{"id":15605,"date":"2016-02-05T10:09:31","date_gmt":"2016-02-05T15:09:31","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/interpretacion-biblica-en-los-evangelios-procedimientos-judios\/"},"modified":"2016-02-05T10:09:31","modified_gmt":"2016-02-05T15:09:31","slug":"interpretacion-biblica-en-los-evangelios-procedimientos-judios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/interpretacion-biblica-en-los-evangelios-procedimientos-judios\/","title":{"rendered":"INTERPRETACION BIBLICA EN LOS EVANGELIOS (PROCEDIMIENTOS JUDIOS)"},"content":{"rendered":"<p>DJN<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nSUMARIO: \u00f3n -1. Forma narrativa de interpretaci\u00f3n: procedimiento narrativo 1. La &#8216;historiograf\u00ed\u00ada creadora&#8217; cristiana como procedimiento hermen\u00e9utico. 1.1. Escenificaci\u00f3n narrativa como interpretaci\u00f3n de &#8216;hechos&#8217; de la vida de Jes\u00fas. 1.2. Escenificaci\u00f3n interpretativa en el relato de palabras o discurso narrado de Jes\u00fas. 2. &#8211; Escenificaci\u00f3n narrativa por el procedimiento del paralelismo o la imitaci\u00f3n de textos del AT. \u2013 II. La forma exeg\u00e9tica de interpretaci\u00f3n: procedimientos exeg\u00e9ticos. La &#8216;filolog\u00ed\u00ada creadora&#8217; cristiana como procedimiento hermen\u00e9utico. 1. Procedimientos exeg\u00e9ticos en las formas de citar la Escritura. 2. Aplicaci\u00f3n de las reglas exeg\u00e9ticas o middot y otras t\u00e9cnicas. 3. La ex\u00e9gesis tipol\u00f3gica como midr\u00e1s cristiano de la Escritura. 4. Ex\u00e9gesis de las palabras de Jes\u00fas. -III. La forma homil\u00e9tica de interpretaci\u00f3n. La homil\u00ed\u00ada &#8216;proemio&#8217; y la homil\u00ed\u00ada &#8216;nuestro maestro nos ense\u00f1e&#8217; (yelammedenu rabbenu) como procedimientos de interpretaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Introducci\u00f3n<br \/>\nEn su interpretaci\u00f3n de la Escritura la comunidad de Jes\u00fas est\u00e1 enraizada y permanece en continuidad con la comunidad m\u00e1s amplia del juda\u00ed\u00adsmo religioso. Sigue un m\u00e9todo exeg\u00e9tico muy similar a otros grupos jud\u00ed\u00ados y se distingue ante todo por el \u00e9nfasis dado a algunos procedimientos y por la osad\u00ed\u00ada con que los aplica. En t\u00e9rminos de m\u00e9todo, por tanto, el uso primitivo cristiano del AT fue completamente jud\u00ed\u00ado y tuvo mucho en com\u00fan con otros grupos jud\u00ed\u00ados. M\u00e9todo y procedimientos, sin embargo, est\u00e1n al servicio de la original interpretaci\u00f3n de la Escritura brindada por Jes\u00fas y sus seguidores. En ciertos aspectos \u00e9sta concuerda con la interpretaci\u00f3n jud\u00ed\u00ada previa, pero siempre da prueba de un punto de partida nuevo y \u00fanico, porque los procedimientos exeg\u00e9ticos a que se alude no se aplican en el NT de manera mec\u00e1nica, sino en raz\u00f3n de unos presupuestos que determinan la originalidad del recurso cristiano a la Escritura. Jes\u00fas y sus ap\u00f3stoles y profetas, tal como se hallan representados en el NT, hicieron su contribuci\u00f3n \u00fanica al juda\u00ed\u00adsmo del siglo primero por su profunda reinterpretaci\u00f3n de los escritos b\u00ed\u00adblicos en funci\u00f3n de la persona, ministerio, muerte y resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas el Mes\u00ed\u00adas. Ello muestra que la perspectiva cristiana concerniente al AT viene determinada por presupuestos que afectan al menos a cuatro \u00e1reas: la esca\u00ed\u00ada que implica el haber entrado ya en la era mesi\u00e1nica [= el e\u00f3n futuro de la apocal\u00ed\u00adptica] por medio del mensaje y la actuaci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Jes\u00fas el Cristo (la redenci\u00f3n de Dios se realiza en la historia); la \u00ed\u00ada como clave de lectura de la Escritura, por la que personas, hechos e instituciones del AT son considerados prefiguraciones prof\u00e9ticas de las realidades del NT (as\u00ed\u00ad, se aplican a Jes\u00fas, entre otras, la figura mesi\u00e1nica del rey y la del justo perseguido, ambas presentes en el Salterio); la corporativa en su comprensi\u00f3n del hombre y del Mes\u00ed\u00adas (en el AT una figura individual puede englobar a todas las que con ella se relacionan); y el como perspectiva b\u00e1sica con la que Jes\u00fas interpreta (y hasta critica) la Escritura en funci\u00f3n de su propia doctrina y de su persona (cf. Mt 5, 21-48; 19, 7-9); por ello, aunque la interpretaci\u00f3n mesi\u00e1nica de la Escritura puede encontrarse tambi\u00e9n en escritos de la comunidad de Qumr\u00e1n, lo nuevo en la proclamaci\u00f3n de Jes\u00fas es que el Reino de Dios se hace presente en su propia persona y misi\u00f3n. Esta perspectiva cristoc\u00e9ntrica determinar\u00e1 la orientaci\u00f3n de toda la ex\u00e9gesis cristiana posterior, ya que el car\u00e1cter espec\u00ed\u00adficamente cristiano de la ex\u00e9gesis neotestamentaria se apoya en estos presupuestos.<\/p>\n<p>El m\u00e9todo a trav\u00e9s del que los cristianos llevaron a cabo la reinterpretaci\u00f3n de la Escritura -y sus tradiciones exeg\u00e9ticas- fue el \u00e1s, cuyos principios hermen\u00e9uticos y procedimientos exeg\u00e9ticos heredaron del juda\u00ed\u00adsmo. Dicho sustantivo, derivado de la ra\u00ed\u00adz drs (\u00abbuscar\u00bb, \u00abocuparse de\u00bb, \u00abestudiar\u00bb, \u00abindagar\u00bb, etc.), era ya usado sin ambig\u00fcedad como interpretaci\u00f3n o explicaci\u00f3n de un texto b\u00ed\u00adblico en \u00e9poca anterior al cristianismo (p. ej., 4Q 174: \u00abinterpretaci\u00f3n [midr\u00e1s] de &#8216;Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los imp\u00ed\u00ados&#8217; [Sal 1, 1,]\u00bb). Para la mentalidad moderna, bien puede decirse que midr\u00e1s es lo mismo que \u00e9utica, entendida \u00e9sta como los principios que reg\u00ed\u00adan la interpretaci\u00f3n de la Escritura, ex\u00e9gesis, en cuanto aplicaci\u00f3n de unos procedimientos concretos en orden a la comprensi\u00f3n del texto.<\/p>\n<p>Teniendo en cuenta los anteriores supuestos, el m\u00e9todo midr\u00e1sico o der\u00e1sico fue aplicado por Jes\u00fas y los escritores del NT, mediante los procedimientos que se exponen a continuaci\u00f3n, no a la expansi\u00f3n o comentario del texto b\u00ed\u00adblico, como es el caso del midr\u00e1s jud\u00ed\u00ado, sino al servicio del acontecimiento de Jesucristo, que hab\u00ed\u00ada llevado a t\u00e9rmino el \u00abcumplimiento\u00bb de lo que anunciaban las Escrituras (1 Cor 15, 3s; Lc 24, 27; Jn 19, 28&#8230;). Para el midr\u00e1s o der\u00e1s del NT el del AT es, por tanto, Jesucristo, y su \u00f3n es la de hacer inteligible su propio misterio, corroborado en la palabra de Dios. Por ello, a diferencia del midr\u00e1s jud\u00ed\u00ado que se centra en el estudio de la Torah, el midr\u00e1s cristiano es cristoc\u00e9ntrico. Asimismo, el midr\u00e1s que se halla en el NT trata menos de buscar textos prueba en su recurso al AT, cuanto de indagar en la Escritura con el fin de entender lo que Dios estaba haciendo en Cristo y en la Iglesia primitiva.<\/p>\n<p>La ex\u00e9gesis neotestamentaria del AT desarrolla todos los de interpretaci\u00f3n conocidos en el juda\u00ed\u00adsmo de la \u00e9poca, y hace una lectura selectiva del AT, tanto de temas como de pasajes utilizados. Como otros grupos jud\u00ed\u00ados (p. ej., Qumr\u00e1n), los cristianos concentraron sus citas b\u00ed\u00adblicas en ciertos pasajes de la Escritura, especialmente en el Pentateuco, Isa\u00ed\u00adas y Salmos, y las emplean m\u00e1s en unos libros del NT que en otros. La clasificaci\u00f3n de estos &#8216;procedimientos de interpretaci\u00f3n&#8217; b\u00ed\u00adblica -limitada aqu\u00ed\u00ad a los evangelios can\u00f3nicos- ha de atenerse a la triple forma de interpretativa que representan, esto es, narrativos, procedimientos exeg\u00e9ticos y prohomil\u00e9ticos de interpretaci\u00f3n. Por lo dem\u00e1s, s\u00f3lo as\u00ed\u00ad se aborda el midr\u00e1s neotestamentario desde su aut\u00e9ntica dimensi\u00f3n hermen\u00e9utica, evitando la frecuente actitud exeg\u00e9tica que filtra lo hermen\u00e9utico en favor de lo literario puro, tal como muestra cierta clasificaci\u00f3n de las \u00abformas literarias\u00bb del der\u00e1s en el NT. En el mundo del midr\u00e1s lo literario est\u00e1 en funci\u00f3n de lo hermen\u00e9utico y no al rev\u00e9s. En todo caso, ni el juda\u00ed\u00adsmo antiguo ni el rab\u00ed\u00adnico distingu\u00ed\u00adan entre categor\u00ed\u00adas hermen\u00e9uticas y literarias de escribir; m\u00e1s a\u00fan, le\u00ed\u00adan las Escrituras ya como un texto hermen\u00e9utico, esto es, como obras de interpretaci\u00f3n al tiempo que escritura. De ah\u00ed\u00ad que sea la peculiar hermen\u00e9utica del midr\u00e1s el factor decisivo para dirimir en ocasiones cuestiones tan fundamentales como la historicidad de algunos pasajes, as\u00ed\u00ad como la peculiaridad sem\u00e1ntica de la narraci\u00f3n evang\u00e9lica como &#8216;relato interpretativo&#8217; (teolog\u00ed\u00ada narrativa) o de un discurso de Jes\u00fas como &#8216;relato de palabras&#8217; (p. ej., cristolog\u00ed\u00ada o eclesiolog\u00ed\u00ada como discurso narrado). Ello no implica desconocer el \u00e1s como obra exeg\u00e9tica resultante y su consiguiente \u00f3n literaria (los evangelios como `relatos&#8217; cristianos o las colecciones jud\u00ed\u00adas de narrativos, exeg\u00e9ticos y homil\u00e9ticos). En lo referente al , los procedimientos se aplican tanto a cuestiones de tipo \u00e1kico, relacionadas con normas de conducta, como \u00e1dico, referentes a todo lo dem\u00e1s que no es .