{"id":1553,"date":"2016-02-04T22:52:16","date_gmt":"2016-02-05T03:52:16","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/confesion\/"},"modified":"2016-02-04T22:52:16","modified_gmt":"2016-02-05T03:52:16","slug":"confesion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/confesion\/","title":{"rendered":"CONFESION"},"content":{"rendered":"<p>Confesi\u00f3n    (heb. t\u00f4d\u00e2h; gr. homologu\u00ed\u00ada, homologu\u00e9\u00ed\u2021).  Por lo general, un reconocimiento de fe en Dios y en su superioridad y autoridad, o una admisi\u00f3n de pecado; cualquiera de los 2, de acuerdo con las circunstancias, puede ser p\u00fablico o privado, y ya sea a Dios o a los hombres. La confesi\u00f3n del poder y la supremac\u00ed\u00ada de Dios puede ser o no sincera (1Ki 8:33,35: Isa 48:1), voluntaria o involuntaria (Rom 14:11; Phi 2:11), como tambi\u00e9n la confesi\u00f3n del pecado.  En la confesi\u00f3n individual debe haber un reconocimiento espec\u00ed\u00adfico del pecado o pecados involucrados (Lev 5:5), acompa\u00f1ado de arrepentimiento (Mat 3:2,6,8; Act 2:38; cf Psa 38:18), restituci\u00f3n si es necesaria y posible (Lev 6:4; Luk 19:8; cf Num 5:7,8), y reforma (1Ki 8:35; Pro 28:13; Isa 55:7; Act 19:18,19).  Si se cumplen los requisitos, se asegura el perd\u00f3n (1 Joh 1:9).  Todos los pecados se deben confesar a Dios, y los que afectan a las personas, tambi\u00e9n a ellas (Mat 5:23,24; Luk 17:4; Jam 5:16).  La palabra \u00abconfesi\u00f3n\u00bb se usa a veces para describir una declaraci\u00f3n de fe en Cristo (Luk 12:8; Rom 10:9; 1 Joh 4:15); un reconocimiento abierto o una profesi\u00f3n de las creencias de la persona (Act 23:8; Rom 10:10); o la aceptaci\u00f3n o afirmaci\u00f3n de una creencia o de un hecho (Joh 1:20; Act 24:14). Tambi\u00e9n se usa la palabra para describir el reconocimiento que Cristo hace de su propio pueblo ante el Padre (Mat 10:32; Rev 3:5).  No existe apoyo b\u00ed\u00adblico para establecer una confesi\u00f3n eclesi\u00e1stica en la que la absoluci\u00f3n del pecado viene a ser una funci\u00f3n sacerdotal.  Conf\u00ed\u00adn.  Extremo, lugar remoto de la tierra.  En Isa 11:12 aparece con este sentido, y la misma 246 palabra heb. kanef\u00f4th, literalmente \u00abalas\u00bb, aparece traducida por \u00abextremos\u00bb por la idea de alas extendidas de un ave; de extremo a extremo.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Evang\u00e9lico<\/b><\/p>\n<p>(heb., yadhah, gr., homologeo, y sus derivados). Confesar es reconocer la verdad abiertamente en cualquier cosa, como en la existencia y la autoridad de Dios o los pecados de los cuales uno es culpable (p. ej., Mat 5:24; Luk 17:4). Ocasionalmente significa tambi\u00e9n conceder o permitir (Joh 1:20; Act 24:14; Heb 11:13), o alabar a Dios reconoci\u00e9ndolo con gratitud (Rom 14:11; Heb 13:15).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>Hay dos acepciones principales de este t\u00e9rmino en las Escrituras. Primeramente, se refiere al hecho de decirle a Dios los pecados que hemos cometido, buscando su perd\u00f3n. Todo el sistema de sacrificios del AT supon\u00ed\u00ada que \u2020\u0153cuando alguno pecare &#8230; confesar\u00e1 aquello en que pec\u00f3\u2020\u009d (Lev 5:5; Num 5:6-7), como condici\u00f3n para recibir el perd\u00f3n divino, pues era necesario un verdadero arrepentimiento (Pro 28:13). En el d\u00ed\u00ada de la expiaci\u00f3n, el sumo sacerdote confesaba sus pecados y los del pueblo (Lev 16:21). La c. pod\u00ed\u00ada ser individual, pero tambi\u00e9n colectiva (Neh 1:6; Neh 9:2-3; Dan 9:20). Hay perd\u00f3n, \u2020\u0153si confesamos nuestros pecados\u2020\u009d (1Jn 1:9). Hay bienaventuranza despu\u00e9s de la confesi\u00f3n (Sal 32:1-2).<\/p>\n<p>La otra forma en que se usa el t\u00e9rmino significa una declaraci\u00f3n abierta y p\u00fablica que hacemos identific\u00e1ndonos con Dios, con su Hijo Jesucristo, con su obra y con su pueblo. David dec\u00ed\u00ada: \u2020\u0153Yo te confesar\u00e9 entre las naciones\u2020\u009d (2Sa 22:50; Sal 18:49). El pueblo de Dios recibir\u00ed\u00ada la bendici\u00f3n del perd\u00f3n si \u2020\u0153se convirtiere, y confesare\u2020\u009d el nombre de Dios (2Cr 6:24). Al que confiesa al Se\u00f1or Jes\u00fas, \u00e9l tambi\u00e9n le confesar\u00e1 delante de su Padre (Mat 10:32). Llegar\u00e1 el d\u00ed\u00ada cuando \u2020\u0153toda lengua\u2020\u009d confesar\u00e1 \u2020\u0153que Jesucristo es el Se\u00f1or, para gloria de Dios Padre\u2020\u009d (Flp 2:11).