{"id":15616,"date":"2016-02-05T10:09:53","date_gmt":"2016-02-05T15:09:53","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/lucas-evangelio-de-lc\/"},"modified":"2016-02-05T10:09:53","modified_gmt":"2016-02-05T15:09:53","slug":"lucas-evangelio-de-lc","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/lucas-evangelio-de-lc\/","title":{"rendered":"LUCAS, EVANGELIO DE (LC)"},"content":{"rendered":"<p>DJN<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nSUMARIO: 1. biogr\u00e1ficos. -2. Autor, fecha y destinatarios. 2.1. El autor. 2.2. Fecha y lugar de composici\u00f3n. 2.3. Destinatarios. &#8211; 3. Estructura y fuentes. &#8211; 4. Caracter\u00ed\u00adsticas literarias. &#8211; 5. Doctrina 5.1. Marco ambiental. 5.2. La persona de Jes\u00fas. 5.3. Exigencias de la vocaci\u00f3n cristiana.<\/p>\n<p>1. Rasgos biogr\u00e1ficos<br \/>\nLucas, de origen gentil y nacionalidad siro-antioquena, se convirti\u00f3 al cristianismo en fecha que desconocemos. Fue compa\u00f1ero y disc\u00ed\u00adpulo del ap\u00f3stol Pablo. De profesi\u00f3n, m\u00e9dico. Ignoramos d\u00f3nde y c\u00f3mo culmin\u00f3 su tarea apost\u00f3lica despu\u00e9s de la muerte de San Pablo.<\/p>\n<p>1.1. (abreviatura seguramente de Lucano = Luciano) procede de la gentilidad; Pablo lo cita entre sus colaboradores no jud\u00ed\u00ados (Col 4,10-14). Probablemente de Antioqu\u00ed\u00ada, conforme al testimonio del Pr\u00f3logo antiguo, Eusebio y San Jer\u00f3nimo, por el conocimiento que refleja de la Iglesia de esta ciudad con cuyos sucesos y pormenores se siente familiarizado. Antioqu\u00ed\u00ada, fundada por Alejandro Magno, lleg\u00f3 a ser la principal v\u00ed\u00ada por la que la cultura griega penetr\u00f3 hacia oriente. Hay quienes opinan que Lucas procede de Macedonia, quiz\u00e1s de Filipos, habida cuenta del conocimiento que refleja de esta regi\u00f3n. Una y otra hip\u00f3tesis explican la cultura griega de Lucas.<\/p>\n<p>1.2. De su \u00f3n al cristianismo ignoramos el momento. Ciertamente no fue uno de los setenta y dos disc\u00ed\u00adpulos enviados a prepararle el camino (Lc 10,1-24), como dice San Epifanio; ni uno de los dos disc\u00ed\u00adpulos de Ema\u00fas (Lc 24,13-25), como dice San Gregorio Nazianceno. El Fragmento de Muratori (s. II) y San Jer\u00f3nimo constatan que Lucas no vio a Jes\u00fas. Parece se convirti\u00f3 en Antioqu\u00ed\u00ada donde conocer\u00ed\u00ada a Pablo y Bernab\u00e9. Sin duda impresionado por la personalidad extraordinaria de Pablo vino a ser un valioso colaborador suyo. A la muerte del ap\u00f3stol \u00abla figura de Lucas se desvanece a los ojos del historiador como en un melanc\u00f3lico y tierno crep\u00fasculo\u00bb (J. Huby).<\/p>\n<p>1.3. \u00f1ero y disc\u00ed\u00adpulo de Pablo. Como compa\u00f1ero lo menciona Pablo en Fim 24 y Col 4,14. Se afirma tambi\u00e9n a base de las \u00abSecciones Nosotros\u00bb (He 16,10-17; 20,5-15; 27,1-28,16). Merece credibilidad, m\u00e1s que otras interpretaciones, la que ve en ellas un diario de Lucas mismo. En ellas se basa San Ireneo para afirmar que Lucas fue compa\u00f1ero \u00abinseparable\u00bb de Pablo. Habr\u00ed\u00ada que precisar: compa\u00f1ero, pero no inseparable. Comenz\u00f3 a serlo en el segundo viaje (a\u00f1os 49-52) en el trayecto Tr\u00f3ade-Filipos (He 16,10). Permanece en esta ciudad hasta hacia el final del tercer viaje (a\u00f1os 54-57) en que se incorpora a la comitiva de Pablo al volver por esta ciudad (He 20,5). Hay una ausencia de Lucas durante unos siete a\u00f1os. No estuvo con Pablo durante los a\u00f1os m\u00e1s duros de su predicaci\u00f3n en los que tienen lugar la controversia con los judaizantes, el problema de la justificaci\u00f3n por la fe y no por las obras de la Ley, divisiones en Corinto, etc. Esto podr\u00ed\u00ada explicar la ausencia de doctrinas t\u00ed\u00adpicamente paulinas en los escritos atribuidos a Lucas, la insistencia en diversos matices en Pablo y Lucas. Este, por lo dem\u00e1s, escribe muchos a\u00f1os despu\u00e9s cuando aquellas, superadas las circunstancias en las que tuvieron lugar, no era preciso recordarlas a las nuevas comunidades.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de compa\u00f1ero, \u00ed\u00adpulo. En favor de ello est\u00e1, adem\u00e1s de los textos citados Tim 2,4 y Col 4,14, los t\u00e9rminos comunes a Lucas y Pablo ausentes en los otros evangelios (J. M. Lagrange se\u00f1ala 103; J. C. Hawkins 84, en Synopticae), y frases id\u00e9nticas o similares (cf Lc 6,36 y IICo 1,3; Lc 6,39 y Rom 219, etc.). En cuanto a la doctrina, hay ideas fundamentales de la predicaci\u00f3n paulina que aparecen caracter\u00ed\u00adsticas en Lucas: universalidad de la salvaci\u00f3n, bondad y misericordia de Dios con los pecadores y con los gentiles, el gozo cristiano, la predilecci\u00f3n por la oraci\u00f3n; tambi\u00e9n la significaci\u00f3n de la fe para la salvaci\u00f3n y el rechazo de la idea de m\u00e9rito (Lc 18,9-14). Tertuliano hace a Pablo \u00abiluminador\u00bb de Lucas (Adv. Marcionem, 4,2s). L. Dufour dice que Lc \u00abno se presenta como una teolog\u00ed\u00ada de Cristo, sino como una encuesta iluminada por la experiencia paulina de Cristo\u00bb (En A. GEORGE-R TRELOT (Direct.) \u00f3n cr\u00ed\u00adtica a Lc. Herder, Barcelona 1982, 358).<\/p>\n<p>1.4. De \u00f3n m\u00e9dico. As\u00ed\u00ad lo afirma Pablo: \u00abLucas, mi querido m\u00e9dico\u00bb (Col 4,14) y la tradici\u00f3n. Por lo que al evangelio se refiere, el autor se muestra familiarizado con la terminolog\u00ed\u00ada m\u00e9dica de la \u00e9poca y sus descripciones de las enfermedades y curaciones no dan lugar a objeci\u00f3n alguna desde el punto de vista m\u00e9dico. Si bien no se puede deducir de ello que el autor del tercer evangelio sea necesariamente m\u00e9dico de profesi\u00f3n -su terminolog\u00ed\u00ada se encuentra en autores ajenos a la medicina, como Flavio Josefo, Plutarco y Luciano de Samosata- podr\u00ed\u00ada verse en ello una confirmaci\u00f3n del dato de la tradici\u00f3n sobre la profesi\u00f3n del autor del tercer evangelio.<\/p>\n<p>Se ha dicho tambi\u00e9n que Lucas fue . Lo afirma Teodoro Lector (s. VI) quien afirma que la emperatriz Eudoxia (+ 460) envi\u00f3 a Pulcheria una imagen de la Virgen, pintada por Lucas, de Jerusal\u00e9n a Constantinopla. Lo afirman tambi\u00e9n Nic\u00e9foro, Patriarca de Constantinopla (+ 820) y Sime\u00f3n Metafrastes (s. X). Se le atribuye la \u00absalus populi romani\u00bb de la Bas\u00ed\u00adlica de Sta. Mar\u00ed\u00ada la Mayor de Roma y otra en Bolonia, que son de origen bizantino. San Agust\u00ed\u00adn, cuyas relaciones con Palestina son conocidas, dice \u00abneque novimus faciem Virginis Mariae\u00bb (De , VIII 5,7). El P. Lagrange dice que pudo dar origen a esa tradici\u00f3n el cuidado especial que tuvo Lucas de informarse para sus narraciones sobre la Sma. Virgen. en realidad, Lucas nos presenta preciosos cuadros \u00abliterarios\u00bb de Mar\u00ed\u00ada en su Evangelio de la Infancia, en que se inspiraron sobre todo pintores de la Edad Media y del Renacimiento.<\/p>\n<p>1.5. los a\u00f1os a la muerte de Pablo y \u00faltimos de su vida, tenemos noticias inciertas y contradictorias. El \u00f3logus antiquior y San Gregorio Nacianceno dicen que predic\u00f3 en Acaya. San Epifanio que en Dalmacia, Macedonia, Italia y Francia. Seg\u00fan el citado \u00f3logo muri\u00f3 en Beocia, seg\u00fan San Isidoro de Sevilla en Bitinia. San Jer\u00f3nimo dice que fue sepultado en Constantinopla a donde fueron trasladados sus restos con los de San Andr\u00e9s el a\u00f1o 357. Seg\u00fan los Pr\u00f3logos antimarcionistas muri\u00f3, c\u00e9libe, sin hijos, a los 84 a\u00f1os en Beocia. Seg\u00fan los Pr\u00f3logos monarquianistas, que dan esos mismos datos, a los 74 en Bitinia.