{"id":15594,"date":"2016-02-05T10:09:10","date_gmt":"2016-02-05T15:09:10","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/historia-el-jesus-de-la-historia\/"},"modified":"2016-02-05T10:09:10","modified_gmt":"2016-02-05T15:09:10","slug":"historia-el-jesus-de-la-historia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/historia-el-jesus-de-la-historia\/","title":{"rendered":"HISTORIA (EL JESUS DE LA HISTORIA)"},"content":{"rendered":"<p>DJN<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nSumario: . Historia de la investigaci\u00f3n. -2. Jes\u00fas, el galileo. &#8211; 3. El Reino de Dios en las palabras y en las acciones de Jes\u00fas. &#8211; 4. Los valores del Reino de Dios. &#8211; 5. Jes\u00fas hijo del Padre. &#8211; 6. La pasi\u00f3n y la cruz.<\/p>\n<p>1. Historia de la investigaci\u00f3n<br \/>\nDec\u00ed\u00ada hace un siglo A. Schweitzer, refiri\u00e9ndose a la investigaci\u00f3n hist\u00f3rica sobre Jes\u00fas, que \u00abrepresentaban lo m\u00e1s importante que jam\u00e1s emprendi\u00f3 e hizo la autorreflexi\u00f3n religiosa\u00bb. Desde entonces este tipo de estudios no ha hecho sino acrecentarse, desde perspectivas y presupuestos hermene\u00faticos y metodol\u00f3gicos muy diferentes. Es muy instructivo conocer las grandes etapas por las que ha pasado la investigaci\u00f3n del Jes\u00fas de la historia:<\/p>\n<p>1) La Ilustraci\u00f3n, que someti\u00f3 al examen racional todos los datos religiosos, tambi\u00e9n se confront\u00f3 cr\u00ed\u00adticamente con la historia de Jes\u00fas. El punto de partida fue la obra de Reimarus (1774-1778), seg\u00fan el cual la elaboraci\u00f3n de los disc\u00ed\u00adpulos encubri\u00f3 la intenci\u00f3n original de Jes\u00fas, que estaba en la linea de un mesianismo jud\u00ed\u00ado liberador, que result\u00f3 un fracaso. A partir de este momento hay un gran movimiento que pugna por recuperar el Jes\u00fas hist\u00f3rico liber\u00e1ndole de lo que consideraban las cadenas deformantes del dogma eclesi\u00e1stico. Es la \u00e9poca de las vidas de Jes\u00fas y de un positivismo hist\u00f3rico rebosante de optimismo. Los esfuerzos cient\u00ed\u00adficos fueron enormes y las discusiones muy apasionadas, pero los resultados muy decepcionantes. En una obra famosa Schweitzer sentenci\u00f3 definitivamente el fracaso de estos esfuerzos.<\/p>\n<p>En los a\u00f1os veinte del siglo pasado, Bultmann fue el exponente m\u00e1s famoso del escepticismo reinante sobre las posibilidades de acceder al Jes\u00fas hist\u00f3rico y lo justifica de una doble manera: literariamente los evangelios son creaci\u00f3n de la fe pascual y no dan base para un estudio hist\u00f3rico sobre Jes\u00fas; teol\u00f3gicamente la fe cristiana acepta al Cristo de la predicaci\u00f3n y no se interesa por el Jes\u00fas de la historia, que es un mero presupuesto jud\u00ed\u00ado del fen\u00f3meno cristiano.<\/p>\n<p>2) Pero la cuesti\u00f3n volvi\u00f3 a plantearse y con mucha fuerza entre los mismos disc\u00ed\u00adpulos de Bultmann. Fue lo que se dio en llamar la \u00abnew quest\u00bb. El punto de partida estuvo en una conferencia que pronunci\u00f3 en 1953 K\u00e1semann. Consideraba que la investigaci\u00f3n hist\u00f3rica sobre Jes\u00fas era irrenunciable y que el escepticismo radical no estaba justificado, porque, por una parte, la comunidad cristiana que se expresa en los evangelios tiene siempre la voluntad de evocar suficientemente la vida de Jes\u00fas y, por otra, el acceder al Jes\u00fas hist\u00f3rico es la garant\u00ed\u00ada de que la salvaci\u00f3n es \u00abextra nos\u00bb, no es una mera elaboraci\u00f3n humana sino que viene de Dios.<br \/>\nLos autores de esta escuela est\u00e1n movidos por una gran preocupaci\u00f3n teol\u00f3gica y, en general se mueven en la \u00f3rbita de la filosof\u00ed\u00ada existencial. Su herramienta metodol\u00f3gica fundamental es \u00abel criterio de desemejanza\u00bb, seg\u00fan el cual se puede afirmar como hist\u00f3rico en Jes\u00fas lo que est\u00e9 en ruptura con su ambiente jud\u00ed\u00ado y no tenga continuidad en la Iglesia posterior y, por tanto, no pueda explicarse como proyecci\u00f3n de ella. Es obvio que resulta as\u00ed\u00ad un Jes\u00fas sin ra\u00ed\u00adces en su pueblo y con unos seguidores de los que pr\u00e1cticamente solo se capta la ruptura con su maestro. La obra m\u00e1s importante es el \u00fas de Nazaret de G. Bornkamm.<\/p>\n<p>Este \u00e9nfasis en \u00abel criterio de desemejanza\u00bb se debe al rigor cr\u00ed\u00adtico de estos autores y, quiz\u00e1 a\u00fan m\u00e1s, a su af\u00e1n teol\u00f3gico, que busca lo \u00fanico de Jes\u00fas, lo que le distingue de los dem\u00e1s, lo que justifica las afirmaciones tambi\u00e9n \u00fanicas que sobre Jes\u00fas hace la fe.<\/p>\n<p>3) Podemos situar en torno a 1980 el inicio de una nueva etapa en los estudios sobre el Jes\u00fas de la historia, profundamente diferente a la anterior y que se ha dado en llamar la \u00abThird quest\u00bb. Hay una serie de razones que la han hecho posible y que explican sus caracter\u00ed\u00adsticas:<\/p>\n<p>* Los descubrimientos de Qumr\u00e1n y la publicaci\u00f3n de sus documentos han contribuido a conocer mejor el juda\u00ed\u00adsmo del tiempo y su gran pluralismo.<\/p>\n<p>* El conocimiento de la literatura ap\u00f3crifa tanto jud\u00ed\u00ada como cristiana, de los targums (traducciones parafraseadas de la Biblia al arameo) y de los documentos de Nag Hammad\u00ed\u00ad. Muchos autores actuales dan un gran valor a tradiciones recogidas en algunos ap\u00f3crifos, sobre todo en los evangelios de Pedro (que es parte de un relato de la pasi\u00f3n y de la resurrecci\u00f3n) y de Tom\u00e1s (que es una colecci\u00f3n de dichos de Jes\u00fas, de tendencia gn\u00f3stica, descubierto \u00ed\u00adntegramente en Nag Hammad\u00ed\u00ad).<\/p>\n<p>* Las excavaciones arqueol\u00f3gicas en Palestina, sobre todo las realizadas en Jerusal\u00e9n a partir de 1968 y las que han tenido lugar en Galilea. Han resultado de una gran importancia para conocer mejor la situaci\u00f3n hist\u00f3rica y social del tiempo de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>* Tambi\u00e9n ha sido muy importante el recurso a las ciencias sociales, concretamente a la sociolog\u00ed\u00ada y a la antropolog\u00ed\u00ada cultural. Los actuales estudios sobre Jes\u00fas son claramente interdisciplinares.<\/p>\n<p>* La aportaci\u00f3n de autores jud\u00ed\u00ados y, en general, el di\u00e1logo con el juda\u00ed\u00adsmo.<\/p>\n<p>La investigaci\u00f3n actual proviene en gran parte de Norteam\u00e9rica, donde ha alcanzado mucha notoriedad el grupo de estudiosos que se re\u00fanen en el llamado Jesus , aunque sus realizaciones sean sumamente hipot\u00e9ticas y discutibles. A diferencia de los estudios anteriores, muy interesados por descubrir lo que diferenciaba a Jes\u00fas del juda\u00ed\u00adsmo, en la actualidad existe una gran preocupaci\u00f3n por enraizarle en el juda\u00ed\u00adsmo de su tiempo y relacionar su actividad con las condiciones sociales de la Palestina del siglo I.