{"id":15572,"date":"2016-02-05T10:08:28","date_gmt":"2016-02-05T15:08:28","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/fariseo-y-publicano-parabola-del\/"},"modified":"2016-02-05T10:08:28","modified_gmt":"2016-02-05T15:08:28","slug":"fariseo-y-publicano-parabola-del","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/fariseo-y-publicano-parabola-del\/","title":{"rendered":"FARISEO Y PUBLICANO (PARABOLA DEL)"},"content":{"rendered":"<p>DJN<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nSUMARIO: . Los actores. -2. La oraci\u00f3n del fariseo. -3. oraci\u00f3n del publicano. -4. Declaraci\u00f3n de Cristo. &#8211; 5. La conclusi\u00f3n de v. 14b.<\/p>\n<p>La par\u00e1bola del fariseo y publicano -una narraci\u00f3n ejemplar- pone tambi\u00e9n de relieve el rechazo de los dirigentes religiosos de Israel y la acogida de los pecadores, aunque desde una perspectiva peculiar: el hombre no puede hablar de derechos ante Dios. La misericordia divina se derrama generosamente sobre la reconocida miseria humana. Como ocurri\u00f3 en el caso del hijo pr\u00f3digo. Pero en la par\u00e1bola del fariseo y el publicano esta verdad aparece todav\u00ed\u00ada con mayor claridad.<\/p>\n<p>1. actores<br \/>\nRepresentan las dos clases de personas m\u00e1s contrarias y opuestas del juda\u00ed\u00adsmo del tiempo de Cristo.<\/p>\n<p>* fariseo. Los fariseos constitu\u00ed\u00adan el grupo religioso m\u00e1s observador de las prescripciones de la ley. Aparec\u00ed\u00adan como justos y daban impresi\u00f3n de una religiosidad seria. Pero ten\u00ed\u00adan, entre otros fallos, el de la autosuficiencia en orden a la salvaci\u00f3n. Cre\u00ed\u00adan que con sus obras merec\u00ed\u00adan la justificaci\u00f3n. Esta ven\u00ed\u00ada a ser como salario debido en justicia a las mismas.<\/p>\n<p>* publicano. Los publicanos eran recaudadores de impuestos, al servicio del odiado poder extranjero. Eran gentes \u00e1vidas de dinero. Aunque exist\u00ed\u00ada una tarifa estatal, ellos se las arreglaban para gravar a los contribuyentes con tarifas superiores. Era esto tan corriente que todo publicano era considerado sin m\u00e1s como un pecador. Eran tenidos por ladrones. El Talmud los considera como gente despreciable, con quienes todo era l\u00ed\u00adcito, incluso despellejarlos, pues lo merec\u00ed\u00adan.<\/p>\n<p>. La oraci\u00f3n del fariseo<br \/>\nEl fariseo hace una oraci\u00f3n que en s\u00ed\u00ad considerada nada tiene de reprochable. Se ha querido ver a veces una manifestaci\u00f3n de soberbia en el hecho de que ore de pie, sin fundamento alguno: los jud\u00ed\u00ados oraban de pie, y tambi\u00e9n el publicano ora de esa forma. Su oraci\u00f3n es una oraci\u00f3n de acci\u00f3n de gracias, no una interesada oraci\u00f3n de petici\u00f3n, por los beneficios que \u00e9l ha recibido: un singular conocimiento de la ley que le permite cumplirla hasta en sus m\u00ed\u00adnimos detalles. Lo \u00fanico reprochable ser\u00ed\u00ada la complacencia en s\u00ed\u00ad mismo con que la hace y un cierto aire de desprecio hacia los no tan favorecidos como \u00e9l.