{"id":15557,"date":"2016-02-05T10:07:59","date_gmt":"2016-02-05T15:07:59","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/enviar-apostol\/"},"modified":"2016-02-05T10:07:59","modified_gmt":"2016-02-05T15:07:59","slug":"enviar-apostol","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/enviar-apostol\/","title":{"rendered":"ENVIAR \/ APOSTOL"},"content":{"rendered":"<p>DJN<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nSUMARIO: . El concepto y estructura del mensajero en el mundo antiguo y en la Biblia. &#8211; 2. El concepto de enviar aplicado a los \u00e1ngeles y personajes de la historia de la salvaci\u00f3n. -3. El concepto y estructura del env\u00ed\u00ado y enviar en clave cristol\u00f3gica. -4. El concepto y estructura del env\u00ed\u00ado y enviado aplicado a los ap\u00f3stoles.<\/p>\n<p>1. El concepto y estructura del mensajero en el mundo antiguo y en la Biblia<br \/>\nEl env\u00ed\u00ado de \u00e1ngeles y personajes relevantes de parte de Dios al mundo para colaborar como sus mediadores en la historia de la salvaci\u00f3n es uno de los motivos m\u00e1s frecuentes e importantes del AT y NT. En la Biblia encontramos varias palabras para expresar la idea de \/env\u00ed\u00ado; las m\u00e1s importantes en griego son (ex)apostello (\u00abenviar\u00bb), ap\u00f3stolos (\u00abenviado\u00bb) \/aposto\/\u00e9 (\u00abmisi\u00f3n\u00bb, \u00abapostolado\u00bb), (\u00abenviar\u00bb) \u00e9rjomai (\u00abvenir\u00bb); la palabra hebrea principal es sj (\u00abenviar\u00bb), de donde se deriva el part. pas. \u00faaj (\u00abenviado; mensajero\u00bb; aram. \u00ed\u00adaj). La estructura teol\u00f3gica del env\u00ed\u00ado consiste en que Dios o Jes\u00fas llama a determinadas personas a quienes concede los medios necesarios para que realicen en su nombre la obra encomendada, estando obligados a retornar y dar cuenta de su gesti\u00f3n al que los ha enviado. En el juda\u00ed\u00adsmo despu\u00e9s del NT se desarroll\u00f3 ampliamente la instituci\u00f3n del enviado, cuyo principio jur\u00ed\u00addico fundamental reza as\u00ed\u00ad: \u00abEl enviado significa tanto como el que le ha enviado\u00bb. (cf. Be5, 5). 0 sea, el mensajero representa al que le env\u00ed\u00ada y act\u00faa en su nombre y provecho. A pesar de que la instituci\u00f3n del enviado sea posterior al NT, sin embargo, su estructura fundamental se remonta al AT; de la concepci\u00f3n anticotestamentaria del \u00abenv\u00ed\u00ado\u00bb y \u00abenviado\u00bb se deriva tambi\u00e9n la estructura neotestamentaria del enviado y env\u00ed\u00ado (cf. Mt 10, 40; Lc 10, 16; Jn 13, 16).