{"id":15510,"date":"2016-02-05T10:06:27","date_gmt":"2016-02-05T15:06:27","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/autorretrato\/"},"modified":"2016-02-05T10:06:27","modified_gmt":"2016-02-05T15:06:27","slug":"autorretrato","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/autorretrato\/","title":{"rendered":"AUTORRETRATO"},"content":{"rendered":"<p>\u00bfQu\u00e9 nos dice Jes\u00fas de s\u00ed\u00ad mismo?<br \/>\nDJN<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nSUMARIO: 1. \u00f3n. \u2014 2. Mi salida de Nazaret: a) Primer acercamiento a Juan el Bautista. b) La teofan\u00ed\u00ada bautismal. c) Comparaci\u00f3n expl\u00ed\u00adcita con Juan. \u2014 3. Plenitud de Dios: a) El Reino y el Evangelio. b) La cercan\u00ed\u00ada del Reino se hace presencia. c) El Reino y el Evangelio en audiovisuales. d) La salvaci\u00f3n vinculada al Reino. -4. Paradoja inevitable: a) Llamada de urgencia. b) Dos mundos contrapuestos. c) Obligatoriedad de la decisi\u00f3n. d) Par\u00e1bolas de crecimiento. e) Narraciones ejemplares. f) Nueva jerarqu\u00ed\u00ada de valores. g) Responsabilidad personal. h) Una nueva familia. i) Encarnaci\u00f3n de las par\u00e1bolas. -5. Los exorcismos avalan mi autoridad. -6. La conciencia como principio de mi actuaci\u00f3n. -7. Los \u00abYo soy\u00bb.<\/p>\n<p>El intento de reconstruir el autorretrato de Jes\u00fas se estrella inevitablemente ante el reconocimiento un\u00e1nime de la imposiblidad de llegar hasta sus mismas palabras, salvo en rar\u00ed\u00adsimas ocasiones. Nos ocurre con su retrato lo que comprobamos en los talleres de restauraci\u00f3n en relaci\u00f3n con las im\u00e1genes antiguas en las que fueron plasmados sus diversos pensamientos, sentimientos y acciones. El original ha sido retocado por tantas manos y de tal manera que resulta sumamente dif\u00ed\u00adcil, incluso imposible a veces, recuperar su forma primera. Esto es absolutamente cierto. Pero no lo es menos que, una vez eliminadas las distintas capas de pintura a\u00f1adidas con poca fortuna en circunstancias de diversos tipos, la figura de Jes\u00fas y su personalidad \u00fanica, su representaci\u00f3n aut\u00e9ntica, su verdadera identidad y su mensaje de permanente actualidad puede llegar hasta nosotros con toda su figura trascendente.<\/p>\n<p>A \u00e9l le concedemos la palabra, conscientes de que si no salieron as\u00ed\u00ad de su boca, incluso cuando son pronunciadas en primera persona, ellas reflejan su ser, querer y quehacer, y que las avalar\u00ed\u00ada con toda su autoridad. Incluso no tendr\u00ed\u00ada inconveniente en reconocer que sus portavoces le han interpretado mejor de lo que lo hubiese hecho \u00e9l mismo.<\/p>\n<p>1. Presentaci\u00f3n<br \/>\nMe llamo, \u00faa ben Joseph (= Jes\u00fas hijo de Jos\u00e9). Con este nombre figuro en el registro civil de mi peque\u00f1a ciudad, llamada Nazaret, situada en la Baja Galilea. La intervenci\u00f3n extraordinaria del autor de la vida para mi llegada a este mundo trasciende el saber hist\u00f3rico y pertenece al campo del misterio. De ello se han ocupado los te\u00f3logos y siguen haci\u00e9ndolo hasta el d\u00ed\u00ada de hoy.<\/p>\n<p>Nac\u00ed\u00ad en el seno de una familia, humilde, numerosa (no tengo por qu\u00e9 renunciar a los cuatro hermanos y, al menos, dos hermanas, que mis portavoces me atribuyen, Mc 6,3), trabajadora y muy religiosa. Asist\u00ed\u00ad a la escuela primaria, la betha-sefer o \u00abescuela del libro\u00bb. En ella se ense\u00f1aba una especie de introducci\u00f3n a la lectura de la Biblia. All\u00ed\u00ad aprend\u00ed\u00ad el hebreo, que \u00abrepasaba\u00bb en mi asistencia habitual a la sinagoga y que me sirvi\u00f3, a veces, en mis discusiones sobre la Escritura con los escribas y fariseos. Cuando me dirig\u00ed\u00ada a los campesinos jud\u00ed\u00ados corrientes deb\u00ed\u00ada hacerlo en su propia lengua, que era el arameo. Tuve necesidad de iniciarme tambi\u00e9n en el griego por razones profesionales y para comunicarme con los gentiles, aunque pudiese servirme de int\u00e9rpretes, como eran los dos disc\u00ed\u00adpulos que \u00fanicamente tienen nombre griego, Felipe y Andr\u00e9s. No aprend\u00ed\u00ad el lat\u00ed\u00adn porque no me interesaba para nada. Pero en un pa\u00ed\u00ads cuatriling\u00fce, que yo fuese un jud\u00ed\u00ado triling\u00fce no est\u00e1 nada mal.<\/p>\n<p>Por ser yo el primog\u00e9nito, Jos\u00e9, el padre de familia, se interes\u00f3 cuanto pudo para inculcarme todo su saber religioso centrado en la Biblia. Incluso se las arregl\u00f3 para que pudiese ampliar mis estudios en la escuela superior, la bet-ha-Midrash, bajo la direcci\u00f3n de alg\u00fan maestro especializado, y a la que asist\u00ed\u00ad mientras pude.<\/p>\n<p>Sin esta formaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica no hubiese adquirido la competencia requerida para intervenir en la sinagoga interpretando determinados textos de la Biblia, sosteniendo discusiones con los maestros o rabinos sobre la forma en que era y deb\u00ed\u00ada ser interpretada, estableciendo el recto camino de la revelaci\u00f3n divina que hab\u00ed\u00ada sido tergiversado mediante la manipulaci\u00f3n de la Biblia hebrea haci\u00e9ndola decir aquello que conven\u00ed\u00ada a los dirigentes espirituales del pueblo.<\/p>\n<p>Mi presentaci\u00f3n en el templo a los doce a\u00f1os escuchando a los maestros de la Ley y haci\u00e9ndoles preguntas es una hip\u00e9rbole lucana (Lc 2,4651), justificada desde la convicci\u00f3n y el reconocimiento del que, despu\u00e9s de su resurrecci\u00f3n, fue constituido en su Se\u00f1or. Por entonces, mis conocimientos eran, y lo fueron siempre, muy limitados y estaban centrados en el campo de mi especializaci\u00f3n religiosa. El mismo Lucas me descendi\u00f3 de esa hip\u00e9rbole alucinante afirmando mi crecimiento en todos los sentidos<br \/>\nEl mismo Lucas afirma que yo iba desarroll\u00e1ndome en todos los aspectos del ser humano con la normalidad habitual (Lc 2,52).<\/p>\n<p>Como ya he dicho yo soy Jes\u00fas de Nazaret. Pretender atribuirme un conocimiento ilimitado partiendo de mi identificaci\u00f3n con la segunda persona de la Stma. Trinidad es propio de especulaciones de otros tiempos, inaceptables hoy.<\/p>\n<p>El pensamiento teol\u00f3gico serio se desarrolla en otra direcci\u00f3n. \u00abSi en Jesucristo no hay otro conocimiento que el divino, entonces no conoce nada. El conocimiento divino no es un acto del alma humana, pertenece a otra naturaleza\u00bb. As\u00ed\u00ad se expres\u00f3 ya santo Tom\u00e1s. Para los escol\u00e1sticos el conocimiento se adquiere por la naturaleza, y Dios y el ser humano conocen por distintos medios: Dios conoce inmediatamente y no conceptual mente; el conocimiento humano se hace por abstracci\u00f3n y es conceptual. Por tanto, el conocimiento divino no es transferible al ser humano. Precisamente por su limitaci\u00f3n. Algunos escol\u00e1sticos intentan \u00abarreglarlo\u00bb -por lo que a m\u00ed\u00ad se refiere- recurriendo a la visi\u00f3n beat\u00ed\u00adfica, a un conocimiento infuso. K. Rahner, U. von Balthasar, J. Galot&#8230; lo niegan. Su afirmaci\u00f3n es terminante: Jes\u00fas no tuvo un conocimiento ilimitado.<\/p>\n<p>No dispon\u00ed\u00adamos de libros para nuestro aprendizaje. La ense\u00f1anza religiosa recibida por v\u00ed\u00ada oral deb\u00ed\u00ada ser memorizada. Yo me considero entre los privilegiados porque tuve acceso a la lectura de los textos sagrados; en mi asistencia habitual a la sinagoga de Nazaret fui familiariz\u00e1ndome con la utilizaci\u00f3n \u00aboficial\u00bb de la Biblia, y cuando los conocimientos de Jos\u00e9 no sab\u00ed\u00adan responder mis preguntas ped\u00ed\u00ada auxilio a alg\u00fan amigo suyo m\u00e1s preparado que \u00e9l para resolver mis problemas. Esto me llev\u00f3 a adquirir un dinamismo b\u00ed\u00adblico y una interpretaci\u00f3n de la Escritura que chocar\u00ed\u00ada posteriormente a aquellos que desconoc\u00ed\u00adan mi \u00abcurriculum vitae\u00bb: \u00bfC\u00f3mo es posible que este hombre sepa tanto sin haber estudiado? (Jn 7,17).<\/p>\n<p>En el aspecto profesional fui iniciado en la \u00abcarpinter\u00ed\u00ada para todo\u00bb en la que Jos\u00e9 se hac\u00ed\u00ada cargo de los problemas que inevitablemente surgen en toda sociedad campesina. Incluso llegamos a \u00abtrabajar para fuera\u00bb. A cinco kil\u00f3metros de Nazaret, con sus escasos 2000 habitantes, estaba la gran ciudad S\u00e9foris que buscaba determinada actividad artesanal fuera de ella. Los encargos recibidos eran atendidos con la celeridad debida. Por otra parte cont\u00e1bamos con los productos agr\u00ed\u00adcolas de un peque\u00f1o cultivo de propiedad familiar. De todo ello puede deducirse f\u00e1cilmente que nosotros viv\u00ed\u00adamos con cierta holgura en aquella sociedad campesina precaria. No \u00e9ramos m\u00e1s pobres que la mayor\u00ed\u00ada, ni mucho menos.<\/p>\n<p>El ser del linaje de David no influy\u00f3 en absoluto para mejorar nuestra situaci\u00f3n econ\u00f3mica. Y tanto esa atribuci\u00f3n como mi nacimiento en Bel\u00e9n, creencia derivada de la anterior, pueden ser consideradas muy bien con lo que hoy los doctores en la materia llaman un \u00abteolog\u00fameno\u00bb, es decir, una afirmaci\u00f3n que pretende poner de relieve una ense\u00f1anza teol\u00f3gica. Cierto que se me aplic\u00f3 el t\u00ed\u00adtulo de \u00abhijo de David\u00bb. Y me agradaba que lo hicieran. De este modo me recordaban lo que esperaban de m\u00ed\u00ad: que fuese como David, liberador y superador de las influencias nefastas que pesaban sobre aquellas pobres gentes.<\/p>\n<p>Mi familia pose\u00ed\u00ada un orgullo religioso encomiable. Los nombres impuestos a sus miembros evocan sus or\u00ed\u00adgenes gloriosos, los del pueblo elegido, y son, al mismo tiempo, una esperanza y anticipo de la novedad esperada para el futuro. Jos\u00e9 se llamaba uno de los hijos del patriarca Jacob; el nombre de m\u00ed\u00ad madre, Mar\u00ed\u00ada, Miryam en hebreo, era el de la hermana de Mois\u00e9s; el m\u00ed\u00ado coincide con el que llevaba la persona que sucedi\u00f3 a Mois\u00e9s al frente del pueblo de Dios al que introdujo en la tierra prometida; mis cuatro hermanos, Santiago, Jos\u00e9, Sim\u00f3n y Judas, est\u00e1n en estrecha relaci\u00f3n con el origen de las tribus de Israel: Jacob (= Santiago) y con tres de esos doce hijos tribus (Jos\u00e9, Sim\u00f3n = Sime\u00f3n y Judas =Jud\u00e1).<\/p>\n<p>En cuanto a mi estado civil fui c\u00e9libe. Opt\u00e9 por el celibato por motivos religiosos, por mi vida itinerante impulsada por una misi\u00f3n prof\u00e9tica absorbente, por exigencias del Reino \u00abme hice eunuco por su causa\u00bb (Mt 19,12). Nada de particular, por tanto, que mi autorretrato, incluyendo en \u00e9l las ampliaciones e interpretaciones a\u00f1adidas, no hable para nada de mi mujer ni de mis hijos&#8230;<\/p>\n<p>El celibato era un estilo de vida extremadamente inusitado, pero suficientemente conocido. En el siglo primero de nuestra era Josefo y Fil\u00f3n de Alejandr\u00ed\u00ada hablan y elogian su pr\u00e1ctica entre algunos grupos jud\u00ed\u00ados marginales (esenios y terapeutas) y lo mismo hace Plinio. En el A. T. se halla encarnado en la gigantesca figura del profeta Jerem\u00ed\u00adas, que lo interpreta como su mensaje prof\u00e9tico, anunciador de un destino funesto inminente como castigo por las apostas\u00ed\u00adas del pueblo de Dios. El juda\u00ed\u00adsmo consider\u00f3 como c\u00e9libe a Mois\u00e9s a partir del momento en que entr\u00f3 en contacto directo con Dios para ser su instrumento en el campo de la revelaci\u00f3n. Los rabinos no ve\u00ed\u00adan como laudable este g\u00e9nero de vida, aunque reconoc\u00ed\u00adan las excepciones que eran motivadas por \u00abamor a la Tor\u00e1\u00bb.