{"id":15505,"date":"2016-02-05T10:06:16","date_gmt":"2016-02-05T15:06:16","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/apocrifos-evangelios\/"},"modified":"2016-02-05T10:06:16","modified_gmt":"2016-02-05T15:06:16","slug":"apocrifos-evangelios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/apocrifos-evangelios\/","title":{"rendered":"APOCRIFOS, EVANGELIOS"},"content":{"rendered":"<p>DJN<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nSUMARIO: \u00f3n. Importancia. Fuentes. \u2014 I. Evangelios ap\u00f3crifos de tipo sin\u00f3ptico: 1) El Evangelio de los Nazarenos; 2) El papiro POx 840; 3) El papiro Egerton 2; 4) El manuscrito de Achm\u00ed\u00adn; 5) El hipot\u00e9tico Evangelio secreto de Marcos; 6) Dichos \u00e1grafa de Jes\u00fas. -2. Evangelios judaizantes her\u00e9ticos: el Evangelio de los Ebionitas. \u2014 3. Evangelios ap\u00f3crifos del nacimiento e infancia de Jes\u00fas: 1) El Protoevangelio de Santiago; 2) El Evangelio de la Infancia del Pseudo Tom\u00e1s; 3) El Evangelio del Pseudo Mateo; 4) Narraciones latinas de \u00e9poca medieval; Narraciones orientales. \u2014 4. Evangelios en torno a la muerte de Jes\u00fas, descenso a los infiernos y resurrecci\u00f3n: 1) El Evangelio de Nicodemo (o Actas de Pilato); 2) El Evangelio de Bartolom\u00e9. \u2014 5. Evangelios gn\u00f3sticos: 1) El Evangelio de los Hebreos; 2) El Evangelio de los Egipcios; 3) El Ap\u00f3crifo de Juan; 4) El Evangelio de Tom\u00e1s; 5) El Evangelio de Felipe (NHC 11,3); 6. El Evangelio de la Verdad; 7) El Evangelio de Mar\u00ed\u00ada (Magdalena); 8) El Evangelio de Bernab\u00e9.<\/p>\n<p>Noci\u00f3n. Son aquellos escritos de la antig\u00fcedad cristiana que tienen alg\u00fan parecido con los evangelios can\u00f3nicos tanto por su contenido relacionado con la vida y la ense\u00f1anza de Jes\u00fas, como por su pretendida autor\u00ed\u00ada apost\u00f3lica, pero no pertenecen al canon del Nuevo Testamento bien porque fueron desechados al formarse \u00e9ste, bien porque se escribieron con posterioridad imitando el g\u00e9nero evang\u00e9lico. Hacia el a\u00f1o 180 san Ireneo de Lyon afirmaba con rotundidad que \u00abno es posible que los evangelios puedan ser m\u00e1s o menos en n\u00famero que los que son\u00bb, es decir cuatro, porque la Iglesia se apoya en ellos como en cuatro pilares (Adv. Haer. 3. 11. 8-9). Y poco m\u00e1s tarde, hacia el 200 Or\u00ed\u00adgenes escrib\u00ed\u00ada: \u00abLa Iglesia tiene cuatro evangelios, los herejes much\u00ed\u00adsimos, entre otros uno titulado \u00abseg\u00fan los egipcios\u00bb, otro \u00abde los Doce Ap\u00f3stoles\u00bb, e incluso Bas\u00ed\u00adlides se atrevi\u00f3 a escribir un evangelio y ponerlo bajo su nombre; y s\u00e9 de otro evangelio que se llama \u00abseg\u00fan Tom\u00e1s\u00bb o \u00abde Mat\u00ed\u00adas\u00bb, y de otros muchos\u00bb (Hom. 1 in Lc). Pero este mismo autor cita sin tacharlos de her\u00e9ticos un libro de Santiago y un Ev. de Pedro para ratificar que los hermanos de Jes\u00fas, de los que hablan los evangelios can\u00f3nicos, no eran hijos de Mar\u00ed\u00ada (Comm. in Math. X,17). T\u00ed\u00adtulos de evangelios insertados en antiguas listas de libros ap\u00f3crifos aparecen en el Decreto Gelasiano del s. VI, en la llamada Lista de los sesenta libros del s. VII y en la \u00ed\u00ada de Nic\u00e9foro del s. IX.<\/p>\n<p>Importancia. Los Ev. ap\u00f3crifos no aportan nada nuevo sobre los can\u00f3nicos en orden a conocer m\u00e1s de la vida de Jes\u00fas o su ense\u00f1anza. Sin embargo el inter\u00e9s por ellos ha sido grande en la historia de la Iglesia como fuente para alimentar la piedad popular, el arte y, en algunos aspectos, la liturgia. De ellos derivan, por ej., los nombres de san Joaqu\u00ed\u00adn y santa Ana, y su festividad, entresacados del Protoevangelio de Santiago; o la condici\u00f3n de reyes y el nombre de los magos, derivados de los Ev. \u00e1rabe y armenio de la Infancia respectivamente. Adem\u00e1s, en la actualidad esos evangelios, y la literatura ap\u00f3crifa en general, ha suscitado nuevo inter\u00e9s por su incidencia en el conocimiento de tres aspectos importantes del cristianismo primitivo: a) La diversidad de corrientes, antes de la delimitaci\u00f3n del canon del NT en el s. IV, y de formas de comprender y presentar la figura de Jes\u00fas y su obra de salvaci\u00f3n. b) El discernimiento de la Iglesia al delimitar el canon de los libros sagrados, incluyendo s\u00f3lo cuatro evangelios. En ellos, como en el resto de las Escrituras, seg\u00fan palabras de la P. C. B. en el documento de 1993 interpretaci\u00f3n de la Biblia en la Iglesia, \u00abla Iglesia discern\u00ed\u00ada tambi\u00e9n y defin\u00ed\u00ada su propia identidad\u00bb (III, B. 1). En los ap\u00f3crifos no se reconoc\u00ed\u00ada as\u00ed\u00ad misma ni sus or\u00ed\u00adgenes. c) Las posibilidades de inculturaci\u00f3n del mensaje cristiano. Ya en los Ev. can\u00f3nicos cada evangelista presenta a Jes\u00fas y su obra seg\u00fan las categor\u00ed\u00adas culturales de la comunidad en la que escribe y su genio personal: distinta es la perspectiva del historiador Lucas que la del te\u00f3logo Juan. Los ap\u00f3crifos reflejan otras inculturaciones: algunas de car\u00e1cter popular y legendario pero acordes con la tradici\u00f3n com\u00fan; otras que, asumiendo elementos extra\u00f1os, llegan a ser incompatibles con el \u00abevangelio\u00bb recibido (cf. G\u00e1l 1,6-9).<\/p>\n<p>Fuentes. Disponemos de tres fuentes que se complementan entre s\u00ed\u00ad: a) Las referencias y citas que hacen los Santos Padres y los antiguos escritores eclesi\u00e1sticos. En su mayor parte los textos aludidos por ellos se han perdido, ya que, al tratarse en muchos casos de obras rechazadas por la Iglesia, no se transmitieron copias de ellas. La dificultad actual para identificar tales evangelios estriba en que no siempre queda claro qu\u00e9 obra es designada bajo la denominaci\u00f3n que se le da. El caso m\u00e1s complicado es el del Ev. de los Hebreos citado por Clemente de Alejandr\u00ed\u00ada (Strom. 2,9; 5,14), Or\u00ed\u00adgenes (In Job. 2,6), Eusebio de Cesarea (Hist. Eccl. 111,27; IV,22), san Epifanio (Pan 29,9; 30,13; 46,1), san Jer\u00f3nimo (Contra Pelag. 3. 2; De . 111. 2. 3; etc.) y otros, ya que, con toda probabilidad, bajo ese t\u00ed\u00adtulo se designan tres evangelios distintos: Uno similar a Mt, m\u00e1s largo quiz\u00e1 y conservado en arameo, del que san Jer\u00f3nimo dice que \u00e9l mismo tradujo al griego y al lat\u00ed\u00adn, y que, por la informaci\u00f3n de san Epifanio sobre los que lo utilizaban, se denomina ahora de los Nazarenos; otro parecido tambi\u00e9n a Mt, pero sin los relatos del nacimiento de Jes\u00fas y con inserciones her\u00e9ticas, llamado hoy, tambi\u00e9n por las referencias de san Epifanio, de los Ebionitas o de los Doce Ap\u00f3stoles; y otro, finalmente, de corte claramente gn\u00f3stico en el que se afirmaba que el Esp\u00ed\u00adritu Santo era madre de Cristo, y que parece que circul\u00f3 en Egipto ya que es citado por Clemente y Or\u00ed\u00adgenes, el llamado actualmente de los Hebreos. Aparte de alusiones a otros evangelios que iremos viendo, hay noticias sobre obras her\u00e9ticas, gn\u00f3sticas y maniqueas, de las que apenas se conserva nada: el Ev. de Judas Iscariote, el de Eva, el de Apeles, el de Bas\u00ed\u00adlides, el de Valent\u00ed\u00adn, el del nacimiento de Mar\u00ed\u00ada (Marias), el de la Perfecci\u00f3n, el de Los cuatro quicios del mundo, o el de Los adversarios de la Ley y los Profetas. La menci\u00f3n de estos libros s\u00f3lo testimonia la proliferaci\u00f3n de escritos con t\u00ed\u00adtulo de \u00abevangelio\u00bb, pero su relevancia debi\u00f3 de ser muy escasa, e incluso sus t\u00ed\u00adtulos pueden ser en cierto modo invenci\u00f3n de los heresi\u00f3logos. b) Las copias que nos han llegado en manuscritos de los siglos IX-X en adelante, y las versiones a las distintas lenguas de la antig\u00fcedad cristiana. Aunque presentan a veces fuertes divergencias en la transmisi\u00f3n de una misma obra, en conjunto permiten conocer los textos primitivos. En general, los Ev. ap\u00f3crifos conservados en tales copias son aquellos cuyo contenido se consider\u00f3 ortodoxo y \u00fatil para la piedad. c) Los papiros y los antiguos c\u00f3dices descubiertos recientemente en Egipto. S\u00f3lo son fragmentos, pero dan idea de la antig\u00fcedad, difusi\u00f3n y car\u00e1cter de las obras a las que pertenec\u00ed\u00adan. A veces es dif\u00ed\u00adcil precisar si eran parte de un evangelio, o de una homil\u00ed\u00ada o comentario. Otras veces es posible establecer la relaci\u00f3n de esos fragmentos con un Ev. ap\u00f3crifo conocido por otros medios (por ej. POx 1, 645, 655 con Ev. de Tom\u00e1s en copto). Los hay, adem\u00e1s, que presentan un texto similar, aunque distinto, del de los Ev. can\u00f3nicos, y suponen la existencia de otras formas de poner por escrito la tradici\u00f3n evang\u00e9lica (POx 840, Egerton 2, y el manuscrito de Achm\u00ed\u00adn con un Ev. de Pedro). El hallazgo m\u00e1s importante de manuscritos completos se produjo en 1946 al conocerse unos c\u00f3dices procedentes de Hag Hammadi, a unos cien Km. de Luxor. Se trata de 13 c\u00f3dices del s. IV que contienen toda una biblioteca gn\u00f3stica en copto (NHC). Cuatro de esas obras llevan el t\u00ed\u00adtulo de \u00abevangelio\u00bb, y, aunque tal t\u00ed\u00adtulo es enga\u00f1oso pues en realidad no cuentan lo que Jes\u00fas hizo y dijo, refleja que se tuvieron como escritos evang\u00e9licos. Se trata del . de los Egipcios (NHC 111,2; IV,2), el . de Tom\u00e1s (NHC 11,2) el . de Felipe (NHC 11,3) y el . de la Verdad (NHC X11,2). Se encuentra adem\u00e1s otra obra gn\u00f3stica con el t\u00ed\u00adtulo . de Mar\u00ed\u00ada en un c\u00f3dice de finales del s. V, similar a los citados y recuperado en 1896 (Pap. Berolinensis 8502,1), que contiene di\u00e1logos de Jes\u00fas despu\u00e9s de resucitado con la Magdalena. Si este tipo de di\u00e1logos se ha de entender como evangelios ap\u00f3crifos cabe citar tambi\u00e9n entre ellos otras obras cuyo t\u00ed\u00adtulo [IQ contiene el t\u00e9rmino \u00abevangelio\u00bb, especialmente el denominado \u00f3crifo (o Libro