{"id":15623,"date":"2016-02-05T10:10:06","date_gmt":"2016-02-05T15:10:06","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/marta-y-maria\/"},"modified":"2016-02-05T10:10:06","modified_gmt":"2016-02-05T15:10:06","slug":"marta-y-maria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/marta-y-maria\/","title":{"rendered":"MARTA Y MARIA"},"content":{"rendered":"<p>DJN<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nSon dos personas que aparecen unidas en los evangelios. Ser\u00ed\u00ada una osad\u00ed\u00ada temeraria por nuestra parte intentar separarlas. Aunque razones para hacerlo nos sobrar\u00ed\u00adan. El respeto al texto b\u00ed\u00adblico nos obliga a presentarlas conjuntamente. Es f\u00e1cil que la reconstrucci\u00f3n del \u00e1rbol geneal\u00f3gico descubriese su fraternidad. No lo es tanto que, desde \u00e9l, nos veamos obligados a extender su fraternidad a L\u00e1zaro (Jn 11,1; 12,1). Intentaremos descubrir en ellas sus caracter\u00ed\u00adsticas significativas. Son ellas las que nos las ofrecen como importantes, representativas, interpelantes, evang\u00e9licas&#8230; Nos limitaremos a los tres momentos que consideramos como fundamentales.<\/p>\n<p>1\u00c2\u00b0) Encuentro con Jes\u00fas en Samaria (Lc 10,38-42). Ante la queja de Marta porque su hermana la ha dejado sala con todo el servicio, Jes\u00fas condena su actividad febril y, en ella, el activismo jud\u00ed\u00ado, que proclamaba como esencial las obras, obras, obras, obras&#8230; para \u00abobligar\u00bb a Dios a que les premiase&#8230; Frente a \u00e9l destaca la actitud de Mar\u00ed\u00ada que, sentada a los pies del Maestro, escuchaba la palabra de Dios. Y, ante la recriminaci\u00f3n por su \u00abpasividad\u00bb, el Maestro sale en su defensa afirmando que, entre las pocas cosas necesarias, que se reducen a una: la palabra de Dios, la opci\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada es la mejor. Se trata de resaltar como absolutamente necesaria audici\u00f3n creyente de la palabra de Dios. En la escena ni Marta significa la vida activa ni Mar\u00ed\u00ada simboliza la vida contemplativa. Eso vendr\u00ed\u00ada despu\u00e9s.<\/p>\n<p>2\u00c2\u00b0) Tambi\u00e9n ante resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro (Jn 11) Marta es una figura representativa del pensamiento jud\u00ed\u00ado que afirmaba que la resurrecci\u00f3n de los muertos tendr\u00ed\u00ada lugar al final de los tiempos. Jes\u00fas est\u00e1 en desacuerdo con esta convicci\u00f3n de los te\u00f3logos jud\u00ed\u00ados. Y lo manifiesta con la c\u00e9lebre frase: soy la resurrecci\u00f3n y la vida. Lo cual significa que la uni\u00f3n con Jes\u00fas, con la vida que Dios manifiesta y regala en \u00e9l a los creyentes, a pesar del trance necesario de la muerte, no se interrumpe. Lo que Jes\u00fas promete es mucho m\u00e1s de lo que Marta espera. Para el creyente la muerte ha sido relativizada. Dios, que es la vida, no puede abandonar a los suyos en el momento supremo de la muerte: les har\u00e1 participar de su vida; les introducir\u00e1 en su Reino, que es todo lo opuesto al llanto, al dolor y a la muerte. Esta es la raz\u00f3n por la cual el primer encuentro de Jes\u00fas es con Marta. M\u00e1s all\u00e1 del pensamiento jud\u00ed\u00ado expone as\u00ed\u00ad Jes\u00fas su novedad radical frente a \u00e9l.<\/p>\n<p>Marta, adem\u00e1s de su personalidad f\u00ed\u00adsica, tiene otra representativa. Lo mismo Mar\u00ed\u00ada. Ella tiene m\u00e1s importancia que Marta. Cuando Jes\u00fas va a realizar una acci\u00f3n cuya finalidad es demostrar la \u00abgloria\u00bb del Padre y del Hijo, debe hallarse presente Mar\u00ed\u00ada, porque ella ha sintonizado perfectamente con las ondas emitidas por el Padre a trav\u00e9s del Hijo. Mar\u00ed\u00ada simboliza a los creyentes que han descubierto lo que es esencial a su fe. Probablemente a ello se refiere la frase: Maestro est\u00e1 aqui y te . Lo dem\u00e1s, las obras, vendr\u00e1n como fruto y exigencia de la misma.