{"id":15617,"date":"2016-02-05T10:09:54","date_gmt":"2016-02-05T15:09:54","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/luz-vosotros-sois-la\/"},"modified":"2016-02-05T10:09:54","modified_gmt":"2016-02-05T15:09:54","slug":"luz-vosotros-sois-la","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/luz-vosotros-sois-la\/","title":{"rendered":"LUZ (VOSOTROS SOIS LA)"},"content":{"rendered":"<p>DJN<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nEl tema de la luz comprende las dos esferas: la visible y la invisible, la terrena y la celeste, la humana y la divina. Aspectos m\u00faltiples y diversos recogidos en el N. T., en los m\u00faltiples textos que ir\u00e1n desfilando ante nuestros ojos, y entre los que est\u00e1n presentes los diversos significados m\u00faltiples implicados en una sola imagen. Mateo llama a los disc\u00ed\u00adpulos luz del mundo -de \u00e9l hemos tomado el t\u00ed\u00adtulo presente-; los otros dos sin\u00f3pticos diluyen la imagen, por lo que a este significado se refiere y, en ning\u00fan caso, se atreven a hacer suya la afirmaci\u00f3n del primer evangelista. Para el cuarto evangelio la luz \u00fanicamente es Jes\u00fas y as\u00ed\u00ad lo formula \u00e9l mismo en sus c\u00e9lebres \u00abYo soy\u00bb. Y en su mundo, el mundo jo\u00e1nico, esto se restringe a\u00fan m\u00e1s afirmando que Dios es luz (primera carta de Juan, 1,5). Nadie m\u00e1s que \u00e9l. Diversidad de aplicaciones, de puntos de vista diversos, de planteamientos diferentes, de t\u00e9rminos y conceptos contrapuestos y que se hallan condicionados por los destinatarios inmediatos a los que los autores se dirigen.<\/p>\n<p>La ant\u00ed\u00adtesis original entre la luz y las tinieblas, en su sentido simb\u00f3lico, puede haber tenido su origen en Persia, en el zoroastrismo, que distingue Ahuramazda, el dios supremo, que lleva un manto estrellado, su ojo es el sol, vive en la regi\u00f3n de la luz y su vestido es el cielo, lugar donde se encuentra su cortejo real. A \u00e9l se opone Mainyu, que es el dios del mal, del dolor, de la miseria y de la muerte.<\/p>\n<p>La mayor\u00ed\u00ada de las antiguas civilizaciones orientales (Egipto, Babilonia, Ir\u00e1n) asociaron la luz al bien, a la vida, al ser; por el contrario, la noche y la oscuridad eran los reinos del mal, de la muerte y de la nada. Los pensamientos jud\u00ed\u00ado y cristiano no han invalidado esta ant\u00ed\u00adtesis fundamental.<\/p>\n<p>1. Antecedentes veterotestamentarios<br \/>\nComo hijos de su tiempo, los autores b\u00ed\u00adblicos viven inmersos tanto en el misterio de la luz como en el de las especulaciones sobre ellas. Pero ellos juegan con ventaja. La fe b\u00ed\u00adblica les alejaba del mundo de lo divino. La luz pertenece al \u00e1mbito de lo creado. La luz es una criatura de Dios. El autor b\u00ed\u00adblico se recrea en formular este pensamiento de m\u00faltiples maneras (G\u00e9n 1,14-19). La luz terrena, gracias a la cual es posible la vida, no procede de un mundo del m\u00e1s all\u00e1, contrapuesto a aqu\u00e9l en el que ellos viv\u00ed\u00adan. Para ellos la luz es la manifestaci\u00f3n m\u00e1s general y m\u00e1s adecuada de la acci\u00f3n divina en el mundo que, prescindiendo de \u00e9l, del Creador, es oscuridad y caos.<\/p>\n<p>Nos interesa destacar la de la luz. La Biblia se interesa por la luz por la relaci\u00f3n que \u00e9sta tiene con la vida, con su existencia. La luz designa la vida, pero la vida no considerada simplemente como una realidad que tenemos ante nosotros sino como posibilidad que nos ha sido dada. Ver la luz es vivir (Job 3,16; 33,28-30). La luz designa la salud-salvaci\u00f3n. De ah\u00ed\u00ad que la luz y la vida aparezcan frecuentemente unidas: \u00abPorque en ti est\u00e1 la fuente de la vida, y en tu luz vemos la luz\u00bb (Sal 36. 19). \u00abPorque t\u00fa arrancas mi vida de la muerte, y tu libras mis pies de falsos pasos, para que pueda andar en la presencia de Dios, en la luz de la vida\u00bb (Sal 56,14).