<\/p>\n<p>En su concepci\u00f3n de la Escritura la comunidad mesi\u00e1nica de Jes\u00fas difer\u00ed\u00ada, pues, de la corriente principal del juda\u00ed\u00adsmo no en el contenido de su Biblia, sino en la clave interpretativa que usaba para `abrir&#8217; la Biblia (cf. Lc 24, 16. 31), aunque hiciera uso de unos mismos procedimientos. Fue, en efecto, la Escritura jud\u00ed\u00ada existente -llamada `Antiguo Testamento&#8217; s\u00f3lo a partir del S. II- la que permiti\u00f3 a los primeros cristianos el acontecimiento de Jesucristo -particularmente su muerte y resurrecci\u00f3n- como de salvaci\u00f3n. Los recursos de interpretaci\u00f3n midr\u00e1sica utilizados a tal efecto (sin limitarse a las reglas hermen\u00e9uticas middot) incluyen procedimientos de `historiograf\u00ed\u00ada creadora&#8217; y `filolog\u00ed\u00ada creadora&#8217; cristianas, adem\u00e1s de procedimientos homil\u00e9ticos. En ello no hay por qu\u00e9 ver una contradicci\u00f3n entre la verdad teol\u00f3gica y la verdad hist\u00f3rica de la vida de Jes\u00fas; al contrario, el kerygma y la historia act\u00faan ambos como dos funciones inseparables de la narraci\u00f3n evang\u00e9lica. Lo kerigm\u00e1tico, a cuyo servicio act\u00faan los procedimientos de interpretaci\u00f3n mencionados, no debe entenderse, por tanto, como noci\u00f3n formal de los evangelios, ya que \u00e9stos pretend\u00ed\u00adan ser ante todo \u00abnarraciones\u00bb de la actuaci\u00f3n escatol\u00f3gica de Dios en la vida de Jes\u00fas de Nazaret en abierta sinton\u00ed\u00ada y continuidad con la tradici\u00f3n narrativa b\u00ed\u00adblica. Los tres tipos propuestos de interpretaci\u00f3n cristiana de la Escritura est\u00e1n al servicio de la dimensi\u00f3n hermen\u00e9utica de los evangelios como relatos.<\/p>\n<p>Pues bien, sobre este fondo se presentan a continuaci\u00f3n los procedimientos hermen\u00e9uticos usados por los escritores cristianos tanto en su recurso al AT como en su actualizaci\u00f3n de los \u00abdichos\u00bb (logia) de Jes\u00fas. Dado que los desarrollos del kerygma primitivo se llevaron a cabo mediante nuevos recursos (redaccionales) al AT, no es aceptable hablar de midr\u00e1s intraneotestamentario en general, sino de procedimientos der\u00e1sicos en la reinterpretaci\u00f3n de los dichos de Jes\u00fas. Asimismo, como ocurre en toda sistematizaci\u00f3n, algunos ejemplos tendr\u00e1n que aparecer en varios apartados.<\/p>\n<p>1. FORMA NARRATIVA DE INTERPRETACI\u00ed\u201cN: PROCEDIMIENTO NARRATIVO<br \/>\nLa identidad cristiana neotestamentaria tiene en el relato su modo hermen\u00e9utico mayor. El \u00abm\u00e9todo narrativo\u00bb intenta interpretar en la actualidad las narraciones b\u00ed\u00adblicas con ayuda de la teor\u00ed\u00ada literaria antigua y moderna, es decir, se interesa por la narraci\u00f3n como un texto literario que puede ser analizado en t\u00e9rminos literarios (trama, personajes, punto de vista&#8230;). Sin embargo, el modelo teol\u00f3gico narrativo propio del NT en general cuenta el asunto de Jes\u00fas y los or\u00ed\u00adgenes de la Iglesia cristiana en clave de cumplimiento de las Escrituras. De ah\u00ed\u00ad que cada una de las categor\u00ed\u00adas literarias mencionadas funcionen en la narraci\u00f3n como categor\u00ed\u00adas sem\u00e1nticas, ya que son las que proporcionan sentido teol\u00f3gico al relato. Teniendo, pues, en cuenta que el NT est\u00e1 escrito en una tradici\u00f3n (AT) antes que en una forma literaria, hay que relacionar cada una de dichas categor\u00ed\u00adas con el , ya que cada una remite la comprensi\u00f3n del hecho de Cristo y de la Iglesia a un \u00f3n de la tradici\u00f3n del AT. Se trata de lo que com\u00fanmente entendemos por el t\u00e9rmino \u00abtipolog\u00ed\u00ada\u00bb (typos) y el aspecto hermen\u00e9utico al que est\u00e1 asociada, que ve en personas, hechos, acontecimientos o lugares el prototipo, patr\u00f3n, o figura de personas hist\u00f3ricas, acontecimientos o lugares que siguen en el tiempo, y que est\u00e1n relacionados con la ex\u00e9gesis cristiana del AT en el NT, as\u00ed\u00ad como con la ex\u00e9gesis cristiana cl\u00e1sica. As\u00ed\u00ad, la trama o argumento secuencial de un evangelio es un \u00abrelato de acontecimientos\u00bb, pero interpretados narrativamente como \u00abcumplimiento\u00bb a la luz de la promesa de salvaci\u00f3n hecha por Dios a los padres en la Antigua Alianza (cf. Lc 1, 1; Mc 1, 1; Mt 1, 1). Los , como actores del relato, act\u00faan como tales personajes por medio del recurso tipol\u00f3gico al AT. El de vista teol\u00f3gico, cristol\u00f3gico, eclesiol\u00f3gico&#8230; particular de cada uno de los evangelios se logra mediante la elaboraci\u00f3n narrativa de las fuentes a la luz de nuevos recursos a la tradici\u00f3n del . Los y las palabras de Jes\u00fas, igualmente, hay que distinguirlos de la interpretaci\u00f3n tipol\u00f3gica que reciben, al ser contados, en el relato. La \u00f3n, sea temporal, espacial o social, puede recurrir tambi\u00e9n al AT, dando determinado car\u00e1cter teol\u00f3gico a un relato.<\/p>\n<p>Por todo ello, la forma narrativa de interpretaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica en los evangelios can\u00f3nicos del NT requerir\u00ed\u00ada de suyo el estudio completo de cada evangelio como &#8216;relato&#8217;, pues s\u00f3lo as\u00ed\u00ad puede mostrar la narraci\u00f3n todo el recurso a los patrones (typoi) del AT con que funciona sem\u00e1nticamente. Aparte de que ah\u00ed\u00ad est\u00e9 la tarea del pr\u00f3ximo futuro, el estudio narrativo puede aplicarse tambi\u00e9n a secciones y pasajes de un conjunto narrativo. Este es el caso de los ejemplos que se proponen a continuaci\u00f3n. La \u00f3n, por tanto, se entiende aqu\u00ed\u00ad como la designaci\u00f3n de la parte por el todo. Su tratamiento como &#8216;procedimiento&#8217; narrativo de interpretaci\u00f3n s\u00f3lo quiere mostrar c\u00f3mo funciona de hecho la forma narrativa de interpretaci\u00f3n de que aqu\u00ed\u00ad se trata.<\/p>\n<p>1. &#8216;historiograf\u00ed\u00ada creadora&#8217; cristiana<br \/>\ncomo procedimiento hermen\u00e9utico<br \/>\nLa \u00f3n narrativa como interpretaci\u00f3n de &#8216;hechos&#8217; y &#8216;palabras&#8217; de Jes\u00fas. Los evangelistas, siguiendo patrones formales (typo\u00ed\u00ad) de la tradici\u00f3n del AT, escenificaron narrativamente el nacimiento de Jes\u00fas con una clara intenci\u00f3n teol\u00f3gica, as\u00ed\u00ad como compusieron , en los que enmarcaron de formas diversas la profesi\u00f3n de fe cristiana, discursos, con los que recontando de diversos modos (narraci\u00f3n: \u00e9gesis o imitaci\u00f3n: ) las palabras de Jes\u00fas las actualizaron al servicio de necesidades teol\u00f3gicas y pastorales nuevas (discursos narrados). Es lo que los ex\u00e9getas designan como &#8216;relato\/ discurso de semejanza hist\u00f3rica&#8217; (H. W. Frei).<\/p>\n<p>1.1. \u00f3n narrativa como interpretaci\u00f3n de &#8216;hechos&#8217; de la vida de Jes\u00fas. Uno de los ejemplos m\u00e1s notables de este tipo de interpretaci\u00f3n es la narraci\u00f3n mateana del nacimiento e infancia de Jes\u00fas (Mt 1-2). Como buen escriba, conocedor de los desarrollos en el \u00e1mbito de la haggad\u00e1 jud\u00ed\u00ada, Mateo ha compuesto y estructurado las distintas secuencias de su relato de la infancia de Jes\u00fas, a excepci\u00f3n del procedimiento der\u00e1sico de la con que estructura su genealog\u00ed\u00ada inicial (Mt 1, 1-17), a partir de un patr\u00f3n veterotestamentario de naturaleza biogr\u00e1fica: la infancia b\u00ed\u00adblica (Ex) y hagg\u00e1dica de Mois\u00e9s (cf. E Josefo, \u00fcedades de los jud\u00ed\u00ados, II, 9. 1-4; tradiciones del &#8230;). De este modo, Jes\u00fas recapitula el \u00e9xodo como el acontecimiento fundante de la identidad de Israel y, pasando por vicisitudes semejantes a las de Mois\u00e9s, da comienzo al pueblo mesi\u00e1nico. Junto a estos motivos del \u00e9xodo, el narrador completa la escena con motivos mesi\u00e1nicos: la &#8216;estrella&#8217; en el relato de los magos (Mt 2, 1-12) [aplicaci\u00f3n a Jes\u00fas de la tradici\u00f3n del mesianismo real que se remonta al vaticinio de Bala\u00e1n en Nm 24, 17 donde una &#8216;estrella&#8217; y un &#8216;cetro&#8217; se convierten en el Targum Neofiti en un &#8216;rey&#8217; y un &#8216;redentor&#8217;, en Septuaginta en una &#8216;estrella&#8217; y un &#8216;hombre&#8217;= Mes\u00ed\u00adas], el &#8216;oriente&#8217; que alude al &#8216;reto\u00f1o&#8217; de David (semah: Jer 23, 5; Zac 3, 8, Zac 6, 12 \u2014 anatol\u00e9: oriente: LXX \u2014 Mes\u00ed\u00adas: Tg), as\u00ed\u00ad como el hecho del nacimiento virginal (1, 18-25) que, enmarcado en este conjunto narrativo y corroborado con la cita de Is 7, 14 (L)OX), muestra tambi\u00e9n la identidad mesi\u00e1nico dav\u00ed\u00addica de Jes\u00fas. A ello se unen tambi\u00e9n los motivos universales a que alude el narrador: 1 R 10, 1-13 (visita de la reina de Saba) e ls 60, 6 (\u00abmuchedumbre de camellos te cubrir\u00e1, [&#8230;], todos vienen de Saba; oro e incienso traen\u00bb). A esta confesi\u00f3n narrativa de fe en Jes\u00fas como el Mes\u00ed\u00adas, hijo de David, parece unirse la frase conclusiva de los relatos de la infancia: \u00aby se estableci\u00f3 en una ciudad llamada Nazaret, para que se cumpliera lo que dijeron los profetas: Se \u00e1 Nazareno (nads\u00f3raios)\u00bb (Mt 2, 23) que, provenga o no del top\u00f3nimo \u00abNazaret\u00bb, la designaci\u00f3n de \u00abNazareno\u00bb se convirti\u00f3 en un t\u00ed\u00adtulo de Jes\u00fas (Mt 26, 71; Jn 19, 19), equivalente al de \u00abCristo\u00bb o \u00abMes\u00ed\u00adas\u00bb, y se aplicaba tambi\u00e9n a los que confesaban a Jes\u00fas como el Cristo o Mes\u00ed\u00adas (Hch 24, : nazarenos), al igual que el de \u00abcristianos\u00bb (Hch 11, 26). Finalmente, dentro de este conjunto y en consonancia con la tipolog\u00ed\u00ada del \u00e9xodo, Herodes act\u00faa (personaje) como un nuevo \u00abFara\u00f3n\u00bb ideando las matanza de los inocentes.