<\/p>\n<p>Nac\u00ed\u00ad y viv\u00ed\u00ad toda mi vida como laico. No pod\u00ed\u00ada encajar en las categor\u00ed\u00adas contempor\u00e1neas de un sacerdocio lev\u00ed\u00adtico hereditario, clasista y ambicioso. Mi oposici\u00f3n m\u00e1s radical la tuve con los saduceos, en su mayor parte sacerdotes y miembros de la aristocracia laica de Jerusal\u00e9n. Ya antes de desenmascarar su indignante parodia sobre la resurrecci\u00f3n (Mt 12,18-27 y par.) les ech\u00e9 en cara su error en la interpretaci\u00f3n de la Escritura. A veces mantuve un di\u00e1logo relativamente distendido con los fariseos, escribas y con los dirigentes en general. Mi relaci\u00f3n con el sacerdocio siempre se movi\u00f3 en una mutua hostilidad manifiesta. Para ellos yo era un laico religiosamente comprometido que parec\u00ed\u00ada una amenaza para el poder de un grupo de sacerdotes encastillados.<\/p>\n<p>La visi\u00f3n y exaltaci\u00f3n de mi sacerdocio eterno, siendo un , es fruto de las especulaciones cristianas posteriores a mi muerte, que cristalizaron de manera singular en la carta a los Hebreos. S\u00f3lo en ella, dentro de todo el N. T. soy llamado sacerdote y sumo sacerdote. Pero, junto a esta afirmaci\u00f3n, quiso salvar la aut\u00e9ntica realidad subrayando las frases siguientes: \u00abAhora bien, si viviese en la tierra, ni siquiera ser\u00ed\u00ada sacerdote, porque ya hay quienes ofrezcan dones seg\u00fan la Ley\u00bb. \u00abPorque es sabido que nuestro Se\u00f1or naci\u00f3 de la tribu de Jud\u00e1, de la cual nada dijo Mois\u00e9s acerca de los sacerdotes\u00bb (Heb 8,4; 7,14). Ambos textos demuestran que, mientras viv\u00ed\u00ad en la tierra, incluso para el autor de la carta a los Hebreos, yo fui un jud\u00ed\u00ado laico, no un sacerdote.<\/p>\n<p>2. Mi salida de Nazaret<br \/>\nLa cuesti\u00f3n religiosa me ten\u00ed\u00ada seriamente preocupado. Era evidente que la trayectoria marcada por los \u00abdirigentes espirituales\u00bb del pueblo jud\u00ed\u00ado no era la que Dios quer\u00ed\u00ada. Afortunadamente llegaron a Nazaret los ecos de un movimiento penitencial que hab\u00ed\u00ada surgido en torno a la predicaci\u00f3n, junto al Jord\u00e1n, de Juan el Bautista. Por lo visto, \u00e9l hablaba de un juicio inminente y exhortaba a recibir un bautismo para el perd\u00f3n de los pecados. Un grupo de personas nos decidimos a comprobar personalmente los comentarios percibidos. Y, efectivamente, comprobamos que la informaci\u00f3n recibida no solamente era exacta sino que se hab\u00ed\u00ada quedado corta.<\/p>\n<p>) Primer acercamiento a Juan el Bautista<br \/>\nLa voz del Bautista sonaba como un trueno amenazador cuando hablaba de la ira divina que se cern\u00ed\u00ada sobre todos por igual. La intervenci\u00f3n divina aplicar\u00ed\u00ada el mismo rasero para todos. La \u00ab\u00e9lite espiritual\u00bb del pueblo no ten\u00ed\u00ada ning\u00fan derecho especial reconocido por Dios. Ser\u00ed\u00adan tratados incluso con mayor dureza que \u00ablas gentes de la tierra\u00bb, consideradas como malditas por su desconocimiento de la Ley, la gente sencilla del pueblo (Jn 7,49), precisamente por su \u00abmejor\u00bb conocimiento de Dios y su mayor responsabilidad en la direcci\u00f3n equivocada de su pueblo (Mt 3,7-10). Era un inevitable e incontenible regocijo el o\u00ed\u00adr la voz de aquel profeta singular que trataba a los m\u00e1s piadosas y devotos en apariencia con mayor rigor que a los que nos encontr\u00e1bamos en el grupo de los pecadores.<\/p>\n<p>La ira de Dios se aplacar\u00ed\u00ada \u00fanicamente mediante la aplicaci\u00f3n de su poder salvador. Y \u00e9ste supon\u00ed\u00ada la decisi\u00f3n de aceptar la gracia salvadora manifestada en el bautismo de penitencia que el Bautista administraba y el consiguiente cambio de vida y de conducta que exig\u00ed\u00ada a cada persona teniendo en cuenta la profesi\u00f3n de cada uno. Adem\u00e1s, esto era urgente. La predicaci\u00f3n de Juan, en vuestras categor\u00ed\u00adas de hoy, ser\u00ed\u00ada calificada de escatolog\u00ed\u00ada inminente: Ya est\u00e1 puesta el hacha a la ra\u00ed\u00adz de los \u00e1rboles y todo \u00e1rbol que no d\u00e9 buen fruto, ser\u00e1 cortado y arrojado al fuego: (Mt 3, 10). Es Dios mismo quien tiene puesta el hacha en la ra\u00ed\u00adz de los \u00e1rboles.<\/p>\n<p>Lo que m\u00e1s me impresion\u00f3 al o\u00ed\u00adr aquella predicaci\u00f3n tan objetiva, interpelante y comprometedora fue la sinceridad de una persona que era consciente de su papel anunciador del drama escatol\u00f3gico, pero que se consideraba como una figura de transici\u00f3n hacia alguien o hacia algo que ser\u00ed\u00ada el que o lo que llevase a la perfecci\u00f3n aquello que \u00e9l anunciaba. \u00bfQui\u00e9n ser\u00ed\u00ada aquella persona \u00abm\u00e1s fuerte que \u00e9l\u00bb? Debo afirmar, antes de seguir adelante, que los lectores del evangelio no tienen dificultad alguna para establecer la identificaci\u00f3n cuestionada. El \u00abm\u00e1s fuerte\u00bb ser\u00ed\u00ada yo mismo. Pero entonces yo no lo sab\u00ed\u00ada y, por supuesto, la ignorancia del Bautista sobre el particular era patente. Juan \u00fanicamente sab\u00ed\u00ada que \u00e9l no era la persona elegida por Dios para llevar a su t\u00e9rmino la acci\u00f3n que hab\u00ed\u00ada iniciado por su medio. Y, entre sus c\u00e1lculos, figuraban los que eran presentados como los candidatos m\u00e1s probables en otros niveles culturales m\u00e1s elevados. Podr\u00ed\u00ada ser El\u00ed\u00adas, el apocal\u00ed\u00adptico Hijo del hombre, Mois\u00e9s, Melquisedec, alguna de las figuras sacerdotales de las que se hablaba en Qumr\u00e1n y que, por lo mismo, eran conocidas por el Bautista.<\/p>\n<p>Esa persona \u00abm\u00e1s fuerte\u00bb deb\u00ed\u00ada administrar dos bautismos: uno \u00abcon Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb y el otro \u00abcon fuego\u00bb. El primero ser\u00ed\u00ada salv\u00ed\u00adfico y el segundo punitivo o castigador. La gente discut\u00ed\u00ada la diferencia existente entre ellos y, por lo que veo, sigue haci\u00e9ndolo hasta el momento presente. La verdad es que yo no o\u00ed\u00ad lo relativo al bautismo \u00abde fuego\u00bb; s\u00f3lo entend\u00ed\u00ad el anuncio de un bautismo con el Esp\u00ed\u00adritu Santo. Y as\u00ed\u00ad es como lo formula mi primer portavoz, cuando lo hizo por escrito (Mc 1,8: \u00e9l os bautizar\u00e1 con Esp\u00ed\u00adritu Santo, sin hacer referencia alguna al fuego). Y me pareci\u00f3 lo m\u00e1s l\u00f3gico: el bautismo de Juan, realizado con agua, ser\u00ed\u00ada inferior al bautismo con el Esp\u00ed\u00adritu Santo. Y \u00e9ste ser\u00ed\u00ada un buen argumento para calificar de \u00abm\u00e1s fuerte\u00bb al que lo administrase.<\/p>\n<p>Quisiera aclarar, en la medida de lo posible, por qu\u00e9 yo me dirig\u00ed\u00ad al Jord\u00e1n para recibir \u00abel bautismo de penitencia para el perd\u00f3n de los pecados\u00bb. Yo no ten\u00ed\u00ada conciencia de pecado. Pero el complejo de la culpa moral no es el \u00fanico motivo para buscar a Dios. En mi caso hab\u00ed\u00ada otros varios: quer\u00ed\u00ada o\u00ed\u00adr de aquel profeta extraordinario su valoraci\u00f3n del desv\u00ed\u00ado, de la apostas\u00ed\u00ada y de la idolatr\u00ed\u00ada en que hab\u00ed\u00ada ca\u00ed\u00addo el pueblo de Dios, al que yo pertenec\u00ed\u00ada y del que no pod\u00ed\u00ada considerarme desligado. \u00bfNo era un motivo m\u00e1s que suficiente insertarme todo lo posible en la realidad de mi pueblo pecador, aunque personalmente no fuese consciente de ninguna transgresi\u00f3n moral? Y, a fe, que lo que deseaba escuchar lo o\u00ed\u00ad con gran claridad. Dios estaba disgustado, hab\u00ed\u00ada montado en c\u00f3lera y \u00absu ira\u00bb significaba que hab\u00ed\u00ada, sido conculcada su santidad por la conducta inadecuada de su pueblo. Evidentemente, esta ira suele ser descrita mediante las met\u00e1foras del fuego o del calor y del viento abrasadores&#8230;<\/p>\n<p>Estas acusaciones prof\u00e9ticas deben ser entendidas como procedentes de un buen israelita que intenta avisar a la comunidad de la alianza de lo que \u00e9l ve como un peligro inminente para ella. El oyente se aplica a s\u00ed\u00ad mismo aquello que le puede afectar de lo que ha o\u00ed\u00addo al profeta.<\/p>\n<p>Finalmente, yo entend\u00ed\u00ad el bautismo de Juan como una invitaci\u00f3n al compromiso de una vida nueva y como un acto simb\u00f3lico que proclamaba, anticipaba y aseguraba la purificaci\u00f3n del pecado que, por medio del \u00abm\u00e1s fuerte\u00bb, el Esp\u00ed\u00adritu Santo llevar\u00ed\u00ada a cabo el \u00faltimo d\u00ed\u00ada cuando fuese derramado como agua sobre el pecador arrepentido. Mi presencia en el Jord\u00e1n y el bautismo recibido fueron una iniciaci\u00f3n profunda en la dial\u00e9ctica de la alianza. Por eso dice alguno de los int\u00e9rpretes modernos que yo convert\u00ed\u00ad al Bautista en una especie de par\u00e1bola, de enigma, de adivinanza (J. A. MEIER, jud\u00ed\u00ado marginal, 11\/1, p. 187).<\/p>\n<p>b) teofan\u00ed\u00ada bautismal<br \/>\n\u00bfQu\u00e9 fue lo que realmente ocurri\u00f3 cuando recibiste el bautismo de Juan? Mi versi\u00f3n de aquel acontecimiento excepciohal difiere profundamente de la que hab\u00e9is dado vosotros, comenzando por mis primeros portavoces (Mc 1, 10-11: \u00abvi el cielo abierto, al Esp\u00ed\u00adritu descendiendo sobre m\u00ed\u00ad en forma de paloma y o\u00ed\u00ad la voz del Padre que me presentaba como su Hijo predilecto\u00bb).<\/p>\n<p>En tu colaboraci\u00f3n en el libro sobre Dios Padre (Teolog\u00ed\u00ada en di\u00e1logo, p. 90-91) t\u00fa mismo lo describes as\u00ed\u00ad: \u00abLo que da a Jes\u00fas su sentido y dimensi\u00f3n \u00fanicos es la presencia y acci\u00f3n de Dios en \u00e9l. El cielo ha roto su silencio, el Esp\u00ed\u00adritu ha vuelto a moverse sobre las aguas, la voz de Dios se ha dejado o\u00ed\u00adr de nuevo. Ha tenido lugar la revelaci\u00f3n que la voz del cielo le ha dirigido present\u00e1ndolo como el Hijo del Padre. Se ha producido la invasi\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu que penetr\u00f3 sus interioridades m\u00e1s profundas. Ha tenido lugar el descubrimiento, la toma de conciencia o el afloramiento al campo de la misma de su peculiar\u00ed\u00adsima relaci\u00f3n con el Padre. Los \u00fanicos protagonistas de la escena son el Padre y el Hijo. Lo \u00fanico interesante es lo que ocurre entre ellos. Lo verdaderamente decisivo es el misterio invisible, hecho visible a Jes\u00fas desde su nueva relaci\u00f3n descubierta, y que sigue siendo invisible para los dem\u00e1s hombres.