<\/p>\n<p>2. El concepto de enviar aplicado a los \u00e1ngeles y personajes de la historia de la salvaci\u00f3n<br \/>\nDel env\u00ed\u00ado de \u00e1ngeles se habla frecuentemente en AT (G\u00e9n 24, 7; Ex 23, 20; Mal 3, 1) y NT (Mt 13, 41; Heb 1, 14; Ap 5, 6). El env\u00ed\u00ado de seres trascendentes es una categor\u00ed\u00ada que ayudar\u00e1 a formular la cristolog\u00ed\u00ada paulina y jo\u00e1nica, seg\u00fan la cual Dios env\u00ed\u00ada a su Hijo: el Hijo preexistente es enviado de la esfera celeste por el Padre al mundo para retornar al Padre (Jn 1, 1-18; 14, 2-4; 17, 1-26). El sabio pide que Dios le env\u00ed\u00ade la Sabidur\u00ed\u00ada desde el cielo: \u00abEnv\u00ed\u00ada la (exap\u00f3steilon) de los cielos santos, m\u00e1ndala (pempson) de tu trono glorioso\u00bb). Los dos verbos aqu\u00ed\u00ad empleados nos recuerdan el lenguaje del EvJn. Los \u00e1ngeles pertenecen a la esfera divina y viven en la presencia de Dios, por lo que se dice que son enviados por Dios para una misi\u00f3n concreta (Mt 18, 10; 24. 36; Mc 12, 25; Ap 5. 6; 22, 6). Aunque muchas veces no se indique expresamente que los \u00e1ngeles han sido enviados, su presencia en sue\u00f1os o apariciones supone su env\u00ed\u00ado de parte de Dios (cf. Mt 1, 20; 2, 13. 19; Lc 1, 11; He 8, 26; 10, 3); expl\u00ed\u00adcitamente se dice que el \u00e1ngel Gabriel fue enviado a Mar\u00ed\u00ada (1, 26-38). El Hijo del hombre enviar\u00e1 al fin del mundo a sus \u00e1ngeles para separar a los malos de los justos (Mt 13, 41. 49) y reunir a los elegidos (24, 31; Mc 13, 27). Pedro reconoce que Dios ha enviado a su \u00e1ngel para sacarle de la prisi\u00f3n (12, 11).<br \/>\nLas personas m\u00e1s sobresalientes de la historia de la salvaci\u00f3n son enviados de Dios: Abrah\u00e1m (G\u00e9n 12, 1-9); Mois\u00e9s (Ex 3, 10-15), Sa\u00fal (1 Sam 9, 16; 15, 18), los profetas (Is 6, 8; 48, 16; 61, 1), Juan el Bautista con quien llega a su culmen y concluye el AT (Mt 11, 10\/Lc 7, 27Q; Mc 1, 2; Jn 1, 6. 33; 3, 28). En la par\u00e1bola de los vi\u00f1adores homicidas se alude al asesinato de los profetas enviados por Dios a lo largo de la historia salv\u00ed\u00adfica al pueblo de Israel, entre los cuales se encuentra l\u00f3gicamente Juan el Bautista (Mt 22, 34. 36; Mc 12, 2-5; Lc 20, 10-12; Mt 22, 4. 6\/Lc 14, 17Q; cf. Mt 23, 34\/Lc 11, 49Q).<\/p>\n<p>3. El concepto y estructura del env\u00ed\u00ado y enviar en clave cristol\u00f3gica<br \/>\nLos diversos env\u00ed\u00ados de la historia salv\u00ed\u00adfica alcanzan su punto cumbre en la misi\u00f3n de Jesucristo por el Padre. Jes\u00fas en cuanto Hijo de Dios y Enviado del Padre expresa, por as\u00ed\u00ad decir, las coordenadas de la cristolog\u00ed\u00ada del EvJn (4, 34; 5, 23. 36-37; 6. 29, etc.). De aqu\u00ed\u00ad se sigue que Jes\u00fas sea el Revelador del Padre (5, 24; 7, 16; 8, 12; 12, 49; 14, 24) y el Salvador del mundo (3, 17; 12, 47). El concepto jo\u00e1nico del env\u00ed\u00ado de Jes\u00fas como revelador del Padre no est\u00e1 influenciado, como defend\u00ed\u00ada el influyente exegeta protestante R. Bultmann, por la , que hacia mitad del siglo II desembocar\u00ed\u00ada en la herej\u00ed\u00ada del , combatido en\u00e9rgica e implacablemente por los Padres de la Iglesia. R. Bultmann opinaba que el concepto de env\u00ed\u00ado en sentido era algo propio y esencial de la , que el exegeta de Marburgo fechaba