secreto) de Juan (NHC 11,1; 111,1; IV,1; Pap. Berolinensis 8502,2) Las ediciones modernas no coinciden a la hora de introducir unos u otros de estos entre los Ev. ap\u00f3crifos. La mejor edici\u00f3n en espa\u00f1ol es la de A. DE SANTOS OTERO, Evangelios ap\u00f3crifos, BAC 148, Madrid 1993, en la que pueden encontrarse casi todos los que aqu\u00ed\u00ad presentamos; la antigua edici\u00f3n de E. GONZ\u00ed\u0081LEZ BLANCO (1934) est\u00e1 ya desfasada. Atendiendo al contenido, los Ev. ap\u00f3crifos pueden clasificarse en los siguientes grupos:<\/p>\n<p>1. Evangelios ap\u00f3crifos de tipo sin\u00f3ptico<br \/>\nSon aquellos que ofrecer\u00ed\u00adan datos del ministerio p\u00fablico de Jes\u00fas y de su muerte y resurrecci\u00f3n en un tono similar al de los Ev. can\u00f3nicos. No se ha conservado completo ninguno, ya que, puesto que no aportaban nada nuevo sobre los can\u00f3nicos, no se consider\u00f3 importante copiarlos y mantenerlos. Sin embargo existen citas de algunos de ellos en los escritores eclesi\u00e1sticos y tenemos el testimonio de varios papiros de los siglos II y III. Estos restos son de gran inter\u00e9s no s\u00f3lo porque podr\u00ed\u00adan recoger alg\u00fan episodio o palabra de Jes\u00fas no contenidos en los Ev. can\u00f3nicos, sino sobre todo porque ponen en evidencia que la misma tradici\u00f3n recogida en \u00e9stos fue puesta por escrito de otra forma. Tambi\u00e9n son de tipo sin\u00f3ptico los dichos de Jes\u00fas, o atribuidos a \u00e9l, que no se encuentran escritos en los Ev. can\u00f3nicos, los llamados por eso mismo \u00ab\u00e1grafa\u00bb.<\/p>\n<p>1) El de los (o de los Hebreos o de Mateo en arameo seg\u00fan algunos antiguos escritores eclesi\u00e1sticos). De las citas patr\u00ed\u00adsticas se deduce que podr\u00ed\u00ada haber sido escrito en arameo, en Siria, hacia la primera mitad del s. II. Seg\u00fan la reconstrucci\u00f3n hipot\u00e9tica a partir de esas citas, se desprende que tendr\u00ed\u00ada gran parecido con Mt y que usar\u00ed\u00ada fuentes similares. Adquiri\u00f3 gran notoriedad pues se le consider\u00f3 como un testimonio de la versi\u00f3n aramea de Mt. Se le atribuyen tradiciones hist\u00f3ricas y giros semitas ausentes de los Ev. can\u00f3nicos. La respuesta de Jes\u00fas al joven rico, que cuando oy\u00f3 aquello de que vendiese cuanto pose\u00ed\u00ada, \u00abempez\u00f3 a rascarse la cabeza y no le agrad\u00f3. Y d\u00ed\u00adjole el Se\u00f1or: \u00bfC\u00f3mo te atreves a decir: He observado la Ley y los Profetas? Puesto que est\u00e1 escrito en la Ley: Amar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo. Y he aqu\u00ed\u00ad que muchos hermanos tuyos, hijos de Abrah\u00e1n, est\u00e1n vestidos de basura y muri\u00e9ndose de hambre, mientras que mi casa est\u00e1 llena de bienes abundantes, sin que salga nada de ella\u00bb (Ps. Origenes, . in Math. 15,14). Eusebio de Cesarea cita el evangelio \u00abescrito con caracteres hebreos\u00bb para preguntarse si la reprimenda de Jes\u00fas contra el indolente en la par\u00e1bola de los talentos no va dirigida m\u00e1s bien contra el que hab\u00ed\u00ada comido y bebido con borrachos, pues en ese Ev. Jes\u00fas habla de \u00abuno que hab\u00ed\u00ada consumido la hacienda de su se\u00f1or con meretrices y flautistas; otro que hab\u00ed\u00ada hecho rendir mucho su trabajo, y otro, finalmente que hab\u00ed\u00ada ocultado el talento&#8230; \u00bb (Theophania IV, 22). Seg\u00fan una cita de san Jer\u00f3nimo, el hombre que ten\u00ed\u00ada la mano seca (cf. Mt 12,9-13) se dirigi\u00f3 a Jes\u00fas diciendo: \u00abEra alba\u00f1il y me ganaba el sustento con mis manos; te ruego, oh Jes\u00fas, que me devuelvas la salud para no verme obligado a mendigar vergonzosamente mi sustento\u00bb (Comm. in Math. 12,13). La ense\u00f1anza de Jes\u00fas sobre perdonar setenta veces siete (cf. Mt 18,21-22) viene expuesta de esta forma: \u00abSi pecare tu hermano de palabra y te diese satisfacci\u00f3n, rec\u00ed\u00adbelo siete veces al d\u00ed\u00ada (&#8230;) y aun setenta veces siete. Puesto que a\u00fan en los mismos profetas, despu\u00e9s de haber sido ungidos por el Esp\u00ed\u00adritu Santo se han encontrado faltas\u00bb (Contra Pelag. 3, 2).<\/p>\n<p>Similar al Ev. de los Nazarenos deb\u00ed\u00ada de ser el , se\u00f1alado en algunos c\u00f3dices min\u00fasculos griegos de Mt como fuente de una serie de variantes. Son alrededor de una docena. En alg\u00fan caso como en Mt 18,21 coinciden con Ev. de los Nazarenos; en otros a\u00f1aden algo al texto evang\u00e9lico, como en Mt 7,5 que dice: \u00abSi est\u00e1is en mi regazo y no hac\u00e9is la voluntad de mi Padre que est\u00e1 en los cielos, yo os arrojar\u00e9 de mi seno\u00bb. Nada m\u00e1s se sabe de este escrito; podr\u00ed\u00ada ser el Ev. de Mateo en arameo o un antiguo comentario al mismo de alrededor del s. V.<\/p>\n<p>2) El papiro 840. Es del s. III, y consta de una hoja de pergamino de un c\u00f3dice peque\u00f1o, que quiz\u00e1 sirvi\u00f3 de amuleto. A Jes\u00fas se le designa como \u00abel Salvador\u00bb, y contiene dos per\u00ed\u00adcopas que no se encuentran en los evangelios can\u00f3nicos: Una corresponde al final de un discurso de Jes\u00fas previniendo de la falsa seguridad, y narra que Jes\u00fas introdujo a sus disc\u00ed\u00adpulos al lugar mismo de las purificaciones por lo que fue recriminado por un fariseo; la otra presenta una discusi\u00f3n entre Jes\u00fas y un sumo sacerdote de los fariseos en el p\u00f3rtico del templo sobre la verdadera pureza. El estilo es el de los sin\u00f3pticos (cf. Mt 15,1-20; Mc 7,1-23 y Mt 23-25), pero se ve que el autor no conoce las costumbres jud\u00ed\u00adas.<\/p>\n<p>3) El papiro 2. Est\u00e1 formado por dos hojas de papiro y parte de otra, datadas paleogr\u00e1ficamente de hacia el 150. Es el m\u00e1s antiguo de este tipo. Combina relatos de los sin\u00f3pticos y de Juan con otros de car\u00e1cter ap\u00f3crifo, por lo que parece que el autor conoc\u00ed\u00ada los Ev. can\u00f3nicos. Como datos nuevos cuenta la curaci\u00f3n de un leproso que se hab\u00ed\u00ada contaminado por juntarse a otros leprosos y el episodio de que Jes\u00fas sembr\u00f3 en las aguas del Jord\u00e1n y la semilla creci\u00f3 y dio fruto. Lo primero puede ser un desarrollo de los sin\u00f3pticos (cf. Mt 8,2-4; Mc 1,40-44; Lc 5,12-14); lo segundo, un relato ap\u00f3crifo que vendr\u00ed\u00ada a figurar el bautismo. Este fragmento es un ejemplo interesante del encuentro, anterior a la fijaci\u00f3n del canon, entre tradiciones orales ap\u00f3crifas y los Ev. can\u00f3nicos escritos.<\/p>\n<p>4) El de Achm\u00ed\u00adn con parte de un de Pedro. Se trata de un c\u00f3dice de pergamino del s. VII que contiene, junto a un Apocalipsis de Pedro, un relato de la pasi\u00f3n y resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or contado por Pedro. Enseguida se le identific\u00f3 con el Ev. de Pedro citado por Or\u00ed\u00adgenes a prop\u00f3sito de los hermanos de Jes\u00fas (In Math. 10,17), y rechazado por Eusebio de Cesarea (Hist. Ecl. 111,3,2). Eusebio cuenta que Serapi\u00f3n, obispo de Antioqu\u00ed\u00ada hacia el 190, en una visita a la iglesia de Rhossos conoci\u00f3 el Ev. de Pedro que se le\u00ed\u00ada en aquella iglesia y al principio lo consider\u00f3 inocuo, pero cuando lo ley\u00f3 detenidamente vio que ten\u00ed\u00ada errores Bocetas y lo prohibi\u00f3 (Hist. Ecl. VI,12,2-5). A la luz de esas noticias se supone que el Ev. de Pedro habr\u00ed\u00ada sido compuesto en Siria en el s. II. Tambi\u00e9n existe un fragmento de este Ev. (POx 2949) datado a comienzos del s. III, pero que presenta notables diferencias con el c\u00f3dice de Achm\u00ed\u00adn. El que en todos estos testimonios se trate del mismo Ev. de Pedro es una posibilidad, no un dato cierto. El manuscrito de Achm\u00ed\u00adn, al que le falta el principio, comienza con el lavatorio de manos de Pilato y sigue con el proceso, la muerte y la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas. Se corta en el episodio en que Sim\u00f3n y Andr\u00e9s cogen las redes y se van a pescar. Va siguiendo los Ev. can\u00f3nicos, con los que a veces coincide literalmente, pero presenta los hechos y los personajes con rasgos propios: exculpa a Pilato de toda responsabilidad en la muerte de Jes\u00fas, carg\u00e1ndola sobre Herodes; Jes\u00fas al morir solamente dijo \u00abFuerza m\u00ed\u00ada, fuerza m\u00ed\u00ada, \u00bfpor qu\u00e9 me has abandonado? E inmediatamente fue elevado (a los cielos)\u00bb (V, 19); a custodiar el sepulcro Pilato envi\u00f3 a Petronio y un centuri\u00f3n con soldados, y fueron tambi\u00e9n ancianos y escribas que grabaron siete sellos sobre la tumba; los guardias y ancianos vieron salir del sepulcro tres varones y una cruz detr\u00e1s. La cabeza de dos de ellos llegaba hasta el cielo, y la del tercero sobrepasaba los cielos. Concluye diciendo: \u00abYo, Sim\u00f3n Pedro y Andr\u00e9s mi hermano, tomamos nuestras redes y nos dirigimos al mar, yendo en nuestra compa\u00f1\u00ed\u00ada Lev\u00ed\u00ad el de Alfeo, a quien el Se\u00f1or&#8230;\u00bb (XIV, 60).<\/p>\n<p>Sobre Ev. de Pedro se levant\u00f3 ya a principios de siglo una pol\u00e9mica que todav\u00ed\u00ada sigue abierta. Harnack entend\u00ed\u00ada que el autor hab\u00ed\u00ada conocido el final perdido de Mc y que era independiente de Mt, Lc y Jn. Th. Zahn, en cambio, consideraba que depend\u00ed\u00ada en todo de los Ev. can\u00f3nicos y que lo que difiere de \u00e9stos es producto de una elaboraci\u00f3n imaginaria. Actualmente hay quien sigue pensando que aporta una tradici\u00f3n evang\u00e9lica diferente y tan antigua como la de los sin\u00f3pticos y que las coincidencias literales con \u00e9stos son fruto de una reelaboraci\u00f3n posterior, pero la mayor\u00ed\u00ada de los estudiosos afirma, con m\u00e1s realismo, la dependencia directa o indirecta de los Ev. can\u00f3nicos. Este Ev. de Pedro no es doceta, como aquel del que hablaba Eusebio, aunque la descripci\u00f3n de la muerte de Jes\u00fas diciendo que \u00ab\u00e9l callaba como si no sintiera dolor alguno\u00bb (IV,10) pudiera interpretarse, forzando el texto, en el sentido de que no sufr\u00ed\u00ada. Jes\u00fas sufre y muere realmente: \u00able sacaron los clavos de las manos y le tendieron en el suelo \u00bb (VI, 21).