{"id":15576,"date":"2016-02-05T10:08:36","date_gmt":"2016-02-05T15:08:36","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/filiacion-divina-de-jesus\/"},"modified":"2016-02-05T10:08:36","modified_gmt":"2016-02-05T15:08:36","slug":"filiacion-divina-de-jesus","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/filiacion-divina-de-jesus\/","title":{"rendered":"FILIACION DIVINA DE JESUS"},"content":{"rendered":"<p>DJN<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nSUMARIO: . La experiencia religiosa de Jes\u00fas. &#8211; 2. La reticencia de Jes\u00fas. &#8211; 3. Explicaci\u00f3n de la reticencia de Jes\u00fas. &#8211; 4. Manifestaci\u00f3n paulatina del misterio oculto. &#8211; 5. La oraci\u00f3n de Jes\u00fas manifiesta su identidad.<\/p>\n<p>Nosotros sabemos que Jes\u00fas, o mejor, Jesucristo, era Dios. Lo aceptamos as\u00ed\u00ad porque \u00e9sta es la confesi\u00f3n cristiana de nuestra fe. Y nosotros somos creyentes. Sin embargo, esta convicci\u00f3n creyente de nuestro credo no nos impide preguntarnos si lo sab\u00ed\u00ada Jes\u00fas. \u00bfSupo Jes\u00fas que era Dios? \u00bfDesde cu\u00e1ndo? Los interrogantes abiertos encierran una inevitable, ya que parecen inseparables del conocimiento de su identidad. Junto a la limitaci\u00f3n de sus conocimientos, hemos acentuado la claridad de su conciencia mesi\u00e1nica.<\/p>\n<p>Algunos pasajes del N. T. lo llaman Dios (Jn 1,1; Rom 9,5; Tit 2,13; Heb 1, 8-9&#8230;), pero estos textos no resuelven el problema. Son tard\u00ed\u00ados y podr\u00ed\u00adan coincidir con la mentalidad jud\u00ed\u00ada contempor\u00e1nea que, cuando hablaba de Dios, se refer\u00ed\u00ada al Padre que est\u00e1 en los cielos. Por otra parte, aquel que preguntaba si Jes\u00fas era Dios estar\u00ed\u00ada interes\u00e1ndose por saber si Jes\u00fas era el Padre del cielo. Lo que s\u00ed\u00ad debemos tener claro desde el primer momento es que el t\u00e9rmino no puede haber sido aplicado a Jes\u00fas durante su vida terrena: al salir para en camino, lleg\u00f3 uno corriendo que, hincando la rodilla, le pregunt\u00f3: \u00abMaestro bueno, \u00bfqu\u00e9 he de hacer para la vida eterna?\u00bb. Jes\u00fas le dijo: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 me llamas bueno? Nadie es bueno sino s\u00f3lo Dios\u00bb (Mc 10, 17-18).<\/p>\n<p>A partir de la resurrecci\u00f3n y teniendo en cuenta la reflexi\u00f3n profunda y constante sobre Jes\u00fas, pudo haber sido considerado como Dios. Se hab\u00ed\u00ada ampliado su concepto. Y pod\u00ed\u00ada hablarse de Dios no s\u00f3lo como el Padre en el cielo, sino tambi\u00e9n como el Hijo en la tierra.<\/p>\n<p>Lo dicho hasta aqu\u00ed\u00ad, a modo de introducci\u00f3n, no responde a lo que pretend\u00ed\u00adamos que fuese. No se ha abordado directamente el tema. Porque \u00e9ste se halla centrado en la \u00f3n divina de Jes\u00fas y en el momento a partir del cual Jes\u00fas tuvo esta conciencia. El punto adecuado de partida para poder responder a los interrogantes planteados y la complejidad de los mismos lo tenemos en la forma o el modo como Jes\u00fas se dirig\u00ed\u00ada a Dios en su oraci\u00f3n. Nuestra introducci\u00f3n se halla justificada y suficientemente autorizada con el recurso al descubrimiento de J. Jerem\u00ed\u00adas, ampliamente divulgado (J. Jerem\u00ed\u00adas, ).<\/p>\n<p>La conciencia religiosa del Jes\u00fas hist\u00f3rico, conciencia que se expresa en forma totalmente nueva y extraordinaria al llamar a Dios, es tan jubilosa que hace part\u00ed\u00adcipes de esta relaci\u00f3n a los pecadores y publicanos, a los que autorizaba a repetir tal palabra. Este dato, que nos lleva a la entra\u00f1a misma de la conciencia hist\u00f3rica de Jes\u00fas, puede considerarse como el punto central del mensaje neotestamentario. Un estudio sobre el t\u00e9rmino \u00abPadre\u00bb en las oraciones de Jes\u00fas permite concluir que los cinco estratos de la tradici\u00f3n evang\u00e9lica (Mc. Q. Mt. Lc. Jn) concuerdan en atestiguar que Jes\u00fas invoc\u00f3 a Dios como Padre en todas sus plegarias, con la \u00fanica excepci\u00f3n de Mc 15, 34 (= Mt 27, 46), donde el t\u00e9rmino Dios se justifica porque es una cita del Sal 22.<\/p>\n<p>Esta tradici\u00f3n constante muestra c\u00f3mo el uso de la invocaci\u00f3n \u00abPadre\u00bb estaba s\u00f3lidamente arraigado en la tradici\u00f3n de las palabras de Jes\u00fas. Esto constituye ya una novedad, puesto que dirigirse a Dios como Padre no era una pr\u00e1ctica usual en las tradiciones del juda\u00ed\u00adsmo (en todo el A. T. s\u00f3lo quince veces se invoca a Dios con este t\u00e9rmino). Pero un hecho todav\u00ed\u00ada m\u00e1s nuevo es el uso del t\u00e9rmino . En los evangelios aparece una sola vez (Mc 14, 36); sin embargo, J. Jeremias muestra, en un atento an\u00e1lisis, que bajo las oscilaciones vocativas: \u00e1ter, p\u00e1ter mou, ho pat\u00e9r, subyace el t\u00e9rmino arameo .<\/p>\n<p>La invocaci\u00f3n \u00abPadre\u00bb, que se encuentra constantemente en las plegarias de Jes\u00fas, se remonta, pues, en todos los casos a , como en Mc 14,36. Este uso aparece tambi\u00e9n en las comunidades no palestinenses (Rom 15, 8; Gal 4, 6). Y esto lleva a descubrir en dicha palabra la vox de Jes\u00fas. De los datos precedentes se deduce que:<\/p>\n<p>* En el evangelio la conciencia filial de Cristo revela la dimensi\u00f3n nueva de su persona como realidad original, \u00fanica e irreductible a contextos literarios o tradiciones espirituales del tiempo y ambiente jud\u00ed\u00ados.