muy tempranamente, incluso ya antes del NT. Hoy d\u00ed\u00ada los exegetas son muy cautos y prudentes a la hora de opinar si se puede detectar y encontrar una gnosis, aunque sea en ciernes, en los escritos del NT. Algunos exegetas (p. ej. B\u00fchner) reprochan a R. Bultmann que no haya tenido en cuenta dos aspectos importantes del concepto y estructura del \u00ed\u00ado o enviar: el aspecto de la \u00f3n del mensajero en las culturas del mundo antiguo, que ser\u00ed\u00ada independiente de la gnosis, y el y religioso, que encontramos ya en el AT. En cuanto al aspecto debemos tener en cuenta que la instituci\u00f3n del mensajero sirvi\u00f3 en la antig\u00fcedad m\u00e1s remota, cuyas huellas quedan en todas las culturas antiguas, de medio de comunicaci\u00f3n social, como dir\u00ed\u00adamos hoy. El enviado comenzaba por presentarse como embajador plenipotenciario de su rey y se\u00f1or, que le enviaba con una misi\u00f3n concreta y en cuyo inter\u00e9s deb\u00ed\u00ada realizarla, estando obligado a volver para dar cuenta de su gesti\u00f3n. En cuanto al aspecto y religioso encontramos vestigios de la instituci\u00f3n del enviado (sal\u00ed\u00ada]) en la tradici\u00f3n mosaica y prof\u00e9tica: la subida de Mois\u00e9s al monte para recibir de Dios su misi\u00f3n, a la que sigue el descenso al pueblo, para volver a subir y dar cuenta a Dios de la realizaci\u00f3n del encargo. No es, por tanto, necesario recurrir a la para explicar el origen de la estructura del \u00ed\u00ado.<\/p>\n<p>La estructura del mensajero que es enviado en nombre de una persona superior para realizar algo y est\u00e1 obligado a volver a dar cuenta de su gesti\u00f3n aparece, no a nivel trascendente, como en el caso de Mois\u00e9s y los \u00e1ngeles, sino horizontal, en los sin\u00f3pticos con ocasi\u00f3n del env\u00ed\u00ado de los Doce por Jes\u00fas (Mc 6, 7-13 y 30; Lc 9, 1-6 y 10; 10, 1-16 y 17). En los sin\u00f3pticos no se aplica a Jes\u00fas tan frecuentemente como en el EvJn el concepto de su env\u00ed\u00ado por el Padre, sin embargo, hay en ellos algunos textos que expresan la conciencia de Jes\u00fas mismo y la fe de la primera comunidad jerosolimitana de que Jes\u00fas de Nazaret es el Hijo de Dios, el \u00faltimo enviado de parte de Dios en la historia de la salvaci\u00f3n, con quien comienza la etapa mesi\u00e1nica, \u00faltima y definitiva de la historia salv\u00ed\u00adfica, antes de que venga el juicio final: \u00abQuien a vosotros recibe, a m\u00ed\u00ad me recibe, y quien me recibe a m\u00ed\u00ad, recibe a aquel que me ha enviado\u00bb (Mt 10, 40\/Lc 10, 16Q; Mc 9, 37; Lc 9, 48; Jn 13, 20; cf. el texto antes citado de 5, 5). La afirmaci\u00f3n de Jes\u00fas de que \u00e9l mismo ha sido enviado, tal como aparece en el texto que acabamos de citar, aparece atestiguada en forma triple por Q, Mc y Jn. Si no se remonta a Jes\u00fas mismo, es, por lo menos, muy antigua. Como en el EvMt se restringe el ministerio p\u00fablico de Jes\u00fas al pueblo de