{"id":15466,"date":"2016-02-05T10:04:59","date_gmt":"2016-02-05T15:04:59","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/vida-contemplativa\/"},"modified":"2016-02-05T10:04:59","modified_gmt":"2016-02-05T15:04:59","slug":"vida-contemplativa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/vida-contemplativa\/","title":{"rendered":"VIDA CONTEMPLATIVA"},"content":{"rendered":"<p>Forma peculiar de vida consagrada<\/p>\n<p>\tCuando hablamos de \u00abvida contemplativa\u00bb nos referimos a una forma de \u00abvida consagrada\u00bb donde prevalece el nivel o dimensi\u00f3n de la oraci\u00f3n (contemplativa, lit\u00fargica, etc.). Es, pues, vida contemplativa \u00abcan\u00f3nica\u00bb, que \u00abprofesa\u00bb una disciplina establecida por la Iglesia y sigue la l\u00ed\u00adnea de un carisma fundacional. Corresponde, de alguna manera, a la \u00abvida monacal\u00bb o monacato, en sus diversas modalidades siempre \u00abclaustrales\u00bb o de soledad y separaci\u00f3n respecto al mundo, para poder dedicarse a ejercicios espirituales y lit\u00fargicos, as\u00ed\u00ad como a trabajos adecuados. Las diversas formas de vida contemplativa (a veces, m\u00e1s \u00aberem\u00ed\u00adtica\u00bb) van evolucionando durante la historia eclesial.<\/p>\n<p>\tEl camino de la contemplaci\u00f3n es el mismo para todo cristiano, como proceso de purificaci\u00f3n e iluminaci\u00f3n que tiende a la uni\u00f3n \u00ed\u00adntima con el Se\u00f1or (interioridad y pr\u00e1ctica de virtudes). Tambi\u00e9n todo cristiano es llamado a un desprendimiento respecto al mundo, de suerte que toda su vida se oriente hacia el amor a Dios y a los hermanos.<\/p>\n<p>\tContemplaci\u00f3n y escatolog\u00ed\u00ada<\/p>\n<p>\tLa \u00abvida contemplativa\u00bb can\u00f3nica vive estas realidades como signo eclesial o signo m\u00e1s fuerte de vida contemplativa y de separaci\u00f3n respecto al mundo. Es \u00absigno de la uni\u00f3n exclusiva de la Iglesia Esposa con su Se\u00f1or, profundamente amado\u00bb (VC 59). La vida de soledad, de silencio y de trabajo, en relaci\u00f3n con la vida lit\u00fargica, mira principalmente a la contemplaci\u00f3n. Ning\u00fan trabajo debe prevalecer sobre el objetivo principal. As\u00ed\u00ad se apunta con m\u00e1s fuerza hacia la visi\u00f3n de Dios y las realidades escatol\u00f3gicas del m\u00e1s all\u00e1.<\/p>\n<p>\tAlgunas formas nuevas de vida contemplativa tienden a una mayor inserci\u00f3n en la sociedad. La inserci\u00f3n de la vida contemplativa en la Iglesia y en el mundo, se apoya en su fuerza escatol\u00f3gica contemplativa y claustral, como \u00abmodo de vivir la Pascua de Cristo\u00bb (VC 59). Por esto, en el campo de la evangelizaci\u00f3n tienen una tarea similar, aunque distinta de las dem\u00e1s formas de la vida consagrada \u00abLos Institutos religiosos de vida contemplativa y activa tuvieron hasta ahora, y siguen teniendo, la mayor parte en la evangelizaci\u00f3n del mundo\u00bb (AG 40).<\/p>\n<p>\tAportaci\u00f3n peculiar a la evangelizaci\u00f3n<\/p>\n<p>\tLa especificidad en la aportaci\u00f3n evangelizadora estriba en ser signo eclesial peculiar de contemplaci\u00f3n y de escatolog\u00ed\u00ada. La enc\u00ed\u00adclica \u00abRedemptoris Missio\u00bb recuerda la necesidad de su presencia en las Iglesias particulares, especialmente en las de primera evangelizaci\u00f3n, como \u00abpreclaro testimonio entre los no cristianos de la majestad y de la caridad de Dios, as\u00ed\u00ad como de uni\u00f3n en Cristo\u00bb (RMi 69).