{"id":15564,"date":"2016-02-05T10:08:13","date_gmt":"2016-02-05T15:08:13","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/evangelio-el-y-evangelios-los\/"},"modified":"2016-02-05T10:08:13","modified_gmt":"2016-02-05T15:08:13","slug":"evangelio-el-y-evangelios-los","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/evangelio-el-y-evangelios-los\/","title":{"rendered":"EVANGELIO (EL) Y EVANGELIOS (LOS)"},"content":{"rendered":"<p>DJN<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nSUMARIO: . Duplicidad desconcertante del t\u00ed\u00adtulo. &#8211; 2. El evangelio sin los evangelios. &#8211; 3. Conexi\u00f3n entre el evangelio y los evangelios. &#8211; 4. Los evangelios desde el evangelio. &#8211; 5. La resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas y los evangelios. &#8211; 6. Los evangelios situados en el campo literario. &#8211; 7. Independencia del m\u00f3dulo literario. &#8211; 8. El evangelio es proclamaci\u00f3n. &#8211; 9 Cristalizaci\u00f3n de la fe cristiana. &#8211; 10. Marcha hacia atr\u00e1s.<\/p>\n<p>1. Duplicidad desconcertante del t\u00ed\u00adtulo<br \/>\nEl evangelio es la buena noticia; los evangelios son la escenificaci\u00f3n de la misma. El evangelio es la proclamaci\u00f3n confesional, el credo abreviado del pueblo de Dios; los evangelios son relatos hist\u00f3ricos que enra\u00ed\u00adzan la fe en la historia y que, en un grado muy importante, justifican la aceptaci\u00f3n del evangelio. El evangelio es la afirmaci\u00f3n de lo esencial; los evangelios son descripci\u00f3n que intenta hacer cre\u00ed\u00adble lo simplemente afirmado. El evangelio es anuncio de la muerte y de la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas. Son los dos acontecimientos que constituyen el verdadero centro de inter\u00e9s; los evangelios son la historia terrena de Jes\u00fas, que culmina en los relatos de la pasi\u00f3n y de la resurrecci\u00f3n. El evangelio es el poder de Dios para la salvaci\u00f3n de todo aquel que lo acepta en la fe; los evangelios son manifestaciones concretas y tangibles, al menos hasta cierto punto, de este poder. El evangelio es accesible \u00fanicamente mediante la fe; los evangelios lo son mediante el estudio y la investigaci\u00f3n.<\/p>\n<p>2. El evangelio sin los evangelios<br \/>\nCuando la palabra evangelio es utilizada por el primer evangelio, el de Marcos, ya ten\u00ed\u00ada el mismo significado de \u00abproclamaci\u00f3n\u00bb. Marcos se propuso dar a conocer el evangelio, es decir, describir la salud-salvaci\u00f3n religiosa obrada por Dios en Cristo para el hombre. Una buena noticia, cuyo origen est\u00e1 en Dios y cuyos destinatarios son los hombres. De ah\u00ed\u00ad que, en el evangelio de Marcos, llegue a establecerse una identidad entre Jes\u00fas y el evangelio, entre el evangelio y Jes\u00fas: \u00abQuien quiera salvar su vida, la perder\u00e1; pero quien pierda su vida m\u00ed\u00ad y por el evangelio, la salvar\u00e1\u00bb (Mc 8, 35).<\/p>\n<p>La gran noticia, procedente de Dios y anunciada por Jes\u00fas, tiene como centro de gravedad la persona de Cristo, y muy particularmente el misterio de su pasi\u00f3n y de su muerte y resurrecci\u00f3n. Durante m\u00e1s de treinta o de cuarenta a\u00f1os \u00f3 el evangelio sin los evangelios. En este per\u00ed\u00adodo, la palabra \u00abevangelio\u00bb no pertenec\u00ed\u00ada todav\u00ed\u00ada al terreno literario. Cuando era utilizada nadie pensaba en un o en unos libros llamados as\u00ed\u00ad. Hablar del evangelio era hablar de algo vital y teol\u00f3gico, de algo que no era le\u00ed\u00addo, sino vivido en la confrontaci\u00f3n personal con el misterio de Cristo. Per\u00ed\u00adodo interesante, que lleva en su misma entra\u00f1a la amonestaci\u00f3n constante a no hacer del cristianismo religi\u00f3n del libro ni a reducirlo a una g\u00ed\u00ada, por luminosa que ella pudiera ser.<\/p>\n<p>Pablo predic\u00f3 el evangelio sin haber le\u00ed\u00addo los evangelios. Cuando \u00e9stos fueron puestos por escrito, Pablo hab\u00ed\u00ada redactado ya todas sus cartas. Pablo no le\u00ed\u00ada los evangelios, sino que viv\u00ed\u00ada y anunciaba el evangelio. Lo \u00fanico que \u00e9l le\u00ed\u00ada eran los libros del A. T. Era la \u00fanica Biblia que \u00e9l ten\u00ed\u00ada. Por eso no pod\u00ed\u00ada pasar sin ellos. Le eran tan necesarios como el abrigo para el invierno: \u00abProcura venir pronto&#8230; Cuando vengas, tr\u00e1eme la capa, que me dej\u00e9 en Tr\u00f3ade, as\u00ed\u00ad como los libros, sobre todo los pergaminos\u00bb (2Tim 4, 13).<\/p>\n<p>La necesidad imperiosa que siente Pablo de aquellos libros, que pide a Timoteo, nac\u00ed\u00ada de lo que nosotros hemos afirmado ya. Su confrontaci\u00f3n personal con Cristo y con su misterio le exig\u00ed\u00ada colocar aquella gran novedad, que \u00e9l comenz\u00f3 a vivir desde el acontecimiento de Damasco, dentro del plan divino de la salvaci\u00f3n. Necesitaba recurrir al A. T. para entender y profundizar la realidad cristiana.<\/p>\n<p>3. Conexi\u00f3n entre el evangelio y los evangelios<br \/>\nHemos acentuado, tal vez excesivamente, las diferencias entre el evangelio y los evangelios. Creemos necesario insistir en este punto para restituir a la palabra \u00abevangelio\u00bb su sentido original; para sacarla del terreno literario, al que hab\u00ed\u00ada sido confinada, y colocarla en el plano teol\u00f3gico, al que originariamente perteneci\u00f3; para que tomemos conciencia de que, al hablar del evangelio, no nos referimos a unos escritos, sino a la acci\u00f3n llevada a cabo por Dios en Cristo para la salvaci\u00f3n del hombre. Las obras llamadas \u00abevangelios\u00bb pretenden \u00fanicamente dejar constancia de este hecho, de esta acci\u00f3n de Dios.<\/p>\n<p>Una vez establecidas las diferencias entre el evangelio y los evangelios es conveniente poner de relieve la conexi\u00f3n existente entre ellos. y otros el mismo origen. El evangelio surgi\u00f3 con la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas. A partir del momento en el que los primeros disc\u00ed\u00adpulos adquieren la total certeza de que el Crucificado viv\u00ed\u00ada, comienza la proclamaci\u00f3n del evangelio: le disteis muerte; Dios lo resucit\u00f3. Esta fue la proclamaci\u00f3n esencial, el evangelio, el kerigma original. Y este fue tambi\u00e9n el punto de partida del nacimiento de los evangelios. Cierto que fueron puestos por escrito muchos a\u00f1os m\u00e1s tarde. Pero fue la resurrecci\u00f3n la que hizo que, con Jes\u00fas, resucitase tambi\u00e9n su pasado. La resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas resucit\u00f3 el pasado de Jes\u00fas; hizo revivir el recuerdo de lo que \u00e9l hab\u00ed\u00ada dicho y hecho. Parad\u00f3jicamente, el final de su historia fue el verdadero comienzo de la misma. y otros la misma finalidad. Tanto el kerigma-proclamaci\u00f3n como los evangelios escritos pretenden llevar a los oyentes y a los lectores, respectivamente, a la fe en Jes\u00fas en cuanto Se\u00f1or. El ap\u00f3stol Pablo lo dice as\u00ed\u00ad: \u00abTanto yo como ellos \u2014los dem\u00e1s ap\u00f3stoles\u2014 esto predicamos y esto hab\u00e9is cre\u00ed\u00addo\u00bb (1 Cor 15, 11).<\/p>\n<p>La mejor conexi\u00f3n entre el evangelio y los evangelios fue la que hicieron aquellos primeros cristianos al completar el nombre de Jes\u00fas con el t\u00ed\u00adtulo de Cristo. As\u00ed\u00ad result\u00f3 . Estas dos palabras unidas, Jes\u00fas-Cristo, constituyen una de las primeras f\u00f3rmulas confesionales del cristianismo de los or\u00ed\u00adgenes. Al unirlas en un solo nombre quieren decir lo siguiente: Jes\u00fas es Cristo, el portador de la salud, el Mes\u00ed\u00adas anunciado, la culminaci\u00f3n y el cumplimiento \u00faltimo de las promesas, la plenitud de la esperanza. es, este modo, el evangelio. Pero este evangelio, esta salud y realizaci\u00f3n de la promesas es Jes\u00fas de . No se trata de algo ahist\u00f3rico, atemporal y m\u00ed\u00adtico. Es una figura hist\u00f3rica concreta cuya vida, al menos hasta un cierto l\u00ed\u00admite, puede ser reconstruida; cuya ense\u00f1anza puede tambi\u00e9n, de alg\u00fan modo, ser perfilada; cuyas acciones fueron vistas y fiscalizadas. Jees, de este , los evangelios.