<\/p>\n<p>Para acabar esta introducci\u00f3n conviene recordar unas cautelas cr\u00ed\u00adticas, bien conocidas, pero que deben tenerse presentes para no tergiversar toda la cuesti\u00f3n. La fuente principal para el estudio hist\u00f3rico de Jes\u00fas son los evangelios can\u00f3nicos, sobre todo los Sin\u00f3pticos. Las informaciones de autores paganos y de Flavio Josefo son muy escasas. Como ya he se\u00f1alado, existe en la actualidad un gran debate sobre el valor de algunos textos ap\u00f3crifos, pero que no alteran los resultados de forma esencial. Y es obvio que en un estudio hist\u00f3rico los evangelios, que son unos escritos confesionales, tienen que ser utilizados con una serie de cautelas cr\u00ed\u00adticas, que ahora no podemos explicar.<\/p>\n<p>Sobre Jes\u00fas se pueden saber con relativa certeza hist\u00f3rica bastantes cosas. El escepticismo radical de anta\u00f1o no es justificado. Pero nuestras fuentes son escasas y hay incertidumbres en puntos muy importantes.<\/p>\n<p>A la hora de hacerse una imagen de conjunto de Jes\u00fas necesariamente hay que completar las informaciones parciales obtenidas y en esta labor intervienen diversos presupuestos (sobre todo la visi\u00f3n que se tenga del juda\u00ed\u00adsmo del tiempo, lo que se piense de la penetraci\u00f3n del helenismo, etc.). As\u00ed\u00ad resulta que en la investigaci\u00f3n actual nos encontramos con Jes\u00fas mago (Morton Smith), profeta escatol\u00f3gico (Sanders), fil\u00f3sofo c\u00ed\u00adnico de origen campesino (Crossan), jud\u00ed\u00ado carism\u00e1tico (Vermes), revolucionario cuasi-celote (Brandon).<\/p>\n<p>Nuestra curiosidad hist\u00f3rica queda frustrada con frecuencia al recurrir a los evangelios, fundamentalmente porque estos documentos, a\u00fan basados en datos reales, no tienen una intenci\u00f3n historiogr\u00e1fica sino teol\u00f3gica.<\/p>\n<p>2. Jes\u00fas, el galileo<br \/>\nLos or\u00ed\u00adgenes de Jes\u00fas son singularmente oscuros. Los llamados \u00abevangelios de la infancia\u00bb de Mt y Lc son relativamente tard\u00ed\u00ados, tienen profundas diferencias y su intenci\u00f3n preferentemente teol\u00f3gica es patente. Ambos evangelistas consideran que naci\u00f3 en Bel\u00e9n, pero es un dato cuestionado por muchos estudiosos actuales. En efecto, esta localizaci\u00f3n la explican Mt y Lc de manera dif\u00ed\u00adcilmente conciliable. Por eso no pocos estudiosos piensan que fue el deseo de hacer a Jes\u00fas oriundo de la ciudad de David lo que motiv\u00f3 el que se situase su nacimiento en Bel\u00e9n, pero que probablemente naci\u00f3 en Nazaret. Es una cuesti\u00f3n hist\u00f3rica abierta y de dif\u00ed\u00adcil soluci\u00f3n.<\/p>\n<p>Lo que s\u00ed\u00ad es indudable es que Jes\u00fas y su familia viv\u00ed\u00adan en Nazaret, un peque\u00f1o pueblo en la monta\u00f1a galilea, dato que era bien conocido por sus contempor\u00e1neos (Jn 1, 45-46; 7,41). Su padre era carpintero, una especie de artesano que abarcaba oficios diversos, detalle de inter\u00e9s, porque sabido es el car\u00e1cter hereditario de los oficios en aquella cultura. Por otra parte Nazaret est\u00e1 a 5 km. de S\u00e9foris, ciudad romana, que fue constituida capital de -*Galilea por Herodes Antipas, es decir en tiempo de Jes\u00fas. Es m\u00e1s que probable que Jes\u00fas y su padre Jos\u00e9 fuesen frecuentemente a S\u00e9foris por razones de trabajo, lo que les supon\u00ed\u00ada entrar en contacto con el nuevo tipo de civilizaci\u00f3n urbana, que se extend\u00ed\u00ada por toda la cuenca del Mediterr\u00e1neo y que penetraba en el coraz\u00f3n mismo de la Galilea jud\u00ed\u00ada. Fue este, probablemente, un factor clave que condicion\u00f3 la vida de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>La falta de datos sobre la infancia y la juventud de Jes\u00fas se suelen suplir con todo tipo de leyendas y consideraciones m\u00e1s o menos piadosas. Cuando comienza su ministerio p\u00fablico tiene en torno a los treinta a\u00f1os, lo que en aquel tiempo supon\u00ed\u00ada que no era ya ning\u00fan joven, sino un hombre en plena madurez.<\/p>\n<p>Por otra parte, Jes\u00fas aparece como una persona instruida, conocedor de las Escrituras, avezado en las discusiones con los maestros de la Ley y con una profunda experiencia e inquietud religiosa; lo encontramos por primera vez en el desierto de Judea respondiendo a la convocatoria prof\u00e9tica de Juan Bautista y recibiendo su bautismo, hecho hist\u00f3rico indudable, que cre\u00f3 grandes dificultades en la Iglesia primitiva. No es pensable que hasta ese momento Jes\u00fas se limitase al trabajo profesional y a la vida dom\u00e9stica sin abandonar Nazaret. Con toda probabilidad tiene a sus espaldas una intensa vida de preocupaci\u00f3n religiosa y de b\u00fasqueda, en el ambiente tan cargado de expectativas y de movimientos diferentes. Flavio Josefo nos dice que \u00e9l, en su af\u00e1n de b\u00fasqueda, fue tomando contacto con diversos grupos jud\u00ed\u00ados hasta que recal\u00f3 en los fariseos. \u00bfNo es l\u00f3gico aceptar un proceso semejante en Jes\u00fas, que ir\u00ed\u00ada discerniendo su propia vocaci\u00f3n, y en el que tuvo una importancia notable su relaci\u00f3n con el movimiento del Bautista?<br \/>\nCon toda probabilidad algunos disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas lo hab\u00ed\u00adan sido antes de Juan, pero \u00e9ste nunca entendi\u00f3 su movimiento como mero precursor de Jes\u00fas. Los evangelios presentan as\u00ed\u00ad las cosas, pero como producto de su propia reelaboraci\u00f3n de los datos primitivos. Es muy probable que en un primer momento Jes\u00fas practicase alg\u00fan tipo de bautismo (Jn 3, 22; el evangelista quiere corregir este dato rebelde de su tradici\u00f3n en 4, 1-2), pero pronto abandon\u00f3 esta pr\u00e1ctica.<\/p>\n<p>Las diferencias entre Juan Bautista y Jes\u00fas son importantes. El primero tiene una predicaci\u00f3n radicalmente escatol\u00f3gica, tensa hacia el futuro, e insiste en el juicio de Dios. Jes\u00fas subraya el aspecto de misericordia y de gracia de un Dios, que se hace presente, lo que va a destensar notablemente la expectaci\u00f3n futurista.<\/p>\n<p>El ministerio de Jes\u00fas se desarrolla en la baja Galilea, preferentemente en torno al lago de Galilea y es muy posible que Cafarna\u00fan haya sido su centro de actividad. Algunos de sus disc\u00ed\u00adpulos proced\u00ed\u00adan de ella y de Betsaida, que est\u00e1 un poco m\u00e1s al norte. En aquel tiempo era aquella una regi\u00f3n muy habitada, con una ciudad, Magdala, que ten\u00ed\u00ada una importante industria de salaz\u00f3n de pescado. Cafarna\u00fan pod\u00ed\u00ada tener alrededor de unos 1000 habitantes aunque la cifra es muy hipot\u00e9tica. La ribera occidental del lago estaba muy abierta a los influjos helenistas y eran fluidas las relaciones con la Dec\u00e1polis pagana de la ribera oriental. El griego era relativamente conocido y junto a Cafarna\u00fan pasaba una importante v\u00ed\u00ada de comunicaci\u00f3n que conduc\u00ed\u00ada a territorio pagano.<\/p>\n<p>En los evangelios se citan algunas localidades visitadas por Jes\u00fas, pero nunca se hace menci\u00f3n ni de S\u00e9foris ni de Tiberias, la otra gran ciudad fundada por Antipas en Galilea. Esto resulta muy extra\u00f1o. Ya hemos mencionado la localizaci\u00f3n de S\u00e9foris; Tiberias se encuentra muy cerca de Cafarna\u00fan. \u00bfC\u00f3mo se puede explicar este silencio? Creo que esta pregunta nos permite vislumbrar un aspecto muy importante de Jes\u00fas y de su ministerio.