{"id":15629,"date":"2016-02-05T10:10:18","date_gmt":"2016-02-05T15:10:18","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/muerte-de-jesus\/"},"modified":"2016-02-05T10:10:18","modified_gmt":"2016-02-05T15:10:18","slug":"muerte-de-jesus","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/muerte-de-jesus\/","title":{"rendered":"MUERTE DE JESUS"},"content":{"rendered":"<p>DJN<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nSUMARIO: 1. Jes\u00fas y la muerte. &#8211; 2. Jes\u00fas ante su muerte prevista. -3. Pasi\u00f3n y cruz. &#8211; 4. Triunfo sobre la muerte.- 5. Significado de la muerte de Jes\u00fas. &#8211; 6. El cristiano ante la muerte de Jes\u00fas y la propia muerte.<\/p>\n<p>La muerte de Jes\u00fas es el signo y prueba m\u00e1s evidentes de su perfecta humanidad. Jes\u00fas muere como mueren todos los seres humanos; no es ninguna excepci\u00f3n a este com\u00fan destino. Tiene una existencia hist\u00f3rica real que, en un momento determinado, llega a su fin por circunstancias tambi\u00e9n plenamente humanas.<\/p>\n<p>Pero no s\u00f3lo es el momento final de su vida, sino en muchos momentos previos la realidad de la muerte afecta a Jes\u00fas de muchos modos, de la misma manera que tambi\u00e9n la muerte humana, la ajena pero aun la propia, est\u00e1 de diversos modos presente en la vida humana.<\/p>\n<p>1. Jes\u00fas y la muerte<br \/>\nEn sus palabras y acciones Jes\u00fas es consciente de la realidad de que los seres humanos mueren y de que a El mismo le espera ese destino. No hace ning\u00fan planteamiento te\u00f3rico sobre la muerte, pero s\u00ed\u00ad existencial, por una parte, y ante Dios sobre todo. Jes\u00fas no ve la muerte como castigo o retribuci\u00f3n negativa de alguna culpa o pecado (cfr. Lc 13,1-5; Jn 9,23) seg\u00fan la frecuente concepci\u00f3n de su tiempo. Pero al igual que la inmensa mayor\u00ed\u00ada de los seres humanos la considera un mal. Y no s\u00f3lo por el instinto humano que as\u00ed\u00ad la percibe cuando se acerca a ella. Este mismo car\u00e1cter negativo aparece en la tradici\u00f3n veterotestamentaria (cfr. vg. Gn 2,17; Sab 2,24-25). En esa l\u00ed\u00adnea Jes\u00fas es presentado compartiendo las normales reacciones de dolor ante la desaparici\u00f3n de un amigo (cfr. Jn 11,33.35-36) o de miedo, angustia y repugnancia ante la propia muerte inminente patentes en Getseman\u00ed\u00ad (Mc 14,32-36.39; Mt 26,38-39.42; Lc 22,42-44; Jn 18,27). No es, pues ning\u00fan superhombre inhumano, ni un estoico lejano de los sentimientos comunes. Tales sentimientos espont\u00e1neos son compatibles con el convencimiento y seguridad que proporciona la actitud de esperanza. Porque Jes\u00fas no se queda en el simple lamento, repugnancia o impotencia ante la muerte ajena.<\/p>\n<p>Ya durante su vida p\u00fablica se muestra que ese contacto con la muerte humana no significa aceptaci\u00f3n fatalista de ella o sometimiento a ese tr\u00e1gico destino de la humanidad. Jes\u00fas lucha contra ese fatal destino. Los tres relatos de resurrecciones, la hija de Jairo en Mc 5,21-43 y par., el hijo de la viuda de Naim en Lc 7,11-17 y L\u00e1zaro en Jn 11,1-44 tienen, entre otros significados y prescindiendo de su historicidad, el simb\u00f3lico del enfrentamiento de Jes\u00fas con la muerte y su superaci\u00f3n. Las curaciones de enfermedades, muchas de ellas proleg\u00f3menos de la muerte, sugieren algo parecido. Adem\u00e1s, y sobre todo, Jes\u00fas es esperanza de superaci\u00f3n. No s\u00f3lo porque dijo en su d\u00ed\u00ada palabras de esperanza sino, tal como aparece sobre todo en el evangelio de Juan (cfr. Jn 11,25-26) y como veremos m\u00e1s abajo, sino porque su propia persona y suerte personal es motivo de esperanza para quienes creen en El.