{"id":15559,"date":"2016-02-05T10:08:02","date_gmt":"2016-02-05T15:08:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/escrituras-sagradas-jesus-y-las-escrituras\/"},"modified":"2016-02-05T10:08:02","modified_gmt":"2016-02-05T15:08:02","slug":"escrituras-sagradas-jesus-y-las-escrituras","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/escrituras-sagradas-jesus-y-las-escrituras\/","title":{"rendered":"ESCRITURAS SAGRADAS. JESUS Y LAS ESCRITURAS"},"content":{"rendered":"<p>DJN<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nSUMARIO: . Jes\u00fas y la Ley.- 2. Jes\u00fas y los Profetas. &#8211; 3. Jes\u00fas y los Salmos. &#8211; 4. iLas Escrituras y Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Jes\u00fas de Nazaret, un aut\u00e9ntico jud\u00ed\u00ado, profundamente enraizado en la historia de su pueblo, mantuvo una relaci\u00f3n muy estrecha con las Escrituras. El t\u00e9rmino \u00abEscritura\u00bb o \u00abEscrituras\u00bb aparece varias veces en su boca para referirse a los libros com\u00fanmente conocidos hoy d\u00ed\u00ada por los cristianos con el nombre de Antiguo Testamento (Mt 21, 42; Mc 12, 10; Lc 4, 21; etc.).<\/p>\n<p>Seg\u00fan los Evangelios, Jes\u00fas acud\u00ed\u00ada con frecuencia a las sinagogas (cf. Mt 4, 23; Mc 1, 21-22; Lc 4, 15-16; Jn 6, 59), donde se le\u00ed\u00adan y comentaban los textos de las Escrituras. De ellas extra\u00ed\u00ada numerosos ejemplos y ense\u00f1anzas para, su predicaci\u00f3n y para las discusiones con los escribas y fariseos. Abel, No\u00e9, Abrah\u00e1n, Lot, David, Salom\u00f3n, El\u00ed\u00adas, El\u00ed\u00adseo y Jon\u00e1s, entre otros, son algunos de los personajes b\u00ed\u00adblicos citados por Jes\u00fas (cf. Mt 6, 29; 12, 3. 39-42; 23, 35; Mc 12, 35-37; Lc 17, 2629. 32; etc.).<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 uso hizo Jes\u00fas de las Escrituras? \u00bfQu\u00e9 valor les atribu\u00ed\u00ada? \u00bfLas sigui\u00f3 totalmente o s\u00f3lo en parte? Estas y otras cuestiones ser\u00e1n objeto de nuestra reflexi\u00f3n. Nos centraremos principalmente en aquellos textos evang\u00e9licos en que Jes\u00fas cita o alude directamente a las Escrituras. No entraremos en el problema -harto debatido- de la autenticidad o inautenticidad de algunos de los dichos.<\/p>\n<p>Ordenaremos en tres apartados, correspondientes a las tres grandes divisiones de la Biblia jud\u00ed\u00ada, las referencias de Jes\u00fas a las Escrituras. Comenzaremos por los libros de la Ley y continuaremos por los de los Profetas, para terminar por los otros Escritos, m\u00e1s concretamente por los Salmos (\u00abLa Ley\u00bb o \u00abla Ley y los Profetas\u00bb son expresiones frecuentes en el Nuevo Testamento -a veces en labios de Jes\u00fas- para referirse a las Escrituras: cf. Mt 5, 17; 7, 12; 22, 40; Lc 24, 27; s\u00f3lo en un caso, en Lc 24, 44, se remite expresamente a los Salmos). En definitiva, seguiremos el m\u00e9todo adoptado por el mismo Jes\u00fas con sus disc\u00ed\u00adpulos (cf. Lc 24, 27. 44), aunque lo aplicaremos desde una perspectiva diferente.