<\/p>\n<p>\tLa \u00absecreta fecundidad apost\u00f3lica\u00bb de la vida contemplativa (PC 7) queda resumida as\u00ed\u00ad en el decreto conciliar Ad Gentes \u00abLos Institutos de vida contemplativa tienen una importancia singular en la conversi\u00f3n de las almas por sus oraciones, obras de penitencia y tribulaciones, porque es Dios quien, por medio de la oraci\u00f3n, env\u00ed\u00ada obreros a su mies, abre las almas de los nos cristianos, para escuchar el Evangelio y fecunda la palabra de salvaci\u00f3n en sus corazones\u00bb (AG 40). Tiene, pues, \u00abuna extraordinaria eficacia apost\u00f3lica y misionera\u00bb (VC 59).<\/p>\n<p>\tSiguiendo las ense\u00f1anzas de Santa Teresa de Lisieux, Patrona de las Misiones, la vida contemplativa es vocaci\u00f3n de amor, a modo de s\u00ed\u00adntesis sapiencial de las dem\u00e1s vocaciones eclesiales \u00abEn el coraz\u00f3n de la Iglesia, mi Madre, yo ser\u00e9 el amor\u00bb (Autobiograf\u00ed\u00ada, cap. IX). Lo m\u00e1s importante es la vida \u00abmartirial\u00bb o de testimonio radical de Cristo en su vivencia contemplativa del misterio pascual de muerte y resurrecci\u00f3n.<\/p>\n<p>Referencias Contemplaci\u00f3n, experiencia de Dios, monacato, Nazaret, oraci\u00f3n, silencio, vida consagrada.<\/p>\n<p>Lectura de documentos PC 7; AG 18, 40; EN 69; RMi 69; VC 8-9,59.<\/p>\n<p>Bibliograf\u00ed\u00ada J. LECLERQ, El desaf\u00ed\u00ado de la vida contemplativa (Bilbao, Mensajero, 1971); F.R. de PASCUAL, Vida contemplativa, en Diccionario teol\u00f3gico de la vida consagrada (Madrid, Pub. Claretianas, 1989) 1803-1824. Ver otros estudios en referencias (contemplaci\u00f3n, monacato, vida consagrada&#8230;).<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">(Vea tambi\u00e9n el art\u00edculo contemplaci\u00f3n.)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una vida ordenada con miras a la contemplaci\u00f3n; una forma de vida especialmente adaptada para conducir a y facilitar la contemplaci\u00f3n, mientras que excluye a todas las otras preocupaciones e intenciones.  Tratar de  conocer y  amar a Dios m\u00e1s y m\u00e1s es un deber que incumbe a todo  cristiano y debe ser su b\u00fasqueda principal, y en este sentido amplio, el cristiano y la vida contemplativa son sin\u00f3nimos.  Este deber, sin embargo, admite diversos grados en su cumplimiento.  Muchos le dan s\u00f3lo una parte de su tiempo y atenci\u00f3n, ya sea por falta de  piedad o debido a otras  obligaciones; otros intentan combinar armoniosamente la vida contemplativa con el ministerio activo, es decir, la cura de almas, que, llevada a cabo por un motivo  sobrenatural de caridad, puede ser compatible con la vida interior.    Otros, que tienen la voluntad y los medios, tienen por objeto el cumplimiento del deber de la contemplaci\u00f3n hasta la perfecci\u00f3n suprema, y renuncian a todas las ocupaciones incompatibles con ella, o que, debido a las capacidades limitadas del hombre, por su naturaleza se lo impedir\u00edan.  Ha prevalecido la costumbre de aplicar el t\u00e9rmino \u00abcontemplativa\u00bb s\u00f3lo a la vida que lleva este \u00faltimo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La contemplaci\u00f3n, el objeto de la vida contemplativa, se define como \u201cla complaciente y amorosa mirada del alma a la verdad divina ya conocida y aprehendida por el intelecto ayudado e iluminado por la gracia divina\u201d.  Esta definici\u00f3n muestra las dos principales diferencias entre la contemplaci\u00f3n del  asceta cristiano y la investigaci\u00f3n meramente  cient\u00edfica del  te\u00f3logo.