<\/p>\n<p>3\u00c2\u00b0) Tambi\u00e9n se hallan presentes las dos hermanas la unci\u00f3n en Betania (Jn 12,1-8). Marta \u00absirve\u00bb -es el punto fuerte de las obras- y Mar\u00ed\u00ada \u00abunge\u00bb los pies del Maestro. La acci\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada es interpretada, por el mismo Jes\u00fas, como una acci\u00f3n anticipativa de su sepultura (Jn 12,7). \u00bfResulta excesivamente sofisticado pensar que Mar\u00ed\u00ada haya tenido delante esta finalidad tan profunda? As\u00ed\u00ad lo creemos. Su acci\u00f3n se halla suscitada por una reacci\u00f3n de respeto, de gratitud y de amor. En un segundo plano, y a la luz de la pascua, el gesto fue interpretado como una anticipaci\u00f3n de la gloria de Cristo (Jn 12,28). El gesto de Mar\u00ed\u00ada, objetivamente considerado, tiene un significado que desborda con mucho su intenci\u00f3n personal. Inconsciente e involuntariamente anunci\u00f3 la muerte-glorificaci\u00f3n de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Estas dos personas admirables son conocidas \u00fanicamente por Lucas -que las sit\u00faa en \u00abuna\u00bb aldea de Samar\u00ed\u00ada, sin mencionar para nada a L\u00e1zaro-, y por Juan, que las presenta viviendo en Betania y que ha hermanado a las tres personas por las que Jes\u00fas sent\u00ed\u00ada un afecto especial.<\/p>\n<p>E Ramos.<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n<p>(Lc 10,38-42). Este pasaje se ha entendido tradicionalmente como fundamento de la superioridad de la vida contemplativa (Mar\u00ed\u00ada) sobre la vida activa (Marta), en sentido helenista o cristiano. \u00abMientras iban ellos de camino, Jes\u00fas entr\u00f3 en cierta aldea; y una mujer llamada Marta le recibi\u00f3. Y ella ten\u00ed\u00ada una hermana que se llamaba Mar\u00ed\u00ada, que sentada a los pies del Se\u00f1or escuchaba su palabra. Marta, en cambio, estaba afanada (distra\u00ed\u00adda) con mucho servicio; y acerc\u00e1ndose [a \u00e9l, le] dijo: Se\u00f1or, \u00bfno te importa que mi hermana me deje sola en el servicio? Dile, pues, que me ayude. Respondiendo el Se\u00f1or, le dijo: Marta, Marta, te preocupas y est\u00e1s perturbada por muchas cosas; una [sola] cosa es necesaria; en efecto, Mar\u00ed\u00ada ha escogido la parte buena, la cual no le ser\u00e1 quitada\u00bb (Lc 10,38-42). La interpretaci\u00f3n tradicional se ha situado en la l\u00ed\u00adnea de una visi\u00f3n arquet\u00ed\u00adpica que propusieron ya algunos devotos jud\u00ed\u00ados (como Fil\u00f3n* en su Vida contemplativa) y muchos pensadores griegos antiguos, lo mismo que algunos \u00abvirtuosos\u00bb de la religi\u00f3n de Oriente (hind\u00faes, budistas, tao\u00ed\u00adstas&#8230;),  que distingu\u00ed\u00adan dos tipos de vida: una activa (que ser\u00ed\u00ada propia de Marta) y otra contemplativa (que ser\u00ed\u00ada propia de Mar\u00ed\u00ada). Todos ellos daban prioridad a la vida contemplativa, vinculada al ocio interior y al cultivo de los valores espirituales, separados del trabajo material y de las ocupaciones externas. Este pasaje repetir\u00ed\u00ada, por tanto, un esquema dualista de la vida, identificando la contemplaci\u00f3n con la escucha de la palabra del Se\u00f1or. Desde esa perspectiva, docenas de generaciones de monjes y contemplativos cristianos se han sentido identificados con Mar\u00ed\u00ada, dejando los afanes de Marta para los miembros menos perfectos de la Iglesia. Pero esa interpretaci\u00f3n venerable choca con algunas dificultades, como indicaremos.