<\/p>\n<p>2. Autor, fecha y destinatarios<br \/>\n2.1. autor. La tradici\u00f3n ha atribuido un\u00e1nimemente la composici\u00f3n del tercer evangelio a Lucas. La Didaj\u00e9, San Clemente Romano y San Ignacio M\u00e1rtir aducen textos de Lucas sin citar expl\u00ed\u00adcitamente el evangelio. Lo que en un principio interesaba eran las palabras y hechos de Jes\u00fas. S\u00f3lo m\u00e1s tarde, cuando los herejes presentaban su evangelio, la Iglesia sinti\u00f3 la necesidad de contraponer el verdadero evangelio transmitido no por canales de secretas tradiciones, sino de la pluma de los ap\u00f3stoles o sus disc\u00ed\u00adpulos.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s, el Fragmento de Muratori (s. II), el Pr\u00f3logo antiguo (hacia 160-180), San Ireneo, Clemente de Alejandr\u00ed\u00ada, Tertuliano, lo atribuyen expl\u00ed\u00adcitamente a Lucas. Valga por todos el testimonio de Eusebio, gran compilador de la tradici\u00f3n: \u00abLucas, que era antioqueno de nacimiento y ejerc\u00ed\u00ada la profesi\u00f3n m\u00e9dica y que tuvo \u00ed\u00adntima familiaridad con Pablo y contactos no superficiales con los otros ap\u00f3stoles, nos dej\u00f3 la prueba evidente de haber aprendido de los ap\u00f3stoles el arte de curar las almas, al darnos dos libros divinamente inspirados: el evangelio, del que se asegura que lo compuso seg\u00fan las indicaciones de aquellos que desde el principio hab\u00ed\u00adan sido testigos y ministros de la Palabra, despu\u00e9s de haber indagado todo desde los or\u00ed\u00adgenes; y los Hechos de los Ap\u00f3stoles, donde narra cosas no conocidas por haberlas o\u00ed\u00addo decir, sino vistas con sus propios ojos\u00bb (Hist. Ecca. III, 4,6).<\/p>\n<p>L. Dufour concluye: \u00abLa tradici\u00f3n es universal. Viene de las Iglesias de Siria, de Roma, de las Galias, de Alejandr\u00ed\u00ada, de Africa. Se trata del tercer evangelio, escrito por Lucas, compa\u00f1ero de Pablo y m\u00e9dico. Es lo suficientemente antigua como para merecer nuestra confianza, pues el inter\u00e9s m\u00e1s antiguo se dirig\u00ed\u00ada en primer lugar hacia las palabras del Se\u00f1or. M\u00e1s tarde, por razones apolog\u00e9ticas, se preocup\u00f3 de la \u00abautenticidad\u00bb de los escritos que contienen las palabras del Se\u00f1or\u00bb (p. 357).<\/p>\n<p>Como criterio interno de la autenticidad lucana est\u00e1 el que el autor del tercer evangelio es un hombre culto. Aparecer\u00e1 cuando hablemos de su estilo literario. Queda tambi\u00e9n de manifiesto su cultura en la reelaboraci\u00f3n que hace del material que toma de Mc, como veremos. H. J. Cadbury, en un estudio sobre el estilo de Lucas dice que si bien el griego de los autores del NT difiere considerablemente del de los autores del per\u00ed\u00adodo cl\u00e1sico, los escritos de Lucas se acercan mucho a ese nivel y superan al de los otros escritos neotestamentarios (The Style and Literary Method of Luke, HTH, 6, Harvard University, Cambridge 1920). Ya hemos indicado que las descripciones que hace de las enfermedades y curaciones utiliza la terminolog\u00ed\u00ada m\u00e9dica de escritores cultos.<\/p>\n<p>J. A. Fitzmyer se muestra de acuerdo con J. M. Creed en que no siendo Lucas un personaje destacado de la era apost\u00f3lica, no se ve la raz\u00f3n por la que se le hayan atribuido el evangelio y los Hechos de no haber sido \u00e9l autor de los mismos.<\/p>\n<p>2.2. y lugar de composici\u00f3n. El dato de Lucas de que muchos antes que \u00e9l han intentado escribir \u00ablas cosas que se han verificado entre nosotros tal como las han transmitido los que desde el principio fueron testigos oculares y servidores de la Palabra (\u00e9stos podr\u00ed\u00adan ser disc\u00ed\u00adpulos de la segunda generaci\u00f3n) (Lc 1,1 s.), indica que la fecha de composici\u00f3n de Lc ha tenido lugar algunos decenios despu\u00e9s de Cristo. Ciertamente despu\u00e9s de Mc, del que depende en la parte narrativa de su evangelio, y cuya fecha de composici\u00f3n se se\u00f1ala en torno al a\u00f1o 70. Y probablemente tambi\u00e9n posterior a la elaboraci\u00f3n de Mt.<\/p>\n<p>Un acontecimiento puede ayudar a precisar m\u00e1s la fecha de composici\u00f3n de Lc: la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n por los romanos el a\u00f1o 70, que Lc parece suponer. En efecto: comparando Lc 19,46 con Mc 11,17, la omisi\u00f3n por Lc del inciso \u00abcasa de oraci\u00f3n para todas las gentes\u00bb podr\u00ed\u00ada indicar que, cuando \u00e9l escribe, ya ha sido destruido el Templo; de la comparaci\u00f3n de Lc 21,20-24 con Mc 13,14-20 (asedio de Jerusal\u00e9n) parece concluirse que Lc tiene ante los ojos la destrucci\u00f3n de la ciudad; leyendo Lc 22,66 y Mc 14,58 (comparecencia de Jes\u00fas ante el Sanedr\u00ed\u00adn), la omisi\u00f3n de Lc de las palabras de Jes\u00fas sobre la destrucci\u00f3n del Templo y su reedificaci\u00f3n, podr\u00ed\u00ada ser debida a que ya hab\u00ed\u00ada sido destruido. Se puede a\u00f1adir que en Lc 13,35a; 19,43-44; 21,20, en que se alude a Jerusal\u00e9n y su destino, el acento recae sobre la propia ciudad y no sobre el Templo, como en Mc, lo que podr\u00ed\u00ada ser debido a que la destrucci\u00f3n del Templo ya hab\u00ed\u00ada tenido lugar. Finalmente, comparando Lc 19,43s y Flavio Josefo (Bell, ind, 2,7) Lc parece que se refiere al mismo tipo de trincheras que describe Flavio Josefo. En opini\u00f3n de J. A. Fitzmyer estas alusiones demuestran palmariamente que Lucas ha modificado los materiales de Mc a la luz de los conocimientos que \u00e9l ten\u00ed\u00ada sobre la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n. No obstante hay quienes, como C. H. Dodd, opinan que los datos de Lc son aplicables tanto a la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n por los babilonios (a. 587) como a la del a\u00f1o 70 por los romanos y que Lc no da rasgos caracter\u00ed\u00adsticos de esta \u00faltima, que den fundamento s\u00f3lido para afirmar que el evangelio haya sido compuesto antes del a. 70. Dodd sostiene, por otros presupuestos, que Lc ha sido escrito despu\u00e9s del 70.<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1nto tiempo despu\u00e9s? No es posible determinarlo. La mayor\u00ed\u00ada de los autores la colocan entre los a\u00f1os 80-90. Nos inclinar\u00ed\u00adamos por los a\u00f1os 80-85.<\/p>\n<p>En cuanto al de composici\u00f3n, la tradici\u00f3n no es coherente. Se se\u00f1alan: Acaya, Beocia, Alejandr\u00ed\u00ada, Roma. Los lugares se\u00f1alados por algunos autores modernos: Cesarea, Dec\u00e1polis, Asia Menor tienen menos probabilidad. Lo \u00fanico que puede darse por seguro es que no fue compuesto en Palestina, sino en ambientes cristianos helenistas. Habida cuenta de la importancia de Antioqu\u00ed\u00ada de Siria ten\u00ed\u00ada en la iglesia primitiva y del conocimiento que de la misma tiene Lucas, hay quien opina fue compuesto en esa ciudad. E Bovon opina que Lucas compuso el evangelio y He en Roma.