios que le veremos a \u00e9l tal como es \u00abEn tu luz veremos la luz\u00bb (Sal 35,10). Es luz que nos vendr\u00e1 de Jes\u00fas, porque en el cielo \u00absu l\u00e1mpara es el Cordero\u00bb (Apoc 21,23) y \u00abla gloria de Dios reverbera en la faz de Cristo\u00bb (2Cor 4,6).<\/p>\n<p>\tLos bienaventurados ver\u00e1n el rostro de Dios directamente, sin espejos ni mensajeros \u00abVer\u00e1n su rostro\u00bb (Apoc 22.4). El \u00abrostro\u00bb significa el mismo ser de Dios, no su reflejo o \u00abespalda\u00bb (Ex 33,23). Conoceremos a Dios con el mismo conocimiento con que \u00e9l nos conoce \u00abEntonces comprender\u00e9 como yo mismo soy conocido por Dios\u00bb (1Cor 13,12). El Esp\u00ed\u00adritu Santo nos har\u00e1 capaces de \u00abpenetrar en lo m\u00e1s profundo de Dios\u00bb (1Cor 2,10).<\/p>\n<p>\tUna herencia para toda la humanidad<\/p>\n<p>\tLa predicaci\u00f3n de la Iglesia y la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica han calificado la visi\u00f3n de Dios en el cielo como visi\u00f3n \u00abclara\u00bb (sin sombras), intuitiva (como de mirada profunda de amor), inmediata (sin intermediarios ni \u00abespecies\u00bb). Ser\u00e1 el mismo ser de Dios, su luz divina, que nos iluminar\u00e1. El misterio de Dios, que en esta tierra s\u00f3lo \u00abbalbuceamos\u00bb como ni\u00f1os (1Cor 13,11), un d\u00ed\u00ada ser\u00e1 visi\u00f3n y comunicaci\u00f3n plena.<\/p>\n<p>\tNuestra realidad de filiaci\u00f3n divina participada nos habla de esta \u00abherencia\u00bb \u00abAhora somos hijos de Dios, aunque a\u00fan no se ha manifestado lo que hemos de ser. Sabemos que, cuando se manifieste, seremos semejantes a \u00e9l, porque le veremos tal cual es\u00bb (1Jn 3,2). Toda la humanidad est\u00e1 llamada a esta \u00abadopci\u00f3n de hijos por Jesucristo\u00bb (Ef 1,5), porque \u00abtodos los pueblos comparten la misma herencia\u00bb (Ef 3,6).<\/p>\n<p>Referencias B\u00fasqueda de Dios, cielo, contemplaci\u00f3n, Dios, escatolog\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>Lectura de documentos CEC 1023-1029; 2794-2796.<\/p>\n<p>Bibliograf\u00ed\u00ada J.M\u00c2\u00aa CABODEVILLA, El cielo en palabras terrenas (Madrid, Paulinas, 1990); J. ESQUERDA BIFET, Ver al Invisible (Barcelona, Balmes, 1993); L. HERTLING, El cielo (Santander, Sal Terrae, 1960); Y. RAGUIN, La profundidad de Dios (Madrid, Narcea, 1982); C. POZO, Teolog\u00ed\u00ada del m\u00e1s all\u00e1 ( BAC, Madrid, 1968); J.L. RUIZ DE LA PE\u00ed\u2018A, La otra dimensi\u00f3n (Santander, Sal Terrae, 1991) 227-271.<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>(-> idolatr\u00ed\u00ada, arte, belleza). Suele decirse que los griegos han querido \u00abver\u00bb, desarrollando una religi\u00f3n de las im\u00e1genes y formas. Por el contrario, los israelitas han puesto de relieve el \u00abo\u00ed\u00adr\u00bb, la fidelidad a la palabra de Dios. \u00abYahv\u00e9 habl\u00f3 con vosotros de en medio del fuego; o\u00ed\u00adsteis la voz de sus palabras, pero a excepci\u00f3n de o\u00ed\u00adr la voz, no visteis ninguna fi gura. Y \u00e9l os anunci\u00f3 su pacto, el cual os mand\u00f3 poner por obra; los diez mandamientos, y los escribi\u00f3 en dos tablas de piedra. A m\u00ed\u00ad tambi\u00e9n me mand\u00f3 en aquel tiempo que os ense\u00f1ase los estatutos y juicios, para que los pusieseis por obra en la tierra a la cual pas\u00e1is, para tomar posesi\u00f3n de ella. Guardad, pues, mucho vuestras almas; pues ninguna figura visteis el d\u00ed\u00ada que Yahv\u00e9 habl\u00f3 con vosotros de en medio del fuego\u00bb (Dt 4,12-15). Este es un compendio de toda la teolog\u00ed\u00ada israelita, centrada en el o\u00ed\u00adr y cumplir, no en el ver y adorar. Siguiendo en esa l\u00ed\u00adnea, el evangelio de Juan ha formulado: \u00abA Dios nadie le ha visto jam\u00e1s, el Dios unig\u00e9nito, que estaba en el seno del Padre, \u00e9se nos lo ha revelado\u00bb (Jn 1,18). Juan se sit\u00faa en la l\u00ed\u00adnea de aquellos jud\u00ed\u00ados que dec\u00ed\u00adan que nadie puede ver a Dios sin morir (cf. Je 6,2223; 13,22) y han a\u00f1adido que el nombre de Yahv\u00e9 no puede profanarse ni nombrarse en vano (Ex 20,7); m\u00e1s a\u00fan, conforme a 2 Cor 3^1, los jud\u00ed\u00ados han querido poner un velo ante sus ojos para no ver ni el reflejo de su rostro en Mois\u00e9s (Ex 34,33-35). Esta es la verdad final del m\u00e1s hondo judaismo que ha mantenido, de forma admirable, su fidelidad a un misterio que jam\u00e1s podr\u00e1 encarnarse, es decir, identificarse con un hombre. Pero los cristianos a\u00f1aden: \u00abel Dios unig\u00e9nito que estaba en el seno del Padre nos lo ha revelado\u00bb. Algunos manuscritos, en vez de \u00abDios unig\u00e9nito\u00bb han puesto \u00abHijo Unig\u00e9nito\u00bb para suavizar as\u00ed\u00ad la dureza de la frase. Pero hemos querido mantener la lectura m\u00e1s dif\u00ed\u00adcil, presentando a Jes\u00fas como Dios Unig\u00e9nito que habita en el seno del Padre Dios, volvi\u00e9ndole visible entre los hombres. Habitando en el seno del Padre, Jes\u00fas vive (ha vivido) al mismo tiempo entre los hombres en una historia bien concreta de revelaci\u00f3n. Desde esa base puede a\u00f1adir, en la culminaci\u00f3n del evangelio, \u00abquien me ha visto ha visto al Padre\u00bb (Jn 14,9). Creer en Jes\u00fas y seguirle, permaneciendo en \u00e9l, esto es ver a Dios.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La b\u00fasqueda de Dios en el coraz\u00f3n humano La b\u00fasqueda de Dios anida siempre en coraz\u00f3n del hombre. 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