{"id":15634,"date":"2016-02-05T10:10:29","date_gmt":"2016-02-05T15:10:29","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/oveja-perdida-parabola-de-la\/"},"modified":"2016-02-05T10:10:29","modified_gmt":"2016-02-05T15:10:29","slug":"oveja-perdida-parabola-de-la","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/oveja-perdida-parabola-de-la\/","title":{"rendered":"OVEJA PERDIDA, PARABOLA DE LA"},"content":{"rendered":"<p>DJN<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nLucas nos ofrece, en paralelismo estricto y de forma seguida, las dos primeras par\u00e1bolas de la misericordia, conocidas como las \u00abperlas de las par\u00e1bolas\u00bb. La tercera, la m\u00e1s conocida, emotiva e impactante, la del hijo pr\u00f3digo, la trataremos aparte por su naturaleza singular. S\u00ed\u00ad es importante se\u00f1alar desde el principio el denominador com\u00fan o el leit motif de todo el cap. lucano: la alegr\u00ed\u00ada (Lc 15, 6. 7. 9. 10. 23. 24. 29. 32).<\/p>\n<p>La clave de interpretaci\u00f3n para ambas par\u00e1bolas \u2014nos referimos a la de la oveja perdida (Lc 15,3-7; Mt 18,12-14) y a la de la dracma perdida (Lc 15,8-10)\u2014 nos la ofrece la introducci\u00f3n redaccional de Lucas. Se trata de la comuni\u00f3n con los pecadores, duramente criticada por los escribas y fariseos. Las dos par\u00e1bolas son una respuesta impl\u00ed\u00adcita a dichas acusaciones. La elaboraci\u00f3n de Lucas se hace patente tambi\u00e9n en la introducci\u00f3n y en la conclusi\u00f3n de las dos par\u00e1bolas, que son plenamente coincidentes. Ambas par\u00e1bolas hacen especial hincapi\u00e9 en la diligencia y en la permanencia en la b\u00fasqueda de lo que hab\u00ed\u00adan perdido el hombre y la mujer protagonistas de las mismas. En ambos casos se presupone que la realidad hacia la que apuntan es la misi\u00f3n de Jes\u00fas que vino a \u00abbuscar\u00bb y a \u00absalvar\u00bb lo que se hab\u00ed\u00ada perdido (Lc 19,10). Y, tambi\u00e9n en ambas, se presupone que la alegr\u00ed\u00ada est\u00e1 condicionada por la conversi\u00f3n.<\/p>\n<p>No perdamos de vista que se trata de una par\u00e1bola. Y la par\u00e1bola no evita las incongruencias. \u00bfNos extra\u00f1a que un pastor abandone noventa y nueve ovejas para buscar una? \u00bfEs veros\u00ed\u00admil que, al llegar a casa, despu\u00e9s de encontrar la extraviada, difunda la noticia a los cuatro vientos y se disponga a celebrarlo con toda solemnidad como si de un acontecimiento extraordinario se tratara? Estos detalles y otros, m\u00e1s o menos incongruentes, son necesarios para poner de relieve la lecci\u00f3n principal de la par\u00e1bola. Y el parabolista recurre a ellos para ponerla en primer plano. Prescinde de la verosimilitud objetiva. No olvidemos que el Maestro, en las par\u00e1bolas, expone el pensamiento divino con palabras y expresiones humanas. Pero si el pastor es Dios, si los vecinos y amigos son los \u00e1ngeles, si la oveja perdida es una persona, \u00bfnos parecer\u00e1n exageradas las manifestaciones de alegr\u00ed\u00ada ante el encuentro?<br \/>\nJes\u00fas justifica su conducta. \u00bfC\u00f3mo? En el cielo ser\u00e1 mayor \/a alegr\u00ed\u00ada por un pecador que haga penitencia que por noventa y nueve justos que no necesitan de penitencia. En otras palabras: Si mi conducta os parece reprobable, imput\u00e1dsela a Dios mismo. Dios no se comporta de otra manera. La conversi\u00f3n de un pecador proporciona una alegr\u00ed\u00ada extraordinaria en el cielo. As\u00ed\u00ad es Dios.