<\/p>\n<p>El campesinado galileo se sent\u00ed\u00ada doblemente agredido por los herodianos: por una parte, su impulso a la penetraci\u00f3n de la civilizaci\u00f3n urbana pon\u00ed\u00ada en cuesti\u00f3n radical las formas tradicionales de vida y, por otra parte, su pol\u00ed\u00adtica de grandes obras p\u00fablicas se basaba en la imposici\u00f3n de fuertes cargas fiscales, que hac\u00ed\u00adan sumamente dif\u00ed\u00adcil la vida de los peque\u00f1os campesinos tradicionales. Exist\u00ed\u00ada una tensi\u00f3n muy grande entre la ciudad, sede de la aristocracia herodiana y de su administraci\u00f3n, y el campo. En muchos textos de los evangelios se percibe la cr\u00ed\u00adtica de Jes\u00fas contra el estilo de vida de las \u00e9lites urbanas, concretamente contra el poder herodiano y sus formas econ\u00f3micas. Jes\u00fas no visita ni S\u00e9foris ni Tiberias porque se mantiene cr\u00ed\u00adtico con lo que significan, mientras que se dirige preferentemente a la poblaci\u00f3n campesina de Galilea entre la que encuentra un eco importante. Ni que decir tiene que si Jes\u00fas no evita Jerusal\u00e9n, sino que va a ella, es por el especial sentido que esta ciudad tiene para los jud\u00ed\u00ados.<\/p>\n<p>Hay que subrayar que el control herodiano de Galilea hac\u00ed\u00ada que en esta regi\u00f3n, a diferencia de Judea, no se notase el dominio directo de los romanos, aunque, por otra parte, la \u00e9lite galilea manten\u00ed\u00ada relaciones excelentes con la aristocracia sacerdotal de Jerusal\u00e9n. Todo este transfondo social, que se desarrolla en otros art\u00ed\u00adculos de este diccionario, es necesario para situar adecuadamente a Jes\u00fas y a su ministerio. (-> Contexto, situaci\u00f3n, Galilea).<\/p>\n<p>3. El Reino de Dios en las palabras y en las acciones de Jes\u00fas<br \/>\nEl evangelio m\u00e1s antiguo, el de Marcos, resume as\u00ed\u00ad la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas: \u00abEl tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios est\u00e1 cerca, convert\u00ed\u00ados y creed en la Buena Nueva\u00bb (1, 14-15). Es claro que nos encontramos con una formulaci\u00f3n reelaborada redaccionalmente, pero que nos transmite algo indudable desde el punto de vista hist\u00f3rico: el reino de Dios fue el centro de la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas; m\u00e1s a\u00fan, fue la causa de su vida. Anuncia el RD, pero este Reinado es tambi\u00e9n lo que le mueve, lo que intenta expresar con obras humanizantes y con acciones simb\u00f3licas, a lo que se abre en la oraci\u00f3n.<\/p>\n<p>El RD es una expresi\u00f3n conocida en el juda\u00ed\u00adsmo, aunque no muy frecuentemente utilizada. En cambio Jes\u00fas la repite con frecuencia y \u00e9nfasis. Hay, incluso, algunas expresiones sobre el RD que hasta ahora no se han encontrado m\u00e1s que en su predicaci\u00f3n. Ciertamente en la fe de Israel estaba muy presente la idea de que Dios era rey de toda la realidad por la creaci\u00f3n y de Israel por la elecci\u00f3n, lo cual se expresaba frecuentemente en contextos de alabanza y de acci\u00f3n de gracias. Sin embargo la expresi\u00f3n exacta \u00abReino de Dios\u00bb (basileia Theou) solo aparece en un lugar del Antiguo Testamento (Sab 10, 10). En los profetas encontramos algo nuevo que es decisivo para entender a Jes\u00fas. En momentos de opresi\u00f3n cr\u00ed\u00adtica \u2014cuando los sel\u00e9ucidas ponen en crisis radical la identidad cultural y religiosa de los jud\u00ed\u00ados, tal como se ve en el libro de Daniel, yen el momento del exilio en Babilonia, tal como se ve en el Deutero-Isa\u00ed\u00adas\u2014 aparece muy viva la esperanza en la afirmaci\u00f3n en la historia del reinado de Dios, que habr\u00ed\u00ada de suponer la liberaci\u00f3n de Israel de sus enemigos, la restauraci\u00f3n de las doce tribus, la renovaci\u00f3n del Templo y, eventualmente, la resurrecci\u00f3n de los muertos.<\/p>\n<p>Jes\u00fas no recurre a otras expresiones existentes en el juda\u00ed\u00adsmo para hablar de las relaciones con Dios y de la salvaci\u00f3n, como futuro, vida eterna, \u00ed\u00adso.<\/p>\n<p>RD es un lenguaje religioso que procede del \u00e1mbito socio-pol\u00ed\u00adtico y que, por tanto, est\u00e1 muy estrechamente vinculado con la experiencia hist\u00f3rica. Se trata m\u00e1s de un s\u00ed\u00admbolo que de un concepto en el sentido estricto del t\u00e9rmino. Es importante notarlo para no querer traducirlo en f\u00f3rmulas de contornos precisos y para estar abiertos a su fuerza evocadora y polis\u00e9mica.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 por esta raz\u00f3n ha sido tan discutido c\u00f3mo hay que comprender el RD en boca de Jes\u00fas. Se han dado interpretaciones muy diversas, en las que ahora no podemos entrar. Baste indicar que desde Weiss y Schweitzer preponder\u00f3 una interpretaci\u00f3n escatol\u00f3gica y futurista del RD, entendido como una intervenci\u00f3n divina inminente y que iba a suponer el fin del mundo. Jes\u00fas era visto como un apocal\u00ed\u00adptico. Esta interpretaci\u00f3n ha dominado absolutamente en la ex\u00e9gesis de nuestro siglo XX. En la investigaci\u00f3n actual, sobre todo norteamericana, el p\u00e9ndulo ha ido al otro extremo: se elimina frecuentemente todo elemento futurista de la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas, y el RD es interpretado como la afirmaci\u00f3n de la presencia actual y eterna de Dios, a la que Jes\u00fas invita a abrirse como una fuente de libertad, de confianza y de un nuevo estilo de vida. Para muchos autores del antes mencionado \u00abJesus Se\u00bb, el m\u00e1s conocido de los cuales entre los lectores de lengua castellana es Crossan, Jes\u00fas no tiene nada de apocal\u00ed\u00adptico y se emparenta con los fil\u00f3sofos c\u00ed\u00adnicos, cr\u00ed\u00adticos con su civilizaci\u00f3n, y arraigado en la mentalidad campesina.<\/p>\n<p>Seg\u00fan c\u00f3mo se entienda el RD que Jes\u00fas predica as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n se entender\u00e1 el conjunto de su vida y de su persona. Es obvio \u2014aunque explicarlo nos alejar\u00ed\u00ada demasiado del prop\u00f3sito de estas p\u00e1ginas-que la expresi\u00f3n misma de RD tiene una ambig\u00fcedad que se presta a interpretaciones muy dispares; como tambi\u00e9n esa ambig\u00fcedad ha dado pie en la historia posterior a interpretaciones contradictorias, pero todas reivindicando el RD (desde la teocracia del estado confesional hasta el intimismo del reino invisible de la gracia, desde la violencia fan\u00e1tica de quien se considera brazo de Dios en la historia hasta la paciencia resistente de quien anhela un reino totalmente transhist\u00f3rico).<\/p>\n<p>El RD no es primariamente un espacio o una poblaci\u00f3n, sino la soberan\u00ed\u00ada de Dios que se ejerce; su presencia poderosa que debe ser aceptada. En efecto, Jes\u00fas invita, ante todo, a abrirse a la realidad de Dios y a su voluntad. Hoy, ahora, podemos descubrir y aceptar que estamos en manos de Dios, y vivir con libertad, con confianza y cumpliendo su voluntad. Es la experiencia, que llena de alegr\u00ed\u00ada, de descubrir a Dios como el tesoro de la propia vida; es una experiencia de libertad y todo es sacrificable en aras de este descubrimiento. El RD es como un tesoro escondido en el campo, desconocido e ignorado, pero que cuando uno lo descubre ya no puede vivir sin \u00e9l y ve ese campo con unos ojos totalmente distintos. Es como la semilla enterrada, que no se ve, pero que est\u00e1 actuando, y en ella pone el campesino toda su esperanza ya desde el presente.