{"id":15635,"date":"2016-02-05T10:10:32","date_gmt":"2016-02-05T15:10:32","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/palabras-uescandalosas-de-jesus\/"},"modified":"2016-02-05T10:10:32","modified_gmt":"2016-02-05T15:10:32","slug":"palabras-uescandalosas-de-jesus","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/palabras-uescandalosas-de-jesus\/","title":{"rendered":"PALABRAS UESCANDALOSAS\u00bb DE JESUS"},"content":{"rendered":"<p>DJN<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nSUMARIO: 1. Una clarificaci\u00f3n terminol\u00f3gica.-2. El esc\u00e1ndalo de Jes\u00fas. &#8211; 3. Palabras escandalosas: a) Muchos son los llamados, mas pocos los escogidos; b) Mas de aquel d\u00ed\u00ada y hora nadie sabe nada ni los \u00e1ngeles ni el Hijo (Mc 14, 32); c) Si alguien viene a m\u00ed\u00ad, y no odia a su padre, a su madre, a su mujer, a sus hijos&#8230; y hasta su propia vida, no puede ser disc\u00ed\u00adpulo m\u00ed\u00ado (Lc 14, 26); d) Los publicanos y las prostitutas os llevan la delantera en el reino de Dios (Mt 21, 31); e) No pens\u00e9is que he venido a traer paz a la tierra. No he venido a traer a la tierra paz, sino guerra (Mt 10, 34); f) Deja que los muertos entierren a sus muertos (Mt 8, 22-); g) No he venido a llamar a justos, sino a pecadores (Mc 2, 17); h) All\u00ed\u00ad ser\u00e1 el llanto y el rechinar de dientes; i) Al que te abofetee en la mejilla derecha, pres\u00e9ntale tambi\u00e9n la otra (Mt 5, 39); j) Es m\u00e1s f\u00e1cil que pase un camello por el ojo de una aguja que el que un rico entre en el reino de Dios (Mc 10, 25); k) Dios m\u00ed\u00ado, Dios m\u00ed\u00ado, \u00bfPor qu\u00e9 me has abandonado? (Mc 15, 34); l) Al que tenga se le dar\u00e1, y al que no, aun lo que tenga, se le quitar\u00e1 (Mc 4, 24); m) Si tu mano te es ocasi\u00f3n de pecado, c\u00f3rtatela&#8230;; si tu pie es ocasi\u00f3n de pecado, c\u00f3rtatelo&#8230;; si tu ojo es ocasi\u00f3n de pecado, s\u00e1catelo (Mc 9, 43-48).<\/p>\n<p>Los evangelios nos transmiten algunos dichos (logia) de Jes\u00fas que no dejaron de suscitar perplejidad, disgusto y desasosiego en los oyentes de entonces, y que contin\u00faan impactando y sorprendiendo a los lectores de hoy.<\/p>\n<p>Nuestro prop\u00f3sito es acercarnos a esas palabras y facilitar su comprensi\u00f3n, rescat\u00e1ndolas de un literalismo r\u00ed\u00adgido e insert\u00e1ndolas en el dinamismo del lenguaje de Jes\u00fas, descubriendo sus contextos redaccionales y, si es posible, los originales, demostrando c\u00f3mo el mensaje de Jes\u00fas, a\u00fan en sus formas m\u00e1s chocantes y parad\u00f3jicas, es enormemente coherente: es buena noticia y nueva noticia.<\/p>\n<p>1. Una clarificaci\u00f3n terminol\u00f3gica<br \/>\nHablamos de palabras \u00abescandalosas\u00bb; y no estar\u00e1 de m\u00e1s una precisi\u00f3n sobre su significado. Proveniente del griego \u00abskandalon\u00bb, la palabra esc\u00e1ndalo tiene el significado original de trampa, obst\u00e1culo colocado en el camino que hace tropezar. As\u00ed\u00ad el NT hablar\u00e1 de \u00abpiedra de esc\u00e1ndalo\u00bb (1 Pe 2, 8). Posteriormente el t\u00e9rmino se carg\u00f3 de resonancias moralizantes, pasando a designar comportamientos irresponsables que pueden inducir a la desviaci\u00f3n de otras personas (Mt 8, 6ss); aunque puede darse tambi\u00e9n el esc\u00e1ndalo farisaico, el de aquellos que se escandalizan por su propia inmadurez o incapacidad y obstinaci\u00f3n para interpretar la realidad.<\/p>\n<p>2. El esc\u00e1ndalo de Jes\u00fas<br \/>\nEl NT pone de relieve el aspecto escandaloso de Jes\u00fas, de su persona y desu mensaje. Ya el anciano Sime\u00f3n en su vaticinio a Mar\u00ed\u00ada presenta a Jes\u00fas como \u00abpuesto para ca\u00ed\u00adda \u2014skandalon\u2014 de muchos\u00bb (Lc 2, 34), como bandera discutida. Y, posteriormente, en su ministerio p\u00fablico se escandalizar\u00e1n de \u00e9l sus paisanos (Mt 13, 57), los fariseos (Mt 15, 12) y hasta los disc\u00ed\u00adpulos (Mt 26, 31), y los incr\u00e9dulos en general (1 Pe 2, 7-8). Pero el \u00abesc\u00e1ndalo de Jes\u00fas\u00bb no s\u00f3lo es resultado de un enfrentamiento, de una lucha entre dos concepciones opuestas dentro del juda\u00ed\u00adsmo de aquel tiempo respecto de algunas cuestiones como el mesianismo, la ley o el templo, ni es reductible a eso. Reside en su persona y en su mensaje; en el Dios que anuncia y en el Dios que encarna, en el evangelio que es y proclama. Se trata del \u00abesc\u00e1ndalo Jes\u00fas\u00bb. Y ese \u00abesc\u00e1ndalo Jes\u00fas\u00bb persiste en la predicaci\u00f3n de ese evangelio; es inevitable en una humanidad que no sabe gloriarse m\u00e1s que en s\u00ed\u00ad misma y en sus \u00e9xitos, y est\u00e1 motivado, en \u00faltima instancia, por la cruz, \u00abesc\u00e1ndalo para los jud\u00ed\u00ados y locura para los griegos\u00bb (1 Cor 1, 23), que hace vanas toda autosuficiencia y sabidur\u00ed\u00ada humanas. Este irritante \u00abesc\u00e1ndalo\u00bb acompa\u00f1ar\u00e1 siempre al evangelio. El \u00abno ser de este mundo\u00bb necesariamente tiene que producir un impacto permanente y conflictivo en este mundo. Ante la embajada del Bautista, inquiriendo por la identidad mesi\u00e1nica de Jes\u00fas\u00bb (Mt 11, 2-3), \u00e9ste pronunci\u00f3 una bienaventuranza significativa: \u00abBienaventurado quien no se escandalice por m\u00ed\u00ad\u00bb (Mt 11, 6). Pero eso ser\u00e1 s\u00f3lo posible desde una actitud de conversi\u00f3n y acogida de la sorpresa, de la novedad, del proyecto que \u00e9l y en \u00e9l nos trae. Porque escandalizarse de Jes\u00fas es lo m\u00e1s natural, ya que rompi\u00f3 y rompe muchos esquemas, incluso religiosos, y, en ese sentido, ser\u00ed\u00ada positivo el esc\u00e1ndalo inicial. Superar ese esc\u00e1ndalo inicial es el paso adelante que da el cristiano, reconociendo en Jes\u00fas y en su evangelio la sabidur\u00ed\u00ada, el poder, el amor, la salvaci\u00f3n de Dios, es decir, reconociendo que en \u00e9l el reino de Dios ha llegado a nosotros.<\/p>\n<p>En su lenguaje Jes\u00fas fue impactante. No era de los que adormec\u00ed\u00ada sino de los que entusiasmaba al auditorio (Mc 1, 27-28; Lc 11, 27) e inquietaba a los responsables de la ortodoxia religiosa y del poder (Mc 3, 6). Repetidamente se nos conserva la advertencia: \u00abEl que tenga o\u00ed\u00addos para o\u00ed\u00adr, que oiga\u00bb (Mc 4, 9. 23). Esto indica que las palabras de Jes\u00fas exigen una acogida interiorizadora y reflexiva (cf. Mc 4, 3ss). Son palabras cargadas de intenci\u00f3n, que exigen mucha atenci\u00f3n; son palabras \u00abcon autoridad\u00bb (Mc 6, 1-3).<\/p>\n<p>Frente a tantas palabras vac\u00ed\u00adas artificiales, incapaces de devolver la verdadera paz y felicidad, palabras te\u00f3ricas y ret\u00f3ricas, a las que casi nunca acompa\u00f1aban el amor y el sufrimiento por los otros, hu\u00e9rfanas de compromiso humano: \u00abatan pesadas cargas y se las echan a las espaldas de la gente, pero ellos ni con el dedo quieren moverlas\u00bb (Mt 23, 4), frente a esas palabras, la de Jes\u00fas era una palabra encarnada y solidaria, nueva y renovadora, una palabra de redenci\u00f3n y de esperanza. Una palabra bienhechora y compasiva, eficaz y poderosa; una palabra divina, contemplativa, aprendida en Dios, y proclamada, no desde las instituciones oficiales de Israel sino a la intemperie, desde los caminos. Destinada no a apoyar o legitimar argumentaciones teol\u00f3gicas o lit\u00fargicas, sino a deshacer los \u00ed\u00addolos de cualquier teolog\u00ed\u00ada o liturgia; una palabra \u00abcon autoridad\u00bb, pero no autoritaria, que formulaba su inequ\u00ed\u00advoca radicalidad desde la invitaci\u00f3n: \u00absi quieres&#8230;\u00bb, \u00abel que quiera&#8230;\u00bb. De entre esas palabras vamos a escoger algunas que hemos llamado \u00abescandalosas\u00bb, porque chocan poderosamente con nuestra \u00abnormalidad\u00bb, y porque puede que alguno tropiece en ellas. No pretendemos, pues, ser