\n<\/p>\n<ul>\n<li> El contemplativo, en su investigaci\u00f3n de las cosas divinas, es impulsado por el amor a esas cosas, y su meta final es aumentar ese amor, as\u00ed como las primicias de su contemplaci\u00f3n; en otras palabras, la virtud teologal de la caridad es el manantial as\u00ed como el resultado del acto de la contemplaci\u00f3n.<\/li>\n<li> Una vez m\u00e1s, el contemplativo no se basa en los poderes naturales de su intelecto en sus esfuerzos por obtener el conocimiento de la verdad, sino, sabiendo que la raz\u00f3n humana es limitada y d\u00e9bil, especialmente cuando indaga en las cosas sobrenaturales, busca la ayuda de lo alto por medio de la oraci\u00f3n, y por la pr\u00e1ctica de todas las virtudes cristianas y se esfuerza para adaptar a su alma para la gracia que \u00e9l desea.    <\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">El acto de la contemplaci\u00f3n, imperfecto como fuese menester, es de todos los actos humanos uno de los m\u00e1s sublimes, uno de los que rinden el mayor honor a Dios, lleva el mayor bien al alma y la capacita m\u00e1s eficazmente para convertirse en un medio de salvaci\u00f3n y de m\u00faltiples  bendiciones para los dem\u00e1s.  Seg\u00fan  San Bernardo (De Consider., lib. I, c. VII), es la forma m\u00e1s alta de  culto humano, pues es esencialmente un acto de adoraci\u00f3n y de total entrega de todo el ser del hombre.  El alma en contemplaci\u00f3n es un alma postrada ante Dios, convencida de y confesando su propia nada y que Dios es merecedor de recibir todo el amor, la gloria, el honor y la bendici\u00f3n de aquellos que \u00c9l ha  creado.    Es un alma perdida en admiraci\u00f3n y amor de la belleza  eterna, cuya visi\u00f3n aunque es s\u00f3lo un d\u00e9bil reflejo, la llena de una felicidad que nada m\u00e1s en el mundo le puede dar, una alegr\u00eda que, mucho m\u00e1s elocuente que el discurso, da testimonio de que el alma valora esa Belleza sobre todas las bellezas, y encuentra en ella la realizaci\u00f3n de todos sus deseos.  Es el culto jubiloso de todo el coraz\u00f3n, mente y alma, el culto \u201cen esp\u00edritu y en verdad\u00bb de los \u201cverdaderos adoradores\u201d, como el Padre quiere que sean los que le adoren. (Juan 4,23).  Sin embargo, \u201cvida contemplativa\u201d no denota una vida pasada completamente en contemplaci\u00f3n.  En la tierra un acto de contemplaci\u00f3n no puede ser muy duradero, excepto en el caso de un privilegio extraordinario concedido por el poder divino.  La debilidad de nuestros sentidos corporales y la inestabilidad natural de nuestras mentes y corazones, junto con las exigencias de la vida, nos imposibilitan fijar nuestra atenci\u00f3n por mucho tiempo en un objeto.  Esto es cierto con respecto a las cosas terrenales o materiales; es a\u00fan m\u00e1s cierto en los asuntos relacionados al orden sobrenatural.  S\u00f3lo en el cielo el entendimiento ser\u00e1 fortalecido a fin de que no vacile nada m\u00e1s, sino que se adhiera incesantemente a \u00c9l que es su creador.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por lo tanto es raro encontrar almas capaces de llevar una vida de contemplaci\u00f3n, sin ocupar ocasionalmente su actividad mental o f\u00edsica en las cosas terrenales o materiales.  Sin embargo, la combinaci\u00f3n de las dos vidas de las que la hagiograf\u00eda  cat\u00f3lica ofrece ejemplos tan sorprendentes y gloriosos es, por regla general y para las personas de logros ordinarios, una cuesti\u00f3n de considerable dificultad.  