<\/p>\n<p>(1) Jes\u00fas y las dos hermanas. Jes\u00fas aparece como hu\u00e9sped, recibido en una casa. La tradici\u00f3n evang\u00e9lica (cf. Mc 6,6-13 par), reelaborada por Lc (9,1-6; 10,1-11), sabe que la misi\u00f3n cristiana est\u00e1 vinculada a las casas de aquellos que acogen a Jes\u00fas o a sus mensajeros. Las dos hermanas representar\u00ed\u00adan dos maneras de acogida buena de Jes\u00fas y de sus seguidores, aunque una (Mar\u00ed\u00ada, la escucha) ser\u00ed\u00ada superior a otra (Marta, el servicio). En su mismo enfrentamiento, estas dos hermanas expresar\u00ed\u00adan las dos actitudes principales de la humanidad: vida activa y contemplativa, trabajo servil y liberal&#8230; Jes\u00fas, Maestro interior, Mes\u00ed\u00adas de la Palabra, estar\u00ed\u00ada en la l\u00ed\u00adnea de un judaismo m\u00ed\u00adstico, que ha destacado la necesidad de escuchar y cumplir la Ley (aqu\u00ed\u00ad expresada en la palabra de Jes\u00fas). Estos elementos pueden hallarse en el fondo del texto, pero no agotan su contenido jud\u00ed\u00ado ni cristiano. Para los aut\u00e9nticos jud\u00ed\u00ados, la ley no ha sido objeto de contemplaci\u00f3n m\u00ed\u00adstica, sino de cumplimiento activo. Tampoco Jes\u00fas ha sido Maestro de una doctrina espiritual, sino profeta de una justicia gratificante, que se expresa en el amor a los pobres. Adem\u00e1s, en el fondo del texto hay otro dato muy significativo: Marta y Mar\u00ed\u00ada no son dos mujeres en abstracto, sino dos personas que representan las tareas de la Iglesia.<\/p>\n<p>(2) Dos hermanas, senadoras de la Iglesia. De un modo normal solemos pensar que Marta realiza trabajos de tipo dom\u00e9stico m\u00e1s bajo (limpiar la habitaci\u00f3n del hu\u00e9sped, preparar la comida, servir la mesa), mientras Mar\u00ed\u00ada estar\u00ed\u00ada liberada para el ocio interior de la oraci\u00f3n. Marta ser\u00ed\u00ada una criada, Mar\u00ed\u00ada una se\u00f1ora. Pues bien, una vez que llegamos aqu\u00ed\u00ad, descubrimos que esa interpretaci\u00f3n no sirve: ni Marta hace s\u00f3lo trabajos de criada, ni Mar\u00ed\u00ada escucha s\u00f3lo a Jes\u00fas para ser una se\u00f1ora ociosa. Ambas son hermanas, dirigentes de una iglesia, es decir, de una comunidad dom\u00e9stica que acoge a Jes\u00fas acogiendo a los cristianos y a los necesitados. En el Nuevo Testamento, y de un modo especial lo sabe Lucas, la palabra servir (diakonein), que se aplica a Marta, significa tambi\u00e9n, y sobre todo, realizar una tarea ministerial en nombre y por encargo de la comunidad, como muestra el texto de la disputa sobre la grandeza dentro de la Iglesia (Lc 22,24-30). Los disc\u00ed\u00adpulos quieren ser m\u00e1s grandes mandando sobre los dem\u00e1s; en contra de eso, Jes\u00fas se hace el menor, el servidor de todos, aut\u00e9ntica Marta (si ese nombre vale). Desde esa base, toda divisi\u00f3n entre mujeres servidoras y mujeres (u hombres) jerarcas, entre martas trabajadoras y mar\u00ed\u00adas contemplativas resulta contraria al Evangelio. En la misma l\u00ed\u00adnea de nuestro pasaje se sit\u00faa el texto sobre los \u00abdi\u00e1conos\u00bb helenistas, que aparecen como servidores de la mesa (en la l\u00ed\u00adnea de Marta), viniendo a presentarse, al mismo tiempo, y precisamente por su servicio, como ministros del Evangelio: ellos extienden el mensaje de Jes\u00fas a los gentiles (Hch 6,1-7). Parad\u00f3jicamente, los iniciadores de la misi\u00f3n universal cristiana han sido estos siete servidores (que se parecen m\u00e1s a Marta), no los Doce ap\u00f3stoles-predicadores de Jerusal\u00e9n (que se parecen m\u00e1s a Mar\u00ed\u00ada). Eso significa que las figuras de las dos hermanas se han cruzado. Por otra parte, Mar\u00ed\u00ada puede ser hermana de sangre de Marta, pero m\u00e1s probablemente es hermana creyente (cf. Mc 3,31-35), sentada a los pies del Se\u00f1or (Lc 10,39), escuchando su palabra. No estudia