{"id":15467,"date":"2016-02-05T10:05:02","date_gmt":"2016-02-05T15:05:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/virtudes-2\/"},"modified":"2016-02-05T10:05:02","modified_gmt":"2016-02-05T15:05:02","slug":"virtudes-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/virtudes-2\/","title":{"rendered":"VIRTUDES"},"content":{"rendered":"<p>Significado y clasificaci\u00f3n<\/p>\n<p>\tLa virtud es una disposici\u00f3n permanente o habitual de hacer el bien. El nombre griego (\u00abaret\u00e9\u00bb) indica una cualidad excelente de la actividad (intelectual o moral); el nombre latino (\u00abvirtus\u00bb) indica fuerza o capacidad para obrar el bien. Es un h\u00e1bito operativo (recibido o adquirido), una costumbre o una disposici\u00f3n adquirida por repetici\u00f3n de actos. A veces se aplica a un rasgo del car\u00e1cter o a una capacidad para obrar el bien. La virtud enra\u00ed\u00adza en la persona (en su entendimiento, voluntad, afectividad&#8230;) y tiende a un objetivo o finalidad buena. De ah\u00ed\u00ad la variedad de virtudes seg\u00fan la facultad en que enra\u00ed\u00adza y el bien a que tiende. Se llama \u00abvirtuosa\u00bb a la persona que tiende hacia el bien por medio de su actuaci\u00f3n en la vida cotidiana.<\/p>\n<p>\tEstas disposiciones o h\u00e1bitos, llamados virtudes, pueden ser de la vida humana en general (virtudes humanas o naturales), de las actitudes b\u00e1sicas (virtudes cardinales o morales) y de la vida cristiana de configuraci\u00f3n con Cristo (virtudes teologales). Tambi\u00e9n suelen llamarse virtudes \u00abhumanas\u00bb a las cualidades que se aprecian en la relaci\u00f3n y convivencia humana sinceridad, honradez, coherencia, responsabilidad, iniciativa, colaboraci\u00f3n, amabilidad, disponibilidad, acogida, escucha&#8230; (cfr. AG 24, OT 11, PO 3).<\/p>\n<p>\tVirtudes teologales y morales<\/p>\n<p>\tLas virtudes teologales se refieren a la relaci\u00f3n con Dios, siempre en la dimensi\u00f3n cristol\u00f3gica y pneumatol\u00f3gica. Los \u00abcriterios\u00bb, la \u00abescala de valores\u00bb o las aspiraciones, y las \u00abactitudes\u00bb y quereres, se orientan seg\u00fan los planes de Dios, por la fe, la esperanza y la caridad. De hecho, corresponden a la vida en Cristo pensar, valorar, querer y actuar como \u00e9l y en \u00e9l. De la caridad derivan todas las dem\u00e1s virtudes cristianas.<\/p>\n<p>\tLas virtudes \u00abhumanas\u00bbo \u00abnaturales\u00bb pueden indicar una repetici\u00f3n de actos buenos. Se suelen clasificar en torno a las virtudes cardinales o morales como b\u00fasqueda fundamental del bien prudencia, justicia, fortaleza, templanza. Pero estas virtudes morales, para el creyente en Cristo, derivan de la caridad y, por tanto, se insertan en la vida divina sobrenatural.<\/p>\n<p>\tLa prudencia es una actuaci\u00f3n equilibrada que \u00abdispone la raz\u00f3n pr\u00e1ctica a discernir en toda circunstancia nuestro verdadero bien y a elegir los medios rectos para realizarla\u00bb (CEC 1806). La justicia es la actitud de dar a cada uno (a Dios y al pr\u00f3jimo) lo que es debido y respetar los bienes de los otros. La fortaleza se concreta en firmeza y constancia en la b\u00fasqueda del bien. La templanza ordena y modera los deseos y tendencias, as\u00ed\u00ad como el uso de los bienes de esta tierra.<\/p>\n<p>\tLa caridad como fuente de todas las virtudes<\/p>\n<p>\tTodas las virtudes cristianas derivan de la caridad como de su fuente y ra\u00ed\u00adz. El ser humano tiende siempre hacia la verdad, el bien y la belleza. El entendimiento busca siempre y, hasta cierto punto, encuentra la verdad. La voluntad quiere hacer el bien. Pero esta realidad humana est\u00e1 debilitada por el pecado de origen y por las tendencias desordenadas. La gracia de Cristo sana y eleva la naturaleza.