{"id":15522,"date":"2016-02-05T10:06:50","date_gmt":"2016-02-05T15:06:50","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/conflictos-de-jesus\/"},"modified":"2016-02-05T10:06:50","modified_gmt":"2016-02-05T15:06:50","slug":"conflictos-de-jesus","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/conflictos-de-jesus\/","title":{"rendered":"CONFLICTOS DE JESUS"},"content":{"rendered":"<p>DJN<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nSUMARIO: metodol\u00f3gica. &#8211; 1. Presencia de los grupos en los evangelios. &#8211; 2. Planteamiento del conflicto. -3. El choque inicial: inversion de valores. &#8211; 4. Pecadores frente a justos. &#8211; 5. Exposicion doctrinal. &#8211; 6. Contraste con las instituciones farisaicas: 6.1. La ley. 6.2. El s\u00e1bado. 6.3. El templo. 6.4. El nivel moral. &#8211; 7. El desenlace.<\/p>\n<p>NOTA METODOL\u00ed\u201cGICA<br \/>\nA la metodolog\u00ed\u00ada general sobre la composici\u00f3n de los evangelios y su garant\u00ed\u00ada hist\u00f3rica, hay que afiad\u00ed\u00adr aqu\u00ed\u00ad la observaci\u00f3n especial, y por lo dem\u00e1s elemental, de que, al no tener sobre el tema m\u00e1s fuentes que los propios evangelios, lo que vamos a ver es la descripci\u00f3n que unos perseguidos hacen de sus perseguidores. Los evangelistas son sin duda narradores honrados y veraces, pero no debe olvidarse esta circunstancia. La divulgaci\u00f3n de la tradici\u00f3n sobre Jes\u00fas, coincidente con este \u00faltimo per\u00ed\u00adodo de la naci\u00f3n jud\u00ed\u00ada, ha encontrado la hostilidad de los mismos grupos que se opusieron a \u00e9l: primero los pont\u00ed\u00adfices y saduceos por reacci\u00f3n contra los ap\u00f3stoles que predican la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas y les acusan de ser los responsables directos de su muerte (ver He 4,1-7; 5,17.27), y despu\u00e9s los fariseos (He 6,12; 7,58; 23,6-8). Por otra parte, los evangelios casi siempre los citan en plural, un poco globalmente, o sea su oposici\u00f3n no les interesa como objeto de historia concreta que exija precisar qui\u00e9nes intervienen, sino como frente hostil, por tanto \u00fanico, y en cuanto que provoca el debate que da lugar a la respuesta o ense\u00f1anza de Jes\u00fas. Independientemente de qui\u00e9nes intervengan, la oposici\u00f3n tiene siempre el mismo color. Por todo lo cual, no es extra\u00f1o, ni tampoco tiene trascendencia el hecho de que los evangelistas puedan a veces fusionarlos o confundirlos dentro de ese mismo frente.<\/p>\n<p>La posibilidad de confusi\u00f3n se acent\u00faa con la distancia respecto de los hechos narrados. La cr\u00ed\u00adtica actual parte por eso de los evangelios m\u00e1s tempranos, Marcos y Lucas, donde s\u00ed\u00ad es posible alguna aproximaci\u00f3n segura. Mateo, adem\u00e1s de aparecer un poco m\u00e1s tarde, ofrece al respecto un problema especial. Y es que \u00e9l escribe en primera instancia para lo comunidad judeocristiana, dentro de la cual la hostilidad exterior de los fariseos encuentra la colaboraci\u00f3n de los judaizantes, que eran judios convertidos que no s\u00f3lo no renunciaban a su credo jud\u00ed\u00ado, sino que quer\u00ed\u00adan anteponerlo al cristiano. Un grav\u00ed\u00adsimo problema (ver He 15; Gal 1-5; Sant 2,14ss; etc.) que aumentaba en esta comunidad la necesidad de argumentos para resistir. De ah\u00ed\u00ad que en la pintura de los enemigos Mateo propenda a recargar las tintas negativas. Su informaci\u00f3n sobre ellos es sin duda la m\u00e1s abundante, y en substancia responde a la verdad hist\u00f3rica que conocemos por otros textos, pero es claro que su tonalidad debe ser muy rebajada, particularmente en los cap\u00ed\u00adtulos donde m\u00e1s se nota la mano secundaria de su composici\u00f3n, como el Discurso del Monte, y sobre todo el tan agresivo cap. 23, en el que la repetici\u00f3n de los siete ayes e hip\u00f3critas (in\u00famero t\u00ed\u00adpico de Mateo!) dentro de toda la letan\u00ed\u00ada en gradaci\u00f3n ascendente hasta el asesinato final presenta un cuadro en verdad espeluznante. Este texto ha sido muy frecuentado y ha contribuido mucho a formar la imagen negativa que del juda\u00ed\u00adsmo ha circulado en la Iglesia Cat\u00f3lica hasta la rectificaci\u00f3n del Vaticano II y la m\u00e1s reciente del papa Juan Pablo II. Pero es claro que para el prop\u00f3sito de tocar la historia no se debe empezar por \u00e9l. En cuanto a Juan, desde su atalaya teol\u00f3gica se fija menos en estos detalles: generaliza con frecuencia -\u00ablos jud\u00ed\u00ados\u00bb, \u00ablos jefes o magistrados\u00bb-, o hace emparejamientos poco veros\u00ed\u00admiles -sacerdotes con fariseos o escribas en Jerusal\u00e9n-. Por eso apenas se le tiene en cuenta en este tema. De cualquier forma, no dejaremos de citarlos a todos cuando proceda, o simplemente como confirmaci\u00f3n.<\/p>\n<p>1. Presencia de los grupos en los evangelios<br \/>\nDe los grupos descritos en el art\u00ed\u00adculo -> enemigos, los esenios no aparecen en los evangelios, sin duda por su vida retirada. De los celotas no hay m\u00e1s menci\u00f3n que el apodo, nada menos que de uno de los ap\u00f3stoles de Jes\u00fas, Sim\u00f3n \u00abel (o llamado el) celota\u00bb, y s\u00f3lo en la tradici\u00f3n lucana (Lc 6,15; He 1,13), ya que Marcos y Mateo le apodan \u00abel cananeo\u00bb (Mc 3,18; Mt 10,4). Podr\u00ed\u00ada ser indicativo de procedencia, pero nada se sabe de \u00e9l. Impl\u00ed\u00adcitamente quiz\u00e1 podr\u00ed\u00adan verse celotas en episodios sangrientos a los que se alude (Mc 15,7; Lc 13,1-44;23,19), pero no es seguro. Un grupo no descrito por ser irrelevante y que s\u00ed\u00ad aparece es el de \u00ablos herodianos\u00bb (Mc 3,6 y 12,13p). Debieron ser partidarios de Herodes Antipas, a quienes los fariseos odiaban sin duda por eso mismo, pero que, no obstante, pudieron servirse de ellos contra Jes\u00fas en alguna cuesti\u00f3n coyuntural relacionada con el tetrarca.<\/p>\n<p>Como enemigos quedan en escena s\u00f3lo los fariseos y los saduceos, aparte, claro est\u00e1, los escribas de uno u otro partido. Y seg\u00fan lo dicho m\u00e1s arriba, pueden distinguirse con bastante seguridad dos grandes escenarios, no s\u00f3lo por los actores que intervienen, sino tambi\u00e9n por el argumento: Galilea y Jerusal\u00e9n. En Galilea, y coyunturalmente en regiones lim\u00ed\u00adtrofes, se desarrolla la primera y m\u00e1s importante actividad de Jes\u00fas: ah\u00ed\u00ad se encuentra con los due\u00f1os de la situaci\u00f3n, los fariseos. Y en el \u00e1rea de Jerusal\u00e9n, donde transcurre su \u00faltima etapa, los oponentes principales son los saduceos y los pont\u00ed\u00adfices. M\u00e1s secundarios y menos seguros o precisos, pero en todo caso irrelevantes, son los emparejamientos que se hacen en los dos escenarios. As\u00ed\u00ad, el muy frecuente de los escribas con los fariseos (Mc 2,16; Lc 5,17; Mt 5,20; etc), que, como ideolog\u00ed\u00ada de partido viene a ser una redundancia, si bien podr\u00ed\u00ada explicarse como precisi\u00f3n de la presencia de expertos en el caso. M\u00e1s achacable a la confusi\u00f3n del frente es el \u00fanico caso