{"id":15563,"date":"2016-02-05T10:08:10","date_gmt":"2016-02-05T15:08:10","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/espiritu-de-jesus-el\/"},"modified":"2016-02-05T10:08:10","modified_gmt":"2016-02-05T15:08:10","slug":"espiritu-de-jesus-el","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/espiritu-de-jesus-el\/","title":{"rendered":"ESPIRITU DE JESUS (EL)"},"content":{"rendered":"<p>DJN<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nSUMARIO: . La inexistencia del Esp\u00ed\u00adritu sin Jes\u00fas. &#8211; 2. Existencia del Esp\u00ed\u00adritu a partir de Jes\u00fas. -3. El Esp\u00ed\u00adritu de Jes\u00fas es llamado Par\u00e1clito. 3.1. Coincidencia entre el Esp\u00ed\u00adritu Par\u00e1clito y Jes\u00fas. 3.2 Distinci\u00f3n entre el Esp\u00ed\u00adritu Par\u00e1clito y Jes\u00fas. &#8211; 4. El Esp\u00ed\u00adritu de Jes\u00fas a la luz del Par\u00e1clito.<\/p>\n<p>El Esp\u00ed\u00adritu de la verdad, el Esp\u00ed\u00adritu Par\u00e1clito, se convertir\u00ed\u00ada en un ente de raz\u00f3n si no tuviese en Jes\u00fas un esencial punto de apoyo y de referencia. Este es el aspecto que debemos desarrollar en los puntos siguientes. Dicho Esp\u00ed\u00adritu, precisado de m\u00faltiples maneras, es \u00abel Esp\u00ed\u00adritu de Jes\u00fas\u00bb. El tratamiento del mismo es vital para la vivencia aut\u00e9ntica del acontecimiento cristiano o para que se haga realidad en nuestra vida la historia de la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>1. La inexistencia del Esp\u00ed\u00adritu sin Jes\u00fas<br \/>\n\u00bfC\u00f3mo nos atrevemos a hacer semejante afirmaci\u00f3n? Nuestra osad\u00ed\u00ada no llegar\u00ed\u00ada a tanto si no tuvi\u00e9semos la convicci\u00f3n de interpretar adecuadamente el pensamiento jo\u00e1nico. \u00ed\u00ada no hab\u00ed\u00ada Esp\u00ed\u00adritu, porque Jes\u00fas hab\u00ed\u00ada sido glorificado (Jn 7, 39). \u00bfC\u00f3mo puede afirmarse que no hab\u00ed\u00ada Esp\u00ed\u00adritu? \u00bfEs que hubo alg\u00fan tiempo en el que no hab\u00ed\u00ada Esp\u00ed\u00adritu? \u00bfTiene, en consecuencia, el Esp\u00ed\u00adritu su origen en el tiempo?<br \/>\nAntes de seguir adelante con este planteamiento debemos notar que semejante consideraci\u00f3n del problema resulta totalmente parcial. Hemos hablado de la frase en su formulaci\u00f3n absoluta. Ahora bien, el evangelio de Juan no la presenta as\u00ed\u00ad. Nos la ofrece dentro de un contexto muy concreto y con una precisi\u00f3n claramente justificadora del mismo. No hab\u00ed\u00ada Esp\u00ed\u00adritu, Jes\u00fas hab\u00ed\u00ada sido glorificado (Jn 7, 39b). Esto nos quiere decir que la frase no debe ser valorada absolutamente, sino dentro del contexto justificativo de la misma.<\/p>\n<p>Los te\u00f3logos elaboradores de los primeros libros o bloques b\u00ed\u00adblicos, \u00bfpod\u00ed\u00adan haber afirmado la inexistencia de Dios? Si, en nuestra respuesta, nos inclin\u00e1semos por la contestaci\u00f3n positiva o por la posibilidad de que hubiesen afirmado la no existencia de Dios, sin duda alguna que muchos rasgar\u00ed\u00adan sus vestiduras y colgar\u00ed\u00adan sobre nuestra frente la etiqueta de heterodoxia. A pesar de todo, nuestra respuesta ser\u00ed\u00ada afirmativa. Los te\u00f3logos mencionados, colocados en la referida hip\u00f3tesis de trabajo, hubiesen tenido que responder \u00abpues todav\u00ed\u00ada no hab\u00ed\u00ada Dios\u00bb. Las objeciones vendr\u00e1n inmediatamente en la l\u00ed\u00adnea de las apuntadas anteriormente. \u00bfC\u00f3mo puede afirmarse que todav\u00ed\u00ada no hab\u00ed\u00ada Dios? \u00bfHubo alg\u00fan tiempo en el que Dios no existiese? \u00bfTiene Dios su origen en el tiempo?<br \/>\n\u00bfHemos llevado nuestra hip\u00f3tesis al absurdo? Creemos que no. El paralelismo de nuestra frase sobre la no existencia del Esp\u00ed\u00adritu y la hipot\u00e9ticamente similar sobre la inexistencia de Dios, que hubiesen podido formular los te\u00f3logos citados, nos parece innegable. Sencillamente porque el Dios b\u00ed\u00adblico se define por su actuaci\u00f3n, y s\u00f3lo a trav\u00e9s de ella es conocido. Si el Dios b\u00ed\u00adblico no hubiese actuado, no hubiese existido. Y \u00e9ste es exactamente el punto de vista del cuarto evangelio al afirmar la inexistencia del Esp\u00ed\u00adritu. Si puede afirmar, sin ninguna clase de irritaci\u00f3n para los lectores de su evangelio que a Dios nadie le ha visto jam\u00e1s (Jn 1, 18), esto mismo es v\u00e1lido en relaci\u00f3n con el Esp\u00ed\u00adritu. De no ser esta relaci\u00f3n con Jes\u00fas no hubiese actuado y, en consecuencia, no lo hubi\u00e9semos conocido. No habr\u00ed\u00ada existido.<\/p>\n<p>En todo caso, el t\u00ed\u00adtulo quiere poner de relieve su dimensi\u00f3n \u00f3rico-salv\u00ed\u00adfica. Junto a ella debe ser tenida en cuenta una raz\u00f3n objetiva. El Esp\u00ed\u00adritu indica el mundo de lo divino, de lo de arriba, en oposici\u00f3n al mundo terreno (Jn 3, 6; 6, 63).<\/p>\n<p>La raz\u00f3n dada por el evangelista para justificar la no existencia del Esp\u00ed\u00adritu es que \u00abJes\u00fas no hab\u00ed\u00ada sido glorificado\u00bb. \u00bfA qu\u00e9 se refiere dicha glorificaci\u00f3n? La glorificaci\u00f3n de Jes\u00fas est\u00e1 en relaci\u00f3n con su \u00abhora\u00bb, que es la hora de la muerte-resurrecci\u00f3n y, a su vez, la de su glorificaci\u00f3n (Jn 12, 23. 