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>tip, LEYE DOCT<\/p>\n<p>vet, Hay dos aplicaciones de esta palabra, una de las cuales es frecuentemente pasada por alto. (a) La primera es la \u00abconfesi\u00f3n de pecado\u00bb. Era ordenada por la ley, y si iba acompa\u00f1ada de sacrificio llevaba al perd\u00f3n (Lv. 5:5; Nm. 5:7). Es hermoso ver c\u00f3mo Esdras, Nehem\u00ed\u00adas y Daniel confesaron los pecados del pueblo como si hubieran sido suyos propios (Esd. 9:1-15; 10:1; Neh. 1:6; 9:2, 3; Dn. 9:4-20). Cuando Juan el Bautista estaba cumpliendo su misi\u00f3n, el pueblo \u00abconfesaba\u00bb sus pecados, y eran bautizados (Mt. 3:5, 6); del cristiano se dice: \u00absi confesamos nuestros pecados, \u00e9l es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad\u00bb (1 Jn. 1:9; cp. Sal. 32:5). Somos exhortados a confesarnos mutuamente nuestras ofensas (Stg. 5:16). (b) La otra aplicaci\u00f3n del t\u00e9rmino es la \u00abconfesi\u00f3n del Se\u00f1or Jes\u00fas\u00bb. Los gobernantes jud\u00ed\u00ados dispusieron que si alguien \u00abconfesaba\u00bb que Jes\u00fas era el Cristo, fuera expulsado de la sinagoga (Jn. 9:22). Por otra parte: \u00absi confesares con tu boca que Jes\u00fas es el Se\u00f1or, y creyeres en tu coraz\u00f3n que Dios le levant\u00f3 de los muertos ser\u00e1s salvo&#8230;\u00bb se confiesa para salvaci\u00f3n. Aqu\u00ed\u00ad tenemos la profesi\u00f3n, como ciertamente se traduce la misma palabra, \u00abhomologe\u00f5\u00bb: \u00abRetengamos nuestra profesi\u00f3n\u00bb, \u00abProfesi\u00f3n de nuestra esperanza\u00bb (He. 5:14; 10:23). Ante Poncio Pilato el Se\u00f1or Jes\u00fas dio testimonio de la buena profesi\u00f3n: Confes\u00f3 que era el rey de los jud\u00ed\u00ados. A Timoteo se le recuerda que \u00e9l ha profesado una buena confesi\u00f3n (1 Ti. 6:12, 13). Toda lengua tendr\u00e1 que confesar que Jesucristo es Se\u00f1or, para gloria de Dios Padre (Fil. 2:11). Es una gran gracia para el creyente poder confesarle ahora de coraz\u00f3n.<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>La confesi\u00f3n, en los evangelios, tiene las siguientes significaciones: alabar a Dios (Mt 11,25; 21,16; Lc 2,13.20.38; 18,43; 19,37; 24,53); alabar a un hombre (Lc 16,8); hacer p\u00fablica profesi\u00f3n de fe (Mt 10,32; Lc 12,8; Jn 9,22; 12,42); confesar los pecados, lo que, al propio tiempo, implica el reconocimiento de la santidad de Dios (Mt 3,6; Mc 1,5); declarar la verdad (Mt 7,23; Jn 1,20).<\/p>\n<p>E. M. N.<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n<p>La palabra latina confessio significa \u00abdeclaraci\u00f3n\u00bb, \u00abreconocimiento p\u00fablico\u00bb. Aqu\u00ed\u00ad se entiende por confesi\u00f3n espec\u00ed\u00adficamente la confesi\u00f3n de los pecados, uno de los tres actos esenciales del penitente en el sacramento de la penitencia. Confiesa sus pecados ante Dios por la mediaci\u00f3n de la Iglesia, representada por un sacerdote debidamente facultado para ello.<\/p>\n<p>El verdadero sentido eclesial de 1a confesi\u00f3n no es, sin embargo, el de una repetici\u00f3n mec\u00e1nica de una lista de pecados cometidos: es m\u00e1s bien signo, encarnaci\u00f3n y expresi\u00f3n eclesial del arrepentimiento interior. Es acusaci\u00f3n, y no simple narraci\u00f3n de los pecados.<\/p>\n<p>Cuando la acusaci\u00f3n es signo sacramental de la voluntad de conversi\u00f3n, y sobre todo de la toma de conciencia del propio ser pecador delante de Dios, se convierte en \u00abconfesi\u00f3n\u00bb en el sentido b\u00ed\u00adblico de la palabra: es un acto expl\u00ed\u00adcito, una profesi\u00f3n de fe; es una alabanza de la misericordia de Dios y de la justicia o fidelidad a sus promesas salv\u00ed\u00adficas: es el reconocimiento de la propia pecaminosidad, y por tanto autoacusaci\u00f3n. Se trata, por consiguiente, de una \u00abconfesi\u00f3n de fe\u00bb y de una \u00abconfesi\u00f3n de alabanza por medio de la confesi\u00f3n de los pecados\u00bb, es decir, de una glorificaci\u00f3n del Dios santo, justo y bueno, cuya voluntad es nuestro bien, y por tanto nuestra renuncia al pecado. El nuevo ritual afirma que \u00abtanto el examen detenido de la propia conciencia como la acusaci\u00f3n externa se tienen que hacer a la luz de la misericordia de Dios\u00bb (Ritual de la penitencia, n. 6).<\/p>\n<p>La necesidad de la confesi\u00f3n fue afirmada solemnemente por el concilio de Trento: para gozar del remedio saludable del sacramento de la penitencia, es decir, de la absoluci\u00f3n y del perd\u00f3n de los pecados, es necesario confesar \u00abtodos y cada uno de los pecados mortales que tenga presente en su memoria el fiel, con el examen de conciencian (DS 1679. 