exhaustivos, ni en la enumeraci\u00f3n ni en el an\u00e1lisis de las mismas. No pocos lectores ante esas expresiones (logia) se preguntan: \u00bfc\u00f3mo es posible que Jes\u00fas haya dicho eso? Y si lo dijo, \u00bfcon qu\u00e9 intenci\u00f3n, con qu\u00e9 tono, en qu\u00e9 contexto las pronunci\u00f3? \u00bfTen\u00ed\u00adan s\u00f3lo como destinatarios a los oyentes de entonces, sus oyentes de Palestina? Entonces \u00bfpor qu\u00e9 las conservaron los evangelistas?, \u00bfpara ser m\u00e1s fieles a la predicaci\u00f3n hist\u00f3rica de Jes\u00fas, o porque las consideraron v\u00e1lidas para todos? Sin duda que los evangelistas estaban interesad\u00ed\u00adsimos en la fiel transmisi\u00f3n del mensaje de Jes\u00fas (Lc 1, 3), pero no de una manera \u00abcron\u00ed\u00adstica\u00bb, sino desde la perspectiva de la fe en el Resucitado. Su prop\u00f3sito era hist\u00f3rico, pero no historicista; su testimonio no es s\u00f3lo un relato sobre Jes\u00fas de Nazaret, sino profesi\u00f3n y expresi\u00f3n de su fe en Jesucristo. \u00bfPor qu\u00e9 conservaron estos dichos? Porque en su forma chocante, radical, nos hablan del contraste, de la alternativa, a primera vista y o\u00ed\u00adda escandalosos, que supone la presencia y la oferta de Jes\u00fas: el reino de Dios. Pero si las observamos con atenci\u00f3n advertiremos que estos dichos (\u00ablogia\u00bb) no son sino unas formas diferentes, variantes, de proclamar las Bienaventuranzas.<\/p>\n<p>3. Palabras escandalosas<br \/>\na) Muchos son los llamados, mas pocos los escogidos<br \/>\nLa frase se encuentra en el Evangelio de S. Mateo, al final de la llamada par\u00e1bola del banquete nupcial (22, 1-14). Se trata de un expresi\u00f3n chocante. Ley\u00e9ndola aisladamente sugiere una visi\u00f3n elitista y clasista de la salvaci\u00f3n, al tiempo que parece provocar una sensaci\u00f3n de miedo ante el escaso n\u00famero de los que tendr\u00ed\u00adan acceso a la salvaci\u00f3n. Sin embargo esta conclusi\u00f3n ir\u00ed\u00ada frontalmente contra la predicaci\u00f3n y la praxis de Jes\u00fas, que vino a buscar lo que estaba perdido (Lc 19, 10), derribando fronteras, y en cuya b\u00fasqueda entreg\u00f3 la vida, dejando como tarea a los suyos ir por todo el mundo ofreciendo su evangelio a todos los hombres (Mt 28, 19-20). A primera vista, tras una lectura atenta del texto (Mt 22, 1-14), la impresi\u00f3n que se extrae es la de que esa frase (v 14) no cuadra con la narraci\u00f3n, pues la verdad de que s\u00f3lo se salva una peque\u00f1a grey no se expone ni en Mt 22, 1-10 (la sala se llena) ni en 22 11-13 (s\u00f3lo un invitado indigno es expulsado). Estar\u00ed\u00adamos ante lo que los especialistas del tema denominan \u00abampliaciones generalizantes\u00bb del tono original de las par\u00e1bolas; dichas ampliaciones son, en su mayor parte secundarias en el contexto, aunque no siempre (cf. Lc 14, 11). Con esto no se pretende impugnar la autenticidad de esas frases (\u00ablogia\u00bb), sino solamente indicar que no fueron pronunciadas como conclusi\u00f3n de la par\u00e1bola; all\u00ed\u00ad fueron llevadas por el redactor, obedeciendo a sus peculiares puntos de vista teol\u00f3gico-pastorales. Aclarado este aspecto, pasamos a preguntamos por el significado de la expresi\u00f3n muchos son llamados, mas pocos escogidos, en su hipot\u00e9tico momento o contexto existencial de la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas y en su contexto literario actual.<\/p>\n<p>El momento original. &#8211; Desconocemos el momento preciso en que Jes\u00fas pronunciara esta sentencia, pero s\u00ed\u00ad conocemos la situaci\u00f3n que con ella pretendi\u00f3 aclarar: desmontar la autosuficiencia de los dirigentes del pueblo jud\u00ed\u00ado (cf Jn 8, 33.38) haciendo una llamada a la responsabilidad ante la oferta salvadora de Dios (cf Mt 21, 31-32) advirtiendo c\u00f3mo, de hecho, con su autosuficiencia ellos mismos se autoexclu\u00ed\u00adan del banquete del Reino (cf. Mt 8, 11-12). Ya los profetas intentaron llamar la atenci\u00f3n sobre estos dos aspectos: la oferta salvadora de Dios dirigida a Israel, gratuita, unida a la llamada a la obediencia de la Alianza. La salvaci\u00f3n no es un privilegio irresponsabilizador, para crear falsas seguridades (Jr 7, 10), sino un don que ha de acogerse con gratitud y responsabilidad; de lo contrario la elecci\u00f3n se convierte en argumento de juicio (cf. Am 3, 2). La predicaci\u00f3n y la praxis de Jes\u00fas se movi\u00f3 tambi\u00e9n en esas coordenadas: anunciar un Dios volcado misericordiosamente sobre el hombre, sobre todo hombre, sin prefijos excluyentes; predicar y encarnar la gracia del Padre, su voluntad salv\u00ed\u00adfica, instaurando el Reino e invitando a todos a entrar en \u00e9l y, al mismo tiempo, hacer una llamada en\u00e9rgica, exenta de ambig\u00fcedades, a la conversi\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00abMuchos son los llamados\u00bb ser\u00ed\u00ada una clara referencia a esa voluntad salvadora de Dios; ser\u00ed\u00ada m\u00e1s exacto decir \u00abtodos son llamados porque\u00bb Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad, 1 Tm 2, 4. Aqu\u00ed\u00ad Dios es el sujeto protagonista de la llamada.<\/p>\n<p>\u00abPocos los escogidos\u00bb aludir\u00ed\u00ada a la responsabilidad hist\u00f3rica de los llamados; y en este sentido, el sujeto protagonista de la elecci\u00f3n-exclusi\u00f3n no ser\u00ed\u00ada Dios, que no es marginador, sino quienes se autoexcluyen, como ocurre en la par\u00e1bola (v. 8). En otro momento, respecto de los diez leprosos curados, Jes\u00fas preguntar\u00e1: \u00ab\u00bfNo quedaron limpios los diez? Los otros nueve, \u00bfd\u00f3nde est\u00e1n?\u00bb (Lc 17, 17).<\/p>\n<p>Por otra parte el dicho que nos ocupa no ha de entenderse en su materialismo literalista sino dentro del tono de una sentencia sapiencial-enigm\u00e1tica construida con elementos antit\u00e9ticos: muchos-pocos, llamados-escogidos. Consideraciones \u00e9stas que no est\u00e1n orientadas a quitar realismo a la expresi\u00f3n, pero s\u00ed\u00ad a liberarla del literalismo. Con ella Jes\u00fas quiere decir: la oferta salvadora de Dios tiene sus exigencias; es algo gratuito pero no autom\u00e1tico, es un don divino que requiere acogida por parte del hombre. Todo Israel fue llamado, sin embargo no todo Israel ha sido escogido (ha respondido). Y esto se ha verificado con \u00e9l, con su persona y mensaje, rechazado por los inicialmente llamados, los jud\u00ed\u00ados. Y en este sentido encajar\u00ed\u00ada con la primera parte de la par\u00e1bola (vv 1-10), reflejado en los vv 5 al 8.<\/p>\n<p>En el contexto actual. &#8211; Los comentaristas modernos coinciden en se\u00f1alar que Mt 22, 1-14 consta de tres momentos: vv 1-10 (par\u00e1bola de los invitados al banquete); vv 11-13 (par\u00e1bola del vestido de bodas) y v 14 (conclusi\u00f3n). Un conocido especialista, J. Jerem\u00ed\u00adas, escribe al respecto: \u00abDesde siempre la conclusi\u00f3n de Mateo 22, 11-13 ha causado quebraderos de cabeza a la ex\u00e9gesis, ya que aparece enigm\u00e1tico que las gentes invitadas de la calle (vv 9-10) debieran tener un traje de bodas. La explicaci\u00f3n de que era costumbre regalar a los invitados un vestido de bodas (cf II Re 10, 12) es desechada, porque tal costumbre no encuentra ejemplos en los tiempos de Jes\u00fas. M\u00e1s bien la ausencia de estos vers\u00ed\u00adculos en Lucas (Lc 14, 16-24) y en el Evangelio de Tom\u00e1s muestra que los vv 11-13 representan una ampliaci\u00f3n, provenientes de una par\u00e1bola independiente en su origen. \u00bfPor qu\u00e9 Mateo (o su tradici\u00f3n) a\u00f1ade esta segunda par\u00e1bola? Porque se debe evitar un error que podr\u00ed\u00ada surgir de una invitaci\u00f3n sin discriminaci\u00f3n de los convidados (v 8 ss); a saber, el creer que la conducta de los hombres que son llamados no cuenta para nada. Para no dar apoyo a este error, se a\u00f1ade la par\u00e1bola del vestido de bodas (vv 11-13) a la de la gran cena (vv 1-10)\u00bb. Y en esta l\u00ed\u00adnea estar\u00ed\u00ada la conclusi\u00f3n recogida en el v 14. En un principio esa advertencia fue dirigida por Jes\u00fas en un contexto pol\u00e9mico a sus cr\u00ed\u00adticos y enemigos, que se cre\u00ed\u00adan llamados-escogidos por el mero hecho de pertenecer al pueblo jud\u00ed\u00ado, por ser raza de Abrah\u00e1n y tenerle por padre (Jn 8, 33. 