{"id":15562,"date":"2016-02-05T10:08:09","date_gmt":"2016-02-05T15:08:09","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/espiritu-santo-el\/"},"modified":"2016-02-05T10:08:09","modified_gmt":"2016-02-05T15:08:09","slug":"espiritu-santo-el","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/espiritu-santo-el\/","title":{"rendered":"ESPIRITU SANTO (EL)"},"content":{"rendered":"<p>DJN<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nSUMARIO: . Visi\u00f3n global de los tres bloques: a) Mateo y Marcos; b) Lucas y Hechos; c) El cuarto evangelio. &#8211; II. El misterio de Jes\u00fas visto desde el Esp\u00ed\u00adritu Santo. 1. El Esp\u00ed\u00adritu Par\u00e1clito en cuanto \u00abotro\u00bb Jes\u00fas: a) El Par\u00e1clito es dado por el Padre; b) Permanencia del Par\u00e1clito con los disc\u00ed\u00adpulos; c) Incomprensi\u00f3n del Par\u00e1clito por el mundo; d) La experiencia del Esp\u00ed\u00adritu Par\u00e1clito; e) El contexto del proverbio. 2. El Esp\u00ed\u00adritu Par\u00e1clito como \u00abMaestro\u00bb: a) Visi\u00f3n retrospectiva y futura; b) Dos \u00e9pocas; c) Las dos \u00e9pocas se fusionan en una; d) La \u00abense\u00f1anza\u00bb y el \u00abrecuerdo\u00bb; e) El \u00abrecuerdo\u00bb del Par\u00e1clito como realidad viva y vivificadora; f) El Par\u00e1clito enviado \u00aben mi nombre\u00bb. 3. El Par\u00e1clito en cuanto \u00abtestigo\u00bb: a) El Esp\u00ed\u00adritu Par\u00e1clito enviado por Jes\u00fas; b) El doble proceso; c) El Par\u00e1clito procede del Padre; d) El testimonio de los disc\u00ed\u00adpulos. 4. El Esp\u00ed\u00adritu Par\u00e1clito como \u00abjuez\u00bb: a) Retorno de Jes\u00fas al Padre; b) La palabra y su interpretaci\u00f3n; c) El Par\u00e1clito demostrar\u00e1 los errores del mundo. 5. El Esp\u00ed\u00adritu Par\u00e1clito como Revelador: a) Jes\u00fas es el Revelador; b) Distintos niveles de la revelaci\u00f3n; c) La perspectiva del futuro; d) La verdad completa; e) La tarea espec\u00ed\u00adfica del Par\u00e1clito; f) Realidad divina y percepci\u00f3n humana. 6. S\u00ed\u00adntesis final.<\/p>\n<p>Para la primitiva comunidad cristiana, el Esp\u00ed\u00adritu Santo fue antes una realidad viva, un dato de experiencia, que un objeto de exposici\u00f3n doctrinal. Y, en principio, el N. T. se mantiene fiel a la concepci\u00f3n fundamental del Antiguo: el Esp\u00ed\u00adritu Santo es la realidad divina presente y operante. Indica la acci\u00f3n de Dios en el hombre. Esta acci\u00f3n de Dios no queda enmarcada dentro de la acci\u00f3n general de Dios en el mundo o en la historia. Se refiere, m\u00e1s bien, a una acci\u00f3n extraordinaria que irrumpe en la historia. Y esta acci\u00f3n extraordinaria indica que ha comenzado el tiempo escatol\u00f3gico. Durante este tiempo escatol\u00f3gico, el \u00faltimo, el tiempo en el que nosotros vivimos, cada uno de los autores o bloques del N. T. indican con rasgos distintos la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>1. VISI\u00ed\u201cN GLOBAL DE LOS TRES BLOQUES<br \/>\na) Mateo Marcos. &#8211; El punto de partida en Mateo y Marcos, en orden a poder comprender su actitud y manifestaciones sobre el Esp\u00ed\u00adritu Santo, es el siguiente: La acci\u00f3n escatol\u00f3gica de Dios se hizo presente en Jesucristo. Por tanto, las afirmaciones de estos dos evangelistas sobre el Esp\u00ed\u00adritu tienen car\u00e1cter funcional, es decir, no tratan de afirmar o definir algo sobre el Esp\u00ed\u00adritu Santo, sino sobre Cristo; tienen una funci\u00f3n, por tanto \u00f3gica. Pretenden afirmar que Jes\u00fas de Nazaret es el fin, el \u00faltimo estadio o fase, la meta \u00faltima de los caminos de Dios; que \u00e9sjaton, lo \u00faltimo, se ha hecho ya realidad en \u00e9l.<\/p>\n<p>Siguiendo la pauta del juda\u00ed\u00adsmo, seg\u00fan la cual el Esp\u00ed\u00adritu se hab\u00ed\u00ada apagado desde la muerte de los grandes profetas, el Esp\u00ed\u00adritu volver\u00ed\u00ada a aparecer en los tiempos \u00faltimos. Y apareci\u00f3 en \u00e9l, en Jesucristo. En esta afirmaci\u00f3n todo el N. T. es un\u00e1nime. Jesucristo es el poder de Dios, el que \u00fanicamente es capaz de dar al hombre el poder actuar por encima de las potencialidades humanas. Precisamente por eso:<\/p>\n<p>Comete un pecado imperdonable aquel que no reconoce al Esp\u00ed\u00adritu de Dios en Jes\u00fas, en las expulsiones que hac\u00ed\u00ada de los demonios y, por el contrario, las atribuye al poder del diablo (Mc 3, 28-30). En cambio, la se\u00f1al definitiva de que ya ha llegado el reino de Dios es la acci\u00f3n Esp\u00ed\u00adritu en Jes\u00fas. Afirmaci\u00f3n que se hace tambi\u00e9n a prop\u00f3sito de la expulsi\u00f3n de los demonios por Jes\u00fas (Mt 12, 28).<\/p>\n<p>La donaci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu distingue a Jes\u00fas del Bautista (Mc 1, 8-9). Este administra un bautismo de penitencia, s\u00ed\u00admbolo de la conversi\u00f3n moral. Es la preparaci\u00f3n de los tiempos mesi\u00e1nicos que inaugura Jes\u00fas con su Esp\u00ed\u00adritu. Su bautismo es bautismo del Esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>La venida del Esp\u00ed\u00adritu marca a Jes\u00fas como el salvador escatol\u00f3gico (Mc 1, 10-11), al descender el Esp\u00ed\u00adritu sobre \u00e9l con ocasi\u00f3n del bautismo. Recu\u00e9rdese que el A. T. hab\u00ed\u00ada anunciado que el Mes\u00ed\u00adas ser\u00ed\u00ada el portador del Esp\u00ed\u00adritu. Un dato tanto m\u00e1s importante cuanto que se hab\u00ed\u00ada generalizado la convicci\u00f3n de que el Esp\u00ed\u00adritu Santo hab\u00ed\u00ada dejado de manifestarse. La presencia actual del Esp\u00ed\u00adritu indicaba, por tanto, el comienzo de un tiempo nuevo.<\/p>\n<p>Jes\u00fas es llevado por el Esp\u00ed\u00adritu al desierto, donde, como un segundo Ad\u00e1n (1 Cor 15, 45-47), supera la tentaci\u00f3n a la que sucumbi\u00f3 el primer Ad\u00e1n (Mc 1, 12).<\/p>\n<p>Jes\u00fas enviar\u00e1 el Esp\u00ed\u00adritu a los disc\u00ed\u00adpulos perseguidos (Mc 13, 11 y par.). Este es un dato muy importante. De \u00e9l se deduce que el Esp\u00ed\u00adritu no es considerado como una realidad perteneciente al pasado. El Esp\u00ed\u00adritu Santo es el poder de Dios presente y actuante. Es el don que Jes\u00fas concede y gracias al cual la ayuda divina se hace presente y asiste al creyente en los momentos dif\u00ed\u00adciles y en los \u00faltimos, iniciados con la aparici\u00f3n de Jes\u00fas en nuestra historia.<\/p>\n<p>Resumiendo, dir\u00ed\u00adamos que en Mateo y Marcos, de forma general, el Esp\u00ed\u00adritu Santo est\u00e1 en la misma l\u00ed\u00adnea del A. T.: el Esp\u00ed\u00adritu Santo es el poder extraordinario de Yahv\u00e9 puesto en acci\u00f3n. Es el mismo Esp\u00ed\u00adritu aplicado y actuando en la persona y en la obra de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Pensemos, a modo de ejemplo, en el relato de la \u00f3n virginal (Mt 1, 18-20), se una paternidad humana para que su venida al mundo es la obra del poder salv\u00ed\u00adfico de Dios, frecuentemente mencionado en el A. T. Dios act\u00faa en Jes\u00fas y por Jes\u00fas. M\u00e1s a\u00fan: \u00fas es la y actuaci\u00f3n misma de Dios. As\u00ed\u00ad, la concepci\u00f3n virginal de Jes\u00fas por obra y gracia del Esp\u00ed\u00adritu Santo expresa la acci\u00f3n creadora de Dios, de ese Dios que es el autor de la vida y que es quien crea la vida de ese ni\u00f1o excepcional.