<\/p>\n<p>La existencialidad de la luz la pone de manifiesto la posibilidad que ella concede en orden a la autocomprensi\u00f3n y en el descubrimiento de los propios sentimientos: \u00abYa alumbra la luz para el justo y la alegr\u00ed\u00ada para los rectos de coraz\u00f3n\u00bb (Sal 97,11). Es el aspecto \u00f3gico de la luz.<\/p>\n<p>2. Presentaci\u00f3n en el Nuevo Testamento<br \/>\n) La luz y lo oculto en Marcos. Nuestro punto de partida es Marcos. Los cuatro proverbios han sido sistematizados por \u00e9l, a partir de una posible colecci\u00f3n de sentencias, en dos grupos claramente definidos: luz y lo oculto; la medida y la so(Mc 4,21-23). Cada grupo se halla presentado por la misma introducci\u00f3n: \u00abY les dec\u00ed\u00ada\u00bb, que nunca aparece en Marcos fuera de este lugar, a no ser en 4,11-12 que trata de la finalidad de las par\u00e1bolas. Se hallar\u00ed\u00ada, por tanto, en la posible colecci\u00f3n a la que hemos aludido. Los dos grupos contienen una seria amonestaci\u00f3n a aceptar aquello que se les est\u00e1 diciendo.<\/p>\n<p>El evangelista Marcos habla de la que viene. El verbo venir, (= \u00e9rjeszai, en griego) es pr\u00e1cticamente un t\u00e9rmino t\u00e9cnico que describe el acontecimiento escatol\u00f3gico. Al verbo \u00e9rjeszai, \u00abviene\u00bb, le es atribuida una acci\u00f3n personal y se convierte despu\u00e9s en sujeto de verbos utilizados en forma pasiva, que suponen la acci\u00f3n de un agente personal, que en este caso es Dios o Jes\u00fas:<\/p>\n<p>\u00ab\u00bfAcaso viene la l\u00e1mpara para ser puesta debajo de una vasija o debajo de la cama? \u00bfNo (es) para ser puesta en el portal\u00e1mparas? Pues no hay (nada) oculto sino para que se manifieste, ni sucedi\u00f3 (nada) en secreto sino para que venga (a ser) manifiesto. Si alguno tiene o\u00ed\u00addos para o\u00ed\u00adr, que oiga\u00bb (Mc 4,21-23).<\/p>\n<p>La idea vinculada al verbo \u00abvenir\u00bb (= \u00e9rjeszai) la aclara el proverbio siguiente: \u00abpues no hay nada oculto que no llegue a ser descubierto\u00bb, es decir, lo que ahora est\u00e1 oculto ser\u00e1 manifestado. La luz no se apagar\u00e1 -no se colocar\u00e1 bajo una vasija-, \u00abbajo el celem\u00ed\u00adn\u00bb, que era un recipiente para medir cereales que se colocaba sobre la l\u00e1mpara encendida que, de este modo, no desped\u00ed\u00ada olor ni chispas a su alrededor al ser apagada. El acento recae, por tanto, en que la l\u00e1mpara iluminar\u00e1 y lo oculto ser\u00e1 manifestado. En ambos casos estamos ante unas frases fundamentales que describen la acci\u00f3n escatol\u00f3gica de Dios, la venida de Jes\u00fas, su predicaci\u00f3n del evangelio y, en particular, de las par\u00e1bolas. No se trata simplemente de dos sentencias sapienciales formuladas como producto de la observaci\u00f3n de lo que ocurre en la vida diaria.<\/p>\n<p>b) de la fuente Q en el proverbio de la luz. Yuxtaponemos la versi\u00f3n que nos ofrecen Mateo y Lucas para tener ante nuestros ojos las diferencias existentes entre ellos: \u00abNi encienden una l\u00e1mpara y la ponen debajo de una vasija, sino en el portal\u00e1mparas y brilla para todos los que (est\u00e1n) en la casa\u00bb (Mt 5,15). \u00abNadie, encendiendo una l\u00e1mpara, (la) pone en un escondrijo y debajo de una vasija, sino en el portal\u00e1mparas para que los que entren vean el resplandor\u00bb (Lc 11,33).<\/p>\n<p>Mateo representa la formulaci\u00f3n m\u00e1s antigua. Es la m\u00e1s original. Su prioridad sobre Lucas la demuestra el hecho de que el tercer evangelista ha sustituido la forma impersonal (\u00abNi encienden&#8230;\u00bb) por la personal (\u00abNadie, encendiendo una l\u00e1mpara&#8230;\u00bb). La interpretaci\u00f3n m\u00e1s adecuada de todo este complejo de m\u00e1ximas parece ser su insistencia en el modo de escuchar la palabra de Dios, tal como cabe esperar del verdadero disc\u00ed\u00adpulo de Cristo. Ah\u00ed\u00ad radica el impacto de la redacci\u00f3n personal del propio Lucas.<\/p>\n<p>Por otra parte, la exhortaci\u00f3n paren\u00e9tica es derivaci\u00f3n de la afirmaci\u00f3n teol\u00f3gica. Si la afirmaci\u00f3n de Mateo se queda en el terreno paren\u00e9tico-exhortativo es porque el presupuesto teol\u00f3gico lo ha establecido en el verso anterior: \u00abvosotros sois la luz del mundo&#8230;\u00bb (Mt 5,14).