{"id":15501,"date":"2016-02-05T10:06:08","date_gmt":"2016-02-05T15:06:08","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/antitesis-evangelicas\/"},"modified":"2016-02-05T10:06:08","modified_gmt":"2016-02-05T15:06:08","slug":"antitesis-evangelicas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/antitesis-evangelicas\/","title":{"rendered":"ANTITESIS EVANGELICAS"},"content":{"rendered":"<p>DJN<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nEl uso frecuente y generalizado de la ant\u00ed\u00adtesis en los evangelios proviene del paralelismo, una de las caracter\u00ed\u00adsticas m\u00e1s significativas de la literatura oriental. Lowth (1753) fue el primer investigador de este recurso literario, haciendo en \u00e9l una divisi\u00f3n que se ha convertido en cl\u00e1sica: el paralelismo sint\u00e9tico, antit\u00e9tico y sint\u00e9tico. Es en la poes\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica donde el paralelismo encuentra su mejor expresi\u00f3n. El mundo oriental consigue con el paralelismo una mayor capacidad de expresi\u00f3n de su rico pensamiento. Lowth lo define como \u00abUna igualdad o comparaci\u00f3n entre los miembros de una frase, en la que cada miembro se relacionan pensamiento con pensamiento y palabra con palabra, ajustando unas a otras\u00bb. En el paralelismo antit\u00e9tico esta relaci\u00f3n se realiza por oposici\u00f3n, contraponiendo los dos miembros a trav\u00e9s del uso de dos palabras contrarias. Es un modo de expresi\u00f3n com\u00fan en la poes\u00ed\u00ada, pero que en el mundo hebreo se hab\u00ed\u00ada hecho muy com\u00fan, hab\u00ed\u00ada traspasado el \u00e1mbito de la poes\u00ed\u00ada y estaba presente en el lenguaje ordinario, ya que con este recurso se comunicaba mejor la fuerza del mensaje.<\/p>\n<p>Con el uso de la ant\u00ed\u00adtesis, que con toda seguridad proviene del recuerdo que Jes\u00fas hac\u00ed\u00ada de ella, los evangelios distinguen con toda claridad los conceptos, muestran con precisi\u00f3n la idea, haciendo de ella un procedimiento did\u00e1ctico que evita las imprecisiones y los equ\u00ed\u00advocos. Adem\u00e1s al contraponer conceptos opuestos, este procedimiento se muestra como un veh\u00ed\u00adculo muy acertado para transmitir la radicalidad de la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas, dando energ\u00ed\u00ada a la exposici\u00f3n y mostrando de una manera exigente y clara, lo nuclear del mensaje sin posibilidad de torcidas interpretaciones.<\/p>\n<p>Los evangelios son ricos en el uso del paralelismo antit\u00e9tico (Jn 3,20-21 puede ser un ejemplo), y en el uso de la ant\u00ed\u00adtesis (vgr. Los cinco \u00abpero yo os digo\u00bb de Mt 5,21-48). Nosotros por razones obvias, derivadas de la \u00ed\u00adndole de este trabajo, dejamos a un lado estos usos, para estudiar en \u00e9l \u00fanicamente las palabras antit\u00e9ticas transmitidas por los autores evang\u00e9licos como utilizadas por Jes\u00fas en su predicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Sin ser exhaustivos, he aqu\u00ed\u00ad una lista de ant\u00ed\u00adtesis evang\u00e9licas: acoger-despreciar (Mt 18, 10), alegr\u00ed\u00ada-tristeza (Jn 15,20), amor-odio (Lc 16,13), \u00e1nimo-temor (Mt 14,22), arriba-abajo (Jn 8,23), atar-desatar (Mt 18,18), conocer-no conocer (Jn 1,10), crecer-disminuir (Jn 3,30), derecha-izquierda (Mt 20,20), dar-quitar (Lc 19,26), encontrar-perder (Mt 10,39), grande-peque\u00f1o (Mt 18,1-5), gritar-callar (Lc 19,40), hambrientos-ricos (Lc 1,53), humilde-poderoso (Lc 1,52), importante-servidor (Mt 20,26), justo-pecador (Mt 9,13), luz-oscuridad (Jn 1,5), mayor-menor (Lc 22,26), muerto-vivo (Jn 5,24), nuevo-viejo (Mc 2,22), paz-guerra (Mt 10,34), pedir-recibir (Jn 15,24), perdonar-retener (Jn 20,23), primeros-\u00faltimos (Mt 20,8), puro-impuro (Mt 15,10), salvar-condenar (Jn 12,47), salvar la vida-perderla (Lc 9,24), verdad-mentira (Jn 8,44), etc.