{"id":15626,"date":"2016-02-05T10:10:13","date_gmt":"2016-02-05T15:10:13","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/maria-la-madre-de-jesus-2\/"},"modified":"2016-02-05T10:10:13","modified_gmt":"2016-02-05T15:10:13","slug":"maria-la-madre-de-jesus-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/maria-la-madre-de-jesus-2\/","title":{"rendered":"MARIA (LA MADRE DE JESUS)"},"content":{"rendered":"<p>DJN<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nSUMARIO: 1. anunciaci\u00f3n. &#8211; 2. El nacimiento de Jes\u00fas (Lc 2,6.7). &#8211; 3. Nazareth. &#8211; 4. La vida p\u00fablica. &#8211; 5. Sus Siete Palabras. &#8211; 6. Su vida, una floraci\u00f3n de las bienaventuranzas. &#8211; 7. Mar\u00ed\u00ada, modelo de vida activa y contemplativa. &#8211; 8. El alma contemplativa de Mar\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>Siguiendo el camino de la Biblia, con este estudio intentar\u00e9 describir el rostro real de la Madre de Jes\u00fas, pues aunque es cierto que no se puede aceptar como genuina cualquier imagen de Mar\u00ed\u00ada, hoy disponemos de datos suficientes para saber c\u00f3mo era. Somos conscientes de que en ella hay privilegios y gracias especiales y, a la vez, sabemos lo referente a los condicionamientos hist\u00f3ricos, temporales, culturales y religiosos en los que se desenvolvi\u00f3 su vida de pobre. Hemos de estar atentos por el peligro de caer en errores, tanto por exceso como por defecto, respecto de la sant\u00ed\u00adsima Virgen. Es una pena que la Virgen que aparece siempre en segundo plano y silenciosa, haya sido centro de pol\u00e9mica entre los te\u00f3logos llamados maximalistas y minimalistas. He procurado interpretar uno a uno los textos marianos del Evangelio desde las t\u00e9cnicas m\u00e1s rigurosas de la hermene\u00fatica b\u00ed\u00adblica. Pero intento interpretarlos, as\u00ed\u00ad mismo, con unci\u00f3n, con devoci\u00f3n filial; esa es justamente la manera correcta de profundizar la Biblia, pues, el conocimiento de la Palabra de Dios no puede quedarse en el \u00e1rea de la inteligencia, tiene que sentirse tambi\u00e9n en el \u00e1rea del coraz\u00f3n. He perfilado cuidadosamente todos los matices, he retocado todo con delicadeza y con esmero y he combinado con precisi\u00f3n y con justeza un admirable derroche de luces y colores, expresi\u00f3n colorista y luminosa de las singulares cualidades y virtudes de la Madre de Jes\u00fas. He querido conseguir una pintura tan bella de Mar\u00ed\u00ada, que el que la contemple necesariamente se enamore de ella. Queremos con este estudio que no s\u00f3lo reflexione nuestra mente, sino que se caldee nuestro coraz\u00f3n. La devoci\u00f3n a Mar\u00ed\u00ada asegura a la fe su dimensi\u00f3n humana, garantiza la convivencia de la raz\u00f3n con las razones del coraz\u00f3n. Que el estudio- meditaci\u00f3n de este trabajo sea una aut\u00e9ntica contemplaci\u00f3n del misterio de Mar\u00ed\u00ada. Pero esta contemplaci\u00f3n, este conocimiento, no es el resultado de una pura ciencia b\u00ed\u00adblica o teol\u00f3gica, sino de un encuentro experiencia vivido en la fe y en el amor, fruto de los dones del Esp\u00ed\u00adritu y de la contemplaci\u00f3n cristiana. Se trata de un conocimiento como disc\u00ed\u00adpulos, no como estudiosos; como seguidores, no como investigadores. No conocemos al Se\u00f1or, no conocemos a la Virgen, sino en la medida en que su conocimiento-amor lleva a la imitaci\u00f3n. Aunque no es f\u00e1cil este conocimiento contemplativo e imitativo que va m\u00e1s all\u00e1 del an\u00e1lisis y de la raz\u00f3n. El estudio cient\u00ed\u00adfico nunca podr\u00e1 reemplazar a la contemplaci\u00f3n del Evangelio, que nos transmite lo que m\u00e1s vivamente impresion\u00f3 a los ap\u00f3stoles y a los primeros disc\u00ed\u00adpulos: \u00ablo que oyeron, vieron, contemplaron y tocaron\u00bb (1 Jn 1,1). El momento mariol\u00f3gico que vivimos despu\u00e9s del Vaticano II y de los \u00faltimos documentos pontificios es sumamente importante, ya que superado el per\u00ed\u00adodo del estudio meramente especulativo de los dogmas marianos que ten\u00ed\u00ada el riesgo de hacernos caer en lo abstracto y general, nos hemos introducido en el estudio de la imagen hist\u00f3rica y existencial de Mar\u00ed\u00ada de Nazareth, t\u00ed\u00adtulo que nos ayuda a sentirla m\u00e1s cerca y pr\u00f3xima a nosotros. Una visi\u00f3n arm\u00f3nica entre la historia y el mensaje de la salvaci\u00f3n, inserta la vida real de la Virgen en el misterio de Cristo y de la Iglesia.<\/p>\n<p>Las fuentes del nuevo testamento nos facilitan suficientes datos en favor de la historicidad de Mar\u00ed\u00ada. Las narraciones de la infancia de Jes\u00fas, que son la mayor fuente de datos acerca de la vida de la Virgen, son sustancialmente hist\u00f3ricas. San Lucas ha escrito el pr\u00f3logo a su obra para afirmar que quiere hacer historia, narrar hechos acaecidos, y por eso, apela a la autoridad de sus fuentes, a los testigos oculares y a los ministros de la Palabra con el fin de dar un fundamento s\u00f3lido para asegurar al lector la firmeza de sus ense\u00f1anzas (1,1-4). Al comenzar el relato de la Anunciaci\u00f3n demuestra que est\u00e1 narrando algo hist\u00f3rico: una referencia cronol\u00f3gica \u00abal sexto mes\u00bb, acompa\u00f1ada por otra geogr\u00e1fica \u00aben Nazareth\u00bb (1,27). Cuando se escribe algo que ha sucedido alguna vez, algo que pertenece a la historia, se usan estas coordenadas de tiempo y de espacio. Los evangelistas, al narrar los hechos y dichos de Jes\u00fas y Mar\u00ed\u00ada, nos dan su verdadero sentido y, a la vez, su aplicaci\u00f3n a la vida de la Iglesia. No intentaban dar a conocer simplemente las cosas sino darles su verdadera realidad integral y conseguir que influyeran en la vida de las comunidades a las que se dirig\u00ed\u00adan. De ah\u00ed\u00ad, el cuidado sumo que se ha de tener al tratar del grado de objetividad que los evangelistas pretenden conferir a cada uno de los relatos narrados. Los relatos de los evangelios de la infancia suponen la presencia de la Madre de Jes\u00fas en el seno de la primera comunidad cristiana (Hech 1,14). Ella comunic\u00f3 a los disc\u00ed\u00adpulos de su hijo los misterios de su propia vida y el contendido de las reflexiones y recuerdos que conservaba en el coraz\u00f3n (Lc 2, 19.51). San Lucas no pretende en sus narraciones del evangelio de la infancia trazar los rasgos m\u00e1s importantes de la humanidad de Mar\u00ed\u00ada. Su intento es satisfacer el deseo de la primitiva comunidad que vive del Cristo de la fe y quiere conocer el Jes\u00fas de la historia, el comienzo de su existencia terrena entre los hombres.<\/p>\n<p>1. La anunciaci\u00f3n<br \/>\nVamos a estudiar esa aventura de amor y de intimidad de Dios que trae el texto de Lucas (1,26-38), donde se narra el anuncio a Mar\u00ed\u00ada, acontecimiento hist\u00f3rico y teol\u00f3gico, que es el centro de la historia de la salvaci\u00f3n (G\u00e1l 4,4). El relato de la Anunciaci\u00f3n es, junto con el pr\u00f3logo del cuarto evangelio, el texto m\u00e1s importante del nuevo testamento sobre la encarnaci\u00f3n y adem\u00e1s \u00e9l s\u00f3lo es el principal, el fundamental para la doctrina de la concepci\u00f3n virginal y de la maternidad divina de Mar\u00ed\u00ada. Como proclama la cuarta plegaria eucar\u00ed\u00adstica: \u00abEl cual (Jesucristo) se encarn\u00f3 por obra del Esp\u00ed\u00adritu Santo, naci\u00f3 de Mar\u00ed\u00ada, la Virgen y as\u00ed\u00ad comparti\u00f3 en todo nuestra condici\u00f3n humana, menos en el pecado\u00bb. Aunque tradicionalmente a esta per\u00ed\u00adcopa de Lucas se ha llamado \u00abanunciaci\u00f3n\u00bb, ya que en ella se anuncia a Mar\u00ed\u00ada, de modo extraordinario, que ser\u00e1 la madre del Mes\u00ed\u00adas, se suele llamar tambi\u00e9n \u00abvocaci\u00f3n\u00bb, ya que, de modo singular Mar\u00ed\u00ada es llamada a colaborar en el plano divino de la salvaci\u00f3n. La historia que narra san Lucas es una historia teol\u00f3gica, interesada como lo era toda la historia en la antig\u00fcedad. Quiere narrar hechos y hacer teolog\u00ed\u00ada; refiere hechos y dichos que ocurrieron, pero a\u00f1adiendo, a la vez, su interpretaci\u00f3n. Aunque parece que pretende asimilar el anuncio a Zacar\u00ed\u00adas y el anuncio a Mar\u00ed\u00ada, en realidad lo que pretende es un paralelismo antit\u00e9tico: que Juan es el precursor y que Jes\u00fas es el Se\u00f1or. De manera elocuente se subraya la infinita superioridad de Jes\u00fas sobre el Bautista. En toda esta escena hay una profunda lecci\u00f3n de sencillez y bajo este aspecto queremos de nuevo comparar las dos anunciaciones y ahondar en el modo de proceder de Yahv\u00e9h en toda la historia de Israel: Ha elegido lo pobre, lo despreciado, los para formar \u00abel resto\u00bb de Israel. La primera escena se refiere a un sacerdote en el momento cumbre de su ministerio y en el lugar m\u00e1s santo de la tierra. La segunda, a una mujer, despreciada entonces, en una aldea insignificante y en una regi\u00f3n poco apreciada. Y, sin embargo, en esta segunda escena se realiza el acto m\u00e1s grandioso que Dios ha obrado en la tierra. Mar\u00ed\u00ada es elegida para Madre de Dios. Se lleva a cabo la encarnaci\u00f3n del Hijo unig\u00e9nito del Padre. Desde aqu\u00ed\u00ad aparecer\u00e1 en toda su plenitud la ley de la econom\u00ed\u00ada divina (1 Cor 1,27-29).<\/p>\n<p>Leamos pausadamente esta escena evang\u00e9lica haciendo una breve s\u00ed\u00adntesis. Vamos a comentar algunos textos que son doctrinalmente muy profundos. \u00abEl \u00e1ngel le dijo a Mar\u00ed\u00ada: Al\u00e9grate, llena de gracia, el Se\u00f1or est\u00e1 contigo\u00bb.<\/p>\n<p>Al\u00e9grate: jaire, no es una traducci\u00f3n del saludo hebreo , paz, sino que es la forma tradicional del saludo en el mundo griego, despu\u00e9s de Homero. El re connota alegr\u00ed\u00ada, tema tan subrayado en este cap\u00ed\u00adtulo (v.14.41.44.47.58&#8230;). Los Padres griegos comentan en t\u00e9rminos de alegr\u00ed\u00ada esta expresi\u00f3n del saludo. Las palabras del \u00e1ngel son una invitaci\u00f3n a la alegr\u00ed\u00ada mesi\u00e1nica, una alusi\u00f3n a los saludos dirigidos en el antiguo testamento a la Hija de Si\u00f3n: \u00ab\u00c2\u00a1Al\u00e9grate, Hija de Si\u00f3n! \u00c2\u00a1Da voces jubilosas, Israel! \u00c2\u00a1regoc\u00ed\u00adjate con todo el coraz\u00f3n, hija de Jerusalem! El rey de Israel, Yahv\u00e9h est\u00e1 en medio de ti, no temas, Si\u00f3n \u00bb (Sof 3,14-16; Zac 9,9; Joel 2,21; Lam 4,21). La Hija de Si\u00f3n, Jerusalem, despu\u00e9s del destierro de Babilonia, es invitada al gozo, ya que Dios va a habitar en su Templo, en medio de Ella. \u00abExcelsa Hija de Si\u00f3n\u00bb se le llama a Mar\u00ed\u00ada en el Concilio y con el nombre de Arca de la Alianza se la nombra en la tradici\u00f3n de la Iglesia. En las entra\u00f1as de la Virgen morar\u00e1 la \u00e1h, expresi\u00f3n que se usaba para designar a Yahv\u00e9h. Mar\u00ed\u00ada, la nueva Hija de Si\u00f3n, recibe esta invitaci\u00f3n a la alegr\u00ed\u00ada mientras que el Se\u00f1or est\u00e1 dentro de Ella.