<\/p>\n<p>El im Leben de ambos logia es diferente. En Marcos se centra en el aspecto teol\u00f3gico expresado en forma de . En Q, y tambi\u00e9n en Mateo Lucas, es menos doctrinal que pastoral. Se trata de dar \u00e1nimos a una comunidad angustiada por las dificultades en que vive, incluida la persecuci\u00f3n, ofreci\u00e9ndoles la garant\u00ed\u00ada de que la luz brillar\u00e1 y de que lo oculto se manifestar\u00e1. No teng\u00e1is miedo, confesad vuestra fe sin miedo, sin dejaros intimidar. El triunfo es seguro. Y con ellos no se piensa en categor\u00ed\u00adas apocal\u00ed\u00adpticas: el triunfo al fin de los tiempos; basta situarse en el terreno ampliamente escatol\u00f3gico. Para ello sirve de dos m\u00e1ximas sapienciales procedentes de la observaci\u00f3n popular. Estas consideraciones son aplicables al segundo logion:<\/p>\n<p>McQ\u00bbPues no hay (nada) oculto\u00c2\u00a0\u00abPues no hay (nada) encubierto para que se manifieste no se descubrasucedi\u00f3 (nada) secretoocultopara que vengano llegue a conocerse\u00bb \u00c2\u00a0(a ser manifiesto)\u00bb\u00c2\u00a0\u00c2\u00a0Marcos recurre a la paradoja y acent\u00faa tanto la finalidad de lo oculto como su propia manifestaci\u00f3n, y sit\u00faa el logion en el contexto de las par\u00e1bolas. Q utiliza el recurso a las m\u00e1ximas y proverbios sapienciales. Marcos acent\u00faa m\u00e1s la contraposici\u00f3n entre lo oculto y lo revelado mediante la utilizaci\u00f3n doble de part\u00ed\u00adculas adversativas. Aspecto explicable tambi\u00e9n por la relaci\u00f3n que \u00e9l ha establecido con la finalidad de las par\u00e1bolas. Novedad, por consiguiente, propia de la pluma del evangelista. Desde este punto de vista Q mantendr\u00ed\u00ada la prioridad y Marcos ser\u00ed\u00ada secundario y redaccional.<\/p>\n<p>) La medida y la sobremedida. \u2014 \u00abCon la medida que mid\u00e1is se os medir\u00e1. Y se os dar\u00e1 por a\u00f1adidura\u00bb (Mc). \u00abPues con la medida que mid\u00e1is se os medir\u00e1\u00bb (Q). Marcos ofrece una adici\u00f3n a la afirmaci\u00f3n de Q: a la medida id\u00e9ntica, a\u00f1ade, ya en este logion, el de la sobreabundancia. La adici\u00f3n faltaba en Q en este contexto. Por tanto, el responsable de la misma es Marcos, que lo a\u00f1ade aqu\u00ed\u00ad a modo de puente para unir este logion sobre la medida con el siguiente sobre la abundancia. Esta fue la raz\u00f3n por la cual Mateo lo coloca, en claro duplicado, al final de la par\u00e1bola del sembrador (Mt 13,12). Mateo y Lucas la sit\u00faan al final de la par\u00e1bola de los talentos o de las minas, respectivamente (Mc 25,29; Lc 19,26).<\/p>\n<p>Transcribimos a continuaci\u00f3n los tres textos relativos al tema que estamos tratando. S\u00f3lo as\u00ed\u00ad veremos las peculiaridades de cada uno y podremos concluir a su ense\u00f1anza peculiar:<\/p>\n<p>\u00abLa medida con que midi\u00e9reis a los dem\u00e1s, se aplicar\u00e1 con creces para mediros a vosotros. Porque al que tiene se le ha de dar, y al que no tiene, a\u00fan lo que posee se le quitar\u00e1\u00bb (Mc 4,24-25). \u00abPues (a) todo el que tuviere se le dar\u00e1, y (a) el que no tuviere aun lo que crea tener se le quitar\u00e1\u00bb (Q). \u2014\u00bbPorque Dios os juzgar\u00e1 del mismo modo que vosotros hay\u00e1is juzgado y os medir\u00e1 con la misma medida que hay\u00e1is aplicado a los dem\u00e1s\u00bb (Mt 7,2). \u2014\u00bbDad y se os dar\u00e1: una medida buena, apretada, remecida, desbordante se os echar\u00e1 en vuestro regazo; la medida que emple\u00e9is con los dem\u00e1s se os aplicar\u00e1 a vosotros\u00bb (Lc 6,38).<\/p>\n<p>La prioridad de Marcos parece clara. Q ha mejorado literalmente la expresi\u00f3n. Y Mateo y Lucas han utilizado el logion tal como les lleg\u00f3 en sus fuentes de informaci\u00f3n y lo han hecho en la l\u00ed\u00adnea de la exhortaci\u00f3n o par\u00e9nesis, existente tambi\u00e9n preferentemente en Q. y no ausente de la acentuaci\u00f3n m\u00e1s teol\u00f3gica de Marcos.