<\/p>\n<p>Son tan numerosas las ant\u00ed\u00adtesis que nos vemos obligados a limitarnos al estudio de alguna de ellas haciendo una selecci\u00f3n claramente subjetiva.<\/p>\n<p>Grande-peque\u00f1o<br \/>\nEn la predicaci\u00f3n evang\u00e9lica esta ant\u00ed\u00adtesis tiene una especial relevancia, ya que se\u00f1ala el cambio radical en el orden de valores que realiza el mensaje de Jes\u00fas. Mientras que para el mundo la grandeza del hombre se mide por aspectos sociales, econ\u00f3micos o pol\u00ed\u00adticos, la grandeza en le Reino la da Dios. Y desde la perspectiva de Dios, lo que para el mundo es grandeza, se convierte en vac\u00ed\u00ado y pierde su valor. Mientras que la peque\u00f1ez, lo que para los hombres ni se valora, ni se tiene en cuenta, para Dios es la base desde la que se construye el Reino. La fidelidad del peque\u00f1o y sus actos se convierten en grandeza a los ojos de Dios (Mt 5,19), pues en el Reino \u00abel m\u00e1s peque\u00f1o entre vosotros, \u00e9se es el mayor\u00bb (Lc 9,48).<\/p>\n<p>En el rabinismo jud\u00ed\u00ado exist\u00ed\u00ada una fuerte preocupaci\u00f3n por las preferencias, el lugar de honor en los banquetes y los primeros puestos en la sinagoga (Mt 23,6; Mc 12,39; Lc 20,46). Una muy elaborada divisi\u00f3n por categor\u00ed\u00adas humanas hac\u00ed\u00ada que no solamente en este mundo sino en el otro hubiese una distinci\u00f3n entre las personas seg\u00fan su categor\u00ed\u00ada, lugar que se ganaba cada cual para s\u00ed\u00ad mismo. Ser\u00ed\u00adan grandes o peque\u00f1os para siempre de acuerdo con su la importancia de su actuaci\u00f3n en la vida. En el m\u00e1s all\u00e1 se alcanzar\u00ed\u00ada una categor\u00ed\u00ada inmutable, mientras en la tierra se podr\u00ed\u00ada pasar de una a otra. La predicaci\u00f3n de Jes\u00fas cambia esta perspectiva, la grandeza y la peque\u00f1ez viene del Se\u00f1or y uno se hace grande en el servicio.<\/p>\n<p>La idea se encuentra expresada de diferentes maneras: importante-servidor (Mt 20,26); peque\u00f1o-sabio (Mt 11,25); mayor-menor (Lc 22,26); Jn 3,14); poderoso-humilde (Lc 1,52); rico-hambriento (Lc 1,53), que con peque\u00f1os matices vienen a mostrar la misma idea.<\/p>\n<p>La grandeza mayor que la persona puede tener es la de pertenecer al Reino, de ah\u00ed\u00ad que el menor en \u00e9l sea mayor incluso que el Bautista (Mt 11,11; Lc 7,28).<\/p>\n<p>En Lucas (9,46-48) y Marcos (9,34), esta ant\u00ed\u00adtesis contesta a la disputa entre los disc\u00ed\u00adpulos quienes de acuerdo con el pensamiento jud\u00ed\u00ado discuten entre s\u00ed\u00ad sobre cual de ellos ser\u00e1 el m\u00e1s importante en el Reino de Dios, que da lugar a mostrar el servicio como la actitud que produce la grandeza ante Dios.