{"id":15554,"date":"2016-02-05T10:07:51","date_gmt":"2016-02-05T15:07:51","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/enemigos-de-jesus\/"},"modified":"2016-02-05T10:07:51","modified_gmt":"2016-02-05T15:07:51","slug":"enemigos-de-jesus","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/enemigos-de-jesus\/","title":{"rendered":"ENEMIGOS DE JESUS"},"content":{"rendered":"<p>DJN<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nSUMARIO: . Prehistoria. &#8211; 2. Los origenes. &#8211; 3. La base de los escribas: Escuelas; Tradici\u00f3n. Escribas laicos; Las sinagogas. &#8211; 4. Aparicion de los grupos: La escisi\u00f3n. &#8211; 5. Saduceos inmovilistas. &#8211; 6. Esenios radicales. &#8211; 7. Fariseos centrados: Doctrina y pr\u00e1ctica: el templo; La tor\u00e1; El s\u00e1bado. &#8211; 8. Los celotas. &#8211; 9. El fin. &#8211; 10. Resumen final.<\/p>\n<p>Desde la perspectiva cristiana suele llamarse enemigos a los grupos jud\u00ed\u00ados que se opusieron a Jes\u00fas y su evangelio. \u00abGrupo\u00bb, o facci\u00f3n, tendencia, \u00abpartido\u00bb dice de los fariseos el historiador jud\u00ed\u00ado Flavio Josefo, y el libro de los Hechos \u00abpartido\u00bb y \u00absecta\u00bb en el mismo contexto (He 23, 9; 26, 5): no hay denominaci\u00f3n com\u00fan espec\u00ed\u00adfica, y aqu\u00ed\u00ad se usar\u00e1 una u otra indistintamente. Estos grupos trataremos de verlos coherentemente desde sus ra\u00ed\u00adces hasta su nacimiento y desarrollo, y en lo posible partiendo de sus propias fuentes o desde fuentes jud\u00ed\u00adas, como la del citado Josefo. En aquella \u00e9poca surgieron tambi\u00e9n otros grupos que no se cuentan entre los enemigos. De todos daremos tambi\u00e9n una breve noticia, ya que hay entre ellos conexiones que sin duda ayudan a la comprensi\u00f3n del cuadro \u00ed\u00adntegro, y en particular de los grupos que nos interesan. En la segunda parte intentaremos ver la naturaleza y trascendencia del conflicto que plantearon con Jes\u00fas y su mensaje.<\/p>\n<p>1. Prehistoria<br \/>\nLa prehistoria de estos grupos hay que buscarla en la semilla que se sembr\u00f3 en los a\u00f1os del destierro en Babilonia y que dio lugar al nacimiento del Juda\u00ed\u00adsmo. Aquella experiencia, la m\u00e1s terrible sufrida hasta entonces por el pueblo de Israel, fue un escarmiento que no se olvidar\u00ed\u00ada y profundiz\u00f3 una lenta reflexi\u00f3n sobre su causa y su remedio. Siendo la causa la infidelidad del pueblo a la alianza con Dios por la transgresi\u00f3n y profanaci\u00f3n de sus instituciones sagradas, en particular la Tor\u00e1 y el Templo, el remedio no pod\u00ed\u00ada ser otro que la restauraci\u00f3n de los or\u00ed\u00adgenes mediante una estricta e intransigente depuraci\u00f3n de esas instituciones. De ah\u00ed\u00ad nacer\u00e1 el \u00e1rbol que m\u00e1s tarde se dividir\u00e1 en las diferentes ramas.<\/p>\n<p>La tarea de purificaci\u00f3n empez\u00f3 ya durante el destierro. Alli aunque se hab\u00ed\u00ada perdido casi todo, en particular la patria y la imprescindible presencia del Templo, el pueblo conservaba todav\u00ed\u00ada el tesoro b\u00e1sico de sus tradiciones, ya en parte plasmadas en el Libro sagrado. El sacerdocio; que est\u00e1ba al frente de los desterrados, era el depositario de ese tesoro, y el que concentr\u00f3 la reflexi\u00f3n sobre \u00e9l, en la que la Tor\u00e1 propend\u00ed\u00ada a dominar decididamente sobre los dem\u00e1s libros, hasta el punto de terminar incluy\u00e9ndolos, casi como un complemento suyo, bajo su propia denominaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En efecto, la Tor\u00e1, como una verdadera carta magna, era y deb\u00ed\u00ada ser la norma \u00fanica que regulara todo el ordenamiento pol\u00ed\u00adtico, jur\u00ed\u00addico, religioso y social, es decir la totalidad de la existencia tanto presente como futura de este pueblo, seg\u00fan su fe en su destino mesi\u00e1nico. En el destierro se convert\u00ed\u00ada, pues, en una verdadera \u00abpatria port\u00e1til\u00bb. El t\u00e9rmino Tor\u00e1 significa \u00abinstrucci\u00f3n\u00bb, con un sentido pregnante de inmersi\u00f3n en la Ley y en todas sus derivaciones y extensiones. Su traducci\u00f3n por \u00abLey\u00bb no responde a toda esa complejidad del hebreo; sin embargo, dado que los evangelios dicen siempre \u00abley\u00bb, aqu\u00ed\u00ad se usar\u00e1n indistintamente los dos, seg\u00fan los casos.<\/p>\n<p>La Tor\u00e1 regula tambi\u00e9n el r\u00e9gimen del Templo, con el sacerdocio y el culto. Pero el Templo destaca aparte su singular significaci\u00f3n: por ser la sede del arca de la Alianza, es el s\u00ed\u00admbolo del compromiso mutuo de Dios con su pueblo, que confiere a \u00e9ste su condici\u00f3n de pueblo santo, es el \u00fanico lugar donde \u00e9ste puede ofrecerle la respuesta del sacrificio leg\u00ed\u00adtimo, y por todo ello se alza como el n\u00facleo visible y la referencia de su unidad e identidad. De ah\u00ed\u00ad que llegue a ponerse al mismo nivel de la Tor\u00e1. De hecho las dos instituciones constituyen los pilares en que se asienta el orden teocr\u00e1tico jud\u00ed\u00ado, que se hallan ensamblados como en un arco de b\u00f3veda, si bien la prioridad l\u00f3gica compete en todo caso a la Tor\u00e1. El Templo incluye el sacerdocio y, a trav\u00e9s de \u00e9l, forma con la Tor\u00e1 como un c\u00ed\u00adrculo virtuoso, ya que si \u00e9sta es el conjunto de especificaciones que desarrolla el n\u00facleo de la legislaci\u00f3n mosaica, todo ello se ha conservado y elaborado y fundamentalmente en los santuarios y medios sacerdotales, y en coherente respuesta ella misma no se olvida de conferir al sacerdocio la facultad de su custodia, estudio y ense\u00f1anza (Dt 31, 9-13).