<\/p>\n<p>* Nos hallamos ante una tradici\u00f3n vivida, religiosa, absolutamente nueva. Cuando el A. T. y el juda\u00ed\u00adsmo palestinense llaman a Dios \u00abPadre\u00bb lo hacen en sentido colectivo (Deut 14, 1; Ex 4,23; Jer 31, 9), incluso cuando lo utiliza un individuo (Dios es \u00abPadre de Israel\u00bb). El uso es exclusivo de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>* La novedad del uso introducido por Jes\u00fas reside en dos puntos: no existe parang\u00f3n en el lenguaje religioso del tiempo, permitiendo as\u00ed\u00ad, mediante el criterio de la \u00abdivergencia\u00bb, establecer el dato hist\u00f3rico de la \u00abipssisima vox Jesu\u00bb. El segundo punto exclusivo es que pertenece al lenguaje infantil; con \u00e9l se dirig\u00ed\u00ada el ni\u00f1o balbuceante a su padre; tambi\u00e9n lo utilizaban los hijos mayores. De este modo se expresaba un sentimiento singular de profunda confianza entre el hijo y el padre natural. Con el vocablo , Jes\u00fas manifest\u00f3 la esencia misma de su relaci\u00f3n con Dios. Habl\u00f3 con Dios como el ni\u00f1o habla con su padre, con la misma sencillez, la misma intimidad, el mismo abandono confiado. (M BORDONI, , en \u00abNuevo Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada\u00bb, Cristiandad, 1982, p. 812-814).<\/p>\n<p>El lenguaje singular de Jes\u00fas para dirigirse a Dios le sit\u00faa en el plano de la filiaci\u00f3n divina. No tenemos duda alguna sobre ello. Pero, teniendo en cuenta su naturaleza perfectamente humana, la limitaci\u00f3n innegable en el campo de sus conocimientos, el despertar de su conciencia mesi\u00e1nica, resulta inevitable la pregunta sobre el momento a partir del cual Jes\u00fas tuvo conciencia de su filiaci\u00f3n divina. \u00bfCu\u00e1ndo se sinti\u00f3 Hijo de Dios?<br \/>\nEl \u00abplus\u00bb existente en el subconsciente de Jes\u00fas desde que Dios se expres\u00f3 en su Palabra y \u00e9sta hizo su aparici\u00f3n en nuestra historia en un hombre como nosotros, aflor\u00f3 plenamente a su conciencia cuando cielo se \u00f3, descendi\u00f3 sobre \u00e9l el Esp\u00ed\u00adritu, en forma de paloma, percibi\u00f3 la reveladora que le consideraba y presentaba como el Hijo predilecto en quien el Padre tiene sus complacencias (Mc 1, 10-11: la teofan\u00ed\u00ada que tuvo lugar en el bautismo de Jes\u00fas).<\/p>\n<p>1. La experiencia religiosa de Jes\u00fas<br \/>\nFue en ese momento, el de su bautismo, con la escenificaci\u00f3n apuntada, cuando Jes\u00fas \u00f3 a Dios como Padre. Esto es lo que intentamos exponer en el t\u00ed\u00adtulo del presente apartado. El punto de partida de nuestra exposici\u00f3n es un art\u00ed\u00adculo fundamental de la fe cristiana: la humanidad de Jes\u00fas, \u00abnacido de una mujer\u00bb (Gal 4, 4); \u00abprobado en todo igual que nosotros, menos en el pecado\u00bb (Heb 4, 15); \u00abapareciendo en su porte externo como un hombre cualquiera\u00bb (Fil 2, 7).<\/p>\n<p>Desde esta consideraci\u00f3n esencial de la figura de Jes\u00fas se nos ofrece una v\u00ed\u00ada nueva -nueva por lo poco que ha sido utilizada- para la comprensi\u00f3n de su persona. Vamos a prescindir ahora del culto que le tributamos y de la adoraci\u00f3n que le rendimos por su igualdad con Dios&#8230; Nos acercaremos a \u00e9l, a su persona, a su yo, intentando descubrir su inquietud religiosa que le integr\u00f3 en el grupo de los que acudieron al reclamo penitencial suscitado por la voz del Bautista. Jes\u00fas, en cuanto hombre religioso, tuvo en aquella ocasi\u00f3n una experiencia singular indescriptible. Todos tenemos experiencias religiosas m\u00e1s o menos intensas, \u00ed\u00adntimas y profundas, pero la suya fue \u00fanica.<\/p>\n<p>La experiencia de la paternidad divina domina todo el ministerio p\u00fablico de Jes\u00fas. En \u00e9l la vivendi (la ley determinante de su vida) se antepuso a la docendi (la ley y voz de su magisterio y ense\u00f1anza). La experiencia de su inserci\u00f3n en el misterio de la paternidad divina se inicia en este momento. Antes de \u00e9l s\u00f3lo tenemos base para las conjeturas (excepto el dato ofrecido por Lc 2, 49 sobre Jes\u00fas adolescente, que pertenece al terreno de la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica posterior). Aqu\u00ed\u00ad, en el Jord\u00e1n, con ocasi\u00f3n de su bautismo, Jes\u00fas tuvo la experiencia de ser el Hijo predilecto de Dios. El evangelista se encarga de subrayar que la \u00f3n y la audici\u00f3n la tuvo \u00fanicamente Jes\u00fas. Nadie m\u00e1s. Se supone, pues, que el relato, en \u00faltima instancia, pertenece al campo de los secretos que Jes\u00fas confi\u00f3 a sus disc\u00ed\u00adpulos.<\/p>\n<p>La importancia excepcional de dicha experiencia nos obliga a realizar el esfuerzo preciso para la comprensi\u00f3n de la misma:<\/p>\n<p>a) La escena del bautismo de Jes\u00fas es la coronaci\u00f3n de la acci\u00f3n escatol\u00f3gica de Dios, iniciada con el Bautista y llevada a su culminaci\u00f3n con Jes\u00fas. De ah\u00ed\u00ad que la primitiva comunidad cristiana llamase a Juan el precursor. Lo que distingue a Jes\u00fas de la predicaci\u00f3n del Bautista es que el consumador divino es tambi\u00e9n el hombre Jes\u00fas.