<\/p>\n<p>5) El hipot\u00e9tico secreto de . De \u00e9l se habla en una carta atribuida a Clemente de Alejandr\u00ed\u00ada (t 215) contenida en un manuscrito griego tard\u00ed\u00ado (s. XVIII) del monasterio de S. Sabas en el desierto de Judea, publicado en 1973. En ella Clemente, dirigi\u00e9ndose a un tal Teodosio, lo alaba por su actividad contra los seguidores del hereje gn\u00f3stico Carp\u00f3crates (de hacia el 130). Seg\u00fan el autor de la carta, Marcos habr\u00ed\u00ada escrito en Alejandr\u00ed\u00ada una nueva redacci\u00f3n de su Ev. a\u00f1adiendo m\u00e1s cosas y m\u00e1s dichos del Se\u00f1or para el progreso de los ya iniciados, y la habr\u00ed\u00ada dejado en la Iglesia de Alejandr\u00ed\u00ada donde a\u00fan se conservaba. Ese ser\u00ed\u00ada el Ev. secreto de Marcos. Pero Carp\u00f3crates sedujo a un presb\u00ed\u00adtero de aquella iglesia, se consigui\u00f3 una copia y la llen\u00f3 de aberraciones. La carta se propone presentar el verdadero contenido de aquel Ev. secreto y denunciar las aberraciones introducidas por Carp\u00f3crates. As\u00ed\u00ad dice que despu\u00e9s de Mc 10,33-34 el Ev. de Alejandr\u00ed\u00ada contaba que Jes\u00fas hab\u00ed\u00ada resucitado a un joven rico al ped\u00ed\u00adrselo la hermana de \u00e9ste, y luego el joven \u00abvistiendo un pa\u00f1o de lino sobre su cuerpo desnudo\u00bb hab\u00ed\u00ada seguido a Jes\u00fas, quien le mostr\u00f3 el misterio del Reino de Dios. Tambi\u00e9n contaba que despu\u00e9s de Mc 10,46 se a\u00f1ad\u00ed\u00ada que Jes\u00fas no hab\u00ed\u00ada recibido a la hermana del joven ni a su madre ni a Salom\u00e9 que estaban en Jeric\u00f3. Ah\u00ed\u00ad se interrumpe la carta que, por lo de-m\u00e1s, tiene todos los visos de ser ella misma ap\u00f3crifa y carente de valor.<\/p>\n<p>6) Agrafa de Jes\u00fas. Muestran que no todas las palabras de Jes\u00fas habr\u00ed\u00adan quedado recogidas en los Ev. can\u00f3nicos; pero en realidad poco es lo que aportan. De algunas se hacen eco otros libros del Nuevo Testamento, como por ej. He 20,35 que trae el refr\u00e1n \u00abMayor dicha es la de dar que la de recibir\u00bb. Otros dichos \u00e1grafa se encuentran en variantes del texto evang\u00e9lico testimoniadas en los c\u00f3dices antiguos. Normalmente suelen ser las mismas de los Evangelios un poco alteradas; otras veces encierran m\u00e1s novedad, como la lectura que aparece en un importante c\u00f3dice occidental (el Beza) que en Lc 6,4 dice \u00abHabiendo visto a uno que trabajaba en s\u00e1bado le dijo: Hombre, si te das cuenta de lo que haces, dichoso t\u00fa; pero si no, maldito eres y transgresor de la Ley\u00bb. Palabras de este tenor se encuentran en los escritos de los Santos Padres; pero en general pueden ser citas hechas de memoria o ideas que podr\u00ed\u00ada suponerse que as\u00ed\u00ad las dijera Jes\u00fas, como por ej. Clemente de Alejandr\u00ed\u00ada que escribe: \u00abPues dice (Jes\u00fas): \u00bfHas visto a tu hermano? \u00c2\u00a1Has visto a tu Dios!\u00bb (Strom. 1,19,94,5 y II, 15,70,5). Tambi\u00e9n en la tradici\u00f3n musulmana hay una docena de dichos atribuidos a Jes\u00fas pues se le tiene como profeta. Est\u00e1n en obras muy tard\u00ed\u00adas de autores espirituales, por lo pueden ser fruto de su propia reflexi\u00f3n sobre los Evangelios, y tienen un marcado tono sapiencial, como por ej. el siguiente: \u00abDijo Jes\u00fas, a quien Dios salude: Quien busca el mundo se parece al hombre que bebe agua de mar: Cuanto m\u00e1s bebe, m\u00e1s aumenta su sed, hasta que el agua acaba por matarle\u00bb.<\/p>\n<p>Aunque no entran en el g\u00e9nero \u00abevangelio\u00bb podr\u00ed\u00adan citarse aqu\u00ed\u00ad unas pretendidas cartas de Jes\u00fas. La que escribe al rey Abgar de Edesa, en respuesta a la del rey y prometi\u00e9ndole la evangelizaci\u00f3n de aquella ciudad, que recoge una tradici\u00f3n que remonta al s. 111. (cf. J. GONZ\u00ed\u0081LEZ N\u00fa\u00ed\u2018EZ, leyenda del rey Abgar y Jes\u00fas, Ciudad Nueva, Madrid 1995), y la llamada Carta del Domingo dirigida por Jes\u00fas desde el cielo a san Pedro en la que se urge la santificaci\u00f3n de ese d\u00ed\u00ada. Esta carta goz\u00f3 de gran difusi\u00f3n a partir del s. VI y de ella se conservan hasta siete recensiones distintas en griego.<\/p>\n<p>2. Evangelios judaizantes her\u00e9ticos: el Evangelio de los Ebionitas<br \/>\nEn la Iglesia primitiva hubo comunidades en las que predominaban los cristianos procedentes del juda\u00ed\u00adsmo, y en las que la influencia de \u00e9ste segu\u00ed\u00ada pesando de forma prioritaria. Se distinguieron sobre todo por tener en gran aprecio la ley de Mois\u00e9s y considerarse portadores de la tradici\u00f3n m\u00e1s primitiva sobre Jes\u00fas. Estas comunidades se dieron sobre todo en Palestina y Siria; pero tambi\u00e9n pudo haberlas en otras partes como Roma y Alejandr\u00ed\u00ada donde los jud\u00ed\u00ados eran numerosos. Se las cataloga bajo el nombre gen\u00e9rico de judeo cristianos. Formaban parte de la gran Iglesia y a ellos se deben algunos de los Ev. ap\u00f3crifos mencionados antes como el Ev. de los Nazarenos o el loudaikon. Sin embargo algunos grupos se fueron aislando poco a poco, se cerraron al resto de las comunidades y llegaron a romper con la tradici\u00f3n com\u00fan, caracteriz\u00e1ndose, entre otras cosas, por el rechazo de los escritos de san Pablo. De ellos deriva un cuerpo de literatura recopilada en el s. IV que se presenta ficticiamente como obra de san Clemente Romano y tiene un car\u00e1cter profundamente antipaulino (las ). A alguno de esos grupos se refer\u00ed\u00ada ya san Ireneo design\u00e1ndolos como los \u00abebionitas\u00bb, y acus\u00e1ndoles de negar el nacimiento virginal de Jes\u00fas, y de que \u00absirvi\u00e9ndose solamente del evangelio que es seg\u00fan san Mateo se dejan persuadir por \u00e9l y no piensan rectamente del Se\u00f1or\u00bb (Adv. Haer. 3. 11,7). San Epifanio da de ellos una descripci\u00f3n m\u00e1s amplia: les atribuye querer imponer a los cristianos el yugo de la ley jud\u00ed\u00ada, y de tener a Jes\u00fas como mero hombre; dice que usaban un evangelio \u00abseg\u00fan San Mateo\u00bb al que llamaban tambi\u00e9n \u00abseg\u00fan los Hebreos\u00bb y que ten\u00ed\u00ada como narradores a los ap\u00f3stoles y como escriba a san Mateo (Pan. 30). Por eso a ese Ev. se le llama a veces en las ediciones modernas \u00abEv. de Doce Ap\u00f3stoles\u00bb. De los pasajes citados por san Epifanio se deduce que fue escrito en griego y que depende de los Ev. sin\u00f3pticos, pero con diferencias significativas. Comenzaba con el bautismo de Jes\u00fas en el Jord\u00e1n omitiendo Mt 1-2 , por tanto, la genealog\u00ed\u00ada y concepci\u00f3n virginal de Jes\u00fas. El alimento que com\u00ed\u00ada el Bautista era s\u00f3lo miel silvestre; y se dice que la miel sab\u00ed\u00ada a \u00abempanada de aceite\u00bb empleando un t\u00e9rmino griego (egkris) que se parece al de \u00ablangosta\u00bb (akris). Uniendo este dato a las palabras de Jes\u00fas cuando los disc\u00ed\u00adpulos iban a preparar la Pascua -\u00ab\u00bfEs que he deseado yo, por ventura, comer carne con vosotros en esta Pascua?\u00bb (cf. Mt 26,17)- parece deducirse que el grupo en el que circul\u00f3 ese evangelio era vegetariano. Al narrar la llamada de los ap\u00f3stoles se habla de Jes\u00fas como \u00abun hombre de nombre Jes\u00fas, como de unos treinta a\u00f1os&#8230;\u00bb, y comenta san Epifanio que los que utilizan ese evangelio \u00abdicen que (Cristo) no fue engendrado de Dios Padre, sino creado, como uno de los \u00e1ngeles\u00bb (Pan. 30,22).<\/p>\n<p>3. Evangelios ap\u00f3crifos del nacimiento e infancia de Jes\u00fas<br \/>\nEn Mt 1-2 Lc 1-2 quedan recogidos los datos esenciales acerca del nacimiento de Jes\u00fas en Bel\u00e9n y su estancia en Nazareth, con una profunda intencionalidad teol\u00f3gica: mostrar que Jes\u00fas es el Mes\u00ed\u00adas, de la estirpe de David, y el Hijo de Dios hecho en todo semejante a nosotros. No cuentan nada de Mar\u00ed\u00ada y de Jos\u00e9 antes de la Anunciaci\u00f3n y s\u00f3lo algunos episodios significativos de la infancia de Jes\u00fas. Era por tanto natural que pronto se quisieran conocer m\u00e1s cosas para satisfacer la curiosidad y alimentar la piedad, y tambi\u00e9n para dar respuesta a cuestiones importantes que se planteaban a la Iglesia, tales como explicar la ascendencia dav\u00ed\u00addica de Jes\u00fas ya que Jos\u00e9 s\u00f3lo era padre adoptivo, reafirmar apolog\u00e9ticamente el nacimiento virginal de Jes\u00fas frente a las acusaciones de jud\u00ed\u00ados y paganos, y mostrar manifestaciones de la divinidad de Jes\u00fas desde la ni\u00f1ez. Para ello se apela a autoridades apost\u00f3licas, y se narra la vida de la Virgen hasta el nacimiento de Jes\u00fas (evangelios de la Natividad como el de Santiago), y detalles de la vida del Ni\u00f1o (evangelios de la Infancia como . del Pseudo Tom\u00e1s). Pronto se juntaron ambos temas y surgi\u00f3 una abundante literatura tanto en Occidente como en Oriente que, a medida que se aleja de los modelos originales, pasa m\u00e1s bien a tener el estilo de las vidas de santos. Se trataba en todo caso de escritos que estaban dentro de la ortodoxia, y a ello se debe que se hayan conservado completos en numerosas copias.<\/p>\n<p>1) Protoevangelio de Santiago. De esta obra existen unos ciento cincuenta manuscritos griegos del s. X en adelante, ya que fue le\u00ed\u00addo por largo tiempo en las Iglesias de Oriente, si bien en Occidente fue condenado en el Decreto Gelasiano (s. VI) y quiz\u00e1 por eso no se ha conservado completo en ning\u00fan c\u00f3dice latino antiguo. Tambi\u00e9n est\u00e1 atestiguado en varios papiros, dos del s. IV (el P. Bodmer V de Ginebra, y otro de Florencia). Es el m\u00e1s antiguo de este tipo de ap\u00f3crifos, y a \u00e9l parece hacer referencia Or\u00ed\u00adgenes, llam\u00e1ndole \u00abLibro de Santiago\u00bb, para probar que los hermanos de Jes\u00fas de los que hablan los Evangelios eran hijos de Jos\u00e9, (Comm. in Math X,17). En los manuscritos lleva normalmente como t\u00ed\u00adtulo \u00abTratado de la Natividad de Mar\u00ed\u00ada\u00bb; el de \u00abProtoevangelio\u00bb se le dio en el s. XVI al ser traducido al lat\u00ed\u00adn, por considerar que era un pr\u00f3logo que preced\u00ed\u00ada a Mc. En el ep\u00ed\u00adlogo la narraci\u00f3n viene puesta bajo la autoridad de Santiago el Menor, hijo de Jos\u00e9 seg\u00fan el ap\u00f3crifo y por tanto testigo directo de gran parte de los hechos. Pero por el desconocimiento que el autor muestra de Palestina y de la vida jud\u00ed\u00ada se ve que no es jud\u00ed\u00ado de origen, y que la obra surgi\u00f3 probablemente en Siria o en Egipto en el s. II.