<\/p>\n<p>&#8211; A\u00f1ade, a la exclusi\u00f3n de pecado, m\u00e9ritos especiales derivados del ayuno y de los diezmos. El ayuno era obligatorio solamente una vez al a\u00f1o, el d\u00ed\u00ada de la expiaci\u00f3n (Lev 16,22s). El, como los fariseos m\u00e1s celosos, ayunaban dos veces por semana. Y el ayuno supon\u00ed\u00ada sacrificio: no se pod\u00ed\u00ada comer ni beber durante el d\u00ed\u00ada. El se consideraba hombre justo que no necesitaba de purificaci\u00f3n, pero era miembro de un pueblo pecador y lo ofrec\u00ed\u00ada para expiar los pecados del mismo y evitar la ira de Dios sobre \u00e9l. Pagaba, adem\u00e1s, el diezmo de cuanto compraba. Esta prescrito el pago del diezmo del trigo, del aceite y del vino a los productores de estos frutos. Pero los fariseos, por si \u00e9stos no lo hab\u00ed\u00adan pagado, ofrec\u00ed\u00adan el diezmo de su compra para tener seguridad de no haber infringido la ley ni siquiera inconscientemente. Pagaban, adem\u00e1s, el diezmo de las legumbres y hortalizas. Cristo los acusar\u00e1 de preocuparse de pagar el diezmo hasta de la menta, el aneto y el comino -plantas insignificantes- y descuidar lo que es m\u00e1s importante en la Ley: la justicia, la misericordia y la fe. Esto es lo que hay que practicar, les dice, sin descuidar aquello (Mt 23,23).<\/p>\n<p>&#8211; Jesucristo no hace una caricatura del farise\u00ed\u00adsmo, sino que presenta la realidad. Oraciones similares encontramos en los escritos jud\u00ed\u00ados. El Talmud recoge una oraci\u00f3n del rabino Nejunya ben Hakana del s. 1, solamente unos a\u00f1os despu\u00e9s de Cristo: \u00abTe doy gracias, Se\u00f1or Dios m\u00ed\u00ado, porque me has dado parte entre aquellos que se sientan en la casa de la ense\u00f1anza y no entre los que se sientan en los rincones de las calles; pues yo me pongo en camino pronto y ellos se ponen en camino pronto: yo me encamino pronto a las obras de la ley y ellos se encaminan pronto a cosas vanas. Yo me fatigo y ellos se fatigan: yo me fatigo y recibo la recompensa, y ellos se fatigan y no reciben. Yo corro y ellos corren: yo corro hacia la vida del mundo futuro y ellos corren a la fosa de la perdici\u00f3n\u00bb (Ber. 28b).<\/p>\n<p>&#8211; El publicano entra en el Templo, pero se queda casi a la puerta. No se atreve a levantar los ojos al cielo, ni alza los brazos en actitud de oraci\u00f3n, como hac\u00ed\u00adan los jud\u00ed\u00ados. El no tiene, como el fariseo, m\u00e9ritos en los que poder confiar. Ni, como \u00e9ste, puede establecer comparaci\u00f3n con otros m\u00e1s pecadores.<\/p>\n<p>&#8211; Su situaci\u00f3n, respecto a la justificaci\u00f3n por las obras que profesan los jud\u00ed\u00ados, era realmente desesperada, personalmente y en relaci\u00f3n a su familia. Para poder acceder a la justificaci\u00f3n, tendr\u00ed\u00ada que renunciar a su profesi\u00f3n pecadora y devolver cuanto hab\u00ed\u00ada robado m\u00e1s una quinta parte de ello. A \u00e9l no le queda m\u00e1s que una soluci\u00f3n: abandonarse a Dios y esperar de \u00e9l su misericordia. Esa es su actitud. Y su oraci\u00f3n recuerda el Sal 50,13: \u00abNo me rechaces lejos de tu rostro\u00bb, es decir: ten compasi\u00f3n de m\u00ed\u00ad que soy pecador. El v. 19 dir\u00e1 despu\u00e9s: \u00abDios quiere el sacrificio de un esp\u00ed\u00adritu contrito, un coraz\u00f3n contrito y humillado, oh Dios, no lo desprecias\u00bb.<\/p>\n<p>4. \u00f3n de Cristo<br \/>\n\u00abOs digo que \u00e9ste (el publicano) baj\u00f3 a su casa justificado y aqu\u00e9l (el fariseo) no\u00bb (v. 14a). El juicio de Jes\u00fas est\u00e1 en abierta oposici\u00f3n con lo que pensaba el fariseo.