<br \/>\nLo que da a Jes\u00fas su sentido y dimensi\u00f3n \u00fanicos es la presencia y la acci\u00f3n de Dios en \u00e9l. El cielo ha roto su silencio, el Esp\u00ed\u00adritu ha vuelto a moverse sobre las aguas y la voz de Dios se ha dejado o\u00ed\u00adr de nuevo. Ha tenido lugar la revelaci\u00f3n que la voz del cielo le ha dirigido present\u00e1ndolo como el Hijo del Padre. Se ha producido la invasi\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu que penetr\u00f3 sus interioridades m\u00e1s profundas. Ha tenido lugar el descubrimiento, la toma de conciencia o el afloramiento al campo de la misma de su peculiar\u00ed\u00adsima relaci\u00f3n con el Padre. Los \u00fanicos protagonistas de la escena son el Padre y el Hijo. Lo \u00fanico interesante es lo que ocurre entre ellos. Lo verdaderamente decisivo es el misterio invisible, hecho visible en Jes\u00fas desde su nueva relaci\u00f3n descubierta, y que sigue siendo invisible para los dem\u00e1s hombres.<\/p>\n<p>b) Aqu\u00ed\u00ad y ahora comienza algo nuevo; se inicia una nueva filiaci\u00f3n entre los hombres a partir de la que se ha hecho realidad en Jes\u00fas; entra en el campo de la experiencia la posibilidad de descubrir al Padre de nuestro Se\u00f1or Jesucristo a trav\u00e9s de la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>Jes\u00fas experimenta a Dios como Padre. Moment\u00e1neamente al menos dicha experiencia significa la constituci\u00f3n de Jes\u00fas en un estado nuevo, en una nueva relaci\u00f3n. Es algo personal, vivencial, existencial. No pertenece al campo acad\u00e9mico, ni a Jes\u00fas se le encomienda traducir su visi\u00f3n y audici\u00f3n a f\u00f3rmulas religiosas doctrinales. Lo verdaderamente importante a partir de ahora no ser\u00e1 tanto lo que Jes\u00fas cuanto lo que Jes\u00fas es. Aunque, precisamente a partir de ahora, ambas cosas ser\u00e1n inseparables.<\/p>\n<p>c) Todas las civilizaciones, culturas y religiones trasladan a sus dioses el nombre o nombres significativos de lo que esperan de ellos, bien sea partiendo de su experiencia o de sus deseos y necesidades. En el cristianismo el nombre divino en el que se concentran todas las esperanzas es Dios Padre. Al llamar a Dios Padre, Jes\u00fas lo presenta como una convicci\u00f3n y experiencia transformantes del sentido y del valor de la vida, creadoras de una paz y de una alegr\u00ed\u00ada nuevas, generadoras de hombres nuevos (al estilo de san Pablo en quien comenz\u00f3 a \u00abvivir\u00bb Cristo); como la suprema realidad en su vida, que se halla dominada y como determinada por la voluntad del Padre; el sentimiento profundo de ver la propia vida construida y construy\u00e9ndose sobre la voluntad del Padre como sobre una roca inconmovible&#8230; Todo ello fue fruto de la experiencia de Dios como Padre.<\/p>\n<p>2. La reticencia de Jes\u00fas<br \/>\nLlama poderosamente la atenci\u00f3n que la experiencia habida por Jes\u00fas sobre el poder transformante de la vida no se convirtiese en el lugar com\u00fan, en centro de gravedad, en el tema obsesivo de su predicaci\u00f3n. Hay que hablar, m\u00e1s bien, de una de Jes\u00fas relaci\u00f3n con la utilizaci\u00f3n del nombre del Padre para presentar a Dios. Ofrecemos a continuaci\u00f3n la estad\u00ed\u00adstica completa sobre el uso de Padre en el N. T., que hemos tomado de Manson:<\/p>\n<p>Designaci\u00f3n de Dios como Padre en los evangelios; cuatro veces en Marcos; ocho o nueve en Q (la fuente com\u00fan de Mateo y Lucas); veintitr\u00e9s en M (textos espec\u00ed\u00adficos de Mateo); seis en L (fuente propia de Lucas) y ciento nueve en Juan. En el resto del N. T. la estad\u00ed\u00adstica nos da el siguiente resultado: tres veces en Hechos; treinta y nueve en las cartas paulinas; tres en las cartas pastorales; dos en Hebreos; tres en la carta de Santiago; tres en la primera de Pedro; una en la segunda de Pedro; diecis\u00e9is en la primera y segunda de Juan; una en Judas y cuatro en el Apocalipsis.<\/p>\n<p>Antes de seguir adelante debemos justificar la desproporci\u00f3n de Mateo y Juan en relaci\u00f3n con los dem\u00e1s bloques:<\/p>\n<p>a) El n\u00famero tan desproporcionado en Mateo -31 veces entre Mt (el evangelio) y M (los textos espec\u00ed\u00adficos de Mateo, que son 23)- obedece a dos razones. La primera surgi\u00f3 de la de la adaptaci\u00f3n-inculturaci\u00f3n. En Mateo la palabra Padre aparece frecuentemente calificada con \u00abceleste, celestial o que est\u00e1 en los cielos\u00bb. Evidentemente, dicho calificativo es sem\u00ed\u00adtico. Ahora bien, este calificativo se introdujo en el juda\u00ed\u00adsmo entre los a\u00f1os 50-80 y adquiri\u00f3 en \u00e9l carta de naturaleza. La necesidad de adaptaci\u00f3n a los destinatarios primeros del evangelio hizo que dicho calificativo fuese canonizado tambi\u00e9n en el cristianismo palestinense. Falta, por el contrario, en el \u00e9tnico-cristianismo, en el evangelio de Juan y en el evangelio copto de Tom\u00e1s. Sin embargo, sobrevivi\u00f3 en el juda\u00ed\u00adsmo.