{"id":15477,"date":"2016-02-05T10:05:21","date_gmt":"2016-02-05T15:05:21","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/vida-en-cristo\/"},"modified":"2016-02-05T10:05:21","modified_gmt":"2016-02-05T15:05:21","slug":"vida-en-cristo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/vida-en-cristo\/","title":{"rendered":"VIDA EN CRISTO"},"content":{"rendered":"<p>(v. Esp\u00ed\u00adritu Santo, espiritualidad, gracia)<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. Jes\u00fas, revelaci\u00f3n de Dios. II. El sentido de la historia concreta de Jes\u00fas: 1. La categor\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica del seguimiento; 2. Construir el Reino; 3. Las bienaventuranzas, n\u00facleo del mensaje; 4. Dinamismo del amor. III. Cristocentrismo de la catequesis: 1. Entre el don y la tarea; 2. Gozo y exigencias; 3. Testimonio y anuncio. IV. Catequesis diferencial.<\/p>\n<p>I. Jes\u00fas, revelaci\u00f3n de Dios<br \/>\n\u00abDios, despu\u00e9s de haber hablado muchas veces y en diversas formas a nuestros padres por medio de los profetas, en estos d\u00ed\u00adas, que son los \u00faltimos, nos ha hablado por el Hijo, a quien ha constituido heredero de todas las cosas, por quien hizo tambi\u00e9n el universo\u00bb (Heb 1,1-2). \u00abJesucristo no s\u00f3lo es el mayor de los profetas, sino que es el Hijo eterno de Dios hecho hombre. El es, por tanto, el acontecimiento \u00faltimo hacia el que convergen todos los acontecimientos de la historia de la salvaci\u00f3n\u00bb (DGC 40). Jes\u00fas es la revelaci\u00f3n del Padre. Revela con palabras y acciones. Durante toda la vida y, sobre todo, en la cruz. Los Padres conciliares manifiestan admiraci\u00f3n por el acontecimiento salv\u00ed\u00adfico que es la persona de Cristo: \u00abcon testimonio divino confirma la revelaci\u00f3n de que Dios est\u00e1 con nosotros para librarnos de las tinieblas del pecado y de la muerte y resucitarnos para la vida eterna\u00bb (DV 4).<\/p>\n<p>La existencia de Jes\u00fas, su ministerio salv\u00ed\u00adfico, su muerte y glorificaci\u00f3n constituyen la revelaci\u00f3n m\u00e1s honda de Dios. El mismo es la Palabra con la que Dios se ha expresado por entero (Jn 1,1-18), la imagen visible del Dios invisible (Col 1,15), Dios con nosotros (Mt 1,23). Con la revelaci\u00f3n de Dios en Jesucristo se demuestra la afirmaci\u00f3n fundamental de que Dios es amor (lJn 4,8.16). \u00abLa palabra de Dios, encarnada en Jes\u00fas de Nazaret, Hijo de Mar\u00ed\u00ada Virgen, es la palabra del Padre, que habla al mundo por medio de su Esp\u00ed\u00adritu. Jes\u00fas remite constantemente al Padre, del que se sabe Hijo \u00fanico, y al Esp\u00ed\u00adritu Santo, por el que se sabe Ungido. El es el camino que introduce en el misterio \u00ed\u00adntimo de Dios\u00bb (DGC 99). \u00abLa comuni\u00f3n con Jesucristo, por su propia din\u00e1mica, impulsa al disc\u00ed\u00adpulo a unirse con todo aquello a lo que el propio Jesucristo estaba profundamente unido: a Dios, su Padre, que lo hab\u00ed\u00ada enviado al mundo, y al Esp\u00ed\u00adritu Santo, que le impulsaba a la misi\u00f3n; con la Iglesia, su Cuerpo, por la cual se entreg\u00f3; con los hombres, sus hermanos, cuya suerte quiso compartir\u00bb (DGC 81).<\/p>\n<p>\u00abCristo Jes\u00fas hizo siempre lo que agradaba al Padre (cf Jn 8,29). Vivi\u00f3 siempre en perfecta comuni\u00f3n con \u00e9l. De igual modo sus disc\u00ed\u00adpulos son invitados a vivir bajo la mirada del Padre que ve en lo secreto (cf Mt 6,6) para ser perfectos como el Padre celestial es perfecto (Mt 5,48)\u00bb (CCE 1693). El hecho cristol\u00f3gico es tambi\u00e9n esencialmente acontecimiento en el Esp\u00ed\u00adritu Santo. El relato del Bautismo (Mc 1,9-11) muestra a Jes\u00fas como Hijo amado y como aquel sobre quien desciende y reposa el Esp\u00ed\u00adritu. En la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Jes\u00fas se deja sentir la obra del Esp\u00ed\u00adritu (Mc 3,28-30; Mt 12,28). M\u00e1s a\u00fan, la encarnaci\u00f3n de Jes\u00fas en Mar\u00ed\u00ada es obra del Esp\u00ed\u00adritu (Lc 1,35; Mt 1,20). La consumaci\u00f3n del camino de Cristo -resurrecci\u00f3n de entre los muertos-est\u00e1 asociada al env\u00ed\u00ado del Esp\u00ed\u00adritu por el Padre.<\/p>\n<p>Para hablar del Dios de Jes\u00fas conviene partir de Jes\u00fas mismo. S\u00f3lo escuchando a Jes\u00fas, su mensaje, su entero vivir, podemos hablar del Dios que en \u00e9l se manifiesta. Para conocer al Dios revelado en Jes\u00fas hay que convertirse a \u00e9l y hacerse seguidor suyo. Jes\u00fas mismo, su humanidad, su historia concreta, es una revelaci\u00f3n de Dios que tiene lugar en la historia misma. \u00abEsta doctrina no es un c\u00famulo de verdades abstractas, es la comunicaci\u00f3n del misterio vivo de Dios\u00bb (CT 7).<\/p>\n<p>II. El sentido de la historia concreta de Jes\u00fas<br \/>\nJes\u00fas es paradigma para la humanidad porque ha vivido realmente una vida como la nuestra. Ahora bien, \u00bfc\u00f3mo conocer con seguridad lo que fue realmente la vida de Jes\u00fas? El evangelio es el relato de la pr\u00e1ctica de Jes\u00fas. Sirve de baremo para evaluar nuestra conducta intrahist\u00f3rica. En la globalidad de los evangelios hay algo incontestable. Jes\u00fas apasion\u00f3 y, pese a los intentos de convertirle en icono, sigue apasionando. Nadie puede apasionar, a favor ni en contra, si no es, de un modo u otro, conflictivo. Produjo la divisi\u00f3n que anunciara (Mt 10,34-36). \u00abLos evangelios, que narran la vida de Jes\u00fas, est\u00e1n en el centro del mensaje catequ\u00e9tico. Dotados de una estructura catequ\u00e9tica, manifiestan la ense\u00f1anza que se propon\u00ed\u00ada a las primitivas comunidades cristianas y que transmit\u00ed\u00ada la vida de Jes\u00fas, su mensaje y sus acciones salvadoras. En la catequesis, los cuatro evangelios ocupan un lugar central, pues su centro es Cristo Jes\u00fas\u00bb (DGC 98).