<\/p>\n<p>Este anuncio de Jes\u00fas est\u00e1 \u00ed\u00adntimamente vinculado a su experiencia religiosa personal. Con su predicaci\u00f3n pretende suscitar en los seres humanos esta presencia de Dios, que es una realidad amorosa y buena, salv\u00ed\u00adfica y liberadora. Y, m\u00e1s a\u00fan, considera que a trav\u00e9s de sus obras esta presencia hist\u00f3rica de Dios, su Reinado, se hace presente de un modo real. La ex\u00e9gesis actual reacciona contra una visi\u00f3n de Jes\u00fas excesivamente doctrinal e insiste en la importancia de considerar sus obras. Hay quien piensa que determinados hechos de Jes\u00fas est\u00e1n m\u00e1s garantizados que sus palabras y que en ellos se tiene que basar preferentemente la investigaci\u00f3n hist\u00f3rica sobre Jes\u00fas. Hasta los cr\u00ed\u00adticos m\u00e1s radicales piensan que Jes\u00fas hizo algunas acciones que a los ojos de sus contempor\u00e1neos eran milagros. Y es que son muy numerosos, se encuentran en todas las tradiciones y son mencionados en los estratos m\u00e1s antiguos. El estudio de los milagros se aborda hoy muy interdisciplinarmente recurriendo a la antropolog\u00ed\u00ada, a las medicinas populares y \u00e9tnicas, a los condicionamientos psicol\u00f3gicos y sociales de las posesiones de esp\u00ed\u00adritus. De forma breve y esquem\u00e1tica podemos distinguir tres tipos de acciones hist\u00f3ricas de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>En primer lugar, los milagros, que se caracterizan por su car\u00e1cter humanizante y de reincorporaci\u00f3n del enfermo a la comunidad. El m\u00f3vil de los milagros es la misericordia ante el necesitado, se realizan en contexto de fe y Jes\u00fas los interpreta como signos del RD. Es evidente que los actuales relatos de milagros est\u00e1n generalmente muy teologizados a partir de la fe pospascual, de una forma muy especial los llamados milagros de la naturaleza, y que es constatable con facilidad la tendencia a aumentar los rasgos maravillosos. Pero hoy hasta los cr\u00ed\u00adticos m\u00e1s radicales admiten que Jes\u00fas tuvo caracter\u00ed\u00adsticas de sanador popular, que es una figura bien conocida en las culturas \u00e9tnicas, y que vincul\u00f3 esta actividad con su peculiar experiencia del RD.<\/p>\n<p>En segundo lugar, Jes\u00fas expuls\u00f3 esp\u00ed\u00adritus impuros. Hay que tener en cuenta que seg\u00fan una ideolog\u00ed\u00ada muy extendida entonces se da una batalla c\u00f3smica entre el poder de Dios y los demonios o esp\u00ed\u00adritus malignos. La antropolog\u00ed\u00ada actual estudia los fen\u00f3menos de posesi\u00f3n que, al parecer, est\u00e1n relacionados frecuentemente con situaciones de desvertebraci\u00f3n social, de anom\u00ed\u00ada y de sometimiento a poderes opresores. Son, por ejemplo, fen\u00f3menos caracter\u00ed\u00adsticos en los pa\u00ed\u00adses subyugados por un poder colonial agresivo con la cultura aut\u00f3ctona. Liberar del esp\u00ed\u00adritu impuro es desalienar a la persona y recuperarla para la convivencia. El esp\u00ed\u00adritu impuro enajena, elimina la voluntad y arrastra al ser humano. Tambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad lo caracter\u00ed\u00adstico de Jes\u00fas es que ve en sus exorcismos, que se encuentran en todos los niveles de la tradici\u00f3n, signos de la llegada del RD (Mt 12, 25-33; Lc 11, 17-23; Mc 3, 23-30).<\/p>\n<p>Por ultimo, hay un tercer tipo de actuaci\u00f3n de Jes\u00fas, que son las acciones simb\u00f3licas. Con ellas Jes\u00fas est\u00e1 en la l\u00ed\u00adnea de los profetas que en momentos decisivos de su vida realizaban este tipo de acciones simb\u00f3licas que, si por una parte, eran iluminadas por sus palabras, por otra, ten\u00ed\u00adan una carga de sentido que superaba a toda comunicaci\u00f3n verbal. Las acciones simb\u00f3licas de Jes\u00fas tienen una relaci\u00f3n muy \u00ed\u00adntima con el anuncio del RD. La mayor\u00ed\u00ada de los estudiosos admiten tres de estas acciones en la vida de Jes\u00fas, cuyo sentido me limito a apuntar.<\/p>\n<p>La constituci\u00f3n del grupo de los Doce. Con esta acci\u00f3n Jes\u00fas expresa su voluntad de restablecer el Israel que, por fin, acepte a Dios y cumpla con su vocaci\u00f3n de pueblo elegido.<\/p>\n<p>En el momento dram\u00e1tico y decisivo de la \u00faltima cena Jes\u00fas realiz\u00f3 probablemente una acci\u00f3n simb\u00f3lica con el pan y el vino para expresar el sentido de su vida y de su muerte, que preve\u00ed\u00ada cercana.<\/p>\n<p>La expulsi\u00f3n de los vendedores del Templo tuvo una gran repercusi\u00f3n y parece que fue la causa inmediata de la detenci\u00f3n de Jes\u00fas. Fue, por tanto, un episodio decisivo y cuyo sentido es muy discutido. Probablemente fue mucho m\u00e1s que una cr\u00ed\u00adtica de la autoridad sacerdotal o de la degradaci\u00f3n del culto. Hay que tener en cuenta que se trataba de un lugar excepcional, pero tambi\u00e9n de un tiempo excepcional, las fiestas pascuales. Quiz\u00e1 Jes\u00fas quer\u00ed\u00ada anunciar la destrucci\u00f3n del Templo ante la resistencia que encontraba el anuncio de la llegada del RD.<\/p>\n<p>Jes\u00fas habla de un Dios que invita a aceptar su soberan\u00ed\u00ada, a cumplir su voluntad y a acoger su amor. En otras palabras, el RD expresa la interpenetraci\u00f3n hist\u00f3rica de la salvaci\u00f3n. Captar la diferencia con el planteamiento apocal\u00ed\u00adptico nos permite captar lo m\u00e1s espec\u00ed\u00adfico de Jes\u00fas. Para la apocal\u00ed\u00adptica el mundo futuro se afirmar\u00e1 tras la destrucci\u00f3n de este mundo, que est\u00e1 totalmente corrompido y no tiene salvaci\u00f3n. Para Jes\u00fas la acci\u00f3n de Dios es perceptible ya en este mundo, en el que se puede descubrir su presencia. Si Jes\u00fas usa, a veces, im\u00e1genes apocal\u00ed\u00adpticas lo hace desde supuestos muy diferentes.<\/p>\n<p>El RD, que no es la simple maduraci\u00f3n de la conciencia humana, sino que implica una irrupci\u00f3n gratuita y nueva de Dios en la historia humana, tiene en la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas una innegable dimensi\u00f3n futura. Precisamente porque es una realidad ya presente y actuante es por lo que podemos estar seguros de su plenitud futura. Sin embargo la comprensi\u00f3n de esta dimensi\u00f3n futura ha dado pie a numerosas discusiones. Quiz\u00e1 con excesiva frecuencia se ha pretendido encerrar a Jes\u00fas y a su ense\u00f1anza en una teor\u00ed\u00ada completa y seg\u00fan los moldes de la l\u00f3gica occidental actual, sin tener en cuenta el car\u00e1cter po\u00e9tico, sugerente y sapiencial de sus palabras. Esto convierte en especialmente hipot\u00e9tica la dilucidaci\u00f3n de la comprensi\u00f3n del futuro del Jes\u00fas hist\u00f3rico, pese a lo cual arriesgo una opini\u00f3n por la importancia del tema en la actual investigaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Probablemente Jes\u00fas no habl\u00f3 de un fin del mundo inminente y no identific\u00f3 la plenitud del RD con una cat\u00e1strofe