<\/p>\n<p>En relaci\u00f3n con el Esp\u00ed\u00adritu Santo tiene Mateo un texto extraordinariamente importante: \u00abId, pues, y haced disc\u00ed\u00adpulos a todos los hombres, bautiz\u00e1ndolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb (Mt 28, 19).<\/p>\n<p>Fuera de este texto, dif\u00ed\u00adcilmente podr\u00ed\u00ada hablarse del Esp\u00ed\u00adritu Santo como un ser \u00abpersonal\u00bb en estos dos primeros evangelios. Sin duda alguna que, al mencionar al Padre, al Hijo y al Esp\u00ed\u00adritu Santo bajo el denominador com\u00fan de \u00abel nombre\u00bb, se intenta destacar la personalidad propia de cada uno. El Esp\u00ed\u00adritu Santo ser\u00ed\u00ada una persona distinta frente al Padre y al Hijo. Pero n\u00f3tese que este texto de Mateo representa -como frecuentemente ocurre en este evangelista- una f\u00f3rmula ya evolucionada de la fe cristiana. Aqu\u00ed\u00ad nos encontramos con una f\u00f3rmula bautismal.<\/p>\n<p>Concluir\u00ed\u00adamos este primer apartado diciendo que ni Mateo ni Marcos son especialistas en este art\u00ed\u00adculo de fe. Transmiten, simplemente, la herencia recibida y, naturalmente, escriben sus evangelios desde la convicci\u00f3n de la presencia del Esp\u00ed\u00adritu en Jes\u00fas y en la Iglesia.<\/p>\n<p>b) y Hechos. \u2014 El verdadero campe\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo en los evangelios sin\u00f3pticos es Lucas, sobre todo en el libro de los Hechos (precisamente por eso nos hemos decidido a utilizarlo aqu\u00ed\u00ad). La segunda obra de Lucas ha sido justamente llamada \u00abel libro del Esp\u00ed\u00adritu\u00bb. Para proceder con la l\u00f3gica debida distinguiremos las dos obras de Lucas, el evangelio y el libro de los Hechos:<\/p>\n<p>1\u00c2\u00ba) Ya en evangelio aparecen rasgos caracter\u00ed\u00adsticos que suponen un avance importante frente a Marcos y Mateo. No se limita a considerar al Esp\u00ed\u00adritu como una fuerza divina que cae sobre el hombre. Jes\u00fas no es s\u00f3lo un \u00abobjeto\u00bb en el que act\u00faa el Esp\u00ed\u00adritu de Dios. Nacido del Espiritu, Jes\u00fas es al mismo tiempo el podel Esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>El nacimiento de Jes\u00fas fue cuidadosamente preparado por el Esp\u00ed\u00adritu. As\u00ed\u00ad nos lo dice la anticipaci\u00f3n que se hace de su precursor. El Esp\u00ed\u00adritu est\u00e1 ya en acci\u00f3n en \u00e9l. Y los cantos-himnos que celebran su nacimiento son inspirados por el Esp\u00ed\u00adritu Santo.<\/p>\n<p>En su bautismo aparece la declaraci\u00f3n solemne de su filiaci\u00f3n divina: \u00abt\u00fa eres mi Hijo\u00bb. Pero con la peculiaridad de que se est\u00e1 citando a Isa\u00ed\u00adas en un texto en el que se dice \u00absobre \u00e9l he puesto mi Esp\u00ed\u00adritu\u00bb (Is 42, 1).<\/p>\n<p>El discurso program\u00e1tico de Jes\u00fas en la sinagoga de Nazaret gira en torno a esta expresi\u00f3n: Esp\u00ed\u00adritu del Se\u00f1or est\u00e1 som\u00ed\u00ad. Y, sin repetirlo m\u00e1s veces, Lucas afirma claramente que el Esp\u00ed\u00adritu acompa\u00f1\u00f3 a Jes\u00fas toda su vida, como lo recuerda el libro de los Hechos: \u00abDios ungi\u00f3 a Jes\u00fas de Nazaret con el Esp\u00ed\u00adritu Santo y con poder\u00bb (Hch 10, 38).<\/p>\n<p>Este Esp\u00ed\u00adritu de Dios llega, a trav\u00e9s de Jes\u00fas, a la comunidad cristiana. Y llega a ella no s\u00f3lo como un poder aut\u00f3nomo que act\u00faa de forma pasajera y cae sobre ella, sino como un principio din\u00e1mico que impregna toda la existencia cristiana, que est\u00e1 dentro de ella y, por otra parte, tan por encima de ella como lo est\u00e1 Dios del hombre.<\/p>\n<p>El Esp\u00ed\u00adritu Santo act\u00faa como un poder o fuerza de Dios para hacer capaz al hombre de dar testimonio, el testimonio adecuado, sobre Jes\u00fas (Lc 12, 10-12). Lucas relaciona as\u00ed\u00ad al Esp\u00ed\u00adritu Santo con el Esp\u00ed\u00adritu de profec\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>Lucas considera al Esp\u00ed\u00adritu Santo como el don de Dios por excelencia (Lc 11, 33, que debe compararse con el texto paralelo de Mt 7, 11: donde el texto de Mateo habla de que Dios dar\u00e1 \u00abcosas buenas\u00bb a los que acuden a \u00e9l, Lucas sustituye las cosas buenas por \u00abel Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb).<\/p>\n<p>2\u00c2\u00b0) En el libro de los se destaca lo siguiente:<\/p>\n<p>El Esp\u00ed\u00adritu Santo es comunicado a cada cristiano en el bautismo, cumpli\u00e9ndose as\u00ed\u00ad las profec\u00ed\u00adas antiguas que promet\u00ed\u00adan el Esp\u00ed\u00adritu al pueblo del tiempo \u00faltimo (Hch 19, 2; 2, 38-39&#8230;).<\/p>\n<p>El Esp\u00ed\u00adritu Santo es dado como preparaci\u00f3n o disposici\u00f3n en orden a cumplir una misi\u00f3n concreta en un momento determinado.<\/p>\n<p>En los momentos importantes de la vida de la Iglesia y de su expansi\u00f3n evangelizadora interviene el Esp\u00ed\u00adritu Santo con indicaciones precisas sobre lo que debe hacerse.<\/p>\n<p>La Iglesia surge de la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu y congrega gentes de todo el mundo (Hch 2, 7-11); lo que ocurri\u00f3 en Jes\u00fas, cuya vida, ya desde el principio, estuvo determinada por el Esp\u00ed\u00adritu (Lc 4, 1), ocurre tambi\u00e9n en la comunidad cristiana.<\/p>\n<p>En medio de las dificultades y persecuciones, la Iglesia es ayudada y sostenida por el Esp\u00ed\u00adritu; el secreto de su poder, lo mismo que ocurri\u00f3 en Jes\u00fas, es la posesi\u00f3n e impulso del Esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>En la Iglesia, gracias a la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu, tenemos la garant\u00ed\u00ada de la aut\u00e9ntica tradici\u00f3n de Jes\u00fas, de la adecuada transmisi\u00f3n de su doctrina y de la imagen verdadera de su persona y obra.<\/p>\n<p>Se establece el principio de la gran libertad del Esp\u00ed\u00adritu, que no se ata a nada ni a nadie (aunque tenga cauces \u00abnormales\u00bb de actuaci\u00f3n, como veremos m\u00e1s adelante).<\/p>\n<p>) El cuarto evangelio. En este tema el que llega a la cumbre es . Los escritos jo\u00e1nicos, el evangelio y la primera carta, son verdaderos especialistas en nuestra cuesti\u00f3n. Las consideraciones m\u00e1s importantes sobre el Esp\u00ed\u00adritu Santo son las siguientes:<\/p>\n<p>El Esp\u00ed\u00adritu indica el mundo de lo divino, de lo de arriba, en oposici\u00f3n al mundo terreno (Jn 3, 6; 6, 63).<\/p>\n<p>La presencia del Esp\u00ed\u00adritu es la confirmaci\u00f3n de que ha tenido lugar el nuevo comienzo, los tiempos nuevos, la nueva realidad. No olvidemos que la caracter\u00ed\u00adstica m\u00e1s acusada de los tiempos nuevos ser\u00ed\u00ada precisamente la presencia del Esp\u00ed\u00adritu. Pues bien, en el momento de la muerte de Jes\u00fas, el cuarto evangelio nos dice que \u00abentreg\u00f3 el Esp\u00ed\u00adritu\u00bb. Se nos habla de \u00abentregar\u00bb en el sentido de comunicar. No dice, como hacen los sin\u00f3pticos, que Jes\u00fas \u00abexpir\u00f3\u00bb. En el momento de la muerte Jes\u00fas entrega o comunica el Esp\u00ed\u00adritu. Dicho de otro modo: es la muerte de Jes\u00fas la que comunica el Esp\u00ed\u00adritu (Jn 7, 39). Al morir, Jes\u00fas comunica su Esp\u00ed\u00adritu a los suyos, a la Iglesia, como hiciera El\u00ed\u00adas.