<\/p>\n<p>2.3. . Una serie de datos manifiestan que Lucas escribi\u00f3 su evangelio para cristianos venidos de la gentilidad: el mismo Pr\u00f3logo conecta con la tradici\u00f3n literaria greco-romana. El autor dirige su obra a un personaje de nombre griego (que tambi\u00e9n podr\u00ed\u00ada expresar a todo \u00abamado de Dios\u00bb). La genealog\u00ed\u00ada asciende hasta Ad\u00e1n, mientras que la de Mt se queda en Abraham (marco jud\u00ed\u00ado) y est\u00e1 colocada al principio del ministerio de Cristo; doble dato en favor del universalismo mesi\u00e1nico. Lc sustituye los t\u00ed\u00adtulos jud\u00ed\u00ados por los correspondientes griegos (epist\u00e1tes por \u00ed\u00ad, cf Lc 18,41 y Mc 10,51). Elimina sistem\u00e1ticamente, respecto de las fuentes que utiliza (Mc y Q), materiales t\u00ed\u00adpicamente jud\u00ed\u00ados: discusi\u00f3n sobre los alimentos puros e impuros (Mc 7,1-23), declaraci\u00f3n de la ley jud\u00ed\u00ada (Mt 5,21-48). Realiza retoques redaccionales en que acomoda la tradici\u00f3n palestina a ambientes helenistas; cf Mc 2,4 y Lc 5,19: el terrado palestinense se convierte en Lc en el tejado de casa greco-romano. La mayor\u00ed\u00ada de las citas en Lc se toman de los LXX. Lucas, como los otros sin\u00f3pticos, presenta la tradici\u00f3n apost\u00f3lica primitiva, judeocristiana en su origen, pero manifiesta a lo largo de su evangelio la proyecci\u00f3n del mensaje salv\u00ed\u00adfico a los gentiles, de modo que podr\u00ed\u00ada denominarse su obra el evangelio de los paganos.<\/p>\n<p>Podemos concluir con F. Bovon: \u00abLucas es un ejemplo de la versi\u00f3n helen\u00ed\u00adstica del cristianismo que, siguiendo a Pablo, se apart\u00f3 de la estricta observancia de la ley. Si subraya, a pesar de eso, la pr\u00e1ctica jud\u00ed\u00ada de los ap\u00f3stoles y de los otros testigos, es por escr\u00fapulo de historiador, que hace resaltar las ra\u00ed\u00adces hist\u00f3ricas de la fe cristiana, y no por convicci\u00f3n teol\u00f3gica que reclame esta pr\u00e1ctica de cada uno de los cristianos\u00bb (p. 43).<\/p>\n<p>3. Estructura y fuentes<br \/>\n3.1. Las diversas divisiones que se hacen del evangelio de Lucas indica que el evangelista no ha pensado en una estructura concreta de su obra. Proponemos la divisi\u00f3n general, en la que coinciden todos los autores.<\/p>\n<p>a. \u00f3logo (1,1-4)<br \/>\nb. La infancia de Jes\u00fas (1,5-2,52).<br \/>\nc. \u00f3n del ministerio de Jes\u00fas (3,1-4,13).<\/p>\n<p>d. Ministerio de Jes\u00fas en (4,14-9,50).<br \/>\ne. viaje a Jerusal\u00e9n (9,51-19,27).<br \/>\nf. de Jes\u00fas Jerusal\u00e9n (19,28-21,38).<\/p>\n<p>g. \u00f3n, muerte y Resurrecci\u00f3n (22,1-24,53).<\/p>\n<p>3.2. Algunas observaciones sobre las fuentes:<\/p>\n<p>a. El \u00f3logo es elaboraci\u00f3n personal de Lucas, propio de la historiograf\u00ed\u00ada helenista, en la que eleva la tradici\u00f3n evang\u00e9lica a obra literaria y manifiesta la investigaci\u00f3n que ha llevado a cabo para realizarla.<\/p>\n<p>b. En sus de la de Juan y de Jes\u00fas ha utilizado fuentes escritas, y seguramente tambi\u00e9n orales, provenientes de c\u00ed\u00adrculos judeocristianos, del entorno de Santiago el Menor, de la familia de Jes\u00fas o de c\u00ed\u00adrculos jo\u00e1nicos. Pero ha realizado una profunda elaboraci\u00f3n de sus fuentes arameas. \u2014de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>c. En los relatos de la \u00f3n del ministerio, depende de Mc y de la fuente Q. Pero es peculiar suyo el marco cronol\u00f3gico de 3,1s, las exigencias para la conversi\u00f3n (3,10-14), la genealog\u00ed\u00ada y el orden diverso de las tentaciones en relaci\u00f3n con el texto de Mt, colocando al final la de Jerusal\u00e9n.<\/p>\n<p>d. El en Galilea, parte narrativa de Lc, la ha tomado de Mc a quien sigue incluso en el orden, del que se aparta raras veces. Ignoramos por qu\u00e9 ha omitido la amplia secci\u00f3n de Mc 6,45-8,26: (secci\u00f3n de los panes). Entre el material propio se encuentran: predicaci\u00f3n en la sinagoga de Nazaret (4,16-30), la resurrecci\u00f3n del hijo de la viuda de Na\u00ed\u00adm (7,11-17), el relato de la pecadora perdonada (7,36-50).<br \/>\ne. viaje a Jerusal\u00e9n, que Lc toma de Mc 10,1, presenta a Jes\u00fas en un largo caminar (9,51-19,27) hacia Jerusal\u00e9n. Es una disposici\u00f3n artificial que tiene una mira teol\u00f3gica: presentar a Jes\u00fas con su mirada puesta en Jerusal\u00e9n, Centro de los acontecimientos salv\u00ed\u00adficos. A lo largo de ese viaje Lucas intercala la parte doctrinal de su evangelio, que toma como Mt de la fuente Q (colecci\u00f3n de sentencias y discursos de Jes\u00fas). Con la diferencia de que Mt la distribuye en los cinco grandes discursos, que forman el eje de su evangelio, mientras que Lc la coloca en bloque, toda seguida. Lc conserva el orden mejor que Mt. No hay criterios objetivos para hacer una subdivisi\u00f3n de esta parte. Podr\u00ed\u00ada valer: Discipulado y misi\u00f3n (9,51-13,21). La salvaci\u00f3n de lo perdido (13,22-17,10). Discipulado y esperanza cristiana (17,11-19,27). Algunos toman como punto de partida las menciones que se hacen, de vez en cuando, a Jerusal\u00e9n.<\/p>\n<p>Material propio de Lc son las par\u00e1bolas del buen samaritano (10,29-37), la del hijo pr\u00f3digo (15,11-32), la del administrador infiel (16,1-8), la del rico malo y el mendigo L\u00e1zaro (16,19-31), la del fariseo y el publicano (18,9-14). Suyos son tambi\u00e9n los relatos de Marta y Mar\u00ed\u00ada (10,38-42), de la renuncia a los bienes (14,28-33), el de los diez leprosos (17,11-19), el de Zaqueo (19,1-10) y otros.<\/p>\n<p>f. El en Jerusal\u00e9n presenta las controversias de Jes\u00fas con los dirigentes del pueblo y el discurso escatol\u00f3gico, que toma de Mc, a\u00f1adiendo de su fuente la lamentaci\u00f3n sobre Jerusal\u00e9n (21,41-44) y peque\u00f1as adiciones al relato de Mc, como hace frecuentemente con los materiales recibidos.<\/p>\n<p>g. En el de la Pasi\u00f3n, Lc tiene notables diferencias con Mc. M\u00e1s bien que una m\u00e1s profunda reelaboraci\u00f3n que la habitual de Mc, habr\u00ed\u00ada que pensar en la utilizaci\u00f3n de una fuente distinta. De ella depender\u00ed\u00ada tambi\u00e9n Jn que tiene con Lc diversas coincidencias. Tampoco en los relatos de apariciones depende Lc de Mc, ni de Mt. Son peculiares suyos los relatos de la aparici\u00f3n a los disc\u00ed\u00adpulos de Ema\u00fas, la aparici\u00f3n a los ap\u00f3stoles y el relato de la ascensi\u00f3n de Jes\u00fas a los cielos.<\/p>\n<p>Vemos que Lc, adem\u00e1s de Mc y la fuente Q, ha utilizado una fuente ulterior. Y profusamente. De los 1151 vers\u00ed\u00adculos que tiene su evangelio, unos 530, es decir, la mitad de su evangelio, proviene de esa fuente. Es el evangelista de los sin\u00f3pticos que presenta m\u00e1s material propio. Y en esos relatos propios es donde aparecen m\u00e1s sus caracter\u00ed\u00adsticas literarias. No podemos determinar el origen de esa fuente, ni si adem\u00e1s de una fuente escrita tom\u00f3 datos de la tradici\u00f3n oral que elabor\u00f3 \u00e9l mismo.<\/p>\n<p>4. Caracter\u00ed\u00adsticas literarias<br \/>\n4.1. . Ya hemos indicado anteriormente que el vocabulario de Lc es m\u00e1s selecto que el de Mc. Lo es tambi\u00e9n m\u00e1s que el de Mt. Hemos constatado el testimonio de H. J. Cadbury quien despu\u00e9s de comparar el vocabulario de Lucas con los prosistas griegos de la \u00e9poca \u00e1tica, con los poetas cl\u00e1sicos y con los ep\u00ed\u00adgonos del aticismo, concluye que los escritos lucanos se acercan al nivel de los escritores del per\u00ed\u00adodo cl\u00e1sico y que supera los dem\u00e1s escritos neotestamentarios. Utiliza, no obstante con frecuencia semitismos, pero son debidos a las fuentes que utiliza y al uso que hace de los LXX cuyos semitismos considera consagrados por el uso de esta versi\u00f3n.