La acci\u00f3n exterior, con el af\u00e1n y el cuidado sirvi\u00e9ndole, tiende naturalmente a absorber la atenci\u00f3n; el alma se ve de este modo obstaculizada en sus esfuerzos por ascender a las regiones m\u00e1s altas de la contemplaci\u00f3n, puesto que su energ\u00eda, capacidad y poder de aplicaci\u00f3n son generalmente muy limitados para permitirle realizar conjunta y exitosamente actividades tan diferentes.  Si esto es cierto incluso para los que est\u00e1n trabajando para Dios y est\u00e1n inmersos en acciones emprendidas para la promoci\u00f3n de Sus intereses, es mucho m\u00e1s cierto para los que se afanan sin otro fin directo que el de procurar su subsistencia y su bienestar temporal.   Esta es la raz\u00f3n por la que aquellos que han querido entregarse a la contemplaci\u00f3n y llegar a un grado eminente de uni\u00f3n  m\u00edstica con Dios usualmente se han alejado de la muchedumbre y han abandonado todas las dem\u00e1s actividades, para llevar una vida retirada totalmente  consagrada al prop\u00f3sito de la contemplaci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es evidente que esa vida no puede ser conducida a ninguna parte tan segura y f\u00e1cilmente como en esas \u00f3rdenes  mon\u00e1sticas que la convierten en su objeto especial.  Las reglas de dichas \u00f3rdenes le proveen a sus miembros todos los medios  necesarios y \u00fatiles para este fin, y les resguarda de todos los obst\u00e1culos exteriores.  Como el principal de estos medios se puede considerar a los votos, que son barreras levantadas contra las incursiones de los tres grandes males que devastan el mundo (1  Juan 2,16) (N. de la T.: sensualidad, orgullo, codicia).  La pobreza libera al contemplativo de las preocupaciones inherentes a la posesi\u00f3n y administraci\u00f3n de los bienes temporales, de los peligros morales que siguen a la consecuci\u00f3n de la  riqueza, y de la codicia insaciable de ganancias que tanto degrada y materializa la mente.  La castidad lo libera de las ataduras de la vida matrimonial con sus afanes que tanto \u00abdividen\u00bb el coraz\u00f3n y la mente; seg\u00fan la expresi\u00f3n del  Ap\u00f3stol (1  Cor. 7,33), y tan apto para limitar la simpat\u00eda y la acci\u00f3n del hombre dentro de un estrecho c\u00edrculo.  Por esa misma virtud \u00e9l tambi\u00e9n obtiene la pureza de coraz\u00f3n que le permite ver a Dios ( Mt. 5,8).  La obediencia, sin la cual la vida en comunidad es imposible, lo libera de la ansiedad de tener que determinar qu\u00e9 curso tomar en medio de las circunstancias siempre cambiantes de la vida.  La estabilidad que le da el voto al prop\u00f3sito del contemplativo, coloc\u00e1ndolo en un estado fijo con deberes y  obligaciones establecidos, tambi\u00e9n es una ventaja incalculable, ya que lo salva de la inconstancia natural, el infortunio de tantas empresas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El silencio es, por supuesto, el elemento propio del alma contemplativa, ya que conversar con Dios y los hombres al mismo tiempo es casi imposible.   Por otra parte, conversar innecesariamente suele dar lugar a un sinn\u00famero de pensamientos, fantas\u00edas y deseos ajenos a las funciones y al prop\u00f3sito de la vida contemplativa, que asaltan el alma a la hora de la oraci\u00f3n y le apartan la atenci\u00f3n de Dios.  No es de extra\u00f1ar, entonces, que los legisladores mon\u00e1sticos y los guardianes de la  disciplina regular hayan puesto siempre tanto \u00e9nfasis en la pr\u00e1ctica del silencio, haciendo cumplir en\u00e9rgicamente su observancia y castigando la transgresi\u00f3n con especial severidad.   