<\/p>\n<p>1. Jes\u00fas y la Ley<br \/>\nPara los jud\u00ed\u00ados, la Ley o T\u00f3r\u00e1 es la parte m\u00e1s importante de la Biblia Hebrea. En ella se contiene la revelaci\u00f3n fundamental de Dios a su pueblo. La Ley fue dada directamente por Dios a Mois\u00e9s en la monta\u00f1a del Sina\u00ed\u00ad. S\u00f3lo ella tiene valor normativo. Los libros de los Profetas y los otros Escritos \u00fanicamente tienen valor interpretativo o exhortativo; en cierto modo, no hacen m\u00e1s que explicitar o desarrollar la revelaci\u00f3n mosaica. En las reuniones en las sinagogas, la Ley pasaba a primer plano (cf. Act 13, 15). La lectura de los Profetas ten\u00ed\u00ada como objetivo ayudar a comprender los textos de la Ley.<\/p>\n<p>De los cuatro Evangelios, donde mejor se aprecia la relaci\u00f3n de Jes\u00fas con la Ley es en el de Mateo. Este evangelista dirige su obra a una comunidad formada en su mayor\u00ed\u00ada por jud\u00ed\u00ados, que conoc\u00ed\u00adan las Escrituras. Estas le sirven continuamente de punto de referencia a la hora de presentar la figura y la obra de Jes\u00fas de Nazaret. El n\u00facleo central del Evangelio de Mateo se compone de cinco grandes discursos, que llevan a pensar -seg\u00fan algunos ex\u00e9getas- en los libros de la Ley o Pentateuco. Estas y otras correspondencias entre el Evangelio de Mateo y la Ley de Mois\u00e9s vendr\u00ed\u00adan a avalar la idea de que Mateo quiere presentar a Jes\u00fas como el nuevo Mois\u00e9s que proclama una nueva ley. Seg\u00fan eso, \u00bfqu\u00e9 puesto reservar\u00ed\u00ada Jes\u00fas a la Ley mosaica?<br \/>\nA esta cuesti\u00f3n Jes\u00fas responde de modo contundente en el primer discurso del Evangelio de Mateo: \u00abNo pens\u00e9is que he venido a abolir la ley&#8230; No he venido a abolirla sino a llevarla a plenitud. Porque os aseguro que mientras duren el cielo y la tierra, incluso la m\u00e1s peque\u00f1a letra de la ley estar\u00e1 vigente hasta que todo se cumpla\u00bb (Mt 5, 17-18; cf. Lc 16, 17). B\u00e1sicamente, Jes\u00fas afirma la validez de la ley mosaica, pero va m\u00e1s lejos cuando habla de \u00abllevarla a su plenitud\u00bb o a \u00absu perfecto cumplimiento\u00bb. El significado de estas palabras -discutidas entre los especialistas- se ir\u00e1 aclarando a medida que vayamos analizando otros pasajes.<\/p>\n<p>Por de pronto, las \u00abseis ant\u00ed\u00adtesis\u00bb que Mateo expone a continuaci\u00f3n del texto que acabamos de citar (cf. Mt 5, 21-48) muestran claramente c\u00f3mo entiende Jes\u00fas la ley mosaica. As\u00ed\u00ad, la interpretaci\u00f3n tradicional acerca del adulterio y del divorcio (cf. Mt 5, 27-32; Mc 10, 1-12; Lc 16, 18), por poner un ejemplo significativo, resulta insuficiente o inadecuada. Jes\u00fas va al fondo del problema y no se para en disquisiciones superfluas. Se remonta al plan original de Dios en la creaci\u00f3n y corrige las interpretaciones que se desv\u00ed\u00adan del mismo.