<\/p>\n<p>Mateo (18,1-5) mantiene la disputa, pero su redacci\u00f3n mira hacia la condici\u00f3n en el Reino. El creyente se ha de hacer peque\u00f1o para pertenecer a \u00e9l. Frente a la pretensi\u00f3n humana de ser considerado grande, se ofrece la peque\u00f1ez como la actitud primera y necesaria para pertenecer al Reino. Mateo al comienzo del discurso eclesiol\u00f3gico muestra que no solo el ser peque\u00f1o es la condici\u00f3n de la pertenencia, sino el saber acoger y recibir al peque\u00f1o. Con una sabia reflexi\u00f3n manifiesta que desde la pretensi\u00f3n de grandeza nace el desprecio y el esc\u00e1ndalo, mientras que desde la peque\u00f1ez se acoge y se recibe a los dem\u00e1s. Es lo que volvemos a encontrar en el final de la disputa de Jes\u00fas con los fariseos, resumiendo el pensamiento evang\u00e9lico con la sentencia \u00abQu\u00e9 el m\u00e1s grande sea vuestro servidor\u00bb (Mt 23,11); de igual manera lo encontramos en la respuesta a los hijos de Zebedeo, cuando le piden a Jes\u00fas ocupar los primeros puestos (Mt 20,26-27 par). En el mundo de los hombres el dominio y el poder marca la grandeza de los hombres, mientras que en el Reino el servicio es el que constituye a la persona como el m\u00e1s grande. La grandeza la da el servicio a los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>En esta misma l\u00ed\u00adnea el evangelio de Juan nos presenta el lavatorio de pies (Jn 12-18) como el modelo de la actitud de servicio que debe tener todo creyente que quiera imitar y seguir a Jes\u00fas.<\/p>\n<p>La peque\u00f1ez en el Reino que es la que da la grandeza al hombre, es esa actitud de servicio que acoge, recibe al hermano y lo trata como el siervo trata a su se\u00f1or. Peque\u00f1o es quien ve en cada persona a su se\u00f1or y lo trata como tal. Esta peque\u00f1ez, condici\u00f3n imprescindible para pertenecer al Reino, ser\u00e1 premiada en el juicio escatol\u00f3gico al escuchar de boca de Jes\u00fas la sentencia: \u00abtodo lo que hicisteis a uno de estos hermanos m\u00e1s peque\u00f1os me lo hicisteis a m\u00ed\u00ad\u00bb (Mt 25,40).<\/p>\n<p>Justos-pecadores<br \/>\nEn el Reino existe una neta distinci\u00f3n entre la justicia y el pecado, pero existe una diferencia total entre la actitud del juda\u00ed\u00adsmo con el pecador y la que tiene Jes\u00fas. Mientras el mundo de la Ley rechaza al pecador y le cierra las puertas del reino, el evangelio es una constante invitaci\u00f3n a los pecadores para que participen de \u00e9l. En tiempos de Jes\u00fas la preocupaci\u00f3n y el cuidado por el justo conlleva la repulsa y condena del pecador, los evangelios, por el contrario, se caracterizan por una constante invitaci\u00f3n al pecador, una acogida y una predilecci\u00f3n de Dios por \u00e9l. M\u00e1s que un cuidado por mantener al justo lo que pretenden es ensanchar los l\u00ed\u00admites del Reino, para que los pecadores puedan tener cabida en \u00e9l. Y es que la justicia no se la da el hombre a s\u00ed\u00ad mismo sino el Se\u00f1or a trav\u00e9s del perd\u00f3n. Relato paradigm\u00e1tico es la par\u00e1bola del fariseo y el publicano (Lc 18,9-14). Si en el juda\u00ed\u00adsmo es justo quien camina por la senda de la Ley y la cumple, en la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas lo es quien desde su debilidad pide perd\u00f3n arrepentido. En el Reino muchos justos se quedar\u00e1n con su justicia, que no con la de Dios, mientras que muchos pecadores ser\u00e1n considerados justos a trav\u00e9s del perd\u00f3n de su Se\u00f1or. Esto no significa que en el Reino no exista la distinci\u00f3n que hac\u00ed\u00adan los rabinos, sino que los criterios con que esta se realizar\u00e1 son muy distintos.