{"id":15508,"date":"2016-02-05T10:06:22","date_gmt":"2016-02-05T15:06:22","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/asamblea\/"},"modified":"2016-02-05T10:06:22","modified_gmt":"2016-02-05T15:06:22","slug":"asamblea","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/asamblea\/","title":{"rendered":"ASAMBLEA"},"content":{"rendered":"<p>v. Congregaci\u00f3n, Iglesia, Reuni\u00f3n<br \/>\n2Ch 30:23 a determin\u00f3 que celebrasen la fiesta<br \/>\nIsa 1:13 el convocar a, no lo puedo sufrir<br \/>\nJoe 1:14; 2:15<\/p>\n<hr>\n<p>En griego \u00abekkl\u00e9sia\u00bb: asamblea del pueblo, reuni\u00f3n convocada, asamblea de fieles; \u00absynag\u00f3g\u00e9\u00bb: acci\u00f3n de reunir, de convocar, asamblea, lugar de la reuni\u00f3n. Reuni\u00f3n homog\u00e9nea, m\u00e1s o menos amplia, de personas en un mismo lugar, con id\u00e9nticos fines y motivaciones (Mc 14,53; Lc 23,1; Jn 18,20). La reuni\u00f3n puede ser de tipo profano o de tipo religioso, jud\u00ed\u00ada o cristiana. Los t\u00e9rminos de sinagoga y ecclesia indican pr\u00e1cticamente la misma realidad: reuni\u00f3n religiosa, del Sanedr\u00ed\u00adn (Mt 26,57; Lc 22,66; Jn 11,47) o de los cristianos (Act 2,12; 12,23; 15,6. 30; Sant 2,2; 1 Cor 11,18). ->; sinagoga.<\/p>\n<p>E. M. N.<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n<p>La asamblea puede definirse, en  sentido general, como un grupo cualquiera de personas reunidas con una finalidad determinada (es decir una reuni\u00f3n cualificada y estructurada de alguna manera). La asamblea lit\u00fargica es propiamente una comunidad de fieles jer\u00e1rquicamente constituida, leg\u00ed\u00adtimamente reunida en un lugar determinado, altamente cualificada por una presencia salv\u00ed\u00adfica particular de Cristo.<\/p>\n<p>Para la comprensi\u00f3n cristiana de  una asamblea es fundamental la descripci\u00f3n que hace Lucas de la primera comunidad: \u00abPerseveraban en la ense\u00f1anza de los ap\u00f3stoles y en la uni\u00f3n fraterna, en la fracci\u00f3n del pan y en las oraciones\u00bb (Hch 2,42). En ella, y en toda asamblea lit\u00fargica, se realiza la promesa de Jes\u00fas: \u00abDonde est\u00e1n dos o tres reunidos en mi nombre, all\u00ed\u00ad estoy yo en medio de ellos\u00bb (Mt 18,20). Efectivamente, en la celebraci\u00f3n de la eucarist\u00ed\u00ada, en la que se perpet\u00faa el sacrificio de la cruz, Cristo est\u00e1 realmente presente.<\/p>\n<p>La asamblea lit\u00fargica cristiana participa de la naturaleza de signo que es propia de la liturgia misma; por eso, est\u00e1n presentes en ella las dimensiones propias de todo signo lit\u00fargico (conmemorativa, demostrativa, comprometedora, escatol\u00f3gica). En primer lugar, la asamblea lit\u00fargica cristiana conmemora las asambleas del pueblo de Dios del Antiguo Testamento, en especial la primera gran asamblea que celebraron los hebreos a los pies del Sina\u00ed\u00ad inmediatamente despu\u00e9s de la liberaci\u00f3n de  Egipto (Ex 19-24). Las diversas asambleas veterotestamentarias son signos demostrativos y manifestativos del pueblo de la antigua alianza. Del mismo modo, la asamblea lit\u00fargica cristiana es una demostraci\u00f3n especial de la Iglesia, nuevo pueblo de Dios, Cuerpo m\u00ed\u00adstico de Cristo. La Asamblea lit\u00fargica presidida por el obispo, rodeado de su presbiterio y de los dem\u00e1s ministros, posee una dimensi\u00f3n demostrativa particular (SC 41). Pero la asamblea es tambi\u00e9n signo de un compromiso de vida que est\u00e9 en sinton\u00ed\u00ada con la realidad significada y que corresponde a la finalidad \u00faltima a la que tienden las acciones lit\u00fargicas : la santificaci\u00f3n del hombre y la glorificaci\u00f3n de Dios. El compromiso de la asamblea terrena adquiere una orientaci\u00f3n muy concreta cuando se compara con la realidad de la que es imagen: la asamblea del cielo. Es por tanto signo prof\u00e9tico de lo que ser\u00e1 la Iglesia despu\u00e9s de los \u00faltimos tiempos. Participando de la liturgia terrena se participa ya a trav\u00e9s del signo en la liturgia celestial.<\/p>\n<p>Es obvio que la asamblea lit\u00fargica  presupone una Iglesia local, una comunidad estable de fieles, precisamente por ser ella el lugar de este encuentro. Un texto del concilio Vaticano II pone bien en claro sus caracter\u00ed\u00adsticas: \u00abEllas (las leg\u00ed\u00adtimas reuniones locales de los fieles) son, en su lugar, el pueblo nuevo, llamado por Dios en el Esp\u00ed\u00adritu Santo y en gran plenitud. En ellas se congregan los fieles por la predicaci\u00f3n del evangelio de Cristo y se celebra el misterio de la Cena del Se\u00f1or&#8230; En estas comunidades, aunque sean frecuentemente peque\u00f1as y pobres o bien en la dispersi\u00f3n. est\u00e1 presente Cristo, por cuya virtud se congrega la Iglesia una, santa, cat\u00f3lica y apost\u00f3lica\u00bb (LG 26). La asamblea, f\u00f3rmada por bautizados, no es por tanto una masa difusa e informe, sino un pueblo reunido y ordenado, en el que todos y cada uno tienen una funci\u00f3n que cumplir.<\/p>\n<p>Queda de este modo demostrado el  deber que tiene el fiel de participar de forma activa en la asamblea. Este deber es tambi\u00e9n un derecho, que se basa en el bautismo recibido y en la naturaleza de la Iglesia: es un Cuerpo con varias. funciones, pero unificadas por el Esp\u00ed\u00adritu Santo. Esta unidad se experimenta y se manifiesta a trav\u00e9s de la escucha en com\u00fan de la Palabra de Dios, de la uni\u00f3n en la oraci\u00f3n, de la  participaci\u00f3n en el di\u00e1logo y en el canto, de los gestos y actitudes &#8211; corporales.<\/p>\n<p>Pero la participaci\u00f3n tiene que ser ante todo interna: por medio de ella los fieles conforman su mente a las palabras que pronuncian o escuchan, y . cooperan con la gracia de Dios. Adem\u00e1s, en la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica los fieles alcanzan el grado m\u00e1s alto de participaci\u00f3n con la comuni\u00f3n sacramental.<\/p>\n<p>Si la asamblea es la reuni\u00f3n fraternal y un\u00e1nime de un pueblo, si todos sus miembros son participantes activos, supone tambi\u00e9n que hay unas funciones diferenciadas : \u00bb En las celebraciones lit\u00fargicas, cada cual, ministro o simple fiel, al desempe\u00f1ar su oficio, har\u00e1 todo y s\u00f3lo aquello que le corresponde por la naturaleza de la acci\u00f3n y las normas lit\u00fargicas\u00bb (SC 28). La acci\u00f3n lit\u00fargica tiene como presidente a un ministro ordenado, que preside la asamblea en la persona de Cristo y en la unidad de la Iglesia. Entre los ministros que ejercen un servicio en la asamblea lit\u00fargica, algunos son ministros del altar y del celebrante, otros est\u00e1n al servicio del pueblo de forma m\u00e1s directa. Hay entonces di\u00e1conos, lectores, ac\u00f3litos, ministros extraordinarios de  la comuni\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica, salmistas, ayudantes, comentadores&#8230;, y todos aquellos que cumplen el servicio de acogida, que recogen las ofrendas, que atienden al servicio del canto.<\/p>\n<p> R. Gerardi<\/p>\n<p>  Blbl.: T Maertens, L.a asamblea cristiana.<\/p>\n<p> De la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica a la pastoral del s. xx,  Burgos 1964; A. G. Martimort (ed,), La asamblea, en La Iglesia en oraci\u00f3n, Herder, Barcelona 1987 114-137; R. Falsini, Asamblea, en DTI, 1, 484-500; A, Cuva, Asamblea, en NDL, 165-181.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. Introducci\u00f3n: 1. Problem\u00e1tica actual sobre la asamblea lit\u00fargica; 2. Noci\u00f3n de asamblea lit\u00fargica; 3. Presencia de Cristo en la asamblea lit\u00fargica; 4. Relaci\u00f3n asamblea-acciones lit\u00fargicas; 5. Notas hist\u00f3ricas &#8211; II. La asamblea, signo: 1. Dimensi\u00f3n conmemorativa; 2. Dimensi\u00f3n demostrativa; 3. Dimensi\u00f3n escatol\u00f3gica; 4. Dimensi\u00f3n compromisoria. III. Los distintos agentes en la asamblea: 1. Los fieles; 2. Los ministros: a) Advertencia sobre los ministerios lit\u00fargicos, b) Los ministros ordenados, c) Los ministros instituidos, d) Los ministros de hecho &#8211; IV. Perspectivas pastorales: 1. Previa visi\u00f3n interdisciplinar; 2. Principios generales; 3. Aplicaciones pr\u00e1cticas &#8211; V. Conclusi\u00f3n.<\/p>\n<p>I. Introducci\u00f3n<br \/>\n1. PROBLEM\u00ed\u0081TICA ACTUAL SOBRE LA ASAMBLEA LIT\u00daRGICA. \u00abPerseveraban en la ense\u00f1anza de los ap\u00f3stoles, en la comuni\u00f3n, en la fracci\u00f3n del pan y en las oraciones\u00bb (Heb 2:42). Son palabras de san Lucas al comenzar su elogiosa descripci\u00f3n de la primitiva comunidad de fieles, sorprendida todav\u00ed\u00ada por los acontecimientos del primer pentecost\u00e9s cristiano. El texto lucano nos interesa porque encontramos en \u00e9l uno de los primeros testimonios sobre la asamblea lit\u00fargica cristiana. Lo cita la constituci\u00f3n conciliar SC precisamente en relaci\u00f3n con el d\u00ed\u00ada de pentecost\u00e9s y con el siguiente comentario: \u00abDesde entonces, la iglesia nunca ha dejado de reunirse para celebrar el misterio pascual: leyendo cuanto a \u00e9l se refiere en toda la Escritura (Luc 24:27); celebrando la eucarist\u00ed\u00ada, en la cual se hacen de nuevo presentes la victoria y el triunfo de su muerte, y dando gracias al mismo tiempo a Dios por el don inefable (2Co 9:15) en Cristo Jes\u00fas, para alabar su gloria (Efe 1:12), por la fuerza del Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb (SC 6). Nos muestran estas palabras la importancia de la asamblea lit\u00fargica, as\u00ed\u00ad como tambi\u00e9n su fin y algunas de sus particularidades.<\/p>\n<p>La asamblea lit\u00fargica es hoy objeto de una variada e interesante problem\u00e1tica&#8217;, suscitada por el de-seo de redescubrir la importancia y la actualidad de la misma, pero no siempre inspirada en s\u00f3lidos principios teol\u00f3gico-lit\u00fargico-pastorales.<\/p>\n<p>Tratando de sintetizar las principales tensiones en torno a dicha problem\u00e1tica, podemos decir que apuntan hacia la b\u00fasqueda de la \u00abidentidad\u00bb de la asamblea lit\u00fargica y el examen de las m\u00faltiples relaciones que \u00e9sta tiene con otras realidades de orden religioso y social del mundo de hoy, caracterlzado por ese fen\u00f3meno que se ha definido como aceleraci\u00f3n de la historia. \u00bfCu\u00e1les son en concreto las orientaciones de tal estudio? SI tiene la justa preocupaci\u00f3n de contar con la nueva mentalidad qua ha surgido en la iglesia y en toda la sociedad civil. Se presta atenci\u00f3n a las nuevas dimensiones de la relaci\u00f3n -> fe-religi\u00f3n y, por consiguiente, a las nuevas tendencias de la piedad cristiana y de la misma vida cristiana. Se contemplan la nueva fisonom\u00ed\u00ada que presenta la -> liturgia despu\u00e9s de la -> reforma del Vat. II y los reflejos que en ella pueda tener una justa valoraci\u00f3n de las cuestiones relativas al -> ecumenismo, a la -> secularizaci\u00f3n, a la pol\u00ed\u00adtica. En particular, se consideran atentamente los elementos constitutivos de la asamblea y las relaciones interpersonales que la definen en lo interior, confront\u00e1ndola al mismo tiempo con la iglesia y con la comunidad de la que es expresi\u00f3n, con los diversos -> grupos que en ella se dan cita y con los m\u00e1s amplios sectores humanos en los que est\u00e1 llamada a ejercer su influjo.