Este silencio, si no es perpetuo, debe abarcar al menos la mayor parte de la vida del contemplativo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La soledad es la casa del silencio, y su m\u00e1s segura salvaguarda.  Por otra parte, corta de ra\u00edz una de las m\u00e1s fuertes propensiones ego\u00edstas del hombre, el deseo de figurar ante el mundo, de ganar la admiraci\u00f3n y el aplauso, o al menos de llamar la atenci\u00f3n, el que piensen y hablen de \u00e9l.  \u201cMu\u00e9strate al mundo\u201d (Jn. 7,4) dice el  demonio de vanagloria; pero el  Esp\u00edritu de Dios habla otro lenguaje (Mt. 6.  La soledad puede ser de dos clases:  la reclusi\u00f3n en el claustro, la cual implica la restricci\u00f3n de relacionarse con el mundo exterior; y el confinamiento  erem\u00edtico en una celda, una pr\u00e1ctica que var\u00eda en las diferentes \u00f3rdenes religiosas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La vida religiosa, siendo esencialmente una vida de abnegaci\u00f3n y sacrificio, debe proporcionar un ant\u00eddoto eficaz a toda forma de ego\u00edsmo, y las reglas de las \u00f3rdenes contemplativas en especial se forjan admirablemente con el fin de frustrar y  mortificar todo instinto ego\u00edsta; vigilias, ayunos, la austeridad en los alimentos, ropa, etc., y a menudo el trabajo manual doma la carne, y as\u00ed ayuda al alma a mantener en sujeci\u00f3n a su peor enemigo.  Los contemplativos, en definitiva, renuncian a muchos placeres transitorios, a muchas satisfacciones dulces a la naturaleza, a todo lo que es m\u00e1s querido por el mundo; pero ganan a cambio una libertad para el alma que la capacita para subir sin obst\u00e1culo al pensamiento y el amor de Dios.  Aunque Dios mismo es el principal objeto de su estudio y meditaci\u00f3n, \u00c9l no es lo \u00fanico.   Sus trabajos, su trato con los hombres, todo lo que lo revela en el \u00e1mbito de la gracia o de la naturaleza est\u00e1n legalmente abiertos a la investigaci\u00f3n contemplativa.  El desarrollo del plan divino en el crecimiento e  historia de la Iglesia y en la historia de las naciones, el funcionamiento maravilloso de la gracia y la gu\u00eda de la Divina Providencia en las vidas de las almas  individuales, las maravillas y la belleza de la creaci\u00f3n, los escritos de los  santos y sabios de la cristiandad, y sobre todo, las  Sagradas Escrituras forman un almac\u00e9n inagotable, de donde el contemplativo puede sacar alimento para la contemplaci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La gran funci\u00f3n asumida por los contemplativos, como ya se ha dicho, es la adoraci\u00f3n de Dios.  Al vivir en comunidad, llevan a cabo este sagrado oficio en un modo oficial y p\u00fablico,  y se re\u00fanen a horas diurnas y nocturnas establecidas para ofrecer al Todopoderoso \u00abel sacrificio de alabanza\u00bb (Sal. 50(49) ,14.23, ver Oficio Divino).  Su obra principal es, pues, lo que  San Benito ( Regla, XLIII) llama enf\u00e1ticamente la obra de Dios (Opus Dei), es decir, el  canto solemne de la alabanza divina, en la que la lengua da expresi\u00f3n a la admiraci\u00f3n del intelecto y al amor del coraz\u00f3n.  Y esto se hace en nombre de la Iglesia y de toda la  humanidad.   La contemplaci\u00f3n no s\u00f3lo glorifica a Dios, sino que es muy beneficiosa para el alma misma.  Nada lleva al alma a una uni\u00f3n tan estrecha con Dios, y la uni\u00f3n con Dios es la fuente de toda santidad.  