<\/p>\n<p>Junto a estas dos instituciones destaca, en fin, el s\u00e1bado, obviamente regulado tambi\u00e9n en la Tor\u00e1. Ese d\u00ed\u00ada sagrado viene a ser como el complemento o extensi\u00f3n del Templo en el cuerpo de la sociedad, canalizando la respuesta de cada familia y cada individuo por medio de la instrucci\u00f3n en la Tor\u00e1 y el culto de la oraci\u00f3n.<\/p>\n<p>2. Los or\u00ed\u00adgenes<br \/>\nEl \u00e1rbol procedente de aquella semilla sembrada en el destierro nac\u00ed\u00ada a la vuelta a la patria, favorecido por la pol\u00ed\u00adtica benigna de los persas. El pueblo retorn\u00f3 conducido por el mismo sacerdocio que lo hab\u00ed\u00ada preparado, el cual, como es obvio, intensific\u00f3 su programa con la Tor\u00e1 y el Templo como n\u00facleo aglutinante. En los siglos siguientes de ocupaci\u00f3n persa y griega, una vez que con el destierro desapareci\u00f3 tambi\u00e9n la monarqu\u00ed\u00ada, el sacerdocio sigue representando y ejerciendo la autoridad suprema de la naci\u00f3n. Bajo su gu\u00ed\u00ada, como describen los libros de Esdras y Nehem\u00ed\u00adas, se reconstruye el Templo, se renueva la Alianza y se repite con gran solemnidad el juramento de fidelidad a la Tor\u00e1. Esta impone su imperio sobre toda la existencia y acapara todos los cuidados, empezando por el de su propia y definitiva codificaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El alma de esta gran restauraci\u00f3n que da lugar a un nuevo orden al que llaman Juda\u00ed\u00adsmo es el sacerdote Esdras. El le impone sus notas distintivas, principalmente el prurito de pureza cultual y legal en el interior del pa\u00ed\u00ads, y la preservaci\u00f3n de todo contacto contaminante con el exterior. Todo ello se marca todav\u00ed\u00ada m\u00e1s a fuego por la primera experiencia que se sufre de la hostilidad de los vecinos samaritanos. Y aunque el prop\u00f3sito que lo impulsa tiene una innegable altitud de miras, no es menos innegable el germen de corrupci\u00f3n que lleva dentro, y que en su momento explotar\u00e1. Las ramas de los grupos que brotar\u00e1n de este \u00e1rbol, todas ellas con el af\u00e1n de asegurar la identidad de estos or\u00ed\u00adgenes, compartir\u00e1n sus buenas intenciones lo mismo que sus riesgos.<\/p>\n<p>3. La base de los escribas<br \/>\n\u00abDoctor e int\u00e9rprete de la Ley entre los hebreos\u00bb, como con precisi\u00f3n define el diccionario, escriba es nombre de profesional, no de militante ideol\u00f3gico. Con este o con otro nombre la profesi\u00f3n o especializaci\u00f3n existi\u00f3 de hecho en Israel al menos desde que empezaron a reunirse las tradiciones y a redactarse las Escrituras. Dentro de su \u00e1mbito y con sus peculiaridades, los escribas equival\u00ed\u00adan a los influyentes secretarios y cronistas que hab\u00ed\u00ada en todas las cortes reales y en los santuarios del mundo circundante. La peculiaridad en Israel era su exclusiva dedicaci\u00f3n a la Tor\u00e1 o Escritura. No eran, por tanto, como el nombre podr\u00ed\u00ada sugerir, meros escribientes, eran los intelectuales de la \u00e9poca, y en una situaci\u00f3n como aquella de generalizado analfabetismo, sobresal\u00ed\u00adan y se impon\u00ed\u00adan f\u00e1cilmente sobre la poblaci\u00f3n. Los escribas son, por tanto, anteriores a los grupos, y, cuando \u00e9stos aparezcan, podr\u00e1n no s\u00f3lo militar en uno o en otro seg\u00fan sus ideas, sino formar f\u00e1cilmente entre sus dirigentes.<\/p>\n<p>En consecuencia, en virtud de su especializaci\u00f3n y maestr\u00ed\u00ada en aquello que, sobre todo a partir del destierro, era el alma y la raz\u00f3n de ser del pueblo elegido, debieron ser los grandes conductores y responsables del Juda\u00ed\u00adsmo. El modelo de esta figura de sacerdote y a la vez escriba parte del mismo Esdras, que se hace as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n el patr\u00f3n de los escribas. Esdras ven\u00ed\u00ada siendo, en efecto, encargado de los asuntos jud\u00ed\u00ados o \u00abde la Ley del Dios del cielo\u00bb (Esd 7, 11. 21) en la corte persa y, como \u00abescriba versado en la Ley de Mois\u00e9s\u00bb (7, 6) se\u00f1al\u00f3 el programa del Cuerpo: el estudio de la Tor\u00e1, su lectura y explicaci\u00f3n al pueblo (Neh 8, 8), y el control sobre su cumplimiento estricto, en suma la implantaci\u00f3n del \u00abimperio de la Ley\u00bb. Y ello en sentido practicamente literal, ya que el escriba, adem\u00e1s de te\u00f3logo y jurista, era el juez que dilucidaba y aplicaba la ley en cada caso, es decir en toda la existencia religiosa del jud\u00ed\u00ado.<\/p>\n<p>La significaci\u00f3n y ascendencia ante el pueblo que confer\u00ed\u00adan tantas atribuciones podr\u00ed\u00adan reflejarse en la variedad de nombres con que los evangelios los designan, en los cuales nunca se olvida incluir la raz\u00f3n que lo sustenta, esto es la Ley o la Escritura; \u00abmaestros de la Ley\u00bb (Lc 5, 17; etc.); \u00ablegistas, doctores de la Ley\u00bb (Lc 7, 30; etc.) y, el m\u00e1s frecuente, \u00abletrados, escrituristas\u00bb (Mc 1, 22p; 2, 6. 