<\/p>\n<p>Problem\u00e1tica verdaderamente amplia, a la que la iglesia debe saber oportunamente responder bajo la gu\u00ed\u00ada del Esp\u00ed\u00adritu Santo. De esta respuesta depender\u00e1 el futuro de la liturgia, de la cual es importante elemento constitutivo la misma asamblea. Las notas que siguen no pretenden sino fomentar el conocimiento de la identidad de la asamblea lit\u00fargica y ayudar a resol-ver los problemas que la afectan, con miras a una eficaz acci\u00f3n pastoral dentro de este campo.<\/p>\n<p>Nos adentramos en el tema haciendo algunas indicaciones sobre la noci\u00f3n de asamblea lit\u00fargica, sobre la presencia de Cristo que la caracteriza, sobre la relaci\u00f3n asamblea-acciones lit\u00fargicas, sobre la historia de la asamblea.<\/p>\n<p>2. NOCI\u00ed\u201cN DE ASAMBLEA LIT\u00daRGICA. Con el t\u00e9rmino asamblea, considerado en su acepci\u00f3n gen\u00e9rica y profana fundamental, se suele significar un grupo cualquiera de personas reunidas con un fin determinado. Considerado ya en el campo eclesi\u00e1stico, el t\u00e9rmino ha recibido ante todo la significaci\u00f3n estrictamente religiosa de grupo de fieles congregados en nombre de Cristo y, consiguientemente, por intereses que directa o indirectamente entran en la din\u00e1mica de la vida cristiana. De aqu\u00ed\u00ad la significaci\u00f3n m\u00e1s espec\u00ed\u00adfica dada a la expresi\u00f3n asamblea lit\u00fargica: una comunidad de fieles, jer\u00e1rquicamente constituida, leg\u00ed\u00adtimamente congregada en un determinado lugar para una acci\u00f3n lit\u00fargica y altamente cualificada por una presencia salv\u00ed\u00adfica particular de Cristo.<\/p>\n<p>El estudio profundo de la asamblea lit\u00fargica, de sus elementos constitutivos, de sus caracter\u00ed\u00adsticas, de sus leyes y de sus fines m\u00e1s fundamentales permite considerarla como aut\u00e9ntico sacramento de salvaci\u00f3n en estrecha relaci\u00f3n con la liturgia misma, con la iglesia y con Cristo,.<\/p>\n<p>3. PRESENCIA DE CRISTO EN LA ASAMBLEA LIT\u00daRGICA. Un elemento caracter\u00ed\u00adstico de la asamblea lit\u00fargica que merece subrayarse. Lo puso oportunamente de relieve el Vat. II, siguiendo las ense\u00f1anzas de P\u00ed\u00ado XII^. El concilio, despu\u00e9s de haber afirmado, en general, que \u00abCristo est\u00e1 presente a su iglesia, sobre todo en su acci\u00f3n lit\u00fargica\u00bb (SC 7), especificando m\u00e1s dice, entre otras cosas, que Cristo est\u00e1 presente \u00abcuando la iglesia suplica y canta salmos al mismo que prometi\u00f3: Donde est\u00e1n dos o tres congregados en mi nombre, all\u00ed\u00ad estoy yo en medio de ellos ( Mat 18:20)\u00bb&#8216;. Es importante la referencia al texto de Mateo, fundamental para el tema de la asamblea. Los exegetas insisten en el significado, comunitario-eclesial del texto, encuadr\u00e1ndolo en el contexto de la caridad y del amor fraterno propio de todo Mt 18 y en el contexto de la oraci\u00f3n com\u00fan (cf Mat 18:19).<br \/>\nEl tema de la presencia de Cristo [-> Jesucristo, II, 2] en la asamblea lit\u00fargica ha sido igualmente objeto de una clara explicitaci\u00f3n en el n. 9 de la instrucci\u00f3n Eucharisticum mysterium, donde se afirma que Cristo est\u00e1 \u00absiempre presente en la asamblea de los fieles congregados en su nombre\u00bb (cf Mat 18:20). Tal doctrina se aplica asimismo a asambleas espec\u00ed\u00adficas: la que se congrega para la eucarist\u00ed\u00ada&#8217; y la que se re\u00fane para la liturgia de las horas&#8217;.<\/p>\n<p>4. RELACI\u00ed\u201cN ASAMBLEA-ACCIONES LIT\u00daRGICAS. Se trata de una relaci\u00f3n muy estrecha que encuentra su fundamento y su justificaci\u00f3n en el car\u00e1cter comunitario de las mismas acciones lit\u00fargicas. Baste recordar algunos principios generales de teolog\u00ed\u00ada de la -> celebraci\u00f3n lit\u00fargica, contenidos en la SC. La liturgia, ejercicio del sacerdocio de Cristo en la iglesia (cf SC 7), halla su expresi\u00f3n y concreci\u00f3n en las acciones lit\u00fargicas. Estas, precisa-mente en cuanto lit\u00fargicas, \u00abno son acciones privadas, sino celebraciones de la iglesia, que es sacramento de unidad, es decir, pueblo santo congregado y ordenado bajo la direcci\u00f3n de los obispos&#8230;\u00bb (SC 26). De donde se sigue que las acciones lit\u00fargicas \u00abpertenecen a todo el cuerpo de la iglesia, lo manifiestan y lo implican; pero cada uno de los miembros de este cuerpd recibe un influjo diverso seg\u00fan la diversidad de \u00f3rdenes, funciones y participaci\u00f3n actual\u00bb (ib). Y una nueva consecuencia: \u00abSiempre que los ritos, cada cual seg\u00fan su naturaleza propia, admitan una celebraci\u00f3n comunitaria, con asistencia y participaci\u00f3n activa de los fieles, inc\u00falquese que hay que preferirla, en cuanto sea posible, a una celebraci\u00f3n individual y casi privada\u00bb (SC 27).<\/p>\n<p>De tales principios se desprende que la presencia de la asamblea, aun sin ser esencial para la validez de las acciones lit\u00fargicas, constituye generalmente el clima ideal de su celebraci\u00f3n. Esta, en realidad, \u00abexige la congregaci\u00f3n de los fieles, la supone siempre y debe, por tanto, provocarla suscitando el necesario esfuerzo pastoral&#8230; De esta manera, mientras las acciones lit\u00fargicas est\u00e1n radicalmente orientadas hacia la asamblea de los fieles, \u00e9sta a su vez recibe su m\u00e1s rica especificaci\u00f3n cuando tiene lugar en las acciones lit\u00fargicas, es decir, cuando es lit\u00fargica.<\/p>\n<p>5. NOTAS HIST\u00ed\u201cRICAS. El tema de la asamblea ha sido muy valorado en la iglesia desde los tiempos primitivos. Lo atestiguan la literatura neotestamentaria y la sucesiva literatura patr\u00ed\u00adstica. La asamblea fue desde el principio signo de pertenencia a la iglesia, y como tal la vivieron intensamente los cristianos, llegando a constituir una nota distintiva de la iglesia misma. La participaci\u00f3n en la asamblea se consideraba algo constitutivo de la vida del cristiano y se realizaba como algo connatural y espont\u00e1neo en orden a la profesi\u00f3n de los ideales cristianos.<\/p>\n<p>Al ir sucesivamente mermando el entusiasmo primitivo por las manifestaciones eclesiales, fue tambi\u00e9n apag\u00e1ndose el inter\u00e9s por la asamblea lit\u00fargica y por la participaci\u00f3nen ella. De ah\u00ed\u00ad el car\u00e1cter obligatorio impuesto por los pastores de almas a la asamblea de los d\u00ed\u00adas festivos. Esa intervenci\u00f3n no siempre fue vista como una llamada, oportuna y paterna respecto a la importancia de la asamblea y a una participaci\u00f3n verdaderamente consciente y activa en la misma. La obligatoriedad de la asamblea fue para muchos el \u00fanico m\u00f3vil de su participaci\u00f3n, con lo que se lleg\u00f3( frecuentemente a despreocuparse de ella.<\/p>\n<p>La historia de la asamblea se ha estudiado tambi\u00e9n a la luz de las diversas y sucesivas situaciones circunstanciales en que llegaron a encontrarse las comunidades cristianas en sus distintas \u00e1reas geogr\u00e1ficas o en sus diferentes \u00e9pocas. Pi\u00e9nsese, entre otras cosas, en el variado semblante que adoptaron: las comunidades cristianas, y hasta las mismas asambleas, en el mundo: pagano; en el r\u00e9gimen sucesivo de la sociedad cristianizada, y en la fase actual de -> secularizaci\u00f3n-secularismo. Pi\u00e9nsese igualmente en los diversos condicionamientos impuestos a la asamblea desde el seno mismo de la sociedad eclesial, sobre todo en relaci\u00f3n con los diferentes per\u00ed\u00adodos por los que atraves\u00f3 la liturgia en su continua, aunque no siempre org\u00e1nica ni ordenada evoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>Es m\u00e9rito de la renovaci\u00f3n lit\u00fargica de finales del s. xix y de las primeras d\u00e9cadas del s. xx el haber puesto de relieve de diversas maneras la importancia de la asamblea. Y merece consignarse la perspectiva teol\u00f3gico-hist\u00f3rica que se ha dado al estudio del tema. Todo ello lo ha recogido el Vat. II. Entre los puntos m\u00e1s logrados de la reforma lit\u00fargica promovida por el concilio ocupa un lugar eminente el de la revalorizaci\u00f3n de la asamblea lit\u00fargica. Lo confirman las continuas alusiones a la misma que se encuentran en los nuevos -> libros lit\u00fargicos.<\/p>\n<p>II. La asamblea, signo<br \/>\nLa teolog\u00ed\u00ada lit\u00fargica de la asamblea, sobre la que hemos sentado ya algunos principios, recibe una notoria profundizaci\u00f3n desde el an\u00e1lisis de la naturaleza misma de la asamblea como -> signo. Dedicamos a este aspecto un estudio especial.<\/p>\n<p>La asamblea lit\u00fargica cristiana participa de la naturaleza del signo, propia de la misma liturgia cristiana. En efecto, \u00e9sta es un conjunto de signos (o sacramentos, seg\u00fan la primitiva y amplia significaci\u00f3n, b\u00ed\u00adblica y lit\u00fargica, de tal t\u00e9rmino), mediante los cuales se significan y se realizan la santificaci\u00f3n del hombre y el culto divino (cf SC 7). Uno de tales signos, entre los m\u00e1s patentes y m\u00e1s reveladores, es precisamente la asamblea. En ella est\u00e1n presentes las cuatro dimensiones propias de todo signo lit\u00fargico: conmemorativa, demostrativa, escatol\u00f3gica y compromisoria. Tales dimensiones han de interpretarse sin dejar de prestar atenci\u00f3n al cuadro unitario de la econom\u00ed\u00ada de la salvaci\u00f3n, tal y como Dios la ha querido desde la eternidad y realizada por etapas que se suceden ordenada y org\u00e1nicamente.<\/p>\n<p>1. DIMENSI\u00ed\u201cN CONMEMORATIVA. La asamblea lit\u00fargica cristiana conmemora las asambleas del pueblo de Dios en el AT. En efecto, al escandir el tiempo de la fase eclesial de la -> historia de la salvaci\u00f3n, se sit\u00faa en la l\u00ed\u00adnea de las asambleas del AT, que hicieron lo propio con el tiempo de la fase preparatoria de la misma historia de la salvaci\u00f3n. Se subraya aqu\u00ed\u00ad la relaci\u00f3n \u00ed\u00adntima entre estas dos primeras fases de la historia de la salvaci\u00f3n. Por su fundamental referencia a las asambleas del AT, la asamblea lit\u00fargica cristiana constituye la conmemoraci\u00f3n de las mismas y, al mismo tiempo, una cierta representaci\u00f3n en el nuevo y rico contexto del ejercicio del sacerdocio de Cristo en la iglesia.