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n en el logion sobre la medida Marcos se sit\u00faa en la perspectiva de la conducta de Dios con el hombre: Dios mide a los hombres con la misma medida que ellos emplean para medir la verdad. El que la tiene recibe m\u00e1s, mientras que el que carece de ella, el que se cierra a la verdad, pierde la luz que tiene. Mateo y Lucas aplican el logion de la medida al plano de la exhortaci\u00f3n para no medir-juzgar a los dem\u00e1s, aunque, en las par\u00e1bolas citadas, destaca evidentemente el juicio-remuneraci\u00f3n de Dios a sus servidores y a los que lo han realizado.<\/p>\n<p>d) Mateo formula expl\u00ed\u00adcitamente el tema de la luz aplic\u00e1ndola a los disc\u00ed\u00adpulos: \u00abVosotros sois la luz del mundo. Una ciudad edificada sobre un monte no puede ocultarse. Que vuestra luz brille de modo semejante ante los hombres para que, viendo vuestras buenas obras, glorifiquen a vuestro Padre que est\u00e1 en los cielos\u00bb (Mt 5, 14. 16). En el contexto pr\u00f3ximo y remoto de la tradici\u00f3n sin\u00f3ptica \u00abluz del mundo\u00bb puede aplicarse a Dios, al pueblo mismo de Israel, a algunos personajes importantes del pasado, a las realidades sagradas del pueblo como la Tor\u00e1, el templo, Jerusal\u00e9n. En el juda\u00ed\u00adsmo es una imagen frecuente, que procede probablemente del pensamiento de la elecci\u00f3n: \u00abvosotros sois la luz del cielo; \u00bfqu\u00e9 har\u00ed\u00adan los paganos si vosotros os oscurecieseis en el ate\u00ed\u00adsmo?\u00bb (Test. de Lev\u00ed\u00ad,14). \u00abComo el aceite trae la luz al mundo, as\u00ed\u00ad Israel es la luz del mundo\u00bb (Midras al Cantar de los Cantares, 1,3). Y el midras G\u00e9n. Rab. asegura que \u00abJerusal\u00e9n es la luz del mundo\u00bb.<\/p>\n<p>La elaboraci\u00f3n de Mateo aplica al discipulado cristiano aquello que el juda\u00ed\u00adsmo afirmaba de s\u00ed\u00ad mismo. Desde el contexto jud\u00ed\u00ado ser la luz significa ser conocedores y portadores de la revelaci\u00f3n divina para los hombres, para un mundo que, sin saberlo, no puede vivir sin ella. Lo mismo que ocurre al mundo, a la creaci\u00f3n como tal, sin la luz, sin el sol, morir\u00ed\u00ada irremediablemente. La luz crea la vida y la fecundidad y sin su brillo diario todo ser\u00ed\u00ada tiniebla y muerte. Un proverbio romano lo dec\u00ed\u00ada as\u00ed\u00ad: utilius sale et sole, \u00abnada hay m\u00e1s \u00fatil que la sal y el sol\u00bb. Del mismo modo, los disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas dan luz y vida a los que viven en tinieblas y en sombras de muerte (Mt 4,16).<\/p>\n<p>Ante esta luz, frente a la cual ninguna otra merece tal nombre -t\u00e9ngase en cuenta que el nombre va precedido del art\u00ed\u00adculo determinado- \u00abla\u00bb luz -todo el pasado- es oscuridad y el mundo carece de luz. Con ella irrumpe entre los \u00abpobres y perseguidos\u00bb, entre los que carecen de luz, un flujo de luz divina.<\/p>\n<p>e) En el tema de la luz mundo jo\u00e1nico tambi\u00e9n sigue sus propios caminos. Naturalmente que, tambi\u00e9n \u00e9l, conoce las especulaciones jud\u00ed\u00adas sobre la luz. No obstante, como fuente de inspiraci\u00f3n de su pensamiento, son insuficientes. El mundo de la gnosis, del pensamiento griego en general, y del intermedio entre el juda\u00ed\u00adsmo y el helenismo le han llevado, por razones de adaptaci\u00f3n a sus lectores, a utilizar su lenguaje y tener en cuenta sus concepciones y especulaciones sobre la luz. Es lo que intentaremos explicitar en este apartado que dividiremos en dos partes: el cuarto evangelio, por un lado, y la primera carta de Juan, por otro.<\/p>\n<p>Para el evangelio de Juan, la luz es atributo exclusivo de Dios, aunque no afirma nunca que Dios es la luz. Esto lo har\u00e1, por razones espec\u00ed\u00adficas que veremos m\u00e1s abajo, la primera carta (1Jn 1,5). Al ser atributo espec\u00ed\u00adfico de Dios podr\u00e1 ser aplicado \u00fanicamente a Jesucristo. Y a nadie m\u00e1s. \u00bfDiferencia profunda en relaci\u00f3n con sois la luz del mundo? (Mt 5,14). En cierto modo s\u00ed\u00ad. Deja de serlo si tenemos en cuenta que todas aquellas personas o instituciones que son presentadas como la luz del mundo, de Israel&#8230; no son la luz en s\u00ed\u00ad mismas y por s\u00ed\u00ad mismas. Esta luz aplicada a personas o instituciones es una derivada.