<\/p>\n<p>Mateo deja claro que en el momento del juicio justos y pecadores ser\u00e1n separados (Mt 13,49; 25,31), pero mientras que llega ese momento lo que impera es la clara finalidad de la venida de Jes\u00fas, que no ha venido a llamar a los justos sino a los pecadores (Mt 9,13; Lc 5,32), a ofrecerles la posibilidad de entrar en el Reino y formar parte de \u00e9l. De ah\u00ed\u00ad que haya m\u00e1s alegr\u00ed\u00ada en el cielo por el pecador que se arrepiente, que por los noventa y nueve justos que permanecen en su justicia (Lc 15,7 par). Puesto que el camino al Se\u00f1or se prepara volviendo \u00aba los rebeldes a la sabidur\u00ed\u00ada de los justos\u00bb (Lc 1,17).<\/p>\n<p>La justicia y el pecado en el Reino, declara Mateo, se da a trav\u00e9s del cumplimiento del mandato del amor (Mt 25,34-45).<\/p>\n<p>Luz-oscuridad<br \/>\nEsta ant\u00ed\u00adtesis aparece tanto en los sin\u00f3pticos como en Juan y sirve para mostrar diferentes aspectos de la predicaci\u00f3n. En algunas sentencias de Mateo y Lucas el t\u00e9rmino luz sirve para designar la fe y la oscuridad la carencia no tanto de ella, cuanto de las manifestaciones que deben acompa\u00f1arla. De esta manera hay que entender el logion de Mt 6,23: \u00absi la luz que hay en ti es oscuridad \u00c2\u00a1qu\u00e9 oscuridad tan grande!\u00bb Igualmente en Lc 11, 35-36 poniendo en guardia para que la luz no se convierta en oscuridad, sino que la fe debe ir iluminando paulatinamente las oscuridades del obrar.<\/p>\n<p>Dentro de los sin\u00f3pticos la ant\u00ed\u00adtesis sirve para mostrar el contenido de esa misma fe. Mt 10,27 exhorta a los ap\u00f3stoles para que en su misi\u00f3n comuniquen abiertamente lo que han o\u00ed\u00addo privadamente de Jes\u00fas. Sentencia que se transmite con un contenido moral en Lc 12,3, que pone en guardia para que lla fe no se convierta en oscuridad.<\/p>\n<p>Es en el cuarto evangelio donde esta ant\u00ed\u00adtesis cobra una gran importancia. Luz para Juan es la revelaci\u00f3n, y la revelaci\u00f3n es Jes\u00fas. Luz-oscuridad forma parte del dualismo jo\u00e1nico que muestra la lucha de Jes\u00fas y la Iglesia contra el mundo. La luz es Jes\u00fas nos afirma el discurso sobre la luz del cap 8: \u00abYo soy la luz del mundo\u00bb (8,12; 9,5), dice Jes\u00fas. Luz que revela al Padre (Jn 1,18) y y que por medio de la fe saca al mundo de la oscuridad: \u00abYo vine al mundo como luz, para que todo el que crea en mi no siga en la oscuridad\u00bb (Jn 12,46). Esa luz \u00abha brillado en las tinieblas\u00bb (Jn 1,4).<\/p>\n<p>Ya en Lucas la luz designa al mismo Jes\u00fas, como ser\u00e1 patente en Juan. En el canto de Zacar\u00ed\u00adas, Jes\u00fas es presentado como la \u00abluz que viene de lo alto\u00bb y est\u00e1 destinado para \u00abiluminar a los que yacen en tieblas\u00bb (Lc 1, 79), puesto que como profetiza el anciano Samuel es \u00abluz para revelaci\u00f3n de las naciones\u00bb.<\/p>\n<p>Si la luz es Jes\u00fas revelador del Padre, las tinieblas es el mundo que no ha recibido o no ha aceptado a este Jes\u00fas-revelador. De ah\u00ed\u00ad que la condena del mundo sea precisamente la no aceptaci\u00f3n de Jes\u00fas: \u00abLa condena se basa en esto: la luz ha venido al mundo, pero los hombres amaron m\u00e1s la oscuridad que la luz\u00bb (Jn 3,19). Pero a\u00fan constatando esta realidad y que en la lucha Dios mundo existen muchos que no aceptan la luz y siguen viviendo en las tinieblas, la fuerza de la luz que brilla en la oscuridad es tanta que no han podido ocultar su esplendor: \u00abY la luz brilla es la oscuridad, y la oscuridad no ha podido sofocarla\u00bb (Jn 1,5).