<\/p>\n<p>La aparici\u00f3n del nuevo comienzo, de la nueva realidad, \u00fanicamente puede ser descubierta gracias a la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu. Solamente bajo la acci\u00f3n e inspiraci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu es posible penetrar en el misterio de Jes\u00fas. El Esp\u00ed\u00adritu es el aut\u00e9ntico principio del conocimiento en relaci\u00f3n con el misterio de Jes\u00fas: \u00abConocemos que permanece en \u00e9l y \u00e9l en nosotros en que nos dio su Esp\u00ed\u00adritu\u00bb (1Jn 3, 24; 4, 13).<\/p>\n<p>El Esp\u00ed\u00adritu recibido y experimentado en la comunidad jo\u00e1nica es el Esp\u00ed\u00adritu de Jes\u00fas. Es como \u00abotro\u00bb Jes\u00fas, otro Par\u00e1clito (Jn 14, 16), el representante de la realidad verdadera en oposici\u00f3n a cualquier clase de apariencia. En el Par\u00e1clito es Jes\u00fas mismo quien viene a los suyos. Se identifica con \u00e9l y se distingue de \u00e9l. Gracias a la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu, los disc\u00ed\u00adpulos pueden comprender qui\u00e9n es realmente Jes\u00fas (Jn 14, 26; 16, 13).<\/p>\n<p>Los escritos jo\u00e1nicos consideran al Esp\u00ed\u00adritu como principio vital, como \u00abser engendrados de Dios\u00bb o \u00abnacer de arriba\u00bb. De esta forma se dice que, gracias a la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu, el mundo de Dios ha dejado de ser inaccesible al hombre.<\/p>\n<p>El Esp\u00ed\u00adritu nos hace hijos de Dios. Abre, profundiza, asegura y mantiene limpia la revelaci\u00f3n de Cristo (Jn 16, 12). Nos lleva a descubrir en el Jes\u00fas hist\u00f3rico al Hijo de Dios. El Esp\u00ed\u00adritu da testimonio a favor de los creyentes y en contra del mundo, en relaci\u00f3n con la figura de Jes\u00fas y la actitud que el hombre mantiene ante ella.<\/p>\n<p>II. EL MISTERIO DE JES\u00daS VISTO DESDE EL ESP\u00ed\u008dRITU SANTO<br \/>\nEl desarrollo que haremos a continuaci\u00f3n presupone lo afirmado en el art\u00ed\u00adculo sobre Esp\u00ed\u00adritu de Jes\u00fas, en el que hemos adelantado algunos aspectos importantes del Esp\u00ed\u00adritu Santo. Por eso, aqu\u00ed\u00ad, limitaremos nuestra exposici\u00f3n a los cinco proverbios o sentencias sobre el Esp\u00ed\u00adritu Santo o el Esp\u00ed\u00adritu Par\u00e1clito en su actuaci\u00f3n en los creyentes y en la comunidad cristiana.<\/p>\n<p>1. Esp\u00ed\u00adritu Par\u00e1clito en cuanto \u00abotro\u00bb Jes\u00fas:<br \/>\n\u00abY yo rogar\u00e9 al Padre para que os env\u00ed\u00ade otro Par\u00e1clito, que os ayude y est\u00e1 siempre con vosotros; es el Esp\u00ed\u00adritu de la verdad que no pueden recibir los que son del mundo, porque ni lo ven ni lo conocen. Vosotros, en cambio, le conoc\u00e9is, porque vive en vosotros y estar\u00e1 con vosotros\u00bb (Jn 14, 16-17).<\/p>\n<p>) El Par\u00e1clito es dado el Padre. Se hace del Par\u00e1clito la misma afirmaci\u00f3n con la que se define la misi\u00f3n de Jes\u00fas. Jes\u00fas fue dado, entregado, enviado por el Padre (Jn 3, 16). Esto nos introduce en el terreno exacto en el que debe moverse la misi\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu: tiene su centro de inter\u00e9s en el campo de las relaciones entre Dios y el hombre. Se trata, por tanto, de ahondar en la nueva \u00f3n entre Dios el hombre, iniciada con la presencia de Jes\u00fas en nuestro mundo. Gracias a la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu, el hombre -el discipulado cristiano, por supuesto- tomar\u00e1 conciencia del nuevo modo de presencia de Dios en \u00e9l. Dios ha quedado al alcance del hombre.<\/p>\n<p>La presencia actuante del Par\u00e1clito presupone la presencia reveladora de Jes\u00fas y se desarrolla a partir de ella y sobre ella. Por supuesto, dentro de una esencial inseparabilidad, ya que el Par\u00e1clito sigue haciendo presente a Jes\u00fas. Es como el Jes\u00fas glorificado que act\u00faa en la comunidad cristiana, ya que el contenido fundamental y permanente de la instrucci\u00f3n del Par\u00e1clito es el propio Jes\u00fas y su palabra. El Esp\u00ed\u00adritu Santo es \u00abotro\u00bb Par\u00e1clito. El anterior hab\u00ed\u00ada sido Jes\u00fas.<\/p>\n<p>b) del Par\u00e1clito con los disc\u00ed\u00adpulos. &#8211; El Par\u00e1clito es enviado que est\u00e9 con vosotros para siempre, para que la obra de Jes\u00fas, limitada por el tiempo y por la geograf\u00ed\u00ada, trascienda todos los momentos y lugares. La vida y obra de Jes\u00fas, en cuanto que es la gran revelaci\u00f3n, la comunicaci\u00f3n y la presencia de Dios estar\u00e1 siempre con nosotros gracias a la presencia del Par\u00e1clito.<\/p>\n<p>Seg\u00fan las esperanzas jud\u00ed\u00adas, Dios derramar\u00ed\u00ada su Esp\u00ed\u00adritu en los corazones cuando llegase la alianza definitiva que desde siempre quiso sellar con los hombres. Hasta ese momento, el Esp\u00ed\u00adritu hab\u00ed\u00ada sido concedido temporalmente a determinadas personas: reyes, jueces, profetas&#8230; Ahora ser\u00e1 dado a todos los miembros del pueblo y los animar\u00e1 desde dentro. El texto de Juan anuncia que, a diferencia de la presencia terrena de Jes\u00fas, el Par\u00e1clito estar\u00e1 con los disc\u00ed\u00adpulos y \u00aben\u00bb ellos para siempre.<\/p>\n<p>Aunque a veces llamamos al Esp\u00ed\u00adritu Par\u00e1clito \u00absucesor\u00bb de Jes\u00fas, en realidad no lo es. Precisamente es el evangelio de Juan el que m\u00e1s insiste en el papel del Hijo, que contin\u00faa presente y operante en los suyos despu\u00e9s de su partida. El dolor de la partida se halla ampliamente compor la alegr\u00ed\u00ada del retorno (Jn 16, 22).<\/p>\n<p>) Incomprensi\u00f3n del Par\u00e1clito por el mundo. &#8211; El mundo est\u00e1 definido en nuestro texto por un no ver ni conocer al Par\u00e1clito. Esta falta de visi\u00f3n y de conocimiento significa el rechazo de la revelaci\u00f3n: no hay peor ciego que el que no quiere ver. El Esp\u00ed\u00adritu Par\u00e1clito no es algo que primero se conoce y despu\u00e9s se posee o que primero se posee despu\u00e9s se conoce. , recibir y conocer son simult\u00e1neos e intercambiables. El Par\u00e1clito caracteriza la existencia cristiana, que es una existencia en el Esp\u00ed\u00adritu; lo mismo que su rechazo y no aceptaci\u00f3n es la caracter\u00ed\u00adstica del mundo. Porque Esp\u00ed\u00adritu es asequible \u00fanicamente a la fe. (Para la comprensi\u00f3n de la expresi\u00f3n \u00abEsp\u00ed\u00adritu de la verdad\u00bb remitimos a la voz \u00abEl Esp\u00ed\u00adritu de Jes\u00fas\u00bb).<br \/>\n) La experiencia del Esp\u00ed\u00adritu Par\u00e1clito. &#8211; La tarea y quehacer del Esp\u00ed\u00adritu Par\u00e1clito fue descubierto desde la experiencia profunda de su acci\u00f3n en el creyente individual y en la comunidad cristiana como tal. Y dicha experiencia fue canalizada y expresada a trav\u00e9s de los profetas y te\u00f3logos cristianos que se abrieron de manera plena a la acci\u00f3n de dicho Esp\u00ed\u00adritu. Fue la acci\u00f3n y presencia del Esp\u00ed\u00adritu la que hizo descubrir el misterio salvador de Dios revelado en Cristo y, como consecuencia, de llegar a la \u00abalta\u00bb cristolog\u00ed\u00ada reflejada en este cuarto evangelio. Nadie hubiese podido profundizar tanto en el misterio cristiano, ni formularlo con tanta novedad, claridad, profundidad y cercan\u00ed\u00ada sin haber tenido una experiencia personal \u00ed\u00adntima y profunda de la que pod\u00ed\u00ada participar el grupo que constitu\u00ed\u00ada las comunidades jo\u00e1nicas.