{"id":15593,"date":"2016-02-05T10:09:08","date_gmt":"2016-02-05T15:09:08","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/hijo-prodigo-parabola-del\/"},"modified":"2016-02-05T10:09:08","modified_gmt":"2016-02-05T15:09:08","slug":"hijo-prodigo-parabola-del","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/hijo-prodigo-parabola-del\/","title":{"rendered":"HIJO PRODIGO (PARABOLA DEL)"},"content":{"rendered":"<p>(Lc 15,11-32)<br \/>\nDJN<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nSUMARIO: 1. hijo menor (15,11-24). &#8211; 2. Actitud del padre con el hijo menor. &#8211; 3. La actitud del hijo mayor. &#8211; 4. La conducta del padre con el hijo mayor. -5. Sentido y lecciones de la par\u00e1bola.<\/p>\n<p>\u00abSe la ha considerado como \u00abla obra maestra de todas las par\u00e1bolas de Jes\u00fas\u00bb (J. E. Compton). Y eso ha convertido a este pasaje -m\u00e1s que a ning\u00fan otro de la tradici\u00f3n evang\u00e9lica- en objeto de toda clase de an\u00e1lisis, al estudiar y reflexionar sobre el comportamiento humano. Desde los tiempos m\u00e1s antiguos de la patr\u00ed\u00adstica se ha comentado, elaborado e interpretado esta par\u00e1bola (por ejemplo, Tertuliano, Clemente de Alejandr\u00ed\u00ada, Gregorio el Taumaturgo, Ambrosio, Jer\u00f3nimo, Agust\u00ed\u00adn), y siempre se la ha reconocido un\u00e1nimemente como un documento aut\u00e9ntico, en el que el personaje hist\u00f3rico Jes\u00fas de Nazaret cuenta una de las situaciones humanas que nos resultan m\u00e1s familiares\u00bb (J. A. Fitzmyer).<\/p>\n<p>Se ha venido denominando el relato de Lc 15,11-32 par\u00e1bola del \u00abhijo pr\u00f3digo\u00bb o del \u00abhijo perdido\u00bb (en la tradici\u00f3n alemana). T\u00ed\u00adtulo que no expresa nada m\u00e1s que una de las referencias, la del hijo menor que no es el actor m\u00e1s importante, en contra de lo que a un lector superficial pudiera parecer. El personaje principal es el padre, de modo que ser\u00ed\u00ada mejor denominar a este relato \u00abla par\u00e1bola del amor del padre\u00bb (J. Jerem\u00ed\u00adas).<\/p>\n<p>La mayor\u00ed\u00ada de los autores ven en esta par\u00e1bola, de forma narrativa, una unidad literaria, frente a quienes consideran los w. 25-32, referentes al hijo mayor, una adici\u00f3n secundaria, y que hay que atribuir al mismo Cristo. \u00danicamente podr\u00ed\u00adan ser adici\u00f3n de Lucas los vv. 24 y 32 que conectan la alegr\u00ed\u00ada del padre ante la vuelta del hijo pr\u00f3digo con el gozo que caracteriza las dos par\u00e1bolas precedentes: la oveja perdida y la dracma extraviada. Y tambi\u00e9n 15,1-3 que las encuadra en la defensa que hace Cristo de su actitud con los pecadores y publicanos frente a las acusaciones de escribas y fariseos por tal actitud. \u00abLa configuraci\u00f3n actual (de 15,11-32) debe considerarse como un texto concebido unitariamente (salvo la reelaboraci\u00f3n redaccional en los vv. 24a y 32b). Como ya declar\u00f3 R.Bultmann, la segunda parte no es una \u00abprolongaci\u00f3n aleg\u00f3rica\u00bb, sino que \u00abpermanece totalmente en el marco de la par\u00e1bola\u00bb. En el aspecto tem\u00e1tico, la perspectiva \u00abno se desv\u00ed\u00ada en realidad\u00bb con la nueva secuencia esc\u00e9nica. La secuencia presenta m\u00e1s bien una \u00abcontraimagen\u00bb que se a\u00f1ade en inter\u00e9s de lo ya narrado y que refuerza el car\u00e1cter parad\u00f3jico del desenlace de la primera historia\u00bb (W. Harnisch).