<\/p>\n<p>4. Los evangelios desde el evangelio<br \/>\nDe la confrontaci\u00f3n hecha entre el evangelio y los evangelios puede deducirse que \u00e9stos se centran en la historia y vida de Jes\u00fas. Por otra parte, como veremos m\u00e1s abajo, los evangelios no son ni una historia ni una biograf\u00ed\u00ada de Jes\u00fas, ni memorias de un personaje en raz\u00f3n de su celebridad. \u00bfNo existe una contradicci\u00f3n entre ambas afirmaciones? Esta contradicci\u00f3n, al menos aparente, es la que pretendemos resolver en este punto.<\/p>\n<p>Los evangelios recogen las tradiciones sobre Jes\u00fas, sus palabras y hechos, discursos y discusiones con sus adversarios&#8230; Tengamos en cuenta, no obstante, que todo esto comenz\u00f3 a hacerse despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n y gracias a ella. La resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas resucit\u00f3 su pasado. Pero no es s\u00f3lo eso. Ese pasado fue reconstruido desde el presente, desde la fe en Cristo resucitado. Y este presente, el Cristo resucitado, influy\u00f3 en la reconstrucci\u00f3n del pasado. Dicho de otro modo: los \u00ed\u00adpulos y ministros de la palabra no se a repetir el pasado de Jes\u00fas, sino que lo actualizaron y lo interpretaron a la luz de la resurrecci\u00f3n. Todo el pasado de Jes\u00fas fue visto desde el prisma de la resurrecci\u00f3n; todas las tradiciones anteriores quedaron marcadas con la impronta del kerigma. Esto es lo que queremos decir y explicar con el t\u00ed\u00adtulo \u00ablos evangelios desde el evangelio\u00bb: los evangelios fueron escritos desde el evangelio.<\/p>\n<p>a) La importancia del hecho que estamos constatando es extraordinaria. Porque este hecho es el que mejor define la espec\u00ed\u00adfica de los . En todos y en cada uno de los relatos que los componen es preciso contar con dos elementos igualmente importantes: y teolog\u00ed\u00ada, narraci\u00f3n hist\u00f3rica y fe, hecho e interpretaci\u00f3n. La historia se halla puesta al servicio de la fe, y la fe nos es presentada sobre un andamiaje hist\u00f3rico. Ambas realidades se hallan \u00ed\u00adntimamente unidas y resultan inseparables; ambas realidades se necesitan y apoyan. Intentar separarlas, mediante el estudio cr\u00ed\u00adtico de los textos, sea de la naturaleza que sea, equivale a destruirlas. Dejar\u00ed\u00adan de ser lo que son y comenzar\u00ed\u00adan a ser otra cosa. Ya no ser\u00ed\u00adan evangelio ni evangelios.<\/p>\n<p>b) La vida nueva que le era ofrecida al hombre en torno al acontecimiento fundante del cristianismo, la muerte y la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, le situaba ante la \u00f3n. El kerigma original proclamaba lo que Dios hab\u00ed\u00ada hecho en Cristo para que el hombre pudiese encontrar el camino \u00fanico de la salud-salvaci\u00f3n. Colocado ante la proclamaci\u00f3n del kerigma que, objetivamente hablando, era lo \u00fanico importante, el hombre deb\u00ed\u00ada pronunciarse mediante la aceptaci\u00f3n o rechazo del mismo y de las exigencias que implicaba en s\u00ed\u00ad mismo.<\/p>\n<p>c) Queremos decir que la presentaci\u00f3n del kerigma lleva consigo una serie de cuestiones, sin resolver las cuales se hace pr\u00e1cticamente imposible la decisi\u00f3n. No es suficiente para el oyente de la buena noticia o\u00ed\u00adr que \u00abCristo muri\u00f3 por nuestros pecados y resucit\u00f3 para nuestra ,. justificaci\u00f3n\u00bb (Rom 4, 25). El encueratro,2 ofrecido al hombre con lo que Ilamamos el kerigma cristiano no acalla sus interrogantes ulteriores. Al contrario. Un acontecide estas y caracter\u00ed\u00adsticas m\u00faltiples interrogantes de forma inevitable. \u00bfQui\u00e9n es ese Cristo muerto y resucitado? \u00bfD\u00f3nde naci\u00f3 y qui\u00e9nes fueron sus padres? \u00bfD\u00f3nde vivi\u00f3 y c\u00f3mo se ganaba la vida? \u00bfD\u00f3nde estudi\u00f3 y qu\u00e9 ense\u00f1aba? \u00bfC\u00f3mo encaj\u00f3 en la sociedad en que vivi\u00f3 y cu\u00e1l fue la reacci\u00f3n de sus oyentes ante sus ense\u00f1anzas? \u00bfQu\u00e9 actitud mantuvo ante los puritanos y ante los marginados de la sociedad? \u00bfQu\u00e9 pretensiones demostr\u00f3 en su predicaci\u00f3n y qu\u00e9 concepto ten\u00ed\u00ada del hombre? \u00bfEra cerrado o abierto, inmovilista o progresista? Y si era una persona tan extraordinaria, \u00bfpor qu\u00e9 muri\u00f3 de manera tan ignominiosa y sin que nadie defendiese su causa? \u00bfPor qu\u00e9 no se acompa\u00f1\u00f3 de personas m\u00e1s importantes que apoyasen de manera eficaz su movimiento?<br \/>\nSi yo me decido por alguien debo tener una idea, lo m\u00e1s clara posible, de aquella persona por la que me he decidido. No queremos decir con esto que, desde el conocimiento adquirido por la investigaci\u00f3n clarificadora de estos u otros interrogantes, pueda darse el paso a la fe en Cristo Jes\u00fas como el Se\u00f1or. Pero la conclusi\u00f3n l\u00f3gica ser\u00e1 que yo debo dar este , no puedo hacerlo en el vac\u00ed\u00ado. No puedo prescindir de todas las apoyaturas que, de alguna manera, la que sea, vinculen o enra\u00ed\u00adcen el acontecimiento sobrenatural con nuestra historia&#8230;<\/p>\n<p>d) En el terreno en el que nos hemos situado, tan peligroso es el racionalismo religioso \u2014que diese el salto a la fe por puros argumentos de raz\u00f3n\u2014 como el agnosticismo qu\u00ed\u00admicamente puro, puesto al servicio de la fe, y que, sin poder probar ni demostrar ni palpar nada, pida lanzarse al vac\u00ed\u00ado sin paraca\u00ed\u00addas. Naturalmente que no ser\u00ed\u00ada un lanzamiento al vac\u00ed\u00ado absoluto, y que se puede arg\u00fcir que, al dar el salto, nos fiamos de la palabra de Dios. Una palabra de Dios que nos proporciona una certeza total. Esto es cierto. Pero, al argumentar as\u00ed\u00ad, hemos dado un salto del terreno en el que nosotros nos movemos a aquel al que queremos pasar, fiados \u00fanicamente de la palabra de Dios. La respuesta no satisface. \u00danicamente traslada el problema a otro terreno, ya que los interrogantes pueden ser, entonces, los siguientes: \u00bfC\u00f3mo conozco esta palabra de Dios? \u00bfPor qu\u00e9 caminos me llega? \u00bfMe ofrecen alguna garant\u00ed\u00ada de, al menos, verosimilitud? \u00bfNo caer\u00ed\u00adamos ante un subjetivismo total?<br \/>\ne) Con estos interrogantes y otros m\u00faltiples que pudieran hacerse hemos querido situarnos en las circunstancias de aquellos primeros testigos de la fe cristiana. Ellos sintieron la necesidad de ampliar el kerigma que anunciaban. Ampliarlo y, de alguna manera, justificarlo. M\u00e1s a\u00fan, nadie estar\u00ed\u00ada dispuesto, sin m\u00e1s, a aceptar semejante proclamaci\u00f3n: Dios intervino en la muerte y en la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, abriendo as\u00ed\u00ad el camino de salud para todo hombre. Necesitaba una informaci\u00f3n previa que satisficiese sus interrogantes.<br \/>\nTodo esto significa que las primeras comunidades cristianas, bajo la vigilancia permanente e intransigente de sus dirigentes, conservaron, junto al kerigma proclamado, transmisi\u00f3n oral de dichos y hechos de Jes\u00fas. Y esto es claro si tenemos en cuenta que el cristianismo era vivido intensamente con su esencial y profunda inserci\u00f3n en la vida. Ante los problemas de la vida diaria, y para resolverlos \u00abcristianamente\u00bb, era inevitable evocar al Fundador.