c\u00f3smica y con el fin de la historia. Los \u00fanicos textos que podr\u00ed\u00adan entenderse en este sentido son los que hablan de las convulsiones c\u00f3smicas que acompa\u00f1ar\u00e1n a la venida gloriosa del Hijo del Hombre (Mt 24, 29-31; Mc 13, 24-27; Lc 21, 21-28). Pero hay que entender el g\u00e9nero literario apocal\u00ed\u00adptico de estos dichos, que, adem\u00e1s, es muy cuestionable que fuesen pronunciados por Jes\u00fas mismo. Con las im\u00e1genes de las convulsiones de la naturaleza y del trastueque de los elementos, como hacen los profetas, se est\u00e1 expresando la importancia de la acci\u00f3n hist\u00f3rica de Dios en Israel. Jes\u00fas, en la mencionada l\u00ed\u00adnea prof\u00e9tica, anunciaba una importante transformaci\u00f3n hist\u00f3rica, entendida como acci\u00f3n de Dios y manifestaci\u00f3n de su Reinado, pero esto no supone la abolici\u00f3n de la historia ni, menos a\u00fan, el fin del mundo. Hay que decir contra una importante tendencia de la ex\u00e9gesis norteamericana actual que Jes\u00fas s\u00ed\u00ad esper\u00f3 una manifestaci\u00f3n futura del RD, pero la pens\u00f3 como algo intrahist\u00f3rico, que afectar\u00ed\u00ada de forma inmediata a Israel, y probablemente no habl\u00f3 del fin del mundo o, como suelen decir muchos ex\u00e9getas, de una parus\u00ed\u00ada inminente.<\/p>\n<p>Por eso la radicalidad moral de Jes\u00fas, de la que vamos a hablar a continuaci\u00f3n, no se debe a que sea una \u00e9tica del , es decir unas exigencias extraordinarias solo comprensibles porque se piensa que el tiempo va a ser muy corto y el mundo se acaba, sino que es la moral de la alternativa social, los valores que expresan la aceptaci\u00f3n hist\u00f3rica del Reinado de Dios. Esta radicalidad nunca es formulada por Jes\u00fas en clave legalista, sino de forma ut\u00f3pica, po\u00e9tica y simb\u00f3lica. Hist\u00f3ricamente Jes\u00fas pugnaba por introducir al juda\u00ed\u00adsmo por una l\u00ed\u00adnea muy diferente a la que posteriormente seguir\u00ed\u00ada, tras la cat\u00e1strofe del a\u00f1o 70, cuando los rabinos impongan una interpretaci\u00f3n muy legalista y antiut\u00f3pica de la tradici\u00f3n del pueblo jud\u00ed\u00ado.<\/p>\n<p>Ahora bien, s\u00ed\u00ad es cierto que en la comunidad pospascual se desencaden\u00f3 muy pronto una gran tensi\u00f3n escatol\u00f3gica y se apocaliptiz\u00f3 fuertemente el mensaje de Jes\u00fas. En esta comunidad el Reino de Dios futuro se equipar\u00f3 con la parus\u00ed\u00ada del Se\u00f1or y se elabor\u00f3 toda una teolog\u00ed\u00ada sobre el hijo del Hombre futuro, ajena al pensamiento de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>4. Los valores del Reino de Dios<br \/>\nJes\u00fas fue un jud\u00ed\u00ado fiel que se dirigi\u00f3 a Israel buscando que todo el pueblo aceptase el Reinado de Dios. Promovi\u00f3 un movimiento intrajud\u00ed\u00ado de renovaci\u00f3n inclusivo y no exclusivista, pero que pod\u00ed\u00ada verse como disidente, porque a diferencia de los fariseos o de los esenios, que intentaban reclutar una \u00e9lite de puros, se dirig\u00ed\u00ada tambi\u00e9n a personas que la ideolog\u00ed\u00ada dominante exclu\u00ed\u00ada o estigmatizaba.<\/p>\n<p>La solidaridad con los marginados, a veces, expresa la interiorizaci\u00f3n de los valores dominantes; en este caso se produce el resentimiento o la aspiraci\u00f3n a subir en la escala social reproduci\u00e9ndola. Pero tambi\u00e9n en la solidaridad con los marginados se puede incubar una cultura socialmente alternativa. Creo que esto es lo caracter\u00ed\u00adstico de Jes\u00fas. Su Dios no es el del Templo tal como lo entienden los sacerdotes saduceos, pero tampoco el de la revancha apocal\u00ed\u00adptica de algunos grupos marginales.<\/p>\n<p>) Siempre que Jes\u00fas anuncia program\u00e1ticamente el RD afirma que es buena noticia para pobres. Lo que est\u00e1 muy claro es que hubo sectores que sintieron este anuncio como una noticia tan mala y peligrosa, que no dudaron en crucificar a su mensajero.<br \/>\n\u00abPobre\u00bb designa, desde luego, una situaci\u00f3n real, pero que no hay que interpretarla en clave tan exclusivamente econ\u00f3mica como se hace en nuestros d\u00ed\u00adas. En la cultura mediterr\u00e1nea el pobre inclu\u00ed\u00ada normalmente una carencia econ\u00f3mica, pero se caracterizaba, ante todo, por no tener honor, por ser el sin familia o por estar estigmatizado socialmente. El RD es la liberaci\u00f3n de los pobres, porque implica un cambio hist\u00f3rico y una nueva cultura moral- de libertad, de confianza, de no obsesi\u00f3n por el ma\u00f1ana y por el dinero-.<\/p>\n<p>2) La cercan\u00ed\u00ada de Jes\u00fas los ni\u00f1os es los datos m\u00e1s garantizados hist\u00f3ricamente. Aqu\u00ed\u00ad s\u00ed\u00ad que es importante superar el anacronismo si queremos entender el significado de esta actitud.<\/p>\n<p>La consideraci\u00f3n social del ni\u00f1o estaba en las ant\u00ed\u00adpodas de la que se da hoy entre nosotros. No exist\u00ed\u00ada ninguna idealizaci\u00f3n moral del ni\u00f1o; tampoco se le consideraba valioso a los ojos de Dios, porque no era capaz de cumplir la Ley. M\u00e1s en el mundo greco-romano que en el jud\u00ed\u00ado, pero era frecuente abusar de los ni\u00f1os, por ejemplo dedic\u00e1ndoles a la mendicidad o simplemente abandon\u00e1ndolos o cri\u00e1ndolos para venderlos como esclavos despu\u00e9s.<\/p>\n<p>Cuando Jes\u00fas dice \u00abde \u00e9stos (de los ni\u00f1os) es el RD\u00bb (Mc 10,14) est\u00e1 invirtiendo radicalmente la visi\u00f3n de la realidad. A esta luz se entiende que la invitaci\u00f3n a hacerse como los ni\u00f1os es, ante todo, la llamada a la solidaridad con la marginaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Es dif\u00ed\u00adcil resistirse a apuntar una idea: las cosas son hoy muy diferentes y en nuestra sociedad occidental los ni\u00f1os, cada vez m\u00e1s escasos, gozan en general de una gran aprecio, mientras que los ancianos -que eran los patriacas venerados en el mundo mediterr\u00e1neo del siglo 1-, cada vez m\u00e1s numerosos en nuestros d\u00ed\u00adas, son el grupo social m\u00e1s marginado. Probablemente las palabras que Jes\u00fas dirigi\u00f3 a los ni\u00f1os se las dirigir\u00ed\u00ada hoy a los ancianos.<\/p>\n<p>En esta l\u00ed\u00adnea es bien notable que entre los seguidores de Jes\u00fas se encontrase un grupo de mujeres. Es un dato hist\u00f3rico incontrovertible (Mc 15, 41-42 par.; Lc 8, 1-3). Un autor tan equilibrado como Gnilka, en un reciente libro sobre Jes\u00fas de Nazaret, observa que en la tradici\u00f3n anterior a la redacci\u00f3n de los evangelios esas mujeres que acompa\u00f1aban a Jes\u00fas participaron en la \u00faltima cena. Valga esto como ligero apunte sobre el papel de las mujeres en el movimiento de Jes\u00fas. En nombre del RD se pone en pie un movimiento marginal y disidente, cr\u00ed\u00adtico e inclusivo, que aspira a renovar profundamente la vida del pueblo jud\u00ed\u00ado.