{"id":15598,"date":"2016-02-05T10:09:18","date_gmt":"2016-02-05T15:09:18","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/iglesia-en-marcos\/"},"modified":"2016-02-05T10:09:18","modified_gmt":"2016-02-05T15:09:18","slug":"iglesia-en-marcos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/iglesia-en-marcos\/","title":{"rendered":"IGLESIA EN MARCOS"},"content":{"rendered":"<p>(Pan, Casa y Palabra)<br \/>\nDJN<\/p>\n<p>SUMARIO: Doce. Mes\u00ed\u00adas crucificado (evangelio paulino). Misi\u00f3n universal. Herencia de Pedro. &#8211; 1. Seguidores de Jes\u00fas: pan, casa y palabra, la esencia de la Iglesia: Pedro y los Doce. Los cuatro. Disc\u00ed\u00adpulos y mujeres. Experiencia de Casa fraterna. Experiencia de Pan compartido. Autoridad de la palabra. &#8211; 2. Seguidores de Jes\u00fas: servidores eclesiales. 2.1. Seguimiento y cruz 2.2. Servicio. 2.3. Superaci\u00f3n del poder. 2.4. Nota conclusiva. Iglesia de Jes\u00fas en un mundo no cristiano. Disputa sobre exorcismos: Juan zebedeo. Comunidad controladora. Apertura mesi\u00e1nica: \u00c2\u00a1no se lo impid\u00e1is!<\/p>\n<p>Suele decirse que el evangelio de la Iglesia es Mateo, no s\u00f3lo porque incluye ese nombre en dos lugares muy significativos (Mt 16, 18 y 18, 17), sino tambi\u00e9n por la importancia que ha concedido a los temas de la comunidad y misi\u00f3n cristiana. Sin embargo, Marcos contiene tambi\u00e9n una visi\u00f3n muy significativa de la Iglesia, como indicar\u00e1n las reflexiones que ahora siguen, centradas de alg\u00fan modo en estas tres palabras y s\u00ed\u00admbolos fundamentales: la Iglesia se define como Casa de Jes\u00fas, donde los hermanos se re\u00fanen en torno al compartido (que culmina en la eucarist\u00ed\u00ada) y escuchan juntos la (que al final se identifica con el mensaje de la vida de Jes\u00fas). As\u00ed\u00ad lo he desarrollado en un amplio libro dedicado al tema (Pan, casa palabra. La iglesia en Marcos, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1998), que ahora resumo y explicito en lo que sigue.<\/p>\n<p>Supongo que Mc es un texto dor, escrito en torno al a\u00f1o 70 d. de C. (en Siria o Roma); por entonces, los creadores primeros de la Iglesia (Pedro, Pablo, Santiago) han muerto, pero su herencia sigue viva y debe conservarse. La Iglesia de Jes\u00fas (o mejor dicho: las Iglesias fundadas por los testigos pascuales: cf. 1 Cor 15, 3-8) corren el riesgo de dividirse y perder su identidad, olvidando las ra\u00ed\u00adces evang\u00e9licas de su mensaje y vida. Para evitar esa p\u00e9rdida y buscando la paz entre ellas, Marcos ha escrito un evangelio donde se recogen varias tendencias eclesiales, desde una perspectiva profunda: el camino de misi\u00f3n y muerte del Mes\u00ed\u00adas. Directamente ha escrito una \u00ed\u00ada hist\u00f3rico-teol\u00f3gica de Jes\u00fas; indirectamente nos ha ofrecido un tratado eclesial. Sin duda, Marcos sabe m\u00e1s de lo que dice (conoce otras tradiciones, quiz\u00e1 las del llamado documento Q, donde se recogen muchas palabras de Jes\u00fas), pero destaca las que a \u00e9l le interesan, para presentar la identidad de Jes\u00fas, como creador pascual de la Iglesia. Ha realizado bien su trabajo, de forma que los evangelistas posteriores (Mt, Lc e incluso Jn) le han seguido y recreado. Estos son los presupuestos de su visi\u00f3n:<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 Los Doce. Mc supone que Jes\u00fas les confi\u00f3 su tarea, llam\u00e1ndoles incluso ap\u00f3stoles. Ellos son garantes de la misi\u00f3n eclesial y principio de todos sus ministerios posteriores (cf. Mc 3, 13-19; 6, 6-13; 14, 12-21). Pero su tarea estricta termin\u00f3 con la cruz, de manera que en la pascua (Mc 16, 1-8) no aparecen ya y en vez de ellos, en el nuevo comienzo galileo, encontramos unas mujeres con disc\u00ed\u00adpulos (as\u00ed\u00ad, en general) y Pedro.<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 Mes\u00ed\u00adas (evangelio paulino). Marcos asume el proyecto y teolog\u00ed\u00ada de Pablo (o de los helenistas de Hechos 6-7, en general), tanto en su visi\u00f3n de la Ley jud\u00ed\u00ada, que considera superada por Jes\u00fas (cf. 7, 13-24), como en su manera de entender la Cruz, a modo de revelaci\u00f3n mesi\u00e1nica y principio de todo ministerio eclesial (cf. 8, 31; 9, 31; 10, 32-34). Frente al riesgo de los llamados divinos (theioi andres), que hablan act\u00faan con poder externo, buscando su propia gloria (13, 5), eleva Marcos su protesta, llam\u00e1ndoles y profetas falsos (13, 22). La verdadera autoridad de la Iglesia es Jes\u00fas Nazareno, el crucificado (cf. Mc 16, 6), no unos ministros sabios o en predicadores poderosos, como aquellos que Pablo critic\u00f3 en 1 Cor y 2Cor; ellos pueden convertir la Iglesia en lugar donde los m\u00e1s fuertes dominan sobre los d\u00e9biles.