<\/p>\n<p>.2. Estilo. M\u00e1s culto que el de Mc y Mt, es variado, lo que indica su dominio en este campo. El del Pr\u00f3logo, de cu\u00f1o cl\u00e1sico, responde al encabezamiento de las obras de literatura griega de la \u00e9poca de Lucas. S\u00f3lo el pr\u00f3logo de Heb se le asemeja en calidad de estilo. Lc 3,1-2 y He 1,1-2 tienen caracter\u00ed\u00adsticas similares, pero son de calidad inferior. De Lc 1-2 (evangelio de la infancia) hemos indicado que tiene un griego semitizante, tanto que algunos autores han intentado la retroversi\u00f3n al hebreo. de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>En el resto del evangelio (3,24) ha renunciado a escribir con el griego cl\u00e1sico del Pr\u00f3logo. Utiliza el griego helen\u00ed\u00adstico, quiz\u00e1s porque no escrib\u00ed\u00ada s\u00f3lo para intelectuales, sino para el pueblo fiel sencillo de todos los tiempos. \u00abAunque Lucas -escribe F. Bovon- dispone de una amplia cultura en muchos terrenos, se ha empe\u00f1ado en ser sencillo. Evita las t\u00e9cnicas de persuasi\u00f3n de la ret\u00f3rica para adoptar el estilo de los libros hist\u00f3ricos de la Biblia y mostrar as\u00ed\u00ad la continuidad entre los Setenta y su propia obra. Su doble obra se sit\u00faa en continuidad con los libros de la promesa, ya que narra su cumplimiento\u00bb (p. 31). Hemos constatado mejoras estil\u00ed\u00adsticas que introduce en el material de Mc. Compara ahora Mc 2,23 y Lc 6,1 (introducci\u00f3n al relato de las espigas arrancada por los disc\u00ed\u00adpulos) y observa c\u00f3mo Lc mejora el estilo rudo de Mc. Se puede concluir con J. A. Fitzmyer que \u00aben la composici\u00f3n de su relato (di\u00e9gesis), Lucas no es s\u00f3lo un historiador de puro corte helen\u00ed\u00adstico, ni \u00fanicamente un te\u00f3logo cristiano que reproduce esquemas del Antiguo Testamento, sino un verdadero literato de su tiempo\u00bb (v.1, p. 160). Lucas tiene aut\u00e9ntica capacidad de creaci\u00f3n, y no s\u00f3lo en el orden literario, sino tambi\u00e9n, como veremos, en el teol\u00f3gico.<\/p>\n<p>Vale la pena resaltar un aspecto del estilo de Lucas: su delicadeza y armon\u00ed\u00ada, que revelan su sensibilidad. \u00abLos relatos de Lucas son art\u00ed\u00adsticamente h\u00e1biles y graciosos. Su construcci\u00f3n es sobria, mesurada, sin adornos in\u00fatiles, presidida por un sentido de equilibrio y de armon\u00ed\u00ada. Junto a la simplicidad tiene siempre un toque delicado y fino; no busca lo pintoresco sino lo que psicol\u00f3gicamente seduce y destaca los rasgos humanos de los caracteres y de los sentimientos. De manera especial ha penetrado en el remanso del alma de Jes\u00fas. De ah\u00ed\u00ad que su evangelio sea el m\u00e1s bello y atrayente de los evangelios. Propios de \u00e9l son muchos cuadritos graciosos, llenos de vida y de sentimiento, dise\u00f1ados con toques sencillos y sobrios&#8230; Le falta en ocasiones la precisi\u00f3n en los detalles, pero el conjunto revela la natural maestr\u00ed\u00ada, los delicados sentimientos y el buen gusto del escritor\u00bb (L. ALGIsI, en L. MORALDI &#8211; S. LYONNET, \u00f3n a la Biblia v. IV. Bilbao (vers. cast.) 1967,355).<\/p>\n<p>4.3. \u00e9cnicas literarias. Consideraremos las tres siguientes: adiciones, omisiones y transposiciones. A trav\u00e9s de ellas aparece la parte redaccional de Lucas, sus perspectivas literarias y sobre todo su teolog\u00ed\u00ada peculiar.<\/p>\n<p>) Adiciones. En su relato del Bautismo, Cristo est\u00e1 en oraci\u00f3n cuando tienen lugar los acontecimientos subsiguientes (cf tambi\u00e9n 5,16,6,12, etc.). En el relato de vocaci\u00f3n de los primeros disc\u00ed\u00adpulos \u00e9l dice que \u00e9stos \u00ablo dejaron todo\u00bb (5,11. 28). En la predicaci\u00f3n del Bautista, a\u00f1ade las disposiciones para entrar en el Reino (3,11-14). Pone m\u00e1s de relieve que Mc y Mt la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo sobre Jes\u00fas (4,1. 14; 10-21; 11,13). A\u00f1ade sobre el texto de Mc 1,2s \u00abY todos ver\u00e1n la salvaci\u00f3n de Dios\u00bb (3,6). S\u00f3lo \u00e9l dice, en la par\u00e1bola de los vi\u00f1adores homicidas, que el due\u00f1o de la vi\u00f1a se alej\u00f3 \u00abpor mucho tiempo\u00bb (20,9) (lejan\u00ed\u00ada de la parus\u00ed\u00ada). Todos estos temas reflejados en las adiciones de Lucas responden, como veremos, a puntos peculiares de su teolog\u00ed\u00ada.<br \/>\n) Omisiones. Lucas omite lo que puede resultar extra\u00f1o, o sin inter\u00e9s para lectores provenientes de la gentilidad, la vestimenta del Bautista (cf Mc 1,6), la cuesti\u00f3n de los alimentos puros e impuros (Mc 7,24-30), la venida de El\u00ed\u00adas (Mc 9,11-13). Tambi\u00e9n lo que pod\u00ed\u00ada resultar duro u ofensivo para otras personas: omite en 4,31 la menci\u00f3n de los \u00abescribas\u00bb de Mt 7,29); en 4,19 el \u00abd\u00ed\u00ada de venganza\u00bb de Is 61,2b; en 3,19s la muerte del Bautista referida en Mc 6,17-29. Con mayor raz\u00f3n omite lo que podr\u00ed\u00ada resultar no adecuado u ofensivo para Jes\u00fas: omite el \u00abestaba fuera de s\u00ed\u00ad\u00bb de Mc 3,21; en lugar del \u00abMaestro \u00bfno te importa a ti que perezcamos? (tempestad calmada) de Mc 4,38, Lucas dice: \u00abMaestro, maestro, que perecemos\u00bb (8,24); comparando Lc 19,45 con Mc 11,15b. 16, observamos que omite los detalles de violencia en la expulsi\u00f3n de los vendedores del Templo. En el relato de la pasi\u00f3n Lucas hace pasar una \u00abbrisa de humanidad\u00bb sobre el relato de Mc y Mt. La flagelaci\u00f3n queda s\u00f3lo insinuada y se omite la corona de espinas y burla subsiguiente. La muchedumbres m\u00e1s que hostil aparece curiosa (23,27. 35).<\/p>\n<p>Lucas omite pasajes de Mc donde Jes\u00fas aparece afectado por una emoci\u00f3n profunda, demasiado humana: en el relato de la curaci\u00f3n del hombre de la mano paralizada, Lc (6,6-11), omite el \u00abmir\u00e1ndoles con ira, apenado por la dureza de su coraz\u00f3n\u00bb de Mc 35. En el relato de la multiplicaci\u00f3n de los panes (9,12-17) omite el dato de Mc 6,34: Jes\u00fas sinti\u00f3 compasi\u00f3n ante la muchedumbre, al verla como ovejas sin pastor. En el relato del joven rico (Lc 18,18-23) omite el \u00abse le qued\u00f3 mirando, le tom\u00f3 cari\u00f1o y le dijo\u00bb de (Mc 10,21). No constata en la actitud de Jes\u00fas con los ni\u00f1os (9,46-48) el dato de Mc: abrazaba a los ni\u00f1os (Mc 9,36; 10,16). Lc omite, el dato de Mc 15,33: \u00abcomenz\u00f3 a sentir horror y angustia\u00bb en el huerto de los olivos. Lucas omite tambi\u00e9n lo que pod\u00ed\u00ada resultar ofensivo para los disc\u00ed\u00adpulos: en la par\u00e1bola del sembrador (8,4-10) Lucas omite el reproche de Jes\u00fas a los disc\u00ed\u00adpulos, consignado por Mc 4,13: \u00bfNo entend\u00e9is esta par\u00e1bola? \u00bfC\u00f3mo entonces comprender\u00e9is todas las par\u00e1bolas? Omite el \u00absatan\u00e1s\u00bb de Cristo a Pedro ante su reacci\u00f3n al anuncio de la Pasi\u00f3n (Mc 8,33). No refiere la petici\u00f3n de los primeros puestos que le hacen los hijos del Zebedeo (Mc 10,35-45). Ni constata que los disc\u00ed\u00adpulos dejan a Jes\u00fas solo en manos de sus enemigos y huyen (Mc 14,50). Mt y Mc refieren que los disc\u00ed\u00adpulos en el Huerto de los Olivos caen dormidos, Lucas da una explicaci\u00f3n m\u00e1s ben\u00e9vola: \u00abdormidos por la pena que les embargaba\u00bb (Lc 22,45).