la Ley, como los aspirantes al rabinato jud\u00ed\u00ado, pero escucha la Palabra, de manera que puede presentarse como maestra sabia dentro de la Iglesia. El judaismo de aquel tiempo no dejaba que las mujeres estudiaran oficialmente la Ley; la Iglesia posterior dir\u00e1 que ellas guarden silencio en la comunidad (cf. 1 Tim 2,11-12 y glosa de 1 Cor 14,34-35). Pues bien, a diferencia de Marta, que es signo del servi  ci\u00f3 ministerial, Mar\u00ed\u00ada aparece aqu\u00ed\u00ad como persona que escucha y que, por tanto, puede proclamar la Palabra. Marta ha recibido a Jes\u00fas (en su aldea y\/o casa), actuando como \u00abpresidente\u00bb de la comunidad, pero Mar\u00ed\u00ada, su hermana, es quien mejor le atiende y entiende, escuchando su palabra. Marta, afanada por el mucho servicio, se queja ante el Se\u00f1or, acusando a su hermana, porque la ha dejado sola. Es evidente que en un sentido tiene raz\u00f3n, pues Mar\u00ed\u00ada abandona el servicio (de la casa-iglesia), para sentarse a los pies de Jes\u00fas y escucharle. Pero en otro sentido m\u00e1s hondo tiene raz\u00f3n Mar\u00ed\u00ada, que escucha a Jes\u00fas como mujer (como persona), pero no para quedarse en la pura contemplaci\u00f3n espiritualista, sino para realizar de un modo m\u00e1s hondo las tareas de la Iglesia.<\/p>\n<p>(3) La diacon\u00ed\u00ada o servicio de Marta. Sin dejar de ser un trabajo dom\u00e9stico (\u00c2\u00a1la iglesia es casa!), la diacon\u00ed\u00ada de Marta es ante todo un ministerio eclesial, pues la verdadera autoridad de la Iglesia es el servicio mutuo, como sabe todo el Nuevo Testamento (cf. Mc 10,45; Mt 20,25; 23,11). Desde ah\u00ed\u00ad, tomando como base la actividad de las mujeres a las que aluden Lc 8,1-3 y Mc 15,40-41, debemos recordar que Jes\u00fas iba acompa\u00f1ado de mujeres-servidoras. Por eso, la mucha diacon\u00ed\u00ada que distrae a Marta puede aludir a trabajos de organizaci\u00f3n dom\u00e9stica (comida, limpieza), pero alude tambi\u00e9n, y sobre todo, a las tareas de la misi\u00f3n eclesial (predicaci\u00f3n y administraci\u00f3n). Ni Marta es pura criada de varones, ni Mar\u00ed\u00ada pura contemplativa separada del mundo, en el sentido posterior, sino que representan dos rasgos propios de la humanidad (y de la Iglesia en su conjunto), no s\u00f3lo de las mujeres: el trabajo y el amor, el servicio y la escucha de la palabra, la acci\u00f3n y la oraci\u00f3n. Marta y Mar\u00ed\u00ada son hermanas, pero m\u00e1s en l\u00ed\u00adnea eclesial que camal (cf. Lc 8,19-21; cf. Hch 1,15; 11,29; 15,3&#8230;): son diaconisas que realizan su ministerio para bien de la comunidad cristiana que recibe a Jes\u00fas (a sus delegados). Desde esa base tenemos que a\u00f1adir que no hay oposici\u00f3n entre servicio externo (acci\u00f3n) y escucha interna (contemplaci\u00f3n). M\u00e1s a\u00fan, en contra de una tendencia \u00abnormal\u00bb que relega a las mujeres al \u00abservicio servil\u00bb (propio de Marta), el texto ha querido poner de relieve la capaci dad que ellas tienen como mujeres para realizar un \u00abservicio integral\u00bb, fundado en la escucha y comprensi\u00f3n de la palabra. S\u00f3lo desde ah\u00ed\u00ad se entiende la superioridad de la escucha de la mujer (Mar\u00ed\u00ada), dentro de un contexto donde ambas (Marta y Mar\u00ed\u00ada) han de ser y son activas.