{"id":15591,"date":"2016-02-05T10:09:04","date_gmt":"2016-02-05T15:09:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/hermeneutica-biblica\/"},"modified":"2016-02-05T10:09:04","modified_gmt":"2016-02-05T15:09:04","slug":"hermeneutica-biblica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/hermeneutica-biblica\/","title":{"rendered":"HERMENEUTICA BIBLICA"},"content":{"rendered":"<p>DJN<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nSUMARIO: 1. proceso \u00e9utico. 1.1. La lectura . 1.2. La cr\u00ed\u00adtica. .3. La hermen\u00e9utica asimilativa. &#8211; 2. Las de la . 2.1. La palabra viva y eficaz. 2.2. Las lecturas del AT. 2.3. Cristo, Palabra encarnada. 2.4. Comienzan interpretaciones. 2.5. La lectura \u00ed\u00adtica. 2.6. La crisis b\u00ed\u00adblica. 2.7. El siglo de la cr\u00ed\u00adtica b\u00ed\u00adblica. 2.8. hermen\u00e9utica cat\u00f3lica. 2.9. Interpretaci\u00f3n de la Biblia en la Iglesia.<\/p>\n<p>La definici\u00f3n mejor de lo que, por su misma naturaleza, es la hermen\u00e9utica B\u00ed\u00adblica la dio Jes\u00fas cuando dijo: \u00abVosotros investig\u00e1is las Escrituras, ya que cre\u00e9is tener en ellas la vida eterna\u00bb (Jn 5,38). La Escritura es un libro que contiene y ofrece la vida eterna. Leerla e interpretarla es asimilar su contenido, y nutrirse de esa vida divina. Esta perspectiva pone de manifiesto cu\u00e1n irreductible a toda otra lectura es la interpretaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica. La Biblia, como texto, desencadena en el lector una serie de actos que van, en desarrollo homog\u00e9neo, desde la escucha que provoca la fe hasta la penetraci\u00f3n sistem\u00e1tica de sus contenidos en la teolog\u00ed\u00ada, pasando por las diversas lecturas cr\u00ed\u00adticas. Sin embargo, esta escucha y esta lectura tienen una vertiente que se asimila en todo a la escucha y lectura de cualquier otro texto. Por eso, se hace necesario aclarar previamente algunas nociones de tipo gen\u00e9rico sobre lo que es la interpretaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Comencemos por se\u00f1alar la terminolog\u00ed\u00ada referente a las diversas actividades t\u00e9cnicas en relaci\u00f3n con la comprensi\u00f3n de la Escritura. \u00e9utica es una expresi\u00f3n adjetival femenina que concierta con el sustantivo oculto (ciencia, arte), y proviene del verbo \u00e9uo que significa , traducir, explicar, expresar en otras palabras. El int\u00e9rprete por antonomasia en la mitolog\u00ed\u00ada griega era , el cual serv\u00ed\u00ada de mediador entre los dioses y hac\u00ed\u00ada de transmisor-traductor de los mensajes divinos a los hombres. \u00e9gesis viene del t\u00e9rmino griego y significa sacar del texto su sentido, es decir: deducir el sentido, interpretar.<\/p>\n<p>En el uso t\u00e9cnico antiguo, la n\u00e9utica significaba la \u00ed\u00ada General de la Interpretaci\u00f3n, mientras que la \u00f3n o la \u00e9gesis significaba la aplicaci\u00f3n pr\u00e1ctica de la teor\u00ed\u00ada general. Pero desde la llamada \u00abNueva Hermen\u00e9utica\u00bb, estas nociones han sufrido alguna modificaci\u00f3n. En el uso corriente de nuestros d\u00ed\u00adas, sobre todo en el \u00e1mbito teol\u00f3gico, \u00e9gesis viene a significar la captaci\u00f3n t\u00e9cnica del significado de los vocablos de un texto. Her\u00e9utica, por el contrario, designa todo tipo de prolongaciones del texto a las condiciones del lector o del oyente de la Palabra.<\/p>\n<p>1. El proceso hermen\u00e9utico<br \/>\n1.1. lectura primera<br \/>\nLa interpretaci\u00f3n primera y m\u00e1s elemental, es la que se verifica a nivel de la simple lectura de un texto. El que habla, se expresa desde el mundo misterioso de su incomunicable. El que escucha\/lee siempre debe llevar a cabo una labor de acercamiento interpretativo al misterio del otro que se desvela en sus manifestaciones de lenguaje. La lectura es, por eso, una actividad cognoscitiva espec\u00ed\u00adfica en la que se verifica el primer contacto comprensivo entre la mente y una unidad literaria cualquiera. Es la llamada \u00ablectura primera\u00bb, que resulta ser el acto interpretativo m\u00e1s elemental, el m\u00e1s completo, y el m\u00e1s imprescindible de todos, y, como tal, el modelo de la s\u00ed\u00adntesis final de todas las ulteriores formas sectoriales de an\u00e1lisis ling\u00fc\u00ed\u00adstico. Esto le otorga un rango privilegiado como momento primero de todos los ulteriores pasos del proceso interpretativo. En efecto, la lectura primera es, respecto del proceso interpretativo ulterior, lo que en el orden del conocimiento humano es la aprehensi\u00f3n primordial de realidad, que sustenta y condiciona las etapas siguientes de la conceptuaci\u00f3n y el razonamiento. En todo an\u00e1lisis ling\u00fc\u00ed\u00adstico ulterior, est\u00e1 siempre presente la experiencia de la lectura primera.<\/p>\n<p>La lectura primera es tambi\u00e9n el acto comprensivo m\u00e1s unificado, porque s\u00f3lo en ella se dan inseparablemente unidos los tres niveles que forman la totalidad de una estructura ling\u00fc\u00ed\u00adstica compleja: la palabra, la frase, el discurso. La lectura atraviesa, de parte a parte, dicha totalidad, desde lo m\u00e1s simple a lo m\u00e1s complejo y \u00faltimo, descifrando maravillosamente la superposici\u00f3n de dichos niveles. Comienza por la captaci\u00f3n unificada de los elementos de la palabra (fonemas\/ garfeamos), descifrando los elementos m\u00e1s simples del lenguaje oral o escrito. Comienza por la primera unidad ling\u00fc\u00ed\u00adstica -la palabra- y el significado concreto que tiene en la originaria unidad dotada de sentido, que es la frase. Mas no termina la lectura primera en la captaci\u00f3n del sentido de las palabras; antes bien, -en un acto de doble efecto-, alcanza a trav\u00e9s del sentido de las palabras, la referencia misma a las realidades transtextuales que en ellas se encierran. Quien lee la historia de la conversi\u00f3n de san Pablo en Damasco, no s\u00f3lo capta el sentido ling\u00fc\u00ed\u00adstico del relato, sino que llega a su contenido transtextual. Es decir: a trav\u00e9s de las palabras, la lectura logra alcanzar comprensivamente las cosas mismas de las que son mediaciones significativas. Este es el misterio de la intencionalidad del fen\u00f3meno ling\u00fc\u00ed\u00adstico, por el cual las palabras, adem\u00e1s de aludir al signo correspondiente y su sentido, apuntan necesariamente a la realidad extratextual que existe en s\u00ed\u00ad.<\/p>\n<p>Una vez que la lectura alcanza en la frase el sentido, y la referencia de las palabras, accede al nivel del discurso. En efecto, la lectura avanza de frase en frase, hasta hacerse cargo del sentido global de todo el discurso. La lectura primera, gracias a este recorrido completo de los tres niveles ling\u00fc\u00ed\u00adsticos, no s\u00f3lo logra asimilar el sentido de las palabras, de las frases y del discurso, sino que logra alcanzar la intuici\u00f3n totalizante del autor que ha creado todo el discurso. Gracias a esta complejidad de actividades la simple lectura se convierte en el acto interpretativo m\u00e1s compresivo y abarcante. Por esas cualidades absolutamente \u00fanicas, la lectura ocupa en la interpretaci\u00f3n un lugar absolutamente irreemplazable.<\/p>\n<p>1.2. lectura cr\u00ed\u00adtica<br \/>\nTerminada la lectura primera, se puede interrumpir el di\u00e1logo con el autor. Pero cabe tambi\u00e9n volver al mismo en una lectura con preguntas. Es la lectura cr\u00ed\u00adtica. Esta etapa supone en el lector un cambio de actitudes, de intereses, y de objetos. En la lectura primera era esencial la captaci\u00f3n del sentido y su referencia extratextual. En la segunda lectura no interesa directamente esa realidad. La actividad del lector revierte sobre el texto mismo para someterlo a an\u00e1lisis. As\u00ed\u00ad naci\u00f3, en primer lugar, la gram\u00e1tica; y luego todas las formas de cr\u00ed\u00adtica literaria, y las diversas especialidades ling\u00fc\u00ed\u00adsticas, las cuales no se ocupan ni del sentido, ni de la referencia extratextual, sino s\u00f3lo del texto mismo. La lectura primera buscaba el sentido; la lectura segunda se ocupa de las estructuras del lenguaje. Esta disociaci\u00f3n alcanz\u00f3 su explicitaci\u00f3n definitiva en las teor\u00ed\u00adas ling\u00fc\u00ed\u00adsticas de F. De Saussure, el cual distingui\u00f3 en las palabras el signo y su significado, dejando fuera de juego el sentido. La lectura primera buscaba la captaci\u00f3n conjunta y unificada del sentido y de la referencia; la segunda se hace selectiva y fragmentada. Entran en acci\u00f3n saberes que rompen la unidad del conjunto, en una secuencia de actos cuya caracter\u00ed\u00adstica es la anal\u00ed\u00adtica que descompone el todo del texto en sus partes; y el texto es sometido a m\u00faltiples t\u00e9cnicas especializadas. El resultado es la atomizaci\u00f3n del discurso, hasta llegar a los \u00faltimos elementos divisibles del lenguaje, por obra de sofisticados an\u00e1lisis ling\u00fc\u00ed\u00adsticos. En todas estas lecturas se empieza por la fragmentaci\u00f3n de la unidad de la lectura primera.<\/p>\n<p>1.3. hermen\u00e9utica asimilativa<br \/>\nSi la captaci\u00f3n conjunta y unificada del sentido y de la referencia es la caracter\u00ed\u00adstica de la lectura primera \u00bfno habr\u00e1 una instancia superior a la segmentaci\u00f3n cient\u00ed\u00adfica, en la que se recuperen en una forma nueva, sentido y referencia? La lectura cr\u00ed\u00adtica \u00bfes una etapa definitiva y absoluta, o debe culminar en otra m\u00e1s completa y perfecta?