<\/p>\n<p>de gracia: kejaritomene es el nombre nuevo que le da el \u00e1ngel al saludarla. Es el primer t\u00ed\u00adtulo mariano de la tradici\u00f3n apost\u00f3lica y como todo nombre sem\u00ed\u00adtico expresa lo que Ella es: la transformada por la plenitud de la eficaz benevolencia gratuita de Dios. es un verbo griego, en perfecto, que significa que la acci\u00f3n que se realiz\u00f3 en el pasado permanece en el presente: Tu que has estado y sigues estando llena de gracia. Antes del saludo del \u00e1ngel, la Virgen fue lo que ahora es y ser\u00e1 siempre. S\u00f3lo en Lc 1,28 y en la Carta a los Efesios (1,6) aparece este verbo . Los verbos en oo son causativos y manifiestan un cambio en la persona en la que se aplican. San Pablo en este texto de Efesios se refiere a los cristianos que han sido transformados por el don de Dios. San Juan Cris\u00f3stomo, buen conocedor de su lengua griega traduce \u00abDios nos ha transformado por esta gracia maravillosa\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abEl Se\u00f1or \u00ab, sin verbo como en el texto griego parece ser una traducci\u00f3n de la palabra hebrea , Dios con nosotros, que es el nombre con el que se designa al Mes\u00ed\u00adas en la profec\u00ed\u00ada de Isa\u00ed\u00adas (7,14). Despu\u00e9s de invitar a Mar\u00ed\u00ada, a la nueva Hija de Si\u00f3n a la alegr\u00ed\u00ada, fundamenta su alegr\u00ed\u00ada en el Emmanuel, en el Dios con Mar\u00ed\u00ada. La expresi\u00f3n \u00abEl Se\u00f1or est\u00e1 contigo\u00bb no indica simplemente estar como mera presencia est\u00e1tica, sino que indica la presencia de un poder din\u00e1mico conferido por el Esp\u00ed\u00adritu de Dios que desciende sobre la persona, \u00abquedando invadida por el Esp\u00ed\u00adritu de Yahv\u00e9h y cambiada en otro ser\u00bb (1 Sam 10,6), como sucedi\u00f3 a Sa\u00fal despu\u00e9s de ser ungido por Samuel. Se refiere a la presencia din\u00e1mica de Dios, en apoyo del hombre, para realizar acciones dif\u00ed\u00adciles, en circunstancias peculiarmente importantes que requieren la ayuda del Se\u00f1or. Esta f\u00f3rmula \u00abEl Se\u00f1or est\u00e1 contigo\u00bb se usa en el Antiguo Testamento para manifestar la particular presencia divina en hombres sobre los que Dios tiene proyectos especiales, en personas que deben llevar a cabo misiones extraordinarias. Esta expresi\u00f3n pertenece a las narraciones de vocaci\u00f3n: immak, \u00abYo estar\u00e9 contigo\u00bb. Ahora Gabriel le dice a Mar\u00ed\u00ada que Dios est\u00e1 con Ella y se da el cumplimiento de las profec\u00ed\u00adas mesi\u00e1nicas al ser Ella la Madre de Jes\u00fas, de Dios con nosotros.<\/p>\n<p>\u00ab\u00bfC\u00f3mo podr\u00e1 ser esto pues no conozco var\u00f3n?\u00bb, es la pregunta de Mar\u00ed\u00ada ante la maternidad que le anuncia el \u00e1ngel. No conocer var\u00f3n equivale a no tener relaciones carnales con hombre alguno, es ser virgen. Ella hab\u00ed\u00ada aceptado los desposorios con Jos\u00e9, pues otra cosa era imposible en el ambiente en que viv\u00ed\u00ada. Despos\u00e1ndose segu\u00ed\u00ada las costumbres de su tiempo y de su ambiente. Hoy podemos comprender que no es contradictorio el que Mar\u00ed\u00ada estuviera desposada y quisiera ser virgen, pues entonces las ni\u00f1as jud\u00ed\u00adas eran desposadas por sus padres, normalmente sin su aquiescencia. Adem\u00e1s las desposaban muy j\u00f3venes. Y los descubrimientos de Qumr\u00e1n han puesto de manifiesto que en el tiempo del Nuevo Testamento se daba entre los jud\u00ed\u00ados el prop\u00f3sito de virginidad, pues hab\u00ed\u00ada en palestina unos cuatro mil esenios que la practicaban y que viv\u00ed\u00adan dispersos en comunidades por todo el Pa\u00ed\u00ads. Tambi\u00e9n en Egipto los jud\u00ed\u00ados terapeutas practicaban la virginidad tanto ellos como ellas.<\/p>\n<p>Esta pregunta \u00ab\u00bfc\u00f3mo podr\u00e1 ser pues no conozco var\u00f3n?\u00bb indica la propensi\u00f3n profunda de Mar\u00ed\u00ada hacia la virginidad. Ese hondo deseo que Ella sent\u00ed\u00ada de vivirla expresa la aspiraci\u00f3n de su alma. En tiempos del antiguo testamento el ideal de la castidad como medio para una uni\u00f3n m\u00e1s estrecha con Dios hab\u00ed\u00ada penetrado en diversos grupos de Israel. Tambi\u00e9n hay que tener en cuenta que Mar\u00ed\u00ada recibi\u00f3 dones especiales acordes a su destino Y que ellos le abr\u00ed\u00adan a una mayor intimidad con Yahv\u00e9h. Aunque Mar\u00ed\u00ada se acomodase a las costumbres de su ambiente, desde el fondo de su coraz\u00f3n, desde lo m\u00e1s profundo de su ser viv\u00ed\u00ada en una perspectiva virginal. La Virgen, bajo la acci\u00f3n de la gracia de la que estuvo llena desde el principio, quiere vivir virginalmente, pero se tiene que acomodar a las costumbres de su \u00e9poca. La soluci\u00f3n se la da el \u00e1ngel: \u00abEl Esp\u00ed\u00adritu Santo vendr\u00e1 sobre ti y el poder del Alt\u00ed\u00adsimo te cubrir\u00e1 con su sombra\u00bb, y al igual que la nube cubr\u00ed\u00ada el Arca de la Alianza, (Ex 40,34.35) en la que moraba Yahv\u00e9h, Mar\u00ed\u00ada se convertir\u00e1 en esa nueva Arca de la Alianza y llevar\u00e1 en su vientre al Hijo de Dios. La pregunta de Mar\u00ed\u00ada describe su deseo \u00ed\u00adntimo, su inclinaci\u00f3n a la virginidad. Este deseo era efecto de su plenitud de gracia, de su transformaci\u00f3n por la gracia. Por obra de esa gracia surgi\u00f3 en Ella su m\u00e1s intensa orientaci\u00f3n hacia Dios, su disponibilidad total a lo que la palabra de Dios le confiase.<\/p>\n<p>\u00abH\u00e1gase en m\u00ed\u00ad\u00bb. Es la aceptaci\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada. El tercer evangelista formula esta aceptaci\u00f3n con el optativo griego que expresa un deseo gozoso. No se trata de una simple aceptaci\u00f3n de los planes de Dios y menos todav\u00ed\u00ada de un sentimiento de resignaci\u00f3n o de obligada sumisi\u00f3n. \u00c2\u00a1Qu\u00e9 diferente del h\u00e1gase (genezeto: Mt 26,42), de Getseman\u00ed\u00ad, que es un imperativo pasivo, o del h\u00e1gase del Padrenuestro! (Mt 6,10). Esta aceptaci\u00f3n gozosa expresa el deseo de colaborar con la acci\u00f3n de Dios. A esa alegr\u00ed\u00ada la invit\u00f3 el \u00e1ngel al comienzo de esta escena evang\u00e9lica.<\/p>\n<p>2. El nacimiento de Jes\u00fas (Lc 2,6.7)<br \/>\nSe describe con sorprendente sobriedad. Apenas dos vers\u00ed\u00adculos: \u00aby sucedi\u00f3 que mientras Mar\u00ed\u00ada y Jos\u00e9 estaban en Bel\u00e9n, se le cumplieron los d\u00ed\u00adas del alumbramiento y pari\u00f3 a su hijo primog\u00e9nito, lo envolvi\u00f3 en pa\u00f1ales, lo acost\u00f3 en un pesebre, porque no hab\u00ed\u00ada sitio para ellos en la habitaci\u00f3n principal y se bajan a habitar en la gruta\u00bb (2,6.7), la peque\u00f1a habitaci\u00f3n recogida y abrigada que hab\u00ed\u00ada en las casas. Todo sucede en Bel\u00e9n, ciudad de David (2,3.4.11). Con estremecimiento entramos en el misterio. La puerta de entrada a la Bas\u00ed\u00adlica es tan baja que hay que agacharse para entrar. S\u00f3lo hay una clase de privilegiados, los ni\u00f1os, que no necesitan agacharse (Mc 10,13-16). Para poder entrar hay que hacerse ni\u00f1o. S\u00f3lo haci\u00e9ndose ni\u00f1o en sentido b\u00ed\u00adblico le podr\u00ed\u00ada ser f\u00e1cil, pero Bernanos ha escrito comentando la frase de Jes\u00fas: \u00abSi no os hac\u00e9is como ni\u00f1os no entrar\u00e9is en el reino de los cielos\u00bb, que es una de las m\u00e1s duras y terribles que se encuentran en el evangelio (Mt 18,3; Mc 1,15; Lc 18,17) (23). Este texto expresa un requisito indispensable, una condici\u00f3n necesaria para alcanzar la salvaci\u00f3n. Esta infancia espiritual que exige Jes\u00fas, no es una simple recomendaci\u00f3n o un m\u00e9todo de espiritualidad, sino que es un verdadero mandamiento, f\u00e1cil de tergiversar y dif\u00ed\u00adcil de cumplir pero es la condici\u00f3n indispensable para entrar en el reino de los cielos. Unamuno, al final de su vida, entendi\u00f3 cu\u00e1l era la condici\u00f3n indispensable para entrar y escribi\u00f3: \u00abAgranda la puerta, Padre, porque no puedo pasar. \/ La hiciste para los ni\u00f1os, yo he crecido a mi pesar. \/ Si no me agrandas la puerta, ach\u00ed\u00adcame, por piedad; \/ Vu\u00e9lveme a la edad bendita, en que vivir es so\u00f1ar\u00bb.<\/p>\n<p>En Bel\u00e9n conmociona tocar el misterio del Dios transcendente que se hace ni\u00f1o, sometido a las limitaciones de nuestra condici\u00f3n humana. En ning\u00fan lugar es tan patente la incomprensibilidad de Dios. Bel\u00e9n es un lugar, a la vez dulce y amable, donde advertimos que ese Dios impenetrable es un ni\u00f1o y que sonr\u00ed\u00ade. Vamos a adentrarnos en el misterio de Bel\u00e9n, siguiendo al evangelista san Lucas, que es quien nos da luz sobre el alumbramiento del primog\u00e9nito, acerca de los pastores, de los pa\u00f1ales y de la casa donde naci\u00f3 Jes\u00fas. La palabra (Lc 2, 7), primog\u00e9nito, es un t\u00e9rmino t\u00e9cnico que se aplica al primer hijo, tanto si se tiene como si no se tiene hermanos. Es un t\u00e9rmino jur\u00ed\u00addico religioso que se atribuye desde el mismo momento del nacimiento sin necesidad de saber si nacer\u00e1n otros hijos. Despu\u00e9s de la descripci\u00f3n tan sobria del nacimiento, se relata una escena id\u00ed\u00adlica y envuelta en pobreza: la de los pastores (2, 8-20). Los llamados por los \u00e1ngeles para ir al pesebre no son los dirigentes del pueblo, sino unos pobres pastores. Este dato hist\u00f3rico pone de relieve, ya desde el principio, la humildad-pobreza del origen del Mes\u00ed\u00adas. Los pastores eran gentes despreciadas. Su vida n\u00f3mada les imped\u00ed\u00ada cumplir los preceptos de la \u00e1h. Les hac\u00ed\u00ada vivir fuera de la observancia de la ley. Ten\u00ed\u00adan mala fama. S\u00f3lo los pobres consiguen descubrir la riqueza en la pobreza. \u00danicamente los humildes y los pobres descubren la grandeza del poder de Dios, presente en la fragilidad de las cosas humanas. Los pastores son los primeros evangelizadores y modelo de los futuros creyentes \u00abque volvieron glorificando y alabando a Dios\u00bb.<\/p>\n<p>pa\u00f1ales, signo de debilidad, de fragilidad, de vida precaria. \u00abLo envolvi\u00f3 en pa\u00f1ales\u00bb (2,7). Era costumbre difundida en la antig\u00fcedad, incluso en la actualidad hasta hace muy poco tiempo. El \u00e1ngel a los pastores les da como se\u00f1al \u00ablo encontrar\u00e9is envuelto en pa\u00f1ales\u00bb (2,12) dando a entender que ese gesto tiene un significado m\u00e1s profundo. Los Padres de la Iglesia han visto este signo como expresi\u00f3n de la condici\u00f3n de debilidad, de fragilidad, sujeto a toda clase de limitaciones a las que se ha sometido Dios al encarnarse (Filp 2,7).<\/p>\n<p>pa\u00f1ales, signo de los cuidados maternales. Esta simbolog\u00ed\u00ada aparece ya en el antiguo testamento. Un ni\u00f1o envuelto en pa\u00f1ales desde el nacimiento es una criatura cuidada y mimada; en caso contrario, es un exp\u00f3sito, un abandonado (Sab 7,1.4; Ez 16,4.5). Ar\u00ed\u00adstide Serra tiene un comentario delicioso sobre los pa\u00f1ales, signo de los cuidados de Mar\u00ed\u00ada y Jos\u00e9. Escribe: \u00absi confrontamos Lucas 2,12 con Lucas 2,16, aparece un detalle no observado hasta ahora. En el vers\u00ed\u00adculo 12 el \u00e1ngel da una se\u00f1al a los pastores diciendo: \u00abEncontrar\u00e9is un ni\u00f1o envuelto en pa\u00f1ales y acostado en un pesebre\u00bb. Pero cuando los pastores van a verificar la se\u00f1al indicada, Lucas no escribe que \u00e9stos \u00abencontraron al ni\u00f1o envuelto en pa\u00f1ales y acostado en un pesebre\u00bb. Escribe, por el contrario, que los pastores \u00abencontraron a Mar\u00ed\u00ada y a Jos\u00e9 y al ni\u00f1o acostado en el pesebre\u00bb (v. 16). Como se puede advertir, de los tres elementos anunciados en el vers\u00ed\u00adculo 12 (el ni\u00f1o, los pa\u00f1ales y el pesebre), s\u00f3lo 2 aparecen en el v. 16 (el ni\u00f1o y el pesebre). Ya no se mencionan los pa\u00f1ales; en su lugar Lucas introduce la menci\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada y Jos\u00e9\u00bb. Los pa\u00f1ales son los cuidados que le prestan las personas m\u00e1s queridas, que ahora somos nosotros.