Israel (10, 56), el evangelista ha a\u00f1adido en la escena de la mujer cananea una frase que habla de su misi\u00f3n exclusiva a Israel y no se encuentra en Mc 7, 24-30: \u00abNo he sido enviado m\u00e1s que a las ovejas perdidas de la casa de Israel\u00bb (15, 24). Lc ha omitido toda la escena, tal vez por considerarla sin sentido al final del siglo 1 y algo dura para los cristianogentiles de sus comunidades. De su env\u00ed\u00ado divino habla Jes\u00fas en su discurso program\u00e1tico en la sinagoga de Nazaret (Lc 4, 18. 43).<\/p>\n<p>La expresi\u00f3n de m\u00e1s alto y profundo contenido cristol\u00f3gico en los sin\u00f3pticos, formulada con la categor\u00ed\u00ada del env\u00ed\u00ado y el t\u00ed\u00adtulo \u00abHijo amado\u00bb, se halla en la par\u00e1bola de los vi\u00f1adores homicidas: \u00abTodav\u00ed\u00ada le quedaba un hijo querido, les envi\u00f3 a \u00e9ste, el \u00faltimo, diciendo: A mi hijo le respetar\u00e1n\u00bb (Mc 12, 6 par.). Los exegetas discuten hasta qu\u00e9 punto esta par\u00e1bola se remonta a Jes\u00fas. Lo m\u00e1s probable es que la comunidad primitiva, ya anterior a Mc, profundizase cristolol\u00f3gicamente a la luz de los acontecimientos de Pascua la par\u00e1bola original de Jes\u00fas. Con frecuencia los exegetas ven en el verso citado un punto de conexi\u00f3n entre el EvMc y las f\u00f3rmulas jo\u00e1nicas del env\u00ed\u00ado o misi\u00f3n del Hijo por le Padre. La \u00fanica diferencia entre el EvMc y EvJn es que Mc, como tambi\u00e9n Mt y Lc, desconoce el concepto de preexistencia, aunque Jes\u00fas sea descrito en el EvMt constantemente como el Hijo de Dios e Hijo del hombre (Mt 1, 20-23; 3, 17; 4, 3; 16, 16; 28, 18). En el EvMc se afirma asimismo que Jes\u00fas es el Hijo \u00fanico del Padre que inaugura los tiempos mesi\u00e1nicos, siendo el t\u00ed\u00adtulo Hijo de Dios junto con el de Mes\u00ed\u00adas el m\u00e1s importante del segundo evangelio (1, 1. 11; 3, 11; 5, 7; 9, 7; 12, 6; 13, 32; 14, 61; 15, 39). En la primera carta jo\u00e1nica el autor recalca tres veces su argumento principal: \u00abDios enviado a su Hijo unig\u00e9nito para que vivamos por medio de \u00e9l\u00bb; \u00abnos enviado a su Hijo como propiciaci\u00f3n\u00bb; \u00abnos enviado a su Hijo como Salvador del mundo\u00bb (1Jn 4, 9-10. 14). El autor de la carta se refiere a la preexistencia del Hijo enviado al mundo, como ocurre en el EvJn.<\/p>\n<p>En los He se afirma repetidamente el env\u00ed\u00ado de Jes\u00fas de Nazaret por Dios como el Mes\u00ed\u00adas (3, 20. 26; 10, 36; 28, 28). Seg\u00fan Lucas, el autor del tercer evangelio y libro de los Hechos, Jes\u00fas de Nazaret representa el acontecimiento salv\u00ed\u00adfico definitivo de la historia de la salvaci\u00f3n, cuya iniciativa y realizaci\u00f3n se debe a Dios Padre. P s\u00f3lo dos veces menciona en un lenguaje que recuerda el del EvJn el env\u00ed\u00ado de Jesucristo, el Hijo: \u00abDios, habiendo enviado a su propio Hijo en una carne semejante a la del pecado&#8230;, conden\u00f3 el pecado en la carne\u00bb (Rom 8, 3); \u00ab&#8230;envi\u00f3 Dios a su Hijo, nacido de mujer&#8230;; envi\u00f3 Dios el Esp\u00ed\u00adritu de su Hijo\u00bb (G\u00e1l 4, 4. 