<br \/>\nTras el entusiasmo por la autonom\u00ed\u00ada de las ciencias del lenguaje y del texto, que prescinden del sentido, retorna en nuestros d\u00ed\u00adas un significativo inter\u00e9s por la realidad primordial del sentido, y su soporte elemental que es la frase. Ha sido el fruto de las investigaciones de E. Benveniste y P. Ricoeur. Esto ha aportado serenidad y equilibrio en el debate hermen\u00e9utico; y se han formulado principios nuevos para integrar todas las adquisiciones de la ling\u00fc\u00ed\u00adstica en el \u00e1mbito de la interpretaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En efecto, tras la fragmentaci\u00f3n anal\u00ed\u00adtica, queda el esp\u00ed\u00adritu insatisfecho por una especie de vac\u00ed\u00ado de sentido, pues s\u00f3lo en su posesi\u00f3n descansa todo el movimiento interpretativo. Nada extra\u00f1o, por tanto, que al final del trabajo cr\u00ed\u00adtico reaparezca la pregunta elemental sobre el sentido. Pero esta necesidad se hace presente en una forma nueva. Es el inter\u00e9s por el final del proceso cr\u00ed\u00adtico mismo. De ah\u00ed\u00ad la pregunta que se formula la ciencia interpretativa tras el trabajo cr\u00ed\u00adtico: \u00bfHay algo m\u00e1s all\u00e1 de la ling\u00fc\u00ed\u00adstica en el examen de los textos? En otras palabras: \u00bfSe da una instancia ulterior de sentido, m\u00e1s all\u00e1 de la anal\u00ed\u00adtica ling\u00fc\u00ed\u00adstica, en analog\u00ed\u00ada con el sentido que aquieta la lectura primera? La respuesta es positiva. Tal instancia debe existir, y existe. En efecto, la unidad de sentido que preexist\u00ed\u00ada al tratamiento fragmentador, sigue latiendo al interior del discurso dominado por el trabajo anal\u00ed\u00adtico. \u00bfD\u00f3nde y c\u00f3mo vuelven a emerger? \u00bfEs posible una lectura tercera a la b\u00fasqueda de un sentido unificante de todo el discurso, despu\u00e9s de haberlo sometido a la disecci\u00f3n ling\u00fc\u00ed\u00adstica? \u00bfEs posible una lectura \u00faltima que, retomando la primera, busque nuevamente un sentido unificante para todo el discurso, despu\u00e9s de haberlo sometido a la disecci\u00f3n ling\u00fc\u00ed\u00adstica? Esta es la lectura tercera en la cual se a\u00fanan de nuevo, todos los conocimientos fragmentarios obtenidos en el acercamiento t\u00e9cnico. En el orden de la hermen\u00e9utica esto acontece en el fen\u00f3meno que, desde Dilthey, se llama comprensi\u00f3n; y significa la captaci\u00f3n del contenido intencional de un texto. Todos los acercamientos cient\u00ed\u00adficos preparan la mente humana a este \u00faltimo y total encuentro, de modo que, en analog\u00ed\u00ada con la lectura primera, tambi\u00e9n esta tercera capta el sentido de un texto, pero comprendi\u00e9ndolo en toda la riqueza de su contenido previamente analizado y le\u00ed\u00addo desde todos los diversos aspectos particulares, que son susceptibles de un tratamiento anal\u00ed\u00adtico. Todas las t\u00e9cnicas anal\u00ed\u00adticas que se ocupan del estudio de un texto deben desembocar en esta finalizaci\u00f3n totalizante en la cual se captan propiamente los valores que encierra el texto. Es lo que ofrece la Interpretaci\u00f3n asimilativa.<\/p>\n<p>En la obra, el autor, da de s\u00ed\u00ad; y se da a s\u00ed\u00ad mismo. La comprensi\u00f3n hermen\u00e9utica como comuni\u00f3n con el ser del autor a trav\u00e9s del don de s\u00ed\u00ad que es la obra, constituye un aut\u00e9ntico fen\u00f3meno capaz de reducir a unidad la fragmentaci\u00f3n de la lectura cr\u00ed\u00adtica. Es el momento que restituye a la interpretaci\u00f3n la tensi\u00f3n primera hacia la asimilaci\u00f3n de la intuici\u00f3n creadora del autor, captada en la unidad y totalidad de la vida humana en su nivel m\u00e1s elevado.<\/p>\n<p>Para hacerse cargo de esta realidad, es necesario insistir en que la actividad hermen\u00e9utica no se totaliza en la Interpretaci\u00f3n cr\u00ed\u00adtica o la ciencia literaria. Por perfectas que sean estas actividades desde un punto de vista de la ciencia, constituyen unas formas de actuaci\u00f3n humana inferiores al cometido vital de la Hermen\u00e9utica como asimilaci\u00f3n del contenido que el autor ofrece en su obra. La interpretaci\u00f3n es un aut\u00e9ntico fen\u00f3meno de nutrici\u00f3n o de asimilaci\u00f3n espiritual del contenido del texto.<\/p>\n<p>Todo ser viviente busca mantenerse en la vida, desarrollarse, fructificar. Para ello, s\u00f3lo hay un fen\u00f3meno vital adecuado: la nutrici\u00f3n, que no es sino la incorporaci\u00f3n de una materia nutritiva, extra\u00f1a al propio sujeto, por el fen\u00f3meno de la asimilaci\u00f3n. Este fen\u00f3meno es tan universal en el orden de lo viviente, que se extiende del orden vegetal hasta el orden sobrenatural de la gracia. La nutrici\u00f3n acontece por la alimentaci\u00f3n, a modo de apropiaci\u00f3n e incorporaci\u00f3n de materia ajena por asimilaci\u00f3n. Es necesario unirse con una materia distinta a la propia sustancia para subsistir, crecer, fructificar. Hay una nutrici\u00f3n que consiste en integrar en el propio organismo realidades meramente materiales Es la nutrici\u00f3n de los vivientes inferiores: el vegetal y el animal. Lo humano intelectual y espiritual se nutre de alimentos superiores del orden del conocimiento intelectual, la contemplaci\u00f3n de la belleza o el \u00e9xtasis del amor. Entre estas tres formas, la nutrici\u00f3n por el conocimiento llega a trav\u00e9s de la palabra o\u00ed\u00adda o le\u00ed\u00adda. Y la lectura es la manducaci\u00f3n. La interpretaci\u00f3n es un aut\u00e9ntico fen\u00f3meno de nutrici\u00f3n o de asimilaci\u00f3n espiritual del contenido del texto.<\/p>\n<p>El ap\u00f3stol S. Pablo tiene a este respecto una explicaci\u00f3n profunda. Para \u00e9l, hay una lectura primera de tipo sencillo y f\u00e1cil. Es como la asimilaci\u00f3n de alimentos l\u00ed\u00adquidos. Para su incorporaci\u00f3n en el organismo, no se requiere ning\u00fan esfuerzo. No as\u00ed\u00ad cuando se trata de alimentos s\u00f3lidos, para cuya digesti\u00f3n se requiere una serie de actividades preparatorias previas. Es menester preparar adecuadamente las viandas: guisarlas luego, someterlas en el interior del organismo a un complicado proceso de digesti\u00f3n. Al final de esta compleja adaptaci\u00f3n del alimento, tiene lugar la nutrici\u00f3n por la integraci\u00f3n de los alimentos en el organismo vivo. La lectura cr\u00ed\u00adtica responde a esta lenta y complicada preparaci\u00f3n de los alimentos para su incorporaci\u00f3n en la vida del lector, como nutrici\u00f3n que da la vida eterna. Ahora bien, el aderezamiento de los alimentos como etapa cr\u00ed\u00adtica, debe terminar en la manducaci\u00f3n, digesti\u00f3n y asimilaci\u00f3n de los mismos. Esta asimilaci\u00f3n es la que, tras la lectura cr\u00ed\u00adtica, realiza la \u00faltima y definitiva captaci\u00f3n del sentido. Enriquecida el alma con todas las adquisiciones de la lectura cr\u00ed\u00adtica, est\u00e1 en condiciones de realizar la lectura definitiva, propia de los esp\u00ed\u00adritus adultos.<\/p>\n<p>2. Las lecturas de la Biblia<br \/>\n2.1. palabra viva y eficaz<br \/>\nComo cualquier otro texto, la Biblia es tambi\u00e9n susceptible de diversas lecturas, e interpretaciones distintas. Pero tales lecturas exigen una metodolog\u00ed\u00ada adecuada, pues se trata de un texto diferente de todos los dem\u00e1s. Su naturaleza peculiar la describe la Carta a los Hebreos diciendo que es una \u00abpalabra viva y eficaz\u00bb (Heb 3,12). Es la de Dios. Es , porque procede de la vida de Dios y la comunica a los hombres. Es porque produce inexorablemente lo que dice (Is 55,10-11).<\/p>\n<p>La Biblia, antes de ser Escritura, fue Palabra escuchada de labios de los mensajeros de Dios que la proclamaban. El Pueblo de Dios sent\u00ed\u00ada una verdadera hambre y sed de esa palabra (cf. Am 8,11)., que para el fiel israelita era un verdadero pan de vida. Es lo que afirmaba claramente el Deuteronomio (8,3): \u00abNo s\u00f3lo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios\u00bb. No s\u00f3lo el pueblo fiel, tambi\u00e9n los profetas recib\u00ed\u00adan los or\u00e1culos de Dios como verdadero pan de vida. \u00abCuando encontraba palabras tuyas las devoraba\u00bb (Jer 15,16). Ezequiel devora las palabras de Dios como comida (Ez 3, 1-3). Esta convicci\u00f3n se completaba, naturalmente, en la convicci\u00f3n de que la escucha de la palabra era una autentica actividad asimilativa. Esta persuasi\u00f3n se mantuvo inalterada, incluso en el tiempo en que la palabra se condens\u00f3 en Escritura, y se cerr\u00f3 el Canon. Pero formada ya la Escritura como tal, comenz\u00f3 la etapa nueva de la interpretaci\u00f3n.<\/p>\n<p>2.2. primeras lecturas del AT<br \/>\nYa antes de que la palabra directa de Dios cesara, cuando los or\u00e1culos m\u00e1s antiguos se hab\u00ed\u00adan puesto por escrito, empezaron a utilizarse determinados medios de actualizaci\u00f3n de los mismos. As\u00ed\u00ad la Biblia recuerda la lectura p\u00fablica (Jos 23-24; Nh 8,3-18), y la proclamaci\u00f3n peri\u00f3dica de la ley (Dt 32,10).<\/p>\n<p>En el per\u00ed\u00adodo \u00faltimo del AT y la \u00e9poca llamada , empez\u00f3 la \u00e9poca de la interpretaci\u00f3n en sentido estricto. La primera de ellas fue la traducci\u00f3n. Por el siglo III-II a. C. y en la di\u00e1spora alejandrina, comenz\u00f3 ya a traducirse el AT al griego. Es la versi\u00f3n de los LXX. En Palestina se continu\u00f3 la actividad traductora con los o traducciones al arameo. Le siguieron las legales de la y las ampliaciones narrativas de la . Empezaron tambi\u00e9n los como formas primerizas de ex\u00e9gesis, completadas en las formas t\u00e9cnicas de comentario como el pesher y el derash.