<\/p>\n<p>tuvieron lugar en el katalyma. Algunos han pensado que san Lucas se refer\u00ed\u00ada a una especie de , mes\u00f3n oriental, refugio p\u00fablico para personas y animales. Mas en ese caso hubiese empleado el t\u00e9rmino de \u00f3n como cuando narra la par\u00e1bola del buen samaritano (10,34). Ellos tienen su casa en Bel\u00e9n (Mt 2,11) y es la habitaci\u00f3n noble, la que est\u00e1 en la parte superior de la casa, como conocemos por el relato de la \u00faltima cena en el que Lucas utiliza este mismo t\u00e9rmino (Lc 22,11). Es la sala principal que se suele reservar para los hu\u00e9spedes y que con la llegada de otros familiares para hacer el censo, estar\u00ed\u00ada ocupada. Junto a esta habitaci\u00f3n, que serv\u00ed\u00ada para todo y para todos, hab\u00ed\u00ada otra peque\u00f1a habitaci\u00f3n que serv\u00ed\u00ada de grutaalmac\u00e9n en la que se guardaban los utensilios de trabajo. Jos\u00e9 y Mar\u00ed\u00ada que conocen las prescripciones de la ley jud\u00ed\u00ada, a causa de la impureza ritual de la mujer que acaba de tener un hijo y persuadidos por el misterio que guardaban con tanto celo, se bajaron a esta peque\u00f1a habitaci\u00f3n recogida y abrigada porque \u00abno hab\u00ed\u00ada para ellos lugar en la parte superior de la casa\u00bb. Jean Paul Sartre reflexionando sobre la misma escena, describe a Mar\u00ed\u00ada con admirable inspiraci\u00f3n en el siguiente pasaje: \u00abLa Virgen est\u00e1 p\u00e1lida, contempla al ni\u00f1o. Podr\u00ed\u00ada leerse en su rostro un asombro ansioso aparecido s\u00f3lo una vez en faz humana. Cristo es su hijo, carne de su carne, y fruto de sus entra\u00f1as. Lo ha llevado en su interior durante nueve meses y va a amamantarlo&#8230; y por momentos la tentaci\u00f3n es tan fuerte que olvida que es Dios. Lo estrecha entre sus brazos y le dice \u00abPeque\u00f1o m\u00ed\u00ado\u00bb.<\/p>\n<p>Pero en otros momentos, queda cohibida y piensa: Dios est\u00e1 aqu\u00ed\u00ad y es presa de un horror religioso por este Dios mudo, por este ni\u00f1o que aterroriza. Todas las madres se ven as\u00ed\u00ad plasmadas en ciertos momentos ante ese fragmento rebelde de su carne que es el hijo, y se sienten extra\u00f1as ante esa vida nueva que se ha hecho con su propia vida. Pero ning\u00fan hijo ha sido m\u00e1s r\u00e1pidamente arrancado de su madre, porque es Dios y supera por todas partes cuanto ella puede llegar a imaginar. Pero pienso que hay tambi\u00e9n otros momentos, r\u00e1pidos y huidizos, en los que ella experimenta a la vez el sentimiento de que Cristo es su hijo, su peque\u00f1\u00ed\u00adn, y que es Dios. Lo mira y piensa: \u00abEste Dios es mi hijo. Esta carne divina es mi carne. Est\u00e1 hecho de mi, tiene mis ojos. Y esta forma de su boca es la forma de la m\u00ed\u00ada. Se me parece. Es Dios y se parece a m\u00ed\u00ad. Ninguna mujer ha tenido de esta manera a su Dios para ella sola, un Dios ni\u00f1ito que se puede tomar en brazos y cubrir de besos, un Dios c\u00e1lido que sonr\u00ed\u00ade y que respira, un Dios que se puede tocar y que sonr\u00ed\u00ade. En uno de esos momentos me gustar\u00ed\u00ada pintar a Mar\u00ed\u00ada si yo fuera pintor\u00bb. Sartre pone esta descripci\u00f3n en boca de un ciego. Recordemos que el autor era ateo; doble simbolog\u00ed\u00ada con el ciego que nos ense\u00f1a lo que muchos clarividentes no logran ver.<\/p>\n<p>3. Nazareth<br \/>\nLa vida privada, en pobreza, en silencio. Mar\u00ed\u00ada es la madre de Jes\u00fas, depende de Ella, como un ni\u00f1o de su madre. La Virgen da a Jes\u00fas todo lo natural, todo lo humano que necesita para que \u00abaparezca como un hombre\u00bb (Filp 2, 7) \u2014hebreo, galileo, nazaretano\u2014. Todos sus cromosomas, Jesucristo los recibe a trav\u00e9s de Mar\u00ed\u00ada; no s\u00f3lo las c\u00e9lulas, sino las actitudes, los gestos, todo lo que un ni\u00f1o toma de su madre, y que hacen de \u00e9l un hombre en sentido pleno. La aportaci\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada como madre de Jesucristo no consiste solamente en haberle dado su cuerpo sino en ayudarle a despertar su psiquismo humano; lo fue formando y educando. De Ella recibi\u00f3 Jes\u00fas una herencia humana concreta con todos sus l\u00ed\u00admites y posibilidades. Esta aportaci\u00f3n se realiza s\u00f3lo por Mar\u00ed\u00ada \u2014ya que para la concepci\u00f3n de Jes\u00fas no hubo concurso de var\u00f3n\u2014, y s\u00f3lo a trav\u00e9s de Ella, aportando su fisiolog\u00ed\u00ada femenina, se forma, de modo misterioso, el ser de Jes\u00fas. Sabemos que la relaci\u00f3n con la madre, es condici\u00f3n fundamental e imprescindible para la formaci\u00f3n de la personalidad del hijo, y esta relaci\u00f3n debe pasar siempre por una fase infantil y una fase adulta. En la primera, se da una relaci\u00f3n de dependencia total entre la madre y el hijo, relaci\u00f3n por la cual la madre prolonga en su hijo toda su existencia, le ayuda en todo, lo previene todo, y Ella misma se convierte en alimento gratuito y necesario para que el ni\u00f1o pueda subsistir. Cada vez m\u00e1s y m\u00e1s se insiste en valorar la importancia de la lactancia materna, y la cercan\u00ed\u00ada y permanencia de los valores afectivos que la imagen de la madre imprime en el hijo, durante el periodo de la ni\u00f1ez, en todo el psiquismo humano. En la fase adulta, el hijo debe salir de toda tutela, tambi\u00e9n de la materna, para realizar su identidad y crecer personalmente, adquiriendo esas actitudes que gestar\u00e1 su aut\u00e9ntica personalidad de hombre. Por tanto, en esta etapa, el hijo aunque abandona esta tutela, no suprime los v\u00ed\u00adnculos m\u00e1s fuertes con la madre, pero naturalmente establece con Ella una relaci\u00f3n distinta.<\/p>\n<p>No obstante, bueno es tener en cuenta que Jes\u00fas de Nazareth vivi\u00f3 en una familia y que Jos\u00e9, el esposo de Mar\u00ed\u00ada, le aport\u00f3 sin duda actitudes masculinas. Como subraya la teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n, la Palabra se hizo carne en la carne humana, carne hist\u00f3rica marcada por la alegr\u00ed\u00ada y el dolor y por esa conflictividad inherente a nuestro ser y a nuestra historia. El Padre J. M.a Lagrange escribe: \u00abSi se pudiera llevar hasta este punto el an\u00e1lisis del desarrollo humano de Jes\u00fas, dir\u00ed\u00adamos que hab\u00ed\u00ada en \u00e9l, como en muchos otros, rasgos debidos a la influencia de su madre: su gracia, su finura exquisita, su dulzura indulgente\u00bb.<\/p>\n<p>Jes\u00fas tuvo que ser criado y educado por Mar\u00ed\u00ada y Jos\u00e9. Esto es indudablemente un gran misterio y muy dif\u00ed\u00adcil de comprender para la mente humana. Sin embargo, hemos de afirmar el dogma de que Cristo fue verdadero ser humano y de que -como tal- tuvo que ser criado y educado (en el m\u00e1s estricto sentido de la palabra) por su madre. Las cualidades humanas y el car\u00e1cter de Jes\u00fas fueron y se formaron influenciados por las virtudes de su madre. Ella inicia a su hijo en el sentido y profundidad de la religi\u00f3n de Israel. Este hijo ha sido formado por ella en el conocimiento humano de la Escritura y de la historia del designio de Dios sobre su pueblo. En esta etapa, la m\u00e1s larga de la vida de Jes\u00fas, su vida oculta, Mar\u00ed\u00ada, su madre, est\u00e1 junto a \u00e9l, le acompa\u00f1a silenciosamente haci\u00e9ndole todas las cosas. Mar\u00ed\u00ada le ha acompa\u00f1ado. Ense\u00f1\u00f3 a hablar al que es la Palabra de Dios, ense\u00f1\u00f3 a rezar al que es la oraci\u00f3n del Padre. Es una constataci\u00f3n de la experiencia diaria que los rasgos de los padres se reconozcan en los hijos, pues ellos son quienes los cr\u00ed\u00adan y educan. Los rasgos f\u00ed\u00adsicos, las cualidades humanas de Jes\u00fas recibieron una influencia decisiva de las virtudes de Mar\u00ed\u00ada. Cuando leemos que Jes\u00fas progresaba en sabidur\u00ed\u00ada, en estatura y en gracia ante Dios y ante los hombres\u00bb (Lc 2, 52) y que \u00abpas\u00f3 haciendo el bien\u00bb (Hech 10,38), no podemos menos de pensar en la participaci\u00f3n materna y en que todas las obras del hijo quedar\u00e1n afectadas por la tarea continua y el quehacer de la madre. La maternidad de Mar\u00ed\u00ada no fue solamente biol\u00f3gica; su papel fue inmensamente mayor, ya que Ella era el instrumento del que Dios se sirvi\u00f3 para realizar el ser humano del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>Son varios los autores medievales que al comentar los cuidados maternales hacia Jes\u00fas, \u00ablo envolvi\u00f3 en pa\u00f1ales y lo recost\u00f3 en el pesebre\u00bb (Lc 2,7), han puesto en evidencia la funci\u00f3n educativa de Jos\u00e9 y el papel insustituible de Mar\u00ed\u00ada en cuanto madre en el desarrollo de la personalidad de su hijo. B\u00e1stenos con citar a Ruperto de Deutz, quien sirvi\u00e9ndose del texto \u00abla fragancia de tus vestidos es como la fragancia del L\u00ed\u00adbano\u00bb (Cant 4,11), pone en boca de Jes\u00fas estas palabras dirigidas a su madre: \u00ab\u00bfQu\u00e9 dir\u00e9 de aquellos pa\u00f1ales con que me envolviste y me recostaste en el pesebre? Esos pa\u00f1ales eran las primicias de todos los otros vestidos, o sea, de las buenas obras que t\u00fa has hecho a mi persona, con amor materno. Aunque yo fuese una peque\u00f1a criatura, oh madre, me serviste en todo de manera que conven\u00ed\u00ada a Dios\u00bb.<\/p>\n<p>4. La vida p\u00fablica<br \/>\nJesucristo aparece como el Mes\u00ed\u00adas dedicado a su misi\u00f3n. La relaci\u00f3n de maternidad descansa. Jes\u00fas, en la respuesta que da al anunciarle que su madre y sus hermanos est\u00e1n fuera busc\u00e1ndole, y en la contestaci\u00f3n al piropo de aquella mujer respecto a su madre seg\u00fan la carne, y en lo que responde a sus padres en el Templo, ense\u00f1a c\u00f3mo la maternidad no hay que entenderla s\u00f3lo como un veh\u00ed\u00adculo de la carne, sino orientada hacia aquel misterioso v\u00ed\u00adnculo del esp\u00ed\u00adritu que se forma en la escucha y en la observancia de la palabra de Dios. San Agust\u00ed\u00adn, en coherencia con esta pintura de Mar\u00ed\u00ada que describe san Lucas, nos regala un texto profundo y precioso: \u00abEn Mar\u00ed\u00ada es m\u00e1s importante su condici\u00f3n de disc\u00ed\u00adpula de Cristo que de madre de Cristo; es m\u00e1s dichosa por ser disc\u00ed\u00adpula que por ser madre. Mar\u00ed\u00ada es bienaventurada porque escuch\u00f3 la palabra de Dios y la puso en pr\u00e1ctica, porque guard\u00f3 con m\u00e1s cuidado la verdad en su esp\u00ed\u00adritu que la carne en su seno. Verdad es Cristo, carne es Cristo, verdad en la mente de Mar\u00ed\u00ada, carne en el vientre de Mar\u00ed\u00ada, y vale m\u00e1s lo que se lleva en la mente que lo que se lleva en el vientre\u00bb. Jesucristo ha dejado claro que lo m\u00e1s importante en Mar\u00ed\u00ada no es algo solamente admirable (ser madre de Dios, ser inmaculada&#8230;), sino algo imitable: haber escuchado la palabra de Dios y haberla puesto en pr\u00e1ctica. Mar\u00ed\u00ada es la madre de Cristo porque lo ha llevado f\u00ed\u00adsicamente en su vientre y lo ha concebido en su coraz\u00f3n por la fe. En esto \u00faltimo podemos nosotros imitarla. Jes\u00fas afirma c\u00f3mo se llega a ser su madre: \u00abmi madre y mis hermanos son aquellos que oyen la palabra de Dios y la cumplen\u00bb (Lc 8,21; Mc 3,35; Mt 13,49.50).<\/p>\n<p>Para llegar a ser madre de Cristo Jes\u00fas hay que concebirlo y parirlo. Para que la maternidad sea completa se han de dar esas dos operaciones. Concebir a Jes\u00fas sin darlo a luz es como acoger la palabra de Dios y no cumplirla. \u00abLa fe, si no tiene obras, est\u00e1 muerta en s\u00ed\u00ad misma\u00bb (Sant 2,17). Dar a luz a Jes\u00fas, sin haberlo concebido, es como realizar obras que no provienen de la fe, del amor de Dios. San Pablo ha escrito: \u00abHab\u00e9is sido salvados por la gracia mediante la fe; y esto no viene de vosotros, sino que es don de Dios; tampoco viene de las obras para que nadie se glor\u00ed\u00ade\u00bb (Ef 2,8.9). El tema de la fe y las obras ha sido causa de controversias entre cat\u00f3licos y protestantes. Ahora, despu\u00e9s de haberse serenado los \u00e1nimos, el acuerdo es casi completo. Al terminar la reuni\u00f3n de cat\u00f3licos y luteranos se elabor\u00f3 la Declaraci\u00f3n de Augsburgo: \u00abS\u00f3lo por la gracia mediante la fe en Cristo y su obra salv\u00ed\u00adfica, no por alg\u00fan m\u00e9rito nuestro, somos aceptados por Dios y recibimos el Esp\u00ed\u00adritu Santo que renueva nuestros corazones, capacit\u00e1ndonos y llam\u00e1ndonos a las buenas obras\u00bb. Todos sabemos que no nos salvamos por las obras, pero tampoco nos salvamos sin ellas. La salvaci\u00f3n es por la fe en Cristo Jes\u00fas. \u00abY la fe que tiene valor es la que act\u00faa por la caridad\u00bb (G\u00e1l 5,6). Mar\u00ed\u00ada es nuestro modelo en la fe y en las obras, porque es \u00abla que ha o\u00ed\u00addo la palabra de Dios y la ha guardado\u00bb (Lc 11,28).