<\/p>\n<p>Esta reserva que se hace de la luz para Dios o para Cristo es justificable desde dos razones fundamentales: una hist\u00f3rico-filos\u00f3fica y otra hist\u00f3rico-teol\u00f3gica.<\/p>\n<p>La raz\u00f3n \u00f3rico-filos\u00f3fica nos lleva a buscar el entorno cultural en el que Juan se manifiesta. Como dijimos en la introducci\u00f3n, la luz del sol o de los astros en general es un s\u00ed\u00admbolo natural de la divinidad. De ah\u00ed\u00ad surgi\u00f3 el culto astral. Los astros son la luz y la vida de los hombres. Sin ellos no ser\u00ed\u00ada posible la vida. Esta observaci\u00f3n natural del hombre universal, formulada filos\u00f3ficamente por \u00f3n, que consider\u00f3 al sol como el s\u00ed\u00admbolo de la Idea del Bien y que es, al mismo tiempo, la raz\u00f3n del ser y del conocer del universo, ratio essendi cognoscendi, llev\u00f3 al hombre a identificar la luz con el dios supremo.<\/p>\n<p>Las especulaciones plat\u00f3nicas influyeron decisivamente en la explicitaci\u00f3n de este simbolismo en helenismo. La luz se convierte en una par\u00e1bola sobre lo comprendido filos\u00f3fico &#8211; especulativamente. Trasladada al terreno de las realidades salv\u00ed\u00adficas la luz, en el helenismo, es personificada como un poder salvador y como un \u00e1mbito-esfera en la que se vive dicha salud. En cuanto poder salvador simboliza el mundo de arriba en contraposici\u00f3n al de abajo. De ah\u00ed\u00ad deriva el anhelo del alma por ascender al cielo mediante iluminaci\u00f3n, que ya es transformaci\u00f3n, el conocimiento verdadero. As\u00ed\u00ad se produce la uni\u00f3n de los dos aspectos, el de poder salvador y el de lugar de la salud-salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Si la luz es el ser verdadero, el del m\u00e1s all\u00e1, la luz terrena, en comparaci\u00f3n con ella, es luz oscura (= \u00f3n fos, es la expresi\u00f3n griega). Las tinieblas no son un contrapoder activo, sino el espacio y la situaci\u00f3n que se deja detr\u00e1s de uno, la falta del conocimiento necesario para la salvaci\u00f3n, el obst\u00e1culo hacia la divinizaci\u00f3n. Al presentar el poder divino como luz y la iluminaci\u00f3n como divinizaci\u00f3n cambia el significado del conocimiento: ya no se llega a la luz mediante el conocimiento racional sino por la transformaci\u00f3n en sustancia supramundana.<\/p>\n<p>Lo expuesto hasta aqu\u00ed\u00ad justifica la raz\u00f3n \u00f3rico-filos\u00f3fica por la que el mundo jo\u00e1nico da tanta importancia al tema de la luz. En todos los sistemas filos\u00f3fico-religiosos se contaba con ella, se recurr\u00ed\u00ada a ella para explicar el problema del ser humano, su misterio envuelto en tinieblas, su rebeli\u00f3n ante la muerte, su anhelo de vivir siempre, su necesidad de explicar los interrogantes que le afectan personalmente. Y esta raz\u00f3n hist\u00f3rico-filos\u00f3fica nos lleva a la hist\u00f3rico-teol\u00f3gica.<\/p>\n<p>Al mundo en b\u00fasqueda, inquietado por los problemas fundamentales a los que acabamos de aludir, el cuarto evangelio pretende hacer su aportaci\u00f3n desde la revelaci\u00f3n y la fe cristiana. Y ha de hacerlo en su propio lenguaje. Sencillamente para cumplir la exigencia fundamental de la revelaci\u00f3n de Dios que, cuando habla, quiere que se le entienda. Por eso utiliza el lenguaje adecuado para los lectores a los que inmediata y directamente se dirige. En el contexto socio-cultural en el que se mueve Juan, no era procedente utilizar otras categor\u00ed\u00adas como Reino, reino de Dios o reino de los cielos. Por fidelidad a las exigencias de la revelaci\u00f3n expone \u00e9sta recurriendo a la categor\u00ed\u00ada \u00abluz\u00bb, lo mismo que utilizar\u00e1 otras que tambi\u00e9n comprend\u00ed\u00adan muy bien los destinatarios inmediatos del evangelio.