16S3; cf. DS 1707). La confesi\u00f3n expresa de todos y de cada uno de los pecados graves, incluidas las circunstancias que cambian la especie de los mismos, es necesaria iure divino. El poder de absolver o de retener los pecados presupone una forma de juicio, y por tanto exige en el penitente \u00abla voluntad de abrir el coraz\u00f3n al ministro de Dios, y en el ministro de Dios la formulaci\u00f3n de un juicio espiritual, con el cual, en virtud del poder de las llaves de perdonar o de retener los pecados, \u00e9l pronuncia in persona Christi la sentencian (Ritual, n. 6b).<\/p>\n<p>Seg\u00fan el decreto del cuarto concilio de Letr\u00e1n, de 1215, recogido por el concilio de Trento, la confesi\u00f3n de los pecados mortales es obligatoria al menos una vez al a\u00f1o (DS S1Z). Y el CIC ordena: \u00bb El fiel est\u00e1 obligado a confesar seg\u00fan su especie y n\u00famero todos los pecados graves cometidos despu\u00e9s del bautismo y a\u00fan no perdonados directamente, por la potestad de las llaves de la Iglesia, ni acusados en confesi\u00f3n individual, de los cuales tenga conciencia despu\u00e9s de un examen diligente. Se recomienda a los fieles que confiesen tambi\u00e9n los pecados veniales\u00bb (can.98S).<\/p>\n<p>La confesi\u00f3n debe tener algunas caracter\u00ed\u00adsticas: debe ser sencilla, humilde, pura en las intenciones, secreta, discreta, sincera, oral, dolorosa, dispuesta a la obediencia. Tiene que expresarse de modo eclesial, para que el arrepentimiento sea verdadera y totalmente humano y cristiano. Es la manifestaci\u00f3n externa y eclesial de la conversi\u00f3n interior: por eso es signo de la fe del cristiano pecador en el misterio de Cristo y de la Iglesia. La manifestaci\u00f3n eclesial del propio arrepentimiento, como parte integrante y estructural del rito sacramental, es por tanto expresi\u00f3n y ejercicio del car\u00e1cter bautismal: acto de culto con el que el cristiano pecador da gloria a Dios, reconociendo su bondad y misericordia y cooperando en el restablecimiento d\u00e9 la reconciliaci\u00f3n. Y es signo eclesial de la voluntad real de reparaci\u00f3n del pecado, que se despliega en la acusaci\u00f3n de los pecados cometidos: no s\u00f3lo un desahogo psicol\u00f3gico, sino un acontecimiento religioso salv\u00ed\u00adfico-eclesial, respuesta personal en la fe a la llamada de Dios a la conversi\u00f3n. Se comprende por tanto el motivo de que la confesi\u00f3n tenga que ser \u00ed\u00adntegra, como signo eterno Y eclesial de la verdadera conversi\u00f3n interior. Es decir, es necesario confesar, uno a uno, todos los pecados mortales que se recuerden despu\u00e9s de un examen ordinario, cometidos despu\u00e9s del bautismo y no confesados, o desde la \u00faltima confesi\u00f3n v\u00e1lida (DS 1707). Es bueno y \u00fatil confesar los pecados veniales, ya que as\u00ed\u00ad se hace m\u00e1s real el esfuerzo de conversi\u00f3n y la lucha por corregirse uno a s\u00ed\u00ad mismo; y esta confesi\u00f3n ayuda a tomar con seriedad la lucha contra el pecado en todas sus dimensiones. Se trata de una integridad subjetiva, es decir, de una acusaci\u00f3n de los pecados tal como podemos conocerlos y como es posible manifestarlos. Y esto tambi\u00e9n en lo que se refiere al n\u00famero y a las circunstancias. Los pecados- leg\u00ed\u00adtimamente omitidos u olvidados (si se recuerdan m\u00e1s tarde) deben ser manifestados en la confesi\u00f3n siguiente.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, la confesi\u00f3n de los pecados tiene que hacerse seg\u00fan su propia especie. Puesto que es posible considerar al pecado desde un doble punto de vista (teol\u00f3gico, como ofensa contra Dios, y por tanto mortal o venial: moral, en cuanto que supone una malicia determinada contra las virtudes cristianas), tambi\u00e9n la especie es doble : teol\u00f3gica y moral.<\/p>\n<p>S\u00f3lo en circunstancias extraordinarias la Iglesia admite la acusaci\u00f3n gen\u00e9rica de los pecados con absoluci\u00f3n general. Pero sigue en pie la obligaci\u00f3n de la confesi\u00f3n individual, apenas sea posible.<\/p>\n<p>R. Gerardi<\/p>\n<p>Bibl.: S. Verges, \u00abConfesi\u00f3n, hoy\u00bb, Studium, Madrid 1979; Z. Alszeghv, Confesi\u00f3n de los pecados, en NDT 1, 167&#8211;186; B, Haring, La confesi\u00f3n, sacramento de alegr\u00ed\u00ada, Madrid 1972.