<\/p>\n<p>La escena del bautismo de Jes\u00fas es la coronaci\u00f3n de la acci\u00f3n escatol\u00f3gica de Dios iniciada con el Bautista y llevada a su culminaci\u00f3n con Jes\u00fas. De ah\u00ed\u00ad que la primitiva comunidad cristiana llamase a Juan \u00abel precursor\u00bb. Lo que distingue a Jes\u00fas de la predicaci\u00f3n del Bautista es que el consumador divino es tambi\u00e9n el hombre Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Lo dije y lo sostengo, porque creo que teol\u00f3gicamente es correcto. M\u00e1s a\u00fan, creo que es una versi\u00f3n que ha roto los moldes de un literalismo inservible. Estoy de acuerdo contigo, pero como soy yo quien est\u00e1 intentando hacer su autorretrato debo precisarlo cuanto pueda. Es cierto que el descubrimiento de todo lo contenido en esa descripci\u00f3n teof\u00e1nica aflor\u00f3 en un momento dado al campo de mi conciencia. Es cierto que el bautismo de Juan constituy\u00f3 un buen punto de partida. Pero no es cierto que todo el acontecimiento estuviese tan perfectamente enmarcado en aquel lugar y en aquel momento.<\/p>\n<p>El medio para la revelaci\u00f3n de todo el significado de mi persona fue la teofan\u00ed\u00ada, no el mero bautismo administrado por Juan (A. V\u00f3gtle). Por tanto, no se trata de descifrar una experiencia interna que yo tuviera en aquel momento; se nos cuenta una visi\u00f3n interpretativa de la categor\u00ed\u00ada e importancia de mi persona y de mi misi\u00f3n frente a la de Juan. Aquel momento me impuls\u00f3 a iniciar una misi\u00f3n religiosa que cambi\u00f3 mi conducta y el sentido de mi vida. Mi familia no lo comprendi\u00f3 y se opuso cuanto pudo a mi proyecto (Mc 3,21. 3135; Jn 7,3-5). Me cercior\u00e9 de que Juan era un verdadero profeta y yo compart\u00ed\u00ada con \u00e9l su anuncio de una escatolog\u00ed\u00ada inminente entreverada de apocal\u00ed\u00adptica as\u00ed\u00ad como el pensamiento de un bautismo penitencial.<\/p>\n<p>Sin embargo, no pod\u00ed\u00ada compartir con Juan el radicalismo de su predicaci\u00f3n escatol\u00f3gica. La creencia en el Dios con el hacha en la mano y la mecha para encender el fuego devastador deb\u00ed\u00ada ser sustituida por la de estar o no en el reino de Dios (J. D. CROSSAN, Jes\u00fas, de un campesino jud\u00ed\u00ado, p. 284). No obstante, yo no pod\u00ed\u00ada prescindir por completo ni de la escatolog\u00ed\u00ada de Juan ni introducir personaje alguno mediador ante el juicio de Dios (J. P. METER, jud\u00ed\u00ado marginal. Nueva visi\u00f3n del Jes\u00fas hist\u00f3rico\u00bb, 11\/1, 1997, p. 150).<\/p>\n<p>) Comparaci\u00f3n expl\u00ed\u00adcita con Juan<\/p>\n<p>El segundo bloque sobre el Bautista (Mt 11,2-19 y par.) comprende tres unidades literarias en las que se desarrollan los temas siguientes: La respuesta de Jes\u00fas a los enviados de Juan (Mt 11,2-6); el elogio que Jes\u00fas hace del Bautista (Mt 11,7-11) y la par\u00e1bola de los ni\u00f1os sentados en la plaza (Mt 11, 16-19).<\/p>\n<p>A m\u00ed\u00ad me corresponde ahora la interpretaci\u00f3n personal de estos tres episodios, cuya secuencia no ocurri\u00f3 durante mi actividad; es fruto de la sistematizaci\u00f3n llevada a cabo por mis portavoces.<\/p>\n<p>La primera unidad (Mt 11, 2-6) responde a lo prometido de forma imprecisa por el Bautista sobre el que hab\u00ed\u00ada de venir. -Yo no hab\u00ed\u00ada perdido de vista a Juan, pero \u00e9l tampoco me hab\u00ed\u00ada perdido de vista a m\u00ed\u00ad. \u00bfSer\u00ed\u00ada yo, el disc\u00ed\u00adpulo de anta\u00f1o, la persona de su imprecisa referencia para el futuro? Ten\u00ed\u00ada buenas razones para pensarlo. Aunque continuaba su pr\u00e1ctica bautismal y su anuncio escatol\u00f3gico, hab\u00ed\u00ada aparecido en mi actividad algo radicalmente nuevo: la buena noticia del reino de Dios avalada por los exorcismos, curaciones y acogida a los pecadores y publicanos, as\u00ed\u00ad como el hecho de compartir con ellos la comensalidad.<\/p>\n<p>En mi respuesta me refer\u00ed\u00ad a los puntos en los que mi predicaci\u00f3n difer\u00ed\u00ada profundamente de la suya. Con ello pretend\u00ed\u00ada que Juan aceptase e introdujese en su programa la noticia gozosa y liberadora que ve\u00ed\u00ada en m\u00ed\u00ad. Desplac\u00e9 el acento de aquello que constitu\u00ed\u00ada el centro de gravedad de su predicaci\u00f3n hacia lo que Dios estaba realizando por mi medio: la amenaza y el castigo se ve\u00ed\u00adan sustituidos por la misericordia y la gracia. Finalmente a\u00f1ad\u00ed\u00ad, para que mi informaci\u00f3n fuese m\u00e1s directa hacia su persona, una bienaventuranza \u00abDichoso aquel que no encuentre en m\u00ed\u00ad motivo para escandalizarse\u00bb (Mt 11,6). Iba dirigida directamente a Juan y a sus seguidores. Yo les dec\u00ed\u00ada con dicha bienaventuranza que deb\u00ed\u00adan aceptar lo nuevo si quer\u00ed\u00adan participar en la dicha escatol\u00f3gica de la que yo hablaba con tonos muy diferentes a los utilizados por Juan.<\/p>\n<p>En la segunda unidad (Mt 11,7-11) yo puse a Juan por las nubes: Era m\u00e1s que un profeta. \u00bfQu\u00e9 podr\u00ed\u00ada ser, entonces? Con mis palabras pretend\u00ed\u00ada hacer referencia al personaje que Yahv\u00e9 enviar\u00ed\u00ada como su mensajero (Mal 3,1) y que yo me apliqu\u00e9 a m\u00ed\u00ad mismo. El elogio extraordinario que hab\u00ed\u00ada brindado al Bautista se ve limitado\u00bb y como restringido por unas palabras verdaderamente desconcertantes: sin embargo, el m\u00e1s peque\u00f1o en el reino de los cielos, es mayor que Juan (Mt 11,11). Estaba afirmando con estas palabras que la grandeza \u00abdel m\u00e1s peque\u00f1o\u00bb estaba adquirida no por su calidad y categor\u00ed\u00ada personales, sino por su pertenencia al Reino. Yo no me compar\u00e9 con Juan, sino que compar\u00e9 a Juan con el nuevo estado de cosas que se hab\u00ed\u00ada iniciado con mi predicaci\u00f3n, con mis exorcismos y curaciones. Yo predicaba el reino de Dios, no me predicaba a m\u00ed\u00ad mismo. Lo mismo que hab\u00ed\u00ada hecho Juan, aunque desde distinta perspectiva.<\/p>\n<p>La tercera unidad (Mt 11,16-19) est\u00e1 centrada en la par\u00e1bola de los ni\u00f1os sentados en la plaza. Evidentemente, los m\u00fasicos que, con sus cantos invitaban a la tristeza o a la alegr\u00ed\u00ada, \u00e9ramos Juan y yo. &#8211; Esta \u00abgeneraci\u00f3n\u00bb, con toda su carga de perversidad moral que tiene dicha palabra, hac\u00ed\u00ada referencia a nuestro auditorio. Juan hab\u00ed\u00ada sido rechazado por su ascetismo riguroso; yo lo fui por haberme sentado en la mesa con los pecadores y publicanos. Desde su postura intransigente su puritanismo les llev\u00f3 a rechazar mi invitaci\u00f3n y mensaje.<\/p>\n<p>3. Plenitud de Dios<br \/>\nMis inquietudes religiosas se vieron satisfechas. No s\u00e9 muy bien c\u00f3mo ocurri\u00f3, pero, de pronto, me sent\u00ed\u00ad lleno de Dios, del Dios escatol\u00f3gico pasado por el tamiz de su presencia amistosa y de su gracia salvadora. \u00bfFue como resultado de las aguas subterr\u00e1neas que brotan con fuerza incontenible al abrirse con acierto un pozo artesiano? \u00bfHabr\u00ed\u00ada aflorado al campo de mi conciencia la realidad divina hecha palabra en m\u00ed\u00ad en el momento de la encarnaci\u00f3n (Jn 1,14) o hab\u00ed\u00ada tenido lugar como el resultado de una invasi\u00f3n procedente del exterior que la hab\u00ed\u00ada hecho revivir a partir del momento de mi encuentro y asimilaci\u00f3n del mensaje de Juan en el desierto? \u00bfSe dieron cita simult\u00e1nea la presencia de Dios en m\u00ed\u00ad, la acci\u00f3n del profeta del desierto y mi apasionada b\u00fasqueda personal?<br \/>\n) El Reino y el Evangelio<\/p>\n<p>El caso es que me hab\u00ed\u00ada encontrado con la buena noticia esperada, con el evangelio, con el reino de Dios. Son expresiones significativas de la misma realidad. El evangelio y el reino designan la misma realidad. Expresan la justicia divina que, entendida b\u00ed\u00adblicamente, significa su actividad salv\u00ed\u00adfica. La actividad salvadora de Dios es su poder puesto al servicio de la salvaci\u00f3n del hombre. As\u00ed\u00ad lo definieron los dos primeros grandes te\u00f3logos del cristianismo, Pablo y Juan (Rom 1,16; Jn 132). Me interpretaron a la perfecci\u00f3n.<\/p>\n<p>La justicia divina as\u00ed\u00ad explicitada sit\u00faa al Reino y al Evangelio en el plano de la vida. Por supuesto, de la vida divina. Por fin, en ellos, le ha sido concedido al hombre el permiso e incluso la invitaci\u00f3n apremiante para que extienda su mano y alcance el fruto del \u00e1rbol de la vida (G\u00e9n 2,9). Por cierto que el mito del \u00e1rbol de la vida fue personificado en m\u00ed\u00ad mismo, que fui presentado como la vida y cuya misi\u00f3n fue brindar al hombre la vida sin ning\u00fan tipo de limitaciones (Jn 10, 10). (Pero de esto hablaremos m\u00e1s tarde. Repitamos aqu\u00ed\u00ad que aquel mito que nunca existi\u00f3 y que, como todo mito, existe siempre, se ha convertido en una realidad gozosa. Al miedo y repulsa a la muerte ha sido contrapuesto por mi Padre el gozo de la vida inextinguible, la posibilidad de participar en su propia vida. Para eso aterric\u00e9 en vuestra tierra (Hch 3,15: \u00abaunque me dist\u00e9is muerte, Dios me resucit\u00f3\u00bb, para convertirme en el primog\u00e9nito de entre los muertos, Rom 8,29; Col 1, 1-5ss).<\/p>\n<p>Es la gran noticia que, desde que fue comunicada, estaba destinada a producir una gran alegr\u00ed\u00ada (Lc 2,1-1). El Evangelio anunciado (Is 61,1-3), como respuesta a las necesidades humanas, hab\u00ed\u00ada adquirido un nombre y un rostro humanos. Desde mi concepci\u00f3n hasta mi resurrecci\u00f3n yo mismo me hab\u00ed\u00ada convertido en el evangelio proclamado.<\/p>\n<p>Para m\u00ed\u00ad se hizo claro que el reino de Dios, que yo hab\u00ed\u00ada comenzado a anunciar, ten\u00ed\u00ada un aspecto innegable de futuridad. Y as\u00ed\u00ad lo ense\u00f1\u00e9 en varias ocasiones: en la petici\u00f3n del padrenuestro: venga a nosotros tu reino (Mt 6,10 y par.); en la tradici\u00f3n de la \u00faltima Cena, cuando me negu\u00e9 a beber del vino hasta la llegada del Reino (Mc 14, 25 y par.); cuando anunci\u00e9 la promesa de la venida de las gentes de oriente y de occidente para sentarse con los patriarcas en el reino (Mt 8,11-12); en las varias promesas de las bienaventuranzas (Mt 5,3-13); en el sumario-s\u00ed\u00adntesis m\u00e1s importante lo exprese anunciando su \u00abcercan\u00ed\u00ada\u00bb y la necesidad que impon\u00ed\u00ada de la conversi\u00f3n y de la fe de los destinatarios del mismo (Mc 1,14-15). Sin embargo, el acento en la futuridad del Reino no era, ni mucho menos, el \u00fanico aspecto que yo pon\u00ed\u00ada de relieve cuando lo anunciaba (J. D. Crossan; M. J. Borg).<\/p>\n<p>El Reino que deb\u00ed\u00ada subsanar todos los quebrantos y eliminar las angustias purificando las aguas p\u00fatridas de la corrupci\u00f3n humana se hab\u00ed\u00ada hecho presente en m\u00ed\u00ad. El Reino, el reino de Dios o de los cielos, est\u00e1 cerca, cerca de vosotros, dentro de vosotros (Mc 1,15; Lc 10,9; 17,21). Vosotros ten\u00e9is el triste privilegio de hacer inoperante una realidad eficaz por s\u00ed\u00ad misma, como la semilla sembrada en el campo (Mc 4,26-29). Teniendo como punto de partida la eficacia de la semilla, su productividad depende del cultivo humano, de la decisi\u00f3n necesaria del hombre, de la vigilancia constante para que no sea devorada por las plagas del campo.