<\/p>\n<p>Entre las asambleas del AT que se conmemoran y representan ocupa un puesto especial la primera gran asamblea celebrada por los hebreos a los pies del Sina\u00ed\u00ad inmediatamente despu\u00e9s de la liberaci\u00f3n de Egipto y con ocasi\u00f3n de su constituci\u00f3n como pueblo de Dios. La tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica llama a este acontecimiento asamblea de Yav\u00e9; y al d\u00ed\u00ada en que tuvo lugar, el d\u00ed\u00ada de la asamblea.<\/p>\n<p>La asamblea de Yav\u00e9 se caracteriz\u00f3 por un ritmo especial, determinado en particular por cuatro elementos que en ella se sucedieron, fundi\u00e9ndose en admirable unidad: la convocaci\u00f3n que el mismo Dios hizo de su pueblo; la presencia de Dios en medio de \u00e9l, sobre todo mediante la palabra que le dirige a trav\u00e9s de Mois\u00e9s; la adhesi\u00f3n del pueblo a las proposiciones de Dios; el sacrificio conclusivo con que se sell\u00f3 la alianza establecida entre Dios y el pueblo (cf Ex 19-24). Tal asamblea fue la primera de toda una larga serie de asambleas que fueron sustancialmente repiti\u00e9ndose con el mismo ritmo de la primera. Muchas de ellas adquirieron un valor emblem\u00e1tico especial. Baste recordar la celebrada en Siqu\u00e9n bajo la presidencia de Josu\u00e9 despu\u00e9s de la entrada en la tierra prometida (cf Jos 24), la que tuvo lugar con ocasi\u00f3n de la dedicaci\u00f3n del templo realizada por Salom\u00f3n (cf 1 Re 8) y la que se celebr\u00f3 al retorno del exili\u00f3 de Babilonia (cf Neh 8-9).<\/p>\n<p>Las asambleas del AT fueron el tipo o figura de la asamblea cristiana. Advi\u00e9rtase que \u00abla primera gran asamblea cristiana queda inaugurada con ocasi\u00f3n del pentecost\u00e9s cristiano en estrecha relaci\u00f3n con una asamblea que ve congregados en la ciudad santa de Jerusal\u00e9n a hebreos procedentes de todas las partes para su fiesta anual de pentecost\u00e9s. Las asambleas cristianas se nos presentan como el desarrollo, genuino y original al mismo tiempo, de las asambleas de Israel en el AT\u00bb&#8216;. Como tales, dicen relaci\u00f3n a las mismas realidades fundamentales demostradas y patentizadas por las asambleas del AT: el pueblo de la antigua alianza y su misma historia. A trav\u00e9s de las asambleas del AT mencionadas, las asambleas lit\u00fargicas cristianas vienen igualmente a ser conmemoraci\u00f3n de tales realidades, ahora profundamente orientadas a Cristo y a su obra de salvaci\u00f3n, como tambi\u00e9n a la iglesia en cuanto continuadora de esa misma obra hasta su definitivo cumplimiento.<\/p>\n<p>Y existe otro punto de contacto entre las asambleas lit\u00fargicas cristianas y las asambleas del AT. Las primeras llegan a participar del ritmo propio de las segundas. Tambi\u00e9n ellas est\u00e1n convocadas por Dios a trav\u00e9s de sus ministros, se caracterizan por la presencia de Dios y por la adhesi\u00f3n de los fieles a Dios y se coronan con una ratificaci\u00f3n de la alianza.<\/p>\n<p>2. DIMENSI\u00ed\u201cN DEMOSTRATIVA. La dimensi\u00f3n demostrativa propia de las asambleas del AT, a las que se ha aludido, est\u00e1 particularmente presente en la asamblea lit\u00fargica cristiana. Las asambleas del AT fueron signos demostrativos y reveladores del pueblo de la antigua alianza. De igual manera, la asamblea lit\u00fargica cristiana es una especial demostraci\u00f3n de una granrealidad presente: la iglesia, nuevo\u00bb pueblo de Dios, cuerpo m\u00ed\u00adstico de Cristo [-> Iglesia].<\/p>\n<p>La asamblea lit\u00fargica cristiana no es un simple s\u00ed\u00admbolo de la iglesia; es sobre todo su manifestaci\u00f3n m\u00e1s expresiva y accesible, una verdadera epifan\u00ed\u00ada de la misma iglesia. Es, efectivamente, \u00aben la asamblea lit\u00fargica donde una comunidad local, sea peque\u00f1a o grande, y por tanto la iglesia entera, se encarna al m\u00e1ximo y experimenta en profundidad su vitalidad religiosa. La asamblea lit\u00fargica es, pues, a trav\u00e9s de la comunidad local, una manifestaci\u00f3n de toda la iglesia. As\u00ed\u00ad como cada comunidad local no es una part\u00ed\u00adcula aislada del organismo social de la iglesia, sino que es la iglesia misma actualizada y presente en un determinado lugar y grupo de fieles, de igual manera cada asamblea lit\u00fargica, aunque bajo formas distintas seg\u00fan sus diversos niveles, es signo y expresi\u00f3n de toda la iglesia.<\/p>\n<p>Es una dimensi\u00f3n demostrativa particular la que atribuye a las asambleas lit\u00fargicas episcopales la SC cuando dice que \u00abla principal manifestaci\u00f3n de la iglesia se realiza en la participaci\u00f3n plena y activa de todo el pueblo santo de Dios en las mismas celebraciones lit\u00fargicas, particularmente en la misma eucarist\u00ed\u00ada, en una misma oraci\u00f3n, junto al \u00fanico altar, donde preside el obispo rodeado de su presbiterio y ministros\u00bb (SC 41) \u00ab. Y desde ah\u00ed\u00ad se habr\u00e1 de valorar la importancia de las asambleas lit\u00fargicas parroquia-les, por el hecho de ser expresiones particulares de las parroquias que, \u00abdistribuidas localmente bajo un pastor que hace las veces del obispo, de alguna manera representan a la iglesia visible establecida por todo el orbe\u00bb (SC 42).<\/p>\n<p>El especial valor demostrativo en orden a la iglesia atribuido a laasamblea lit\u00fargica en general, aun a la m\u00e1s insignificante, no deja de estar en estrecha relaci\u00f3n con la espec\u00ed\u00adfica cualificaci\u00f3n lit\u00fargica de la asamblea misma. Esta se califica como lit\u00fargica cuando es sujeto de las acciones lit\u00fargicas, es decir, de aquellas acciones que, como ve\u00ed\u00adamos antes, pertenecen a toda la iglesia, la manifiestan y la implican (cf SC 26). Lo que se dice de las acciones lit\u00fargicas se aplica a la asamblea lit\u00fargica misma.<\/p>\n<p>3. DIMENSI\u00ed\u201cN ESCATOL\u00ed\u201cGICA.<\/p>\n<p>La asamblea lit\u00fargica se considera tambi\u00e9n \u00abuna imagen anticipada de la iglesia celeste, reconocida en la oscuridad de la fe\u00bb&#8216;,. En efecto, adem\u00e1s de ser signo demostrativo de la iglesia en su situaci\u00f3n actual, la asamblea lit\u00fargica es igualmente signo prof\u00e9tico de lo que ser\u00e1 la iglesia despu\u00e9s de los \u00faltimos tiempos [-> Escatolog\u00ed\u00ada], signo prof\u00e9tico de la gran asamblea de los santos, ya al completo, despu\u00e9s del juicio universal, congregada ante el trono de Dios para celebrar la eterna liturgia del cielo, que constituir\u00e1 la plena glorificaci\u00f3n de Dios y la inefable felicidad del hombre. Encuentra todo ello su confirmaci\u00f3n en lo que dice el ap\u00f3stol Juan en su Apocalipsis sobre el car\u00e1cter lit\u00fargico de la asamblea de la iglesia celeste, en consonancia admirable con la asamblea de la iglesia peregrinante.<\/p>\n<p>La liturgia celeste est\u00e1 realmente prefigurada por la liturgia terrena. Participando en la liturgia terrena preguntamos y tomamos parte ya en aquella liturgia celestial, nos sentimos unidos a los ej\u00e9rcitos celestiales en el c\u00e1ntico del himno de gloria a Dios, veneramos la memoria de los santos y esperamos tener parte con ellos y gozar de su compa\u00f1\u00ed\u00ada (cf SC 8). Ahora bien, es propiamente en la asamblea lit\u00fargica donde adquiere su relieve tal dimensi\u00f3n escatol\u00f3gica de la liturgia terrena. La asamblea lit\u00fargica, as\u00ed\u00ad como cada participante, toman plena conciencia del profundo v\u00ed\u00adnculo existente entre la liturgia terrena y la liturgia celeste y se convierten en testigos e int\u00e9rpretes de la esperanza escatol\u00f3gica de toda la iglesia, que anhela la plena y definitiva realizaci\u00f3n en la celestial Jerusal\u00e9n.<\/p>\n<p>Y as\u00ed\u00ad es como, merced a esta dimensi\u00f3n escatol\u00f3gica de la asamblea lit\u00fargica, manifiesta la iglesia peregrina m\u00e1s plenamente la \u00ed\u00adndole escatol\u00f3gica de su vocaci\u00f3n (cf LG 48) y verifica ya en este mundo, de manera sublime, su uni\u00f3n con la iglesia celeste (cf LG 50).<\/p>\n<p>4. DIMENSI\u00ed\u201cN COMPROMISORIA. Se ha subrayado, finalmente, la dimensi\u00f3n comprometida de la asamblea lit\u00fargica. En ella encuentran su complemento las otras tres dimensiones. Signo conmemorativo de las asambleas del pueblo de la antigua alianza, signo demostrativo de la iglesia, signo escatol\u00f3gico de la futura iglesia celeste, la asamblea lit\u00fargica es, por consiguiente, signo compromisorio de un r\u00e9gimen de vida que habr\u00e1 de sintonizar con tales realidades y corresponder al fin \u00faltimo al que se ordenan las acciones lit\u00fargicas: la santificaci\u00f3n del hombre y la glorificaci\u00f3n de Dios. Se trata de un compromiso peculiar de la asamblea lit\u00fargica como tal; de un compromiso verdaderamente comunitario, aun cuan-do suponga e implique la plena toma de conciencia y la convencida responsabilidad de cada uno de los participantes. La asamblea expresa tal compromiso sobre todo en dos direcciones.<\/p>\n<p>Ante todo ha de sentirse compro-metida a aplicar las condiciones que le permitan adoptar, durante la acci\u00f3n lit\u00fargica, su propia fisonom\u00ed\u00ada. Las interpelan a ello los ritos introductorios de cada una de las acciones lit\u00fargicas. Y vale para cada una de ellas cuanto se ha dicho, con particular insistencia, sobre los ritos introductorios de la asamblea eucar\u00ed\u00adstica. Su finalidad es que los fieles, al agruparse, formen comunidad y se preparen a la celebraci\u00f3n. Es necesario desde el principio fomentar la uni\u00f3n de cuantos se han congregado, hacerles tomar conciencia del misterio de la presencia de Cristo y del misterio de la iglesia all\u00ed\u00ad reunida que se realizan en la asamblea e introducir su esp\u00ed\u00adritu en la contemplaci\u00f3n del misterio que va a ser objeto de la celebraci\u00f3n, con lo que se llegar\u00e1 a suscitar en la asamblea el clima ideal para la celebraci\u00f3n, caracterizado por un intenso ejercicio de la fe, la esperanza y la caridad. Desde su primera constituci\u00f3n ha de sentirse la asamblea comprometida frente a todo ello. El compromiso de la asamblea deber\u00e1 despu\u00e9s ir incesantemente creciendo durante la celebraci\u00f3n misma, animado por sus distintos elementos y estimulado por sus momentos fuertes. Ese compromiso tendr\u00e1 ya un primer anhelado coronamiento durante la celebraci\u00f3n en la intensa uni\u00f3n con Dios y con los hermanos que tiene lugar en la asamblea. Lo cual se verificar\u00e1, sobre todo, en la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica, cuando los que comulgan con el cuerpo y la sangre de Cristo se hacen, en el mismo Cristo, un solo cuerpo y un solo esp\u00ed\u00adritu, por la fuerza del Esp\u00ed\u00adritu Santo invocado con el Padre en la ep\u00ed\u00adclesis.