<\/p>\n<p>La segunda obedeci\u00f3 la exigencia catequ\u00e9tica. Y que esto fue as\u00ed\u00ad no es dif\u00ed\u00adcil demostrarlo si tenemos en cuenta que la palabra aparece preferentemente en los discursos o sistematizaciones de Mateo: en el serm\u00f3n de la Monta\u00f1a, en el cap. 6, sobre la contraposici\u00f3n de la devoci\u00f3n cristiana frente a la farisea la emplea nueve veces; cuatro veces en 10, 17-39, el discurso de misi\u00f3n, en lo relativo a las persecuciones; cuatro veces en 18, 10-35, el discurso sobre la verdadera fraternidad, y dentro de las amonestaciones. Este hecho demuestra, al tratarse de sistematizaciones o composiciones propias de Mateo, que la palabra pudo haber estado en otros contextos o haber sido introducido en \u00e9stos.<\/p>\n<p>El crecimiento de la palabra Padre supone la preocupaci\u00f3n catequ\u00e9tica por insertarla reiteradas veces en la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas para que fuese asimilada personalmente por los creyentes. De este modo paternidad de Dios se \u00f3 en el centro de gravedad del mensaje cristiano. A ello contribuy\u00f3 particularmente Mateo. El fundamento para ello lo constituy\u00f3 la oraci\u00f3n, en especial la del Padrenuestro.<\/p>\n<p>b) El cuarto evangelio lleg\u00f3 a la cumbre convirtiendo al \u00abPadre\u00bb en el nombre natural de Dios. La estad\u00ed\u00adstica nos hace descubrir la verdad de esta afirmaci\u00f3n. Las cien veces que llama Padre a Dios y las nueve en las que se dirige a \u00e9l en la oraci\u00f3n llam\u00e1ndolo con este nombre nos excusan de todo comentario. Unicamente, a modo de confirmaci\u00f3n, a\u00f1adir que en la primera y en la segunda carta de Juan &#8211; dentro del mundo jo\u00e1nico, por tanto &#8211; se repite esta designaci\u00f3n 16 veces (frente a este n\u00famero, las 41 veces que aparece en el epistolario paulino resultan una insignificancia).<\/p>\n<p>\u00bfSobre qui\u00e9n puede recaer la responsabilidad honor\u00ed\u00adfica de haber hecho proliferar de tal manera dicha designaci\u00f3n? Aqu\u00ed\u00ad, como en otras cuestiones espec\u00ed\u00adficas del mundo jo\u00e1nico, intervinieron decisivamente dos factores. primero de ellos lo ofrece el libro del Apocalipsis -seguimos movi\u00e9ndonos en el mundo jo\u00e1nico- que pone en labios de Cristo resucitado esta terminolog\u00ed\u00ada: \u00ab&#8230;como yo recib\u00ed\u00ad (el poder) de mi Padre&#8230;\u00bb (Apoc 2, 28). -\u00ab&#8230;confesar\u00e9 su nombre delante de mi Padre y delante de los \u00e1ngeles\u00bb (Apoc 3, 5)-. \u00able har\u00e9 sentarse en mi trono&#8230; y me sent\u00e9 con mi Padre en su trono\u00bb (Apoc 3,21).<\/p>\n<p>Los tres textos se hallan dentro del epistolario apocal\u00ed\u00adptico y se refieren al premio que Cristo otorgar\u00e1 a aquellos que le son fieles. Por otra parte, no puede deso\u00ed\u00adrse en estas palabras del Resucitado el eco de la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas. El premio, concedido por Cristo, se halla en estrecha relaci\u00f3n con el Padre: el creyente, que ha sido fiel, se ver\u00e1 recompensado por Cristo, lo mismo y del mismo modo que \u00e9l lo fue por el Padre.<\/p>\n<p>El segundo factor tiene mayor calado porque debe apoyar la debilidad del anterior. En realidad, sigue abierto el interrogante: \u00bfa trav\u00e9s de qui\u00e9n llegaron al Vidente estas palabras del Resucitado? En \u00faltima instancia, los protagonistas o responsables de esta proliferaci\u00f3n fueron los cristianos. Era ellos los que hablaban en nombre del Se\u00f1or exaltado. Ellos fueron los que influyeron decisivamente en la introducci\u00f3n de Dios como Padre en la transmisi\u00f3n de las palabras de Jes\u00fas. Y lo hicieron, naturalmente, no por iniciativa propia, sino bajo el impulso del Esp\u00ed\u00adritu Santo Par\u00e1clito, una de cuyas misiones m\u00e1s importantes es guiar a los disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas a \u00abla verdad completa\u00bb (Jn 16, 13). Ahora bien, la verdad completa sobre Dios se sintetiza en que es Padre, con todas las implicaciones positivas que tiene la palabra y con la eliminaci\u00f3n de todas las limitaciones m\u00e1s o menos graves inherentes a la paternidad humana.<\/p>\n<p>c) Colocados aparte los evangelios de Mateo y de Juan, el resto de los testigos del N. T., en particular Marcos y Q, expresan reticencia de Jes\u00fas a la que hemos aludido. Las dos fuentes que acabamos de mencionar, Mc y Q, coinciden en que \u00abMi Padre\u00bb, \u00abmi Padre\u00bb o \u00abvuestro Padre\u00bb s\u00f3lo es utilizada por Jes\u00fas o en su oraci\u00f3n personal o en su conversaci\u00f3n con los disc\u00ed\u00adpulos. Y ello tiene lugar despu\u00e9s de la confesi\u00f3n de Pedro en Cesares de Filipo.<\/p>\n<p>El examen de Mateo nos lleva a la misma conclusi\u00f3n. Y la proliferaci\u00f3n de la palabra en su evangelio -aparte de las razones ya aducidas- est\u00e1 en que Mateo, siguiendo su inter\u00e9s por destacar esta designaci\u00f3n de Dios, la utiliza frecuentemente donde el relato paralelo de Lucas emplea otra expresi\u00f3n. Ejemplos: \u00abel Alt\u00ed\u00adsimo\u00bb (Lc 6, 35) se convierte en el paralelo de Mateo en \u00abvuestro Padre que est\u00e1 en los cielos\u00bb (Mt 5, 45); \u00abDios\u00bb (Lc 12, 6) se convierte en el paralelo de Mateo en \u00abvuestro Padre\u00bb (Mt 10, 29); \u00ablos \u00e1ngeles de Dios\u00bb (Lc 12, 2) lo traduce Mateo por \u00abvuestro Padre en el cielo\u00bb (Mt 10, 32).