<\/p>\n<p>La praxis de Jes\u00fas no es exclusiva ni esencialmente pr\u00e1ctica moral. Su completa significaci\u00f3n se sit\u00faa en el terreno religioso. Sin embargo, el car\u00e1cter plet\u00f3rico del acontecimiento de Jes\u00fas extiende su significado al universo moral: 1) nace de la pretensi\u00f3n mesi\u00e1nica, como de quien tiene autoridad (Mc 1,22); es Se\u00f1or del perd\u00f3n y del s\u00e1bado (Mc 2,10.28); lo cual conlleva originalidad, novedad y libertad; 2) apunta al cambio radical: la conversi\u00f3n; \u00abLa fe cristiana es, ante todo, conversi\u00f3n a Jesucristo, adhesi\u00f3n plena y sincera a su persona y decisi\u00f3n de caminar en su seguimiento\u00bb (DGC 53); 3) emerge del conflicto y genera fecunda confrontaci\u00f3n: la coherencia de Jes\u00fas choca con el talante de sus adversarios; 4) enaltece el valor del hombre (Mc 2,23); 5) propugna la liberaci\u00f3n integral del hombre y de todos los hombres; introduce los nuevos c\u00f3digos del don, de la comuni\u00f3n y del servicio frente al ego\u00ed\u00adsmo, la exclusi\u00f3n y la violencia (DGC 103-104).<\/p>\n<p>La teolog\u00ed\u00ada moral se interesa por la respuesta del hombre a la acci\u00f3n liberadora y salv\u00ed\u00adfica de Jes\u00fas. Equivale a ejercicio de fe, siguiendo a Cristo y realizando el reinado de Dios. \u00abLa conversi\u00f3n a Jesucristo implica caminar en su seguimiento. La catequesis debe, por tanto, inculcar en los disc\u00ed\u00adpulos las actitudes propias del Maestro. Los disc\u00ed\u00adpulos emprenden, as\u00ed\u00ad, un camino de transformaci\u00f3n interior en el que, participando del ministerio pascual del Se\u00f1or, pasan del hombre viejo al hombre nuevo en Cristo. El serm\u00f3n del monte, en el que Jes\u00fas, asumiendo el dec\u00e1logo, le imprime el esp\u00ed\u00adritu de las bienaventuranzas, es una referencia indispensable en esta formaci\u00f3n moral, hoy tan necesaria\u00bb (DGC 85).<\/p>\n<p>1. LA CATEGOR\u00ed\u008dA B\u00ed\u008dBLICA DEL SEGUIMIENTO. El seguimiento es una categor\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica de gran densidad teol\u00f3gica. Expresa nueva forma de vida de quien se decide a recibir la llamada de Cristo y convertirse en disc\u00ed\u00adpulo suyo. Articula el sentido moral y teol\u00f3gico. La relaci\u00f3n con Jesucristo que identifica a los cristianos es compleja. Incluye varias dimensiones: conocimiento, amor, confianza, obediencia, fidelidad. \u00abEl que se ha encontrado con Cristo desea conocerle lo m\u00e1s posible y conocer el designio del Padre que \u00e9l revel\u00f3. El conocimiento de los contenidos de la fe (fides quae) viene pedido por la adhesi\u00f3n a la fe (fides qua). Ya en el orden humano, el amor a una persona lleva a conocerla cada vez m\u00e1s\u00bb (DGC 85).<\/p>\n<p>Siguiendo a Cristo y en uni\u00f3n con \u00e9l (cf Jn 15,5), \u00ablos cristianos pueden ser \u00abimitadores de Dios, como hijos queridos y vivir en el amor\u00bb (Ef 5,1), conformando sus pensamientos, sus palabras y sus acciones con \u00ablos sentimientos que tuvo Cristo\u00bb (Flp 2,5) y \u00absiguiendo sus ejemplos\u00bb (cf Jn 13,12-16)\u00bb (CCE 1694). Hist\u00f3ricamente, para los disc\u00ed\u00adpulos que le acompa\u00f1an, el seguimiento nace de la fascinaci\u00f3n de la persona de Jes\u00fas. Tras la pascua se transforma. Cambian los sujetos y los contenidos. Se explicita en forma de imitaci\u00f3n de actitudes, especialmente, del amor. Se completa en forma de configuraci\u00f3n sacramental y comuni\u00f3n vital.<\/p>\n<p>Cada momento no anula al anterior, lo incluye y transforma. La posibilidad de seguimiento arranca de una palabra creativa (Mc 1,17). Con una finalidad: para que estuvieran con \u00e9l (Mc 3,14). Aparece ah\u00ed\u00ad un doble objetivo: la acogida en la comunidad de vida con Jes\u00fas y el prepararse para la misi\u00f3n. Con el acontecimiento pascual cobra fuerza el concepto de imitaci\u00f3n. Principio interno que requiere la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu (Rom 8,1-17; 1Cor 12,1-11). La asimilaci\u00f3n a Cristo tiene un centro vital: la relaci\u00f3n personal (Flp 3,7-21), cuyo fruto plasma con nitidez el Ap\u00f3stol: \u00abEstoy crucificado con Cristo; y ya no vivo yo, pues es Cristo el que vive en m\u00ed\u00ad. Mi vida presente la vivo en la fe en el Hijo de Dios, el cual me am\u00f3 y se entreg\u00f3 a s\u00ed\u00ad mismo por m\u00ed\u00ad\u00bb (G\u00e1l 2,19-20).<\/p>\n<p>La orientaci\u00f3n a Cristo lo penetra todo. Es un motivo que sacude y mueve al hombre en su totalidad, mas no lo fija de modo normativo en direcci\u00f3n a este o aquel comportamiento. La historia demuestra que el seguimiento siempre ha dependido de la imagen que los cristianos se hac\u00ed\u00adan de Cristo, y esta, a su vez, depend\u00ed\u00ada del contexto. La memoria de Jes\u00fas persiste como elemento constante en la realizaci\u00f3n de un estilo de vida. No puede alcanzarse sin creatividad. \u00abTodo lo que Cristo vivi\u00f3 hace que podamos vivirlo en \u00e9l y que \u00e9l lo viva en nosotros. La catequesis act\u00faa sobre esta identidad de experiencia humana entre Jes\u00fas Maestro y el disc\u00ed\u00adpulo, y ense\u00f1a a pensar como \u00e9l, obrar como \u00e9l, amar como \u00e9l. Vivir la comuni\u00f3n con Cristo es hacer la experiencia de la vida nueva de la gracia\u00bb (DGC 116).