6). P supone, como Jn, la preexistencia de Cristo, el Hijo de Dios (2Cor 8, 9; Fip 2, 6-7). S\u00f3lo una vez en el NT es llamado Jes\u00fas \u00abap\u00f3stol y sumo sacerdote de nuestra fe\u00bb (Heb 3, 1). El significado de esta expresi\u00f3n equivale al que encontramos con frecuencia en el EvJn: Jes\u00fas es el Hijo enviado por el Padre para que el mundo se salve por medio de \u00e9l (Jn 3, 17).<\/p>\n<p>En los evangelios se encuentra tambi\u00e9n la f\u00f3rmula \u00abYo he venido para&#8230;\u00bb, que equivale a la de ser enviado (Mt 5, 17; 8, 29; 9, 13\/Mc 2, 17\/Lc 5, 32; 10, 34-35\/Lc 12, 49. 51Q; 11, 18-19\/Lc 7, 33-34Q; 20, 28\/10, 45; Mc 1, 24\/Lc 4, 34; 19, 10; Jn 1, 7. 31; 3, 2. 19; 5, 43; 7, 27-28, etc.). En el EvJn es una f\u00f3rmula tan frecuente como la de \u00abser enviado por el Padre\u00bb y pertenece tambi\u00e9n a la antigua estructura del enviado, seg\u00fan la cual el mensajero se presentaba delante del destinatario con estas palabras: \u00abYo vengo de parte de x para&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p>4. El concepto y estructura del env\u00ed\u00ado y enviado aplicado a los ap\u00f3stoles<br \/>\nDurante su ministerio p\u00fablico Jes\u00fas elige a doce disc\u00ed\u00adpulos e instituye el grupo de los Doce; los inviste de su poder (exusla) y los env\u00ed\u00ada a predicar y curar, es decir, a proseguir su obra: \u00abInstituy\u00f3 Doce[, a los que tambi\u00e9n llam\u00f3 ap\u00f3stoles], para que estuvieran con \u00e9l, y para enviarlos a predicar con poder de expulsar los demonios\u00bb (Mc 3, 14-15 par.). La frase entre corchetes podr\u00ed\u00ada ser una interpolaci\u00f3n proveniente del texto lucano, pero dada la importancia de los c\u00f3dices que la apoyan (B C\u00bb Q f13) no es improbable que sea original. Ya que la frase, sin embargo, no es desde el punto de vista de cr\u00ed\u00adtica textual del todo segura, prescindiremos de ella, al preguntarnos si Jes\u00fas dio a los Doce el nombre de \u00abap\u00f3stoles\u00bb. Por tanto, tenemos que distinguir entre el \u00abgrupo de los Doce\u00bb y el nombre de \u00abap\u00f3stol\u00bb; ordinariamente estamos acostumbrados a juntar los dos conceptos en la expresi\u00f3n \u00ablos doce ap\u00f3stoles\u00bb, pero metodol\u00f3gicamente tenemos que distinguirlos. Al grupo de los Doce Jes\u00fas los envi\u00f3 a predicar: \u00abY llam\u00f3 a los Doce y comenz\u00f3 a enviarlos de dos en dos\u00bb (Mc 6, 7\/Mt 10, 1. 5\/Lc 9, 1-2; cf. 10, 1-3: los 72 disc\u00ed\u00adpulos). La mayor\u00ed\u00ada de los exegetas, incluso los m\u00e1s cr\u00ed\u00adticos, no dudan en afirmar que Jes\u00fas instituyera el grupo de los Doce para que representasen escatol\u00f3gicamente las doce tribus de Israel (Mt 19, 28\/Lc 22, 28. 