<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 Misi\u00f3n universal. Marcos mantiene una dura pol\u00e9mica contra escribas jud\u00ed\u00ados y parientes de Jes\u00fas que quieren cerrar su evangelio en la casa o familia jud\u00ed\u00ada (cf. 3, 20-35). Por razones comprensibles, Marcos no cita a Santiago, hermano del Se\u00f1or, dirigente de la Iglesia de Jerusal\u00e9n: el mismo Jes\u00fas pascual pide a las mujeres de la tumba vac\u00ed\u00ada que dejen Jerusal\u00e9n (la ciudad e Iglesia de Santiago) y que vayan a Galilea \u00abpara decir a los disc\u00ed\u00adpulos y a Pedro\u00bb que ha resucitado y comenzar desde all\u00ed\u00ad la tarea universal del evangelio. Con estos disc\u00ed\u00adpulos (que no son ya los Doce en cuanto tales) se siente vinculado Marcos, que \u00absabe\u00bb que Jes\u00fas ha querido extender su mensaje a todos los pueblos, desde Galilea, superando un mesianismo nacionalista jud\u00ed\u00ado, simbolizado en Jerusal\u00e9n y centrado en la identidad del viejo pueblo de la alianza, representado por Santiago (cf. 13, 13; 14, 9).<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 Herencia de Pedro. Parece claro que Marcos ha optado por el tipo de misi\u00f3n Pablo, como principio y centro de la Iglesia (en contra de Santiago y de sus seguidores en la comunidad de Jerusal\u00e9n), pero no lo puede decir de un modo externo, al contar la biograf\u00ed\u00ada de Jes\u00fas, pues Pablo no fue hist\u00f3ricamente su disc\u00ed\u00adpulo. Pues bien, al lado o en el lugar de ese Pablo ausente, ha colocado a Pedro como portador del testimonio cristiano. Marcos conoce y destaca los riesgos y miedos del Pedro hist\u00f3rico (y pascual) ante el crucificado, present\u00e1ndole como demonio o tentador eclesial (cf. 8, 31-38; 14, 29. 32-42. 66-72), que s\u00f3lo llora con arrepentimiento al final (cf. 14, 72). Pero \u00e9l sabe y dice tambi\u00e9n que ese Pedro se ha convertido, pudiendo iniciar el aut\u00e9ntico camino (cf. 16, 7) como garante de pascua (icontempla a Jes\u00fas!), en el comienzo de la Iglesia, a partir del testimonio y llamada de las mujeres de la tumba vac\u00ed\u00ada, que son signo y germen de la comunidad cristiana (cf. 16, 1-8). As\u00ed\u00ad vincula Marcos el testimonio de Pablo con la herencia y recuerdo de Pedro, pudiendo as\u00ed\u00ad escribir un aut\u00e9ntico evangelio.<\/p>\n<p>Esta tensa pero necesaria vinculaci\u00f3n de Pedro y Pablo, que Marcos supone y despliega en su evangelio (y que aparece tambi\u00e9n en otros textos del Nuevo Testamento como Hech 15 y Gal 1-2), constituye la base de la Iglesia cristiana. De esa manera, al vincular la teolog\u00ed\u00ada de Pablo con la tradici\u00f3n de Pedro y con la vida y pascua de Jes\u00fas (a partir del testimonio de las mujeres), Marcos ha escrito el evangelio m\u00e1s significativo de la Iglesia, el libro que est\u00e1 en el centro del Nuevo Testamento y de todo el cristianismo. Centrando su evangelio en la vida y pascua de Jes\u00fas, Mc ha elaborado un texto que pueden aceptar (casi) todos los grupos eclesiales, es decir, todos los que aceptan como base de su vida la acci\u00f3n y mensaje de Jes\u00fas resucitado, en una Iglesia que acoge a los excluidos y ratifica la autoridad mesi\u00e1nica del crucificado. De esa forma ha vinculado la herencia de Pablo y Pedro, aunque ha corrido el riesgo de olvidar la herencia judeo-cristiana de Santiago (que reaparecer\u00e1 de otra manera en Mateo, cuyo evangelio puede interpretarse, de alg\u00fan modo como correcci\u00f3n y nueva redacci\u00f3n de Mc).<\/p>\n<p>1. Seguidores de Jes\u00fas: pan, casa y palabra, la esencia de la Iglesia<br \/>\nMarcos ha presentado a Jes\u00fas como aquel que bautiza a los humanos con el Esp\u00ed\u00adritu Santo (les introduce en el misterio de Dios; cf. Mc 1, 8) porque tiene (=exousia) para expulsar demonios (Mc 1, 27). Pues bien, Jes\u00fas ha llamado a unos disc\u00ed\u00adpulos (seguidores), para que est\u00e9n con \u00e9l y realicen su misma tarea; por eso les ha dado su autoridad (=Esp\u00ed\u00adritu), de modo que ellos tambi\u00e9n pueden expulsar demonios y curar a los enfermos (Mc 3, 13; 6, 12). El origen de la autoridad cristiana est\u00e1 por tanto en la (Jes\u00fas convoca a los disc\u00ed\u00adpulos), el (ellos lo dejan todo y van con \u00e9l) y acci\u00f3n mesi\u00e1nica: ellos deben actuar como pescadores (=liberadores) de humanos (cf. 1, 16-20), ofreciendo a los humanos la libertad del reino. A esos tres elementos, que definen toda la primera parte de Mc (de 1, 1 a 8, 26), debemos a\u00f1adir el cuarto, que es el argumento de toda la segunda parte del evangelio (de 8, 27 a 16, ): la entrega de la vida, el mistede la Cruz.<\/p>\n<p>Los disc\u00ed\u00adpulos deben asumir el camino de entrega de Jes\u00fas: son autoridad porque toman la cruz y van tras \u00e9l, perdiendo (regalando) la vida a favor de los otros (8, 34-36). No hay seguimiento de Jes\u00fas ni autoridad cristiana sin donaci\u00f3n persona, como indica de forma ejemplar la narraci\u00f3n de Mc: su evangelio es un para seguidores mesi\u00e1nicos, es decir, para personas que quieren descubrir y asumir el sentido de la entrega de la vida a favor de los dem\u00e1s, un manual de Iglesia donde se recoge y expande el seguimiento de Jes\u00fas hasta la muerte. Mc no es la biograf\u00ed\u00ada de un vencedor sino de un mesi\u00e1nico, es decir, del mensajero escatol\u00f3gico, que viene de Dios y desborda los modelos de vida del sistema social y religioso de este mundo.