<\/p>\n<p>Asimismo, el relato de la \u00f3n interpretativa que sigue al Bautismo de Jes\u00fas (Mc 1, 9-11 par; Jn 1, 29-34) parece la composici\u00f3n escenificada de una confesi\u00f3n de fe cristiana a base motivos procedentes de la tradici\u00f3n apocal\u00ed\u00adptica. As\u00ed\u00ad parece confirmarlo la voz celeste que, en su interpretaci\u00f3n de la escena tipo , viene identificar a Jes\u00fas con las tradiciones mesi\u00e1nicas y redentoras del AT: Sal 2, 7; Isa 42, 7 y una alusi\u00f3n a la \u00e1 de Isaac. Dicha confesi\u00f3n de fe se une al Bautismo por ser el comienzo de la actuaci\u00f3n p\u00fablica de Jes\u00fas (cf. Hch 1, 21-22).<\/p>\n<p>El pasaje acerca de la \u00f3n en el desierto, en la versi\u00f3n de &#8216;Q&#8217; (Mt 4, 1-11; Lc 4, 1-13), escenifica la presentaci\u00f3n de Jes\u00fas siguiendo el patr\u00f3n narrativo de las tres tentaciones con que Israel -seg\u00fan la tradici\u00f3n del Deuteronomio- fue probado por Dios en el desierto. As\u00ed\u00ad, Jes\u00fas el Mes\u00ed\u00adas, actuando como personalidad corporativa, es tentado en su condici\u00f3n de cabeza del nuevo pueblo de Dios. En paralelismo antit\u00e9tico con Israel, sin embargo, Jes\u00fas se decanta en cada prueba por el lado de Dios, en su condici\u00f3n de Hijo de Dios.<\/p>\n<p>El relato de la transfiguraci\u00f3n (Mc 9, 2-13par), compuesto de distintos motivos procedentes del AT [posiblemente refleja tambi\u00e9n la tradici\u00f3n de un midr\u00e1s de la gloria de Mois\u00e9s seg\u00fan Ex 34, 29-35, cf. 2 Cor 3, 7-4, 6], pretende quiz\u00e1 escenificar en forma prol\u00e9ptica la gloria de la futura resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas a partir de im\u00e1genes de la tradici\u00f3n apocal\u00ed\u00adptica (cf. Dn 12). En todo caso, parece tratarse de la escenificaci\u00f3n de una profesi\u00f3n de fe en Jesucristo su misterio pascual de muerte resurrecci\u00f3n. As\u00ed\u00ad, la voz procedente de la nube interpreta la escena, al modo del , identificando a Jes\u00fas con tradiciones mesi\u00e1nicas y redentoras del AT: Sal 2, 7; Is 42, 1; alusi\u00f3n a la Aged\u00e1 de Isaac [sin excluir Is 44, 2], as\u00ed\u00ad como a la tradici\u00f3n mesi\u00e1nica de Dt 18, 15.<\/p>\n<p>\u00f3n como \u00f3n en episodios de la pasi\u00f3n. La escenificaci\u00f3n como procedimiento narrativo de interpretaci\u00f3n aparece en el relato jo\u00e1nico de la pasi\u00f3n en la dimensi\u00f3n teol\u00f3gica de su cronolog\u00ed\u00ada, puesto que la tipolog\u00ed\u00ada del cordero pascual, ya aplicada por la tradici\u00f3n a Cristo (1 Cor 5, 7), es interpretada como cronolog\u00ed\u00ada haciendo coincidir narrativamente la hora del sacrificio de Jes\u00fas con el tiempo en que eran sacrificados los corderos para la pascua; de ah\u00ed\u00ad que insista indirectamente en que la pascua fue despu\u00e9s de la crucifixi\u00f3n, afirmando que \u00abera el d\u00ed\u00ada de Preparaci\u00f3n para la pascua\u00bb (Jn 19, 31). Esto implicaba que la \u00faltima cena tuviera lugar antes de la fiesta de pascua, lo cual contrasta con la cronolog\u00ed\u00ada de Marcos: \u00abel primer d\u00ed\u00ada de los \u00e1cimos, cuando se inmolaba la v\u00ed\u00adctima pascual, le dicen los disc\u00ed\u00adpulos: \u00bfD\u00f3nde quieres que vayamos a prepararte la cena de pascua?\u00bb (Mc 14, 12par).<\/p>\n<p>A prop\u00f3sito del dinero pagado a Judas como precio por su traici\u00f3n, empleado al parecer tras su muerte para comprar un campo (cf. Hch 1, 18s) -que en Mt 27, 3-10 se identifica con el &#8216;campo del alfarero&#8217; (v. 7; cf. v. 10)-, Mateo escenifica su interpretaci\u00f3n del episodio por recurso al or\u00e1culo \u00e1nico de la figura prof\u00e9tica del pastor procedente del deutero Zacar\u00ed\u00adas (11, 12-13) -quien recibe del Se\u00f1or la orden de echar los treinta siclos de su m\u00ed\u00adsero salario en el cepillo del templo- y al or\u00e1culo de Jerem\u00ed\u00adas en que Dios le ordena la adquisici\u00f3n de un campo (Jer 32, 6-9), probablemente relacionado por el -evangelista con otros textos del profeta (Jer 18, 1-12; 19, 1-13). As\u00ed\u00ad, con esta su interpretaci\u00f3n del episodio del llamado &#8216;campo de sangre&#8217; (Haqueldama: Mt 27, 7; Hch 1, 19), Mateo realiza la interpretaci\u00f3n der\u00e1sica (teol\u00f3gica) de un \u00f3nimo (de origen cristiano o jud\u00ed\u00ado), en raz\u00f3n de que &#8216;explica&#8217; el nombre del lugar adquirido (quiz\u00e1 un cementerio) en funci\u00f3n del precio de la inocente de Cristo [\u00abpor eso se llama hasta hoy aquel campo, Campo de Sangre\u00bb, Mt 27, 8; dif. Hch 1, 19], buscando para ello soporte b\u00ed\u00adblico en la profec\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>Esto viene a confirmarlo la &#8216;cita de cumplimiento&#8217; con que Mateo entiende &#8216;realizadas&#8217; en el episodio de la compra del campo las dos profec\u00ed\u00adas citadas de Zacar\u00ed\u00adas y Jerem\u00ed\u00adas (Mt 27, 9-10).<\/p>\n<p>Asimismo, Mateo escenifica narrativamente su interpretaci\u00f3n teol\u00f3gica de la muerte de Cristo por medio del recurso a figuras apocal\u00ed\u00adpticas en Mt 27, 51-53. Dado que la acusaci\u00f3n contra Jes\u00fas en el Sanedr\u00ed\u00adn y los insultos recibidos en la cruz hab\u00ed\u00adan versado sobre sus pretensiones respecto al templo (26, 61; 27, 40) y sobre su filiaci\u00f3n divina (26, 63s; 27. 40. 43), los signos que siguen a su muerte son la respuesta de Dios a ambos retos. La abolici\u00f3n del templo expresa, como juicio sobre Israel, el fin de la vieja econom\u00ed\u00ada (Mt 27, 51a), y la resurrecci\u00f3n de los muertos manifiesta, a la luz de la tradici\u00f3n exeg\u00e9tica sobre la resurrecci\u00f3n de TgEz 37, el principio de la nueva vida otorgada por Jes\u00fas, como Hijo de Dios y salvador (Mt 27, 51b-53), tal como lo confirma la confesi\u00f3n del centuri\u00f3n en Mt 27, 54. Por ello, Jes\u00fas ejercer\u00e1 ambas funciones en el juicio final (Mt 25, 31-46).<\/p>\n<p>1.2. \u00f3n interpretativa en el relato de palabras o discurso narrado de Jes\u00fas. Los discursos de Jes\u00fas funcionan en el conjunto de las narraciones evang\u00e9licas como &#8216;relatos de palabras&#8217; o discursos narrados; por eso, al igual que los episodios de hechos, tambi\u00e9n las palabras de Jes\u00fas se interpretan -al ser contadas (o recontadas)- como un &#8216;episodio verbal&#8217; gracias a las escenificaciones basadas en patrones narrativos de la tradici\u00f3n del AT. Los ejemplos m\u00e1s t\u00ed\u00adpicos son las cinco grandes composiciones discursivas con que Mateo ha elaborado, por medio de diversas escenificaciones, las palabras del Se\u00f1or procedentes de la tradici\u00f3n sin\u00f3ptica (Mt 5-7; 10; 13; 18; 24-25).<\/p>\n<p>El discurso inaugural (Mt 5-7) narra la ense\u00f1anza de Jes\u00fas como cumplimiento de la revelaci\u00f3n acaecida en el Sina\u00ed\u00ad (\u00abescena espacial del monte\u00bb: Mt 5, 1; 8, 1). En efecto, mediante recurso tipol\u00f3gico a la revelaci\u00f3n del Sina\u00ed\u00ad, el narrador presen<br \/>\nta la interpretaci\u00f3n hal\u00e1kica de Jes\u00fas y su ense\u00f1anza moral como la revelaci\u00f3n program\u00e1tica y escatol\u00f3gica de la Torah de Dios. Esta revelaci\u00f3n, sin embargo, no se presenta como opuesta a la primera revelaci\u00f3n, sino como su acabado (5, 17): la justicia (dikaiosyn\u00e9) mejor que la de escribas y fariseos (5, 20). El narrador ya hab\u00ed\u00ada comunicado al lector que Jes\u00fas \u00abcumpl\u00ed\u00ada toda justicia\u00bb (Mt 3, 15), realizando en s\u00ed\u00ad mismo las exigencias de misericordia anunciadas por los profetas (p. ej., Os 6, 6). La interpretaci\u00f3n tipol\u00f3gica, sin embargo, va m\u00e1s all\u00e1. Al \u00abfue dicho [por Dios]\u00bb (err\u00e9th\u00e9), que evoca la locuci\u00f3n de Dios en la Escritura, contrapone el \u00abYo, en cambio, os digo\u00bb que, junto a la importancia para definir la autocomprensi\u00f3n de Jes\u00fas, reclama algo que \u00abpara la sensibilidad jud\u00ed\u00ada era una injerencia en las prerrogativas divinas\u00bb (Dalman). Jes\u00fas act\u00faa en realidad investido de la misma autoridad divina y no s\u00f3lo como Mois\u00e9s. La tipolog\u00ed\u00ada no es, pues, s\u00f3lo mosaica sino que entra en lo teol\u00f3gico de la cristolog\u00ed\u00ada [se trata de un claro ejemplo de la frecuente \u00f3n cristol\u00f3gica de los predicados divinos a la actuaci\u00f3n concreta de Jes\u00fas]. Jes\u00fas es, pues, presentado como el inaugurador de un nuevo orden moral basado en su autoridad divina. A ello dedica Mateo todo su relato.