<br \/>\n) El contexto del proverbio. &#8211; Este primer proverbio se halla como determinado por el contexto inmediatamente anterior. En \u00e9l se establece, como criterio del amor a Jes\u00fas, la observancia de los mandamientos. En realidad se trata de algo m\u00e1s profundo. Es la misma orientaci\u00f3n de la vida desde las ense\u00f1anzas o desde las palabras de Jes\u00fas, lo que est\u00e1 en juego. La frase que mejor traduce el pensamiento que intentamos exponer es la canonizada por el ap\u00f3stol Pablo cuando habl\u00f3 de obediencia de la fe. S\u00f3lo desde ella es posible o se har\u00e1 posible la realidad nueva.<\/p>\n<p>Y esto significa que dicha realidad nueva ser\u00e1 posible gracias a la presencia del Esp\u00ed\u00adritu. As\u00ed\u00ad lo confirman las palabras de Jes\u00fas que siguen inmediatamente a la formulaci\u00f3n del proverbio: os \u00e9 hu\u00e9rfanos, volver\u00e9 a vosotros (Jn 14, 18). Jes\u00fas se refiere a su vuelta en la Pascua y en el Esp\u00ed\u00adritu Par\u00e1clito, a la parus\u00ed\u00ada jo\u00e1nica. La presencia ininterrumpida de Jes\u00fas por medio del Esp\u00ed\u00adritu Par\u00e1clito sustituye a la representaci\u00f3n tradicional-apocal\u00ed\u00adptica de la vuelta-parus\u00ed\u00ada de Cristo al fin de los tiempos.<\/p>\n<p>. El Esp\u00ed\u00adritu Par\u00e1clito como \u00abMaestro\u00bb<br \/>\n\u00abOs he dicho todo esto durante el tiempo de mi permanencia entre vosotros; pero el Par\u00e1clito, el Esp\u00ed\u00adritu Santo, a quien el Padre enviar\u00e1 en mi nombre, har\u00e1 que record\u00e9is todo lo que yo os he ense\u00f1ado y os lo explicar\u00e1 todo\u00bb (Jn 14, 25-26).<\/p>\n<p>) Visi\u00f3n retrospectiva y futura. &#8211; Mientras vivi\u00f3 Jes\u00fas los disc\u00ed\u00adpulos no tuvieron problemas. Entre otras razones porque todav\u00ed\u00ada no eran disc\u00ed\u00adpulos. El discipulado cristiano, en sentido estricto, no existe sin la fe en la resurrecci\u00f3n. Antes de la resurrecci\u00f3n de Cristo, los disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas eran sus \u00abacompa\u00f1antes, admiradores, aprendices, aspirantes, novicios, alumnos&#8230;\u00bb; hombres atra\u00ed\u00addos por la doctrina, por la bondad y por la personalidad extraordinaria de aquel gigante del esp\u00ed\u00adritu. Pero la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas cambi\u00f3 radicalmente las cosas. La acentuaci\u00f3n garantizada de la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas le constitu\u00ed\u00ada en Se\u00f1or Cristo, en Hijo poderoso de seg\u00fan el Esp\u00ed\u00adritu santificador (Hch 2, 36; Rom 1, 3). Esto significaba que el acompa\u00f1amiento de aquellos hombres se convirti\u00f3 en seguimiento incondicional; la admiraci\u00f3n por un hombre extraordinario en aceptaci\u00f3n de su se\u00f1or\u00ed\u00ado \u00fanico; el aprendizaje ilusionado en discipulado maduro, estable y definitivo; el noviciado en profesi\u00f3n perpetua; el alumnado en dependencia permanente.<\/p>\n<p>) Dos \u00e9pocas. &#8211; El Par\u00e1clito es presentado como maestro. En la historia de la salvaci\u00f3n, en su fase \u00faltima, existen dos \u00e9pocas: la de Jes\u00fas y la de la Iglesia. Entre ellas hay una diferencia clara, que se manifiesta en nuestro texto mediante la part\u00ed\u00adcula adversativa, , que tiene la finalidad de introducir una distinci\u00f3n entre lo anterior y lo posterior. Se apunta, por tanto, hacia una novedad en el campo de las palabras o de la ense\u00f1anza. Esto sugiere que la revelaci\u00f3n no ha terminado, que espera y camina hacia su cumplimiento que ser\u00e1 suministrado por el Par\u00e1clito.<br \/>\nEl problema no se resuelve, sin embargo, hablando s\u00f3lo de \u00abnovedad\u00bb. Sencillamente porque la novedad aludida no consistir\u00e1 en decir cosas nuevas. La novedad consistir\u00e1 en ense\u00f1ar recordar lo que Jes\u00fas \u00ed\u00ada dicho. Novedad no cuantitativa, sino cualitativa: discontinuidad sobre la base de la continuidad; novedad sobre la base de lo ocurrido en el pasado; proclamaci\u00f3n actual fundamentada en lo transmitido; actualizaci\u00f3n sobre la base de la tradici\u00f3n; actuaci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu sobre la base de lo dicho y hecho por Jes\u00fas. Las dos \u00e9pocas se diferencian cronol\u00f3gicamente, con todo lo que la cronolog\u00ed\u00ada significa en este campo, y se unifican \u00f3gicamente.<\/p>\n<p>c) Las dos \u00e9pocas se en una. &#8211; Gracias a la acci\u00f3n del Par\u00e1clito, las dos \u00e9pocas de la historia de la salvaci\u00f3n en su fase \u00faltima, se fusionan en una, de tal manera que la segunda completa la primera y la primera es el verdadero fundamento de la segunda. As\u00ed\u00ad como Jes\u00fas fue el hermeneuta o ex\u00e9geta de Dios (Jn 1, 18), as\u00ed\u00ad Par\u00e1clito es hermeneuta o ex\u00e9geta de Jes\u00fas. El Par\u00e1clito es a Jes\u00fas lo que Jes\u00fas es al Padre. La palabra de Dios, o Dios mismo en cuanto palabra, lleg\u00f3 a nosotros en Jes\u00fas. Las \u00abcosas que Jes\u00fas ha dicho\u00bb, la frase, en cuanto tal, recoge y resume toda la obra reveladora del Padre mediante y a trav\u00e9s de Jes\u00fas. Sus m\u00faltiples palabras son la expresi\u00f3n y el ensayo para hacer comprensible la Palabra \u00fanica. Pero esto no era posible en la \u00e9poca primera. Era imprescindible la segunda, en la que el Par\u00e1clito os lo \u00f1ar\u00e1 todo y os \u00e1 todo lo que yo os he dicho.<\/p>\n<p>Considerar al Par\u00e1clito como el verdadero maestro de toda la Iglesia, si se toma en serio, supera el esquema de las dos clases en que se divide la Iglesia: la docente y la discente (como antes se dec\u00ed\u00ada y como, en la pr\u00e1ctica, se sigue todav\u00ed\u00ada entendiendo a menudo, como si de un dogma intangible se tratara). Dentro de la comunidad, ense\u00f1ar y aprender son conceptos mutuamente subordinados que s\u00f3lo unidos representan todo el proceso doctrinal. La ense\u00f1anza incluye el aprendizaje, y \u00e9ste debe capacitar para la labor docente, por cuanto libera en la fe para la autonom\u00ed\u00ada cristiana. En una comunidad cristiana todos son a la vez maestros y disc\u00ed\u00adpulos. En definitiva, tambi\u00e9n a eso debe contribuir el recuerdo de Jes\u00fas (J. Blank).<\/p>\n<p>d) \u00abense\u00f1anza\u00bb y el \u00abrecuerdo\u00bb. &#8211; Cuando se habla de la ense\u00f1anza de Jes\u00fas se hace referencia a revelaci\u00f3n definitiva de los tiempos \u00f3gicos. Pues bien, el Par\u00e1clito har\u00e1 presente y patente la revelaci\u00f3n de Jes\u00fas. Y esto lo llevar\u00e1 a cabo mediante un proceso interiorizaci\u00f3n de la ense\u00f1anza de Jes\u00fas. En la terminolog\u00ed\u00ada actual esto podr\u00ed\u00ada traducirse as\u00ed\u00ad: el Par\u00e1clito tendr\u00e1 la finalidad de descubrir la \u00e1s alta cristolog\u00ed\u00ada, pero partiendo de jesusolog\u00ed\u00ada (manifestando, dando a conocer, desvelando, todo lo que Jes\u00fas fue e hizo). El Par\u00e1clito es persona del recuerdo. Nos traer\u00e1 a la memoria lo ense\u00f1ado por Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Notemos, sin embargo, que el recuerdo b\u00ed\u00adblico no se limita a traer algo a la memoria o a evocar cosas pasadas. El recuerdo se centra en actualizaci\u00f3n de dicho pasado; pretende afirmar que lo ocurrido en el pasado se convierte en acontecimiento ocurrente, en algo que sigue ocurriendo y que ahora es comprendido desde una luz o perspectiva nueva; el recuerdo se refiere al proceso vivo de aplicaci\u00f3n y de nueva apertura de la historia de Jes\u00fas a las circunstancias cambiantes que van surgiendo. Y esto debe hacerse no mediante una mera repetici\u00f3n, sino a la luz de la Pascua y de la presencia operante del Esp\u00ed\u00adritu Par\u00e1clito; se trata de un recuerdo creador y creativo, no de un recuerdo meramente repetitivo ni a\u00f1orante de los mejores tiempos ya pasados. El Esp\u00ed\u00adritu Par\u00e1clito no es poste repetidor, sino central generadora de energ\u00ed\u00ada, de luz y de vida.