<\/p>\n<p>3) Jes\u00fas radicalmente la comprensi\u00f3n del honor; era el valor central de la cultura mediterr\u00e1nea. El honor un fen\u00f3meno social, porque depende de la consideraci\u00f3n de los dem\u00e1s, pero que cada individuo acaba interiorizando como el criterio de la estima que tiene de s\u00ed\u00ad mismo y como la pauta a la que tiene que ajustar su vida. El honor depende, ante todo, de la familia a la que se pertenece y tambi\u00e9n del lugar de procedencia y de la funci\u00f3n social que se ejerce. Hay casos en los que el honor se puede adquirir, pero habitualmente viene atribuido por nacimiento. El honor una vez perdido era pr\u00e1cticamente irrecuperable. El honor se refleja en signos externos (vestiduras, costumbres), en la precedencia en determinados lugares (convites, sinagoga) etc. La ideolog\u00ed\u00ada del honor responde a una sociedad androc\u00e9ntrica y patriarcal; y, por consiguiente, supon\u00ed\u00ada la legitimaci\u00f3n del orden social existente. La situaci\u00f3n del hombre y de la mujer respecto al honor era muy diferente y reforzaba el papel pasivo y relegado al \u00e1mbito de lo privado de la mujer. La \u00abdeshonra\u00bb de la mujer era una afrenta a los varones del grupo y pod\u00ed\u00ada tener unas consecuencias tr\u00e1gicas.<\/p>\n<p>Jes\u00fas experiment\u00f3 la m\u00e1xima deshonra posible, porque la cruz era el pat\u00ed\u00adbulo m\u00e1s infamante y vergonzoso. Esto tuvo una importancia trascendental dado el mundo de valores de la \u00e9poca y marc\u00f3 decisivamente al cristianismo primitivo. Me limito simplemente a apuntar c\u00f3mo Jes\u00fas subvierte el honor, el valor central de su mundo social. Se puede discutir uno u otro de los textos que voy a aludir, pero el tema es tan omnipresente que no cabe duda de que nos ense\u00f1a algo muy central del proyecto de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Critica la b\u00fasqueda por parte de los escribas del reconocimiento de su honor y que se manifiesta en los amplios ropajes, en el af\u00e1n de ser saludados p\u00fablicamente y en ocupar los primeros puestos en los banquetes y en las sinagogas (Mc 12, 38-40). Esta ideolog\u00ed\u00ada del honor sirve para explotar a los pobres (\u00abdevoran la hacienda de las viudas\u00bb). A los ojos de Dios las personas son valoradas de una forma radicalmente diferente, lo que el evangelista Marcos pone de relieve mediante el episodio de la viuda que coloca inmediatamente a continuaci\u00f3n (12, 41-44).<\/p>\n<p>Jes\u00fas come con pecadores y publicanos, es decir, acepta su hospitalidad y amistad, se relaciona abiertamente con gente impura y sin honor.<\/p>\n<p>El honor se refleja de un modo muy especial en los puestos que se ocupan en los banquetes y en los actos p\u00fablicos. Jes\u00fas pide que no se busquen los primeros lugares, sino los \u00faltimos (Lc 14, 7-11).<\/p>\n<p>El honor se cultiva y aumenta invitando a los de la propia familia y a gente de noble condici\u00f3n. Es una ideolog\u00ed\u00ada elitista y corporativista. Jes\u00fas pide que se invite a los pobres, a los marginados, a \u00ablos que no pueden corresponder\u00bb (Lc 11, 12-14). Se critica la ideolog\u00ed\u00ada del honor en aras de una visi\u00f3n alternativa e inclusiva de la vida social.<\/p>\n<p>Jes\u00fas busca hospedarse en casa de un hombre pecador (Lc 19, 1-10) ante los ojos de todo el mundo.<\/p>\n<p>Parece que Jes\u00fas relativiz\u00f3 la observancia del s\u00e1bado, porque lo subordin\u00f3 al bien de la persona humana (Mc 2, 26-3, 6).<\/p>\n<p>Los disc\u00ed\u00adpulos estaban imbuidos de la ideolog\u00ed\u00ada dominante y varias veces rivalizan por los puestos m\u00e1s honrosos. Jes\u00fas rotundamente les emplaza a que no reproduzcan los comportamientos de los tenidos por honorables, sino que ocupen el lugar de los m\u00e1s j\u00f3venes (en aquella sociedad los puestos m\u00e1s honorables correspond\u00ed\u00adan a los m\u00e1s ancianos) y de los siervos (Lc 22, 24-27). Y afirma que \u00e9l no ha venido a ser servido sino a servir (Mc 10, 42-45). El evangelio de San Juan desarrolla fielmente esta idea en la escena del lavatorio de los pies, en la que pone a Jes\u00fas realizando las tareas del esclavo m\u00e1s humilde.<\/p>\n<p>4) Jes\u00fas \u00f3 o al menos \u00f3 radicalmente, las normas de . La antropolog\u00ed\u00ada cultural nos ense\u00f1a la enorme trascendencia de estas cuestiones simb\u00f3licas. Las normas de pureza eran y son fundamentales para preservar la identidad del pueblo jud\u00ed\u00ado, porque marcan n\u00ed\u00adtidamente las fronteras que le separan de los dem\u00e1s. Las normas de pureza, ante todo, regulaban el funcionamiento del Templo, pero se extend\u00ed\u00adan a toda la vida cotidiana. Los intercambios matrimoniales, la distribuci\u00f3n de los d\u00ed\u00adas (el precepto del s\u00e1bado y las fiestas) y, sobre todo, los ritos de mesa (con quien comer, d\u00f3nde hacerlo, qu\u00e9 y c\u00f3mo) est\u00e1n sometidos a normas muy precisas de pureza. Estas normas marcan las fronteras que diferencian a los jud\u00ed\u00ados de los gentiles y, para eso mismo, controlan r\u00ed\u00adgidamente las vidas y los cuerpos de sus miembros. Transgredir esas normas es cuestionar lo m\u00e1s \u00ed\u00adntimo de un orden social religiosamente legitimado y cuestionar la identidad del propio pueblo.<\/p>\n<p>La raz\u00f3n \u00faltima de la transgresi\u00f3n de las normas de pureza por parte de Jes\u00fas est\u00e1 en su peculiar experiencia religiosa. Dios es un Padre, al que no se accede a base de purificaciones, de separaciones de lo profano, sino acerc\u00e1ndose al hermano, sobre todo al m\u00e1s alejado. Por eso el movimiento de Jes\u00fas es inclusivo y busca reintegrar a los excluidos del pueblo.<\/p>\n<p>Es quiz\u00e1 \u00e9sta la gran diferencia del movimiento de Jes\u00fas con otros movimientos jud\u00ed\u00ados contempor\u00e1neos de renovaci\u00f3n. Esta caracter\u00ed\u00adstica se encuentra probablemente en el origen del \u00e9xito hist\u00f3rico posterior del movimiento de Jes\u00fas. Y me explico. Jes\u00fas se dirigi\u00f3 solo al pueblo de Israel y en su perspectiva no entraba una misi\u00f3n a los paganos. Pero en la medida en que cuestionaba las normas de pureza estaba debilitando y transgrediendo las fronteras que separaban a los jud\u00ed\u00ados y hac\u00ed\u00ada posible un desarrollo coherente posterior que acabar\u00ed\u00ada abri\u00e9ndose a los paganos.<\/p>\n<p>Habr\u00ed\u00ada que recordar aqu\u00ed\u00ad otros aspectos bien importantes de la vida de Jes\u00fas. Toca al leproso, come con pecadores y publicanos, subordina el s\u00e1bado al bien del hombre.<\/p>\n<p>El autor jud\u00ed\u00ado G. Vermes ha notado muy bien que Jes\u00fas funda su moral en un principio jud\u00ed\u00ado hondamente espiritual: el hombre debe aspirar a la identificaci\u00f3n con Dios. Lo propio de Jes\u00fas es que se trata de identificarse con un Padre, que ama y perdona, y esto se realiza, ante todo, a trav\u00e9s de la misericordia, entendida como la solidaridad efectiva con el pr\u00f3jimo necesitado, y del amor, que tiene su m\u00e1xima expresi\u00f3n en el amor a los enemigos, porque es el m\u00e1s gratuito y desinteresado y, por eso mismo, el que m\u00e1s identifica con Dios, el que nos hace hijos de Dios (Mt 5, 44-45). Aqu\u00ed\u00ad reside la cumbre de la moral de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>) El env\u00ed\u00ado de sus disc\u00ed\u00adpulos y las instrucciones con que Jes\u00fas les prepara nos llevan al coraz\u00f3n de su proyecto. Quiere que la actitud de los disc\u00ed\u00adpulos resulte provocativa y sacuda a aquella sociedad. \u00abNo tom\u00e9is oro, ni plata, ni cobre en vuestras fajas; ni alforja para el camino, ni dos t\u00fanicas, ni sandalias, ni bast\u00f3n\u00bb (Mt 10, 9-10). La pobreza de los enviados es tal que no deben llevar nada de dinero (ni oro, ni plata, ni cobre), ni bolsa o alforja para guardar lo que les den.