<\/p>\n<p>Ha venido Jes\u00fas como mes\u00ed\u00adas y, sin embargo (por eso), mientras ofrece los dones de Dios a los hombres y mujeres del entorno (salud, libertad, pan compartido, casa), va siendo rechazado por el sistema social del juda\u00ed\u00adsmo del templo (y del imperio romano), de manera que debe morir crucificado. Este es el argumento narrativo y teol\u00f3gico del evangelio: c\u00f3mo el hombre Jes\u00fas ha sido y sigue siendo por la pascua mes\u00ed\u00adas de Dos y autoridad suprema; c\u00f3mo sus disc\u00ed\u00adpulos pueden seguirle, en experiencia de resurrecci\u00f3n, iniciando de esa forma el camino de la Iglesia. Por eso, la autoridad de los cristianos se inscribe y funda en el proceso de pasi\u00f3n del Cristo (cf. 8, 31; 9, 31; 10, 32-34): s\u00f3lo pueden anunciar el evangelio y crear comunidad mesi\u00e1nica aquellos que han hecho el camino de la Cruz, superando su esc\u00e1ndalo y abandonando las falsas seguridades del mesianismo triunfador nacionalista, seg\u00fan ley; es claro que ellos tienen que dejar Jerusal\u00e9n, con sus ideales de poder sacral, para reiniciar el camino en Galilea (cf. 16, 1-8). Desde ese fondo se entienden las diversas figuras eclesiales, simbolizadas (anunciadas) en los protagonistas de la trama evang\u00e9lica. Ellos, los compa\u00f1eros de Jes\u00fas son espejo de todos los ministros de la iglesia:<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 y los Doce. Son signo del mensaje israelita de Jes\u00fas (3, 13-19; 6, 6-12). Le acompa\u00f1an en fracci\u00f3n del pan (6, 30-44; 8, 1-10) y cena (14, 22-26). Pero abandonan a Jes\u00fas que promete precederles de nuevo en Galilea (14, 28), donde volver\u00e1n, pero ya no como Doce, sino como \u00ed\u00adpulos, con Pedro (16, 6-7). Ese retorno de los disc\u00ed\u00adpulos constituye el argumento no escrito de Mc; en su mismo fracaso (le han abandonado en su muerte), los Doce y el resto de los disc\u00ed\u00adpulos siguen siendo principio de la Iglesia.<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 cuatro. Entre los Doce destacan cuatro (dos parejas de hermanos: Pedro Andr\u00e9s, Santiago Juan). Ellos aparecen al principio y fin del relato (cf. 1, 16-20; 13, 3-12) como testigos de la universalidad (cuatro puntos cardinales, cuatro tiempos&#8230;) del mensaje evang\u00e9lico y del camino de la Iglesia. Son pescadores de Jes\u00fas, mediadores de su venida escatol\u00f3gica: han escuchado su mensaje, son garantes de la misi\u00f3n eclesial. Entre ellos destacan tres (Pedro, Santiago y Juan) que le acompa\u00f1an en casa de Jairo y en la Transfiguraci\u00f3n (5, 37; 9, 2).<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 \u00ed\u00adpulos y mujeres. Aparecen con Pedro, al final del evangelio (16, 1-8). Las mujeres son \u00ed\u00adpulos, igual que los varones y a\u00fan m\u00e1s, pues le han seguido y servido sin abandonarle en el momento de su muerte (cf. 15, 40-51. 47); l\u00f3gicamente, Jes\u00fas les encomienda la misi\u00f3n pascual de Galilea, que deben iniciar con Pedro y los otros disc\u00ed\u00adpulos (16, 1-8). Ciertamente, el texto dice que tuvieron miedo, que no fueron; pero es evidente que la palabra y mandato de Jes\u00fas se ha cumplido a trav\u00e9s de ellas. Marcos sabe que la Iglesia se funda en aquellos (varones y\/o mujeres) que han culminado el camino de la Cruz, pudiendo iniciar de nuevo la misi\u00f3n de reino desde Galilea.<\/p>\n<p>Marcos escribe su evangelio para destacar la autoridad del crucificado, como una proclama de libertad que se dirige a los excluidos del sistema, como principio y signo de misi\u00f3n eclesial. Lo que sucedi\u00f3 en tiempos de Jes\u00fas le preocupa en cuanto influye en su Iglesia, porque el camino sigue abierto y es ahora cuando los disc\u00ed\u00adpulos deben (=nosotros debemos) responder a la invitaci\u00f3n mesi\u00e1nica que \u00e9l nos ha dirigido. Mc ha escrito un interactivo, que presenta nuestra opci\u00f3n (nuestra historia) presentando la de Pedro y los disc\u00ed\u00adpulos primeros. Tanto Pedro como las mujeres tienen que dejar Jerusal\u00e9n e \u00abir a Galilea\u00bb, para contemplar a Jes\u00fas resucitado, asumiendo la misi\u00f3n universal del evangelio. Marcos sabe que la Iglesia ha corrido el riesgo de cerrarse en los l\u00ed\u00admites de una comunidad judeocristiana, vinculada a la estructura vieja de la ley israelita. Por eso quiere que el evangelio empiece a proclamarse y expandirse en todo el mundo (cf. 13, 10; 14, 9).<\/p>\n<p>En ese sentido quiero destacar el car\u00e1cter interactivo (dialogal) del evangelio. No es un libro para entender y discutir, sino para descubrir a Jes\u00fas y caminar con \u00e9l, iniciando con los dem\u00e1s cristianos una marcha de Reino. Fueron ellos, los disc\u00ed\u00adpulos antiguos, somos nosotros, lectores modernos, quienes debemos asumir e interpretar con nuestra vida el evangelio \u00bfC\u00f3mo realizar esa tarea y camino de Jes\u00fas? Ciertamente, debemos anunciar el reino (1, 14) y expulsar demonios, curando a los enfermos (3, 14-15; 6, 12-13), como hizo Jes\u00fas, para fundar con \u00e9l la nueva comunidad mesi\u00e1nica centrada, como he dicho ya, en la casa, pan y la palabra, desde Galilea. Es bueno que no aparezca la palabra Iglesia, tomada en s\u00ed\u00ad misma, podr\u00ed\u00ada parecernos suficiente, separ\u00e1ndonos de los elementos esenciales del proyecto y camino de Jes\u00fas con sus disc\u00ed\u00adpulos, a lo largo de su vida hist\u00f3rica. Por eso, debemos volver