<\/p>\n<p>1. El hijo menor (15,11-24)<br \/>\nUn d\u00ed\u00ada el hijo menor -de una familia de dos hijos y de condici\u00f3n econ\u00f3mica desahogada- pide al padre la parte de herencia que le corresponde: la tercera parte, ya que al primog\u00e9nito le correspond\u00ed\u00ada el doble que a los otros hijos (Dt 21,17). Se trata de una norma jur\u00ed\u00addica que se encuentra tambi\u00e9n en otras legislaciones orientales. La emancipaci\u00f3n del hijo menor le separa definitivamente de la casa del padre y le hace perder todos los derechos, de modo que no puede reclamar nada, si un d\u00ed\u00ada quisiere volver, ni siquiera ocupar el puesto de un criado.<\/p>\n<p>Convertida en dinero su hacienda, abandona la casa paterna y emigra a un pa\u00ed\u00ads lejano. El padre respeta su libertad. Lejos de su casa, disipa en poco tiempo su fortuna, llevando una vida disoluta. Al fin se ve reducido a la miseria, tanto, que tiene que ponerse a servir a un amo que le encarga el oficio de porquero. Buscando la independencia viene a servir a un extra\u00f1o en el oficio m\u00e1s degradante para un jud\u00ed\u00ado: ten\u00ed\u00ada que vivir a diario junto a los cerdos, animal impuro para los jud\u00ed\u00ados (Lev 11,7), lo que lo reduc\u00ed\u00ada a un estado habitual de impureza legal y lo colocaba pr\u00e1cticamente fuera de su religi\u00f3n. La actitud o sentimientos de los rabinos respecto de esta actividad puede colegirse de la siguiente imprecaci\u00f3n: \u00abMaldito el criador de cerdos y maldito el que instruye a su hijo en la sabidur\u00ed\u00ada griega\u00bb (bB.Q.82b). No se le proporcionaba ni siquiera la comida de los cerdos, las algarrobas, comida que expresaba en Palestina la m\u00e1s dura de las miserias. Para su amo era m\u00e1s importante la manutenci\u00f3n de los cerdos que la suya propia.<\/p>\n<p>Tal situaci\u00f3n le lleva a reflexionar. Recuerda los d\u00ed\u00adas de su vida pasados en la casa paterna y decide volver a ella, content\u00e1ndose con la situaci\u00f3n de uno de los jornaleros de su padre; cualquiera de \u00e9stos, pensaba, ten\u00ed\u00ada comida abundante, mientras que \u00e9l sufr\u00ed\u00ada dura hambre. Pod\u00ed\u00ada haber buscado otro amo y servirle a \u00e9l como jornalero. Pero, recordando sin duda el amor de su padre, prefiere volver al hogar abandonado. Reconocer\u00e1 ante su padre su pecado, sin disculpas de ninguna clase, le pedir\u00e1 perd\u00f3n y le rogar\u00e1 que lo admita como un jornalero m\u00e1s. Era consciente de que una vez recibida la herencia que le correspond\u00ed\u00ada y haberse emancipado de su padre, no pod\u00ed\u00ada presentar derecho alguno. \u00abEn lo que respecta a las perspectivas para el futuro, el pr\u00f3digo no se hace ilusiones. Como un extra\u00f1o que con la emancipaci\u00f3n fallida ha malversado tambi\u00e9n la filiaci\u00f3n, s\u00f3lo puede aspirar a que el padre le acoja como a un jornalero, aun sabiendo que la relaci\u00f3n de servicio supone una situaci\u00f3n penosa para \u00e9l. Esto resulta claro teniendo en cuenta que la posici\u00f3n de un jornalero en la \u00e9poca helen\u00ed\u00adstico-romana era peor que la de un esclavo dom\u00e9stico. El regreso no facilita, pues, \u00abla recuperaci\u00f3n del estado originario&#8230;, sino s\u00f3lo una degradaci\u00f3n\u00bb. \u00abNo es un retorno c\u00ed\u00adclico de aquello que era antes de la partida, sino un movimiento en espiral hacia un rango inferior, un movimiento descendente\u00bb (A. Stock) (W. Harnisch, 18,9).