<\/p>\n<p>Algunos cr\u00ed\u00adticos de nuestros d\u00ed\u00adas han intentado demostrar la incompatibilidad entre ambos aspectos, el de la futuridad y el de la presencia. Ser\u00ed\u00ada una contradicci\u00f3n insuperable. Cabe replicar que la mentalidad sem\u00ed\u00adtica subyacente a buena parte de los libros b\u00ed\u00adblicos no se habr\u00ed\u00ada dejado impresionar demasiado por el principio filos\u00f3fico occidental de la no contradicci\u00f3n. Pero, m\u00e1s pertinentemente, el reino de Dios es un s\u00ed\u00admbolo en tensi\u00f3n que encierra un acontecimiento din\u00e1mico, toda una representaci\u00f3n m\u00ed\u00adtica de la llegada de Dios en poder para vencer a sus enemigos e instaurar definitivamente su imperio en Israel. Un reino de Dios est\u00e1tico, entendido como un lugar determinado o una situaci\u00f3n establecida, no podr\u00ed\u00ada ser a la vez presente y futuro. Pero el reino de Dios como representaci\u00f3n m\u00ed\u00adtica- de car\u00e1cter din\u00e1mico permite una realizaci\u00f3n por etapas, con batallas estrat\u00e9gicas ya ganadas, pero cuya victoria final est\u00e1 a\u00fan por llegar (J. P. Meier, 11\/1, p. 39).<\/p>\n<p>b) cercan\u00ed\u00ada del Reino se hace presencia<br \/>\nPara comenzar este apartado se me ocurre hacerlo recurriendo al terreno de la comparaci\u00f3n. El reino de Dios es un acontecimiento presente y cercano, como una bell\u00ed\u00adsima catedral construida hace siglos y en cuya contemplaci\u00f3n nunca nos hemos detenido con la pausa requerida por su excepcional belleza. Pronunci\u00e9 muchas par\u00e1bolas que tienen la finalidad de explicar a los lectores u oyentes de las mismas la cercan\u00ed\u00ada, la venida del reino de Dios y la forma de la misma. En ellas habla de la aportaci\u00f3n del evangelio a un mundo necesitado de renovaci\u00f3n, de ideales y de esperanzas nuevas. Y lo hacen llamando vuestra atenci\u00f3n sobre algo que puede pasar desapercibido, como es el mismo reino de Dios o como algo de lo que hemos o\u00ed\u00addo hablar, pero de lo que podemos pasar. Mis par\u00e1bolas ten\u00ed\u00adan la finalidad de amonestar al lector sobre la peligrosidad de tales actitudes. Quer\u00ed\u00ada inculcar que en la actitud. ante el reino, ante el mensaje de las par\u00e1bolas, se juega el ser o no ser del hombre, su aut\u00e9ntica comprensi\u00f3n, la suerte \u00faltima de su vida.<\/p>\n<p>Hay cosas cercanas a nosotros y a las que nosotros no nos hemos acercado nunca. Esto hace que, aunque ellas est\u00e9n cerca de nosotros, no podamos hablar de su cercan\u00ed\u00ada porque nosotros estamos lejos de ellas. El Reino y el Evangelio significan un proceso incesante en el que lo anunciado y lo ocurrido -perteneciente te\u00f3ricamente a un tiempo muy remoto- se convierte en objeto de constante realizaci\u00f3n y anuncio. El suceso que yo protagonic\u00e9 en una \u00e9poca pasada y lejana tiene tal capacidad de expansi\u00f3n que rompe todos los moldes habidos y por haber del tiempo y del espacio y llega hasta el momento presente produciendo los mismos efectos que lleva ocultos en sus entra\u00f1as. La realidad ocurrida en mi tiempo se convierte en la realidad ocurrente en todos los tiempos.<\/p>\n<p>El reino de Dios y su evangelio, que son mi reino y mi evangelio, iniciaron el tiempo \u00faltimo de la historia, el tiempo escatol\u00f3gico. Mi aparici\u00f3n en vuestra historia se convirti\u00f3 en el Esjaton por excelencia. Por eso puedo manifestar el misterio de Dios, su ser, su querer y su quehacer. Mi presencia con sus palabras y hechos os manifiestan un reino cuyo Rey es el Dios bueno, tan bueno como un padre o como una madre o como ambas realidades a la vez: un Dios que se alegra de que el hombre se encuentre con \u00e9l, de que vuelva a su casa siempre que se haya alejado de ella y desee hacerlo; \u00fanicamente le repugna la autosuficiencia petulante de quien cree bastarse a s\u00ed\u00ad mismo y no necesitar de nadie, ni siquiera de Dios; un Dios que est\u00e1 siempre dispuesto a escuchar, que recoge siempre personalmente nuestras llamadas sin en comentarlas a ning\u00fan contestador autom\u00e1tico (Lc 11,5-8). As\u00ed\u00ad se manifest\u00f3 por mi medio y no se ha retractado, porque en nuestro Dios no hay cambios. Es como si la bella catedral construida en el siglo XIII siguiese su proceso de construcci\u00f3n cuando nos detenemos ante ella para contemplar su grandeza y su belleza. Est\u00e1 haci\u00e9ndose cuando yo la admiro y quedo extasiado ante su arte singular.<\/p>\n<p>) El Reino y el Evangelio en audiovisuales<br \/>\nLos evangelios, el N. T. en su totalidad, constituyen el mayor esfuerzo que nunca se repiti\u00f3 con tanta intensidad e inter\u00e9s a lo largo de la historia para haceros comprensible, amable, atractiva e incluso seductora la fuerza interna del misterio que el evangelio o el reino llevan escondido en su misma entra\u00f1a. Yo pusf todas mis posibilidades pedag\u00f3gicas al servicio de esta causa, que los autores del N. T. continuaron despu\u00e9s de m\u00ed\u00ad. Y ah\u00ed\u00ad ten\u00e9is las narraciones evang\u00e9licas hist\u00f3ricas, historificadas e incluso legendarizadas, los relatos encantadores de milagros, mis discursos y discusiones, las sentencias o proverbios pronunciados separadamente unos de otros y que los evangelistas se han preocupado por sistematizar en peque\u00f1as secciones o unidades literarias, mis \u00abpalabras enmarcadas\u00bb en historias o historietas reales o ficticias que recogen en frases quintaesenciadas los elementos constitutivos del Reino, sus exigencias en el seguimiento del Fundador. Y, naturalmente, las par\u00e1bolas.<\/p>\n<p>Mi inteligencia pedag\u00f3gica descubri\u00f3 en ellas el medio m\u00e1s adecuado para hacer llegar mis ense\u00f1anzas y mi mensaje evang\u00e9lico a los oyentes, que me escuchaban embelesados al o\u00ed\u00adr aquellas bell\u00ed\u00adsimas historias tomadas de nuestra vida diaria y a las que la imaginaci\u00f3n del Parabolista a\u00f1ad\u00ed\u00ada a\u00fan mayor encanto. Creo que siguen teniendo la misma vigencia y atractivo que cuando yo las pronunci\u00e9. Y es l\u00f3gico y natural. Porque, en el fondo, vosotros segu\u00ed\u00ads viviendo, tal vez hoy m\u00e1s que nunca, en la cultura de la imagen. Y las par\u00e1bolas son unos audiovisuales dif\u00ed\u00adcilmente superables. Porque estos visuales evang\u00e9licos captan las im\u00e1genes del hombre en sus apariencias enga\u00f1osas y en sus realidades m\u00e1s profundas, que penetran m\u00e1s all\u00e1 de ellas revelando su propio ser, su naturaleza y quehacer, sus aspiraciones y fracasos, su frivolidad y falta de responsabilidad, su seriedad y la coherencia con sus principios inconmovibles. Un audiovisual perfecto sobre el misterio del hombre y sobre el misterio de Dios en su relaci\u00f3n inevitable y en su confrontaci\u00f3n constante.<\/p>\n<p>El audiovisual que son las par\u00e1bolas que salieron de mi boca no nos ofrecen tomas separadas de cada uno de los misterios mencionados. Las tomas se hacen de conjunto. Las vistas de uno de los misterios independizado del otro pierden objetividad y atractivo. La separaci\u00f3n los desfigura, los difumina, los aleja, los coloca en compartimentos estancos, los vasos comunicantes se atascan. La belleza y explicaci\u00f3n de cada uno de los misterios est\u00e1 precisamente en su enmarcamiento en el otro. Recordad la frase agustiniana, Dios se halla m\u00e1s cercano, m\u00e1s \u00ed\u00adntimo a m\u00ed\u00ad que yo mismo. A partir de un momento inolvidable de mi vida yo tuve la experiencia m\u00e1s \u00ed\u00adntima y profunda posible de mi inseparable uni\u00f3n con Dios. Y el hombre, en general, en sus deseos y esperanzas, en sus anhelos y aspiraciones, en sus logros y fracasos, se halla mucho m\u00e1s cerca de Dios de lo que \u00e9l mismo se imagina.<\/p>\n<p>d) salvaci\u00f3n vinculada al Reino<br \/>\nEl reino escatol\u00f3gico que o\u00ed\u00ad predicar a Juan el Bautista, y que en aquel momento inicial me entusiasm\u00f3, se hizo inseparable de mi predicaci\u00f3n. Pero tuve que \u00abdesescatologizarlo\u00bb. Aquella escatolog\u00ed\u00ada presentaba a un Dios excesivamente violento, con el hacha en la mano y la mecha incendiaria. Pronto descubr\u00ed\u00ad que la realidad escatol\u00f3gica deb\u00ed\u00ada cambiar las cosas profundamente, pero no violentamente: la injusticia deb\u00ed\u00ada ser superada, la recompensa estaba garantizada por Dios a sus fieles (las bienaventuranzas), al banquete mesi\u00e1nico acudir\u00ed\u00adan incluso las gentes de fuera de Israel, el Reino se universalizaba y se cargaba de esperanzas gozosas en las que pod\u00ed\u00adan participar todos aquellos que aceptasen dicho Reino (Mt 8,11-12 y par.). Todos podr\u00e1n rezar el padrenuestro. Todos podr\u00e1n acudir al banquete instituido por Jes\u00fas y a consecuencia del cual \u00e9l mismo pas\u00f3 a disfrutar del banquete celestial.<\/p>\n<p>El s\u00ed\u00admbolo del banquete contiene distintas im\u00e1genes consoladoras, como la satisfacci\u00f3n del hambre, la herencia de la tierra y la visi\u00f3n de Dios, as\u00ed\u00ad como met\u00e1foras cuya finalidad es sugerir y evocar lo que no puede ser expresado debidamente con palabras: plenitud de la salvaci\u00f3n llevada a cabo por Dios m\u00e1s all\u00e1 del mundo presente, Esta realidad futura era evidente para m\u00ed\u00ad y yo la expres\u00e9 con m\u00faltiples im\u00e1genes y actitudes.<\/p>\n<p>Esta vinculaci\u00f3n de la salvaci\u00f3n m\u00e1s all\u00e1 de este mundo al Reino es inseparable de lo que yo predicaba y as\u00ed\u00ad consta en los evangelios all\u00ed\u00ad donde pod\u00e9is tener la garant\u00ed\u00ada de ser yo quien est\u00e1 en el uso de la palabra, sin las interferencias que mis int\u00e9rpretes han podido a\u00f1adir a ellas. Y en este momento ser\u00e1 conveniente e incluso necesario conceder la palabra a uno de los int\u00e9rpretes modernos de la palabra de Dios y, l\u00f3gicamente, de la m\u00ed\u00ada:<\/p>\n<p>\u00abRadicalmente unidas en la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas, las afirmaciones relacionadas con el futuro y las que tratan del presente no deben ser separadas. La irrupci\u00f3n ya actual del reino de Dios es expresada siempre como un presente que abre el futuro en cuanto que es salvaci\u00f3n y juicio y, por tanto, no lo anticipa. Se habla siempre del futuro como de lo que procede del presente, lo que le aclara, y que as\u00ed\u00ad revela el hoy como el momento de la decisi\u00f3n. Si las palabras escatol\u00f3gicas de Jes\u00fas no describen el porvenir como un estadio de felicidad paradis\u00ed\u00adaca y no se entretienen en pintar un terrible cuadro del juicio final, hay en ello, podr\u00ed\u00adamos decir, algo m\u00e1s que una diferencia superficial, que no ser\u00ed\u00ada m\u00e1s que una cuesti\u00f3n de colores o de matices m\u00e1s o menos vivos en la paleta del pintor del apocalipsis. En el anuncio que Jes\u00fas hace del Reino, hablar del presente es hablar al mismo tiempo del futuro, y viceversa.<\/p>\n<p>El futuro de Dios es \u00f3n para quien sepa tomar el ahora como el presente de Dios y como la hora de la salvaci\u00f3n. El es para quien no acepte el hoy de Dios y se aferre a su propio presente, lo mismo que a su pasado y a sus sue\u00f1os personales con respecto al futuro\u00bb. (G. BORNKAMM, Jes\u00fas Nazaret, S\u00ed\u00adgueme, 1975, p. 98-99).