<\/p>\n<p>2.3. , Palabra encarnada<br \/>\nEsta historia lineal de la palabra y su recepci\u00f3n, sufrieron un cambio cualitativo cuando lleg\u00f3 la llamada \u00abplenitud de los tiempos\u00bb (Gal 4,4) y tuvo lugar la encarnaci\u00f3n del Verbo. Todas las palabras del AT alcanzaron su plenitud en el Hijo que vino a conversar con los hombres (Hb 1,1). De esta palabra dice S. Juan que \u00aben \u00e9l estaba la vida\u00bb (Jn 1,4). Los que cre\u00ed\u00adan en Jes\u00fas, sufr\u00ed\u00adan una profunda transformaci\u00f3n interior que les otorgaba la filiaci\u00f3n divina (cf. Jn 1,12). En efecto, la palabra nueva que el Hijo comunicaba a los hombres, era una simiente de vida (Lc 8,11). La simiente, para crecer y fructificar, necesitaba la adecuada nutrici\u00f3n. Para esa nueva vida la palabra de Jes\u00fas, seg\u00fan confesi\u00f3n propia, era un verdadero pan de vida (Jn 6,32-51) que nutr\u00ed\u00ada el ser nuevo surgido en el acto de fe. Despu\u00e9s de Jes\u00fas se mantuvo inalterada la din\u00e1mica de la transmisi\u00f3n de su palabra de vida por la predicaci\u00f3n de sus disc\u00ed\u00adpulos: \u00abOs anunciamos la vida eterna que estaba junto al Padre y se nos manifest\u00f3. Lo que hemos visto y o\u00ed\u00addo os lo anunciamos para que tambi\u00e9n vosotros viv\u00e1is en esta uni\u00f3n nuestra que nos une con el Padre y con su Hijo Jesucristo\u00bb (1Jn 1,2-3). A esta realidad alude tambi\u00e9n la DV cuando afirma: \u00abQuiso Dios, con su bondad y sabidur\u00ed\u00ada, revelarse a S\u00ed\u00ad mismo y manifestar el misterio de su voluntad (cf. Ef 1,9): por Cristo, la Palabra hecha carne, y con el Esp\u00ed\u00adritu Santo pueden los hombres llegar al Padre y participar de la naturaleza divina\u00bb (n. 2). Acercarse a Cristo significaba participar de la naturaleza divina.<\/p>\n<p>Pero hay otra realidad nueva, y es el cumplimiento del vaticinio de Jerem\u00ed\u00adas, 31,31-34 sobre la alianza nueva, con una ley interior, y un conocimiento personal de Dios en cada hombre (cf. Heb 8, 10-11). Es la presencia de la palabra interior en el hombre. Jes\u00fas ofrece, adem\u00e1s, con el don del Esp\u00ed\u00adritu, un principio hermen\u00e9utico interior, nuevo y personal (cf. Jn 14,26; 15, 13).<\/p>\n<p>La encarnaci\u00f3n supone esta suma de hechos nuevos que cambia radicalmente la comprensi\u00f3n de la hermen\u00e9utica en el Cristianismo. Detallemos algunos de esos cambios. La Palabra de Dios en Jes\u00fas no es ya una locuci\u00f3n fragmentada como en el A T. Antiguamente Dios hab\u00ed\u00ada hablado en diversas ocasiones y de muchas maneras en forma de palabras parciales (cf. Heb 1, 1). En la encarnaci\u00f3n se daba la palabra total; y, adem\u00e1s, de una forma personal. La palabra era Jes\u00fas mismo.<\/p>\n<p>Ante esta realidad, el acceso tambi\u00e9n deb\u00ed\u00ada ser nuevo. Se requer\u00ed\u00ada para ello algo m\u00e1s que la mera escucha. Se verificaba en el encuentro personal con Jes\u00fas, y se creaba con \u00e9l una reciprocidad personal nueva. Adem\u00e1s de esto, la escucha misma de la palabra de Jes\u00fas acontec\u00ed\u00ada en una manera nueva. El anuncio de la palabra de Jes\u00fas ten\u00ed\u00ada un medio vital caracter\u00ed\u00adstico. Era la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica. All\u00ed\u00ad se le\u00ed\u00ada la palabra de Jes\u00fas; se la comentaba. Y all\u00ed\u00ad estaba Jes\u00fas, \u00e9l mismo, presente, no s\u00f3lo en la palabra anunciada, sino tambi\u00e9n en el sacramento eucar\u00ed\u00adstico que celebraba la comunidad. En \u00e9l se hac\u00ed\u00ada presente Cristo resucitado en persona. La lectura\/escucha de su palabra se actualizaba en virtud de la inseparable presencia del Esp\u00ed\u00adritu de la verdad pose\u00ed\u00addo por los cristianos, el cual elevaba el fen\u00f3meno de la actualizaci\u00f3n de la palabra a niveles extraordinariamente eficaces. As\u00ed\u00ad fue como se vivi\u00f3 la experiencia plena de que, verdaderamente, la palabra de Dios era viva y eficaz (Heb 3,12); y que la mesa de la palabra se completaba en la mesa del pan eucar\u00ed\u00adstico, en un fen\u00f3meno superior de nutrici\u00f3n espiritual.<\/p>\n<p>Estas realidades nuevas crearon tambi\u00e9n modos nuevos de escucha de la palabra y de interpretaci\u00f3n. Desde la fe en Cristo, incluso la lectura del AT era nueva. Era una relectura. La palabra le\u00ed\u00adda y comentada por los pastores en la Comunidad creyente, era la palabra del AT. Era una relectura a la luz de la plenitud que aportaba la doctrina de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>2.4. las interpretaciones<br \/>\nCuando la Palabra se hizo Escritura, ya en el AT, nacieron las formas espec\u00ed\u00adficas de la interpretaci\u00f3n propiamente dicha, distintas de la mera escucha y la respectiva asimilaci\u00f3n. Ya se ha hecho menci\u00f3n de las t\u00e9cnicas interpretativas del AT, como la traducci\u00f3n de los LXX. En el NT se tematiza mejor el paso de la lectura primera a la segunda, cuando se distingue entre la nutrici\u00f3n primera y m\u00e1s infantil que es la lactancia, y las lecturas m\u00e1s maduras que consisten en comer alimento s\u00f3lido (cf. 1Cor 3,2 Heb 5,12-14; cf. tambi\u00e9n I Pe 2,2). Era el nivel de la segunda lectura, o de la lectura cr\u00ed\u00adtica. El NT informa claramente sobre las necesidades que hicieron entrar en esta lectura cr\u00ed\u00adtica. La lectura cr\u00ed\u00adtica de la Biblia aparece recomendada por la misma Sagrada Escritura. En efecto la carta primera de San Pedro dice: \u00abSiempre dispuestos a dar respuesta a todo el que os pida raz\u00f3n de vuestra esperanza\u00bb (1 Pe 3, 15). Este \u00abdar respuesta\u00bb significa una actividad reflexiva y cr\u00ed\u00adtica sobre cuanto constituye el objeto de nuestras creencias. Para dar raz\u00f3n, es menester explicar lo que se cree; comprobarlo en el l\u00ed\u00admite de las posibilidades de un objeto inevidente cual es el de la fe. Y comprobar significa someter a examen, discernimiento; en una palabra: realizar la cr\u00ed\u00adtica. Es lo que practicaba S. Pablo cuando respond\u00ed\u00ada a las objeciones de los que en Corinto negaban la resurrecci\u00f3n (1 Cor XV).<\/p>\n<p>Es de notar que el Cristianismo se expandi\u00f3 en una zona culturalmente muy desarrollada, y en una \u00e9poca de madurez intelectual muy notable. Por eso, era normal que desde el principio la predicaci\u00f3n del Evangelio fuera acompa\u00f1ada del di\u00e1logo religioso y de la explicaci\u00f3n de las razones del propio creer. En estas circunstancias, la lectura b\u00ed\u00adblica, incluso del NT, tuvo que hacerse cada vez m\u00e1s seria. Era menester esforzarse por asimilar algunos contenidos m\u00e1s duros, que eran como el alimento s\u00f3lido de la existencia. Y esta actividad interpretativa impon\u00ed\u00ada una tarea espec\u00ed\u00adfica m\u00e1s laboriosa. Para lograrlo, la b\u00fasqueda de sentido, y de la intencionalidad profunda que est\u00e1 en el origen de la Biblia, se hac\u00ed\u00ada cada vez m\u00e1s exigente; y era necesario echar mano de t\u00e9cnicas interpretativas cada vez m\u00e1s rigurosas. De ah\u00ed\u00ad que el acercamiento a la palabra del NT se hiciera cada vez m\u00e1s refinado. Por otra parte, las necesidades de la pol\u00e9mica contra los herejes, y la defensa de la verdad b\u00ed\u00adblica prepararon el ambiente para el nacimiento de la interpretaci\u00f3n teol\u00f3gica. El resultado fue que la Iglesia Primitiva, superando las formas elementales de interpretaci\u00f3n, adopt\u00f3 otras t\u00e9cnicas m\u00e1s sofisticadas de ex\u00e9gesis. En efecto, se apropi\u00f3 teor\u00ed\u00adas hermen\u00e9uticas ya conocidas en la di\u00e1spora jud\u00ed\u00ada, como la ex\u00e9gesis aleg\u00f3rica griega de Fil\u00f3n. As\u00ed\u00ad surgi\u00f3 la escuela alejandrina y su teor\u00ed\u00ada de los tres sentidos de la Biblia: corporal, psicol\u00f3gico, y espiritual. La escuela antioquena desarrollo su \u00ed\u00ada. As\u00ed\u00ad, poco a poco la ex\u00e9gesis cristiana encontr\u00f3 el original camino de los cuatro sentidos de la Biblia. En este sentido la edad m\u00e1s creativa del cristianismo, despu\u00e9s de la era apost\u00f3lica, fue el siglo IV. Sin embargo, en la era patr\u00ed\u00adstica la cr\u00ed\u00adtica no super\u00f3 los niveles de la clarificaci\u00f3n gramatical de los textos y el contenido teol\u00f3gico del sentido respectivo. La b\u00fasqueda del sentido edificante y pastoralmente \u00fatil dominaba toda la interpretaci\u00f3n. Hasta que en la edad moderna surgi\u00f3 la era de interpretaci\u00f3n cr\u00ed\u00adtica, sobre todo la racionalista.<\/p>\n<p>Hubo \u00e1mbitos de la interpretaci\u00f3n cr\u00ed\u00adtica que conocieron un desarrollo precoz. Tal fue el \u00e1mbito de la cr\u00ed\u00adtica textual, conocida y practicada ya por los rabinos del siglo I. Esta cr\u00ed\u00adtica recibi\u00f3 un gran desarrollo en el siglo III por obra de Or\u00ed\u00adgenes. La finalidad de esta cr\u00ed\u00adtica, es controlar la verdad material del texto que se tiene entre manos. Cuando la obra como \u00abcosa-escrita\u00bb libro ha salido de las manos de su autor o productor, empieza a llevar una vida aut\u00f3noma e independiente, susceptible de una historia propia. La historia del libro es la historia de sus ediciones, sus traducciones y el influjo que sobre los hombres ejerce.<\/p>\n<p>2.5. lectura cr\u00ed\u00adtica<br \/>\nLa lectura que \u2014durante la Patr\u00ed\u00adsticaten\u00ed\u00ada como objeto discernir el sentido de los textos b\u00ed\u00adblicos, pose\u00ed\u00ada una estructura distinta de la lectura primera. En \u00e9sta, el fiel anhelaba nutrirse del alimento de la palabra de Dios. En la lectura cr\u00ed\u00adtica, por el contrario, el texto se convert\u00ed\u00ada en objeto directo de la lectura e interpretaci\u00f3n; y la captaci\u00f3n del sentido primero de la Escritura pasaba a segundo t\u00e9rmino. Si se deten\u00ed\u00ada tanto en el texto, era con la finalidad de captar el n\u00facleo duro de las doctrinas reveladas, ofrecerlo a la nutrici\u00f3n espiritual de los fieles, o defenderlo contra los herejes. Por eso, tambi\u00e9n esta lectura era asimilativa; pero en la medida en que preferenciaba la mediaci\u00f3n racional, nutr\u00ed\u00ada de inmediato una zona parcial del hombre: la inteligencia a la b\u00fasqueda de la comprensi\u00f3n verdadera, exacta y aut\u00e9ntica del texto. Esta lectura no era la pura escucha o lectura primera en una asimilaci\u00f3n f\u00e1cil de la ense\u00f1anza b\u00ed\u00adblica. Era una interpretaci\u00f3n dura y dif\u00ed\u00adcil, previa a la nutrici\u00f3n divina en que desembocar\u00ed\u00ada al final dicho esfuerzo racional. As\u00ed\u00ad, la verdadera y completa nutrici\u00f3n, se realizaba en la nueva comprensi\u00f3n intuitiva y totalizante de sentido, que elevaba a niveles nuevos de comprensi\u00f3n, la lectura primera. Pero s\u00f3lo cuando la lectura cr\u00ed\u00adtica culminaba en esta etapa definitiva, era verdaderamente nutritiva del alma; y un alimento mejor y m\u00e1s provechoso que la lectura primera, infantil y principiante. Las ventajas sobre la lectura primera estaban en que, tras el acto cr\u00ed\u00adtico, la asimilaci\u00f3n resultaba m\u00e1s rica en raz\u00f3n de las dimensiones intelectuales que en la percepci\u00f3n de la palabra se hab\u00ed\u00adan desarrollado; y la penetraci\u00f3n mejor y m\u00e1s profunda del n\u00facleo dif\u00ed\u00adcil de la Escritura. S\u00f3lo si la lectura cr\u00ed\u00adtica reasum\u00ed\u00ada la primera, y se integraba en ella, resultaba mejor y m\u00e1s nutritiva. Para ello, era necesario el peligro de la absolutizaci\u00f3n de la lectura cr\u00ed\u00adtica.