39), advirti\u00e9ndoles que la pertenencia a la estirpe abrah\u00e1mica se acredita con las obras. Ahora el evangelista Mateo, temiendo que los cristianos cayeran en un planteamiento similar, de falsa confianza ante la voluntad salvadora de Dios, consider\u00e1ndose ya llamados y escogidos por el hecho de pertenecer a la Iglesia (vv 9-10), les advierte de la necesidad de asumir responsablemente las exigencias de la gracia bautismal (w 11-12). No hacerlo es eliminarse a s\u00ed\u00ad mismo, autoexcluirse (v 13). Porque el hombre sigue teniendo una palabra que decir ante la oferta de Dios (v 14).<\/p>\n<p>\u00abMuchos son los llamados, mas pocos los escogidos\u00bb no se puede esgrimir para defender planteamientos sectarios ni elitistas. El evangelio de Jes\u00fas es para todos, y \u00e9l dio su vida por todos, pero \u00bftodos acoger\u00e1n ese evangelio? Dec\u00ed\u00ada m\u00e1s arriba que estos \u00abdichos\u00bb, si los observamos con atenci\u00f3n, no son sino unas formas diferentes, variantes, de proclamar las Bienaventuranzas. En este caso deaquella que dice Bienaventurados los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen (Lc 11, 28).<\/p>\n<p>b) \u00abMas de aquel d\u00ed\u00ada y hora nadie sabe nada ni los \u00e1ngeles ni el Hijo (Mc 13, 32)<br \/>\nEl texto es de los que desde muy pronto plante\u00f3 problemas y ha hecho correr r\u00ed\u00ados de tinta. En ocasiones en la tradici\u00f3n textual del evangelio de Marcos lleg\u00f3 a eliminarse al Hijo. Esto sucede en el c\u00f3dice min\u00fasculo 983. El evangelio de S. Lucas, por su parte, suprime el dicho en su paralelo al texto marcano (cf Lc 21, 25-27), y en Hch 1, 7 lo presenta de manera diferente. La versi\u00f3n latina de la Vulgata elimina en el texto de Mt 24, 36, paralelo del de Marcos, la expresi\u00f3n \u00abni el Hijo\u00bb.<\/p>\n<p>\u00bfEl motivo de todo esto? La aparente subordinaci\u00f3n y desventaja resultante del Hijo respecto del Padre. Si \u00abtodo me ha sido entregado por el Padre\u00bb (Mt 11, 27a), \u00bfpor qu\u00e9 no el conocimiento de esa fecha?<br \/>\nSin embargo, contemplada \u00abserenamente\u00bb, la frase se entiende perfectamente, y aunque ha de reconocerse su dificultad, no provoca ning\u00fan esc\u00e1ndalo, excepto a aquel que est\u00e9 dispuesto a escandalizarse por encima de todo. El problema me parece que no es de orden \u00abdogm\u00e1tico\u00bb sino \u00abescritur\u00ed\u00adstico\u00bb. Y as\u00ed\u00ad ha de abordarse.<\/p>\n<p>La frase en su contexto. &#8211; Nos encontramos en el cap\u00ed\u00adtulo 13 del evangelio de S. Marcos, en el llamado \u00abdiscurso escatol\u00f3gico\u00bb al final del mismo. En los vv 28-32 Jes\u00fas invita a sus disc\u00ed\u00adpulos a mantener una actitud de vigilancia activa para saber discernir e interpretar la historia (w 5-23) sin dejarse enga\u00f1ar. La veracidad de su palabra est\u00e1 fuera de dudas (v 31); la presente generaci\u00f3n ser\u00e1 testigo (v 30), \u00abmas de aquel d\u00ed\u00ada y hora, nadie sabe nada, ni los \u00e1ngeles en el cielo, ni el Hijo, sino s\u00f3lo el Padre\u00bb (v 32). \u00bfDe qu\u00e9 d\u00ed\u00ada y hora se trata? Sin duda del vaticinado en los vv 24-27. Subyacente a esas afirmaciones est\u00e1 la imagen veterotestamentaria del D\u00ed\u00ada de Yahv\u00e9h (Am 5, 18-20; Is 2, 12; Jr 46, 10); y el que s\u00f3lo Dios lo conozca es tambi\u00e9n una convicci\u00f3n anclada en el AT (Zac 14, 7) y en la llamada literatura intertestamental (Salmos de Salom\u00f3n 17, 23). El no saber de los \u00e1ngeles en temas importantes tambi\u00e9n es frecuente en el juda\u00ed\u00adsmo (IV Esd 4, 52; 1 Pe 1, 12; Ef 3, 10). Queda por considerar el inciso \u00abni el Hijo\u00bb, origen de la reflexi\u00f3n que nos ocupa.<\/p>\n<p>Intentos de explicaci\u00f3n. &#8211; Comencemos por indicar que la cristolog\u00ed\u00ada del evangelio de S. Marcos no es id\u00e9ntica a la que, a partir de los textos b\u00ed\u00adblicos, formul\u00f3 el Concilio de Calcedonia a varios siglos de distancia. All\u00ed\u00ad se configur\u00f3 el credo llamado calcedoniense, en el que el dogma trinitario adquiri\u00f3 su formulaci\u00f3n actual. Ni Jes\u00fas, ni el evangelista Marcos se hallaban preocupados por esas formulaciones doctrinales. Tambi\u00e9n conviene advertir que el evangelio de Marcos, al ser el primero, presenta textos m\u00e1s \u00abfrescos\u00bb, menos \u00abelaborados\u00bb. As\u00ed\u00ad, los textos de Mt 12, 9-14 y Lc 6, 6-11 eliminan la mirada \u00abairada\u00bb de Jes\u00fas (Mc 3, 5) como la mirada \u00abcari\u00f1osa\u00bb de Mc 10, 21 desaparece en los paralelos de Mt 19, 16-22 y Lc 18, 18-23. Mientras Marcos no duda en transmitir la impresi\u00f3n que de Jes\u00fas exist\u00ed\u00ada en el c\u00ed\u00adrculo de sus familiares -Est\u00e1 fuera de s\u00ed\u00ad- y su prop\u00f3sito de \u00absecuestrarlo\u00bb para llev\u00e1rselo a casa, Mateo y Lucas silencian el dato. Tambi\u00e9n los disc\u00ed\u00adpulos aparecen \u00abmejorados\u00bb en los textos de Mt y Lc respecto del texto base de Mc (cf Mc 8, 17 = Mt 16, 5 -12; Mc 10, 14 = Mt 19, 13 -15 y Lc 18, 15-17).<\/p>\n<p>Acerc\u00e1ndonos al texto que nos ocupa podemos distinguir algunos aspectos significativos: -La f\u00f3rmula absoluta \u00abel Hijo\u00bb, para designarse Jes\u00fas a s\u00ed\u00ad mismo en relaci\u00f3n con \u00abel Padre\u00bb, no aparece en los evangelios sin\u00f3pticos m\u00e1s que aqu\u00ed\u00ad (par Mt 24, 36) y en Mt 11, 27 par Lc 10, 22. Sin embargo este lenguaje es bastante com\u00fan en el \u00abmundo jo\u00e1nico\u00bb. El texto habla del Hijo en paralelismo comparativo con los \u00e1ngeles. En otros casos, cuando esto se da, no se habla de \u00abel Hijo\u00bb sinode \u00abel Hijo del hombre\u00bb (cf Mc 8, 38; 13, 26-27; Mt 10, 33 y Lc 12, 8). Esta observaci\u00f3n nos parece particularmente interesante, porque nos marca el sentido en que hemos de caminar para interpretar el texto. \u00abSi se pretendiese poner de relieve la dignidad \u00fanica de Jes\u00fas, en el plano de la doctrina trinitaria, se hablar\u00ed\u00ada no simplemente del Hijo sino del Hijo de Dios, como ocurre en otros textos (Mc 1, 1; 15, 39). Pero \u00e9ste no es el caso en el nuestro. Ciertamente se supone una dignidad superior del Hijo sobre los \u00e1ngeles, pero el acento recae no tanto en ella cuanto en que es el Hijo. Y el valor esencial de esta palabra est\u00e1 en afirmar su relaci\u00f3n con el Padre, una relaci\u00f3n de dependencia, de esencial referencia. El Hijo nos orienta al Padre, que se ha hecho presente en \u00e9l. Todo esto puede sonar a subordinacionismo heterodoxo, pero no lo es. Deber\u00ed\u00adamos tener m\u00e1s en cuenta que Jes\u00fas de Nazaret, descendiente de David seg\u00fan la carne, es constituido en Hijo de Dios y Se\u00f1or (aunque ya lo fuese en su realidad exclusivamente divina, pero aqu\u00ed\u00ad no se trata de eso) a partir de la resurrecci\u00f3n de entre los muertos (Rom 1, 3-5; Hch 2, 36). Tambi\u00e9n deber\u00ed\u00adamos tener en cuenta que es Dios, el Padre, quien tiene la iniciativa en todos los momentos importantes de la historia de la salvaci\u00f3n. Fue \u00e9l quien resucit\u00f3 a su Hijo -nunca leemos en el NT que Jes\u00fas resucitase por su propia virtud o por su propio poder- y le constituy\u00f3 en Se\u00f1or y Cristo\u00bb (FELIPE E RAMOS, Evangelio y Vida, 1984, p 45). El dicho, por otra parte, encaja perfectamente en el pensamiento apocal\u00ed\u00adptico del juda\u00ed\u00adsmo contempor\u00e1neo, donde s\u00f3lo Dios fija la fecha del fin de los tiempos. En este caso, como en otros, Jes\u00fas afirmar\u00ed\u00ada n\u00ed\u00adtidamente la singularidad de Dios (Mc 10, 18. 