<\/p>\n<p>) Trasposiciones. A veces est\u00e1n provocadas por la t\u00e1ctica de Lucas de agotar un tema antes de pasar a otro, como ocurre en 1,56: Mar\u00ed\u00ada sin duda permaneci\u00f3 con Isabel hasta despu\u00e9s del nacimiento de Juan; el dato del v. 57, cronol\u00f3gicamente anterior al regreso de Mar\u00ed\u00ada, es el encabezamiento del tema siguiente. Lo mismo ocurre en Lc 1,64-67: Lucas agota la parte narrativa y, concluida \u00e9sta, refiere el . Tambi\u00e9n en 3,19s: adelanta el encarcelamiento del Bautista, que Mc refiere en 6,17s, para poner fin a su actividad antes del ministerio de Jes\u00fas (cf Lc 16,16 y las tres etapas de la Historia de la Salvaci\u00f3n, Juan pertenece a la primera y la segunda comienza con Jes\u00fas).<\/p>\n<p>En el relato de las tentaciones, Lucas cambia el orden de Mt, colocando la \u00faltima la de Jerusal\u00e9n, donde tendr\u00e1 lugar la victoria definitiva de Cristo (cf. despu\u00e9s el sentido teol\u00f3gico de Jerusal\u00e9n en Lc). Lo mismo ocurre con Lc 4,22b-30 en que Lucas adelanta una visita a Nazaret que tuvo lugar m\u00e1s tarde, hacia la mitad del ministerio p\u00fablico de Jes\u00fas, conforme se deduce de Mc 6,1-6a y Mt 13,53-58. Refiere en 5,1-11 la vocaci\u00f3n de los primeros disc\u00ed\u00adpulos que Mc y Mt refieren al principio del ministerio p\u00fablico de Jes\u00fas (Mc 1,16-20; Mt 4,18-22). Mientras que Mc presenta primero a Jes\u00fas rodeado de la muchedumbre y despu\u00e9s la elecci\u00f3n de los disc\u00ed\u00adpulos (3,7-12. 13-19), Lucas invierte el orden (6,12-16. 17-19). Tambi\u00e9n coloca en orden inverso a Mc los diversos momentos de la comparecencia de Jes\u00fas ante el Sanedr\u00ed\u00adn: Mc refiere: interrogatorio de Jes\u00fas (14,55-64s), los malos tratos (22,63-65), negaciones de Pedro (14,66-72). Lucas, en cambio: la triple negaci\u00f3n de Pedro (22,54c-62), los malos tratos (22,63-65), el interrogatorio de Jes\u00fas (22,66-71).<\/p>\n<p>5. Doctrina<br \/>\nLa exponemos en tres cap\u00ed\u00adtulos: marco ambiental, la Persona de Jes\u00fas y exigencias de la vocaci\u00f3n cristiana.<\/p>\n<p>.1. Marco ambiental<br \/>\nAparece a lo largo de todo el evangelio y forma el clima ambiental en el que aparece la Persona y Mensaje de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>) Admiraci\u00f3n. Alabanza. Gozo-Aleigr\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>Admiraci\u00f3n (temor reverencial). Ante la presencia de Jes\u00fas (irrupci\u00f3n de lo sobrenatural), quienes contemplaron su vida y sus obras se sienten sobrecogidos por una profunda admiraci\u00f3n, por un cierto temor reverencial. Aparece ya en el evangelio de la infancia: en Zacar\u00ed\u00adas y Mar\u00ed\u00ada (1,12. 29s); en los pastores (2,9). Lo experimentaron los disc\u00ed\u00adpulos, ante la pesca milagrosa (5,8-10), ante la tempestad calmada (8,25), Pedro, Santiago y Juan en el Tabor (9,34), ante la presencia del Resucitado (24,37. 41). Lo reflejan las turbas ante los milagros (4,36; 7,16).<\/p>\n<p>&#8211; . Consecuencia de esa admiraci\u00f3n, viene a ser un canto de alabanza con que concluyen relatos y escenas. S\u00f3lo Lucas presenta los cantos conclusivos: Benedictus, Magn\u00ed\u00adficat y Nunc Dimittis. Los pastores regresan \u00abalabando a Dios\u00bb (2,20). Alaban y glorifican a Dios las muchedumbres ante los prodigios de Jes\u00fas (5,26; 7,16); especialmente los beneficiarios de los milagros: la mujer encorvada (13,13), uno de los diez leprosos curados (17,15. 18), el ciego de Jeric\u00f3 (18,43). Son los sentimientos de quienes acompa\u00f1an a Jes\u00fas en su entrada en Jerusal\u00e9n (19,37), la del centuri\u00f3n que contempla la muerte de Jes\u00fas (23,47). Y la de los disc\u00ed\u00adpulos cuando, despu\u00e9s de la Ascensi\u00f3n, regresan al Templo (24,53).<\/p>\n<p>&#8211; y alegr\u00ed\u00ada. De lo precedente surge un clima de gozo y alegr\u00ed\u00ada. El evangelio de Lucas desborda de gozo y alegr\u00ed\u00ada a trav\u00e9s de sus p\u00e1ginas ante la presencia de la salvaci\u00f3n que ha tra\u00ed\u00addo Jesucristo. Aparecen ya en los cc. 1-2: en el nacimiento del Bautista (1,14. 58), en el saludo a Mar\u00ed\u00ada (1,28), en la comunicaci\u00f3n del \u00e1ngel a los pastores (2,10). Y en los tres c\u00e1nticos: , Benedictus y Nunc dimittis. Lo siente Cristo ante la revelaci\u00f3n a los peque\u00f1os (10,11). Y los disc\u00ed\u00adpulos ante el \u00e9xito de su misi\u00f3n (10,17). Lo experimenta Zaqueo (19,6) y las muchedumbres ante sus prodigios (13,17) y en la entrada en Jerusal\u00e9n (19,37). Los disc\u00ed\u00adpulos ante la aparici\u00f3n del Resucitado \u00abno acertaban a creer a causa de alegr\u00ed\u00ada\u00bb (24,41) y despu\u00e9s de la Ascensi\u00f3n de Cristo regresan a Jerusal\u00e9n con gran gozo (24,52).<\/p>\n<p>b) historia de la Salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Los cristianos de la primera generaci\u00f3n creyeron muy cercana la Parus\u00ed\u00ada (cf 1Tes 4,15). Pero el tiempo iba pasando y \u00e9sta no llegaba, lo que debi\u00f3 provocar desconcierto y desilusi\u00f3n. Lucas sale al encuentro de esa decepci\u00f3n y orient\u00f3 esa espera inminente hacia una fe vivida en el quehacer de cada d\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>&#8211; Se distinguen en Lc, despu\u00e9s de la aportaci\u00f3n de H. Conzelmann, tres etapas en la Historia de la Salvaci\u00f3n: el tiempo de Israel, el de Jes\u00fas y el de la Iglesia. La etapa de Jes\u00fas constituye el Centro de los tiempos, hacia el cual miraba el AT y hacia la cual mirar\u00e1 la etapa de la Iglesia. Esta \u00faltima durar\u00e1 un largo espacio de tiempo (20,9; c. 21) (se prolongar\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n); 22,69 (\u00abDesde ahora el Hijo del hombre estar\u00e1 sentado&#8230;\u00bb): el tiempo indefinido de la Iglesia.<\/p>\n<p>) El camino hacia Jerusal\u00e9n.<\/p>\n<p>&#8211; Lc presenta a Cristo con la mirada puesta en Jerusal\u00e9n, donde tendr\u00e1n lugar los grandes acontecimientos de la salvaci\u00f3n y de donde partir\u00e1 el Evangelio hacia el mundo entero. Comienza su evangelio con una escena en el Templo (1,5-20). Apenas nacido Jes\u00fas es llevado al Templo (2,-38). Y el \u00fanico episodio que conocemos de su adolescencia tiene lugar en el Templo (2,41-50). Lucas coloca la tentaci\u00f3n \u00faltima en Jerusal\u00e9n, que en Mt aparece la segunda. Al final del ministerio en Galilea refiere el episodio de la Transfiguraci\u00f3n; s\u00f3lo Lucas da el tema de la conversaci\u00f3n con El\u00ed\u00adas y Mois\u00e9s: su muerte que tendr\u00ed\u00ada lugar en Jerusal\u00e9n (9,31).<\/p>\n<p>&#8211; A partir de 9,51 comienza el \u00abViaje a Jerusal\u00e9n\u00bb como un largo caminar, durante el que contin\u00faa su ministerio (material de Q), con la mirada puesta en Jerusal\u00e9n a la que hace alusi\u00f3n con frecuencia:9,51; 13,22; 33; 17,11; 18,31; 19,18: cerca ya de la Ciudad Santa, \u00abmarchaba Jes\u00fas delante de sus disc\u00ed\u00adpulos subiendo a Jerusal\u00e9n\u00bb. A la luz de todo esto se comprenden las palabras con las que Lc comienza el relato de la \u00faltima Cena: \u00abCon gran ansia he deseado comer esta Pascua con vosotros antes de padecer\u00bb (22,15). Concluye Lucas su evangelio dejando a los disc\u00ed\u00adpulos en el Templo de Jerusal\u00e9n alabando a Dios (24,52s). En Jerusal\u00e9n recibir\u00ed\u00adan el Esp\u00ed\u00adritu Santo y de all\u00ed\u00ad saldr\u00ed\u00adan a predicar el evangelio por el mundo entero. Jerusal\u00e9n adquiere un sentido teol\u00f3gico: es el lugar de los grandes acontecimientos salv\u00ed\u00adficos.