de saduceos en Galilea (Mt 16, 1.6.11.12); hay otro (Mt 3,7; ver Mc 1,5), pero se refiere a Juan Bautista, y es m\u00e1s veros\u00ed\u00admil por el lugar donde sucede, el Jord\u00e1n, pr\u00f3ximo a Jeric\u00f3, que era residencia habitual de sacerdotes y levitas. En Jerusal\u00e9n puede ser secundaria la pareja con fariseos, pero no necesariamente siempre, ya que se sabe que all\u00ed\u00ad hab\u00ed\u00ada fariseos, incluso en el Sanedr\u00ed\u00adn y, seg\u00fan algunos autores, en mayor\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>Pero lo que de verdad importa es el argumento. El conflicto que genera el debate doctrinal sobre nuestro tema, o sea sobre los dogmas del juda\u00ed\u00adsmo, se ventila en el primer escenario con los fariseos y sus escribas. Los saduceos no litigan en este terreno. El \u00fanico caso registrado versa sobre su tesis acerca de la resurrecci\u00f3n de los muertos, tesis que para la ortodoxia jud\u00ed\u00ada no era un dogma sino una herej\u00ed\u00ada que tambi\u00e9n los fariseos rechazaban; y en \u00e9l Jes\u00fas se muestra muy suave, no condena ni fustiga, \u00abest\u00e1is en un error\u00bb les dice simplemente (Mc 12,18-27p). El resto de su predicaci\u00f3n en Jerusal\u00e9n no toca nuestro conflicto. \u00danicamente, los saduceos y los pont\u00ed\u00adfices se escudaron, s\u00ed\u00ad, en el punto central del dogma jud\u00ed\u00ado, esto es el Templo, seg\u00fan ellos profanado por Jes\u00fas, pero fue un mero pretexto para apoyar la condena a muerte, la cual fue a su vez una decisi\u00f3n m\u00e1s que nada de conveniencia pol\u00ed\u00adtica (Mc 14, 55-64p)<br \/>\nResulta as\u00ed\u00ad que el grupo que fue enemigo de Jes\u00fas pr\u00e1cticamente \u00fanico en el terreno doctrinal viene a ser, por casual o quiz\u00e1 providencial raz\u00f3n hist\u00f3rica, el juda\u00ed\u00adsmo oficial y el \u00fanico o principal enemigo de su Iglesia. Para sus v\u00ed\u00adctimas, los enemigos nunca presentan una imagen positiva, y es obvio que la de los fariseos sea especialmente negativa como impresi\u00f3n general. Como atenuante hay que citar los casos singulares de relaci\u00f3n m\u00e1s amistosa (Mc 12, 8-34, Lc 7,36; 11,37; 13,31; 14,1; Jn 3,1), yen general el hecho de que un juicio negativo uniforme no encajar\u00ed\u00ada del todo con las tendencias moderadas que hab\u00ed\u00ada dentro del partido. No obstante, aun suaviz\u00e1ndolo cuanto se quiera, puede afirmarse que hubo cuando menos una mayor\u00ed\u00ada cuyo peso marc\u00f3 la t\u00f3nica.<\/p>\n<p>2. Planteamiento del conflicto<br \/>\nPero s\u00ed\u00ad que lo expuesto debe prevenir para no hacer un falso enfoque de la cuesti\u00f3n. Concretamente hay que evitar partir, como a veces se hace, del citado cap. 23 de Mateo. Y no s\u00f3lo por lo que hemos dicho, sino sobre todo porque su argumento, lo que en \u00e9l se fustiga, es la conducta moral de los fariseos. Ahora bien, plantear el debate con los representantes de la ortodoxia jud\u00ed\u00ada en el plano moral ser\u00ed\u00ada un vicio de ra\u00ed\u00adz. Esa conducta, la hipocres\u00ed\u00ada y ostentaci\u00f3n y, bajo ella, la tegiversaci\u00f3n y transgresi\u00f3n de la Ley, la condenaban tambi\u00e9n, y con m\u00e1s vehemencia si cabe, los esenios. (Lo cual, de rechazo, confirma la veracidad substancial del texto de Mateo, aun con todos los atenuantes que se quiera). Pero los esenios criticaban un desv\u00ed\u00ado dentro del juda\u00ed\u00adsmo, o sea el quebranto de la pureza y la autenticidad judaica, pero sin salirse de ella, m\u00e1s bien con el fin de depurarla. Por eso yerran tambi\u00e9n radicalmente el blanco algunos autores jud\u00ed\u00ados modernos, para quienes Jes\u00fas no ser\u00ed\u00ada m\u00e1s que un fariseo que censuraba la conducta de sus correligionarios.<\/p>\n<p>Sin duda Jes\u00fas condenaba eso mismo, pero no est\u00e1 ah\u00ed\u00ad el punto central del choque. Los fariseos, lo mismo que los esenios, y tambi\u00e9n los saduceos, manten\u00ed\u00adan la Tor\u00e1 como pilar central e inconmovible de su credo y de su ortodoxia. Y eso es justamente lo que Jes\u00fas quita de en medio, eso lo que provoca el choque frontal: ah\u00ed\u00ad est\u00e1 el verdadero conflicto. Los rigurosos esenios habr\u00ed\u00adan condenado a Jes\u00fas por hereje y blasfemo contra su dogma lo mismo y a\u00fan m\u00e1s que los fariseos. Y esto significa, en fin, que al enfrentarse a los fariseos en ese dogma central, Jes\u00fas se enfrenta a todo el juda\u00ed\u00adsmo, y que el hecho coyuntural de que debatiera s\u00f3lo con esa posici\u00f3n concreta no parcializa la confrontaci\u00f3n ya que en ese punto el farise\u00ed\u00adsmo representa, lo mismo entonces que en el resto de la historia, a todo el juda\u00ed\u00adsmo.<\/p>\n<p>3. El choque inicial: inversi\u00f3n de valores<br \/>\nEste choque frontal no se demora mucho, se produce y manifiesta desde el primer momento. La proclama inicial de Jes\u00fas se sintetiza en tres conceptos: Reino de Dios &#8211; cambio de mente &#8211; fe. \u00abPorque el Reino de Dios ha llegado\u00bb, \u00abcambiad de mente\u00bb y \u00abcreed en la Buena Noticia\u00bb (Mc 1,14; Mt 4,17). Coincidiendo con la norma cl\u00e1sica, entra as\u00ed\u00ad \u00abin medias res\u00bb, en el coraz\u00f3n del asunto. No polemiza, no se enfrenta directamente a nada. Simplemente afirmando niega toda otra posici\u00f3n doctrinal. Por eso, aunque no aparezca porque no se menciona, el dogma jud\u00ed\u00ado est\u00e1 aqu\u00ed\u00ad involucrado de lleno, y conviene subrayarlo y analizar c\u00f3mo esta proclama inicial contiene ya todos los t\u00e9rminos del conflicto. Jes\u00fas sit\u00faa en el centro de su mensaje de salvaci\u00f3n o, lo que es lo mismo, de la religi\u00f3n, el Reino o Reinado de Dios. Lo ofrece a todo el que quiera o\u00ed\u00adr y, para poder entrar, le exige el \u00abcambio de mente\u00bb y la fe. S\u00f3lo poniendo esto, se quita del centro lo que antes lo ocupaba, es decir la Tora.<\/p>\n<p>Esto significa y comporta en el fondo la inversi\u00f3n radical de los valores y pensamientos, no s\u00f3lo jud\u00ed\u00ados, sino humanos. Lo que por propensi\u00f3n natural piensa el hombre es que el cielo, lo que \u00e9l entiende como salvaci\u00f3n, es o debe ser una conquista suya, de su invenci\u00f3n o su esfuerzo. As\u00ed\u00ad lo \u00abpens\u00f3\u00bb en el para\u00ed\u00adso (Gen 3,5-6), en el episodio de la Torre de Babel (Gen 11,4), as\u00ed\u00ad lo piensan todas las religiones creadas por hombres, todos los fundadores y reformadores religiosos. As\u00ed\u00ad pensaban en particular, seg\u00fan la ense\u00f1anza de sus maestros fariseos, los oyentes de Jes\u00fas: la \u00abjustificaci\u00f3n\u00bb -t\u00e9rmino b\u00ed\u00adblico de la salvaci\u00f3n- que consegu\u00ed\u00adan mediante el cumplimiento \u00ed\u00adntegro de la Ley, no era sino fruto de ese cumplimiento, es decir obra humana.<\/p>\n<p>Pero esa pretensi\u00f3n tan reiterada es in\u00fatil y bald\u00ed\u00ada. El cielo -viene a decir Jes\u00fas- es radicalmente inalcanzable para el hombre solo. Hay que dejar ese \u00abmodo de pensar\u00bb y adoptar el que pide el Reino de Dios: \u00abCreed en (esta) Buena Noticia\u00bb. Es decir, fe, apertura humilde a la acci\u00f3n de Dios, que es quien da la salvaci\u00f3n como pura gracia.