<\/p>\n<p>Asimismo, las palabras de Jes\u00fas -procedentes de los relatos de misi\u00f3n y de otros pasajes de la tradici\u00f3n sin\u00f3ptica-son escenificadas por Mateo como un discurso de Jes\u00fas acerca de la \u00ed\u00ada de la misi\u00f3n en la composici\u00f3n de 9, 35-11, 1. Para ello, el narrador se ha servido indudablemente de &#8216;patrones&#8217; de la tradici\u00f3n veterotestamentaria al servicio de su teolog\u00ed\u00ada narrativa. Por un lado, ha recurrido a tradiciones mesi\u00e1nicas particularistas que predec\u00ed\u00adan un Mes\u00ed\u00adas s\u00f3lo para Israel, cuyas representaciones ve cumplidas en el ministerio de Jes\u00fas y en la -para Mateo- actual misi\u00f3n de los disc\u00ed\u00adpulos a Israel (Mt 10, 5b-6; cf. 15, 24); por otro, Mateo ha tenido presentes las promesas universales que la alianza con Abrah\u00e1n conten\u00ed\u00ada para &#8216;todos los pueblos&#8217; (cf., p. ej., 1 Cro 16, 28-30; 2 Cro 6, 33), as\u00ed\u00ad como las profec\u00ed\u00adas que anunciaban la salvaci\u00f3n mesi\u00e1nica para los paganos (p. ej., Is 49, 6), tal como corrobora Mt 28, 18-20. Por eso, Mateo puede hablar al mismo tiempo de &#8216;los doce ap\u00f3stoles&#8217; (10, 2), cuya misi\u00f3n hist\u00f3rica es ahora garant\u00ed\u00ada y prototipo de la permanente \u00f3n a Israel de parte de la comunidad, y de &#8216;los doce disc\u00ed\u00adpulos&#8217; (10, 1; 11, 1), expresi\u00f3n con que, por el procedimiento midr\u00e1sico de actualizaci\u00f3n por sustituci\u00f3n, Mateo ca tambi\u00e9n aquella primera misi\u00f3n a la actual \u00f3n universal de la comunidad. Entre ambas proyecciones, la universal y la particular, no hay, pues, contradicci\u00f3n, sino los dos aspectos constitutivos de la identidad misionera del disc\u00ed\u00adpulo. La aparente disonancia del texto se debe a que Mateo introduce su propia perspectiva teol\u00f3gica en textos preexistentes.<\/p>\n<p>El mismo procedimiento hermen\u00e9utico de la escenificaci\u00f3n se encuentra en el llamado discurso de Jes\u00fas en par\u00e1bolas de Mt 13, 1-53. En su composici\u00f3n, aborda Mateo la cuesti\u00f3n de la incredulidad de Israel y sus consecuencias hist\u00f3rico salv\u00ed\u00adficas por medio del recurso midr\u00e1sico al veterotestamentario de Is 6, 9-10, texto del que toma el tema de la \u00f3n (synesis) que recorre todo el discurso en su doble forma positiva y negativa. As\u00ed\u00ad, el discurso toma la forma de un teol\u00f3gico de la p\u00e9rdida por parte de Israel -porque no comprendi\u00f3- de su condici\u00f3n de portador hist\u00f3rico salv\u00ed\u00adfico del &#8216;Pueblo&#8217; y del &#8216;Reino&#8217; que le supuso su incredulidad, as\u00ed\u00ad como da raz\u00f3n de la continuidad de los mismos en la Iglesia cristiana -porque ella s\u00ed\u00ad comprendi\u00f3-. Esta, sin embargo, debe aprender la lecci\u00f3n que se desprende del mal comportamiento de Israel. A los disc\u00ed\u00adpulos no les basta estar en el seno de la Iglesia; se requiere, adem\u00e1s de escuchar la &#8216;palabra del Reino&#8217;, dar fruto para no verse excluido de la salvaci\u00f3n el d\u00ed\u00ada del juicio que llevar\u00e1 a cabo el Hijo del Hombre.<\/p>\n<p>Otra composici\u00f3n mateana se encuentra en Mt 18, 1-35, escenificada ahora como un discurso \u00e1kico de Jes\u00fas acerca del orden interno en la comunidad eclesial (w. 15-20). En este caso, el patr\u00f3n veterotestamentario es la funci\u00f3n de y desatar, tomada por Mateo de la tradici\u00f3n hal\u00e1kica jud\u00ed\u00ada y escenificada en el discurso por medio de una deducci\u00f3n hal\u00e1kica a partir de una palabra de Jes\u00fas. En efecto, a una introducci\u00f3n, acerca de la humildad como la verdadera grandeza en el Reino de Dios, le sigue la palabra del Se\u00f1or de v. 15: \u00absi tu hermano llega a pecar, vete y repr\u00e9ndele, a solas \u00fa con \u00e9l. Si te escucha \u00e1s ganado a tu hermano (cf. Lc 17, 3), de la que el narrador parece deducir en forma \u00e1kica otras normas de disciplina comunitaria: vv. 16-17. Seguidamente, se declara el poder de atar y desatar dentro de la comunidad (v. 18; cf. 16, 19); im\u00e1genes utilizadas por los escribas en la tradici\u00f3n hal\u00e1kica jud\u00ed\u00ada para declarar lo que est\u00e1 prohibido o permitido. Las decisiones hal\u00e1kicas de la comunidad tienen, por tanto, la autoridad del mismo cielo. Finalmente, el discurso termina con una declaraci\u00f3n que sirve de gemara (complemento) en forma de par\u00e1bola acerca del perd\u00f3n al hermano que hierra (vv. 22-35).<\/p>\n<p>Mateo completa sus discursos narrados con una instrucci\u00f3n escatol\u00f3gica acerca de las actitudes fundamentales con que el creyente tiene que vivir de cara al fin del mundo y de la historia (Mt 24-25); en su escenificaci\u00f3n narrativa, en que predominan los recursos apocal\u00ed\u00adpticos, incluye, junto al discurso escatol\u00f3gico de Mc 13, distintas ense\u00f1anzas de Jes\u00fas sobre la vigilancia, complet\u00e1ndolas con su original escenificaci\u00f3n narrativa del juicio final (25, 31-46). As\u00ed\u00ad, la destrucci\u00f3n del templo y la ciudad del 70 d. C., como hecho del reciente pasado, parece servirle al narrador para abordar teol\u00f3gicamente el tiempo intermedio que se extiende entre las dos venidas de Jes\u00fas (cf. Mt 28, 18-20), as\u00ed\u00ad como de prototipo para describir el fin del mundo. La escenificaci\u00f3n narrativa del juicio final de la historia, basada en la tradici\u00f3n apocal\u00ed\u00adptica del Hijo del Hombre (Dn 7; 1 Hen 37-71; 4 Esd), presenta a Jes\u00fas ejerciendo de juez y rey soberano universal, funci\u00f3n que le corresponde por ser el Hijo del Hombre. Ante dicho juicio est\u00e1n tanto Israel como la Iglesia cristiana, de ah\u00ed\u00ad que sea la &#8216;vigilancia&#8217; la actitud que permitir\u00e1 comparecer con garant\u00ed\u00ada ante su tribunal.<\/p>\n<p>Los graves problemas de interpretaci\u00f3n que han caracterizado siempre al conocido discurso apocal\u00ed\u00adptico de Mc 13 podr\u00ed\u00adan quiz\u00e1 aliviarse analiz\u00e1ndolo desde esta perspectiva del narrado. Parece del todo veros\u00ed\u00admil que el narrador de Mc 13 haya fusionado en su composici\u00f3n tradiciones de Jes\u00fas que en origen circularon de forma independiente: por una parte, la predicci\u00f3n de Jes\u00fas acerca de la destrucci\u00f3n del templo, y, por otra, las referencias de Jes\u00fas a la tradici\u00f3n apocal\u00ed\u00adptica del Hijo del Hombre y su retorno para la consumaci\u00f3n de la historia (cf. las par\u00e1bolas del retorno: Mt 24, 45-51; 25, 1-13. 14-30; Lc 19, 11-27). Identificado Jes\u00fas como el Hijo del Hombre (sin excluir esta autocomprensi\u00f3n de Jes\u00fas), junto a la convicci\u00f3n apocal\u00ed\u00adptica del inminente fin del mundo (que arraig\u00f3 en algunos grupos del naciente cristianismo, cf. 1 Ts), el narrador se vio a s\u00ed\u00ad mismo en un im Leben adecuado para componer un discurso narrado, en modo mim\u00e9tico, con el que, ateni\u00e9ndose a los patrones de la tradici\u00f3n apocal\u00ed\u00adptica, pretendi\u00f3 instruir a su comunidad cristiana de cara al fin pr\u00f3ximo (cf., p. ej., 1 QRegla de la Guerra -1 QM).<\/p>\n<p>A pesar de que el relato jo\u00e1nico de la \u00faltima cena no refiera la instituci\u00f3n de la Eucarist\u00ed\u00ada, los largos discursos de Jn 13-17 son en realidad el desarrollo escenificado que la escuela jo\u00e1nica hace de todos los temas eclesiales propios de la instituci\u00f3n de la Eucarist\u00ed\u00ada (que la escuela jo\u00e1nica conoce a trav\u00e9s de la tradici\u00f3n sin\u00f3ptica). Dicha escuela pone en boca de Jes\u00fas un elaborado narrado al modo \u00e9tico, bas\u00e1ndose en el prototipo veterotestamentario de de adi\u00f3s testamento -muy extendido en la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica y ap\u00f3crifa del AT- por el que grandes figuras b\u00ed\u00adblicas dan a conocer su \u00faltima voluntad (Gn 49; Dt 33; 1<br \/>\n. Escenificaci\u00f3n narrativa por el procedimiento del paralelismo o la imitaci\u00f3n de textos AT<br \/>\nA diferencia de Mateo, que compone escenas (expresiones cristol\u00f3gicas narradas como historia) a la manera de la haggad\u00e1 creativa jud\u00ed\u00ada, Lucas configura su &#8216;relato&#8217; de la infancia de Jes\u00fas (Lc 1-2), seg\u00fan la t\u00e9cnica del paralelismo (&#8216;historia por paralelos&#8217;) o de la imitaci\u00f3n (&#8216;historiograf\u00ed\u00ada imitativa&#8217;), a partir de formales de naturaleza biogr\u00e1fica tomados de las narraciones de las infancias de las grandes figuras b\u00ed\u00adblicas. En este conjunto, destacan los (Benedictus, Magnificat, Nunc dimittis) que se atienen a la t\u00e9cnica del antol\u00f3gico o estilo de mosaico, pero con el mismo objetivo de mostrar el cumplimiento mesi\u00e1nico en Jes\u00fas. El relato de Lc 1-2 est\u00e1 estructurado en siete episodios, dispuestos en torno a dos d\u00ed\u00adpticos: las anunciaciones de Juan y Jes\u00fas, concluidas con la visitaci\u00f3n y el Magnificat (1, 5-56), y los nacimientos que concluyen con la presentaci\u00f3n de Jes\u00fas y su hallazgo en el templo (1, 57-2, 52). Los anuncios previos del nacimiento de Juan y Jes\u00fas se ajustan a un patr\u00f3n narrativo procedente de las anunciaciones paralelas del AT (Isaac: Gn 17-18; Samuel: 1 S 1-2; Mois\u00e9s: Ex 3-4; Gede\u00f3n: Jc 6, l l ss&#8230;). El relato del nacimiento de Juan se basa en el paralelismo entre el matrimonio Abrah\u00e1n-Sara y el de Zacar\u00ed\u00adas-Isabel. El nacimiento de Jes\u00fas se escenifica en el relato del campo de los pastores (2, 8-20). Tras \u00e9l, parece hallarse la tradici\u00f3n mesi\u00e1nica de `Eder (torre del reba\u00f1o: TgMi 4, 8; PsJGn 35, 21). Asimismo, la entrada de Jes\u00fas en el templo se describe a la luz de MI 3, 1-2. Finalmente, el relato del hallazgo del ni\u00f1o Jes\u00fas entre los doctores del templo imita la tradici\u00f3n der\u00e1sica jud\u00ed\u00ada sobre Mois\u00e9s y Samuel (FI. Josefo, . 