<\/p>\n<p>) El kerigma original y originante de la fe llevaba en su entra\u00f1a necesidad ineludible de una ampliaci\u00f3n, tan grande como fuese , en la informaci\u00f3n acerca del Protagonista, que solicitaba, nada m\u00e1s ni nada menos, que la adhesi\u00f3n de la propia vida y la determinaci\u00f3n de la misma en la direcci\u00f3n que Cristo Jes\u00fas hab\u00ed\u00ada apuntado. Aquellos acontecimientos originales y originantes de la fe cristiana estaban presentados con excesivo esquematismo. Necesitaban de forma imperiosa ser arropados con una catequesis lo m\u00e1s amplia y precisa posible. Entonces lo mismo que ahora y que siempre.<\/p>\n<p>5. La resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas y los evangelios<br \/>\nAl menos como hip\u00f3tesis de trabajo nos parece leg\u00ed\u00adtima la pregunta siguiente: \u00bfqu\u00e9 habr\u00ed\u00ada pasado si Jes\u00fas no hubiese resucitado? Interrogante que, por otra parte, no resulta dif\u00ed\u00adcil de contestar.<\/p>\n<p>) Valoraci\u00f3n de Jes\u00fas el juda\u00ed\u00adsmo. &#8211; La historia de la literatura jud\u00ed\u00ada habr\u00ed\u00ada conservado, en p\u00e1gina y media, el recuerdo de un Yes\u00faa Yoseph, un rabino extra\u00f1amente salido de Nazaret. Un hombre tan extra\u00f1o y singular que hab\u00ed\u00ada tenido la osad\u00ed\u00ada de apartarse de las interpretaciones tradicionales en el terreno legal y en el \u00e9tico-religioso; hab\u00ed\u00ada discrepado profundamente de la opini\u00f3n com\u00fan, en cuanto a la valoraci\u00f3n del hombre y su actitud frente a Dios y frente al pr\u00f3jimo; hab\u00ed\u00ada demostrado un desacuerdo profundo en la jerarqu\u00ed\u00ada establecida de los valores, que entonces era considerada como inalterable.<br \/>\nM\u00e1s a\u00fan: hab\u00ed\u00ada exteriorizado unas pretensiones mesi\u00e1nicas a las que no ten\u00ed\u00ada ning\u00fan derecho seg\u00fan el baremo oficial. Un hombre peligroso, en suma. Su peligrosidad le hizo entrar en conflicto con las clases dirigentes. Estas lo eliminaron&#8230; y justificaron su decisi\u00f3n con argumentos que a nadie convencieron. En todo caso, la literatura jud\u00ed\u00ada no habr\u00ed\u00ada conservado muchos m\u00e1s recuerdos, en esa hip\u00f3tesis de trabajo en la que nos hemos situado. El hecho cristiano, con la proclamaci\u00f3n de Jes\u00fas como Mes\u00ed\u00adas e Hijo de Dios, hizo que la literatura jud\u00ed\u00ada extrab\u00ed\u00adblica rodease del m\u00e1s sospechoso silencio la figura de aquel hombre que tantos quebraderos de cabeza les hab\u00ed\u00ada dado en vida y, muchos m\u00e1s todav\u00ed\u00ada, despu\u00e9s de muerto.<\/p>\n<p>) La adhesi\u00f3n de sus seguidores. &#8211; Lo que hemos imaginado en el desarrollo del punto anterior es lo que habr\u00ed\u00ada ocurrido en el terreno de los enemigos de Jes\u00fas. \u00bfQu\u00e9 habr\u00ed\u00ada ocurrido en el campo de sus disc\u00ed\u00adpulos y amigos? Algunos le hubiesen recordado durante un tiempo m\u00e1s o menos largo; es posible que durante toda su vida. Y despu\u00e9s su recuerdo habr\u00ed\u00ada desaparecido. Y esto en algunos. Otros no habr\u00ed\u00adan necesitado tanto tiempo para el olvido. Recu\u00e9rdese la decisi\u00f3n tomada por los de Ema\u00fas, que ya se iban, sencillamente porque cre\u00ed\u00adan que aquel asunto hab\u00ed\u00ada concluido.<\/p>\n<p>) El nuevo encuentro. &#8211; El hecho de la resurrecci\u00f3n cambi\u00f3 por completo las cosas. Sus disc\u00ed\u00adpulos, que tampoco la esperaban -ninguno de ellos, no s\u00f3lo los de Ema\u00fas-, se encontraron de nuevo con Jes\u00fas. Y a la luz de su nueva vida, de su resurrecci\u00f3n, comenzaron a evocar y a entender los recuerdos del pasado. La predicaci\u00f3n que, por encargo del Se\u00f1or, hac\u00ed\u00adan, les obligaba a exponer lo que Jes\u00fas hab\u00ed\u00ada dicho y hecho. Y, como consecuencia de la predicaci\u00f3n apost\u00f3lica, comenzaron a surgir las primeras comunidades cristianas.<\/p>\n<p>Andando el tiempo, cuando ya los testigos inmediatos de los acontecimientos iban desapareciendo y los controladores de la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas pod\u00ed\u00adan no estar tan seguros, se sinti\u00f3 la necesidad de poner por escrito toda la tradici\u00f3n oral y sistematizar los escritos dispersos que sobre el particular hab\u00ed\u00adan ido surgiendo, aqu\u00ed\u00ad y all\u00e1. Para evitar innovaciones y salir al paso de posibles tergiversaciones se eligi\u00f3 el medio escrito, por aquello de que lo escrito permanece. As\u00ed\u00ad nacieron nuestros evangelios escritos.<\/p>\n<p>6. Los evangelios situados en el campo literario<br \/>\nNosotros hemos hecho de la palabra \u00abevangelio\u00bb un t\u00e9rmino literario. Al utilizarla, nos referimos a uno o varios libros que relatan determinadas historias protagonizadas por Jes\u00fas de Nazaret. Originariamente, las cosas fueron bien distintas. El concepto \u00abliterario\u00bb de la palabra \u00abevangelio\u00bb surge a mediados del siglo II.<\/p>\n<p>Todo el mundo sabe que el vocablo \u00abevangelio\u00bb no es de origen cristiano. Fue una de tantas importaciones que los autores b\u00ed\u00adblicos hicieron del entorno cultural en el que viv\u00ed\u00adan. La palabra en cuesti\u00f3n fue importada del mundo griego, en el que, en su primera utilizaci\u00f3n, signific\u00f3 la o propina que se daba al portador de una nueva y buena noticia. Aquel que comunicaba una buena noticia era recompensado con un \u00abevangelio\u00bb, es decir, con una propina. En un segundo momento, el vocablo pas\u00f3 a significar la misma. El mensaje del \u00e1ngel del Se\u00f1or a los pastores est\u00e1 formulado con el verbo \u00abevangelizar\u00bb: \u00abOs anuncio una gran noticia que proporcionar\u00e1 una profunda alegr\u00ed\u00ada a todo el pueblo\u00bb (Lc 2, 10). Este relato de Lucas utiliza el verbo \u00abevangelizar\u00bb en la misma l\u00ed\u00adnea que lo hab\u00ed\u00ada hecho ya el A. T. La gran noticia, la buena nueva, consiste en el mensaje salvador como consecuencia de la intervenci\u00f3n \u00faltima y definitiva de Dios en la historia humana. Ella establecer\u00ed\u00ada la paz y traer\u00ed\u00ada el se\u00f1or\u00ed\u00ado real de Dios a nuestro mundo.<\/p>\n<p>g\u00e9nero literario al que pertenecen nuestros evangelios es \u00fanico. No existen paralelos con los que pueda ser comparado. Y el intento de encuadrarlos dentro de los g\u00e9neros literarios conocidos les ha hecho siempre violencia. Ha sido a costa de la verdad, cometiendo as\u00ed\u00ad una injusticia con ellos, sujet\u00e1ndolos a un patr\u00f3n que sus autores no hab\u00ed\u00adan tenido delante. Debemos tener claridad absoluta sobre los puntos siguientes.<\/p>\n<p>a) evangelios no son una historia ni una biograf\u00ed\u00ada de Jes\u00fas. &#8211; Es evidente que los evangelios est\u00e1n interesados en la vida de Jes\u00fas. Sin este inter\u00e9s no hubiesen sido escritos. Rechazar los datos hist\u00f3ricos, biogr\u00e1ficos, cronol\u00f3gicos, geogr\u00e1ficos&#8230; que nos ofrecen los evangelistas ser\u00ed\u00ada un error absurdo. Hoy ning\u00fan investigador se atrever\u00ed\u00ada a hacerlo. Admitido esto como algo incuestionable, es preciso tener en cuenta lo siguiente:<\/p>\n<p>El inter\u00e9s hist\u00f3rico no es el \u00fanico existente en los evangelios. Ni siquiera el m\u00e1s importante. El inter\u00e9s hist\u00f3rico simplemente coexiste con otros intereses m\u00e1s importantes, a cuyo servicio se pone la historia. M\u00e1s a\u00fan: son muy pocas las cosas que nos son contadas por un inter\u00e9s puramente hist\u00f3rico. Marcos, por ejemplo, nos presenta el evangelio prescindiendo de todo lo relativo a la infancia de Jes\u00fas, genealog\u00ed\u00ada, nacimiento&#8230; Cuando introduce a Jes\u00fas en escena, lo hace tomando como punto de partida la predicaci\u00f3n del Bautista. Un verdadero historiador tendr\u00ed\u00ada que habernos dado muchos detalles antes de llegar a ese momento.