<\/p>\n<p>2. CONSTRUIR EL REINO. Habitualmente se entiende por \u00e9tica la reflexi\u00f3n sistem\u00e1tica sobre motivos y criterios del obrar humano. En este sentido, falta en el Nuevo Testamento. \u00abCon las palabras, signos, obras de Jes\u00fas, a lo largo de toda su breve pero intensa vida, los disc\u00ed\u00adpulos tuvieron la experiencia directa de los rasgos fundamentales de la pedagog\u00ed\u00ada de Jes\u00fas, consign\u00e1ndolos despu\u00e9s en los evangelios&#8230;\u00bb (DGC 140). Son muchos los que hablan de actitud \u00e9tica en consonancia con instrucciones de Jes\u00fas y de los ap\u00f3stoles. El evangelio ser\u00ed\u00ada el n\u00facleo fontal y el criterio normativo de la moral. \u00abLa catequesis moral, al presentar en qu\u00e9 consiste la vida digna del evangelio y promover las bienaventuranzas evang\u00e9licas como el esp\u00ed\u00adritu que impregna al dec\u00e1logo, las enraizar\u00e1 en las virtudes humanas, presentes en el coraz\u00f3n del hombre\u00bb (DGC 117). Los cristianos de todas las \u00e9pocas y lugares son continuadores de la sensibilidad evang\u00e9lica y saben que han de confrontar su universo moral con la \u00e9tica de Jes\u00fas. \u00bfCu\u00e1l ser\u00ed\u00ada su alcance?<br \/>\nA veces, hay afirmaciones contradictorias en un mismo escrito. Las investigaciones m\u00e1s recientes tienden a esclarecer los principios \u00e9ticos, en los distintos escritos, siguiendo el orden hist\u00f3rico desde las palabras y la conducta de Jes\u00fas a la recepci\u00f3n en la Iglesia primitiva. El mensaje de Jes\u00fas tiene como meta la construcci\u00f3n del Reino. \u00abJes\u00fas, en efecto, anunci\u00f3 el reino de Dios: una nueva y definitiva intervenci\u00f3n divina, con un poder transformador tan grande, y aun mayor, que el que utiliz\u00f3 en la creaci\u00f3n del mundo\u00bb (DGC 101).<\/p>\n<p>\u00abCristo llev\u00f3 a cabo esta proclamaci\u00f3n del reino de Dios mediante la predicaci\u00f3n infatigable de una palabra, de la que se dir\u00e1 que no admite parang\u00f3n con ninguna otra: \u00ab\u00bfQu\u00e9 es esto? Una doctrina nueva y revestida de autoridad\u00bb (Mc 1,27). \u00abTodos le aprobaban, maravillados de las palabras llenas de gracia, que sal\u00ed\u00adan de su boca\u00bb (cf Lc 4,22). \u00abJam\u00e1s hombre alguno habl\u00f3 como este\u00bb (Jn 7,46). Sus palabras desvelan el secreto de Dios, su designio y su promesa, y por eso cambian el coraz\u00f3n del hombre y su destino\u00bb (EN 11). Jes\u00fas exige, sobre todo, fe en Dios y en su acci\u00f3n. Enmarcada en el horizonte de la salvaci\u00f3n escatol\u00f3gica, los esquemas del comportamiento se transforman, surge un nuevo orden de valores (bienaventuranzas), se proponen unas exigencias radicales (Lc 9,57-62), unas opciones de signo totalizador (Mt 13,44,46), una radicalizaci\u00f3n en todas las actuaciones (Mt 5,20). El c\u00f3digo de identificaci\u00f3n del Reino lo encontramos en Mt 11,5:\u00bblos ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen, los muertos resucitan y se anuncia el evangelio a los pobres\u00bb.<\/p>\n<p>Se impone hablar desde el \u00fanico lugar que puede conferir al discurso una identidad y significaci\u00f3n cristianas: vivir la vida de Dios desde el seguimiento de Jes\u00fas. No se puede confesar el Dios de los pobres sin optar por su causa; ni el Dios crucificado sin estar all\u00ed\u00ad donde est\u00e1n los crucificados; ni el Dios de la vida sin luchar contra la injusticia que ocasiona una muerte temprana para tantos. La recepci\u00f3n m\u00e1s antigua en la Iglesia primitiva est\u00e1 condicionada por la situaci\u00f3n pospascual, que abri\u00f3 un nuevo camino a la relectura de las instrucciones de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>A tenor de este principio, hoy no basta con aludir al mensaje de Jes\u00fas que la cr\u00ed\u00adtica hist\u00f3rica pueda extraer de la Sagrada Escritura. Apremia actualizarlo, a la luz del correctivo del propio mensaje y de su influencia en la historia de la Iglesia, teniendo ante los ojos el cambio que la vida ha experimentado. \u00abJes\u00fas manifiesta que la historia de la humanidad no camina hacia la nada, sino que, con sus aspectos de gracia y pecado, es -en \u00e9l-asumida por Dios para ser transformada. Ella, en su actual peregrinar hacia la casa del Padre, ofrece ya un bosquejo del mundo futuro, donde, asumida y purificada, quedar\u00e1 consumada\u00bb (DGC 102).<\/p>\n<p>3. LAS BIENAVENTURANZAS, N\u00daCLEO DEL MENSAJE (DGC 85). La continuidad y la ruptura caracterizan el existir hist\u00f3rico de Jes\u00fas. En sinton\u00ed\u00ada con la tradici\u00f3n religiosa de Israel, y m\u00e1s all\u00e1 de este marco contextual. Aquellos \u00abpero yo os digo&#8230;\u00bb son algo muy distinto de una obligaci\u00f3n impuesta con la que se aspire \u00fanicamente a cumplir. Jes\u00fas piensa y propone ideales inmensos de bondad, con lo que nunca nadie podr\u00e1 decir ni creer haber cumplido. Las bienaventuranzas incluyen una doble tendencia: radicalismo y victoria sobre la agresividad.<\/p>\n<p>El radicalismo se colorea de utop\u00ed\u00ada por la justicia. Supone un rechazo del orden injusto que margina y empobrece. Conf\u00ed\u00ada que el reino de Dios va a cambiar esta situaci\u00f3n. Hambre y sed de justicia las puede tener incluso quien no es v\u00ed\u00adctima de la injusticia, por solidaridad con los que lo son (DGC 103, 228).