<\/p>\n<p>Jes\u00fas predicando en la sinagoga de Cafarna\u00fan (Jn 6,63) ha expuesto igualmente con claridad que \u00abla carne no sirve para nada\u00bb. Por eso, en los textos evang\u00e9licos en los que incidentalmente se trata de Mar\u00ed\u00ada, ella no es objeto de ninguna preferencia. La maternidad seg\u00fan la carne carece de valor sin la maternidad seg\u00fan el esp\u00ed\u00adritu. Este es el mensaje del nuevo reino. La madre despu\u00e9s de haber dado su fruto ha de desaparecer, quedando s\u00f3lo la disc\u00ed\u00adpula que sigue al Maestro por los caminos de la fe. Vinieron pues sus a\u00f1os oscuros que Lucas subraya en el evangelio de la infancia, cuando su coraz\u00f3n ser\u00e1 traspasado con una espada (2,35) o ante la respuesta de Jes\u00fas despu\u00e9s de encontrarle en el Templo (2,48). La frase \u00abellos no comprendieron sus palabras\u00bb vuelve a aparecer en las predicciones de la Pasi\u00f3n, cuando los ap\u00f3stoles no entendieron las palabras que Jes\u00fas anunciaba, su muerte en la cruz y su resurrecci\u00f3n. Mar\u00ed\u00ada entra en esta oscuridad y en su coraz\u00f3n se va dando una expropiaci\u00f3n gradual de su papel de madre que tiende a poseer al hijo. Cuando va ella con sus familiares a verlo, Jes\u00fas ni siquiera los quiere recibir y llama bienaventurados no a su madre y hermanos, sino a los que cumplen su voluntad (Mc 3,35), y cuando la alaban: \u00abBienaventurado el vientre que te llev\u00f3\u00bb, responde: \u00abM\u00e1s bien son bienaventurados los que escuchan la Palabra de Dios y la practican\u00bb (Lc 11,27.28).<\/p>\n<p>Estas dos frases de Jes\u00fas parecen estar destinadas a sustraer el honor exclusivo debido a su maternidad, mas en el fondo constituyen las dos alabanzas m\u00e1s plenas hacia la mujer que supo como nadie escuchar la palabra de Dios y guardarla, cumpliendo la voluntad del Padre celestial. Por eso he reflexionado ante este proceder de Jesucristo. Y no cabe duda de que en esta especie de rechazo se esconde un gran misterio, que Mar\u00ed\u00ada lo fue asimilando en su vida de fe. La Virgen comprendi\u00f3 que lo importante tambi\u00e9n para ella estaba en el cumplimiento de lo que ella misma les dice a los sirvientes en la boda de Can\u00e1: \u00abHaced lo que El os diga\u00bb. (Jn 2,5). Estos textos evang\u00e9licos y la doctrina de los santos Padres son el instrumento valioso para adentrarnos dentro del ser de la Virgen y para comprender el progreso de su fe. De este modo la situamos en su ambiente vital y dentro de lo que parece ser el estilo de Dios manifestado en la Biblia y actualizado con otros personajes. Abraham escucha una llamada de Dios, que le hace una promesa, a la que se entrega del todo (Gn 12, 3.4). Dios va dando largas a sus planes y Abraham y Sara se hacen ancianos sin obtener la descendencia prometida. Y cuando ya posee el hijo de la promesa, se le pide el sacrificio del mismo y ha de aceptar a un Dios incomprensible. Mar\u00ed\u00ada escucha igualmente una llamada de Dios y se le promete un hijo, que como en el caso de Abraham, habr\u00e1 de ser sacrificado. Da tambi\u00e9n un s\u00ed\u00ad irrevocable someti\u00e9ndose a lo desconcertante de Dios, a lo que se ha llamado la prueba del desierto y del tiempo, sometida a la tentaci\u00f3n de la que no ser\u00e1 excluido ni su Hijo (Mt 4, 1-11; Lc 4, 1-13).<\/p>\n<p>Los textos evang\u00e9licos narran ese proceder divino. Aunque Mar\u00ed\u00ada ten\u00ed\u00ada presente las palabras que le fueron dichas el d\u00ed\u00ada de la anunciaci\u00f3n y viv\u00ed\u00ada el misterio-milagro de la concepci\u00f3n virginal, \u00bfc\u00f3mo explicar la vida oculta de Nazaret, tan prolongada y tan desconcertante por ser del todo pobre y ordinaria? A veces Dios permite que se oscurezcan las ideas m\u00e1s claras y vacilen las certezas m\u00e1s firmes, como si una espada atravesara el alma (Lc 2, 35). Dentro de la prueba de la fe, est\u00e1 la escena del hallazgo en el Templo y de la boda de Can\u00e1, en la actitud de Jes\u00fas que lleva a Mar\u00ed\u00ada al despojo afectivo, conduci\u00e9ndola a la renuncia de sus derechos naturales de madre. Las palabras de Jes\u00fas en el Templo \u00bfpor qu\u00e9 me buscabais?, hacen pasar a segundo plano su relaci\u00f3n filial con Mar\u00ed\u00ada. Y las que le dirige en Can\u00e1 tienen un tono duro; marcan una distancia entre El y su madre. Y, cuando en la vida p\u00fablica se acerca a El con su familia, es natural que como madre estuviese preocupada por su salud. Poco antes se describe que ni siquiera ten\u00ed\u00ada tiempo para comer a causa de la multitud que se agolpaba a su alrededor (Mc 3,20). Mar\u00ed\u00ada tiene que mendigar para hablar con su hijo, por eso las palabras de Jes\u00fas le producir\u00ed\u00adan humillaci\u00f3n y sufrimiento. Ahora sabemos que aquellas palabras pronunciadas entonces eran un elogio para su madre. Pero en aquel momento parec\u00ed\u00adan un rechazo y no se pod\u00ed\u00adan comprender.<\/p>\n<p>En el milagro de las bodas de Can\u00e1, a la petici\u00f3n de vino responde Jes\u00fas a su madre: \u00ab\u00bfQu\u00e9 tengo yo que ver contigo, mujer? Todav\u00ed\u00ada no ha llegado mi hora\u00bb. Se han dado muchos intentos para suavizar la dureza de las palabras del Se\u00f1or. Significa discrepancia y oposici\u00f3n en el asunto al que se refieren, aunque se pronuncien entre personas que se quieren. As\u00ed\u00ad cuando Semei maldice y tira piedras a David, Abisa\u00ed\u00ad, hijo de Sarvia, uno de los valientes acompa\u00f1antes de David le dice: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 ha de maldecir ese perro muerto a mi Se\u00f1or? Voy ahora mismo y le corto la cabeza. Responde David \u00bfQu\u00e9 tengo yo que ver contigo hijo de Sarvia?\u00bb (2 Sam 16,5-10). Las palabras llenas de confianza de la madre a los criados y la actitud posterior del Hijo accediendo a sus deseos -haciendo un milagro, aunque la petici\u00f3n era s\u00f3lo de ayuda-, demuestran un cambio en la actitud de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>5. Sus Siete Palabras<br \/>\nReflexionemos ahora sobre otro medio que nos ayuda a contemplar la personalidad de Mar\u00ed\u00ada, que nos da luz para conocerla: Las siete intervenciones suyas que recoge el Evangelio. Con cada una de estas siete palabras nos manifiesta una actitud de su persona, una virtud, una cualidad. Ellas nos permiten componer su mejor imagen, su retrato verdadero. Estudiarlas, profundizar en ellas, ser\u00e1 el mejor camino para llegar a saber c\u00f3mo era; sus palabras nos dan una s\u00ed\u00adntesis de su vida. Vivirlas ser\u00e1 hacer realidad el lema \u00abQuien me mire te vea\u00bb, ser\u00e1 identificarse con la Virgen, transparentarla en la tierra. \u00abBienaventurados los limpios de coraz\u00f3n\u00bb. Los limpios de coraz\u00f3n son aut\u00e9nticos, transparentes. En ellos hay identidad entre lo que hacen y lo que dicen. Nadie m\u00e1s limpio de coraz\u00f3n que Mar\u00ed\u00ada. Sus palabras son la expresi\u00f3n aut\u00e9ntica de su ser: su verdad m\u00e1s \u00ed\u00adntima y plena; el camino m\u00e1s seguro para conocerla. Sus siete palabras son la mejor pintura de la Virgen, la s\u00ed\u00adntesis de su vida.<\/p>\n<p>Al poco tiempo de iniciar mis estudios b\u00ed\u00adblicos me impresion\u00f3 la vida silenciosa de Mar\u00ed\u00ada de Nazareth, e intent\u00e9 profundizar en su alma contemplativa, ya que la hermosura de la hija del Rey est\u00e1 en su interior (Sal 45, 12.14) y \u00absu vida est\u00e1 oculta con Cristo en Dios\u00bb (Col 3,3). Y en aquel momento me llegaron a interesar sobremanera sus palabras, las pocas palabras que el Evangelio recoge. Al ser Mar\u00ed\u00ada persona tan silenciosa pronunci\u00f3 palabras en extremo profundas y valiosas. Ya entonces comenc\u00e9 a estudiarlas a fondo y a proponerlas como tema de reflexi\u00f3n- contemplaci\u00f3n en retiros y en charlas b\u00ed\u00adblicas. Cuando en la escuelas b\u00ed\u00adblicas me ped\u00ed\u00adan textos para la oraci\u00f3n personal siempre citaba las palabras de la Virgen.<\/p>\n<p>palabra (Lc 1.34). \u00ab\u00bfC\u00f3mo ser\u00e1 esto, pues no conozco var\u00f3n?\u00bb.<\/p>\n<p>En esta primera palabra, Mar\u00ed\u00ada pregunta y responde a la vez. Zacar\u00ed\u00adas pide una se\u00f1al para creer. La Virgen cree antes de poseer la se\u00f1al que todav\u00ed\u00ada no conoce. Son parecidas las palabras de Zacar\u00ed\u00adas y de Mar\u00ed\u00ada, pero distintas del todo en la intenci\u00f3n y en el afecto del coraz\u00f3n. Con esta pregunta, Mar\u00ed\u00ada pide una explicaci\u00f3n, no propiamente para comprender los planes de Dios, sino para cumplirlos. Pregunta para saber qu\u00e9 tiene que hacer, cu\u00e1l ha de ser su modo de comportarse. Hay situaciones dif\u00ed\u00adciles en las que hay que pedir la luz y la ayuda necesarias para cumplir la voluntad de Dios, aunque no se comprendan sus misteriosos designios. La Virgen pregunta no porque no crea en el poder de Dios, sino porque no ve el modo de conciliar dos realidades incompatibles, la de no \u00abconocer var\u00f3n\u00bb y la llamada a ser madre. Cuando los caminos de Dios y sus planes son misteriosos, cuando distan de los nuestros tanto como el cielo dista de la tierra (Is 55,8.9), el hombre sabio y piadoso pide la luz de la alto para seguirlos. La expresi\u00f3n del v.34 que se podr\u00ed\u00ada traducir \u00bfC\u00f3mo suceder\u00e1 esto pues no conozco var\u00f3n, pues soy virgen?, m\u00e1s que expresar la resoluci\u00f3n de permanecer virgen, indicar\u00ed\u00ada la propensi\u00f3n profunda de Mar\u00ed\u00ada hacia la virginidad. Santo Tom\u00e1s de Aquino habla de su deseo de virginidad al que le llevan las palabras del \u00e1ngel: \u00abAl\u00e9grate de haber sido transformada por la gracia\u00bb. La gracia es la que la coloca en esa tendencia \u00ed\u00adntima hacia la virginidad. Despu\u00e9s se engendra el prop\u00f3sito gozoso de realizarla. La pregunta de Mar\u00ed\u00ada describe su deseo \u00ed\u00adntimo, su inclinaci\u00f3n a la virginidad. Este deseo era efecto de su plenitud de gracia, de su transformaci\u00f3n por la gracia. Por obra de dicha gracia (v.28) surgi\u00f3 en Mar\u00ed\u00ada su m\u00e1s intensa orientaci\u00f3n hacia Dios (v.34), su disponibilidad total a lo que la palabra de Dios le confiase (v.38). Palabra de pureza transcendente, de virginidad. La pregunta de la Virgen revela la existencia de un deseo profundo que imposibilita la maternidad. El \u00abno conozco var\u00f3n\u00bb (\u00abconocer\u00bb es un eufemismo hebreo que designa las relaciones conyugales) es un presente perfectivo y denota estado habitual de virginidad y su profunda inclinaci\u00f3n a permanecer en ese mismo estado. Hasta en la religi\u00f3n musulmana se manifiesta una gran estima por la virginidad de nuestra Se\u00f1ora, \u00abSittina Maryam\u00bb, y su nombre va seguido muchas veces de la f\u00f3rmula \u00abque ha conservado su virginidad\u00bb. Existe un , es decir, una de aquellas tradiciones que son escuchadas con respeto por los te\u00f3logos musulmanes, como referidas en una sucesiva transmisi\u00f3n, por Mahoma o por sus inmediatos seguidores, comentando esta afirmaci\u00f3n categ\u00f3rica de la virginidad de Mar\u00ed\u00ada. Es un di\u00e1logo entre Mar\u00ed\u00ada y Jos\u00e9, tra\u00ed\u00addo