<\/p>\n<p>Un nivel interpretativo nuevo se alcanz\u00f3 cuando naci\u00f3 la teolog\u00ed\u00ada cristiana como ciencia. Clarificado el sentido de la Escritura por medio de t\u00e9cnicas muy depuradas, la ciencia teol\u00f3gica avanz\u00f3 en la comprensi\u00f3n del contenido real de las realidades mismas de la fe, y de los enunciados b\u00ed\u00adblicos. Esta etapa llevaba a otra ulterior, cuya finalidad era definir el alcance de los conceptos descubiertos en las expresiones b\u00ed\u00adblicas. No terminaba aqu\u00ed\u00ad el trabajo teol\u00f3gico. De la definici\u00f3n, se avanzaba hacia la demostraci\u00f3n racional, estructurando luego un sistema coherente de verdades reveladas. As\u00ed\u00ad surgi\u00f3 la teolog\u00ed\u00ada-ciencia como el nivel supremo del acercamiento t\u00e9cnico al texto de la Escritura. El siglo XIII se\u00f1al\u00f3 la cima m\u00e1s lata de esta lectura teol\u00f3gica de la palabra de Dios.<\/p>\n<p>Todo esto no era sino la sucesi\u00f3n homog\u00e9nea de unas actividades que llevaban desde la escucha creyente de la palabra de Dios hasta la comprensi\u00f3n racional de las realidades divinas de la Escritura.<\/p>\n<p>2.6. La b\u00ed\u00adblica<br \/>\nLa primera gran fractura en la intepretaci\u00f3n de la Biblia, tuvo lugar con la Reforma. En ella se estableci\u00f3 el principio de la sola , que rechaza el magisterio de la Iglesia y la Tradici\u00f3n. M\u00e1s a\u00fan, la negaci\u00f3n de la presencia real de Cristo en la Eucarist\u00ed\u00ada, desintegr\u00f3 el marco tradicional de la lectura e interpretaci\u00f3n de la Escritura en la celebraci\u00f3n lit\u00fargica, que un\u00ed\u00ada la presencia de Cristo resucitado con el anuncio de la palabra y su lectura y predicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>M\u00e1s nociva fue todav\u00ed\u00ada la interpretaci\u00f3n racionalista sistematizada por el jud\u00ed\u00ado de origen portugu\u00e9s, Baruc Spinoza (1632-1677). Para su intento, elabor\u00f3 una metodolog\u00ed\u00ada interpretativa radical. Se aten\u00ed\u00ada \u00f3lo a la letra (excluyendo toda interpretaci\u00f3n aleg\u00f3rica). De la Biblia, s\u00f3lo aceptaba como v\u00e1lida la , eliminando los textos doctrinales o po\u00e9ticos. Como principio de intepretaci\u00f3n s\u00f3lo era v\u00e1lido el criterio de la raz\u00f3n, excluyendo cualquier criterio exeg\u00e9tico de fe. Con Spinoza naci\u00f3 la interpretaci\u00f3n no creyente de la Biblia. No se trataba de una interpretaci\u00f3n ajena a la fe judeocristiana, sino de la exclusi\u00f3n de toda fe en la lectura de los textos religiosos. Esta cr\u00ed\u00adtica dar\u00ed\u00ada origen a toda la futura interpretaci\u00f3n racionalista de la Biblia. Quedaba tambi\u00e9n excluida la posibilidad de una palabra personal de Dios, toda vez que el sistema se basaba en el pante\u00ed\u00adsmo. La fe israelita en la palabra de Dios revelada, recib\u00ed\u00ada de parte de un hijo del mismo pueblo, la negaci\u00f3n m\u00e1s radical. Todos los racionalismos posteriores, de una forma u otra, depender\u00ed\u00adan de la actidud de Spinoza.<\/p>\n<p>Ante este radical programa de cr\u00ed\u00adtica b\u00ed\u00adblica, la primera reacci\u00f3n de los hermeneutas cristianos consisti\u00f3 en rechazar indiscriminadamente, toda cr\u00ed\u00adtica en el \u00e1mbito de la interpretaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica. No obstante, hubo quienes distinguieron entre la raz\u00f3n cr\u00ed\u00adtica racionalista, y la posibilidad de aplicar la cr\u00ed\u00adtica a \u00e1mbitos sectoriales de la Biblia. As\u00ed\u00ad el oratoriano Richard Simon (1638-1712) acept\u00f3 la utilidad de la raz\u00f3n cr\u00ed\u00adtica para el estudio literario del AT. El primer resultado de semejante intento fue la publicaci\u00f3n de su Critique du V.T. (1678). A esta cr\u00ed\u00adtica le se\u00f1al\u00f3 una tarea propia: comprobar la autenticidad, el origen, el autor, las condiciones de composici\u00f3n, etc., de los libros que forman la divina Escritura. La condenaci\u00f3n de que fue objeto R. Simon retras\u00f3 m\u00e1s de dos siglos la adopci\u00f3n de la cr\u00ed\u00adtica literaria en la interpretaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica, dentro de la ex\u00e9gesis cat\u00f3lica.<\/p>\n<p>.7. El siglo de la cr\u00ed\u00adtica b\u00ed\u00adblica<br \/>\nLa era de la interpretaci\u00f3n cr\u00ed\u00adtica en materia b\u00ed\u00adblica, fue el siglo XIX. Se ha dicho que, despu\u00e9s del siglo IV y el XIII, y tras la Reforma protestante, el siglo XIX ha sido la cuarta \u00e9poca m\u00e1s decisiva del Cristianismo, por haberse planteado en \u00e9l los problemas de la interpretaci\u00f3n cr\u00ed\u00adtica. Pero se ha se\u00f1alado tambi\u00e9n que tal importancia le viene por los problemas planteados, no por las soluciones aportadas.<\/p>\n<p>La cr\u00ed\u00adtica b\u00ed\u00adblica tuvo su preferido \u00e1mbito de implantaci\u00f3n en el protestantismo nord-europeo. El tema en que m\u00e1s sa\u00f1udamente se ceb\u00f3, fue el de Jes\u00fas hist\u00f3rico, llegando a unas conclusiones del m\u00e1s radical racionalismo, p. e., en la de Jes\u00fas \u2014publicada en 1835-36- de D. E Strauss, (1808-1874). Aplicando a la historia de Jes\u00fas la filosof\u00ed\u00ada hegeliana, realiz\u00f3 este autor una intepretaci\u00f3n de Jes\u00fas que destruy\u00f3 todos los contenidos hist\u00f3ricos de la misma, reduciendo la vida de Cristo a mitolog\u00ed\u00ada. Si con Spinoza se perdi\u00f3 la fe en el Dios personal y la realidad de una palabra divina, con Strauss se perdi\u00f3 la historia como lugar de revelaci\u00f3n y de palabra divina. Una \u00fatil reacci\u00f3n contra los excesos de estas hermen\u00e9uticas, fue la del predicador y te\u00f3logo F. Schleiermacher. Este autor lleg\u00f3 a una componenda con la cr\u00ed\u00adtica racionalista. Acept\u00f3 el valor de la cr\u00ed\u00adtica, pero le asign\u00f3 como objeto el sentimiento religioso como contenido espec\u00ed\u00adfico a descubrir en los textos evang\u00e9licos. Se ha dicho que su hermen\u00e9utica fue completamente cristoc\u00e9ntrica. Para Schleiermacher, en Cristo se dio la mejor y la m\u00e1s grande concentraci\u00f3n del sentimiento de la dependencia del hombre respecto de Dios. El objeto de la intepretaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica, consistir\u00ed\u00ada en captar los valores religiosos tipificados en ese sentimiento religioso que atraviesa toda la Biblia.<\/p>\n<p>Un admirador de Schleiermacher, W. Dilthey, realiz\u00f3 un cambio notable en la comprensi\u00f3n de la hermen\u00e9utica. Hasta esta \u00e9poca, la Hermen\u00e9utica era una ciencia sagrada, destinada a la interpretaci\u00f3n de los textos b\u00ed\u00adblicos. Dilthey, siguiendo las anticipaciones te\u00f3ricas de Schleiermacher, sac\u00f3 a la Hermen\u00e9utica del \u00e1mbito sacro, y la situ\u00f3 en el \u00e1mbito de las ciencias del esp\u00ed\u00adritu, como la metodolog\u00ed\u00ada general o la introducci\u00f3n a todas ellas. De esta manera, la Hermen\u00e9utica hac\u00ed\u00ada su solemne entrada en el mundo de la filosof\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>La recuperaci\u00f3n de la fe en la palabra de Dios contestada por Spinoza, y de modo particular por la teolog\u00ed\u00ada liberal protestante, fue obra de K. Barth. A este importante cambio se le ha llamado \u00abla revoluci\u00f3n hermen\u00e9utica\u00bb (A. Richardson). Barth reaccion\u00f3 con todas sus fuerzas contra la teolog\u00ed\u00ada liberal de su \u00e9poca; y restituy\u00f3 el lugar propio a la palabra de Dios con su Teolog\u00ed\u00ada dial\u00e9ctica y la interpretaci\u00f3n pneum\u00e1tica de la Biblia.<\/p>\n<p>La influencia de las ideas hermen\u00e9uticas de Barth fue grande entre los contempor\u00e1neos, especialmente en Heidegger y Bultmann. Este \u00faltimo, apoyado en la filosof\u00ed\u00ada existencialista de Heidegger, ofreci\u00f3 en la mitad de su carrera como exegeta del NT, su propio sistema hermen\u00e9utico. En ella, se interesa grandemente por el mensaje de Jes\u00fas y de su actualizaci\u00f3n. S\u00f3lo que, renunciando a todo conocimiento hist\u00f3rico sobre Jes\u00fas, busca el modo de actualizar su mensaje despoj\u00e1ndolo de toda adherencia mitol\u00f3gica. Lo \u00fanico que le interesa, es la incidencia del mensaje salv\u00ed\u00adfico del Kerigma de Jes\u00fas para la realizaci\u00f3n del hombre hist\u00f3rico de nuestros d\u00ed\u00adas. La desmitologizaci\u00f3n despoja al mensaje del NT no s\u00f3lo de la imagen del mundo que le envuelve, sino tambi\u00e9n de ciertos contenidos del mismo evento salv\u00ed\u00adfico. Es menester despojar el mensaje del NT de una comprensi\u00f3n que hace de Jes\u00fas y de su actuaci\u00f3n un ser del orden divino, preexistente; que desciende a este mundo cuando llega la plenitud de los tiempos; y con su encarnaci\u00f3n y muerte expiadora, libra a la Humanidad de su pecado colectivo. La resurrecci\u00f3n de ese ser humano, significa tan s\u00f3lo el comienzo de una nueva era. Es necesario reinterpretar desmitologizando, la idea de que Jes\u00fas ha sido entronizado a la diestra de Dios; vendr\u00e1 al final de los tiempos como juez universal. Lo mismo vale de la creencia en que, desde ahora, existe la posibilidad de integrarse en su mundo de salvaci\u00f3n mediante una misteriosa comuni\u00f3n con \u00e9l, gracias a los sacramentos del Bautismo y la Eucarist\u00ed\u00ada; y que esa incorporaci\u00f3n sea en realidad una anticipaci\u00f3n de la gloria \u00faltima por el esp\u00ed\u00adritu que es dado en arras. Este es el mundo de representaciones mitol\u00f3gicas, que es menester despojar al NT para quedarse con lo esencial del anuncio de la salvaci\u00f3n por la fe.