<\/p>\n<p>Su contenido puede estructurarse en cuatro momentos. a) Nacimiento y ni\u00f1ez de Mar\u00ed\u00ada hasta que fue desposada con Jos\u00e9. Joaqu\u00ed\u00adn y Ana no ten\u00ed\u00adan hijos por lo que Ana, al estilo de la madre de Samuel (cf. 1 Sam 1,1-28), se lamenta ante el Se\u00f1or, recibe el anuncio de un \u00e1ngel de que va a ser madre y promete ofrecer a Dios el fruto de sus entra\u00f1as. Entonces llega Joaqu\u00ed\u00adn que estaba en el monte con los reba\u00f1os, visita el templo y ve el efod del sacerdote sin mancha alguna, por lo que entiende que Dios le ha perdonado. A los nueve meses Ana da a luz una ni\u00f1a y le pone por nombre Mariam. A los seis meses la ni\u00f1a comienza a andar y su madre le construye en casa un oratorio. A los tres a\u00f1os es llevada al templo y all\u00ed\u00ad permanece \u00abcomo una palomica, recibiendo alimento de manos de un \u00e1ngel\u00bb (VII1,1). Cuando la Virgen ten\u00ed\u00ada doce a\u00f1os, un \u00e1ngel se aparece al sacerdote Zacar\u00ed\u00adas y le ordena que haga venir a todos los viudos del pueblo, cada uno trayendo una vara, y darla como esposa a \u00abaquel sobre el que el Se\u00f1or haga una se\u00f1al portentosa\u00bb (VI11,3). Fue de la vara de Jos\u00e9 de la que sali\u00f3 una paloma y se puso a volar sobre su cabeza. Aunque Jos\u00e9 se resiste a recibir a Mar\u00ed\u00ada -porque \u00abtengo hijos y soy viejo\u00bb, dice- lo hace a instancias del sacerdote. Mar\u00ed\u00ada en casa trabajaba hilando la p\u00farpura y la escarlata para el velo del Templo. El sacerdote Zacar\u00ed\u00adas queda mudo por aquel entonces. b) Anunciaci\u00f3n, dudas de Jos\u00e9 y prueba a que son sometidos \u00e9l y Mar\u00ed\u00ada. Un d\u00ed\u00ada, cuando la Virgen iba a buscar agua oy\u00f3 el saludo de un \u00e1ngel y, temblando, volvi\u00f3 a casa y se puso a hilar la p\u00farpura. Entonces tuvo lugar la Anunciaci\u00f3n, que viene narrada seg\u00fan Lc. Despu\u00e9s Mar\u00ed\u00ada visita a su prima Isabel y, al o\u00ed\u00adr el saludo de \u00e9sta, la Virgen, \u00abque se hab\u00ed\u00ada olvidado de los misterios que le hab\u00ed\u00ada comunicado el arc\u00e1ngel\u00bb, exclam\u00f3 \u00ab\u00bfQui\u00e9n soy yo, Se\u00f1or, que todos los querubines me bendicen?\u00bb (XII,2). Al sexto mes del embarazo de Mar\u00ed\u00ada, \u00abvolvi\u00f3 Jos\u00e9 de sus edificaciones\u00bb y, al darse cuenta de que ella est\u00e1 encinta se lamenta amargamente pregunt\u00e1ndole qu\u00e9 es lo que ha hecho. Tambi\u00e9n Mar\u00ed\u00ada llora respondiendo que no sabe qu\u00e9 ha sucedido. Y estando Jos\u00e9 para despedirla en secreto se le apareci\u00f3 el \u00e1ngel (desarrollo de Mt 1,19-21), y Jos\u00e9 sigui\u00f3 cuidando de ella. Pero al enterarse el sacerdote del embarazo de Mar\u00ed\u00ada, ella y Jos\u00e9 son llamados ante el tribunal; Mar\u00ed\u00ada confiesa no haber conocido var\u00f3n, Jos\u00e9 guarda silencio. La sentencia es quitar a Jos\u00e9 la custodia de Mar\u00ed\u00ada, mas ante el llanto de Jos\u00e9, el sacerdote decide que ambos beban el agua de la prueba. El autor hace una acomodaci\u00f3n del agua amarga que, seg\u00fan N\u00fam 5,11-13, deb\u00ed\u00ada beber la mujer a la que el marido acusaba de infidelidad, y, si era culpable, las caderas se le quedaban lacias y se le inflamaba el vientre. A Mar\u00ed\u00ada y Jos\u00e9 no les sucede ning\u00fan mal, por lo que no son condenados y Jos\u00e9 contin\u00faa custodi\u00e1ndola. c) Nacimiento de Jes\u00fas. Al llegar la orden de empadronamiento (desarrollo de Lc 2,1-7), Jos\u00e9 va a Bel\u00e9n con sus hijos y Mar\u00ed\u00ada. En el camino ella entra en el trance del parto y Jos\u00e9 la introduce en una cueva y va a buscar a la partera. El universo queda est\u00e1tico; Jos\u00e9 encuentra a la partera y la conduce a la gruta que estaba rodeada de una nube luminosa. Dentro se produce una gran luz, y, al disminuir la luz, aparece el ni\u00f1o que va a tomar el pecho de su madre, por lo que la partera entiende que una virgen hab\u00ed\u00ada dado a luz. Entonces llega Salom\u00e9 que dice no creer tal cosa, e, invitada por la partera, introduce el dedo en la naturaleza de la Virgen y se le queda carbonizada la mano. Pero un \u00e1ngel ordena a Salom\u00e9 tomar en brazos al ni\u00f1o y queda curada. d) Muerte de los inocentes y de Zacar\u00ed\u00adas. Tras la llegada de los magos, Herodes decreta la matanza de los inocentes (desarrollo de Mt 2,1-18). Entonces Mar\u00ed\u00ada esconde al ni\u00f1o en un pesebre de bueyes, mientras que Isabel con su hijo huye a la monta\u00f1a y \u00e9sta se abre para esconderles. Por eso Herodes manda matar a Zacar\u00ed\u00adas en secreto; luego los sacerdotes, al enterarse, lloran su muerte con todo Israel y, en su lugar, ponen a Sime\u00f3n.<\/p>\n<p>El an\u00e1lisis literario del Protoev. da como resultado que el libro es la fusi\u00f3n de tres obras anteriores: un nacimiento de Mar\u00ed\u00ada, una historia de Jos\u00e9, y un ap\u00f3crifo de Zacar\u00ed\u00adas. No es seguro, sin embargo cuando se funden las tres fuentes. Seg\u00fan el papiro Bodmer V, parece que ya en el s. IV. En su origen el Protoev. viene a ser una respuesta tanto a las acusaciones de jud\u00ed\u00ados y paganos contra la fe cristiana, como a algunas cuestiones que se planteaban dentro de la Iglesia. Para demoler la nueva religi\u00f3n, jud\u00ed\u00ados y paganos pon\u00ed\u00adan en circulaci\u00f3n calumnias precisamente en lo que concern\u00ed\u00ada a la concepci\u00f3n virginal. Celso hacia el a\u00f1o 170, seg\u00fan testimonia Or\u00ed\u00adgenes, dec\u00ed\u00ada que Mar\u00ed\u00ada hab\u00ed\u00ada dado a luz en secreto porque Jes\u00fas era hijo de adulterio, y que obligado por la pobreza march\u00f3 a Egipto donde aprendi\u00f3 la magia negra, volviendo luego a Israel y haci\u00e9ndose pasar por Dios (Contra Ce\/sum 1, 28. 32. 39; 11,32). Los jud\u00ed\u00ados afirmaban que Mar\u00ed\u00ada era una pobre hilandera y no bien parecida, y que Jes\u00fas era hijo ileg\u00ed\u00adtimo de un soldado romano. El Protoev. sale al paso explicando el nacimiento de Mar\u00ed\u00ada en una familia de bien, c\u00f3mo fue llevada al templo donde serv\u00ed\u00ada a Dios y los \u00e1ngeles la alimentaban, c\u00f3mo fue entregada a Jos\u00e9, y los acontecimientos que sucedieron despu\u00e9s. Entre los cristianos, algunos pod\u00ed\u00adan deducir del relato de Lc 2,22-24 sobre la purificaci\u00f3n en el Templo que Mar\u00ed\u00ada hab\u00ed\u00ada contra\u00ed\u00addo impureza en el parto; la respuesta del Protoev. viene dada al narrar lo que vio la partera: la nube del Se\u00f1or y una gran luz que al disminuir dej\u00f3 ver al ni\u00f1o. Para confirmar la virginidad de Mar\u00ed\u00ada por dos testigos se introduce la escena de Salom\u00e9 que, a imitaci\u00f3n de la de Tom\u00e1s tras la resurrecci\u00f3n, quiere comprobar los hechos con su mano. De los Ev. can\u00f3nicos pod\u00ed\u00ada surgir la duda de que Mar\u00ed\u00ada tuviese otros hijos, los hermanos de Jes\u00fas; el ap\u00f3crifo deja bien claro que son hijos de un primer matrimonio de Jos\u00e9. De las genealog\u00ed\u00adas transmitidas no se deduc\u00ed\u00ada que Jes\u00fas fuese descendiente de David ya que no era hijo de Jos\u00e9 seg\u00fan la carne; la soluci\u00f3n del Protoev. es insertar a Mar\u00ed\u00ada en aquella descendencia. Por otra parte, y esto era m\u00e1s grave, exist\u00ed\u00ada el peligro de negar la verdadera naturaleza humana de Jes\u00fas (docetismo), ya que la integridad f\u00ed\u00adsica de Mar\u00ed\u00ada en el parto parec\u00ed\u00ada favorecer la afirmaci\u00f3n de la humanidad aparente del Salvador. El ap\u00f3crifo sale tambi\u00e9n al paso presentando, junto a un nacimiento extraordinario, al ni\u00f1o que acude con hambre a mamar del pecho de la madre. La importancia del Protoev. como testimonio de la veneraci\u00f3n a la Virgen ya en el s. II es enorme. Adem\u00e1s, a partir de \u00e9l se difundieron datos como la presentaci\u00f3n de la Virgen en el templo siendo ni\u00f1a, o el nacimiento de Jes\u00fas en una cueva. Algunos cuajaron incluso en fiestas lit\u00fargicas: la Concepci\u00f3n de Ana (9 Dic.), la Natividad de Mar\u00ed\u00ada (8 Sept.) y su Presentaci\u00f3n en el templo (21 Nov.).<\/p>\n<p>) El Evangelio de la del Pseudo Tom\u00e1s. La transmisi\u00f3n de este ap\u00f3crifo aparece muy compleja. Se ha conservado en numerosos manuscritos que ofrecen diversas formas; de ah\u00ed\u00ad la cuesti\u00f3n, a\u00fan no resuelta, de c\u00f3mo ser\u00ed\u00ada el original m\u00e1s primitivo. En los manuscritos griegos, de los siglos XIV-XVI, se encuentran dos recensiones distintas. Adem\u00e1s existen una versi\u00f3n latina en un palimpsexto de Viena de los s. V o VI que trae episodios ausentes en las recensiones griegas, y una versi\u00f3n sir\u00ed\u00adaca en manuscritos del s. V que tiene algunos puntos comunes con la latina y ausentes en la griega. Por ello se ha pensado que la forma m\u00e1s antigua ser\u00ed\u00ada la del texto sir\u00ed\u00adaco; pero el episodio del alfabeto inclina a considerar que el original hubo de ser escrito en griego. Por otra parte, alguna de las historietas, como la del maestro y las letras, se encuentra en la Apostolorum, otro ap\u00f3crifo de hacia el 150 (Ep. Apost. 