<\/p>\n<p>\tLa vocaci\u00f3n cristiana es una llamada a poner en pr\u00e1ctica \u00abtodo lo que sea virtud\u00bb (Fil 4,8). El camino de la santidad es camino de virtudes. El mensaje evang\u00e9lico, que es siempre para todos los pueblos y culturas, orienta todas las virtudes (teologales y morales) hacia la perfecci\u00f3n de las bienaventuranzas y del mandado del amor. Se anuncia que la pr\u00e1ctica de las virtudes es posible gracias a \u00abla caridad que viene de Dios\u00bb (1Jn 4,7) y a Cristo \u00abcamino, verdad y vida\u00bb (Jn 14,6).<\/p>\n<p>Referencias Bienaventuranzas, caridad, castidad, consejos evang\u00e9licos, dones del Esp\u00ed\u00adritu Santo, esperanza, espiritualidad, fe, gracia, humildad, justicia, obediencia, pobreza, sacrificio, santidad, virginidad.<\/p>\n<p>Lectura de documentos LG 39-42; CEC 1803-1845.<\/p>\n<p>Bibliograf\u00ed\u00ada CH. BERNARD, Teolog\u00ed\u00ada espiritual (Madrid, Soc. Educ. Atenas, 1994) 141-171; D. Von HILDEBRAND, Santidad y virtud en el mundo (Madrid, Rialp, 1972); J. PIEPER, Las virtudes fundamentales (Madrid, Rialp, 1976). Ver referencias.<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>1. Virtud en su sentido m\u00e1s amplio es cualquier capacidad an\u00ed\u00admico-espiritual del hombre desarrollada con esmero (p. ej., en el \u00e1mbito del conocimiento: v. diano\u00e9ticas). V. en sentido estricto es la fuerza (la habilidad, la destreza, la facilidad) para realizar lo moralmente bueno (-> bien), especialmente para hacerlo con alegr\u00ed\u00ada y constancia, venciendo resistencias internas y externas y a costa de sacrificio. Lo opuesto a esta destreza y disposici\u00f3n habitual (m\u00e1s all\u00e1 de la mera facultad) es el vicio. Seg\u00fan el origen, la esencia, la finalidad (y la manera de adquisici\u00f3n) se distingue entre v. naturales y sobrenaturales (\u00abinfusas\u00bb).<\/p>\n<p>Las v. naturales se basan en la -> naturaleza corp\u00f3reo-espiritual del hombre y se desarrollan mediante el ejercicio constante v adecuado de las facultades humanas y de sus actos; son por ello virtudes \u00abadquiridas\u00bb, que tienen tambi\u00e9n un componente correspondiente en el. substrato corporal y ps\u00ed\u00adquico del hombre (en los impulsos, en las asociaciones, etc.). Estas v. completan el car\u00e1cter del hombre. significan la configuraci\u00f3n moral de su fisionom\u00ed\u00ada corporal y espiritual. y son la defensa necesaria y habitual contra la -> concupiscencia y el dominio de las tendencias. Las v. naturales m\u00e1s importantes (que, evidentemente por la gracia y las v. infusas pueden ser finalizadas sobrenaturalmente en Dios mismo y su posesi\u00f3n inmediata), seg\u00fan una divisi\u00f3n antigua y cl\u00e1sica, son las cardinales: prudencia, justicia, fortaleza y templanza. A ellas se pretende reducir, con m\u00e1s o menos \u00e9xito, los innumerables modos de comportamiento moral frente a la realidad entera; para esa reducci\u00f3n se recurre a distintos principios l\u00f3gicos.