<\/p>\n<p>La presencia del Esp\u00ed\u00adritu Par\u00e1clito, con su acci\u00f3n de \u00abmaestro\u00bb, que ense\u00f1a, recuerda, actualiza y critica, se extiende a toda la comunidad y en modo alguno debe ser acaparado por un c\u00ed\u00adrculo privilegiado de portadores oficiales del Esp\u00ed\u00adritu Par\u00e1clito. La arrogancia injustificada y \u00abpetulante\u00bb de la posesi\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo en exclusiva va directamente en contra del evangelio.<\/p>\n<p>) El \u00abrecuerdo\u00bb del Par\u00e1clito como realidad viva y vivificadora. &#8211; Lo problem\u00e1tico -entonces lo mismo que ahora y que siempre- es lograr la armonia necesaria entre lo nuevo y lo viejo; entre los necesarios conceptos y representaciones nuevas para ofrecer la verdadera imagen actual de Jes\u00fas y de su doctrina con la m\u00e1s genuina tradici\u00f3n que descansa en Jes\u00fas mismo. El problema de esta dif\u00ed\u00adcil armon\u00ed\u00ada es el que se halla presente y latente en nuestro texto. Se trata de conjurar dos elementos igualmente peligrosos: un a ultranza, al estilo de las antiguas vidas de Jes\u00fas, con un desenraizado de todo lo terreno. S\u00f3lo el Esp\u00ed\u00adritu Par\u00e1clito es capaz de proporcionar la visi\u00f3n de lo trascendente y sobrehumano existente en la vida terrena de Jes\u00fas. Pero sin la consideraci\u00f3n y acentuaci\u00f3n de dicha historia terrena de Jes\u00fas, las experiencias del Esp\u00ed\u00adritu Santo podr\u00e1n conducir a puros y peligrosos desvar\u00ed\u00ados subjetivos.<\/p>\n<p>) El Par\u00e1clito enviado \u00aben mi nombre\u00bb. &#8211; La primera sentencia sobre el Par\u00e1clito nos dice que \u00e9ste ser\u00e1 enviado por el Padre sobre la base de la petici\u00f3n que haga Jes\u00fas. En este segundo proverbio aparece un cambio: el Par\u00e1clito ser\u00e1 enviado por el Padre, no a petici\u00f3n de Jes\u00fas, sino en su nombre: el Padre enviar\u00e1 en mi nombre. Las dos f\u00f3rmulas son pr\u00e1cticamente paralelas y vienen a decir lo mismo. Lo peculiar de la segunda es que m\u00e1s la de su uni\u00f3n con Jes\u00fas. Cuando se dice que el Par\u00e1clito act\u00faa en nombre de Jes\u00fas se pone de relieve que su acci\u00f3n procede de la uni\u00f3n del Padre y del Hijo.<\/p>\n<p>El Par\u00e1clito es enviado para revelar a Cristo, para dar a conocer toda su dignidad, para manifestar su condici\u00f3n de Hijo, para suscitar la fe en Jes\u00fas en cuanto Hijo de Dios y revelador del Padre. As\u00ed\u00ad el Esp\u00ed\u00adritu Par\u00e1clito lleva a su plenitud y perfecci\u00f3n la obra reveladora de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>En todo caso, esta segunda f\u00f3rmula, \u00aben mi nombre\u00bb, tiene subyacente toda la teolog\u00ed\u00ada tan importante sobre \u00abel nombre\u00bb. El nombre indica toda la realidad de la persona. Cuando se habla del nombre de Jes\u00fas, la referencia no se limita al nombre propio en cuanto tal. El \u00abnombre\u00bb de Jes\u00fas connota toda su categor\u00ed\u00ada y dignidad e incluye, por tanto, todos los dem\u00e1s nombres o t\u00ed\u00adtulos utilizados para expresarlas.<\/p>\n<p>. El Par\u00e1clito en cuanto \u00abtestigo\u00bb<br \/>\n\u00abCuando venga el Par\u00e1clito, el Esp\u00ed\u00adritu de la verdad, que yo os enviar\u00e9 y que procede del Padre, \u00e9l dar\u00e1 testimonio favorable sobre m\u00ed\u00ad. Vosotros mismos ser\u00e9is mis testigos, porque hab\u00e9is estado conmigo desde el principio\u00bb (Jn 15, 26-27).<\/p>\n<p>) El Esp\u00ed\u00adritu Par\u00e1clito enviado por Jes\u00fas. &#8211; Jes\u00fas mismo env\u00ed\u00ada al Esp\u00ed\u00adritu Par\u00e1clito directamente a los disc\u00ed\u00adpulos. Debe notarse la eliminaci\u00f3n de los \u00abintermediarios\u00bb y la acentuaci\u00f3n de su origen \u00abde junto al Padre\u00bb y de su misma naturaleza: \u00abproviene\u00bb (el Par\u00e1clito) del Padre. De este modo se hace patente que quien est\u00e1 hablando es el Resucitado. La misi\u00f3n confiada al Esp\u00ed\u00adritu de la verdad es dar testimonio sobre Jes\u00fas. El verbo griego utilizado, , que nosotros traducimos por \u00abdar testimonio, atestiguar\u00bb, es muy frecuente en el evangelio de Juan (aparece en \u00e9l 33 veces). Sin embargo, es significativo que no lo hubiese hecho hasta este momento en los discursos de despedida. Si lo hace aqu\u00ed\u00ad es porque quiere afirmar la funci\u00f3n pareja del Par\u00e1clito y de los disc\u00ed\u00adpulos.<\/p>\n<p>) El doble proceso. &#8211; El Par\u00e1clito es presentado como testigo de Jes\u00fas. Cuando hablamos de testigos suponemos un proceso. Aplicado al Par\u00e1clito, dicho proceso se desarrolla en dos frentes: en proceso interno, que es el de la iluminaci\u00f3n de los disc\u00ed\u00adpulos en orden a la comprensi\u00f3n del misterio de Jes\u00fas. El Esp\u00ed\u00adritu Par\u00e1clito es enviado a los disc\u00ed\u00adpulos para afianzarlos en la fe. Y en el proceso , al que ha sido y es sometida la comunidad cristiana por parte de los dirigentes jud\u00ed\u00ados (Jn 9, 22; 12, 42; 16, 2). El Esp\u00ed\u00adritu Par\u00e1clito actuar\u00e1 como testigo de la causa de Jes\u00fas, de la autenticidad, legitimidad y derecho de la fe de la Iglesia a trav\u00e9s de los disc\u00ed\u00adpulos. Desde el primer momento este testimonio se hizo claro en las persecuciones sufridas por los disc\u00ed\u00adpulos a causa de su fe. Y a lo largo de la historia de la Iglesia el \u00abtestimonio\u00bb en este proceso externo\u00bb ha sido incesante.<br \/>\n) El Par\u00e1clito procede del Padre. &#8211; Cuando se afirma que el Par\u00e1clito \u00abprocede del Padre\u00bb se quiere decir que es enviado por \u00e9l. Bastar\u00ed\u00ada para demostrarlo subrayar las dos frases siguientes, que son paralelas: yo os \u00e9 de parte del Padre (Jn 15, 26). El sentido del env\u00ed\u00ado o de la misi\u00f3n del Par\u00e1clito por el Padre no admite duda alguna. La segunda frase, paralela y yuxtapuesta a la anterior, afirma que el Esp\u00ed\u00adritu procede Padre. Las dos frases subrayadas expresan la misma realidad. Decir que el Esp\u00ed\u00adritu procede del Padre es sin\u00f3nimo de afirmar que el Esp\u00ed\u00adritu es enviado por el Padre. Esto significa que esta \u00abprocesi\u00f3n\u00bb no puede aplicarse ni explicarse como su \u00abprocesi\u00f3n eterna\u00bb, con la cual hicieron filigranas tan primorosas las especulaciones teol\u00f3gicas del pasado.<\/p>\n<p>Si el Par\u00e1clito debe dar testimonio de Jes\u00fas es porque lo conoce bien. Lo mismo que si Jes\u00fas puede hablarnos de Dios es porque lo conoce bien, por raz\u00f3n de su uni\u00f3n con el Padre, porque est\u00e1 el seno Padre (Jn 1, 18). La posibilidad y competencia en relaci\u00f3n con el testimonio que el Par\u00e1clito puede dar sobre Jes\u00fas sit\u00faa al Esp\u00ed\u00adritu en el mundo de lo divino. Desde este mundo es enviado para revelar a Aquel que vino desde \u00e9l.