{"id":15619,"date":"2016-02-05T10:09:58","date_gmt":"2016-02-05T15:09:58","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/maestro-rabbi-rabbuni\/"},"modified":"2016-02-05T10:09:58","modified_gmt":"2016-02-05T15:09:58","slug":"maestro-rabbi-rabbuni","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/maestro-rabbi-rabbuni\/","title":{"rendered":"MAESTRO \/ RABBI \/ RABBUNI"},"content":{"rendered":"<p>DJN<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nSUMARIO: 1. \u00fas maestro en el marco del juda\u00ed\u00adsmo contempor\u00e1neo. &#8211; 2. Lugar, contenido y modos de la ense\u00f1anza de Jes\u00fas. &#8211; 3. Jes\u00fas Maestro en los distintos Evangelios.<\/p>\n<p>Uno de los datos firmes de la tradici\u00f3n evang\u00e9lica es la presentaci\u00f3n de Jes\u00fas \u00abense\u00f1ando\u00bb: el dato, que se concreta en el uso notable del verbo \u00abense\u00f1ar\u00bb (didasko) y del sustantivo maestro (didaskalos) y, relacionados con este t\u00e9rmino griego, (Rabbi y Rabbouni), alcanza a toda la actividad p\u00fablica del Nazareno (cf. Mc 1,21 y =; 10,1) y halla una traducci\u00f3n adecuada en la afirmaci\u00f3n con que introduce S. Marcos la oposici\u00f3n de Jes\u00fas al divorcio: \u00abLevant\u00e1ndose de all\u00ed\u00ad va a la regi\u00f3n de Judea y al otro lado del Jord\u00e1n, y de nuevo vino la gente hacia \u00e9l y, como acostumbraba, les ense\u00f1aba\u00bb (Mc 10,1). El texto en su conjunto suele atribuirse a la redacci\u00f3n de Marcos, pero, por lo que respecta al tema de la ense\u00f1anza, recoge un dato de la tradici\u00f3n anterior al evangelista. Esta actividad continuada de Jes\u00fas justifica que la gente se dirigiera a \u00e9l llam\u00e1ndolo \u00abMaestro\u00bb (didaskale, en vocativo) y que, en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n, se hable de \u00e9l diciendo \u00abel maestro\u00bb (Mc 5,35; 14,14; Mt 23,8; 26,18; Lc 8,49; 22,11) o \u00abvuestro maestro\u00bb (Mt 9,11; 17,24; 23,8; Jn 11,28; 13,13; 13,14).<\/p>\n<p>1. Jes\u00fas maestro en el marco del juda\u00ed\u00adsmo contempor\u00e1neo<br \/>\nSe puede admitir que algunos de estos pasajes y de un modo especial los \u00faltimos que hemos citado tienen claras resonancias cristol\u00f3gicas; pese a todo, se puede admitir que en algunos de ellos se descubre una traducci\u00f3n adecuada del tratamiento que se daba normalmente a los escribas en el juda\u00ed\u00adsmo contempor\u00e1neo a Jes\u00fas. De hecho, el Cuarto Evangelio confirma esta correspondencia cuando traduce expresamente el hebreo mediante el griego didaskale (maestro: Jn 1,38; cf. adem\u00e1s 3,2; 20,16, as\u00ed\u00ad como Mt 23,8). M\u00e1s all\u00e1 de los casos en que se da esta correspondencia expresa, se puede suponer que la mayor\u00ed\u00ada de las veces en que los evangelios utilizan el griego didaskalos traducen el hebreo . El t\u00e9rmino, que es en realidad un sintagma compuesto por el adjetivo (grande) y el sufijo posesivo \u00abm\u00ed\u00ado\u00bb se usa con el significado \u00abmi se\u00f1or; tanto en esta forma como en la del arameo se aplicaba como tratamiento respetuoso a los escribas. Este sentido y no el de \u00abmaestro formado adecuadamente y ordenado ritualmente para ense\u00f1ar la Tor\u00e1\u00bb es el que suponen la mayor\u00ed\u00ada de los usos tanto de \/rabbuni como de didaskalos en nuestros evangelios. Ello quiere decir que, al dirigirse a Jes\u00fas como \u00abmaestro\u00bb, la gente y sus disc\u00ed\u00adpulos le reconoc\u00ed\u00adan una autoridad especial a su ense\u00f1anza. Lo cual resulta tanto m\u00e1s llamativo y significativo cuanto que no parece que Jes\u00fas se hubiera \u00abformado\u00bb en las escuelas de la Tor\u00e1 de su \u00e9poca y, desde luego, no se present\u00f3 al pueblo con la pretensi\u00f3n de desarrollar una actividad docente de car\u00e1cter sistem\u00e1tico.