<\/p>\n<p>El inter\u00e9s \u00abbiogr\u00e1fico\u00bb es m\u00ed\u00adnimo. Faltan en ellos rasgos esenciales a toda biograf\u00ed\u00ada: la historia interna y externa del h\u00e9roe biografiado, la descripci\u00f3n psicol\u00f3gica de su car\u00e1cter, la cronolog\u00ed\u00ada precisa de los tiempos y lugares de sus actuaciones concretas. S\u00f3lo aproximadamente podemos reconstruir el a\u00f1o de su nacimiento y de su muerte. En la vida de Jes\u00fas existen grandes lagunas, para llenar las cuales carecemos de la informaci\u00f3n m\u00e1s elemental. El conocimiento m\u00e1s profundo que hoy tenemos de los evangelios nos ha demostrado que fue un error considerarlos como de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>La geograf\u00ed\u00ada y la cronolog\u00ed\u00ada, ejes y soporte de la historia, nos son conocidos de modo muy imperfecto. Tambi\u00e9n ellos han sido puestos al servicio de un inter\u00e9s superior. M\u00e1s a\u00fan: en raz\u00f3n de este inter\u00e9s, los datos geogr\u00e1ficos y cronol\u00f3gicos son utilizados, a veces, de forma que no responden a la realidad. \u00bfEs necesario que, estando Jes\u00fas en la regi\u00f3n de Tiro, para llegar al mar de Galilea tomase el camino de Sid\u00f3n? (Mc 7, 31:compru\u00e9bese el itinerario mencionado en un mapa; es un rodeo innecesario&#8230;).<\/p>\n<p>b) evangelios no son \u00abmemorias\u00bb de Jes\u00fas. &#8211; El m\u00e1rtir Justino, a mediados del siglo II, clasific\u00f3 los evangelios entre las o \u00abmemorias\u00bb, un g\u00e9nero literario que era utilizado para contar las historias, palabras, sentencias&#8230; de hombres c\u00e9lebres. Una especie de antolog\u00ed\u00adas que recog\u00ed\u00adan lo m\u00e1s notable de determinadas celebridades. Evidentemente, nuestros evangelios no encajan en el g\u00e9nero mencionado. El paralelismo de nuestros evangelios con dichas \u00abmemorias\u00bb est\u00e1 en que unos y otros coleccionan los relatos sueltos del personaje c\u00e9lebre sin gran preocupaci\u00f3n por la estructuraci\u00f3n l\u00f3gica de los mismos. Nuestros evangelios no son simples colecciones o antolog\u00ed\u00adas de este tipo.<\/p>\n<p>Nuestros evangelios no pretenden colocar en el podio de la admiraci\u00f3n y del aplauso al h\u00e9roe-protagonista de sus relatos. Una lectura seria de ellos lo pone de manifiesto. Los evangelistas no pretenden salvar la fama de Jes\u00fas contando \u00fanicamente cosas extraordinarias de \u00e9l. Intentan presentarlo como el enviado de Dios que, mediante su vida, hechos y doctrina, y en particular, mediante su pasi\u00f3n, muerte y resurrecci\u00f3n, abre el camino de acceso a Dios.<\/p>\n<p>c) Los no son narraciones \u00abhelenistas\u00bb de milagros. &#8211; Encuadrar a nuestros evangelios dentro de las narraciones helenistas de milagros tampoco les hace justicia. Esta clase de literatura, frecuente en la \u00e9poca de Jes\u00fas, ten\u00ed\u00ada como finalidad primaria glorificar las grandes gestas de taumaturgos importantes, de profesionales. Cierto que en los evangelios nos encontramos con narraciones de milagros. M\u00e1s a\u00fan, este material es tan importante en los evangelios que no podr\u00ed\u00adamos entenderlos sin ellos. Arrancarlos de sus p\u00e1ginas significar\u00ed\u00ada la destrucci\u00f3n de los mismos evangelios. Pero es evidente que la finalidad de estos relatos no es poner de relieve la fama de de Jes\u00fas ni su glorificaci\u00f3n por estos hechos portentosos. A\u00f1adamos que Jes\u00fas expresa serias y graves reservas frente a los que creen en \u00e9l apoy\u00e1ndose \u00fanicamente en las obras extraordinarias que hac\u00ed\u00ada. (Remitimos a la voz \u00abMilagros\u00bb en su \u00faltimo punto).<\/p>\n<p>7. Independencia del m\u00f3dulo literario<br \/>\nEl g\u00e9nero literario \u00abevangelio\u00bb es una \u00f3n nueva. En ellos motivo determinante es la fe. Los evangelios nacieron de la fe y para la fe, para despertarla, fortalecerla o defenderla. El texto m\u00e1s elocuente al respecto nos lo ofrece el cuarto evangelio: \u00abOtras muchas se\u00f1ales hizo Jes\u00fas que no est\u00e1n escritas en este libro. Estas ha sido escritas para cre\u00e1is que Jes\u00fas es el Mes\u00ed\u00adas, el Hijo de Dios, y para que, , teng\u00e1is vida en su nombre\u00bb (Jn 20, 30-31).<\/p>\n<p>La colecci\u00f3n de los dichos y hechos de Jes\u00fas, y su presentaci\u00f3n en forma de narraci\u00f3n seguida, obedece al deseo y necesidad de ofrecer a las comunidades e\/ fundamento de su fe y de su misi\u00f3n; la base para la predicaci\u00f3n, la ense\u00f1anza y la discusi\u00f3n. Los evangelios no son libros para los historiadores, sino para los creyentes, para las comunidades cristianas, para la reflexi\u00f3n personal del creyente, para la profundizaci\u00f3n teol\u00f3gica, para la lectura en las reuniones lit\u00fargicas&#8230; \u00bfCu\u00e1l fue el motor determinante de su unidad actual?<br \/>\n) La evoluci\u00f3n. &#8211; Seg\u00fan la teor\u00ed\u00ada , el poder creador se halla en el mismo desarrollo inmanente de la materia: los relatos aislados fueron creciendo formando colecciones de dichos y sentencias, de par\u00e1bolas, milagros, discusiones&#8230; Este desarrollo inmanente de la materia explicar\u00ed\u00ada, al menos hasta cierto punto, el nacimiento de las mencionadas colecciones, no los evangelios en su conjunto. Es absolutamente necesario contar con la tarea redaccional-teol\u00f3gica de los autores de estos conjuntos.<\/p>\n<p>b) La \u00f3n del anuncio. &#8211; La g\u00e9nesis de nuestros evangelios la explica teor\u00ed\u00ada del encuadramiento como el relleno necesario para los esquemas de la predicaci\u00f3n (Dibelius) o para el enmarcamiento del kerigma primitivo (Bultmann). El kerigma, las f\u00f3rmulas de fe y los sumarios que nos ofrecen los mismos evangelios constituyeron el armaz\u00f3n o estructura fundamental (Dodd) de nuestros evangelios. Este era el \u00abencuadramiento previo\u00bb que era preciso rellenar. Y \u00e9sta es la misi\u00f3n que cumple el variad\u00ed\u00adsimo material de nuestros evangelios.<\/p>\n<p>Esta teor\u00ed\u00ada tiene a su favor el haber acentuado la importancia incuestionable del kerigma en cuanto verdadero elemento germinal de nuestros evangelios y, adem\u00e1s, el haber puesto de manifiesto los distintos motivos que determinaron la elecci\u00f3n de un material ofrecido en la tradici\u00f3n y el rechazo de lo dem\u00e1s. Pero prioridad de los sumarios de los esquemas de predicaci\u00f3n es m\u00e1s que problem\u00e1tica. M\u00e1s bien debe pensarse que los sumarios y los esquemas de predicaci\u00f3n se hacen, a modo de s\u00ed\u00adntesis, sobre el material previo ampliamente narrado.<\/p>\n<p>) Utilizaci\u00f3n del paradigma. \u2014 La \u00ed\u00ada de la imitaci\u00f3n los explica en la l\u00ed\u00adnea de las antiguas biograf\u00ed\u00adas utilizadas como por los evangelistas. El punto de referencia ser\u00ed\u00adan las biograf\u00ed\u00adas helenistas de los taumaturgos o de los an\u00e9r. Frente a esta teor\u00ed\u00ada (expuesta modernamente por S. Schulz) es importante se\u00f1alar que no basta aducir un parentesco material de nuestros evangelios con las biograf\u00ed\u00adas mencionadas o vidas de personajes c\u00e9lebres. Se trata de la forma del conjunto. Por otra parte, las obras cl\u00e1sicas presentadas como modelo de nuestros evangelios son posteriores a \u00e9stos (Vielhauer).<br \/>\n) La redacci\u00f3n literario-teol\u00f3gica. \u2014 La teor\u00ed\u00ada redactor surgi\u00f3 como consecuencia del m\u00e9todo de la \u00abhistoria de la redacci\u00f3n: los evangelios son fruto de la elaboraci\u00f3n teol\u00f3gica de sus respectivos autores\u00bb (Marxen). De ah\u00ed\u00ad que el g\u00e9nero literario \u00abevangelio\u00bb sea considerado como una verdadera \u00abcreaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>Frente a las hip\u00f3tesis mencionadas y a la afirmaci\u00f3n de que el g\u00e9nero literario \u00abevangelio\u00bb sea una verdadera creaci\u00f3n, debemos tener en cuenta las consideraciones siguientes: evangelios no nacieron de la simple yuxtaposici\u00f3n del material transmitido por la tradici\u00f3n, pero tampoco poder creador de unos autores. Estos se encontraron no s\u00f3lo con el material que les ofrec\u00ed\u00ada la tradici\u00f3n, sino tambi\u00e9n con una limitaci\u00f3n esencial que la misma tradici\u00f3n les impon\u00ed\u00ada: la \u00faltima, que no deb\u00ed\u00adan traspasar, era la muerte y la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, y inicio del que deb\u00ed\u00adan partir se lo impon\u00ed\u00ada tambi\u00e9n la tradici\u00f3n: La uni\u00f3n de Jes\u00fas y de la tradici\u00f3n que \u00e9l origina con el Bautista.