<\/p>\n<p>2. Actitud del padre con el hijo menor<br \/>\nEs realmente sorprendente. Apenas lo divisa a lo lejos, corre presuroso hacia \u00e9l y le prodiga las m\u00e1s efusivas muestras de cari\u00f1o. Antes de que pudiese comenzar a exponer su pecado y formular su petici\u00f3n, el padre le ha perdonado. El amor y perd\u00f3n del padre es anterior a todo. No se funda en razones que puedan forzarlo. Son plenamente libres y gratuitos. S\u00f3lo despu\u00e9s de esa actitud del padre, el pr\u00f3digo puede expresar el reconocimiento de su pecado y de su indignidad. Pero el padre, que parece no atender a la declaraci\u00f3n de su culpa, ordena enseguida proporcionarle la vestimenta de gala: la mejor t\u00fanica, el anillo (signo de autoridad) y las sandalias (que distinguen al hombre libre del esclavo). Y en una explosi\u00f3n de amor y de alegr\u00ed\u00ada desbordante manda matar el ternero cebado para celebrar una gran fiesta por su retorno. Ni el hijo prodigo, ni el oyente o lector, habr\u00ed\u00adan imaginado una actitud tan acogedora y ben\u00e9vola por parte del padre.<\/p>\n<p>Esta actitud del padre \u2014no la iniciativa del hijo\u2014 marca el centro de inter\u00e9s de la par\u00e1bola, su punto de inflexi\u00f3n. \u00abLa fiesta aparece, por un lado, como apertura de un donde puede albergarse permanecer el hombre desarraigado. Si la \u00e9poca de alienaci\u00f3n se caracteriza por la inquietud y por la angustia, la nueva situaci\u00f3n est\u00e1 marcada por la alegr\u00ed\u00ada, fruto de la permanencia en el hogar. Hay que recordar, por otra parte, que el final festivo del suceso ha de entenderse como la t\u00f3nica de un tiempo . El final propone un nuevo comienzo, una existencia que cuenta con el futuro y permite por ello la alegr\u00ed\u00ada en el presente\u00bb (W. Harnisch, 193).<\/p>\n<p>3. La actitud del hijo mayor<br \/>\nCuando el hijo mayor llega, sin duda, del trabajo del campo, se encuentra con el ambiente de fiesta y regocijo. El criado de la casa a quien pregunta qu\u00e9 ocurr\u00ed\u00ada, le contesta: \u00abHa vuelto tu hermano y tu padre ha matado el ternero cebado porque lo ha recobrado sano\u00bb (v. 27). Las palabras del criado le indican el motivo y la oportunidad de la fiesta, una valoraci\u00f3n \u00abnormal\u00bb de la misma. El hermano mayor se indigna y se niega a participar en el festejo. El padre sale y trata de convencerle para que se asocie al mismo. El le replica haci\u00e9ndole observar la conducta disoluta de \u00abese hijo tuyo\u00bb, le dice, rehusando llamarle \u00abhermano\u00bb. A\u00f1adiendo que, frente a tal festejo, a \u00e9l nunca le ha dado un cabrito para celebrar una fiesta con sus amigos. El \u00abnunca\u00bb y con lo exiguo de su pretensi\u00f3n -un simple cabrito frente al ternero cebado- refuerza su acusaci\u00f3n.<\/p>\n<p>4. La conducta del padre con el hijo mayor<br \/>\nEl padre se queda sorprendido por la actitud del hijo mayor. No niega la actitud reprochable del hijo menor, pero le hace los razonamientos oportunos para que se alegre e incorpore a la fiesta preparada: a pesar de su conducta no ha dejado de ser hijo amado suyo; lo cre\u00ed\u00ada perdido y lo ha encontrado. Si en su honor no se hab\u00ed\u00ada organizado una fiesta semejante, es porque no se habr\u00ed\u00ada presentado ocasi\u00f3n de ella, no porque no sintiese hacia \u00e9l el amor que sent\u00ed\u00ada hacia su hermano. En realidad, la actitud del hijo mayor no indica que \u00e9l hubiera recibido un trato desfavorable por parte de su padre. Lo que le escandaliza es su comportamiento con el hijo menor que podr\u00ed\u00ada reflejar un amor incomprensible y que parece manifestar una inexplicable preferencia por el hijo pecador frente al que siempre se ha mantenido fiel.