27-28; 17, 1. 5). Es evidente que antes de ese momento no pod\u00ed\u00ada haber Esp\u00ed\u00adritu, ya que \u00e9l tiene como finalidad descubrir toda la dimensi\u00f3n contenida en ese acontecimiento final de Jes\u00fas. Y, en dicha misi\u00f3n, iba incluida el hacer part\u00ed\u00adcipes a sus disc\u00ed\u00adpulos de su mismo Esp\u00ed\u00adritu. El Esp\u00ed\u00adritu de Jes\u00fas tiene la doble finalidad de descubrir todo el misterio de su ser personal y todo el quehacer de su funci\u00f3n salvadora.<\/p>\n<p>2. Existencia del Esp\u00ed\u00adritu a partir de Jes\u00fas<br \/>\nPara terminar su obra, para alcanzar la perfecci\u00f3n \u00faltima de la misi\u00f3n que hab\u00ed\u00ada recibido del Padre, Jes\u00fas deber\u00e1 garantizar la continuidad de su presencia salvadora en el mundo. Para ello deb\u00ed\u00ada fundar la Iglesia. Era cierto que se \u00ed\u00ada cumplido a la perfecci\u00f3n, pero faltaba comunicaci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu. A ello hacen referencia dos detalles de los textos citados: sed de Jes\u00fas, que apunta y hace pensar necesariamente en el agua. Como es sabido, en el evangelio de Juan el agua es s\u00ed\u00admbolo del Esp\u00ed\u00adritu (Jn 7, 37-39). Pues bien, el evangelista utiliza este contexto para afirmar que Jes\u00fas \u00f3 el Esp\u00ed\u00adritu. Es el Pentecost\u00e9s jo\u00e1nico.<\/p>\n<p>Al inclinar la cabeza lo hizo hacia las personas que estaban junto a la cruz: su madre -que se halla presente en cuanto representante y anticipadora del misterio de la Iglesia, que est\u00e1 naciendo en ese momento- y el disc\u00ed\u00adpulo al que Jes\u00fas tanto quer\u00ed\u00ada, que est\u00e1 all\u00ed\u00ad como el mejor s\u00ed\u00admbolo de los creyentes aut\u00e9nticos. As\u00ed\u00ad lo demuestra el hecho de que esta f\u00f3rmula \u00abentregar el Esp\u00ed\u00adritu\u00bb nunca es utilizada para afirmar que alguien ha muerto. Donde el evangelio de Juan dice que Jes\u00fas \u00f3 el Esp\u00ed\u00adritu, los dem\u00e1s utilizan el verbo \u00abexpirar\u00bb. Adem\u00e1s, el verbo empleado por Juan (= \u00ed\u00addom\u00ed\u00ad) es utilizado para describir los grandes dones de Dios a la humanidad.<\/p>\n<p>El com\u00fanmente llamado pentecost\u00e9s, descrito en Jn 20, 24 es una escenificaci\u00f3n de \u00e9ste. Sin el Esp\u00ed\u00adritu no existir\u00ed\u00ada la Iglesia. De ah\u00ed\u00ad que la actividad suprema de Jes\u00fas fuese \u00abla entrega del Esp\u00ed\u00adritu\u00bb. Y si el Esp\u00ed\u00adritu es inimaginable sin esta acci\u00f3n de Jes\u00fas, la vida y la muerte de Jes\u00fas ser\u00ed\u00adan absolutamente ineficaces sin la constituci\u00f3n de la Iglesia gracias a la presencia del Esp\u00ed\u00adritu en ella. El Esp\u00ed\u00adritu \u00abexiste\u00bb a partir de Jes\u00fas y Jes\u00fas sigue existiendo gracias a la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu. Se trata de dos realidades inseparables, incomprensibles la una sin la otra, ordenadas la una a la otra. Son dos realidades tan \u00ed\u00adntimamente unidas que podr\u00ed\u00adan ser presentadas como \u00abdos en una\u00bb o \u00abuna en dos\u00bb.<\/p>\n<p>La presencia del Esp\u00ed\u00adritu es la confirmaci\u00f3n de que ha tenido lugar el nuevo comienzo, los tiempos nuevos, la nueva realidad. No olvidemos que la caracter\u00ed\u00adstica m\u00e1s acusada de los tiempos nuevos ser\u00ed\u00ada precisamente la venida del Esp\u00ed\u00adritu. Pues bien, en el momento de la muerte de Jes\u00fas, el cuarto evangelio nos dice que \u00abentreg\u00f3 el Esp\u00ed\u00adritu\u00bb. Se nos habla de entrega en el sentido de comunicar. En el momento de su muerte Jes\u00fas entrega o comunica el Esp\u00ed\u00adritu. A partir de entonces el Esp\u00ed\u00adritu de Jes\u00fas vive en la Iglesia en cuanto nuevo pueblo de Dios y en los creyentes que se adhieren a ella.<\/p>\n<p>3. El Esp\u00ed\u00adritu de Jes\u00fas es llamado Par\u00e1clito<br \/>\n\u00bfPueden identificarse, sin m\u00e1s, estas dos figuras? La identificaci\u00f3n parece innegable en aquellos proverbios o sentencias en los que el t\u00e9rmino Par\u00e1clito se halla precisado mediante otro t\u00ed\u00adtulo, bien sea la adici\u00f3n \u00abEsp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb (Jn 14, 26) o bien la que es m\u00e1s frecuente \u00abEsp\u00ed\u00adritu de verdad\u00bb (Jn 14, 17; 15, 26; 16, 13). Por otra parte, estas precisiones a\u00f1adidas al t\u00e9rmino Par\u00e1clito coinciden fundamentalmente con lo que se dice en otros textos sobre el Esp\u00ed\u00adritu Santo. Cierto que los proverbios aludidos -que estudiaremos al abordar el tema del Esp\u00ed\u00adritu Santo- nos lo presentan como un poder m\u00e1s personal, pero la tendencia, al menos, a la hipostatizaci\u00f3n o personalizaci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu no cuanto nuevo pueblo de Dios y en los creyentes que puede negarse en otros pasajes del N. T. (1 Cor 12, 11; Rom 8, 16; Lc 11, 13; 1Jn 3, 24; 4, 13; Tit 3, 16).