{"id":15530,"date":"2016-02-05T10:07:05","date_gmt":"2016-02-05T15:07:05","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/crucifixion-historia\/"},"modified":"2016-02-05T10:07:05","modified_gmt":"2016-02-05T15:07:05","slug":"crucifixion-historia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/crucifixion-historia\/","title":{"rendered":"CRUCIFIXION (HISTORIA)"},"content":{"rendered":"<p>DJN<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nSe trata de una ejecuci\u00f3n de la pena capital, que Roma aplicaba en casos extremos a esclavos, bandidos y prisioneros de guerra especialmente conflictivos y recalcitrantes. Consist\u00ed\u00ada en suspender de un madero el cuerpo desnudo del reo, con los brazos extendidos sobre otro madero transversal, y prolongar el suplicio hasta que le sobreviniera la muerte. Para que \u00e9sta no se prolongara indefinidamente, el reo sol\u00ed\u00ada ser previamente azotado. A veces se precipitaba intencionalmente la hora de la muerte, mediante alg\u00fan tipo de agresi\u00f3n directa sobre el cuerpo crucificado. Aunque el suplicio de la crucifixi\u00f3n no ha sido exclusivamente practicado por los romanos, fue sin embargo entre este pueblo donde adquiri\u00f3 mayor renombre y donde quiz\u00e1 sus t\u00e9cnicas han estado m\u00e1s definidas. El reo m\u00e1s famoso de todos los tiempos que sufri\u00f3 tal martirio fue Jes\u00fas de Nazaret, en Jerusal\u00e9n, hacia el a\u00f1o 30 d. C., por sentencia del gobernador romano Poncio Pilato.<\/p>\n<p>Para acercarse hist\u00f3ricamente a este evento, m\u00e1s que especular sobre las condiciones f\u00ed\u00adsicas en que podr\u00ed\u00ada sobrevenir la muerte en un pat\u00ed\u00adbulo de esta naturaleza, o rastrear lo que los autores romanos en distintas \u00e9pocas y lugares del imperio han dicho acerca de la crucifixi\u00f3n, ser\u00e1 conveniente compulsar, en la medida de lo posible, los testimonios directos de que disponemos sobre la aplicaci\u00f3n de este tipo de muerte por parte de los romanos en la propia tierra de Palestina. Flavio Josefo habla varias veces de crucifixiones, especialmente en Jerusal\u00e9n. As\u00ed\u00ad, el gobernador (legatus pro praetore) de Siria, Quintilio Varo, en el a\u00f1o 4 a. C. mand\u00f3 crucificar a 2.000 jud\u00ed\u00ados, tras los disturbios producidos despu\u00e9s de la muerte de Herodes el Grande (Bel\/. lud. II, 75). Igualmente el gobernador de Siria, Quadrato, hacia el 51 d. C. hizo crucificar un buen n\u00famero de \u00abbandidos\u00bb de la partida del galileo Eleazar, que hab\u00ed\u00ada capturado Ventidio Cumano, gobernador (procurator) de Judea tras los famosos incidentes entre samaritanos y galileos (Bell. lud. II, 241). Otro gobernador de Judea, Antonio F\u00e9lix en los a\u00f1os \u00abcincuenta\u00bb crucifica asimismo a numerosos bandidos (Bel\/. lud. II, 253). Finalmente el general y futuro emperador Tito el a\u00f1o 70 crucifica frente a la muralla de Jerusal\u00e9n a los fugitivos de la ciudad que hab\u00ed\u00adan ca\u00ed\u00addo prisioneros (Bel\/. lud. V, 449). Desgraciadamente estos datos hist\u00f3ricos, no vienen acompa\u00f1ados de otras informaciones m\u00e1s precisas acerca del modo con que se efectu\u00f3 el suplicio. Tan s\u00f3lo dos alusiones pueden ser aplicables a nuestro caso. Una, que los reos suelen recibir el nombre de \/esooi = bandidos, apelativo con el que los romanos designaban tambi\u00e9n a los patriotas de los pueblos sometidos (Viriato, por ejemplo, era un lestes). La otra alusi\u00f3n se refiere al hecho de que la crucifixi\u00f3n tenga lugar fuera y cerca de los muros de la ciudad.<\/p>\n<p>Es necesario recurrir a la arqueolog\u00ed\u00ada para obtener m\u00e1s datos acerca del suplicio de la crucifixi\u00f3n en Palestina. En este sentido estamos en condiciones favorables de aportar elementos muy precisos.