a Galilea, reiniciando all\u00ed\u00ad camino que nos permita comprender el sentido (autoridad) de esos tres grandes signos eclesiales:<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 de Casa (cf. Mc 3, 20-35). Los escribas de Jerusal\u00e9n le juzgan endemoniado porque acoge a los posesos; sus parientes de la Iglesia judeocristiana le declaran loco. Jes\u00fas responde acogiendo en su corro (igualdad fraterna, c\u00ed\u00adrculo de comunicaci\u00f3n) a los que cumplen la voluntad de Dios, haci\u00e9ndolos su , hermana y hermano. Esta es su autoridad: ofrece familia a quienes carecen de familia, a los expulsados del sistema sacra) y social israelita. Los jud\u00ed\u00ados de aquel tiempo constitu\u00ed\u00adan una casa rable de hijos de Abraham y de cumplidores de la Ley; ellos se definen a s\u00ed\u00ad mismos como casa Israel, centrada en los grandes valores de la identidad geneal\u00f3gica (origen com\u00fan) y la pureza com\u00fan, lograda por el cumplimiento de la Ley. Pues bien, superando ese nivel de casa nacional, Jes\u00fas ha querido ofrecer espacio de vida y casa de fraternidad a todos los necesitados, sin m\u00e1s condici\u00f3n que la escucha de la palabra y el amor mutuo. Construir sobre el mundo una casa de fraternidad, abierta desde los excluidos y pobres, desde los enfermos e impuros, a todos los humanos, superando as\u00ed\u00ad las limitaciones de ley nacional: esta es la primera tarea de la Iglesia en Marcos.<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 de Pan compartido. Conforme a la del jubileo y a toda su \u00f3n nacional, el juda\u00ed\u00adsmo se constituye como pueblo de hermanos que comparten el buen pan (bien purificado), con manos limpias, en comunidad de mesa. Pues bien, superando el l\u00ed\u00admite de pureza israelita, Jes\u00fas quiere que sus disc\u00ed\u00adpulos se definan y vinculen en torno a un pan y unos peces que comparten con todos los necesitados. Por eso ha comenzado enviando a sus disc\u00ed\u00adpulos sin dinero ni provisiones, para anunciar con libertad el reino, dici\u00e9ndoles que acepten el pan de aquellos que quieran recibirles; ellos ofrecen curaci\u00f3n y evangelio, fraternidad creadora; as\u00ed\u00ad pueden acogen el pan de aquellos que quieran recibirles (cf. Mc 6, 6-13). Pero luego, cuando esos mismos disc\u00ed\u00adpulos tienen pan y peces, les pide que los compartan con los necesitados del entorno, que vienen sin comida (cf. 6, 30-44; 8, 1-8). Ellos, los disc\u00ed\u00adpulos, quer\u00ed\u00adan dominar la tierra, con un poder sagrado. Jes\u00fas empieza poni\u00e9ndoles en manos de los dem\u00e1s (han de ir a sus casas sin provisiones, sin seguridades). Despu\u00e9s les hace servidores de una mesa que debe abrirse para todos los que vienen y buscan. Esta es su autoridad, esta la esencia de la Iglesia: repartir el pan con los necesitados israelitas (primera multiplicaci\u00f3n: Mc 6) y con los no israelitas (segunda multiplicaci\u00f3n: Mc 8), sin miedo a que falte lo necesario, sin c\u00e1lculos o compra-ventas de tipo monetario. Por eso, cuando van de misi\u00f3n al otro lado del mar, ellos llevan un s\u00f3lo pan en la barca de la Iglesia (cf. 8, 14-21): es el pan de Jes\u00fas, la verdadera eucarist\u00ed\u00ada de la vida compartida, de la presencia mesi\u00e1nica, que no debe estropearse con la mala levadura de los fariseos (pureza y separaci\u00f3n nacional israelita) y de Herodes (el pan de la imposici\u00f3n pol\u00ed\u00adtica). El Pan de Jes\u00fas, que es pan multiplicado (para todos) y eucar\u00ed\u00adstico (es signo y presencia de su entrega en favor de los dem\u00e1s) constituye la esencia y tesoro de la barca eclesial; es suficiente para llegar al fin del mundo.<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 de la palabra. \u00abSali\u00f3 el sembrador a sembrar&#8230; La semilla es la Palabra\u00bb (4, 3. 14). Esta es su misi\u00f3n b\u00e1sica de Jes\u00fas, la tarea que ofrece a los disc\u00ed\u00adpulos: extender la Palabra, anunciar el evangelio a todas las naciones: ellos buscaban dinero y poder, honor y gloria, para dominar sobre la tierra; pues bien, Jes\u00fas les hace sembradores del Mensaje de Dios (evangelio) para todos los pueblos (cf. 13, 10; 14, 9). As\u00ed\u00ad se define la autoridad de los disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas, el tesoro de vida de la Iglesia: la palabra que ellos anuncian y comparten, en gesto misionero, en todos los pueblos de la tierra. Ciertamente, Israel ten\u00ed\u00ada una Palabra, centrada en la Alianza y en la Ley; pero era una Palabra que se limitaba, por ahora, a la naci\u00f3n israelita, pues trataba de lo puro y de lo impuro y se encontraba vinculada a las peculiaridades religiosas y sociales del peque\u00f1o pueblo de Abraham y de Mois\u00e9s. Pues bien, Jes\u00fas ha ofrecido a sus disc\u00ed\u00adpulos la del Reino Dios, que se identifica con su propia Vida, con su entrega en favor de los dem\u00e1s. Por eso, en la segunda parte del evangelio, de Mc 8, 27 en adelante, la verdadera Palabra del mensaje se condensa y encarna en la misma entrega pascual de Jes\u00fas, como ratifica el mensaje de la tumba vac\u00ed\u00ada (Mc 16, 1-8).