<\/p>\n<p>Esta futuridad del reino escatol\u00f3gico es inseparable de la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas. Nos lo ha dicho \u00e9l con toda claridad. Una cuesti\u00f3n que queda pendiente es si en el paso del mundo presente al futuro o de la escatolog\u00ed\u00ada existencial o en vais de realizaci\u00f3n a la consumaci\u00f3n de la misma es l\u00ed\u00adcito situar la figura de Jes\u00fas en cuando Hijo del hombre. El lo afirm\u00f3 con la suficiente claridad, pero algunos int\u00e9rpretes modernos no atribuyen la utilizaci\u00f3n de esta figura y del nombre correspondiente del Hijo del hombre a Jes\u00fas. Me siento m\u00e1s cerca de lo que el mismo Jes\u00fas dijo, tal como nos lo ofrecen los evangelios. No veo suficiente consistencia en los argumentos que se aducen en contra.<\/p>\n<p>Naturalmente que yo pienso que la figura del Hijo del hombre debe ser \u00abdesapocaliptizada\u00bb, despojada de la imaginer\u00ed\u00ada en que ha sido envuelta desde el principio a la hora de realizar el juicio, viniendo sobre las nubes del cielo, acompa\u00f1ado de sus \u00e1ngeles, sentado en un tribunal visible desde todos los rincones posibles donde pudiera esconderse alguno de los examinandos y colocando a los elegidos a la derecha y a los proscritos a la izquierda. Pensamos que el mismo Jes\u00fas estar\u00ed\u00ada de acuerdo en \u00abdesapocaliptizar\u00bb esta imagen suya y existencializarla en la l\u00ed\u00adnea que, en la mayor\u00ed\u00ada de los textos del cuarto evangelio, ha sido hecho.<\/p>\n<p>Nuestra insistencia en la futuridad del Reino debe ser contrapesada, tal como Jes\u00fas lo hizo, poniendo de relieve la actualidad del mismo: ya desde ahora sus disc\u00ed\u00adpulos deben dirigirse a Dios llam\u00e1ndolo Padre, pedirle que venga su reino, perdonar a aquellos que est\u00e9n endeudados con ellos para, a su vez, poder tener el derecho a recibir el perd\u00f3n. La oferta que hace Jes\u00fas de su comensalidad sin establecer clases de invitantes e invitados, subrayando el protagonismo de un \u00fanico Invitante, que no hace distinci\u00f3n entre aquellos que aceptan sentarse a su mesa, es una acentuaci\u00f3n dif\u00ed\u00adcilmente superable de la actualidad de su reino. La participaci\u00f3n en la misma mesa es el gran s\u00ed\u00admbolo y la promesa inquebrantable, la mejor anticipaci\u00f3n de la comuni\u00f3n definitiva con Dios en el banquete eterno. La sala de los invitados, ya en el momento presente, se llena con los pobres, los afligidos, los que tienen hambre y sed de justicia&#8230; de todos aquellos que esperan de Dios sin ning\u00fan atisbo de revanchaaquello que de \u00e9l esperan y que los hombres no han podido o no han sabido d\u00e1rselo. (J. R Meier, II\/1,p. 424-425).<\/p>\n<p>4. Paradoja inevitable<br \/>\nLa raz\u00f3n de haberme manifestado de forma ambivalente hablando de la futuridad, cercan\u00ed\u00ada y presencia del Reino se halla en su misma naturaleza. No puede hacerse de otro modo. El Reino es un s\u00ed\u00admbolo en tensi\u00f3n, una realidad polifac\u00e9tica, todo un relato m\u00ed\u00adtico en miniatura que no puede ser expresado adecuadamente con una sola f\u00f3rmula o definici\u00f3n. De ah\u00ed\u00ad que yo hable de un reino futuro y, sin embargo, presente (remitimos a J. P. Meier, al que acabamos de citar). Os dar\u00e9is cuenta de esta paradoja inevitable cuando hayamos hecho un recorrido breve por los distintos bloques en los que pueden ser agrupadas mis par\u00e1bolas.<\/p>\n<p>) Llamada de urgencia<br \/>\nLas par\u00e1bolas que agrupamos en este bloque son llamadas por otros autores \u00abpar\u00e1bolas de crisis\u00bb Y tienen buenas razones para ello. La crisis en la que sit\u00faan al oyente-lector se produce al obligarle a revisar la conducta de su vida, la valoraci\u00f3n de aquella realidad en la que vive, la situaci\u00f3n de cambio ante la que es situado. Las im\u00e1genes utilizadas justifican nuestro t\u00ed\u00adtulo, porque se convierten en llamadas de urgencia. Llevan a la conciencia del hombre la convicci\u00f3n de que el juicio, el discernimiento, la suerte definitiva, se realiza en la vida y en el quehacer de cada d\u00ed\u00ada. Es Jes\u00fas mismo quien se encuentra detr\u00e1s de cada una de estas par\u00e1bolas. Ofrecemos a continuaci\u00f3n el t\u00ed\u00adtulo de las mismas: El tiempo nuevo (Lc 12,54-56); el portero y dem\u00e1s servidumbre (Mc 13,34-36); el ladr\u00f3n (Mt 24,43-44); el camino hacia el juez (Lc 12,58-59); los siervos vigilantes (Lc 12,35-38); la puerta estrecha (Lc 13,22-30); la higuera est\u00e9ril (Lc 13,6-9); el administrador infiel (Lc 16,1-8): las diez j\u00f3venes (Mt 25,1-13); los vi\u00f1adores homicidas (Mc 12,1-11); el m\u00e9dico y los enfermos (Mc 2,16-17); la oveja perdida (Lc 15, 3-7); la dracma perdida (Lc 15,8-10).<\/p>\n<p>Todas las par\u00e1bolas mencionadas nos hablan de que el hombre debe decidirse ante una realidad presente, pero la urgencia de la llamada presupone la importancia de la misma, teniendo en cuenta que la actualidad de la decisi\u00f3n tiene su justificaci\u00f3n y consecuencias \u00faltimas en su futuridad permanente.<\/p>\n<p>b) Dos contrapuestos<br \/>\nJes\u00fas manifiesta la originalidad de su pensamiento afirmando que el mundo en el que irrumpe el Reino no pertenece a un tiempo lejano imprevisible vinculado al \u00abfin de los tiempos\u00bb. El reino de Dios se realiza en medio de los reinos humanos; la ciudad de Dios se halla situada en el centro de la ciudad terrena y enraizada en ella; el m\u00e1s fuerte logra sus victorias en el marco donde domina el fuerte. La novedad del Reino se hace presente en el mundo de cada d\u00ed\u00ada en aquellos que la han captado y viven al ritmo de sus exigencias. Es el incesante proceso de \u00abdesmundanizaci\u00f3n\u00bb dentro del mundo en el que vivimos. He pretendido desarrollar estos pensamientos en las par\u00e1bolas siguientes: el tesoro y la perla (Mt 13,44-46); el amigo inoportuno. (Lc 11. 5-8): el juez inicuo y la viuda (Lc 18,1-8); el pan y el pez (Mt 7,9-11; Lc 11,9-13); construcci\u00f3n de una torre y defensa del Reino (Lc 14,28-32); la sal de la tierra (Mt 5,13); la luz del mundo (Mt 5,14-16).<\/p>\n<p>Desde su esencial claro-oscuro, las par\u00e1bolas se convierten en el lenguaje adecuado para describir esta realidad nueva que, como el Reino, como Dios mismo, es una realidad oscura, velada, enigm\u00e1tica, movilizante. Comprendida su naturaleza y atisbadas sus posibilidades cautivan al hombre y lo impulsan hacia su b\u00fasqueda y posesi\u00f3n.<\/p>\n<p>) Obligatoriedad de la decisi\u00f3n<br \/>\nPod\u00ed\u00ada haber cobijado este nuevo bloque de par\u00e1bolas bajo el t\u00ed\u00adtulo siguiente: \u00abLa comunicaci\u00f3n mediante la implicaci\u00f3n\u00bb. La raz\u00f3n est\u00e1 en que las par\u00e1bolas son una invitaci\u00f3n. Quien la recibe se ve directamente implicado en ella. Debe aceptarla o rechazarla. En uno u otro caso el oyente-lector debe tomar una decisi\u00f3n. Se convierte en dialogante con los interlocutores de las par\u00e1bolas y, en \u00faltima instancia, con el Parabolista. Yo las pens\u00e9 como invitaciones abiertas. Y, como todas, s\u00f3lo son eficaces en la respuesta, afirmativa o negativa, que debe dar el invitado. As\u00ed\u00ad lo ponen de manifiesto los dos deudores (Lc 7,36-50); la desobediencia obediente o la obediencia desobediente (Mt 21,28-32); el siervo y los siervos (Lc 17,7-10); el trigo y la ciza\u00f1a (Mt 13,24-30. 36-43); la red barredera (Mt 13,47-50); el pa\u00f1o nuevo (Mc 2,21-22); el vino nuevo y los odres nuevos (Mc 2,22); la construcci\u00f3n de la casa (Mt 7,24-27); los ni\u00f1os sentados en la plaza (Mt 11,16-19); el fuerte, el m\u00e1s fuerte y el fortalecido (Mc 3,27; Lc 11,24-26).<br \/>\n) Par\u00e1bolas de crecimiento<br \/>\nLas he llamado as\u00ed\u00ad porque tienen como base y punto de partida su poder interno de germinaci\u00f3n y de crecimiento. Quiero que el lector-oyente de las mismas se fije en \u00abel poder transformante de las par\u00e1bolas\u00bb. Estas son, fundamentalmente, \u00abpalabra-acontecimiento\u00bb. El hombre que las escucha o lee es situado ante su poder transformante, tiene que decidirse ante la posibilidad que le abre el Reino en relaci\u00f3n con la nueva comprensi\u00f3n del mundo y del hombre o quedarse en su propia cosmovisi\u00f3n. Con esta finalidad pronunci\u00e9 la semilla en s\u00ed\u00ad misma (Mc 4,26-29); el sembrador y su sementera (Mc 4,3-9. 13-20); el grano de mostaza (Mc 4,30-32); el fermento (Mt 13,33).<\/p>\n<p>Estas par\u00e1bolas no se imaginan el reino de Dios como un proceso evolutivo interno al mundo, y destinado a progresar irresistiblemente. Suponen siempre la mentalidad antigua seg\u00fan la cual \u00abes Dios el que hace crecer\u00bb (1 Cor 3,7); la germinaci\u00f3n y el crecimiento manifiestan la acci\u00f3n del Dios creador y es un signo de su bendici\u00f3n (G\u00e9n 8,22; Jer 5,24).<br \/>\n) Narraciones ejemplares<br \/>\nEn lugar de par\u00e1bolas he llamado narraciones ejemplares a cuatro relatos bell\u00ed\u00adsimos en los que no es necesario dar el salto de lo observable y cotidiano al terreno religioso. La ense\u00f1anza teol\u00f3gico-moral se halla dentro del relato mismo, sin necesidad de hacer transposiciones. En estas narraciones ejemplares, por muy ficticias que sean, he intentado ofrecer una imagen del Dios de la Biblia, de un Dios aut\u00e9ntico que act\u00faa soberanamente para llevar a cabo su plan de salvaci\u00f3n. Era necesario hacerlo as\u00ed\u00ad, porque los dirigentes espirituales del pueblo hab\u00ed\u00adan desfigurado la verdadera imagen de Dios, lo hab\u00ed\u00adan domesticado haci\u00e9ndole a su imagen y semejanza. Yo me manifest\u00e9 directamente en contra de dicha imagen y utilic\u00e9 estas cuatro narraciones ejemplares porque en ellas aparece directamente su mentalidad sin necesidad de tener que desvelar elementos imaginados o aleg\u00f3ricos que, casi siempre, son ambivalentes o polivalentes. Es preferible, en estos casos y en aras de la claridad, la narraci\u00f3n directa, aunque sea ficticia, porque se interpreta por s\u00ed\u00ad misma. Son las siguientes: el buen samaritano (Lc 10,30-37); el rico insensato (Lc 12,16-21); el rico ego\u00ed\u00adsta y el pobre L\u00e1zaro (Lc 16,19-31); el fariseo y el publicano (Lc 18,9-14).<br \/>\n) Nueva jerarqu\u00ed\u00ada de valores<br \/>\nPodr\u00ed\u00ada haber titulado estas cinco par\u00e1bolas como \u00abla realidad de lo inveros\u00ed\u00admil\u00bb. No lo hice as\u00ed\u00ad porque podr\u00ed\u00ada ser considerado como un t\u00ed\u00adtulo excesivamente abstracto. En realidad \u00abla nueva jerarqu\u00ed\u00ada de valores\u00bb traduce una realidad inveros\u00ed\u00admil en grado sumo. De hecho estas par\u00e1bolas son calificadas por int\u00e9rpretes cualificados de vuestro tiempo como extravagantes. Y las llaman as\u00ed\u00ad porque no se desarrollan simplemente partiendo de lo observado u observable en la naturaleza o en las relaciones humanas. En ellas se introducen rasgos tan inveros\u00ed\u00admiles que niegan la evidencia obtenida por la simple observaci\u00f3n. Contradicen las leyes conocidas en las relaciones interhumanas. Son las siguientes: salario igual para un trabajo desigual (Mt 20,1-16); el hijo pr\u00f3digo (Lc 15, 11-32); el deudor despiadado (Mt 18,23-35); el banquete mesi\u00e1nico (Mt 22,1-14); los invitados y el Invitante (Lc 14,7-10).