<\/p>\n<p>De las afirmaciones conjuntamente consideradas sobre el Par\u00e1clito se deduce que su presentaci\u00f3n no difiere fundamentalmente de lo que se nos dice en otros pasajes sobre el Esp\u00ed\u00adritu Santo, tanto en orden a la misi\u00f3n del mismo, como en referencia a las relaciones entre el Padre y el Hijo. Si el Par\u00e1clito es llamado Esp\u00ed\u00adritu de la verdad, que dar\u00e1 testimonio de Jes\u00fas, esto mismo lo afirma, por un lado, la 1Jn 5, 6-7 y, por otro, el libro de los Hechos (5, 32). Si el Par\u00e1clito ense\u00f1a a los disc\u00ed\u00adpulos, lo mismo se afirma del Esp\u00ed\u00adritu Santo (Lc 12, 12). Incluso la funci\u00f3n forense del Par\u00e1clito, en relaci\u00f3n con la demostraci\u00f3n de la culpabilidad del mundo, se halla recogida en la tradici\u00f3n sin\u00f3ptica, en el discurso de misi\u00f3n, y tambi\u00e9n en el libro de los Hechos (Mt 10, 20; Hch 6, 10).<\/p>\n<p>Estas coincidencias y semejanzas no nos llevan a la conclusi\u00f3n de una absoluta identificaci\u00f3n entre el Par\u00e1clito y el Esp\u00ed\u00adritu Santo. Algunas funciones de \u00e9ste, como la regeneraci\u00f3n, el nuevo nacimiento, la recreaci\u00f3n, el perd\u00f3n de los pecados, nunca son atribuidas a aqu\u00e9l. El cuarto evangelio presenta al Par\u00e1clito como el Esp\u00ed\u00adritu Santo en un papel especial, es decir, como presencia personal de Jes\u00fas en los mientras Jes\u00fas \u00e1 en el . Este papel especial, esta especialidad del Par\u00e1clito, lo destacan los cinco proverbios a los que nos hemos referido. Y esto es lo que ha obligado al evangelista a darle un t\u00ed\u00adtulo nuevo, que no lo distancia del Esp\u00ed\u00adritu Santo, pero que intenta especificarlo de una manera m\u00e1s precisa. Nos resulta altamente probable que la elecci\u00f3n del t\u00e9rmino \u00e1kletos haya sido hecha teniendo en cuenta la funci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo en la par\u00e1clesis, que comprend\u00ed\u00ada pr\u00e1cticamente todos los aspectos que el cuarto evangelio atribuye al Esp\u00ed\u00adritu Santo.<\/p>\n<p>3.1. entre Esp\u00ed\u00adritu Par\u00e1clito y Jes\u00fas<br \/>\nEn el estudio de los te\u00f3logos, en nuestro propio estudio y reflexi\u00f3n a nivel de creyentes individuales, la gran preocupaci\u00f3n ha tenido su centro de inter\u00e9s en las relaciones entre Jes\u00fas y el Par\u00e1clito o el Esp\u00ed\u00adritu; m\u00e1s en concreto, en la distinci\u00f3n entre ambos. Era una exigencia que nos ven\u00ed\u00ada impuesta por el misterio trinitario y la \u00abexplicaci\u00f3n\u00bb del mismo. En otras palabras, la separaci\u00f3n entre ellos era la base, algo as\u00ed\u00ad como la infraestructura para poder hablar de las tres personas divinas dentro del misterio de la unicidad de Dios.<\/p>\n<p>Partiendo del misterio trinitario hab\u00ed\u00ada que distinguir las tres personas. Este ha sido nuestro punto de vista en cuanto creyentes, que ten\u00ed\u00adamos que repetir una serie de disquisiciones sobre el particular, que hab\u00ed\u00adamos aprendido de memoria y de las que no entend\u00ed\u00adamos absolutamente nada. Nuestra \u00faltima instancia eran \u00ablos doctores que tiene la santa madre Iglesia&#8230;\u00bb. Pero \u00e9ste ha sido tambi\u00e9n el centro de gravedad a nivel de Iglesia oficializada.<\/p>\n<p>Antes de seguir adelante nos parece de estricta justicia hacernos la pregunta siguiente: \u00bfEra \u00e9sta la preocupaci\u00f3n del evangelista? Sencillamente, no. El cuarto evangelio -y en \u00e9l tenemos la referencia casi exclusiva en este tema que estamos desarrollando- piensa de manera distinta.<\/p>\n<p>M\u00e1s a\u00fan, no se plante\u00f3 ning\u00fan tipo de problemas en este sentido. Porque la Trinidad no es para \u00e9l -ni para ninguno de los autores bajo cuya autoridad se hallan cobijados los escritos del N. T.- un problema a resolver, sino un misterio a contemplar. No nos resistimos a copiar la frase siguiente de L\u00e9on-Dufour en su comentario al cuarto evangelio:<\/p>\n<p>\u00abEl esp\u00ed\u00adritu humano tiende a individualizar a las tres personas, pero si el Esp\u00ed\u00adritu y Cristo no se cosifican como dos realidades de nuestra experiencia hay que reconocer que son \u00abdos\u00bb y al mismo tiempo \u00abuno\u00bb, lo mismo que ocurre en la distinci\u00f3n entre el Logos y Dios. El Logos es Dios hablando; el Esp\u00ed\u00adritu es Jes\u00fas comunic\u00e1ndose\u00bb.<\/p>\n<p>El comportamiento personal del Par\u00e1clito corresponde exactamente al de Jes\u00fas en relaci\u00f3n con el Padre y respecto de los disc\u00ed\u00adpulos:<\/p>\n<p>a) El Par\u00e1clito es enviado por el Padre (Jn 14, 16) o, lo que es igual, procede del Padre (Jn 15, 26). Jes\u00fas se presenta como el enviado del Padre (Jn 5, 30; 8, 16-17 y en otros much\u00ed\u00adsimos textos del evangelio de Juan, en el que este aspecto parece casi obsesivo) o, lo que es igual, ha salido de Dios.<\/p>\n<p>b) El Par\u00e1clito no es visible al mundo, sino s\u00f3lo a los creyentes (Jn 14, 17). Jes\u00fas, en cuanto enviado del Padre y Revelador, tampoco es visible al mundo, sino s\u00f3lo a los creyentes (Jn 1, 10-12; 8, 14. 19; 17, 8).<\/p>\n<p>c) El Par\u00e1clito ense\u00f1a y gu\u00ed\u00ada a la verdad (Jn 14, 26; 16, 13). Jes\u00fas ense\u00f1a y gu\u00ed\u00ada a la verdad (Jn 7, 16-17; 8, 32.40ss).