<\/p>\n<p>2. Lugar, contenido y modos de la ense\u00f1anza de Jes\u00fas<br \/>\nEl texto de Mc 10,1, que hemos citado m\u00e1s arriba, muestra que el Maestro Nazareno no ense\u00f1aba \u00fanicamente en las sinagogas (cf. 1,21 y otros muchos textos), sino adem\u00e1s al aire libre (cf. Mc 2,15; 4,1) o en el templo (cf. Mc 11,17). De lo cual se deduce la imagen de un maestro itinerante (cf. Mc 1,38-39=Lc 4,42-44 y, m\u00e1s precisamente, 5,33-36; 6,6). A la variedad de sedes donde Jes\u00fas ense\u00f1aba corresponde lo singular de su ense\u00f1anza; aunque propiamente hablando, la singularidad no toca tanto a los contenidos cuanto al modo en que ense\u00f1aba. Efectivamente, es cierto que en algunos aspectos de la doctrina de Jes\u00fas se pueden descubrir acentos tan marcados y peculiares que crean la impresi\u00f3n de que tambi\u00e9n dicha doctrina era singular: entre tales aspectos cabe contar antes que nada el anuncio de la llegada inminente del Reino de Dios (cf. Mc 1,14-15=Mt 4,17) as\u00ed\u00ad como diferentes temas relacionados con dicho Reino (cf. Mc 4,1-34=Mt 13,1-52), la ense\u00f1anza sobre el amor a los enemigos (cf. Mt 5,38-47=Lc 6,27-35) o sobre la paternidad de Dios. Sin embargo, incluso estos aspectos de la ense\u00f1anza del Nazareno se insertan m\u00e1s o menos perfectamente en el mundo jud\u00ed\u00ado, que era el mundo de Jes\u00fas. Por ello, aunque no de forma principal, \u00e9l aborda tambi\u00e9n el tema de la ley (cf. Mt 5,17-18; Lc 16,17) y algunas cuestiones relacionadas con ella y que eran objeto habitual de la ense\u00f1anza entre los maestros jud\u00ed\u00ados de la \u00e9poca: distintos puntos concretos de las normas religiosas como el s\u00e1bado (Mc 2,23-28 y =; 3,1-6 y =), el mandamiento principal (Mc 1228-34 y =), el ayuno (Mc 2,18-22 y =), las abluciones (Mc 7,1ss=Mt 15,1ss), las leyes sobre los alimentos (Mc 7,1423=Mt 15,10-20), la familia (Mc 7,9-13=Mt 15,3-9), el modo de entrar en la vida eterna (Mc 10,17-23 y =), las relaciones con el poder pol\u00ed\u00adtico extranjero (Mc 12,13-17 y =). Por otra parte, frente a las m\u00e1s de 2000 par\u00e1bolas que han recopilado algunos estudiosos de entre los escritos rab\u00ed\u00adnicos, tampoco se puede afirmar taxativamente que esta forma popular de ense\u00f1anza que parece haber sido habitual en Jes\u00fas (cf. Mc 4,1-2.33.34), fuera un recurso exclusivo suyo; aunque sobre este punto concreto se puede decir que el Maestro de Nazaret recurri\u00f3 a las par\u00e1bolas con mayor abundancia que otros maestros de la \u00e9poca. En el marco del juda\u00ed\u00adsmo en que se desarroll\u00f3 la actividad de Jes\u00fas se explica asimismo la formaci\u00f3n paulatina de un grupo de disc\u00ed\u00adpulos en torno a \u00e9l (cf. Mc 1,16-20; 2,13-14; 3,13-19 y =) y las mismas discusiones que sostuvo con los escribas sobre temas controvertidos entre los grandes maestros como el matrimonio y el divorcio (Mc 10,1-12=Mt 19,1-12), la resurrecci\u00f3n (Mc 12,18-27 y =) o la ascendencia dav\u00ed\u00addica del Mes\u00ed\u00adas (Mc 12,35-37 Y =).