<\/p>\n<p>&#8211; El no sali\u00f3 justificado. \u00bfQu\u00e9 hab\u00ed\u00ada de malo en su actitud? Algo muy grave. Su autosuficiencia ante Dios. Cre\u00ed\u00ada que le bastaban sus obras para obtener la salvaci\u00f3n, que Dios era deudor de ellas, que la justificaci\u00f3n le era debida en estricta justicia (doctrina de la justificaci\u00f3n por las obras de la Ley que impugnar\u00e1 vigorosamente el ap\u00f3stol San Pablo, sobre todo en Rom y G\u00e1l). No tiene conciencia de que \u00e9l, como todo hombre, es pecador y que no puede obtener por s\u00ed\u00ad mismo el don sobrenatural de la gracia. Lo que critica Cristo no es al fariseo como persona, sino que desenmascara una doctrina que no reconoce la gratuidad plena y absoluta de la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El , por el contrario, sali\u00f3 justificado. No hab\u00ed\u00ada puesto su confianza en las obras, como el fariseo, sino que se abandona en las manos de Dios e implora su misericordia, reconoci\u00e9ndose pecador. Procede conforme a la doctrina de Cristo de la justificaci\u00f3n por la fe, independientemente de las sobras de la Ley. S\u00f3lo Dios puede salvarnos. El es la causa agente de nuestra justificaci\u00f3n, la gracia santificante su causa formal y la pasi\u00f3n de Cristo la causa meritoria. Nuestra colaboraci\u00f3n es la fe, mera condici\u00f3n, ante la cual Dios, y solamente \u00e9l, justifica.<\/p>\n<p>&#8211; Conviene advertir que \u00abla \u00abjustificaci\u00f3n\u00bb no debe considerarse aqu\u00ed\u00ad en el sentido t\u00e9cnico que el ap\u00f3stol San Pablo da a este t\u00e9rmino. El publicano experiment\u00f3 el agrado y la benevolencia divina; Dios se complaci\u00f3 en \u00e9l; utiliz\u00f3 el medio adecuado para entrar en el \u00e1mbito de la justicia divina, que es su gracia, reconoci\u00e9ndose pecador y acogi\u00e9ndose a su misericordia. El fariseo pensaba err\u00f3neamente haber adquirido todo esto por su propio esfuerzo, sin necesidad de que Dios viniese en su auxilio para introducirle en el mundo de la vida inextinguible\u00bb (F. FERN\u00ed\u0081NDEZ RAMOS, Reino en par\u00e1bolas, Univ. Pontif. Salamanca 1996, 258).<\/p>\n<p>. La conclusi\u00f3n de v. 14b<br \/>\n\u00abPorque todo el que se ensalza ser\u00e1 humillado y todo el que se humilla ser\u00e1 ensalzado\u00bb. Con el v. 9 y 14b, principio y fin del relato, adiciones del evangelista a la par\u00e1bola original de Cristo, Lucas ha llevado a cabo una derivaci\u00f3n de la misma al campo moral: recomendaci\u00f3n de la humildad y condena de la soberbia. En realidad, los fariseos eran orgullosos, consecuencia apenas inevitable de quien conf\u00ed\u00ada en sus obras y se siente superior a los dem\u00e1s. Los publicanos, en cambio, eran humillados y despreciados y las personas que se juzgaban decentes evitaban el trato con ellos. Por lo dem\u00e1s, la recomendaci\u00f3n de la humildad y la condena de la soberbia aparecen con frecuencia en labios de Cristo (Mt 11,29; 23,12; Lc 14,11). -> \u00e1bolas; oraci\u00f3n.<\/p>\n<p>P\u00e9rez<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>DJN \u00c2\u00a0 SUMARIO: . Los actores. -2. La oraci\u00f3n del fariseo. -3. oraci\u00f3n del publicano. -4. Declaraci\u00f3n de Cristo. &#8211; 5. La conclusi\u00f3n de v. 14b. 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