{"id":15541,"date":"2016-02-05T10:07:26","date_gmt":"2016-02-05T15:07:26","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/discursos-de-jesus\/"},"modified":"2016-02-05T10:07:26","modified_gmt":"2016-02-05T15:07:26","slug":"discursos-de-jesus","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/discursos-de-jesus\/","title":{"rendered":"DISCURSOS (DE JESUS)"},"content":{"rendered":"<p>DJN<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nOcupan un lugar importante, particularmente en el evangelio de Mateo y en el de Juan. Tambi\u00e9n nos ofrecen buenos ejemplos Marcos y Lucas. Lo m\u00e1s importante y lo primero que tenemos que destacar en relaci\u00f3n con ellos es que Jes\u00fas no recurri\u00f3 nunca al discurso como m\u00e9todo de ense\u00f1anza. No era pedag\u00f3gico. Cuando los antiguos acud\u00ed\u00adan a los discursos lo hac\u00ed\u00adan para exponer sus ideas sobre los problemas y preocupaciones de su \u00e9poca a las que pretend\u00ed\u00adan ofrecer una soluci\u00f3n, al estilo de lo que hacen nuestros pol\u00ed\u00adticos.<\/p>\n<p>En lugar de hablar de los discursos de Jes\u00fas ser\u00ed\u00ada m\u00e1s exacto calificarlos como discursos sobre Jes\u00fas. Esta idea vamos a exponerla aduciendo dos ejemplos tomados de Mateo. A\u00f1adiremos la visi\u00f3n que el cuarto evangelio nos ofrece de ellos:<\/p>\n<p>El primer evangelista, en el orden actual de los evangelios, nos narra el discurso o el serm\u00f3n de la monta\u00f1a (Mt 5-7), y en \u00e9l nos ofrece las exigencias \u00e9ticas m\u00e1s importantes de Jes\u00fas. Por eso Mateo coloca este gran discurso al comienzo del evangelio. Se trata de ense\u00f1anzas impartidas por Jes\u00fas en distintas ocasiones y que el evangelista ha coleccionado y sistematizado en un discurso. \u00bfNo fue pronunciado por Jes\u00fas?<br \/>\nEn cuanto a su contenido, s\u00ed\u00ad; en cuanto a la forma en que hoy lo encontramos, como un discurso seguido, unitario, pronunciado de una vez y al mismo auditorio, al estilo de un parlamentario actual, no. No resulta dif\u00ed\u00adcil descubrir las distintas unidades literarias o peque\u00f1as secciones que lo integran y que arguyen procedencia diversa. Mateo las coleccion\u00f3 por razones pr\u00e1cticas: tener un resumen completo y seguido de la ense\u00f1anza \u00e9tica de Jes\u00fas para que pudiese ser utilizado con facilidad en la predicaci\u00f3n y en la ense\u00f1anza de la Iglesia. Otra raz\u00f3n importante para Mateo es presentar a Jes\u00fas como el nuevo Mois\u00e9s, fundador de un nuevo pueblo al que da sus leyes, mandamientos y promesas (los cinco grandes discursos que nos ofrece Mateo a lo largo de su evangelio \u00bfno hacen referencia a los cinco libros de Mois\u00e9s, que componen el Pentateuco?). El monte de las bienaventuranzas es el eco y la plenitud del monte Sina\u00ed\u00ad.<\/p>\n<p>El segundo ejemplo lo constituye el discurso parab\u00f3lico en el que Mateo (cap.13) construye sobre el cimiento que le ha ofrecido Marcos (cap. 4) al que, naturalmente ampl\u00ed\u00ada. Es un intento de exponer la naturaleza del Reino. Su finalidad consiste en presentar la naturaleza del Reino y dar las razones por las que es recibido o rechazado. La estructuraci\u00f3n del discurso es septenaria: son narradas siete par\u00e1bolas con la estructura siguiente: la primera es la del sembrador, la m\u00e1s importante y completa en orden a lograr la finalidad que el evangelista se ha propuesto; por eso la separa de las dem\u00e1s, a\u00f1adiendo una amplia interpretaci\u00f3n de la misma; la segunda (la ciza\u00f1a) y la s\u00e9ptima (la red), por raz\u00f3n de su contenido, son par\u00e1bolas \u00abescatol\u00f3gicas\u00bb. Las dos constituyen una especie de inclusi\u00f3n o marco dentro del cual son situadas las otras cuatro: el grano de mostaza y el fermento, por un lado, y el tesoro y la perla, por otro, que son par\u00e1bolas gemelas entre s\u00ed\u00ad por raz\u00f3n de su contenido.