<\/p>\n<p>Ahora bien, aunque su ense\u00f1anza se insertaba en el marco jud\u00ed\u00ado en que se desarroll\u00f3, los contempor\u00e1neos percibieron algo especial en el Maestro Jes\u00fas y descubrieron que les ense\u00f1aba \u00abcomo quien tiene autoridad y no como los escribas\u00bb (Mc 1,22; cf. Mt 7,29 y Lc 4,16-30). La misma opini\u00f3n parecen haberla compartido incluso los fariseos, que, al preguntarle sobre el tributo al C\u00e9sar, reconocieron antes que el Maestro era sincero y expresaba su opini\u00f3n sin mostrar acepci\u00f3n de personas, ense\u00f1ando el camino de Dios de acuerdo con la verdad (cf. Mc 12,14).<\/p>\n<p>Los estudiosos discuten el sentido preciso de estos datos; pero podr\u00ed\u00adan interpretarse muy bien en el sentido de que mientras que los escribas fundaban su ense\u00f1anza en la doctrina de sus predecesores, Jes\u00fas mostraba las exigencias de la voluntad divina invocando su propia autoridad personal. Sobre la misma base hay que entender el hecho, singular en el juda\u00ed\u00adsmo contempor\u00e1neo, de que, no fueron sus disc\u00ed\u00adpulos los que le escogieron a \u00e9l como maestro, sino que fue \u00e9l mismo quien se fij\u00f3 en ellos y los invit\u00f3 a seguirle (cf. Mc 1,16-20 y =; 2,13-14 y =). Por la misma raz\u00f3n, en el grupo de los suyos \u00e9l era el \u00fanico que pod\u00ed\u00ada ense\u00f1ar, el \u00fanico que ejerc\u00ed\u00ada de \u00abmaestro\u00bb y pod\u00ed\u00ada ser considerado y llamado de ese modo (cf. Mt 23,8-10); esto era as\u00ed\u00ad de tal modo que los pocos textos que nos hablan de una ense\u00f1anza impartida por los disc\u00ed\u00adpulos especifican que lo hac\u00ed\u00adan por encargo de Jes\u00fas, como enviados (\u00abap\u00f3stoles\u00bb) suyos (cf. Mc 6,30) y en relaci\u00f3n con lo que \u00e9l hab\u00ed\u00ada mandado (cf. Mt 28,20).<\/p>\n<p>3. Jes\u00fas Maestro en los distintos Evangelios<br \/>\nSe podr\u00ed\u00ada afirmar que los textos que acabamos de citar reflejan el paso que va desde el simple reconocimiento de la autoridad especial de Jes\u00fas a su consideraci\u00f3n como \u00abmaestro\u00bb o m\u00e1s precisamente como \u00abel maestro\u00bb. Y con ello entramos con toda evidencia en el terreno de la reelaboraci\u00f3n de las tradiciones sobre Jes\u00fas por parte de la comunidad y, m\u00e1s precisamente, por parte de los evangelistas.<\/p>\n<p>Por lo que respecta a S. , la reflexi\u00f3n cristol\u00f3gica sobre este punto no se traduce en el uso del sustantivo \u00abmaestro\u00bb como t\u00ed\u00adtulo dado a Jes\u00fas (cf. sin embargo 14,14 y tal vez 5,35). El inter\u00e9s del segundo evangelista en este punto se concreta en se\u00f1alar el hecho de que Jes\u00fas \u00abense\u00f1aba\u00bb, usando en 15 ocasiones el verbo correspondiente con Jes\u00fas como sujeto. \u00abEnse\u00f1ar\u00bb es, pues, para S. Marcos una actividad t\u00ed\u00adpica de Jes\u00fas, lo que sol\u00ed\u00ada hacer (cf. 10,1). Ello es as\u00ed\u00ad de tal modo que lo normal es que el verbo en cuesti\u00f3n aparezca en absoluto, es decir, sin precisar el objeto de la ense\u00f1anza; lo cual significa que para este evangelista, la ense\u00f1anza de Jes\u00fas no se limitaba a la exposici\u00f3n de doctrinas concretas sobre los temas corrientes entre los maestros jud\u00ed\u00ados contempor\u00e1neos; Jes\u00fas ense\u00f1aba en toda su actividad, o lo que es lo