<\/p>\n<p>En el evangelio de Juan tambi\u00e9n los conceptos \u00abvida y luz\u00bb son gemelos, como en la m\u00ed\u00adstica helenista y en la gnosis. Y esto se manifiesta de modo singular, por lo que a nuestra intenci\u00f3n se refiere, en las manifestaciones del pr\u00f3logo (Jn 1,4-5). En dichas afirmaciones se percibe una especie de duplicidad en la mente del evangelista: por un lado se retrae de afirmar que Dios es luz; por otro lado siente la necesidad de decir que la vida la luz son una realidad preexistente, eterna, vinculada al Logos. Y aunque se halle muy lejos de especular con la luz traslad\u00e1ndola al campo de la cosmolog\u00ed\u00ada en relaci\u00f3n con la g\u00e9nesis del mundo y de los anhelos del hombre, como ocurre con tanta frecuencia en su entorno cultural, no puede menos de hacer una referencia a dichas preocupaciones. En este caso, y \u00fanicamente en \u00e9l, el autor, sin intenciones metaf\u00ed\u00adsicas, est\u00e1 recurriendo a la mataf\u00ed\u00adsica del tipo del \u00abmisticismo helenista\u00bb como presupuesto de su teolog\u00ed\u00ada. Fuera de este caso no manifiesta ning\u00fan inter\u00e9s por la metaf\u00ed\u00adsica.<\/p>\n<p>Partiendo de la realidad f\u00ed\u00adsica de la luz, de la luz del d\u00ed\u00ada, el cuarto evangelio utiliza dicha realidad como imagen de la presencia de la revelaci\u00f3n, que despu\u00e9s se manifiesta en su plena identificaci\u00f3n con el Revelador. Revelaci\u00f3n significa ser iluminado, lo cual posibilita y exige la conducta adecuada. De este modo la luz significa la clarificaci\u00f3n de la existencia humana. La luz es el bien escatol\u00f3gico que el logos encarnado (= \u00f3s) representa y regala en el \u00abYo soy la luz\u00bb. El Logos es el dador de la vida y el portador de la revelaci\u00f3n divina.<\/p>\n<p>) La primera carta Juan hace m\u00e1s expl\u00ed\u00adcito el tema de la luz al afirmar que es el mensaje que hemos \u00ed\u00addo de \u00e9l y os , que \u00abDios es luz\u00bb y que en \u00e9l no hay tiniebla alguna (1Jn 1,5). La frase se halla precedida por unas afirmaciones que la unen al pr\u00f3logo y sirven de puente al inicio del desarrollo posterior, utilizando las palabras clave orientadoras del lector: \u00abevangelio\u00bb (= \u00ed\u00ada), normalmente traducido por mensaje; \u00abque hemos o\u00ed\u00addo\u00bb, con clara referencia a los testigos y oyentes primeros del mismo; \u00abque os anunciamos\u00bb o que hemos proclamado, teniendo en cuenta la tarea misionera percibida con toda claridad por los enviados de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Que nuestra afirmaci\u00f3n central procede de la teolog\u00ed\u00ada jo\u00e1nica se confirma por toda la trayectoria del cuarto evangelio. En \u00e9l se afirma que Jes\u00fas ha venido de Dios anunciando (= ) todo lo que \u00e9l ha o\u00ed\u00addo del Padre (Jn 4,25-26; 12,49-50). El Par\u00e1clito \u00abtoma de lo suyo\u00bb, de lo de Cristo, para darlo a conocer (Jn 16,13-16). \u00abNosotros\u00bb, los testigos originales, transmitimos a la comunidad jo\u00e1nica lo que hemos o\u00ed\u00addo de \u00e9l (1Jn 1,5).<\/p>\n<p>Se ha establecido la cadena garantizadora de la verdad del evangelio: el Padre, Jes\u00fas, el Par\u00e1clito, Nosotros. Esta cadena nos hace llegar o es la que hace que llegue hasta nosotros la predicaci\u00f3n o el evangelio de Jes\u00fas. Predicaci\u00f3n o evangelio que ha llegado a nosotros interpretado por el Par\u00e1clito. El Jes\u00fas hist\u00f3rico no pronunci\u00f3 la frase en cuesti\u00f3n. No la encontramos ni en la tradici\u00f3n sin\u00f3ptica ni en la jo\u00e1nica. Se halla elaborada sobre la base de la predicaci\u00f3n del Jes\u00fas hist\u00f3rico, como otras sentencias referentes a la luz:<\/p>\n<p>\u00ab&#8230;la luz ha venido al mundo\u00bb; \u00abYo soy la luz del mundo&#8230;\u00bb; \u00abLa luz estar\u00e1 ya entre vosotros por poco tiempo&#8230;\u00bb; \u00abYo he venido al mundo como la luz&#8230;\u00bb (Jn 3,19; 8,12; 9,5; 12, 35-46).<\/p>\n<p>El autor de la primera carta de Juan conoce bien la mentalidad gn\u00f3stica, la del A. T y la de la literatura intertestamental, pero \u00e9l se halla preocupado por un inter\u00e9s especial. Lo demuestra claramente la estad\u00ed\u00adstica. De las 23 veces que aparece la palabra luz, (= fos) en el evangelio de Juan, 19 se refieren directa o indirectamente a Jes\u00fas. Esto no puede ser una casualidad. Si el autor de la carta tiene delante el evangelio, como sostenemos, y en particular a Jn 1,4. 