4), y la conoce S. Ireneo atribuy\u00e9ndola a un escrito de los gn\u00f3sticos marcosianos (Adv. Haer. 1,20,1). Estos y otros datos llevan a pensar que en el s. II ya circulan esas historietas compuestas por alg\u00fan cristiano de origen gentil que quiere poner a Jes\u00fas a un nivel superior al de los h\u00e9roes paganos, puestas bajo el nombre de Tom\u00e1s, aunque en los manuscritos oscila la atribuci\u00f3n a Tom\u00e1s el israelita y fil\u00f3sofo, al ap\u00f3stol Tom\u00e1s, e incluso en alg\u00fan c\u00f3dice a Santiago. En los c\u00f3dices m\u00e1s antiguos no lleva el t\u00ed\u00adtulo de \u00abevangelio\u00bb, sino el de \u00e1 tou Kyriou (sucesos de la infancia del Se\u00f1or), que cuadra mejor con su contenido. Narra una serie de milagros, a veces extravagantes, realizados por Jes\u00fas cuando ten\u00ed\u00ada cinco, seis u ocho a\u00f1o, hasta cumplir los doce en que tuvo lugar el episodio del Templo. Entre ellos se lee que hizo volar a unos p\u00e1jaros de barro que hab\u00ed\u00ada modelado un s\u00e1bado; dej\u00f3 paralizados, e incluso muertos, a los ni\u00f1os que le molestaban, hasta el punto de que san Jos\u00e9 tuvo que corregirle; mostr\u00f3 m\u00e1s sabidur\u00ed\u00ada que sus maestros ech\u00e1ndoles en cara que no conoc\u00ed\u00adan el significado de las letras del alfabeto; realiz\u00f3 varias resurrecciones como la de un ni\u00f1o que cay\u00f3 de una terraza, o la de un vecino que hab\u00ed\u00ada muerto; cur\u00f3 a varias personas milagrosamente, entre otros a Santiago, hijo de Jos\u00e9, mordido por una v\u00ed\u00adbora; transport\u00f3 agua en el manto; o alarg\u00f3 de forma prodigiosa los varales de madera de un lecho que hab\u00ed\u00ada fabricado san Jos\u00e9.<\/p>\n<p>La idea central es la divinidad del Ni\u00f1o sin que quepa un progreso; lo contrario de Lc 2,52, aunque cite este pasaje. Los portentos tienen como fin asombrar, m\u00e1s que actuar con misericordia. El ni\u00f1o aparece col\u00e9rico, caprichoso, vengativo e impertinente. A pesar de ello el libro tiene cierto encanto describiendo la vida de un pueblo, e historietas simp\u00e1ticas. S. Cirilo de Jerusal\u00e9n (t 386) relaciona a los maniqueos con un Ev. de Tom\u00e1s (Catech 4,36; 6,31); y en el II Concilio de Nicea (a\u00f1o 787) es condenado como her\u00e9tico un escrito con ese mismo nombre. Parece evidente pues que de esa obra se sirvieron los gn\u00f3sticos y los maniqueos, y que, corregida de errores her\u00e9ticos claros, se transmiti\u00f3 en sir\u00ed\u00adaco, lat\u00ed\u00adn y griego, en formas un tanto diferentes, llegando a ser una obra muy popular. De hecho algunos de los episodios, transmitidos quiz\u00e1 en forma oral, pasaron a formar parte de otros Ev. ap\u00f3crifos de la Infancia.<\/p>\n<p>) El Evangelio del Pseudo Mateo, o, seg\u00fan comienza, \u00abLibro del nacimiento de la bienaventurada Virgen Mar\u00ed\u00ada y de la infancia del Salvador\u00bb. Fue compuesto en lat\u00ed\u00adn hacia el s. VI. Se denomina del Pseudo Mateo porque en una carta ficticia que aparece al principio en algunos manuscritos, san Jer\u00f3nimo dice a Cromacio y Heliodoro que hab\u00ed\u00ada sido escrito en hebreo por Mateo y que \u00e9l lo tradujo. Todo ello no cuadra con la realidad, ya que el santo doctor era opuesto a este tipo de libros. En algunos c\u00f3dices viene atribuido a Santiago. Consta de dos partes: La primera es una reelaboraci\u00f3n del Protoev. y va narrando la misma historia con m\u00e1s detalles y algunos cambios, como el que el nombre del padre de Ana es Ajar, o que el sumo sacerdote cuando Jos\u00e9 despos\u00f3 a Mar\u00ed\u00ada es Abiatar, y no Zacar\u00ed\u00adas. La segunda parte cuenta la infancia de Jes\u00fas recogiendo algunos de los episodios que se encuentran en el Ev. del Pseudo Tom\u00e1s, y narrando el traslado de la familia, en la que se cuentan los hijos de Jos\u00e9, a Cafarna\u00fan y Bel\u00e9n. Esta obra latina influy\u00f3 much\u00ed\u00adsimo en Occidente a lo largo de la Edad Media, y de ella se hacen eco autores m\u00ed\u00adsticos como Sta. Br\u00ed\u00adgida, Sor Mar\u00ed\u00ada de Agreda y A. C. Emmerich.<\/p>\n<p>4) latinas de \u00e9poca medieval. Dependiendo de los ap\u00f3crifos citados, especialmente del Pseudo Mateo, y quiz\u00e1 de otras leyendas que pudieron circular independientemente, se encuentran una serie de narraciones en lat\u00ed\u00adn que no dejan de tener su originalidad. El sobre la Natividad de Mar\u00ed\u00ada, atribuido a san Jer\u00f3nimo e incluso puesto entre sus obras en la Patrolog\u00ed\u00ada latina (PL 30,297-305), hoy se considera escrito por Pascasio Radbeto entre el 846-849. En esta obra se liman las asperezas que el lector de la \u00e9poca encontrar\u00ed\u00ada en Protoev. o en el PsMateo: califica los desposorios de san Jos\u00e9 y la Virgen como verdadero matrimonio, y omite la prueba de las aguas amargas y el episodio de Salom\u00e9 al querer comprobar la virginidad de Mar\u00ed\u00ada. M\u00e1s tarde pas\u00f3 a formar parte de la a\u00farea de Jacobo de Voragine. En el . Arundel 404 del British Museum se conserva una narraci\u00f3n que viene atribuida a san Mateo, que lleva como t\u00ed\u00adtulo de infantia Salvatoris. Al contar el nacimiento de Jes\u00fas trae algunos detalles nuevos como el que la comadrona ve que el ni\u00f1o surge de la luz; que no tiene peso ni rastros de sangre; que no llora, sino que sonr\u00ed\u00ade y de su mirada sale una luz como un rel\u00e1mpago; que ante los pastores cambia de forma: sonriente, severo, peque\u00f1o, grande&#8230; de modo que \u00e9stos se maravillan (contemplan su gloria) y felicitan a Jos\u00e9 porque ha sido salvado. Estos detalles han llevado a pensar que se trataba de un escrito de gran antig\u00fcedad y originariamente doceta, pero m\u00e1s bien parece que se han de entender como pertenecientes al folklore popular, recogidos por un autor erudito que escribe elegantemente. La historia contenida en otro manuscrito ingl\u00e9s el . Hereford, Chapter O. 3. 9, sigue al Pseudo Mateo, pero viene puesta a nombre de Santiago. Todav\u00ed\u00ada cabe citar el manuscrito latino de la Nacional de Par\u00ed\u00ads 11867, que contiene historias prodigiosas del Ni\u00f1o Jes\u00fas muy del gusto medieval: domina la fecundidad de los campos en la sementera, se sube en un rayo de sol, y su c\u00e1ntaro arrojado contra las rocas no se rompe.<\/p>\n<p>) Narraciones orientales. El Protoev. y el Pseudo Tom\u00e1s hallaron gran eco en Oriente de donde nos ha llegado algunos Ev. ap\u00f3crifos que muestran c\u00f3mo las leyendas se adornaron de elementos fant\u00e1sticos. El \u00e1rabe la infancia, llamado as\u00ed\u00ad porque hasta hace poco s\u00f3lo se conoc\u00ed\u00ada por dos manuscritos en \u00e1rabe, recoge al comienzo datos del Protoev. y desarrolla el tema de los magos: \u00e9stos eran reyes y llegaron a adorar al Ni\u00f1o seg\u00fan la predicci\u00f3n de Zoroastro, recibiendo de Mar\u00ed\u00ada un pa\u00f1al como recuerdo. En la parte central del libro se recoge una amplia colecci\u00f3n de leyendas fant\u00e1sticas sobre el viaje y la estancia de la Sagrada Familia en Egipto y su vuelta a Nazareth. Al llegar \u00e9sta a Egipto, los \u00ed\u00addolos se agitan, Jes\u00fas realiza all\u00ed\u00ad exorcismos y curaciones asombrosas, sobre todo de leprosos, y deshace el sortilegio que hab\u00ed\u00ada transformado en mulo a un joven; en su traslado a Matarieh se encontraron con los dos ladrones -Tito, el bueno, y D\u00famaco- y Jes\u00fas predice que ser\u00ed\u00adan crucificados con \u00e9l. De vuelta a Bel\u00e9n Jes\u00fas sigue realizando las m\u00e1s diversas curaciones, siempre por intercesi\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada. En la parte final se recogen otras historias prodigiosas, casi todas conocidas por el Pseudo Tom\u00e1s. La redacci\u00f3n original de esta obra, quiz\u00e1 en el s. V, fue en sir\u00ed\u00adaco, lengua en la que se conocen tres manuscritos que presentan a su vez notables variantes. Un tenor parecido tiene el armenio de la Infancia, m\u00e1s tard\u00ed\u00ado, que procede tambi\u00e9n de un original sir\u00ed\u00adaco, y es a\u00fan m\u00e1s prolijo en la narraci\u00f3n de las historias: desarrolla por ej. el tema de los magos dando sus nombres y pa\u00ed\u00adses de origen. Del \u00e1rea egipcia procede en cambio la Histode Jos\u00e9 carpintero, transmitida tambi\u00e9n en \u00e1rabe, y de la que se ha encontrado el original copto que, a su vez, puede ser traducci\u00f3n del griego y remontarse al s. IV o V. En ella el narrador es Jes\u00fas que cuenta a los ap\u00f3stoles los desposorios de Jos\u00e9 y Mar\u00ed\u00ada, su Encarnaci\u00f3n, y la descripci\u00f3n de la enfermedad, muerte y entierro de Jos\u00e9. La descripci\u00f3n de la muerte, personificada y acompa\u00f1ada de Amenti (el abismo) y de terror\u00ed\u00adficos seres infernales, tiene los t\u00ed\u00adpicos rasgos egipcios. La muerte es ineludible, pero Jes\u00fas pone el alma de Jos\u00e9 en manos de Miguel y Gabriel. Relatos del nacimiento y desposorios de la Virgen han quedado recogidos en otros textos coptos, como por ej. en una Homil\u00ed\u00ada puesta en boca de san Cirilo de Jerusal\u00e9n sobre la Dormici\u00f3n de la Virgen (cf. G. ARANDA PEREZ, \u00f3n de la Virgen. Relatos de la \u00f3n copta, Ciudad Nueva, Madrid 1995, 231-283).<\/p>\n<p>4. Evangelios en torno a la muerte de Jes\u00fas, descenso a los infiernos y resurrecci\u00f3n<br \/>\nDe estos acontecimientos dos temas encontraron pronto un desarrollo en los ap\u00f3crifos: el juicio de Pilato y la bajada de Cristo a los infiernos. Ambos se desarrollaron independientemente a partir del s. II, pero luego, al parecer hacia el s. V, se juntaron y as\u00ed\u00ad aparecen unidos en el de Nicodemo, llamado tambi\u00e9n Actas Pilato. En Oriente a Pilato se le miraba en general con simpat\u00ed\u00ada e incluso se le hace m\u00e1rtir. No sucede lob&#8217; mismo en Occidente donde se le considera sobre todo un cobarde. En cualquier caso se recurre a sus pretendidas Actas de lo sucedido como un argumento apolog\u00e9tico sobre Jes\u00fas. S. Justino, hacia el 150, cita unas Actas de Poncio Pilato para demostrar la historicidad de que los soldados se repartieron a suertes los vestidos de Jes\u00fas (Apol. 1, 48). Si exist\u00ed\u00adan tales Actas, o sencillamente el santo supone su existencia en el archivo imperial, no es posible saberlo. Tambi\u00e9n Tertuliano, hacia el 200, conoci\u00f3 un escrito atribuido a Pilato y dirigido al emperador Tiberio, tan laudatorio de Jes\u00fas, que, seg\u00fan dice este autor latino, el emperador quiso incluir a Jes\u00fas entre los dioses romanos, pero el senado se lo impidi\u00f3 (Apol. 5 y 21). Sin embargo, a principios del s. IV, seg\u00fan Eusebio de Cesarea (Hist. Eccl. 1 9,3), circulaban unas Actas de Pilato denigrando a Jes\u00fas y alentando la persecuci\u00f3n de los cristianos. Frente a \u00e9stas, los mismos cristianos escribieron otras de signo contrario, aludidas por S. Epifanio de Salamina (Pan. 50,1). El descenso de Cristo a los infiernos tras la muerte en la cruz y antes de la resurrecci\u00f3n est\u00e1 insinuado en I Pe 3,18-20, y puede deducirse de algunos pasajes evang\u00e9licos como Mt 27,52-54; Lc 23,43. Estas insinuaciones, junto con la fe en que Cristo hab\u00ed\u00ada vencido a la muerte y en que su salvaci\u00f3n alcanzaba tambi\u00e9n a los santos del Antiguo Testamento, hicieron que se desarrollaran las narraciones de c\u00f3mo fue aquel descenso y qu\u00e9 consecuencias tuvo.