<\/p>\n<p>Este sistema hermen\u00e9utico de Bultmann ven\u00ed\u00ada a ser una amalgama de las ideas de Strauss, y de la teolog\u00ed\u00ada liberal anterior a Barth.<\/p>\n<p>A Bultmann, inspirado en el primer Heidegger, le siguieron sus disc\u00ed\u00adpulos Ebeling y Fuchs, padres de la llamada Nueva Hermen\u00e9utica. Influenciados por el segundo Heidegger, buscaban un nuevo acercamiento a la Escritura desde una comprensi\u00f3n nueva del lenguaje como \u00abacontecimiento ling\u00fc\u00ed\u00adstico\u00bb, en el cual cobra nueva vida el contendido de la palabra de Dios. El texto le\u00ed\u00addo y proclamado, hace nuevamente \u00abviva y eficaz\u00bb la palabra de la Escritura.<\/p>\n<p>2.8. hermen\u00e9utica cat\u00f3lica<br \/>\nEl Catolicismo se mantuvo fiel a la tradici\u00f3n en la comprensi\u00f3n de la Biblia como palabra de Dios y su interpretaci\u00f3n creyente, desde la b\u00fasqueda del sentido y la profundizaci\u00f3n del mismo en el trabajo teol\u00f3gico. Cuando en el siglo XVII surgi\u00f3 el problema de la verdad de la Biblia atacada por la ciencia, tom\u00f3 decididamente la postura que deb\u00ed\u00ada de mantener en los siglos futuros en materia de interpretaci\u00f3n cr\u00ed\u00adtica. La Iglesia Cat\u00f3lica centr\u00f3 sus esfuerzos en defender la verdad de la Biblia, y su origen divino. La crisis racionalista, la entendi\u00f3 y vivi\u00f3 desde el exterior de la gran conmoci\u00f3n que agitaba al mundo protestante, firme en esa preocupaci\u00f3n peculiar de salvar el ser de la Biblia que aparec\u00ed\u00ada combatida desde su verdad.<\/p>\n<p>La crisis hermen\u00e9utica m\u00e1s fuerte, la vivi\u00f3 el Catolicismo en la \u00e9poca del modernismo. Este movimiento, nacido en el seno mismo del Catolicismo, recog\u00ed\u00ada todas las tendencias racionalistas que dominaban fuera de la Iglesia. El Magisterio conden\u00f3 los presupuestos filos\u00f3fico-teol\u00f3gicos que le serv\u00ed\u00adan de base, sin plantearse problemas espec\u00ed\u00adficos de tipo hermen\u00e9utico. La gran fuerza de la Iglesia para librarse de las hermen\u00e9uticas racionalistas consisti\u00f3 en su apego a la tradici\u00f3n, el ejercicio del Magisterio doctrinal, y la vida sacramental centrada en la Eucarist\u00ed\u00ada. Esta compacta interacci\u00f3n de los elementos esenciales de la vida de fe, logr\u00f3 preservar sin desviaciones, la intepretaci\u00f3n de la Biblia en el aut\u00e9ntico sentido de palabra de Dios viva y eficaz.<\/p>\n<p>Entre los dos Concilios Vaticanos, el empe\u00f1o de la Iglesia se cifr\u00f3 en buscar las soluciones m\u00e1s adecuadas para salvar la verdad de la Biblia. Poco a poco, fue tomando unas posiciones muy peculiares en materia de interpretaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica, inclin\u00e1ndose, al final, hacia la aceptaci\u00f3n de la cr\u00ed\u00adtica literaria e hist\u00f3rica. Esto sucedi\u00f3, sobre todo, en la II Guerra Mundial (1943) cuando P\u00ed\u00ado XII aprob\u00f3 oficialmente con la enc\u00ed\u00adclica afflante Spiritu, el recurso exeg\u00e9tico de los g\u00e9neros . Este m\u00e9todo ha sido caracter\u00ed\u00adstico en la comprensi\u00f3n cat\u00f3lica de la cr\u00ed\u00adtica literaria. La cr\u00ed\u00adtica literaria de la Biblia ha tenido una finalidad de determinar la verdad de las afirmaciones de la Escritura. En otras palabras, los servicios de la cr\u00ed\u00adtica literaria han estado condicionados por la finalidad de salvaguardar la verdad b\u00ed\u00adblica. En el Vaticano II se reconoci\u00f3 tambi\u00e9n la validez de otras t\u00e9cnicas de interpretaci\u00f3n cr\u00ed\u00adtica, como \u00ed\u00adtica de las , e Historia redaccional o Redacktionsgeschichte.<\/p>\n<p>2.9. Interpretaci\u00f3n de la Biblia en la Iglesia<br \/>\nEn 1993, para celebrar el centenario de la Deus de Le\u00f3n XIII y el 50\u00c2\u00b0 de la afflante Spiritu, la Pontificia Comisi\u00f3n B\u00ed\u00adblica public\u00f3 un importante documento titulado interpretaci\u00f3n de la Biblia en la Iglesia. En ella se volv\u00ed\u00ada a ratificar el m\u00e9todo hist\u00f3rico-cr\u00ed\u00adtico, ya reconocido por el Vaticano II. Desde entonces, la hermen\u00e9utica cat\u00f3lica aparece polarizada por dos exigencias. Por una parte, la necesidad de la objetividad y la racionalidad del trabajo exeg\u00e9tico serio de acuerdo con los m\u00e9todos hist\u00f3rico-cr\u00ed\u00adticos. Por otra la congenialidad del trabajo hermen\u00e9utico con la naturaleza peculiar de la Escritura que, seg\u00fan el Vaticano II, (DV n. 12) ha de leerse y exponerse \u00abcon el mismo Esp\u00ed\u00adritu con que fue escrita\u00bb. Es la llamada \u00abinterpretaci\u00f3n en el Esp\u00ed\u00adritu\u00bb, es decir, la interpretaci\u00f3n que act\u00faa desde la posesi\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo prometido a los cristianos para conocer la verdad de la palabra de Cristo. Esta \u00abinterpretaci\u00f3n en el Esp\u00ed\u00adritu\u00bb responde, sin duda, a las realidades hermen\u00e9uticas nuevas del Cristianismo como son la palabra interior anunciada por Jerem\u00ed\u00adas, y escrita en los corazones por el Esp\u00ed\u00adritu (2Cor 3,2-3).<\/p>\n<p>Esta es la condici\u00f3n diferenciante de la Hermen\u00e9utica cristiana frente a cualquier otra hermen\u00e9utica meramente humana. Esta es tambi\u00e9n otra peculiaridad de la misma, en relaci\u00f3n con la ex\u00e9gesis jud\u00ed\u00ada, que desconoce el don del Esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>La Hermen\u00e9utica B\u00ed\u00adblica as\u00ed\u00ad entendida, es tambi\u00e9n una actividad espiritual irreductible a cualquier otro tipo de lectura o interpretaci\u00f3n de textos religiosos. Su objeto es la palabra de Dios, pero le\u00ed\u00adda desde Cristo, en quien recibe nuevo sentido todo el AT. Es tambi\u00e9n una Hermen\u00e9utica que parte desde el interior de quien ya posee la palabra nueva, y el don del Esp\u00ed\u00adritu. Es una Hermen\u00e9utica en conexi\u00f3n con la transmisi\u00f3n aut\u00e9ntica de la palabra de Dios, en la Iglesia. Una hermen\u00e9utica preservada de deformaciones por el Magisterio de la Iglesia. En fin, una Hermen\u00e9utica que une inseparablemente la nutrici\u00f3n del pan de vida, que es Jes\u00fas, en la mesa de la Palabra y de la Eucarist\u00ed\u00ada, como ense\u00f1a el Vaticano II: \u00abLa Iglesia [&#8230;] nunca ha cesado de tomar y repartir a sus fieles el pan de vida que ofrece la mesa de la palabra de Dios y del Cuerpo de Cristo\u00bb (n. 21). >interpretaci\u00f3n (procedimientos jud\u00ed\u00ados); canon; escrituras.<\/p>\n<p>BIBL. &#8211; ALONSO SCH\u00ed\u201cKEL, L. &#8211; BRAVO, J. M. de hermen\u00e9utica, Ed. Trotta, 1994; GRECH, P., \u00e9utica, en Nuevo Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, Ediciones Paulinas, Madrid, 1990, pp. 733-762; MAGGaONI, B., \u00e9gesis B\u00ed\u00adblica, ibid, pp.620-632; S\u00ed\u0081NCHEZ CARO, J. M., \u00e9utica B\u00ed\u00adblica y Metodolog\u00ed\u00ada Exeg\u00e9tica, en \u00abBiblia Palabra de Dios\u00bb, pp. 243-436.<\/p>\n<p>. M\u00c2\u00aa. Artola, CP<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n<p>El t\u00e9rmino \u00abhermen\u00e9utica\u00bb se deriva del verbo griego herm\u00e9neuein que. en su ra\u00ed\u00adz nominal, se relaciona con Hermes o Mercurio, el dios del lenguaje. No es casual que, en los Hechos de los Ap\u00f3stoles, despu\u00e9s de la curaci\u00f3n de un cojo, los habitantes de Listras confundieran a Pablo con Hermes: \u00abera \u00e9l quien hablaba\u00bb (Hch 14,12). Este significado del t\u00e9rmino pone de manifiesto un primer aspecto fundamental de la misma hermen\u00e9uticas b\u00ed\u00adblica contempor\u00e1nea: se trata de un lenguaje que intenta explicar los acontecimientos, lo \u00abdicho\u00bb y lo \u00abno-dicho\u00bb.<\/p>\n<p>Con este significado se relaciona  consiguientemente el de \u00abexplicar\u00bb o \u00abcomentar\u00bb. En este sentido Lucas indica que Jes\u00fas, despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n, caminando con los disc\u00ed\u00adpulos de Ema\u00fas, \u00abempezando por Mois\u00e9s y los profetas, les explic\u00f3 lo que dec\u00ed\u00adan de \u00e9l las Escrituras\u00bb (Hch 24,27). Con esta acepci\u00f3n la hermen\u00e9utica b\u00ed\u00adblica no se detiene en una \u00bb interpretaci\u00f3n \u00bb general, sino que se convierte en una \u00abexplicaci\u00f3n\u00bb del texto mismo como fuente de interpelaci\u00f3n para los lectores. Por eso, si se concentra en este proceso explicativo e interpelativo, la hermen\u00e9utica se caracteriza como ex\u00e9gesis, es decir, como explicitaci\u00f3n o explicaci\u00f3n (cf. tambi\u00e9n Hch 10,8). De esta indicaci\u00f3n se deduce que la hermen\u00e9utica y la ex\u00e9gesis b\u00ed\u00adblica, aunque est\u00e1n estrechamente relacionadas entre s\u00ed\u00ad, no se identifican, sino que -como opinan algunos- la ex\u00e9gesis no representar\u00ed\u00ada m\u00e1s que la actuaci\u00f3n de la hermen\u00e9utica. Por el contrario, el proceso hermen\u00e9utico no se puede reducir a la interpelaci\u00f3n que un texto suscita en el lector, sino que representa adem\u00e1s la exigencia interpelativa del lector respecto al texto, que es lo que se denomina precisamente \u00bb ex\u00e9gesis \u00bb finalmente, el significado todav\u00ed\u00ada m\u00e1s espec\u00ed\u00adfico de \u00abhermen\u00e9utica\u00bb, entendida como \u00bb traducci\u00f3n \u00bb pone de relieve la funci\u00f3n semi\u00f3tica&#8217; de la hermen\u00e9utica; se trata de la ciencia que traduce en lenguaje distinto el significado del acontecimiento y de la palabra (cf. el sentido simple de \u00abtraducci\u00f3n\u00bb en Jn 1,42; 9,7. Hch 9,36).