<\/p>\n<p>La segunda consideraci\u00f3n importante la formulamos, inicialmente, en forma interrogativa: \u00bfC\u00f3mo pudo nacer una unidad, la que nos ofrecen evangelios, a partir de un pluralismo cristol\u00f3gico tan acentuado? El pluralismo de distintas cristolog\u00ed\u00adas en verdadera competencia mutua entra\u00f1aba una tendencia centr\u00ed\u00adfuga que, de suyo, hubiese llevado a la absoluta atomizaci\u00f3n y deformaci\u00f3n de la tradici\u00f3n de Jes\u00fas. Si esto no ocurri\u00f3, ello fue debido no a un autor determinado \u2014ll\u00e1mese Marcos o como se quiera\u2014, sino a que las fuerzas centr\u00ed\u00adpetas fueron m\u00e1s fuertes que las centr\u00ed\u00adfugas (Vielhauer). Estas fuerzas centr\u00ed\u00adpetas se resumen en la convicci\u00f3n inquebrantable de la identidad del Resucitado con el Jes\u00fas terreno. Y esta convicci\u00f3n hizo que lo que se hallaba \u00ed\u00adcito en los dichos o hechos de Jes\u00fas fuese por los evangelistas desde la luz de la Pascua y del Esp\u00ed\u00adritu en cuanto iluminador del pasado de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Desde lo dicho anteriormente surge una tercera consideraci\u00f3n: La composici\u00f3n \u00abliteraria\u00bb de los evangelios no aporta una novedad radicalmente nueva, no parte de cero, sino que expl\u00ed\u00adcita y completa que hab\u00ed\u00ada comenzado ya en la tradici\u00f3n oral. La clave de nuestros evangelios est\u00e1 en la vieja afirmaci\u00f3n de que son una historia de la pasi\u00f3n precedida de una larga introducci\u00f3n (M. K\u00e1hler).<\/p>\n<p>Esto quiere decir que la fuerza creadora o estructuradora del material evang\u00e9lico es la muerte y resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas que, proyectada sobre su pasado, lo ilumin\u00f3 descubriendo todo su alcance y significado. Ello explica que, aunque los dichos y hechos de Jes\u00fas hayan sido elaborados y plasmados en los g\u00e9neros y formas literarias comunes en la \u00e9poca, la presentaci\u00f3n global de la vida y actuaci\u00f3n de Jes\u00fas, desde el punto de vista literario, no tenga precedentes a los que haya seguido o imitado. novedad radical se haen la entra\u00f1a misma del evangelio como tal. Los paralelos que puedan aducirse afectan a dichos y hechos de Jes\u00fas -que se cuentan tambi\u00e9n de otros hombres c\u00e9lebres y de taumaturgos importantes-, al material evang\u00e9lico, pero no al evangelio como tal.<\/p>\n<p>8. El evangelio es proclamaci\u00f3n<br \/>\nYa hemos dicho que el motivo determinante en la composici\u00f3n de los evangelios fue la fe. Lo escrito por los evangelistas ten\u00ed\u00ada la finalidad de llevar a sus lectores a la fe en Jes\u00fas como Mes\u00ed\u00adas e Hijo de Dios (Jn 20, 30-31). Es esencial al car\u00e1cter y naturaleza singulares del evangelio ser \u00f3n de lo hecho por Dios en Cristo para salvaci\u00f3n del hombre. El Vaticano II lo dice as\u00ed\u00ad: \u00abConservando el estilo de la proclamaci\u00f3n\u00bb (Dei Verbum, 19).<\/p>\n<p>Para el ap\u00f3stol Pablo, el evangelio se centra en el acontecimiento esencial cristiano, la muerte y resurrecci\u00f3n de Cristo: \u00abOs recuerdo, hermanos, el \u00abevangelio\u00bb que os prediqu\u00e9, que recibisteis y en el que hab\u00e9is perseverado, por el cual tambi\u00e9n ser\u00e9is salvados si lo reten\u00e9is tal cual os lo anunci\u00e9, a no ser que hay\u00e1is cre\u00ed\u00addo en vano. Porque os he transmitido \u00aben primer lugar\u00bb -el entrecomillado debe ser entendido no en el sentido cronol\u00f3gico de lo primero, sino en el sentido ponderativo de \u00ablo m\u00e1s importante\u00bb- lo que, a mi vez, recib\u00ed\u00ad: Que Cristo muri\u00f3 por nuestros pecados seg\u00fan las Escrituras, que fue sepultado, que resucit\u00f3 al tercer d\u00ed\u00ada seg\u00fan las Escrituras, que se apareci\u00f3 a Pedro y luego a los Doce&#8230;\u00bb (1 Cor 15, 1-5). Seg\u00fan este texto citado del Ap\u00f3stol el evangelio es acontecimiento fundamental cristiano, que gira en torno a la muerte y resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, no en torno a uno o a unos libros.<\/p>\n<p>Esta presentaci\u00f3n del evangelio supone que han ca\u00ed\u00addo por tierra todos los privilegios y fronteras de separaci\u00f3n. Se trata de una posibilidad concedida a todo el mundo, sin ninguna clase de acepci\u00f3n de personas. Precisamente por eso, la palabra \u00abevangelio\u00bb, por su misma naturaleza m\u00e1s espec\u00ed\u00adfica, no pod\u00ed\u00ada ser utilizada en plural. No hay m\u00e1s que un evangelio (Gal 1, 16). Lo \u00fanico permitido ser\u00e1 a\u00f1adir alguna precisi\u00f3n que indique, o bien su origen (el evangelio \u00abde Dios\u00bb) o bien su objeto-contenido (el evangelio de \u00abJesucristo\u00bb). Y ello es as\u00ed\u00ad porque el evangelio es esencialmente \u00f3n: Anuncio del acto salvador de Dios en la misi\u00f3n, muerte y resurrecci\u00f3n de su Hijo, que debe ser aceptado en la fe.<\/p>\n<p>Una proclamaci\u00f3n o anuncio como la contenida en el evangelio se escapa de las manos, se sale de la esfera del control humano, se sit\u00faa en el terreno de lo inalcanzable. \u00bfEs posible aceptarla racionalmente? \u00bfPuede uno fiarse de semejante anuncio? La respuesta positiva se justifica por las razones siguientes:.<\/p>\n<p>a) El acontecimiento trascendente, sobrenatural -que se halla expresado en los dos art\u00ed\u00adculos de la proclamaci\u00f3n- est\u00e1 profundamente enraizado en nuestra historia. Tanto la muerte como la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas se hallan autenticadas por la sepultura y por las apariciones. Y \u00fanicamente con esta intenci\u00f3n son mencionadas por el Ap\u00f3stol. T\u00e9ngase en cuenta que ni la sepultura ni las apariciones tienen valor alguno salv\u00ed\u00adfico.<\/p>\n<p>b) Los evangelios nos proporcionan el cuadro hist\u00f3rico y cronol\u00f3gico en que tuvieron lugar los acontecimientos anunciados en dicha proclamaci\u00f3n. (Para una comprensi\u00f3n m\u00e1s profunda remitimos a la entrada \u00abHistoricidad de los evangelios\u00bb). Digamos de momento que el objeto de la proclamaci\u00f3n cristiana no es algo atemporal, ahist\u00f3rico o mitol\u00f3gico. Los acontecimientos tuvieron como protagonista a Jes\u00fas de Nazaret, que vivi\u00f3 en un tiempo concreto &#8216;y en un lugar conocido, en un contexto hist\u00f3rico-cultural bien preciso; condicionado por unas costumbres y creencias que no siempre comparti\u00f3; vigilado muy de cerca por unos testigos que, posteriormente, depondr\u00ed\u00adan a su favor o en su contra.<\/p>\n<p>c) El ap\u00f3stol Pablo constata el contenido hist\u00f3rico de la proclamaci\u00f3n cristiana llam\u00e1ndola palabra de la cruz (1 Cor 1, 18ss). Y con ello no pretend\u00ed\u00ada provocar la compasi\u00f3n hacia un hombre que no hab\u00ed\u00ada merecido tal suerte ni la indignaci\u00f3n frente a los responsables inmediatos de la misma. Muchos hombres mor\u00ed\u00adan entonces as\u00ed\u00ad. \u00bfQu\u00e9 inter\u00e9s pod\u00ed\u00ada suscitar uno m\u00e1s en la lista numerosa de los eliminados tan violentamente? Por otra parte, \u00bfc\u00f3mo pod\u00ed\u00ada ser cre\u00ed\u00adble que la buena nueva de la salud estuviese vinculada a un hombre que corri\u00f3 tal suerte?