<\/p>\n<p>d) testimonio de los disc\u00ed\u00adpulos. &#8211; Junto al testimonio del Par\u00e1clito es destacado tambi\u00e9n el que deben dar los disc\u00ed\u00adpulos. La raz\u00f3n del mismo es tambi\u00e9n el conocimiento y la uni\u00f3n: desde el principio est\u00e1is . La frase nos introduce de lleno en la paradoja de la fe. Por un lado, esta fe es \u00fanicamente posible desde la Pascua y bajo la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo. Pero, por otro, la fe se inseparablemente unida a Jes\u00fas de , y a su vida y ense\u00f1anzas mientras vivi\u00f3 en nuestro mundo. Queremos destacar cuanto sea posible este aspecto, entre otras razones porque as\u00ed\u00ad lo ha hecho tambi\u00e9n el evangelista.<\/p>\n<p>Frente a posibles desenraizamientos hist\u00f3ricos y concretos de la revelaci\u00f3n cristiana -representados en tiempos del evangelista por las corrientes gn\u00f3sticas, que consideraban como irrelevante la persona de Jes\u00fas, o a lo sumo la valoraban como un \u00abmedium\u00bb utilizado por el Cristo celeste para comunicar su conocimiento-gnosis salvadora a los hombres- se acent\u00faa la \u00f3n de la revelaci\u00f3n con la historia, con lo hist\u00f3rico, con lo concreto y tangible. Es la \u00fanica manera de evitar que el cristianismo se convierta en una ideolog\u00ed\u00ada. Por eso la primitiva comunidad cristiana dio una importancia excepcional a los testigos oculares, lo que hab\u00e9is o\u00ed\u00addo desde el principio, a los que estuvieron con \u00e9l desde los mismos comienzos de su ministerio terreno. Esta es la \u00fanica condici\u00f3n que se exige cuando se trata de completar el n\u00famero doce para sustituir a Judas (Hch 1, 16ss).<\/p>\n<p>. El Esp\u00ed\u00adritu Par\u00e1clito como \u00abjuez\u00bb<br \/>\nSin embargo, es m\u00e1s conveniente para vosotros que yo me vaya. Os digo la verdad. Porque si no me voy, el Par\u00e1clito no vendr\u00e1 a vosotros, pero si me voy, os lo enviar\u00e9. Cuando \u00e9l venga, pondr\u00e1 de manifiesto el error del mundo en estos tres puntos: en relaci\u00f3n con el pecado, con la justicia y con el juicio. En primer lugar en relaci\u00f3n con el pecado, porque demostrar\u00e1 que hicieron mal al no creer en m\u00ed\u00ad. En segundo lugar, en relaci\u00f3n con la justicia, porque demostrar\u00e1 que me voy al Padre, cuando haya desaparecido de entre vosotros. Finalmente, en relaci\u00f3n con el juicio, porque demostrar\u00e1 que el pr\u00ed\u00adncipe de este mundo ha sido condenado\u00bb (Jn 16, 7-11).<\/p>\n<p>Al calificar al Par\u00e1clito como \u00abjuez\u00bb deber\u00ed\u00adamos prescindir de las connotaciones que esta palabra tiene para nosotros. Es necesario advertir que, en todo proceso judicial, que investiga la culpa o inocencia de un procesado, debe haber un juez. Tambi\u00e9n en el proceso de la fe. Y como en este cuarto proverbio sobre el Par\u00e1clito se trata del proceso de la fe, hemos elegido el vocablo en cuesti\u00f3n con la esperanza que su significado se aclarar\u00e1 en el comentario que haremos a continuaci\u00f3n. Creemos conveniente, ya desde ahora, remitir a lo que dijimos a prop\u00f3sito de la tercera sentencia sobre el Par\u00e1clito, en la que era presentado como \u00abtestigo\u00bb. Su aspecto o funci\u00f3n de testigo puede proyectar alguna luz sobre su calidad de juez.<\/p>\n<p>) Retorno de Jes\u00fas Padre. &#8211; Jes\u00fas nos habla de la \u00abconveniencia\u00bb de su partida: m\u00e1s conveniente para vosotros el que yo me vaya. El Jes\u00fas hist\u00f3rico ten\u00ed\u00ada que irse para que su verdadera dimensi\u00f3n, la de ser Revelador, pudiera ser comprendida en toda su densidad y significado. El es el Revelador si contin\u00faa si\u00e9ndolo, y continuar\u00e1 si\u00e9ndolo si env\u00ed\u00ada al Esp\u00ed\u00adritu Par\u00e1clito. Pero s\u00f3lo enviar\u00e1 el Esp\u00ed\u00adritu cuando se haya ido. Lo afirma \u00e9l mismo como raz\u00f3n o argumento para convencernos de la \u00abconveniencia\u00bb de irse: si no me voy, el Par\u00e1clito no vendr\u00e1 a vosotros, pero si me voy, os lo enviar\u00e9 (Jn 16, 7). Teniendo en cuenta que la venida del Par\u00e1clito est\u00e1 condicionada por la partida de Jes\u00fas, nosotros no hablar\u00ed\u00adamos de la conveniencia, sino de la necesidad de que Jes\u00fas se vaya. S\u00f3lo cuando se haya ido podremos conocerlo a fondo, gracias a la acci\u00f3n del Par\u00e1clito.<\/p>\n<p>b) La palabra su interpretaci\u00f3n. &#8211; S\u00f3lo el Esp\u00ed\u00adritu hace comprensible el acontecimiento de la revelaci\u00f3n. Jes\u00fas puso el hecho. El Par\u00e1clito pone la palabra que lo interpreta. Hecho y palabra simult\u00e1neamente, no separadamente, constituyen el acontecimiento revelador en cuanto tal. El hecho de Jes\u00fas en su sentido m\u00e1s estricto, en todo su alcance y contenido, implicaba su partida. S\u00f3lo desde ella y bajo la iluminaci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu se har\u00ed\u00ada posible la fe verdadera. Por eso, para aquellos primeros disc\u00ed\u00adpulos, era necesaria la partida de Jes\u00fas, y los creyentes posteriores no se encontrar\u00e1n en desventaja frente a ellos por no haber visto a Jes\u00fas con los ojos de la cara. En consecuencia, Jes\u00fas deb\u00ed\u00ada irse para que pueda venir el Esp\u00ed\u00adritu Par\u00e1clito. Pero, a pesar de su aparente separaci\u00f3n, el Esp\u00ed\u00adritu sigue ligado por entero a la obra de Jes\u00fas, de modo que hay que hablar del de Jes\u00fas el Esp\u00ed\u00adritu Par\u00e1clito a su comunidad. Jes\u00fas vuelve en su Esp\u00ed\u00adritu. En vez de la presencia hist\u00f3rica de Jes\u00fas entra ahora la presencia espiritual en la comunidad y en todos aquellos que lo aceptan como el Revelador.<br \/>\n) El Par\u00e1clito demostrar\u00e1 errores del mundo. &#8211; En su funci\u00f3n de \u00abjuez\u00bb el Par\u00e1clito convencer\u00e1 al mundo de sus errores. El verbo griego que traducimos por \u00abconvencer\u00bb (= \u00e9gjo), tiene aqu\u00ed\u00ad el sentido de demostrar alguien est\u00e1 con las siguientes matizaciones que tambi\u00e9n puede incluir \u00absacar a la luz una intenci\u00f3n enga\u00f1osa, acusar, avergonzar, refutar\u00bb. El Par\u00e1clito da a conocer la situaci\u00f3n del mundo ante su creador, lo mismo que Jes\u00fas dio a conocer la situaci\u00f3n del mundo, que en su tiempo eran los jud\u00ed\u00ados, ante Dios.<\/p>\n<p>La tarea del Par\u00e1clito consistir\u00e1 en demostrar que mundo se \u00f3 en re\u00f3n con Jes\u00fas. Al mantener la misma actitud en relaci\u00f3n con la fe en Jes\u00fas, por parte de sus disc\u00ed\u00adpulos o en relaci\u00f3n con ellos, sigue en el mismo error perjudicial para \u00e9l.<\/p>\n<p>El mundo ser\u00e1 acusado y \u00abconvencido\u00bb pecado: hicieron mal al no creer en \u00e9l. En eso consiste fundamentalmente el pecado en el evangelio de Juan, en no aceptar a Jes\u00fas como el Revelador y el enviado del Padre (Jn 8, 21-34); en rechazar la oferta de la luz por creerse con suficiente visi\u00f3n, convirti\u00e9ndose, por esta actitud, en verdaderos ciegos (Jn 9, 40-41); en considerar equivocados, pecadores, a otros, precisamente por reconocer y aceptar a Jes\u00fas como lo que era. Los dem\u00e1s son pecado en la medida de su participaci\u00f3n en el rechazo de Jes\u00fas. De este modo, concepto de pecado adquiere una trascendencia total; es aplicable al hombre de cada momento, cuando se glor\u00ed\u00ada y presume de su total autonom\u00ed\u00ada, rechazando la oferta divina de la salud-salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El mundo estuvo y est\u00e1 equivocado relaci\u00f3n con la justicia. El concepto de justicia, en nuestro caso, debe entenderse desde la ida de Jes\u00fas al Padre: me voy al Padre. Como se trata de un proceso, la justicia equivale a la inocencia, en el sentido de tener raz\u00f3n. Jes\u00fas ten\u00ed\u00ada la raz\u00f3n, como lo demuestra el hecho de su retorno al Padre. La pretensi\u00f3n de Jes\u00fas de ser el enviado de Dios, de ser uno con el Padre, fue considerada por los jud\u00ed\u00ados como insensata y blasfema. El Padre ha certificado que las pretensiones de Jes\u00fas eran correctas. Resucitando a Jes\u00fas de entre los muertos, Dios rubric\u00f3 toda la obra de Jes\u00fas, sus hechos, dichos, ense\u00f1anzas, pretensiones.