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>En el lenguaje corriente la confesi\u00f3n evoca las m\u00e1s de las veces \u00fanicamente el sacramento de la *penitencia y el confesonario. Pero este sentido habitual no es sino un sentido derivado y muy particular. La confesi\u00f3n, en el AT como en el NT y en la tradici\u00f3n cristiana de los santos que confiesan su fe, es en primer lugar la proclamaci\u00f3n de la grandeza de Dios y de sus gestos salvadores, una profesi\u00f3n p\u00fablica y oficial de *fe en \u00e9l y en su acci\u00f3n; y la confesi\u00f3n del pecador s\u00f3lo es verdadera si es proclamaci\u00f3n de la *santidad de Dios.<\/p>\n<p>La confesi\u00f3n de fe es una actitud esencial del hombre religioso. No est\u00e1 necesariamente ligada con un conocimiento distinto y con una enumeraci\u00f3n completa de los gestos de Dios, sino ,que implica en primer lugar una actitud pr\u00e1ctica de abertura y de acogida para con sus iniciativas, como en el caso del sacerdote El\u00ed\u00ad, que reconoc\u00ed\u00ada a la vez el pecado de sus hijos y la grandeza de Dios: \u00abEs Yahveh\u00bb (1Sa 3,18). As\u00ed\u00ad conduce normalmente del conocimiento de Dios a la reacci\u00f3n que debe suscitar esta toma de conciencia, la acci\u00f3n de gracias: es la justificaci\u00f3n y la expresi\u00f3n p\u00fablica de la *acci\u00f3n de gracias y de la *alabanza (Sal 22.23). As\u00ed\u00ad como \u00e9stas, la confesi\u00f3n va directamente a Dios, a diferencia del *testimonio, que, aunque tambi\u00e9n tiene por objeto los gestos de Dios, va dirigido en primer lugar a los hombres.<\/p>\n<p>AT. 1. Confesar el nombre de Dios. La confesi\u00f3n, la alabanza y la acci\u00f3n de gracias van constantemente unidas; las tres tienen como punto de partida la obra creadora (Sal 104), pero sobre todo misericordiosa y salvadora (105). La descripci\u00f3n de esta obra es el elemento esencial de la confesi\u00f3n. Esta emana normal-mente del pueblo elegido reunido (Sal 65; 118) o de uno de sus miembros que ha recibido un beneficio divino (Sal 40,6), pero tambi\u00e9n, y muy a pesar de ellos, de la boca de los enemigos del pueblo (Sal 99,3; Sab 18,13; 2Mac 7,37). Proclama las perfecciones de Dios manifestadas por sus *obras (Jdt 16,13; Sal 40,10; 92,5s). Afirma la grandeza de su *nombre (Jer 10,6) que es ya re-conocida en Israel (Sal 76,2) y que lo ser\u00e1 un d\u00ed\u00ada entre las *naciones (Mal 1,11).<\/p>\n<p>El juda\u00ed\u00adsmo precristiano es fiel a esta tradici\u00f3n. Cada d\u00ed\u00ada confiesa su fe reuniendo tres fragmentos del Pentateuco, el primero de los cuales afirma la creencia fundamental en el *Dios \u00fanico que ha hecho alianza con Israel (Dt 6,4-9).<\/p>\n<p>2. La confesi\u00f3n de los pecados significa en profundidad que toda falta es cometida contra Yahveh (Lev 26, 40), incluso las faltas contra el pr\u00f3jimo (Lev 5,21; 2Sa 12,13s). El *pe-cado pone obst\u00e1culo a las relaciones que quiere Dios establecer con el hombre. La retractaci\u00f3n por el culpable mismo, individuo (Prov 28,13) o colectividad (Neh 9,2s; Sal 106) del acto que le ha enfrentado con Dios, reafirma los derechos imprescriptibles que su pecado le hab\u00ed\u00ada discutido. Una vez restaurados estos derechos que reposan en particular en la *alianza, cuya iniciativa hab\u00ed\u00ada tomado Dios, se concede el *perd\u00f3n (2Sa 12,13; Sal 32,5), y se pone fin a la ruptura que sume al pueblo entero en la desgracia (Jos 7,19ss).<\/p>\n<p>NT. 1. CONFESAR A JESUCRISTO. Si el acto del fiel sigue siendo esencial-mente el mismo, el objeto de su profesi\u00f3n de fe sufre una verdadera transformaci\u00f3n. La grandeza de Dios se revela en todo su esplendor. La *liberaci\u00f3n que aporta Cristo alcanza a toda la humanidad; destruye al peor enemigo del hombre, al que lo minaba por el interior, el pecado; no es ya temporal, como los salvamentos pol\u00ed\u00adticos del pasado, es la salud definitiva.<\/p>\n<p>Como el actor esencial de este drama de la salvaci\u00f3n es Jesucristo en su muerte y en su resurrecci\u00f3n, \u00e9l ser\u00e1 el objeto principal de la profesi\u00f3n de fe. Ser\u00e1 reconocido como \u00fanico salvador (Act 4,12), Se\u00f1or (lCor 12,3; F1p 2,11), Dios (Jn 20, 28), juez del mundo venidero (Act 10,42), enviado de Dios y nuestro sumo sacerdote (Heb 3,1). Las confesiones de Pedro (Mt 16,16 p; Jn 6,68s) y del ciego de nacimiento (9, 15ss.30-33) muestran que esta fe ha nacido del contacto vivo con Jes\u00fas de Nazaret. En esta adhesi\u00f3n de fe en la que Dios da al mundo como *Mes\u00ed\u00adas y Salvador, la confesi\u00f3n del cristiano se dirige a Dios mismo.