1 1 , 9 , 6 V, 10, 4).<\/p>\n<p>El pasaje lucano de la \u00f3n de Jes\u00fas (Lc 24, 50-52; Hch 1, 6-11; cf. Mc 16, 19) es tambi\u00e9n la escenificaci\u00f3n narrativa, a la manera de un relato hist\u00f3rico, de la glorificaci\u00f3n pospascual de Jes\u00fas. El patr\u00f3n narrativo por Lucas es el de la ascensi\u00f3n al cielo de que fueron objeto grandes personajes tanto de la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica (Henoc: Gn 5, 24; El\u00ed\u00adas: 2 R 2, 11; Eclo 48. 9. 12) como ap\u00f3crifa del AT (Martirio y Ascensi\u00f3n de Isa\u00ed\u00adas&#8230;).<\/p>\n<p>El relato de la venida del Esp\u00ed\u00adritu Santo en Hch 2, 1-13 (cf. Jn 20, 22), al que va indisolublemente unido el discurso interpretativo de Pedro (Hch 2, 14-41), contiene la escenificaci\u00f3n narrativa de la vuelta del Esp\u00ed\u00adritu de profec\u00ed\u00ada como se\u00f1al de la llegada de los tiempos mes\u00ed\u00adanicos, tal como lo constata el discurso de Pedro citando JI 2, 28-32 en forma de en Hch 2, 16-21. Las lecturas de la fiesta jud\u00ed\u00ada de Pentecost\u00e9s (pent\u00e9kost\u00e9: [el d\u00ed\u00ada] \u00e9simo) o Fiesta de las Semanas (Shabu&#8217;ot), en que se conmemoraba el don de la Ley otorgado por Dios a Israel en el Sina\u00ed\u00ad, son el patr\u00f3n narrativo que puntualmente toda la escenificaci\u00f3n lucana del don del Esp\u00ed\u00adritu. Por ello, el relato sit\u00faa el episodio el mismo d\u00ed\u00ada de Pentecost\u00e9s (Hch 2, 1).<\/p>\n<p>II. LA FORMA EXEGETICA DE INTERPRETACI\u00ed\u201cN: PROCEDIMIENTOS EXEGETICOS<br \/>\nLos evangelios pertenecen a una categor\u00ed\u00ada de narraciones que podemos llamar narraciones interpretativas. Ello significa que ejercen su funci\u00f3n interpretativa como narraciones o relatos. Por eso, la teolog\u00ed\u00ada y la ex\u00e9gesis, antes de ser una obra de interpretaci\u00f3n aplicada al texto, funciona en el texto mismo, puesto que el texto es una narraci\u00f3n con una funci\u00f3n interpretativa. De ah\u00ed\u00ad que, junto a la forma narrativa de interpretaci\u00f3n, se encuentre tambi\u00e9n la forma exeg\u00e9tica de interpretaci\u00f3n de la Escritura. Esta se manifiesta en el texto por medio del recurso a numerosos procedimientos midr\u00e1sicos de interpretaci\u00f3n, adem\u00e1s de las conocidas reglas hermen\u00e9uticas midd\u00f3t. Esta forma hermen\u00e9utica de proceder se ha designado \u2014ya en el \u00e1mbito jud\u00ed\u00ado\u2014 como \u00ed\u00ada creadora. Como procedimiento concreto de interpretaci\u00f3n, la filolog\u00ed\u00ada creadora incluye todas aquellas t\u00e9cnicas que permiten al narrador cristiano obtener deducciones de la Escritura y descubrir su sentido rec\u00f3ndito. Este procedimiento es m\u00e1s concreto en sus procedimientos que la historiograf\u00ed\u00ada creadora, ya que es m\u00e1s exigente deducir con precisi\u00f3n que desarrollar, ampliar y embellecer. Asimismo, este acercamiento a la Escritura se funda en dos principios: por una parte, se han de interpretar todos los detalles del texto b\u00ed\u00adblico, y, por otra, todas las partes de la Biblia pueden interpretarse tanto en su contexto como aisladas del mismo.<\/p>\n<p>`filolog\u00ed\u00ada creadora&#8217; cristiana como hermen\u00e9utico<br \/>\n1. exeg\u00e9ticos en las mas de la Escritura<br \/>\nEn el marco de la interpretaci\u00f3n cristiana del AT en los evangelios, destacan, en primer lugar, las citas de la Escritura que muestran procedimientos comunes a todas las citas de tipo literario: par\u00e1frasis, citas combinadas, alteraciones en el sentido y en la referencia. A pesar de su amplia afinidad con la pr\u00e1ctica jud\u00ed\u00ada, reflejan con frecuencia formas adaptadas del mundo greco-romano. Sin embargo, para conocer las caracter\u00ed\u00adsticas de la ex\u00e9gesis cristiana del AT, hay que fijar la atenci\u00f3n en las f\u00f3rmulas con que el NT introduce las citas tomadas del AT, en la selecci\u00f3n de los pasajes del AT (testimonia), as\u00ed\u00ad como en la peculiar fusi\u00f3n de citas, sin olvidar los presupuestos y principios de que ya se trat\u00f3 anteriormente.<\/p>\n<p>Sobresale la distinta terminolog\u00ed\u00ada exeg\u00e9tica asociada a las f\u00f3rmulas introductorias que acompa\u00f1an a las citas del AT en el Nuevo. As\u00ed\u00ad, se encuentra la f\u00f3rmula \u00ab\u00bfno hab\u00e9is leido&#8230;?\u00bb (Mt 12, 10) que s\u00f3lo se halla en labios de Jes\u00fas y aparece habitualmente en debates entre Jes\u00fas y sus adversarios religiosos. Asimismo, los evangelios de Mateo (1, 22; 2, 15&#8230;) y Juan (12, 38; 13, 18&#8230;), y s\u00f3lo estos dos, utilizan la f\u00f3rmula \u00abpara que se cumpla\u00bb (h\u00ed\u00adna plerothe), cuyo uso es caracter\u00ed\u00adstico de los cristianos procedentes del juda\u00ed\u00adsmo. La f\u00f3rmula \u00abdice el Se\u00f1or\u00bb (l\u00e9gei Kydos), como a\u00f1adido a un texto del AT, aparece s\u00f3lo en una cita atribuida a Esteban (Hch 7, 49) y en las cartas paulinas (Rm 12, 19&#8230;). La f\u00f3rmula es caracter\u00ed\u00adstica de la proclamaci\u00f3n prof\u00e9tica del AT y ella, o su equivalente, aparece ocasionalmente en los or\u00e1culos de los profetas cristianos (Ap 1, 8; cf. 2, 1&#8230;; Lc 11, 49; Hch 21, 11). Por eso, es probable que la frase refleje la actuaci\u00f3n de los profetas cristianos en el medio hel\u00e9nico pagano. Todas estas f\u00f3rmulas sit\u00faan el car\u00e1cter de &#8216;Palabra de Dios&#8217; que tiene la escritura en la propia interpretaci\u00f3n y aplicaci\u00f3n de su ense\u00f1anza. As\u00ed\u00ad, cuando se menciona lo que \u00abest\u00e1 escrito\u00bb, esto es, que goza de autoridad divina, no se entiende el texto b\u00ed\u00adblico en abstracto sino el texto con su plenitud de sentido para la situaci\u00f3n presente.<\/p>\n<p>M\u00e1s com\u00fan que f\u00f3rmulas tales como \u00abfiel es palabra\u00bb (pist\u00f3s ho l\u00f3gos), es el uso exeg\u00e9tico de la f\u00f3rmula \u00abesto es\u00bb, \u00fatos estin, (Mt 3, 3; 11, 10; 13, 37-43; Jn 6, 31. 50; Hch 2, 16s; 4, 11; Rm 9, 7-9&#8230;; Cf. Lc 4, 21), que es empleada con la orientaci\u00f3n escatol\u00f3gica y marco exeg\u00e9tico que ya se halla en Qumr\u00e1n. Dicha f\u00f3rmula es, en efecto, un equivalente del pesher de Qumr\u00e1n y puede introducir o una explicaci\u00f3n del texto citado o un texto aducido para explicar el episodio o evento descrito.<\/p>\n<p>La utilizaci\u00f3n de la adversativa \u00abpero\u00bb (all\u00e1, de) en el NT puede seguir a una cita b\u00ed\u00adblica o una alusi\u00f3n para corregir, matizar o subrayar una inteligencia de la misma (Mt 5, 21s&#8230;; Jn 6, 31s&#8230;), o puede introducir una cita para corregir, calificar o subrayar una declaraci\u00f3n anterior o cita (Jn 13, 18&#8230;). Supone una t\u00e9cnica exeg\u00e9tica por la que se precisa con m\u00e1s rigor el sentido en que se cumple la Escritura.<\/p>\n<p>Los t\u00e9rminos \u00abo\u00ed\u00adr\u00bb (akouein) y \u00abaprender\u00bb (manthanein) aparecen veces en el NT con referencia a la &#8216;comprensi\u00f3n&#8217; o interpretaci\u00f3n de la escritura. As\u00ed\u00ad, \u00abaprender\u00bb en Mt 9, 13 y 24, 30ss, y \u00abo\u00ed\u00adr\u00bb en Mt 21, 33 y 24, 32.<\/p>\n<p>Los yuxtaponen pasajes del AT que tratan de una tem\u00e1tica com\u00fan sin acompa\u00f1arles comentario, As\u00ed\u00ad, p. ej., Mt 21, 42; Hch 4, 11; Ef 2, 20; 1 P 2, 6 fusionan los textos de Is 28, 16; Sal 118, 22 e Is 8, 14 en orden a desarrollar el tema \u00abCristo-Hijo-Piedra\u00bb. Tambi\u00e9n Is 6, 9-10 como de la incredulidad de Israel en Mc 4, 12par; Mt 13, 14-15; Jn 12, 37-41; Hch 28, 26-27.<\/p>\n<p>En este contexto, hay que afirmar que el textualista es hoy m\u00e1s consciente de que las variaciones textuales griegas o arameas representan no tanto errores de escribas o diferentes tipos de texto sino a veces m\u00e1s significativamente interpretaciones deliberadas, con un prop\u00f3sito teol\u00f3gico. Este fen\u00f3meno ocurre tambi\u00e9n en las citas del AT en el Nuevo. As\u00ed\u00ad, p. ej. Mt 11, 10 contiene una alteraci\u00f3n interpretativa de Mal 3, 10; Mc 10, 19s de Ex 20, 12-16; Hch 4, 11 de Sal 118, 22; Rm 10, 11 de Is 28, 16; Hb 10, 6 de Sal 40, 6; Jn 12, 41 parece contener una alteraci\u00f3n &#8216;cristol\u00f3gica&#8217; de Tgls 6, 1. 5.<\/p>\n<p>. Aplicaci\u00f3n de las reglas exeg\u00e9ticas o y otras t\u00e9cnicas<br \/>\nEste apartado se centra en ejemplos de ex\u00e9gesis b\u00ed\u00adblica que se atienen a la colecci\u00f3n de las siete reglas que la tradici\u00f3n atribu\u00ed\u00ada a Hillel (existe adem\u00e1s la colecci\u00f3n de R. Yismael y la de R. Eliezer), junto a otras t\u00e9cnicas exeg\u00e9ticas.