16; Mt 7, 29; etc.). Y el horizonte de tal significaci\u00f3n era un buen est\u00ed\u00admulo para afrontar los largos a\u00f1os de aprendizaje que requer\u00ed\u00ada el dominio de la profesi\u00f3n. El ideal ped\u00ed\u00ada dedicaci\u00f3n completa, como encarece la semblanza del Eclesi\u00e1stico, que la enaltece por encima de cualquier otra ocupaci\u00f3n (38, 24-39, 11). Pero como eso presupon\u00ed\u00ada disponer de medios, sean bienes propios o ayudas de donativos, cosa que no estaba siempre al alcance, a menudo ten\u00ed\u00adan que olvidarse de ese ideal y valerse de alg\u00fan oficio para subsistir. En ocasiones su ejercicio pod\u00ed\u00ada exigir incluso el sacrificio de la propia vida (ver Dan 11, 33-34).<\/p>\n<p>Las . El medio habitual de actuaci\u00f3n de los escribas era la sinagoga, si bien tampoco se prohib\u00ed\u00adan intervenir en la vida ordinaria del pueblo. La sinagoga como instituci\u00f3n tiene tambi\u00e9n su origen en el tiempo del destierro, cuando, carentes del n\u00facleo aglutinante que era el Templo, los sacerdotes-escribas impart\u00ed\u00adan su instrucci\u00f3n, a la vez que la oraci\u00f3n y el culto, en el curso de reuniones de fieles que, como sucede en toda obra que empieza, no ten\u00ed\u00adan a\u00fan un lugar espec\u00ed\u00adfico fijo. Al regreso a la patria siguieron el mismo m\u00e9todo en los n\u00facleos de poblaci\u00f3n dispersos, hasta que empezaron a construirse locales apropiados, m\u00e1s o menos suntuosos. Reuni\u00f3n o concurrencia se dice en griego, y se consagr\u00f3 cuando \u00e9sta se hizo la lengua \u00abcom\u00fan\u00bb o internacional, y, con la misma evoluci\u00f3n que el vocablo \u00ed\u00ada, del contenido, sea la reuni\u00f3n o asamblea, pas\u00f3 a denominar el continente f\u00ed\u00adsico o edificio.<\/p>\n<p>La sinagoga nace, pues, y se desarrolla como sustituto representaci\u00f3n del Templo de Jerusal\u00e9n, durante el destierro porque \u00e9ste no exist\u00ed\u00ada y en la patria porque se hallaba lejos. La misma raz\u00f3n de asegurar, a falta del Templo, el imprescindible servicio de oraci\u00f3n e instrucci\u00f3n en la Tor\u00e1 explica su implantaci\u00f3n en las comunidades de la di\u00e1spora jud\u00ed\u00ada. Esta evoluci\u00f3n de las sinagogas va ligada al propio desarrollo del Cuerpo de escribas, y, siempre con la finalidad de cumplir el ideal de la ense\u00f1anza de la Tor\u00e1, se extienden por todo el pa\u00ed\u00ads. En tiempo del Evangelio puede decirse que hab\u00ed\u00ada una en cada pueblo de cierta entidad. Esta evoluci\u00f3n no se parar\u00e1: cuando el Templo desaparezca definitivamente, la sinagoga, con los escribas al frente, quedar\u00e1 como la instituci\u00f3n que concentre y aglutine la religiosidad del pueblo jud\u00ed\u00ado a lo largo de la historia. En fin, por una curiosa evoluci\u00f3n sem\u00e1ntica, que se produce tambi\u00e9n en el caso de la iglesia, el nombre volver\u00e1 tambi\u00e9n al sentido primigenio de comunidad de fieles, pero abarcando ya a toda la comunidad como instituci\u00f3n universal \u2014en principio, ya que otro ramal de esa evoluci\u00f3n puede limitarlo a la jerarqu\u00ed\u00ada dirigente-, cuando tanto el Juda\u00ed\u00adsmo como el Cristianismo empiecen a denominarse respectivamente la Sinagoga y la Iglesia.<\/p>\n<p>Escuelas. \u00f3n. Escribas laicos. Con el fin de asegurar su continuidad como Cuerpo, y naturalmente su poder, los escribas tienen buen cuidado de crear escuelas, generalmente en las mismas sinagogas, donde formar disc\u00ed\u00adpulos a su medida. Los disc\u00ed\u00adpulos se forman \u00aba los pies de los maestros\u00bb, como Saulo de Tarso a los pies de Gamaliel (He 22, 3), o sea sumisos en una inmersi\u00f3n permanente en el libro de la Tor\u00e1 y en toda la doctrina que ha ido form\u00e1ndose en torno a ella. En efecto, las escuelas tienen tamb\u00ed\u00ad\u00e9ny quiz\u00e1 como objetivo principal, el cometido de conservar las ense\u00f1anzas que han venido acumulando y transmitiendo de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n los grandes maestros.<\/p>\n<p>A ese dep\u00f3sito, que guarda una l\u00ed\u00adnea de continuidad magisterial reuniendo las explicaciones, interpretaciones, precisiones en casos dudosos, formulaci\u00f3n seg\u00fan otros nuevos, aplicaci\u00f3n de las normas con ejemplos concretos, en fin toda la experiencia del pasado con las sentencias lapidarias de los doctores m\u00e1s insignes, lo llaman \u00abla Tradici\u00f3n de los antepasados (o de los padres)\u00bb. Pero lo trascendental es que no se trata de un monumento para mera contemplaci\u00f3n o estudio, sino que, por el hecho de referirse \u00fanicamente a la Tor\u00e1 con la finalidad de ponerla en claro y as\u00ed\u00ad asegurar un cumplimiento aut\u00e9ntico, poco a poco va incorporando el car\u00e1cter santo de \u00e9sta y, con ello, su mismo valor normativo y obligatorio.