<\/p>\n<p>Estos tres elementos o tesoros: Palabra y Pan (encuentro persona y comida compartida) definen y expresan el sentido de la Iglesia, entendida como Casa de Dios, para todas las naciones. Ten\u00ed\u00adan los jud\u00ed\u00ados un templo, que era en principio bueno, pero lo hab\u00ed\u00adan \u00abmalformado\u00bb o pervertido, como sab\u00ed\u00ada ya el profeta Jerem\u00ed\u00adas (cf. Jer 7, 11), haci\u00e9ndolo cueva de bandidos. Pues bien, Jes\u00fas quiere convertirlo de nuevo en casa oraci\u00f3n para todas las (Mc 11, 17; cf. Is 56, 7). Esto es la Iglesia: verdadero Templo de Dios, Casa del cuerpo resucitado de Jes\u00fas, que se abre en forma misionera, a todos los hombres y mujeres de la tierra, como sabe el relato de la unci\u00f3n de Betania (cf. Mc 14, 3-9). Marcos no ha elaborado una eclesiolog\u00ed\u00ada de tipo te\u00f3rico (no ha tratado de los principios de la vinculaci\u00f3n universal de los hombres en torno a unas ideas); ni se ha detenido a organizar la Iglesia en forma estructural, con sus diversos rangos y jerarqu\u00ed\u00adas. El ha hecho algo mucho m\u00e1s importante: ha mostrado el surgimiento y sentido de la Iglesia, en el camino de entrega y pascua de Jes\u00fas; ha mostrado las claves de esa Iglesia, como Casa-familia, donde todos los hermanos comparten la Palabra de la vida (que es el mensaje de Dios, su voluntad salvadora de amor) y el Pan de la fraternidad.<\/p>\n<p>La Iglesia nace de Jes\u00fas: ella es la casa que Jes\u00fas ha construido con la entrega de su vida, la casa de la pascua, abierta en misi\u00f3n universal de amor a todos los humanos. Los disc\u00ed\u00adpulos quer\u00ed\u00adan ser (hacerse) grandes en el Reino de Jes\u00fas, para dominar a los dem\u00e1s, dentro de un mundo bien jerarquizado (cf. Mc 10, 42); quer\u00ed\u00adan ser gobernadores y primeros, identificando as\u00ed\u00ad la Iglesia con un imperio de este mundo, conforme al modelo romano o jud\u00ed\u00ado. Jes\u00fas, en cambio, les ense\u00f1a a servir, sembrando palabra y compartiendo pan, en di\u00e1logo fraterno; Jes\u00fas les ense\u00f1a, sobre todo, a dar la vida por los dem\u00e1s, creando de esa forma comuni\u00f3n de amor universal. Por eso, el evangelio puede interpretarse como de autoridad mesi\u00e1nica para mensajeros y portadores del reino.<\/p>\n<p>2. Seguidores de Jes\u00fas: servidores eciesiales<br \/>\nLo que a Mc le preocupa no es la organizaci\u00f3n exterior de los ministerios de la Iglesia (mon\u00e1rquicos o colegiales, en la l\u00ed\u00adnea de obispos y presb\u00ed\u00adteros futuros), sino el mensaje que transmiten y la vida que suscitan. A su juicio, es secundario que los ministros de la Iglesia de Jes\u00fas sean itinerantes (ap\u00f3stoles y\/o profetas) o sedentarios (dirigentes de una comunidad), con tal de que est\u00e9n al servicio del Reino, es decir, de la liberaci\u00f3n de los excluidos, dando as\u00ed\u00ad testimonio de Jes\u00fas. La autoridad de la Iglesia es b\u00e1sicamente : se identifica con la vida del creyente, var\u00f3n y mujer, que sigue a Jes\u00fas y sirve a los dem\u00e1s, ofreciendo su propia existencia, es decir, ofreci\u00e9ndose a s\u00ed\u00ad mismo, en experiencia de contemplaci\u00f3n compartida. De esa forma, Jes\u00fas muestra el fracaso de los esquemas y proyectos anteriores de poder, ligados al \u00absistema\u00bb religioso y pol\u00ed\u00adtico de Israel y Roma, mostrando el sentido y poder de la Iglesia, como y camino de entrega de la vida. As\u00ed\u00ad lo enuncian los tres anuncios pascuales donde recibe su sentido el camino de la Iglesia:<\/p>\n<p>2.1. y cruz (8, 31-9, 1)<br \/>\nJes\u00fas presenta su programa de entrega mesi\u00e1nica y Pedro le corrige, pues quiere trazar otro modelo de Reino, en l\u00ed\u00adnea de poder. Jes\u00fas insiste: la autoridad cristiana se identifica con su pasi\u00f3n y muerte (entrega de la vida) por el Reino. S\u00f3lo tiene autoridad quien est\u00e1 dispuesto a perderla (a perderse a s\u00ed\u00ad mismo), regalando su vida a los dem\u00e1s, en gesto generoso, abierto al pan compartido, a la comunidad de casa y mesa. S\u00f3lo una Iglesia de fieles que superan el ansia de poder, convirtiendo su vida en signo y principio de amor en favor de los dem\u00e1s, ser\u00e1 propia de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>2.2. (9, 33-37)<br \/>\nJes\u00fas ha presentado nuevamente su autoridad y los disc\u00ed\u00adpulos se oponen, buscando la manera de obtener los primeros puestos, convirtiendo as\u00ed\u00ad la religi\u00f3n (la Iglesia) en lugar para medrar, adquiriendo poder (honor o prestigio) sobre los dem\u00e1s. Jes\u00fas insiste: \u00abquien quiera ser mayor ha de hacerse servidor de todos\u00bb. Marcos sabe que la Iglesia ha sido de hecho lugar de disputas en torno al poder: han surgido divisiones sobre primac\u00ed\u00adas, muchos quieren mandar y someter a los dem\u00e1s. Pues bien, para oponerse a ese proceso, Jes\u00fas coloca en medio a un ni\u00f1o, diciendo que es centro de su Reino y destinatario del servicio eclesial. De esa forma interpreta la autoridad como abajamiento y ayuda ofrecida a los otros (cf. 10, 13-16).