por lbn Minbah y a\u00f1adido por Tabari a su comentario del Cor\u00e1n. Dice que Jos\u00e9, no sabiendo nada del misterio de la Anunciaci\u00f3n, quer\u00ed\u00ada salir de su dolorosa perplejidad y pregunta a Mar\u00ed\u00ada: -Dime, te ruego, \u00bfPuede una planta crecer sin semilla? -S\u00ed\u00ad, es posible- contesta Mar\u00ed\u00ada. -\u00bfPuede un \u00e1rbol prosperar sin la lluvia que riegue sus ra\u00ed\u00adces? -S\u00ed\u00ad. -\u00bfC\u00f3mo puede existir un ni\u00f1o sin padre? -S\u00ed\u00ad. T\u00fa sabes bien que Dios, sumo y bendito, en el d\u00ed\u00ada de la creaci\u00f3n, ha hecho crecer las plantas sin simiente; y la semilla que precede a la planta proviene de una planta que en su origen ha sido creada por Dios. Con su potencia, Dios ha hecho crecer el primer \u00e1rbol sin necesidad de agua, \u00bfo dir\u00e1s que Dios no ha podido hacer crecer una planta sin la ayuda del agua, como si no fuera capaz de hacerla crecer y prosperar de otro modo? \u00bfNo sabes, quiz\u00e1, que Dios, sumo y bendito, cre\u00f3 a Ad\u00e1n y a su esposa sin concurso de sus padres? En este punto Jos\u00e9 comprende que todo lo que se cumpl\u00ed\u00ada en su esposa era obra divina y que no deb\u00ed\u00ada preguntar m\u00e1s, porque se trataba de secretos de Dios. La doctrina musulmana atribuye tambi\u00e9n a Mar\u00ed\u00ada la virginidad que Ella ense\u00f1a con su primera palabra. La virginidad, tan infravalorada en el juda\u00ed\u00adsmo, fue elegida por Mar\u00ed\u00ada como una forma de pobreza (Lc 1,48); es una manifestaci\u00f3n de que la salvaci\u00f3n viene de Dios, de ese Dios que, como manifiesta su modo de obrar en la historia de su pueblo, ha elegido los medios m\u00e1s pobres para llevar a cabo la salvaci\u00f3n (1 Cor 1,26-31). Para la tradici\u00f3n de la Iglesia, la concepci\u00f3n virginal de Jes\u00fas, no es, pues, un dogma perif\u00e9rico, sino un camino fundamental que nos conduce al dogma de la encarnaci\u00f3n; es un signo de la divinidad de Jesucristo. Ambos misterios (concepci\u00f3n virginal y filiaci\u00f3n divina de Jes\u00fas) est\u00e1n tan \u00ed\u00adntimamente unidos que el rechazo de uno lleva consigo casi necesariamente la negaci\u00f3n del otro.<\/p>\n<p>palabra (Lc 1,38): \u00abHe aqu\u00ed\u00ad la esclava del Se\u00f1or. H\u00e1gase en m\u00ed\u00ad seg\u00fan tu Palabra\u00bb.<\/p>\n<p>La clave de la santidad de la Virgen, el secreto de su vida, lo proclam\u00f3 en esta palabra. El hacerse siervo de Dios, el ser esclavo de Yahv\u00e9h, figura en el antiguo testamento como la s\u00ed\u00adntesis de una vida dedicada a \u00e9l. Mar\u00ed\u00ada al llamarse esclava de Yahv\u00e9h declara que es propiedad suya, abierta por completo al misterio divino. Al autodefinirse esclava descubre la hondura de su alma religiosa, como uno de los pobres de Yahv\u00e9h que, en su humillaci\u00f3n, colocan toda su confianza en el Se\u00f1or. El \u00e1gase de la Virgen, m\u00e1s que de una virtud, nos habla de la santidad plena. Mar\u00ed\u00ada porque crey\u00f3 se entreg\u00f3 y camin\u00f3 incesantemente tras el rostro del Se\u00f1or. Creer es estar dispuesto a partir siempre y para llegar al encuentro de Dios, como lo logr\u00f3 la Virgen, hay que atravesar el bosque de la dispersi\u00f3n, de la confusi\u00f3n, de la oscuridad&#8230;, en un Fiat irreversible. El genoito, \u2014optativo griego\u2014, es una adhesi\u00f3n activa, es una aceptaci\u00f3n gozosa de la voluntad de Dios, \u00fanico determinante en su obrar, como despu\u00e9s lo ser\u00e1 del obrar de su Hijo (Sal 40,8.9; Heb 10,7). S\u00f3lo aqu\u00ed\u00ad en todo el nuevo testamento se emplea esta forma positiva de este optativo griego que expresa un gozoso deseo. No se trata de una simple aceptaci\u00f3n y menos de un acatamiento resignado, sino de un deseo ardoroso de colaborar con los planes de Dios. Es el gozo de abandonarse al querer divino. El t\u00e9rmino esclava hay que entenderlo con sentido de entrega total a la voluntad del Se\u00f1or, como exclusi\u00f3n de toda iniciativa personal. Por eso los santos Padres hablan m\u00e1s de obediencia que de consentimiento. El sentido profundo de ese h\u00e1gase de la Virgen viene de la palabra hebrea \u00e1, de la ra\u00ed\u00adz que se puede pronunciar am\u00e9n y que expresa una certeza.. Los jud\u00ed\u00ados, como los cristianos, con esta expresi\u00f3n marcan la aquiescencia del fiel a la voluntad de Dios. Para algunos cristianos am\u00e9n expresa un deseo, una esperanza, una aspiraci\u00f3n, y lo traducen por \u00abas\u00ed\u00ad sea\u00bb. En tiempos de Mar\u00ed\u00ada- la experiencia religiosa era m\u00e1s inmediata y directa- am\u00e9n expresaba una constataci\u00f3n y significaba \u00abas\u00ed\u00ad es\u00bb. San Justino, en el siglo II, cuenta c\u00f3mo al final de las plegarias p\u00fablicas \u00abtodos los presentes muestran su aprobaci\u00f3n diciendo am\u00e9n\u00bb y en atenci\u00f3n a los fieles procedentes de la gentilidad, explica que esta palabra en hebreo significa \u00abas\u00ed\u00ad es\u00bb.<\/p>\n<p>palabra (Lc 1,40): \u00abSalud\u00f3 a Isabel\u00bb<br \/>\nPalabra de delicadeza, de cortes\u00ed\u00ada, de amabilidad, es una invitaci\u00f3n a llegar hasta el \u00faltimo detalle en la pr\u00e1ctica de la caridad. Es hacer la virtud amable, hacer el cristianismo tan atractivo que nuestra vida produzca un hechizo como el de las primeras comunidades cristianas. En esta actitud de Mar\u00ed\u00ada la madre de Jes\u00fas aparece femenina de perfiles muy espec\u00ed\u00adficos: delicada, concentrada, silenciosa. Por ser una aut\u00e9ntica contemplativa, tiene esa fortaleza interior, est\u00e1 seducida y arrebatada por Dios, su esp\u00ed\u00adritu libre le impulsa a hacer el bien, engendra caridad. La figura de Mar\u00ed\u00ada que emerge de esta breve escena evang\u00e9lica es cautivadora: su alegr\u00ed\u00ada contagiosa, su simpat\u00ed\u00ada, su cari\u00f1o, su fe compartida, su servicialidad, su encanto&#8230; Toda esta escena nos regala la pintura m\u00e1s deliciosa de la Se\u00f1ora. Se puso en camino con presteza y nos ense\u00f1\u00f3 las dos actitudes que debe tener el ap\u00f3stol: servir al pr\u00f3jimo y llevar a Jesucristo dentro para poder comunicarlo. Es as\u00ed\u00ad gu\u00ed\u00ada en nuestro caminar por el tiempo en el mundo.<\/p>\n<p>palabra (Lc 1,46-55): \u00abProclama mi alma la grandeza del Se\u00f1or&#8230;\u00bb<br \/>\nPalabra de agradecimiento y amor. La actitud de la criatura, cuando se comprende a s\u00ed\u00ad misma como tal es la sorpresa del ser, el temblor de haber sido escogida y sentir una gratitud absoluta. La Virgen no tiene solamente una vocaci\u00f3n maternal de intercesi\u00f3n y de socorro, sino una vocaci\u00f3n de alabanza y adoraci\u00f3n. La enorme sencillez, la naturalidad y el aplomo con que la Virgen hilvana conceptos en apariencia antag\u00f3nicos, nos muestra el fascinante panorama de la integridad de su ser. El -*Magn\u00ed\u00adficat no es s\u00f3lo el canto de la humildad de la Virgen, sino tambi\u00e9n y del modo m\u00e1s profundo, una profesi\u00f3n de su alegr\u00ed\u00ada. Se estremecen sus entra\u00f1as al descubrir que el que todo lo puede ha confiado en Ella y la ha hecho maravillosa. La Virgen es la mujer entusiasmada, tocada por Dios, inspirada por lo divino, pose\u00ed\u00adda por Dios. Metida en el mar de Dios hasta lo m\u00e1s hondo. Vive fuera de s\u00ed\u00ad, atra\u00ed\u00adda por la alegr\u00ed\u00ada y la fuerza de Dios, como la cierva de los salmos o como la esposa del Cantar de los Cantares: embriagada de amor. La Se\u00f1ora crey\u00f3 en la elecci\u00f3n de que fue objeto de parte de Dios. Se dej\u00f3 amar por Dios y se convirti\u00f3 en un prodigio de gracias. Estas maravillas se realizaron por ser Mar\u00ed\u00ada tan pobre, tan limpia de coraz\u00f3n, tan abierta a la verdad y tan audazmente humilde.<\/p>\n<p>palabra (Lc 2,48): \u00abHijo, \u00bfpor qu\u00e9 lo has hecho as\u00ed\u00ad con nosotros?\u00bb<br \/>\nPalabra de equilibrio. Nuestra Se\u00f1ora apenada habiendo perdido al Ni\u00f1o y gozosa al hallarlo, expresa a la vez dolor y alegr\u00ed\u00ada. Esta serenidad, este equilibrio que brota del don de integridad ya se hab\u00ed\u00ada manifestado en la misma escena de la Anunciaci\u00f3n, pues en medio de la natural turbaci\u00f3n ante el contenido del mensaje ang\u00e9lico (Lc 1,29) \u00abse preguntaba\u00bb (imperfecto que connota que la reflexi\u00f3n era continua) el significado del mismo. El don de integridad es la ra\u00ed\u00adz de su equilibrio. Estudiando los textos evang\u00e9licos sobre Mar\u00ed\u00ada, como objeto de contemplaci\u00f3n, especialmente sus siete palabras, he ido descubriendo a una persona excepcional, pobre y silenciosa, valiente y audaz, llena de delicadeza y mansedumbre, pero colmada de una entereza tal que nada del mundo pod\u00ed\u00ada quitarle el equilibrio de su ser, el que dimana de su recia personalidad y que la hace invulnerable a las emergencias imprevisibles de la vida. La pregunta de Mar\u00ed\u00ada doli\u00e9ndose de la p\u00e9rdida del Hijo (Lc 2,50) se hace lenguaje de amor, de docilidad plena, a la vez que manifiesta su pobreza, su \u00ed\u00adntima humillaci\u00f3n, su entrega fiel y ardiente a los planes divinos. Aqu\u00ed\u00ad s\u00ed\u00ad que se podr\u00ed\u00ada subrayar la fecundidad que encierra el silencio de Mar\u00ed\u00ada ante la misteriosa respuesta de su Hijo. La madre no comprende la actuaci\u00f3n del Hijo, pero tampoco la respuesta. Al ver c\u00f3mo Jes\u00fas manifiesta su sabidur\u00ed\u00ada que sorprende y desconcierta (w.46.47), pasa de la admiraci\u00f3n a la incomprensi\u00f3n, al no entender el reproche que le hace. Ante las enigm\u00e1ticas palabras del Se\u00f1or y que son las primeras que el evangelista pone en su boca y con las que demuestra su trascendencia, su identidad personal con el Hijo de Dios, y a la vez la conciencia que \u00e9l tiene de s\u00ed\u00ad desde un principio, Mar\u00ed\u00ada queda estupefacta.<\/p>\n<p>Sexta (Jn 2,3): \u00abNo tienen vino\u00bb.<\/p>\n<p>San Juan nos introduce en un episodio desconocido por los sin\u00f3pticos. La Virgen sugiere a Jes\u00fas su primer milagro y de alg\u00fan modo anticipa el comienzo de su vida p\u00fablica. Aunque Jes\u00fas descarta su petici\u00f3n, Mar\u00ed\u00ada no es rechazada y por eso Ella conf\u00ed\u00ada, espera y alerta a los sirvientes para que presten atenci\u00f3n a lo que su Hijo haga o les diga. San Juan parece haber elegido estos rasgos de la Virgen que manifiestan el papel que tendr\u00e1 siempre: expondr\u00e1 a Jes\u00fas nuestras carencias, mientras nos seguir\u00e1 pidiendo a nosotros cumplir lo que su hijo nos mande. Esta escena, como otras del cuarto evangelio, tienen un alcance universal. \u00abSe celebraba una boda en Can\u00e1 de Galilea y la madre de Jes\u00fas estaba all\u00ed\u00ad\u00bb (Jn 2,1). El papel de la madre de Jes\u00fas fue contribuir a que la boda no se estropease, que no quedase mal aquella familia, y que no desapareciera la alegr\u00ed\u00ada. Con baile se celebraban las bodas en oriente. \u00bfBailar\u00ed\u00ada Mar\u00ed\u00ada? \u00c2\u00a1Cu\u00e1ntas pinturas de la Virgen dolorosa, de Mar\u00ed\u00ada al pie de la cruz! La boda en s\u00ed\u00ad misma es alegr\u00ed\u00ada. Pocas cosas de Mar\u00ed\u00ada nos dice el Evangelio. Pero sabemos que asiste a una boda, que se apunta a esa alegr\u00ed\u00ada. \u00c2\u00a1Cu\u00e1nto bien nos har\u00ed\u00ada meditar en las alegr\u00ed\u00adas diarias y sencillas de la Virgen, en el clima gozoso de la casa de Nazareth, en sus risas acompa\u00f1ada de sus vecinas, cantando al volver de la fuente llevando su c\u00e1ntaro de agua&#8230;! El vino en la boda era a\u00fan m\u00e1s importante que la comida. Mar\u00ed\u00ada, que ten\u00ed\u00ada la sensibilidad de ver detalles, al percibir que faltaba el vino, tan importante para la fiesta, intervino y salv\u00f3 la boda. En esta escena, Mar\u00ed\u00ada sabe descubrir las necesidades de los dem\u00e1s porque es profundamente contemplativa y la contemplaci\u00f3n no nos arranca de la realidad sino que nos hunde m\u00e1s fuertemente en ella. El gran servicio de la Virgen, en esta petici\u00f3n, que es tambi\u00e9n una oraci\u00f3n llena de confianza y amor, est\u00e1 en el \u00abhaced lo que El os diga\u00bb, y de ese modo obtiene el milagro del Se\u00f1or. Profundizando en este episodio de las bodas de Can\u00e1, se vislumbra la mediaci\u00f3n maternal de Mar\u00ed\u00ada, una mediaci\u00f3n totalmente dependiente de la de Jesucristo y que de ning\u00fan modo puede ofuscarla, pues se trata de una mediaci\u00f3n de intercesi\u00f3n: la Virgen pide por las necesidades de los hombres. En Can\u00e1, Mar\u00ed\u00ada es el s\u00ed\u00admbolo perfecto de lo femenino, preocupada y sol\u00ed\u00adcita por los dem\u00e1s, que fuerza con todos sus resortes al Hijo para que ayude y solucione el conflicto.