27. 40). Los estudios exeg\u00e9ticos m\u00e1s recientes apuntan a que el texto que nos ocupa, en su literalidad dif\u00ed\u00adcilmente puede provenir de Jes\u00fas, m\u00e1s bien parece provenir del mismo evangelista. Habr\u00ed\u00ada surgido en una situaci\u00f3n de apasionada e inminente espera de la parus\u00ed\u00ada, con la pretensi\u00f3n de corregir y moderar esa expectativa, sugiriendo como alternativa la vigilancia permanente (cf J. GNILKA, E\/ Evangelio seg\u00fan S. Marcos, II, p. 241).<\/p>\n<p>No conviene olvidar que esta \u00abignorancia\u00bb podr\u00ed\u00ada encontrar un punto de contacto con la afirmaci\u00f3n lucana de que \u00abJes\u00fas crec\u00ed\u00ada en sabidur\u00ed\u00ada, en estatura y gracia ante Dios y ante los hombres\u00bb (Lc 2, 52). En todo caso, esta \u00abignorancia\u00bb de Jes\u00fas no es m\u00e1s \u00abescandalosa\u00bb que la \u00abdebilidad\u00bb manifestada en Getseman\u00ed\u00ad: \u00abPadre, todo es posible para ti (\u00bfy no para \u00e9l?) aparta de m\u00ed\u00ad este c\u00e1liz, pero no sea lo que yo quiero sino lo que quieres t\u00fa\u00bb (Mc 14, 36).<\/p>\n<p>Conclusi\u00f3n. &#8211; Despu\u00e9s de todo lo expuesto, parece quedar claro el sentido de la expresi\u00f3n. No supone ninguna limitaci\u00f3n de la divinidad del Hijo, sino una afirmaci\u00f3n de la realidad de su encarnaci\u00f3n. Ese conocimiento no pertenecer\u00ed\u00ada al \u00abconocimiento salv\u00ed\u00adfico\u00bb del que Jes\u00fas era revelador. La intenci\u00f3n original de la expresi\u00f3n es disuadir a los cristianos de entregarse a especulaciones est\u00e9riles sobre el c\u00e1lculo de la parus\u00ed\u00ada, invit\u00e1ndoles a la vigilancia responsable, como se subraya en los vers\u00ed\u00adculos siguientes (vv 33-37). Porque esa es la voluntad de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>c) Si alguien, viene a m\u00ed\u00ad, y no odia a su padre, a su madre, a su mujer, a sus hijos&#8230; y hasta su propia vida, no puede ser disc\u00ed\u00adpulo m\u00ed\u00ado (Lc 14, 26)<br \/>\nNos encontramos ante uno de los dichos m\u00e1s escandalosos, en su literalidad, pronunciados por Jes\u00fas, que har\u00ed\u00ada de \u00e9l un rompe-familias. Una expresi\u00f3n que es necesario clarificar, sin modificar, para comprenderla en su verdadero sentido.<\/p>\n<p>\u00bfUn doble lenguaje? &#8211; Los evangelios ponen en labios de Jes\u00fas sentencias que reiteran y reivindican la validez del cuarto mandamiento (Mt 15, 1-6) y de la uni\u00f3n conyugal indisoluble (Mc 10, 1-12), frente a cualquier otro tipo de prescripci\u00f3n. El no vino a abolir la Ley (Mt 5, 17); por eso, en la respuesta al hombre que se le acerca, preguntando por el camino de la vida eterna, le recuerda, como una de sus exigencias fundamentales: honra a tu padre y a tu madre (Mc 10, 19). Por otra parte, es cierto, que Jes\u00fas resit\u00faa el tema de la familia, sac\u00e1ndolo de una mera comprensi\u00f3n, por as\u00ed\u00ad decir, \u00abcarnal\u00bb. Comienza por resituarse \u00e9l mismo ante su familia (Lc 2, 49), y por resituar a su familia ante \u00e9l (Mt 12, 48-50). Adem\u00e1s pronuncia una serie de expresiones significativas al respecto (Mt 8, 2 1; 10, 35. 37; 29, 9; Lc 12, 52-53).<\/p>\n<p>Que la familia es un valor promovido por Jes\u00fas, queda fuera de duda. Entonces, \u00bfqu\u00e9 quiere decir con esta expresi\u00f3n? \u00bfestamos ante un doble lenguaje?<br \/>\nEl dicho en la tradici\u00f3n sin\u00f3ptica. &#8211; Resulta llamativo que s\u00f3lo en el evangelio de s. Lucas aparezca formulada esta exigencia de manera tan radical -odiar-. En el evangelio de s. Mateo la formulaci\u00f3n aparece mitigada: amar m\u00e1s. El que ama a su padre o a su madre m\u00e1s que a m\u00ed\u00ad, no es digno de m\u00ed\u00ad; el que ama a su hijo o a su hija m\u00e1s que a m\u00ed\u00ad, no es digno de m\u00ed\u00ad (10, 37). En s. Marcos el \u00ablogion\u00bb est\u00e1 ausente. La formulaci\u00f3n m\u00e1s aproximada la tendr\u00ed\u00adamos en la respuesta dada por Jes\u00fas a Pedro: Nadie que haya dejado hermanos, hermanas, padre, madre, hijos&#8230;, por m\u00ed\u00ad y por el Evangelio quedar\u00e1 sin recibir el ciento por uno&#8230; (10, 29-30). En ambos casos, permaneciendo la idea de la prioridad del seguimiento de Cristo para el disc\u00ed\u00adpulo, la expresi\u00f3n se suaviza. No obstante, la formulaci\u00f3n lucana goza, en mi opini\u00f3n, de todos los elementos para ser considerada como aut\u00e9ntica. El evangelista Lucas no se habr\u00ed\u00ada atrevido a poner en labios de Jes\u00fas una expresi\u00f3n tan radical, de no haberla encontrado en las fuentes; es m\u00e1s explicable, en cambio, la \u00absuavizaci\u00f3n\u00bb introducida por s. Mateo.<\/p>\n<p>Un modo de hablar. &#8211; Las maneras de hablar, las formas de expresi\u00f3n son cambiantes, seg\u00fan lugares y tiempos. El lenguaje del mundo y del tiempo de Jes\u00fas (y el lenguaje b\u00ed\u00adblico en general) se caracterizaba, entre otras cosas, por el recurso frecuente a formulaciones alternativas, antit\u00e9ticas y parad\u00f3jicas, oponiendo, por ejemplo, dos realidades como irreconciliables, con el fin de subrayar la importancia de una de ellas (Lc 9, 62: la mano puesta al arado; Mt 12, 30: no estar a favor es estar contra). Particularmente significativa al respecto, por la proximidad de l\u00e9xico al texto que nos ocupa, es la afirmaci\u00f3n transmitida en Lc 16, 13 y Mt 6, 24: Ning\u00fan criado puede servir a dos amos, porque aborrecer\u00e1 a uno y amar\u00e1 al otro; o bien se entregar\u00e1 a uno y despreciar\u00e1 al otro. Cuando s. Pablo, escribiendo a los cristianos de Roma (Rom 9, 13), cita el pasaje de Malaqu\u00ed\u00adas 1, 2-3: Am\u00e9 a Jacob y odi\u00e9 a Esa\u00fa, lo \u00fanico que pretende subrayar y afirmar es que Dios, en su libre e inescrutable designio, prefiri\u00f3 a Jacob. La expresi\u00f3n odi\u00e9 a Esa\u00fa est\u00e1 orientada a enfatizar la preferencia por Jacob; en modo alguno a afirmar el odio de Dios respecto de Esa\u00fa, porque Dios no odia nada de lo que ha creado (cf. Sab 11, 24). Algo parecido sucede cuando se habla de la \u00abelecci\u00f3n\u00bb de Israel. Con ello se pretende afirmar a Israel, pero no condenar a los dem\u00e1s pueblos, porque la elecci\u00f3n de Dios en favor de Israel no supone la exclusi\u00f3n de ning\u00fan pueblo (cf Am 9, 7). Dios no elige contra, sino a favor.<\/p>\n<p>El sentido del dicho. &#8211; La expresi\u00f3n est\u00e1 orientada a subrayar las implicaciones del seguimiento de Cristo para el disc\u00ed\u00adpulo: ha de estar dispuesto a todo. Se trata de una versi\u00f3n cristol\u00f3gica del primer mandamiento de la ley de Dios: amar a Cristo sobre todas las cosas. Jes\u00fas no ha venido a destruir los valores fundamentales del hombre, sino a fundamentarlos en un amor previo: su amor, porque \u00e9l nos am\u00f3 primero. Y desde ese amor, el amor a los hijos, a los hermanos, y hasta a uno mismo se radicaliza, amor a los padres, a la esposa profundiza y purifica. Cristo no ha venido a sembrar odios familiares, sino, precisamente, a destruir el odio, ese muro que divide a los hombres (cf Ef 2, 14), revel\u00e1ndose como maestro e instaurador de la cultura del amor. El no ha venido a hipotecar ninguna dimensi\u00f3n de la vida, sino a potenciarla. Y el disc\u00ed\u00adpulo debe comprenderlo y asumirlo.<\/p>\n<p>d) Los publicanos y las prostitutas os llevan la delantera en el reino de Dios (Mt 21, 31)<br \/>\nTomada aisladamente, la frase podr\u00ed\u00ada sonar como una incitaci\u00f3n al libertinaje; contemplada, sin embargo, correctamente, es una fuente de exigencia y una llamada a la esperanza.