<\/p>\n<p>Otro punto de la ley mosaica afrontado por Jes\u00fas es el de los alimentos puros e impuros, es decir; las leyes alimenticias (cf. Lev 11,15). En esta cuesti\u00f3n, Jes\u00fas no se limita a meras correcciones. Seg\u00fan \u00e9l, la verdadera pureza no es la f\u00ed\u00adsica, sino la pureza del coraz\u00f3n, que guarda relaci\u00f3n no tanto can los alimentos que entran en el cuerpo humano como con los pensamientos y las actitudes morales que salen del individuo (cf. Mt 15, 1-10; Mc 7, 1-23). Detr\u00e1s de estas disputas de Jes\u00fas con los escribas y fariseos se esconden, en realidad, dos sistemas de valores: el sistema de la justicia y el sistema de la pureza ritual. Evidentemente, Jes\u00fas opta por el primero, por una interiorizaci\u00f3n de la ley frente a las pr\u00e1cticas rituales y externas.<\/p>\n<p>El precepto sab\u00e1tico representa otro caso t\u00ed\u00adpico de la ense\u00f1anza y del comportamiento de Jes\u00fas respecto de la ley de Mois\u00e9s. En \u00e9l podemos comprobar una vez m\u00e1s c\u00f3mo Jes\u00fas se muestra respetuoso con la ley de Dios, pero ataca las tradiciones humanas. Entre tos mandamientos del dec\u00e1logo hay uno que dice: \u00abObservar\u00e1s el d\u00ed\u00ada del s\u00e1bado para santificarlo\u00bb (Dt 5, 12; cf. Ex 20, 8). En la Misn\u00e1 (compilaci\u00f3n de leyes tradicionales del juda\u00ed\u00adsmo) se enumeran 39 trabajos prohibidos en s\u00e1bado. Jes\u00fas pasa por alto tales prohibiciones, fij\u00e1ndose m\u00e1s bien en el sentido primitivo del reposo sab\u00e1tico. El s\u00e1bado es un don de Dios al hombre; consiguientemente, el s\u00e1bado ha de estar al servicio del hombre, que lo ha de aprovechar para hacer el bien (cf. Mt 12, 1-14; Mc 2, 27; Jn 5, 10-18).<\/p>\n<p>En esta misma perspectiva entronca la discusi\u00f3n de Jes\u00fas acerca del mandamiento principal. La cuesti\u00f3n planteada por los fariseos a Jes\u00fas (Mt 22, 34-40; Mc 12, 28-34; Lc 10, 25-28) no era entonces tan sencilla como nos pudiera parecer ahora. No en vano era un problema muy discutido entre los expertos en la ley. Seg\u00fan \u00e9stos, la ley entera viene de Dios; por tanto, no se puede distinguir lo importante de lo secundario. Sin embargo, Jes\u00fas no s\u00f3lo distingue entre los dos mandamientos principales y todos los otros, sino que a\u00f1ade: \u00abEn estos dos mandamientos se encierra toda la Ley y los Profetas\u00bb. Estas palabras muestran claramente que la relaci\u00f3n con Dios (primer mandamiento) y con los hombres (segundo mandamiento) es decisiva en cualquier ley. Dicho de otro modo: el amor es el valor fundamental al que se han de conformar todas las leyes. La esencia de la voluntad divina se condensa en estos dos mandamientos.<\/p>\n<p>La novedad principal del planteamiento de Jes\u00fas no radica en los mandamientos del amor a Dios y al pr\u00f3jimo, pues \u00e9stos ya se inculcaban en el Antiguo Testamento (cf. Dt 6, 5 y Lev 19, 18), sino en la relaci\u00f3n entre ambos y en el puesto preeminente que Jes\u00fas les asigna. La uni\u00f3n de los mandamientos del amor a Dios y al pr\u00f3jimo no pone al hombre ante una nueva reglamentaci\u00f3n, sino ante Dios, al mismo tiempo que ante el pr\u00f3jimo. Seg\u00fan el mensaje