<\/p>\n<p>No basta con que la palabra se reciba y *permanezca en nosotros (lJn 2,14). Debe adem\u00e1s ser confesada. A veces se designa as\u00ed\u00ad la mera adhesi\u00f3n, por oposici\u00f3n a las denegaciones del que no cree en la misi\u00f3n de Jes\u00fas (lJn 2,22s), pero las m\u00e1s de las veces se trata, como es normal, de la proclamaci\u00f3n p\u00fablica. Necesaria para llegar a la salud (Rom 10,9s), deseable en todo tiempo (Heb 13,15), tiene por modelo a la que Jes\u00fas hizo dando testimonio de la verdad (Jn 18,37; 1Tim 6,12s).<\/p>\n<p>Acompa\u00f1a al *bautismo (Act 8,37), y ciertas circunstancias la exigen m\u00e1s particularmente, como aquellas en que la abstenci\u00f3n equivaldr\u00ed\u00ada a la negaci\u00f3n (Jn 9,22). Pese a la *persecuci\u00f3n, habr\u00e1 que profesar la fe delante de los tribunales, como Pedro (Act 4,20), hasta el *martirio, como Esteban (Act 7,56), so pena de ser renegados por Jes\u00fas delante de su Padre (Mt 10,32s; Mc 8,38) por haber preferido la gloria humana a la que viene de Dios (Jn 12,42s).<\/p>\n<p>Como toda confesi\u00f3n aut\u00e9ntica es la resonancia en el hombre de la acci\u00f3n de Dios y se remonta hasta Dios, es producida en nosotros por el *Esp\u00ed\u00adritu de Dios (lCor 12,3; Un 4,2s), particularmente la que \u00e9l mismo suscita ante los tribunales perseguidores (Mt 10,20).<\/p>\n<p>II. LA CONFESI\u00ed\u201cN DE LOS PECADOS. La confesi\u00f3n de los pecados a un sacerdote en la forma actual no est\u00e1 demostrada en el NT. La correcci\u00f3n fraterna y la monici\u00f3n de la comunidad tienen por objeto en primer lugar hacer reconocer al culpable sus yerros exteriores (Mt 18, 15ss). La confesi\u00f3n mutua, a que invita Sant 5,15, se inspira quiz\u00e1 en la pr\u00e1ctica jud\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>No obstante, la confesi\u00f3n de los propios pecados es siempre signo de arrepentimiento y condici\u00f3n normal del perd\u00f3n. Los jud\u00ed\u00ados que se dirigen a Juan Bautista confiesan sus faltas (Mt 3,6 p). Pedro se reconoce pecador, indigno de acercarse a Jes\u00fas (Lc 5,8), y Jes\u00fas mismo, al describir el arrepentimiento del hijo pr\u00f3digo, hace intervenir en \u00e9l la confesi\u00f3n del pecado (Lc 15,21). Esta confesi\u00f3n, expresada con palabras por Zaqueo (19,8), con gestos por la pecadora (7,36-50), o tambi\u00e9n con el silencio de la mujer ad\u00faltera que no se defiende (Jn 8,9-11), es la condici\u00f3n del *perd\u00f3n que otorga Jes\u00fas. Tal es el punto de partida de la confesi\u00f3n sacramental. Todo hombre es pecador y debe reconocerse tal para ser purificado (Un 1,9s). Sin embargo, el reconocimiento de su indignidad y la confesi\u00f3n de los *labios sacan su valor del arrepentimiento del *coraz\u00f3n; por tanto. es vana la confesi\u00f3n de Judas (Mt 27,4).<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad, bajo las dos alianzas, el que confiesa su fe en el Dios que salva, como el que confiesa su pecado, uno y otro quedan liberados del pecado por la *fe (G\u00e1l 3,22). En ellos se verifica la palabra: \u00ab\u00bbtu fe te ha sal-vado\u00bb (Lc 7,50).<\/p>\n<p>&#8211;> Fe &#8211; Alabanza &#8211; M\u00e1rtir &#8211; Palabra &#8211; Penitencia &#8211; Oraci\u00f3n &#8211; Testimonio.<\/p>\n<p>LEON-DUFOUR, Xavier, Vocabulario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, Herder, Barcelona, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Vocabulario de las Ep\u00edstolas Paulinas<\/b><\/p>\n<p><p style='text-align:justify;'><span lang=ES style=''>Tanto en heb. como en gr. (<\/span><span style=''>y&#257;d\u00e2<\/span><span lang=ES style=''> y <\/span><span style=''>homologein<\/span><span lang=ES style=''>) el t\u00e9rmino \u201cconfesar\u201d tiene, como en castellano, una doble referencia. Hay confesi\u00f3n de fe y confesi\u00f3n de pecado. Por un lado, confesar significa declarar p\u00fablicamente una relaci\u00f3n personal y de obediencia para con Dios. Es un acto de plena y gozosa decisi\u00f3n de entrega a Dios en presencia del mundo, por medio del cual una persona o una congregaci\u00f3n se obligan a la lealtad a Dios o a Jesucristo. Es una afirmaci\u00f3n de fe que puede tener consecuencias escatol\u00f3gicas eternas. Por otro lado, significa reconocer el pecado y la culpa a la luz de la revelaci\u00f3n divina, y es generalmente por ello un signo externo de arrepentimiento y fe. Puede o no ser seguido de perd\u00f3n (Jos. 7.19; Lv. 26.40; Sal. 32.5; Mt. 27.4; 1 Jn. 1.9).