<\/p>\n<p>Anotemos, por \u00faltimo, que a la vuelta del destierro no era posible en el \u00e1mbito rural mantener la profesi\u00f3n de escriba exclusivamente, y reservada al sacerdocio, ya que \u00e9ste se concentraba en torno al Templo y sol\u00ed\u00ada residir en el \u00e1rea de Jerusal\u00e9n. Por otro lado a nadie se le prohib\u00ed\u00ada, todo lo contrario, dedicarse al estudio de la Tor\u00e1. Y con la prestancia y autoridad que su dominio confer\u00ed\u00ada, quedaban francas las puertas para el acceso de los laicos a la profesi\u00f3n. Como adem\u00e1s el sacerdocio en Israel era privativo de la tribu de Lev\u00ed\u00ad, mientras que los laicos pod\u00ed\u00adan provenir de todas, era de prever que por vocaci\u00f3n, por promoci\u00f3n y por excelencia, los escribas laicos terminaran imponi\u00e9ndose a los procedentes del clero, particularmente en esos medios rurales. Obviamente entre los sacerdotes hab\u00ed\u00ada tambi\u00e9n escribas, y muchos fueron miembros del sanedr\u00ed\u00adn. Puede decirse por todo ello que estos doctores de la Ley constituyen la base del Juda\u00ed\u00adsmo desde su promotor Esdras, y ser\u00e1n sin duda los principales conductores de las diversas tendencias que surjan dentro de \u00e9l.<\/p>\n<p>4. Aparici\u00f3n de los grupos<br \/>\nEstas reuniones de gente especialmente sensible a su identidad como pueblo suelen formarse por reacci\u00f3n en momentos de crisis, sean debidas a violencia del exterior o a desviaciones graves en el interior. De grupos especialmente inquietos al respecto hay alg\u00fan antecedente, por ejemplo los \u00abnetineos\u00bb, donados o separados, (Neh 10, 29; ver Mal 3, 16). Pero un primer grupo que hiciera historia no apareci\u00f3 hasta la violenta persecuci\u00f3n del rey sel\u00e9ucida Ant\u00ed\u00adoco Ep\u00ed\u00adfanes, que trat\u00f3 de helenizar el pa\u00ed\u00ads y lleg\u00f3 hasta saquear el Templo y profanarlo ofreciendo sacrificios a Zeus Ol\u00ed\u00admpico. Este grupo, llamado de los , asideos, esto es \u00abpiadosos\u00bb, organiz\u00f3 en torno al sacerdote Matat\u00ed\u00adas una enfervorizada resistencia arrostrando muchos el martirio, y luego form\u00f3 la \u00e9lite en la guerra llevada a cabo por su hijo Judas Macabeo. Vencido y expulsado el sel\u00e9ucida, se dedic\u00f3 de nuevo el Templo y se restituy\u00f3 el sacerdocio y el culto. Era el objetivo fundamental, ya que ello representaba la liberaci\u00f3n del pueblo y su reconducci\u00f3n por la senda de la Tor\u00e1 se\u00f1alada por Dios (ver 1 Mac 2, 42ss; 2 Mac 14, 6ss; Dan 11, 32).<\/p>\n<p>En este tiempo de persecuci\u00f3n y crisis surge tambi\u00e9n, como en terreno abonado, la literatura apocal\u00ed\u00adptica (representada en el libro de Daniel y en multitud de ap\u00f3crifos), que traslada la realizaci\u00f3n de la salvaci\u00f3n, hasta entonces reducida al \u00e1mbito intramundano, al fin de los tiempos. Los fracasos aparentes, por ejemplo de los m\u00e1rtires, hacen avanzar la conciencia y la revelaci\u00f3n hacia la creencia en la resurrecci\u00f3n de los muertos y la retribuci\u00f3n en un mundo futuro, que se espera o se anhela como inminente, con la aparici\u00f3n del \u00abhijo del hombre\u00bb (ver Dan 7, 13), un ser celestial, ahora oculto, que vendr\u00e1 como juez y salvador en nombre de Dios.<\/p>\n<p>escisi\u00f3n. Aquella persecuci\u00f3n de Ant\u00ed\u00adoco y en particular su profanaci\u00f3n del Templo era demasiado hasta para el jud\u00ed\u00ado m\u00e1s tibio. Sin embargo, la helenizacion, que tambi\u00e9n pretend\u00ed\u00ada y que sin duda era m\u00e1s destructora, iba ya infiltr\u00e1ndose por s\u00ed\u00ad sola y sin presiones, sobre todo en la aristocracia y la clase acomodada de Jerusal\u00e9n, entre la que se contaban las familias sacerdotales influyentes, en especial las de los sucesivos Sumos sacerdotes. Aquello era la modernidad, muy tentadora para los tibios, de modo que entre estas clases de vida muelle no dej\u00f3 de arraigar generosamente.<\/p>\n<p>Para los celosos esto era intolerable y ven\u00ed\u00ada ya gestando una dr\u00e1stica reacci\u00f3n. La chispa estall\u00f3 pronto, cuando Jonat\u00e1n, hermano y sucesor de Judas, y por tanto de estirpe sacerdotal, uni\u00f3 a su magistratura civil la de sumo sacerdote. Este maridaje nunca fue bien visto en Israel, pero adem\u00e1s ven\u00ed\u00ada a suplantar a la rama tradicional de pont\u00ed\u00adfices. En consecuencia el grupo de los asideos rompi\u00f3 con todo ese estamento oficial, si bien \u00e9l mismo se escindi\u00f3 a su vez, seg\u00fan F. Josefo hacia el a\u00f1o 150 a. C., en dos ramas: esenios y fariseos. Algunos autores sit\u00faan la escisi\u00f3n m\u00e1s tarde, cuando durante la dinast\u00ed\u00ada de los asmoneos se unieron en la misma persona los t\u00ed\u00adtulos de rey y sumo sacerdote. En cualquier caso, el motivo era semejante y la reacci\u00f3n segu\u00ed\u00ada la l\u00ed\u00adnea y el esp\u00ed\u00adritu de los asideos, esto es la defensa de la pureza de las instituciones patrias, de modo que en este prop\u00f3sito fundamental coincid\u00ed\u00adan los dos grupos. La diferencia, que lleg\u00f3 a ser odio mutuo, estaba en el modo de entenderlo y practicarlo.<\/p>\n<p>5. Saduceos inmovilistas<br \/>\nEl estamento oficial, sin embargo, se mantuvo como estaba en su c\u00f3modo estatus, que consist\u00ed\u00ada en atenerse a las posiciones religiosas del pasado. Curiosamente, tan avanzados en su mundana extranjerizaci\u00f3n, eran, en cambio, conservadores, o m\u00e1s bien inmovilistas en las instituciones vigentes, y adem\u00e1s contaban con su poder para blindarse en su posici\u00f3n.