<\/p>\n<p>El mundo estuvo equivocado tambi\u00e9n relaci\u00f3n con el juicio. Esto quiere decir que el mundo, al condenar a Jes\u00fas, se autoconden\u00f3, porque Aquel al que conden\u00f3 a muerte es el vencedor de la muerte. De este modo el proceso sigue abierto. La victoria de Dios significa la derrota de Satan\u00e1s, su oponente, el pr\u00ed\u00adncipe de este mundo, que es presentado como la personificaci\u00f3n del mal y de la incredulidad. Este juicio se convirti\u00f3 tambi\u00e9n en un acontecimiento que trasciende el tiempo, puesto que sigue realiz\u00e1ndose mientras sea posible la confrontaci\u00f3n de la revelaci\u00f3n cristiana con el mundo. Y esto ser\u00e1 posible mientras exista la comunidad cristiana.<\/p>\n<p>. El Esp\u00ed\u00adritu Par\u00e1clito como Revelador<br \/>\n\u00abTendr\u00ed\u00ada que deciros muchas cosas m\u00e1s, pero no podr\u00ed\u00adais entenderlas ahora. Pero cuando venga Aquel, el Esp\u00ed\u00adritu de la verdad, os iluminar\u00e1 para que pod\u00e1is entender la verdad completa. El no hablar\u00e1 por su propia autoridad, sino que dir\u00e1 \u00fanicamente lo que ha o\u00ed\u00addo, y os anunciar\u00e1 las cosas venideras. El me honrar\u00e1 a m\u00ed\u00ad, porque todo lo que os d\u00e9 a conocer lo recibir\u00e1 de m\u00ed\u00ad. Todo lo que tiene el Padre es m\u00ed\u00ado tambi\u00e9n; por eso os he dicho que \u00abtodo lo que el Esp\u00ed\u00adritu os d\u00e9 a conocer, lo recibir\u00e1 de m\u00ed\u00ad\u00bb (Jn 16, 12-15).<\/p>\n<p>a) Jes\u00fas es Revelador. &#8211; Jes\u00fas es el Revelador, porque ha manifestado el Nombre, la realidad divina, su revelaci\u00f3n, a los hombres. La tarea del Par\u00e1clito, \u00bfa\u00f1adir\u00e1 algo a lo revelado por Jes\u00fas? La aportaci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu es cuantitativa, sino cualitativa. Su acci\u00f3n consistir\u00e1 en que, bajo el impulso de su presencia y de su iluminaci\u00f3n, quedar\u00e1 desvelado el misterio de Jes\u00fas y de su revelaci\u00f3n. Por tanto, la aportaci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu est\u00e1 en la l\u00ed\u00adnea de la verdad y del conocimiento de la palabra de Jes\u00fas. La verdad completa o plena se refiere a la revelaci\u00f3n de Cristo entendida como una totalidad, como una magnitud \u00fanica de sentido que ya ha sido dada y que es universal y trascendente.<\/p>\n<p>b) Distintos de la revelaci\u00f3n. &#8211; La densidad y concentraci\u00f3n de lo expresado en el p\u00e1rrafo anterior nos obliga a volver sobre lo dicho en un intento de mayor explicaci\u00f3n. No perdamos de vista el texto concreto sobre el que estamos reflexionando: venga Aquel, el Esp\u00ed\u00adritu de la verdad, os \u00e1 para que pod\u00e1is llegar hasta verdad completa (Jn 16, 13). \u00bfQu\u00e9 es la verdad completa? \u00bfEs distinta de la verdad ense\u00f1ada por Jes\u00fas? \u00bfExiste otro nivel para ascender al cual se requiere la intervenci\u00f3n del Par\u00e1clito? \u00bfQu\u00e9 significa el \u00abplus\u00bb que tiene que a\u00f1adir el Par\u00e1clito a la revelaci\u00f3n de Jes\u00fas? Ciertamente no debe entenderse en el sentido de que a Jes\u00fas no le dio el tiempo suficiente para explicar todo el programa y, por tanto, que le quedaron algunos temas sin explicar. Y si alguien pod\u00ed\u00ada terminar su tarea \u00e9se no pod\u00ed\u00ada ser m\u00e1s que el Par\u00e1clito.<\/p>\n<p>) La perspectiva del futuro. &#8211; El \u00abplus\u00bb del Par\u00e1clito o lo que \u00e9ste debe a\u00f1adir a lo dicho y hecho por Jes\u00fas debe verse desde la perspectiva de continuidad y pervivencia de la revelaci\u00f3n en el futuro. Se trata, ni m\u00e1s ni menos, que de la existencia cristiana en el mundo. El futuro de la existencia cristiana estar\u00e1 condicionado por la palabra de Jes\u00fas captada desde la fe. Ahora bien, \u00bfc\u00f3mo ser\u00ed\u00ada esto posible sin la acci\u00f3n del Par\u00e1clito? S\u00f3lo desde la presencia operante del Esp\u00ed\u00adritu Par\u00e1clito los disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas ser\u00e1n guiados hasta la verdad completa. Sin el Esp\u00ed\u00adritu no hay otra cosa que una suma de \u00abmuchas cosas\u00bb que resultan absolutamente incomprensibles y, por lo tanto, inaceptables.<\/p>\n<p>Y estas \u00abmuchas cosas\u00bb no se entender\u00e1n de modo global, sino como una pluralidad de principios y dogmas particulares inconexos entre s\u00ed\u00ad. Sin embargo, las \u00abmuchas cosas\u00bb se reducen a una: la revelaci\u00f3n y la fe, diversificada en el conjunto de art\u00ed\u00adculos que la esclarecen y especifican. Los textos sobre el Par\u00e1clito est\u00e1n en la l\u00ed\u00adnea de la afirmaci\u00f3n de la primera carta de Juan: son instruidos por Dios&#8230; no ten\u00e9is de que nadie os ense\u00f1e (1Jn 2, 20. 27). Ser\u00e1n todos en\u00f1ados por Dios (Jn 6, 45; Is 54, 13; Jer 31, 31-34).<\/p>\n<p>d) verdad completa. &#8211; La verdad completa, considerada desde Dios, es camino, peregrinaci\u00f3n, aprendizaje. Nunca meta definitivamente alcanzada. Si consideramos la verdad completa desde percepci\u00f3n humana, la incomprensi\u00f3n sigue haciendo patente el misterio. En este caso, el misterio del hombre. Su vida se construye en la decisi\u00f3n por la fe o la incredulidad. Pero, \u00bfqu\u00e9 significa esta alternativa? Por supuesto, la opci\u00f3n por la salvaci\u00f3n y la vida, que es lo que significa la decisi\u00f3n a favor de la fe. Pero las consecuencias extremas y supremas de la decisi\u00f3n de la fe hoy son dif\u00ed\u00adcilmente aceptables, sobre todo cuando son presentadas como derivaci\u00f3n de la fe \u00abdogm\u00e1tica\u00bb.<\/p>\n<p>El lenguaje de los dogmas eclesi\u00e1sticos y de la predicaci\u00f3n tradicional le resulta tan extra\u00f1o al hombre de hoy que ha dejado de ser el adecuado para dirigirnos a \u00e9l con la oferta de la fe. \u00bfC\u00f3mo se le puede pedir la decisi\u00f3n a favor de algo tan incre\u00ed\u00adble e incluso tan inveros\u00ed\u00admil como resultan las formulaciones dogm\u00e1ticas tradicionales? El punto de vista cultural se convierte de nuevo en una muralla infranqueable para la aceptaci\u00f3n de las \u00abmuchas cosas\u00bb que se le dicen pertenecer al terreno irrenunciable de la fe. \u00bfC\u00f3mo puede vincularse el sentido de la vida, descubierto por la decisi\u00f3n de la fe, a opciones, propuestas o alternativas tan poco significativas si muchas de las palabras y f\u00f3rmulas no son siquiera medianamente comprensibles? Para que la fe pueda ser presentada como el principio determinante del sentido de la vida tiene que estar m\u00e1s vinculada al misterio de la vida tal como fue anunciado y vivido por Jes\u00fas de Nazaret y tal como tiene que ser redescubierto por la presencia actuante de Par\u00e1clito. La aceptaci\u00f3n de los distintos niveles \u00fanicamente puede ser posibilitada mediante la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu en nuestro esp\u00ed\u00adritu. S\u00f3lo entonces nuestro esp\u00ed\u00adritu podr\u00e1 ensayar el camino hacia las alturas del Esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>La verdad nunca es completa aisladamente. La verdad \u00abcompleta\u00bb se completa en la interrelaci\u00f3n de los dos misterios, el de Dios y el del hombre.