de Jes\u00fas, el ser humano no puede amar y servir a Dios sin estar al mismo tiempo al servicio de los dem\u00e1s. El verdadero amor a Dios se trasluce en el amor y servicio a los hombres. A pesar de esta uni\u00f3n tan estrecha entre los dos mandamientos, Jes\u00fas dice que el mandamiento del amor a Dios es el primero y el m\u00e1s importante. La raz\u00f3n est\u00e1 en que el amor a Dios capacita para amar a los semejantes y guardar todos los otros mandamientos. Es el alma que vivifica todas las otras leyes: \u00abSi me am\u00e1is -dice Jes\u00fas- guardar\u00e9is mis mandamientos\u00bb. \u00abEn esto consiste el amor a Dios, en que guardemos sus mandamientos\u00bb (Jn 15, 10; 1Jn 5, 3).<\/p>\n<p>En s\u00ed\u00adntesis, Jes\u00fas afirma la validez permanente de la ley mosaica, al mismo tiempo que la reinterpreta en un sentido nuevo. Opta por su interiorizaci\u00f3n y por distinguir entre lo principal y lo secundario, reconduciendo la ley a su significado primigenio, en consonancia con el plan creador divino. De este modo, Jes\u00fas lleva la ley mosaica a su plenitud, a su perfecto cumplimiento.<\/p>\n<p>2. Jes\u00fas y los Profetas<br \/>\nAunque los cuatro Evangelios reflejan el car\u00e1cter prof\u00e9tico de Jes\u00fas y la relaci\u00f3n de Jes\u00fas con los Profetas, donde m\u00e1s destacan estos aspectos es en el tercer Evangelio. Al comienzo de \u00e9ste -haci\u00e9ndose eco de las promesas prof\u00e9ticas (cf. Is 40, 5)- Lucas anuncia que \u00abtodos ver\u00e1n la salvaci\u00f3n de Dios\u00bb (Lc 3, 6). Jes\u00fas nunca rehus\u00f3 el t\u00ed\u00adtulo de profeta. M\u00e1s bien, al contrario; se comport\u00f3 como un profeta y se comprendi\u00f3 a si mismo como el \u00faltimo profeta enviado por Dios para traer el mensaje definitivo de salvaci\u00f3n. Jes\u00fas es el profeta por excelencia, pues no s\u00f3lo pregona la salvaci\u00f3n de Dios, como los antiguos profetas, sino que la realiza.<\/p>\n<p>La predicaci\u00f3n inaugural de Jes\u00fas en la sinagoga de Nazaret (Lc 4, 16-30) prefigura toda la carrera del Maestro. Jes\u00fas inicia su misi\u00f3n proclamando el mensaje del profeta Isa\u00ed\u00adas. Tras la lectura de Is 61, 1-2, Jes\u00fas dice a los nazaretanos: \u00abHoy se ha cumplido ante vosotros esta Escritura\u00bb (Lc 4, 21). Como los profetas, Jes\u00fas recibe el Esp\u00ed\u00adritu para anunciar la buena noticia; a diferencia de ellos, Jes\u00fas es ungido en plenitud (cf. Lc 3, 22; 4, 1. 14). Las gentes de Nazaret comienzan admirando a Jes\u00fas, pero terminan rechaz\u00e1ndolo. Creen conocerlo y le exigen milagros (4, 22s). Jes\u00fas sale al paso de tales pretensiones record\u00e1ndoles que ning\u00fan profeta es bien recibido en su patria y aduce el ejemplo de El\u00ed\u00adas y El\u00ed\u00adseo (Lc 4, 24-27).<\/p>\n<p>Entre Jes\u00fas y el profeta El\u00ed\u00adas aparece una relaci\u00f3n de semejanza que se hace particularmente patente en el relato de la resurrecci\u00f3n del hijo de la viuda de Na\u00ed\u00adn (Lc 7, 11-17) comparado con el de la resurrecci\u00f3n del hijo de la viuda de Sarepta (1 Re 17, 17-24). En ambos pasajes, se pone de relieve el car\u00e1cter prof\u00e9tico tanto de El\u00ed\u00adas como de Jes\u00fas. Lucas ve en El\u00ed\u00adas la prefiguraci\u00f3n de Jes\u00fas y en \u00e9ste \u00abel profeta esperado\u00bb (cf. Lc 7, 18ss).