<\/p>\n<p>Triunfan sobre la agresividad los misericordiosos, los pacificadores, los limpios de coraz\u00f3n. Lo esencial es la generosidad, sinceridad, actitud de coraz\u00f3n. \u00abLa vida seg\u00fan el Esp\u00ed\u00adritu, cuyo fruto es la santificaci\u00f3n, suscita y exige de todos y de cada uno de los bautizados el seguimiento y la imitaci\u00f3n de Jesucristo, en la recepci\u00f3n de sus bienaventuranzas, en el escuchar y meditar la palabra de Dios, en la participaci\u00f3n consciente y activa en la vida lit\u00fargica y sacramental de la Iglesia, en la oraci\u00f3n individual, familiar y comunitaria, en el hambre y sed de justicia, en llevar a la pr\u00e1ctica el mandamiento del amor en todas las circunstancias de la vida y en el servicio a los hermanos, especialmente si se trata de los m\u00e1s peque\u00f1os, de los pobres y de los que sufren\u00bb (ChL 16). Y esa es la meta a la que tiende todo el proceso de la iniciaci\u00f3n cristiana (cf IC 42-43).<\/p>\n<p>4. DINAMISMO DEL AMOR. La aportaci\u00f3n cristiana a la \u00e9tica ha de situarse en el amor. Sintetiza la doble tendencia de las bienaventuranzas. Dar el amor como la m\u00e1s esencial aportaci\u00f3n \u00e9tica cristiana puede estar hoy tan asimilado que suene a obvio. No hace mucho, lo que sol\u00ed\u00ada ense\u00f1arse como \u00e9tica cristiana era un c\u00f3digo muy concreto, concebido como glosa del dec\u00e1logo. Exist\u00ed\u00ada recelo a la hora de hablar del amor. \u00abLa semilla del evangelio fecunda la historia de los hombres y anuncia una cosecha abundante\u00bb (DGC 15). El desarrollo del mensaje de Jes\u00fas en los escritos del Nuevo Testamento permite vislumbrar la dimensi\u00f3n universalista y teoc\u00e9ntrica del amor cristiano.<\/p>\n<p>La praxis existencial de Jes\u00fas se centra en el amor. El mandamiento nuevo y primordial, que hace entender el sentido profundo de todos los dem\u00e1s: \u00abamar\u00e1s al Se\u00f1or tu Dios\u00bb (Mc 12,30); \u00abamar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo\u00bb (Mc 12,31); \u00abos doy un mandamiento nuevo: que os am\u00e9is unos a otros; igual que yo os he amado, amaos tambi\u00e9n entre vosotros\u00bb (Jn 13,34). \u00abEl doble mandamiento del amor, a Dios y al pr\u00f3jimo, es -en el mensaje moral- la jerarqu\u00ed\u00ada de valores que el propio Jes\u00fas estableci\u00f3: de estos mandamientos pende toda la ley y los profetas. El amor a Dios y al pr\u00f3jimo que resumen el dec\u00e1logo, si son vividos con el esp\u00ed\u00adritu de las bienaventuranzas evang\u00e9licas, constituyen la carta magna de la vida cristiana que Jes\u00fas proclam\u00f3 en el serm\u00f3n del monte\u00bb (DGC 115).<\/p>\n<p>Los sin\u00f3pticos brindan la ense\u00f1anza hist\u00f3rica de Jes\u00fas con una profunda unidad de contenido. Creer y amar son dos verbos que compendian, en Juan, las exigencias morales. La exhortaci\u00f3n al amor fraterno confiere a la moral jo\u00e1nica su cu\u00f1o caracter\u00ed\u00adstico: signo y garant\u00ed\u00ada de uni\u00f3n con Dios, signo del discipulado, medida cristol\u00f3gica del amor.<\/p>\n<p>III. Cristocentrismo de la catequesis<br \/>\nVarios son los elementos fundamentales que contribuyen a la adecuada maduraci\u00f3n y fundamentaci\u00f3n del discurso cristol\u00f3gico. La historia de Jes\u00fas atestigua que el Cristo b\u00ed\u00adblicoeclesial no es una idea atemporal o creaci\u00f3n de la comunidad primitiva. En el acontecimiento de Cristo, la historia llega a su m\u00e1xima densidad salv\u00ed\u00adfica, desde el momento en que en \u00e9l la historia es, al mismo tiempo, salvaci\u00f3n definitiva. Se da una continuidad personal entre el Jes\u00fas de la historia y el Cristo del anuncio y de la fe eclesial contempor\u00e1nea. Jesucristo es el libertador absoluto y definitivo. En ning\u00fan otro nombre hay salvaci\u00f3n total e integral.<\/p>\n<p>El anuncio cristol\u00f3gico encuentra su cumplimiento cuando llega a ser oferta de la salvaci\u00f3n para el hombre y para su historia. En este punto, el en s\u00ed\u00ad de Cristo se hace por nosotros, produciendo frutos salv\u00ed\u00adficos. El acontecimiento de Cristo no es s\u00f3lo contemplaci\u00f3n, sino sobre todo participaci\u00f3n personal y comunitaria, hist\u00f3rica y metahist\u00f3rica, en la salvaci\u00f3n que \u00e9l ha aportado y transmitido.<\/p>\n<p>Catechesi tradendae habla de cristocentrismo en toda aut\u00e9ntica catequesis. Significa que \u00aben el centro de la catequesis encontramos esencialmente una Persona, la de Jes\u00fas de Nazaret, Hijo \u00fanico del Padre, lleno de gracia y de verdad, que ha sufrido y ha muerto por nosotros. Jes\u00fas es el camino, la verdad y la vida, y la vida cristiana consiste en seguir a Cristo, en la sequela Christi\u00bb (CT 5). La catequesis ha de anunciar el misterio de Cristo. El fin definitivo de la catequesis es poner a uno no s\u00f3lo en contacto, sino en comuni\u00f3n, en intimidad con Jesucristo: s\u00f3lo \u00e9l puede conducirnos al amor del Padre en el Esp\u00ed\u00adritu, y hacernos part\u00ed\u00adcipes de la vida de la Sant\u00ed\u00adsima Trinidad. \u00abSe trata de hacer crecer, a nivel de conocimiento y de vida, el germen de la fe, sembrado por el Esp\u00ed\u00adritu Santo con el primer anuncio, y transmitido eficazmente a trav\u00e9s del bautismo\u00bb (CT 20).<\/p>\n<p>El cristocentrismo significa que Cristo est\u00e1 en el centro de la historia de la salvaci\u00f3n que la catequesis presenta. Significa, igualmente, que el mensaje evang\u00e9lico no proviene del hombre, sino que es palabra de Dios (cf DGC 98).