<\/p>\n<p>2.3. \u00f3n del poder (10, 35-45)<br \/>\nMarcos sigue insistiendo en las divisiones eclesiales que han surgido por deseo de poder. Primero fue Pedro (8, 32), luego los disc\u00ed\u00adpulos en general (9, 33). Ahora son los zebedeos quienes quieren \u00abcontrolar\u00bb la Iglesia sent\u00e1ndose a los lados del trono de Jes\u00fas (10, 35-37). Marcos sabe que estos (los zebedeos) han sido ya martirizados (10, 39), de manera que puede ponerlos como paradigma de una comunidad amenazada por el deseo de mando. Ellos pertenecen al pasado, pero su figura se eleva all\u00e1 al principio como advertencia para quienes desean controlar a los dem\u00e1s. Frente a ellos eleva Marcos la palabra clara: \u00abQuien quiera ser grande sea esclavo de todos\u00bb (cf. 10, 42-44).<\/p>\n<p>De esta forma viene a expresarse el sentido de la Iglesia, la suprema autoridad del evangelio de Jes\u00fas, Hijo del humano \u00abque no ha venido a que le sirvan, sino a servir y dar la vida por todos\u00bb (10, 45). El sistema imperial de Roma se construye elevando y honrando a los \u00abmejores\u00bb. En contra de eso, el discipulado de Jes\u00fas no se puede organizar como , desde poderes y honores, como quer\u00ed\u00ada Pedro y pretenden los zebedeos. Precisamente estos tres personajes venerados de la tradici\u00f3n (Pedro, Juan, Santiago Zebedeo), a quienes podemos comparar con las coeclesiales de Gal 2, 9, representan para Marcos un gran riesgo: la Iglesia podr\u00ed\u00ada buscar el poder, no el servicio mesi\u00e1nico. Mc quiere que la Iglesia supere ese riesgo: el tipo externo de autoridad que debe haber en ella le parece secundario; lo que importa es que no sea de imposici\u00f3n y dictadura sobre los dem\u00e1s, sino expresi\u00f3n de gratuidad y servicio. De esa forma, el conjunto de la Iglesia debe ponerse al servicio del Pan compartido, construyendo una Casa donde encuentren lugar los expulsados del sistema, es decir, los cojos-mancos-ciegos, los publicanos y leprosos, todos aquellos a los que el orden de pureza israelita hab\u00ed\u00ada expulsado de su seno. L\u00f3gicamente, la Palabra central de esta Iglesia ser\u00e1 la Palabra de la Cruz, es decir, de la entrega poderosa de la vida al servicio de los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>Este camino eclesial de Jes\u00fas se opone, seg\u00fan eso, al esquema de poder del mundo (a una organizaci\u00f3n piramidal de m\u00e9ritos y honores). Por eso, Mc ha destacado, en la l\u00ed\u00adnea de san Pablo y volviendo a la historia de Jes\u00fas, peligro de una religi\u00f3n convertida en campo de seguridad y poder para sus ministros o para aquellos que quieran hacerse grandes en el mundo. Por eso ha escrito un evangelio donde la autoridad mesi\u00e1nica se define como antipoder y se expresa en la entrega de Jes\u00fas en favor de los dem\u00e1s (en el camino de la Cruz) y en el valor supremo de los ni\u00f1os: ellos, los que no tienen poder, los despreciados del mundo, son los m\u00e1s importantes en la Iglesia (9, 33-37; 10, 13-16).<\/p>\n<p>L\u00f3gicamente, en una Iglesia como la de Mc no hay lugar para un tipo de presb\u00ed\u00adteros (para un senado de personas importantes), en la l\u00ed\u00adnea de aquellos que aparecen en las tradiciones de un juda\u00ed\u00adsmo nacional, ni para fariseos (observantes, separados), escribas de la ley o sacerdotes jer\u00e1rquicos del templo de Jerusal\u00e9n, pues todos los disc\u00ed\u00adpulos son madres, hermanos y hermanas (cf. 3, 31-35; 10, 28-30). Mc sabe sin duda que en la Iglesia hay \u00abcarismas\u00bb o servicios, pero no los legaliza ni instituye en clave de autoridad. Su evangelio no culmina con el establecimiento de la jerarqu\u00ed\u00ada, sino con la llamada pascual, aparentemente frustrada, pero en el fondo triunfadora: las mujeres y disc\u00ed\u00adpulos con Pedro deben abandonar Jerusal\u00e9n (lugar de poder sagrado y autoridad sacerdotal que lleva a la muerte: todo acaba all\u00ed\u00ad en una tumba) y volver a Galilea, para contemplar de verdad a Jes\u00fas resucitado (fall\u00ed\u00ad le ver\u00e9is!) e iniciar desde all\u00ed\u00ad misi\u00f3n definitiva del Pan, Casa y Palabra compartida (cf. 16, 1-8). Este es el comienzo y principio de la Iglesia: la experiencia pascual. Todos los cristianos deben a Galilea, encontrando all\u00ed\u00ad a Jes\u00fas resucitado, para iniciar con \u00e9l un camino de misi\u00f3n y salvaci\u00f3n universal.<\/p>\n<p>Suele decirse que el evangelio de Mc es como una pescadilla que se muerde la cola: all\u00ed\u00ad donde parece que todo ha terminado (la Cruz) empieza todo de nuevo. Los mismos disc\u00ed\u00adpulos que parec\u00ed\u00adan fracasados, reanimados ya por las mujeres de la tumba vac\u00ed\u00ada y reunidos en torno a Pedro, deben iniciar desde Galilea el mismo camino mesi\u00e1nico de Jes\u00fas, sabiendo que \u00e9l, su Maestro y Mes\u00ed\u00adas, Hijo de Dios, est\u00e1 resucitado. As\u00ed\u00ad pueden construir la verdadera Casa de la fraternidad, compartiendo el mismo Pan de la vida, pan de eucarist\u00ed\u00ada, en torno al Mensaje de Jes\u00fas, que es la Palabra de la Pascua; de esa forma, a trav\u00e9s de su muerte y de su pascua, Jes\u00fas-Mes\u00ed\u00adas ha venido a convertirse en principio y sentido de la vida de la Iglesia.