<\/p>\n<p>\u00e9ptima palabra (Jn 2,5): \u00abHaced lo que El os diga\u00bb.<\/p>\n<p>Mediante esta palabra, nos pone en camino hacia Jesucristo. Ella es camino que conduce al Camino verdadero (Jn 14,6). Con esta palabra nos ense\u00f1a el car\u00e1cter de veh\u00ed\u00adculo hacia Jes\u00fas que tiene la devoci\u00f3n mariana, devoci\u00f3n que nunca podr\u00e1 ser tomada como una pieza aparte, sino usada como el mejor camino para glorificar a Dios y empe\u00f1ar a los cristianos en una vida absolutamente conforme a la voluntad divina. La Virgen ha pronunciado su s\u00ed\u00ad (Lc 1,38) y exige el nuestro (Jn 2,5). Con la ratificaci\u00f3n de esta alianza nace el pueblo de Dios. San Juan de Avila llamaba \u00absermoncillo de la Virgen\u00bb a estas palabras que Mar\u00ed\u00ada dirige a los sirvientes de las bodas de Can\u00e1: \u00ab\u00c2\u00a1Qu\u00e9 breve serm\u00f3n, mas muy compendioso! Aqu\u00ed\u00ad predic\u00f3 tanto como Isa\u00ed\u00adas, san Pablo y san Lucas, y todos los ap\u00f3stoles y profetas\u00bb. Esta s\u00e9ptima y \u00faltima palabra, \u00c2\u00a1a cu\u00e1ntos cristianos ha llevado a ser fieles a Jesucristo! Aparece aqu\u00ed\u00ad su personalidad extraordinaria: esp\u00ed\u00adritu resuelto, en armon\u00ed\u00ada con su mansedumbre, que afronta la situaci\u00f3n resolvi\u00e9ndola con estilo propio, que supera las dificultades. No desiste ante el aparente rechazo de su hijo, sino que con cierta audacia y \u00e1nimo decidido, le obliga, mediante esta palabra, a que El le pague, con la misma moneda, su extraordinaria confianza. Este esp\u00ed\u00adritu resuelto, esta actitud valiente de orientar todos a Cristo, es m\u00e1s necesaria en los tiempos actuales, de perplejidad, de confusi\u00f3n y de cobard\u00ed\u00ada. Del examen psicol\u00f3gico de estas palabras de la Virgen, que nos traen los Evangelios, se deduce que Mar\u00ed\u00ada estaba dotada de una fuerte personalidad, de originalidad, de iniciativa, de un esp\u00ed\u00adritu creativo y emprendedor, firme y resuelto, envuelto todo ello en un sentido de ternura m\u00ed\u00adstica. Si \u00abde la abundancia del coraz\u00f3n habla la boca\u00bb (Mt 12,34), como dijo el Se\u00f1or, nosotros al meditar en las siete palabras de Mar\u00ed\u00ada, nos damos cuenta de que su coraz\u00f3n est\u00e1 lleno de pureza virginal (1 a), de obediencia rendida (2a), de cortes\u00ed\u00ada cari\u00f1osa (3a), de humildad reconocida (4a), de dolor resignado (5a), de misericordia compasiva (6a), y de confianza ilimitada (7a); y todo fruto del m\u00e1s ardoroso amor. Mar\u00ed\u00ada debi\u00f3 intuir el sentido profundo de la respuesta de Jes\u00fas, ya que sus \u00faltimas palabras. \u00abHaced lo que \u00e9l os diga\u00bb, tienen todo el valor de un testamento con el que la Virgen pide a los hombres que oigan la Palabra de Dios y la pongan en pr\u00e1ctica.<\/p>\n<p>6. Su vida, una floraci\u00f3n de las bienaventuranzas<br \/>\nLas bienaventuranzas son una bendici\u00f3n de Jes\u00fas y la manera que Dios tiene de amar, el don sublime que nos ofrece. Son \u00abla ley fundamental de la vida cristiana\u00bb Las Bienaventuranzas no son s\u00f3lo ley, sino evangelio; el que las vive ofrece al mundo \u00abrazones para vivir y razones para esperar\u00bb. El Evangelio, es la fuerza de Dios que no s\u00f3lo se\u00f1ala el camino a recorrer, sino que ayuda a llegar hasta la meta. Al pensar en los que viven las Bienaventuranzas, es natural que recuerde a aquellas personas bondadosas y pobres con las que hemos tenido cierta intimidad y que tanto han influido en nuestra vida. Me refiero a esos seres sencillos y buenos, sinceros y aut\u00e9nticos, que viven lo que dicen, y que en el contexto de sus vidas, no parece haber nada de sobresaliente, que en ning\u00fan orden deslumbran, pero que a la sombra de ellos, una sombra discreta, casi pobre, pueden nutrir a otros seres de cosas sumamente valiosas. Es natural que, al hablar de este modo, est\u00e9 pensando tambi\u00e9n en mi madre, una mujer pobre y sencilla, que vivi\u00f3 el esp\u00ed\u00adritu de las bienaventuranzas. Con seres as\u00ed\u00ad, se clarifica la atm\u00f3sfera, se limpia el coraz\u00f3n, se hace un mundo mejor. A estos pobres y peque\u00f1uelos, es a quienes el Padre de los cielos revela su ciencia, sus misterios; estas cosas son las que oculta a los sabios. Tal ha sido su benepl\u00e1cito. (Mt 11,25-26; Lc 10,21). En verdad, los esp\u00ed\u00adritus humildes y los corazones m\u00e1s pr\u00f3ximos a Dios, tienen una manera de verlo todo y acogerlo todo con una simpat\u00ed\u00ada y una comprensi\u00f3n que, a veces, nos asombra y nos inspira un gran respeto. Nada proporciona mejor la impresi\u00f3n de que Dios habita en un hombre, y de que ese hombre es humilde, pobre y bienaventurado, que esa mirada limpia y sencilla que todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta, y todo lo ama.<\/p>\n<p>Mas ahora s\u00f3lo quiero evocar una criatura de nuestra raza, a una mujer sencilla y pobre y buena, la Virgen de Nazareth. Ella las realiz\u00f3 plenamente en su vida terrena, ella es el tipo del creyente, y tambi\u00e9n de la Iglesia, como madre la misma, porque en Mar\u00ed\u00ada se encarna el ideal predicado por su hijo en el Serm\u00f3n del monte; a su esp\u00ed\u00adritu se acomod\u00f3 toda la entra\u00f1a de dicho serm\u00f3n. La Virgen es el espejo de las bienaventuranzas y del perfecto seguimiento de Jes\u00fas. La fidelidad plena a la palabra de Dios, en cada momento de su vida, es la causa de su bienaventuranza. No es bienaventurada simplemente por ser la madre del Mes\u00ed\u00adas, sino porque ha escuchado la palabra de Dios y la ha puesto en pr\u00e1ctica (Lc 11,28). Mar\u00ed\u00ada crece como bienaventurada en el seguimiento de Jes\u00fas, camina en la oscuridad de la fe, en la pobreza de esp\u00ed\u00adritu, como modelo del pobre de Yav\u00e9h, y a pesar de no comprender muchas cosas (Lc 2,50),\u00bblas guarda todas, \u00absymballusa\u00bb, revolote\u00e1ndolas en su coraz\u00f3n\u00bb (Lc 2,19).<\/p>\n<p>Mar\u00ed\u00ada de Nazareth encarn\u00f3 todas las bienaventuranzas, asemej\u00e1ndose plenamente a su hijo, haci\u00e9ndose as\u00ed\u00ad el camino m\u00e1s directo para ir al \u00fanico Camino (Jn 14,6). Un padre de la edad subapost\u00f3lica narra c\u00f3mo los nazaretanos, al verla por las calles de su pueblo, dec\u00ed\u00adan: \u00abnunca una madre se pareci\u00f3 tanto a su hijo\u00bb, invirtiendo el orden normal de la comparaci\u00f3n.<\/p>\n<p>PRIMERA BIENAVENTURANZA: rados pobres.<\/p>\n<p>Jos\u00e9, Mar\u00ed\u00ada y Jes\u00fas fueron pobres. No pertenecieron a la clase social de los grupos adinerados, cultos y privilegiados, sino a la clase de los pobres. Nazareth, como se confirma ahora a trav\u00e9s de las excavaciones realizadas junto a la Bas\u00ed\u00adlica de la Anunciaci\u00f3n, era un miserable caser\u00ed\u00ado. La Virgen viv\u00ed\u00ada la misma vida de todos los del pueblo, no era ni poderosa ni rica (Lc 1,52.53); pertenec\u00ed\u00ada a los pobres para quienes no hay lugar en la habitaci\u00f3n principal \u00abkatalyma\u00bb y se bajan a habitar en la gruta (Lc 2,7), la peque\u00f1a habitaci\u00f3n recogida y abrigada que exist\u00ed\u00ada en las casas. La pobreza de la madre de Jes\u00fas, su condici\u00f3n de pobre, como la de Jes\u00fas, es algo que pertenece a lo m\u00e1s nuclear de los Evangelios y que goza de la m\u00e1s rigurosa autenticidad hist\u00f3rica.<\/p>\n<p>Mar\u00ed\u00ada se sabe, se afirma y se siente pobre, y conoce el sentido de pobre en el antiguo testamento. El concepto de pobre (ani o anaw) de la Biblia es enormemente amplio: abarca a todos los que sufren de carencias, a los que no tienen bienes, salud, prestigio social, belleza, conocimientos, aprecio, libertad, etc. Mas no basta para ser pobre, en sentido b\u00ed\u00adblico, experimentar alguna carencia. Es esencial la confianza en el Se\u00f1or. Bienaventurados los pobres, dice el Se\u00f1or, no porque sean mejores. No hay en estas palabras una canonizaci\u00f3n de la pobreza como fuente de valores y de virtudes. Sus manos no son m\u00e1s limpias, pero s\u00ed\u00ad est\u00e1n vac\u00ed\u00adas para recibir el don del Reino. Carentes de otros bienes, acogen con m\u00e1s facilidad la ayuda que se les ofrece. Si s\u00f3lo los pobres disfrutaron del banquete -los ricos rehusaron acudir (Lc 14,16-24)-> , no fue porque eran m\u00e1s virtuosos, sino porque no ten\u00ed\u00adan motivos para dejar de asistir. Para nosotros la pobreza es carencia de bienes; es el hombre que est\u00e1 desprovisto. Para el hombre de la Biblia, m\u00e1s sensible a la inferioridad social, pobre es el hombre sin derechos, a quien nadie hace caso y es presa de los poderosos. Los pobres de la Biblia son los marginados en cualquier orden: en el religioso, en el social, en el econ\u00f3mico&#8230;; el pobre no es un indigente, sino un inferior, un peque\u00f1o, un oprimido.<\/p>\n<p>SEGUNDA BIENAVENTURANZA: los mansos.<\/p>\n<p>Resplandeci\u00f3 en mansedumbre y dulzura, virtudes en las que Jesucristo se propuso como modelo (Mt 11,29). Probablemente aqu\u00ed\u00ad se da el mayor parecido de la madre con su hijo. Por eso, en la Salve, oraci\u00f3n muy estimada por la piedad del pueblo cristiano, se destacan con amorosa reiteraci\u00f3n los rasgos hermosos de esta bienaventuranza: \u00abvida, dulzura; la dulce Virgen Mar\u00ed\u00ada\u00bb. \u00abUn alma dulce y serena\u00bb, como la de la Se\u00f1ora es, en frase del ap\u00f3stol san Pedro (1 Pe 3,4), el adorno m\u00e1s valioso de la mujer. La mansedumbre es, antes que anda, humildad de coraz\u00f3n, con todo su cortejo de virtudes. La suavidad es el sentido m\u00e1s sobresaliente y m\u00e1s perceptible de la misma. Pero, la mansedumbre, no es s\u00f3lo suavidad, la verdadera mansedumbre, la que es reflejo de Jesucristo, est\u00e1 penetrada de fortaleza. Suavidad y fortaleza, he ah\u00ed\u00ad, la mansedumbre de la madre de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>TERCERA BIENAVENTURANZA: los que lloran.