<\/p>\n<p>\u00abLa catequesis tiende, pues, a desarrollar la inteligencia del misterio de Cristo a la luz de la Palabra, para que el hombre entero sea impregnado por ella. Transformado por la acci\u00f3n de la gracia en nueva criatura, el cristiano se pone as\u00ed\u00ad a seguir a Cristo y, en la Iglesia, aprende siempre a pensar mejor como \u00e9l, a juzgar como \u00e9l, a actuar de acuerdo con sus mandamientos, a esperar como \u00e9l nos invita a ello\u00bb (CT 20).<\/p>\n<p>Ser cristiano significa decir s\u00ed\u00ad a Jesucristo. Lo que implica entregarse a la palabra de Dios y esforzarse por conocer cada vez mejor el sentido de esa Palabra.<\/p>\n<p>1. ENTRE EL DON Y LA TAREA. As\u00ed\u00ad cabe sintetizar la vida en Cristo. \u00abEl amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por medio del Esp\u00ed\u00adritu Santo que nos ha dado\u00bb (Rom 5,5). El creyente, por definici\u00f3n, resulta un ser agraciado (cf CCE 1691). Reconociendo en la fe su nueva dignidad, es llamado a llevar en adelante una vida digna del evangelio de Cristo (cf CCE 1692). El evangelio compendia maravillosamente las finuras divinas. Sit\u00faa la persona humana ante el don de Dios al tiempo que le insta para que convierta este don inefable en el fundamento de su vida. La fe presupone que la iniciativa divina precede siempre cualquier exigencia. \u00abLa originalidad esencial de la iniciaci\u00f3n cristiana consiste en que Dios tiene la iniciativa y la primac\u00ed\u00ada en la transformaci\u00f3n interior de la persona y en su integraci\u00f3n en la Iglesia, haci\u00e9ndole part\u00ed\u00adcipe de la muerte y resurrecci\u00f3n de Cristo\u00bb (IC 9). \u00abLa fe lleva consigo un cambio de vida, una metanoia, es decir, una transformaci\u00f3n profunda de la mente y del coraz\u00f3n: hace as\u00ed\u00ad que el creyente viva esa nueva manera de ser, de vivir, de vivir juntos, que inaugura el evangelio\u00bb (DGC 55).<\/p>\n<p>El cristiano, cual otro Pablo, corre para alcanzar a Cristo. Porque, en definitiva, ha sido ya apresado por \u00e9l. Corre hacia la meta y, sin embargo, Cristo ha salido ya a su encuentro. Dial\u00e9ctica del ya-s\u00ed\u00ad y del todav\u00ed\u00ada-no. Todav\u00ed\u00ada la salvaci\u00f3n no es realidad tangible. Pero s\u00ed\u00ad que lo es ya en germen, en esperanza indefectible. \u00abDe cualquier modo, perseveremos firmes en la meta que hubi\u00e9ramos alcanzado\u00bb (Flp 3,16).<\/p>\n<p>La moral evang\u00e9lica es el arte de vivir elegantemente en cristiano, como disc\u00ed\u00adpulo de Cristo. Formular el proyecto cristiano resulta sencillo: seguir a Cristo bajo la gu\u00ed\u00ada de la Iglesia. Lo que sucede es que ser disc\u00ed\u00adpulo suyo, en el hoy hist\u00f3rico, por amor, implica m\u00faltiples exigencias y superaciones.<\/p>\n<p>La palabra evang\u00e9lica aporta luz y seguridad a la decisi\u00f3n moral. El cristiano sabe que est\u00e1 obligado a dar fruto en el amor y por la vida del mundo. Media un nexo \u00ed\u00adntimo entre el amor a Dios, a s\u00ed\u00ad mismo y a los dem\u00e1s. El comportamiento personal debe situarse en el campo de tensi\u00f3n que define la dimensi\u00f3n de respuesta y de encarnaci\u00f3n propia del amor. La grandeza de la moral estriba en su car\u00e1cter de llamada, de provocaci\u00f3n a la generosidad del ser. No es un conjunto de prohibiciones, sino una invitaci\u00f3n a la creatividad. Urge crear justicia, bondad y belleza. Las mayores figuras de la humanidad han estado infinitamente m\u00e1s preocupadas por redescubrir el bien que por evitar el mal. Sin g\u00e9nero de duda, les maravillaba lo que el hombre es y, m\u00e1s a\u00fan, lo que puede llegar a ser.<\/p>\n<p>Los evangelios pretenden dar a conocer la figura y la obra de Jes\u00fas, con el fin de suscitar la adhesi\u00f3n a \u00e9l, e invitar a un seguimiento que se traduce en una actividad como la suya.<\/p>\n<p>Ahora bien, si los episodios de la vida de Jes\u00fas relatan s\u00f3lo acciones prodigiosas, \u00bfqu\u00e9 seguimiento es posible y c\u00f3mo puede el creyente continuar su actividad? Ver en Jes\u00fas simplemente a un gran taumaturgo (hace andar a los paral\u00ed\u00adticos, abre los ojos de los ciegos, sana a leprosos&#8230;), puede suscitar admiraci\u00f3n por \u00e9l, pero no lleva al compromiso que \u00e9l espera de los suyos. Todo queda, en este caso, en una distante adoraci\u00f3n. No es ese precisamente el tipo de relaci\u00f3n que Jes\u00fas quiere de sus amigos y hermanos.<\/p>\n<p>En realidad, al usar el sentido figurado o simb\u00f3lico, los evangelistas pretenden precisamente rescatar de la an\u00e9cdota la figura de Jes\u00fas. No importa tanto lo que hiciera en d\u00ed\u00ada determinado cuanto el legado que deja a la humanidad: la actitud que puede ser compartida (cercan\u00ed\u00ada con los marginados) y su solidaridad (multiplicaci\u00f3n de panes).<\/p>\n<p>2. Gozo y EXIGENCIAS. En la catequesis es importante destacar, con toda claridad, el gozo y las exigencias del camino de Cristo (cf CT 29). La catequesis de la vida nueva en \u00e9l, ser\u00e1 una catequesis del Esp\u00ed\u00adritu Santo, de la gracia, de las bienaventuranzas, del pecado y del perd\u00f3n, de las virtudes humanas y cristianas, del doble mandamiento del amor, eclesial (cf CCE 1697).<\/p>\n<p>Am\u00e9n de estas exigencias morales personales, la catequesis deber\u00e1 iluminar como es debido \u00abla acci\u00f3n del hombre por su liberaci\u00f3n integral, la b\u00fasqueda de una sociedad m\u00e1s solidaria y fraterna, las luchas por la justicia y la construcci\u00f3n de la paz\u00bb (CT 29).