<\/p>\n<p>1) Evangelio de Nicodemo (o Actas Pilato). Viene precedido de un pr\u00f3logo en el que un tal Anan\u00ed\u00adas, en el a\u00f1o 425, se presenta como traductor al griego de las memorias en hebreo que los jud\u00ed\u00ados dejaron en dep\u00f3sito a Poncio Pilato, y de lo que Nicodemo narr\u00f3, tambi\u00e9n en hebreo, a los pr\u00ed\u00adncipes de los sacerdotes. El escrito tiene dos partes. En la primera se detalla el juicio de Jes\u00fas ante Pilato. Recoge los datos de los Ev. can\u00f3nicos y a\u00f1ade otros nuevos. Los ancianos de los jud\u00ed\u00ados acusan a Jes\u00fas de ser hijo de fornicaci\u00f3n, mientras que otros jud\u00ed\u00ados piadosos le defienden negando aquella acusaci\u00f3n; despu\u00e9s le acusan de querer destruir el Templo y de hacerse hijo de Dios. Nicodemo sale en su defensa, pero es tachado de ser disc\u00ed\u00adpulo de Jes\u00fas. Algunos de los presentes dan testimonio de c\u00f3mo fueron curados; pero los jud\u00ed\u00ados insisten en la acusaci\u00f3n de magia. Ante tal insistencia Pilato decreta la flagelaci\u00f3n y la muerte con dos malhechores, Dimas y Gestas. Despu\u00e9s se narra la muerte de Jes\u00fas al hilo del relato evang\u00e9lico, y contin\u00faa la historia con la condena a muerte de Jos\u00e9 de Arimatea por parte de los ancianos por haber dado sepultura a Jes\u00fas. Pero cuando van a buscar a Jos\u00e9 a la c\u00e1rcel, ha desaparecido misteriosamente. Entonces llegan los guardias con la noticia de la resurrecci\u00f3n, y los ancianos toman la decisi\u00f3n de imponer silencio y decir que han robado el cuerpo. De nuevo interviene Nicodemo recordando la ascensi\u00f3n de El\u00ed\u00adas y proponiendo, como en 2Re 2,16-18, ir a buscar a Jes\u00fas. As\u00ed\u00ad lo hicieron, pero no lo encontraron; s\u00ed\u00ad hallaron en cambio a Jos\u00e9 que, a ruego de los ancianos, vuelve a Jerusal\u00e9n y explica al Consejo c\u00f3mo fue milagrosamente liberado de la c\u00e1rcel por Jes\u00fas resucitado. El Consejo decide llamar a tres doctores de Galilea \u2014Ad\u00e1s, Fin\u00e9s y Ageo\u2014 que dicen haber visto a Jes\u00fas ascender al cielo desde el monte Mamilch. Llegan \u00e9stos y dan testimonio por separado, quedando los ancianos lleno de admiraci\u00f3n.<\/p>\n<p>La segunda parte del libro comienza con la afirmaci\u00f3n de Jos\u00e9 de Arimatea ante los ancianos de que no s\u00f3lo ha resucitado Jes\u00fas, sino que con \u00e9l lo han hecho muchos, entre los cuales est\u00e1n los hijos de Sime\u00f3n. Inmediatamente los ancianos mandan a buscarles y ellos ponen por escrito lo sucedido en el Infierno a la llegada de Cristo. El Infierno no es presentado como lugar de condena, sino como morada donde \u00e9stos est\u00e1n aprisionados de los muertos. En ese escrito cuentan que en el Infierno brill\u00f3 una gran luz, y que los profetas, Juan Bautista y los patriarcas desde Ad\u00e1n, en seguida reconocieron que proven\u00ed\u00ada de la Stma. Trinidad. Entonces Satan\u00e1s dice al Infierno que se prepare para retener all\u00ed\u00ad a Jes\u00fas cuando llegue, pues no es m\u00e1s que un hombre; pero el Infierno sabe que Jes\u00fas vence a la muerte. De pronto llega Cristo; el Infierno reconoce su derrota y retiene a Satan\u00e1s. Los justos son entregados al arc\u00e1ngel Miguel: primero Ad\u00e1n, luego los patriarcas, profetas, m\u00e1rtires y progenitores. Los dos hermanos gemelos, hijos de Sime\u00f3n, son enviados a predicar la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, y tras haber dejado por escrito su relato, desaparecen.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s del texto griego representado en tres manuscritos, de esta obra existen dos recensiones latinas, una de las cuales se separa bastante del griego en lo que ata\u00f1e al descenso de Cristo a los infiernos. Habla de una muchedumbre de resucitados con Cristo que aparecen con vestiduras blancas, y da los nombres de los hijos de Sime\u00f3n, Carino y Leucio. A Leucio se le atribuir\u00e1 en la tradici\u00f3n patr\u00ed\u00adstica la autor\u00ed\u00ada de muchos ap\u00f3crifos y se le tachar\u00e1 de hereje. Focio, patriarca de Constantinopla en el s. IX, une los dos nombres como si fuera una sola persona, el autor de los Hechos ap\u00f3crifos de los Ap\u00f3stoles.<\/p>\n<p>En torno a Pilato y a su muerte existen diversos escritos que tienen forma de cartas. Una dirigida por Poncio Pilato al emperador Tiberio, en la que le cuenta las se\u00f1ales que se produjeron a la muerte de Jes\u00fas y el bien que hac\u00ed\u00adan los cristianos. Otra en la que Tiberio contesta a Pilato reprendi\u00e9ndole por la muerte de Jes\u00fas y conden\u00e1ndole, a \u00e9l y a los jud\u00ed\u00ados, a muerte ingnominiosa. Otra m\u00e1s larga, del s. VIII, llamada com\u00fanmente \u00e1fora de Pilato, en la que \u00e9ste hace al emperador una relaci\u00f3n de los milagros, muerte y resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas. Todav\u00ed\u00ada est\u00e1n las cartas intercambiadas entre Pilato y Herodes, en las que aqu\u00e9l informa de la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, y \u00e9ste cuenta las desgracias que recaen sobre \u00e9l y su familia. La muerte de Pilato viene narrada adem\u00e1s en numerosos manuscritos que recogen la \u00f3n (o Paradosis) Pilato, seg\u00fan la cual tras un juicio ante el emperador, Pilato es mandado decapitar y, al sufrir el castigo, vino un \u00e1ngel a recibir su cabeza. Sobre la muerte de Jes\u00fas existe tambi\u00e9n un escrito de \u00e9poca medieval, llamado De\u00f3n de Jos\u00e9 de Arimatea, que da noticias de los dos ladrones, Gestas y Dimas: Este \u00faltimo robaba para favorecer a los pobres y, entre otras cosas, hab\u00ed\u00ada robado el libro de la Ley; acusaci\u00f3n que recae sobre Jes\u00fas y por eso le condenan a muerte. Tras la resurrecci\u00f3n Dimas se aparece junto a Cristo.<\/p>\n<p>) El Evangelio de Bartolom\u00e9. Este ap\u00f3crifo no parece que fuera muy conocido entre los antiguos escritores eclesi\u00e1sticos. S\u00f3lo lo mencionan S. Jer\u00f3nimo (Comm. in Math. Prologo), y el Pseudo Dionisio (De mystica Theol. 1,3); pero aparece citado como Ev. ap\u00f3crifo en el Decreto Gelasiano. No es seguro hasta qu\u00e9 punto era el escrito que hoy conocemos. En realidad, s\u00f3lo ha sido posible reconstruirlo a partir de partes del mismo encontradas en copto y en griego, y de versiones en eslavo y lat\u00ed\u00adn. Unas veces se le ha designado de Bartolom\u00e9; otras, de Bartolom\u00e9. Hoy se considera que todos esos testimonios proceden de un escrito com\u00fan que era un Ev. ap\u00f3crifo atribuido a S. Bartolom\u00e9. Tiene la forma de preguntas del ap\u00f3stol a Jes\u00fas resucitado, seguidas de las respuestas del Se\u00f1or. Primero Bartolom\u00e9, que hab\u00ed\u00ada visto a Jes\u00fas desaparecer de la cruz, pregunta qu\u00e9 es lo que pas\u00f3. Jes\u00fas le contesta que, a petici\u00f3n del arc\u00e1ngel Miguel, baj\u00f3 al Infierno a buscar a Ad\u00e1n y a todos los que se encontraban con \u00e9l. El Se\u00f1or va narrando el di\u00e1logo sostenido entre el Infierno y Sat\u00e1n a medida que se acerca Cristo. Las ideas son similares a las de la segunda parte del Ev. de Nicodemo. Siguen otras preguntas sobre Ad\u00e1n, los \u00e1ngeles, el para\u00ed\u00adso y las almas que salen de este mundo. Despu\u00e9s el ap\u00f3stol pregunta a la Virgen sobre el misterio de la Encarnaci\u00f3n, pero ella en vez de contestar les ordena orar. Viene luego una petici\u00f3n al Se\u00f1or en el monte Moria de que les muestre el Abismo, y tras un di\u00e1logo de Pedro con la Virgen camino del monte de los Olivos, a petici\u00f3n de Bartolom\u00e9 el Se\u00f1or les deja ver al Adversario de los hombres, a Belial encadenado, al que el ap\u00f3stol pisa la cerviz por orden de Cristo y le pregunta su nombre y su origen. Belial le responde que fue creado el primero de los \u00e1ngeles, pero por no reconocer la imagen de Dios en el hombre, fue llamado Satana\u00ed\u00adl, que quiere decir \u00ab\u00e1ngel guardi\u00e1n del T\u00e1rtaro\u00bb. Una versi\u00f3n latina de la Biblioteca Casanatense de Roma ampl\u00ed\u00ada prolijamente el di\u00e1logo de Bartolom\u00e9 con el diablo, llamado ah\u00ed\u00ad el Anticristo, a prop\u00f3sito de los castigos del infierno, la expulsi\u00f3n de Satan\u00e1s del para\u00ed\u00adso por no querer adorar al hombre hecho de barro de la tierra, y la tentaci\u00f3n a Ad\u00e1n. El escrito termina con respuestas de Jes\u00fas sobre el juicio en las que se resalta la virtud de la castidad. Ev. de Bartolom\u00e9 est\u00e1 muy cercano a la apocal\u00ed\u00adptica cristiana, y por otro lado se sit\u00faa entre las revelaciones del Se\u00f1or a los disc\u00ed\u00adpulos despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n, de manera similar a como sucede en algunos escritos gn\u00f3sticos. Pero la doctrina de este Ev. no discrepa substancialmente de la de la Iglesia.