<\/p>\n<p>En efecto, la predicaci\u00f3n global de Jes\u00fas est\u00e1 contando permanentemente con que la muerte humana no es el punto final y conclusivo de la existencia. Lo mismo que otros contempor\u00e1neos suyos, la tendencia farisea en concreto, esperaba la resurrecci\u00f3n de los muertos. Prescindiendo de otros detalles, esta creencia\/esperanza implica como m\u00ed\u00adnimo que con la muerte no se pone fin definitivo a la persona. Sin esta esperanza como tel\u00f3n de fondo no se entiende la predicaci\u00f3n ni la conducta de Jes\u00fas. El Reino que \u00e9l predica no se limita s\u00f3lo a este mundo sino est\u00e1 abierto a una vida futura como muestran muchas par\u00e1bolas (cfr. Mt 13,24-30.3843). Lo muestran tambi\u00e9n dichos como el de \u00abganar la vida, o salvarse, perdi\u00e9ndola\u00bb (Mc 34-35 y par. Mt 16, 25 y Lc 9,24) o el de la vida eterna a la que entran los benditos del Padre (Mt 25, 46). Pero, adem\u00e1s, y de forma muy especial, su destino personal es la principal raz\u00f3n de esperanza ante la muerte, como tambi\u00e9n habremos de ver.<\/p>\n<p>La muerte es algo m\u00e1s que el desagradable final de una vida humana contingente y d\u00e9bil sobre la tierra. Es un signo tambi\u00e9n de la realidad del pecado, de lo opuesto al Reino, de la lejan\u00ed\u00ada de Dios. Aun prescindiendo del pensamiento paulino, donde esta conexi\u00f3n es patente, encontramos en los evangelios suficientes signos de esa concepci\u00f3n simb\u00f3lica de la muerte como algo que no entra primariamente en el plan de Dios sobre los seres humanos (cfr. vg. Mt 4,16; Lc 1,79; Mt 11, 5&#8230;). De ah\u00ed\u00ad que el Reino realizado por Jes\u00fas se oponga a la realidad de la muerte.<\/p>\n<p>De una forma m\u00e1s clara todav\u00ed\u00ada la muerte es capaz de simbolizar muy adecuadamente el fracaso total y definitivo del ser humano, su no realizar el plan del Se\u00f1or sobre \u00e9l. De ah\u00ed\u00ad que tambi\u00e9n se hable de \u00abmuerte eterna\u00bb que ciertamente es el mal definitivo y total. Encontramos palabras puestas en boca de Jes\u00fas (Mt 10,28; Lc 12,45) que hablan de una \u00abmuerte del alma\u00bb contrapuesta a la muerte del cuerpo, referidas a esta segunda, definitiva y real muerte.<\/p>\n<p>2. Jes\u00fas ante su muerte prevista<br \/>\nLas varias predicciones de su muerte que aparecen en los evangelios (Mc 8,3133 y par; Mc 9,30 32 y par; Mc 10,3234 y par.) no son s\u00f3lo \u00abprofec\u00ed\u00adas\u00bb ex eventu construidas por la tradici\u00f3n posterior. No hac\u00ed\u00ada falta tener una presciencia divina para caer en la cuenta que, en las circunstancias concretas del tiempo, una actividad como la de Jes\u00fas en su ambiente pod\u00ed\u00ada muy f\u00e1cilmente conducirlo a morir. Lo mismo puede decirse de los diversos textos en que Jes\u00fas parece contar con una muerte no lejana (Mc 10,39; Mt 20,22, etc.) que culminan en la Oraci\u00f3n del Huerto. Todo ello lleva a pensar que Jes\u00fas no s\u00f3lo pens\u00f3 en su muerte desde la com\u00fan experiencia humana que la muerte de otros proyecta sobre uno mismo, sino que tuvo presente su propia muerte antes de que realmente sucediera, que contaba con ella, al menos como posibilidad, que no le cogi\u00f3 de improviso y que, por tanto, su actitud ante ella resulta muy significativa.<\/p>\n<p>La muerte de Jes\u00fas, en efecto, no es la muerte natural propia de todo ser humano. No muere de vejez o enfermedad, por simple acabamiento o decadencia naturales. Su muerte es una muerte especial; prematura, causada por seres humanos, muy unida a la vida y misi\u00f3n que Jes\u00fas ha desarrollado durante algunos a\u00f1os, no demasiados.