<\/p>\n<p>d) Marcos y Lucas pueden convertirse en controladores de Mateo en esta cuesti\u00f3n. As\u00ed\u00ad ocurre en el caso de Mt 13, 43, que habla del \u00abreino de mi Padre\u00bb y en Mt 26, 29, que habla de beber mi c\u00e1liz en el \u00abreino de mi Padre\u00bb. En Marcos el texto paralelo del segundo citado se habla del \u00abreino de Dios\u00bb (Mc 14, 25). Y esto nos obliga a suponer que tanto el segundo texto como el primero de los mencionados \u00faltimamente por Mateo, por raz\u00f3n de su semejanza, son modificaci\u00f3n editorial de Mateo, que sustituye el \u00abreino de Dios\u00bb por el \u00abreino de mi Padre\u00bb.<\/p>\n<p>Es hermano, hermana y madre de Jes\u00fas \u00bb el que hace la voluntad de mi Padre\u00bb (Mt 12, 40) o \u00abel que hace la voluntad de Dios\u00bb (Mc 3,35). A las pretensiones de los Zebedeos responde Jes\u00fas; sentarse a la derecha o a la izquierda \u00abes para aquellos para quienes est\u00e1 dispuesto (Mc 10, 40: estamos ante un \u00abpasivo divino\u00bb y, por lo tanto, la explicaci\u00f3n del texto nos obligar\u00ed\u00ada a introducir el nombre de Dios: \u00abpara quienes est\u00e1 preparado por Dios\u00bb).<\/p>\n<p>3. Explicaci\u00f3n de la reticencia de Jes\u00fas<br \/>\nDe la consideraci\u00f3n estad\u00ed\u00adstica de la palabra Padre en el N. T. se deduce claramente una conclusi\u00f3n: la frecuencia con que Dios es presentado como Padre en el pensamiento y en la fe cristiana de los or\u00ed\u00adgenes se debe a los otros escritos del N. T. no a los evangelios sin\u00f3pticos. Esto nos obliga a abrir el interrogante siguiente: \u00bfcu\u00e1les son las causas de la proliferaci\u00f3n del t\u00e9rmino en Mateo y en Juan (incluidas las cartas jo\u00e1nicas? Creemos que existen otras causas adem\u00e1s de las ya mencionadas m\u00e1s arriba. El interrogante puede ser contestado desde dos hip\u00f3tesis:<\/p>\n<p>a) Que se trate de una adici\u00f3n debida a la pluma de los autores de dichos documentos que introdujeron la palabra como algo ajeno o extra\u00f1o a la ense\u00f1anza de Jes\u00fas. Pensamos que esta hip\u00f3tesis-explicaci\u00f3n es inaceptable porque, seg\u00fan la totalidad de los escritos del N. T., la paternidad divina pertenece a la ense\u00f1anza genuina de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>b) La segunda posibilidad cuenta con el esfuerzo de dichos autores en orden a poner de relieve la del evangelio. Ellos explicitan, desarrollan, ampl\u00ed\u00adan y profundizan una doctrina fundamental que, en otros documentos, se halla apenas apuntada.<br \/>\nLa proliferaci\u00f3n por parte de unos y la reticencia por parte de los otros crea una tensi\u00f3n que podemos formular as\u00ed\u00ad: Mateo y Juan proclaman que la paternidad divina es una de las claves fundamentales del evangelio; la reticencia por parte de Jes\u00fas, que hacen presumir las fuentes m\u00e1s antiguas, Mc y Q, nos obliga a concluir que \u00fas no habl\u00f3 de Dios como Padre tan frecuentemente como a veces pensa; lo hizo con gran sobriedad; al final de su ministerio y en la ense\u00f1anza confidencial a sus \u00ed\u00adpulos.<\/p>\n<p>c) La reticencia de Jes\u00fas est\u00e1 justificada teniendo en cuenta la profundidad \u00fanica de su experiencia despu\u00e9s de haber sido bautizado por Juan. Jes\u00fas no predic\u00f3 en p\u00fablico la paternidad divina. Esta ense\u00f1anza la reserv\u00f3 a aquellos que, de alguna manera estaban capacitados para captar-la y aceptarla. A ellos se lo explic\u00f3 no con argumentos doctrinales sino habl\u00e1ndoles de Dios Padre como la realidad suprema de su vida captada en su experiencia \u00ed\u00adntima y \u00fanica. Y, adem\u00e1s, ampliando su experiencia personal, por deseo expreso de Dios, a todos los que tienen el coraz\u00f3n abierto, a los \u00abpeque\u00f1uelos-disc\u00ed\u00adpulos\u00bb, para disfrutar de la misma revelaci\u00f3n de Dios. As\u00ed\u00ad nos lo hace patente la exclamaci\u00f3n jubilosa de Jes\u00fas (Mt 11, 25-27 y par.). La confesi\u00f3n de Cesarea de Filipo (Mt 16, 13ss) podr\u00ed\u00ada haber sido la mejor ocasi\u00f3n o el momento m\u00e1s indicado para dicha exclamaci\u00f3n jubilosa, una vez que los disc\u00ed\u00adpulos, personificados en las palabras de Pedro, han comenzado a entrar en el campo de la revelaci\u00f3n que les llegaba a trav\u00e9s de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>d) La experiencia personal de Jes\u00fas al comienzo de su ministerio (Mc 1, 10-11) ha sido comparada con la tenida por los profetas del A. T. La comparaci\u00f3n es interesante, sobre todo, para poner de relieve la superioridad del Profeta (de Jes\u00fas) sobre los profetas:<\/p>\n<p>1\u00c2\u00b0) Los profetas reciben de Dios un mensaje y una misi\u00f3n. Jes\u00fas recibe la certeza de ser el Hijo de Dios.<\/p>\n<p>2\u00c2\u00b0) Los profetas del A. T., en especial Juan, como el \u00faltimo y el m\u00e1s grande de todos, representaban y clausuraban el orden o mundo antiguo de las relaciones entre Dios y el hombre y de los hombres entre s\u00ed\u00ad. Jes\u00fas inicia un nuevo orden de cosas.<\/p>\n<p>3\u00c2\u00b0) En la par\u00e1bola de los vi\u00f1adores existe una clara diferencia entre los siervos, es decir, los profetas y el Hijo (Mc 12, 1-11). El due\u00f1o de la vi\u00f1a espera que respetar\u00e1n a su Hijo. De este modo el Parabolista presenta a Jes\u00fas en una categor\u00ed\u00ada superior a la de los mensajeros.<\/p>\n<p>4\u00c2\u00b0) Uno de los aspectos m\u00e1s impactantes de Jes\u00fas ante sus contempor\u00e1neos fue la autoridad con que hablaba (Mc 1, 22. 