<\/p>\n<p>El argumento a . \u00ab\u00bfQui\u00e9n de vosotros que tenga una sola oveja, si \u00e9sta cae en un hoyo en s\u00e1bado, no la agarra y la saca? Pues, \u00c2\u00a1cu\u00e1nto m\u00e1s vale un hombre que una oveja! Por tanto, es l\u00ed\u00adcito hacer bien en s\u00e1bado\u00bb (Mt 12, 11 s). \u00abSi a la hierba del campo, que hoy crece y ma\u00f1ana la echan al horno, Dios as\u00ed\u00ad la viste [Gn 1, 11 s], \u00c2\u00a1cu\u00e1nto m\u00e1s a vosotros, hombres de poca fe!\u00bb (Lc 12, 28). \u00ab\u00bfNo est\u00e1 escrito vuestra Ley: he dicho: dioses sois? [Sal 82, 6] Si llama dioses a aquellos a quienes dirigi\u00f3 la Palabra de Dios [&#8230;], a aquel a quien el Padre ha santificado&#8230;, \u00bfc\u00f3mo le dec\u00ed\u00ads que blasfema por haber dicho: &#8216;Yo soy el Hijo de Dios&#8217;?\u00bb (Jn 10, 34-36).<\/p>\n<p>La deducci\u00f3n por \u00ed\u00ada. Si David y sus acompa\u00f1antes cogieron y comieron de los panes de la presencia, que s\u00f3lo es l\u00ed\u00adcito comer a los sacerdotes [1 S 21, 6], al Hijo del Hombre y a los que est\u00e1n con \u00e9l les es l\u00ed\u00adcito quebrantar la \u00e1h del s\u00e1bado en semejantes circunstancias (Lc 6, 1-5).<\/p>\n<p>Principio general partir de un pasaje. Dios no es un Dios de muertos, puesto que lo que se establece con Abrah\u00e1n en Ex 3, 14s es una relaci\u00f3n de alianza ininterrumpida; por ello, Dios tiene que resucitarlo de entre los muertos. De dicha conclusi\u00f3n puede deducirse, a su vez, la resurrecci\u00f3n de todos los muertos que mantienen con Dios una relaci\u00f3n de alianza semejante (Mc 12, 26spar).<\/p>\n<p>Principio general partir de dos pasajes. El incircunciso Abrah\u00e1n [Gn 15, 6] y el circunciso David [Sal 32, 1] establecieron el principio general por el que la justicia de Dios se concede gratuitamente al jud\u00ed\u00ado circunciso y al pagano incircunciso independientemente de sus obras (Rm 4, 1-25). Asimismo, del mandato de no poner bozal al buey que trilla (Dt 25, 4), y de la costumbre de dar a los sacerdotes del templo una parte de los sacrificios ofrecidos (Dt 18, 1-18), se puede deducir el derecho general de los ministros del evangelio a su sustento (1 Co 9, 9. 13). Igualmente, los ejemplos de Abrah\u00e1n (Gn 22, 9-19) y Rajab (Jos 2, 1-16) establecen el principio general de que la fe genuina se manifiesta por las obras (St 2, 22-26).<\/p>\n<p>Uso de la \u00f3n y la \u00f3n. Los mandamientos [concretos], \u00abno cometer\u00e1s adulterio, no matar\u00e1s, no robar\u00e1s&#8230;\u00bb (Ex 20, 13-17; cf. Lv 18, 20; 19, 11), y cualquier otro mandamiento se resumen en esta sentencia [general], \u00abamar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo\u00bb (Lv 19, 18). De ello se deduce que el amor es el cumplimiento de la Ley (Rm 13, 9s); esto es, los mandamientos concretos son considerados ejemplos ilustrativos del general.<\/p>\n<p>Deducci\u00f3n sacada de similar en otro pasaje. La profec\u00ed\u00ada de Gn 12, 3, en que se afirma que todas las naciones ser\u00e1n bendecidas en Abrah\u00e1n, puede entenderse, a la luz del pasaje an\u00e1logo de Gn 22, 18, de su descendencia, y, as\u00ed\u00ad, del Mes\u00ed\u00adas (G\u00e1l 3, 8. 16).<\/p>\n<p>El contextual. En los or\u00ed\u00adgenes de la creaci\u00f3n, Dios fund\u00f3 el matrimonio indisoluble (Gn 1, 27; 2, 24), contexto que tiene prioridad sobre las posteriores (Dt 24, 1) disposiciones del divorcio (Mt 19, 4-8).<\/p>\n<p>Otras t\u00e9cnicas exeg\u00e9ticas en la interpretaci\u00f3n de la Escritura son, a modo de ejemplo, las siguientes:<\/p>\n<p>La , que consiste en la interpretaci\u00f3n de las palabras por el valor num\u00e9rico de sus consonantes. As\u00ed\u00ad, a partir del valor num\u00e9rico [de la escritura defectiva] del nombre hebreo de David: , 4+6+4=14, Mateo divide la genealog\u00ed\u00ada ascendente de Jes\u00fas en tres grupos de catorce generaciones cada uno (Mt 1, 17), con lo que da a entender por tres veces que Jes\u00fas es \u00abhijo de David\u00bb, el Mes\u00ed\u00adas.<\/p>\n<p>El , que comprende las letras de una palabra como acr\u00f3sticos o abreviaturas de otra palabra. As\u00ed\u00ad, el \u00abtestimonio\u00bb de la (&#8216;eben) rechazada de Sal 118, 22s encuentra apoyo l\u00e9xico por este procedimiento en la par\u00e1bola de los vi\u00f1adores que matan al (ben) en Mc 12, 1-12par.<\/p>\n<p>T\u00e9cnica exeg\u00e9tica &#8216;al tiqrey, \u00abno leas as\u00ed\u00ad .. sino\u00bb, esto es, las mismas consonantes hebreas le\u00ed\u00addas con distintas vocales. En la cita de Mi 5, 1 en Mt 2, 6 se encuentra un ejemplo de ex\u00e9gesis der\u00e1sica por este procedimiento. El texto del profeta: \u00abMas t\u00fa, Bel\u00e9n Efrat\u00e1&#8230;, la menor entre los (&#8216;alfey) de Jud\u00e1&#8230;\u00bb, es le\u00ed\u00addo por Mateo de este otro modo: \u00abla menor entre los \u00ed\u00adncipes (&#8216;al. lufey) [las ciudades grandes] de Jud\u00e1\u00bb. As\u00ed\u00ad, Mateo afirma que Bel\u00e9n, por ser cuna del Mes\u00ed\u00adas, es grande entre las grandes ciudades.<\/p>\n<p>La t\u00e9cnica del doble sentido (tartey mishma&#8217;). En Jn 3, 14 se dice: \u00abComo Mois\u00e9s levant\u00f3 (hyps\u00f3sen) la serpiente de bronce en el desierto, as\u00ed\u00ad tiene que ser levantado (hyps\u00f3th\u00e9nai) el Hijo del Hombre\u00bb. El evangelista, bas\u00e1ndose en la t\u00e9cnica del doble sentido, hace uso de la palabra \u00ablevantar\u00bb (hypso\u00f3) para indicar, por una parte, la forma de muerte por crucifixi\u00f3n y, por otra, su interpretaci\u00f3n teol\u00f3gica como exaltaci\u00f3n (cf. Is 52, 13) por referencia a la tipolog\u00ed\u00ada de la serpiente de bronce.<\/p>\n<p>La \u00e1bola como procedimiento exeg\u00e9tico. As\u00ed\u00ad, el texto de Mt 21, 33-46 se trata en realidad de una exposici\u00f3n, por medio de una par\u00e1bola, del juicio de Dios sobre Israel, una vez que por su rechazo del Mes\u00ed\u00adas perdi\u00f3 el privilegio hist\u00f3rico salv\u00ed\u00adfico de ser portador del Pueblo y del Reino. El recurso al s\u00ed\u00admbolo hist\u00f3rico salv\u00ed\u00adfico de la &#8216;vi\u00f1a&#8217; (Is 5, 1-7) ilustra el mal comportamiento que Israel mostr\u00f3 rechazando al &#8216;Hijo&#8217; del due\u00f1o de la vi\u00f1a, as\u00ed\u00ad como las consecuencias que ello le supuso al antiguo pueblo elegido. Como en otros textos, el ex\u00e9geta Mateo no se contenta con denunciar el juicio de Dios, sino que afirma la continuidad del Pueblo y del Reino en &#8216;otro pueblo&#8217; que entregue los frutos a su tiempo, la &#8216;Iglesia&#8217; cristiana (Mt 21, 43).<\/p>\n<p>Ex\u00e9gesis midr\u00e1sica como \u00ed\u00ada. Procedimientos de etimolog\u00ed\u00ada popular. As\u00ed\u00ad, la interpretaci\u00f3n del nombre de Jes\u00fas en Mateo 1, 21 c: \u00abporque \u00e9l salvar\u00e1 a su pueblo de sus pecados\u00bb, se trata en realidad de una alusi\u00f3n der\u00e1sica a Sal 130, 8 [\u00abporque con Yahveh est\u00e1 el amor&#8230;, \u00e9l salvar\u00e1 a su pueblo de todos sus pecados\u00bb], por la que se traspone a Jesucristo un atributo divino, el del perd\u00f3n de los pecados. Asimismo, en Mt 1, 23c, y como parte de la cita de Is 7, 14, se traspone a Jesucristo el nombre de Emmanuel (\u00abDios con nosotros\u00bb: Is 8, 8L)0X), que en su sentido original es una f\u00f3rmula de alianza para indicar la presencia protectora de Dios con su pueblo.<\/p>\n<p>La interpretaci\u00f3n del nombre de Pedro, en Mt 16, 18, se lleva a cabo tambi\u00e9n por medio de un procedimiento etimol\u00f3gico que explica exeg\u00e9ticamente la funci\u00f3n de Pedro, con respecto a la Iglesia cristiana, por medio del recurso der\u00e1sico a im\u00e1genes de la \u00abconstrucci\u00f3n\u00bb (cf. 1 Cor 3, 5ss) que la tradici\u00f3n del AT aplicaba a Israel en su condici\u00f3n hist\u00f3rico salv\u00ed\u00adfica de pueblo de Dios.<\/p>\n<p>Del nombre de Melquisedec se ofrece tambi\u00e9n una etimolog\u00ed\u00ada der\u00e1sica en la carta a los Hebreos 7, 2, como \u00abrey de justicia\u00bb y \u00abrey de paz\u00bb.<\/p>\n<p>3. La ex\u00e9gesis \u00f3gica como \u00e1s cristiano de la Escritura<br \/>\nPuesto que la Escritura no es un manual de ense\u00f1anza de verdades conceptuales sino m\u00e1s bien un documento de un proceso hist\u00f3rico -el de la revelaci\u00f3n\/salvaci\u00f3n-, la ex\u00e9gesis tipol\u00f3gica, bas\u00e1ndose en la noci\u00f3n de salvaci\u00f3n como historia, ve en personas, acontecimientos o lugares el prototipo, patr\u00f3n, o figura de personas hist\u00f3ricas, acontecimientos o lugares que siguen en el tiempo. Por ello, en contraste con la &#8216;escuela de la historia de las religiones&#8217;, que interpretaba el NT desde paralelos tomados de varias religiones, la ex\u00e9gesis tipol\u00f3gica trata de entender las situaciones del NT a trav\u00e9s de la historia de salvaci\u00f3n de Israel, tal como est\u00e1 presentada en el AT. As\u00ed\u00ad, los escritores del NT consideraron su propio tiempo como un segmento intermedio en el desarrollo continuo del plan de Dios comenzado en AT. A partir de dichos acontecimientos, descubrieron el sentido del presente de la salvaci\u00f3n, su inter\u00e9s primario. De igual modo, consideraron los acontecimientos actuales de la redenci\u00f3n como profec\u00ed\u00adas tipol\u00f3gicas del futuro desarrollo y consumaci\u00f3n de la historia de la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La ex\u00e9gesis tipol\u00f3gica actualiza el texto b\u00ed\u00adblico, pero no lo hace mediante explicaciones simb\u00f3licas u homil\u00e9ticas, sino apropi\u00e1ndose el car\u00e1cter prof\u00e9tico y representativo de las personas, acontecimientos e instituciones del AT. Asimismo, como procedimiento predominante de la interpretaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica del NT, la tipolog\u00ed\u00ada aparece no s\u00f3lo en las citas del AT sino tambi\u00e9n en la total representaci\u00f3n que la comunidad cristiana hace de s\u00ed\u00ad misma. Toda tipolog\u00ed\u00ada tiene dos caracter\u00ed\u00adsticas constitutivas, la correspondencia hist\u00f3rica y la gradaci\u00f3n, por las que la prefiguraci\u00f3n divinamente ordenada encuentra un complemento en un acontecimiento ulterior-(L. Goppelt).