<\/p>\n<p> Por tanto, sobre la base de estos horizontes de l\u00e9xico, la hermen\u00e9utica  puede definirse como ciencia de la interpretaci\u00f3n, de la significaci\u00f3n y &#8211; de la explicitaci\u00f3n.<\/p>\n<p>De estas acepciones dependen tambi\u00e9n los tres principales \u00e1mbitos de la hermen\u00e9utica b\u00ed\u00adblica: la \u00abnoem\u00e1tica\u00bb, que consiste en el reconocimiento de uno o de varios significados del texto b\u00ed\u00adblico en cuanto tal: la \u00abeur\u00ed\u00adstica\u00bb, que se propone explicitar esa significaci\u00f3n; y la \u00abproforistica\u00bb, que intenta establecer una relaci\u00f3n interpelante entre el texto b\u00ed\u00adblico y sus destinatarios.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad pues, la hermen\u00e9utica b\u00ed\u00adblica,  en sus diversas acentuaciones hist\u00f3ricas y a trav\u00e9s de las diversas metodolog\u00ed\u00ada, intenta iluminar la relaci\u00f3n \u00abtriangular\u00bb entre autor-texto-lector.<\/p>\n<p>Ante todo, el primer eje relacional  consiste en la relaci\u00f3n entre el autor y el texto. Cada uno de los textos, aunque se coloque dentro de un proceso de unificaci\u00f3n, como es la Biblia, representa la objetivaci\u00f3n escrita de un autor, con su lenguaje y con un contexto muy concreto. Por eso la teolog\u00ed\u00ada de Ezequlel es muy distinta de la de  Am\u00f3s, aunque las dos pertenecen al mismo fen\u00f3meno del profetismo en el Antiguo Testamento. As\u00ed\u00ad pues, en este eje relacional es necesario centrar la atenci\u00f3n en el sensus auctoris: \u00bfqu\u00e9 es lo que quiso destacar Marcos con su evangelio? A primera vista, este nivel parece sencillo, pero en realidad resulta complejo, sobre todo si se le relaciona con la sagrada Escritura que, en su globalidad, no s\u00f3lo tiene que contar con un autor hist\u00f3ricamente situable, sino tambi\u00e9n con el autor divino, en cuanto que es inspirada.<\/p>\n<p>La aproximaci\u00f3n al sensus plenior,  surgida en la primera mitad del siglo xx, se propone poner de relieve un sentido m\u00e1s global que el literal, presente en el texto b\u00ed\u00adblico: reivindica precisamente esta doble paternidad del texto b\u00ed\u00adblico. Adem\u00e1s, en la nueva hermen\u00e9utica se invoca a menudo la importancia del sensus auctoris, para que el texto b\u00ed\u00adblico no caiga en el subjetivismo interpretativo (cf. F. Schleiermacher, E. D. Hirsch, E. Betti). Sin embargo, esta relaci\u00f3n no procede solamente del autor al texto, sino tambi\u00e9n al rev\u00e9s: del texto al autor. No todos los significados lingU\u00ed\u00adsticos y sem\u00e1nticos  de un texto b\u00ed\u00adblico pueden ser controlados por la \u00e9gida racional de su autor, aun cuando le pertenezcan.<\/p>\n<p>Por tanto, tras una noem\u00e1tica del  autor b\u00ed\u00adblico viene otra del mismo texto b\u00ed\u00adblico que, por eso mismo, aunque est\u00e9 colocado en un contexto espaciotemporal, revela un sensus propio. Ha sido sobre todo Gadamer el que ha puesto en evidencia la centralidad del texto respecto a cualquier otra relaci\u00f3n hermen\u00e9utica, Este principio resulta fundamental a la hora de proyectar una posible teolog\u00ed\u00ada del Antiguo Y del Nuevo Testamento; los diversos textos asumen una interrelaci\u00f3n significativa que prescinde a menudo de la intenci\u00f3n de su autor inmediato, El segundo eje relacional se refiere a las conexiones entre el texto y el lector; se entiende aqu\u00ed\u00ad por lector a todo el  que, en cualquier situaci\u00f3n cultural o social, se pone en relaci\u00f3n con el texto b\u00ed\u00adblico. Tambi\u00e9n en esta relaci\u00f3n hay que considerar no s\u00f3lo las implicaciones relacionales entre el texto Y el lector. sino tambi\u00e9n al contrario. Ante todo, en este \u00e1mbito es donde la hermen\u00e9utica se convierte en ex\u00e9gesis b\u00ed\u00adblica, va que se propone, dentro del respeto a la interpelaci\u00f3n del texto b\u00ed\u00adblico, manifestar su significado, o mejor dicho sus significados. A su vez, una ex\u00e9gesis adecuada del texto b\u00ed\u00adblico determinar\u00e1 una jerarquizaci\u00f3n semi\u00f3tica del mensaje b\u00ed\u00adblico. En t\u00e9rminos concretos, la ex\u00e9gesis a trav\u00e9s de sus diversas metodolog\u00ed\u00adas (cf. \u00abhistoria de las formas\u00bb, \u00bb redacci\u00f3n de las formas \u00ab, semi\u00f3tica sem\u00e1ntica, estructuralismo, ret\u00f3rica) asume la tarea de aclarar el mensaje teol\u00f3gico del Apocalipsis, o de cualquier otro texto b\u00ed\u00adblico. Sin embargo, el itinerario inverso es igualmente fundamental, por lo que la \u00abex\u00e9gesis\u00bb y la \u00abeis\u00e9gesis\u00bb constituyen las dos fases del  llamado \u00abc\u00ed\u00adrculo hermen\u00e9utico\u00bb.<\/p>\n<p>El tercer eje relacional, que se pone  a menudo en segundo plano en hermen\u00e9utica b\u00ed\u00adblica, se refiere a la relaci\u00f3n entre el autor Y el lector. En primer 1ugar, ning\u00fan aUtor, y con mayor raz\u00f3n ninguno de los autores b\u00ed\u00adblicos, escribe simplemente por est\u00e9tica literaria.<\/p>\n<p>Y al rev\u00e9s, se puede afirmar que el lector o el oyente condiciona siempre a la funci\u00f3n comunicativa de todo autor u orador. Por consiguiente, cuanto m\u00e1s llegue el lector a la \u00abfusi\u00f3n de horizonte\u00bb no solamente con el texto, sino  tambi\u00e9n con su autor, tanto mejor podr\u00e1 interpretar de modo pertinente el texto b\u00ed\u00adblico. Por eso, la hermen\u00e9utica b\u00ed\u00adblica no puede prescindir de las ciencias paralelas, como la arqueolog\u00ed\u00ada, la geograf\u00ed\u00ada y la sociolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica.<\/p>\n<p>En la historia de la hermen\u00e9utica  b\u00ed\u00adblica se ha acentuado unas veces u \u00bb aspecto y otras otro, debido a la m\u00faltiple significaci\u00f3n que asume el texto b\u00ed\u00adblico tanto respecto al autor como respecto al lector. La identificaci\u00f3n de una isotop\u00ed\u00ada basica del texto b\u00ed\u00adblico, que constituye su \u00absentido\u00bb, si se la refiere al sensus auctoris, permite al propio texto hacerse interpelativo sin  verse fagocitado por el subjetivismo de su lector.<\/p>\n<p> A. Pitta<\/p>\n<p> Bibl.: H, G, Gadamer, Verdad y m\u00e9todo, 2  vols\u00bb S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1988-l992: L Alonso Schokel, La palabra inspirada, Cristiandad, Madrid &#8216;1986: \u00ed\u008dd., Hermeneutica de la Palabra, 3 vols\u00bb Cristiandad, Madrid 1986-1988; p, Grech, El problema cristol\u00f3gica y la hermen\u00e9utica, en Problemas y perspectivas de Teolog\u00ed\u00ada fundamental, S\u00ed\u00adgueme Salamanca 1982, 160-196; H Zimmermann, Los m\u00e9todos hist\u00f3rico-cr\u00ed\u00adticos en el Nuevo Testamento, BAC, Madrid l 969: A Salas, Mito y desmitificaci\u00f3n en el  Antiguo Testamento, Madrid 1971; AA VV Iniciaci\u00f3n en el an\u00e1lisis estruclural Verbo Divino Estella 51990; J. C. Giraud L, Paniel, Semi\u00f3tica, Verbo Divino, Estella 1991<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>De la -> ex\u00e9gesis, que es la realizaci\u00f3n concreta de la interpretaci\u00f3n hay que distinguir la hermen\u00e9utica: \u00abel arte de la interpretaci\u00f3n\u00bb. En sentido t\u00e9cnico la expresi\u00f3n h.b. designa la investigaci\u00f3n, fundamentaci\u00f3n y formulaci\u00f3n de los principios y reglas v\u00e1lidas para la interpretaci\u00f3n de la sagrada Escritura, la doctrina o el m\u00e9todo de la interpretaci\u00f3n de la Escritura.<\/p>\n<p>1. Historia de la hermen\u00e9utica b\u00ed\u00adblica<br \/>\nYa los exegetas de la antig\u00fcedad eclesi\u00e1stica se esforzaron desde Or\u00ed\u00adgenes por elaborar puntos de vista hermen\u00e9uticos (cf. A. BEA, LThK2 II 435). En la \u00e9poca moderna la reforma, el racionalismo de la ilustraci\u00f3n y las ciencias naturales y las del esp\u00ed\u00adritu han dado nuevos impulsos a la h.b. Un planteamiento nuevo de la problem\u00e1tica hermen\u00e9utica se debi\u00f3 a F.E.D. Schleiermacher, que concibi\u00f3 la hermen\u00e9utica como arte de entender. Mirando sobre todo a la radicaci\u00f3n (resaltada particularmente por el -> existencialismo) de la pregunta hermen\u00e9utica en la vida humana misma (como lugar del entender), en nuestro siglo R. Bultmann ha planteado e intentado resolver el problema hermen\u00e9utico con una intensidad sin par hasta ahora (cf. la visi\u00f3n esquem\u00e1tica del desarrollo hist\u00f3rico en G. EBELING, RGG3 III 242-262). La hermen\u00e9utica cat\u00f3lica recibi\u00f3 fuertes impulsos gracias a las grandes enc\u00ed\u00adclicas b\u00ed\u00adblicas de Le\u00f3n xiii, de Benedicto xv y principalmente de P\u00ed\u00ado xix (1943: Divino af flante spiritu), cuyos puntos de vista en parte no se han hecho operantes hasta estos \u00faltimos tiempos. Al extendido intento de limitar los principios interpretativos de la enc\u00ed\u00adclica Divino af flante spiritu al AT se opuso la Instrucci\u00f3n sobre la verdad hist\u00f3rica de los evangelios, publicada el a\u00f1o 1964 por la pontificia comisi\u00f3n b\u00ed\u00adblica y despu\u00e9s, de modo m\u00e1s general, la constituci\u00f3n dogm\u00e1tica De divina revelatione del concilio Vaticano xx (Dei verbum). Esta propuso, en el cap. xx principalmente, una nueva formulaci\u00f3n, altamente significativa, de la verdad de la sagrada Escritura (a saber: sus libros ense\u00f1an \u00abfirmemente, con fidelidad y sin error la verdad que Dios quiso consignar en las sagradas letras para nuestra salvaci\u00f3n\u00bb (n .o 11) y explic\u00f3 con notable amplitud importantes principios hermen\u00e9uticos (n\u00famero 12). La constituci\u00f3n sin duda da nuevos impulsos para el esclarecimiento de cuestiones hermen\u00e9uticas todav\u00ed\u00ada no solucionadas o discutidas a\u00fan en el campo cat\u00f3lico principalmente cuando acent\u00faa que el esfuerzo de la ciencia especializada ha de preparar y posibilitar el juicio maduro de la Iglesia (n\u00c2\u00b0 12). Por esta determinaci\u00f3n de la relaci\u00f3n entre la ex\u00e9gesis y el magisterio se reconoce impl\u00ed\u00adcitamente la importancia fundamental de la elaboraci\u00f3n de una hermen\u00e9utica adecuada a la Escritura.