<br \/>\nd) Si Pablo habla de palabra de la cruz es para que el mundo entienda que la acci\u00f3n salvadora de Dios en Cristo fue algo hist\u00f3rico y concreto; era como el manifiesto de Dios presentado ante sus ojos (Gal 3, 1). Y si Pablo no parece interesarse por los acontecimientos concretos de la vida de Jes\u00fas (no menciona su predicaci\u00f3n sobre el Reino, ni sus expulsiones de demonios, ni sus milagros, ni sus discursos, ni sus par\u00e1bolas, ni sus discusiones con los escribas y fariseos&#8230;) no es porque, para \u00e9l, carezcan de importancia, sino porque prefiere destacar lo esencial, para que \u00ablos \u00e1rboles no impidan ver el bosque\u00bb. Por eso concentra la proclamaci\u00f3n en la muerte, resurrecci\u00f3n y exaltaci\u00f3n de Cristo.<\/p>\n<p>e) El hecho cristiano, en sus aspectos controlables, no se fragu\u00f3 en la clandestinidad, sino a la luz p\u00fablica. Cuando a Jes\u00fas le interrogan en su proceso, \u00e9l afirma que ha hablado p\u00fablicamente (Jn 18, 20), y este aspecto de no tener nada que ocultar lo destaca tambi\u00e9n el ap\u00f3stol Pablo en su defensa ante el rey Agripa: \u00abBien enterado de estas cosas est\u00e1 el rey, ante quien hablo con confianza; no creo que se le oculte nada, pues \u00abno han pasado en un rinc\u00f3n\u00bb (Hch 26, 26).<\/p>\n<p>f) Es \u00f3n todo el ser y el quehacer de Jes\u00fas, desde su concepci\u00f3n hasta la resurrecci\u00f3n: el anuncio del Reino y la inauguraci\u00f3n del mismo, la explicaci\u00f3n de su contenido y exigencias, las escenificaciones en im\u00e1genes, par\u00e1bolas, discursos, ense\u00f1anzas, milagros, sentencias, palabras y hechos. Todo el hecho de Jes\u00fas tan profundamente enraizado en nuestra historia es la personificaci\u00f3n visible de la proclamaci\u00f3n de la misi\u00f3n que el Padre le hab\u00ed\u00ada encomendado.<\/p>\n<p>9. Cristalizaci\u00f3n de la fe cristiana<br \/>\nCuando los evangelios fueron puestos por escrito, el evangelio ten\u00ed\u00ada tras de s\u00ed\u00ad una larga historia: una historia de, al menos, cuarenta a\u00f1os. En este per\u00ed\u00adodo se hab\u00ed\u00ada recordado lo que Jes\u00fas hab\u00ed\u00ada dicho y hecho, se hab\u00ed\u00ada interpretado el hecho de Jes\u00fas a la luz del A. T., se hab\u00ed\u00adan deducido las exigencias morales que tal hecho impon\u00ed\u00ada, se hab\u00ed\u00adan hecho las inevitables adaptaciones exigidas por los nuevos partidarios que el cristianismo iba logrando. Fue un tiempo de tan profunda reflexi\u00f3n y maduraci\u00f3n de la fe, que ninguna \u00e9poca posterior en la historia de la Iglesia se le puede comparar. El esquema siguiente, con la consiguiente explicaci\u00f3n, puede ayudarnos a valorarla:<\/p>\n<p>Jes\u00fas (en el origen de la tradici\u00f3n)<br \/>\nevangelio anunciado<br \/>\nAp\u00f3stoles-ministros de la palabra<br \/>\nevangelio transmitido<br \/>\nComunidades cristianas<br \/>\nevangelio vivido<br \/>\nEvangelios<br \/>\nevangelio escrito<\/p>\n<p>1\u00c2\u00b0) Seg\u00fan este esquema, Jes\u00fas est\u00e1 en el origen de la tradici\u00f3n cristiana. Esta ser\u00ed\u00ada impensable sin \u00e9l. Jes\u00fas anunci\u00f3 el evangelio, la gran noticia, la proximidad-presencia del reino de Dios. Para ello se sirvi\u00f3 de todos los recursos pedag\u00f3gicos conocidos en la \u00e9poca: sentencias, frases cortas, lenguaje directo e indirecto, par\u00e1bolas, alegor\u00ed\u00adas&#8230; Jes\u00fas es el principio, la fuente, la causa \u00faltima originante de la tradici\u00f3n evang\u00e9lica.<\/p>\n<p>2\u00c2\u00b0) Al desaparecer Jes\u00fas entramos en la segunda fase. Ahora son los ap\u00f3stoles-ministros de la palabra los transmisores oficiales de la tradici\u00f3n de Jes\u00fas. Para que hubiese las m\u00e1ximas garant\u00ed\u00adas de la fidelidad requerida en su tarea transmisora se les exige que hayan estado con Jes\u00fas desde el comienzo mismo de su ministerio p\u00fablico, desde la aparici\u00f3n en el Jord\u00e1n a prop\u00f3sito del bautismo de Juan, hasta el momento de su ascensi\u00f3n a los cielos (Hch 1, 15-26). Pero aquellos primeros transmisores de la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas no fueron meros repetidores de sus palabras y hechos; no se limitaron a reproducir como cintas grabadas en un magnet\u00f3fono, de forma mec\u00e1nica, lo que ellos hab\u00ed\u00adan visto y o\u00ed\u00addo. M\u00e1s a\u00fan: en muchos casos ya no hubiesen podido hacerlo, aunque lo hubiesen pretendido. \u00bfQui\u00e9n pod\u00ed\u00ada acordarse de d\u00f3nde y cu\u00e1ndo hab\u00ed\u00ada sido pronunciada tal par\u00e1bola o sentencia? En otros casos, aunque pudiera reproducirse con absoluta fidelidad y literalidad alg\u00fan dicho o hecho de Jes\u00fas, no interesaba hacerlo as\u00ed\u00ad. Porque lo que realmente interesaba era una transmisi\u00f3n fiel, desde luego, pero en funci\u00f3n de unos determinados oyentes con sus necesidades concretas.<\/p>\n<p>La tarea de aquellos primeros transmisores de la tradici\u00f3n evang\u00e9lica estuvo presidida y como determinada por cuatro principios a los que, dentro de su fidelidad, se atuvieron. Son los siguientes:<\/p>\n<p>de selecci\u00f3n. &#8211; La exageraci\u00f3n manifiesta del segundo final del evangelio de Juan (21, 25: no cabr\u00ed\u00adan en el mundo los libros que podr\u00ed\u00adan escribirse recogiendo todo lo transmitido sobre Jes\u00fas) demuestra, al menos, una cosa: la convicci\u00f3n de que Jes\u00fas dijo e hizo muchas m\u00e1s cosas de las que se nos han conservado definitivamente en nuestros evangelios. Por otra parte, la naturaleza misma de los evangelios, nacidos de la fe y para su servicio, exig\u00ed\u00ada una selecci\u00f3n. Todo aquello que pod\u00ed\u00ada tener un gran inter\u00e9s para el historiador o para el soci\u00f3logo carec\u00ed\u00ada o pod\u00ed\u00ada carecer de importancia para los ministros de la palabra. Como es l\u00f3gico, el principio de selecci\u00f3n lleva consigo una valoraci\u00f3n del material seleccionado. Y esta valoraci\u00f3n es ya primera interpretaci\u00f3n.<\/p>\n<p>de s\u00ed\u00adntesis. &#8211; No pod\u00ed\u00ada contarse todo pormenorizadamente. \u00bfQu\u00e9 hubi\u00e9semos ganado con tener narrado con pelos y se\u00f1ales todo lo que ocurri\u00f3 a Jes\u00fas y a los que le segu\u00ed\u00adan durante el per\u00ed\u00adodo de los tres a\u00f1os de actividad? Por supuesto, que nuestra curiosidad quedar\u00ed\u00ada satisfecha. Pero aquellos primeros transmisores de la tradici\u00f3n evang\u00e9lica -y d\u00ed\u00adgase lo mismo de los que la pusieron por escrito en nuestros evangelios- no estuvieron guiados por el principio de satisfacer la curiosidad, sino por el principio del servicio a la fe.<\/p>\n<p>Este principio de la s\u00ed\u00adntesis resulta muy importante cuando se trata de comprender determinados relatos. Pensemos en aquellos que recogen la instituci\u00f3n de la eucarist\u00ed\u00ada (Mc 14, 22-25 y par.). \u00bfCu\u00e1nto tarda en leerse, despacio, el informe sobre lo ocurrido en la \u00faltima cena? Por otra parte, es inevitable preguntarse si en aquella \u00faltima cena no se habl\u00f3 ni se hizo m\u00e1s que lo que nos cuentan los informes recibidos en el N. T. La celebraci\u00f3n de la cena pascual jud\u00ed\u00ada se prolongaba durante horas; hab\u00ed\u00ada incluso un ritual que era obligatorio seguir&#8230;<\/p>\n<p>Lo principal de este principio es que caigamos en la cuenta de que hombres se situados ante un que-hacer interpretativo. Quien hace una s\u00ed\u00adntesis se ve necesariamente obligado a prescindir de todo aquello que no juzga esencial.