<\/p>\n<p>Ahora bien, en el orden sobrenatural la -> gracia como comunicaci\u00f3n de Dios mismo ordena toda la naturaleza personal y espiritual del hombre, con su conocimiento y libertad (amor), a la participaci\u00f3n inmediata y eterna de la vida del Dios trino. Ese fin debe alcanzarse por la libre aceptaci\u00f3n de la comunicaci\u00f3n de Dios. Las facultades espirituales del hombre quedan capacitadas para dicha aceptaci\u00f3n (con sus muchos estratos) mediante la gracia, por la que los actos humanos se elevan en correspondencia con su meta y son realizados juntamente por Dios. En este sentido se habla de v. \u00absobrenaturales infusas\u00bb, es decir, de v. dadas por Dios en la  ->  justificaci\u00f3n como dinamismo de la gracia santificante. Las v. infusas orientan el ser y la acci\u00f3n religiosa y moral del hombre ya en este mundo a la participaci\u00f3n inmediata en la vida del Dios trino, y confieren as\u00ed\u00ad la posibilidad de dirigir libre y connaturalmente la vida a este fin y de realizarla como algo propio. Tales v. sobrenaturales van unidas de la manera m\u00e1s estrecha con la gracia sobrenatural de la justificaci\u00f3n (santificante), no son otra cosa que su din\u00e1mica viva y, como prolongaci\u00f3n din\u00e1mica de la gracia &#8211; que diviniza el fondo del hombre &#8211; hasta sus facultades, s\u00f3lo se distinguen de la gracia como las facultades humanas se distinguen del fundamento sustancial de la naturaleza, o sea, son diversas maneras graduadas bajo las cuales el hombre acepta existencialmente y con libertad la gracia ofrecida de la justificaci\u00f3n, y as\u00ed\u00ad la hace radicar en su polifac\u00e9tica naturaleza.<\/p>\n<p>En correspondencia con esto, las v. sobrenaturales infusas (es decir, no pertenecientes a la esencia del hombre, sino dadas por Dios en su libre comunicaci\u00f3n por benevolencia amorosa), a diferencia de las v. naturales, adquiridas, propiamente no son una \u00abdestreza\u00bb habitual siempre presente de una facultad, sino la \u00abcapacidad\u00bb para la acci\u00f3n \u00absalv\u00ed\u00adfica\u00bb misma, para participar ya ahora en la vida y la gloria (Sbya) de Dios y para configurar la existencia como historia del devenir de la vida eterna en el tiempo. Por consiguiente, estas v. infusas todav\u00ed\u00ada no implican necesariamente una especial facilidad del obrar salv\u00ed\u00adfico, aun cuando se dan con la justificaci\u00f3n, aun cuando constituyen tambi\u00e9n un dinamismo real para el desarrollo de la vida divina en nosotros. La destreza y la facilidad habituales de la vida sobrenatural deben adquirirse todav\u00ed\u00ada, lo mismo que en las v. naturales. Adem\u00e1s, en estas v. sobrenaturales no puede pasarse por alto que se comportan respecto de las facultades naturales (y sus h\u00e1bitos de virtud) como la gracia sobrenatural respecto de la naturaleza espiritual del hombre. Esta gracia no es una segunda naturaleza \u00absobrepuesta\u00bb a la primera, sino que es la apertura del n\u00facleo de la naturaleza humana a la inmediatez de Dios, la destinaci\u00f3n del ser natural del esp\u00ed\u00adritu humano a la vida de Dios.<\/p>\n<p>En correspondencia con ello, las v. sobrenaturales no son v. al lado de la capacidad espiritual o al lado de las v. naturales, sino que son precisamente la finalizaci\u00f3n de esta capacidad y de estas v. naturales a la vida de Dios. Puesto que el hombre entero debe ser llevado a la salvaci\u00f3n y \u00e9l ha de realizar esta salvaci\u00f3n mediante toda la acci\u00f3n de su vida, es evidente que la gracia y su dinamismo en las v. orientan toda la vida del hombre a Dios como su fin, y que, por consiguiente, hay tantas virtudes sobrenaturales como \u00abramificaciones y desarrollos del \u00fanico fundamento de la vida sobrenatural, que hay tantas v. sobrenaturales como naturales. Por consiguiente, una \u00e9tica concretamente cristiana no necesita preocuparse demasiado de la distinci\u00f3n entre v. naturales y sobrenaturales: en el orden f\u00e1ctico de la voluntad salv\u00ed\u00adfica universal de Dios las v. naturales de