<\/p>\n<p>Las l\u00e1grimas, el sufrimiento, la tristeza, est\u00e1n en el hond\u00f3n del misterio de Mar\u00ed\u00ada, como hab\u00ed\u00ada profetizado Sime\u00f3n (Lc 2,35). El profeta Isa\u00ed\u00adas anunci\u00f3 que el Siervo Yahv\u00e9h ser\u00ed\u00ada \u00abatravesado por nuestras iniquidades\u00bb (53,5), y Sime\u00f3n, al decir que el alma de la Virgen ser\u00e1 \u00abatravesada\u00bb por el m\u00e1s acerbo dolor, indica que Mar\u00ed\u00ada est\u00e1 implicada en el mismo destino de sufrimiento que su hijo. Es natural que llorase ante la p\u00e9rdida del ni\u00f1o en el Templo. Este episodio, que no es un simple incidente de la vida familiar y privada de Nazareth, contiene una dimensi\u00f3n mesi\u00e1nica, en cuya grandeza se ver\u00ed\u00ada profundamente implicada la madre. Tambi\u00e9n llor\u00f3 al pie de la cruz. El Stabat Mater es el himno del dolor: \u00abmirad si hay dolor como el m\u00ed\u00ado\u00bb. Gust\u00f3 como nadie el gozo de las l\u00e1grimas bienaventuradas. \u00abLa madre piadosa estaba junto a la cruz y lloraba\u00bb. Mientras todos huyeron (Mt 26,56), ella se qued\u00f3 con su hijo y lo apoyaba asinti\u00e9ndole en su agon\u00ed\u00ada (Jn 19,25.26), junto con el disc\u00ed\u00adpulo amado y algunas mujeres, haci\u00e9ndole m\u00e1s llevadera la cruz y ayud\u00e1ndole como su m\u00e1s dulce cireneo. Con estas palabras san Juan nos ha dejado m\u00e1s consuelo y nos ha dado m\u00e1s teolog\u00ed\u00ada que si nos hubiese hecho largas consideraciones y profundos estudios. Adem\u00e1s, el padecer y sufrir nos prepara para ejercer el oficio de consolador. La carta a los Hebreos dice lo mismo de Jes\u00fas: \u00abHabiendo sido probado en el sufrimiento, puede ayudar a los que se ven probados\u00bb (2,18), texto que aplicamos a la Virgen dolorosa que es nuestro modelo y la consoladora de los hijos de Eva que vivimos gimiendo y llorando en este valle de l\u00e1grimas, como rezamos en la Salve.<\/p>\n<p>CUARTA BIENAVENTURANZA: los que tienen hambre y sed.<\/p>\n<p>Los pobres soportan la carencia de muchas cosas. Mar\u00ed\u00ada viaj\u00f3 en malas condiciones a Ain Karem, con prisa, dice san Lucas. Mar\u00ed\u00ada subi\u00f3 a la monta\u00f1a, a una ciudad de Jud\u00e1 y entr\u00f3 en casa de Isabel. March\u00f3 a Egipto \u00abEst\u00e1 en Egipto o a \u00e9l va\u00bb, era un proverbio de Israel que significaba la vida de sacrificio que llevaba una persona; hambre y sed pasar\u00ed\u00ada la familia de Nazareth en su marcha al pa\u00ed\u00ads extranjero. Tampoco ser\u00ed\u00ada f\u00e1cil la subida a Jerusal\u00e9n, para la fiesta de la Pascua, pues al fin de las jornadas se reun\u00ed\u00adan para comer y descansar. Esta hambre y sed de justicia que se exige para ser perfectos, tenemos que experimentarla nosotros. Hay que hambrear el reino de Dios, su gracia, su justicia para todos los hombres. Ya los profetas en nombre de Dios, nos exigen hambrear esa justicia para todos, haci\u00e9ndonos ver la imposibilidad de rendir un culto a Dios limpio y aut\u00e9ntico, si nos desentendemos de nuestros hermanos (Am 5,21-24; Is 1,15; Jer 7,4-7). Resulta impresionante la afirmaci\u00f3n del doctor Visser que fue presidente honorario del consejo ecum\u00e9nico de las Iglesias, sobre esta dimensi\u00f3n del cristianismo: \u00abUn cristiano que perdiera su dimensi\u00f3n vertical, perder\u00ed\u00ada su sal. No s\u00f3lo ser\u00ed\u00ada ins\u00ed\u00adpido, sino tambi\u00e9n in\u00fatil para el mundo. Pero un cristiano que use las preocupaciones verticales como un medio de escapar a sus responsabilidades respecto al hombre y a su vida com\u00fan, ser\u00ed\u00ada, ni m\u00e1s ni menos, un rechazo a la encarnaci\u00f3n&#8230; Es tiempo de comprender que todo miembro de la Iglesia que reh\u00fasa pr\u00e1cticamente tomar una responsabilidad respecto a los desheredados, donde quiera que est\u00e9n, es tan culpable de herej\u00ed\u00ada como los que rechazan tal o cual art\u00ed\u00adculo de la fe\u00bb. El hambre y sed de justicia que impregna el c\u00e1ntico de Mar\u00ed\u00ada est\u00e1 subrayando su amor preferencial por los pobres y desgraciados. Esta justicia-santidad comienza cambiando el coraz\u00f3n, pero tiene una dimensi\u00f3n social que entra\u00f1a la liberaci\u00f3n integral del hombre.<\/p>\n<p>QUINTA BIENAVENTURANZA: los misericordiosos.<\/p>\n<p>Mar\u00ed\u00ada vive la experiencia de su , tierno y misericordioso (Ex 34,6) y sabe que desde el momento en que el Hijo de Dios apareci\u00f3 en su vientre hecho hombre, la b\u00fasqueda de Dios no puede prescindir del hombre. El rostro de Dios lo encontramos en el hermano. Amar a Dios en el hermano es la expresi\u00f3n y la verificaci\u00f3n del amor al Dios trascendente. El ser humano es el Dios que se aproxima y se hace visible para pedirnos nuestro amor. Por eso, quien ve a un hermano ve a Dios. El Mes\u00ed\u00adas camuflado, Jes\u00fas, est\u00e1 disfrazado en cada hombre que vive con nosotros y que pasa a nuestro lado. El m\u00e1s riguroso teocentrismo en nuestra religi\u00f3n cristiana fundamenta el antropocentrismo m\u00e1s radical. Muchos cristianos de nuestros d\u00ed\u00adas \u2014y \u00e9ste podr\u00ed\u00ada ser tambi\u00e9n uno de los signos de los tiempos\u2014 realizan en el amor al marginado el encuentro con el Se\u00f1or. Impresiona la oraci\u00f3n que el rey Balduino trae en su diario despu\u00e9s de haber visitado una regi\u00f3n inundada de B\u00e9lgica: \u00abGracias, Dios m\u00ed\u00ado, por haberme inspirado para que fuera a estar en medio de esas pobres gentes. Algunas hab\u00ed\u00adan perdido pr\u00e1cticamente todo. A una se\u00f1ora anciana, especialmente triste y desamparada, que ni siquiera ten\u00ed\u00ada abrigo para protegerse del fr\u00ed\u00ado, he tenido la alegr\u00ed\u00ada de darle el m\u00ed\u00ado. Gracias, Se\u00f1or m\u00ed\u00ado y Dios m\u00ed\u00ado, por haber podido darte mi abrigo para cubrirte y calentarte. \u00c2\u00a1Qu\u00e9 alegr\u00ed\u00ada me has proporcionado!\u00bb Dios es tierno como una madre para el viejo Israel, y m\u00e1s todav\u00ed\u00ada para el Israel de Dios, para la Iglesia, para nosotros. Una madre tiene un seno materno, Dios tiene muchos. Santiago (5,11) acu\u00f1a la palabra griega compuesta \u00fcsplajnos, expresando que Dios tiene muchas entra\u00f1as de madre, es decir, que es infinitamente misericordioso, que tiene el amor de madre en grado infinito. \u00bfEn qu\u00e9 grado tendr\u00ed\u00ada Mar\u00ed\u00ada ese amor? \u00bfAcaso no ser\u00e1 \u00e9sta la caracter\u00ed\u00adstica m\u00e1s sobresaliente de la madre de Nazareth? Realmente es la ternura el atributo otorgado a la mujer en la literatura ugar\u00ed\u00adtica y tambi\u00e9n en la babil\u00f3nica. La mujer por su naturaleza est\u00e1 destinada a manifestar la ternura-misericordia de Dios. En las obras de la Iglesia, donde se necesita sacrificio y desinter\u00e9s, all\u00ed\u00ad est\u00e1n las mujeres. Ellas poseen especialmente capacidad de sacrificio silencioso, donaci\u00f3n gratuita. Maravillosa la afirmaci\u00f3n de la Madre Teresa de Calcuta: \u00abNing\u00fan hombre se acerca, ni de lejos, al amor y compasi\u00f3n de que es capaz una mujer\u00bb. El Papa Juan Pablo II para hablar de esta bienaventuranza, se fija especialmente en dos t\u00e9rminos: , lealtad en el amor y fentra\u00f1as. El primero dice, es propio del padre; el segundo de la madre. significa entra\u00f1as y de ah\u00ed\u00ad ternura y amor instintivo. La ternura tiene su sede y su origen en el seno materno.<\/p>\n<p>SEXTA BIENAVENTURANZA: los limpios de coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>Mar\u00ed\u00ada es la limpia de coraz\u00f3n: La llamamos la Virgen. Ese es su nombre; simplicidad, sin doblez, autenticidad, limpieza, transparencia. En su coraz\u00f3n anidaron los m\u00e1s puros y nobles sentimientos: La Virgen fue de coraz\u00f3n sensible, delicado y bueno. Ya su primera palabra nos introduce en el misterio de su intimidad (Lc 1,34). La promesa de una visi\u00f3n cara a cara de Dios en el cielo es exclusiva del nuevo testamento y puesta en los labios de Jesucristo (Mt 5,8). No se repite a la ligera, aunque se vuelva a pronunciar con gozo el final de los escritos apost\u00f3licos: entonces le veremos cara a cara (1 Cor 13,12), y sabemos que cuando se manifieste seremos semejantes a El, porque le veremos tal cual es (1 Jn 3.2). S\u00f3lo los puros poseen el \u00f3rgano adecuado para contemplar la faz de Dios. Mar\u00ed\u00ada ve a Dios en su propia alma. En Ella, vemos a Dios. La Virgen vivi\u00f3 en Nazareth ya en el cielo y con mayor raz\u00f3n todav\u00ed\u00ada que la beata Isabel de la Trinidad nos puede decir: \u00abHe hallado el cielo en la tierra, pues el cielo es Dios y Dios est\u00e1 en mi alma. Desde el d\u00ed\u00ada en que comprend\u00ed\u00ad esto, todo se ha iluminado en mi vida y por eso querr\u00ed\u00ada comunicar este secreto a todos los que amo\u00bb.<\/p>\n<p>SEPTIMA BIENAVENTURANZA: los que trabajan por la paz.<\/p>\n<p>\u00c2\u00a1Qu\u00e9 dichosa la Virgen, al o\u00ed\u00adr a los pastores relatar que con el \u00e1ngel que les anunci\u00f3 la gran alegr\u00ed\u00ada, se junt\u00f3 una multitud del ej\u00e9rcito celestial, que alababa a Dios, mientras proclamaba la paz para los hombres que ama el Se\u00f1or! (Lc 2,14). \u00abShalom\u00bb: paz, era el saludo con el que Mar\u00ed\u00ada comunicaba la paz (Lc 1,40). Su porte sereno, su equilibrio afectivo, su alma virgen, su confianza plena en Dios, su abandono total, le daba esa elegancia serena y espiritual, que es la expresi\u00f3n de la paz; todas sus palabras son indicios de esta bienaventuranza. Nosotros, que so\u00f1amos con un mundo mejor, donde podamos saludarnos, desearnos la verdadera paz, ponemos nuestra esperanza en la bienaventurada Virgen que difunde serenidad gozosa, paz, a quien el pueblo cristiano se dirige con raz\u00f3n como a la reina de la paz.<\/p>\n<p>OCTAVA BIENAVENTURANZA: los perseguidos.<\/p>\n<p>Antes de que Jes\u00fas muriese en la cruz, antes de que la cruz se hiciese cristiana, Mar\u00ed\u00ada ya participaba en ella a lo largo de toda su vida. Pensemos, por ejemplo, en las dudas de Jos\u00e9; el silencio mantenido por Mar\u00ed\u00ada frente a su esposo, le acarrear\u00ed\u00ada un drama muy \u00ed\u00adntimo y agudo. Mar\u00ed\u00ada debi\u00f3 sufrir intensamente ante esa perspectiva desconcertante, y ante el peligro a que se expon\u00ed\u00ada de perder a los ojos de Jos\u00e9 y de la reputaci\u00f3n popular, su virginidad y su fidelidad matrimonial. Si \u00abera preciso que el Mes\u00ed\u00adas padeciese y as\u00ed\u00ad entrase en su gloria\u00bb (Lc 24,26), si \u00abes necesario que los cristianos pasen por muchas tribulaciones para entrar en el reino de Dios\u00bb (Hch 14,22), si Jes\u00fas hab\u00ed\u00ada afirmado cinco veces que sin llevar la cruz no se puede pertenecer al grupo de sus disc\u00ed\u00adpulos (Mt 10,38; 16,24; Mc 8,34; Lc 9,23; 14,27), era normal, era necesario que Mar\u00ed\u00ada, la primera creyente, la disc\u00ed\u00adpula m\u00e1s fiel, haya caminado bajo la cruz siguiendo al Crucificado. La cruz ha purificado y hermoseado a la madre de Jes\u00fas, la ha hecho esplendorosa. Ha sufrido con su hijo para ser tambi\u00e9n glorificada con El (Rom 8,17).