27&#8230;). El no se limitaba a utilizar la f\u00f3rmula cl\u00e1sica prof\u00e9tica: \u00abAs\u00ed\u00ad habla Yahv\u00e9\u00bb. Jes\u00fas afirmaba: \u00abAs\u00ed\u00ad hablo yo\u00bb; \u00aben verdad\u00bb (expresi\u00f3n en la que aquel que la utiliza compromete su autoridad al m\u00e1ximo; expresi\u00f3n que \u00fanicamente en el evangelio de Juan aparece duplicada \u00abamen, amen\u00bb, al iniciar una frase) os digo, pero yo os digo!!!\u00bb (ah\u00ed\u00ad est\u00e1n las c\u00e9lebres ant\u00ed\u00adtesis de Mateo en las que, a lo afirmado por los \u00abantiguos\u00bb contrapone de forma contundente su ense\u00f1anza, Mt 5, 21 ss). Esta seguridad de Jes\u00fas se basa en su experiencia espiritual \u00fanica (Manson).<\/p>\n<p>La peculiaridad del lenguaje de Jes\u00fas no s\u00f3lo supera la autoridad de los rabinos, de los escribas, repetidores de las palabras de la Escritura, sino que en ellas se trasluce el poder divino (= exous\u00ed\u00ada) de la persona que las pronuncia. Un poder capaz de vencer al mal y al Maligno en virtud de la presencia de Dios en El, a quien hace presente entre nosotros (J. Delorme). La eficacia de su palabra operante es un signo de la presencia escatol\u00f3gica del reino de Dios y de la extraordinaria categor\u00ed\u00ada de Cristo que anticipa la presencia del reino escatol\u00f3gico. Seg\u00fan nuestro modo com\u00fan de hablar la palabra de Jes\u00fas es una sacramental: anuncia una realidad y, al mismo tiempo, la hace presente o, dicho de otro modo, presencializa aquello que anuncia.<\/p>\n<p>5\u00c2\u00b0) La autoridad de los profetas era delegada, condicionada por el tiempo y el lugar; la del Hijo es absoluta, trasciende el tiempo y el lugar, es permanente. porque de esta misma manera tom\u00f3 el Esp\u00ed\u00adritu posesi\u00f3n de \u00e9l. Esto no significa que Jes\u00fas recibiese un mensaje espiritual que deb\u00ed\u00ada transmitir, como los profetas, sino que en \u00e9l, en su interior, surti\u00f3 la fuente misma de toda inspiraci\u00f3n divina.<\/p>\n<p>4. Manifestaci\u00f3n paulatina del misterio oculto<br \/>\nNo hemos llegado a descubrir la causa \u00faltima de esta actitud silenciosa de Jes\u00fas ante su experiencia maravillosa de la paternidad divina. En su predicaci\u00f3n le ocurri\u00f3 a Jes\u00fas como a Pablo al anunciar el evangelio en Corinto: Se present\u00f3 en Corinto con extremada debilidad, con temor y temblor, sin recurrir a argumentos persuasivos desde la evidencia l\u00f3gica, con esp\u00ed\u00adritu y firmeza, consciente de anunciar una sabidur\u00ed\u00ada que solamente pueden entender los perfectos, la sabidur\u00ed\u00ada misteriosa y santificadora de Dios&#8230; (1 Cor 2, 3-8).<\/p>\n<p>La experiencia de Jes\u00fas y la de Pablo nos resulta m\u00e1s comprensible si partimos de la nuestra como elemental punto de referencia. Las experiencias personales \u00ed\u00adntimas y profundas raras veces son manifestadas al exterior y, cuando lo hacemos, recurrimos al c\u00ed\u00adrculo limitado de nuestra m\u00e1xima confianza. Buscamos la protecci\u00f3n de nuestro secreto que no queremos que sea un \u00absecreto a voces\u00bb. Desde esta experiencia personal intentemos comprender la de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>a) Su experiencia del cielo abierto sobre \u00e9l, del Esp\u00ed\u00adritu que le pose\u00ed\u00ada, y de la palabra que grababa en su interior la entidad de su filiaci\u00f3n \u00fanica no era f\u00e1cilmente expresable. La imaginer\u00ed\u00ada utilizada nos habla claramente de la dificultad para expresar la experiencia habida: apertura del cielo, venida del Esp\u00ed\u00adritu, palabra reveladora. \u00bfSon tres realidades distintas o, m\u00e1s bien, tres im\u00e1genes de la misma realidad? Cuando lo sagrado invade el campo personal levanta como un seto vivo en torno al \u00ablugar\u00bb ocupado; lo rodea de un silencio religioso al par que deja o\u00ed\u00adr la voz sin que se hayan movido siquiera los labios para pronunciarla. Cuando los pensamientos son demasiado profundos dif\u00ed\u00adcilmente se encuentran las palabras apropiadas que puedan hacer de veh\u00ed\u00adculo adecuado de las mismas. Dichas palabras solamente deben ser pronunciadas ante aquellos que est\u00e1n dispuestos a quitarse las sandalias de los pies porque se han dado cuenta de que est\u00e1n en el Sina\u00ed\u00ad, en el monte sagrado de la revelaci\u00f3n, en el lugar mismo en el que Dios se manifiesta y se comunica (Ex 3, 5).<br \/>\nEs posible acomodar aqu\u00ed\u00ad otras palabras de Jes\u00fas: \u00abNo deis las cosas santas a los perros ni arroj\u00e9is vuestras perlas a los cerdos, no sea que las pisoteen con las patas y revolvi\u00e9ndose os destrocen\u00bb (Mt 7, 8).<\/p>\n<p>Y no se hallar\u00ed\u00ada fuera de lugar la sentencia de Plat\u00f3n: \u00abDescubrir al hacedor y padre de este mundo es una ardua tarea; y cuando lo hab\u00e9is encontrado es imposible hablar de \u00e9l ante el pueblo\u00bb (Timaeus, 28c).<\/p>\n<p>b) De la exclamaci\u00f3n jubilosa de Jes\u00fas (Mt 11, 27 y par.) se deducen dos consecuencias: la primera es que aquel que experimenta la comuni\u00f3n con Dios en cuanto Padre disfruta de una realidad sublime, insuperable, inefable; de la visi\u00f3n conjunta de lo divino y de lo humano. La expresi\u00f3n de Jes\u00fas lo dice as\u00ed\u00ad: \u00abTodo me ha sido concedido por mi Padre\u00bb.