30Q). Adem\u00e1s, es improbable que la afirmaci\u00f3n de que Judas pertenec\u00ed\u00ada a los Doce fuera inventada por la comunidad primitiva pospascual (Mc 14, 43 par: \u00abuno de los Doce\u00bb). En el relato de los testigos de la resurrecci\u00f3n, que se remonta a la iglesia de Jerusal\u00e9n, se afirma que Jes\u00fas se apareci\u00f3 a los Doce, si bien en realidad eran ya s\u00f3lo once, lo cual subraya que lo importante es la instituci\u00f3n de los Doce, aunque falte uno (1 Cor 15, 5; cf., sin embargo He 1, 26).<\/p>\n<p>En la obra lucana (EvLc y He) Lc ha identificado a los Doce con los ap\u00f3stoles; para Lc no hay m\u00e1s que \u00abdoce ap\u00f3stoles\u00bb (as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n Ap 21, 14); Pablo, a pesar de que Lc le dedique m\u00e1s de la mitad de He, no es llamado ap\u00f3stol -en He 14, 4. 14, en que P y Bernab\u00e9 reciben el t\u00ed\u00adtulo de ap\u00f3stol, se trata probablemente de un residuo de la fuente antioquena, utilizada y respetada por Lc-. P, seg\u00fan Lc, no re\u00fane las condiciones para ser ap\u00f3stol, porque no acompa\u00f1\u00f3 al Se\u00f1or Jes\u00fas \u00abtodo el tiempo en que entr\u00f3 y sali\u00f3 entre nosotros&#8230;, a partir del bautismo de Juan hasta el d\u00ed\u00ada en que nos fue quitado y llevado all\u00e1 arriba&#8230;\u00bb (cf. He 1, 21-22). Sin embargo, en las cartas paulinas que se deben a la pluma de P (Rom; 1-2Cor; G\u00e1l; Fip; Tes; Fim) y en las llamadas deuteropaulinas escritas en su nombre por sus disc\u00ed\u00adpulos (Ef; Col; 2Tes; 1-2Tim; Tit) no s\u00f3lo P sino otros misioneros de la primera hora reciben el t\u00ed\u00adtulo de ap\u00f3stol (Rom 1, 1; 11, 13; 16, 7; 1 Cor 1, 1;4, 9; 9, 1-2. 5; 12, 28. 29; 15, 7. 9; 2Cor 1. 1; 12, 12; G\u00e1l 1, 1; Ef 1, 1; 2, 20; 3, 5; 4, 11; Col 1, 1;1Tim1,1;2,7;2Tim1,1.11; Tit 1, 1).<br \/>\nEncontramos, pues, en el NT dos conceptos algo diferentes de ap\u00f3stol: seg\u00fan el concepto se requiere para ser ap\u00f3stol haber sido testigo de las apariciones del Resucitado y enviado por Cristo a evangelizar y fundar iglesias (1 Cor 9, 2). P supone naturalmente que ambas condiciones debieron ser reconocidas por Pedro y las autoridades de la iglesia de Jerusal\u00e9n (1 Cor 9, 1-2; especialmente G\u00e1l 1, 1; 2. 7-9). No se requiere, sin embargo, haber acompa\u00f1ado al Se\u00f1or durante su vida p\u00fablica. Mientras que P subraya como esencial al ap\u00f3stol el ser enviado a evangelizar (1 Cor 1, 17; G\u00e1l 1, 16), Lc destaca como distintivo del apostolado de los Doce haber acompa\u00f1ado al Se\u00f1or y haber sido testigos de su resurrecci\u00f3n (He 1, 26).