<\/p>\n<p>bienaventuranzas encarnadas en la vida de Mar\u00ed\u00ada. Jes\u00fas en sus par\u00e1bolas demuestra que era un gran observador de las costumbres de su tiempo. Muchas de sus vivencias las utiliza en la predicaci\u00f3n de la buena nueva de su reino. \u00c2\u00a1Cu\u00e1ntas escenas de su casa de Nazareth quedaron impresionadas en su retina y en su coraz\u00f3n! Al describirnos en el Serm\u00f3n del Monte las caracter\u00ed\u00adsticas y las virtudes del hombre ideal, vemos que coinciden plenamente con las virtudes con que su madre aparece revestida en las escenas evang\u00e9licas. El Se\u00f1or, que durante muchos a\u00f1os hab\u00ed\u00ada vivido con ella en la m\u00e1s estrecha intimidad, hab\u00ed\u00ada experimentado c\u00f3mo la Virgen era el ideal encarnado de las bienaventuranzas. No son, pues, un ideal inasequible a los cristianos. Jesucristo, al proclamarlas, canoniza la vida de su madre y la de todos los que viven conforme al ejemplo de su vida. Cuando Jes\u00fas llam\u00f3 ocho veces bienaventurado al anaw, al pobre, no ten\u00ed\u00ada en su mente un ideal cristiano abstracto, sino encarnado en la personas de Mar\u00ed\u00ada y Jos\u00e9. \u00abBienaventurados los pobres y humildes de coraz\u00f3n\u00bb, porque Dios pone sus ojos en la \u00abhumildad de su esclava\u00bb (Lc 1,48), como los puso en Mar\u00ed\u00ada. \u00abBienaventurados los mansos\u00bb, los cuales, como Mar\u00ed\u00ada cuando no pudo encontrar cobijo en Bel\u00e9n, al tiempo del nacimiento de Cristo, no se rebelan, porque ellos poseer\u00e1n en herencia la tierra (es decir, lo poseer\u00e1n todo) (v. 4). \u00abBienaventurados los que lloran\u00bb (v. 5), como Mar\u00ed\u00ada, que estuvo buscando con tristeza a su hijo divino, a quien hab\u00ed\u00ada perdido (Lc. 2,48). \u00abBienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia\u00bb -los que aguardan pacientemente como ella el cumplimiento de las esperanzas de Israel-, \u00abporque ser\u00e1n saciados\u00bb (v. 6). \u00abMar\u00ed\u00ada se convirti\u00f3 en la madre de la justicia: de esa justicia que Israel hab\u00ed\u00ada esperado durante mucho tiempo\u00bb. \u00abBienaventurados los que padecen persecuci\u00f3n\u00bb (Mt 5,10) y que tienen que huir de sus hogares, exactamente igual que Mar\u00ed\u00ada, por causa de la justicia, que era Cristo, tuvo que buscar refugio en Egipto. Esta lista de bendiciones es realmente una ampliaci\u00f3n detallada del antiguo Salmo: \u00abYahv\u00e9h exaltar\u00e1 a los \u00abanawim\u00bb y los salvar\u00e1\u00bb (149,4). Mar\u00ed\u00ada que durante su vida escuch\u00f3 la ense\u00f1anza dispensada por su Hijo, fue bienaventurada por su vida de mujer piadosa y porque a su esp\u00ed\u00adritu se acomod\u00f3 toda la entra\u00f1a del Serm\u00f3n del Monte. De esta manera se alegra el coraz\u00f3n del hombre y se le allana el camino de sus pensamientos, cuando estudia la vida de la madre de Jes\u00fas, y llega a intuir la intimidad de esta criatura, hermana nuestra, tan cercana a nuestra humanidad, y que, a trav\u00e9s de su peque\u00f1ez y de su confianza en Dios, realiz\u00f3 un modelo de vida tan alto y tan sencillo; tan normal en su quehacer diario, y tan extraordinario y rico en sus vivencias espirituales: pobreza y riqueza, paradoja existencial que la hacen sujeto apto y fidedigno del canon de la bienaventuranzas, de toda la santidad que ellas comportan, cuando se las vive en v\u00ed\u00adas de amor y compromiso. Es como un puente tendido entre su hijo, en donde \u00abhabita la plenitud de la divinidad\u00bb (Col 2,9) y la nada de la criatura. Es la hermana y la madre, semejante a ,nosotros, que, como creyente fiel, vivi\u00f3 plenamente el ideal del Serm\u00f3n de la monta\u00f1a.<\/p>\n<p>7. Mar\u00ed\u00ada, modelo de vida activa y contemplativa<br \/>\nA trav\u00e9s del episodio de Betania quiero profundizar un poco m\u00e1s todav\u00ed\u00ada en la persona de la madre de Jes\u00fas como modelo de vida activa y contemplativa, de vida terrena y celestial. Escuchemos la descripci\u00f3n lucana: \u00abMarta recibe a Jes\u00fas en su casa y est\u00e1 atareada en muchos quehaceres, mientras Mar\u00ed\u00ada sentada a los pies del Se\u00f1or escuchaba su palabra. Marta le dice: Se\u00f1or \u00bfno te importa que mi hermana me deje sola en el trabajo?, dile que me eche una mano. Jes\u00fas le responde: Marta, Marta, te afanas y preocupas por muchas cosas y hay necesidad de una sola. Mar\u00ed\u00ada ha elegido la mejor parte\u00bb (Lc 10,38-42).<\/p>\n<p>Se ha interpretado mal este texto evang\u00e9lico, oponiendo Marta, que personifica la vida activa, a Mar\u00ed\u00ada, que personifica la vida contemplativa y rebajando la actitud de la primera; m\u00e1s, en el contexto inmediato anterior, la par\u00e1bola del buen samaritano se refiere al hombre que ha puesto toda su energ\u00ed\u00ada al servicio del pr\u00f3jimo necesitado y es como una luz para ense\u00f1arnos que no hay ning\u00fan desprestigio de la acci\u00f3n, de la actividad en el servicio a los dem\u00e1s. Ninguna dicotom\u00ed\u00ada existe entre la escucha de la palabra de Dios y la entrega a los hermanos. Aunque hay una ense\u00f1anza para mostrarnos que lo principal, la prioridad est\u00e1 en la escucha de la palabra, en la contemplaci\u00f3n, en estar a los pies del Maestro para cargar las bater\u00ed\u00adas y despu\u00e9s entregarnos a fondo perdido a servir a nuestros hermanos los hombres. En esta escena Jes\u00fas corrige nuestros activismos e inquietudes excesivas y nos ense\u00f1a que primero hay que sentarse junto al Maestro, verle y escucharle y despu\u00e9s anunciar al mundo la buena nueva. Mas tambi\u00e9n este anuncio del evangelio puede realizarse desde la contemplaci\u00f3n. Tenemos en la santa de Lisieux un ejemplo tipo, pues la Iglesia ha declarado patrona de las misiones a quien no sali\u00f3 del convento. Impresiona c\u00f3mo ella capt\u00f3 que lo principal estaba en el papel de Mar\u00ed\u00ada de Betania. Escribe que \u00ablos cristianos m\u00e1s fervorosos, los sacerdotes, juzgan que somos exageradas, que deber\u00ed\u00adamos servir con Marta en lugar de consagrar a Jes\u00fas los vasos de nuestras vidas con los perfumes que en ellos est\u00e1n encerrados&#8230; Y, sin embargo, \u00bfqu\u00e9 importa que nuestros vasos se quiebren, si Jes\u00fas es consolado y el mundo, a pesar suyo, se ve obligado a sentir los perfumes que de ellos se desprenden y que sirven para purificar el aire envenenado que continuamente respira?\u00bb.<\/p>\n<p>Sin embargo la aut\u00e9ntica vida cristiana es la s\u00ed\u00adntesis entre la vida activa de Marta y la contemplativa de Mar\u00ed\u00ada. Ciertamente Mar\u00ed\u00ada escogi\u00f3 la mejor parte pero esa mejor parte lo es de un todo y el todo es la vida. La verdadera contemplaci\u00f3n es la que ve a Dios en las cosas, pero para ello hay que ver tambi\u00e9n las cosas, manejarlas, experimentarlas, vivirlas.<\/p>\n<p>La s\u00ed\u00adntesis de las actitudes de Mar\u00ed\u00ada de Betania y de su hermana Marta se manifest\u00f3 en plenitud en la vida de Mar\u00ed\u00ada de Nazaret. Estudiando el papel de Marta se nos agranda el de la Virgen, sus cuidados .maternales para con su ni\u00f1o y su delicadeza para con su hijo. Pero es el papel de Mar\u00ed\u00ada quien da al de la Virgen toda su profunda significaci\u00f3n y nos ayuda a ahondar en su alma contemplativa. Para valorar esta escena, hemos de ponernos en el plano del amor. El amado espera del amante, m\u00e1s que un servicio una mirada, una palabra, una atenci\u00f3n. Ya puede uno matarse trabajando para que el amado no carezca de nada, si no se establece el di\u00e1logo, si no se \u00abinterrumpe, alguna vez, toda la actividad en beneficio de la contemplaci\u00f3n\u00bb, faltar\u00e1 lo esencial al amor; el trabajo, el servicio a favor de los dem\u00e1s es \u00fatil, pero \u00fanicamente la mirada, el saber escuchar, el di\u00e1logo, ese intercambio de amor, es necesario. Jes\u00fas aprecia lo de Marta, pero prefiere el silencio, la escucha, la mirada de Mar\u00ed\u00ada; ella le ofrece lo mejor de s\u00ed\u00ad misma. Bueno ser\u00e1 tener en cuenta que en esta escena no se trata de la superioridad de la vida contemplativa sobre la activa, sino de la vida del cielo sobre la de la tierra, pues los Padres de la Iglesia vieron en Mar\u00ed\u00ada de Betania, sentada a los pies de Jes\u00fas, escuchando su palabra, el modelo del alma virginal y el s\u00ed\u00admbolo de la vida celestial. Que el episodio de Marta y Mar\u00ed\u00ada hace referencia a la vida celestial, se ha visto confirmado en la liturgia de la Iglesia cuando se le\u00ed\u00ada en la festividad de la Asunci\u00f3n este fragmento de Lucas.<\/p>\n<p>8. El alma contemplativa de Mar\u00ed\u00ada<br \/>\nSan Lucas debi\u00f3 haber conocido el alma contemplativa de la Virgen a trav\u00e9s de la primitiva comunidad cristiana (Hech 1,14), o mediante informaci\u00f3n de los que la conoc\u00ed\u00adan \u00ed\u00adntimamente, especialmente de Juan, el disc\u00ed\u00adpulo amado, a quien Jes\u00fas confi\u00f3 a su madre en la cruz. (Realmente hay muchas semejanzas y afinidades entre el tercero y cuarto evangelio). El tercer evangelista subraya el esp\u00ed\u00adritu contemplativo de Mar\u00ed\u00ada dos veces. Esta frase (Lc 2,19.51), cuya fuente de informaci\u00f3n s\u00f3lo puede ser de la Se\u00f1ora misma, revela la actitud religiosa de un alma m\u00ed\u00adstica. Esta actitud de intimidad, de desierto de la Virgen -desierto que es la interrupci\u00f3n de toda actividad en beneficio de la contemplaci\u00f3n-, nos es necesaria para o\u00ed\u00adr la voz de Dios, hoy m\u00e1s que nunca, tan absorbidos como estamos por la fascinaci\u00f3n de lo exterior. El hombre, cada vez m\u00e1s disperso por el mundo que le rodea, necesita entrar dentro de su castillo interior cuando quiere comunicarse con Dios. Las almas contemplativas sienten un hambre insaciable de poseer, de asir, de abrazar la palabra de Dios que llevamos dentro, como una madre hace con el hijo que lleva en su vientre. Mar\u00ed\u00ada es el modelo arquetipo para todos los cristianos contemplativos que, en adoraci\u00f3n y entrega, dan a luz a Jesucristo en los acontecimientos de la vida de cada d\u00ed\u00ada. En este sentido entendemos a los Padres griegos que gustaban de llamar a la Virgen , el seno de Dios. Para los te\u00f3logos bizantinos, Mar\u00ed\u00ada -tambi\u00e9n la Iglesia y cada cristiano-, son senos, recipientes que contienen al Incontenible. Esta doctrina del seno coincide con la c\u00e1mara secreta de que habla Jes\u00fas en el serm\u00f3n del monte (Mt 6,6), que en lenguaje b\u00ed\u00adblico equivale a coraz\u00f3n y con palabras modernas llamamos \u00abdesierto ambulante interior\u00bb. En el libro titulado Pustinia -palabra rusa que significa desierto, desierto del coraz\u00f3n-, la autora pasa de hablar de la mujer que lleva a su hijo en el vientre, a la que es templo donde habita Dios. \u00abTu vientre es una pustinia para el ni\u00f1o y t\u00fa lo llevas a donde quiera que vas. A donde vas, vas pre\u00f1ada de Cristo y llevas su presencia como llevar\u00ed\u00adas la presencia del ni\u00f1o. La gente presta una especial atenci\u00f3n a la persona embarazada. Le ofrecen un asiento o el lugar m\u00e1s confortable. Ella es un testimonio de vida. Ella es portadora de vida\u00bb. Despu\u00e9s de la muerte de Jes\u00fas, el papel de la Virgen era distinto en la primitiva comunidad cristiana y lo es en la Iglesia actual. Mientras vivi\u00f3 su Hijo, Mar\u00ed\u00ada deb\u00ed\u00ada eclipsarse ante \u00e9l. La fue conduciendo a una expropiaci\u00f3n de su maternidad; pero desde pentecost\u00e9s, la Virgen Mar\u00ed\u00ada viene a ser como el recuerdo vivo de Jes\u00fas. Los disc\u00ed\u00adpulos, al mirarla, al igual que nosotros ahora, encontraron los rasgos del rostro de su hijo. Es el ser que m\u00e1s se le ha parecido. Su coraz\u00f3n y su memoria han conservado todo lo referente a \u00e9l. Segu\u00ed\u00ada y sigue siendo el principal testigo de la vida del Se\u00f1or, de su muerte y de su resurrecci\u00f3n. Fue el evangelio vivo para la primitiva comunidad y lo es para nosotros. \u00f3n virginal; magn\u00ed\u00adficat; infancia, evangelios de la.<\/p>\n<p>BIBL. \u2014 Este estudio \u00abMar\u00ed\u00ada, la madre de Jes\u00fas\u00bb, lo he tomado de mi libro \u00abMar\u00ed\u00ada de Nazareth, la verdadera disc\u00ed\u00adpula\u00bb, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca, 1999.<\/p>\n<p>M.\u00c2\u00b0 L\u00f3pez- Mel\u00fas<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>DJN \u00c2\u00a0 SUMARIO: 1. anunciaci\u00f3n. &#8211; 2. El nacimiento de Jes\u00fas (Lc 2,6.7). &#8211; 3. Nazareth. &#8211; 4. La vida p\u00fablica. &#8211; 5. Sus Siete Palabras. &#8211; 6. Su vida, una floraci\u00f3n de las bienaventuranzas. &#8211; 7. Mar\u00ed\u00ada, modelo de vida activa y contemplativa. &#8211; 8. El alma contemplativa de Mar\u00ed\u00ada. Siguiendo el camino de &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/maria-la-madre-de-jesus-2\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abMARIA (LA MADRE DE JESUS)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-15626","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15626","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=15626"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15626\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=15626"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=15626"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=15626"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}