<\/p>\n<p>II. Posibilidad y necesidad de la hermen\u00e9utica b\u00ed\u00adblica<br \/>\nLa posibilidad y la necesidad de una h.b. nacen en realidad de la reflexi\u00f3n sobre la posibilidad y necesidad de la interpretaci\u00f3n de la sagrada Escritura. \u00abPuesto que Dios en la sagrada Escritura ha hablado a trav\u00e9s de hombres y en forma humana\u00bb; y, como la constituci\u00f3n Dei Verbum dice claramente, puesto que estos hombres (a los cuales en anteriores documentos oficiales se calificaba cautelosamente tan s\u00f3lo de auctores instrumentales), a pesar de la intervenci\u00f3n divina, fueron \u00abverdaderos autores\u00bb (ver\u00c2\u00a1 auctores); en consecuencia los escritos de ambos Testamentos son creaciones ling\u00fc\u00ed\u00adsticas plenamente humanas. Lo que Dios quiso decir, lo expres\u00f3 con palabras humanas, de manera que el sentido pretendido por Dios es el mismo de la palabra humana. El que la Escritura sea palabra de hombres hist\u00f3ricos, presupone necesariamente la vinculaci\u00f3n de sus maneras de concebir, de pensar y de hablar al lugar, al tiempo y a la persona del autor&#8230; De este car\u00e1cter de la Biblia como palabra humana se derivan &#8211; lo mismo que en todas las producciones del lenguaje humano- tanto la posibilidad de una reproducci\u00f3n intelectiva (puesto que la manifestaci\u00f3n verbal en cuanto tal no es algo en s\u00ed\u00ad oscuro, sino que tiende a comunicar un sentido a producir una intelecci\u00f3n) la tarea o la necesidad de la interpretaci\u00f3n.<\/p>\n<p>III. Cometidos de tipo general<br \/>\nMencionemos los siguientes: a) la mejor reconstrucci\u00f3n posible del texto original (cr\u00ed\u00adtica textual), que ha de servir de base para la interpretaci\u00f3n; b) la filolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica y la historia del concepto, tanto en general como de cara a las peculiaridades ling\u00fc\u00ed\u00adsticas y estil\u00ed\u00adsticas de un determinado per\u00ed\u00adodo, o de un autor concreto, o de una determinada obra; c) la arqueolog\u00ed\u00ada, la topolog\u00ed\u00ada, la etnograf\u00ed\u00ada, la historia comparada de la cultura y de la -> religi\u00f3n, y, en general, la historia del cambiante contorno (exterior y espiritual) de ambos Testamentos y de sus escritos particulares; d) el esfuerzo por conocer al autor de un escrito, su origen, su posici\u00f3n y formaci\u00f3n y la situaci\u00f3n especial desde la que escribe y para la que escribe.<\/p>\n<p>IV. Principios hermen\u00e9uticos fundamentales<br \/>\nSe derivan de la doble dimensi\u00f3n de la Biblia como palabra de Dios y como palabra humana. En cuanto la palabra de Dios en la Biblia nos sale al encuentro como lenguaje humano, objetivamente hemos de mencionar en primer lugar aquellos principios que son v\u00e1lidos, aun prescindiendo de la pretensi\u00f3n de la Escritura de ser palabra de Dios 2. Principios teol\u00f3gicos (1), y en segundo lugar los principios que se desprenden de tal pretensi\u00f3n (2).<\/p>\n<p>1. Principios generales<br \/>\n\u00abHabiendo, pues, hablado Dios en la sagrada Escritura por hombres y a la manera humana, para que el int\u00e9rprete de la sagrada Escritura comprenda lo que \u00e9l quiso comunicarnos, debe investigar con atenci\u00f3n qu\u00e9 pretendieron expresar realmente los hagi\u00f3grafos y plugo a Dios manifestar con las palabras de ellos.\u00bb Con esta frase sobre la explicaci\u00f3n de la Escritura, la Constituci\u00f3n dogm\u00e1tica (n .o 12) reconoce que la afirmaci\u00f3n pretendida por el hagi\u00f3grafo es la que expresa el sentido literal (cuyo alcance no siempre coincide con la significaci\u00f3n inmediata de los vocablos), y se\u00f1ala como principio fundamental y general de la h.b. la b\u00fasqueda de la intenci\u00f3n de los enunciados y, con ello, de la afirmaci\u00f3n que un texto hace en cada caso. A la vez menciona tres medios principales para descubrir la intenci\u00f3n de la afirmaci\u00f3n de un escrito b\u00ed\u00adblico en general y en particular: a) investigar y tener en cuenta la forma de pensamiento y de expresi\u00f3n condicionada en general por el mundo circundante (mencionemos, p.ej., estas tres unidades ling\u00fc\u00ed\u00adsticas e intelectuales: la hebrea, la greco-helenista y la judeo-helenista); b) la investigaci\u00f3n del g\u00e9nero literario, debiendo advertirse que la aclaraci\u00f3n a\u00f1adida: \u00abPuesto que la verdad se propone y se expresa ya de maneras diversas en los textos hist\u00f3ricos de diferente modo (in textibus vario modo hist\u00f3ricos), o prof\u00e9ticos, o po\u00e9ticos, o en otras formas de hablar\u00bb, deja abierta la cuesti\u00f3n sobre el n\u00famero y la modalidad de los g\u00e9neros y formas ya descubiertos o que todav\u00ed\u00ada puedan descubrirse, y resaltar la variabilidad del concepto de historia que haya de usarse; c) investigar y tener en cuenta la situaci\u00f3n desde la cual y para la cual escribe el hagi\u00f3grafo. Adem\u00e1s de tomar en consideraci\u00f3n: d) el procedimiento, denominado c\u00ed\u00adrculo hermen\u00e9utico, por el cual de las afirmaciones particulares y f\u00e1cilmente comprensibles se saca una imagen conjunta y a partir de ella se intenta a su vez esclarecer lugares especialmente dif\u00ed\u00adciles. Esto tiene validez tanto para la explicaci\u00f3n de cada escrito particular y de grupos de escritos, como para la interpretaci\u00f3n de la Biblia en general.<\/p>\n<p>El hecho confirmado por la Iglesia de que los escritos de ambos Testamentos, en virtud de la -> inspiraci\u00f3n son -> palabra de Dios y testimonio normativos de la -> revelaci\u00f3n de Dios que ha llegado a su fin en Jesucristo, tradicionalmente ha dado origen a tres principios hermen\u00e9uticos que, desde el punto de vista de su fundamentaci\u00f3n, pueden valer como principios \u00abteol\u00f3gicos\u00bb, y que tambi\u00e9n ha mencionado expresamente la constituci\u00f3n Dei Verbum. A saber, se debe tener en cuenta: a) la -> tradici\u00f3n viva de la Iglesia universal; b) la -> Escritura como magnitud unitaria; c) la -> analog\u00ed\u00ada de la fe (n\u00c2\u00b0 12). El reconocimiento del valor regulativo de la tradici\u00f3n viva de la Iglesia universal se funda hist\u00f3ricamente en que por un lado, cada libro surgi\u00f3 del seno de la Iglesia con miras al servicio de la predicaci\u00f3n actual, y, por otro, la fijaci\u00f3n definitiva del -> canon de ambos testamentos, entendido como norma non normanda, es una funci\u00f3n de esta Iglesia viva, en la cual, seg\u00fan el NT, por el -> Esp\u00ed\u00adritu Santo act\u00faa el Cristo glorificado como fuerza de la automanifestaci\u00f3n de Dios. La importancia heur\u00ed\u00adstica de la tradici\u00f3n viva de la Iglesia no puede valorarse ni utilizarse excesivamente en su aspecto positivo. Cuando en casos particulares se recurre a \u00abla unidad de toda la Escritura\u00bb (explicaci\u00f3n de una afirmaci\u00f3n o de un escrito particular por el contexto b\u00ed\u00adblico total; ante todo teniendo en cuenta los textos paralelos, sobre todo en los libros m\u00e1s tard\u00ed\u00ados) y a la \u00abanalog\u00ed\u00ada de la fe\u00bb (explicaci\u00f3n de un lugar por la armon\u00ed\u00ada interna de toda la revelaci\u00f3n propuesta por la Iglesia) como medio para hallar el sentido de un texto; a fin de evitar concordancias forzadas hay que tomar en consideraci\u00f3n, adem\u00e1s de la intenci\u00f3n del enunciado -que debe deducirse del contexto pr\u00f3ximo y del remoto-, el estadio de la revelaci\u00f3n al que pertenece el texto en cuesti\u00f3n (EnchB 109).<\/p>\n<p>En cuanto la sagrada Escritura es testimonio del Dios que ofrece su alianza y de su voluntad salv\u00ed\u00adfica y santificadora que se ha revelado definitivamente en Cristo, y en cuanto en la historicidad de la -> existencia el entender y el decidir est\u00e1n en interdependencia mutua, la interpretaci\u00f3n s\u00f3lo puede alcanzar su fin si al m\u00e1s adecuado m\u00e9todo hist\u00f3rico y cient\u00ed\u00adfico se a\u00f1ade una fundamental actitud personal y existencial del exegeta, a saber, la disposici\u00f3n a hacerse \u00abdisc\u00ed\u00adpulo\u00bb a la vez que \u00abhistoriador\u00bb (L. Bakker), a ver en su significaci\u00f3n \u00abhist\u00f3rica\u00bb la acci\u00f3n y la palabra de Dios atestiguadas en la Escritura, a entenderlas como un suceso que le afecta a \u00e9l mismo, que le promete y llena, que lo agracia y juzga. S\u00f3lo cuando el exegeta se acerca a la Escritura con esa postura, se cumple la m\u00e1s sublime exigencia de la hermen\u00e9utica.