<\/p>\n<p>La segunda conclusi\u00f3n se deduce de las palabras finales de la exclamaci\u00f3n jubilosa: \u00abNadie conoce al Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar\u00bb. Jes\u00fas exterioriza la convicci\u00f3n y la pretensi\u00f3n de estar en una peculiar relaci\u00f3n con Dios. Afirma, adem\u00e1s, que tambi\u00e9n otros pueden ser guiados a participar en una relaci\u00f3n semejante. El pretende que los hombres entren en una relaci\u00f3n con Dios Padre semejante a la que \u00e9l mantiene. A trav\u00e9s del Hijo los hombres pueden llegar al conocimiento del Padre, es decir, a la plena comuni\u00f3n con \u00e9l.<\/p>\n<p>El Padre es la realidad suprema en la vida de Jes\u00fas. Esto s\u00f3lo pod\u00ed\u00ada ser perceptible a aquellos que tienen el coraz\u00f3n abierto a Dios. Ellos pueden experimentar y ver a Dios Padre que se manifiesta en las palabras de Jes\u00fas (Jn 14, 8-11: el Padre est\u00e1 en \u00e9l y \u00e9l en el Padre. Ver a uno es ver al otro). Por medio de El, Dios Padre se acerca, se hace cercano a los hombres y \u00e9stos pueden ver en el rostro (en la persona) de Cristo el conocimiento de la gloria de Dios (2Cor 4, 6).<\/p>\n<p>Todo lo dem\u00e1s revelado por Jes\u00fas acerca de Dios cede en importancia ante la revelaci\u00f3n del Padre en el Hijo. Y su gran importancia y profundidad no est\u00e1n en la presentaci\u00f3n nueva y original de una doctrina sobre la paternidad de Dios, sino en la realidad singular\u00ed\u00adsima que subyace bajo esta experiencia. Nuestra experiencia personal que, bajo la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu, nos estimula e impulsa a llamar Padre a Dios puede ser un punto nuevo de referencia y de partida para intentar comprender la de Jes\u00fas en su bautismo.<\/p>\n<p>5. La oraci\u00f3n de Jes\u00fas manifiesta su identidad<br \/>\nUno de los atractivos mayores de Jes\u00fas es que se deja sorprender frecuente<br \/>\nmente por sus disc\u00ed\u00adpulos orando. Jes\u00fas fue una persona orante. En este punto nos interesa descubrir el tratamiento que daba a Dios cuando se dirig\u00ed\u00ada a \u00e9l. Le llamaba Padre. La r\u00fabrica que garantiza nuestra afirmaci\u00f3n nos la ofrece, una vez m\u00e1s, la estad\u00ed\u00adstica. Sus resultados m\u00e1s equilibrados nos obligan a dividirlos en dos bloques<br \/>\n) En el evangelio de Marcos, Jes\u00fas, en Getseman\u00ed\u00ad, inicia su oraci\u00f3n con la exclamaci\u00f3n , a la que se yuxtapone la traducci\u00f3n de Padre (Mc 14, 36). Es el \u00fanico pasaje donde, dentro de los evangelios, se nos conserva este t\u00ed\u00adtulo original arameo. fuente Q que, como es sabido, es utilizada independientemente por Mateo y por Lucas, pone en labios de Jes\u00fas el nombre de Padre en tres ocasiones. A prop\u00f3sito del Padrenuestro (Mt 6, 9; Lc 11, 2). La versi\u00f3n lucana, que es probablemente la m\u00e1s original, utiliza la palabra Padre de forma absoluta, sin la adici\u00f3n \u00abnuestro\u00bb propio de Mateo. Las otras dos veces se encuentran en lo que com\u00fanmente es conocido como la exclamaci\u00f3n jubilosa: \u00abYo te alabo, Padre&#8230; S\u00ed\u00ad, Padre&#8230;\u00bb (Mt 11, 252-27; Lc 10, 21-22). texto de Mateo la utiliza en la oraci\u00f3n de Getseman\u00ed\u00ad, a\u00f1adiendo su particular relaci\u00f3n con \u00e9l: \u00abPadre m\u00ed\u00ado\u00bb (Mt 20, 42). La \u00f3n de Lucas nos la ofrece en tres pasajes: a prop\u00f3sito de la oraci\u00f3n de Getseman\u00ed\u00ad, coincidiendo con Marcos y Mateo (Lc 22, 42) y otras dos veces: cuando ya est\u00e1 en la cruz para pedir perd\u00f3n \u00abporque no saben lo que hacen\u00bb y \u00abpara abandonarse en los brazos del \u00abPadre\u00bb (Lc 23, 34. 46). En la tradici\u00f3n sin\u00f3ptica la oraci\u00f3n de Jes\u00fas se halla m\u00e1s personalizada, menos teologizada. Y esto nos permite descubrir de forma m\u00e1s cercana la conciencia orante de Jes\u00fas. Los diversos estratos de la tradici\u00f3n legitiman nuestra conclusi\u00f3n de que Jes\u00fas se dirigi\u00f3 siempre a Dios como \u00abmi Padre\u00bb. Muy probablemente utiliz\u00f3 siempre la palabra aramea . Es cierto, como ya afirmamos que, entre los evangelistas, el \u00fanico que la utiliza es Marcos. Pero, junto a este reconocimiento, hay que a\u00f1adir dos observaciones importantes: la Iglesia original se dirigi\u00f3 a Dios llam\u00e1ndolo (Gal 4, 6; Rom 8, 15). En segundo lugar, el respeto que ten\u00ed\u00ada hacia esta palabra aramea, que transcribi\u00f3 yuxtaponi\u00e9ndola la traducci\u00f3n de \u00abPadre\u00bb, en comunidades de lengua griega, hace presuponer que fue utilizada por Jes\u00fas.