<\/p>\n<p>Una segunda direcci\u00f3n del -> compromiso de la asamblea es la de la vida que se desarrolla fuera de las acciones lit\u00fargicas. Nos comprometemos comunitariamente a conducirnos seg\u00fan el estilo aprendido y vivido durante las acciones lit\u00fargicas, as\u00ed\u00ad como a transfundir en ella las dimensiones santificantes y cultuales propias de la liturgia. Generalmente, ser\u00e1 cada uno de los fieles quien haya de responder en concreto a tal compromiso; pero \u00e9ste deber\u00e1 encontrar en la asamblea su centro propulsor. Asumido originariamente en la recepci\u00f3n de los sacramentos de la -> iniciaci\u00f3n cristiana y ratificado en la recepci\u00f3n de los dem\u00e1s sacramentos, tal compromiso se hallar\u00e1 siempre bajo el ben\u00e9fico influjo de las peri\u00f3dicas asambleas lit\u00fargicas en las que los fieles toman parte. Se tratar\u00e1, para ellos, de corresponder cada vez m\u00e1s fielmente a la vocaci\u00f3n cristiana, con la luz y fuerza que brotan de la asamblea lit\u00fargica. Se tratar\u00e1 igualmente de vivir de tal manera que lleguen a hacerse cada vez m\u00e1s dignos de la asamblea, de la serie de asambleas tanto pasadas como futuras. Vendr\u00ed\u00ada a redundar todo ello en beneficio de la asamblea misma. Viviendo bien el compromiso asumido en la asamblea, los fieles mantendr\u00e1n siempre vivo el deseo de participar ordinariamente en ella. Y quienes se consagran al trabajo apost\u00f3lico deben orientarlo decididamente hacia la asamblea lit\u00fargica (cf SC 10).<\/p>\n<p>El compromiso de la asamblea terrena adquiere una segura orientaci\u00f3n cuando se compara con la gran realidad de la que es imagen: la asamblea del cielo. La asamblea terrena experimenta la necesidad de realizarse seg\u00fan su modelo lo m\u00e1s fielmente posible, con lo que se convertir\u00e1 en punto de referencia de ese camino que los fieles deben recorrer d\u00ed\u00ada tras d\u00ed\u00ada con la esperanza de poder ser admitidos en la asamblea del cielo. Les servir\u00e1 mucho valorizar el clima de esperanza escatol\u00f3gica caracter\u00ed\u00adstico de la asamblea, desarroll\u00e1ndolo e irradi\u00e1ndolo en sus actividades de cada d\u00ed\u00ada, a fin de que queden orientadas a su verdadero fin \u00faltimo.<\/p>\n<p>III. Los distintos agentes en la asamblea<br \/>\nNo deja de ser \u00fatil aqu\u00ed\u00ad invocar, ante todo, algunos principios generales que regulan el desarrollo de la asamblea. En virtud de su bautismo, todos los cristianos tienen el derecho y el deber de participar en las celebraciones lit\u00fargicas y en las asambleas a ellas destinadas (cf SC 14), a no ser que est\u00e9n leg\u00ed\u00adtimamente excluidos de las mismas. Todos los participantes en la asamblea lit\u00fargica est\u00e1n, pues, implicados en la celebraci\u00f3n de las acciones lit\u00fargicas, si bien de manera distinta, seg\u00fan la diversidad de \u00f3rdenes, de funciones y de la participaci\u00f3n actual (cf SC 26). Todo el que desempe\u00f1a una determinada funci\u00f3n debe limitarse a realizar todo y s\u00f3lo aquello que, por la naturaleza del rito y por las normas lit\u00fargicas, corresponde a la funci\u00f3n misma (cf SC 28). La ordenaci\u00f3n de la celebraci\u00f3n lit\u00fargica debe ser clara expresi\u00f3n de la estructura org\u00e1nica y jer\u00e1rquica del pueblo de Dios y hacer visible a la iglesia tal y como est\u00e1 constituida en sus distintos \u00f3rdenes y ministerios. La misma \u00abdisposici\u00f3n general del edificio sagrado\u00bb debe \u00abpresentar en cierto modo la imagen de la asamblea reunida\u00bb.<\/p>\n<p>La consideraci\u00f3n de tales principios nos lleva a la conclusi\u00f3n de que todos los participantes en la asamblea son verdaderos agentes en ella, desempe\u00f1ando cada cual un determinado papel. Algunos desempe\u00f1an un ministerio lit\u00fargico; otros, no. Los primeros se llaman ministros. que se distinguen en ministros ordenados, ministros instituidos y ministros de hecho\u00bb. Los dem\u00e1s figuran bajo la simple denominaci\u00f3n de fieles. Pasemos brevemente a describir los distintos agentes de la asamblea, hablando antes de los fieles y despu\u00e9s de los ministros. Nos limitaremos a lo m\u00e1s esencial.<\/p>\n<p>1. Los FIELES. La funci\u00f3n de los fieles en la asamblea, aunque gen\u00e9rica, merece su justo relieve y su estima. Tambi\u00e9n ellos, por su sacerdocio com\u00fan, participaci\u00f3n del \u00fanico sacerdocio de Cristo, est\u00e1n capacitados para ejercer el culto, sobre todo durante las acciones lit\u00fargicas (cf LG 10, 11, 34).<\/p>\n<p>Su participaci\u00f3n en la liturgia debe ser ante todo interna, es decir, debe manifestarse en la atenci\u00f3n de la mente y en los afectos del coraz\u00f3n, para llegar as\u00ed\u00ad a una conformaci\u00f3n de su esp\u00ed\u00adritu con las palabras que pronuncian o escuchan y a cooperar con la gracia divina. Pero tal participaci\u00f3n debe ser tambi\u00e9n externa, es decir, debe ser una muestra de la participaci\u00f3n interna mediante los correspondientes actos exteriores, como son la oraci\u00f3n, el canto, los gestos rituales, la postura del cuerpo (cf SC 11, 30)29. En orden a la consecuci\u00f3n de tales metas, han de tener los fieles muy en cuenta las siguientes indicaciones generales contenidas en la Ordenaci\u00f3n general del Misal Romano (cuyo texto se halla en la edici\u00f3n oficial espa\u00f1ola del Misal Romano = MS) y que, aun refiri\u00e9ndose directamente a la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica, conciernen a todas las celebraciones lit\u00fargicas: se mostrar\u00e1n penetrados de su funci\u00f3n \u00abpor medio de un profundo sentido religioso y por la caridad hacia los hermanos que toman parte en la misma celebraci\u00f3n\u00bb; evitar\u00e1n \u00abtoda apariencia de singularidad o de divisi\u00f3n, ,teniendo presente que es uno el Padre com\u00fan que tienen en el cielo, y que todos, por consiguiente, son hermanos entre s\u00ed\u00ad\u00bb; se esforzar\u00e1n en formar un solo cuerpo, manifestando exteriormente esta unidad; se mostrar\u00e1n dispuestos a \u00abservir al pueblo de Dios con gozo cuando se les pida que desempe\u00f1en en la celebraci\u00f3n alg\u00fan determinado ministerio\u00bb.<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s, en la celebraci\u00f3n de la eucarist\u00ed\u00ada han de lograr los fieles su m\u00e1ximo grado de participaci\u00f3n mediante la comuni\u00f3n sacramental (cf SC 55).<\/p>\n<p>2. Los MINISTROS. a) Advertencia sobre los ministerios lit\u00fargicos. Antes de hablar de qui\u00e9nes son agentes en la asamblea lit\u00fargica en calidad de ministros, recordemos las distintas clases de ministerio lit\u00fargico para cuyo desempe\u00f1o han sido designados. Por -> ministerio lit\u00fargico se entiende todo servicio, con cierta consistencia y estabilidad, previsto y reconocido como tal para el adecuado desarrollo de las acciones lit\u00fargicas. Merecen una menci\u00f3n particular los ministerios de la presidencia, de la oraci\u00f3n, del canto, de la lectura, de la predicaci\u00f3n y de la acogida\u00bb. No se trata de ministerios abstractos. Como las acciones lit\u00fargicas, a cuya realizaci\u00f3n cooperan, y la misma liturgia son ministerios muy concretos, se realizan mediante una multiplicidad de signos y se configuran variadamente en las acciones lit\u00fargicas seg\u00fan la diversa \u00ed\u00adndole de las mismas. Generalmente se compenetran unos y otros en la misma acci\u00f3n lit\u00fargica y, exceptuado el ministerio de la presidencia, pueden ser al mismo tiempo competencia de distintos ministros.<\/p>\n<p>b) Los ministros ordenados. Son los que han recibido el sacramento del orden, es decir, los obispos, los presb\u00ed\u00adteros, los di\u00e1conos. Les corresponde a ellos el desempe\u00f1o de distintos ministerios en el sector espec\u00ed\u00adfico de la santificaci\u00f3n de los hombres y de la glorificaci\u00f3n de Dios, propio de la liturgia. Advi\u00e9rtase que tales ministerios lit\u00fargicos de los ministros ordenados, de los que nos ocupamos aqu\u00ed\u00ad por separado, para comprenderlos adecuadamente han de contemplarse a la luz de los dem\u00e1s ministerios en los otros sectores, como los de magisterio y gobierno.<\/p>\n<p>Los obispos, en la liturgia, presiden en nombre de Dios a la grey de la que son pastores, como sacerdotes del culto sagrado (cf LG 20). Gozando de la plenitud del sacramento del orden, son \u00ablos principales administradores de los misterios de Dios, as\u00ed\u00ad como tambi\u00e9n los moderadores, promotores y custodios de toda la vida lit\u00fargica en la iglesia que les ha sido confiada\u00bb (CD 15). Al obispo le \u00abha sido confiado el oficio de ofrecer a la Divina Majestad el culto de la religi\u00f3n cristiana y de reglamentarlo\u00bb, y sobre todo de dirigir toda leg\u00ed\u00adtima celebraci\u00f3n de la eucarist\u00ed\u00ada (cf LG 26)\u00bb. En las distintas celebraciones lit\u00fargicas corresponden a los obispos, adem\u00e1s del ministerio de la presidencia, otros ministerios lit\u00fargicos, en orden sobre todo al ejercicio de las funciones principales y fundamentales, ligadas a la funci\u00f3n episcopal. Participando activamente en las celebraciones lit\u00fargicas y desempe\u00f1ando sus espec\u00ed\u00adficos ministerios, los obispos ofrecen una particular muestra de su cualidad de grandes sacerdotes de la grey que se les ha confiado; su presencia, m\u00e1s que \u00ed\u00adndice de solemnidad, es especial manifestaci\u00f3n del misterio de la iglesia (cf SC 41).<\/p>\n<p>Los presb\u00ed\u00adteros son los principales colaboradores de los obispos (cf LG 20) tambi\u00e9n en el ejercicio del culto. \u00abSon consagrados por Dios, siendo su ministro el obispo, a fin de que, hechos de manera especial part\u00ed\u00adcipes del sacerdocio de Cristo, obren en la celebraci\u00f3n del sacrificio como ministros de aquel que en la liturgia ejerce constantemente, por obra del Esp\u00ed\u00adritu Santo, su oficio sacerdotal en favor nuestro\u00bb (PO 5). Los presb\u00ed\u00adteros presiden la asamblea como representantes del obispo y desempe\u00f1an los dem\u00e1s ministerios a ellos reservados en las distintas funciones lit\u00fargicas, entre los que sobresalen los de la oraci\u00f3n y la predicaci\u00f3n. Como los obispos, tambi\u00e9n ellos ejercen su sagrado ministerio sobre todo en la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica, en la que, actuando en nombre de Cristo, representan y aplican el sacrificio del mismo Cristo, dirigiendo al mismo tiempo las oraciones de los fieles y anunci\u00e1ndoles el mensaje de la salvaci\u00f3n (cf LG 28).<\/p>\n<p>Los di\u00e1conos, colaboradores tambi\u00e9n ellos del obispo (cf LG 20) y en plena comuni\u00f3n y dependencia de \u00e9l y de su presbiterio (cf LG 29; CD 15), ejercen determinados ministerios en las acciones lit\u00fargicas. Adem\u00e1s de prestar, en general, su servicio al sacerdote, anuncian el evangelio, en ocasiones predican, proponen a los fieles las intenciones de la oraci\u00f3n, sugieren -si llega el caso- a la asamblea los gestos y las actitudes que hayan de adoptarse y, al finalizar las celebraciones, despiden a la asamblea. En la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica, m\u00e1s concretamente, corresponde a los di\u00e1conos cuidarse del altar y de los vasos sagrados, en especial del c\u00e1liz, y distribuir la eucarist\u00ed\u00ada a los fieles, especialmente bajo la especie del vino. En algunos casos, adem\u00e1s, compete a los di\u00e1conos el ministerio de la presidencia de la asamblea, al que van ligados otros espec\u00ed\u00adficos ministerios (cf LG 29) .