<\/p>\n<p>\u00abCambiad de mente\u00bb se dice y se traduce tambi\u00e9n por \u00abconvert\u00ed\u00ados\u00bb. La conversi\u00f3n es un movimiento interno que implica por definici\u00f3n dos pasos: conciencia-renuncia del pecado y vuelta-apertura a Dios. As\u00ed\u00ad se dice tambi\u00e9n \u00abarrepentimiento\u00bb, \u00abpenitencia\u00bb, \u00abpesar\u00bb de ese pasado. Como el pasado pecador es la condici\u00f3n que acompa\u00f1a al hombre hasta su muerte, la conversi\u00f3n es tambi\u00e9n una exigencia permanente. El pecado es lejan\u00ed\u00ada, apartamiento de Dios, y lo que conlleva de total indigencia, radical desposesi\u00f3n, incapacidad absoluta de llegar a El por medios propios, si El no se adelanta alargando su mano y salvando as\u00ed\u00ad la distancia infinitas del abismo que separa. Y si no arranca de esa conciencia, no es posible el tercer paso, el de la fe o apertura a la gracia.<\/p>\n<p>Este aspecto del mensaje se explica en el texto semiparalelo de Lucas 4,16-21, donde Jes\u00fas se aplica la profec\u00ed\u00ada de Isa\u00ed\u00adas. La \u00abBuena Noticia\u00bb es aqu\u00ed\u00ad la \u00abproclamaci\u00f3n en el Esp\u00ed\u00adritu del Se\u00f1or\u00bb, y el Reino de Dios es \u00abun a\u00f1o de gracia del Se\u00f1or\u00bb. Gracia repartida en pluriformes dones ofrecidos a los pobres, a los cautivos, a los ciegos, a los oprimidos. Evidentes met\u00e1foras, en ese contexto de gracia, de la tambi\u00e9n multiforme \u00abinfirmitas\u00bb o debilidad, indigencia, incapacidad que es el pecado. La Ley, pues, no se menciona; esa instituci\u00f3n jud\u00ed\u00ada sagrada e insustituible no entra para nada en la perspectiva. No se dice que quede abolida, pero ha sido removida y relegada de su pedestal. Ya solo por esto, un fariseo que hubiera estado atento habr\u00ed\u00ada condenado a Jes\u00fas por hereje y blasfemo. Sin embargo, el conflicto no se declarar\u00e1 hasta que los fariseos vayan percat\u00e1ndose del mensaje, lo cual empezar\u00e1 por las cosas que les entran por los ojos. Y habr\u00e1 de ser precisamente por la faceta del pecado, en este caso del \u00abpecador\u00bb en cuanto figura opuesta a la de \u00abjusto\u00bb que ellos ostentan.<\/p>\n<p>4. Pecadores frente a justos<br \/>\nConviene advertir aqu\u00ed\u00ad, para no tener que repetirlo cada vez, que el contexto evang\u00e9lico invita a interpretar que estos vocablos \u00abjusto\u00bb-\u00abpecador\u00bb tienen ante todo un sentido subjetivo. Nadie, excepto Dios, sabe qui\u00e9n ni en qu\u00e9 medida es justo o pecador. Las comillas quieren indicar esa apreciaci\u00f3n, es decir la de creer o estimarlo, ya sea de s\u00ed\u00ad mismo o de los dem\u00e1s. O sea, \u00abjusto\u00bb o \u00abpecador\u00bb es sobre todo el que se siente tal o tiene conciencia de serlo, y adem\u00e1s, en el caso del \u00abjusto\u00bb, el que extiende ese juicio a los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>Pues bien, ante los \u00abjustos\u00bb que, como tales, se hacen guardianes de la ortodoxia, ya se pueden hacer maravillas, que ellos lo \u00fanico que miran y ven con sus ojos inspectores es la conducta en relaci\u00f3n con la Ley. Y resulta que en este punto lo que hace Jes\u00fas no lo hace una vez ni dos, es un comportamiento habitual, y es eso lo primero que les llama la atenci\u00f3n, lo que les causa extra\u00f1eza, despu\u00e9s esc\u00e1ndalo, y finalmente indignaci\u00f3n por lo que no pueden ver m\u00e1s que como una provocaci\u00f3n. Este predicador no es que trate tambi\u00e9n con los malditos de la Ley, es que parece que los va buscando expresamente a ellos: pobres, minusv\u00e1lidos y por tanto minusvalorados, marginados en general de aquella sociedad, todos los que est\u00e1n as\u00ed\u00ad, sin duda, tal era la mentalidad, como consecuencia del pecado de apartarse de la Ley, o sea los \u00abfuera de Ley\u00bb (ver Jn 7,49; 9,2).<\/p>\n<p>Empezando por ah\u00ed\u00ad, \u00abpecadores\u00bb por antonomasia, como p\u00fablicos y notorios, son los publicanos y las prostitutas, y, por supuesto, los extranjeros paganos o gentiles. Esta mentalidad estaba tan arraigada en los medios jud\u00ed\u00ados y judeocristianos que Mateo la pone en labios del propio Jes\u00fas, cuando dice que amar s\u00f3lo a los que os aman a vosotros \u00ablo hacen tambi\u00e9n los publicanos y los gentiles\u00bb (5,46-47), y que al hermano que desoiga la correcci\u00f3n de la comunidad \u00abconsid\u00e9ralo como un pagano y un publicano\u00bb (18,17). Viendo, pues, c\u00f3mo no contento con acoger entre sus amigos m\u00e1s \u00ed\u00adntimos a un publicano, se atreve a tratar, m\u00e1s a\u00fan a compartir mesa con ellos, con lo que esto supon\u00ed\u00ada entonces de comuni\u00f3n de sentimientos, y no con uno o con dos, sino como quien dice con todo el gremio (Mc 2,13-17p), \u00bfqu\u00e9 no van a decir los fiscales del orden establecido, \u00ablos escribas de los fariseos\u00bb? (v. 16). La respuesta de Jes\u00fas sigue con su carga de profundidad: Los \u00absanos\u00bb no necesitan de m\u00e9dico, sino los \u00abenfermos\u00bb. All\u00ed\u00ad no hab\u00ed\u00ada entonces enfermos. Es, pues, la met\u00e1fora que ya hemos visto de los enfermos del alma, y la salud que Jes\u00fas anuncia es su oferta de salvaci\u00f3n, como bien traduce la sentencia siguiente que se considera secundaria: \u00abNo he venido a llamar a justos, sino a pecadores\u00bb. Donde \u00abjustos\u00bb son all\u00ed\u00ad los que se creen tales por cumplir la Ley, primero evitando contaminarse por el trato con los tales \u00abpecadores\u00bb, y luego criticando a quien por contaminarse tratando con ellos consideran transgresor. Para estos \u00abjustos\u00bb no ha venido Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Semejante es el episodio de Zaqueo, que sucede m\u00e1s tarde (Lc 19, 1-10). Jes\u00fas, a su paso por Jeric\u00f3 camino de Jerusal\u00e9n, se fija en \u00e9l y responde a su inter\u00e9s ofreci\u00e9ndole mucho m\u00e1s de lo que esperaba, no s\u00f3lo hablar con \u00e9l sino comer e incluso hospedarse en su casa. Zaqueo es un jefe de publicanos, o sea, un doblemente \u00abpecador\u00bb, as\u00ed\u00ad que las cr\u00ed\u00adticas se repiten. Lucas ya generaliza, dice \u00abtodos\u00bb, refiri\u00e9ndose sin duda al \u00abpensamiento com\u00fan\u00bb conformado por los maestros. Y luego marca claramente los pasos: a la oferta de Jes\u00fas responde el \u00abcambio de mente\u00bb, la conversi\u00f3n de Zaqueo, partiendo del humilde reconocimiento de su condici\u00f3n de pecador. Abiertas esas puertas, entra franca la salvaci\u00f3n, que no s\u00f3lo no excluye a nadie que as\u00ed\u00ad se humilla, sino que se complace en buscar lo que aquella mentalidad exclu\u00ed\u00ada y decretaba perdido.