5-6, lo que intenta deciros es que la preexistente ha venido al mundo. Esto ya se halla impl\u00ed\u00adcito en el pr\u00f3logo de la carta. Al afirmar que lo heo\u00ed\u00addo de \u00e9l, deben ser tenidos en cuenta los cuatro vers\u00ed\u00adculos primeros. Y as\u00ed\u00ad todo ello culmina en la aut\u00e9ntica interpretaci\u00f3n de la frase:<\/p>\n<p>1\u00c2\u00b0) El mensaje es no es una especulaci\u00f3n, ni siquiera un teolog\u00fameno general ni una teor\u00ed\u00ada generalizada, aceptada tambi\u00e9n en la primera carta de Juan; dicho mensaje es , el evangelio. Este mensaje o evangelio se hizo acontecimiento concreto, visible y tangible, al menos hasta cierto punto, en Jesucristo. Aqu\u00ed\u00ad radica la expresi\u00f3n \u00abluz de luz\u00bb de nuestro credo. Esto excluye la frase contraria: \u00abla luz es Dios\u00bb. El ser luz de Dios o que Dios sea la luz s\u00f3lo puede aceptarse con miras y en referencia a Jesucristo. S\u00f3lo entonces queda claro que el sujeto incambiable es Dios y queda definitivamente excluida la divinizaci\u00f3n de la luz.<\/p>\n<p>2\u00c2\u00b0) La luz es un predicado de Dios, una designaci\u00f3n de su realidad. Y porque Dios es luz, en cuanto que se ha manifestado como luz en Cristo, iluminando la realidad terrena, el hombre puede orientar su vida en la luz o tiene la luz inesperada, por venir de fuera de \u00e9l, para orientar correctamente su vida.<\/p>\n<p>3\u00c2\u00b0) Dios es luz en cuanto que es el evangelio manifestado en la revelaci\u00f3n hecha por Jes\u00fas a sus disc\u00ed\u00adpulos durante su ministerio. Y la aut\u00e9ntica tradici\u00f3n sobre dicha revelaci\u00f3n llega hasta los lectores a trav\u00e9s de la escuela o de la comunidad jo\u00e1nica: mensaje evang\u00e9lico que de \u00e9l hemos o\u00ed\u00addo y os . Tambi\u00e9n Fil\u00f3n, el fil\u00f3sofo de Alejandr\u00ed\u00ada, afirmaba que Dios es luz, pero lo es, para \u00e9l, en cuanto que Dios es el arquetipo de la luz del universo y, en cuanto descendido del cielo, se halla mezclado de tinieblas.<\/p>\n<p>4\u00c2\u00b0) es luz. Y lo mismo que las otras dos f\u00f3rmulas que lo definen, como es \u00ed\u00adritu (Jn 4,24) Dios es (Un 4,8), la que estamos estudiando no es una definici\u00f3n abstracta sino el retrato de la de Dios en t\u00e9rminos funcionales. Una definici\u00f3n, por tanto, no metaf\u00ed\u00adsica sino funcional. Y esto se acent\u00faa en la frase siguiente: en \u00e9l hay tinieblas. La frase es intencionadamente incorrecta. Frente al es luz la frase l\u00f3gica ser\u00ed\u00ada no es tinieblas. La intencionalidad consiste en negar la igualdad entre la luz y las tinieblas. Estas no son un principio absoluto como es la luz. El acento recae, por tanto, en lo siguiente: El Dios revelado en Jesucristo como luz es luz; en Cristo, que es la luz, Dios ha manifestado su ser eterno y, con ello, a s\u00ed\u00ad mismo como luz; El se ha manifestado plenamente en Jesucristo; fuera de \u00e9l existe un Dios oculto y tenebroso.<\/p>\n<p>) Del resto N. T queremos citar lo que consideramos destacable: la luz que envuelve a Pablo camino de Damasco (Hch 9,3; 22,6; 26,23). La luz simboliza revelaci\u00f3n divina y la iluminaci\u00f3n interior que abri\u00f3 \u00ablos ojos del coraz\u00f3n\u00bb (Ef 1,17-18) de Pablo, que descubri\u00f3 al soy la en aquella misteriosa luz que lo envolvi\u00f3, le ilumin\u00f3 y lo hizo cambiar de conducta. La misma luz \u00abliberadora\u00bb se proyecta en la c\u00e1rcel donde estaba preso el ap\u00f3stol Pedro (Hch 5,19). Esta vez la luz entra en acci\u00f3n con la presencia de \u00abun \u00e1ngel del Se\u00f1or\u00bb. \u00bfC\u00f3mo se llamaba en realidad dicho \u00e1ngel? Sea como fuere, el autor de Hechos pretende afirmar claramente que sin una especial protecci\u00f3n de Dios no hubiese sido posible la liberaci\u00f3n de Pedro.