<\/p>\n<p>\u00abLa evangelizaci\u00f3n no ser\u00ed\u00ada completa si no tuviera en cuenta la interpelaci\u00f3n rec\u00ed\u00adproca que en el curso de los tiempos se establece entre el evangelio y la vida concreta, personal y social del hombre. Precisamente por esto la evangelizaci\u00f3n lleva consigo un mensaje expl\u00ed\u00adcito, adaptado a las diversas situaciones y constantemente actualizado, sobre los derechos y deberes de toda persona humana, sobre la vida familiar, sin la cual apenas es posible el progreso personal, sobre la vida comunitaria de la sociedad, sobre la vida internacional, la paz, la justicia, el desarrollo, un mensaje, especialmente vigoroso en nuestros d\u00ed\u00adas, sobre la liberaci\u00f3n\u00bb (EN 29).<\/p>\n<p>En suma, no hay m\u00e1s norma de moralidad que la ortopraxis del amor. El \u00e9xodo de s\u00ed\u00ad hasta la muerte, a fin de darse totalmente a Dios y a los hermanos. Privilegiando, como Jes\u00fas, el signo al que \u00e9l atribuye gran importancia: \u00ablos peque\u00f1os, los pobres, son evangelizados, se convierten en disc\u00ed\u00adpulos suyos\u00bb (EN 12).<\/p>\n<p>Un proyecto creador de humanidad que la Iglesia intenta visibilizar de forma sencilla y testimonial. Existe \u00abun nexo \u00ed\u00adntimo entre Cristo, la Iglesia y la evangelizaci\u00f3n\u00bb (EN 16; DGC 46-48). Hay personas que repiten, en nuestros d\u00ed\u00adas, \u00abque su aspiraci\u00f3n es amar a Cristo, pero sin la Iglesia; escuchar a Cristo pero al margen de la Iglesia. Lo absurdo de esta dicotom\u00ed\u00ada se muestra con toda claridad en estas palabras del evangelio: el que a vosotros desecha a m\u00ed\u00ad me desecha\u00bb (ib).<\/p>\n<p>3. TESTIMONIO Y ANUNCIO (cf DGC 39, 46). La catequesis, siendo participaci\u00f3n y prolongaci\u00f3n de la acci\u00f3n prof\u00e9tica de Cristo, ha de entenderse principalmente: 1) como testimonio y anuncio de la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfico-liberadora de Dios en Cristo, y del mensaje contenido en esta acci\u00f3n, hechos por toda la Iglesia y dirigidos a toda la Iglesia; 2) en segundo lugar, como interpretaci\u00f3n de la realidad y de la vida a la luz y en el horizonte significativo de este acontecimiento y de este mensaje.<\/p>\n<p>Acontecimiento y mensaje van inseparablemente unidos y forman una \u00fanica realidad: la palabra de Dios, el misterio escondido en Dios desde siempre (cf Col 1,26), que la Iglesia ha recibido en dep\u00f3sito a trav\u00e9s de una doble mediaci\u00f3n: la Sagrada Escritura y las tradiciones de cada Iglesia.<\/p>\n<p>La buena noticia debe ser proclamada, en primer lugar, mediante el testimonio (cf EN 26, 41, 76). Y, \u00absin embargo, esto sigue siendo insuficiente, pues el m\u00e1s hermoso testimonio se revelar\u00e1 a la larga impotente si no es esclarecido, justificado -lo que Pedro llamaba dar raz\u00f3n de vuestra esperanza-, explicitado por un anuncio claro e inequ\u00ed\u00advoco del Se\u00f1or Jes\u00fas\u00bb (EN 22, 42).<\/p>\n<p>El catequista es responsable de hacer presente la salvaci\u00f3n hist\u00f3rica que anuncia, aunque su testimonio sea relativamente opaco y no est\u00e9 a la altura de su tarea. Su misi\u00f3n es de orden testimonial. La salvaci\u00f3n llegar\u00e1 a trav\u00e9s de su propia persona, como instrumento ministerial adecuado que actualiza la presencia de Cristo (cf DGC 141, 156). \u00abSolamente en \u00ed\u00adntima comuni\u00f3n con \u00e9l, los catequistas encontrar\u00e1n luz y fuerza para una renovaci\u00f3n aut\u00e9ntica y deseable de la catequesis\u00bb (CT 9).<\/p>\n<p>\u00abEl anuncio no adquiere toda su dimensi\u00f3n m\u00e1s que cuando es escuchado, aceptado, asimilado y cuando hace nacer en quien lo ha recibido una adhesi\u00f3n de coraz\u00f3n. Adhesi\u00f3n a las verdades que en su misericordia el Se\u00f1or ha revelado, es cierto. Pero a\u00fan m\u00e1s, adhesi\u00f3n al programa de vida -vida en realidad ya transformada-que \u00e9l propone. En una palabra, adhesi\u00f3n al Reino, es decir, al mundo nuevo, al nuevo estado de cosas, a la nueva manera de ser, de vivir, de vivir juntos, que inaugura el evangelio. Tal adhesi\u00f3n, que no puede quedarse en algo abstracto y desencarnado, se revela concretamente por medio de una entrada visible, en una comunidad de fieles\u00bb (EN 23).<\/p>\n<p>Quien desempe\u00f1e el ministerio de la evangelizaci\u00f3n y de la catequesis ser\u00e1 una persona animada por el amor: \u00abel amor de un padre; m\u00e1s a\u00fan, el de una madre. Tal es el amor que el Se\u00f1or espera de cada predicador del evangelio, de cada constructor de la Iglesia\u00bb (EN 79). Adem\u00e1s de la proclamaci\u00f3n colectiva del evangelio, conserva plena validez la comunicaci\u00f3n de persona a persona: \u00aben el fondo, \u00bfhay otra forma de comunicar el evangelio que no sea la de transmitir a otro la propia experiencia de fe?\u00bb (EN 46; DGC 158).<\/p>\n<p>IV. Catequesis diferencial<br \/>\nLa catequesis es un proceso que aspira a vincular al sujeto con Jesucristo. \u00abEsta inserci\u00f3n en el misterio de Cristo va unida a un itinerario catequ\u00e9tico que ayuda a crecer y a madurar la vida de fe\u00bb (IC 20). Es la iniciaci\u00f3n a un seguimiento, a partir de una s\u00f3lida cultura b\u00ed\u00adblica, que culminar\u00e1 en el compromiso con la causa y el estilo de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>La catequesis seg\u00fan las diferentes edades, es una exigencia esencial para la comunidad cristiana (cf DGC 171). Para que la catequesis tenga sentido, debe tomar en consideraci\u00f3n la realidad social contempor\u00e1nea. La tradici\u00f3n de la fe ser\u00e1 puramente doctrinal si no entra en sinton\u00ed\u00ada con la vida concreta de los destinatarios. Reclama un lenguaje narrativo que se dirige no tanto a la cabeza cuanto al coraz\u00f3n y al centro vital de la persona.