<\/p>\n<p>Las pecadoras p\u00fablicas dan tambi\u00e9n casos singulares. Entre los primeros se cuenta el de la mujer sorprendida en adulterio (Jn 8, 3-11). El problema textual de este pasaje pertenece a otro lugar. Lo que aqu\u00ed\u00ad importa es que los acusadores, \u00ablos escribas y fariseos\u00bb, son los que solemos encontrar en Galilea. El caso les viene de molde para acorralar a este amigo de pecadores: una transgresi\u00f3n p\u00fablica y notoria de la Ley de Mois\u00e9s, de un precepto del mism\u00ed\u00adsimo Dec\u00e1logo. \u00c2\u00a1Aqu\u00ed\u00ad s\u00ed\u00ad que no tiene escapatoria! Jes\u00fas, yendo una vez m\u00e1s al fondo -\u00bfqui\u00e9n est\u00e1 libre de pecado?-, invierte la escena y traspasa la exterioridad leguleya hacia el interior de la conciencia: el que lo est\u00e9 que empiece la lapidaci\u00f3n. Esa interioridad los legalistas la desconocen, no suelen frecuentarla, de modo que por si acaso lo mejor es dejarlo y escabullirse. Ah\u00ed\u00ad s\u00ed\u00ad que hay quien empiece: los m\u00e1s ancianos, o sea los de mayor autoridad, que as\u00ed\u00ad han quedado corridos. Jes\u00fas remata la escena yendo tambi\u00e9n al fondo del pecado, al que responde con su bondad sin l\u00ed\u00admites: no s\u00f3lo tampoco condena, sino que al invitar a no pecar m\u00e1s dice impl\u00ed\u00adcitamente que este pecado, que no niega pero tampoco menciona, ha quedado perdonado. Sin duda, la verg\u00fcenza p\u00fablica de aquella mujer era suficiente penitencia. Y lo que a Jes\u00fas y al Reino de Dios importa no es la fiscalizaci\u00f3n o recuento legalista de los pecados sino el coraz\u00f3n humano compungido, que as\u00ed\u00ad se hace como im\u00e1n de su gracia.<\/p>\n<p>Esto lo dice mejor el episodio de la pecadora p\u00fablica que irrumpi\u00f3 cuando Jes\u00fas estaba comiendo en casa del fariseo Sim\u00f3n (Lc 7,36-50). Extra\u00f1a situaci\u00f3n: \u00bfpor qu\u00e9 esta irrupci\u00f3n repentina y socialmente inoportuna? \u00bfPor qu\u00e9 este derroche mudo de gratitud y amor? No tiene explicaci\u00f3n si no es porque Jes\u00fas antes, a su paso por la localidad, le hubiera mostrado su bondad, como acostumbraba con estos condenados por la Ley o por sus maestros.<\/p>\n<p>Invitar a comer es en principio un gesto amistoso. Sin embargo, el fariseo se comporta como lo que es, con su mentalidad respecto de los \u00abpecadores\u00bb, su cr\u00ed\u00adtica a Jes\u00fas por consentir un contacto que mancha, y su raqu\u00ed\u00adtico protocolo con su hu\u00e9sped, al que el gesto espont\u00e1neo de una \u00abmaldita\u00bb deja en rid\u00ed\u00adculo, seg\u00fan el reproche de Jes\u00fas. Frente a esta figura brilla especialmente la preciosa par\u00e1bola ilustrativa: En el Reino de Dios la ley es el amor, pero su fuente es la conciencia del pecado. El amor es la causa del perd\u00f3n del pecado, y a su vez es su efecto, en una creadora din\u00e1mica interior. Con su mera cr\u00ed\u00adtica, el fariseo dice que \u00e9l es \u00abjusto\u00bb: a \u00e9ste ni se le perdona nada -aunque pueda ser un sepulcro blanqueado (ver Mt 23,27)- ni ama nada, en una a su vez delet\u00e9rea din\u00e1mica interior. Pero la medida de si es mucho o poco lo que se perdona es m\u00e1s subjetiva que objetiva: la pone cada uno seg\u00fan el concepto que tenga del pecado. Los santos, que apenas tienen leves faltas, se creen los m\u00e1s pecadores y est\u00e1n permanentemente agradeciendo el perd\u00f3n de Dios y amando m\u00e1s y m\u00e1s. Otros detalles son considerados secundarios por los cr\u00ed\u00adticos.<\/p>\n<p>Entre estos detalles est\u00e1 el de si Jes\u00fas perdon\u00f3 directamente los pecados. Aqu\u00ed\u00ad las dos veces en que se expresa el perd\u00f3n se usa el perfecto pasivo, \u00abhan sido perdonados\u00bb, como una constataci\u00f3n de algo ya sucedido. Y este tema nos lleva al episodio del paral\u00ed\u00adtico, uno de los de primera hora (Mc 2,1-12p). Sabiendo que la enfermedad o minusval\u00ed\u00ada se consideraba efecto del pecado, no sorprende que Jes\u00fas, respondiendo a \u00abla fe de ellos\u00bb, empiece por ah\u00ed\u00ad y ofrezca ante todo su salvaci\u00f3n a uno que espera ser sanado del cuerpo. Los escribas (Lc 5,17 a\u00f1ade \u00ablos fariseos\u00bb) se escandalizan como siempre, pero piensan ya en blasfemia. Jes\u00fas ha dicho \u00abte son perdonados\u00bb, usando el llamado \u00abpasivo divino\u00bb (se sobrentiende: por Dios), pero no es un error de interpretaci\u00f3n por parte de ellos, ya que en cualquier caso considerar\u00ed\u00adan blasfema la pretensi\u00f3n de conocer y afirmar lo que s\u00f3lo Dios puede hacer y saber. Su acusaci\u00f3n de blasfemia la hicieron, pues, entonces, independientemente de que la sentencia final que pone el milagro como prueba del poder de Jes\u00fas para perdonar los pecados se considere secundaria como aplicada a la comunidad cristiana (ver Mt 9,8).<\/p>\n<p>Si esta conducta de Jes\u00fas fue tan habitual que le vali\u00f3 por parte de \u00abaquella generaci\u00f3n\u00bb, sin duda la de los maestros de la teolog\u00ed\u00ada jud\u00ed\u00ada y gu\u00ed\u00adas del pueblo llano, la fama y el mote de \u00abcomil\u00f3n y bebedor, amigo de publicanos y pecadores\u00bb, como \u00e9l mismo desvela (Lc 7,33-35; Mt 11,18-19), el dur\u00ed\u00adsimo juicio que sus cr\u00ed\u00adticas merecieron de \u00e9l puede resumirse en la sentencia \u00ablos publicanos y las prostitutas os preceden en el Reino de Dios\u00bb (Mt 21,31-32), o, con el sentido m\u00e1s fuerte, \u00abos quitan el sitio\u00bb.<\/p>\n<p>Es, pues, patente el inter\u00e9s prioritario de Jes\u00fas en contraponer las figuras del \u00abjusto\u00bb y el \u00abpecador\u00bb, seg\u00fan la clasificaci\u00f3n oficial. Y parece l\u00f3gico, ya que el que trae la misi\u00f3n fundamental de salvar a los hombres, tendr\u00e1 que empezar por derribar lo que m\u00e1s obstaculiza esa salvaci\u00f3n. Y esto no es precisamente el alejamiento, y ni siquiera la negaci\u00f3n de Dios, ya que aun en esa posici\u00f3n extrema todav\u00ed\u00ada ser\u00ed\u00ada posible el arrepentimiento y la conversi\u00f3n. El obst\u00e1culo inamovible es el dictamen dogm\u00e1tico que impone un modo o camino de salvaci\u00f3n, que no s\u00f3lo es torcido, sino que es justamente el inverso al verdadero. La frase prof\u00e9tica \u00abmis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos son mis caminos\u00bb (Is 55,8) tiene aqu\u00ed\u00ad su cabal aplicaci\u00f3n. Aqu\u00ed\u00ad se trata de posiciones mentales que determinan las conductas. Pues toda sentencia dogm\u00e1tica es por definici\u00f3n incontrovertible para un creyente. Su negaci\u00f3n o rechazo es herej\u00ed\u00ada. No hay evasi\u00f3n posible, porque a un creyente, si lo es, es dif\u00ed\u00adcil que se le ocurra ponerlo en duda. En forma de desarrollo teol\u00f3gico, pone lo mismo, paro m\u00e1s gr\u00e1ficamente, en labios de Jes\u00fas el evangelio de Juan: un ciego que cree y dice que ve, y lo cree y lo dice como verdad dogm\u00e1tica, no tiene remedio, se ha cerrado la puerta de la luz. Si estuviera ciego, es decir si fuera consciente de ello, ser\u00ed\u00ada posible la salida, pero, como siendo ciego, afirma dogm\u00e1ticamente que ve, o sea afirma que esa ausencia objetiva de luz es presencia para \u00e9l y en ella consiste su salvaci\u00f3n, su pecado y su perdici\u00f3n es permanente e irreversible (ver Jn 9,40-41). Y si adem\u00e1s de ser ciego, ense\u00f1a e impone su dogma a otros, ser\u00e1 un ciego que [hace y] gu\u00ed\u00ada a ciegos (ver Mt 15,14; 23,24; Lc 6,39).