<\/p>\n<p>b) El cuarto evangelio nos ofrece algunas particularidades dignas de ser tenidas en cuenta. El Logos-Palabra en la carne se manifiesta como el orante obediente. Los textos son los siguientes: \u00abPadre, te doy gracias porque me has escuchado; yo s\u00e9 que siempre me escuchas, pero por la muchedumbre que me rodea lo digo, para que crean que t\u00fa me has enviado\u00bb (Jn 11, 41 b-42). Ante el sepulcro de L\u00e1zaro Jes\u00fas dirige al Padre una acci\u00f3n de gracias. En ella destacan los aspectos siguientes: el fundamento de la oraci\u00f3n, que pone de relieve su unidad con el Padre que le ha enviado y que justifica su confianza en ser escuchado; el aspecto o estilo misionero expresado en la frase \u00abpara que crean que t\u00fa me has enviado\u00bb, que tiene la finalidad de suscitar la fe por raz\u00f3n de su misi\u00f3n. Es un aspecto muy singular, pero es el reflejo de toda la finalidad de su vida: \u00ab&#8230;si alguno me ama, mi Padre le honrar\u00e1. Ahora mi alma se siente turbada. \u00bfY qu\u00e9 dir\u00e9? \u00bfPadre, l\u00ed\u00adbrame de esta hora? \u00c2\u00a1Mas para eso he venido yo a esta hora! Padre, glorifica tu nombre\u00bb (Jn 12, 26b-27). Es la versi\u00f3n jo\u00e1nica de la escena de Getseman\u00ed\u00ad. En el texto hemos recogido una afirmaci\u00f3n a la que sigue la oraci\u00f3n en su doble vertiente de alocuci\u00f3n y respuesta. En ella se refleja la tremenda tensi\u00f3n an\u00ed\u00admica del orante. Tambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad, como en el texto citado anteriormente, la oraci\u00f3n no tiene la finalidad independiente de afirmar una comuni\u00f3n pasiva entre el Padre y el Hijo. Su intenci\u00f3n apunta tambi\u00e9n al cumplimiento de la misi\u00f3n recibida por el enviado del Padre. As\u00ed\u00ad lo demuestran sus mismas palabras: \u00abEsta voz (la aprobaci\u00f3n del Padre) se ha o\u00ed\u00adr por m\u00ed\u00ad, sino por \u00abvosotros\u00bb (Jn 12, 30).<\/p>\n<p>En la oraci\u00f3n sacerdotal de Jes\u00fas, que es propiamente hablando el testamento de Jes\u00fas en forma oracional, la palabra Padre, expl\u00ed\u00adcita o impl\u00ed\u00adcitamente, aparece como la t\u00f3nica dominante. En ella confluyen el pensamiento de la revelaci\u00f3n que \u00e9l ha llevado a cabo en nombre del Padre y su glorificaci\u00f3n (Jn 17,1.2.4.5.6. 7. 8. 9. 11. 14. 22. 24). La consumaci\u00f3n de Jes\u00fas, su entrega total, el cumplimiento de su \u00abhora\u00bb lleva a los disc\u00ed\u00adpulos a una relaci\u00f3n inmediata con el Padre, que se traduce en la audici\u00f3n de la oraci\u00f3n. Pero esta nueva relaci\u00f3n permanece inseparablemente unida a la fe en el Hijo. La \u00f3n en nombre del Hijo es nuevo modo de orar, que debe realizarse en uni\u00f3n con \u00e9l. Dicha uni\u00f3n concede al creyente el acceso inmediato a Dios.<\/p>\n<p>\u00ab&#8230;lo que pidiereis en mi nombre, eso har\u00e9, para que el Padre sea glorificado en el Hijo\u00bb (Jn 14, 13). -\u00ab&#8230;para que cuanto pidiereis al Padre en mi nombre os lo d\u00e9\u00bb (Jn 15, 16b-). \u00abCuanto pidiereis al Padre en mi nombre os lo dar\u00e1. Aquel d\u00ed\u00ada pedir\u00e9is en mi nombre, y no os digo que yo pedir\u00e9 al Padre por vosotros, pues el mismo Padre os ama&#8230;\u00bb (Jn 16, 26-27). La uni\u00f3n con el Hijo lleva impl\u00ed\u00adcita la audici\u00f3n de la oraci\u00f3n. Incluso \u00e9l mismo no considera necesaria su intercesi\u00f3n&#8230; Las palabras dirigidas a la Samaritana (Jn 4, 21-26: en ellas aparece tres veces la palabra Padre) sobre los verdaderos adoradores que adorar\u00e1n al Padre en esp\u00ed\u00adritu y en verdad coinciden con las de despedida (Jn 17); contienen una promesa, demuestran el valor absoluto del Padre en relaci\u00f3n con la oraci\u00f3n, tratan de la adoraci\u00f3n en el Esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>En el cuarto evangelio la oraci\u00f3n es fruto de la obra salv\u00ed\u00adfica ya terminada.<\/p>\n<p>A modo de conclusi\u00f3n digamos que la palabra ha sido recogida en las cinco fuentes. Todos coinciden en que Jes\u00fas se dirige a Dios llam\u00e1ndolo Padre. Jes\u00fas, en su oraci\u00f3n a Dios, siempre lo llama Padre. El texto de Mc 15, 34 en el que Jes\u00fas exclama \u00abDios m\u00ed\u00ado, Dios m\u00ed\u00ado\u00bb, no es una excepci\u00f3n, ya que Jes\u00fas est\u00e1 recitando el Sal 22, 1. > hijo de Dios; hijo del Hombre; revelaci\u00f3n; abba.<\/p>\n<p>\u00c2\u00a0<br \/>\nBIBL. &#8211; J. JEREM\u00ed\u008dAS, , \u00abStudien zur neutestamentlichen Theologie und Zeitgeschichte\u00bb, G\u00f3ttingen, 1964; T. W. MANSON. Teaching of jes\u00fas, Cambridge University Press,1967; J. CABA, los evangelios al jes\u00fas hist\u00f3rico, BAC, 1971; J. DELORME, los evangelios a jes\u00fas, Bilbao, 1973; W. G. K\u00fcMMEL, pers\u00f3nliche Anspruch jes\u00fas und der Christusglaube der Urgemeinde, Marburgo, 1965, en Gesammelte Aufsi3tze.<\/p>\n<p>F Ramos<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>DJN \u00c2\u00a0 SUMARIO: . La experiencia religiosa de Jes\u00fas. &#8211; 2. La reticencia de Jes\u00fas. &#8211; 3. Explicaci\u00f3n de la reticencia de Jes\u00fas. &#8211; 4. Manifestaci\u00f3n paulatina del misterio oculto. &#8211; 5. La oraci\u00f3n de Jes\u00fas manifiesta su identidad. Nosotros sabemos que Jes\u00fas, o mejor, Jesucristo, era Dios. Lo aceptamos as\u00ed\u00ad porque \u00e9sta es la &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/filiacion-divina-de-jesus\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abFILIACION DIVINA DE JESUS\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-15576","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15576","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=15576"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15576\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=15576"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=15576"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=15576"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}