<\/p>\n<p>\u00bfQui\u00e9nes eran los publicanos? &#8211; Los derechos de tr\u00e1nsito y el impuesto sobre los productos y mercanc\u00ed\u00adas importados se conocieron en Israel a partir de la \u00e9poca persa (cf. Esd 4, 13-20; 7, 24), pero s\u00f3lo comenzaron a cobrarse sistem\u00e1ticamente en la \u00e9poca romana. En principio cada provincia romana constitu\u00ed\u00ada una zona aduanera en beneficio del Estado romano; tambi\u00e9n Judea. Hab\u00ed\u00ada ciudades y reyes, dependientes de Roma, que pod\u00ed\u00adan cobrar un derecho de tr\u00e1nsito en beneficio propio (era el caso de Herodes Antipas en Galilea). Estos derechos de tr\u00e1nsito no los cobraban directamente funcionarios romanos (as\u00ed\u00ad se evitaba suscitar la animosidad contra Roma); se arrendaban a particulares, quienes ten\u00ed\u00adan a su servicio empleados subalternos que desempe\u00f1aban esa funci\u00f3n de cara al p\u00fablico. A estos funcionarios subalternos se les conoc\u00ed\u00ada con el nombre de \u00abpublicanos\u00bb. Ejemplo de esta situaci\u00f3n tenemos reflejada en Lc 19, 1 ss (donde Zaqueo aparece como jefe de publicanos) y en Lc 5, 27 (donde Lev\u00ed\u00ad es identificado con uno de esos publicanos de a pie). Como, para ser rentable, el cobro de los derechos deb\u00ed\u00ada sobrepasar el precio del arrendamiento y, por otra parte, las tarifas aduaneras las fijaba la autoridad romana, pero se aplicaban de manera arbitraria, los publicanos eran odiados y despreciados por la poblaci\u00f3n, en su doble condici\u00f3n de \u00abcolaboracionistas\u00bb con el poder extranjero opresor, y de \u00abladrones\u00bb. Por eso en el Nuevo Testamento publicano es sin\u00f3nimo de \u00abpecado\u00bb (Mt 9, 10 par). Un proverbio popular dec\u00ed\u00ada: \u00abMejor ser cerdo (animal impuro) que publicano\u00bb.<\/p>\n<p>Y \u00bflas prostitutas? &#8211; La existencia de esta situaci\u00f3n, degradada y degradadora de la mujer, est\u00e1 bien atestiguada en los relatos evang\u00e9licos; siendo de todos conocido el relato lucano de 7, 36-50, en el que se suele identificar a esa pecadora p\u00fablica con una prostituta. La situaci\u00f3n de estas mujeres ante la consideraci\u00f3n legal y moral del juda\u00ed\u00adsmo era totalmente reprobable y marginal. La sensibilidad de Jes\u00fas era muy distinta (cf Jn 8, 3ss). Estos dos prototipos, oficialmente irregulares, son escogidos por Jes\u00fas para formular una denuncia y proclamar una esperanza.<\/p>\n<p>El contexto del \u00ablogion\u00bb. &#8211; Los sumos sacerdotes se han acercado a Jes\u00fas para interrogarle por su modo de proceder en la expulsi\u00f3n de los mercaderes del Templo (Mt 21, 12-13). \u00bfPor qu\u00e9 act\u00faa as\u00ed\u00ad; con qu\u00e9 autoridad? Pero Jes\u00fas pasa al contraataque plante\u00e1ndoles otra pregunta, sobre el origen del bautismo administrado por Juan (Mt 21, 24-27); ante la evasiva de las autoridades a pronunciarse, les propone una par\u00e1bola: Un hombre ten\u00ed\u00ada dos hijos. Lleg\u00e1ndose al primero, le dijo: `Hijo, vete a trabajar hoy en la vi\u00f1a&#8217;. Y \u00e9l respondi\u00f3: `No quiero&#8217;, pero despu\u00e9s se arrepinti\u00f3 y fue. Lleg\u00f3se luego al segundo, y le dijo lo mismo. Y el respondi\u00f3: `S\u00ed\u00ad, Se\u00f1or&#8217;, y no fue. \u00bfCu\u00e1l de los dos hizo la voluntad del padre? &#8216;El primero&#8217; contestaron. D\u00ed\u00adceles Jes\u00fas: `En verdad os digo, los publicanos y las prostitutas llegan antes que vosotros al reino de Dios. Porque vino Juan a vosotros caminando en justicia, y no cre\u00ed\u00adsteis en \u00e9l, mientras que los publicanos y las prostitutas creyeron en \u00e9l. Y vosotros ni vi\u00e9ndolo os arrepentisteis despu\u00e9s para creer en \u00e9l\u00bb (Mt 21, 28- 32).<\/p>\n<p>El sentido del \u00ablogion\u00bb. &#8211; \u00c2\u00a1Ya est\u00e1 todo claro! Jes\u00fas no est\u00e1 haciendo apolog\u00ed\u00ada ni de la extorsi\u00f3n ni de la prostituci\u00f3n; ni se trata de una actitud rom\u00e1ntica ante el pecado. Jes\u00fas denuncia la dureza y ceguera de coraz\u00f3n de las autoridades religiosas que se niegan a reconocer los signos que Dios les env\u00ed\u00ada (Juan y \u00e9l mismo); al tiempo que proclama c\u00f3mo incluso en esas zonas marginales, te\u00f3ricamente perdidas, pueden darse signos de salvaci\u00f3n, porque Dios nunca discrimina. Lo que Jes\u00fas denuncia es la autosuficiencia de los que consideran que la conversi\u00f3n es para los otros, la hipocres\u00ed\u00ada de los que han tipificado una serie de comportamientos como inmorales, y creen que absteni\u00e9ndose de ellos ya est\u00e1n libres de pecado&#8230; Lo que Jes\u00fas proclama es que el amor de Dios no se detiene ante la puerta de los convencionalismos humanos; que no hay espacios cerrados ni impermeables al amor de Dios, y que, por tanto, tambi\u00e9n en el coraz\u00f3n de una prostituta o de un recaudador de impuestos puede resonar y ser acogida la voz de Dios. Los publicanos y las prostitutas, desde su miseria, se abrieron a la misericordia de Dios (cf Lc 19, lss; 18, 10ss; 7, 36-50); los fariseos y saduceos, en cambio, autocomplacidos en su riqueza religiosa y suficiencia moral, se incapacitaron para reconocer en Jes\u00fas la llegada salvadora de Dios, la instauraci\u00f3n de su Reino.<\/p>\n<p>e) No pens\u00e9is que he venido a traer paz a la tierra. No he venido a traer a la tierra paz, sino guerra (Mt 10, 34)<br \/>\nEstas inquietantes palabras de Jes\u00fas se leen con la intenci\u00f3n de descubrir, a trav\u00e9s de ellas, la apremiante llamada que el Maestro dirige a los disc\u00ed\u00adpulos de todos los tiempos y, por supuesto, tambi\u00e9n a nosotros.<\/p>\n<p>\u00bfUna contradicci\u00f3n? &#8211; \u00bfFue una equivocaci\u00f3n o un enga\u00f1o el anuncio de los \u00e1ngeles, vinculado al nacimiento de Jes\u00fas, de paz en la tierra (Lc 2, 14)? \u00bfNo contrasta, por otra parte esa afirmaci\u00f3n de Jes\u00fas con la de Bienaventurados los que construyen la paz (Mt 5, 9)? \u00bfNo es \u00e9l nuestra paz (Ef 2, 14)? \u00bfNo ha venido a traer la paz a los de lejos y a los de cerca (Ef 2, 17)? \u00bfNo leg\u00f3 como saludo y quehacer misional la paz (Lc 10, 5)? \u00bfNo fue \u00e9sta su tarjeta de presentaci\u00f3n en las apariciones pascuales (Lc 24, 36)? \u00bfNo rechaz\u00f3 \u00e9l mismo el recurso a la espada (Mt 26, 52)?&#8230; Entonces \u00bfpacifista o guerrillero? Est\u00e1 claro que en todo esto no hay contradicci\u00f3n ni equivocaci\u00f3n, pero s\u00ed\u00ad que todo esto exige una aclaraci\u00f3n.<\/p>\n<p>La paz -shalom- la gran bendici\u00f3n de Dios.- El vocabulario hebreo utiliza el t\u00e9rmino shalom para designar una realidad que engloba todos los aspectos y esferas de la vida: individual, pol\u00ed\u00adtica y social. No alude s\u00f3lo a la ausencia estable del estado de guerra (tal es el significado original del t\u00e9rmino griego eirene = paz), ni s\u00f3lo a la seguridad del acuerdo que garantiza la pax en sentido latino, sino que asocia a estos aspectos otros como el de bienestar total: la armon\u00ed\u00ada del grupo humano y de cada uno de los individuos con Dios, con el mundo material, con los otros y con uno mismo, en la abundancia y en la certeza de la salud, de la riqueza, de la tranquilidad, del honor humano, de la bendici\u00f3n divina y, en una palabra, de la \u00abvida\u00bb. Esta paz aparece como una de las caracter\u00ed\u00adsticas de los tiempos mesi\u00e1nicos; el mes\u00ed\u00adas ostentar\u00e1 como t\u00ed\u00adtulo privilegiado el de pr\u00ed\u00adncipe de la paz, cuyo gran dominio est\u00e1 caracterizado por una paz sin fin (Is 9, 56). Una paz que se distingue de las falsas paces (Jer 6, 14; Ez 13, 10).