Nunca tan bien como al contemplar las perfecciones de Dios y la grandeza de sus obras el hombre ve sus propias imperfecciones y defectos, la vileza del pecado, y la mezquindad y futilidad de muchos de sus trabajos y empresas; y as\u00ed nada lo fundamenta m\u00e1s en la humildad, la cual es el pilar y el baluarte de todas las dem\u00e1s virtudes.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El amor a Dios necesariamente alimenta el amor por nuestros semejantes, todos hijos del mismo Padre; y los dos amores siguen el mismo ritmo del otro en su crecimiento.  De ah\u00ed se deduce que la vida contemplativa es eminentemente favorable al aumento de la caridad por los dem\u00e1s.  El coraz\u00f3n se agranda, se profundiza el afecto, la simpat\u00eda se hace m\u00e1s aguda, porque la mente se ilumina en cuanto al valor de un alma  inmortal a los ojos de Dios.  Y aunque de los dos grandes mandamientos dados por  Cristo (Mt. 22,37 ss.) &#8212;el amor a Dios y amor al pr\u00f3jimo&#8212; el primero se ejemplifica con m\u00e1s claridad en las \u00f3rdenes contemplativas, y el segundo en las \u00f3rdenes activas, no obstante, los contemplativos no s\u00f3lo deben y tienen en sus corazones un amor fuerte y verdadero hacia el pr\u00f3jimo, sino que perciben ese amor en sus obras.  Los principales medios que tienen los contemplativos para demostrar su amor por los dem\u00e1s son la oraci\u00f3n y la penitencia.  Con la oraci\u00f3n hacen bajar del cielo para la humanidad que sufre y lucha m\u00faltiples gracias, luz, fuerza, fortaleza y consuelo,  bendiciones para el tiempo y la eternidad.  Por la penitencia  se esfuerzan por reparar las ofensas de la humanidad pecadora, para apaciguar la ira de Dios y evitar sus efectos horrendos, dando satisfacci\u00f3n vicaria a las exigencias de su justicia.  Sus vidas de abnegaci\u00f3n y privaciones perpetuas, de penalidades sufridas alegremente, de sufrimiento autoinfligido, unidos a los sufrimientos de su divino Maestro y Modelo, ayudan a reparar el mal que hacen los hombres y obtienen la misericordia de Dios para los malvados.  Ellos ruegan y hacen reparaci\u00f3n por toda la humanidad.   Este ministerio doble realizado en el estrecho recinto de un monasterio no conoce otros l\u00edmites a sus efectos que los confines de la tierra y las necesidades de la humanidad.  O, m\u00e1s bien ese ministerio se extiende a\u00fan m\u00e1s lejos de su esfera de acci\u00f3n, pues los muertos as\u00ed como los vivos se benefician de \u00e9l.  (Vea tambi\u00e9n monacato).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Bibliograf\u00eda<\/b>:  SANTO THOMAS, Summa Theol., II-II, Q. CLXXIX-CLXXXII; SUAREZ, Tract. de Oratione, lib II, c, IX ss; IDEM, De varietate religionum, lib., I, c.v, VI; DENIS EL CARTUJO, De contemplatione; La vie contemplative: son role apostolique (Montreuil-sur-Mer, 1898); DIVINE, Manual of Mystical Theology (Londres, 1903).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Fuente:<\/b>  Gurdon, Edmund. \u00abContemplative Life.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 4. New York: Robert Appleton Company, 1908.  <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/04329a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Luz Mar\u00eda Hern\u00e1ndez Medina.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Forma peculiar de vida consagrada Cuando hablamos de \u00abvida contemplativa\u00bb nos referimos a una forma de \u00abvida consagrada\u00bb donde prevalece el nivel o dimensi\u00f3n de la oraci\u00f3n (contemplativa, lit\u00fargica, etc.). 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