<\/p>\n<p>d) El Par\u00e1clito no habla de s\u00ed\u00ad ni por cuenta propia (Jn 16, 13). Jes\u00fas no habla por su cuenta, sino que ha cumplido el encargo recibido del Padre (Jn 7, 16-17; 14, 24).<\/p>\n<p>e) El Par\u00e1clito da testimonio de Jes\u00fas frente al mundo, al que convence de su error (Jn 15, 26; 16, 8). Jes\u00fas da testimonio de s\u00ed\u00ad mismo (Jn 8, 14) y convence al mundo de pecado (Jn 3, 20; 7, 17).<\/p>\n<p>Tanto Jes\u00fas como el Par\u00e1clito, por sintetizar estas y otras formas de exponer las coincidencias mencionadas, \u00abvienen del Padre, son enviados por el Padre, son dados por \u00e9l, no son acogidos por el mundo sino s\u00f3lo por los creyentes, no son vistos m\u00e1s que por los creyentes, est\u00e1n con y en los disc\u00ed\u00adpulos, no hablan por su propia cuenta, dan testimonio, ense\u00f1an, conducen a la verdad, comunican&#8230;\u00bb<br \/>\nEsta comparaci\u00f3n nos lleva a la conclusi\u00f3n de la uni\u00f3n e incluso de la unidad entre el Esp\u00ed\u00adritu Par\u00e1clito y Jes\u00fas: Tienen el mismo ser y el mismo quehacer; el mismo origen y el mismo destino. \u00bfSon \u00abdos\u00bb en \u00abuno\u00bb? Lo que s\u00ed\u00ad debi\u00e9ramos recordar es que \u00abDios no es una unidad num\u00e9rica, sino un intercambio de amor entre el Padre y el Hijo\u00bb (Le\u00f3n-Dufour), en el que juega un papel decisivo el Esp\u00ed\u00adritu. Esta triple realidad divina o este Dios tridimensional no debe seguir siendo parcelado en las tres personas cl\u00e1sicas. Habr\u00ed\u00ada que investigar de nuevo el concepto de \u00abpersona\u00bb. \u00bfCoincide con el concepto de persona que hoy tenemos los creyentes, sin asomarnos siquiera al nivel m\u00e1s elemental de las especulaciones y disquisiciones sobre el problema? \u00bfEs el mismo concepto de persona que tienen los fil\u00f3sofos contempor\u00e1neos cuyo quehacer est\u00e1 centrado en la reflexi\u00f3n filos\u00f3fica? \u00bfTienen, unos y otros, el mismo concepto de persona que el que era aceptado, con definici\u00f3n implacable, en los tiempos de las discusiones trinitarias? Evidentemente que no.<\/p>\n<p>\u00abSer persona implica autoposesi\u00f3n del sujeto en cuanto tal en referencia consciente y libre a la realidad como totalidad y a su fundamento infinito, Dios&#8230; La \u00abnaturaleza\u00bb humana de Cristo, no es, por tanto, de ninguna manera est\u00e1tica como una \u00abcosa\u00bb o privada de lo que caracteriza a una \u00abpersona\u00bb humana: el \u00abser-cabe-s\u00ed\u00ad\u00bb, la libertad, el estar frente a Dios de manera dial\u00f3gica criatural en adoraci\u00f3n obediencia como realizaciones de la trascendencia de la criatura. Y las tres \u00abpersonas\u00bb en Dios no significan tres sujetos activos, que se enfrentan entre s\u00ed\u00ad con una triple plenitud cognoscente y libre de vida propia de cada una; si as\u00ed\u00ad fuera, no dejar\u00ed\u00adan en pie la unicidad de la naturaleza divina como misterio, sino que la destruir\u00ed\u00adan\u00bb (K RAHNER &#8211; H. VORGRIMLER, Teol\u00f3gico, Herder, 1966, p. 554-558).<\/p>\n<p>En relaci\u00f3n con el Esp\u00ed\u00adritu, y como aclaraci\u00f3n del apartado que estamos desarrollando, es \u00fatil la frase siguiente: El Esp\u00ed\u00adritu Santo es tambi\u00e9n el Esp\u00ed\u00adritu de la comunicaci\u00f3n de Dios hacia fuera. Ya que Dios crea en cuanto que es Dios, en cuanto Esp\u00ed\u00adritu crea lo que en el mundo hay de aut\u00e9nticamente originario, libre y viviente, inesperado y poderoso: el misterio del amor (X. Le\u00f3n-Dufour).<\/p>\n<p>3.2. \u00f3n entre Esp\u00ed\u00adritu Par\u00e1clito y Jes\u00fas<br \/>\nEl acercamiento coincidente de las dos figuras no determina necesariamente su identidad. Y ello lo podemos concluir teniendo en cuenta la variedad de aspectos o funciones diferentes que les son atribuidas:<\/p>\n<p>a) El Par\u00e1clito es una figura paralela a Jes\u00fas. Una especie de \u00abalter ego\u00bb en relaci\u00f3n con Jes\u00fas. Por eso no pod\u00ed\u00ada existir el Esp\u00ed\u00adritu antes de la glorificaci\u00f3n de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>b) El Par\u00e1clito necesariamente tiene que ser posterior a Jes\u00fas, puesto que es un modo de presencia de Jes\u00fas mientras \u00e9ste se halla ausente. Jes\u00fas est\u00e1 en el cielo con el Padre (1 Jn 2, 1); el Par\u00e1clito est\u00e1 en la tierra con los disc\u00ed\u00adpulos. En lugar de Jes\u00fas, comparece \u00abotro\u00bb Par\u00e1clito. Se supone, por tanto, la marcha o partida de Jes\u00fas, que era un Par\u00e1clito. Y el \u00abotro\u00bb Par\u00e1clito que lo sustituye es \u00abel Esp\u00ed\u00adritu de Jes\u00fas\u00bb.<\/p>\n<p>c) El primer proverbio habla de dos Par\u00e1clitos: Jes\u00fas y \u00abotro\u00bb, que enviar\u00e1 el Padre a petici\u00f3n de Jes\u00fas. La dificultad creada por la duplicidad de Par\u00e1clitos no se resuelve borrando el \u00abotro\u00bb (como hace Windisch). No existe ninguna raz\u00f3n que nos permita dudar de su pertenencia al texto b\u00ed\u00adblico. Ni interpretar el pronombre \u00abotro\u00bb sin referencia alguna a Jes\u00fas, en el sentido siguiente: el Padre, por intercesi\u00f3n de Jes\u00fas, enviar\u00e1 a los disc\u00ed\u00adpulos \u00abotro\u00bb que sea como un Par\u00e1clito (Michaelis). Esta interpretaci\u00f3n se opone al sentido claro del texto. Se opone tambi\u00e9n a la interpretaci\u00f3n de la Iglesia, sobre todo a la interpretaci\u00f3n que hicieron los PP. griegos, que tanta importancia dieron al Esp\u00ed\u00adritu Par\u00e1clito.