mismo, ense\u00f1aba con sus palabras, como en el caso de las par\u00e1bolas (Mc 4,1-34), pero tambi\u00e9n y sobre todo con sus actuaciones. As\u00ed\u00ad se explica que la exclamaci\u00f3n de la gente sobre la autoridad de Jes\u00fas al ense\u00f1ar no siga a una ense\u00f1anza propiamente dicha, sino a un exorcismo (Mc 1,27; cf. 6,2; 11,8). El objeto de la ense\u00f1anza de Jes\u00fas s\u00f3lo lo explicita S. Marcos en la introducci\u00f3n del discurso en par\u00e1bolas (4,1 ss) y en las dos primeras predicciones de la pasi\u00f3n. Estos dos \u00faltimos casos son muy significativos, pues muestran que Marcos ha integrado perfectamente en su catequesis sobre Jes\u00fas el dato tradicional sobre esta dimensi\u00f3n de su actividad: el Maestro Jes\u00fas es el Mes\u00ed\u00adas-Hijo de Dios crucificado; por ello es normal que su ense\u00f1anza tenga como objeto principal su destino de pasi\u00f3n y muerte, que, en el segundo Evangelio, constituye el marco donde se desvela la condici\u00f3n mesi\u00e1nica y la filiaci\u00f3n divina del Nazareno. La cruz se convierte as\u00ed\u00ad en la ense\u00f1anza suprema de Jes\u00fas, en su \u00faltima par\u00e1bola sobre el Reino, cuyo misterio aparece, tambi\u00e9n as\u00ed\u00ad, unido estrechamente a su propio destino y a su persona.<\/p>\n<p>La importancia que otorga S. Mateo al dato de la tradici\u00f3n sobre la ense\u00f1anza de Jes\u00fas se descubre ya desde el segundo sumario que nos ofrece este evangelista sobre la actividad de Jes\u00fas (Mt 4,23-25): no cabe duda de que Mateo toma este dato de su fuente Marcos (Mc 1,39; 3,7-8), pero lo introduce mucho antes que \u00e9l y sobre todo a\u00f1ade la referencia a la ense\u00f1anza de Jes\u00fas en las sinagogas. Al objetivo de acentuar la importancia de dicha ense\u00f1anza contribuye tambi\u00e9n la inclusi\u00f3n tem\u00e1tica en que Mateo encierra el primer bloque de su Evangelio al repetir pr\u00e1cticamente las mismas palabras de 4,23 en 9,35: \u00abY Jes\u00fas recorr\u00ed\u00ada todas las ciudades y los pueblos ense\u00f1ando en sus sinagogas&#8230;\u00bb. En la misma l\u00ed\u00adnea parece orientarse la ubicaci\u00f3n de la frase relativa a la admiraci\u00f3n de la gente sobre la autoridad con que ense\u00f1aba Jes\u00fas despu\u00e9s del llamado Serm\u00f3n de la Monta\u00f1a (Mt 7,28-29), y no tras el relato del primer exorcismo, como en S. Marcos (1,27). Sin embargo, junto al hecho y la importancia de la ense\u00f1anza de Jes\u00fas en el Evangelio de S. Mateo, los textos aducidos hasta aqu\u00ed\u00ad apuntan adem\u00e1s algunos elementos peculiares de la elaboraci\u00f3n del tema por parte del primer evangelista. Ante todo, llama la atenci\u00f3n que, frente a lo que ocurr\u00ed\u00ada en Marcos, a las citadas palabras sobre la ense\u00f1anza en 4,23 y 9,35 sigan sendos discursos del Maestro Jes\u00fas (Mt 5,1-7,27 y 10,1-42), a los que se a\u00f1adir\u00e1n otros tres en el resto del Evangelio (Mt 13; 18 y 24-25); es decir, la ense\u00f1anza de Jes\u00fas se concreta en una exposici\u00f3n precisa y m\u00e1s bien extensa, sobre todo en los discursos primero y \u00faltimo, relativa a temas muy concretos y diversos. De este conjunto discursivo, presidido por la referida indicaci\u00f3n de 4,23, que se acent\u00faa en la que introduce el Serm\u00f3n de la Monta\u00f1a (\u00abViendo a la muchedumbre, subi\u00f3 al monte, se sent\u00f3 y sus disc\u00ed\u00adpulos se le