<\/p>\n<p>Sin duda se trata de sentirse libres y en las manos de Dios, pero hay m\u00e1s. Jes\u00fas les dice: \u00abCuando entr\u00e9is en una casa, quedaos en ella hasta marchar de all\u00ed\u00ad\u00bb (Mc 6, 9); \u00abno vay\u00e1is de casa en casa. En la ciudad en que entr\u00e9is y os reciban, comed lo que os pongan; curad los enfermos que haya en ella, y decidles: el RD est\u00e1 cerca de vosotros\u00bb (Lc 10. 7-9). No se trata simplemente de que el enviado viva de limosna. Cuando el enviado es acogido y provoca la hospitalidad, cuando se abre la casa y se comparte la mesa, entonces se acepta el Reinado de Dios y surge una forma nueva de relaci\u00f3n. Por eso, el hu\u00e9sped enviado por Jes\u00fas anuncia y confiere la Paz a la casa que le recibe (Mt 10, 13; Lc 110, 5-6).<\/p>\n<p>Es m\u00e1s dif\u00ed\u00adcil abrir la casa y compartir la mesa que dar espl\u00e9ndidas limosnas. Las actitudes o formas externas de los enviados de Jes\u00fas deben resultar provocativas en su sociedad y pretenden invitar a unas relaciones humanas alternativas, basadas en el don gratuito, en acoger al necesitado y al extra\u00f1o, y en compartir lo m\u00e1s \u00ed\u00adntimo, la propia mesa; invitan a un estilo de vida que se enfrenta a la econom\u00ed\u00ada de redistribuci\u00f3n en auge en aquellos momentos y que presupone un poder centralizado, que crea la acumulaci\u00f3n de la propiedad y extiende las deudas (por eso es tan importante para Jes\u00fas perdonar las deudas: Lc 11, 4 par.; 6, 30. 34-35); un estilo de vida que aspira a una econom\u00ed\u00ada de reciprocidad generalizada, que tiene su imagen en el don gratuito de las relaciones fraternas. A Jes\u00fas le acogieron muy bien los campesinos galileos, trastornados por los cambios sociales en curso, y que a\u00f1oraban aquel tiempo ideal de Israel \u00abcuando cada uno se sentaba bajo su parra y su higuera\u00bb (1 R 5, 5; Miq 4, 4; Zac 3, 10; 1 Mac 14, 10). En nombre del RD Jes\u00fas buscaba una renovaci\u00f3n radical de la vida jud\u00ed\u00ada de su tiempo.<\/p>\n<p>5. Jes\u00fas hijo del Padre<br \/>\n\u00bfEn qu\u00e9 categor\u00ed\u00ada del juda\u00ed\u00adsmo del tiempo puede encuadrarse a Jes\u00fas? Cuesti\u00f3n bien complicada. A veces le consideraron profeta (Mc 6,15; 8,28; Mt 21,11; Lc 7,16; 24,19) y, ciertamente, el movimiento que promovi\u00f3 tiene similitudes con los de otros presuntos profetas contempor\u00e1neos. Tambi\u00e9n fue tenido por maestro (Mc 4,38; 5,35; 9,17; 10, 17) y no hay duda de que su ense\u00f1anza daba pie para esta consideraci\u00f3n. Hab\u00ed\u00ada quienes le consideraron, ante todo, un taumaturgo y es quiz\u00e1 este rasgo el que m\u00e1s atra\u00ed\u00ada a la gente (Mc 3,8; 1,32; 6,54-56). De hecho hubo tradiciones pospascuales que conservaron muy vivas las im\u00e1genes de Jes\u00fas como profeta, como maestro y como taumaturgo. Suscit\u00f3 tambi\u00e9n esperanzas mesi\u00e1nicas (Mc 8,29; Jn 6,15; Lc 24,21), incluso entre sus propios disc\u00ed\u00adpulos, pero \u00e9l rechaz\u00f3 en\u00e9rgicamente asumir el papel de l\u00ed\u00adder militar y triunfador al modo del mesianismo jud\u00ed\u00ado tradicional. En boca de Jes\u00fas aparece la f\u00f3rmula enigm\u00e1tica \u00abHijo del Hombre\u00bb para designarse a s\u00ed\u00ad mismo, tanto refiri\u00e9ndose a su ministerio terrestre (Mt 8,20), como a su pasi\u00f3n (Mc 8,31), como a su funci\u00f3n gloriosa futura (Mc 14,62). Es un asunto muy complicado y discutido, pero es probable que inicialmente la expresi\u00f3n fuese una autodesignaci\u00f3n un tanto enigm\u00e1tica de quien hablaba, que m\u00e1s tarde, y partiendo de interpretaciones jud\u00ed\u00adas de Daniel 7, sirvi\u00f3 de base para toda una serie de afirmaciones teol\u00f3gicas. En resumen, puede decirse que Jes\u00fas suscit\u00f3 esperanzas y anhelos, pero que probablemente \u00e9l no recurri\u00f3 a ninguna de las figuras escatol\u00f3gicas del juda\u00ed\u00adsmo de su tiempo para presentarse a s\u00ed\u00ad mismo y a su ministerio.<\/p>\n<p>De lo que no cabe duda es que en la ra\u00ed\u00adz de la vida de Jes\u00fas hab\u00ed\u00ada una experiencia religiosa de hondura singular. El pretende situar a sus oyentes ante el misterio de Dios, que se acerca de una forma especial vinculado indisolublemente a su ministerio, y que interpreta como misericordia y amor. Puede decirse que el Reino de Dios que Jes\u00fas anuncia es inseparable de su propia persona. Jes\u00fas es un carism\u00e1tico, en el sentido de que su autoridad no tiene una legitimaci\u00f3n tradicional, como la de los sacerdotes, que lo eran por familia, ni tampoco institucional, como la de los escribas, que se acreditaban por su formaci\u00f3n especial. La autoridad de Jes\u00fas nace de la experiencia desde la que habla y del eco que encuentra la verdad profunda de sus palabras. El no se basa en los textos de la Escritura, sino que habla a partir de su experiencia de Dios y lo hace con una ins\u00f3lita autoridad. No es un ex\u00e9geta de la Ley, sino que hace presente la realidad de Dios.<\/p>\n<p>El historiador, independientemente de sus creencias, tiene que reconocer que Jes\u00fas es un hombre lleno del Esp\u00ed\u00adritu de Dios, que vive en su presencia y que se siente urgido porque sus contempor\u00e1neos se abran a un Dios que se est\u00e1 acercando de forma misteriosa, apremiante y humanizante.<\/p>\n<p>Jes\u00fas habla del Reino de Dios, pero curiosamente apenas aplica la imaginer\u00ed\u00ada real a Dios. Para Jes\u00fas Dios es, ante todo, Padre. J. Jerem\u00ed\u00adas demostr\u00f3 reiteradamente que es muy propio de Jes\u00fas utilizar la palabra aramea Abb\u00e1, con la que los hijos se dirig\u00ed\u00adan a sus padres, tanto cuando habla de Dios como cuando le invoca directamente. En lo fundamental esta opini\u00f3n mantiene su validez. Dada la consideraci\u00f3n del padre en aquella cultura, el empleo de esta palabra significa que para Jes\u00fas la relaci\u00f3n con Dios implica, por una parte, obediencia, respeto e imitaci\u00f3n, pero por otra, cercan\u00ed\u00ada y confianza absoluta. Esta relaci\u00f3n singular con Dios, que es clave para entender a Jes\u00fas, fue desarrollada por la fe pospascual que muy pronto consider\u00f3 a Jes\u00fas como hijo \u00fanico y amado del Padre. Es indudable que Jes\u00fas tuvo una singular experiencia religiosa y dio un \u00e9nfasis enorme a Dios como Padre de todos los seres humanos, pero parece que hist\u00f3ricamente no se puede demostrar que se pretendiese su hijo de una forma \u00fanica y excepcional, diferente de la filiaci\u00f3n de todos los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>6. La pasi\u00f3n y la cruz<br \/>\nUna condici\u00f3n necesaria, aunque no suficiente, de una reconstrucci\u00f3n hist\u00f3rica de la vida de Jes\u00fas es que sea capaz de dar una explicaci\u00f3n plausible de su ajusticiamiento en cruz. En efecto, la cruz no es un malentendido ni algo que adviniese por casualidad, sino el desenlace de una serie de conflictos que atraviesan la vida de Jes\u00fas y que se siguen de las caracter\u00ed\u00adsticas centrales de su ministerio y de su mensaje.