<\/p>\n<p>Muerte-vida<br \/>\nEsta ant\u00ed\u00adtesis se encuentra preferentemente en Juan y forma parte del dualismo anteriormente citado. Al contrario de P\u00e1blo estos conceptos no se deben entender como fuerzas din\u00e1micas dentro del hombre que le impelen a realizar unas acciones, sino que hay que entenderlos como \u00abterritorios contrapuestos\u00bb (Schnackenbug), al cual el hombre pertenece. El mundo de la fe es el que da la vida, mientras que la incredulidad es considerada por Juan como muerte. Desde esta perspectiva es como se ha de entender las palabras de Jes\u00fas \u00abel que escucha mi voz ha pasado de la muerte a la vida\u00bb (Jn 5,24), porque la revelaci\u00f3n de Jes\u00fas es la \u00fanica capaz de realizar el paso de la muerte a la vida, de la incredulidad a la fe: \u00ablos muertos oir\u00e1n la voz del Hijo de Dios&#8230; y vivir\u00e1n\u00bb (Jn 5,25). Que la vida es el mundo de la fe lo muestran dos sentencias propias de Juan. \u00abEl que escucha mi palabra no morir\u00e1\u00bb (8,51) y principalmente las palabras de Jes\u00fas a Marta: \u00abYo soy la Resurrecci\u00f3n y la vida, el que cree en mi aunque est\u00e9 muerto vivir\u00e1 y el que vive y cree en m\u00ed\u00ad no morir\u00e1 para siempre\u00bb (11,25).<\/p>\n<p>La ant\u00ed\u00adtesis se encuentra tambi\u00e9n en Lucas, una sola vez, en la sentencia repetida en el di\u00e1logo final entre el Padre y el hijo mayor, con el significativo cambio de hijo m\u00ed\u00ado por hermano tuyo: \u00abporque estaba muerto y ha vuelto a la vida\u00bb (Lc 15,24. 32). Aqu\u00ed\u00ad la ant\u00ed\u00adtesis tiene un sentido moral en el que la muerte es la vida disoluta que hab\u00ed\u00ada llevado el hijo menor, mientras que la vida corresponde al arrepentimiento y la vuelta a la casa paterna.<\/p>\n<p>Nuevo-viejo<br \/>\nEsta ant\u00ed\u00adtesis se encuentra en el logion que conserva la triple tradici\u00f3n sin\u00f3ptica sobre el vino y la tela nueva en el contexto de una discusi\u00f3n de Jes\u00fas con los disc\u00ed\u00adpulos de Juan (Mt), estos y los fariseos (Mc), fariseos y escribas (Lc) acerca del ayuno como expresi\u00f3n de la piedad jud\u00ed\u00ada: \u00abA un manto viejo nadie le cose un remiendo de pa\u00f1o tieso; de lo contario lo a\u00f1adido se lleva algo de \u00e9l, lo nuevo de lo viejo, y se hace un rasg\u00f3n peor. Tampoco echa nadie vino nuevo en odres viejos, de lo contario, el vino reventar\u00e1 los odres; y se estropear\u00e1 el vino y los odres; sino que a vino nuevo, odres nuevos\u00bb (Mt 9,16-17; Mc 2,22-23; Lc 5,37-39).<\/p>\n<p>El logion muestra la radicalidad evang\u00e9lica, con lo que adquiere una significaci\u00f3n especial. La novedad que entra\u00f1a el mensaje de Jes\u00fas va mucho m\u00e1s all\u00e1 de una reforma por muy importante que esta sea. Lo que la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas pretende no es un renovar las pr\u00e1cticas jud\u00ed\u00adas, sino de cambiarlas radicalmente. Hay que acabar con la antigua piedad porque si no, revientan los odres o se hace un desgarr\u00f3n mayor. El sentido de la ant\u00ed\u00adtesis es claro, lo nuevo que trae el evangelio no admite sino el acabar con las antiguas pr\u00e1cticas de piedad. No puede haber relaci\u00f3n entre ellas.<\/p>\n<p>Llama la atenci\u00f3n el final de Lucas (5,39): \u00aby nadie quiere el nuevo despu\u00e9s de beber el viejo, pues dice: El viejo es mejor\u00bb, que parece contradecir lo expuesto anteriormente. El vers\u00ed\u00adculo ha suscitado muchas interpretaciones y por su dificultad fue eliminado del texto occidental y por Marci\u00f3n. Habr\u00ed\u00ada que entenderlo como una llamada de atenci\u00f3n que hace Jes\u00fas a sus interlocutores, fariseos y escribas, al advertiles que el apego a lo viejo puede convertirse en la gran dificultad para comprender y aceptar la predicaci\u00f3n del Reino.