acercaron; y tomando la palabra les ense\u00f1aba&#8230;\u00bb (Mt 5,1-2), resulta una imagen impresionante de la ense\u00f1anza de Jes\u00fas y de Jes\u00fas Maestro; en esa actividad suya, que se completar\u00e1 con otras actuaciones, se muestra la verdad de sus palabras sobre la llegada inminente del Reino de los cielos (4,23). En la elaboraci\u00f3n que hace Mateo del tema de Jes\u00fas Maestro cabe notar otro detalle, que se hace presente en el citado sumario de 4,23ss: Jes\u00fas ense\u00f1a en las sinagogas, que, sin embargo, el evangelista califica de \u00absuyas\u00bb, es decir, de los jud\u00ed\u00ados; con esta indicaci\u00f3n y con la que seguir\u00e1 inmediatamente sobre la ense\u00f1anza en el monte (5,1-2), el evangelista parece querer mostrar el car\u00e1cter singular de aquel que es sin duda maestro de Israel y que, por ello mismo, imparte su ense\u00f1anza sentado, es decir, con autoridad (cf. 5,1), pero que en su ense\u00f1anza se distancia de la impartida normalmente en \u00absus sinagogas\u00bb (cf. adem\u00e1s las seis ant\u00ed\u00adtesis recogidas en 5,21-47). En la misma l\u00ed\u00adnea se debe entender el hecho de que quienes se dirigen a Jes\u00fas llam\u00e1ndolo \u00abmaestro\u00bb no sean nunca los disc\u00ed\u00adpulos, sino otros que no pertenecen al grupo (cf. p. ej. 8,19; 12,38&#8230;) o que se han separado de \u00e9l, como Judas (26,25.49); m\u00e1s que \u00abel maestro\u00bb, para los disc\u00ed\u00adpulos Jes\u00fas es \u00abel se\u00f1or\u00bb (cf. Mt 8,25 y comp\u00e1rese con Mc 4,38) y es en esta autoridad de \u00abse\u00f1or\u00bb de sus disc\u00ed\u00adpulos y no en la doctrina aprendida en la tradici\u00f3n donde se funda la ense\u00f1anza de Jes\u00fas a los suyos, para quienes, por ello mismo, se convierte en el \u00fanico maestro (23,8-10). Su ense\u00f1anza toca l\u00f3gicamente a la ley, que \u00e9l no viene a abolir (5,17-19), pero que interpreta en un sentido distinto del que descubr\u00ed\u00adan en ella los antiguos (5,21-47); de este modo, a trav\u00e9s de su palabra de maestro (cf. 7,24), saca \u00e9l a la luz la voluntad de Dios expresada en la ley, que \u00e9l cumple realmente y lleva adem\u00e1s a su plenitud (5,17b). Sus disc\u00ed\u00adpulos terrenos tendr\u00e1n que hacer a su vez disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas a otros en el futuro (28,19); pero en esa actividad deber\u00e1n remitirse permanentemente a las ense\u00f1anzas del Maestro (28,20), pues s\u00f3lo \u00e9l ha recibido de Dios plena autoridad en el cielo y en la tierra (28,18).<\/p>\n<p>La elaboraci\u00f3n que hace del tema del magisterio de Jes\u00fas y de su condici\u00f3n de Maestro sigue b\u00e1sicamente los elementos comunes que hemos descubierto en Mateo y Marcos. Ello se muestra en el hecho de que mantiene buena parte de los textos en que Mc usaba \u00abense\u00f1ar\u00bb o \u00abmaestro\u00bb y, en relaci\u00f3n con este sustantivo, incluso aquellos en que se habla de Jes\u00fas como \u00abel maestro\u00bb; por otra parte, Lucas, que es el \u00fanico entre todos los evangelistas que no recurre en ning\u00fan caso al hebreo , acent\u00faa el reconocimiento de la autoridad de Jes\u00fas que va unido al apelativo \u00abmaestro\u00bb, sustituyendo a veces el habitual didaskale de Marcos por , que significa propiamente \u00abel que preside\u00bb, \u00abjefe\u00bb (Lc 8,24=Mc 4,38; 9,49=Mc 9,38). Lo mismo que Mateo y Marcos, incluye la actividad