<\/p>\n<p>Los problemas hist\u00f3ricos son muy complejos y aqu\u00ed\u00ad nos limitamos a una visi\u00f3n sumamente sint\u00e9tica. Hay un punto de partida firme desde el punto de vista hist\u00f3rico: Jes\u00fas fue condenado a muerte por el prefecto romano de Judea. Esto se deduce con claridad tanto de la cruz, pat\u00ed\u00adbulo romano, como de la inscripci\u00f3n que sobre ella pend\u00ed\u00ada. Los evangelios sin\u00f3pticos hablan de una comparecencia previa de Jes\u00fas ante el Sanedr\u00ed\u00adn. \u00bfPero hubo un juicio estricto ante la autoridad jud\u00ed\u00ada? No es nada seguro. En efecto, este supuesto juicio contradice numerosas normas del derecho penal tal como se recoge en la Misn\u00e1 y tambi\u00e9n parece dif\u00ed\u00adcil poder convocar en tan poco tiempo a un tribunal tan amplio. Habr\u00ed\u00ada que a\u00f1adir que Pilato no parece limitarse a confirmar una sentencia emitida anteriormente por el Sanedr\u00ed\u00adn jud\u00ed\u00ado y motivada por cuestiones intrajud\u00ed\u00adas, sino que interroga a Jes\u00fas por su presunta peligrosidad a los ojos de los romanos.<\/p>\n<p>En toda esta compleja cuesti\u00f3n hay que tener en cuenta dos factores. El primero, que es muy probable que la confrontaci\u00f3n posterior de la comunidad cristiana primitiva con la sinagoga farisea haya tendido a aumentar la responsabilidad de las autoridades jud\u00ed\u00adas en la muerte de Jes\u00fas. El segundo, que a medida que el cristianismo penetraba en el imperio acuciaba aminorar, de alguna manera, tanto la responsabilidad de Pilato en la crucifixi\u00f3n como la peligrosidad del mensaje de Jes\u00fas respecto al imperio.<\/p>\n<p>Tanto la autoridad romana como la sacerdotal jud\u00ed\u00ada consideraron a Jes\u00fas como peligroso para sus intereses y actuaron probablemente de acuerdo en su detenci\u00f3n y ajusticiamiento. El simple anuncio del Reino de Dios ten\u00ed\u00ada que sonar como abiertamente cr\u00ed\u00adtico con la teolog\u00ed\u00ada imperial (que estaba presente en todas partes: en las monedas, en los festivales, en los monumentos, etc), que legitimaba la pax romana y llegaba a divinizar a la persona del emperador. A Pilato no se le pod\u00ed\u00ada escapar la peligrosidad de Jes\u00fas. La indudable actitud cr\u00ed\u00adtica de Jes\u00fas con el Templo de Jerusal\u00e9n (Mc 11,15-19. 28-33; 13,2; 15,29. 38) tuvo que resultar insoportable a la aristocracia sacerdotal, no s\u00f3lo por razones teol\u00f3gicas, sino porque ve\u00ed\u00adan afectados sus mismos intereses materiales.<\/p>\n<p>Pero Jes\u00fas no hubiese resultado tan peligroso sin otro elemento, que a veces no se tiene suficientemente en cuenta: el eco popular que suscit\u00f3. Un profeta, por muy encendidas que sean sus cr\u00ed\u00adticas, no preocupa a ninguna autoridad si no encuentra resonancia. Una tradici\u00f3n muy antigua e hist\u00f3ricamente fidedigna nos informa que es precisamente el miedo al eco popular que Jes\u00fas suscita lo que est\u00e1 en el origen de la decisi\u00f3n de eliminarle (Jn 11,45-54; cfr. Mc 12,12. 37; 14, 1-2). Un caso similar es el de Juan Bautista que, seg\u00fan informa Flavio Josefo (AJ 18, 118s.), fue eliminado por Herodes Antipas por el temor a que su prestigio entre el pueblo pudiese dar pie a movimientos peligrosos.<\/p>\n<p>Tendr\u00ed\u00adamos que preguntarnos para terminar: \u00bfc\u00f3mo afront\u00f3 Jes\u00fas su muerte? Conscientes de la limitaci\u00f3n hist\u00f3rica de nuestras fuentes y del respeto con que debemos acercarnos siempre a la interioridad de una persona en sus decisiones cr\u00ed\u00adticas, sin embargo algo cabe decir. El escepticismo hist\u00f3rico total no est\u00e1 justificado y, adem\u00e1s, no se trata de una cuesti\u00f3n indiferente. Por ejemplo, Bultmann afirma que no podemos saber si Jes\u00fas se derrumb\u00f3 a \u00faltima hora, cuando vio su muerte cercana. \u00bfPero es pensable que los disc\u00ed\u00adpulos hubiesen continuado su causa si hubiesen presenciado su derrumbe personal en el momento decisivo? Sin duda que la interpretaci\u00f3n que Jes\u00fas da de su muerte en los evangelios est\u00e1 teologizada, pero en la fe y en la espiritualidad jud\u00ed\u00ada hab\u00ed\u00ada muchos elementos con los que un jud\u00ed\u00ado fiel pod\u00ed\u00ada afrontar la muerte por fidelidad a su Dios. Pensamos en la teolog\u00ed\u00ada del justo inocente, tan presente en los salmos, o en la del m\u00e1rtir, cuya actualidad estaba tan reciente con los macabeos. A Jes\u00fas no se le ahorr\u00f3 ni el dolor del sufrimiento ni la oscuridad de la fe, de lo que dan testimonio sin tapujos los evangelios. Con toda probabilidad es muy diferente la forma c\u00f3mo Jes\u00fas espera la llegada del Reino de Dios cuando lo proclama gozoso al inicio en Galilea y cuando en Getseman\u00ed\u00ad acaba aceptando los designios de un Padre, que sigue siendo un misterio insondable. Tenemos datos suficientemente claros en los evangelios para poder afirmar que Jes\u00fas vivi\u00f3 su muerte confiado en las manos del Padre y que la interpret\u00f3, en una cena de despedida con sus disc\u00ed\u00adpulos, como la culminaci\u00f3n de toda una vida entregada a la causa de Dios y al servicio a los hombres y que, incluso, la vio como un inesperado y \u00faltimo servicio a la venida del Reino de Dios en el que no dej\u00f3 de confiar, pese a la ruptura de sus previsiones primeras (Lc 22, 14-27; Mc 14,25). > historia y fe; contexto hist\u00f3rico; fuentes extrab\u00ed\u00adblicas; ap\u00f3crifos; testimonios jud\u00ed\u00ados; reino.<\/p>\n<p>BIBL. \u2014 J. GNILKA, \u00fas de Nazaret. Mensaje e historia, Herder, Barcelona 1993; G. THEISSEN &#8211; A. MERZ, jes\u00fas hist\u00f3rico, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1999; J. P. METER, jud\u00ed\u00ado marginal. Una nueva visi\u00f3n del Jes\u00fas hist\u00f3rico. Tomo 1: ra\u00ed\u00adces del problema y de la persona. Tomo 11\/1: y jes\u00fas. El reino de Dios. Tomo 11\/2: milagros, Verbo Divino, Estella 1998-; E. P. SANDERS, figura hist\u00f3rica de Jes\u00fas, Verbo Divino, Estella .<\/p>\n<p>Aguirre<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>DJN \u00c2\u00a0 Sumario: . Historia de la investigaci\u00f3n. -2. Jes\u00fas, el galileo. &#8211; 3. El Reino de Dios en las palabras y en las acciones de Jes\u00fas. &#8211; 4. Los valores del Reino de Dios. &#8211; 5. Jes\u00fas hijo del Padre. &#8211; 6. La pasi\u00f3n y la cruz. 1. Historia de la investigaci\u00f3n Dec\u00ed\u00ada hace &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/historia-el-jesus-de-la-historia\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abHISTORIA (EL JESUS DE LA HISTORIA)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-15594","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15594","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=15594"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15594\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=15594"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=15594"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=15594"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}