<\/p>\n<p>e) La tarea \u00ed\u00adfica del Par\u00e1clito. &#8211; Llevar a la completa es una de las expresiones que mejor sintetizan el quehacer del Esp\u00ed\u00adritu Par\u00e1clito presente y actuante en la comunidad cristiana. Consiste en:<br \/>\nAsegurar la conexi\u00f3n o vinculaci\u00f3n con el pasado. La fe cristiana est\u00e1 centrada en hecho de Jes\u00fas; en lo hecho por \u00e9l: su ense\u00f1anza y conducta en plena coherencia, lo hecho sobre Jes\u00fas, por los hombres que lo mataron y por Dios que le resucit\u00f3.<\/p>\n<p>maduraci\u00f3n en la , liber\u00e1ndola de las adherencias culturales que \u00abse pegan\u00bb a toda creencia transmitida a lo largo de los siglos.<\/p>\n<p>La \u00abverdad completa\u00bb obliga al creyente, a la comunidad cristiana, a distinguir claramente entre la adaptaci\u00f3n y la acomodaci\u00f3n. La \u00f3n es una nueva interpretaci\u00f3n que respeta la verdad y tiene delante a aquellos que deben captarla y vivirla. Esto significa que el momento presente, las circunstancias actuales, deben constituir una referencia esencial en la reflexi\u00f3n teol\u00f3gico-cristiana. S\u00f3lo as\u00ed\u00ad se producir\u00e1 una verdadera \u00f3n.<\/p>\n<p>La adaptaci\u00f3n est\u00e1 exigida por los destinatarios del mensaje cristiano y en ellos tiene tambi\u00e9n sus limitaciones. Es lo que llamamos \u00f3n. Es dif\u00ed\u00adcil distinguirla de la adaptaci\u00f3n. Pero creemos que las diferencias son decisivas. La acomodaci\u00f3n no parte del mensaje sino de aquellos a los que se dirige; eleva a \u00e9stos a la categor\u00ed\u00ada de principios normativos; los constituye en la medida de la verdad; el mensaje cristiano queda difuminado entre los criterios mundanos; no se lleva a cabo la adaptaci\u00f3n del mensaje del evangelio a sus destinatarios, sino que es el evangelio el que debe ser adaptado a los criterios de los destinatarios del mismo.<\/p>\n<p>) Realidad divina y percepci\u00f3n humana. &#8211; La verdad \u00abcompleta\u00bb nunca puede ser completa. Porque la realidad completa es la realidad divina que sale al paso del hombre. La verdad completa, historificada y personalizada en Jes\u00fas de Nazaret, es la misma verdad de Dios. Algo inasible e inalcanzable, incomprensible para el hombre, seg\u00fan las mismas palabras de Jes\u00fas: \u00abes lo mucho que \u00e9l tiene que decirnos y que nosotros no podemos comprender\u00bb. Es el Esp\u00ed\u00adritu Par\u00e1clito el que progresivamente, siguiendo el ritmo del devenir hist\u00f3rico-cultural, ir\u00e1 proyectando la luz necesaria para la comprensi\u00f3n posible por parte del hombre. Por eso la tarea del Esp\u00ed\u00adritu Par\u00e1clito no es \u00abllevar\u00bb (como \u00abes llevada\u00bb en brazos una persona o una cosa sin que ella se esfuerce lo m\u00e1s m\u00ed\u00adnimo en la marcha y manteniendo una actitud de total pasividad), sino \u00abguiar\u00bb a la verdad completa, \u00abrecordando\u00bb lo ense\u00f1ado por Jes\u00fas.<\/p>\n<p>. S\u00ed\u00adntesis final<br \/>\nAl terminar nuestra exposici\u00f3n, repetimos una vez m\u00e1s, que la mejor forma de entender al Esp\u00ed\u00adritu Par\u00e1clito es verlo como la personal din\u00e1mica y eficaz para la actuaci\u00f3n de Jes\u00fas, haciendo operante la presencia renovada de Jes\u00fas en la historia, con la que va inseparablemente unido el acontecimiento de la fe en Jes\u00fas y el de su continuidad dentro de la diversidad. La presentaci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Par\u00e1clito en esta definici\u00f3n descriptiva es correcta. Puede resultar, sin embargo, algo teorizante, un tanto a\u00e9rea, carente del aterrizaje necesario para una comprensi\u00f3n adecuada de todo el contenido implicado en ella. Tal vez sea conveniente, en aras de una mayor claridad, desglosarla y concretar aqu\u00ed\u00ad lo que se halla disperso a lo largo de la \u00abvoz\u00bb.<\/p>\n<p>Esp\u00ed\u00adritu Par\u00e1clito es:<\/p>\n<p>* El \u00e9rprete de Jes\u00fas<br \/>\n* El sucesor de Jes\u00fas, con una clara actividad en el ejercicio de su \u00absucesi\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>* El , en cuanto que es llamado por alguien o hacia alguien para que le ayude a resolver sus problemas.<\/p>\n<p>* En cuanto abogado, se convierte en , ayudante, pasante y, en el ejercicio de estas funciones, hace las veces de .<\/p>\n<p>\u00c2\u00a0<br \/>\n* El \u00ed\u00adritu de la verdad, que une de forma personal la vida divina y la humana.<\/p>\n<p>* El o mediador entre la comunidad cristiana y el mundo. El Par\u00e1clito es el Arquitecto que construye un puente entre Dios y el mundo para que puedan entenderse, desvelando el misterio de ambos y el lenguaje en que viene envuelto.<\/p>\n<p>* El supremo concedido por Dios o por Jes\u00fas a la humanidad en el momento y a partir de su glorificaci\u00f3n.<\/p>\n<p>* El Jes\u00fas, estrechamente vinculado a \u00e9l y a sus funciones.<\/p>\n<p>* El que ense\u00f1a lo dicho hecho por Jes\u00fas, uniendo el tiempo de su magisterio terreno con el de su presencia ausente o el de su ausencia presente en la vida del creyente y de la comunidad cristiana.<\/p>\n<p>* El cualificado de Jes\u00fas tanto a nivel personal como social, comunitario y representativo.<\/p>\n<p>* El por el Padre y por Jes\u00fas o en su nombre.<\/p>\n<p>* El iluminador en el proceso interno de la fe.<\/p>\n<p>* El denunciador de los que rechazaron a Jes\u00fas y siguen rechaz\u00e1ndolo en sus disc\u00ed\u00adpulos.<\/p>\n<p>* El que conduce al hombre a la verdad completa.<\/p>\n<p>BIBL. &#8211; E. SCHWEIZER, y sus derivados en TWzNT, donde se nos ofrece una informaci\u00f3n casi exhaustiva; O. SEMMELROTH, \u00ed\u00adritu Santo, en \u00abConceptos fundamentales de la Teologia\u00bb II, Cristiandad, 1966; JOHN L. MCKENZIE, , en \u00abDizionario Biblico\u00bb, traducci\u00f3n de \u00abDictionary of the Biblie; M. MIGUENS, Par\u00e1clito (In 14-16), Jerusal\u00e9n, 1963; R. KocH, \u00ed\u00adritu, en J. B. BAUER, \u00abDiccionario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica\u00bb, Herder, 1967.<\/p>\n<p>F. Ramos<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>DJN \u00c2\u00a0 SUMARIO: . Visi\u00f3n global de los tres bloques: a) Mateo y Marcos; b) Lucas y Hechos; c) El cuarto evangelio. &#8211; II. El misterio de Jes\u00fas visto desde el Esp\u00ed\u00adritu Santo. 1. El Esp\u00ed\u00adritu Par\u00e1clito en cuanto \u00abotro\u00bb Jes\u00fas: a) El Par\u00e1clito es dado por el Padre; b) Permanencia del Par\u00e1clito con los &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/espiritu-santo-el\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abESPIRITU SANTO (EL)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-15562","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15562","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=15562"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15562\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=15562"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=15562"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=15562"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}