<\/p>\n<p>5. Exposici\u00f3n doctrinal<br \/>\nEl contraste entre este \u00abjusto\u00bb y el \u00abpecador\u00bb, y sus respectivas consecuencias, lo explica Jes\u00fas en la exposici\u00f3n dir\u00ed\u00adamos te\u00f3rica o dogm\u00e1tica que del tema hace con su m\u00e9todo favorito de la par\u00e1bola. Una de las m\u00e1s t\u00ed\u00adpicas y de las consideradas m\u00e1s puramente originales es la del fariseo y el publicano (Lc 18,9-14). El cuadro que ofrece es perfecto: Destinatarios y tema: \u00abalgunos que se ten\u00ed\u00adan por justos y despreciaban a los dem\u00e1s\u00bb. Escenario y escena o situaci\u00f3n: el templo y el acto de oraci\u00f3n, o sea los espec\u00ed\u00adficos de la relaci\u00f3n del hombre con Dios. Personajes: los tipos oficiales del \u00abjusto\u00bb y el \u00abpecador\u00bb: un fariseo cumplidor y perfecto, seg\u00fan su propia definici\u00f3n, y seg\u00fan el concepto que ellos ten\u00ed\u00adan de s\u00ed\u00ad mismos y el que la gente ten\u00ed\u00ada de ellos (ver Mt 9,14); una imagen, por tanto, del \u00abjusto\u00bb no ir\u00f3nica ni despectiva, sino aut\u00e9ntica y conforme en todo con la doctrina farisea y el sentir oficial; y un publicano que aparece como un r\u00e9probo: no s\u00f3lo no se pone delante en el templo, sino que para el fariseo su sola presencia lo profana; es decir, la imagen perfecta del \u00abpecador\u00bb. Acci\u00f3n: la oraci\u00f3n del \u00abjusto\u00bb parece a primera vista un autoelogio, un acto de vanidad. Pero en el fondo y en la intenci\u00f3n de la par\u00e1bola, es como debe ser la oraci\u00f3n farisea: el recuento de m\u00e9ritos, primero de no tener pecados \u00abcomo los dem\u00e1s\u00bb, y segundo de cumplir la Ley con rigor e incluso con exceso, ya que la Ley no exig\u00ed\u00ada tanto. En otras palabras, el fariseo pone sobre el altar los valores con los que, seg\u00fan su r\u00e9gimen de cumplimiento, se lucra la salvaci\u00f3n. En cambio, la oraci\u00f3n del \u00abpecador\u00bb no presenta ning\u00fan m\u00e9rito, porque ning\u00fan \u00abpecador\u00bb los tiene, y no menciona para nada ese r\u00e9gimen entonces oficial, se limita a pedir perd\u00f3n por ser pecador y a acogerse a la misericordia de Dios. El es la figura del hombre ante Dios en el nuevo r\u00e9gimen de la gracia. Y contrapuesto al \u00abjusto\u00bb, viene a decir adem\u00e1s que, a efectos de justificaci\u00f3n, el recuento de m\u00e9ritos y, lo contrario, el recuento o fiscalizaci\u00f3n detallada de los pecados es algo que no se contempla ni tiene cabida en el Reino de Dios, y m\u00e1s bien parece una filtraci\u00f3n de farise\u00ed\u00adsmo. Desenlace: la oraci\u00f3n del \u00abpecador\u00bb le hace justo ante Dios, la oraci\u00f3n del \u00abjusto\u00bb\u00bb no le sirve de nada, porque delante de Dios todo el mundo es pecador. \u00c2\u00a1Terrible sentencia!<br \/>\nLa \u00faltima explicaci\u00f3n, m\u00e1s secundaria, pone de relieve el aspecto moral, que es, por otra parte, la ense\u00f1anza que suele sacarse de esta par\u00e1bola. Es v\u00e1lida, pero el an\u00e1lisis muestra que el primer objetivo apunta a otro blanco. Las actitudes morales de soberbia\/humildad pueden darse tambi\u00e9n en el r\u00e9gimen del m\u00e9rito, y no saldr\u00ed\u00adamos de \u00e9l. La doctrina profunda de esta par\u00e1bola es que el r\u00e9gimen del m\u00e9rito o cumplimiento, con todo su contenido, no vale en el Reino de Dios, que es reino de gracia. Dicho de otro modo, los valores que aporta el fariseo, prototipo de la obra meramente humana, no se reconocen en el Reino de Dios porque no llevan su sello.<\/p>\n<p>Otra par\u00e1bola de sabor tambi\u00e9n muy primigenio, la de los trabajadores en la vi\u00f1a (Mt 20,1-16), explica la raz\u00f3n de por qu\u00e9 esto es as\u00ed\u00ad, a la vez que expone en qu\u00e9 consiste la perversi\u00f3n del farise\u00ed\u00adsmo. Esta par\u00e1bola contrapone dos niveles, medidas o baremos de justicia, el humano y el divino. Su n\u00facleo es esa confrontaci\u00f3n \u00ablo tuyo\u00bb con \u00ablo m\u00ed\u00ado\u00bb. Los cumplidores \u00ed\u00adntegros del d\u00ed\u00ada entero, es decir, seg\u00fan todo el contexto y aunque no se nombren, los fariseos, cuando ven que a los \u00faltimos que tienen menos m\u00e9rito (para ellos, los sin-ley no tienen ninguno) el due\u00f1o no les paga menos, sino lo mismo que a ellos, se indignan: \u00c2\u00a1A esto no hay derecho! Esa es la reacci\u00f3n t\u00ed\u00adpicamente humana, la que tendr\u00ed\u00ada y tiene todo el mundo, porque, en efecto, humanamente esta justicia no se entiende. Sin embargo, la justicia humana queda cumplida con \u00e9l, se le da lo convenido, as\u00ed\u00ad que el due\u00f1o no es injusto, y puede incluso indignarse por esa queja. \u00abToma lo tuyo y vete\u00bb es, en efecto, un reproche con su buena dosis de desagrado. Eso es \u00ablo tuyo\u00bb, y ah\u00ed\u00ad terminan tus \u00abderechos\u00bb y tu dominio. Pero el fariseo, al irritarse porque a esos despreciables los iguale a \u00e9l, lo que hace es traspasar ese dominio humano e invadir el de Dios. Esa es su perversi\u00f3n, que la frase siguiente sobre \u00ablo m\u00ed\u00ado\u00bb desvela y subraya. Consiste en que el farise\u00ed\u00adsmo pretende, aun sin quererlo, obligar a Dios exigiendo una paga que, \u00absi es justo\u00bb, no tiene m\u00e1s remedio que dar, es decir, pretende atarle, coartar o anular su libertad y su soberan\u00ed\u00ada (\u00abno poder hacer con lo m\u00ed\u00ado lo que quiero\u00bb) se\u00f1alarle y por tanto disputarle la medida y la administraci\u00f3n de su gracia. Horrenda aberraci\u00f3n, que puede darse, ya queda dicho, sin advertirlo, ya que es una mera consecuencia l\u00f3gica de haber establecido un dogma intr\u00ed\u00adnsecamente viciado como el del m\u00e9rito. Su naturaleza venenosa y mort\u00ed\u00adfera, que mata cuanto toca, se manifiesta en el hecho de que la misma bondad de Dios se le convierte dentro en maldad de visi\u00f3n -\u00abtu ojo malo\u00bb- y de juicio.