<\/p>\n<p>V. Un principio hermen\u00e9utico unitario<br \/>\nLa pregunta de qu\u00e9 es (o no es) la \u00abfe\u00bb en sentido b\u00ed\u00adblico, y especialmente en sentido neotestamentario, as\u00ed\u00ad como la cuesti\u00f3n (relacionada con la anterior) de la \u00abpreinteligencia\u00bb, son temas que en el marco del debate en torno a la -> desmitizaci\u00f3n han pasado decididamente al centro de la discusi\u00f3n. Tal como hoy se reconoce en general, en lo relativo a los textos hist\u00f3ricos no se dan un preguntar y un entender plenamente libres de prejuicios, pues tambi\u00e9n el int\u00e9rprete moderno procede de una concreta situaci\u00f3n hist\u00f3rica y lleva siempre consigo una preinteligencia innata y adquirida (de tipo filos\u00f3fico, teol\u00f3gico, etc\u00e9tera), una subjetividad determinada, a base de la cual investiga las fuentes e intenta adquirir una comprensi\u00f3n total de los fen\u00f3menos atestiguados por la Biblia. Si por \u00abpreinteligencia\u00bb (o \u00abprejuicio\u00bb) se entienden determinados esquemas particulares o totales que se llevan consigo, determinados juicios y opiniones previas, el exegeta debe estar dispuesto a que los textos los pongan en duda, o los confirmen, o los corrijan, en cuanto estos textos dan una informaci\u00f3n segura, o al menos fundada. Adem\u00e1s de esto hay que conceder, especialmente a R. Bultmann: a) que cada interpretaci\u00f3n est\u00e1 soportada necesariamente por una cierta preinteligencia del asunto estudiado, a saber, por la previa \u00abrelaci\u00f3n vital con la cosa\u00bb expresada en el texto (Glaube und Verstehen ii 227); b) que esta preinteligencia, necesaria tambi\u00e9n para la interpretaci\u00f3n de la Escritura, se da en el preguntar acerca de Dios que mueve la vida humana, y que en la conciencia de cada hombre particular puede tomar distintas formas, p. ej., pregunta sobre la salvaci\u00f3n y el sentido del mundo y de la historia, sobre la salvaci\u00f3n ante la muerte y la seguridad ante el destino cambiante, sobre el destino y la finalidad de la existencia de cada<br \/>\nuno; c) que la pregunta por la concepci\u00f3n de la existencia humana (y de su realizaci\u00f3n) que se manifiesta en el mensaje neotestamentario de Cristo es una cuesti\u00f3n leg\u00ed\u00adtimamente hermen\u00e9utica, y que, por consiguiente, la Escritura debe interpretarse existencialmente (interpretaci\u00f3n -> existencial). El pensamiento de que los hombres conocen y aprehenden la revelaci\u00f3n divina como la consumaci\u00f3n gratuita de su aspiraci\u00f3n m\u00e1s profunda, corresponde a lo que antes hemos llamado \u00abm\u00e1s sublime exigencia\u00bb de la h.b. Pero resulta muy problem\u00e1tica la exigencia hermen\u00e9utica de que el mensaje de Cristo expresado \u00abmitol\u00f3gicamente\u00bb, sea interrogado y esclarecido exclusivamente a base de una inteligencia compatible con la concepci\u00f3n que el hombre actual tiene de s\u00ed\u00ad mismo y de la realidad (concepci\u00f3n que se identificar\u00ed\u00ada con la de las ciencias naturales). Con todo, es innegable que todav\u00ed\u00ada espera una soluci\u00f3n el problema planteado por las diversas explicaciones de la revelaci\u00f3n de Cristo que aparecen en el NT, en las cuales de ning\u00fan modo se da una arm\u00f3nica unidad sistem\u00e1tica. \u00bfSe puede hallar un principio hermen\u00e9utico que permita ponderar la aut\u00e9ntica transcendencia de cada una de las afirmaciones b\u00ed\u00adblicas, las cuales usan concepciones y formas de expresi\u00f3n ligadas al tiempo y est\u00e1n condicionadas por la situaci\u00f3n, es decir, por determinadas necesidades pastorales? Y la reciente discusi\u00f3n tambi\u00e9n nos plantea la cuesti\u00f3n, hermen\u00e9uticamente importante, de qu\u00e9 significa \u00abrevelaci\u00f3n\u00bb o \u00abacci\u00f3n\u00bb o \u00abpalabra\u00bb de Dios, y de c\u00f3mo puede producirse y se produjo en concreto la automanifestaci\u00f3n de Dios.<\/p>\n<p>IV. El problema hermen\u00e9utico del AT<br \/>\nTanto el postulado hermen\u00e9utico de Bultmann, para quien la historia jud\u00ed\u00ada del AT \u00aben su contradicci\u00f3n interna, en su fracaso\u00bb es una profec\u00ed\u00ada, como el esfuerzo, quiz\u00e1s m\u00e1s general todav\u00ed\u00ada, de comprender la importancia teol\u00f3gica de la ex\u00e9gesis hist\u00f3ricocr\u00ed\u00adtica (fundamentalmente afirmada), suscitaron una intensa reflexi\u00f3n sobre el problema hermen\u00e9utico del AT. Aqu\u00ed\u00ad se trata ante todo de la relaci\u00f3n entre los dos testamentos, de decidir si, hasta qu\u00e9 punto y en qu\u00e9 sentido para la interpretaci\u00f3n del AT es hermen\u00e9uticamente leg\u00ed\u00adtima una preinteligencia cristiana. Prescindiendo del extremo de una nivelaci\u00f3n de ambos testamentos, en el campo protestante act\u00faan ante todo dos tendencias. Por un lado, los que exigen (partiendo de la acentuaci\u00f3n de la discrepancia entre ambos testamentos) que el AT sea comprendido seg\u00fan la inteligencia que \u00e9l tiene de s\u00ed\u00ad mismo en su tiempo, la cual no se legitima por el NT, y que sea introducido en el entender evang\u00e9lico como un poder que afecta a nuestra existencia (p. ej., P. Baumg\u00e4rtel; en forma distinta F. Mildenberger). Por otro lado, la direcci\u00f3n que se basa en el pensamiento de la unidad del testimonio b\u00ed\u00adblico y de una significaci\u00f3n \u00abprefigurativa\u00bb de los sucesos veterotestamentarios. En ella, con acentuaciones distintas, se defiende una moderada interpretaci\u00f3n \u00abtipol\u00f3gica\u00bb (entre otros G. v. Rad; W. Eichrodt; H.W. Wolff), la cual queda fundamentada hermen\u00e9uticamente de diversos modos, y a veces es considerada como imposible de regular hermen\u00e9uticamente defiende una l\u00ed\u00adnea intermedia F. Hesse; cf. el volumen de C. Westermann).<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n la ex\u00e9gesis cat\u00f3lica m\u00e1s reciente parece ver el \u00abproblema hermen\u00e9utico m\u00e1s inquietante con relaci\u00f3n al AT\u00bb en la tensi\u00f3n entre la interpretaci\u00f3n \u00abhist\u00f3rica\u00bb y la \u00abcristiana\u00bb. \u00abHemos de interpretar hist\u00f3ricamente, pues, por honradez intelectual, debemos buscar lo significado originariamente. Y hemos de interpretar cristianamente, pues en la Biblia se trata para nosotros de la palabra de Dios\u00bb (N. Lohfink). Se intenta una s\u00ed\u00adntesis ante todo por la doctrina del \u00absentido pleno\u00bb (sensus plenior), seg\u00fan la cual en el sentido literal, por encima de lo conocido y conscientemente querido por el autor (o seg\u00fan otros, por lo menos presentido), hay una plenitud de sentido pretendida por Dios que rebasa el contenido literal. Su existencia es defendida hasta hoy (D.P. de Ambroggi; R.E. Brown; P. Benoit; P. Grelot), pero tambi\u00e9n es discutida (R. Bierberg; G. Courtade; J. Schmid; B. Vawter). Aun reconociendo en principio la posibilidad del sentido pleno (as\u00ed\u00ad como la del parecido sentido \u00abt\u00ed\u00adpico\u00bb), se presenta problem\u00e1tica sobre todo la respuesta a la pregunta acerca de los criterios hermen\u00e9uticos fundados practicables por los que pueda establecerse en concreto el sentido pleno de los diversos textos particulares del AT. El problema se agudiza por el hecho de que los m\u00e9todos exeg\u00e9ticos de los hagi\u00f3grafos neotestamentarios, condicionados por el tiempo, y sus diversas ex\u00e9gesis cristianas de ciertos pasajes (mera ilustraci\u00f3n, aut\u00e9ntica demostraci\u00f3n por una profec\u00ed\u00ada) con frecuencia contradicen a las exigencias obvias de la ex\u00e9gesis hist\u00f3rica, de modo que no se consigue armonizar las citas o las demostraciones escritur\u00ed\u00adsticas del NT con el sentido literal hist\u00f3rico-filol\u00f3gico de los textos correspondientes del AT. En ciertas citas se puede conceder \u00abque el sentido de las palabras intentado por los autores del AT o por Dios mismo est\u00e1 ya en la l\u00ed\u00adnea de su sentido pleno cristiano\u00bb (J. SCHMID, 173); pero con frecuencia los hagi\u00f3grafos del NT dan a los textos del AT un sentido distinto (incluso opuesto) del pretendido por los autores veterotestamentarios, les dan un sentido al que no conduce ninguna l\u00ed\u00adnea desde el \u00absentido literal\u00bb del AT. En el intento de encontrar una s\u00ed\u00adntesis sin juicios arbitrarios entre la interpretaci\u00f3n hist\u00f3rica y la cristiana (p. ej., H. Gross: correspondencia y superaci\u00f3n como propiedades esenciales del principio b\u00ed\u00adblico \u00abpromesa-cumplimiento\u00bb; N. Lohfink: interpretaci\u00f3n cristiana con la historia plena de la tradici\u00f3n, que abarca la interpretaci\u00f3n del NT), junto con la acentuaci\u00f3n de la orientaci\u00f3n hacia Cristo inherente al testimonio de la Escritura y al acontecer veterotestamentario de la revelaci\u00f3n, deber\u00e1 tenerse en cuenta sobre todo el car\u00e1cter aut\u00e9nticamente hist\u00f3rico de la revelaci\u00f3n en general y de la que empieza con la acci\u00f3n de Jes\u00fas en particular, y habr\u00e1 que librarse de la idea insostenible de que la revelaci\u00f3n en Jes\u00fas se puede contender como el cumplimiento rectil\u00ed\u00adneo de un dise\u00f1o (preparado en el AT o que mediante combinaciones pueda deducirse de \u00e9l) en que se hallaran anticipados la persona, el camino y la obra del revelador escatol\u00f3gico. La cuesti\u00f3n de un adecuado principio unitario para la interpretaci\u00f3n del AT y del NT, as\u00ed\u00ad como de todo el canon, est\u00e1 esperando todav\u00ed\u00ada un esclarecimiento ulterior.<\/p>\n<p>Anton V\u00f6gtle<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>DJN \u00c2\u00a0 SUMARIO: 1. proceso \u00e9utico. 1.1. La lectura . 1.2. La cr\u00ed\u00adtica. .3. La hermen\u00e9utica asimilativa. &#8211; 2. Las de la . 2.1. La palabra viva y eficaz. 2.2. Las lecturas del AT. 2.3. Cristo, Palabra encarnada. 2.4. Comienzan interpretaciones. 2.5. La lectura \u00ed\u00adtica. 2.6. La crisis b\u00ed\u00adblica. 2.7. El siglo de la cr\u00ed\u00adtica &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/hermeneutica-biblica\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abHERMENEUTICA BIBLICA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-15591","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15591","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=15591"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15591\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=15591"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=15591"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=15591"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}