<\/p>\n<p>Hay que mover los corazones hacia la pr\u00e1ctica de la vida cristiana. Brindar posibilidades de realizaci\u00f3n en las varias situaciones existenciales y en contacto con personajes b\u00ed\u00adblicos y testimonios de la historia de la Iglesia hasta nuestros d\u00ed\u00adas.<\/p>\n<p>A trav\u00e9s de todas las etapas, habr\u00e1 que considerar las cuatro tareas fundamentales de la catequesis: iniciaci\u00f3n org\u00e1nica en el conocimiento del misterio de la salvaci\u00f3n; aprendizaje para orar y celebrar la fe en la liturgia; entrenamiento en la adquisici\u00f3n de actitudes evang\u00e9licas e iniciaci\u00f3n en la acci\u00f3n apost\u00f3lica y misionera (cf CAd 174; cf IC 42). \u00abEs fundamental que la catequesis de iniciaci\u00f3n de adultos, bautizados o no, la catequesis de iniciaci\u00f3n de ni\u00f1os y j\u00f3venes y la catequesis permanente est\u00e9n bien trabadas en el proyecto catequ\u00e9tico de la comunidad cristiana, para que la Iglesia particular crezca arm\u00f3nicamente y su actividad evangelizadora mane de aut\u00e9nticas fuentes\u00bb (DGC 72).<\/p>\n<p>a) Catequesis de ni\u00f1os. \u00abSin necesidad de descuidar de ninguna manera la formaci\u00f3n de los ni\u00f1os, se viene observando que las condiciones actuales hacen cada d\u00ed\u00ada m\u00e1s urgente la ense\u00f1anza catequ\u00e9tica bajo la modalidad de un catecumenado para un gran n\u00famero de j\u00f3venes y adultos que, tocados por la gracia, descubren poco a poco la figura de Cristo y sienten la necesidad de entregarse a \u00e9l\u00bb (EN 44). \u00bfC\u00f3mo revelar a la multitud de ni\u00f1os y j\u00f3venes la figura de Jesucristo? \u00ab\u00bfC\u00f3mo revelarlo, no simplemente en el deslumbramiento de un primer encuentro fugaz, sino a trav\u00e9s del conocimiento cada d\u00ed\u00ada m\u00e1s hondo y m\u00e1s luminoso de su persona, de su mensaje, del plan de Dios que \u00e9l quiso revelar, del llamamiento que dirige a cada uno, del reino que quiere inaugurar en este mundo&#8230;?\u00bb (CT 35). \u00abJes\u00fas exalta el papel activo que tienen los peque\u00f1os en el reino de Dios: son el s\u00ed\u00admbolo elocuente y la espl\u00e9ndida imagen de aquellas condiciones morales y espirituales, que son esenciales para entrar en el reino de Dios y para vivir la l\u00f3gica del total abandono en el Se\u00f1or\u00bb (ChL 47). (Para algunas reflexiones y orientaciones pr\u00e1cticas, ver La iniciaci\u00f3n cristiana, especialmente 69ss., 134ss).<\/p>\n<p>b) Catequesis de adolescentes y j\u00f3venes. La adolescencia es el momento del descubrimiento de s\u00ed\u00ad mismo y del propio mundo interior. Momento de proyectos generosos y de interrogantes profundos. \u00abLa propuesta expl\u00ed\u00adcita de Cristo al joven del evangelio es el coraz\u00f3n de la catequesis; propuesta dirigida a todos los j\u00f3venes y a su medida en la comprensi\u00f3n atenta de sus problemas. En el evangelio, los j\u00f3venes aparecen de hecho como interlocutores directos de Jesucristo, que les revela su singular riqueza, y que a la vez les compromete en un proyecto de crecimiento personal y comunitario de valor decisivo para la sociedad y la Iglesia\u00bb (DGC 183).<\/p>\n<p>Muchos bautizados, que han recibido sistem\u00e1ticamente una catequesis, \u00abtitubean por largo tiempo en comprometer o no su vida con Jesucristo, cuando no se preocupan por esquivar la formaci\u00f3n religiosa en nombre de su libertad\u00bb (CT 19). Apremia preparar y promover la adhesi\u00f3n global a Jesucristo, lejos de cualquier reduccionismo (cf CT 29). \u00abPodr\u00e1 ser decisiva una catequesis, capaz de conducir al adolescente a una revisi\u00f3n de su propia vida y al di\u00e1logo, una catequesis que no ignore sus grandes temas -la donaci\u00f3n de s\u00ed\u00ad mismo, la fe, el amor y su mediaci\u00f3n que es la sexualidad-. La revelaci\u00f3n de Jesucristo, como amigo, como gu\u00ed\u00ada y como modelo, admirable y, sin embargo, imitable: la revelaci\u00f3n de su mensaje, que da respuesta a las cuestiones fundamentales; la revelaci\u00f3n del plan de amor de Cristo salvador como encarnaci\u00f3n del \u00fanico amor verdadero y de la \u00fanica posibilidad de unir a los hombres, todo eso podr\u00e1 constituir la base de una aut\u00e9ntica educaci\u00f3n en la fe\u00bb (CT 38).<\/p>\n<p>\u00abLos j\u00f3venes constituyen una fuerza excepcional y son un gran desaf\u00ed\u00ado para el futuro de la Iglesia\u00bb (ChL 46). \u00abPor eso la Iglesia no se cansa de anunciar a Jesucristo, de proclamar su evangelio como la \u00fanica y sobreabundante respuesta a las m\u00e1s radicales aspiraciones de los j\u00f3venes, como la propuesta fuerte y enaltecedora de un seguimiento personal (\u00abven y s\u00ed\u00adgueme\u00bb), que supone compartir el amor filial de Jes\u00fas por el Padre y la participaci\u00f3n en su misi\u00f3n de salvaci\u00f3n de la humanidad\u00bb (ChL 46).<\/p>\n<p>\u00abCon la edad de la juventud llega la hora de las primeras decisiones. Ayudado tal vez por los miembros de su familia y por los amigos, mas a pesar de todo solo consigo mismo y con su conciencia moral, el joven, cada vez m\u00e1s a menudo y de modo m\u00e1s determinante, deber\u00e1 asumir su destino.