<\/p>\n<p>5. Evangelios gn\u00f3sticos<br \/>\nEl gnosticismo fue combatido ya por san Justino hacia el a\u00f1o 150 y despu\u00e9s por san Ireneo y otros Santos Padres que lo consideraron la herej\u00ed\u00ada m\u00e1s peligrosa en la Iglesia de su tiempo. Estuvo representado sobre todo por Bas\u00ed\u00adlides, Carp\u00f3crates y Valent\u00ed\u00adn, maestros en Alejandr\u00ed\u00ada a mediados del s. II, cuyo influjo, sobre todo el de Valent\u00ed\u00adn, lleg\u00f3 hasta Roma y se extendi\u00f3 por toda la Iglesia. A ellos se atribuyen Ev. ap\u00f3crifos que no han llegado a nosotros. Seg\u00fan san Ireneo esos herejes hab\u00ed\u00adan tenido sus predecesores en otros grupos que se remontaban hasta Sim\u00f3n Mago. La investigaci\u00f3n reciente ve en efecto que en Valent\u00ed\u00adn, cuyas doctrinas son bien conocidas, confluyen ideas que se encuentran en algunos escritos gn\u00f3sticos de Nag Hammadi (Ev. de los Egipcios, Ap\u00f3crifo de Juan, Ev. de Tom\u00e1s), mientras que en otras obras de ese mismo fondo se desarrollan las doctrinas valentinianas (Ev. de Felipe, Ev. de la Verdad). Entre los antiguos escritos gn\u00f3sticos con t\u00ed\u00adtulo de Ev. ap\u00f3crifos se cuentan los mencionados por los escritores eclesi\u00e1sticos, los encontrados en Nag Hammadi y los testimoniados por alg\u00fan fragmento de papiro. En parte se ha establecido la relaci\u00f3n entre las diversas fuentes pero a\u00fan quedan puntos sin esclarecer. Estos son los Ev. gn\u00f3sticos mejor conocidos:<\/p>\n<p>) El Evangelio de los Hebreos. Con este nombre es citado un evangelio que hab\u00ed\u00ada sido escrito en griego en la primera mitad del s. II. Clemente le atribuye una frase muy similar a otra que se encuentra en el Ev. de Tom\u00e1s: \u00abEl que se admir\u00f3 reinar\u00e1, y el que rein\u00f3, descansar\u00e1\u00bb (Strom. 2. 2,5; Ev de Tom\u00e1s, 2), dando a entender que es la admiraci\u00f3n lo que conduce al Reino y a la salvaci\u00f3n. En \u00e9l se dec\u00ed\u00ada tambi\u00e9n, seg\u00fan Or\u00ed\u00adgenes, que el Esp\u00ed\u00adritu Santo era madre de Cristo y lo hab\u00ed\u00ada llevado al Tabor tom\u00e1ndolo por uno de sus cabellos (In \/oh. 2,6). Seg\u00fan san Jer\u00f3nimo contaba una aparici\u00f3n del Se\u00f1or resucitado a Santiago que hab\u00ed\u00ada hecho voto de no comer pan hasta haberlo visto de nuevo resucitado (De Vir. 111. 2) La relevancia de Santiago como primer testigo de la resurrecci\u00f3n aparece tambi\u00e9n en el citado Ev. de Tom\u00e1s (log. 12) y en otro escrito gn\u00f3stico de Nag Hammadi, la \u00ed\u00adstola de Santiago (NHC 1,1). En Ev. de los Hebreos se afirmaba adem\u00e1s, seg\u00fan san Jer\u00f3nimo, que al salir Jes\u00fas del Jord\u00e1n \u00abdescendi\u00f3 sobre \u00e9l toda la fuente del Esp\u00ed\u00adritu Santo, descans\u00f3 sobre \u00e9l y le dijo: Hijo m\u00ed\u00ado, a trav\u00e9s de todos los profetas te estaba esperando para que vinieras y pudiera descansar en ti. Pues t\u00fa eres mi descanso, mi Hijo primog\u00e9nito, que reinas para siempre\u00bb (Comm. in Is. 11,2). La existencia de un Ev. her\u00e9tico escrito por los hebreos qued\u00f3 como un t\u00f3pico en la tradici\u00f3n cristiana.<\/p>\n<p>) El Evangelio de los Egipcios aludido y citado por los Santos Padres como her\u00e9tico, es de mediados del s. II y circulaba en Egipto. Su rasgo principal era la condena del matrimonio y de la generaci\u00f3n, como dice de \u00e9l Clemente de Alejandr\u00ed\u00ada trayendo a colaci\u00f3n citas como \u00e9stas: \u00abA Salom\u00e9 que preguntaba: \u00bfDurante cu\u00e1nto tiempo estar\u00e1 en vigor la muerte?, le dijo el Se\u00f1or: \u00abMientras vosotras la mujeres sig\u00e1is engendrando\u00bb (Strom. 3,6); y a la misma Salom\u00e9 \u00able dijo el Salvador en persona: He venido a destruir las obras de la mujer. De la mujer, esto es, de la concupiscencia; las obras de ella, esto es, la generaci\u00f3n y la corrupci\u00f3n\u00bb (Strom. 3,9). San Hip\u00f3lito de Roma acusa a este Ev. de ense\u00f1ar falsamente la trasmutaci\u00f3n del alma en muchas formas, y lo atribuye a los naasenos, un grupo gn\u00f3stico; san Epifanio en cambio lo adjudica a los sabelianos que negaban la Trinidad. Posiblemente se debe a cristianos de Egipto provenientes del paganismo y tocados de gnosticismo.<br \/>\nEste Ev. de los Egipcios no se parece en nada al de los Egipcios en copto de los c\u00f3dices III y IV de Nag Hammadi que trae el mismo t\u00ed\u00adtulo, adem\u00e1s del de \u00abLibro del Gran Esp\u00ed\u00adritu invisible\u00bb. Est\u00e1 dedicado a Seth, el tercer hijo de Ad\u00e1n y Eva, que viene presentado como uno de los seres incorruptibles del mundo divino que baja a este mundo a salvar a su descendencia, los gn\u00f3sticos, a trav\u00e9s del Bautismo. Al venir el Gran Seth se encarna en Jes\u00fas, o mejor se reviste de \u00e9l, en el momento del bautismo en el Jord\u00e1n. Este Ev. asume los datos de Lc y Mt sobre el nacimiento de Jes\u00fas de la Virgen por obra del Esp\u00ed\u00adritu Santo; pero esto lo aplica \u00fanicamente al cuerpo de Jes\u00fas, el vaso sagrado, con que se iba a revestir el Salvador, el gran Seth. El t\u00ed\u00adtulo de Ev. de los Egipcios dado a este escrito puede deberse sin m\u00e1s a la intenci\u00f3n de asimilarlo a un escrito anterior con ese t\u00ed\u00adtulo.<\/p>\n<p>) El Ap\u00f3crifo de Juan hubo de tener gran importancia entre los gn\u00f3sticos, a tenor de las cuatro copias que se conservan de \u00e9l (NHC. 11,1; 111,1; IV,1 y Pap. Berolinensis 8502,2). Presenta es una revelaci\u00f3n de Cristo resucitado al ap\u00f3stol Juan, en la que le describe la creaci\u00f3n, la ca\u00ed\u00adda y la salvaci\u00f3n de la humanidad. Desarrolla la historia del G\u00e9nesis, pero en otro sentido: Del Dios supremo emana una serie de seres luminosos o eones, entre ellos Cristo -el divino autoengendrado de Barbelo (primer pensamiento del Padre) y del Esp\u00ed\u00adritu invisible (Padre de la totalidad)- y Sof\u00ed\u00ada; Sof\u00ed\u00ada desea engendrar por su cuenta y produce al monstruoso dios creador Yaldabaot que crea a su vez a los \u00e1ngeles y al hombre. Pero en el hombre permanece la imagen del Dios invisible, una part\u00ed\u00adcula divina, cuya posesi\u00f3n se disputan las potencias de la luz y las de las tinieblas. Cristo es enviado para recordar a los hombres su origen divino y para que mediante ese conocimiento se salven. Ideas similares a estas atribuye san Ireneo a los barbelogn\u00f3sticos (Adv. Haer 1. 29. 1-4), predecesores de Valent\u00ed\u00adn, por lo que deb\u00ed\u00adan de circular ya en el s. II.<\/p>\n<p>4) \/ de Tom\u00e1s del Codex I I de Nag Hammadi. Es una colecci\u00f3n de 114 dichos de Jes\u00fas, sin contexto narrativo alguno y sin orden aparente; de ellos, la mitad aproximadamente encuentran paralelismo con los de los Ev. can\u00f3nicos; otros son novedosos, aunque ya se conoc\u00ed\u00adan en parte por otros Ev. ap\u00f3crifos del s. II (Ev. de los Hebreos y de los Egipcios) y por los papiros (POxyr 1. 654. y 655). De \u00e9stos se deduce que exist\u00ed\u00adan al menos tres copias diferentes en griego, se\u00f1al de su difusi\u00f3n. El car\u00e1cter gn\u00f3stico aparece ya en las primeras l\u00ed\u00adneas: \u00abHe aqu\u00ed\u00ad las palabras secretas que Jes\u00fas el viviente dijo y que Judas Tom\u00e1s, el gemelo, escribi\u00f3. Y \u00e9l dijo: El que encuentre la interpretaci\u00f3n de estas palabras no gustar\u00e1 la muerte\u00bb (1,1). La salvaci\u00f3n viene por el conocimiento (gnosis), y comienza con el conocimiento de s\u00ed\u00ad mismo. Es lo que proporciona Jes\u00fas mediante sus palabras interpretadas por el maestro gn\u00f3stico. El escrito no muestra ning\u00fan inter\u00e9s en la vida terrena y la muerte de Jes\u00fas. Jes\u00fas en algunos dichos es presentado como distinto del Padre y en otros se establece una igualdad completa entre ambos. \u00abYo soy el que procede de quien me es id\u00e9ntico&#8230;\u00bb responde Jes\u00fas a Salom\u00e9 que le pregunta \u00ab\u00bfQui\u00e9n eres t\u00fa, hombre, y de qui\u00e9n? Te has subido a mi lecho y has comido de mi mesa\u00bb (Iog. 61). Las palabras de Salom\u00e9 son una forma de decir \u00abhas estado entre nosotros\u00bb y expresan el asombro ante la apariencia humana del Salvador. Aunque en el escrito no se narra el mito gn\u00f3stico de los or\u00ed\u00adgenes y de la ca\u00ed\u00adda, se supone: \u00abDijo Jes\u00fas: Si os preguntan; \u00bfDe d\u00f3nde hab\u00e9is venido?, decidles: Nosotros procedemos de la luz, del lugar donde la luz tuvo su origen por s\u00ed\u00ad misma; (all\u00ed\u00ad) estaba afincada y se manifest\u00f3 en su imagen. Si os preguntan: \u00bfQui\u00e9n sois vosotros?, decid: Somos sus hijos y somos los elegidos del Padre Viviente. Si se os pregunta: \u00bfCu\u00e1l es la se\u00f1al de vuestro Padre que llev\u00e1is en vosotros mismos?, decidles: Es el movimiento y a la vez el reposo\u00bb (Iog. 50). Refleja un fuerte desprecio de la materia y de lo femenino hasta el punto de que a la propuesta de Pedro de que Mariham (la Magdalena) sea alejada de ellos, \u00abdijo Jes\u00fas: Mira, yo me encargar\u00e9 de hacerla var\u00f3n, de manera que tambi\u00e9n ella se convierta en un esp\u00ed\u00adritu viviente, id\u00e9ntico a vosotros los hombres&#8230;\u00bb (Iog. 114). Este Ev. ap\u00f3crifo es el m\u00e1s importante de los descubiertos recientemente, y ha suscitado gran atenci\u00f3n y discusi\u00f3n entre los estudiosos. Algunos consideran que refleja un estadio de transmisi\u00f3n de los dichos de Jes\u00fas paralelo, o incluso anterior, a la fuente Q recogida en Mt y Lc, y que mostrar\u00ed\u00ada que la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas era de tipo sapiencia) y no escatol\u00f3gico. Otros, con m\u00e1s realismo, entienden que depende en gran medida de los sin\u00f3pticos y que la redacci\u00f3n actual se debe a un autor posterior que hizo una relectura de los dichos de Jes\u00fas d\u00e1ndoles una orientaci\u00f3n gn\u00f3stica. No se descarta sin embargo que tal autor utilizase una fuente primitiva judeo cristiana de dichos de Jes\u00fas, ya que en el n. 12 resalta la figura de Santiago: \u00abLos disc\u00ed\u00adpulos dijeron a Jes\u00fas: Sabemos que t\u00fa te ir\u00e1s de nuestro lado; qui\u00e9n va a ser el mayor entre nosotros? D\u00ed\u00adjoles Jes\u00fas: Dondequiera que os hay\u00e1is reunido, dirig\u00ed\u00ados a Santiago el Justo, por quien el cielo y la tierra fueron creados\u00bb. Pero en el logion siguiente es Tom\u00e1s quien recibe la revelaci\u00f3n secreta de Jes\u00fas. De ah\u00ed\u00ad se deduce que el escrito procede de Siria, donde cobr\u00f3 gran relieve la figura de Tom\u00e1s. El Ev. de Tom\u00e1s pudo haber influido en autores de otras obras gn\u00f3sticas encontradas tambi\u00e9n en Nag Hammadi, como la llamada del Salvador (NHC. 111,5), un texto muy deteriorado, en el que el Se\u00f1or, al que nunca se le nombra como Jes\u00fas o Cristo, conversa con Judas, Mar\u00ed\u00ada y Mateo, expres\u00e1ndose de forma similar a como lo hace en Ev. de Tom\u00e1s y en el can\u00f3nico de san Juan. Tambi\u00e9n influyo en el gnosticismo valentiniano al que sin duda pertenecen las dos obras que citamos a continuaci\u00f3n por llevar el t\u00ed\u00adtulo de \u00abevangelio\u00bb.