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, el padre le dice: \u00abHijo, t\u00fa siempre est\u00e1s conmigo, y todo lo m\u00ed\u00ado es tuyo; pero \u00abconven\u00ed\u00ada\u00bb celebrar una fiesta y alegrarse, porque este hermano tuyo hab\u00ed\u00ada muerto y ha vuelto a la vida, se hab\u00ed\u00ada perdido y ha sido hallado\u00bb (v. 31s). El padre dice \u00abconven\u00ed\u00ada\u00bb; m\u00e1s bien \u00abera necesario\u00bb (edei): este verbo (dei), caracter\u00ed\u00adstico de Lucas, a\u00f1ade una connotaci\u00f3n hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfica y una referencia al plan de Dios probablemente deliberadas\u00bb (J. A. Fitzmyer). Advierte tambi\u00e9n que el padre corrige las palabras del hijo mayor: \u00abese hijo tuyo\u00bb, por estas otras: \u00ab\u00e9se que ha vuelto es tu hermano\u00bb.<\/p>\n<p>5. Sentido y lecciones de la par\u00e1bola<br \/>\n1) La par\u00e1bola del hijo pr\u00f3digo es una par\u00e1bola \u00abde dos momentos\u00bb: el del hijo pr\u00f3digo (vv.11-24) y el del hijo mayor (vv.25-32). \u00bfEn cu\u00e1l de los dos recae el acento? \u00bfEn el del hijo pr\u00f3digo que vuelve a casa y a quien el padre acoge tan favorablemente, o en el hijo mayor que se niega a participar en el banquete? Anticipando, \u00bfen la actitud del padre con el pecador, simbolizada en el hijo pr\u00f3digo, o en la actitud del hijo mayor en quien est\u00e1n representados los escribas y fariseos? Algunos, como Jerem\u00ed\u00adas, colocan el acento en el segundo momento, bas\u00e1ndose en 15,1-3. Estos vers\u00ed\u00adculos presentan el marco de las tres par\u00e1bolas (la oveja perdida, la dracma extraviada y el hijo pr\u00f3digo) que vienen a ser la respuesta de Cristo a los escribas y fariseos que le acusan de acoger a los pecadores y comer con ellos. Pero la extensi\u00f3n dedicada a las peripecias del hijo pr\u00f3digo y a la actitud sorprendente del padre est\u00e1n indicando que ocupan el centro de la par\u00e1bola, reflejan un mayor \u00e9nfasis, y que el relato del hijo mayor viene a ser un complemento del primer momento, aunque parte integrante de la par\u00e1bola con una lecci\u00f3n muy importante. El \u00abrelato del hijo mayor, pese a ser el colof\u00f3n del relato, s\u00f3lo posee un papel dram\u00e1tico secundario. Es un personaje de contraste que, justamente por adoptar una actitud por el acontecimiento de la fiesta, muestra el car\u00e1cter an\u00f3malo del desenlace de la primera historia y manifiesta el cambio reflejado en ella. Hay que tener en cuenta, adem\u00e1s, que el episodio del hermano mayor desemboca en una conclusi\u00f3n abierta. El narrador, pues, est\u00e1 muy lejos de poner en duda al final el movimiento c\u00f3mico de la acci\u00f3n de la primera parte con el contrapunto de la segunda\u00bb (W. Harnisch, 189).<\/p>\n<p>2) El hijo pr\u00f3digo representa en la par\u00e1bola a los pecadores, alejados de Dios por sus pecados pero que ante la predicaci\u00f3n de Cristo se convierten y el Padre los perdona de coraz\u00f3n, los reconoce como hijos suyos confiri\u00e9ndoles la gracia santificante, que los capacita para el banquete del Reino. Ello comporta una inmensa alegr\u00ed\u00ada y gozo, que aparecen tambi\u00e9n en las par\u00e1bolas precedentes de la oveja perdida y dracma extraviada. Y un dato muy importante y revelador: Dios ama al pecador aun antes de su conversi\u00f3n. De \u00e9l parte la iniciativa. M\u00e1s a\u00fan, sabemos que es su amor quien hace realmente posible la conversi\u00f3n del pecador (cf Ef 2,1-10).