<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s, la par\u00e1bola muestra la diferencia y distancia inconmensurable entre el r\u00e9gimen de la gracia y el r\u00e9gimen de la ley o del cumplimiento. El m\u00e9rito del esfuerzo y de la obra humana, aun de un d\u00ed\u00ada entero, lo que es decir en met\u00e1fora de una vida entera, ser\u00e1 siempre \u00ablo tuyo\u00bb, una medida humana, algo que podr\u00e1 pretender igualarse a Dios, como en el para\u00ed\u00adso, o hacer una torre que llegue al cielo, como en Babel, pero que no lo conseguir\u00e1 jam\u00e1s. En cambio, \u00ablo m\u00ed\u00ado\u00bb, lo que Dios da, no en virtud del m\u00e9rito, sino en virtud de su gracia, siempre ser\u00e1 infinitamente m\u00e1s, como corresponde a una medida divina. Y eso s\u00ed\u00ad llega al cielo<br \/>\nLa misma ense\u00f1anza de estas dos par\u00e1bolas, \u00e9st\u00e1 tambi\u00e9n corroborada adem\u00e1s por Abrah\u00e1m, en la de Epul\u00f3n, metaf\u00f3ricamente rico de m\u00e9ritos, y L\u00e1zaro, despose\u00ed\u00addo de ellos como el publicano; en la del Hijo pr\u00f3digo, indigente como pecador, contrapuesto a las protestas, porque le trate mejor que a \u00e9l, del hijo mayor, o sea el \u00abjusto\u00bb, como cumplidor de toda la vida; las de la oveja y la dracma perdidas: \u00bfc\u00f3mo puede explicarse la mayor alegr\u00ed\u00ada por un solo pecador convertido que por 99 justos que \u00abno necesitan\u00bb arrepentirse [de nada], si no es porque \u00e9stos, o sea los fariseos y escribas, como Lucas pone por portada de todo este contexto (Lc 15,1-3), son de los \u00abjustos\u00bb que critican el trato de Jes\u00fas con los publicanos y pecadores, y, como intercala despu\u00e9s (16,15), los que \u00abse las dan de justos delante de los hombres\u00bb? (Lc 15,1-32; 16,14-31). (Para el an\u00e1lisis y cr\u00ed\u00adtica de todas estas par\u00e1bolas, ver F. FERN\u00ed\u0081NDEZ RA, El Reino en par\u00e1bolas, Universidad Pontificia de Salamanca, 1996, 140-147. 252-258. 261-271).<\/p>\n<p>6. Contraste con las instituciones farisaicas<br \/>\nEsta predilecci\u00f3n de Jes\u00fas por los pecadores y despose\u00ed\u00addos de todo m\u00e9rito terreno manifiesta desde el principio que el objetivo primero de su misi\u00f3n salv\u00ed\u00adfica es el hombre, el ser humano. Jes\u00fas viene a salvar lo que estaba perdido. Pero perdido por causa del pecado estaba todo, es decir, toda la humanidad. Que empiece por los pecadores no quiere decir que sean los \u00fanicos, o los primeros en una lista, sino que a efectos de la salvaci\u00f3n ese vocablo comprende a todos los hombres. A todos ofrece \u00e9l su Reino de gracia, a todos pide conversi\u00f3n y fe, a todos llama a la interioridad, a la bondad y generosidad de coraz\u00f3n. Si coyunturalmente se detiene en un debate con opositores es porque es el primero y recalcitrante obst\u00e1culo que se interpone en su camino de b\u00fasqueda. El viene a salvar al hombre de las cadenas del pecado, en las que se incluyen particularmente esas otras que fabrica su propia condici\u00f3n humana en el intento bald\u00ed\u00ado de liberarse, sea \u00e9l con su solo esfuerzo, sea con ayuda de sistemas de invenci\u00f3n tambi\u00e9n humana. Uno de los m\u00e1s frecuentes y peligrosos es -y el verbo en presente quiere indicar que no se trata de un accidente fortuito, sino que es un paradigma de lo que se repite en la historia- el que venimos viendo contenido en el farise\u00ed\u00adsmo. Las cadenas de sus instituciones legales esclavizaban al hombre, eran cadenas exteriores,ya que se cifraban en prescripciones de cumplimiento visible e indeclinable, y eran tanto m\u00e1s delet\u00e9reas cuanto que se impon\u00ed\u00adan como verdades dogm\u00e1ticas.<\/p>\n<p>Como es natural, Jes\u00fas ten\u00ed\u00ada que encontrarse a menudo frente a cada una de estas instituciones, y ten\u00ed\u00ada que mostrar su comportamiento y manifestar su juicio respecto de ellas tal como las interpretaban los fariseos. Ambas cosas vienen a confirmar, como veremos en resumen a continuaci\u00f3n, lo que hasta aqu\u00ed\u00ad hemos visto expresado en su conducta ordinaria y en su ense\u00f1anza.<\/p>\n<p>Los fariseos y escribas se han apropiado la Ley en exclusiva, y en su virtud declaran malditos y r\u00e9probos a cuantos la ignoran e incumplen (Mc 6,1-6p; Mt 23,1.13-15; Lc 11,52; Jn 7,15.47-49). Sin embargo, en su celo por precisarla, han acumulado tradiciones que, como ya dijo Isa\u00ed\u00adas, son \u00abdoctrinas de hombres\u00bb (Is 29,13) que violan y anulan el mandamiento de Dios (Mc 7,1-16; Lc 11,37-54; Mt 15, 1-9). Ciertamente Jes\u00fas quita a la Ley el valor central y preeminente que ten\u00ed\u00ada, pero la respeta y asume como don de Dios, y lejos de abolirla viene a darle cumplimiento llen\u00e1ndola de nuevo sentido (plerosai) (Mt 5,17-19). Sus ense\u00f1anzas al respecto las concentra Mateo especialmente en este Discurso del Monte (5-7): el sentido pleno lo cobra la Ley al ser asumida, hasta en sus m\u00ed\u00adnimos mandamientos, por el Reino de Dios, que es el que le se\u00f1ala su cometido y le confiere esa plenitud (5, 18-19), y ante todo invirtiendo radicalmente los valores vigentes en la tierra (Bienaventuranzas: 5,1-16). La plenitud es tambi\u00e9n interiorizaci\u00f3n, que traslada la relaci\u00f3n del hombre con Dios al \u00e1mbito secreto del pensamiento, de la conciencia y el coraz\u00f3n, as\u00ed\u00ad especificado y repetido en los varios mandamientos (5,17-48), y en las diversas pr\u00e1cticas religiosas (6,1-34). En el elenco se lleva f\u00e1cilmente la primac\u00ed\u00ada el amor integral al pr\u00f3jimo (5, 38-48; 7,1-5). Y todo ello, en fin, orientado a agradar a vuestro Padre que est\u00e1 en los cielos (5,16; 6,1-18), cumpliendo as\u00ed\u00ad verdaderamente su voluntad (6,7-15; 7,21-23).<\/p>\n<p>Con la novedad de esta inmensa riqueza desconocida contrasta la raqu\u00ed\u00adtica y rid\u00ed\u00adcula ostentaci\u00f3n de los hip\u00f3critas fariseos (6,1.5.16), en la cual no debe verse s\u00f3lo un exceso de vanidad o soberbia, sino el fruto natural y normal que da de s\u00ed\u00ad la religi\u00f3n del cumplimiento exterior y vistoso (7,15-20). Ellos dicen que eso es lo que les justifica o los hace justos ante Dios, pero esa \u00abjusticia\u00bb es huera, moneda falsa que no vale en su Reino (5,20).<\/p>\n<p>Por el contrario, bajo esta nueva luz tienen ya brillo y valor trascendente, incluso delante de los hombres, las buenas obras, (5,1316; 6,1; 7,24-27). Esta es la paradoja de Jes\u00fas. En la cr\u00ed\u00adtica de la religi\u00f3n farisaica ha podido parecer a primera vista que se despreciaban las obras, incluso que en el Reino de Dios no valen para nada. Es justamente lo contrario, y para encarecerlo hemos de volver al ejemplo de las medidas humana y divina. La religi\u00f3n del cumplimiento siempre dar\u00e1 una medida de obra humana, limitada. Incluso una vez cumplido lo prescrito, \u00abnadie pide m\u00e1s\u00bb, o sea \u00abun cuidado menos\u00bb, como se dice, y a disfrutar de la satisfacci\u00f3n \u00abdel deber cumplido\u00bb. En cambio, en la religi\u00f3n de la gracia y del amor a Dios, hasta su expresi\u00f3n por las obras es ilimitada, inagotable, exigente sin medida, aspirando a \u00abser perfectos como vuestro Padre\u00bb, aunque nunca se alcance (5,13-16.19.29-30.38-48; etc.).<\/p>\n<p>6.2. s\u00e1bado<br \/>\nLa misma consideraci\u00f3n merece el s\u00e1bado. Jes\u00fas lo guarda, acude en ese d\u00ed\u00ada fielmente a la sinagoga, escucha a los doctores, en ocasiones lee o predica (Mc 6,2; Lc 4,16-22). Pero en cuanto se declara el conflicto entre el descanso prescrito y la necesidad humana, es insobornable, y en varias ocasiones, al ser incitado por las cr\u00ed\u00adticas de los fariseos, repite su principio: el hombre no est\u00e1 esclavizado ni supeditado al s\u00e1bado, sino precisamente al rev\u00e9s (Mc 2,24-28p; 3,1-6p; Lc 6,6-11; 13,10-17; 14,1-6; Jn 5,1-16).