<\/p>\n<p>d) En estas consideraciones no debemos perder de vista el punto anterior, que pon\u00ed\u00ada de relieve la coincidencia entre el Esp\u00ed\u00adritu Par\u00e1clito y Jes\u00fas. Si Jes\u00fas es tambi\u00e9n un par\u00e1clito, su relaci\u00f3n con el Par\u00e1clito no es simplemente de mera sucesi\u00f3n temporal. No parece afortunada la propuesta de Bornkamm, quien, al establecer el paralelismo entre el Par\u00e1clito y Jes\u00fas, lo hace recurriendo a la semejanza existente entre Jes\u00fas y su Precursor. As\u00ed\u00ad como Juan el bautista fue el precursor de Jes\u00fas, as\u00ed\u00ad Jes\u00fas ser\u00ed\u00ada el precursor del Par\u00e1clito. Es una opini\u00f3n poco afortunada. El centro de gravedad del hecho cristiano y de la revelaci\u00f3n evang\u00e9lica es Jes\u00fas. La primera carta de Juan, que ser\u00ed\u00ada el mejor comentario a nuestros textos sobre el Par\u00e1clito e incluso sobre Jes\u00fas, rechazan de plano esta hip\u00f3tesis.<\/p>\n<p>Debe contarse con una relaci\u00f3n paralela y simult\u00e1nea. En todo caso, el elemento temporal ser\u00ed\u00ada secundario. Y, seg\u00fan esto, el Esp\u00ed\u00adritu no es tanto el sucesor de Jes\u00fas, cuanto aquella realidad que opera la presencia actual de Jes\u00fas y, por lo mismo, la manera con que el Jes\u00fas glorificado act\u00faa en la comunidad, aunque no sea la \u00fanica que utiliza para influir en ella. Despu\u00e9s de la partida de Jes\u00fas contin\u00faa presente el Esp\u00ed\u00adritu de Jes\u00fas<br \/>\ne) El Par\u00e1clito es \u00abotro\u00bb, distinto de Jes\u00fas, en la \u00f3n de su presencia, que es definitiva, y en modo de obrar, que no se centra en pronunciar palabras que sean como el eco de las de Jes\u00fas de Nazaret. El Par\u00e1clito act\u00faa por medio de , es decir, \u00abinterpretando y descubriendo el sentido profundo de las palabras de Jes\u00fas\u00bb, a las que, arranc\u00e1ndolas del tiempo en que fueron pronunciadas, las actualiza en una adaptaci\u00f3n adecuada al tiempo de los creyentes de cada \u00e9poca.<br \/>\nEl Esp\u00ed\u00adritu recibido y experimentado en la comunidad jo\u00e1nica es Esp\u00ed\u00adritu de Jes\u00fas. Es como \u00abotro\u00bb Jes\u00fas, como otro Par\u00e1clito (Jn 14, 16), el representante de la realidad verdadera en oposici\u00f3n a cualquier clase de apariencia. En el Par\u00e1clito es Jes\u00fas mismo quien viene a los suyos. Se identifica con \u00e9l y se distingue de \u00e9l. Gracias a la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu, los disc\u00ed\u00adpulos pueden comprender qui\u00e9n es realmente Jes\u00fas (Jn 14, 26; 16, 13).<\/p>\n<p>f) El Par\u00e1clito, que es el Esp\u00ed\u00adritu de vida, generador de vida, vivificador, como lo confesamos en el credo, tiene como finalidad esencial \u00abvivificar\u00bb las palabras de Jes\u00fas, hacer que no envejezcan, que mantengan su poder vivificador, de forma actual, atractiva e incluso seductora, que conserven el inicial frescor del momento en que salieron de la boca de Jes\u00fas, que sigan tan vivas como el esp\u00ed\u00adritu del que brotaron y que no pasen nunca a ser letra muerta. Es el Esp\u00ed\u00adritu el que vivifica; la letra mata. Matamos al Par\u00e1clito y eliminamos a Jes\u00fas cuando nos convertimos en meros repetidores, en ep\u00ed\u00adgonos reprobables vestidos con gran aparato y solemnidad, de unas palabras que, escritas en un libro, se convierten en letra muerta, en un simple \u00abtexto antiguo\u00bb, que ser\u00ed\u00ada \u00fanicamente \u00fatil para los an\u00e1lisis ling\u00fc\u00ed\u00adsticos de los escolares, sin la acci\u00f3n vivificadora del Esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>Jesucristo es el mismo hoy, ayer y siempre (Heb 13, 8), pero no lo es de la misma manera. La aparici\u00f3n del nuevo comienzo, de las nuevas realidades, \u00fanicamente puede ser descubierto gracias a la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu. Solamente bajo la acci\u00f3n e inspiraci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu es posible penetrar en el misterio de Jes\u00fas. El Esp\u00ed\u00adritu es el aut\u00e9ntico principio del conocimiento en relaci\u00f3n con el misterio de Jes\u00fas (Jn 7, 39). Al morir Jes\u00fas comunic\u00f3 su Esp\u00ed\u00adritu a los suyos, a la Iglesia, como hiciera el profeta El\u00ed\u00adas.<\/p>\n<p>En Jes\u00fas se halla concentrada toda la verdad de la revelaci\u00f3n de Dios. Pero, a lo largo de la historia de la fe, dicha verdad ha sido comprendida de distintas maneras. Esto demuestra que lleva en su misma entra\u00f1a la necesidad de una renovaci\u00f3n constante en la interpretaci\u00f3n y en la manifestaci\u00f3n de la misma. \u00c2\u00a1Cu\u00e1nta mayor necesidad de interpretaci\u00f3n actualizadora y de expresi\u00f3n renovada tendr\u00e1n los dogmas en que ha sido formulada! Ellos son medios o formas de exposici\u00f3n de la verdad divina, de la revelaci\u00f3n a cuyo servicio est\u00e1n y para cuyo servicio fueron formuladas.