<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 paz no trae Jes\u00fas? &#8211; El concepto \u00abpaz\u00bb no est\u00e1 exento de ambig\u00fcedades y ambivalencias. Jes\u00fas -nuestra Paz- se autopresenta subrayando ese hecho y deshaciendo el equ\u00ed\u00advoco: Os dejo la paz, os doy mi paz; no os la doy como la da el mundo (Jn 14, 27). Jes\u00fas no trae la paz de las falsas seguridades religiosas, pues Dios puede sacar de estas piedras hijos de Abrah\u00e1n (Lc 3, 8; Mc 13, 1-2). el legalismo religioso, que anula la Palabra de Dios por disposiciones humanas (Mc 7, 6-13; Mt 5, 20-4 8). el pacto con la tibieza (Apo 3, 16; Mc 10, 17-22) y el posibilismo (Mt 6, 24). La paz de Jes\u00fas, y la paz que es Jes\u00fas, es alternativa a tantos camuflajes y tergiversaciones de la paz como hoy existen. No significa huida a para\u00ed\u00adsos ut\u00f3picos, ni mera ausencia de tensiones, ni se identifica con el bienestar, con el pacto de no agresi\u00f3n o la llamada \u00abno violencia\u00bb. La paz de Jes\u00fas, hombre inquieto e inquietante, es plenitud de justicia, de libertad, de verdad, de corresponsabilidad, de amor&#8230; Y hay que buscarla en el interior de cada uno, en el orden de la propia conciencia normada por la voluntad de Dios.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 espada trae Jes\u00fas? &#8211; La afirmaci\u00f3n que nos ocupa est\u00e1 en la l\u00ed\u00adnea de aquella otra en que Jes\u00fas, cual pir\u00f3mano divino, manifiesta haber venido a traer fuego a la tierra (Lc 12, 49). En su ministerio pastoral, Jes\u00fas apareci\u00f3 como un luchador decidido contra el poder del mal (Mc 1, 23-26; Mt 12, 25-28) dejando un programa, las Bienaventuranzas, en el que se declara un combate contra todo lo que deteriora el proyecto de Dios en favor del hombre: la guerra contra la pobreza (bienaventurados los pobres), contra las hambres del mundo (bienaventurados los que tienen hambre y sed de. justicia), contra las causas del dolor (bienaventurados los que lloran), contra las estructuras de violencia (bienaventurados los pac\u00ed\u00adficos)&#8230; Contra todo, esto Jes\u00fas ha tra\u00ed\u00addo la espada&#8230; del amor, del perd\u00f3n, de la misericordia, de la solidaridad.<\/p>\n<p>El sentido inmediato de la frase &#8211; El logion de Mt 10, 34 se encuentra en el llamado \u00abdiscurso de la misi\u00f3n\u00bb, y est\u00e1 orientado a iluminar la situaci\u00f3n que se le crear\u00e1 a los disc\u00ed\u00adpulos por su decisi\u00f3n de incorporarse a la familia cristiana: surgir\u00e1n rupturas traum\u00e1ticas y dram\u00e1ticas hasta en los \u00e1mbitos de la propia familia humana (padres, hijos&#8230;) y religiosa (juda\u00ed\u00adsmo). Este sentido aparece m\u00e1s claro en el evangelio de Lucas, donde se cambia la palabra \u00abespada\u00bb por \u00abdivisi\u00f3n\u00bb (Lc 12, 51). El seguimiento de Jes\u00fas implica asumir retos importantes, y no es posible realizarlo desde actitudes de indefinici\u00f3n y ambig\u00fcedad. La frase que nos ocupa es una forma m\u00e1s de concretar la oferta que hizo Jes\u00fas a todo el que quiera ser su disc\u00ed\u00adpulo: tomar la cruz (Mc 8, 34 y par.); que aqu\u00ed\u00ad significa asumir el conflicto que, en el seno de la propia familia, pod\u00ed\u00ada surgir al abrazar la nueva fe, enfrent\u00e1ndose a la religi\u00f3n oficial jud\u00ed\u00ada de entonces (cf Jn 9, 18-23), y que hoy tambi\u00e9n puede manifestarse al intentar desplazar a Jes\u00fas del centro de la vida, sustituy\u00e9ndolo por otras referencias. Directamente, Jes\u00fas no est\u00e1 haciendo una llamada al conflicto sino a la fidelidad, aunque \u00e9sta, muchas veces, entra\u00f1e el conflicto.<\/p>\n<p>f) Deja que los muertos entierren a sus muertos (Mt 8, 22)<br \/>\nLa expresi\u00f3n pertenece a la respuesta dada por Jes\u00fas a la petici\u00f3n formulada por un disc\u00ed\u00adpulo de permitirle dar sepultura a su padre antes de irse con \u00e9l: S\u00ed\u00adgueme, y deja que los muertos entierren a sus muertos (Mt 8, 22). \u00bfC\u00f3mo es que Jes\u00fas impone ese tipo de exigencias, que parece atentar contra los m\u00e1s elementales deberes y sentimientos de la piedad familiar? No han faltado intentos de suavizar ese \u00abesc\u00e1ndalo\u00bb, ofreciendo explicaciones m\u00e1s razonables. Se tratar\u00ed\u00ada, dicen, de una persona bien dispuesta, cuyo padre, sin embargo, ser\u00ed\u00ada de edad muy avanzada o se hallar\u00ed\u00ada en un estado de salud muy precario. Por eso pide al Maestro un tiempo, que prev\u00ed\u00adsiblemente no habr\u00ed\u00ada de ser muy largo, hasta que su padre falleciera. No se tratar\u00ed\u00ada, en modo alguno, de que el padre acabara de fallecer y que Jes\u00fas le impidiera cumplir con el deber de darle sepultura, aplazando por unas horas el seguimiento&#8230;<\/p>\n<p>Tal interpretaci\u00f3n, bien intencionada sin duda, responde a una visi\u00f3n equivocada, \u00abmoralista\u00bb\u00bb, del evangelio, muy distante, por lo dem\u00e1s, de los planteamientos de Jes\u00fas, que no fue un maestro de moral, al estilo de los escribas, sino el profeta del Reino.<\/p>\n<p>La frase en su contexto. &#8211; Los evangelios de Mateo (8, 22) y Lucas (9, 60) transmiten el dicho, pero matizando su sentido. En ambos aparece como una exigencia de Jes\u00fas; en Mateo, para el seguimiento: S\u00ed\u00adgueme, y deja que los muertos entierren a sus muertos; en Lucas, para la misi\u00f3n: Deja que los muertos entierren a sus muertos, t\u00fa vete a anunciar el reino de Dios. En Mateo el destinatario es un disc\u00ed\u00adpulo; en Lucas, otro, sin m\u00e1s cualificaci\u00f3n, es decir, cualquiera que quiera serlo. Hist\u00f3ricamente, Jes\u00fas irrumpi\u00f3 en la vida de sus contempor\u00e1neos como una urgencia: El tiempo se ha cumplido y el reino de Dios est\u00e1 cerca, y con una urgencia: Convert\u00ed\u00ados y creed en el evangelio (Mc 1, 14-15). Jes\u00fas no vino a \u00abremendar\u00bb el sistema (Mc 2, 21), ni a \u00abtrasvasar\u00bb el vino de unos odres a otros (Mc 2, 22): trajo otro vino, nuevo. En este contexto hay que situar la afirmaci\u00f3n que nos ocupa. Sin olvidar, por otra parte, que aqu\u00ed\u00ad se est\u00e1 jugando con el doble sentido, f\u00ed\u00adsico y espiritual, de la palabra \u00abmuertos\u00bb\u00bb. Jes\u00fas, pues, no est\u00e1 en contra de que se cumpla con el piadoso deber de dar sepultura a los muertos, pero s\u00ed\u00ad est\u00e1 en contra de que se anteponga esto a la urgencia del servicio a la Vida.<\/p>\n<p>Jes\u00fas no fue enterrador. &#8211; No pretendo, con esta afirmaci\u00f3n, descalificar ese servicio sino llamar la atenci\u00f3n sobre la persona de Jes\u00fas como fuente de vida y centro de salud. En tres ocasiones puntuales aparece Jes\u00fas en los evangelios dando vida a los muertos: al hijo de la viuda de Naim (Lc 7, 11-17), a la hija de Jairo (Mc 5, 21-43) y a L\u00e1zaro (Jn 11, 1-44); en el primero, detiene el cortejo f\u00fanebre; en el segundo, descubre latidos imperceptibles de vida en la que todos daban por muerta, y a L\u00e1zaro lo desentierra. Por otra parte, en la respuesta dada por Jes\u00fas a los emisarios del Bautista uno de los signos que acreditan su misi\u00f3n es el de que los muertos resucitan (Mt 11, 5); y, finalmente, como resultado de su muerte, se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos difuntos resucitaron (Mt 27, 52). El es la resurrecci\u00f3n y la vida (Jn 11, 25) y su llamada fundamental es un servicio a la vida y un servicio de vida (pan vivo, agua viva&#8230;). La muerte no entra en el horizonte de Jes\u00fas, es su enemigo personal (1 Cor 15, 26), al que ha vencido definitivamente (1 Cor 15, 55-57).