<\/p>\n<p>de adaptaci\u00f3n. &#8211; Todo aquel acervo inmenso de material que se conservaba sobre Jes\u00fas ten\u00ed\u00ada que ser adaptado a los destinatarios a los que iba dirigido. Un principio sumamente importante. El hombre no se interesa m\u00e1s que por aquello que responde a sus \u00abintereses\u00bb. Los oyentes del mensaje cristiano esperan siempre una respuesta a sus interrogantes. Para ello no se les puede hablar en chino, a no ser que sean chinos. La adaptaci\u00f3n presupone tener en cuenta a los destinatarios con su capacidad de comprensi\u00f3n. Esto significa que, al contar una par\u00e1bola de Jes\u00fas, por ejemplo, no bastaba con reproducirla en todos sus detalles; era necesario suprimir unos y a\u00f1adir otros, para que la par\u00e1bola hablase a aquellos que la escuchaban. Tenemos un buen ejemplo en la par\u00e1bola del banquete nupcial (Mt 22, 1-14 comparada con la misma par\u00e1bola que nos cuenta Lc 14, 16-24. Las diferencias, aparentemente m\u00ed\u00adnimas, son de gran importancia: Mateo habla de un rey; Lucas de un hombre; en Mateo aparecen varios siervos; en Lucas uno s\u00f3lo&#8230; Mateo est\u00e1 haciendo una alegor\u00ed\u00ada del pueblo de Israel; pero este aspecto ni interesaba a los lectores de Lucas ni sab\u00ed\u00adan apreciar las razones justificativas de las diferencias introducidas por Mateo).<\/p>\n<p>principio de la adaptaci\u00f3n tambi\u00e9n colocaba aquellos hombres ante tarea interpretativa. Para ello se hac\u00ed\u00ada necesario introducir cambios, dentro de la estructura fundamental que conservaron intacta, en las palabras, adiciones, omisiones&#8230; motivadas por los destinatarios del mensaje.<\/p>\n<p>de proclamaci\u00f3n. &#8211; Todo lo que era recordado sobre Jes\u00fas deb\u00ed\u00ada adquirir el tono de proclamaci\u00f3n. Al final de una lectura, de un relato, de la presentaci\u00f3n de una escena&#8230; deb\u00ed\u00ada decirse, como actualmente lo hacemos nosotros en las lecturas proclamadas en la celebraci\u00f3n lit\u00fargica, \u00abpalabra de Dios\u00bb. Este era el aspecto que interesaba. Todo deb\u00ed\u00ada ser considerado como predicaci\u00f3n; todo lo que se contaba sobre Jes\u00fas iba ordenado a suscitar la fe en \u00e9l o a robustecerla. El fin de la investigaci\u00f3n llevada a cabo por Lucas era \u00abpara que conozcas la solidez de las ense\u00f1anzas que has recibido\u00bb (Lc 1, 4).<\/p>\n<p>El car\u00e1cter de proclamaci\u00f3n exige que la historia no se transmita por ella misma, sino que est\u00e9 ordenada al kerigma; exige que la historia se vea impregnada por el kerigma; exige que lo en el pasado se en acontecimiento ocurrente, es decir, en algo que sigue ocurriendo y en lo que el oyente o el lector se ve envuelto en una necesaria interpelaci\u00f3n. S\u00f3lo as\u00ed\u00ad puede ser proclamado como palabra de Dios para todos los hombres de todos los tiempos.<\/p>\n<p>3\u00c2\u00b0) Estos cuatro principios, que el Vat. II ha recogido en la constituci\u00f3n Verbum, hoy nos parecen elementales. Pero estas constataciones nos llevan necesariamente a la conclusi\u00f3n siguiente: Los evangelios no nos transmiten las mism\u00ed\u00adsimas palabras de Jes\u00fas. Rara vez podemos llegar a la conclusi\u00f3n de estar ante ellas, ante las verba Jesu. En los evangelios nos encontramos, sin embargo, no s\u00f3lo con el pensamiento de Jes\u00fas, sino con su propia voz.<\/p>\n<p>Como consecuencia de la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas, y de los misioneros an\u00f3nimos que iban surgiendo por todas partes, nalas comunidades cristianas en Palestina y fuera de ella. Comunidades que surg\u00ed\u00adan desde el evangelio. El evangelio se encarnaba en ellas participando de sus problemas e ilumin\u00e1ndolos. Esto hac\u00ed\u00ada que la palabra de Jes\u00fas se actualizase en las vivencias de cada comunidad. Lo que originariamente hab\u00ed\u00ada sido palabra de Jes\u00fas, se convirti\u00f3 en experiencia vivida. Los textos-palabras comenzaron a adquirir distintos niveles de profundidad, que a veces no resulta f\u00e1cil descubrir.<\/p>\n<p>4\u00c2\u00b0) En la \u00faltima etapa de este complicado proceso los evangelios es. Surgieron fundamentalmente como cristalizaci\u00f3n de la fe original y originante de la Iglesia. En ellos desembocan y confluyen los tres estadios anteriores: Jes\u00fas, ap\u00f3stoles-ministros de la palabra, comunidades cristianas. Si no queremos hacer injusticia a este proceso constituyente de nuestros evangelios -ellos son la verdadera Constituci\u00f3n cristiana- no podemos prescindir de ninguno de los anillos que componen esta cadena.<\/p>\n<p>10. Marcha hacia atr\u00e1s<br \/>\nLa reconstrucci\u00f3n del pasado, del pasado de Jes\u00fas, comenz\u00f3 a interesar por el presente, por el presente de Jes\u00fas. Jes\u00fas viv\u00ed\u00ada. Se hab\u00ed\u00ada hecho presente entre los suyos. Y esta presencia viva, con la consiguiente actualizaci\u00f3n de las promesas, esperanzas y exigencias, hizo que los suyos evocasen y recogiesen todo el pasado que pod\u00ed\u00ada interesar a las sucesivas comunidades cristianas.<\/p>\n<p>Lo que hemos titulado como \u00abMarcha hacia atr\u00e1s\u00bb hace referencia a la evoca\u00f3n de las actitudes de Jes\u00fas. Al hombre no se le da todo resuelto. A ning\u00fan hombre. El mismo Jes\u00fas de Nazaret tuvo que reflexionar seriamente y decidir personalmente lo que era m\u00e1s conveniente y m\u00e1s conforme con la voluntad de su Padre en los distintos terrenos en los que ten\u00ed\u00ada que moverse: c\u00f3mo enfocar su mesianismo, qu\u00e9 clase de hombres elegir para llevar a cabo su misi\u00f3n, forma de enjuciar el Reino, relaciones sociales&#8230;<\/p>\n<p>Por mucho que se multipliquen las previsiones y regulaciones de la vida, siempre quedan zonas libres en las que al hombre se le brinda la oportunidad de una decisi\u00f3n personal y responsable. La situaci\u00f3n del cristiano debe ser encuadrada dentro de este mismo contexto socio-cultural. \u00bfC\u00f3mo actuar cuando falta la ley o la previsi\u00f3n? Este interrogante \u00fanicamente puede ser respondido adecuadamente recurriendo a los grandes principios cristianos. Si Jes\u00fas de se manifestado, directa indirectamente, sobre los problemas que el cristiano tiene que resolver, miel sobre . Su actitud ser\u00ed\u00ada normativa para quien tiene que decidirse en ese o en an\u00e1logos casos.<\/p>\n<p>Exactamente eso fue lo que hicieron aquellos primeros cristianos. Sus m\u00faltiples problemas -pensemos que ellos part\u00ed\u00adan pr\u00e1cticamente de cero, sin poder recurrir a un cuerpo de doctrina cristiana o al magisterio de la Iglesia- deb\u00ed\u00adan ser resueltos desde los grandes principios implicados en el acontecimiento salv\u00ed\u00adfico: la muerte y la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas. Pero \u00bfy si Jes\u00fas hab\u00ed\u00ada tenido an\u00e1logos problemas que resolver y se hab\u00ed\u00ada manifestado sobre el modo de hacerlo? Esta necesidad, impuesta por las exigencias de la vida misma, fue una de las razones m\u00e1s importantes que impuls\u00f3 a aquella primera generaci\u00f3n cristiana a investigar y recordar las actitudes de Jes\u00fas. A modo de ejemplo mencionemos los siguientes interrogantes:<\/p>\n<p>a) \u00bfQu\u00e9 hab\u00ed\u00ada mantenido Jes\u00fas ante la venida del reino de Dios, que era la cuesti\u00f3n de m\u00e1xima preocupaci\u00f3n entre los doctores de su tiempo? Para contestar el interrogante era imprescindible consultar a los testigos inmediatos de su predicaci\u00f3n, a aquellos que lo hab\u00ed\u00adan acompa\u00f1ado desde el principio. Ellos contaban. Contaban las par\u00e1bolas o\u00ed\u00addas al Maestro, y que ten\u00ed\u00adan como punto de referencia y centro de gravedad el reino de Dios.