<\/p>\n<p>El concilio Vaticano II no pudo ser m\u00e1s claro en este aspecto cuando, en la Verbum, nos habl\u00f3 de la revelaci\u00f3n divina y de los modos de su transmisi\u00f3n. Si la verdad b\u00ed\u00adblica exige una hermen\u00e9utica, \u00c2\u00a1cu\u00e1nto m\u00e1s lo exigir\u00e1 la verdad dogm\u00e1tica! Porque los dogmas est\u00e1n igualmente limitados por la comprensi\u00f3n de la revelaci\u00f3n y, m\u00e1s a\u00fan, por la formulaci\u00f3n de la misma, que nunca puede ser definitiva. Los dogmas no son la revelaci\u00f3n; est\u00e1n al servicio de la misma.<\/p>\n<p>Frente a fe que es absoluta e inmutable, los dogmas o formulaci\u00f3n de la misma son contingentes y transitorios; se hallan condicionados por las circunstancias culturales en que fueron expresados. Nunca pueden abarcar y manifestar la plenitud de la verdad divina de una manera absoluta e inmutable. Pueden quedar envejecidos por el paso del tiempo, que trae siempre, y de forma inevitable, nuevas posibilidades de expresi\u00f3n. Vivir anclados en el pasado, por fidelidad al mismo, es convertirse en cad\u00e1veres ambulantes, a cuyo paso la gente se aleja aterrorizada.<\/p>\n<p>g) Probablemente lo m\u00e1s significativo de este punto sea funcionalidad del Esp\u00ed\u00adritu de Jes\u00fas, Esp\u00ed\u00adritu Par\u00e1clito. En el cuarto evangelio, que es ahora nuestro \u00fanico punto de referencia, la predicaci\u00f3n sobre el Reino ha quedado reducida a la m\u00ed\u00adnima expresi\u00f3n. Todo el pensamiento evang\u00e9lico gira en torno al Padre; toda la teolog\u00ed\u00ada, y lo que ha dado en llamarse la \u00abalta\u00bb cristolog\u00ed\u00ada, gira en torno al Par\u00e1clito. \u00bfQui\u00e9n fue el que descubri\u00f3 la alta cristolog\u00ed\u00ada? Antes de contestar este interrogante resolvamos otro. \u00bfQui\u00e9n nos descubri\u00f3 o nos revel\u00f3 el misterio de Dios? La respuesta nos la da el pr\u00f3logo del evangelio en su afirmaci\u00f3n inicial, que es toda una flecha indicadora. El Hijo de Dios nos ha revelado al Padre, a quien nadie ha visto jam\u00e1s (Jn 1, 18). El Hijo \u00fanico de Dios es el int\u00e9rprete, el ex\u00e9geta, el hermeneuta de Dios. Esta es una afirmaci\u00f3n clara y terminante del evangelio, que traduce su convicci\u00f3n m\u00e1s profunda.<\/p>\n<p>Dicha afirmaci\u00f3n, sin embargo, no excluye una pregunta que nos parece absolutamente inevitable: \u00bfQui\u00e9n nos dice que Jes\u00fas de Nazaret es el Hijo de Dios? \u00bfQui\u00e9n nos garantiza que en toda su vida terrena est\u00e1 Dios presente, oculto y revel\u00e1ndose al mismo tiempo? Este interrogante, que puede ser formulado de m\u00faltiples formas, hace aparecer necesariamente en escena al Esp\u00ed\u00adritu Par\u00e1clito. Fue \u00e9l quien interpret\u00f3 la vida terrena de Jes\u00fas, descubriendo en ella su \u00f3n con el Padre; descubriendo en ella su vida en el seno del . La vida terrena de Jes\u00fas adquiri\u00f3 todo su sentido, lo descubri\u00f3, lo revel\u00f3, lo dio a conocer la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Par\u00e1clito (1 Cor 12, 3). De esta manera el Par\u00e1clito es el int\u00e9rprete de Jes\u00fas, como Jes\u00fas lo fue del Padre.<\/p>\n<p>h) No debi\u00e9ramos olvidar que estamos en el terreno del misterio, no del problema. Precisamente por eso, cuando nos parece tener resuelto el problema, surgen nuevas imprevisibilidades del misterio. En conexi\u00f3n con lo afirmado en la reflexi\u00f3n anterior, esto significa lo siguiente: \u00bfFue Jes\u00fas quien, personalmente, descubri\u00f3 a partir de y a la luz de la Pascua toda la dimensi\u00f3n de su existencia terrena? Dicho de otro modo, y evocando una f\u00f3rmula tradicional del pasado: \u00bfFue Jes\u00fas quien se \u00f3, revelando de este modo toda la dimensi\u00f3n de su ser y de su quehacer?<br \/>\nLos primeros cristianos no lo pensaron as\u00ed\u00ad. Baste aducir un solo texto del ap\u00f3stol Pablo, bien significativo, por cierto: \u00abY si el Esp\u00ed\u00adritu de aquel que resucit\u00f3 a Jes\u00fas de entre los muertos habita en vosotros, el que resucit\u00f3 a Cristo Jes\u00fas de entre los muertos dar\u00e1 tambi\u00e9n vida a vuestros cuerpos mortales por virtud de su Esp\u00ed\u00adritu, que habita en vosotros\u00bb (Rom 8, 11).<\/p>\n<p>Evidentemente se trata del \u00ed\u00adritu de Dios. El es quien resucit\u00f3 a Jes\u00fas de entre los muertos, como obsesivamente lo afirma el libro de los Hechos de los Ap\u00f3stoles. En todo caso, cuando se habla del Esp\u00ed\u00adritu de Dios, se est\u00e1 hablando de Dios mismo, de su poder salv\u00ed\u00adfico presente y actuante, no de la tercera persona de la Sant\u00ed\u00adsima Trinidad. Y, sea como fuere, se trata de alguien que resucit\u00f3 a Jes\u00fas y que, en definitiva, es tambi\u00e9n la causa de nuestra resurrecci\u00f3n. De Alguien distinto de Jes\u00fas, que act\u00faa en Jes\u00fas, que manifiesta todas sus potencialidades e implicaciones con los \u00abhermanos\u00bb que seguir\u00e1n al \u00e9nito de entre los muertos. Pero se trata de Alguien tan unido a Jes\u00fas que el ap\u00f3stol Pablo no tiene ning\u00fan reparo en identificarlo con \u00e9l: Se\u00f1ores \u00ed\u00adritu, y donde est\u00e1 Esp\u00ed\u00adritu del Se\u00f1or, \u00ed\u00ad est\u00e1 la libertad (2Cor 3, 17).