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>El uso b\u00edblico de esta palabra parece reflejar el lenguaje de los antiguos tratados en los que el vasallo aceptaba los t\u00e9rminos del *pacto propuestos por su se\u00f1or y se obligaba, por medio de un juramento, a serle leal. De la misma manera, del contexto legal de la confesi\u00f3n de culpa ante un tribunal de justicia, el t\u00e9rmino se transfiere a la confesi\u00f3n del pecado a Dios.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>I. En el Antiguo Testamento<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>En el AT la confesi\u00f3n frecuentemente tiene el car\u00e1cter de alabanza, en la que el creyente por gratitud declara lo que Dios ha hecho redentoramente por Israel o por su propia alma. El sustantivo (<\/span><span style=' '>t\u00f4&#7695;\u00e2<\/span><span lang=ES style=' '>) puede as\u00ed significar confesi\u00f3n, acci\u00f3n de gracias, alabanza, o aun emplearse para un grupo de personas que cantan canciones de alabanza. Tal reconocimiento de los poderosos actos de misericordia y salvaci\u00f3n de Dios, se relaciona, en consecuencia, con la confesi\u00f3n de pecado. Ambos aspectos de la confesi\u00f3n forman parte integral de la oraci\u00f3n y la verdadera adoraci\u00f3n (Gn. 32.9\u201311; 1 R. 8.35; 2 Cr. 6.26; Neh. 1.4\u201311; 9; Job 33.26\u201328; Sal. 22; 32; 51; 116; Dn. 9). La confesi\u00f3n puede inducir al creyente a consagrarse nuevamente a Dios, a cantar himnos de alabanza, a ofrecer sacrificios jubilosamente, como tambi\u00e9n darle deseos de hablar a otros sobre la misericordia de Dios, y a identificarse con la congregaci\u00f3n que adora en la casa de Dios en Jerusal\u00e9n.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>La confesi\u00f3n no s\u00f3lo es personal e individual; tiene tambi\u00e9n una connotaci\u00f3n lit\u00fargica en la que, como en el d\u00eda de *expiaci\u00f3n, en un contexto tanto de expiaci\u00f3n como de intercesi\u00f3n, el sumo sacerdote confiesa vicariamente los pecados del pueblo, colocando sus manos sobre la cabeza de un macho cabr\u00edo vivo que simb\u00f3licamente se lleva los pecados de la comunidad que vive bajo el pacto (Lv. 16.21). En forma similar Mois\u00e9s ruega vicariamente por Israel (Ex. 32.32; cf. Neh. 1.6; Job 1.5; Dn. 9.4ss).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En el sentido de reconocimiento jubiloso, la confesi\u00f3n ocupa lugar prominente en los textos de Qumr\u00e1n, en los que frecuentemente los salmos comienzan con, \u201cte agradezco, Se\u00f1or, porque\u2026\u201d, en forma similar a la oraci\u00f3n de nuestro Se\u00f1or en Mt. 11.25 (1QH 2. 20, 31, etc.).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>II. En el Nuevo Testamento<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>En el NT la palabra gr. equivalente a \u201cconfesar\u201d tiene el significado gen\u00e9rico de reconocer que algo es as\u00ed, estando de acuerdo con otros; primariamente se emplea con referencia a la fe en Cristo. Re\u00fane del AT los aspectos de acci\u00f3n de gracias y alabanza jubilosa, como tambi\u00e9n de sumisi\u00f3n voluntaria, como en Mt. 11.25; Ro. 15.9; He. 13.15. En esto sigue el uso de la <span style='text-transform: uppercase'>LXX<\/span>, como en Sal. 42.6; 43.4\u20135; Gn. 29.34. Significa, sin embargo, algo m\u00e1s que asentimiento mental. Supone una decisi\u00f3n de someterse lealmente a Jesucristo como Se\u00f1or en respuesta a la obra del Esp\u00edritu Santo.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Confesar a Jesucristo es reconocerlo como el Mes\u00edas (Mt. 16.16; Mr. 8.29; Jn. 1.41; 9.22), como el Hijo de Dios (Mt. 8.29; Jn. 1.34, 49; 1 Jn. 4.15), reconocer que vino en carne (1 Jn. 4.2; 2 Jn. 7), y que \u00e9l es Se\u00f1or, especialmente sobre la base de su resurrecci\u00f3n y ascensi\u00f3n (Ro. 10.9; 1 Co. 12.3; Fil. 2.11).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>El acto de confesar a Jesucristo est\u00e1 \u00edntimamente relacionado con la confesi\u00f3n de los pecados. Confesar a Cristo es confesar que \u00e9l \u201cmuri\u00f3 por nuestros pecados\u201d, e, inversamente, confesar los pecados con verdadero arrepentimiento es acudir a Cristo en busca de perd\u00f3n (1 Jn. 1.5\u201310). Como preparaci\u00f3n para la venida de Cristo, Juan el Bautista llamaba a la gente para que confesara sus pecados, y la confesi\u00f3n fue un elemento constante en el ministerio de nuestro Se\u00f1or, como tambi\u00e9n en el de los ap\u00f3stoles (Mt. 3.6; 6.12; Lc. 5.8; 15.21; 18.13; 19.8; Jn. 20.23; Stg. 5.16).