<\/p>\n<p>En el evangelio de Juan los discursos, tanto en el sentido estricto de verdaderos discursos, como en una forma m\u00e1s amplia, que se inicia en un di\u00e1logo para terminar en el mon\u00f3logo, pr\u00e1cticamente convertido ya en discurso, al leerlos recibimos la impresi\u00f3n de encontrarnos ante composiciones literarias, desarrollos dogm\u00e1ticos polarizados en torno a la persona de Jes\u00fas. Su inter\u00e9s siempre es critol\u00f3gico. Los discursos son provocados por una pregunta dirigida a Jes\u00fas, como en el caso de Nicodemo (3,1ss), o por una acci\u00f3n que \u00e9l hubiera realizado, como una curaci\u00f3n en s\u00e1bado (5,1 ss). En cualquier caso, esta \u00abprovocaci\u00f3n\u00bb no es constitutiva del discurso, sino una introducci\u00f3n al mismo.<\/p>\n<p>El centro de gravedad lo constituye el cuerpo del mismo, en el que Jes\u00fas expone su pensamiento o de forma directa o como respuesta a alguna pregunta suscitada por el di\u00e1logo o por la discusi\u00f3n. Por ejemplo, a prop\u00f3sito de la curaci\u00f3n del paral\u00ed\u00adtico de la piscina (5,1ss), la ocasi\u00f3n que provoca el discurso es la no observancia de la ley del descanso sab\u00e1tico (5,9ss), y el centro de gravedad lo constituye el desarrollo que hace Jes\u00fas afirmando que su quebrantamiento del s\u00e1bado es un signo de su poder, igual que el que posee el Padre. Es \u00e9sta la afirmaci\u00f3n que constituye el verdadero centro de inter\u00e9s del discurso de Jes\u00fas (5,17ss). Esta estructuraci\u00f3n de los discursos aparece con peculiar claridad a prop\u00f3sito del discurso sobre el pan de vida, que es la interpretaci\u00f3n aut\u00e9ntica del relato de la multiplicaci\u00f3n de los panes (cap.6), o en las palabras de Jes\u00fas, que se autopresenta como la resurrecci\u00f3n y la vida, interpretando de esta forma el significado de la resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro.<\/p>\n<p>Generalmente existe una conexi\u00f3n entre la narraci\u00f3n de un signo y el discurso siguiente, que es provocado por el signo extraordinario precedente. Los signos-milagros simbolizan el significado de Jes\u00fas; los discursos lo expresan o manifiestan en lenguaje directo.<\/p>\n<p>Los discursos son la aut\u00e9ntica autorrevelaci\u00f3n de Jes\u00fas y, por lo mismo, aparecen en primera persona del singular. Cuando no existe signo previo al mismo se recurre a otros s\u00ed\u00admbolos o im\u00e1genes, mediante los cuales se pone de relieve el significado de Jes\u00fas: el agua de la vida (4,10ss; 7,37-39); la luz del mundo (8,12; 9,5); el buen pastor y la puerta (10,1ss); el camino (14,6) la vid verdadera (15,1ss). La quintaesencia del discurso suele aparecer en la c\u00e9lebre frase epif\u00e1nica \u00abYo soy\u00bb (=eg\u00f3 eimi). ->\u00e9neros.<\/p>\n<p>F. Ramos<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>DJN \u00c2\u00a0 Ocupan un lugar importante, particularmente en el evangelio de Mateo y en el de Juan. Tambi\u00e9n nos ofrecen buenos ejemplos Marcos y Lucas. 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