<\/p>\n<p>Bien y mal, gracia y pecado, vida y muerte se enfrentar\u00e1n cada vez m\u00e1s en su interior como categor\u00ed\u00adas morales, pero tambi\u00e9n y, sobre todo, como opciones fundamentales que habr\u00e1 de efectuar o rehusar con lucidez y sentido de responsabilidad. Es evidente que una catequesis que denuncie el ego\u00ed\u00adsmo en nombre de la generosidad, que exponga sin simplismos ni esquematismos ilusorios el sentido cristiano del trabajo, del bien com\u00fan, de la justicia y de la caridad, una catequesis sobre la paz entre las naciones, sobre la promoci\u00f3n de la dignidad humana, del desarrollo, de la liberaci\u00f3n, completar\u00e1 felizmente en los esp\u00ed\u00adritus de los j\u00f3venes una buena catequesis de las realidades propiamente religiosas, que nunca ha de ser desatendida\u00bb (CT 39; DGC 185).<\/p>\n<p>S\u00f3lo entonces el evangelio \u00abpodr\u00e1 ser presentado, entendido y aceptado como capaz de dar sentido a la vida y, por consiguiente, de inspirar actitudes de otro modo inexplicables\u00bb (CT 39; DGC 181-182). \u00abLa catequesis prepara as\u00ed\u00ad para los grandes compromisos cristianos de la vida adulta. En lo que se refiere por ejemplo a las vocaciones para la vida sacerdotal y religiosa, es cosa cierta que muchas de ellas han nacido en el curso de una catequesis bien llevada a lo largo de la infancia y de la adolescencia\u00bb (CT 39).<\/p>\n<p>c) Catequesis de adultos. Los adultos son quienes, por su madurez, est\u00e1n en mejores condiciones para vivir las actitudes evang\u00e9licas. La catequesis ofrecer\u00e1 el seguimiento de Jes\u00fas como itinerario de felicidad. Habr\u00e1 que brindarles \u00abun marco referencial moral, desde donde poder juzgar cristianamente la propia vida, los acontecimientos y las situaciones\u00bb (CAd 186; DGC 175). Importa que saboreen el serm\u00f3n del monte para deducir los rasgos que definen el vivir cristiano. Am\u00e9n del nivel individual, la catequesis ha de abrirse a las exigencias de la moral social. La \u00abopci\u00f3n preferencial por los pobres\u00bb (SRS 42) reclama desenmascarar y enfrentarse con las \u00abestructuras de pecado\u00bb (SRS 36; CA 38). Desde la infancia hasta el umbral de la madurez, la catequesis se convierte en escuela permanente de fe y vida. Misi\u00f3n que llega a la plenitud con el devenir de los a\u00f1os. \u00abLa Biblia siente una particular preferencia en presentar al anciano como el s\u00ed\u00admbolo de la persona rica en sabidur\u00ed\u00ada y llena de respeto a Dios. En este mismo sentido el don del anciano podr\u00e1 calificarse como el de ser, en la Iglesia y en la sociedad, el testigo de la tradici\u00f3n de fe, el maestro de vida, el que obra con caridad\u00bb (ChL 48; cf DGC 188; IC 124ss).<\/p>\n<p>La s\u00ed\u00adntesis final podr\u00ed\u00ada ser: \u00abEl que cree en Cristo es hecho hijo de Dios. Esta adopci\u00f3n filial lo transforma d\u00e1ndole la posibilidad de seguir el ejemplo de Cristo. Le hace capaz de obrar rectamente y de practicar el bien. En la uni\u00f3n con su Salvador, el disc\u00ed\u00adpulo alcanza la perfecci\u00f3n de la caridad, la santidad. La vida moral, madurada en la gracia, culmina en la vida eterna, en la gloria del cielo\u00bb (CCE 1709).<\/p>\n<p>BIBL.: ALBERICH E.-BINz A., Catequesis de adultos, CCS, Madrid 1994; ALBURQUERQUE E., Calidad de vida y seguimiento de Jes\u00fas, CCS, Madrid 1995; Coso J. M., Educaci\u00f3n moral para todos en Secundaria, Narcea, Madrid 1995; COMISI\u00ed\u201cN NACIONAL FRANCESA DE CATEQUESIS, Catecumenado de adultos, Mensajero, Bilbao 1996; DE FLORES S.-GoFFI T., Nuevo diccionario de espiritualidad, San Pablo, Madrid 19914, especialmente GUERRA A., Experiencia cristiana, 680-688 y MONGILLO D., Seguimiento, 1717-1728; DIUMENGE L., La moral cristiana, un arte de vivir, San P\u00ed\u00ado X, Madrid 1996; FERN\u00ed\u0081NDEZ B., El Cristo del seguimiento, Publicaciones Claretianas, Madrid 1995; GARC\u00ed\u008dA-LOMAS J. M.-MURGA J. R., El seguimiento de Cristo, PPC-Univ. Pont. Comillas, Madrid 1997; INIESTA A., Anunciar a Jesucristo, HOAC, Madrid 1987; LAGARDE C., Retorno a las fuentes de la catequesis, San P\u00ed\u00ado X, Madrid 1996; MATEOS J.-CAMACho F., Evangelio, figuras y s\u00ed\u00admbolos, El Almendro, C\u00f3rdoba 1989; PIKAZA X., Para conocer la \u00e9tica cristiana, Verbo Divino, Estella 1989; VALADIER P., La Iglesia en proceso, Sal Terrae, Santander 1990.<\/p>\n<p>Llu\u00ed\u00ads Diumenge Pujol<\/p>\n<p>M. Pedrosa, M. Navarro, R. L\u00e1zaro y J. Sastre, Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica, San Pablo, Madrid, 1999<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(v. Esp\u00ed\u00adritu Santo, espiritualidad, gracia) (ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n, BAC, Madrid, 1998) Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n SUMARIO: I. Jes\u00fas, revelaci\u00f3n de Dios. II. El sentido de la historia concreta de Jes\u00fas: 1. La categor\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica del seguimiento; 2. Construir el Reino; 3. Las bienaventuranzas, n\u00facleo del mensaje; 4. Dinamismo del amor. III. &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/vida-en-cristo\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abVIDA EN CRISTO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-15477","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15477","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=15477"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15477\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=15477"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=15477"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=15477"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}