<\/p>\n<p>El hallazgo en 1968 de la sepultura de un crucificado de la primera mitad del siglo 1 d. C. en la necr\u00f3polis de Giv&#8217;at ha Mivtar, en las afueras de Jerusal\u00e9n, nos ha proporcionado datos de extraordinario inter\u00e9s. Desgraciadamente no se trata propiamente de un sepulcro primario con el cad\u00e1ver in situ, sino de una arqueta de restos u osario, lo que disminuye en mucho el n\u00famero de evidencias que puede ofrecernos en torno al proceso de su crucifixi\u00f3n. A\u00fan as\u00ed\u00ad, las conclusiones derivadas del estudio de los huesos y publicadas en los a\u00f1os 1976 y 1985 son muy importantes. El crucificado se llamaba Juan y era hijo de Haggol. Pertenec\u00ed\u00ada a una familia pudiente de Jerusal\u00e9n, que contaba con una buena tumba familiar. No se trata, pues, de un simple esclavo o de un verdadero bandolero; pero el hecho de haber sufrido la pena de la crucifixi\u00f3n apunta a un delito de tipo pol\u00ed\u00adtico. Estamos ante un nacionalista mezclado en alguna sublevaci\u00f3n. Era un joven de unos 25 a\u00f1os y de 1,70 m. de estatura.<\/p>\n<p>Uno de los clavos destinado a fijar los pies en la cruz atraves\u00f3 un nudo en la madera y se torci\u00f3; por eso, al bajar de la cruz a Juan para su sepultura, fue muy dif\u00ed\u00adcil desclavar ese clavo, hasta el punto de que lo dejaron insertado en el tobillo del cad\u00e1ver llevando consigo un trozo de madera. Esta circunstancia ha sido beneficiosa para los investigadores, pues ha permitido extraer algunos datos m\u00e1s, si bien las interpretaciones de los estudiosos a veces difieren entre s\u00ed\u00ad. La cruz debi\u00f3 ser de madera de olivo. Las manos de Juan no fueron atravesadas por los clavos, por lo que, seg\u00fan unos investigadores, ser\u00ed\u00adan las mu\u00f1ecas las que estar\u00ed\u00adan sujetas por los clavos; pero otros piensan que \u00e9stas solamente fueron fijadas a la cruz con cuerdas. En cambio, las extremidades inferiores s\u00ed\u00ad estaban ciertamente clavadas a la cruz, aunque no a trav\u00e9s del mismo pie, sino del tobillo. La discusi\u00f3n entre los especialistas que han analizado los restos se centra, sin embargo, en determinar c\u00f3mo se hab\u00ed\u00ada realizado la fijaci\u00f3n a la cruz. Aunque algunos hablan de un solo clavo para ambos tobillos, otros, tal vez m\u00e1s acertadamente, suponen la existencia de dos clavos. Cada uno de \u00e9stos y tras atravesar el tobillo ir\u00ed\u00ada fijado mediante una tablilla intermedia no a la cara frontal de la cruz, sino a las dos caras laterales. Ello obligar\u00ed\u00ada a suponer una postura violenta para el crucificado, con las piernas separadas. En cualquier caso, todos los estudiosos del tema (V. M\u00f3ller-Christensen, J. Zias y E. Sekeles) opinan que Juan apoyaba su cuerpo medio sent\u00e1ndose sobre un peque\u00f1o saliente que ten\u00ed\u00ada la cruz. Este dato concuerda con otros testimonios hist\u00f3ricos del mundo romano que citan esa pieza de la cruz con el nombre de y aluden a que los crucificados \u00abcabalgaban\u00bb en la cruz. Tambi\u00e9n hay discusi\u00f3n sobre si a Juan le hicieron el llamado por los textos para acelerarle la muerte, es decir, si al final le quebraron las piernas despu\u00e9s de permanecer un tiempo largo en la cruz. Con todas las dudas y discusiones \u00e9stos son los valiosos datos aportados por la arqueolog\u00ed\u00ada y la paleopatolog\u00ed\u00ada sobre la forma en que los romanos crucificaban en Jerusal\u00e9n a los condenados a muerte en la \u00e9poca de Jes\u00fas, aunque pueda admitirse te\u00f3ricamente que se practicaran all\u00ed\u00ad m\u00e1s de un tipo de crucifixi\u00f3n.