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Aunque se dirig\u00eda a Dios, la confesi\u00f3n de fe en Jesucristo deb\u00eda hacerse abiertamente, \u201cdelante de los hombres\u201d (Mt. 10.32; Lc. 12.8; 1 Ti. 6.12), en forma oral (Ro. 10.9; Fil. 2.11), y pod\u00eda resultar costosa (Mt. 10.32\u201339; Jn. 9.22; 12.42). Es lo opuesto de \u201cnegar\u201d al Se\u00f1or. Igualmente, la confesi\u00f3n de los pecados se dirige fundamentalmente a Dios, pero puede hacerse tambi\u00e9n ante los hombres; por ejemplo, como confesi\u00f3n colectiva de una congregaci\u00f3n, expresada por ella misma o su representante, en oraci\u00f3n p\u00fablica. Cuando la confesi\u00f3n es para beneficio de la iglesia o de otros, es factible que un individuo confiese p\u00fablicamente sus pecados en presencia de la iglesia o de otros creyentes (Hch. 19.18; Stg. 5.16), pero esto no debe hacerse a menos que redunde en edificaci\u00f3n (Ef. 5.12). El verdadero arrepentimiento puede requerir una admisi\u00f3n de culpa ante un hermano (Mt. 5.23\u201324), pero no hay indicaci\u00f3n de que la confesi\u00f3n del pecado privado deba hacerse ante un presb\u00edtero en forma individual.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Confesar a Jesucristo es obra del Esp\u00edritu Santo, y como tal es la marca de la verdadera iglesia, el cuerpo de Cristo (Mt. 10.20; 16.16\u201319; 1 Co. 12.3). Es por ello que acompa\u00f1a al bautismo (Hch. 8.37; 10.44\u201348), pr\u00e1ctica de la cual surgieron algunos de los credos y confesiones primitivos de la iglesia, que adquirieron significaci\u00f3n adicional con la proliferacion de errores y doctrinas falsas (1 Jn. 4.2; 2 Jn. 7).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>El mismo Se\u00f1or Jesucristo nos ofrece el modelo perfecto de confesi\u00f3n al dar buen testimonio ante Poncio Pilato (1 Ti. 6.12\u201313). Confes\u00f3 que \u00e9l mismo era el Cristo (Mr. 14.62), y que es rey (Jn. 18.36). Hizo su confesi\u00f3n ante los hombres, a diferencia del falso testimonio de sus enemigos (Mr. 14.56) y la negaci\u00f3n de un disc\u00edpulo (Mr. 14.68), y fue una confesi\u00f3n infinitamente costosa, con consecuencias eternas para todos los hombres. En su confesi\u00f3n la iglesia se identifica, \u201cdelante de muchos testigos\u201d, con la \u201cbuena profesi\u00f3n (\u201cconfesi\u00f3n\u201d)\u201d de su Salvador crucificado y resucitado. Su confesi\u00f3n (de fe y de pecado) es se\u00f1al de que el viejo hombre est\u00e1 \u201c[muerto] con Cristo\u201d y de que pertenece a su Se\u00f1or, a quien debe servir. En su confesi\u00f3n est\u00e1 llamada a participar, por medio del Esp\u00edritu, en las intercesiones vicarias de Cristo, el \u201cap\u00f3stol y sumo sacerdote de nuestra profesi\u00f3n\u201d (He. 3.1; <etiqueta id=\"#_ftn768\" name=\"_ftnref768\" title=\"\">\u00b0Besson, \u201cconfesi\u00f3n\u201d), que ya ha confesado nuestros pecados en la cruz y ha dado alabanza a Dios (He. 2.12; Ro. 15.9, cita de Sal. 18.49; 22.22).<\/etiqueta><\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En el NT la confesi\u00f3n (lo mismo que la negaci\u00f3n de Cristo) tiene una perspectiva escatol\u00f3gica, y lleva ya sea al juicio o a la salvaci\u00f3n, debido a que es la manifestaci\u00f3n exterior de fe o de la falta de ella. Llegar\u00e1 el d\u00eda en que Cristo confesar\u00e1 delante del Padre a los que le confiesan hoy, y negar\u00e1 a aquellos que le niegan (Mt. 10.32\u201333; Lc. 12.8; 2 Ti. 2.11\u201313). La confesi\u00f3n con la boca se hace para salvaci\u00f3n (Ro. 10.9\u201310, 13; 2 Co. 4.13\u201314), y nuestras confesiones actuales constituyen un anticipo de las confesiones de la iglesia en el d\u00eda postrero, cuando toda lengua confesar\u00e1 que Jesucristo es el Se\u00f1or (Ro. 14.11\u201312; Fil. 2.11; Ap. 4.11; 5.12; 7.10).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=';text-transform:uppercase'>Bibliograf\u00eda.<\/span><span lang=ES style=''> \u00b0J. N. D. Kelly, <i>Primitivos credos cristianos<\/i>, 1980; Sandevoir, \u201cConfesi\u00f3n\u201d, <i>Vocabulario de teolog\u00eda b\u00edblica<\/i>, 1975, pp. 178\u2013181; D. Furst, \u201cConfesar la fe\u201d, <i>\u00b0DTNT<\/i>, t(t). I, pp. 167\u2013175; 230\u2013234.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>O. Cullmann, <i>The Earliest Christian Confessions<\/i>, 1949; J. N. D. Kelly, <i>Early Christian Creeds<\/i>, 1950; H. N. Ridderbos, en R. Banks (eds.), <i>Reconciliation and Hope<\/i> (Leon Morris Festsch-rift), 1974; R. P. Martin, <i>An Early Christian Confession: Philippians<\/i> 2:5\u201311 <i>in Recent Interpretation<\/i>, 1960.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><etiqueta id=\"#_ftn769\" name=\"_ftnref769\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green'>J.B.T.