<\/p>\n<p>Evidentemente lo esencial es la misi\u00f3n de Jes\u00fas, su revelaci\u00f3n, predicaci\u00f3n y realizaci\u00f3n del Reino de Dios con todo lo que ello implica. Ahora bien, este Reino, tal como Jes\u00fas lo entiende y presenta -universalismo, apertura a todos, superaci\u00f3n de la ley y el templo, mesianismo no pol\u00ed\u00adtico, etc.- implicaba conflictos muy serios con las autoridades religiosas y aun civiles del tiempo y, a la vez, con no pocos grupos del pueblo. Dadas las costumbres del tiempo, tales conflictos pod\u00ed\u00adan perfectamente terminar en la muerte del protagonista, de modo an\u00e1logo a lo que, en otros momentos, hab\u00ed\u00ada ocurrido a los antiguos profetas. Un ejemplo bien cercano era la muerte de Juan Bautista, conocida ciertamente por Jes\u00fas (cfr. Mc 6,14-29; Mt 14 1-12; Lc 13,31). Y todav\u00ed\u00ada otras circunstancias a lo largo de los evangelios muestran que la muerte rondaba a Jes\u00fas y que \u00e9l lo sab\u00ed\u00ada. Era un caso m\u00e1s en la tradici\u00f3n del justo perseguido por sus enemigos, tema tan caro a algunos textos veterotestamentarios (Sal 22; ls 50,4-7; 52,13-53,12). ->Siervo del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>Jes\u00fas no retrocede ante la posibilidad, probabilidad y aun certeza moral de su muerte como consecuencia de su actividad y misi\u00f3n. No la busca ni la desea. Es m\u00e1s siente la natural repugnancia ante el final de la vida y pide ser liberado de \u00e9l (cfr. Mc 14,33-39 y par. Mt 26,38-42: Lc 22,41-45; Jn 12,27). No es masoquista ni concede un valor en s\u00ed\u00ad mismo al hecho de morir. Pero tampoco se aparta de su camino que va a terminar en ese final. La fidelidad a su misi\u00f3n est\u00e1 por encima de todo miedo, pues se trata de cumplir la voluntad del Padre y la tarea para la que est\u00e1 en el mundo. En ese sentido asume la muerte no como algo inevitable sino como consecuencia de un determinado modo de vivir que es preciso aceptar, cuando hay valores superiores, esperando por otro lado que es susceptible de superaci\u00f3n y que no constituye la \u00faltima palabra en la existencia. Esta actitud de Jes\u00fas ante su propia muerte es inequ\u00ed\u00advoca muestra de su valent\u00ed\u00ada y arrojo personales.<\/p>\n<p>Un problema diferente es hasta qu\u00e9 punto esta conciencia de Jes\u00fas sobre su muerte inclu\u00ed\u00ada tambi\u00e9n la de significaci\u00f3n salvadora. Lo cual, como en tantos otros temas referentes al Jes\u00fas hist\u00f3rico, no es tan claro. Pero que tampoco resulta decisivo para admitir esa significaci\u00f3n. Quiz\u00e1s no resulta inveros\u00ed\u00admil pensar que Jes\u00fas contara con alg\u00fan efecto positivo de su muerte, al menos en cuanto consecuencia de su misi\u00f3n llevada a cabo para cumplir los designios del Padre sobre el g\u00e9nero humano.<\/p>\n<p>Cabe, adem\u00e1s, otra consideraci\u00f3n menos hist\u00f3rica y m\u00e1s teol\u00f3gica: siendo Jes\u00fas quien es, tambi\u00e9n su muerte tiene un especial significado, que los escritos del Nuevo Testamento desarrollan y que veremos m\u00e1s abajo.<\/p>\n<p>La muerte de Jes\u00fas es la mayor prueba de amor hacia los seres humanos, pues \u00abnadie tiene mayor amor que quien da la vida por sus amigos\u00bb (Jn 15,13). Va hacia ella como consecuencia de su actitud de amor y entrega a la humanidad.