<\/p>\n<p>c) Los ministros instituidos. Son los designados, por instituci\u00f3n, para funciones particulares en la comunidad eclesial. En la actualidad, son ministros instituidos los lectores y los ac\u00f3litos. Sus funciones, dentro de la liturgia, est\u00e1n respectivamente al servicio de la palabra y del altar.<br \/>\nLos lectores desempe\u00f1an de ordinario las siguientes funciones lit\u00fargicas: proclamar las lecturas de la sagrada escritura, exceptuada la del evangelio; recitar el salmo interleccional, a falta del salmista [-> infra, d]; proponer las intenciones de la oraci\u00f3n, y dirigir el canto y la participaci\u00f3n de los fieles en caso de ausencia del di\u00e1cono o del cantor.<\/p>\n<p>Los ac\u00f3litos se han creado para ayudar al sacerdote y al di\u00e1cono. Desempe\u00f1an ordinariamente las siguientes funciones lit\u00fargicas: llevar la cruz en las procesiones; presentar el libro al sacerdote o al di\u00e1cono; cuidar del altar, de los vasos sagrados y de las ofrendas, juntamente con el di\u00e1cono, y del incensario. A tenor del derecho, por lo dem\u00e1s, como ministros extraordinarios de la eucarist\u00ed\u00ada, los ac\u00f3litos ayudan al sacerdote o al di\u00e1cono a distribuir la comuni\u00f3n y exponen p\u00fablicamente la eucarist\u00ed\u00ada a la adoraci\u00f3n de los fieles&#8217;.<\/p>\n<p>d) Los ministros de hecho. Son los que desempe\u00f1an determinadas funciones en la comunidad eclesial, aun sin poseer ning\u00fan t\u00ed\u00adtulo oficial de ordenaci\u00f3n o de instituci\u00f3n. En el sector lit\u00fargico merecen mencionarse: los que, en calidad de ministros extraordinarios, tienen la funci\u00f3n de distribuir la comuni\u00f3n y exponer p\u00fablicamente la eucarist\u00ed\u00ada a la adoraci\u00f3n de los fieles; los salmistas, es decir, los que proclaman el salmo o el canto b\u00ed\u00adblico entre las lecturas; los que, en el puesto de los lectores o de los ac\u00f3litos institucionales, hacen las lecturas de la sagrada Escritura, exceptuada la del evangelio, y llevan el misal, la cruz, los ciriales, el incensario, etc. (llamados ordinariamente estos \u00faltimos servidores; cf SC 29)\u00bb; los comentaristas, que, sustituyendo al sacerdote o al di\u00e1cono, o bien para ayudarles, intervienen con breves moniciones y explicaciones para introducir a los fieles en las celebraciones y en sus distintas partes (cf SC 29); los que est\u00e1n al servicio de la acogida, recibiendo a los fieles en la puerta de la iglesia y acompa\u00f1\u00e1ndoles a sus puestos; los que recogen las ofrendas en la iglesia; los que desempe\u00f1an de la forma que sea el servicio del canto, como el cantor, el maestro de coro, el organista, los dem\u00e1s m\u00fasicos, la misma schola cantorum (cf SC 29); los que, en calidad de gu\u00ed\u00adas, ayudan al sacerdote y al di\u00e1cono con su atenci\u00f3n al recto desenvolvimiento de las celebraciones, sobre todo de las m\u00e1scomplejas.<\/p>\n<p>IV. Perspectivas pastorales<br \/>\n\u00bfQu\u00e9 hacer para que el signo de la asamblea lit\u00fargica se realice siempre con toda su riqueza y en toda su eficacia? Es un interrogante que exige una clara respuesta y, por consiguiente, una decidida toma de posici\u00f3n por parte de los pastores de almas, con miras sobre todo a la formulaci\u00f3n de oportunos planes de trabajo [-> Pastoral lit\u00fargica].<\/p>\n<p>1. PREVIA VISI\u00ed\u201cN INTERDISCIPLINAR. Es ante todo necesario que los pastores de almas posean pleno conocimiento de los datos teol\u00f3gicos y, m\u00e1s espec\u00ed\u00adficamente, lit\u00fargicos relativos a la asamblea. Tales datos, por lo dem\u00e1s, deber\u00e1n ser objeto de una progresiva profundizaci\u00f3n en el marco m\u00e1s amplio de la -> formaci\u00f3n lit\u00fargica permanente del clero. Un elemento indispensable de tal profundizaci\u00f3n es la adaptaci\u00f3n de esos mismos datos teol\u00f3gicos y lit\u00fargicos a los datos aportados por las ciencias antropol\u00f3gicas [-> Antropolog\u00ed\u00ada], en especial por la ->psicolog\u00ed\u00ada y la -> sociolog\u00ed\u00ada. Para que tal adaptaci\u00f3n pueda verdaderamente ser \u00fatil y fructuosa, es menester ante todo interpretar los datos de las ciencias antropol\u00f3gicas en la asamblea seg\u00fan la \u00f3ptica propia de las mismas y con el respeto debido a su autonom\u00ed\u00ada. Pero es no menos absolutamente necesaria la relectura de tales datos a la luz de la fe, en cuyo \u00e1mbito se inscribe la asamblea lit\u00fargica, y bajo la gu\u00ed\u00ada del magisterio. Tal estudio interdisciplinar del tema de la asamblea es necesario para que se valore la pastoral de la asamblea de suerte que presente las caracter\u00ed\u00adsticas de seriedad y de credibilidad y responda, al mismo tiempo, a las exigencias concretas de las distintas comunidades eclesiales. Con la intenci\u00f3n de cooperar al logro de tales metas, se\u00f1alamos lo que nos parece m\u00e1s importante en el plano de los principios, a\u00f1adiendo algunas aplicaciones pr\u00e1cticas.<\/p>\n<p>2. PRINCIPIOS GENERALES. a) Asamblea signo. La asamblea debe desarrollarse de forma que responda a su compleja naturaleza de signo [-> supra, II]. Aun reconociendo la imposibilidad de cubrir la gran distancia que existe entre la asamblea-signo y las grandes realidades significadas y realizadas en dicho signo, hay que imprimir a la asamblea un dinamismo que la haga signo cada vez m\u00e1s elocuente y transparente.<\/p>\n<p>b) Asamblea y fe. La asamblea est\u00e1 abierta a todos los fieles. Estos, aun en posesi\u00f3n de la fe, necesitan crecer en ella. Al menos impl\u00ed\u00adcita y en grado elemental, la fe se supone siempre en los participantes en la asamblea. Se les habr\u00e1 de ayudar a explicitarla y profundizarla duran-te las celebraciones lit\u00fargicas. La asamblea misma est\u00e1 llamada a ser expresi\u00f3n viva de fe.<br \/>\nc) Asamblea y santidad. La asamblea es signo de la iglesia, que, si bien \u00abindefectiblemente santa\u00bb (LG 39), \u00abencierra en su propio seno a pecadores, siendo al mismo tiempo santa y necesitada de purificaci\u00f3n\u00bb (LG 8). La asamblea, pues, no agrupa solamente a santos y perfectos; no queda reservada a una \u00e9lite espiritual. Acoge a todos: santos, imperfectos, pecadores, para que en todos se manifiesten los prodigios de la misericordia y de la gracia de Dios y, de esta manera, la iglesia entera \u00abse purifique y se renueve cada d\u00ed\u00ada m\u00e1s, hasta que Cristo se la presente a s\u00ed\u00ad mismo gloriosa, sin mancha ni arruga\u00bb (UR 4).<br \/>\nd) Asamblea y eclesialidad. En la asamblea debe cultivarse y desarrollarse el sentido de la eclesialidad [-> iglesia], superando las fronteras que provengan de las diferencias de edad, condici\u00f3n de vida, cultura, lengua, raza o nacionalidad. Lo cual habr\u00e1 de verificar-se sobre todo a nivel parroquial (cf SC 42), de iglesia local (di\u00f3cesis) (cf SC 41) y de iglesia universal (cf SC 26; LG 26). Llegar\u00e1. as\u00ed\u00ad a ser la asamblea signo expresivo de comuni\u00f3n -a diversos niveles-con la iglesia [-> supra, II, 2]. Y a trav\u00e9s de la iglesia, \u00absacramento universal de salvaci\u00f3n\u00bb (LG 48), de la cual se siente parte viva, entrar\u00e1 la asamblea en comuni\u00f3n con toda la humanidad, convirti\u00e9ndose ellamisma en figura y signo de la uni\u00f3n de todos los hombres en Cristo- cabeza.<\/p>\n<p>e) Asamblea y unidad. Sea num\u00e9ricamente peque\u00f1a, mediana o grande, la asamblea debe manifestar la unidad de sus participantes. El objetivo es m\u00e1s f\u00e1cilmente alcanzable cuando dicha asamblea es expresi\u00f3n de una comunidad a la que los participantes en aqu\u00e9lla est\u00e1n ligados por peculiares lazos de pertenencia. En cambio, podr\u00e1 experimentarse una cierta dificultad cuando la asamblea lit\u00fargica no es expresi\u00f3n de una comunidad bien definida. Podr\u00ed\u00ada superarse tal dificultad mediante una oportuna y bien estudiada direcci\u00f3n [-> Animaci\u00f3n], capaz de suscitar en los participantes unos centros comunes de inter\u00e9s sobre la base de la \u00fanica fe y de la pertenencia al \u00fanico cuerpo m\u00ed\u00adstico de Cristo: la iglesia&#8217;<br \/>\nf) Asamblea y participaci\u00f3n. La asamblea debe caracterizarse por una -> participaci\u00f3n activa y diferenciada de sus miembros [-> supra, III]. En orden a una participaci\u00f3n verdaderamente activa ser\u00e1 muy \u00fatil procurar todo lo concerniente a la funci\u00f3n de significaci\u00f3n-comunicaci\u00f3n de los signos lit\u00fargicos. Tal participaci\u00f3n, si ha de ser eficaz, habr\u00e1 de promoverse en su triple dimensi\u00f3n de instrucci\u00f3n, de creaci\u00f3n de actitudes, de consiguiente inserci\u00f3n en el misterio de Cristo. En cuanto a la diferenciaci\u00f3n en la participaci\u00f3n, ser\u00e1 el resultado de una seria valoraci\u00f3n de las distintas funciones se\u00f1aladas a todos los miembros de la asamblea, que llevar\u00e1 a una celebraci\u00f3n pluralista y org\u00e1nicamente ordena-da mediante la observancia de las normas lit\u00fargicas y bajo la direcci\u00f3n del presidente de la asamblea.<\/p>\n<p>En este contexto se habr\u00e1 de estudiar el tema de los carismas. Su ejercicio, sometido al criterio de la autoridad competente (cf LG 12), no deja de cooperar al desempe\u00f1o de las diversas funciones de la asamblea, as\u00ed\u00ad como a su vivificaci\u00f3n. Lo cual termina redundando en beneficio de la eficacia de la celebraci\u00f3n entera y de la edificaci\u00f3n de dicha asamblea.<\/p>\n<p>g) Asamblea y vida. Aun estando, como lit\u00fargica, hondamente penetrada por todo aquello que tiene lugar durante la celebraci\u00f3n, y hasta precisamente por eso, no debe olvidar la asamblea nada de cuanto acompa\u00f1a y caracteriza la vida del hombre fuera de la celebraci\u00f3n. En efecto, el hombre es el sujeto concreto de la liturgia; la liturgia encuentra en \u00e9l \u00absu materia, su norma, su mismo ser\u00bb.<br \/>\nLa asamblea debe estar abierta y atenta a todas las situaciones y a todos los problemas humanos, individuales y sociales. Tales situaciones y problemas traspasan, juntamente con sus protagonistas, la frontera de la liturgia, que los ha de contemplar a la luz de la fe. A cada uno de los fieles le ser\u00e1 entonces posible, como lo ser\u00e1 a la comunidad, el afrontarlos en su concreci\u00f3n de cada d\u00ed\u00ada con la fuerza recibida en la liturgia. Reflejando en s\u00ed\u00ad misma la dimensi\u00f3n antropol\u00f3gica de la liturgia\u00bb, la asamblea no solamente demostrar\u00e1 su respeto hacia todos los valores humanos, sino que, merced sobre todo a la eucarist\u00ed\u00ada, llegar\u00e1 a ser tambi\u00e9n instrumento de su potenciaci\u00f3n y, por tanto, fuente de un serio compromiso \u00aby de una verdadera -> promoci\u00f3n humana\u00bb [-> supra, II, 4].