<\/p>\n<p>Una llamada a la vida. &#8211; La frase de Jes\u00fas tiene una doble resonancia: en Mateo es una llamada a la Vida, al seguimiento de Jes\u00fas como realidad primordial; en Lucas es una llamada a servir la Vida, concretada en el anuncio del Reino, que es el reino de la vida. En cualquiera de los casos, es la Vida la que reclama al disc\u00ed\u00adpulo y la que proclama el Maestro. Perder\u00ed\u00adamos el tiempo dedic\u00e1ndonos a otro tipo de cosas. La exigencia de Jes\u00fas no ha perdido actualidad para la Iglesia en general y para el creyente en particular. A la Iglesia en general le exige el coraje y la clarividencia para liberarse del servicio a tantas estructuras o realidades \u00abmuertas\u00bb, por muy venerables que hayan sido hist\u00f3ricamente, y entregarse al anuncio de la siempre buena y nueva noticia del Reino. \u00c2\u00a1Cu\u00e1ntas energ\u00ed\u00adas utilizadas y perdidas, a veces, en el mantenimiento de realidades carentes de vida y, consecuentemente, de fuerza vitalizadora (ritos, tradiciones, devociones&#8230;)! Para el creyente, para cada uno en particular, el dicho de Jes\u00fas es una invitaci\u00f3n a desenmascarar las razones sin vida, y sin raz\u00f3n, que le llevan a aplazar el seguimiento de Jes\u00fas y el anuncio de su mensaje. El dicho de Jes\u00fas es una llamada urgente a priorizar a quien queremos servir y seguir. El mismo Jes\u00fas tuvo que definirse personalmente en su vida. A la pregunta angustiada de Mar\u00ed\u00ada y Jos\u00e9, tras la penosa b\u00fasqueda de tres d\u00ed\u00adas, Jes\u00fas respondi\u00f3: \u00bfNo sab\u00ed\u00adas que yo debo estar en las cosas de mi Padre? (Lc 2, 49).<\/p>\n<p>g) No he venido a llamar a justos, sino a pecadores (Mc 2, 17)<br \/>\nLa frase sintetiza la praxis pastoral de Jes\u00fas; en su ense\u00f1anza (par\u00e1bolas de la oveja perdida, el hijo pr\u00f3digo, la dracma perdida del cap. 15 de s. Lucas) y en sus comportamientos (Lc 15, 1-2; 7, 36-50) escandaliz\u00f3 esta heterodoxia doctrinal y existencial. Sin embargo, no por ello debe extraerse de este logion el menosprecio por los justos, a quienes el mismo Jes\u00fas declar\u00f3 bienaventurados (Mt 5, 10). La frase est\u00e1 en la misma l\u00ed\u00adnea de aquella otra recogida en Lc 15, 7. 10, alusiva a la alegr\u00ed\u00ada que se produce en el cielo por la conversi\u00f3n de un pecador; pretende justificar la opci\u00f3n misericordiosa de Dios en Jesucristo y descalificar la falsa conciencia de justos reivindicada por sus opositores.<\/p>\n<p>Justos y pecadores. &#8211; \u00bfQui\u00e9nes eran justos? \u00abEl hombre de manos inocentes ypuro coraz\u00f3n\u00bb Sal 24, 3; \u00abel que con vida intachable camina en la voluntad del Se\u00f1or\u00bb (Sal 119, 3). Justo es aquel que conjuga arm\u00f3nicamente una actitud reverente ante Dios con un comportamiento correcto en la vida; en \u00e9ste se complace el Se\u00f1or (cf Jb 1, 1. 8). No es de estos justos de los que habla Jes\u00fas, sino de aquellos que se creen justos sin serlo en realidad, y quedan reflejados, de alguna manera, en los dram\u00e1ticos ayes mateanos (Mt 23, 13-32). Los que criticaban \u00e1cidamente a Jes\u00fas por comer con publicanos y pecadores (Mc 2, 6); los que, desde su pretendida justicia, rechazaban la salvaci\u00f3n tra\u00ed\u00adda en y por Jes\u00fas. En la par\u00e1bola del fariseo y del publicano (Lc 18, 9-14) puede apreciarse la falsa conciencia de justicia que denuncia Jes\u00fas, la autosuficiencia asentada en el cumplimiento exteriorista de la Ley. Una justicia insuficiente para entrar en el reino de los cielos (Mt 5, 20).<\/p>\n<p>\u00bfY los pecadores? Con esta denominaci\u00f3n se designaba a todos los que se mov\u00ed\u00adan en las zonas de la marginalidad religiosa oficial, personas a quienes sus costumbres o su profesi\u00f3n mal considerada hac\u00ed\u00adan \u00abimpuras\u00bb, y con las que no se deb\u00ed\u00ada tratar (publicanos, prostitutas, enfermos contagiosos&#8230;); tambi\u00e9n se consideraba p\u00fablicamente pecadores, evidentemente, a los que transgred\u00ed\u00adan p\u00fablicamente los preceptos de la Ley.<\/p>\n<p>La praxis de Jes\u00fas. \u00abEl Hijo del hombre ha venido a buscar y salvar lo que estaba perdido Lc 19, 10. Esta frase de Jes\u00fas, en casa de Zaqueo, resume su praxis. Desde ah\u00ed\u00ad se entiende la ense\u00f1anza de sus par\u00e1bolas (Lc 15, 69.24.32) y su estrategia evangelizadora: comidas con pecadores, compa\u00f1\u00ed\u00adas \u00abpeligrosas\u00bb, trato con personas \u00abimpuras\u00bb. Los testimonios podr\u00ed\u00adan alargarse: Jes\u00fas no retir\u00f3 sus pies a los besos de una pecadora p\u00fablica (Lc 7, 36), busc\u00f3 el di\u00e1logo con el publicano Zaqueo (Lc 19, 1 ss), ret\u00f3 a los \u00abjustos\u00bb a tirar la primera piedra sobre la mujer sorprendida en adulterio (Jn 8, 1ss). Su vocaci\u00f3n encarnacionista le imped\u00ed\u00ada vivir en ambientes cerrados. No se preocup\u00f3 de evitar posibles peligros (Jn 11, 6-9) o contagios (Mt 8, 17). No rehuy\u00f3 las compa\u00f1\u00ed\u00adas peligrosas, las \u00abmalas compa\u00f1\u00ed\u00adas\u00bb. Porque vino a buscar la compa\u00f1\u00ed\u00ada del hombre necesitado de salvaci\u00f3n. Y estas \u00abmalas compa\u00f1\u00ed\u00adas\u00bb le acompa\u00f1aron hasta la muerte (Mc 15, 27). Porque Jes\u00fas, en todo el trayecto de su vida, no se preocup\u00f3 tanto de tener buenas compa\u00f1\u00ed\u00adas cuanto de ser un buen compa\u00f1ero.<\/p>\n<p>E\/ matiz de s. Lucas. El texto del evangelio de s. Marcos, en su concisi\u00f3n, mantiene y transmite el sentido de anuncio y denuncia que encierra la frase. Anuncio de la prioridad de Jes\u00fas -lo perdido-, y denuncia de la autosuficiencia de los pretendidamente justos (cf Lc 7, 29-30; Mt 21, 31-32; Jn 8, 33). En el evangelio de s. Lucas se introduce un matiz: \u00abNo he venido a llamar a conversi\u00f3n a justos, sino a pecadores\u00bb (5, 32). Por supuesto que seg\u00fan s. Marcos tambi\u00e9n \u00e9se era el sentido de la llamada de Jes\u00fas: Convert\u00ed\u00ados&#8230; (Mc 1, 15). Sin embargo, el texto lucano, quiz\u00e1 para evitar equ\u00ed\u00advocos que pudieran interpretar err\u00f3neamente la \u00abllamada\u00bb, lo puntualiza de esa forma. Est\u00e1 claro que Jes\u00fas no adopta nunca ante el pecado una postura tibia y, mucho menos, rom\u00e1ntica; lo denuncia con fuerza, pero no lo absolutiza; s\u00f3lo el amor de Dios es absoluto, y eso es lo que \u00e9l anuncia y enfatiza.<\/p>\n<p>\u00bfExcluye Jes\u00fas a los Justos? Si es cierto que no rehuy\u00f3 las \u00abmalas compa\u00f1\u00ed\u00adas\u00bb, tambi\u00e9n lo es que Jes\u00fas no evit\u00f3 el encuentro y el di\u00e1logo con los fariseos: aceptaba sus invitaciones, compart\u00ed\u00ada con ellos mesa y mantel (Lc 7, 36; 11, 37), y mantuvo con ellos un debate abierto y permanente. No he venido a llamar a justos, no supon\u00ed\u00ada ning\u00fan tipo de exclusi\u00f3n o reducci\u00f3n en la misi\u00f3n de Jes\u00fas; era, m\u00e1s bien, la llamada apremiante a esos \u00abjustos\u00bb, que no estaban dispuestos a recibir lecciones de nadie (Jn 9, 34), para que descubrieran su \u00abinjusticia\u00bb, su falsa conciencia de justicia -la insuficiencia de la Ley-, y se abrieran a la nueva noticia que \u00e9l encarnaba y anunciaba.<\/p>\n<p>HOY. &#8211; La Iglesia, a nivel comunitario e individual, debe acoger hoy estas palabras del Se\u00f1or y ver si tambi\u00e9n en ella, como en los grupos religiosos del tiempo de Jes\u00fas, se ha introducido la falsa conciencia de creerse \u00abjustos\u00bb por el mero hecho de cumplir con la ley, por muy eclesi\u00e1stica que sea. Pero, adem\u00e1s, debe encarnar esa praxis de Jes\u00fas en su ministerio, anunciando y realizando la oferta de salvaci\u00f3n, la de Cristo, y denunciar la falsa conciencia de justicia.<\/p>\n<p>h) All\u00ed\u00ad ser\u00e1 el llanto y el rechinar de dientes<br \/>\nEn seis ocasiones en el evangelio de s. Mateo y una en el de s. Lucas aparecen estas palabras en labios de Jes\u00fas, aludiendo a la situaci\u00f3n desgraciada que acompa\u00f1ar\u00e1 a los que conscientemente rechazan el camino de la Vida. \u00bfQui\u00e9nes son \u00e9stos? Los miembros de Israel que rechazan el Reino (Mt 8, 12; Lc 13, 28). Los agentes de iniquidad (Mt 13, 42). El invitado sin traje de boda (Mt 22, 13). El siervo malo e irresponsable (Mt 24, 49-51). El siervo perezoso (Mt 25, 30).<\/p>\n<p>Con esta expresi\u00f3n Jes\u00fas quiso decir algo, pero \u00bfqu\u00e9 quiso decir? Inmediatamente se ha pensado que se estaba refiriendo a la condenaci\u00f3n eterna, al infierno y a la modalidad del castigo de los condenados. Veamos.