<\/p>\n<p>2.4. Nota . Iglesia de Jes\u00fas en un mundo no cristiano. Disputa sobre exorcismos<br \/>\nS\u00f3lo desde la contemplaci\u00f3n pascual (viendo a Jes\u00fas en Galilea) puede entenderse la autoridad de la Iglesia, abierta en gesto liberador a todos los necesitados, como expresa el relato del no comunitario (9, 38-40), con el que queremos culminar esta visi\u00f3n de la comunidad cristiana en Mc. Jes\u00fas hab\u00ed\u00ada concedido a sus disc\u00ed\u00adpulos la autoridad m\u00e1s alta: pueexpulsar demonios (3, 15). L\u00f3gicamente, ellos la ejercen de un modo visible: no se definen y distinguen por teor\u00ed\u00adas, ni por formas de oraci\u00f3n particular (propia de ellos), sino por el gesto poderoso de sus exorcismos. Aunque nos pueda parecer extra\u00f1o, los primeros cristianos, seg\u00fan Mc, son unos , personas que tienen la autoridad de Jes\u00fas para liberar a endemoniados y oprimidos. Pues bien, esa funci\u00f3n liberadora ha sido combatida por los representantes del sistema social y religioso, que quiere controlarlo todo, para su propio beneficio: los \u00abbuenos escribas\u00bb de Jerusal\u00e9n, con el libro de la Ley en la mano, rechazan los exorcismos de Jes\u00fas y de sus disc\u00ed\u00adpulos, suponiendo que ellos son delegados del Diablo: liberan a unos pobres posesos, para oprimir mejor a todos los dem\u00e1s israelitas, apart\u00e1ndoles de la Ley de Mois\u00e9s (cf. 3, 22-30). En contra de eso, otros jud\u00ed\u00ados han admirado a Jes\u00fas exorcista y a sus disc\u00ed\u00adpulos. M\u00e1s a\u00fan, hay personas que se sienten atra\u00ed\u00addas por la autoridad liberadora de Jes\u00fas y quieren ejercer su ministerio mesi\u00e1nico, realizando exorcismos en su nombre, pero sin formar parte del grupo oficial de sus disc\u00ed\u00adpulos. Contra ellas reacciona Juan Zebedeo: Juan le dijo: , hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu nombre y se lo hemos , porque no era de los nuestros. Pero Jes\u00fas dijo: No se impid\u00e1is, pues nadie que haga un milagro en mi Nombre podr\u00e1 despu\u00e9s mal de m\u00ed\u00ad. Quien no est\u00e1 nosotros est\u00e1 nosotros (Mc 9, 38-40).<\/p>\n<p>Jes\u00fas hab\u00ed\u00ada sido profeta y sabio, sanador y amigo de marginados, gran exorcista. Su Iglesia no ha empezado a presentarse como instituci\u00f3n sacramental, ni como rabinato de buenos escribas o sociedad de creyentes dogm\u00e1ticos, sino como movimiento de liberados exorcistas, que en un momento determinado han querido organizarse de forma exclusivista, como portadores de un carisma especial y distinto sobre el mundo. L\u00f3gicamente, en el momento en que ellos se han hecho grupo exclusivista, portadores de un tipo de autoridad especial, han podido surgir y han surgido de competencia, no s\u00f3lo con otros grupos eclesiales, sino con grupos o personas que se vinculan a Jes\u00fas pero no forman parte de la comunidad oficial de sus disc\u00ed\u00adpulos, como indica nuestro texto.<\/p>\n<p>Es posible que el texto citado conserve un recuerdo de Juan Zebedeo y de su conducta en el tiempo de Jes\u00fas. Pero es m\u00e1s probable que refleje disputas eclesiales, personific\u00e1ndolas en Juan, a quien Hechos presenta \u00abcontrolando\u00bb con Pedro el Esp\u00ed\u00adritu cristiano en Samaria (cf. Hech 8, 14); aqu\u00ed\u00ad realiza una funci\u00f3n semejante. Esta es la pregunta \u00bfqui\u00e9n posee verdadera autoridad: Jes\u00fas o el Diablo, la jerarqu\u00ed\u00ada jud\u00ed\u00ada o los cristianos? \u00bfqui\u00e9n puede asumir y realizar la tarea mesi\u00e1nica: s\u00f3lo la Iglesia establecida o tambi\u00e9n los exorcistas libres? Jes\u00fas exorcista hab\u00ed\u00ada sido rechazado por los escribas de Israel (cf. Mc. 3, 22). Pues bien, su disc\u00ed\u00adpulo Juan, se atreve a rechazar a otros exorcistas (que apelan al nombre de Jes\u00fas), introduciendo en la Iglesia un control social semejante a los escribas, que tomaban la liberaci\u00f3n de Jes\u00fas como opresora (Mc 3, 20. 30).<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 Zebedeo (9, 38) aparece as\u00ed\u00ad como aviso para posibles cristianos posteriores, deseosos de tener una autoridad de control sobre la Iglesia: es representante de una Iglesia instituida que se sienta due\u00f1a o, al menos, administradora del poder mesi\u00e1nico de Jes\u00fas a quien presenta como maestro (Didaskale). Pedro hab\u00ed\u00ada aparecido antes como Satan\u00e1s, tentando a Jes\u00fas (8, 33). Ahora es Juan (deseoso de poder, cf. 10, 35-45) quien intenta controlar los exorcismos de Jes\u00fas, desde una comunidad constituida como instancia de poder: \u00abHemos visto a uno expulsando demonios en tu nombre y se lo hemos impedido&#8230;\u00bb. Act\u00faa como en su propio nombre, sin haber consultado a Jes\u00fas, notific\u00e1ndole lo hecho: hemos actuar al exorcista no comunitario \u00bfQu\u00e9 medios han utilizado? \u00bfc\u00f3mo se ha defendido el exorcista no comunitario? El texto no lo dice, pero es claro que han empleado violencia f\u00ed\u00adsica o moral (verbal) y han conseguido lo que pretend\u00ed\u00adan: han acallado al disidente. Juan y su grupo se han vuelto instancia de poder.<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 controladora. El evangelio quiere abrir un espacio de libertad y as\u00ed\u00ad lo sabe el exorcista no comunitario que demonios en nombre de Jes\u00fas (9, 38), realizando lo que Jes\u00fas hab\u00ed\u00ada encargado a sus disc\u00ed\u00adpulos (cf. 3, 15; 6, 7. 