<\/p>\n<p>Probablemente no habr\u00ed\u00adan formado facci\u00f3n si no hubiera sido por reacci\u00f3n contra los escindidos. Al formarla se llamaron saduceos, bien por referencia al sacerdote Sadoc, el para ellos \u00ableg\u00ed\u00adtimo\u00bb que apoy\u00f3 y ungi\u00f3 rey a Salom\u00f3n frente al \u00abusurpador\u00bb Abiatar que apoyaba a Adon\u00ed\u00adas (ver 1 Re 1), o porque otros les dieran ese nombre. Estancados en lo que, al decir de F. Josefo, parece epicure\u00ed\u00adsmo, creen en la santidad de Israel, pero la suponen suficientemente garantizada con que se ofrezcan en el Templo los sacrificios que prescribe la Tor\u00e1, los \u00fanicos que son leg\u00ed\u00adtimos para expiar los pecados y santificar al pueblo. Como \u00abtradicionales\u00bb a ultranza, la Tor\u00e1 en la que creen es s\u00f3lo la original, o sea el Pentateuco, nada de otros libros de la Biblia y menos de tradiciones humanas. Y como no figura en esa \u00fanica Escritura, no creen en la resurrecci\u00f3n de los muertos ni en la vida de ultratumba ni en los \u00e1ngeles (ver Mc 12, 18p; He 23, 6-8). La salvaci\u00f3n, que depende de la obra humana y no de la predeterminaci\u00f3n de Dios, se verifica dentro de la historia. No abriga, pues, esperanzas escatol\u00f3gicas o apocal\u00ed\u00adpticas.<\/p>\n<p>Finalmente, en pol\u00ed\u00adtica aspiran a un Estado nacional semejante al del tiempo de David en el que el sacerdocio ocupa la suprema magistratura religiosa., y admite a su lado la civil. Con esa autonom\u00ed\u00ada religiosa pasaron todo el per\u00ed\u00adodo asmoneo.<\/p>\n<p>Bajo el mandato de Herodes perdieron significaci\u00f3n, debido m\u00e1s que nada al absolutismo de este rey. Pero con los gobernadores romanos que, salvo rara excepci\u00f3n, respetaban su coto religioso, convivieron pac\u00ed\u00adficamente, de forma que en todo el siglo 1 hasta la desaparici\u00f3n del templo y del Estado jud\u00ed\u00ado, todos los Sumos sacerdotes fueron del partido saduceo.<\/p>\n<p>6. Esenios radicales<br \/>\nSobre los esenios tenemos la rica documentaci\u00f3n de sus manuscritos llamados de Qumran o del Mar Muerto. El grupo ven\u00ed\u00ada sin duda form\u00e1ndose en torno a un l\u00ed\u00adder, un sacerdote llamado por ellos \u00abMaestro de justicia\u00bb (o \u00abjusto\u00bb, como \u00abPadre santo\u00bb), y cuando se escindi\u00f3 lo hizo dr\u00e1sticamente retir\u00e1ndose al desierto de Qumran. Persuadidos de ser el resto santo de Israel destinado a salvar al pueblo, fundaron all\u00ed\u00ad un monasterio con el fin de preparar, en el esp\u00ed\u00adritu de los profetas, en especial de Is 40, 3, esa restauraci\u00f3n escatol\u00f3gica que, siguiendo la apocal\u00ed\u00adptica asidea, cre\u00ed\u00adan inminente. El modo era una aplicaci\u00f3n rigurosa de lo ordenado en las instituciones de Israel.<\/p>\n<p>Lo primero, el Templo. Esta comunidad tiene, en efecto, una impronta estrictamente sacerdotal, con vistas a una radical regeneraci\u00f3n. Ante todo, su retiro es \u00absegregaci\u00f3n\u00bb, como se segrega todo lo que se dedica al culto divino, y la organizaci\u00f3n funciona bajo la presidencia y control de sacerdotes y levitas. Como resto escogido, reproducen el modelo de las doce tribus con un \u00abConsejo de los doce\u00bb, y en \u00e9l puede haber laicos, pero en todo caso bajo la batuta clerical. En lugar del Templo material, profanado, ponen su templo espiritual leg\u00ed\u00adtimado por la pureza y rigor de sus ritos: abluciones peri\u00f3dicas en sus instalaciones para ba\u00f1os, comida ritual con vestiduras blancas, y dem\u00e1s ritos que remedan toda la liturgia del Templo.<\/p>\n<p>El descanso sab\u00e1tico es riguros\u00ed\u00adsimo, con prohibiciones nimias, como la de ayudar al ganado en el parto, sacar del foso a un animal ca\u00ed\u00addo en \u00e9l, etc. Y lo mismo el resto de prescripciones de la Tor\u00e1. Para ello se entregan a su estudio intenso en la magn\u00ed\u00adfica biblioteca que crean al efecto, y tampoco descuidan la conservaci\u00f3n y transmisi\u00f3n de los libros sagrados con una atenta labor de copia en su escritorio, donde tambi\u00e9n redactan sus propios escritos.<\/p>\n<p>Su modelo de restauraci\u00f3n mesi\u00e1nica es tambi\u00e9n el m\u00e1s puro: ser\u00e1 anunciada por el profeta previsto en Dt 18, 18 y realizada por los dos mes\u00ed\u00adas, el de Aar\u00f3n y el de Israel, es decir el sacerdote y el rey, por ese orden de prelaci\u00f3n, como un trasunto de la \u00e9poca dorada de David.<\/p>\n<p>7. Fariseos centrados<br \/>\nLos fariseos forman el grupo que m\u00e1s nos interesa por su gran intervenci\u00f3n en los evangelios y tambi\u00e9n porque sin duda es el m\u00e1s numeroso de todos: seg\u00fan E Josefo, unos 6.000, que en un tiempo, aunque probablemente ya no en el evang\u00e9lico, se organizaban en cofrad\u00ed\u00adas dispersas por el pa\u00ed\u00ads. En su rotura con el sacerdocio de Jerusal\u00e9n, m\u00e1s o menos simult\u00e1nea de la de los esenios, ellos tomaron el camino del medio qued\u00e1ndose entre el pueblo, pero preferentemente en la zona del norte. El farise\u00ed\u00adsmo es un movimiento de laicos, y all\u00ed\u00ad, en Galilea y, en parte, tambi\u00e9n en Samaria, encontraban el terreno preparado por los escribas laicos, seguramente opuestos tambi\u00e9n a aquel sacerdocio, y pod\u00ed\u00adan llevar a cabo juntamente con ellos el programa de su partido, que era intensificar y extender la inmersi\u00f3n de las masas