<br \/>\nTenemos, adem\u00e1s, en esta par\u00e1bola una descripci\u00f3n realista del proceso interno que implica en el pecador su decisi\u00f3n de volver a Dios, su conversi\u00f3n: la experiencia de lo que dan de s\u00ed\u00ad las cosas cuando se busca en ellas la felicidad lejos de la casa del Padre; el desenga\u00f1o que ellas producen y el estado a que dejan reducido a quien pone en ellas su coraz\u00f3n. Y tambi\u00e9n la constataci\u00f3n de la alegr\u00ed\u00ada y gozo que experimenta Dios ante la conversi\u00f3n del pecador.<\/p>\n<p>3) El hijo mayor, que se niega a recibir a su hermano, representa a los escribas y fariseos que se escandalizan de que Jes\u00fas trate y coma con los pecadores (cf Mt 11,19). Ellos son los \u00abque no hab\u00ed\u00adan quebrantado una orden del padre\u00bb (v. 29). Fieles y meticulosos observantes de la Ley, no toleraban que los pecadores, de cuyo trato ellos se absten\u00ed\u00adan, sean recibidos sin m\u00e1s en el Reino. Pero ante la oferta de salvaci\u00f3n que trae Cristo, no se puede argumentar a base de derechos y m\u00e9ritos por parte del hombre. La salvaci\u00f3n es obra de la bondad y de la misericordia de Dios, de la gracia de Dios, que se ofrece a todos gratuitamente y en igualdad de condiciones.<\/p>\n<p>4) Con raz\u00f3n se ha dicho que la par\u00e1bola del hijo pr\u00f3digo es la \u00abperla de las par\u00e1bolas\u00bb y que constituye el \u00abEvangelio del evangelio\u00bb. Ella es en realidad un resumen de todo el Evangelio, que es fundamentalmente el anuncio de la Buena Nueva a los pecadores. Ella pone de relieve, como ninguna otra, la bondad y la misericordia del Padre con los hombres, una misericordia abierta e ilimitada; un amor entra\u00f1able e inimaginable. Con esta par\u00e1bola Jes\u00fas dice a los hombres: \u00abAs\u00ed\u00ad es mi Padre, as\u00ed\u00ad es vuestro Padre\u00bb.<\/p>\n<p>La par\u00e1bola queda abierta al lector. No responde a preguntas que nosotros nos hacemos: \u00bfcu\u00e1l fue la actitud del hijo menor subsiguiente a la acogida del padre? \u00bfSe integr\u00f3 el hijo mayor en la fiesta? Es el lector quien tiene que hacerse similares preguntas y dar la respuesta adecuada: \u00abLa lectura de esta par\u00e1bola-met\u00e1fora nos envuelve en su dinamismo de forma inevitable. No podemos quedarnos al margen de lo que nos es contado en esta narraci\u00f3n. Junto a los protagonistas: el padre, al que en un principio compadecemos y que despu\u00e9s nos desconcierta con su conducta, y los dos hijos de proceder tan distinto, se encuentra el lector. La maestr\u00ed\u00ada excepcional del Parabolista despierta nuestro inter\u00e9s, nos introduce en el relato como miembros activos del mismo y nos abruma con los interrogantes suscitados, sobre todo por la conducta del padre y la del hijo mayor\u00bb (F. FERN\u00ed\u0081NDEZ Ramos, Reino en par\u00e1bolas. Univ. Pont. Salamanca 1996, 268).<\/p>\n<p>BIBL. \u2014 J. ALONso D\u00ed\u00adAz, entre la narraci\u00f3n del libro de lon\u00e1s y la par\u00e1bola del hijo pr\u00f3digo: Bib (1959) -640; M. . V\u00ed\u0081ZQUEZ MEDEL, perd\u00f3n libera del odio. Lectura estructural de Lc 15,11-32: Communio 11 (1978) 271-312; J. . FRZMYER, evangelio seg\u00fan San Lucas, v. III Cristiandad, Madrid 1986, -690; W. HARNISCH, par\u00e1bolas de Jes\u00fas, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1989, 175-202; J. J. BARTOLOME, alegr\u00ed\u00ada del Padre. Estructura exeg\u00e9tica de Lc 15. (Instituci\u00f3n San Jer\u00f3nimo) Verbo Divino, Estella .<\/p>\n<p>P\u00e9rez<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Lc 15,11-32) DJN \u00c2\u00a0 SUMARIO: 1. hijo menor (15,11-24). &#8211; 2. Actitud del padre con el hijo menor. &#8211; 3. La actitud del hijo mayor. &#8211; 4. La conducta del padre con el hijo mayor. -5. 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