<\/p>\n<p>5.2. La persona de Jes\u00fas<br \/>\na) \u00abSe esperaba gran profeta\u00bb (7,16).<\/p>\n<p>&#8211; As\u00ed\u00ad lo testifica Juan (1,21; 6,14; 7,40) y los Sin\u00f3pticos (Mc 6,14-16; 8,28 y lug. par.). Cristo mismo se presenta como tal al principio de su ministerio en la sinagoga de Nazaret (4,21), ante el rechazo de sus compatriotas (4,24: \u00abning\u00fan profeta es bien recibido en su patria\u00bb), en el camino hacia Jerusal\u00e9n (13,32s: ante el aviso de los fariseos de que Herodes intenta quitarle la vida, contesta: \u00abno cabe el que un profeta muera fuera de Jerusal\u00e9n\u00bb). L\u00f3gicamente, sus disc\u00ed\u00adpulos ven en \u00e9l un \u00abprofeta poderoso en palabras y obras\u00bb (24,19). Y las gentes, ante la resurrecci\u00f3n del hijo de la viuda de Na\u00ed\u00adm, exclaman: \u00abUn gran profeta se ha levantado entre nosotros\u00bb (7,16; cf tambi\u00e9n Mc 8,27-30 y lug. par.).<\/p>\n<p>&#8211; Lucas es el evangelista que atribuye m\u00e1s palabras a Jes\u00fas, sobre todo par\u00e1bolas. Presenta la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas como \u00abpalabra del Se\u00f1or\u00bb (5,1; 8,11; 21; 11,28). En 1,2 denomina \u00abtestigos oculares y servidores de la Palabra\u00bb a quienes transmitieron los dichos y hechos de Jes\u00fas. Por ello la palabra de Jes\u00fas es \u00abrevelaci\u00f3n final, palabra decisiva, definitiva\u00bb (A. St\u00f3ger). Entre los rasgos caracter\u00ed\u00adsticos de los profetas, Lucas atribuye a Cristo: la actitud cr\u00ed\u00adtica frente a escribas y fariseos (11,52s) y el conocimiento de los pensamientos ajenos (7,39). Concluyamos con B. Rigaux: \u00abJes\u00fas es \u00abel Profeta\u00bb porque Dios lo ha acreditado por su revelaci\u00f3n definitiva y ha sido investido por el Esp\u00ed\u00adritu\u00bb (Com. Teol. Intern., pluralismo teol\u00f3gico, BAC, Madrid 1980, 140). Rasgo eminentemente prof\u00e9tico es la investidura por el Esp\u00ed\u00adritu. Pero este tema merece tratamiento aparte.<\/p>\n<p>b) \u00fas, lleno del Esp\u00ed\u00adritu Santo.<\/p>\n<p>&#8211; En el AT, los profetas, sacerdotes y reyes eran ungidos al principio de su ministerio. En esa unci\u00f3n recib\u00ed\u00adan el Esp\u00ed\u00adritu de Dios, que los capacitaba para su misi\u00f3n. El Mes\u00ed\u00adas, que desempe\u00f1ar\u00ed\u00ada ese triple ministerio, tendr\u00ed\u00ada que ser tambi\u00e9n ungido al principio del mismo. Los jud\u00ed\u00ados pensaban que vendr\u00ed\u00ada El\u00ed\u00adas a realizar esa misi\u00f3n. Pues bien, Jes\u00fas fue ungido (4,18. 21; He 10,38: \u00abDios ungi\u00f3 a Jes\u00fas con el Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb). Y lo fue por Juan el Bautista, de quien el \u00e1ngel anunci\u00f3 a Zacar\u00ed\u00adas que vendr\u00ed\u00ada \u00abcon el esp\u00ed\u00adritu y poder de El\u00ed\u00adas\u00bb (1,17) y Cristo que \u00ab\u00e9l es el El\u00ed\u00adas que ten\u00ed\u00ada que venir\u00bb (Mt 11,11-15; 17,9-13).<\/p>\n<p>&#8211; En esa unci\u00f3n, que tuvo lugar en el Bautismo, recibe el Esp\u00ed\u00adritu Santo. Y bajo su acci\u00f3n lleva a cabo la misi\u00f3n que le confi\u00f3 el Padre. Concluido el Bautismo, \u00abJes\u00fas lleno de E. S. se volvi\u00f3 del Jord\u00e1n y fue llevado por el Esp\u00ed\u00adritu al desierto\u00bb (4,1). De all\u00ed\u00ad \u00abJes\u00fas impulsado por el E. S. volvi\u00f3 a Galilea\u00bb. En la sinagoga de Nazaret se aplica a s\u00ed\u00ad mismo el texto de Isa\u00ed\u00adas: \u00abEl Esp\u00ed\u00adritu del Se\u00f1or est\u00e1 sobre mi\u00bb. Y a lo largo de su ministerio actuaba en sus ense\u00f1anzas y milagros bajo su acci\u00f3n (10,21; Mt 12,18. 28).<\/p>\n<p>\u00c2\u00a0En la noche de la cena promete a sus disc\u00ed\u00adpulos que les enviar\u00e1 al Esp\u00ed\u00adritu Santo, que le ha conducido a \u00e9l (cf Jn 14,16. 25s; 15,26s; 16,12s) que los guiar\u00e1 tambi\u00e9n a ellos en el ministerio que les ha confiado. Le presentan su cumplimiento.<\/p>\n<p>) Salvador universal.<\/p>\n<p>&#8211; Ya en el relato de la Infancia, los \u00e1ngeles cantan: \u00abpaz a los hombres en quienes Dios se complace\u00bb (2,14). Y Dios se complace en que todos se salven (1Tim 2,4). Sime\u00f3n proclama a Jes\u00fas \u00abluz para la iluminaci\u00f3n de las gentes\u00bb (2,32). Lucas coloca la genealog\u00ed\u00ada al principio de su ministerio p\u00fablico y asciende hasta Ad\u00e1n, claro indicio de la universalidad de la salvaci\u00f3n. El Bautista proclama que \u00abtodos ver\u00e1n la salvaci\u00f3n de Dios\u00bb (3,6, citando a Isa\u00ed\u00adas).<br \/>\n&#8211; Durante su ministerio p\u00fablico, Jes\u00fas comienza aludiendo a la vocaci\u00f3n de los gentiles (4,2428). Afirma que \u00abvendr\u00e1n de oriente y occidente, del norte y del sur y se sentar\u00e1n en la mesa en el Reino de Dios\u00bb (13,29). La salvaci\u00f3n universal est\u00e1 simbolizada en las tres par\u00e1bolas del c. 15. Cristo la manifiesta tambi\u00e9n en su favorable acogida a los samaritanos (9,51-56; 10-29-37: par\u00e1bola del samaritano; 17,11-19) y en la curaci\u00f3n de paganos (7,1-10; 8,26-39). En su aparici\u00f3n a los disc\u00ed\u00adpulos les encarga prediquen \u00abla penitencia para el perd\u00f3n de los pecados a todas las naciones\u00bb (24,47).<\/p>\n<p>&#8211; Esta presentaci\u00f3n de Cristo como Salvador ven\u00ed\u00ada bien, tanto a los jud\u00ed\u00ados como a los paganos. Los primeros conoc\u00ed\u00adan el AT en que Yahveh aparece como el \u00fanico salvador. Estos honraban a sus dioses con ese t\u00ed\u00adtulo y saludaban a sus reyes como \u00absalvadores\u00bb (Antioco Sel\u00e9ucida, Julio C\u00e9sar). La gran y sorprendente novedad est\u00e1 en que la salvaci\u00f3n que trae Cristo se realizar\u00e1 por medio de la cruz que los jud\u00ed\u00ados tildar\u00ed\u00adan como esc\u00e1ndalo y los gentiles como necedad (ICor 1,23).<\/p>\n<p>d) de bondad y misericordia.<\/p>\n<p>Apenas habr\u00e1 p\u00e1gina en Lc en que no aparezca, de una u otra manera, la bondad y la misericordia de Cristo \u00abScriba Christi\u00bb escribi\u00f3 de \u00e9l Dante (De monarchia 1,16). Ya al principio la celebran Zacar\u00ed\u00adas (1,72), Mar\u00ed\u00ada (1,54), los vecinos de Isabel ante el nacimiento de Juan (1,58). Durante su ministerio p\u00fablico, Cristo manifiesta su bondad y misericordia peculiarmente con algunas clases de personas:<\/p>\n<p>Con los pecadores. Llama a formar parte del Colegio Apost\u00f3lico a un publicano y asiste al banquete que a continuaci\u00f3n \u00e9ste organiza (5,27-32). Se hospeda en casa de Zaqueo, un pecador (19,1-10). Tanto, que le llaman \u00abamigo de publicanos y pecadores\u00bb (7,34). Perdona de coraz\u00f3n -una de las actitudes que mejor reflejan la bondad y misericordia- al paral\u00ed\u00adtico (5,20), a la mujer pecadora (7,36-50), a Pedro que le niega (22,61), a los verdugos (23,34), al buen ladr\u00f3n que implora misericordia (23,43). Por medio de las par\u00e1bolas, sobre todo, puso de relieve la bondad y misericordia. Baste recordar las tres del c. 15:oveja perdida, dracma extraviada y el hijo pr\u00f3digo, motivadas precisamente por la actitud de Jes\u00fas de ir a comer con pecadores (Lc 15,12). Una de las actitudes m\u00e1s originales y caracter\u00ed\u00adsticas de Jes\u00fas es la adoptada con los pecadores, radicalmente distinta de las de los dirigentes religiosos.