<\/p>\n<p>El Ap\u00f3stol de las gentes, por su parte, se considera como el \u00faltimo ap\u00f3stol, llamado directamente por el Se\u00f1or, que cierra la lista de los ap\u00f3stoles: \u00abDespu\u00e9s se apareci\u00f3 a Santiago, luego todos los ap\u00f3stoles; \u00faltimamente, despu\u00e9s de todos, se me apareci\u00f3 a m\u00ed\u00ad, como a un abortivo. Pues yo soy el menor de los ap\u00f3stoles&#8230;\u00bb (15, 7-9). No todos a los que se apareci\u00f3 el Resucitado fueron ap\u00f3stoles (as\u00ed\u00ad el exegeta cat\u00f3lico R. Schnackenburg). Lucas e, independientemente de \u00e9l, Mt (10, 2) y Juan, el autor del apocalipsis (21, 14), mantienen, en cambio, un concepto restringido de ap\u00f3stol: ap\u00f3stoles son s\u00f3lo los doce\/once disc\u00ed\u00adpulos que eligi\u00f3 Jes\u00fas en su vida terrena (Lc 6, 13) y Mat\u00ed\u00adas, en sustituci\u00f3n de Judas Iscariote (He 1, 26).<\/p>\n<p>\u00bfEs posible compaginar ambas concepciones de apostolado? Es evidente que ha habido a lo largo de la historia del NT un desarrollo del concepto de ap\u00f3stol y apostolado. P no inventa el concepto de ap\u00f3stol, sino que lo toma de la tradici\u00f3n jerosolimitana. Tampoco la terminolog\u00ed\u00ada de \u00abap\u00f3stol\u00bb es siempre un\u00ed\u00advoca en las cartas paulinas (cf. 2Cor 8, 23; Fip 2, 25: ap\u00f3stol significa aqu\u00ed\u00ad \u00abenviados de las respectivas iglesias\u00bb). Despu\u00e9s de su conversi\u00f3n, P no sube a \u00abJerusal\u00e9n adonde los ap\u00f3stoles \u00bb a \u00e9l (G\u00e1l 1, 17); tres a\u00f1os m\u00e1s tarde sube a Jerusal\u00e9n (entre los a\u00f1os 33 y 36; estos datos cronol\u00f3gicos no son tan claros como parecen a primera vista), permanece quince d\u00ed\u00adas en compa\u00f1\u00ed\u00ada de Cefas y no ve a ning\u00fan otro ap\u00f3stol, fuera de Santiago, el hermano del Se\u00f1or (v. 19); catorce a\u00f1os m\u00e1s tarde (hacia el a\u00f1o 48 d. C.) sube de nuevo a Jerusal\u00e9n, probablemente con ocasi\u00f3n del Concilio de Jerusal\u00e9n (cf. He 15): el apostolado de Pablo respecto a los gentiles sin la obligaci\u00f3n de la circuncisi\u00f3n es reconocido plenamente por Santiago, Pedro y Juan. P da a entender que exist\u00ed\u00ada un grupo de ap\u00f3stoles que resid\u00ed\u00adan en Jerusal\u00e9n o en sus alrededores (R. Schnackenburg). Antes de P ya recib\u00ed\u00adan el t\u00ed\u00adtulo de ap\u00f3stoles algunas autoridades jerosolimitanas, entre las que descuella Pedro. En qu\u00e9 medida se dedicaron los otros disc\u00ed\u00adpulos del grupo de los Doce a evangelizar, no lo dice el NT,\u2020\u00a2 s\u00f3lo la tradici\u00f3n eclesi\u00e1stica del siglo II se refiere a la labor misionera de los Doce en diversas partes del mundo entonces conocido. De todas formas, Pablo se encuentra ya con un concepto de ap\u00f3stol (\u00abenviado por el Se\u00f1or resucitado a evangelizar o dar testimonio\u00bb), que se remonta a los primeros tiempos despu\u00e9s de Pascua, en el que influyeron notablemente, sin duda alguna, los helenistas del grupo de Esteban, que acu\u00f1ar\u00ed\u00adan el t\u00ed\u00adtulo ap\u00f3stolos y, m\u00e1s tarde, la iglesia de Antioqu\u00ed\u00ada (He 13, 2-3).