<\/p>\n<p>) El Evangelio de Felipe (NHC 11,3). No es propiamente un evangelio, sino la antolog\u00ed\u00ada de un centenar de textos breves procedentes de homil\u00ed\u00adas o catequesis sobre los sacramentos, y recopilados sin un orden aparente. No lleva t\u00ed\u00adtulo; el de Ev. de Felipe se encuentra en el colof\u00f3n de la versi\u00f3n copta debido a que ese es el \u00fanico ap\u00f3stol que se menciona en el escrito. No parece tener nada en com\u00fan con un Ev. de Felipe atribuido por san Epifanio a los gn\u00f3sticos fibionitas de Egipto, que trataba de lo que deb\u00ed\u00ada decir el alma al subir al cielo (Pan 26,13). En el texto de Nag Hammadi, en cambio, aparecen ideas de las corrientes valentinianas, y otras que eran comunes en la Iglesia. Trae diecisiete dichos de Jes\u00fas, en su mayor\u00ed\u00ada dependientes de los sin\u00f3pticos e interpretados en sentido gn\u00f3stico. Cuando se refiere al nacimiento de Jes\u00fas parte de que Jes\u00fas en cuanto a su \u00abesencia espiritual\u00bb no proced\u00ed\u00ada en realidad de Mar\u00ed\u00ada aunque hubiese aparecido a trav\u00e9s de ella; proced\u00ed\u00ada del Padre (principio masculino) y del Esp\u00ed\u00adritu Santo (principio femenino): \u00abSi fuera posible expresar un misterio, el Padre de la totalidad se uni\u00f3 a la Virgen que hab\u00ed\u00ada descendido, y un fuego le ilumin\u00f3 a \u00e9l&#8230;\u00bb (82a). La Virgen que descendi\u00f3 es aqu\u00ed\u00ad el Esp\u00ed\u00adritu Santo o \u00abEsp\u00ed\u00adritu virginal\u00bb del mundo plerom\u00e1tico, principio femenino del que procede la sustancia (o \u00abcuerpo\u00bb) espiritual de Cristo. Por eso dir\u00e1 en otro punto \u00abAlgunos dicen que Mar\u00ed\u00ada concibi\u00f3 del Esp\u00ed\u00adritu Santo. Se equivocan. \u00bfQu\u00e9 es lo que dicen? No lo saben. \u00bfCu\u00e1ndo jam\u00e1s una mujer concibi\u00f3 de mujer?\u00bb (17). Se refiere a que el Salvador no era el Jes\u00fas que naci\u00f3 de Mar\u00ed\u00ada, sino el que fue ungido en el Jord\u00e1n. Tambi\u00e9n encontramos algunas historias de sabor ap\u00f3crifo, como la atribuida precisamente a Felipe: \u00abEl ap\u00f3stol Felipe dijo: Jos\u00e9 el carpintero plant\u00f3 un jard\u00ed\u00adn (literalmente, un para\u00ed\u00adso) porque necesitaba madera en su trabajo. El fue quien fabric\u00f3 la cruz de los \u00e1rboles que hab\u00ed\u00ada plantado, y su simiente fue colgada de lo que hab\u00ed\u00ada plantado. Su simiente era Jes\u00fas, y la planta la cruz\u00bb (n. 91). Por los par\u00e1grafos siguientes se ve que el texto se orienta a mostrar la contraposici\u00f3n entre el para\u00ed\u00adso terrestre y el celestial, y entre los \u00e1rboles que hay en ellos: el de la cruz en el primero; el de la vida en el segundo. Del primero pendi\u00f3 Jes\u00fas como \u00absimiente de Jos\u00e9\u00bb, es decir, en su esencia terrena; del segundo, que es el olivo, procede el crisma (alusi\u00f3n al bautismo).<\/p>\n<p>) El Evangelio de la Verdad. Con estas palabras comienza una obra contenida en los c\u00f3dices 1 y XII de Nag Hammadi, que, en realidad, es una homil\u00ed\u00ada de car\u00e1cter valentiniano en la que alterna la exposici\u00f3n doctrinal con la exhortaci\u00f3n. El t\u00e9rmino \u00abevangelio\u00bb ha de entenderse ah\u00ed\u00ad como \u00abbuena noticia\u00bb, no como narraci\u00f3n de la vida de Jes\u00fas. Se trata de una meditaci\u00f3n sobre el retorno al Padre y el descanso en \u00e9l. Recoge el mito gn\u00f3stico de la ca\u00ed\u00adda de Sof\u00ed\u00ada para explicar la ca\u00ed\u00adda en el Error. Despu\u00e9s presenta a Jes\u00fas como el revelador y maestro, apelando a su presencia siendo ni\u00f1o en el templo con los maestros de la Ley, y a su muerte como un acto de revelaci\u00f3n de la esencia del Padre, en el que est\u00e1n el origen y destino del hombre; con esa revelaci\u00f3n son vencidos los poderes del error. Este es el \u00abevangelio\u00bb de la Verdad que abre el camino para el retorno al Padre, por medio del Hijo que es el Nombre del Padre. El destino final es descansar en el Padre, y quienes reconocen que ese destino es la fuente de la que proceden, esos son a los que el Padre ama. San Ireneo menciona un Ev. de la Verdad atribuido a los valentinianos y, seg\u00fan dice, muy distinto de los can\u00f3nicos (Adv. Haer. 3. 11,9); pero no ofrece datos para determinar si se trata de la misma obra. El que conocemos es un escrito valentiniano dirigido a captar adeptos de entre los cat\u00f3licos a finales del s. II.<\/p>\n<p>) El Evangelio de Mar\u00ed\u00ada (Magdalena). Se conserva un amplio fragmento en copto en el Cod. Berolinenese 8202,2 del s. V, y algo en griego en una hoja de papiro del s. III guardada en Manchester (P. Ryl 111,463). Contiene al principio un di\u00e1logo del Salvador resucitado con sus disc\u00ed\u00adpulos, en el que les explica que la procedencia del pecado es la mezcla de lo material y lo espiritual, y que al final todo volver\u00e1 a su verdadera ra\u00ed\u00adz. Cuando tras enviarlos a predicar ellos quedan consternados, Mar\u00ed\u00ada Magdalena les conforta y hace que sus corazones se dirijan hacia el Bien. Despu\u00e9s, a petici\u00f3n de Pedro, Mar\u00ed\u00ada comunica a los disc\u00ed\u00adpulos la revelaci\u00f3n que a sus preguntas le ha hecho el Salvador: que la visi\u00f3n se obtiene mediante la inteligencia que est\u00e1 entre el alma y el esp\u00ed\u00adritu, y que el alma asciende venciendo cuatro poderes -en el texto s\u00f3lo aparecen los dos \u00faltimos relacionados con la ignorancia- y alcanza el descanso. A las dudas de Pedro y Andr\u00e9s de que el Salvador revele estas cosas a una mujer, Lev\u00ed\u00ad les reprende y recuerda que el Salvador la ama a ella m\u00e1s que a los disc\u00ed\u00adpulo. Finalmente todos salen a predicar. El texto parece ser una refundici\u00f3n de dos piezas anteriores unidas por la presencia de Mar\u00ed\u00ada al final de la primera escena. En cualquier caso refleja la tensi\u00f3n entre la Iglesia oficial y los receptores de las revelaciones gn\u00f3sticas.<br \/>\n) El Evangelio de Bernab\u00e9. En el Decreto Gelasiano n. es citado un Ev. de Bernab\u00e9; pero de \u00e9l no se tienen m\u00e1s noticias antiguas. Nada tiene que ver con un texto que lleva el mismo t\u00ed\u00adtulo en manuscritos en italiano, algunos de los s. XIII-XIV con glosas al margen en \u00e1rabe, y en un manuscrito en espa\u00f1ol del s. XVII que se guarda en la Fisher Library en Sidney (Australia), al parecer traducci\u00f3n del italiano. Est\u00e1 escrito por un renegado del cristianismo que hace a Jes\u00fas profeta de la venida de Mahoma. Contiene material evang\u00e9lico expurgado de los rasgos divinos de Jes\u00fas, as\u00ed\u00ad como material mahometano puesto en boca de Jes\u00fas, sobre todo lo concerniente al Juicio final y al para\u00ed\u00adso Trae tambi\u00e9n un relato de la pasi\u00f3n claramente gn\u00f3stico: Quien es apresado y sufre la cruz es Judas. Ofrece una historia curiosa de la circuncisi\u00f3n. Cuando Ad\u00e1n pec\u00f3 su carne se rebel\u00f3 contra su esp\u00ed\u00adritu y Ad\u00e1n hizo el voto de cortar su carne. Parti\u00f3 una piedra y estaba a punto de cortarse la carne cuando el \u00e1ngel Gabriel le detuvo y, como Ad\u00e1n insist\u00ed\u00ada en cumplir el voto, le ense\u00f1\u00f3 a hacerlo superficialmente. Todos los descendientes de Ad\u00e1n deben circuncidarse por el voto que hizo su padre. Cuenta tambi\u00e9n el castigo de la serpiente: dejarla sin patas para que se arrastrase y comiese el excremento de los hombres y animales. Esta obra puede ser interesante para estudios de religiosidad medieval, de relaciones cristiano musulmanas y quiz\u00e1s de gnosticismo. No pertenece sin embargo a los antiguos Ev. ap\u00f3crifos.<\/p>\n<p>BIBL. \u2014 A. DE SANTOS OTERO, Evangelios ap\u00f3crifos, BAC 148, Madrid 1993; R. KUNTZMANN &#8211; J. D. DUBOis, Hammadi. Evangelio seg\u00fan Tom\u00e1s. Textos gn\u00f3sticos de los or\u00ed\u00adgenes del cristianismo, Verbo Divino, Estepa, 1988; J. GONZALEZ N\u00da\u00ed\u2018EZ, Protoevengelio de Santiago, Ciudad Nueva. \u00f3crifos cristianos 3, Madrid 1997; R. TREVIJANO ECHEVERR\u00ed\u008dA, sobre el Evangelio de Tom\u00e1s, Ciudad Nueva. Fuentes patr\u00ed\u00adsticas. Estudios , Madrid 1997.<\/p>\n<p>Aranda<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>DJN \u00c2\u00a0 SUMARIO: \u00f3n. Importancia. Fuentes. \u2014 I. Evangelios ap\u00f3crifos de tipo sin\u00f3ptico: 1) El Evangelio de los Nazarenos; 2) El papiro POx 840; 3) El papiro Egerton 2; 4) El manuscrito de Achm\u00ed\u00adn; 5) El hipot\u00e9tico Evangelio secreto de Marcos; 6) Dichos \u00e1grafa de Jes\u00fas. -2. Evangelios judaizantes her\u00e9ticos: el Evangelio de los Ebionitas. &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/apocrifos-evangelios\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abAPOCRIFOS, EVANGELIOS\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-15505","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15505","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=15505"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15505\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=15505"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=15505"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=15505"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}