13), a quienes llam\u00f3 para acompa\u00f1arle en el camino mesi\u00e1nico, al servicio del reino (cf. 1, 18; 2, 14-15; 3, 7; 8, 34; 10, 21; 15, 41 etc). Pero lo que Juan Zebedeo pretende no es que los disc\u00ed\u00adpulos a Jes\u00fas, sino que sigan a \u00e9l y a sus compa\u00f1eros. As\u00ed\u00ad establece una distinci\u00f3n entre esta voluntad de Jes\u00fas (el exorcista no comunitario expulsa demonios en su Nombre) y una posible Iglesia de tipo impositivo, que quiere monopolizar a Jes\u00fas, como si los exorcismos no valieran por s\u00ed\u00ad mismos (como gestos de liberaci\u00f3n), sino a trav\u00e9s del visto bueno y la autorizaci\u00f3n de esa Iglesia establecida. Juan reasume as\u00ed\u00ad (desde una perspectiva eclesial) el argumento de los escribas jud\u00ed\u00ados de Mc 3, 21-30: para ser positivos, los exorcismos han de hallarse al servicio del nuevo sistema eclesial (como antes al servicio del juda\u00ed\u00adsmo).<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 mesi\u00e1nica: \u00c2\u00a1no se impid\u00e1is&#8230;! (9, 39) Frente al control del grupo eleva Jes\u00fas su libertad de reino, abriendo un camino de evangelio (Iglesia) fuera de la cerca zebedea. Mc se identifica cr\u00ed\u00adticamente con la Iglesia de Juan (y de Pedro) que debe reiniciar su camino en Galilea (cf. 16, 7-8); por eso, en nombre de Jes\u00fas, pide a esa Iglesia que no cierre el evangelio, que acepte como cristianos (seguidores de Jes\u00fas) a otros exorcistas y grupos mesi\u00e1nicos.<\/p>\n<p>Jes\u00fas funda su respuesta en dos razones. Una \u00f3gica: \u00abnadie que haga un milagro en mi nombre podr\u00e1 luego hablar mal de m\u00ed\u00ad\u00bb (9, 39); la acci\u00f3n precede a la palabra, sobre los gestos de Jes\u00fas y no sobre signos de poder grupal se decide evangelio; la autoridad cristiana se expresa por los exorcismos. Otra : Jes\u00fas se incluye en la comunidad de Juan Zebedeo, pues dice \u00abquien no est\u00e1 contra nosotros est\u00e1 en favor nuestro\u00bb, incluyendo en ese nosotros a Juan (10, 40); pero no la entiende como instancia de poder o control social, no la opone al exorcista ajeno, sino que reconoce el valor liberador de ese exorcista, sin integrarlo en su grupo, al servicio del reino. De esa forma ha combatido Jes\u00fas el riesgo de una Iglesia que act\u00faa como m\u00e9todos de imposici\u00f3n. Los cristianos zebedeos hab\u00ed\u00adan empezado a emplear la violencia, para introducir en su grupo a los dem\u00e1s o acallarles como intrusos. Pues bien, por su misma din\u00e1mica evang\u00e9lica, Jes\u00fas se lo ha impedido: la Iglesia no es un monopolio donde se utiliza su Nombre o acci\u00f3n para dominar o expulsar a los dem\u00e1s, sino grupo de gratuidad, no exclusivo (no celoso ni envidioso), para liberaci\u00f3n de los posesos. La autoridad del exorcista no puede cerrarse al servicio de ning\u00fan sistema, ni siquiera de la Iglesia: vale por sus frutos. As\u00ed\u00ad puede aparecer como amenaza para la comunidad establecida.<\/p>\n<p>A Jes\u00fas no le importa el prodigio exterior en s\u00ed\u00ad mismo, ni siquiera el triunfo de la Iglesia, sino la libertad (liberaci\u00f3n) de los humanos: le interesa una Iglesia que sea Casa abierta para todos los oprimidos del mundo; quiere que sus disc\u00ed\u00adpulos puedan ofrecer y compartir el pan, de manera que todos los hombres del mundo puedan acercarse a la Casa de la Iglesia, escuchando la palabra de liberaci\u00f3n del evangelio. Jes\u00fas y sus verdaderos seguidores han buscado un modelo alternativo de sociedad donde quepan (encuentren un lugar para vivir y una esperanza para actuar) los antiguos posesos. Zebedeo hab\u00ed\u00ada querido introducir su control en la Iglesia, poniendo la \u00abbuena\u00bb instituci\u00f3n de Jes\u00fas (su Nombre) por encima de la libertad de los oprimidos; as\u00ed\u00ad la interpreta como un sistema (con right o patente) al lado de otros sistemas de poder social y\/o religioso, iniciando un camino que puede llevar a la inquisici\u00f3n. Pues bien, Jes\u00fas reacciona con nitidez: lo que importa no es la organizaci\u00f3n ministerial, pues ella puede convertirse en medio de imposici\u00f3n del grupo y en rechazo de los otros; esa respuesta (no se lo impid\u00e1is) es un recordatorio permanente de libertad para la Iglesia.<\/p>\n<p>BIBL. &#8211; Este trabajo resume un libro del autor: , Casa y Palabra. La Iglesia en Marcos, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1998. Cf. adem\u00e1s: J. D. KINGSBURY, en Marcos. jes\u00fas, autoridades, disc\u00ed\u00adpulos, El Almendro, C\u00f3rdoba 1991; J. MATEOS, Doce y otros seguidores de Jes\u00fas en Marcos, Cristiandad, Madrid 1982; X. PIKAZA, evangelio de Marcos, EVD, Estella 1996.<\/p>\n<p>. Pikaza<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Pan, Casa y Palabra) DJN SUMARIO: Doce. Mes\u00ed\u00adas crucificado (evangelio paulino). Misi\u00f3n universal. Herencia de Pedro. &#8211; 1. Seguidores de Jes\u00fas: pan, casa y palabra, la esencia de la Iglesia: Pedro y los Doce. Los cuatro. Disc\u00ed\u00adpulos y mujeres. Experiencia de Casa fraterna. Experiencia de Pan compartido. Autoridad de la palabra. &#8211; 2. 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