<\/p>\n<p>Una &#8216;figura&#8217; o tipo del AT puede estar en positiva correlaci\u00f3n con la realidad de la nueva era o en contraste con ella. Esta tipolog\u00ed\u00ada &#8216;sint\u00e9tica&#8217; o `antit\u00e9tica&#8217; se puede ilustrar con dos ejemplos. El primer Ad\u00e1n, como el &#8216;Ad\u00e1n escatol\u00f3gico&#8217;, es &#8216;hijo de Dios&#8217; y cabeza de la raza humana. Pero, en contraste, trae mortalidad y pecado, mientras que Jes\u00fas libera al hombre de estas enfermedades (1 Cor 15, 21s. 45-49, comentando Gn 2, 7; 5, 3; cf. Rom 5, 12-21). Asimismo, en contraste con el primer Israel que cay\u00f3 en las pruebas a que Dios le someti\u00f3 en el per\u00ed\u00adodo del desierto, Jes\u00fas sali\u00f3 victorioso de la triple tentaci\u00f3n (Mt 4, 1-11; Lc 4, 1-13). Y como ya se dijo, Mateo se sirve del contraste tipol\u00f3gico entre la ense\u00f1anza de Jes\u00fas, presentada por el evangelista como cumplimiento program\u00e1tico de la revelaci\u00f3n del Sina\u00ed\u00ad, y las exigencias de la Torah antigua, reducidas a legalismo y cumplimiento externo por los fariseos y escribas de la \u00e9poca (Mt 5, 21-48).<\/p>\n<p>1) Dentro de la ex\u00e9gesis tipol\u00f3gica destaca el cap\u00ed\u00adtulo de la \u00ed\u00ada, desarrollada a partir de la aplicaci\u00f3n a Jes\u00fas de las tradiciones acerca de la figura del Rey Mes\u00ed\u00adas, junto a otras figuras del salvador escatol\u00f3gico, aunque no mesi\u00e1nicas en sentido estricto. As\u00ed\u00ad, se aplican a Jes\u00fas: 2 S 7; Sal 2; 110; Is 7-11; Zac 9-14&#8230;; tradiciones mesi\u00e1nicas del targ\u00fam, p. ej., TgN Nm 24, 17; los poemas del Siervo de Yahveh del deutero Isa\u00ed\u00adas; la tradici\u00f3n exeg\u00e9tica del profeta como Mois\u00e9s de Dt 18, 15-18; la tradici\u00f3n del Heraldo (mebasser) del Reino de Dios en el Tgls 52, 7&#8230;; la profec\u00ed\u00ada de la vuelta de El\u00ed\u00adas (Mal 3, 1. 4), etc.<\/p>\n<p>En este marco de la tipolog\u00ed\u00ada cristol\u00f3gica destaca tambi\u00e9n la transposici\u00f3n cristol\u00f3gica por la que se aplican a Jes\u00fas atributos, prerrogativas y nombres divinos del AT. Esta parte de la cristolog\u00ed\u00ada se desarrolla en un proceso creciente que va desde Marcos, pasando por Mt y Lc, hasta Juan, donde alcanza su culminaci\u00f3n (sin olvidar el resto del NT). As\u00ed\u00ad, la primera cita b\u00ed\u00adblica del evangelio de Marcos (Mc 1, 2-3) ya introduce una alteraci\u00f3n interpretativa trasponiendo a Jesucristo la referencia divina original del texto de Mal 3, 1 y de Is 40, 3. Asimismo, Mateo presenta a Jesucristo con una f\u00f3rmula de Alianza divina tomada del libro de Isa\u00ed\u00adas: \u00abDios con nosotros\u00bb (Emmanuel de Is 8, 8 L)O) en Mt 1, 23; cf. Mt 28, 20. Jes\u00fas es narrado en el conjunto de la obra lucana como el Reino de Dios en persona (autobasileia): Regnum dei, Deus est. El pr\u00f3logo del evangelio de Juan (1, 1.18) identifica a Jes\u00fas con el atributo divino &#8216;-Logos-Palabra. Asimismo, Jes\u00fas recibe el &#8216;Nombre sobre todo nombre&#8217;: , en Flp 2, 9 [traducci\u00f3n en LXX de &#8216;Ad\u00f3nay, no tanto en el texto escrito (ketiv) como en la pronunciaci\u00f3n (qer\u00e9), o sea, la lectura del tetragr\u00e1maton de ], etc&#8230; Pero aqu\u00ed\u00ad la tipolog\u00ed\u00ada desborda lo estrictamente mesi\u00e1nico, para entrar en lo teol\u00f3gico de la cristolog\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>2) En la historia de la pasi\u00f3n y resurrecci\u00f3n se aplica a Jes\u00fas la figura del justo sufriente y perseguido procedente de Sal 22 y 69. En dicho contexto, el grito de abandono de Jes\u00fas en Mc 15, 34par, tomado de Sal 22, 2, debe entenderse a la luz de todo el Salmo completo. Asimismo, el abandono de Jes\u00fas por parte de sus disc\u00ed\u00adpulos recibe una interpretaci\u00f3n mesi\u00e1nica desde Zac 13, 7: \u00abherir\u00e9 al pastor y se dispersar\u00e1n las ovejas\u00bb en Mc 14, 27par. Igualmente, el joven cubierto con una s\u00e1bana que huye despu\u00e9s de abandonarla, seg\u00fan Mc 14, 51s, puede ser un prototipo tomado de Am 2, 16. Tambi\u00e9n el traspasado de Zac 12, 10 en Jn 19, 37. La tradici\u00f3n exeg\u00e9tica de la serpiente de bronce, procedente de Num 21, 4-9, es tipo de la muerte de Jes\u00fas elevado en lo alto de la cruz en Jn 3, 14-15; 8, 28; 12, 32-34. La presentaci\u00f3n de la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas entre la serie de acciones salv\u00ed\u00adficas llevadas a cabo por Dios \u00abal tercer d\u00ed\u00ada\u00bb (1 Cor 15, 3-5&#8230;) hace referencia a un tipo de acciones salv\u00ed\u00adficas del AT (GnR 56, 1). En este mismo contexto, destaca el de Jon\u00e1s como prototipo de la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas \u00abal tercer d\u00ed\u00ada\u00bb en Mt 12, 38-42; 16, 1-4; Lc 11, 29-32.<\/p>\n<p>La propia instituci\u00f3n de la Eucarist\u00ed\u00ada llevada a cabo por Jes\u00fas en la \u00faltima Cena refleja el prototipo veterotestamentario de la cena de Pascua (Mc 14, 12-24; Lc 22, 7-23&#8230;). As\u00ed\u00ad, Jes\u00fas se declara a s\u00ed\u00ad mismo cordero escatol\u00f3gico, por cuya muerte sacrificial (cf. Ex 24, 8 LX() -unida a la &#8216;Aqedah de Isaac- se lleva a cabo la \u00abNueva Alianza\u00bb (Jr 31, 31-34) de Dios con el pueblo mesi\u00e1nico. Esto es lo que Jes\u00fas declara en sus palabras sobre el pan y el vino. Por ello, el cordero pascual del \u00e9xodo (Ex 12, 21), tal como lo conceb\u00ed\u00ada la tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada de la pascua (R. Le D\u00e9aut), es tipo de Jes\u00fas en la cristolog\u00ed\u00ada neotestamentaria (1 Cor 5, 7; cf. Jn 1, 29&#8230;).<\/p>\n<p>De la imitaci\u00f3n (mimesis) tipol\u00f3gica ya se ha tratado a prop\u00f3sito de los relatos de la infancia de Jes\u00fas en Lc 1-2. Cabe a\u00f1adir el relato lucano de la resurrecci\u00f3n del hijo de la viuda en Lc 7, 11-17 como imitaci\u00f3n tipol\u00f3gica de 1 R 17, 17-24 LXX, as\u00ed\u00ad como la entrada mesi\u00e1nica de Jes\u00fas en Jerusal\u00e9n seg\u00fan Lc 19, 35-40 como imitaci\u00f3n tipol\u00f3gica de 1 R 1, 33-40 LXX. Igualmente, la muerte de Esteban es descrita en Hch 7, 54-60 por medio de una comparaci\u00f3n (synkrisis) tipol\u00f3gica con la muerte de Jes\u00fas en Lc 23, 34. 44-49.<\/p>\n<p>4. \u00e9gesis de las palabras de Jes\u00fas<br \/>\nAl llegar a este cap\u00ed\u00adtulo de los procedimientos b\u00ed\u00adblicos de interpretaci\u00f3n en el NT, no parece justo hablar -como ya se dice al comienzo- de der\u00e1s o midr\u00e1s intraneotestamentario, porque ning\u00fan estrato del NT est\u00e1 exento del recurso al AT; m\u00e1s a\u00fan, los desarrollos del kerygma se llevan a cabo, tal como ha quedado demostrado, mediante nuevos recursos al AT. Por tanto, en este apartado se tienen en cuenta los (logia) que la tradici\u00f3n atribu\u00ed\u00ada a Jes\u00fas y que los evangelistas interpretaron -reaplic\u00e1ndolos a situaciones nuevas- con los mismos procedimientos que trataban el AT. Todo ello es signo de que la tradici\u00f3n de Jes\u00fas fue considerada desde sus or\u00ed\u00adgenes como tradici\u00f3n sagrada. He aqu\u00ed\u00ad algunos casos m\u00e1s significativos.<\/p>\n<p>En los evangelios se encuentran predicciones o futuros prof\u00e9ticos de Jes\u00fas que fueron reinterpretados en clave de `cumplimiento&#8217; por los evangelistas, reaplic\u00e1ndolos a situaciones nuevas. As\u00ed\u00ad, Lucas aplica al episodio de la vac\u00ed\u00ada el primer anuncio de Jes\u00fas sobre su Pasi\u00f3n: \u00abNo est\u00e1 aqu\u00ed\u00ad, ha resucitado. lo que os dijo estando todav\u00ed\u00ada en Galilea, a saber: el Hijo del Hombre tiene que ser entregado a los pecadores y ser\u00e1 crucificado; y al tercer d\u00ed\u00ada resucitar\u00e1 [Lc 9, 22]. Y ellas recordaron sus palabras\u00bb (Lc 24, 6-8).<\/p>\n<p>Asimismo, Lc 21, 5-36 es un relato recontado de Mc 13, el discurso escatol\u00f3gico. El relato lucano ha desvinculado la predicci\u00f3n de Jes\u00fas sobre la destrucci\u00f3n del templo de la parus\u00ed\u00ada del Hijo del Hombre, al final de la historia. As\u00ed\u00ad, Lucas identifica, a manera de cumplimiento, la predicci\u00f3n de Jes\u00fas en torno al templo con su ruina acaecida en el a\u00f1o 70 d. C. Lo mismo que Lc 19, 41-44 es interpretaci\u00f3n, en clave de cumplimiento, de la amenaza de Jes\u00fas contra Jerusal\u00e9n en Lc 13, 34-35 (parMt 23, 37-39).