<\/p>\n<p>6.3. templo<br \/>\nSobre el templo Jes\u00fas no tuvo ocasi\u00f3n de manifestarse expresamente durante su actividad lejos de Jerusal\u00e9n. No obstante, el eco de algunos incidentes o referencias a \u00e9l quiz\u00e1 o\u00ed\u00addo en la ciudad pudo preparar el terreno. Por ejemplo la ya vista subordinaci\u00f3n de la presentaci\u00f3n de la ofrenda a la reconciliaci\u00f3n con el pr\u00f3jimo (Mt 5,22-24), vieja doctrina, por lo dem\u00e1s, en Israel de dar amor antes que sacrificio (Os 6,6). Tambi\u00e9n el sin duda intencionado contraste entre el sacerdote y el levita, o sea la flor y nata, que sin duda iban o ven\u00ed\u00adan del templo, con el samaritano, o sea la hez, que Jes\u00fas present\u00f3 al escriba para explicarle qui\u00e9n era el pr\u00f3jimo, o sea c\u00f3mo se cumpl\u00ed\u00ada de verdad la Ley (Lc 10,25-37).<\/p>\n<p>M\u00e1s directa fue la censura del subterfugio del \u00abCorb\u00e1n\u00bb que la tradici\u00f3n de los escribas y fariseos hab\u00ed\u00ada ideado para dispensarse de la grave obligaci\u00f3n de socorrer a los padres. Lo hac\u00ed\u00adan diciendo \u00abCor\u00e1n\u00bb, o sea \u00ab[lo siento] son mi ofrenda al templo\u00bb, sobre los bienes que deb\u00ed\u00adan dedicarse a aquel fin. Pero ni el templo -dice Jes\u00fas\u2014 por importante que sea, puede dispensar de los deberes filiales, ni por supuesto la tradici\u00f3n, por venerable que sea, si es que lo es, est\u00e1 por delante del mandamiento de Dios. La censura afectaba directamente al sostenimiento del templo, y los escribas presentes que, al parecer, proced\u00ed\u00adan de Jerusal\u00e9n (Mc 7,1.9-13), debieron tomar buena nota.<\/p>\n<p>Llov\u00ed\u00ada, pues, sobre mojado cuando la en\u00e9rgica expulsi\u00f3n de los vendedores del templo hizo estallar el conflicto en Jerusal\u00e9n (Mc 11,15-19p). Pues ese gesto no iba en primer lugar contra estos \u00faltimos, sino contra los responsables que lo permit\u00ed\u00adan. En el \u00abvosotros\u00bb de la justificaci\u00f3n, que de nuevo, recordando a los profetas, va a la ra\u00ed\u00adz interior \u2014\u00bbla casa de mi Padre es lugar de oraci\u00f3n, y vosotros la hab\u00e9is convertido en cueva de ladrones\u00bb (ver Is 56,7; Jer 7,11)- se vieron directamente se\u00f1alados ellos, el sacerdocio saduceo. Primeras y verdaderas razones no les faltaban: el templo, con sus impuestos anejos, era su rica fuente de ingresos, adem\u00e1s de ser el proveedor casi \u00fanico de empleo y riqueza en Jerusal\u00e9n y su comarca. Pero naturalmente el pretexto ten\u00ed\u00ada que ser de car\u00e1cter religioso: aquello era un acto sacr\u00ed\u00adlego y blasfemo contra la provisi\u00f3n de los sacrificios del templo. Era la gota que colmaba el vaso: aquel ya afamado transgresor p\u00fablico de la Ley no se deten\u00ed\u00ada ni ante el templo, el monumento m\u00e1s emblem\u00e1tico de la naci\u00f3n. Era preciso quitarle de en medio y resolver de una vez aquel asunto.<\/p>\n<p>.4. El nivel moral<br \/>\nFijando en la doctrina teol\u00f3gica o dogm\u00e1tica el punto central del enfrentamiento, se se\u00f1ala a la vez el sitio correspondiente a la moral, que viene en segundo lugar como derivaci\u00f3n o aplicaci\u00f3n que es de aqu\u00e9lla. Cuesti\u00f3n de orden de factores, cuya inversi\u00f3n, si siempre es perniciosa, en el plano de la revelaci\u00f3n puede ser fatal. Esa inversi\u00f3n es la que cometieron los fariseos al poner en el puesto preeminente de su sistema la obra o el cumplimiento de la Ley. Muy de otro modo, Jes\u00fas llama directamente a la bondad del coraz\u00f3n, donde indudablemente, antes que moral puede haber m\u00e1s verdad teol\u00f3gica que en la m\u00e1s alta elucubraci\u00f3n de teolog\u00ed\u00ada. Pero ya vimos que, en cuanto a acci\u00f3n, no le pone l\u00ed\u00admites y que es mucho m\u00e1s exigente que cualquier moral del cumplimiento. Como es natural, su mensaje est\u00e1 lleno de principios y preceptos morales, pero siempre como fruto o consecuencia del concepto de Dios y de la relaci\u00f3n del hombre con El, o sea de la fe en el Evangelio. Esta fe de entrega dictar\u00e1 de manera infalible lo que hay que hacer. Si san Agust\u00ed\u00adn traduce \u00abama y haz lo que quieras\u00bb, obviamente sobrentiende \u00abama a Dios y al pr\u00f3jimo como yo os he amado\u00bb, o sea hasta dar la vida.<\/p>\n<p>No obstante, Jes\u00fas tampoco escatima las cr\u00ed\u00adticas a la conducta moral de sus adversarios. Aunque las hay en textos dispersos, por brevedad podemos seguirlas someramente en el conocido cap. 23 de Mateo, donde est\u00e1n concentradas casi todas. A pesar de su car\u00e1cter secundario, para un cristiano este cap\u00ed\u00adtulo es tambi\u00e9n Escritura sagrada y, por tanto, norma can\u00f3nica a aplicar, particularmente una vez establecido el orden correcto y sabiendo que hablamos ya de la derivaci\u00f3n o aplicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En su respeto a la Ley que ense\u00f1an los que \u00abest\u00e1n sentados en la c\u00e1tedra de Mois\u00e9s\u00bb, Jes\u00fas manda obedecerles, pero no imitar su conducta, porque ni ellos practican lo que ense\u00f1an (Mt 23,2-3). En la relaci\u00f3n de vicios que hace a continuaci\u00f3n pueden entreverarse principios dogm\u00e1ticos, pero importa mucho ver que son estos principios farisaicos los que generan la moral farisaica. Cuando Jes\u00fas dice que por el fruto se conoce el \u00e1rbol, no se limita a hacer una constataci\u00f3n banal para discernir la mala planta de sus adversarios (Mt 7,15-20), sino que est\u00e1 previniendo para no ser o hacerse \u00e1rbol que produzca los frutos que ellos exhiben. El siguiente es, en resumen, el elenco.<\/p>\n<p>Del dogma de la absoluta primac\u00ed\u00ada de la Ley como canon de vida y medio \u00fanico de salvaci\u00f3n se deriva el af\u00e1n de integridad, y la necesidad de conocerla \u00ed\u00adntegra para poder cumplirla \u00ed\u00adntegra. Este af\u00e1n desmedido se llama integrismo. De \u00e9l dimana la dictadura que usurpa esa posibilidad de cumplir y que ni entra ni deja entrar (v. 2.13; ver Lc 11,52); la vanagloria, presunci\u00f3n, soberbia, desprecio de los ignorantes (5-7); la hipocres\u00ed\u00ada, repetida en cada maldici\u00f3n (13-29) y concretada en fraude leguleyo (16-22) o apariencia enganosa (25-27); la perversi\u00f3n de disc\u00ed\u00adpulos (15) y de valores (23-24); la mentira (29-32); en fin, la inquisici\u00f3n asesina (33-36).<\/p>\n<p>El integrismo es f\u00e9rtil en frutos, ya se ve, lo mismo que el fundamentalismo, que viene a ser su soporte. Su gravedad intr\u00ed\u00adnseca consiste en que, como vimos, es incorregible. Un creyente, y m\u00e1s un dirigente fundamentalista, que se cree guardi\u00e1n y garante de su ortodoxia, s\u00f3lo tiene ojos para mirarse a s\u00ed\u00ad mismo en ese centro, verdadero ombligo de su ser y raz\u00f3n de su existencia. Su verdad es la verdad de Dios, y no hay otra verdad. Quien se oponga a ella, la ataque, o propague otra doctrina es un hereje, y por tanto un grave peligro a eliminar. A partir de ah\u00ed\u00ad, una vez juzgada como blasfema la transgresi\u00f3n de lo que se tiene por esencial, lo dem\u00e1s no s\u00f3lo no cuenta, sino que queda invalidado. Los prodigios que \u00abdicen\u00bb que hace ese individuo, o no lo son o son enga\u00f1os del diablo (Mc 3,22-30p). Estos \u00abvig\u00ed\u00adas de la verdad\u00bb no suelen acercarse a la persona humana, no les interesa, por lo que \u00abven\u00bb ya saben qui\u00e9n y lo que es (ver Jn 9,28-29). Su seguimiento es una vigilancia polic\u00ed\u00adaca a prudente distancia. Algunos correligionarios puede que se acerquen a \u00e9l, incluso le inviten a comer. A menos que sea para espiarle, habr\u00ed\u00ada que vigilarlos a ellos.