populares en la Tor\u00e1 seg\u00fan los principios del Juda\u00ed\u00adsmo original. Ten\u00ed\u00adan sin duda l\u00ed\u00adderes que, como en la pol\u00ed\u00adtica, no deb\u00ed\u00adan ser necesariamente t\u00e9cnicos, pero es razonable pensar que casi todos los escribas no s\u00f3lo militaran en el partido, sino que se contaran entre sus dirigentes. Esto suced\u00ed\u00ada, por lo dem\u00e1s, en estas \u00e1reas rurales y, como presencia de escribas laicos entre los diri<br \/>\ngentes de un colectivo tambi\u00e9n laico, es, en una sociedad teocr\u00e1tica como la jud\u00ed\u00ada, una interesante innovaci\u00f3n del farise\u00ed\u00adsmo. Y, en lo que respecta al progreso religioso del pueblo, menos extrema y m\u00e1s eficaz que el esenismo, como corrobora su perpetuaci\u00f3n en la historia.<\/p>\n<p>Doctrina y pr\u00e1ctica: templo. Pero el distanciamento del sacerdocio no significa rechazo de aquel pilar esencial que era el Templo. Al contrario, lo mismo que los esenios, los fariseos lo llevan en el coraz\u00f3n, seguramente acuden a \u00e9l por Pascua o en el Kippur, Fiesta de la expiaci\u00f3n, como todo buen israelita, pero al no poder ofrecer en \u00e9l el culto ordinario, lo trasladan a la vida cotidiana. Tal sentido tienen los actos de pureza ritual que realizan obligatoriamente y hasta con m\u00e1s rigor que en el propio Templo, como abluciones, lavado de manos y utensilios, y otros gestos materiales: las vestiduras con las orlas o borlas cosidas a sus puntas o las filacter\u00ed\u00adas que, siguiendo a la letra textos de la Tor\u00e1) llevaban sujetas en los brazos o en la frente. Este sentido cultual de la vida, sin duda otro gran hallazgo del farise\u00ed\u00adsmo, impone tambi\u00e9n diferentes limitaciones, privaciones y ejercicios obligatorios, y no debe neg\u00e1rsele seriedad y buena intenci\u00f3n, pues en todo caso se orienta a la santificaci\u00f3n del pueblo y a un digno culto de adoraci\u00f3n a Dios. No obstante, tanto gesto exterior, lleva sin duda tambi\u00e9n un peligroso germen de superficialidad y rutina.<\/p>\n<p>Tor\u00e1. Es l\u00f3gico que la privaci\u00f3n del Templo refuerce m\u00e1s, si cabe, por compensaci\u00f3n, la significaci\u00f3n de la Tor\u00e1. Si ella es la expresi\u00f3n de la voluntad de Dios, obviamente para que se cumpla, el culto es la repuesta del pueblo como cumplimiento primero y paradigm\u00e1tico. Y ya que no puede ser en el Templo, que lo sea en los actos de la vida cotidiana tambi\u00e9n regulados. La Tor\u00e1 se convierte as\u00ed\u00ad en el faro central que ilumina y controla la vida entera. Pero el farise\u00ed\u00adsmo no olvida tampoco la Tradici\u00f3n de los antepasados que los escribas han creado. Si acaso elevan su rango de obligaci\u00f3n semejante a la de la Tor\u00e1, y a veces hasta contraria a ella (ver Mc 7, 5-8).<\/p>\n<p>De esta divinizaci\u00f3n de la Tora y la Tradici\u00f3n, como encarnaci\u00f3n de la voluntad de Dios procede el dogma principal y m\u00e1s trascendente para la existencia del jud\u00ed\u00ado: el que establece su cumplimiento como \u00fanica norma can\u00f3nica y v\u00ed\u00ada de salvaci\u00f3n. Se trata de un cumplimiento en su integridad y hasta en los pormenores. Y de \u00e9l deriva a su vez, para hacer lo posible, la necesidad de conocer la Tor\u00e1 y por tanto la obligaci\u00f3n de estudiarla seg\u00fan las rectas interpretaciones de la Tradici\u00f3n. El reverso de este dogma es el que declara pecadores y malditos a los que, por ignorar la Ley, incumplen sus reglas, en particular las de pureza legal. Por ello son impuros, su contacto contamina, y el fariseo debe evitarlos y marginarlos.<\/p>\n<p>A \u00e9stos los llaman en general \u00abel pueblo de la tierra\u00bb. Fariseo (parush, con f si se aspira) significa \u00abseparado\u00bb, lo que supone e implica un af\u00e1n -o una persuasi\u00f3n- de pureza y santidad, ante todo cultual, como es santo y puro lo que se segrega (qadosh) para el culto divino. Tal separaci\u00f3n puede entenderse: o de los asideos -ser\u00ed\u00ada como el reto\u00f1o de su tronco-, o de los esenios -como hermanos separados, aunque en este punto coinciden-, pero lo m\u00e1s probable es que sea de este \u00abpueblo de la tierra\u00bb. Denominaci\u00f3n que aqu\u00ed\u00ad no debe restringirse a la gente r\u00fastica o plebeya, aunque as\u00ed\u00ad puede entenderse en parte, pero primando sobre la rusticidad la ignorancia que se supone que la acompa\u00f1a. En el concepto entran, pues, los que viven desentendidos de la Ley: pobres, enfermos expulsados de la sociedad, prostitutas y gente de mala vida, extranjeros y quienes colaboran con ellos, como los publicanos o recaudadores de impuestos, dados adem\u00e1s a la extorsi\u00f3n y usura: todos son considerados pecadores, malditos, impuros, r\u00e9probos, cuyo mero contacto contamina. Pero lo grave es que la separaci\u00f3n de ellos no es un gesto moral particular de soberbia o altivez, sino una obligaci\u00f3n impuesta por la misma Ley, por tanto tiene una motivaci\u00f3n teol\u00f3g\u00ed\u00adca o dogm\u00e1tica, y la infracci\u00f3n incurrir\u00ed\u00ada en herej\u00ed\u00ada. Es la mera consecuencia del dogma de la salvaci\u00f3n por el cumplimiento de la Ley.