<\/p>\n<p>h) Asamblea y fiesta. La asamblea debe ser expresi\u00f3n y manantial de -> fiesta. Es la fiesta una de las grandes posibilidades que se le ofrecen al hombre en orden a superar la monoton\u00ed\u00ada y las dificultades que derivan de su vida ordinaria. Tambi\u00e9n la asamblea lit\u00fargica presta un gran servicio en este sentido. Su misma constituci\u00f3n es ya una oportunidad festiva para sus participantes. Y lo es con posterioridad, al celebrar, con la variedad y riqueza de los signos que se le ofrecen, el -> memorial de la salvaci\u00f3n, llegando ella misma a ser celebraci\u00f3n gozosa y festiva de la salvaci\u00f3n de cada uno de los participantes y de toda la iglesia. No representan obst\u00e1culo alguno aquellos momentos de aparente repliegue sobre s\u00ed\u00ad misma provocados por la aplicaci\u00f3n de determinados signos con sabor a penitencia o a luto. Se trata en realidad de momentos que hacen brotar con m\u00e1s vigor e intensidad el gozo y la fiesta, despu\u00e9s de haber pasado por el crisol de una purificaci\u00f3n siempre necesaria. El clima festivo de la asamblea lit\u00fargica se irradia, finalmente, hacia otras manifestaciones festivas de la vida humana, as\u00ed\u00ad como sobre los mismos acontecimientos que sellan el discurrir ordinario de su jornada<br \/>\n3. APLICACIONES PR\u00ed\u0081CTICAS.<\/p>\n<p>Entre las muchas aplicaciones de orden pr\u00e1ctico que derivan del conjunto de principios generales expuestos, se\u00f1alamos las siguientes. Apuntamos algunas normas sobre la asamblea contenidas en la Ordenaci\u00f3n general del Misal Romano y en la instrucci\u00f3n Eucharisticum mysterium. Aun refiri\u00e9ndose directamente a la asamblea eucar\u00ed\u00adstica, son v\u00e1lidas para todo tipo, de asamblea lit\u00fargica.<\/p>\n<p>a) Recordemos previamente que la asamblea, sobre todo la del domingo (cf SC 106), es un elemento caracter\u00ed\u00adstico de la vida de la iglesia (cf SC 6). Tanto la asamblea como su adecuado desarrollo deben, pues, constituir una constante meta del trabajo apost\u00f3lico (cf SC 10) y uno de los n\u00facleos fundamentales de inter\u00e9s de la pastoral lit\u00fargica.<\/p>\n<p>b) Dentro de las distintas celebraciones lit\u00fargicas, se habr\u00e1n de tener en cuenta la naturaleza y las caracter\u00ed\u00adsticas de cada asamblea, de suerte que se favorezcan la activa participaci\u00f3n de todos sus miembros y el bien espiritual com\u00fan de la asamblea misma. De ah\u00ed\u00ad la necesidad de una prudente -> adaptaci\u00f3n y de una sabia -> animaci\u00f3n. Se habr\u00e1 de prestar una particular atenci\u00f3n a los que se encuentran en la asamblea, pero sin sentirse comprometidos en una efectiva participaci\u00f3n, sea por la debilidad de su fe, sea por su insuficiente formaci\u00f3n lit\u00fargica<br \/>\nc) La misma disposici\u00f3n general del lugar sagrado ha de ser tal que constituya una verdadera ex-presi\u00f3n de la asamblea en \u00e9l congregada y favorezca la comunicaci\u00f3n entre los distintos participantes.<\/p>\n<p>d) La preparaci\u00f3n de cada celebraci\u00f3n debe realizarse de com\u00fan acuerdo entre todos los miembros de la asamblea que hubieren de desempe\u00f1ar alguna funci\u00f3n determinada\u00bb. D\u00e9se la debida importancia a aquellos elementos que, sien-do signos externos de la celebraci\u00f3n Comunitaria, cooperan a manifestar y favorecer la participaci\u00f3n de todos.<\/p>\n<p>e) Para una conveniente preparaci\u00f3n de las celebraciones es tambi\u00e9n necesario conocer aquellos sectores particulares del -> derecho lit\u00fargico que regulan el comportamiento de la asamblea y de los llamados en la misma a desempe\u00f1ar funciones particulares. Merecen especial menci\u00f3n las normas contenidas en los pr\u00f3logos o introducciones generales de cada uno de los -> libros lit\u00fargicos, caracterizadas por una clara dimensi\u00f3n teol\u00f3gico-espiritual-pastoral. No se han de omitir tampoco las m\u00faltiples indicaciones relativas a la participaci\u00f3n de los fieles (cf SC 31).<\/p>\n<p>f) Durante la celebraci\u00f3n lit\u00fargica, el ejercicio de las diversas funciones no debe ser expresi\u00f3n de individualismos ni causa de des-uni\u00f3n; debe, m\u00e1s bien, alcanzar aquella profunda y org\u00e1nica unidad de la asamblea que haga de ella un claro signo de la unidad de todo el pueblo de Dios.<\/p>\n<p>g) Con el fin de eliminar las divisiones y la dispersi\u00f3n, ev\u00ed\u00adtese tener simult\u00e1neamente en la misma iglesia m\u00e1s asambleas de diverso o de id\u00e9ntico tipo (misa, sacramentos, etc\u00e9tera).<br \/>\nh) Para fomentar el sentido de la comunidad parroquial y evitar su excesivo fraccionamiento, en los domingos y d\u00ed\u00adas festivos no ha de multiplicarse, sin un verdadero y fundado motivo, el n\u00famero de las asambleas<br \/>\ni) Por principio, las asambleas deben estar abiertas a todos los componentes de la comunidad, reservando una acogida especial a los hu\u00e9spedes y a los extra\u00f1os, a no ser que para estos \u00faltimos se juzgue m\u00e1s oportuna la programaci\u00f3n de asambleas adjuntas.<\/p>\n<p>k) Por razones de orden pastoral, han de fomentarse las asambleas por \/grupos particulares. T\u00e9nganse, en la medida de lo posible, en los d\u00ed\u00adas no festivos. Cuando fuere necesario tenerlas en d\u00ed\u00ada festivo, b\u00fasquese la forma de fusionarlas convenientemente con la asamblea o asambleas m\u00e1s amplias de toda la comunidad\u00bb.<\/p>\n<p>V. Conclusi\u00f3n<br \/>\nValorizar al m\u00e1ximo la asamblea lit\u00fargica. Muy bien puede ser \u00e9sta la m\u00e1s oportuna conclusi\u00f3n de cuanto hemos venido diciendo sobre el tema de la asamblea, sobre su necesidad, dignidad e importancia. Hemos subrayado c\u00f3mo la funci\u00f3n de valorizar la asamblea debe desempe\u00f1arse ya en el campo doctrinal, ya en el orden de la praxis. Ante todo, se ha de profundizar cada vez m\u00e1s la doctrina sobre la asamblea, insistiendo en sus fundamentos teol\u00f3gicos y antropol\u00f3gicos. La praxis, a su vez, debe buscar, a la luz de la doctrina, los medios m\u00e1s adecuados para hacer cada vez m\u00e1s comprensible, cre\u00ed\u00adble y eficaz el signo de la asamblea. Y entonces se sentir\u00e1n los fieles llevados a participar en la asamblea sin presiones de ning\u00fan g\u00e9nero, espont\u00e1neamente, con alegr\u00ed\u00ada, experimentando su necesidad y desempe\u00f1ando a conciencia las funciones propias de la asamblea. No se tratar\u00e1 solamente de congregarse de una manera material, sino que se tender\u00e1 a esa disponibilidad en la acci\u00f3n y a esa unanimidad de esp\u00ed\u00adritu que permitan experimentar la viva y real presencia de Cristo resucitado en medio de la asamblea, revivir intensamente su misterio e irradiar la virtud en beneficio de toda la humanidad.<\/p>\n<p>[-> Animaci\u00f3n]<br \/>\nA. Cuva<br \/>\nBIBLIOGRAFIA: Aug\u00e9 M., La asamblea cultual, propiedad sagrada del Se\u00f1or, en \u00abClaretianum\u00bb 9 (1969) 395-411; Bellavista J., La asamblea eucar\u00ed\u00adstica y el domingo, en \u00abPhase\u00bb 61 (1971) 51-62; Cantinat J., La Iglesia de Pentecost\u00e9s, Studium, Madrid 1974; Congar Y.M.-J., La \u00abEcclesia\u00bb o la comunidad cristiana, sujeto integral de la acci\u00f3n lit\u00fargica, en VV.AA., La liturgia despu\u00e9s del Vaticano II, Taurus, Madrid 1969, 279-338; Chirat H., La asamblea cristiana en tiempo de los Ap\u00f3stoles, Studium, Madrid 1968; Falsini R., Asamblea lit\u00fargica, en DTI 1, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1982, 484-500; Gantoy R., La asamblea en la econom\u00ed\u00ada de la salvaci\u00f3n, en \u00abAsambleas del Se\u00f1or\u00bb 1, Marova, Madrid 19652, 56-82; Gelineau J., Liturgia para ma\u00f1ana. Sobre la evoluci\u00f3n de las asambleas lit\u00fargicas en la Iglesia Cat\u00f3lica, Sal Terrae, Santander 1977; L\u00f3pez Mart\u00ed\u00adn J., La asamblea lit\u00fargica de Israel al Cristianismo, en \u00abNova et Vetara\u00bb 14 (1982) 205-224; Maertens Th., La asamblea cristiana. De la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica a la pastoral del siglo XX, Marova, Madrid 1964; La asamblea festiva del domingo, en \u00abAsambleas del Se\u00f1or\u00bb 1, Marova, Madrid 19652, 28-43; Maldonado L., La asamblea eucar\u00ed\u00adstica, comunidad prof\u00e9tica, en \u00abPhase\u00bb 53 (1969) 467-475; Martimort A.G., Asamblea lit\u00fargica, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1965; La Iglesia en oraci\u00f3n, Herder, Barcelona 19672, 115-145; Massi P., La asamblea del Pueblo de Dios, Verbo Divino, Estalla (Navarra) 1968; Mac Namara J., Las asambleas lit\u00fargicas y el culto religioso de los primeros cristianos, en \u00abConcilium\u00bb 42 (1969) 191-202; Tena P., La palabra \u00abekkles\u00ed\u00ada&#8217; Estudio hist\u00f3rico teol\u00f3gico, Casulleras, Barcelona 1958; \u00abEcclesia\u00bb en el sacramentario Leoniano, ib, 295-315; La asamblea lit\u00fargica y su presidente, en \u00abConcilium\u00bb 72 (1972) 185-197; VV.AA., La asamblea lit\u00fargica, en \u00abConcilium\u00bb 12 (1966) 163-314.<\/p>\n<p>D. Sartore &#8211; A, M. Triacca (eds.), Nuevo Diccionario de Liturgia, San Pablo, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Liturgia<\/b><\/p>\n<p>Por ser Jehov\u00e1 Dios el Soberano universal, tiene el derecho de decretar que sus siervos se congreguen y de fijar el tiempo y lugar para hacerlo. Toma medidas como estas con la intenci\u00f3n de favorecer a sus siervos. En tiempos pasados, las asambleas del pueblo de Dios cumplieron cometidos diferentes, si bien todas contribuyeron a unificarlo, pues todos los presentes escucharon simult\u00e1neamente lo mismo. Aquellas asambleas redundaron en muchos beneficios espirituales y con frecuencia fueron ocasiones de gran regocijo.<\/p>\n<p>T\u00e9rminos en hebreo y griego. En la Biblia se emplean diversas expresiones hebreas y griegas para referirse a una reuni\u00f3n. Una muy com\u00fan en el texto hebreo es `e\u00c2\u00b7dh\u00e1h, que proviene de la ra\u00ed\u00adz ya\u00c2\u00b7`\u00e1dh, cuyo significado es \u2020\u0153nombrar; designar\u2020\u009d, y por lo tanto se refiere a un grupo de personas reunidas por designaci\u00f3n. (Comp\u00e1rese con 2Sa 20:5; Jer 47:7.) Es frecuente que el t\u00e9rmino `e\u00c2\u00b7dh\u00e1h se use con referencia a la comunidad israelita en expresiones como \u2020\u0153la asamblea\u2020\u009d (Le 8:4, 5; Jue 21:10), \u2020\u0153la asamblea de Israel\u2020\u009d (Ex 12:3; N\u00fa 32:4; 1Re 8:5) y \u2020\u0153la asamblea de Jehov\u00e1\u2020\u009d (N\u00fa 27:17).