de Jes\u00fas expresada en estos t\u00e9rminos en el sumario introductorio a la vida p\u00fablica, que, en su caso, precede a la escena de la sinagoga de Nazaret (4,15), y en el nuevo sumario que sigue a la citada escena (5,3.17). Con total coherencia, Lucas resumir\u00e1 en su segundo libro los contenidos del primero, afirmando que en \u00e9l \u00abescribi\u00f3&#8230; acerca de todo lo que Jes\u00fas hizo y ense\u00f1\u00f3\u00bb (Hech 1,1). Ahora bien, frente a esta afirmaci\u00f3n, que se debe entender como s\u00ed\u00adntesis l\u00f3gica de todo el Evangelio, los referidos sumarios del comienzo del mismo, crean la impresi\u00f3n de que el ense\u00f1ar fue actividad principal de Jes\u00fas. Por otra parte, inmediatamente despu\u00e9s del primer sumario, Lucas concreta los contenidos de la ense\u00f1anza de Jes\u00fas en la escena de la sinagoga de Nazaret: Jes\u00fas ense\u00f1a leyendo y explicando las Escrituras; m\u00e1s en concreto, ense\u00f1a present\u00e1ndose ante Israel como aquel en quien se cumplen los dichos de los profetas: como el Ungido del Se\u00f1or, profeta escatol\u00f3gico que proclama solemnemente el a\u00f1o de gracia del Se\u00f1or y con \u00e9l el hoy de la salvaci\u00f3n definitiva (Lc 4,16-22).<\/p>\n<p>Aunque con menos fuerza que en los Sin\u00f3pticos, tambi\u00e9n en el Cuarto Evangelio se hacen presentes el verbo \u00abense\u00f1ar\u00bb predicado de Jes\u00fas (Jn 6,59; 7,14.28) y el sustantivo didaskalos aplicado a \u00e9l, con el a\u00f1adido de que, como en el caso de otros t\u00e9rminos hebreos, en este \u00faltimo caso didaskalos\/didaskale griego se ofrece expresamente como traducci\u00f3n de o rabbuni (Jn 1,38; 20,16; cf. 3,8; 11,8). Tanto en \u00e9stos como en los otros casos en que se usa s\u00f3lo el t\u00e9rmino griego, su sentido se mantiene en la l\u00ed\u00adnea que hemos se\u00f1alado m\u00e1s arriba, es decir, como expresi\u00f3n del reconocimiento de una autoridad especial en Jes\u00fas. En todo caso, son los disc\u00ed\u00adpulos quienes se dirigen a \u00e9l con este apelativo y ello s\u00f3lo en la primera parte del Evangelio, es decir, en el denominado \u00ablibro de los signos\u00bb (1-12); a partir de ah\u00ed\u00ad le llamar\u00e1n \u00abse\u00f1or\u00bb. M\u00e1s all\u00e1 de la equivalencia real de ambos t\u00e9rminos en el marco hist\u00f3rico en que se desarroll\u00f3 la actividad de Jes\u00fas, con la referida distribuci\u00f3n de los usos de \u00abmaestro\u00bb y \u00abse\u00f1or\u00bb, el cuarto evangelista podr\u00ed\u00ada querer indicar a sus lectores una posible evoluci\u00f3n de la fe de los disc\u00ed\u00adpulos. En el mismo sentido podr\u00ed\u00ada entenderse el orden en que se usan los dos sustantivos en boca de Jes\u00fas (\u00abVosotros me llam\u00e1is el maestro y el se\u00f1or&#8230;\u00bb: 13,13 y 14) e incluso la aparici\u00f3n sucesiva de \u00abrabbuni\/maestro\u00bb en labios de Mar\u00ed\u00ada (20,16) y \u00abse\u00f1or\u00bb en los de Tom\u00e1s (20,28) en sus respectivos encuentros con el Resucitado. -> \u00ed\u00ada; verdad.<\/p>\n<p>Miguel D\u00ed\u00adaz Rodelas<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>DJN \u00c2\u00a0 SUMARIO: 1. \u00fas maestro en el marco del juda\u00ed\u00adsmo contempor\u00e1neo. &#8211; 2. Lugar, contenido y modos de la ense\u00f1anza de Jes\u00fas. &#8211; 3. Jes\u00fas Maestro en los distintos Evangelios. 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