<\/p>\n<p>&#8211; los enfermos y afligidos. Todos los evangelistas ponen de manifiesto la compasi\u00f3n y misericordia de Jes\u00fas con los enfermos, pero Lucas presenta a Cristo conduci\u00e9ndose con un amor y misericordia, con una dulzura y delicadeza singulares: mientras que Mc y Mt dicen que Jes\u00fas \u00abcur\u00f3 a muchos que se encontraban mal\u00bb (Mc 1,34; Mt 8,16), Lucas precisa que \u00abponiendo las manos sobre cada uno de ellos los curaba\u00bb (4,40). Aparecen los rasgos lucanos, sobre todo, en cuatro relatos exclusivos de Lc: la resurrecci\u00f3n del hijo de la viuda de Na\u00ed\u00adm (7,11-17: cf v. 13: \u00abtuvo compasi\u00f3n de ella y le dijo: no llores\u00bb; v. 15: le devuelve la vida y \u00abse lo entreg\u00f3 a su madre\u00bb); la curaci\u00f3n de la mujer encorvada (13,10-13; v. 12s: le puso las manos y qued\u00f3 curada); la curaci\u00f3n de un hidr\u00f3pico (14,1-6; v. 4: \u00able tom\u00f3, lo cur\u00f3 y lo despidi\u00f3\u00bb); la curaci\u00f3n de los diez leprosos (17,11-19: ante la actitud del que era samaritano y volvi\u00f3 a mostrar su agradecimiento, Cristo manifiesta su sensibilidad ante el agradecimiento y la ingratitud).<\/p>\n<p>A\u00f1adamos que Cristo no se queda en la curaci\u00f3n material. Los milagros constituyen, como en los otros evangelios, un signo de la inauguraci\u00f3n del Reino y un anuncio prefigurativo de la liberaci\u00f3n plena y definitiva de toda enfermedad cuando los cuerpos sean glorificados por la resurrecci\u00f3n al final de los tiempos.<\/p>\n<p>&#8211; las mujeres. Para valorar la actitud de Cristo respecto de las mujeres hay que tener en cuenta el lugar secundario que ocupaban en la sociedad. \u00abMaldito sea el hombre cuya mujer e hijos dan gracias por \u00e9l\u00bb, dec\u00ed\u00ada el Talmud. \u00abBendito sea Dios porque no me ha creado gentil, porque no me ha creado mujer, porque no me ha creado ignorante\u00bb, dec\u00ed\u00ada la acci\u00f3n de gracias de la plegaria cotidiana de los jud\u00ed\u00ados. En Lc, en cambio, las mujeres est\u00e1n muy presentes y siempre quedan en buen lugar. Esto ocurre naturalmente con Mar\u00ed\u00ada, Isabel y Ana. Pero tambi\u00e9n con la suegra de Pedro y la viuda de Na\u00ed\u00adm. Cristo defiende y alaba la actitud de la pecadora arrepentida (7,37-50) y admite en su compa\u00f1\u00ed\u00ada un grupo de mujeres (Ma Magdalena, Juana, Susana (8,1-3). Distingue con una amistad especial a Marta y Mar\u00ed\u00ada. Lc refiere la actitud que alaba a la madre de Jes\u00fas al o\u00ed\u00adr la predicaci\u00f3n de \u00e9ste (11,27). Cristo cura en s\u00e1bado a la mujer encorvada (13,11-17) alaba la conducta de la mujer que deposita las moneditas en el Arca del Tesoro (21,2-4). Lucas vuelve a mencionar las mujeres que le hab\u00ed\u00adan seguido en Galilea y que le siguen en el camino del Calvario (23,49) y hasta el sepulcro (23,55). Ellas fueron con aromas al sepulcro y reciben, las primeras, el anuncio de la Resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas y fueron a anunciarla a los disc\u00ed\u00adpulos (24,1-11).<\/p>\n<p>Hay tres relatos referentes a mujeres en los Sin\u00f3pticos que Lc omite: la curaci\u00f3n de la hija de Herodes (Mc 6,17-29), la curaci\u00f3n de la hija de la Cananea, hacia la que Cristo parece tener unas palabras despectivas (Mc 7,27) y la petici\u00f3n de los hijos del Zebedeo (Mc 10,35-40; Mt 20,20-23). Tambi\u00e9n el relato de la mujer ad\u00faltera de Jn 8,1-11). La raz\u00f3n de tales omisiones es, sin duda, porque no las pod\u00ed\u00ada dejar en buen lugar. \u00abLa preocupaci\u00f3n por las mujeres, por los ni\u00f1os, por todos los abandonados, la reflexi\u00f3n por la pobreza y la debilidad atestiguan una actitud totalmente nueva en el mundo de entonces\u00bb (F. BovoN, p. 43).<\/p>\n<p>) Portador de la Paz y la Bienaventuranza.<\/p>\n<p>&#8211; De la paz. Is 9,5 hab\u00ed\u00ada anunciado al Mes\u00ed\u00adas como \u00abPr\u00ed\u00adncipe de la paz\u00bb. Zacar\u00ed\u00adas anuncia como misi\u00f3n del \u00aboriens alto\u00bb \u00abguiar nuestros pasos por el camino de la paz\u00bb (1,79). Los \u00e1ngeles cantan \u00ab&#8230;en la tierra paz a los hombres en quien Dios se complace\u00bb (2,14). Tu fe te ha salvado, \u00abvete en paz\u00bb, dice Cristo a la pecadora (6,50) y a la hemorro\u00ed\u00adsa (8,48). Con el \u00abPaz a esta casa\u00bb (10,15) deber\u00e1n saludar los disc\u00ed\u00adpulos. La proclama la multitud en la entrada en Jerusal\u00e9n: Paz en el Cielo y gloria en las alturas\u00bb (19,38). Cristo resucitado saluda a sus disc\u00ed\u00adpulos: \u00abLa paz con vosotros\u00bb (24,37; cf Jn 20,19. 21). La paz que nos ha tra\u00ed\u00addo Cristo est\u00e1 asociada a la salvaci\u00f3n: es la paz con Dios que nos perdona nuestros pecados y nos hace hijos suyos. Ello implica la paz con el pr\u00f3jimo por la pr\u00e1ctica del amor con \u00e9l. Como consecuencia viene la paz y la tranquilidad interior.<\/p>\n<p>&#8211; De bienaventuranza. Isabel proclama dichosa a Mar\u00ed\u00ada, por su fe en la palabra del \u00e1ngel (1,45). Mar\u00ed\u00ada proclama que la llamar\u00e1n bienaventurada todas las generaciones (1,48). Cristo proclama dichosos a quienes no sientan esc\u00e1ndalo por \u00e9l (7,23), a los disc\u00ed\u00adpulos que ven lo que anhelaron ver los profetas del AT (10,23), a los siervos a quien su amo hallare vigilantes (12,37. 43), a quienes invitan a los pobres, que no pueden corresponder (14,14), a quienes \u00abescuchan la palabra de Dios y la cumplen\u00bb (11,28). Y sobre todo hay que citar las Bienaventuranzas del Serm\u00f3n del Monte (6,19-22), donde Cristo promete la felicidad que trae el Reino. ->Bienaventuranzas.<\/p>\n<p>5.3. de la vocaci\u00f3n cristiana<br \/>\n) La oraci\u00f3n. Lucas es el evangelista que presenta m\u00e1s veces a Cristo haciendo oraci\u00f3n, peculiarmente ante acontecimientos trascendentales: antes de los acontecimientos que siguen al Bautismo (3,21), la noche anterior a la elecci\u00f3n de los Doce (6,12), antes de la confesi\u00f3n de Pedro y promesa del Primado (9,18), en la Transfiguraci\u00f3n (9,29). Ruega por Pedro para que no desfallezca su fe (22,32), en el huerto de los Olivos (22,41-45). Lucas comienza su evangelio haciendo referencia a oraciones en el Templo (1,8-13; 24,52s).<\/p>\n<p>El tema de la oraci\u00f3n de Cristo es la gloria del Padre y la salvaci\u00f3n de los hombres. Es la finalidad que han de tener en las suyas los disc\u00ed\u00adpulos: la gloria de Dios, el advenimiento del Reino, el alimento de cada d\u00ed\u00ada, el perd\u00f3n de los pecados, la victoria en la tentaci\u00f3n (11,1-4). Deben orar tambi\u00e9n para que el due\u00f1o de la vi\u00f1a env\u00ed\u00ade obreros a su mies (10,2), para no ceder a la tentaci\u00f3n en circunstancias dif\u00ed\u00adciles (22,40,46). Cristo instruye a los disc\u00ed\u00adpulos sobre las cualidades que deben acompa\u00f1ar a la oraci\u00f3n: ha de ser humilde y confiada (18,10-14), insistente (11,5-13; 18,1-8), continua, en actitud vigilante, para superar, en cualquier momento que llegue, la tentaci\u00f3n (21,36).<\/p>\n<p>b) seguimiento, que importa abnegaci\u00f3n. Lucas es el evangelista que pone m\u00e1s de relieve, y radicaliza m\u00e1s, las exigencias que implica el seguimiento de Cristo. En los relatos de vocaci\u00f3n, tanto de los primeros disc\u00ed\u00adpulos, como de Lev\u00ed\u00ad, dice que \u00ablo dejaron todo\u00bb (5,11. 