<\/p>\n<p>La escena de la transfiguraci\u00f3n (Mt 7, 1-13; Lc 9, 28-38) vuelve a acercar a los dos profetas, a los que en este caso viene a sumarse tambi\u00e9n Mois\u00e9s. En el Midr\u00e1s del Deuteronomio (201 c) se cuenta que en cierta ocasi\u00f3n Dios le dijo a Mois\u00e9s: \u00abcuando yo env\u00ed\u00ade al profeta El\u00ed\u00adas, llegar\u00e9is juntos\u00bb. En el relato de la transfiguraci\u00f3n, Jes\u00fas termina asegurando a sus disc\u00ed\u00adpulos que El\u00ed\u00adas ya vino. La presencia de Mois\u00e9s y de El\u00ed\u00adas en esta escena invita a considerar la relaci\u00f3n que existe entre ellos y Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Mois\u00e9s y El\u00ed\u00adas son dos figuras prominentes que representan los m\u00e1s altos ideales del pueblo de Dios: Mois\u00e9s sac\u00f3 a Israel de la esclavitud de Egipto; El\u00ed\u00adas, con su palabra ardiente y sus milagros, sac\u00f3 a Israel del estado de postraci\u00f3n religiosa en que se hallaba. Entre ellos y Jes\u00fas existe una continuidad fundamental. Mois\u00e9s es un gran libertador, a la par que profeta (cf. Dt 34, 10-12). El\u00ed\u00adas es un gran profeta, a la par que libertador. Jes\u00fas de Nazaret es el profeta y libertador por excelencia. La uni\u00f3n de los tres en la escena de la transfiguraci\u00f3n no s\u00f3lo representa la continuidad entre Mois\u00e9s y El\u00ed\u00adas, por un lado, y Jes\u00fas, por otro, sino tambi\u00e9n la superioridad de \u00e9ste respecto de aqu\u00e9llos. Con Jes\u00fas ha llegado la plenitud de los tiempos.<\/p>\n<p>Si la vida y la obra de Jes\u00fas de Nazaret son t\u00ed\u00adpicamente prof\u00e9ticas, su muerte no lo es menos. Desde el comienzo de su ministerio en Galilea, se vislumbra ya la muerte de Jes\u00fas como la muerte de un profeta. El relato de la pasi\u00f3n, tal como lo presenta Lucas, tiene el car\u00e1cter de un relato de martirio. Desde el monte de los olivos hasta la casa del sanedr\u00ed\u00adn, desde el pretorio hasta el calvario, Jes\u00fas es llevado como \u00abel siervo sufriente\u00bb anunciado por el profeta Isa\u00ed\u00adas.<\/p>\n<p>La muerte de Jes\u00fas es interpretada como la muerte de un profeta en Jerusal\u00e9n, la ciudad prof\u00e9tica por antonomasia. Jes\u00fas mismo dir\u00e1 que tiene que continuar su viaje hacia la ciudad santa, \u00abporque es impensable que un profeta muera fuera de Jerusal\u00e9n\u00bb (Lc 13, 33). Y a rengl\u00f3n seguido, en tono de lamento, a\u00f1ade: \u00ab\u00c2\u00a1Jerusal\u00e9n, Jerusal\u00e9n, que matas a los profetas y apedreas a los que Dios te env\u00ed\u00ada! \u00c2\u00a1Cu\u00e1ntas veces he querido reunir a tus hijos como la gallina re\u00fane a sus polluelos, pero no hab\u00e9is querido!\u00bb (13, 34s).