<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;'>Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami: Sociedades B\u00edblicas Unidas.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">(Lat\u00edn confessio)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este t\u00e9rmino se us\u00f3 originalmente para designar la tumba de un confesor o m\u00e1rtir (conocida tambi\u00e9n como una memoria o martyrion); gradualmente vino a tener una variedad de aplicaciones: el altar erigido sobre la tumba; el cubiculum subterr\u00e1neo que conten\u00eda la tumba; el altar mayor de la bas\u00edlica erigido sobre la confesi\u00f3n; m\u00e1s tarde en la Edad Media la bas\u00edlica misma (Joan. Bar., De invent. S. Sabini); y finalmente el nuevo lugar de descanso al que eran trasladados los restos del m\u00e1rtir (Ruinart, II, 35).  En caso de traslado,  las reliquias de un m\u00e1rtir eran depositadas en una cripta debajo del altar mayor, o en un espacio hueco debajo del altar, detr\u00e1s de una transenna o mampara de m\u00e1rmol perforado como las que se usaban en las catacumbas.  As\u00ed la tumba era dejada accesible a los fieles que desearan tocar la urna con pa\u00f1o blandea  a ser venerada por turno como reliquias.  En la iglesia romana de San Clemente, la urna que contiene los restos del Papa San Clemente I y San Ignacio de Antioqu\u00eda es visible detr\u00e1s de una tal transenna.   M\u00e1s tarde a\u00fan, el t\u00e9rmino confesi\u00f3n  fue adoptado para el espacio del relicario en un altar (Ordo Rom. De dedic. altaris).  El aceite de las numerosas l\u00e1mparas mantenidas encendidas en una confesi\u00f3n se consideraba como una reliquia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre las confesiones subterr\u00e1neas m\u00e1s famosas de Roma est\u00e1n las de las iglesias de San Martino al Monti; San Lorenzo fuori le Mure, que contiene los cuerpos de San Lorenzo y San Esteban;  San Prassede que contiene los cuerpos de las dos hermanas Santas Pr\u00e1xedes y Pudenciana.  La confesi\u00f3n m\u00e1s famosa es la de San Pedro.  Sobre la tumba del ap\u00f3stol el Papa San Cleto construy\u00f3 una memoria, la cual cuando Constantino estaba construyendo su bas\u00edlica la sustituy\u00f3 con la Confesi\u00f3n de San Pedro.  Detr\u00e1s de las estatuas de bronce de San Pedro y San Pablo est\u00e1 el nicho sobre el piso enrejado que cubre la tumba.  En este nicho est\u00e1 el cofre dorado, trabajo de Benvenuto Cellini, que contiene los palios a ser enviados a los arzobispos de corpore b. Petri  seg\u00fan la Constituci\u00f3n \u201cRerum ecclesiasticarum\u201d del Papa Benedicto XIV (12 de agosto de 1748).  A trav\u00e9s de toda la Edad Media los palios, despu\u00e9s de ser bendecidos, eran dejados a trav\u00e9s del enrejado en la tumba del ap\u00f3stol, donde permanec\u00edan por una noche entera (Phillips, Kirchenrecht, V, 624, n. 61).  Durante la restauraci\u00f3n de la bas\u00edlica actual en 1594 el piso cedi\u00f3, revelando la tumba de San Pedro y sobre ella la cruz dorada que pesa 150 libras, colocada all\u00ed por Constantino e inscrita con el nombre suyo y el de su madre.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Fuente<\/b>:  Rudge, F.M. \u00abConfession.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 4. New York: Robert Appleton Company, 1908.  <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/04214a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Luz Mar\u00eda Hern\u00e1ndez Medina.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Confesi\u00f3n (heb. t\u00f4d\u00e2h; gr. homologu\u00ed\u00ada, homologu\u00e9\u00ed\u2021). Por lo general, un reconocimiento de fe en Dios y en su superioridad y autoridad, o una admisi\u00f3n de pecado; cualquiera de los 2, de acuerdo con las circunstancias, puede ser p\u00fablico o privado, y ya sea a Dios o a los hombres. La confesi\u00f3n del poder y la &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/confesion\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abCONFESION\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-1553","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1553","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1553"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1553\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1553"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1553"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1553"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}