hecho est\u00e1n finalizadas sobrenaturalmente, y las v. sobrenaturales se realizan y manifiestan en aquello que experimentamos y debemos hacer en la sobria experiencia del duro quehacer cotidiano. Cuando se pregunta: \u00bfQu\u00e9 son las virtudes sobrenaturales?, entonces podemos decir muy sencillamente, y \u00abdesmitologizando\u00bb un poco: son la honradez ejercitada, real (no meramente fingida) del hombre sincero, valiente y amable, en cuanto lo \u00abhumano\u00bb por la acci\u00f3n de Dios es mucho m\u00e1s que meramente humano, pues en ello, por la fe, la esperanza y el amor, se realiza la eternidad del hombre, en la que se da la vida de Dios mismo.<\/p>\n<p>2. De lo dicho sobre las v. en general se deduce que el cometido aut\u00e9ntico de las v. sobrenaturales infusas es la ordenaci\u00f3n de toda la vida religioso-moral (la cual brota ya de la naturaleza espiritual del hombre) a la inmediatez de Dios. La Escritura y la tradici\u00f3n se refieren a tres de tales v. sobrenaturales que se especifican por lo siguiente: son las maneras fundamentales de la aceptaci\u00f3n (creciente) de la comunicaci\u00f3n de Dios mismo por la gracia; orientan la vida espiritual y personal del hombre al Dias trinitario de la vida eterna, a la participaci\u00f3n de su vida misma; y tienen a Dios mismo como tal por \u00abobjeto formal\u00bb, pues Dios en la gracia (increada) sustenta la facultad humana y su acto mismo, y es objeto inmediato y a la vez principio del acto correspondiente de: -> fe, -> esperanza y caridad (-> amor). Esta terna se encuentra ya en el NT (1 Cor 13, 13; 1 Tes 1, 3; 5, 8; Ef 1, 15-18; Col 1, 4s; Heb 10, 22ss). El concilio de Trento explica las tres v. teologales como aquello que es \u00abinfundido\u00bb con la gracia de la justificaci\u00f3n (Dz 800), sin querer precisar la relaci\u00f3n exacta entre gracia santificante y caridad infusa (\u00bfson id\u00e9nticas o no?). En todo caso, las v. infusas de la fe y de la esperanza (no la caridad) pueden subsistir aun despu\u00e9s de perderse la gracia santificante (Dz 808 838); en cambio se discute si (como habitus) pueden adquirirse ya antes de la justificaci\u00f3n (por la fe y la esperanza actuales).<\/p>\n<p>Se llaman v. teologales (a distinci\u00f3n de las v. \u00abmorales\u00bb, infusas o adquiridas), porque su objeto formal no es un valor personal finito (la veracidad, la dignidad moral de la veneraci\u00f3n de Dios, etc.), sino que es Dios mismo tal como \u00e9l por su propia comunicaci\u00f3n se convierte en vida del hombre. Hay que entenderlas como -> h\u00e1bitos (Dz 821), como capacidad permanente de una vida orientada a Dios. Estas tres v. teologales no s\u00f3lo entran en acci\u00f3n donde se trata de actos reflejos que se refieren expl\u00ed\u00adcitamente al Dios que se revela a s\u00ed\u00ad mismo; m\u00e1s bien, configuran toda la vida moral del hombre justificado y la dirigen al fin de la vida eterna, siempre que el hombre, mediante una decisi\u00f3n fundamental que lleva y condetermina todos los actos singulares, es un oyente de la palabra por la que Dios se promete a s\u00ed\u00ad mismo, un espesante del futuro absoluto v un ser que, con amor al amor y a la gloria de Dios, se conf\u00ed\u00ada a Dios mismo. Por esto, es una cuesti\u00f3n m\u00e1s terminol\u00f3gica que real la de si junto a las v. teologales hay tambi\u00e9n \u00abv. morales infusas\u00bb (como generalmente se ense\u00f1a: Dz 483; CatRom II 2 50) o no las hay. En todo caso, el movimiento del hombre justificado en la fuerza del Esp\u00ed\u00adritu Santo no se realiza solamente en actos \u00abexpl\u00ed\u00adcitamente\u00bb religiosos, sino