<\/p>\n<p>Plenamente convencido de que camina hacia la cruz, Jes\u00fas entiende su muerte como la consecuencia de su ministerio prof\u00e9tico (comparar Lc 22, 37 con Is 53, 12; Mt 26, 31 y Mc 14, 27 con Zac 13, 7). La cruz pone fin a la misi\u00f3n prof\u00e9tica de Jes\u00fas. Es la r\u00fabrica sangrienta de su mensaje (cf. Lc 22, 66-71) con una palabra clave: \u00absalvaci\u00f3n\u00bb. Jes\u00fas se confirma plenamente como el profeta libertador.<\/p>\n<p>3. Jes\u00fas y los Salmos<br \/>\nCon frecuencia se escribe o se dice que Jes\u00fas, como buen jud\u00ed\u00ado, rezaba los Salmos, pero no podemos urgir demasiado este punto, pues desconocemos en qu\u00e9 medida se usaban los Salmos, bien fuera en el culto oficial o en la piedad jud\u00ed\u00ada privada, en tiempos de Jes\u00fas. S\u00f3lo podemos aducir algunos ejemplos concretos, sin que nada nos autorice a su generalizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Podemos afirmar, eso s\u00ed\u00ad, que era costumbre rezar los Salmos del Hallel (Sal 113-118) al final de la cena pascual. As\u00ed\u00ad parece que lo hicieron Jes\u00fas y sus disc\u00ed\u00adpulos en la \u00faltima cena, a juzgar por los relatos de Mateo y Marcos (cf. Mt 26, 30; Mc 14, 26). Y es de suponer que as\u00ed\u00ad lo hiciera tambi\u00e9n Jes\u00fas cuando acud\u00ed\u00ada con sus padres a Jerusal\u00e9n para celebrar la pascua (cf. Lc 2, 41; Jn 2, 13. 23). Fuera de estos casos, todo lo dem\u00e1s son puras conjeturas.<\/p>\n<p>De lo que no nos cabe duda es que el libro de los Salmos se halla citado muy a menudo en el Nuevo Testamento. Muchas de estas citas se ponen en boca de Jes\u00fas. Adem\u00e1s de los Sal 8; 22; 31; 69; 110 y 118, a los que haremos referencia enseguida de modo m\u00e1s detallado, Jes\u00fas cita directamente los Sal 6, 9 (Mt 7, 23; Lc 13, 27), 35, 19 (Jn 15, 25), 37, 11 (Mt 5, 4), 41, 10 (Ju 13, 18), 42, 7 (Jn 12, 27) y 82, 6 (Jn 10, 34). De estas referencias, se desprende qu\u00e9 en la mayor\u00ed\u00ada de los casos Jes\u00fas aludi\u00f3 a los Salmos en los \u00faltimos d\u00ed\u00adas de su vida, desde su entrada en Jerusal\u00e9n hasta su muerte en la cruz.<\/p>\n<p>En el momento de su entrada triunfal en Jerusal\u00e9n, los sacerdotes y los escribas critican a Jes\u00fas porque permite que los ni\u00f1os le aclamen como hijo de David (Mt 21, 16-17). La respuesta de Jes\u00fas consiste en recordar el Sal 8, 3: \u00abDe la boca de los ni\u00f1os de pecho has sacado una alabanza\u00bb.<\/p>\n<p>Luego, en el contexto de las controversias en el templo de Jerusal\u00e9n, Jes\u00fas expone la par\u00e1bola de los vi\u00f1adores homicidas. En ella resuena el Sal 118, 22: \u00abla piedra que rechazaron los constructores se ha convertido en piedra angular\u00bb (cf. Mt 21, 42; Mc 12, 10; Lc 20, 17). De este mismo Salmo, Jes\u00fas cita el v. 26 cuando se lamenta sobre Jerusal\u00e9n (ver Mt 23, 39, que sit\u00faa el Salmo en una perspectiva escatol\u00f3gica, y Lc 13, 35).