<\/p>\n<p>) Responsabilidad personal<br \/>\nEl Dios al que yo ten\u00ed\u00ada que dar a conocer nos quiere como personas, no como objetos. En nuestra dimensi\u00f3n plenamente humana surge el problema ineludible de la \u00abresponsabilidad personal\u00bb. Este peque\u00f1o bloque de par\u00e1bolas tiene la finalidad de acentuarla. El administrador fiel (Lc 12,41-46); la concesi\u00f3n de los talentos (Mt 25,14-30), o de las minas (Lc 19,12-27) ponen de relieve el quehacer humano como exigencia ineludible de los dones recibidos de Dios. Y esto es muy importante. Sirve para destacar que el valor de nuestras vidas, de nuestra val\u00ed\u00ada personal, y el de nuestros bienes, se hallan en nuestro poder como una inversi\u00f3n ajena.<\/p>\n<p>Considero como una verdadera par\u00e1bola la que habitualmente es presentada como la descripci\u00f3n \u00abhist\u00f3rica\u00bb del juicio final llevado a cabo por el Hijo del hombre (Mt 25, 31-46). Es una par\u00e1bola con una infraestructura y unos elementos utilizados en su construcci\u00f3n que proceden de la apocal\u00ed\u00adptica. La interpretaci\u00f3n literal de la misma la ha hecho una grav\u00ed\u00adsima injusticia haci\u00e9ndola decir lo que ella no pretend\u00ed\u00ada en modo alguno afirmar. Es una par\u00e1bola cuyo t\u00ed\u00adtulo m\u00e1s adecuado ser\u00ed\u00ada \u00abla auditor\u00ed\u00ada m\u00e1s fiable\u00bb. La satisfacci\u00f3n por la buena gesti\u00f3n o la decepci\u00f3n ante la negligencia irresponsable de la misma la mostrar\u00e1 el Inversor de su capital al hacer el balance final de las cuentas en una auditor\u00ed\u00ada transparente. Ser\u00e1 \u00abla decisi\u00f3n del Hijo del hombre\u00bb. (Mt 25,31-46).<\/p>\n<p>) Una nueva familia<br \/>\nEl resultado de la acci\u00f3n de Dios y de la reacci\u00f3n del hombre, cuando ella es positiva, constituye \u00abuna nueva familia\u00bb. Yo hablo del nuevo nacimiento porque experiment\u00e9 intensamente el m\u00ed\u00ado. El principio fecundante del mismo es el Esp\u00ed\u00adritu, el poder de Dios. La nueva familia tiene su origen en el mundo de arriba, en Dios mismo. La pertenencia a ella se logra mediante un nuevo nacimiento, mediante el nacimiento de arriba. Es la gran novedad de la que yo he hablado como tema mayor en las par\u00e1bolas. Creo que en este campo deben considerarse conjuntamente la familia de Jes\u00fas, mi propia familia, (Mc 3,31-35) y la familia de Dios. La sentencia de Jes\u00fas sobre qui\u00e9n es su madre y qui\u00e9nes son sus hermanos tienen su punto de apoyo en el pensamiento de la de Dios.<\/p>\n<p>Este pensamiento era corriente en el juda\u00ed\u00adsmo, aunque m\u00e1s que hablar de la familia como tal se hablaba del pueblo de Dios, de aquellos que le pertenecen, de los cuales \u00e9l era el Padre y el Se\u00f1or. A este pensamiento a\u00f1ad\u00ed\u00ad yo, dijo Jes\u00fas, una interpretaci\u00f3n nueva que nos habla del misterio desconcertante de su persono. En el paso que se da de familia de Dios a la de Jes\u00fas van implicadas las pretensiones de situarse as\u00ed\u00ad mismo nivel de Dios. La pertenencia a la familia de Dios se halla ahora condicionada por la pertenencia a la familia de Jes\u00fas: \u00ab\u00e9se es mi hermano, mi hermana, mi madre\u00bb. En otras palabras, Jes\u00fas afirma de s\u00ed\u00ad mismo lo que Israel cre\u00ed\u00ada de su Dios.<br \/>\n) Encarnaci\u00f3n de las par\u00e1bolas<br \/>\nYo pronunci\u00e9 unas par\u00e1bolas que son un relato menor dentro del relato mayor, el microcosmo cristiano dentro del macrocosmo evang\u00e9lico. Como Parabolista de excepci\u00f3n he sido identificado, y no sin fundamento, con el Salvador que vive, ense\u00f1a y act\u00faa en nombre de Dios, cuya imagen comunica a los lectores del evangelio. Y, desde la coherencia total de mi vida, de mis ense\u00f1anzas y acciones, soy el revelador del Padre. Mi suerte \u00faltima fue la muerte, como castigo por la presentaci\u00f3n que hab\u00ed\u00ada hecho de Dios y que se hallaba en abierto contraste con la oficialmente establecida. Hasta en ese \u00faltimo momento, e incluso en el posterior de la Vida plena, me considero como la mejor Par\u00e1bola que Dios puede dirigir al hombre de todos los tiempos&#8230;<\/p>\n<p>5. Los exorcismos avalan mi autoridad<br \/>\nLa experiencia de mis exorcismos es sin\u00f3nima del reconocimiento del Reino: si yo arrojo los demonios con el dedo de Dios ello revela que ha llegado a vosotros el reino de Dios (Lc 11,20). Para m\u00ed\u00ad, los exorcismos no son actos de bondad o de poder; forman parte del drama escatol\u00f3gico que ya se halla presente y que Dios llevar\u00e1 a su consumaci\u00f3n. El texto citado afirma que dicho drama ya ha comenzado y que la fuerza liberadora de Dios ha hecho acto de presencia en mi lucha con los poderes hostiles del hombre y de Dios. Esto es lo que manifest\u00e9 en otras palabras: que el reino de Dios est\u00e1 dende vosotros (Lc 17,21).<\/p>\n<p>El problema de la posesi\u00f3n diab\u00f3lica tiene tres protagonistas: Dios, Satan\u00e1s, y el reino de Dios que irrumpe con mi y en mi presencia. se\u00f1or\u00ed\u00ado de Dios sobre el mundo es sin\u00f3nimo de su autoridad sobre los hombres. La comunidad cristiana vive de la seguridad y protecci\u00f3n de este se\u00f1or\u00ed\u00ado y lo \u00fanico que puede hacer Satan\u00e1s en su contra son intentos ineficaces contrarios a dicho poder (1 Tes 2,18; 1 Tim 5,15). A pesar de todos los ataques que la comunidad cristiana pueda sufrir siempre se ver\u00e1 protegida y arropada por la acci\u00f3n graciosa de Dios (2Cor 12,7; 1 Cor 5,5; 1Tim 1,20).<\/p>\n<p>Satan\u00e1s es pr\u00ed\u00adncipe de este y se atribuye a s\u00ed\u00ad mismo honores divinos (2Cor 4,4). En su arrogancia, incluso puede regalar el mundo a quien quiera (Lc 4,6:a prop\u00f3sito de las tentaciones de Jes\u00fas). Su casa es inexpugnable (Mc 3,27 y par.). Una convicci\u00f3n decisiva es que los hombres no pueden verse liberados de su poder por s\u00ed\u00ad mismos. Su acci\u00f3n destructora se extiende a todos los \u00e1mbitos de la vida; por ejemplo la hemorroisa se halla bajo el poder\u00ed\u00ado esclavizante de Satan\u00e1s (Lc 13,11.16).<\/p>\n<p>El portador del de Dios soy yo mismo, que pongo fin al reino de Satan\u00e1s. Yo soy el que he atado al fuerte (Mc 3,27ss); el que ha arrojado del cielo al \u00abacusador\u00bb (Apoc 12,10; Jn 12,31; Lc 10,18-19). A partir de ahora yo soy el juez \u00fanico. A Satan\u00e1s le queda un breve espacio de tiempo en la tierra (Apoc 12,12). Una dimensi\u00f3n esencial de los esp\u00ed\u00adritus malignos es la \u00f3n y tergiversaci\u00f3n de la del hombre creado por Dios seg\u00fan la suya propia, en la cual el centro de la personalidad, el \u00abYo\u00bb que quiere y act\u00faa conscientemente, ha sido perturbado por poderes extra\u00f1os, que pretenden corromper al hombre e incluso, a veces, destruirlo (Mc 5,5). El \u00abyo\u00bb ha sido tan paralizado, que aparecen los esp\u00ed\u00adritus como sujetos de la locuci\u00f3n. Hablan ellos en lugar del hombre destrozado. Es otro recurso para subrayar la perversidad de aquellos que impulsan al hombre al mal.<\/p>\n<p>Yo me reconoc\u00ed\u00ad y me autopresent\u00e9 como Aquel que quiebra el poder del diablo y de sus \u00e1ngeles -que son los demonios \u00abinferiores\u00bb, puesto que Satan\u00e1s es el jefe supremo-, porque en m\u00ed\u00ad se hizo patente el se\u00f1or\u00ed\u00ado de Dios para los hombres (Mt 12,28 y par.). Exactamente por eso la curaci\u00f3n de los posesos es un punto esencial de la informaci\u00f3n de los evangelios y del libro de los Hechos. Tambi\u00e9n es esencial acentuar que la expulsi\u00f3n de los demonios tiene lugar mediante una orden cursada en el poder de Dios, que hac\u00ed\u00ada yo mismo, y que se diferencia radicalmente de los conjuros realizados sobre los esp\u00ed\u00adritus recurriendo a los encantamientos y a la magia.<\/p>\n<p>Los demonios, en cuanto seres espirituales, poseen un conocimiento especial. Tienen que expresar este conocimiento describi\u00e9ndome con estas palabras: \u00abt\u00fa eres el santo de Dios\u00bb y esto recibe su formulaci\u00f3n desde su existencia propia en cuanto \u00abesp\u00ed\u00adritus inmundos\u00bb. Mi propia designaci\u00f3n y la suya propia definen a ambos como realidades opuestas y autoexcluyentes. Ellos y yo nos hallamos en polos opuestos; pertenecemos a mundos totalmente distintas. Los esp\u00ed\u00adritus conocen tambi\u00e9n su destino (Mt 8,29; Sant 2,19). El conocimiento de Jes\u00fas, que surge de la ciencia demon\u00ed\u00adaca, no es una confesi\u00f3n que Jes\u00fas quisiera suscitar; por eso, \u00e9l les prohibe proclamarlo. En mi actuaci\u00f3n con los esp\u00ed\u00adritus inmundos yo dej\u00e9 claramente marcada una trayectoria de radical oposici\u00f3n a ellos. La recojo en las tres escenas siguientes:<\/p>\n<p>1\u00c2\u00aa) En el de las , Satan\u00e1s es presentado como una voluntad absolutamente opuesta a Dios; tiene la pretensi\u00f3n de imponer sus criterios al mundo entero. La contraposici\u00f3n radical soy yo mismo en cuanto instaurador del reino de Dios, incluyendo en mi quehacer toda mi vida e incluso mi muerte. Esta escena se halla iluminada por aquella otra en la que Pedro se opon\u00ed\u00ada a mi plan (Mc 8,37 y par.) y, como consecuencia, le di el calificativo de \u00abSatan\u00e1s\u00bb. Notemos que Pedro piensa humanamente, con criterios humanos, no sat\u00e1nicamente. \u00bfExiste una identificaci\u00f3n entre estas dos clases de pensamiento? S\u00ed\u00ad, en cuanto reflejan la oposici\u00f3n a Dios en la que se enrola el hombre. Es sorprendente la sobriedad con que aparece mi vida como una lucha con Satan\u00e1s. Pero. toda ella es un S\u00ed\u00ad a Dios y un No a Satan\u00e1s.<\/p>\n<p>2\u00c2\u00aa) segunda lucha nos es ofrecida a prop\u00f3sito de la atribuci\u00f3n de los poderes de Jes\u00fas a Beelceb\u00fa (Mc 3,22-30). A trav\u00e9s de esta breve historia la comunidad cristiana nos ha ense\u00f1ado cosas muy importantes: la unidad extraordinariamente compacta del reino del mal bajo su jefe supremo, llamado aqu\u00ed\u00ad, despectivamente, Beelceb\u00fa, en lugar de Satan\u00e1s; los posesos no son simplemente unos hombrea los que mi mensaje sit\u00faa ante una decisi\u00f3n, sino hombres a los que Yo mismo libero de un poder que los esclaviza (Hch 10,38 y 1 Jn 3,8 hablan de la esclavitud impuesta por Satan\u00e1s y quebrada por mi presencia y actuaci\u00f3n). Dif\u00ed\u00adcilmente pueda definirse con m\u00e1s claridad la naturaleza, caracter\u00ed\u00adsticas y quehacer del diablo: Satan\u00e1s es el principio antidivino cuyo objetivo supremo es la opresi\u00f3n del hombre. En el polo opuesto me encuentro Yo mismo como autor de la vida y liberador de las esclavitudes m\u00e1s profundas del hombre.<\/p>\n<p>3\u00c2\u00aa) En la tercera escena, que es consecuencia de esta segunda historia, el \u00e1s fuerte at\u00f3 al \u00abfuerte\u00bb. Y esta desposesi\u00f3n de Satan\u00e1s habla no s\u00f3lo del poder de cada uno, sino, sobre todo, de su derecho. El tirano esclavizador nunca tiene raz\u00f3n. Siempre la tiene el Se\u00f1or liberador. El atar al fuerte y expulsarlo del cielo, de un lugar cercano a Dios, desde donde pod\u00ed\u00ada acusar a los hombres (Apoc 12,10) designan el mismo hecho (La representaci\u00f3n tiene como punto de partida la creencia antigua de que el demonio, Satan\u00e1s, por el mero hecho de ser esp\u00ed\u00adritu, por la consideraci\u00f3n \u00abdivina\u00bb de lo demon\u00ed\u00adaco, viv\u00ed\u00ada en las proximidades de Dios, aunque en un plano inferior a \u00e9l). De ah\u00ed\u00ad que atar al fuerte y expulsarlo del cielo expresen la misma realidad. (Mc 3,27; Lc 10,17-18). El poder del mal se halla estimulado por el Mal o por el Maligno. Su finalidad es la corrupci\u00f3n del hombre en todos los sentidos. El recurso esencial para ello ser\u00ed\u00ada mi eliminaci\u00f3n, porque mi se\u00f1or\u00ed\u00ado \u00fanico est\u00e1 ordenado a la salvaci\u00f3n de Dios. Mi persona, mi vida, mi muerte y resurrecci\u00f3n rompieron el poder del mal, de Satan\u00e1s y de sus subordinados.