<\/p>\n<p>El ap\u00f3stol Pablo est\u00e1 mucho menos preocupado por esclarecer el discernimiento e individualizaci\u00f3n de las personas divinas que por afirmar la unidad de acci\u00f3n salvadora que brota del Dios \u00fanico; mucho m\u00e1s preocupado por profundizar, contemplar y gozar de la gracia salvadora que de especular sobre los distintos sujetos-personas que, dentro del misterio de Dios, la producen.<\/p>\n<p>Los escritos jo\u00e1nicos consideran al Esp\u00ed\u00adritu como principio vital, como \u00abser engendrados de Dios\u00bb o \u00abnacer de arriba\u00bb. De esta forma se dice que, gracias a la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu, el mundo de Dios ha dejado de ser inaccesible para el hombre. El Esp\u00ed\u00adritu nos hace hijos de Dios. Abre, profundiza, asegura y mantiene limpia la revelaci\u00f3n de Cristo (Jn 16, 12). Nos lleva a descubrir en el Jes\u00fas hist\u00f3rico al Hijo de Dios. El Esp\u00ed\u00adritu da testimonio a favor de los creyentes y en contra del mundo, en relaci\u00f3n con la figura de Jes\u00fas y la actitud que el hombre mantiene ante \u00e9l.<\/p>\n<p>4. El Esp\u00ed\u00adritu de Jes\u00fas a la luz del Par\u00e1clito<br \/>\n) El juego etimol\u00f3gico. La palabra \u00abpar\u00e1clito\u00bb no es castellana. Resulta evidente a que es una transcripci\u00f3n. \u00bfDe d\u00f3nde procede? \u00e1kletos es una palabra griega. En el griego helen\u00ed\u00adstico y en Fil\u00f3n de Alejandr\u00ed\u00ada, se emplea en el sentido de \u00abdefensor de una causa\u00bb (es llamada par\u00e1cletos aquella persona que ayuda a alguien a salir de una dificultad o a resolver un problema; algo as\u00ed\u00ad como un asistente o abogado). En el lenguaje profano, \u00e1kletos significa lo mismo que (= el que es llamado por alguien o, m\u00e1s exactamente, hacia alguien), el abogado, el intercesor. Los traductores latinos vacilaron entre , consolator o simplemente . Lo mismo hicieron los rabinos que, en una transcripci\u00f3n hebraizada utilizan \/ty \u2014 parakletta (al no existir las vocales tenemos que ponerlas nosotros), y le dieron el sentido m\u00e1s preciso de intercesor.<\/p>\n<p>El griego, del que deriva nuestro \u00e1kletos, tiene dos sentidos fundamentales, hacia s\u00ed\u00ad, del que derivan otros, como \u00abpedir la ayuda de alguien\u00bb, \u00abinvocar o suplicar \u00bb a alguien (por ejemplo, a los dioses), \u00abllamar a uno como testigo ante un tribunal\u00bb, lanzar un SOS ante la dificultad o el problema en el que uno se ve envuelto y, adem\u00e1s, o dar \u00e1nimo, del que derivan otros como \u00abconsolar\u00bb. La vieja versi\u00f3n de cuenta ciertamente con una tradici\u00f3n venerable, pero filol\u00f3gicamente no puede sostenerse. Aunque el t\u00e9rmino viene del verbo (que puede tener tambi\u00e9n el sentido de \u00abconsolar\u00bb), su forma es un participio pasivo que, literalmente, significa \u00abllamado al lado de uno\u00bb, en lat\u00ed\u00adn vocatus. No obstante, la evocaci\u00f3n del Par\u00e1clito como \u00abconsolador\u00bb subraya el aspecto reconfortante que ciertamente puede deducirse del apoyo que el Par\u00e1clito ofrece a los creyentes. En este sentido sigue teniendo valor la oraci\u00f3n h\u00ed\u00admnica de la liturgia que, por cierto, tampoco ha respetado el entra\u00f1able y emotivo optime&#8230;<\/p>\n<p>b) pensamiento de la \u00abintercesi\u00f3n\u00bb. Como trasfondo de la figura del \u00e1kletos hay que pensar en la creencia en el fen\u00f3meno del \u00abintercesor\u00bb. Es una convicci\u00f3n ampliamente difundida, tanto a nivel de la sociedad como de la fe jud\u00ed\u00ada. Para aquella mentalidad la existencia de aquellos intercesores era una realidad evidente. M\u00e1s a\u00fan, los intercesores eran m\u00faltiples, ten\u00ed\u00adan diversas formas y pod\u00ed\u00adan recibir nombres diversos: la Ley personificada o la Tor\u00e1 tiene funci\u00f3n de abogado-intercesor ante Dios; lo mismo pod\u00ed\u00ada decirse de los sacrificios y de los distintos actos de piedad, como la limosna y las obras buenas en general; id\u00e9ntica atribuci\u00f3n es atribuida a varones piadosos del pasado, como Abr\u00e1n, Mois\u00e9s, Samuel, Jerem\u00ed\u00adas&#8230;; en la literatura apocal\u00ed\u00adptica se multiplican los intercesores, recurriendo, sobre todo, a las figuras ang\u00e9licas.<\/p>\n<p>Otra posibilidad que ha sido tenida en cuenta como el probable mundo cultural de la procedencia del \u00e1kletos la ofrec\u00ed\u00ada la gnosis, particularmente la gnosis mandea o el mandeismo. Es la hip\u00f3tesis m\u00e1s o menos seductora para muchos int\u00e9rpretes. El Par\u00e1clito ser\u00ed\u00ada la versi\u00f3n cristiana de la de Haiy\u00e9 (la gnosis de la vida). Adem\u00e1s de ella, la gnosis mandea conoce otra serie de \u00absalvadores\u00bb. En contra de esta posibilidad debe tenerse en cuenta que es inveros\u00ed\u00admil que un escrito antign\u00f3stico, como es el evangelio de Juan y su primera carta, recurra a la gnosis para inspirarse en ella para desarrollar uno de los conceptos m\u00e1s densos de su teolog\u00ed\u00ada. Por otra parte, el mandeismo es una corriente filos\u00f3fico-religiosa tard\u00ed\u00ada. Sus escritos, en cuanto tales, son muy posteriores a los pertenecientes al mundo jo\u00e1nico.