<\/p>\n<p>En lo que respecta directamente a la crucifixi\u00f3n de Jes\u00fas, podemos precisar algunas circunstancias m\u00e1s, fundadas en las narraciones evang\u00e9licas y en el conocimiento de la topograf\u00ed\u00ada y arqueolog\u00ed\u00ada de la ciudad de Jerusal\u00e9n. La ubicaci\u00f3n del Calvario (Golgoltha en arameo), es segura y corresponde al lugar venerado por la tradici\u00f3n a la derecha de la actual entrada a la bas\u00ed\u00adlica del Santo Sepulcro.<\/p>\n<p>All\u00ed\u00ad fue donde el emperador Adriano, s\u00f3lo cien a\u00f1os despu\u00e9s de la muerte de Jes\u00fas y como represalia contra jud\u00ed\u00ados y cristianos, levant\u00f3 una estatua en honor a la diosa Venus-Afrodita, lugar que tres siglos despu\u00e9s ser\u00ed\u00ada convertido por el emperador Constantino en  dentro del fastuoso complejo basilical llamado del Santo Sepulcro. Las excavaciones arqueol\u00f3gicas all\u00ed\u00ad realizadas han sido llevadas a cabo por Harvey en 1933-1934, Corbo en 1961-1963, Broshi en 1975 y especialmente F. D\u00ed\u00adez en 1977-1981.<\/p>\n<p>El Calvario, en contra de lo cree mucha gente, no era un monte y nunca aparece citado como tal en los evangelios. Se trataba simplemente de un mogote de piedra de unos 5 m. de altura, cuya forma pod\u00ed\u00ada evocar vagamente una cabeza humana; de ah\u00ed\u00ad el nombre popular con que era designado. Estaba al exterior de la ciudad y cerca de la muralla, formando parte de una zona de antiguas canteras de donde se hab\u00ed\u00ada extra\u00ed\u00addo piedra para las edificaciones de la ciudad, y, con motivo de lo cual, quedaban altibajos en la roca y secciones cortadas en vertical. No deb\u00ed\u00ada ser un sitio habitual de ejecuciones, pero la premura de tiempo que caracteriza todos los acontecimientos del Viernes Santo, ante la inminencia de la gran fiesta pascual que comenzaba al ponerse el sol, debi\u00f3 influir en que se convirtiera en pat\u00ed\u00adbulo, dada su relativa proximidad con el palacio de Herodes, convertido en , donde habr\u00ed\u00ada tenido lugar la condena. Tras \u00e9sta, el reo sali\u00f3, como sol\u00ed\u00ada ser costumbre, amarrado con los brazos extendidos al palo transversal de la cruz, mientras que un piquete de soldados habr\u00ed\u00ada ido por delante a colocar in situ el palo vertical, cuyo hincamiento en la piedra agrietada requer\u00ed\u00ada alguna peque\u00f1a obra, por motivos de estabilidad. Dado el estado de agotamiento de Jes\u00fas, se tom\u00f3 inmediatamente la medida de retirarle el palo transversal y se oblig\u00f3 a un jud\u00ed\u00ado, que por all\u00ed\u00ad pasaba, a que llevara el palo, naturalmente al hombro y no a la manera de los reos (Mt 27, 32; Mc 15, 20-21; Lc 23, 26; Jn 19, 16-17). Se trata de un detalle hist\u00f3rico de los evangelios bien comprobado, pues se cita el nombre de la persona, Sim\u00f3n; su lugar de origen, la provincia romana de Cirene en el norte de Africa; el hecho de que ten\u00ed\u00ada fincas cerca de Jerusal\u00e9n; y, sobre todo, que era un personaje muy conocido en la primitiva comunidad cristiana, puesto que sus hijos, Alejandro y Rufo, eran miembros destacados de ella (Mc 15, 20-21). Era normal que el t\u00ed\u00adtulo de la acusaci\u00f3n fuera escrito en una tablilla y precediera la marcha del reo, y a veces que \u00e9ste lo llevara colgado del cuello. En el caso de Jes\u00fas conocemos el tenor de dicho t\u00ed\u00adtulo: Jes\u00fas de Nazaret, rey de los jud\u00ed\u00ados (Mt 27, 37; Mc 15, 26; Lc 23, 38; Jn 19, 19-20) y el hecho de que estaba escrito en hebreo, lat\u00ed\u00adn y griego (Jn 19, 19-20).