en toda la vida moral, p. ej., donde el pr\u00f3jimo es amado en el acto de la virtud teologal de la caridad. Las v. teologales son el nombre (un poco r\u00ed\u00adgido) para la experiencia de la gracia aceptada de Dios, la cual en \u00faltimo t\u00e9rmino es Dios mismo. All\u00ed\u00ad donde el hombre acepta incondicionalmente (con una respuesta incondicional, con amor, con esperanza, etc.) su -> trascendencia sobre todo lo determinado y disponible, la cual, por la gracia divina es liberada realmente para Dios mismo y su misterio incomprensible, \u00e9l experimenta, aunque quiz\u00e1s en forma poco refleja, an\u00f3nima y no objetivable, la aspiraci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu divino a Dios mismo (Rom 8, 16s.23.26), la vida de las v. teologales.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA:<br \/>\n1. GENERAL: O. Z\u00f6ckler, Die Tugendlehre des Christentums (G\u00fc 1904); J. Stelzenberger, Die Beziehungen der fr\u00fchchristlichen Sittenlehre zur Ethik der Stoa (Mn 1933); M. Wittmann, Die Ethik des hl. Thomas von Aquin (Mn 1933) 217-317; C. Spicq: RB 53 (1946) 36-46; W. Stockums, Das christliche Tugendleben (Fr 1950); O. F. Bollnow, Wesen und Wandel der Tugenden (F 1958); J. Endres, Menschliche Grundhaltungen (Sa 1958); B. Niessen, Menschentypen, Tugenden und Laster (Bo 31959); W. Sch\u00f6llgen, Etica con-creta (Herder Ba 1964) 53-66; D. v. Hildebrand: GuL 35 (1962) 104-114; R. Guardini, Tugenden (W\u00fc 1963); J. Pieper, Das Viergespann (Mn 1964); Wahrheit und Zeugnis, bajo la dir. de M. Schmaus &#8211; A. L\u00e4pple (D 1964) 799-807; R. Schnackenburg: Moraltheologie und Bibel, bajo la dir. de J. Stelzenberger (Pa 1964) 39-69; K. Berg, Der Tugenden Buch (Mn 1964). &#8211; Landgraf D 1\/1 161-183; Lottin Mt 341-470; Lottin PM III 97-535. VI 27-92; Etudes de Morale. Histoire et doctrine (Gembloux 1961); Mausbach-Ermecke 1 46ss (bibl.); H\u00e4ring I 532-544 (bibl.); DThC XV 2739-2799; RGG&#8217; VI 1080-1085; EThL 40 (1964) 135*ss (bibl.); DThA vol. 11, 15, 17a, 17b y otros.<\/p>\n<p>2. ESPECIAL: P. Schulze, Die Entwicklung der Hauptlaster- und Haupttugendlehre von Gregor d. Gr. bis Petrus Lombardus (Greifswald 1914); R. Hofmann, Die heroische Tugend (Mn 1933); L. Weber, Hauptfragen der Moraltheologie Gregors de Gr. (Fri 1947); P. Kesseling: PhJ 58 (1948) 283-288; D. L\u00f6pfe, Die Tugendlehre des hl. Ambrosius (Samen 1951); N. Heinrichs, Die Bedeutung der Missionstheologie, aufgewiesen am Ver-gleich zwischen den abendl\u00e4ndischen und chinesischen Kardinaltugenden (Mr 1954); P. Cirsis, Ennoblement of Pagan Virtues (R 1955); G. Bulles, Vertus morales infuses et vertun morales acquises selon S. Thomas d&#8217;Aquin (Fri 1958); S. Wibbing, Die Tugend- u. Lasterkataloge im NT (B 1959); R. Hofmann, Moraltheologische Erkenntnis- und Methodenlehre (Mn 1963); J. Alfaro, Fides, Spes, Caritas. Adnotationes in Tractatum de virtutibus theologicis (R 1963) (bibl.); 1. Willig, Geschaffene und ungeschaffene Gnade (Mr 1964); R. Ruiz Amado, La virtud y la felicidad (Eler Ba 1925); J. Zaffonato, Las virtudes, 2 vols. (Paul Ma 1965); Virtudes del cristianismo en el mundo (Estela Ba 1965); J. P. Greene, Virtudes fundamentales (Bautista Texas 1930); J. J. Modrego, Las virtudes teologales (Lumen Vit 21963); J. de Vinck, La virtud del sexo (Paulinas Ma 1970); J. Francois, Las virtudes de los defectos (Paulinas Ma 1970).<\/p>\n<p>Karl Rahner<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Significado y clasificaci\u00f3n La virtud es una disposici\u00f3n permanente o habitual de hacer el bien. 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