<\/p>\n<p>3. Pasi\u00f3n y cruz<br \/>\nEn un momento dado de su vida Jes\u00fas se enfrenta realmente con su propia muerte y la afronta con valent\u00ed\u00ada y esperanza. Despu\u00e9s de una \u00faltima Cena con sus amigos, Jes\u00fas es arrestado por las autoridades jud\u00ed\u00adas en un huerto cerca de Jerusal\u00e9n, donde hab\u00ed\u00ada ido a orar con sus disc\u00ed\u00adpulos. Uno de ellos, Judas Iscariote, colabora en esta detenci\u00f3n, aunque no parece que esta intervenci\u00f3n haya sido decisiva en el desarrollo de los acontecimientos. Son las inmediaciones de la ->Pascua jud\u00ed\u00ada. Aunque sea dif\u00ed\u00adcil concertar todos los pormenores, es pr\u00e1cticamente seguro desde el punto de vista hist\u00f3rico que Jes\u00fas, abandonado por sus seguidores, fue juzgado en primer lugar por las autoridades del pueblo jud\u00ed\u00ado en su \u00f3rgano el Sanedr\u00ed\u00adn, las cuales le condenan a muerte en un proceso legal en lo fundamental. Al no poder ejecutar la sentencia, pues los romanos se hab\u00ed\u00adan reservado normalmente este punto, algunos protagonistas de ese primer juicio reclaman y consiguen del procurador\/gobernador romano Poncio Pilato, tras algunas vacilaciones por parte de \u00e9ste, otra nueva condena a muerte. Jes\u00fas es flagelado y sufre vejaciones y burlas. Transporta la cruz, o parte de ella, al Monte de la Calavera, Calvario o G\u00f3lgota, cerca de las murallas de Jerusal\u00e9n. All\u00ed\u00ad algunos soldados romanos llevan a cabo la ejecuci\u00f3n mediante crucifixi\u00f3n, m\u00e9todo ordinario entre los romanos de hacer morir a los reos de muerte no ciudadanos romanos. Sobre a cruz campea la causa legal de la condena: \u00abJes\u00fas el Nazareno, Rey de los Jud\u00ed\u00ados\u00bb. Testigos de la muerte son diversas personas entre las que se encuentran, sobre todo, algunas pocas seguidoras de Jes\u00fas y apenas ning\u00fan disc\u00ed\u00adpulo var\u00f3n. Despu\u00e9s de algunas horas en la cruz, Jes\u00fas muere y es sepultado por algunos amigos suyos en un sepulcro nuevo cerca del lugar de la crucifixi\u00f3n.<\/p>\n<p>La exacta fecha de la muerte de Jes\u00fas no es conocida. Las dudas fundamentales versan sobre el a\u00f1o, aunque se sabe que era cerca del 30 d.C. fecha que suele proponerse de modo orientador. Por su vinculaci\u00f3n con la pascua jud\u00ed\u00ada sabemos que tuvo lugar a principios de primavera, desde mediados de marzo a mitad de abril.<\/p>\n<p>Tales son los acontecimientos b\u00e1sicos que se pueden reconstruir con mucha certeza hist\u00f3rica, prescindiendo de detalles secundarios, algunos m\u00e1s o menos tradicionales y otros debidos a razones literarias y teol\u00f3gicas de los autores neotestamentarios reflejadas en sus escritos.<\/p>\n<p>4. Triunfo sobre la muerte<br \/>\nRealmente, desde la perspectiva evang\u00e9lica y cristiana es imposible separar muerte y resurrecci\u00f3n de Cristo. Aunque sea de forma breve, como ocurre en el evangelio de Marcos, o m\u00e1s amplia como en los otros evangelios, en la predicaci\u00f3n primitiva y en los dem\u00e1s escritos del Nuevo Testamento, es preciso mencionar la resurrecci\u00f3n como coronaci\u00f3n de la muerte y su superaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Ello se realiza en la Resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas. Naturalmente esa superaci\u00f3n s\u00f3lo es posible desde la perspectiva de la fe, como por otra tambi\u00e9n es patente en las narraciones evang\u00e9licas de milagros de resurrecci\u00f3n. La Resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas no es una revivificaci\u00f3n, es decir, una vuelta atr\u00e1s, a la vida humana prepascual del Maestro. Es, sobre todo, una exaltaci\u00f3n y glorificaci\u00f3n completa, una \u00abexplosi\u00f3n\u00bb de la vida divina \u00aboculta\u00bb en la existencia humana de Jes\u00fas. Un paso a la Vida total.<\/p>\n<p>La superaci\u00f3n de la muerte, pues, es m\u00e1s que una prolongaci\u00f3n indefinida de esta vida, una simple inmortalidad humana.