<\/p>\n<p>Debe subrayarse el aspecto de desentendimiento de la Ley porque, de otro lado, precisamente entre esas capas bajas los fariseos pueden tener muy buena clientela, la gente sencilla pero fiel, dir\u00ed\u00adamos los fieles creyentes, que pueden ignorar pero no desentenderse, que m\u00e1s bien viven literalmente colgando de ellos, de su magisterio, de su direcci\u00f3n y gu\u00ed\u00ada, sujetos a su omn\u00ed\u00admoda autoridad. En este aspecto, no es exagerado decir que bajo esta dictadura que imponen de la Tor\u00e1, que aherroja al hombre de manera absoluta, los l\u00ed\u00adderes y doctores que presumen de conocerla y aplicarla rectamente y por ello gozan de un prestigio y ascendencia incontestables, son los due\u00f1os desde luego de sus militantes, pero sobre todo del alma popular.<\/p>\n<p>De cualquier forma, tanto en esta aplicaci\u00f3n como ya en general en el nivel de interpretaci\u00f3n de la Tor\u00e1, incluyendo junto a ella la autoridad de la Tradici\u00f3n, hay diferencias o disensiones que dan lugar a escuelas, la liberal y la rigorista. En tiempo de Jes\u00fas destacaban dos maestros famosos: Hillel por la tendencia moderada, y Shammai por la extremista. Esta \u00faltima se toca ya con la facci\u00f3n de los celotas.<\/p>\n<p>El \u00e1bado. Dentro de la Tor\u00e1, el s\u00e1bado tiene la especial relevancia que ya conocemos, no diferente de la de los esenios, pero involucrando m\u00e1s al pueblo. Si la pureza ritual abarca la vida cotidiana, el s\u00e1bado, en la sinagoga pero tambi\u00e9n fuera de ella, es el d\u00ed\u00ada santo y puro por antonomasia, acorde con la importancia que le da ya el mismo Dec\u00e1logo y luego desarrolla la Tor\u00e1: \u00e9l es la respuesta o contraprestaci\u00f3n de Israel al don de su alianza con Dios, su expresi\u00f3n permanente y signo de identidad a trav\u00e9s de los tiempos. Instituci\u00f3n, por tanto, divina y de cumplimiento insoslayable, a la que tampoco deja de a\u00f1adirse la casu\u00ed\u00adstica de la Tradici\u00f3n con nimiedades como la discusi\u00f3n sobre si se puede comer un huevo puesto por una gallina en s\u00e1bado. D\u00ed\u00ada, en fin, dedicado a un culto de oraci\u00f3n, lecturas y ense\u00f1anza de la Biblia en las sinagogas, en el que est\u00e1 prohibido todo trabajo.<\/p>\n<p>Tocante a expectaci\u00f3n mesi\u00e1nica, los fariseos siguen la herencia de los asideos, si bien con cierto escepticismo sobre su inminencia, y debido a los sucesivos desenga\u00f1os; digamos que, sin tenerlo muy claro, tampoco lo descartan del todo. Creen en la resurrecci\u00f3n de los muertos y en la vida despu\u00e9s de la muerte, as\u00ed\u00ad como en la retribuci\u00f3n seg\u00fan las obras de cada uno, cuyos m\u00e9ritos se acumulan en una especie de \u00abfondo\u00bb particular en el cielo (idea semejante en Mt 6, 20; Lc 12, 33-34p). No todo, sin embargo, depende de la obra humana o de la justicia propia; seg\u00fan Josefo, tambi\u00e9n hay sitio para la misericordia de Dios, a la que es necesario acogerse. En cuanto al modo, ese futuro lo protagoniza la venida del Mes\u00ed\u00adas-rey, procedente de la estirpe de David, quien librar\u00e1 a Israel de la tribulaci\u00f3n y la opresi\u00f3n presente y establecer\u00e1 la era de su esplendor definitivo.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, en el marco de la pol\u00ed\u00adtica y el gobierno de la naci\u00f3n, los fariseos tuvieron menos protagonismo que los saduceos. En alg\u00fan per\u00ed\u00adodo, como el de la reina Salom\u00e9 Alejandra (76-67 a. C.), gozaron de mayor poder en la capital y lograron introducir alg\u00fan miembro suyo en el Sanedr\u00ed\u00adn. Pero en general se centraron en la direcci\u00f3n y control de la poblaci\u00f3n rural. Lo cual les compens\u00f3 granje\u00e1ndoles un gran respeto y deferencia por parte del sacerdocio y los saduceos.<\/p>\n<p>8. Los celotas<br \/>\nComo movimiento independiente, la facci\u00f3n celota parece que surgi\u00f3 como reacci\u00f3n contra el censo ordenado en Judea por el legado romano de Siria Quirino y ejecutado por el gobernador Coponio hacia el a\u00f1o 6 p. C. Sus l\u00ed\u00adderes eran dos fariseos sin duda extremistas, llamados Sadduc y Judas. Este, a quien Josefo llama \u00absofista\u00bb, o sea quiz\u00e1 escriba, era de la Galaun\u00ed\u00adtide, pero le apodaban \u00abel Galileo\u00bb, lo cual podr\u00ed\u00ada denotar cierta extensi\u00f3n del movimiento en Galilea. Su celo y su lucha tienen siempre una motivaci\u00f3n teol\u00f3gica: la libertad del pueblo significa el honor de Dios, y por tanto su opresi\u00f3n representada entonces por el censo como signo de soberan\u00ed\u00ada romana, es una ofensa, un sacrilegio contra Dios. Este celo extremista e insobornable se opone a la postura de los fariseos moderados, que pod\u00ed\u00adan aceptar como mal menor la soberan\u00ed\u00ada extranjera siempre que dejara inmune y no se inmiscuyera en el \u00e1mbito religioso, cosa de la que, por otra parte, los romanos, salvo raras excepciones, sol\u00ed\u00adan guardarse. Su celo es tambi\u00e9n de car\u00e1cter social, ya que promueven la liberaci\u00f3n de los oprimidos, incluso a costa, si es preciso, de renunciar ellos a los bienes y comodidades, lo que les granjea una especial simpat\u00ed\u00ada entre el pueblo. Pero el celo por un nuevo orden les lleva tambi\u00e9n a la violencia, si llega el caso a la guerra santa (se les llama tambi\u00e9n sicarios por la sica o pu\u00f1al curvo romano que sol\u00ed\u00adan utilizar), y no temen arrostrar la muerte, que para ellos es un martirio que anuncia la cercan\u00ed\u00ada del reinado de Dios, un reinado, por supuesto, glorioso en el Israel restaurado. Desgraciadamente, en lugar de esa gloria, lo que consigui\u00f3 el celo de estos extremistas con sus sucesivas explosiones fue conducir al pueblo al desastre.