<\/p>\n<p>El dicho prof\u00e9tico de Mc 9, 1: \u00abYo os aseguro que entre los aqu\u00ed\u00ad presentes hay algunos que no gustar\u00e1n la muerte hasta que vean venir con poder el Reino de Dios\u00bb, es rele\u00ed\u00addo por Lucas en funci\u00f3n de su nueva concepci\u00f3n escatol\u00f3gica del tiempo y de la historia y, consiguientemente, del Reino de Dios: \u00abPues de verdad os digo que hay algunos, entre los aqu\u00ed\u00ad presentes, que no gustar\u00e1n la muerte hasta que vean el Reino de Dios\u00bb (Lc 9, 27). En la teolog\u00ed\u00ada lucana del tiempo, el Reino de Dios se hace \u00abvisible\u00bb -se experimenta su eficacia salvadora\u2014 en la pascua de Jes\u00fas. Lo mismo cabe decir de Mc 14, 62 con respecto a Lc 22, 69.<\/p>\n<p>La predicci\u00f3n de Jes\u00fas sobre la destrucci\u00f3n del templo en Mt 26, 61, es interpretada en clave de cumplimiento por la tradici\u00f3n jo\u00e1nica, a base de aplicarla al cuerpo resucitado de Jes\u00fas, como nuevo templo, en Jn 2, 19-21.<\/p>\n<p>Los dichos de Jes\u00fas, tal como ven\u00ed\u00adan de la tradici\u00f3n anterior, son tambi\u00e9n objeto de explicaci\u00f3n o aclaraci\u00f3n cuando se prestan a malentendido, tal como sucede en el mundo del midr\u00e1s. As\u00ed\u00ad, el de Lc 12, 8: \u00abpor todo el que se declare por \u00ed\u00ad ante los hombres, tambi\u00e9n el Hijo del Hombre se declarar\u00e1 por \u00e9l ante los \u00e1ngeles de Dios\u00bb, en que parece darse una distinci\u00f3n entre Jes\u00fas (1 a persona) y el Hijo del Hombre (3a persona), se encuentra aclarado en Mt 10, 32: \u00abpor todo aquel que se declare por \u00ed\u00ad ante los hombres, tambi\u00e9n me declarar\u00e9 por \u00e9l ante mi padre que est\u00e1 en los cielos\u00bb.<\/p>\n<p>El evangelio de Mateo tiene interesantes desarrollos hal\u00e1kicos a partir de una palabra\/precepto de Jes\u00fas. As\u00ed\u00ad, de la palabra de Jes\u00fas en Mt 18, 15: \u00absi tu hermano llega a pecar, vete y repr\u00e9ndele a solas t\u00fa con \u00e9l. Si te escucha, habr\u00e1s ganado a tu hermano\u00bb, se desarrolla toda una halak\u00e1 comunitaria en los versos siguientes 16-17, a la que se une la gemara o complemento en forma de par\u00e1bola de Mt 18, 23-35. Otros ejemplos: Mt 5, 22b; 5, 34-36; 19, 12; 23, 8-10; 23, 20-22.<\/p>\n<p>III. LA FORMA HOMILETICA DE INTERPRETACI\u00ed\u201cN<br \/>\nhomil\u00ed\u00ada &#8216;proemio&#8217; la homil\u00ed\u00ada `nuestro maestro nos ense\u00f1e&#8217; (yelammedenu rabbenu) como procedimientos de interpretaci\u00f3n<br \/>\nLa forma homil\u00e9tica de midr\u00e1s, que corresponde al modelo jud\u00ed\u00ado sinagogal, es el tercer tipo de procedimiento que los cristianos heredaron del juda\u00ed\u00adsmo en la interpretaci\u00f3n de la Escritura. Su presencia en el NT refleja un uso bastante extendido en la \u00e9poca del NT, a pesar de que las colecciones rab\u00ed\u00adnicas de homil\u00ed\u00adas sean m\u00e1s tard\u00ed\u00adas.<\/p>\n<p>Como es sabido, las homil\u00ed\u00adas jud\u00ed\u00adas responden por lo general a dos tipos b\u00e1sicos. En las de (petihtah) o proemio el predicador comienza con una cita de los Escritos o de los Profetas, que enlaza imaginativamente con los textos del Pentateuco y los Profetas de la liturgia del d\u00ed\u00ada; sigue la exposici\u00f3n y se termina con una peroraci\u00f3n exhortadora y consoladora. A su vez, las homil\u00ed\u00adas de tipo \u00abnos ense\u00f1e maestro\u00bb (yelammedenu rabbenu) parten de una cuesti\u00f3n hal\u00e1kica y terminan hallando una respuesta y amplia ense\u00f1aza en los textos del Pentateuco y Profetas de la liturgia del d\u00ed\u00ada. En ambos casos es f\u00e1cil ver modelos con amplias equivalencias en homil\u00ed\u00adas de la Iglesia cristiana. Los evangelios sin\u00f3pticos muestran, en efecto, patrones exeg\u00e9ticos que tienen una inconfundible semejanza con el midr\u00e1s homil\u00e9tico rab\u00ed\u00adnico. Tal similitud no s\u00f3lo no puede ser casual sino que permite etiquetarlos como homil\u00ed\u00adas y nuestro maestro nos ense\u00f1e.<\/p>\n<p>La forma homil\u00e9tica de aparece s\u00f3lo rara vez en las ense\u00f1anzas de Jes\u00fas que nos ofrecen los evangelios. Un caso llamativo es el que trata del juicio de Dios acerca de Israel una vez que rechaz\u00f3 al Mes\u00ed\u00adas en Mt 21, 33-46par: el v. 33 contiene el texto inicial del s\u00ed\u00admbolo hist\u00f3rico salv\u00ed\u00adfico de la vi\u00f1a (Is 5, 1s.); en los w. 34-41 se halla la exposici\u00f3n por medio de una par\u00e1bola, unida verbalmente a los textos iniciales y\/o finales (ampelon, 33. 39; hos, 42. 44; cf. 35: Is 5, 2; cf. , 33. 42); los w. 42-44 contienen los textos conclusivos (Sal 118, 22s; Dn 2, 34s. 44s) y la aplicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Otro ejemplo de homil\u00ed\u00ada de es Lc 4, 16-30, aunque en este caso se trate de un texto muy adaptado redaccionalmente al servio del programa conjunto de Lc-Hch. As\u00ed\u00ad tambi\u00e9n, Hch 13, 17-41; Gal 4, 21-5, 1; Rm 1, 17-4, 25&#8230;<\/p>\n<p>En las exposiciones atribuidas a Jes\u00fas por los evangelistas, la forma se encuentra habitualmente en discusiones de tipo \u00e1kico u otras cuestiones entre Jes\u00fas y otros te\u00f3logos jud\u00ed\u00ados. As\u00ed\u00ad, Mt 12, 1-8, acerca de lo que est\u00e1 permitido hacer en s\u00e1bado: los w. 1-2 contienen el tema y cuesti\u00f3n suscitada por los textos iniciales (cf. Ex 20, 10; 34, 21); los w. 3-5 son la r\u00e9plica y exposici\u00f3n de Jes\u00fas por medio de textos suplementarios (1 S 21, 7; Nm 28, 9; ), relacionados verbalmente con el tema y textos iniciales (poiein; esthiein); en v. 6s se halla la aplicaci\u00f3n escatol\u00f3gica por medio de un argumento a y un texto final (Os 6, 6, ).<\/p>\n<p>En Lc 10, 25-37, se plantea una cuesti\u00f3n acerca del comportamiento que hay que observar para heredar la vida eterna, a la que sigue a continuaci\u00f3n su respuesta: los w. 25-27 son un di\u00e1logo que incluye una pregunta y los textos iniciales: Dt 6, 5 y Lv 19, 18; el v. 28 a\u00f1ade un segundo texto: Lv 18, 5; los vv. 29-36 son la exposici\u00f3n (por medio de la &#8216;par\u00e1bola del buen samaritano&#8217;) relacionada con los textos iniciales por medio de las palabras-nexo (27. 29. 36) poiein (28. 37a. 37b); en el v. 37 se halla la conclusi\u00f3n alusiva al segundo texto (poiein).<\/p>\n<p>Otros ejemplos similares se encuentran en Mt 15, 1-9, acerca de las tradiciones rituales farisaicas, y Mt 19, 3-8, sobre el divorcio.<\/p>\n<p>Bajo el t\u00ed\u00adtulo \u00abprocedimientos jud\u00ed\u00ados de interpretaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica en los evangelios\u00bb se han presentado en forma sistem\u00e1tica las distintas formas de interpretaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica que los evangelistas, procedentes del medio intelectual jud\u00ed\u00ado, pusieron al servicio del \u00abrelato\u00bb acerca de Jesucristo, con el fin de proclamarlo narrativamente como kerygma de salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La triple forma de interpretaci\u00f3n propuesta considera, en primer lugar, la fornarrativa de interpretaci\u00f3n (y sus procedimientos de historiograf\u00ed\u00ada creadora) por medio del recurso a \u00abpatrones\u00bb (typol) veterotestamentarios que proporcionan contenido sem\u00e1ntico al relato. En segundo lugar, se estudia la exeg\u00e9tica de interpretaci\u00f3n (y sus procedimientos de filolog\u00ed\u00ada creadora) que se sirve de un s\u00ed\u00adnnumero de t\u00e9cnicas diversas para interpretar el texto y la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica. Finalmente, se incluye la homil\u00e9tica de interpretaci\u00f3n o exposici\u00f3n que responde al modelo de la sinagoga en su interpretaci\u00f3n y aplicaci\u00f3n pr\u00e1ctica de la Escritura a la vida real. Los distintos procedimientos hermen\u00e9uticos quedan incluidos, de este modo, en el marco m\u00e1s amplio de las formas de interpretaci\u00f3n propuestas.<\/p>\n<p>-> \u00e9utica.<\/p>\n<p>\u00ed\u00adn del Agua<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>DJN \u00c2\u00a0 SUMARIO: \u00f3n -1. Forma narrativa de interpretaci\u00f3n: procedimiento narrativo 1. La &#8216;historiograf\u00ed\u00ada creadora&#8217; cristiana como procedimiento hermen\u00e9utico. 1.1. Escenificaci\u00f3n narrativa como interpretaci\u00f3n de &#8216;hechos&#8217; de la vida de Jes\u00fas. 1.2. Escenificaci\u00f3n interpretativa en el relato de palabras o discurso narrado de Jes\u00fas. 2. &#8211; Escenificaci\u00f3n narrativa por el procedimiento del paralelismo o la &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/interpretacion-biblica-en-los-evangelios-procedimientos-judios\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abINTERPRETACION BIBLICA EN LOS EVANGELIOS (PROCEDIMIENTOS JUDIOS)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-15605","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15605","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=15605"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15605\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=15605"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=15605"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=15605"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}