<\/p>\n<p>Frente a semejantes debilidades, el cuerpo jer\u00e1rquico, y toda la masa que ve por sus ojos, o sea la mayor\u00ed\u00ada, se mantiene intacta en su integrismo y firme en su resoluci\u00f3n. La lucha que ellos y sus antepasados han librado durante siglos contra todas las presiones y asechanzas externas e internas para guardar la fe en el Dios \u00fanico y en su verdad que es la Tor\u00e1, as\u00ed\u00ad como su identidad de pueblo elegido, todo ese andamiaje de creencias y normas levantado como baluarte de esos valores sagrados, no se va a venir abajo ahora por un visionario, un ut\u00f3pico ambulante, que trata de implantar una religi\u00f3n nueva y de perpetuarla por medio de sus disc\u00ed\u00adpulos.<\/p>\n<p>7. El desenlace<br \/>\nLa expulsi\u00f3n de los vendedores del templo puso en acci\u00f3n a los directamente concernidos: sacerdotes, ancianos y escribas (Mc 14,1.43.53; 15,1p). Los mismos protagonistas se preve\u00ed\u00adan en las predicciones que hab\u00ed\u00ada hecho Jes\u00fas de su pasi\u00f3n (Mc 8,31; 10,33; 11,18. 27p). Por eso la condena a muerte suele atribuirse al grupo de los saduceos. Sin duda, ellos son los que aparecen como autores directos de la sentencia. Pero ni est\u00e1n solos ni \u00e9sta se produce como algo imprevisto o fortuito. Se menciona tambi\u00e9n a los fariseos (Mt 27,62; Jn 18,3), y ya sabemos que no faltaban en Jerusal\u00e9n, como tampoco faltaba informaci\u00f3n de lo sucedido en la primera actividad de Jes\u00fas. Todos los datos apuntan, por tanto, a que lo que all\u00ed\u00ad pas\u00f3 no fue sino el remate de todo lo precedente.<\/p>\n<p>Algo parecido cabe decir del motivo de la sentencia, es decir blasfemia (Mc 14,64; Mt 26,65-66). Sin entrar en el problema exeg\u00e9tico que se plantea aqu\u00ed\u00ad, lo importante para nuestro tema es que este veredicto ven\u00ed\u00ada tambi\u00e9n fragu\u00e1ndose desde tiempo atr\u00e1s. La inversi\u00f3n radical de los valores vigentes que, como dijimos, significaba el mensaje de Jes\u00fas era, para los fariseos y los saduceos por igual, una subversi\u00f3n de esos valores inmutables e intocables. La blasfemia estaba ya all\u00ed\u00ad, lo mismo que en la afirmaci\u00f3n del perd\u00f3n de los pecados, como los fariseos juzgaron (Mc 2,6-7p). Por consiguiente, la sentencia del Sanedr\u00ed\u00adn no es m\u00e1s que la resoluci\u00f3n del mismo conflicto que empez\u00f3 en Galilea y, de una forma o de otra, en \u00e9l intervinieron todos los responsables jud\u00ed\u00ados entonces en escena.<\/p>\n<p>En realidad, ampliando la perspectiva, ese juicio debe compartirlo, y de hecho lo comparte, la ortodoxia jud\u00ed\u00ada de todos los tiempos, por cuanto la obra de Jes\u00fas ha venido a substituir lo que ella cree revelado y establecido por Dios de una vez para siempre. Obviamente esta consideraci\u00f3n va a la ra\u00ed\u00adz, m\u00e1s all\u00e1 de motivos personales, morales o pol\u00ed\u00adticos de car\u00e1cter coyuntural. En la condena pudo influir, sin duda, el odio y la exasperaci\u00f3n de las autoridades por las cr\u00ed\u00adticas de Jes\u00fas a su hipocres\u00ed\u00ada o su infidelidad, como tambi\u00e9n la celotipia o envidia por su \u00e9xito popular, que arrastraba a las multitudes, y que naturalmente ellos camuflaban bajo el pretexto de peligro de orden p\u00fablico (ver Lc 23,2-5; Jn 18,30), como fue, seg\u00fan Josefo, la causa alegada de la detenci\u00f3n y eliminaci\u00f3n de Juan Bautista. Pero la raz\u00f3n de fondo, y adem\u00e1s la menos puesta en cuesti\u00f3n, fue el menosprecio de la Ley, la transgresi\u00f3n y postergaci\u00f3n del s\u00e1bado, el atentado contra la santidad y estabilidad del templo, en suma la negaci\u00f3n del orden nacional jud\u00ed\u00ado, y todo ello perpetrado atribuy\u00e9ndose la autoridad de Dios.<\/p>\n<p>Que luego la condena se resolviera con una ejecuci\u00f3n efectiva estaba simplemente en la l\u00f3gica de los tiempos, del mismo modo que todav\u00ed\u00ada siglos despu\u00e9s otros muchos acabaran en la hoguera o en otro pat\u00ed\u00adbulo por motivos semejantes, y que hoy, en alguna parte, se dicten todav\u00ed\u00ada fatwas. Pero en realidad, y esto es lo fundamental, era un deber impuesto, seg\u00fan la interpretaci\u00f3n farisea o jud\u00ed\u00ada, por la propia Ley. S\u00f3lo la situaci\u00f3n pol\u00ed\u00adtica cambi\u00f3 el modo de ejecuci\u00f3n, sustituyendo la lapidaci\u00f3n jud\u00ed\u00ada por la crucifixi\u00f3n romana.<\/p>\n<p>El saldo final es que todo este conflicto y esta tragedia fue el resultado de un integrismo mal digerido y obsesivamente centrado en el cumplimiento. Pero, al terminar, es preciso traer a la conciencia algo como lo que dice san Pablo de la historia de Israel: \u00abTodo aquello suced\u00ed\u00ada como lecci\u00f3n para nosotros\u00bb (ICor 10,6). En una instituci\u00f3n que se cree depositaria de la Verdad revelada y que, por otra parte, ha de ser gobernada mediante leyes y normas de un Derecho can\u00f3nico, el fundamentalismo integrista y leguleyo, que puede aherrojar la verdad sin dejarla que se imponga libremente por su propia fuerza, est\u00e1 siempre al acecho. El conflicto de Jes\u00fas con sus enemigos es un paradigma para toda la historia. -> contexto; .<\/p>\n<p>BIBL. \u2014 MANUEL REVUELTA SA\u00ed\u2018UDO, de Cristo, Descl\u00e9e de Brouwer, Bilbao 1960; JACQUES DUQUESNE, \u00fas, Seix Barral, Barcelona. 1996; JoACHIM GNILKA, \u00fas de Nazaret. Mensaje e historia, Herder, Barcelona 1993; W. RUNDMANN (dirs.), Los jud\u00ed\u00ados de Palestina y el fin d ela guerra judaica, en mundo del Nuevo Testamento, 1, Madrid 1973, 159-304.<\/p>\n<p>Revuelta Sa\u00f1udo<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>DJN \u00c2\u00a0 SUMARIO: metodol\u00f3gica. &#8211; 1. Presencia de los grupos en los evangelios. &#8211; 2. Planteamiento del conflicto. -3. El choque inicial: inversion de valores. &#8211; 4. Pecadores frente a justos. &#8211; 5. Exposicion doctrinal. &#8211; 6. Contraste con las instituciones farisaicas: 6.1. La ley. 6.2. El s\u00e1bado. 6.3. El templo. 6.4. El nivel moral. &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/conflictos-de-jesus\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abCONFLICTOS DE JESUS\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-15522","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15522","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=15522"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15522\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=15522"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=15522"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=15522"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}