<br \/>\nLa palabra hebrea moh\u00c2\u00b7`\u00e9dh procede asimismo de la ra\u00ed\u00adz `e\u00c2\u00b7dh\u00e1h y significa \u2020\u0153tiempo se\u00f1alado\u2020\u009d o \u2020\u0153lugar se\u00f1alado\u2020\u009d (1Sa 13:8; 20:35); se emplea 223 veces en las Escrituras Hebreas, como, por ejemplo, en la expresi\u00f3n \u2020\u0153la tienda de reuni\u00f3n\u2020\u009d (Ex 27:21) y en relaci\u00f3n con las fiestas estacionales. (Le 23:2, 4, 37, 44.) Tambi\u00e9n se utiliza en Isa\u00ed\u00adas 33:20, donde a Si\u00f3n se le llama \u2020\u0153el pueblo de nuestras ocasiones festivas\u2020\u009d.<br \/>\nEl vocablo hebreo miq\u00c2\u00b7r\u00e1\u00c2\u00b4, cuyo significado es \u2020\u0153convocaci\u00f3n\u2020\u009d, procede del verbo ra\u00ed\u00adz qa\u00c2\u00b7r\u00e1\u00c2\u00b4 (llamar). Se emplea en Isa\u00ed\u00adas 4:5 con referencia al monte Si\u00f3n, llamado en este caso \u2020\u0153lugar de convocaci\u00f3n\u2020\u009d. Adem\u00e1s, su uso es frecuente por hallarse en la expresi\u00f3n \u2020\u0153convocaci\u00f3n santa\u2020\u009d. (Ex 12:16; Le 23:2, 3.) En dichas convocaciones no se permit\u00ed\u00ada realizar ning\u00fan trabajo cotidiano.<br \/>\nPara referirse a reuniones, tambi\u00e9n se emplea la palabra qa\u00c2\u00b7h\u00e1l, relacionada con un verbo que significa \u2020\u0153convocar; congregar\u2020\u009d. (Ex 35:1; Le 8:4.) Suele usarse para designar a la congregaci\u00f3n como grupo organizado. A veces se emplea la forma sustantiva qa\u00c2\u00b7h\u00e1l (congregaci\u00f3n) conjuntamente con `e\u00c2\u00b7dh\u00e1h (asamblea). (Le 4:13; N\u00fa 20:8, 10.) Formas de ambas palabras aparecen en la expresi\u00f3n \u2020\u0153congregaci\u00f3n de la asamblea de Israel\u2020\u009d (heb. qeh\u00e1l `adhath-Yis\u00c2\u00b7ra\u00c2\u00b7\u00c2\u00b4\u00e9l). (Ex 12:6.)<br \/>\nEntre estos t\u00e9rminos hebreos ha de mencionarse tambi\u00e9n `atsa\u00c2\u00b7r\u00e1h, traducido por \u2020\u0153asamblea solemne\u2020\u009d. Se usa en relaci\u00f3n con la fiesta de las caba\u00f1as y la Pascua. (Le 23:36; Dt 16:8.)<br \/>\nPara designar reuniones \u00ed\u00adntimas de diversa \u00ed\u00adndole, se empleaba la palabra hebrea sohdh, que significa \u2020\u0153habla confidencial; intimidad\u2020\u009d. (Sl 83:3; Job 29:4.) En el Salmo 89:7 se traduce por \u2020\u0153grupo \u00ed\u00adntimo\u2020\u009d en el siguiente contexto: \u2020\u0153A Dios ha de ten\u00e9rsele respetuoso temor en medio del grupo \u00ed\u00adntimo de santos; \u00e9l es grande e inspirador de temor sobre todos los que est\u00e1n a su alrededor\u2020\u009d.<br \/>\nLa palabra griega ek\u00c2\u00b7kle\u00c2\u00b7s\u00ed\u00ad\u00c2\u00b7a (de ek, \u2020\u0153fuera de\u2020\u009d, y kle\u00c2\u00b7sis, \u2020\u0153llamada\u2020\u009d) se suele utilizar en la Septuaginta para traducir el t\u00e9rmino hebreo qa\u00c2\u00b7h\u00e1l (congregaci\u00f3n) y a veces `e\u00c2\u00b7dh\u00e1h (asamblea), aunque para esta \u00faltima tambi\u00e9n se emplea la voz griega sy\u00c2\u00b7na\u00c2\u00b7go\u00c2\u00b7gue (\u2020\u0153juntamiento\u2020\u009d; de syn, \u2020\u0153juntamente\u2020\u009d, y \u00e1\u00c2\u00b7go, \u2020\u0153traer\u2020\u009d). Por lo general, en las Escrituras Griegas Cristianas ek\u00c2\u00b7kle\u00c2\u00b7s\u00ed\u00ad\u00c2\u00b7a se traduce por \u2020\u0153congregaci\u00f3n\u2020\u009d, y es as\u00ed\u00ad como se vierte en Hechos 7:38, donde se usa con referencia a la congregaci\u00f3n de Israel. La palabra sy\u00c2\u00b7na\u00c2\u00b7go\u00c2\u00b7gue aparece en Hechos 13:43 (\u2020\u0153asamblea de la sinagoga\u2020\u009d) y en Santiago 2:2 (\u2020\u0153reuni\u00f3n\u2020\u009d). Finalmente, la palabra griega pa\u00c2\u00b7ne\u00c2\u00b7gy\u00c2\u00b7ris (de pan, \u2020\u0153todo\u2020\u009d, y a\u00c2\u00b7go\u00c2\u00b7r\u00e1, que designa a cualquier clase de asamblea), se traduce en Hebreos 12:23 por la expresi\u00f3n \u2020\u0153asamblea general\u2020\u009d (NM; BAS; Mod; Str, 12:22).<br \/>\nEn las Escrituras hay bastantes referencias relacionadas con asambleas de car\u00e1cter constructivo en sentido espiritual, aunque tambi\u00e9n se habla de asambleas con una intenci\u00f3n inicua o injusta. Por ejemplo, para denominar a los partidarios del rebelde Cor\u00e9 se us\u00f3 la expresi\u00f3n \u2020\u0153su entera asamblea\u2020\u009d. (N\u00fa 16:5.) En una de sus oraciones a Jehov\u00e1, David dijo: \u2020\u0153La mism\u00ed\u00adsima asamblea de los tir\u00e1nicos ha buscado mi alma\u2020\u009d. (Sl 86:14.) Tambi\u00e9n, cuando Demetrio el platero instig\u00f3 a la gente de Efeso para que se opusiese a Pablo, \u2020\u0153unos gritaban una cosa y otros otra; porque la asamblea estaba en confusi\u00f3n, y la mayor\u00ed\u00ada de ellos no sab\u00ed\u00ada por qu\u00e9 raz\u00f3n se hab\u00ed\u00adan reunido\u2020\u009d. (Hch 19:24-29, 32.)<br \/>\nPor otra parte, debe decirse que el orden era la nota predominante durante las reuniones del pueblo de Jehov\u00e1; eran asambleas que gozaban de un apoyo masivo, as\u00ed\u00ad como ocasiones de provecho espiritual que sol\u00ed\u00adan proporcionar gran regocijo.<br \/>\nEn armon\u00ed\u00ada con las instrucciones que Dios les hab\u00ed\u00ada dado, Mois\u00e9s y Aar\u00f3n reunieron en Egipto a todos los ancianos de Israel, les expusieron todas las palabras de Jehov\u00e1, ejecutaron se\u00f1ales y el pueblo crey\u00f3. (Ex 4:27-31.) M\u00e1s tarde, como hab\u00ed\u00ada ordenado Dios, el pueblo se reuni\u00f3 al pie del monte Sina\u00ed\u00ad (Horeb) y all\u00ed\u00ad vivi\u00f3 una impresionante experiencia, pues lleg\u00f3 a ser testigo de la presentaci\u00f3n de la Ley. (Ex 19:10-19; Dt 4:9, 10.)<br \/>\nJehov\u00e1 le mand\u00f3 a Mois\u00e9s en el desierto que hiciese dos trompetas de plata que se usar\u00ed\u00adan para convocar a la asamblea y para levantar el campamento. Si se tocaban ambas, toda la asamblea acudir\u00ed\u00ada a la convocaci\u00f3n, mientras que si solo se hac\u00ed\u00ada tocar una, acudir\u00ed\u00adan \u00fanicamente los principales de Israel. El lugar concertado para reunirse era a la \u2020\u0153entrada de la tienda de reuni\u00f3n\u2020\u009d. (N\u00fa 10:1-4; Ex 29:42.) Tiempo despu\u00e9s, por voluntad de Jehov\u00e1, los israelitas se reunieron con regularidad en el templo de Jerusal\u00e9n con motivo de las tres grandes fiestas anuales. (Ex 34:23, 24; 2Cr 6:4-6.)<\/p>\n<p>Asambleas representativas. En ciertas convocatorias, al pueblo de Israel pod\u00ed\u00adan representarlo \u2020\u0153los principales de la asamblea\u2020\u009d (Ex 16:22; N\u00fa 4:34; 31:13; 32:2; Jos 9:15, 18; 22:30), o los \u2020\u0153ancianos\u2020\u009d. (Ex 12:21; 17:5; 24:1.) Cuando hab\u00ed\u00ada que dirimir casos judiciales, un determinado grupo de personas se reun\u00ed\u00ada a la entrada de la ciudad. Una vez reunidos, all\u00ed\u00ad o en cualquier otro lugar, la decisi\u00f3n no se tomaba por procedimientos democr\u00e1ticos, sino, m\u00e1s bien, ancianos respetados imbuidos de un esp\u00ed\u00adritu teocr\u00e1tico sopesaban los hechos a la luz de la ley divina y entonces expon\u00ed\u00adan su decisi\u00f3n. (Dt 16:18; 17:8-13.) De modo parecido, cuando se produc\u00ed\u00adan casos de igual naturaleza, a la congregaci\u00f3n cristiana primitiva la representaban aquellos a quienes el esp\u00ed\u00adritu santo hab\u00ed\u00ada colocado en puestos de responsabilidad. (Hch 20:28.) En Israel toda la asamblea pod\u00ed\u00ada tomar parte en la ejecuci\u00f3n de la pena capital si el mal cometido exig\u00ed\u00ada su aplicaci\u00f3n. (Le 24:14; N\u00fa 15:32-36; Dt 21:18-21.)<\/p>\n<p>Asambleas generales. Las asambleas generales celebradas en Israel sol\u00ed\u00adan ser fiestas religiosas, asambleas solemnes (2Cr 34:29, 30; Joe 2:15) o acontecimientos de importancia nacional sobre los que en ciertas ocasiones informaban al pueblo corredores que iban anunciando la convocaci\u00f3n. (1Sa 10:17-19; 2Cr 30:6, 13.) El s\u00e1bado semanal era un d\u00ed\u00ada de \u2020\u0153descanso completo, una convocaci\u00f3n santa\u2020\u009d (Le 23:3), un d\u00ed\u00ada dedicado a la consideraci\u00f3n de la Palabra de Dios, como m\u00e1s tarde se hizo en las sinagogas, donde \u2020\u02dcMois\u00e9s era le\u00ed\u00addo en voz alta todos los s\u00e1bados\u2020\u2122. (Hch 15:21.) Tambi\u00e9n se conmemoraban la observancia de la luna nueva (N\u00fa 28:11-15), el d\u00ed\u00ada del toque de trompeta (N\u00fa 29:1-6), el D\u00ed\u00ada anual de Expiaci\u00f3n (Le 16), la Pascua (en conmemoraci\u00f3n de la liberaci\u00f3n de Israel del cautiverio egipcio; Ex 12:14) y, tiempo despu\u00e9s, la fiesta del Purim (en conmemoraci\u00f3n de la liberaci\u00f3n de los jud\u00ed\u00ados de la amenaza de aniquilaci\u00f3n en el Imperio persa; Est 9:20-24), as\u00ed\u00ad como la fiesta de la dedicaci\u00f3n (en recuerdo de la rededicaci\u00f3n del templo, celebrada el 25 de Kislev del a\u00f1o 165 a. E.C.; Jn 10:22, 23). Aparte de estas, hab\u00ed\u00ada otras tres \u2020\u0153fiestas peri\u00f3dicas de Jehov\u00e1\u2020\u009d de car\u00e1cter anual: la fiesta de las tortas no fermentadas, la fiesta de las semanas (despu\u00e9s llamada Pentecost\u00e9s) y la fiesta de las caba\u00f1as. (Le 23.) Sobre estas tres fiestas, Dios hab\u00ed\u00ada decretado: \u2020\u0153En tres ocasiones del a\u00f1o se presentar\u00e1 todo var\u00f3n tuyo delante del rostro del Se\u00f1or verdadero, Jehov\u00e1\u2020\u009d. (Ex 23:14-17.) En reconocimiento del gran valor espiritual de estas celebraciones, muchos varones israelitas procuraban asistir a ellas con toda su familia. (Lu 2:41-45.) Adem\u00e1s, Mois\u00e9s especific\u00f3 que cada siete a\u00f1os, los hombres, las mujeres, los ni\u00f1os y los residentes forasteros de Israel deb\u00ed\u00adan congregarse durante la fiesta de las caba\u00f1as en el lugar que Dios escogiese, \u2020\u02dca fin de que escucharan y a fin de que aprendieran, puesto que ten\u00ed\u00adan que temer a Jehov\u00e1 su Dios y cuidar de poner por obra todas las palabras de la ley\u2020\u2122. (Dt 31:10-12.) Por consiguiente, se ve que se dispusieron medios para que los israelitas se reunieran con mucha frecuencia y examinaran juntos la Palabra de Dios y sus prop\u00f3sitos. (V\u00e9ase FIESTA.)<br \/>\nTerminada la construcci\u00f3n del templo, Salom\u00f3n convoc\u00f3 una gran asamblea en Jerusal\u00e9n con el objeto de dedicar aquel impresionante edificio. La asamblea se extendi\u00f3 por varios d\u00ed\u00adas, y cuando se dio por terminada, el pueblo se march\u00f3 gozoso y \u2020\u0153sinti\u00e9ndose bien en el coraz\u00f3n por el bien que Jehov\u00e1 hab\u00ed\u00ada ejecutado para con David y para con Salom\u00f3n y para con Israel su pueblo\u2020\u009d. (2Cr 5:1\u20137:10.)