<\/p>\n<p>Recu\u00e9rdese lo dicho acerca del valor simb\u00f3lico de la muerte como participaci\u00f3n en el mundo del pecado y de la lejan\u00ed\u00ada de Dios. De ah\u00ed\u00ad que el triunfo sobre ella incluya, sobre todo, esos otros aspectos.<\/p>\n<p>A la luz que la fe en el Resucitado proyecta retrospectivamente sobre los acontecimientos hist\u00f3ricos es posible para el cristiano desentra\u00f1ar la significaci\u00f3n m\u00e1s profunda de la muerte de Jes\u00fas.<br \/>\n5. Significado de la muerte de Jes\u00fas<br \/>\nAun en los Sin\u00f3pticos la muerte de Jes\u00fas es presentada con un significado m\u00e1s profundo que el de modelo de fidelidad a la misi\u00f3n y de esperanza. El Hijo del hombre entrega su vida como \u00abrescate de muchos\u00bb (Mc 10,45; Mt 20,28). Y, sobre todo, en las f\u00f3rmulas de la instituci\u00f3n de la Eucarist\u00ed\u00ada, con evidente alusi\u00f3n a la muerte de Jes\u00fas, se dice que es \u00abpor muchos\u00bb (Mc 14,24; Lc 22,19), \u00abpor vosotros\u00bb (Lc 22,20) o \u00abpara el perd\u00f3n de los pecados\u00bb (Mt 26,28), formulaciones que se repiten de diversas maneras en otros textos del NT. Es, pues, un convencimiento de las primeras comunidades que pudo tener su base en alusiones que el mismo Jes\u00fas hiciera durante su vida buscando el sentido de su muerte. Con todo, es cierto que las consideraciones m\u00e1s teol\u00f3gicas de la muerte de Jes\u00fas se han desarrollado m\u00e1s en los dem\u00e1s escritos del Nuevo Testamento que en los Evangelios Sin\u00f3pticos.<\/p>\n<p>Como m\u00ed\u00adnimo puede decirse -sin apelar a teor\u00ed\u00adas sacrificiales probablemente fuera de lugar hoy en d\u00ed\u00ada, porque complican m\u00e1s que explican- que la muerte de Jes\u00fas no es un suceso que le afecte s\u00f3lo a \u00e9l personalmente sino tiene una dimensi\u00f3n en favor de otros. Es evidente la del ejemplo y modelo, pero es demasiado poco reducirse a los aspectos morales.<\/p>\n<p>Es preciso tener presente no s\u00f3lo lo humano de Jes\u00fas sino su realidad divina. El Hijo ha asumido libremente la condici\u00f3n humana tal como es, sometida, por tanto, a la debilidad y a la muerte. Pablo desarrollar\u00e1 este aspecto de forma m\u00e1s clara con su pensamiento sobre la Encarnaci\u00f3n y cuanto \u00e9sta implica. Pero en los mismos evangelios est\u00e1 presente un tanto al poner tan de relieve la realidad humana de Jes\u00fas y confesar al mismo tiempo su fe en El como Mes\u00ed\u00adas, Se\u00f1or e Hijo de Dios. Jesucristo ha compartido nuestra forma de existencia como muestra de amor absoluto e inter\u00e9s por el ser humano. No con ret\u00f3rica o declaraciones, sino con su propia vida. Ha compartido esta existencia hasta su extremo m\u00e1s obscuro y negativo que es el hecho de morir. La palabra clave es solidaridad. No s\u00f3lo descendente sino ascendente. En palabras de los Padres: se hizo lo que somos nosotros para hacernos lo que El es.<\/p>\n<p>La muerte de Jes\u00fas es la prueba m\u00e1s tangible del amor de Dios por los seres humanos reales, tal como son y viven en este mundo. Tal puede ser una primera interpretaci\u00f3n del \u00abpor nosotros, por todos\u00bb de las f\u00f3rmulas aludidas. Una cierta superaci\u00f3n del -> pecado tiene lugar en la muerte de Cristo y ello puede entenderse como una especificaci\u00f3n del amor divino cuyo primer efecto es eliminar lo que en el ser humano se opone a Dios. No es necesario hablar de expiaci\u00f3n o de sacrificio expiatorio en su sentido general para entender c\u00f3mo la muerte de Jes\u00fas tiene que ver con la eliminaci\u00f3n, al menos inicial, del pecado humano. En ella el pecado muestra su aut\u00e9ntico rostro, su poder destructor y con ello revela su verdadera naturaleza. Ello produce en los seguidores de Jes\u00fas un rechazo absoluto de cuanto el pecado es y significa. Evidentemente estas consideraciones no est\u00e1n expl\u00ed\u00adcitas en los evangelios, que s\u00f3lo ofrecen las bases para ellas, sino m\u00e1s bien en otras teolog\u00ed\u00adas neotestamentarias, especialmente en la de San Pablo.