<\/p>\n<p>Salvar-perder<br \/>\nLa ant\u00ed\u00adtesis salvar-perder es una nueva forma de expresar el mensaje de la ant\u00ed\u00adtesis justos-pecadores. Si all\u00ed\u00ad se hablaba de las consecuencias de la acci\u00f3n de Jes\u00fas, aqu\u00ed\u00ad se habla del acto por el cual el hombre se convierte en justo que es la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Dos dichos de Jes\u00fas recogen esta ant\u00ed\u00adtesis. El primero se encuentra en Lc 9,56 y Jn 3,17; 12,47, y tambi\u00e9n en la adici\u00f3n dudosa de Mt 18,11. La misi\u00f3n de Jes\u00fas de Jes\u00fas es la salvar al mundo: \u00abNo he venido a perder, sino a salvar\u00bb. La voluntad del Padre no es poner dificultades a la entrada en su Reino, sino al contario facilitar y ofrecer la posibilidad de pertenecer a \u00e9l. Dios quiere la salvaci\u00f3n de todos y no de una parte privilegiada o por su elecci\u00f3n (jud\u00ed\u00ados) o por su car\u00e1cter espiritual (gn\u00f3sticos). Es significativa la formulaci\u00f3n de Jn 12,47: \u00abNo he venido a condenar al mundo, sino para salvarlo\u00bb, que al tomar un aspecto jur\u00ed\u00addico, la condenaci\u00f3n se la labra cada cual en la aceptaci\u00f3n o no de la salvaci\u00f3n que Jes\u00fas le ofrece.<\/p>\n<p>En los sin\u00f3pticos Mt 16,25; Mc 8,35; Lc 9,24 aparece la ant\u00ed\u00adtesis en la sentencia \u00abEl que pierde su vida por m\u00ed\u00ad, la salvar\u00e1\u00bb. Y al contrario \u00abquien la gana para s\u00ed\u00ad, la pierde para Dios\u00bb. Toma aqu\u00ed\u00ad un sentido moral en el que ganar la vida es ocuparla en aquello que no es esencial, y que la ocupa pero no la salva. Mientras que lo que es perderla lo muestran los tres verbos (renegar, cargar, seguir) que completan el logion. Es un comprometerse seriamente en el seguir a Jes\u00fas. Es renegar de s\u00ed\u00ad para ponerse en manos de Dios, cargando con la pobreza y limitaciones de la vida y siguiendo a Jes\u00fas en la imitaci\u00f3n de su actuar. Desde aqu\u00ed\u00ad el que deja de vivir para s\u00ed\u00ad, y vive con Dios para los dem\u00e1s es quien recibe la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>. Fernando Cuenca, ofm<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>DJN \u00c2\u00a0 El uso frecuente y generalizado de la ant\u00ed\u00adtesis en los evangelios proviene del paralelismo, una de las caracter\u00ed\u00adsticas m\u00e1s significativas de la literatura oriental. Lowth (1753) fue el primer investigador de este recurso literario, haciendo en \u00e9l una divisi\u00f3n que se ha convertido en cl\u00e1sica: el paralelismo sint\u00e9tico, antit\u00e9tico y sint\u00e9tico. Es en &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/antitesis-evangelicas\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abANTITESIS EVANGELICAS\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-15501","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15501","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=15501"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15501\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=15501"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=15501"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=15501"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}