<br \/>\nPara las multitudes que se congregaban en el templo con objeto de celebrar las fiestas anuales, estas constitu\u00ed\u00adan una experiencia muy grata y provechosa espiritualmente, como ocurri\u00f3 en el caso de la Pascua celebrada en tiempos de Ezequ\u00ed\u00adas, en la que \u2020\u0153lleg\u00f3 a haber gran regocijo en Jerusal\u00e9n\u2020\u009d. (2Cr 30:26.) En los d\u00ed\u00adas de Nehem\u00ed\u00adas hubo otra convocaci\u00f3n que result\u00f3 en un \u2020\u0153regocijo muy grande\u2020\u009d. (Ne 8:17.) Esdras ley\u00f3 del libro de la ley de Mois\u00e9s ante todos los que se hab\u00ed\u00adan congregado en Jerusal\u00e9n, ante \u2020\u0153todos los de suficiente inteligencia como para escuchar\u2020\u009d, y todos estuvieron atentos. (Ne 8:2, 3.) Gracias a la instrucci\u00f3n que Esdras y otros levitas impartieron, los asistentes se regocijaron \u2020\u0153porque hab\u00ed\u00adan entendido las palabras que se les hab\u00ed\u00adan dado a conocer\u2020\u009d. (Ne 8:12.) Despu\u00e9s celebraron la fiesta de las caba\u00f1as, y al octavo d\u00ed\u00ada \u2020\u0153hubo una asamblea solemne, conforme a la regla\u2020\u009d. (Ne 8:18; Le 23:33-36.)<\/p>\n<p>Las sinagogas: lugares de reuni\u00f3n. Durante el cautiverio jud\u00ed\u00ado, o poco despu\u00e9s, se empezaron a usar las sinagogas. Con el tiempo, se abrieron sinagogas en muchos lugares, y las ciudades grandes llegaron a tener m\u00e1s de una. Eran sobre todo centros docentes en los que se le\u00ed\u00adan y ense\u00f1aban las Escrituras, aunque tambi\u00e9n fueron lugares de oraci\u00f3n y culto a Dios. Jes\u00fas y sus disc\u00ed\u00adpulos acostumbraban a ir a las sinagogas a impartir instrucci\u00f3n y alguna palabra de est\u00ed\u00admulo a los presentes. (Mt 4:23; Lu 4:16; Hch 13:14, 15; 17:1, 2; 18:4.) Debido a que en las sinagogas se le\u00ed\u00adan las Escrituras con regularidad, Santiago pudo decirle al cuerpo gobernante cristiano, que se hallaba en Jerusal\u00e9n: \u2020\u0153Desde tiempos antiguos Mois\u00e9s ha tenido en ciudad tras ciudad quienes lo prediquen, porque es le\u00ed\u00addo en voz alta en las sinagogas todos los s\u00e1bados\u2020\u009d. (Hch 15:21.) Los aspectos b\u00e1sicos del culto practicado en las sinagogas se reprodujeron en los lugares de reuni\u00f3n de los cristianos: lectura y explicaci\u00f3n de las Escrituras, palabras de est\u00ed\u00admulo, oraci\u00f3n y alabanzas a Dios. (1Co 14:26-33, 40; Col 4:16; v\u00e9ase SINAGOGA.)<\/p>\n<p>Reuniones cristianas. En varias ocasiones, como en el Serm\u00f3n del Monte, grandes multitudes de personas se congregaron en torno a Jes\u00fas para escuchar sus dichos, de lo que derivaron muchos beneficios. (Mt 5:1\u20137:29.) Estas reuniones multitudinarias no eran asambleas organizadas con anterioridad, pero a veces duraron suficiente tiempo como para requerir que se diese de comer a todos los presentes, circunstancia que Jes\u00fas resolvi\u00f3 multiplicando milagrosamente los alimentos. (Mt 14:14-21; 15:29-38.) Jes\u00fas reun\u00ed\u00ada con frecuencia a sus disc\u00ed\u00adpulos para impartirles ense\u00f1anza espiritual, y despu\u00e9s de su muerte, continuaron reuni\u00e9ndose, como en el Pentecost\u00e9s de 33 E.C., cuando se derram\u00f3 esp\u00ed\u00adritu santo sobre todos los que se hab\u00ed\u00adan congregado. (Hch 2:1-4.)<br \/>\nPor lo general, los cristianos primitivos se reun\u00ed\u00adan en peque\u00f1os grupos, si bien hubo ocasiones en las que se lleg\u00f3 a reunir \u2020\u0153una muchedumbre bastante grande\u2020\u009d. (Hch 11:26.) Tiempo despu\u00e9s, Santiago, el medio hermano de Jes\u00fas, consider\u00f3 conveniente aconsejar al Israel espiritual que no mostrara favoritismo a personas ricas en la celebraci\u00f3n de una reuni\u00f3n p\u00fablica (gr. sy\u00c2\u00b7na\u00c2\u00b7go\u00c2\u00b7gue) de la congregaci\u00f3n. (Snt 2:1-9.)<\/p>\n<p>La importancia de las reuniones. La importancia de obtener beneficio pleno de las reuniones que Jehov\u00e1 provee para el enriquecimiento espiritual de su pueblo se puso de manifiesto en la observancia anual de la Pascua. Todo var\u00f3n limpio ceremonialmente que no guardase la Pascua debido, no a haberse ausentado por hallarse de viaje, sino por desinter\u00e9s, ten\u00ed\u00ada que ser muerto. (N\u00fa 9:9-14.) Cuando el rey Ezequ\u00ed\u00adas convoc\u00f3 a los habitantes de Jud\u00e1 e Israel en Jerusal\u00e9n para la conmemoraci\u00f3n de una Pascua, el mensaje que les envi\u00f3 dec\u00ed\u00ada en parte: \u2020\u0153Hijos de Israel, vu\u00e9lvanse a Jehov\u00e1 [&#8230;], no endurezcan su cerviz como lo hicieron sus antepasados. Den lugar a Jehov\u00e1 y vengan a su santuario que \u00e9l ha santificado hasta tiempo indefinido, y sirvan a Jehov\u00e1 su Dios, para que la c\u00f3lera ardiente de \u00e9l se vuelva de contra ustedes. [&#8230;] Jehov\u00e1 el Dios de ustedes es ben\u00e9volo y misericordioso, y no apartar\u00e1 de ustedes el rostro si se vuelven a \u00e9l\u2020\u009d. (2Cr 30:6-9.) La no comparecencia deliberada hubiese indicado fuera de toda duda que la persona le daba la espalda a Dios. Si bien es cierto que los cristianos no celebran fiestas como la Pascua, Pablo los insta a no abandonar las reuniones peri\u00f3dicas del pueblo de Dios, al decir: \u2020\u0153Y consider\u00e9monos unos a otros para incitarnos al amor y a las obras excelentes, sin abandonar el reunirnos, como algunos tienen por costumbre, sino anim\u00e1ndonos unos a otros, y tanto m\u00e1s al contemplar ustedes que el d\u00ed\u00ada se acerca\u2020\u009d. (Heb 10:24, 25; v\u00e9ase CONGREGACI\u00ed\u201cN.)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia<\/b><\/p>\n<p>A. Nombre qahal (lh;q; , 6951), \u00abasamblea; congregaci\u00f3n\u00bb. Cognados que se derivan de este nombre se encuentran en arameo y sir\u00ed\u00adaco. Qahal aparece 123 veces en todos los per\u00ed\u00adodos del hebreo de la Biblia. En muchos contextos, el vocablo significa una asamblea que se congrega para planificar o llevar a cabo un consejo de guerra. Uno de los primeros ejemplos se encuentra en Gen 49:6: En 1Ki 12:3, \u00abtoda la congregaci\u00f3n de Israel\u00bb pidi\u00f3 que Roboam aligerase la carga de impuestos que les hab\u00ed\u00ada dejado Salom\u00f3n. Cuando Roboam rehus\u00f3, se apartaron de \u00e9l y rechazaron su alianza feudal (militar) con \u00e9l. Qahal tiene la acepci\u00f3n de \u00abej\u00e9rcito\u00bb en Eze 17:17  \u00abY ni con gran ej\u00e9rcito ni con mucha compa\u00f1\u00ed\u00ada har\u00e1 Fara\u00f3n nada por \u00e9l en la batalla\u00bb. A menudo, qahal sirve para denotar una reuni\u00f3n para juzgar o deliberar. Este \u00e9nfasis aparece primero en Eze 23:45-47, donde la \u00abtropa\u00bb (rv) o \u00abasamblea\u00bb (bj) juzga y ejecuta el juicio. En muchos pasajes el vocablo significa una asamblea que representa a un grupo mayor: \u00abEntonces David tom\u00f3 consejo con los capitanes de millares y de centenas, y con todos los jefes. Y dijo David a toda la asamblea de Israel\u00bb (1Ch 13:1-2). Aqu\u00ed\u00ad \u00abtoda la asamblea\u00bb se refiere a los l\u00ed\u00adderes reunidos (cf. 2Ch 1:2). Es as\u00ed\u00ad como en Lev 4:13 encontramos que el pecado de toda la congregaci\u00f3n de Israel puede pasar inadvertido por la \u00abasamblea\u00bb (los jueces o ancianos que representan a la congregaci\u00f3n). A veces qahal representa todos los varones de Israel con derecho a ofrecer sacrificios al Se\u00f1or: \u00abNo entrar\u00e1 a la congregaci\u00f3n de Jehov\u00e1 el que tenga magullado los test\u00ed\u00adculos, o amputado su miembro viril\u00bb (Deu 23:1). Los \u00fanicos con derecho a pertenecer a la asamblea eran varones que estaban ligados ritualmente bajo el pacto, que no eran ni extranjeros (residentes no permanentes), ni residentes permanentes no hebreos (Num 15:15). En Num 16:3, 33 se pone de manifiesto que la \u00abasamblea\u00bb consist\u00ed\u00ada de una comunidad adorante y votante (cf. 18.4). En otros pasajes, el t\u00e9rmino qahal significa todo el pueblo de Israel. Toda la congregaci\u00f3n de los hijos de Israel se quejaron de que Mois\u00e9s los hab\u00ed\u00ada llevado al desierto para matar de hambre a toda la asamblea (Exo 16:3; \u00abmultitud\u00bb rv). La primera vez que se usa el vocablo tiene tambi\u00e9n un significado de un grupo grande: \u00abY el Dios omnipotente te bendiga, y te haga fructificar y te multiplique, hasta llegar a ser multitud [qahal] de pueblos\u00bb (Gen 28:3). B. Verbo qahal (lh;q&#8217; , 6950), \u00abcongregar\u00bb. El verbo qahal, que aparece 39 veces, se deriva del nombre qahal. Al igual que el nombre, el t\u00e9rmino se usa en todos los per\u00ed\u00adodos del hebreo b\u00ed\u00adblico. Significa \u00abcongregarse\u00bb como un qahal en situaciones de conflicto o guerra, con fines religiosos y para juicios: \u00abEntonces Salom\u00f3n reuni\u00f3 ante s\u00ed\u00ad en Jerusal\u00e9n los ancianos [qahal] de Israel\u00bb (1Ki 8:1).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Vine Antiguo Testamento<\/b><\/p>\n<p>1. ekklesia (ejkklhsiva, 1577), (de ek, fuera de, y klesis, llamamiento. de kaleo, llamar). Se usaba entre los griegos de un cuerpo de ciudadanos reunido para considerar asuntos de estado (Act 19:39). En la LXX se usa para designar a la congregaci\u00f3n de Israel, convocada para cualquier prop\u00f3sito determinado, o una reuni\u00f3n considerada como representativa de la naci\u00f3n toda. En Act 7:38 se usa de Israel; en 19.32,41, de una turba amotinada. Tiene dos aplicaciones a compa\u00f1\u00ed\u00adas de cristianos, (a) de toda la compa\u00f1\u00ed\u00ada de los redimidos a trav\u00e9s de la era presente, la compa\u00f1\u00ed\u00ada de la que Cristo dijo: \u00abedificar\u00e9 mi iglesia\u00bb (Mat 16:18), y que es descrita adicionalmente como \u00abla iglesia, la cual es su cuerpo\u00bb (Eph 1:22; 5.22), (b) en n\u00famero singular (p.ej., Mat 18:17), a una compa\u00f1\u00ed\u00ada formada por creyentes profesos (p.ej., Act 20:28; 1Co 1:2; Gl 1.13. 1Th 1:1; 1Ti 3:5), y en plural, refiri\u00e9ndose a las iglesias en un distrito. Hay una aparente excepci\u00f3n en Act 9:31, donde, en tanto que la RVR vierte \u00abiglesias\u00bb, el singular en el original (correctamente vertido por la VM) parece sin embargo se\u00f1alar a un distrito; pero la referencia es claramente a la iglesia tal como estaba en Jerusal\u00e9n, de donde hab\u00ed\u00ada justo sido dispersada (Act 8:1). Tambi\u00e9n, en Rom 16:23, que Gayo fuera \u00abhospedador \u2020\u00a6 de toda la iglesia\u00bb sugiere que la asamblea en Corinto se reun\u00ed\u00ada generalmente en su casa, donde tambi\u00e9n Pablo moraba. V\u00e9anse CONCURRENCIA, IGLESIA. 2. plethos (plh`qo\u00bb, 4128), multitud, muchedumbre. Se traduce \u00abasamblea\u00bb en Act 23:7: V\u00e9anse CANTIDAD, GENTE, GRANDE, MUCHEDUMBRE, MULTITUD.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Vine Nuevo testamento<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>v. Congregaci\u00f3n, Iglesia, Reuni\u00f3n 2Ch 30:23 a determin\u00f3 que celebrasen la fiesta Isa 1:13 el convocar a, no lo puedo sufrir Joe 1:14; 2:15 En griego \u00abekkl\u00e9sia\u00bb: asamblea del pueblo, reuni\u00f3n convocada, asamblea de fieles; \u00absynag\u00f3g\u00e9\u00bb: acci\u00f3n de reunir, de convocar, asamblea, lugar de la reuni\u00f3n. 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