28 (cf lug. par.). En la exigencia al joven rico, Mt dice \u00abvende lo que tienes\u00bb; Mc \u00abcuanto tienes\u00bb, Lc \u00abtodo cuanto tienes\u00bb (18,22; cf lug. par.). En las ense\u00f1anzas subsiguientes al primer anuncio de la Pasi\u00f3n, Mc y Mt formulan: \u00abNi\u00e9guese a s\u00ed\u00ad mismo, tome su cruz y me siga\u00bb; Lucas a\u00f1ade y precisa: \u00abtome su cruz cada d\u00ed\u00ada\u00bb (9,23). Lc da un sentido espiritual a la frase (originalmente el martirio) para indicar que el disc\u00ed\u00adpulo de Cristo tiene que asumir el sacrificio que cada d\u00ed\u00ada supone su seguimiento.<\/p>\n<p>Lc coloca al principio del viaje a Jerusal\u00e9n un triple caso de seguimiento, que concreta las exigencias del mismo. En el primero se\u00f1ala la necesidad de abandonar la profesi\u00f3n, familia y hacienda para llevar junto a \u00e9l una vida itinerante (9,58); en el segundo que el disc\u00ed\u00adpulo tiene que anteponer el seguimiento a cualquier deber familiar (9,60); en el tercero, advierte que el disc\u00ed\u00adpulo que ha tomado la decisi\u00f3n del seguimiento no puede dar marcha atr\u00e1s (9,62). Mt omite este \u00faltimo.<\/p>\n<p>En Lc 14,25-33, hacia la mitad del camino a Jerusal\u00e9n presenta unas exigencias de Jes\u00fas m\u00e1s rigurosas: \u00abSi alguno viene en pos de m\u00ed\u00ad y no odia a su padre, a su madre, a su mujer&#8230; no puede ser disc\u00ed\u00adpulo m\u00ed\u00ado\u00bb (v. 26). Mt dice \u00abanteponer\u00bb. Es lo que quiere decir Lc, pero utiliza una expresi\u00f3n parad\u00f3gica (oriental) para hacer resaltar m\u00e1s la renuncia. Lc incluye en la lista a la mujer (que omite Mt 10,37s). El v. 27 insiste en la necesidad de renunciar a la propia vida y estar dispuesto a darla por Cristo. Tales exigencias exigen seria reflexi\u00f3n antes de comprometerse al seguimiento, como la exige la construcci\u00f3n de una torre y la declaraci\u00f3n de la guerra, para las que hay que contar con los medios oportunos (14,28-33).<\/p>\n<p>\u00bfA qui\u00e9n van dirigidas estas exigencias? A todos. Las exigencias de 9,23 y 14,25-27 van dirigidas \u00aba todos\u00bb, \u00aba toda la gente\u00bb. A unos exigir\u00e1 la realizaci\u00f3n material para dedicarse completamente a la expansi\u00f3n del Reino. A todos el esp\u00ed\u00adritu de las mismas: en todas las circunstancias el cristiano tiene que anteponer el amor a Cristo al ego\u00ed\u00adsmo, a los afectos familiares, a las comodidades de la vida en la medida en que Cristo lo exija.<\/p>\n<p>) El desprendimiento respecto de los bienes de este . La doctrina de Cristo, recogida por Lucas respecto de pobreza y riqueza puede resumirse en los tres puntos siguientes:<\/p>\n<p>\u2014 bienes de este mundo son algo bueno. Han sido creados por Dios para el hombre. Pueden producir muchos bienes, de orden humano: la diligencia, la sagacidad, hacer el bien al pr\u00f3jimo (cf Si 28,8-13), y de orden espiritual: la limosna esp\u00ed\u00ada el pecado (Tob 12,9), hace posible la misericordia con el pr\u00f3jimo (6,29-36; 10,33-35) y puede conseguir un tesoro en el Cielo (19,6).<\/p>\n<p>\u2014 constituyen un peligro para la salvaci\u00f3n. Un pa\u00ed\u00ads lleno de plata y oro, de caballos y carros, dec\u00ed\u00ada Isa\u00ed\u00adas, termina convirti\u00e9ndose en un pa\u00ed\u00ads lleno de \u00ed\u00addolos (cf. 2,7s). La advertencia constituye un rasgo caracter\u00ed\u00adstico de Lc. Lo advirti\u00f3 Cristo: \u00abAy de vosotros los ricos, porque ya hab\u00e9is recibido vuestro consuelo\u00bb (6,24). \u00abGuardaos de toda codicia\u00bb (12,15). \u00abNo pod\u00e9is servir a Dios y a las riquezas\u00bb (16,13). Ante la negativa del joven rico, exclam\u00f3: \u00ab\u00c2\u00a1Qu\u00e9 dif\u00ed\u00adcil es que los que tienen riquezas entren en el Reino de Dios!\u00bb, seguida de la frase proverbial: \u00abEs m\u00e1s f\u00e1cil que un camello pase por el ojo de una aguja, que el que un rico entre en el Reino de Dios\u00bb (18,24s). Lo clarifica por medio de par\u00e1bolas: la del sembrador (8,14), la del rico necio (12,16-21), la del administrador infiel (16,1-9; que revela las injusticias y fraudes que median tantas veces en la adquisici\u00f3n de las riquezas) y la del rico epul\u00f3n y el mendigo L\u00e1zaro (16,19-31). Jes\u00fas condena no la riqueza en s\u00ed\u00ad misma, sino el apego a la riqueza, al hombre de mundo para quien la \u00fanica finalidad de la vida consiste en el disfrute de los placeres, como hac\u00ed\u00ada el insensato de 12,19 o el rico epul\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2014 pobreza (desprendimiento), el camino m\u00e1s seguro. Fue el camino que escogi\u00f3 Cristo: en su nacimiento, en su infancia y en su ministerio p\u00fablico; dedicado de modo itinerante a la predicaci\u00f3n de la Buena Nueva, vivi\u00f3 de la hospitalidad y de los bienes con que otras personas le serv\u00ed\u00adan (8,3; 9,58). Fue el camino que exigi\u00f3 a sus disc\u00ed\u00adpulos para que estuviesen con \u00e9l y para enviarlos a predicar (Mc 3,14). Alab\u00f3 los gestos de desprendimiento de Zaqueo (19,8s) y de la viuda pobre (21,1-4). Y recomienda el desprendimiento de las riquezas en beneficio de los pobres, lo que asegura un tesoro en el Cielo (12,33; 18,22).<\/p>\n<p>Definir\u00ed\u00adamos la pobreza evang\u00e9lica (Lc 6,20; Mt 5,3): el desprendimiento (desasimiento) de las riquezas (de las cosas de este mundo), que permite mantener el esp\u00ed\u00adritu abierto a la Trascendencia, al Reino de Dios, que es fundamentalmente el seguimiento, la imitaci\u00f3n de Cristo y amor al pr\u00f3jimo. Queda as\u00ed\u00ad de manifiesto el valor perenne de la pobreza evang\u00e9lica. Si un d\u00ed\u00ada el mundo fuese rico, y el hombre pudiere disfrutar de toda clase de bienes materiales, ella le recordar\u00ed\u00ada la exigencia evang\u00e9lica de mantener el coraz\u00f3n desprendido de ellos y su mente abierta al Reino trascendente que Cristo vino a proclamar para los hombres de todos los tiempos como su \u00faltimo y definitivo destino.<\/p>\n<p>BIBL. &#8211; HANS CONZELMANN, centro del tiempo, La teolog\u00ed\u00ada de Lucas. Ed. Fax, Madrid 1974; EMluo , La teolog\u00ed\u00ada de Lucas: origen, desarrollo, orientaciones (Anal. Greg. 201), Roma 1976; ALOIS ST\u00ed\u201cGER, Evangelio seg\u00fan San Lucas (El NT y su mensaje) v., Herder, Barcelona ; XAVIER LE\u00ed\u201cN FOUR, evangelio seg\u00fan san Lucas, en A. GEORCE-R. GRELOr, Introducci\u00f3n cr\u00ed\u00adtica al NT., Herder, Barcelona , 330-361; JOSEP A. FITZMYER, seg\u00fan San Lucas 4 ., Cristiandad, Madrid ; JEANNotL ALETrI, arte de contar a jesucristo. Lectura narrativa del evangelio de Lucas, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1992; FRAN4oIS BovoN, Evangelio seg\u00fan San Lucas, v.1(1-9), S\u00ed\u00adgueme, Salamanca .<\/p>\n<p>P\u00e9rez<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>DJN \u00c2\u00a0 SUMARIO: 1. biogr\u00e1ficos. -2. Autor, fecha y destinatarios. 2.1. El autor. 2.2. Fecha y lugar de composici\u00f3n. 2.3. Destinatarios. &#8211; 3. Estructura y fuentes. &#8211; 4. Caracter\u00ed\u00adsticas literarias. &#8211; 5. Doctrina 5.1. Marco ambiental. 5.2. La persona de Jes\u00fas. 5.3. Exigencias de la vocaci\u00f3n cristiana. 1. 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