<\/p>\n<p>En la \u00e9poca de Jes\u00fas y en particular durante su predicaci\u00f3n p\u00fablica, estos \u00faltimos grupos contin\u00faan m\u00e1s o menos en las condiciones descritas. Mientras tanto, los celotas no han dejado de enardecer a las masas populares, hasta que, exasperados por las arbitrariedades de algunos gobernadores, consiguen un levantamiento general en el a\u00f1o 66. Para aplastarlo llegan las tropas de refuerzo de la legi\u00f3n romana de Siria. Ante su avance por la ruta del Jord\u00e1n, los esenios, antes de dispersarse y desaparecer como grupo, se apresuran a esconder sus preciosos manuscritos en las cuevas del entorno, donde se conservar\u00e1n milagrosamente hasta su casual descubrimiento en 1947.<\/p>\n<p>Los romanos ponen cerco a Jerusal\u00e9n que cae en el a\u00f1o 70. Arrasan la ciudad y destruyen el gran baluarte del Templo. Todas las instituciones ligadas a \u00e9l y al gobierno -el sacerdocio, el culto, el grupo saduceo- desaparecen. Los \u00faltimos celotas con sus familias, y quiz\u00e1 algunos esenios, en n\u00famero total de unos 3. 000, se refugian en la casi inaccesible fortaleza de Masada, pr\u00f3xima a Qumran, donde despu\u00e9s de resistir un largo asedio de tres a\u00f1os, se deg\u00fcellan unos a otros antes de entregarse. La naci\u00f3n jud\u00ed\u00ada llega as\u00ed\u00ad a su fin.<\/p>\n<p>De todo lo que hab\u00ed\u00ada no queda m\u00e1s que el grupo fariseo, disperso y camuflado entre las capas bajas del pueblo donde dominaba. Sus doctores parece que es por esta \u00e9poca cuando empiezan a adoptar el nombre de Rabb -rabinos-, que hasta entonces era meramente un t\u00ed\u00adtulo honor\u00ed\u00adfico que se hab\u00ed\u00ada dado tambi\u00e9n a otros, entre ellos a Jes\u00fas (Mc 10, 51; Jn 3, 2 13, 13; 20, 16 etc.). Y en esta situaci\u00f3n, que es peor que la del destierro de Babilonia, como hiciera el sacerdocio entonces, ellos administran la supervivencia, recogen el tesoro que les queda, la \u00abpatria port\u00e1til\u00bb -para serlo ya secularmente- la Tora con el Libro santo y la tradici\u00f3n, y logran desarrollar algunos importantes focos intelectuales por el pa\u00ed\u00ads donde los conservan y estudian. El pueblo de Israel, que con Esdras empez\u00f3 a ser el Juda\u00ed\u00adsmo, viene a ser ahora este juda\u00ed\u00adsmo de color fariseo. Y hay que decir que esa herencia sagrada que conserva es fiel a su legado hist\u00f3rico y, excepto el Templo y el sacerdocio perdidos, mantiene bien firmes los pilares que subsisten de su Credo, esto es la Tor\u00e1 y el s\u00e1bado.<\/p>\n<p>10. Resumen final<br \/>\nEn lo que nos interesa de fe religiosa, queda claro en una visi\u00f3n global que todos los grupos se mantienen dentro del marco del juda\u00ed\u00adsmo. Puede haber diferencias entre ellos, pueden darse reformas o variantes, pero sin salirse nunca de esos l\u00ed\u00admites. Reformas s\u00ed\u00ad, pero no roturas. Para todos por igual son eternas e inamovibles las repetidas tres instituciones fundamentales del ordenamiento jud\u00ed\u00ado. Creen que Israel es el pueblo elegido en exclusiva por Dios y fundado sobre esas instituciones. Los dem\u00e1s pueblos podr\u00e1n beneficiarse de este privilegio, pero a condici\u00f3n de que se integren en el pueblo jud\u00ed\u00ado y se sometan a su ordenamiento. Mientras sufren opresi\u00f3n por la ocupaci\u00f3n extranjera, el efecto no es sino la intensificaci\u00f3n de esa fe y de la expectaci\u00f3n en la pr\u00f3xima y gloriosa restauraci\u00f3n de Israel.-> conflicto; ; instituciones.<\/p>\n<p>BIBL. &#8211; MANUEL REVUELTA SA\u00ed\u2018UDO, de Cristo, Descl\u00e9e de Brouwer, Bilbao 1960; JACQUES DUQUESNE, \u00fas, Seix Barra], Barcelona. ; JOACHIM GNILKA, \u00fas de Nazaret. Mensaje e historia, Herder, Barcelona 1993; . RUNDMANN (dirs.), jud\u00ed\u00ados de Palestina y el fin de la guerra judaica, en mundo del Nuevo Testamento, 1, Madrid 1973, 159-.<\/p>\n<p>Revuelta Sa\u00f1udo<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>DJN \u00c2\u00a0 SUMARIO: . Prehistoria. &#8211; 2. Los origenes. &#8211; 3. La base de los escribas: Escuelas; Tradici\u00f3n. Escribas laicos; Las sinagogas. &#8211; 4. Aparicion de los grupos: La escisi\u00f3n. &#8211; 5. Saduceos inmovilistas. &#8211; 6. Esenios radicales. &#8211; 7. Fariseos centrados: Doctrina y pr\u00e1ctica: el templo; La tor\u00e1; El s\u00e1bado. &#8211; 8. Los celotas. &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/enemigos-de-jesus\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abENEMIGOS DE JESUS\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-15554","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15554","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=15554"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15554\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=15554"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=15554"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=15554"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}