<\/p>\n<p>6. El cristiano ante la muerte de Jes\u00fas y la propia muerte<br \/>\nLa esperanza es lo primero que se desprende de la muerte de Jes\u00fas, inseparable para el creyente de su Resurrecci\u00f3n. Esperanza, o mejor a\u00fan, seguridad de que cuanto le ha ocurrido a El tambi\u00e9n le ocurre y ocurrir\u00e1 al creyente. La muerte f\u00ed\u00adsica pierde su car\u00e1cter punto final ante la certeza de una vida m\u00e1s all\u00e1 de ella. Es obvio que sigue siendo aparentemente opaca y su superaci\u00f3n es materia de fe. Pero puede afrontarse de modo muy diferente al que ser\u00ed\u00ada sin esa esperanza. La raz\u00f3n b\u00e1sica de esta esperanza no es s\u00f3lo la confianza en las palabras y destino personal del Se\u00f1or Jes\u00fas sino, como desarrolla la teolog\u00ed\u00ada paulina, el haber sido incorporados a su muerte por la fe y el bautismo. Y, por tanto, tambi\u00e9n a su vida resucitada. De hecho por la fe ya estamos participando de esa vida aunque todav\u00ed\u00ada no haya llegado la plenitud. Tema muy presente tambi\u00e9n en el Cuarto Evangelio y otros escritos del NT. En la actitud del cristiano ante su muerte y la de los dem\u00e1s late el car\u00e1cter escatol\u00f3gico de lo ya comenzado en y por Cristo y que ha de realizarse con certeza absoluta en nosotros, pues, en el fondo, no se trata sino de cumplir en nuestras personas el proceso iniciado en su persona y, en El, culminado hasta su total exaltaci\u00f3n y glorificaci\u00f3n que es la que nos espera a los seres humanos. ->pasi\u00f3n; crucifixi\u00f3n; sacrificio.<\/p>\n<p>BIBL. &#8211; F. PASTOR RAMOS, La salvaci\u00f3n del cristiano en la muerte y resurrecci\u00f3n de Cristo. Estudio de teolog\u00ed\u00ada paulina. Estella Verbo Divino 1991; O. HERMANN PESCH, La muerte de jes\u00fas nuestra vida, Salamanca, S\u00ed\u00adgueme 1992; X. L\u00e2\u201a\u00acON-DUFOUR, jes\u00fas y Pablo ante la muerte. Madrid Cristiandad 1982; S. L\u00e2\u201a\u00ac-CASE, El proceso de jes\u00fas. La Historia. Bilbao Descl\u00e9e 1995;1-1. SCH\u00dcRMANN, \u00bfC\u00f3mo entendi\u00f3 y vivi\u00f3 jes\u00fas su muerte? Salamanca, S\u00ed\u00adgueme 1982; TOM\u00ed\u0081S OTERO L\u00ed\u0081ZARO, \u00abPiloto lo conden\u00f3 a morir en la cruz\u00bb Rese\u00f1a b\u00ed\u00adblica n\u00c2\u00b0 28 (2000) 35-44.<\/p>\n<p>Federico Pastor<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>DJN \u00c2\u00a0 SUMARIO: 1. Jes\u00fas y la muerte. &#8211; 2. Jes\u00fas ante su muerte prevista. -3. Pasi\u00f3n y cruz. &#8211; 4. Triunfo sobre la muerte.- 5. Significado de la muerte de Jes\u00fas. &#8211; 6. El cristiano ante la muerte de Jes\u00fas y la propia muerte. La muerte de Jes\u00fas es el signo y prueba m\u00e1s &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/muerte-de-jesus\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abMUERTE DE JESUS\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-15629","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15629","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=15629"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15629\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=15629"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=15629"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=15629"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}