<\/p>\n<p>) La \u00abprehistoria\u00bb del Par\u00e1clito. Creemos que el mundo jo\u00e1nico tiene sus antecedentes, por lo que al Par\u00e1clito se refiere, en la mentalidad jud\u00ed\u00ada, que cuenta con representaciones muy similares:<\/p>\n<p>la) El recurso a las dos figuras o personas, la segunda de las cuales pod\u00ed\u00ada heredar el esp\u00ed\u00adritu de la primera, teniendo en cuenta determinadas circunstancias. Tal fue el caso de El\u00ed\u00adas y Eliseo (2Re 2, 9ss). Paralelamente al caso de El\u00ed\u00adas y Eliseo ser\u00ed\u00ada el de Jes\u00fas y el Esp\u00ed\u00adritu Par\u00e1clito: \u00e9ste habr\u00ed\u00ada heredado el esp\u00ed\u00adritu de aqu\u00e9l.<\/p>\n<p>2a) El Esp\u00ed\u00adritu de Dios, que viene sobre determinadas personas y las hace hablar palabras de Dios. Es una tradici\u00f3n profundamente enraizada en el antiguo pueblo de Dios. El Esp\u00ed\u00adritu viene sobre los reyes, sacerdotes, profetas, a los que impulsa a realizar algo que est\u00e1 por encima de sus posibilidades humanas.<\/p>\n<p>3a) La angelolog\u00ed\u00ada jud\u00ed\u00ada cuenta con grandes posibilidades de influencia en este terreno. En ella se contraponen Sat\u00e1n, el acusador, \u00abkategor\u00bb, por un lado, y el \u00e1ngel de Yahv\u00e9, el defensor, el \u00abParaklet\u00bb, por otro. En el juda\u00ed\u00adsmo, los \u00e1ngeles, y en particular Miguel, desempe\u00f1an el papel de intercesores y protectores celestes de Israel.<\/p>\n<p>4a) La figura de la \u00ed\u00ada personificada es otra posibilidad firme. As\u00ed\u00ad como la sabidur\u00ed\u00ada divina del A. T. nos ofrece un buen punto de referencia para describir al Jes\u00fas jo\u00e1nico, nos lo ofrecer\u00ed\u00ada tambi\u00e9n para la representaci\u00f3n del Par\u00e1clito: La Sabidur\u00ed\u00ada procede de Dios, habita en su pueblo, le concede el don de la inteligencia&#8230;<\/p>\n<p>5\u00c2\u00aa) En Qumr\u00e1n, la Regla de la Comunidad opone el esp\u00ed\u00adritu de la verdad al esp\u00ed\u00adritu de la mentira y del error y los contrapone en un duelo c\u00f3smico y antropol\u00f3gico al mismo tiempo.<\/p>\n<p>) Supresi\u00f3n de los se. El cristianismo original traslad\u00f3 toda esta tarea intercesora, tan repartida y distribuida entre tantas figuras, a un \u00fanico Mediador (Rom 8, 34). La misma tendencia tenemos en la primera carta de Juan (1Jn 2, 1). No obstante, es reconocida la funci\u00f3n mediadora e intercesora del Esp\u00ed\u00adritu, que viene en ayuda de nuestra debilidad y hace de intercesor nuestro ante Dios en la pr\u00e1ctica de la oraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Es una funci\u00f3n atribuida al Par\u00e1clito (lJn 2, 1; Jn 14, 16: en el primero de estos textos el par\u00e1clito es Jes\u00fas, que act\u00faa como \u00abpar\u00e1clito\u00bb nuestro ante el Padre en el cielo; en el segundo de los textos el par\u00e1clito es el Esp\u00ed\u00adritu en su sentido espec\u00ed\u00adfico). Pues bien, la funci\u00f3n de mediador-intercesor atribuida al par\u00e1clito es transferida al Esp\u00ed\u00adritu: Y el mismo Esp\u00ed\u00adritu viene en ayuda de nuestra flaqueza, porque nosotros no sabemos pedir lo que nos conviene; mas el mismo Esp\u00ed\u00adritu aboga por nosotros con gemidos inefables. Y el que escudri\u00f1a los corazones conoce cu\u00e1l es el deseo del Esp\u00ed\u00adritu, porque intercede por los santos seg\u00fan Dios (Rom 8, 26-27).<\/p>\n<p>BIBL. \u2014 H. M~HLEN, Mystica Persona, Munich, 1964; X. LE\u00ed\u201cN-DUFOUR, en su del evangelio de\/uan, obra iniciada en el 1989 y cuyo volumen IV seguimos esperando; E. SCHWEIZER, y sus derivados en el TVVzNT\u2020\u00a2 SCHWEIZER desarrolla lo relativo al N. T. en los aspectos que nosotros hemos tenido en cuenta; J. GALOT, 1Esprit d&#8217;amour, Paris-Brujas, 1959.<\/p>\n<p>E Ramos<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>DJN \u00c2\u00a0 SUMARIO: . La inexistencia del Esp\u00ed\u00adritu sin Jes\u00fas. &#8211; 2. Existencia del Esp\u00ed\u00adritu a partir de Jes\u00fas. -3. El Esp\u00ed\u00adritu de Jes\u00fas es llamado Par\u00e1clito. 3.1. Coincidencia entre el Esp\u00ed\u00adritu Par\u00e1clito y Jes\u00fas. 3.2 Distinci\u00f3n entre el Esp\u00ed\u00adritu Par\u00e1clito y Jes\u00fas. &#8211; 4. El Esp\u00ed\u00adritu de Jes\u00fas a la luz del Par\u00e1clito. El &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/espiritu-de-jesus-el\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abESPIRITU DE JESUS (EL)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-15563","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15563","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=15563"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15563\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=15563"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=15563"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=15563"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}