<\/p>\n<p>Los tres Sin\u00f3pticos exponen las discusiones de Jes\u00fas con los escribas y fariseos referentes al Mes\u00ed\u00adas y a su relaci\u00f3n con David. Los testimonios de las Escrituras a este respecto parecen contradictorios: mientras que unos afirman que el Mes\u00ed\u00adas ser\u00e1 \u00abdescendiente de David\u00bb (cf. 2Sam 7), otros lo presentan como \u00abse\u00f1or de David\u00bb. A este prop\u00f3sito, Jes\u00fas cita el Sal 110, 1, para mostrar que no existe tal contradicci\u00f3n: siendo hijo de David, el Mes\u00ed\u00adas es tambi\u00e9n su se\u00f1or y en cierto sentido tambi\u00e9n superior a \u00e9l (cf. Mt 22, 44; Mc 12, 36; Lc 20, 42).<\/p>\n<p>El Sal 110 vuelve a ser citado por Jes\u00fas en su comparici\u00f3n ante el sanedr\u00ed\u00adn (cf. Mt 26, 64; Mc 14, 62; Lc 22, 69). Este pregunta a Jes\u00fas si \u00e9l es el Mes\u00ed\u00adas, el Hijo de Dios, a lo que Jes\u00fas responde con el Sal 110, 1, identific\u00e1ndose con el Hijo de Dios y anunciando su glorificaci\u00f3n celeste junto a Dios (en un contexto af\u00ed\u00adn, Jn 10, 34 cita el Sal 82, 6).<\/p>\n<p>Finalmente, de la siete palabras de Jes\u00fas en la cruz, tres est\u00e1n tomadas de los Salmos. La primera cita el Sal 22, 2: \u00ab\u00c2\u00a1Dios m\u00ed\u00ado, Dios m\u00ed\u00ado!, \u00bfpor qu\u00e9 me has abandonado?\u00bb (Mt 27, 46; Mc 15, 34). La segunda corresponde al Sal 31, 6: \u00abPadre, en tus manos encomiendo mi esp\u00ed\u00adritu\u00bb (Lc 23, 46). Son las \u00faltimas palabras de Jes\u00fas en los Sin\u00f3pticos. El cuarto Evangelio a\u00f1ade todav\u00ed\u00ada una tercera tomada del Sal 69, 2: \u00abTengo sed\u00bb (Jn 19, 38). Esta palabra va precedida de una introducci\u00f3n muy significativa, referente a la Escritura: \u00abSabiendo que todo se hab\u00ed\u00ada cumplido, para se cumpliera la Escritura, Jes\u00fas dijo: Tengo sed\u00bb.<\/p>\n<p>4. Las Escrituras y Jes\u00fas<br \/>\nA Juan se debe la siguiente observaci\u00f3n sobre los disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas: \u00abAl principio, sus disc\u00ed\u00adpulos no comprendieron estas palabras (se refiere a las palabra de Zac 9, 9s, citadas por Jes\u00fas en Jn 12, 15), pero cuando Jes\u00fas fue glorificado, las recordaron y cayeron en la cuenta de que aquellas palabras de la Escritura se refer\u00ed\u00adan a \u00e9l y se hab\u00ed\u00adan cumplido en \u00e9l\u00bb (Jn 12, 16). En definitiva, es lo mismo que les dijo el Resucitado: \u00abCuando a\u00fan estaba entre vosotros, ya os dije que era necesario que se cumpliera todo lo escrito sobre m\u00ed\u00ad en la Ley de Mois\u00e9s, en los Profetas y en los Salmos\u00bb (Lc 24, 44).<\/p>\n<p>Jes\u00fas no es un ex\u00e9geta de la Escrituras, sino un ex\u00e9geta de s\u00ed\u00ad mismo; explica su persona y su obra a la luz de las Escrituras. La primitiva comunidad cristiana fue esclareciendo paulatinamente la identidad de Jes\u00fas a la luz de la Escrituras. Todo el Nuevo Testamento est\u00e1 escrito en esta perspectiva. -> ; ley; instituciones.<\/p>\n<p>\u00e9lix Garc\u00ed\u00ada L\u00f3pez<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>DJN \u00c2\u00a0 SUMARIO: . Jes\u00fas y la Ley.- 2. 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