<\/p>\n<p>El origen del concepto de ap\u00f3stol, aunque no del nombre, se encuentra, sin embargo, en la misi\u00f3n ocasional de los Doce durante el ministerio p\u00fablico de Jes\u00fas en Galilea. No se puede demostrar que Jes\u00fas les diera a los Doce el nombre de \u00abap\u00f3stol\u00bb, ya que la palabra \u00abap\u00f3stol\u00bb aparece raramente en los evangelios, a excepci\u00f3n de Lc (Mt 10, 1; Mc [3, 14 no seguro]; 6, 30; en Jn 13, 16 tiene otro sentido) y se remonta, muy probablemente, a la tradici\u00f3n pospascual. Aunque no sea posible demostrar que Jes\u00fas durante su ministerio p\u00fablico les llamase ap\u00f3stoles a los Doce, es cierto que les envi\u00f3 a predicar, por lo menos, en una ocasi\u00f3n (Mt 10, 5. 16; Mc 3, 14; 6, 7; Lc 9, 2). En el ministerio p\u00fablico de Jes\u00fas tendr\u00ed\u00adamos, pues, un punto de arranque -aunque en sentido para el desarrollo pospascual del concepto de ap\u00f3stol, que corre paralelo al desenvolvimiento de la misi\u00f3n primitiva de la Iglesia.<\/p>\n<p>Lucas y Juan, el autor del Ap, se enfrentan a final del siglo 1 y principio del II con el surgir de las herej\u00ed\u00adas (Lc 1, 2-4; He 20, 29-31; Ap 2, 2. 6. 14-15. 20-24; 3, 9) y apelan a los doce ap\u00f3stoles como fundamento de la doctrina verdadera. Lc trata de enlazar la tradici\u00f3n de la Iglesia de su tiempo con los testigos del Jes\u00fas terreno y glorificado (He 1, 21-22). Los escritos deuteropaulinos y petrinos muestran tambi\u00e9n la misma tendencia, aunque de otra forma, invocando respectivamente la autoridad de Pablo y Pedro para mostrar la continuidad de la Iglesia despu\u00e9s de la muerte de los ap\u00f3stoles con la Iglesia apost\u00f3lica (cf. Ef 2, 20; 3, 5; 1-2Tim 1, 1; Tit 1, 1; 1-2Pe 1, 1). Lucas no ha restringido arbitrariamente el concepto de ap\u00f3stol a los Doce, pues en Ap 21, 14 y Mt 10, 2, independientemente y sin influjo de Lc, se identifica a los Doce con los ap\u00f3stoles. Mt 10, 2 y Ap 21, 14 reflejan lo mismo que Lc la situaci\u00f3n de la Iglesia al final del siglo 1 y comienzo del II. No es, por tanto, Lc el que restringe arbitrariamente el t\u00ed\u00adtulo de ap\u00f3stol a los Doce, sino que nos encontramos con una tendencia general en la Iglesia de finales del siglo 1, en que la estructura de la Iglesia del NT ha llegado a su pleno desarrollo y se ha consolidado. Es lo que algunos autores protestantes han dado en llamar, equ\u00ed\u00advocamente y no muy acertadamente, \u00abcatolicismo temprano\u00bb, que implicar\u00ed\u00ada, seg\u00fan ellos, un cierto desv\u00ed\u00ado de la doctrina paulina de la justificaci\u00f3n por la fe sin las obras. Intentando ofrecer una definici\u00f3n com\u00fan de ap\u00f3stol, dir\u00ed\u00adamos que el ap\u00f3stol ha sido enviado por el Se\u00f1or exaltado para anunciar autoritativamente el evangelio y fundar iglesias, quedando \u00e9stas vinculadas a la tradici\u00f3n de los doce ap\u00f3stoles. > doce; disc\u00ed\u00adpulos; misi\u00f3n.<\/p>\n<p>Rodr\u00ed\u00adguez Ruiz<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>DJN \u00c2\u00a0 SUMARIO: . 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