<\/p>\n<p>El acento principal de la par\u00e1bola recae sobre esa alegr\u00ed\u00ada que la conversi\u00f3n del pecador causa en el coraz\u00f3n de Dios. Esta alegr\u00ed\u00ada es comparada a la que proporcionan en el cielo los noventa y nueve que no necesitan penitencia. Y supera la primera a la segunda. Jes\u00fas se refer\u00ed\u00ada a los escribas y fariseos que se consideraban justos, sin necesidad de penitencia. Y no hab\u00ed\u00ada tal cosa. Entre todos ellos no proporcionaban en el cielo tanta alegr\u00ed\u00ada como un pecador convertido. Pero Jes\u00fas no trata en ella de aquella falsa santidad. En el momento oportuno les pondr\u00e1 de manifiesto, les quitar\u00e1 la m\u00e1scara de santidad de que se presentaban rodeados para que aparezcan como son en su interior, sepulcros blanqueados.<\/p>\n<p>La comparaci\u00f3n se establece con los justos de verdad, con los verdaderamente fieles a Dios. Estos proporcionan en el coraz\u00f3n de Dios una alegr\u00ed\u00ada \u00ed\u00adntima y habitual. Pero, cuando llega lo inesperado, cuando se encuentra lo extraviado, cuando se convierte el pecador, el coraz\u00f3n de Dios da un vuelco de alegr\u00ed\u00ada. El pastor demuestra mayor solicitud por la oveja perdida y se alegra m\u00e1s al encontrarla que ante las noventa y nueve. La madre experimenta mayor alegr\u00ed\u00ada ante la curaci\u00f3n del hijo enfermo que ante la salud de los hijos sanos. Esto, sin embargo, no quiere decir que el pastor prefiera la oveja perdida a las noventa y nueve del redil o que la madre ame m\u00e1s al hijo enfermo que a los sanos. La alegr\u00ed\u00ada que proporcionan a Dios los justos verdaderos no se mide en t\u00e9rminos de comparaci\u00f3n con la que le produce el pecador arrepentido. Son dos realidades diferentes. Pero cuando la oveja perdida es hallada, cuando el hijo enfermo recobra la salud, las manifestaciones de alegr\u00ed\u00ada se hacen m\u00e1s incontenibles. Esto mismo ocurre en el cielo, porque Dios no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta de su mal camino y viva (Ez 18,23; 34, 16).<\/p>\n<p>En esta l\u00ed\u00adnea se sit\u00faa expl\u00ed\u00adcitamente el texto paralelo de Mateo: No es voluntad de vuestro Padre, que est\u00e1 en los cielos, que se pierda ni uno solo de estos peque\u00f1uelos (Mt 18,14). Tambi\u00e9n \u00e9l nos cuenta la par\u00e1bola de la oveja perdida (Mt 18,12-14). Pero \u00e9l pone el centro de gravedad en los pecadores dentro de la comunidad, que deben ser tratados con especial amor. A los dirigentes de la misma les encarece el gran esmero y cuidado con que deben preocuparse por aquellos que se extrav\u00ed\u00adan. ->par\u00e1bolas.<\/p>\n<p>Felipe F. Ramos<br \/>\n\u00c2\u00a0<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>DJN \u00c2\u00a0 Lucas nos ofrece, en paralelismo estricto y de forma seguida, las dos primeras par\u00e1bolas de la misericordia, conocidas como las \u00abperlas de las par\u00e1bolas\u00bb. La tercera, la m\u00e1s conocida, emotiva e impactante, la del hijo pr\u00f3digo, la trataremos aparte por su naturaleza singular. 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