<\/p>\n<p>Una escenificaci\u00f3n maravillosa ofrec\u00ed\u00ad en esp\u00ed\u00adritus inmundos enviados a los (Mc 5,1-20). Esta es una de las narraciones evang\u00e9licas m\u00e1s sorprendentes. Existe en ella una serie de detalles pintorescos que \u00fanicamente concurren aqu\u00ed\u00ad: Mi conversaci\u00f3n con el esp\u00ed\u00adritu inmundo; en otras ocasiones me limito a darle la orden de abandonar al poseso. No es menos sorprendente el t\u00ed\u00adtulo que me da el poseso: del Dios-Alt\u00ed\u00adsimo, que pertenece m\u00e1s al terreno del culto helenista que del jud\u00ed\u00ado. Lo m\u00e1s chocante, sin duda, es la piara de los cerdos.<\/p>\n<p>Es claro que el evangelista Marcos quiere referirnos algo sensacional, aunque su finalidad nunca sea el sensacionalismo. Su recurso a \u00e9l est\u00e1 justificado en esta ocasi\u00f3n por su finalidad: demostrar superioridad y poder sobre demonio. Para ello crea un cuadro de excepcional belleza. Se trata de un milagro de curaci\u00f3n acompa\u00f1ado de la escenificaci\u00f3n del mismo. Para ello se afirma el tremendo grado de \u00abposesi\u00f3n\u00bb que se halla incluido en el nombre \u00ablegi\u00f3n\u00bb. Un nombre que apareci\u00f3 porque lo que m\u00e1s oprim\u00ed\u00ada y esclavizaba a nuestros contempor\u00e1neos eran las \u00ablegiones romanas\u00bb. Para acentuar la plena liberaci\u00f3n son enviados a los cerdos que se precipitan en el mar, que es el lugar donde viven los monstruos marinos y los esp\u00ed\u00adritus inmundos. Todos estos detalles pertenecen a la escenificaci\u00f3n. La legi\u00f3n, los cerdos y su destino constituyen el ropaje literario de la escena. A nadie debe ocurr\u00ed\u00adrsele pensar en la realidad hist\u00f3rico-objetiva de todos estos elementos, aunque, desgraciadamente, se haya hecho as\u00ed\u00ad muchas veces.<\/p>\n<p>Lo dicho sobre los exorcismos pod\u00ed\u00adamos hacerlo extensivo a las curaciones y milagros en general. \u00abAs\u00ed\u00ad como el historiador debe rechazar la credulidad, no debe aceptar tampoco la afirmaci\u00f3n priori de que no hay milagros ni puede haberlos. En sentido estricto, esto es una proposici\u00f3n filos\u00f3fica o teol\u00f3gica, no hist\u00f3rica. Todav\u00ed\u00ada en mayor medida debe rechazar el historiador la aseveraci\u00f3n -carente de fundamento y, de hecho, refutada- de Bultmann y de sus disc\u00ed\u00adpulos de que \u00abel hombre moderno no puede creer en milagros\u00bb. Ah\u00ed\u00ad est\u00e1, como dato emp\u00ed\u00adrico, el resultado de una encuesta realizada por Gallup en 1989, donde se revela que aproximadamente el 82% de los americanos actuales, hombre y mujeres presumiblemente de su tiempo (entre ellos, personas cultas y con \u00abmundo\u00bb), aceptan el enunciado de que hoy Dios realiza milagros. \u00bfC\u00f3mo van a decirme Bultmann y compa\u00f1\u00ed\u00ada lo que el hombre moderno puede hacer, cuando dispongo de datos sociol\u00f3gicos probatorios de que el hombre moderno hace eso mismo?\u00bb<br \/>\nOtros eruditos afirman que no hay una diferencia real, objetiva, entre milagros y magia (M. Smith. D. Aune. y J. D. Crossan). Frente a ellos me veo obligado a subrayar lo siguiente:\u00bbson dos modelos ideales situados a ambos extremos de un espectro de experiencia religiosa. Vamos a colocar a un extremo del espectro el modelo ideal de la magia y al otro el del milagro:<\/p>\n<p>1. Poder autom\u00e1tico pose\u00ed\u00addo por un mago.<br \/>\n2. En virtud de f\u00f3rmulas y ritos secretos<br \/>\n3. Con la resultante presi\u00f3n sobre los poderes divinos por parte de seres humanos<br \/>\n4. En b\u00fasqueda de soluciones r\u00e1pidas a problemas pr\u00e1cticos determinados.<br \/>\n5. Suele llevar la impronta del individualismo y del esp\u00ed\u00adritu de comunidad de fe.<\/p>\n<p>1. Fe en un Dios personal al que es preciso someter la propia voluntad en la oraci\u00f3n.<br \/>\n2. Una permanente comunidad de fe.<br \/>\n3. Una manifestaci\u00f3n p\u00fablica del poder de Dios.<br \/>\n4. No sujeta a un rito o f\u00f3rmula.<br \/>\n5. Destaca la persistencia en la iniciativa.<br \/>\nDel estudio comparativo se deduce que los papiros m\u00e1gicos griegos suelen reflejar el modelo ideal de magia, aunque a veces presentan elementos de oraci\u00f3n y de humilde s\u00faplica. Del mismo modo, en los evangelios, la mayor parte de las curaciones realizadas por Jes\u00fas tienden a situarse en el extremo del espectro correspondiente a los milagros, aunque algunas, como la curaci\u00f3n de la hemorroisa, tienen elementos afines a la magia.<\/p>\n<p>En resumen, yo no creo que la integraci\u00f3n de milagro y magia en un fen\u00f3meno uniforme sea \u00fatil ni haga justicia a la complejidad de los datos. Por eso me parece que Smith y Crossan no aciertan al describir a Jes\u00fas como un mago jud\u00ed\u00ado. La categor\u00ed\u00ada de taumaturgo est\u00e1 m\u00e1s en correspondencia con los textos evang\u00e9licos (si Crossan y Aune quieren incluir en ella a Apolonio de Tiana, por m\u00ed\u00ad no hay inconveniente). Adem\u00e1s presenta una mayor utilidad, ya que proporciona un punto de partida menos pol\u00e9mico y con menor carga emocional para examinar y evaluar los datos. Hemos tomado la comparaci\u00f3n precedente de J. P. Meier, 11\/1, p. 40-41 porque las considero especialmente pr\u00f3ximas a mi pensamiento.<\/p>\n<p>6. La conciencia como principio de mi actuaci\u00f3n<br \/>\nLa posible repetici\u00f3n de alguna de las consideraciones hechas en el punto anterior las vemos justificadas desde el provecho pedag\u00f3gico que reporta. A partir de ahora devolvemos la palabra a Jes\u00fas. Yo manifest\u00e9 la conciencia que ten\u00ed\u00ada de m\u00ed\u00ad mismo en las acciones y declaraciones justificativas de mi modo de ser y actuar. Mis obras extraordinarias, particularmente los exorcismos y curaciones que realizaba, no fueron negadas ni siquiera por mis enemigos, aunque las atribuyesen al poder del Maligno (Mc 3,20-30) o, en las pol\u00e9micas posteriores, a alg\u00fan poder m\u00e1gico. Naturalmente que yo, y tambi\u00e9n mis disc\u00ed\u00adpulos, las atribu\u00ed\u00adamos al Esp\u00ed\u00adritu de Dios (Mc 3,29-30; Mt 12,28). Bultmann y otros int\u00e9rpretes de su l\u00ed\u00adnea las consideran como historias tard\u00ed\u00adamente inventadas. Estas acciones extraordinarias eran esperadas y atribuidas a personas religiosas especialmente actuadas por el Esp\u00ed\u00adritu. Adem\u00e1s, como acent\u00faa N. Perrin, las historias transmitidas por los evangelios sobre este particular pertenecen al primer estadio de la tradici\u00f3n.<\/p>\n<p>Nada hay m\u00e1s cierto acerca de mi persona que la consideraci\u00f3n por parte de mis contempor\u00e1neos como un exorcista y un curador de enfermedades. En comparaci\u00f3n con los paralelismos paganos, como Apolonio de Tiana -del que acabamos de decir que ser\u00ed\u00ada el m\u00e1s pr\u00f3ximo a mi-destacan las acciones extraordinarias realizadas por m\u00ed\u00ad dentro del contexto de la vida jud\u00ed\u00ada y de mi doctrina escatol\u00f3gica. Mis acciones extraordinarias no pretend\u00ed\u00adan simplemente ayudar a una persona necesitada. Eran un medio concreto para proclamar y realizar el triunfo de Dios sobre los poderes del mal en la hora final. Los milagros eran signos y realizaciones parciales de lo que deb\u00ed\u00ada aparecer plenamente en el Reino.<\/p>\n<p>El recurso a los m\u00e9todos psicol\u00f3gicos para explicar estas acciones extraordinarias, desconociendo la naturaleza \u00ed\u00adntima de los milagros, no est\u00e1 justificado por la ex\u00e9gesis hist\u00f3rica- lo pusimos de manifiesto en el punto anterior- sino por los principios filos\u00f3ficos sobre lo que Dios puede o no puede realizar en el mundo. Pero un \u00aba priori\u00bb raras veces dura mucho tiempo.<\/p>\n<p>Si no pod\u00e9is reconstruir mis \u00ed\u00adsimas palabras, s\u00ed\u00ad pod\u00e9is llegar a percibir mi voz, mi forma de ser, de pensar y de actuar. De estos diversos aspectos pod\u00e9is deducir la extraordinaria conciencia que ten\u00ed\u00ada de m\u00ed\u00ad mismo, de mi autoridad indiscutible que me situaba por encima de Mois\u00e9s y de cualquier otro profeta y, por supuesto, muy por encima de los doctores-escribas de mi tiempo. La autoridad de mi ense\u00f1anza ciertamente no me ven\u00ed\u00ada de fuera, o no me ven\u00ed\u00ada \u00abs\u00f3lo\u00bb de fuera, al estilo de los maestros de la \u00e9poca a los que nos hemos referido (Mc 1,22-24. 27): la pose\u00ed\u00ada mi misma persona, de modo que mi ense\u00f1anza entra\u00f1aba un acto de poder (= exous\u00ed\u00ada); era superior a la de otros profetas. Los que me escuchaban pod\u00ed\u00adan considerarse bienaventurados y su aceptaci\u00f3n o rechazo eran sin\u00f3nimos de la acogida o del desprecio de Dios mismo (Lc 11,32; 10,23; 16,16)&#8230;<\/p>\n<p>Mis palabras son determinantes de la solidez con la que el hombre construye su vida. La decisi\u00f3n positiva ante ellas equivale a la construcci\u00f3n sobre roca; la indiferencia o actitud negativa ante ellas significa edificar sobre arena: todo pasa, ellas permanecen (Mt 7,24-32; Mc 13,31). Ellas son el punto supremo referencial de la propia vida por encima de los dem\u00e1s valores absolutos como la familia (Mc 3,31-35). Mi palabra no s\u00f3lo es la flecha que indica el verdadero camino que conduce al reino de Dios y a la puerta de entrada en \u00e9l. Ella misma es \u00abla puerta\u00bb y \u00abel camino\u00bb (Mt 7,13; Mc 10,1722; Jn 14,6).<\/p>\n<p>La peculiaridad de mi lenguaje no s\u00f3lo supera la autoridad de los rabinos, de los escribas, repetidores de las palabras de la Escritura, de la inspiraci\u00f3n prof\u00e9tica alentada por el Esp\u00ed\u00adritu divino, sino que en ellas se trasluce el poder divino de la persona que las pronuncia. Un poder capaz de vencer al mal y al Maligno en virtud de la presencia de Dios en \u00e9l a quien hace presente entre nosotros (J. Delorme). La eficacia de su palabra operante es un signo de la presencia escatol\u00f3gica del reino de Dios y de la extraordinaria categor\u00ed\u00ada de la Palabra que anticipa la presencia del reino escatol\u00f3gico.<\/p>\n<p>Seg\u00fan nuestro modo com\u00fan de hablar la palabra de Jes\u00fas ha sido bautizada por nosotros como una sacramental: El, y su palabra, o \u00e9l a trav\u00e9s de su palabra anuncia una realidad y, al mismo tiempo, la hace presente o, dicho de otro modo, presencializa aquello que anuncia. Aunque no lo diga con estas palabras, \u00e9l es plenamente consciente de ello. Lo puse particularmente de relieve en las par\u00e1bolas cuyo denominador com\u00fan es la da de . Pero de ellas ya hablamos m\u00e1s arriba.