<\/p>\n<p>La carta a los Hebreos utiliza dos veces el verbo iluminar (= ), para describir la naturaleza e identidad del creyente: \u00abPorque quienes, una vez , gustaron el don celestial y fueron hechos part\u00ed\u00adcipes del Esp\u00ed\u00adritu Santo&#8230; Recordad los d\u00ed\u00adas pasados en los cuales, despu\u00e9s de soportasteis una grave lucha de padecimientos&#8230;\u00bb (Heb 6,4; 10,32).<\/p>\n<p>Los creyentes son llamados \u00abiluminados\u00bb como en la gnosis. \u00bfEs en ese terreno en el que deben ser situados los textos para su interpretaci\u00f3n adecuada? Una raz\u00f3n que excluir\u00ed\u00ada esta hip\u00f3tesis ya a priori es que nos hallamos ante un documento estrictamente jud\u00ed\u00ado en su concepci\u00f3n tanto terminol\u00f3gica como conceptual de la historia de la salvaci\u00f3n. Por otra parte, aunque el t\u00e9rmino sea utilizado en las religiones mist\u00e9ricas, no es preciso salir del mundo jud\u00ed\u00ado para justificar dicha \u00abiluminaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>La palabra \u00abiluminaci\u00f3n\u00bb, citada dos veces en carta a los Hebreos, designar\u00ed\u00ada directamente, y no tardando, el bautismo cristiano llamado iluminaci\u00f3n, m\u00f3s, ya con un sentido t\u00e9cnico, desde Ignacio de Antioqu\u00ed\u00ada. Pero el tema de la iluminaci\u00f3n tiene entidad suficiente en el juda\u00ed\u00adsmo y en la fe de la primitiva comunidad cristiana. No es necesario, pues, recurrir a la importaci\u00f3n desde otro mundo m\u00e1s lejano. El mismo pensamiento se encuentra en Qumr\u00e1n cuando habla de la conversi\u00f3n con la posesi\u00f3n de una nueva vida, la de los hijos de la luz. La iluminaci\u00f3n se realiza porque Dios, a trav\u00e9s del conocimiento y del milagro, regala la luz a la inteligencia y a los ojos del hombre. No faltan tampoco referencias al primer acto de la primera creaci\u00f3n: \u00abhaya luz\u00bb. Este pensamiento se desarrolla en las distintas ramas de la literatura sapiencial del juda\u00ed\u00adsmo: el hombre que recibe la sabidur\u00ed\u00ada tiene iluminada la inteligencia y es \u00abinteligente\u00bb (Hen. etiop. 5,8) y la reflexi\u00f3n filos\u00f3fica utiliza esta terminolog\u00ed\u00ada como hace Fil\u00f3n de Alejandr\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>Aunque la iluminaci\u00f3n no se haya convertido todav\u00ed\u00ada en la palabra t\u00e9cnica para designar el bautismo, realmente se refiere a \u00e9l. Nos lo confirma la expresi\u00f3n siguiente; \u00abgustaron el don celestial\u00bb. El verbo \u00abgustar\u00bb, (= \u00faomai), no agota su significado en la referencia al paladar que \u00abgusta\u00bb un alimento; nos traslada al terreno del conocimiento profundo, de la participaci\u00f3n en algo importante, de la experiencia personal (1 Pe 2,3). El autor se refiere al don dado de una vez para siempre en Cristo.<\/p>\n<p>BIBL. \u2014 P. POUPARD, de las Religiones, Herder, 1987; C. CAN, , en \u00abDiccionario Enciclop\u00e9dico de la Biblia\u00bb, Herder, 1993; O. A. PIPER, , Light and Darkness, en \u00abThe lnterpreter&#8217;s Dictionary of the Bible\u00bb, III; H. CONZELEIANN, , fotizo, fotism\u00f3s, en TWzNT, IX.<\/p>\n<p>E Ramos<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>DJN \u00c2\u00a0 El tema de la luz comprende las dos esferas: la visible y la invisible, la terrena y la celeste, la humana y la divina. Aspectos m\u00faltiples y diversos recogidos en el N. T., en los m\u00faltiples textos que ir\u00e1n desfilando ante nuestros ojos, y entre los que est\u00e1n presentes los diversos significados m\u00faltiples &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/luz-vosotros-sois-la\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLUZ (VOSOTROS SOIS LA)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-15617","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15617","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=15617"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15617\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=15617"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=15617"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=15617"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}