<\/p>\n<p>(4) Dos mujeres, una Iglesia. Entendida as\u00ed\u00ad, la escena de Marta y Mar\u00ed\u00ada recoge los motivos b\u00e1sicos del tema de Hch 6,1-7, pero con una diferencia: los representantes de la Iglesia son ahora dos mujeres, que ocupan el lugar estructural de los Siete (representados por Marta) y de los Doce (representados por Mar\u00ed\u00ada). De esta forma, Lucas ha vuelto a evocar el tema de los ministerios eclesiales, pero desde la perspectiva de dos mujeres, que son signo de la vida de la Iglesia, apareciendo como representantes del conjunto de la comunidad. En Hch 6 recibe preferencia el ministerio de los helenistas (servicio de las mesas y las viudas), pero sin negar el valor del ministerio de los Doce (oraci\u00f3n y predicaci\u00f3n). Por el contrario, en Lc 10,38-42 recibe preferencia el ministerio de la escucha de la palabra (Mar\u00ed\u00ada), pero sin que se rechace el ministerio m\u00e1s activo de la diacon\u00ed\u00ada (Marta). Jes\u00fas ratifica de forma parad\u00f3jica el valor del gesto de Mar\u00ed\u00ada: \u00abUna sola cosa es necesaria, Mar\u00ed\u00ada ha escogido la mejor parte\u00bb. Con eso no rechaza ni condena a Marta (no la expulsa de su ministerio), pero le recuerda el riesgo de dispersi\u00f3n en que se encuentra: su af\u00e1n por el servicio (organizaci\u00f3n eclesial y perfecci\u00f3n externa de las obras) puede separarle de la ra\u00ed\u00adz de la Palabra, de la fuente del Se\u00f1or, del amor del coraz\u00f3n. De esa manera, Jes\u00fas pone de relieve el riesgo de unas obras que, al desligarse de la ra\u00ed\u00adz del Evangelio, pueden convertirse en nuevo legalismo. Mar\u00ed\u00ada, en cambio, sabe que s\u00f3lo una cosa es necesaria: escuchar y seguir a Jes\u00fas y buscar el Reino (cf. Lc 12,31 y 18,22; Mt 6,33), aunque tiene que saber que esa \u00fanica cosa necesaria (que equivale a la fe paulina) no puede entenderse en un nivel de pura contemplaci\u00f3n, sino de acogida total de Jes\u00fas, abierta al servicio de los dem\u00e1s (es decir, a las obras del amor). En ese sentido se a\u00f1ade que Mar\u00ed\u00ada ha escogido la mejor parte&#8230; (Lc 10,42). No est\u00e1 condenada como mujer al servicio que le imponen los varones,  no es una esclava del sistema patriarcal o del lugar que ocupa en la casa. Ha hecho una opci\u00f3n, ha escogido, de una forma personal, y as\u00ed\u00ad se ha vinculado con Jes\u00fas, a trav\u00e9s de la palabra. Hay servicios \u00abserviles\u00bb que se pueden imponer. La palabra, en cambio, no se impone, sino que ella abre un espacio de libertad y de acci\u00f3n. Jes\u00fas respeta la elecci\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada y ratifica su gesto de escucha: de esa forma la valora. Frente a la mujer sierva, que podr\u00ed\u00ada terminar cerrada en unas obras de servicio, impuestas desde fuera, Jes\u00fas ha destacado el valor de la mujer-persona que es capaz de dejarse transformar por la Palabra. Marta y Mar\u00ed\u00ada simbolizan y encarnan as\u00ed\u00ad todas las tareas de la Iglesia como casa donde se acoge y escucha la palabra, acogiendo y sirviendo a los hu\u00e9spedes. Es evidente que no pueden separarse.<\/p>\n<p>Cf. J. BRUTSCHECK, Die Maria-Marta-Erzalilung. Eine redaktions-kritische Untersuchung zu Ek 10,38-53, BBB, 64, Bonn 1986; I. M. FORNARI, La escucha del hu\u00e9sped (Lc 10,3842), Verbo Divino, Estella 1995; B. PRETE, \u00abII logion de Ges\u00fc: \u2020\u0153Una cosa sola \u00e9 necesaria\u2020\u009d (Lc 10,42\u00bb), XXII Sett. Bib. Italiana, Brescia 1973, 149-175; E. SCH\u00dcSSLER FIORENZA, \u00abLa pr\u00e1ctica de la interpretaci\u00f3n\u00bb, en Pero ella dijo, Trotta, Madrid 1996, 78-106; A. SOLIGNAC y L. DONNAT, \u00abMarthe et Marie (Lc 10,38-42)\u00bb, DicSpir 10 (1980) 664-673.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>DJN \u00c2\u00a0 Son dos personas que aparecen unidas en los evangelios. Ser\u00ed\u00ada una osad\u00ed\u00ada temeraria por nuestra parte intentar separarlas. Aunque razones para hacerlo nos sobrar\u00ed\u00adan. El respeto al texto b\u00ed\u00adblico nos obliga a presentarlas conjuntamente. Es f\u00e1cil que la reconstrucci\u00f3n del \u00e1rbol geneal\u00f3gico descubriese su fraternidad. 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