<\/p>\n<p>7. Los \u00abYo soy\u00bb<br \/>\nLa presentaci\u00f3n del autorretrato de Jes\u00fas nos ha obligado a cambiar frecuentemente de persona para que \u00e9l pudiese hablar directamente. En este \u00falti ,~o~~,~~artado estttrabajo ya nos ha sidoVpo &#8216;uno de sus portavoces m\u00e1s cualificados, como es el evangelista Juan. El se ha propuesto poner en su boca, mediante la f\u00f3rmula \u00abYo soy\u00bb, toda la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica que en sus comunidades se hab\u00ed\u00ada sido hecho sobre \u00e9l. En el cuarto evangelio, la f\u00f3rmula nunca es una expresi\u00f3n utilizada para la identificaci\u00f3n de las personas por las que preguntamos. Siempre es una \u00f3rmula epif\u00e1nica o de revelaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La forma m\u00e1s frecuente a\u00f1ade al \u00abYo soy\u00bb una precisi\u00f3n, como las que enumeramos a continuaci\u00f3n: \u00abYo soy el pan de la vida\u00bb; \u00abYo soy la luz del mundo\u00bb; \u00abYo soy la puerta de las ovejas\u00bb; \u00abYo soy el buen pastor\u00bb; \u00abYo soy la resurrecci\u00f3n y la vida\u00bb; \u00abYo soy el camino, la verdad y la vida\u00bb, \u00abYo soy la vid verdadera\u00bb. \u00bfPuede urgirse que son siete las precisiones a\u00f1adidas al Yo soy? Probablemente s\u00ed\u00ad. Se nos estar\u00ed\u00ada diciendo, mediante el simbolismo del n\u00famero siete, que significa plenitud y perfecci\u00f3n, que Jes\u00fas es todo lo que el hombre necesita o, viceversa, que lo buscado por el hombre se encuentra en Jes\u00fas. T\u00e9ngase en cuenta que todas las precisiones a\u00f1adidas al Yo soy, tanto las que suenan a lenguaje directo como las que son claramente simb\u00f3licas, se hallan en relaci\u00f3n la vida, que es Jes\u00fas mismo y que \u00e9l comunica a los creyentes. Todas las precisiones tienen su centro de gravedad en la afirmaci\u00f3n cristol\u00f3gica siguiente: cree en \u00e9l tiene la vida eterna (Jn 3,16).<\/p>\n<p>En estos \u00abYo soy\u00bb se halla concentrada toda la revelaci\u00f3n por Jes\u00fas. \u00bfQu\u00e9 es lo que Jes\u00fas revela? \u00bfQu\u00e9 nos comunica como int\u00e9rprete de Dios? Sencilla y llanamente una sola cosa: que \u00e9l es el Revelador. Revelador y revelaci\u00f3n constituyen una \u00fanica realidad que Dios quiso vincular a la persona de Jes\u00fas de Nazaret. Mediante los \u00abYo soy\u00bb se nos est\u00e1 diciendo que la revelaci\u00f3n de Dios es un don absoluto, una gracia inimaginable, que lleva impl\u00ed\u00adcita la concesi\u00f3n de la salud o de la salvaci\u00f3n eterna. Esto, a su vez, significa la relativizaci\u00f3n absoluta de lo que el hombre se cree: el hombre piensa que tiene pan suficiente, pero se muere de hambre; se imagina haber descifrado todos los enigmas pero, en definitiva, vive en la oscuridad, cargado de interrogantes; le falta la luz; se felicita por la posesi\u00f3n de la vid como s\u00ed\u00admbolo de la felicidad, pero \u00e9l mismo est\u00e1 convencido de que la verdadera dicha se le escapa.<\/p>\n<p>Debemos reconocer, sin embargo, que tanto el descubrimiento de la realidad gozosa que se esconde detr\u00e1s de la presentaci\u00f3n de Jes\u00fas en sus \u00abYo soy\u00bb, como el convencimiento de que el mundo vive de apariencia y cargado de oscuridad y de tinieblas, s\u00f3lo es posible desde la aceptaci\u00f3n de Jes\u00fas como el revelador del Padre o desde la autopresentaci\u00f3n de Jes\u00fas como el \u00abYo soy el Revelador\u00bb.<\/p>\n<p>Para resaltar todo lo posible el alcance de los \u00abYo soy\u00bb el evangelista ha echado mano de todos sus literarios En primer lugar menciona siempre el pronombre personal de primera persona \u00abYo\u00bb. El verbo griego no necesita que se le antepongo o se le posponga el pronombre personal. Bastaba, por tanto, con decir: \u00absoy el pan vivo, soy la luz, soy la puerta&#8230;\u00bb El evangelista hace una excepci\u00f3n a la regla general y siempre antepone el \u00abYo\u00bb a lo que va a decir de \u00e9l. \u00bfPor qu\u00e9 y para qu\u00e9? Para que el lector se fije en la persona que habla; para poner de relieve su importancia; para subrayar su personalidad y dimensi\u00f3n \u00fanicas.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n es un recurso literario importante la estructuraci\u00f3n que da a estos proverbios o sentencias. Hablando de forma gen\u00e9rica tienen dos parles: en la primera se presenta la \u00f3n, por ejemplo \u00abYo soy el pan vivo\u00bb; en la segunda se habla de promesa, por ejemplo, \u00abquien venga a m\u00ed\u00ad no tendr\u00e1 m\u00e1s hambre\u00bb. Revelaci\u00f3n y promesa. Tanto en la una como en la otra se acent\u00faan dos aspectos. A la \u00f3n, por ejemplo \u00abYo soy\u00bb se a\u00f1ade una precisi\u00f3n \u00abel pan vivo, la luz&#8230;\u00bb con las consiguientes connotaciones. La consta de una \u00f3n, \u00abquien venga a m\u00ed\u00ad o si alguien viene a mi\u00bb de una t\u00ed\u00ada, \u00abno tendr\u00e1 m\u00e1s hambre, no caminar\u00e1 en tinieblas, tendr\u00e1 la vida&#8230;\u00bb<br \/>\nMediante estos recursos literarios se est\u00e1 diciendo que en los \u00abYo soy\u00bb se dan cita dos cosas igualmente fundamentales. Por un lado se trata de sentencias o proverbios que son verdadero anuncio evang\u00e9lico, aut\u00e9ntica predicaci\u00f3n cristiana. M\u00e1s a\u00fan, podr\u00ed\u00adamos afirmar que son como la quinta esencia del evangelio. Otro aspecto esencial de los \u00abYo soy\u00bb, en cuanto que son la autorrevelaci\u00f3n de Dios manifestado en Cristo, es su poder de interpelar al hombre; ellos le colocan ante la decisi\u00f3n; el hombre se siente obligado a optar por el \u00abYo soy\u00bb o por aquello que s\u00f3lo es en apariencia.<\/p>\n<p>El \u00abYo soy\u00bb es utilizado otras veces de absoluta, sin precisi\u00f3n alguna: \u00abOs lo digo antes de que suceda para que, cuando suceda, cre\u00e1is que soy\u00bb (Jn 13,19; otros textos interesantes tenemos en Jn 8,24. 32. 58). En cualquiera de los casos, tanto si la f\u00f3rmula es utilizada con una precisi\u00f3n o de forma absoluta, se trata de poner de relieve la dignidad excepcional de Jes\u00fas. La aceptaci\u00f3n del Yo soy nos traslada al terreno de la fe y de la vida.<\/p>\n<p>Nuestra f\u00f3rmula es utilizada tambi\u00e9n un participio: \u00abYo soy el que te hablo\u00bb (a la Samaritana, Jn 4,26). \u00abYo soy el testigo que, con el Padre, da un testimonio verdadero\u00bb (en una discusi\u00f3n con los jud\u00ed\u00ados, Jn 8,18).<\/p>\n<p>Esta sorprendente densidad de significado vinculado a la f\u00f3rmula en cuesti\u00f3n tiene \u00faltiples antecedentes. Sus \u00faltimas ra\u00ed\u00adces las tenemos en el A. T.: es la misma f\u00f3rmula utilizada por Dios para presentarse o definirse: \u00abYo soy el que soy\u00bb. \u00abYo soy\u00bb. \u00abYo soy Yahv\u00e9, tu Dios\u00bb. \u00abYo soy Yahv\u00e9, el \u00fanico, y. no hay otro\u00bb (Ex 3,14; 20,1-2; Is 45,5. 6&#8230;).<\/p>\n<p>La mayor\u00ed\u00ada de las precisiones a\u00f1adidas a los \u00abYo soy\u00bb son bien conocidas del A. T., del juda\u00ed\u00adsmo contempor\u00e1neo de Jes\u00fas y de los monjes de Qumran. Pensemos en el pan, la luz, la resurrecci\u00f3n y la vida, el camino, la verdad y la vida. Una terminolog\u00ed\u00ada que apuntaba hacia el bien supremo, hacia la salud-salvaci\u00f3n que ser\u00ed\u00ada tra\u00ed\u00adda por el Hijo del hombre o por el Mes\u00ed\u00adas cuando hiciese su aparici\u00f3n en nuestro mundo. Teniendo esto en cuenta los \u00abYo soy\u00bb son la presentaci\u00f3n de Jes\u00fas como el cumplidor de las antiguas esperanzas. Se est\u00e1 diciendo de este modo a los lectores del evangelio que Jes\u00fas, como cumplidor de las esperanzas salv\u00ed\u00adficas escatol\u00f3gicas (la salvaci\u00f3n esperada para los \u00faltimos tiempos) invita ya ahora, aqu\u00ed\u00ad y a m\u00ed\u00ad a la participaci\u00f3n en aquello que \u00e9l es para el hombre: el pan, la luz, la vida.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n es posible que haya influido en el uso de la f\u00f3rmula \u00abYo soy\u00bb el entorno cultural en el que otros \u00abreveladores\u00bb se presentaban con an\u00e1logas pretensiones de ser camino, verdad, vida, luz. Muy probablemente \u00e9ste ser\u00ed\u00ada el caso c\u00e9lebre de Sim\u00f3n Mago (Hch 8,9-11). No obstante la f\u00f3rmula utilizada por Juan carece de tono pol\u00e9mico y su car\u00e1cter es totalmente positivo, centrado en la exclusividad de la persona y del significado de Jes\u00fas&#8230;<\/p>\n<p>Tal vez sea necesario, para mayor exactitud, hacer una distinci\u00f3n. Cuando el \u00abYo soy\u00bb es utilizado como el resumen o la s\u00ed\u00adntesis de las dos grandes alegor\u00ed\u00adas, la del pastor y la de la vid: Yo soy el \u00abbuen pastor\u00bb, yo soy la vid \u00abverdadera\u00bb, muy probablemente estamos ante una \u00f3rmula de reconocimiento. Mediante los adjetivos \u00abbueno y verdadero\u00bb, que hemos entrecomillado, se acentuar\u00ed\u00ada pol\u00e9micamente la exclusividad de Jes\u00fas en ese terreno. Se estar\u00ed\u00ada diciendo que s\u00f3lo \u00e9l es el pastor, que s\u00f3lo \u00e9l es la vid, frente a otros que ten\u00ed\u00adan la pretensi\u00f3n de serlo (procedentes del mundo de la gnosis). Si bien es cierto que las dos met\u00e1foras son bien conocidas del A. T., no lo es menos que la f\u00f3rmula como tal \u00abYo soy el pastor o la vid\u00bb no se halla en \u00e9l, y s\u00ed\u00ad en las distintas corrientes gn\u00f3sticas. En los dem\u00e1s casos tenemos siempre una \u00f3rmula de identificaci\u00f3n, en el sentido siguiente: Jes\u00fas, en cuanto Logos o Palabra encarnada, es lo que se dice en los \u00abYo soy\u00bb. Nunca es una mera f\u00f3rmula de identificaci\u00f3n en el plano humano, como ya apuntamos al principio.<\/p>\n<p>La f\u00f3rmula \u00abYo soy\u00bb nos sit\u00faa en el terreno de la gran revelaci\u00f3n. Al trasladar a Jes\u00fas una f\u00f3rmula que designaba la \u00abexclusividad\u00bb de Yahv\u00e9, se pone de relieve su \u00fanica, la que corresponde al revelador \u00faltimo y definitivo de Dios. Su \u00f3n es \u00f3n y promesa. Nos dice qui\u00e9n es Cristo y lo que Cristo significa. As\u00ed\u00ad se juntan en ella la dimensi\u00f3n cristol\u00f3gica y la soteriol\u00f3gica. Las precisiones a\u00f1adidas presentan a Jes\u00fas como el don de Dios para los hombres. Esto significa que la raz\u00f3n \u00faltima en la utilizaci\u00f3n del \u00abYo soy\u00bb es de tipo existencial. Jes\u00fas es lo que el hombre necesita, la respuesta a sus interrogantes y deseos: luz, verdad, vida, seguridad&#8230;<\/p>\n<p>BIBL. \u2014 al Nuevo Testamento. La Casa de la Biblia, 1995, donde se podr\u00e1n encontrar los diversos aspectos desarrollados aqu\u00ed\u00ad. FELIPE F. RAMos, Reino en Par\u00e1bolas,, Salamanca, 1996; FELIPE F. RAMOS, milagros \u00bfliberan o encadenan?, Torre del Mar, M\u00e1laga, 1999; JOHN P. MEIER, jud\u00ed\u00ado marginal \u00abNueva visi\u00f3n del jes\u00fas hist\u00f3rico\u00bb, I. 1998. &#8211; 11\/1, 1999, edit. Verbo Divino; J. D. CROSSAN, \u00fas: \u00abVida de un campesino jud\u00ed\u00ado\u00bb, Cr\u00ed\u00adtica, Barcelona, 1994.<\/p>\n<p>F Ramos<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfQu\u00e9 nos dice Jes\u00fas de s\u00ed\u00ad mismo? DJN \u00c2\u00a0 SUMARIO: 1. \u00f3n. \u2014 2. Mi salida de Nazaret: a) Primer acercamiento a Juan el Bautista. b) La teofan\u00ed\u00ada bautismal. c) Comparaci\u00f3n expl\u00ed\u00adcita con Juan. \u2014 3. 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