{"id":15595,"date":"2016-02-05T10:09:11","date_gmt":"2016-02-05T15:09:11","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/historia-y-fe-en-los-evangelios\/"},"modified":"2016-02-05T10:09:11","modified_gmt":"2016-02-05T15:09:11","slug":"historia-y-fe-en-los-evangelios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/historia-y-fe-en-los-evangelios\/","title":{"rendered":"HISTORIA Y FE, EN LOS EVANGELIOS"},"content":{"rendered":"<p>DJN<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nLa fe y la historia pertenecen a dos esferas diferentes del conocimiento humano. Mientras que la historia es una ciencia que tiene su fundamento en la verificaci\u00f3n de los hechos que narra, la fe es una virtud sobrenatural, cuya certeza se basa en la aceptaci\u00f3n de la Revelaci\u00f3n como Palabra de Dios y otorga al creyente la confianza en lo que esa Palabra comunica, supone un salto en el vac\u00ed\u00ado en que el fundamento del saber no es la demostraci\u00f3n sino el fiarse. De ah\u00ed\u00ad que una historia cuya \u00fanica base es la fe, es cient\u00ed\u00adficamente incierta, y una fe cuyo fundamento sea exclusivamente hist\u00f3rico deja de ser fe, para convertirse en ciencia. La historia necesita una comprobaci\u00f3n cient\u00ed\u00adfica, la fe nace de la confianza.<\/p>\n<p>Por tanto, desde un punto de vista objetivo, la historia y la fe no se necesitan. Existe la historia humana documentada, que prescinde totalmente de la fe y es posible la existencia de una fe, y su vivencia en una religi\u00f3n, que tenga su base en una revelaci\u00f3n desencarnada, espiritual, directa de Dios al hombre, que se sustente en una manifestaci\u00f3n m\u00ed\u00adstica, sentida y vivida como experiencia fundante, sin necesidad de un acto emp\u00ed\u00adrico que la fundamente.<\/p>\n<p>Teniendo claro que fe e historia son dos saberes distintos y aut\u00f3nomos, no por ello son incompatibles, sino que en la fe b\u00ed\u00adblica existe una estrecha relaci\u00f3n entre ambas. La Biblia muestra un Dios que ha querido revelarse a trav\u00e9s de la historia, haciendo de \u00e9sta el medio de su manifestaci\u00f3n a los hombres. En el Antiguo Testamento se mostr\u00f3, de muchas maneras, a un pueblo que fue conoci\u00e9ndole a trav\u00e9s de los siglos y al llegar el momento culminante de la historia lo hizo a trav\u00e9s del Hijo quien, habitando junto a Dios, lo ha contado a los hombres (Jn 1,18). El cristianismo basa las ra\u00ed\u00adces de su fe en la historia de un pueblo y el fundamento de la misma en una persona, Jes\u00fas de Nazaret, que habiendo vivido en un momento hist\u00f3rico, revel\u00f3 todo lo que conoc\u00ed\u00ada a unas personas concretas que le siguieron. Desde el momento mismo de la encarnaci\u00f3n, fe e historia se relacionan. El Verbo de Dios se hizo hombre, habit\u00f3 en medio del mundo y es en sus palabras y en sus obras donde se fundamenta la fe. La fe tiene una base hist\u00f3rica sin la cual el cristianismo ser\u00ed\u00ada distinto a lo que es.<\/p>\n<p>Cuando en el cristianismo se separan la fe y la historia, se cae en dos posturas igualmente err\u00f3neas. Sin el reconocimiento de la historia que subyace en los evangelios, se cae en un docetismo, que ignora la encarnaci\u00f3n, y dirige su inter\u00e9s a la experiencia creyente de la Pascua, neg\u00e1ndole toda historicidad, y consider\u00e1ndola una certeza subjetiva con la que Dios se revela directamente a los hombres. Quienes as\u00ed\u00ad lo afirman se ven obligados a negar toda veracidad a los evangelios, defendiendo que son unos escritos, o apost\u00f3licos o de la comunidad, sin ninguna relaci\u00f3n con los hechos. Las objeciones que hay que hacer a esta postura est\u00e1n ya insinuadas en lo anteriormente expuesto: el docetismo, con la negaci\u00f3n del valor salv\u00ed\u00adfico de la encarnaci\u00f3n; la dificultad que supone admitir que diferentes comunidades muy distanciadas entre s\u00ed\u00ad transmitan su evangelio como un testimonio hist\u00f3rico sobre Jes\u00fas, sus palabras y sus hechos. Si los evangelios no tienen una base hist\u00f3rica habr\u00ed\u00ada que aceptar un muy improbable acuerdo en la primer\u00ed\u00adsima comunidad que aunara los criterios sobre la forma de la trasmisi\u00f3n y el mensaje a predicar. Y todo ello, cuando si lo que se quer\u00ed\u00ada era comunicar una nueva fe, lo podr\u00ed\u00adan haber hecho, a la manera como la predic\u00f3 san Pablo, sin apenas referencias al Jes\u00fas hist\u00f3rico.<\/p>\n<p>Pero tambi\u00e9n existe un segundo error, el de un historicismo apolog\u00e9tico, que confiesa que los evangelios contienen la verdad hist\u00f3rica de la vida de Jes\u00fas, a la manera de una biograf\u00ed\u00ada o acta de los sucesos. Considerarlo as\u00ed\u00ad lleva el peligro de convertir en conocimiento hist\u00f3rico lo que se trasmite como fe. Es necesario tener en cuenta que los evangelios escritos desde la fe y para suscitar fe, ofrecen una verdad salv\u00ed\u00adfica en la que se confiesa a Jes\u00fas de Nazaret como el Salvador, el Hijo de Dios, la Palabra reveladora, y este salto supera a la historia y solamente se puede dar desde la fe. Los evangelios transmiten un mensaje que va m\u00e1s all\u00e1 de la historia y exigen una superaci\u00f3n de la misma para poder afirmar que comunican fielmente lo que Jes\u00fas hizo, en nombre de Dios, para la salvaci\u00f3n de la humanidad. Es evidente que los evangelios superan lo puramente hist\u00f3rico y se adentran en el campo de la fe. De ah\u00ed\u00ad que la instrucci\u00f3n de la Pontifica Comisi\u00f3n B\u00ed\u00adblica \u00abLa interpretaci\u00f3n de la Biblia en la Iglesia\u00bb (15-IV-93), afirme que al rechazo de la historia de la ex\u00e9gesis hist\u00f3rico-cr\u00ed\u00adtica, no debe suceder el olvido de la historia en la ex\u00e9gesis.<\/p>\n<p>Los evangelios son una proclamaci\u00f3n de fe basada en hechos hist\u00f3ricos. La fe necesita de la historia como fundamento y la historia ayuda a una mejor comprensi\u00f3n de la fe. Fe e historia en los evangelios son inseparables. Un estudio exeg\u00e9tico de los evangelios ha de tener en cuenta estas dos dimensiones, sin renunciar a ninguna de las dos, ya que \u00e9stos predican una verdad salv\u00ed\u00adfica que proviene de lo que Jes\u00fas hizo y ense\u00f1o. -> (el Jes\u00fas de la h.); historicidad; hermen\u00e9utica.<\/p>\n<p>BIBL. &#8211; PANNENBERG, W (edt), Revelaci\u00f3n como historia, S\u00ed\u00adgueme Salamanca, 1977.<\/p>\n<p>. Fernando Cuenca, ofm<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>DJN \u00c2\u00a0 La fe y la historia pertenecen a dos esferas diferentes del conocimiento humano. 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