<\/p>\n<p>b) \u00bfSe hab\u00ed\u00ada manifestado Jes\u00fas alguna vez en relaci\u00f3n con el gran tema, y no menor problema, la ley jud\u00ed\u00ada y su obligatoriedad? \u00bfQu\u00e9 pensaba el Maestro sobre aquellas minucias legales, en las que se hab\u00ed\u00ada centrado la perfecci\u00f3n y la justicia, seg\u00fan los dirigentes espirituales del juda\u00ed\u00adsmo? Claro que ellos lo recordaban. Nadie hubiese podido olvidarlo. Sencillamente porque su ense\u00f1anza sobre este particular hab\u00ed\u00ada sido aut\u00e9nticamente revolucionaria. Como la de aquel d\u00ed\u00ada que, en plena discusi\u00f3n, hab\u00ed\u00ada afirmado terminantemente que \u00abel s\u00e1bado hab\u00ed\u00ada sido hecho para el hombre y no el hombre para el s\u00e1bado\u00bb (Mc 2, 27). Falt\u00f3 muy poco para llegar a las manos. Y esto, que a nosotros hoy nos parece una cuesti\u00f3n trivial, era lo m\u00e1s importante. Era y sigue siendo. Porque, en el fondo, lo que se abordaba era la primac\u00ed\u00ada del hombre o de la ley. El pronunciamiento de Jes\u00fas fue considerado como una afirmaci\u00f3n blasfema por parte de los dirigentes espirituales de su tiempo. Y, sin embargo, era la afirmaci\u00f3n liberadora para todo hombre de buena voluntad. \u00bfPod\u00ed\u00ada olvidarse aquella discusi\u00f3n y la sentencia de Jes\u00fas, que hizo rasgar las vestiduras a los vigilantes de la ortodoxia?<br \/>\nc) \u00bfSe hab\u00ed\u00ada despegado Jes\u00fas de una tradici\u00f3n inmovilista e inmovilizante? Cuanto dec\u00ed\u00ada o hac\u00ed\u00ada, \u00bften\u00ed\u00ada que estar rubricado por alg\u00fan texto del A. T. o por alguna de las m\u00faltiples afirmaciones recogidas en una tradici\u00f3n, que aumentaba cada d\u00ed\u00ada hasta sofocar el Esp\u00ed\u00adritu? Ni mucho menos. Se de su , porque ense\u00f1aba quien tiene autoridad, y no como los escribas (Mc 1, 27). All\u00ed\u00ad hab\u00ed\u00ada creatividad. Se ve\u00ed\u00ada iniciativa. Y es que Jes\u00fas quer\u00ed\u00ada ense\u00f1ar al hombre, a todo hombre, que es necesario aprender a reaccionar ante situaciones nuevas sin una excesiva vinculaci\u00f3n a la letra muerta.<\/p>\n<p>Jes\u00fas exig\u00ed\u00ada ver el esp\u00ed\u00adritu en acci\u00f3n, m\u00e1s all\u00e1 de la letra muerta. Era otra gran novedad. Los que oyeron a Jes\u00fas no pod\u00ed\u00adan olvidar esto. El hab\u00ed\u00ada sabido colocar al hombre en el centro de todo inter\u00e9s; hab\u00ed\u00ada condenado la idolatr\u00ed\u00ada de la ley y su absolutizaci\u00f3n. Esto no puede olvidarse f\u00e1cilmente, sobre todo cuando uno vive en una sociedad legalista, en la que puede verse esclavizado por las exigencias de la ley.<\/p>\n<p>La religi\u00f3n que, por principio, tiene que ser liberadora, se hab\u00ed\u00ada convertido en un tirano insoportable. Recordemos las palabras de Pedro en el concilio de Jerusal\u00e9n (Hch 15, 10). La actitud de Jes\u00fas y su ense\u00f1anza hab\u00ed\u00ada devuelto su verdadero rostro a la religi\u00f3n. \u00bfPod\u00ed\u00ada olvidarse este aspecto de Jes\u00fas? Ante los problemas que la ley planteaba a diario, entonces m\u00e1s que ahora, \u00bfes pensable que no se recordase esta actitud y ense\u00f1anza de Jes\u00fas?<br \/>\nd) \u00bfQu\u00e9 actitud tomar ante unas pr\u00e1cticas seculares determinantes de la vida, con el correspondiente e inapelable etiquetamiento, que marcaba a unos como buenos y a otros como malos? \u00bfPodr\u00ed\u00adan aquellas pr\u00e1cticas, sin m\u00e1s, seguir siendo consideradas como el principio \u00faltimo de discernimiento entre buenos y malos? Cierto que Jes\u00fas no hab\u00ed\u00ada rechazado aquellas pr\u00e1cticas \u00abpiadosas\u00bb. M\u00e1s a\u00fan: hab\u00ed\u00ada insistido con todas sus fuerzas en la necesidad de la oraci\u00f3n, del ayuno, la limosna, la conversi\u00f3n, la penitencia&#8230;, pero todo ello hab\u00ed\u00ada sido enfocado desde principios fundamentales, desde unas perspectivas completamente nuevas y verdaderamente atractivas, no desde una casu\u00ed\u00adstica minimista ni desde un ego\u00ed\u00adsmo m\u00e1gico.<\/p>\n<p>e) Se pod\u00ed\u00ada incluso calcular que aquella vida singular y extraordinaria no iba a terminar normalmente. Resultaba excesivamente mortificante para las clases dirigentes. Decepcionante para aquellos que hab\u00ed\u00adan puesto en \u00e9l otra clase de esperanzas. Preocupante para los encargados de mantener inalterable el orden&#8230; Aquellos cristianos de primera hora comenzaron a evocar y coleccionar todos los detalles posibles sobre los incidentes de los \u00faltimos d\u00ed\u00adas de la vida de Jes\u00fas, sobre el proceso o apariencia del mismo al que hab\u00ed\u00ada sido sometido, sobre su pasi\u00f3n y muerte. \u00bfPodr\u00ed\u00ada pensarse honradamente y con l\u00f3gica que estos detalles tan importantes no lograron despertar el inter\u00e9s de aquellos cristianos de primera hora y que las inquietudes sobre el particular comenzaron a surgir a partir del a\u00f1o 70? (Es una de las afirmaciones de la \u00abhistoria de las formas\u00bb). A nosotros nos parece incre\u00ed\u00adble.<\/p>\n<p>Esta marcha hacia atr\u00e1s o esta evocaci\u00f3n de las actitudes de Jes\u00fas puede ser representada gr\u00e1ficamente en el esquema siguiente:<\/p>\n<p>El gr\u00e1fico presenta, mirando de derecha a izquierda, lo que indica el t\u00ed\u00adtulo \u00abMarcha hacia atr\u00e1s\u00bb. El inter\u00e9s actual y supremo era el kerigma: la muerte y resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, con todo lo que dicho anuncio significaba.<\/p>\n<p>El primer int\u00e9rprete del kerigma -nos referimos a la interpretaci\u00f3n escrita- fue Marcos. Fue un aut\u00e9ntico genio, el creador del g\u00e9nero literario llamado \u00abevangelio\u00bb. El recogi\u00f3 las distintas tradiciones que circulaban por las Iglesias que \u00e9l conoc\u00ed\u00ada y las interpret\u00f3, viendo en ellas una \u00abepifan\u00ed\u00ada\u00bb secreta de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Mateo utiliza a Marcos y lo incorpora, pr\u00e1cticamente en su totalidad, a su evangelio. Hace, adem\u00e1s, una notable ampliaci\u00f3n, a\u00f1adiendo mucha materia desconocida por Marcos, por ejemplo, el evangelio de la infancia, el serm\u00f3n de la monta\u00f1a.<\/p>\n<p>El tercer relator es Lucas. Tambi\u00e9n \u00e9l tiene delante a Marcos, y, lo mismo que Mateo, lo incorpora, pr\u00e1cticamente en su totalidad a su evangelio. Pero, adem\u00e1s, lo ampl\u00ed\u00ada incluso en mayor proporci\u00f3n que Mateo: la anunciaci\u00f3n del \u00e1ngel a Mar\u00ed\u00ada, las par\u00e1bolas de la misericordia, del publicano y el fariseo, del juez inicuo y la viuda&#8230; son simplemente unos buenos ejemplos.<\/p>\n<p>A fines del siglo 1 aparece en escena el cuarto evangelio, que no depende de Marcos ni de ninguno de los sin\u00f3pticos. Es independiente. Tiene su propia materia y tradiciones singulares. Representa una tradici\u00f3n aut\u00f3noma. Desde ellos nos ofrece una interpretaci\u00f3n distinta y m\u00e1s rica de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>BIBL. \u2014 G. BORNKAMM, Jes\u00fas Nazaret, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca, 1975; O. CULLMANN, Nuevo Testamento, Taurus, Madrid, 1971; J. HUBY, evangelio y los evangelios, Pax, San Sebast\u00ed\u00ad\u00e1n, 1944; J. DELORME, los evangelios a jes\u00fas, Mensajero, Bilbao, 1973; J. GNILKA, \u00fas de Nazaret. Mensaje e Historia, Herder, 1993.<\/p>\n<p>Ramos<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>DJN \u00c2\u00a0 SUMARIO: . Duplicidad desconcertante del t\u00ed\u00adtulo. &#8211; 2. El evangelio sin los evangelios. &#8211; 3. Conexi\u00f3n entre el evangelio y los evangelios. &#8211; 4. Los evangelios desde el evangelio. &#8211; 5. La resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas y los evangelios. &#8211; 6. Los evangelios situados en el campo literario. &#8211; 7. Independencia del m\u00f3dulo literario. &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/evangelio-el-y-evangelios-los\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abEVANGELIO (EL) Y EVANGELIOS (LOS)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-15564","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15564","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=15564"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15564\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=15564"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=15564"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=15564"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}