<\/p>\n<p>Junto a Jes\u00fas partieron en la comitiva y fueron ejecutados en el Calvario otros dos presos, a quienes los evangelios (Mt 27, 38 y 44; Mc 15, 27 y 32; Lc 23, 32 y 39-43; Jn 19, 18) llaman bandidos (lestoi), seg\u00fan la terminolog\u00ed\u00ada oficial, pero que acaso fueran nacionalistas implicados en acciones violentas, como era el caso de Barrab\u00e1s, ese mismo d\u00ed\u00ada indultado. La \u00e9poca de Jes\u00fas no fue la m\u00e1s propicia para este tipo de \u00abterrorismo\u00bb, ya que tuvieron que transcurrir bastantes a\u00f1os para que se organizaran los movimientos de tal \u00ed\u00adndole, de tanta importancia en los tiempos de la Primera Revuelta de los a\u00f1os 68-70 d. C. Sin embargo, hab\u00ed\u00ada ya brotes violentos que en ocasiones aisladas recurr\u00ed\u00adan a las armas. Los dos bandidos estaban condenados a muerte y en espera de la ejecuci\u00f3n, la cual debi\u00f3 adelantarse para aprovechar el inesperado acto de crucifixi\u00f3n de Jes\u00fas. Una vez llegada la comitiva al G\u00f3lgota, los reos fueron desnudados totalmente seg\u00fan la costumbre romana, aunque cabe la probabilidad de que se respetara la prescripci\u00f3n jud\u00ed\u00ada de que un pa\u00f1o cubriera las partes sexuales de las v\u00ed\u00adctimas. De hecho, otra costumbre jud\u00ed\u00ada, la de permitir que los reos bebieran una p\u00f3cima embriagante (vino con mirra) para mitigar sus dolores en la muerte, fue respetada por el piquete romano de ejecuci\u00f3n, como se dice expresamente en el evangelio, si bien Jes\u00fas rechaz\u00f3 la bebida (Mt 27, 34; Mc 15, 23). La muerte en la cruz sol\u00ed\u00ada ser muy lenta y los condenados pod\u00ed\u00adan permanecer en el suplicio, en medio del dolor y agotados por la fiebre y la sed, horas e incluso d\u00ed\u00adas. En el caso que nos ocupa urg\u00ed\u00ada la muerte de los reos para que el espect\u00e1culo no se prolongara en el d\u00ed\u00ada solemne de la fiesta de la Pascua, en contra de todas las prescripciones legales jud\u00ed\u00adas. Por eso se aplic\u00f3 la intervenci\u00f3n urgente de rematar a los crucificados y as\u00ed\u00ad proceder a su sepultura, tras desmantelar las cruces. El procedimiento habitual que aceleraba inmediatamente la muerte era el , que consist\u00ed\u00ada en quebrar las piernas de los que estaban colgados de la cruz. El evangelio habla expresamente de que esta intervenci\u00f3n de los soldados fue aplicada aquella tarde del Viernes Santo a los crucificados de Jerusal\u00e9n, pero no a Jes\u00fas que ya hab\u00ed\u00ada fallecido, por lo que en este caso uno de los soldados se content\u00f3 con darle un lanzazo en el pecho (Jn 19, 31-34). En todo caso, la agon\u00ed\u00ada de Jes\u00fas no fue excesivamente larga, porque otro testimonio evang\u00e9lico alude a la extra\u00f1eza de Pilato por la ins\u00f3lita rapidez de la muerte del ajusticiado, y c\u00f3mo \u00e9sta tuvo que ser certificada por el oficial responsable de la ejecuci\u00f3n (Mc 15, 42-45).<\/p>\n<p>Desde luego que la crucifixi\u00f3n de Jes\u00fas comporta otros aspectos fundamentales, tanto de orden escritur\u00ed\u00adstico como teol\u00f3gico, que no han sido tocados en el presente art\u00ed\u00adculo, que intencionalmente s\u00f3lo atiende a la vertiente hist\u00f3rico-arqueol\u00f3gica del hecho en s\u00ed\u00ad. Esos otros aspectos est\u00e1n incluidos y ampliamente desarrollados en distintos art\u00ed\u00adculos teol\u00f3gicos de este Diccionario. .<\/p>\n<p>BIBL. &#8211; , J. E. SEKELES, \u00abThe crucified from Giv&#8217;at ha Mivtar\u00bb, en Israel Exploration lournal 35 (1985): -27; D\u00ed\u00adEZ, F., \u00abVestigios de culto sobre la del G\u00f3lgota\u00bb I Simposio B\u00ed\u00adblico Espa\u00f1ol (C\u00f3rdoba 1985), Valencia , pp. -60; GONZ\u00ed\u0081LEZ ECHEGARAY, ., Arqueolog\u00ed\u00ada y Evangelios, 21 ed., Estella 1999.<\/p>\n<p>. Gonz\u00e1lez Echegaray<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>DJN \u00c2\u00a0 Se trata de una ejecuci\u00f3n de la pena capital, que Roma aplicaba en casos extremos a esclavos, bandidos y prisioneros de guerra especialmente conflictivos y recalcitrantes. 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