<\/p>\n<p>El lenguaje apocal\u00ed\u00adptico. &#8211; La expresi\u00f3n que comentamos pertenece al lenguaje apocal\u00ed\u00adptico, reflejo y expresi\u00f3n de una mentalidad t\u00ed\u00adpicamente judaica, caracterizada por una visi\u00f3n dualista de la historia, en la que las fuerzas del mal y del bien mantienen una lucha sin cuartel, y en la que, al final, resultar\u00e1n vencedoras las fuerzas del bien, y las del mal no s\u00f3lo ser\u00e1n derrotadas, sino que desaparecer\u00e1n por completo.<\/p>\n<p>Las im\u00e1genes que describen esa derrota final se caracterizan por su perfil terror\u00ed\u00adfico: fuego que baja del cielo, juicio, batallas campales, castigos con sufrimientos horribles (cf Mc 9, 45), que provocar\u00e1n llanto y rechinar de dientes.<\/p>\n<p>Una clarificaci\u00f3n hermen\u00e9utica. &#8211; En sus catequesis semanales, el Papa Juan Pablo II (julio 2000), dedic\u00f3 cuatro de ellas a comentar las llamadas \u00abpostrimer\u00ed\u00adas\u00bb. Y, al respecto, puntualizaba: \u00abel Nuevo Testamento presenta el lugar destinado a los obradores de iniquidad como un horno ardiente, donde ser\u00e1 el llanto y el rechinar de dientes (Mt 13, 42) o como gehenna de fuego que no se apaga (Mc 9, 43)\u00bb. Y a\u00f1ad\u00ed\u00ada: \u00ablas im\u00e1genes con que la sagrada Escritura nos presenta el infierno deben interpretarse correctamente, y es menester guardar siempre cierta sobriedad a la hora de describir estas \u00abpostrimer\u00ed\u00adas\u00bb&#8230;, ya que la representaci\u00f3n de las mismas resulta invariablemente inadecuada&#8230; El pensamiento del infierno y mucho menos la utilizaci\u00f3n inadecuada de las im\u00e1genes b\u00ed\u00adblicas no deben crear psicosis o angustia\u00bb.<\/p>\n<p>Observaci\u00f3n interesante, por venir de quien viene y porque ayuda a superar interpretaciones literalistas, fundamentalistas, que alejan de la comprensi\u00f3n correcta del significado contenido en esas expresiones e im\u00e1genes.<\/p>\n<p>Una llamada de salvaci\u00f3n. &#8211; Jes\u00fas no pretendi\u00f3 nunca asustar, es m\u00e1s, \u00e9l vino a vencer los miedos cong\u00e9nitos del hombre (No teng\u00e1is miedo&#8230;; \u00bfpor qu\u00e9 ten\u00e9is miedo?), invit\u00e1ndole a vivir en el \u00abtemor de Dios\u00bb, que no tiene que ver nada con el miedo de Dios sino con el reconocimiento y acogida responsables de su amor. Las palabras de Jes\u00fas pretend\u00ed\u00adan siempre abrir el coraz\u00f3n del hombre a la Verdad y al amor desde la libertad, que no existe sin responsabilidad. Por eso, quien rechaza la \u00abbuena noticia\u00bb de Jes\u00fas, la convierte para s\u00ed\u00ad en \u00abmala noticia\u00bb, en palabra de juicio (cf Jn 12, 48). Dios es siempre y s\u00f3lo salvador. \u00abLa condenaci\u00f3n no se ha de atribuir a la iniciativa de Dios, dado que en su amor misericordioso \u00e9l no puede querer sino la salvaci\u00f3n de todos los seres que ha creado. Es la criatura la que se cierra a su amor. La condenaci\u00f3n consiste precisamente en que el hombre se aleja definitivamente de Dios&#8230; La sentencia de Dios ratifica (pero no crea) ese estado&#8230;<\/p>\n<p>La condenaci\u00f3n sigue siendo una posibilidad real, pero no nos es dado conocer sin especial revelaci\u00f3n divina, si los seres humanos, y cu\u00e1les, han quedado implicados efectivamente en ella\u00bb (Juan Pablo II).<\/p>\n<p>Una advertencia clarificadora. &#8211; Si es cierto que Jes\u00fas no pretendi\u00f3 asustar, tambi\u00e9n lo es que su mensaje implica asumir decisiones serias y que en ning\u00fan momento permiti\u00f3 la banalizaci\u00f3n del mismo. \u00abEsforzaos&#8230;\u00bb (Lc 13, 24), advirti\u00f3. Su oferta vale la pena; es un producto de calidad y exige comportamientos de calidad. Las cimas a las que llama Jes\u00fas no son las domesticadas y colonizadas para el turismo c\u00f3modo, sino aquellas que, v\u00ed\u00adrgenes a\u00fan, estimulan el alpinismo m\u00e1s puro y arriesgado. El nos cita para esas cumbres, aunque nosotros podemos rechazar la oferta. All\u00ed\u00ad ser\u00e1 el llanto y el rechinar de dientes, no es otra cosa que una advertencia clarificadora a no deso\u00ed\u00adr la llamada de Dios; porque Dios llama y ama gratuitamente, pero no en vano. Una llamada a no fracasar existencialmente.<\/p>\n<p>i) Al que te abofetee en la mejilla derecha, pres\u00e9ntale tambi\u00e9n la otra (Mt 5, 39)<br \/>\nLos hombres aceptamos demasiadas veces la violencia como un hecho indiscutible. Parece tan natural responder a la agresi\u00f3n y vengarse de ella, que todo el mundo lo hace, hasta los cristianos. Al o\u00ed\u00adr estas palabras de Jes\u00fas, m\u00e1s de uno pensar\u00e1: \u00c2\u00a1As\u00ed\u00ad no vamos a ninguna parte! Y, en el fondo, tiene raz\u00f3n; porque no se trata de tomarlas literalmente. Ni el mismo Jes\u00fas lo hizo. \u00abSi he faltado en algo, mu\u00e9strame en qu\u00e9; y si no \u00bfpor qu\u00e9 me pegas?\u00bb (Jn 18, 23), replic\u00f3 ante la agresi\u00f3n de que fue objeto por parte de un funcionario en el proceso ante el sumo sacerdote Caif\u00e1s. No ofreci\u00f3 la otra mejilla, sino que se enfrent\u00f3 con la brutalidad de aquel acto y lo desarm\u00f3, evidenciando su injusticia y sinraz\u00f3n.<\/p>\n<p>El contexto de la frase. &#8211; La transmiten los evangelios de Mateo y de Lucas, y aparece enmarcada en la solemne predicaci\u00f3n del \u00abserm\u00f3n del monte\u00bb (Mt) o de \u00abla llanura\u00bb (Lc), muy pr\u00f3xima a la proclamaci\u00f3n de las Bienaventuranzas. Ambos relatos evang\u00e9licos forman parte de la propuesta de Jes\u00fas de una nueva justicia, alternativa a la de los escribas y fariseos (Mt 5, 20); aspecto que subraya particularmente Mateo con sus: \u00abSe os dijo&#8230;; hab\u00e9is o\u00ed\u00addo&#8230;, pero yo os digo\u00bb (5, 21-22. 27-28. 31-32. 33-34. 38-39. 43-44). Es un rasgo del perfil de la nueva realidad y de la nueva humanidad aportadas por Jes\u00fas. Y una concreci\u00f3n de la invitaci\u00f3n a no resistir al mal.<\/p>\n<p>\u00abBienaventurados los que buscan la paz\u00bb. &#8211; Para comprender el giro radical introducido por Jes\u00fas en este tema es necesario abrir la Biblia por Gn 4, 24. Dirigi\u00e9ndose a sus mujeres, Ad\u00e1 y Sel\u00e1, exclama Lamec: \u00abSi a Ca\u00ed\u00adn se le venga siete veces, a Lamec, setenta veces siete\u00bb. Y escuchar, luego, la respuesta de Jes\u00fas a la pregunta de Pedro: \u00ab\u00bfCu\u00e1ntas veces he de perdonar a mi hermano cuando me ofenda? \u00bfHasta siete veces? No te digo que hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete\u00bb (Mt 18, 21-22). El texto que comentamos est\u00e1 en la misma l\u00ed\u00adnea. \u00abHab\u00e9is o\u00ed\u00addo que se dijo: Ojo por ojo y diente por diente (cf Ex 21, 25; Lv 24, 19s). Pues yo os digo&#8230;, al que te abofetee en la mejilla derecha, pres\u00e9ntale tambi\u00e9n la otra\u00bb. Jes\u00fas aboga por la superaci\u00f3n en el primer caso de la \u00abley de Lamec\u00bb, y en el segundo, de la \u00abley del tali\u00f3n\u00bb, introduciendo un nuevo elemento, el perd\u00f3n. Dejando bien claro que perdonar no es subordinarse al mal, identific\u00e1ndose con pacifismos acr\u00ed\u00adticos, sino hacerlo frente, pero con otras armas y otra estrategia. \u00abNo te dejes vencer por el mal; antes bien, vence al mal con el bien\u00bb, escrib\u00ed\u00ada s. Pablo a los cristianos de Roma (Rom 12, 21). Perdonar no es s\u00f3lo aceptar la disculpa del ofensor, sino protagonizar la reconciliaci\u00f3n (Mt 5, 23-24). Es no vivir atrapado por el recuerdo de la ofensa, sino renovar el rostro de las cosas y de las personas desde la renovaci\u00f3n del propio coraz\u00f3n (II Cor 13, 5). Se trata de desactivar la violencia, descubri\u00e9ndola y venci\u00e9ndola, primeramente enuno mismo, renunciando a \u00abser\u00bb y \u00absentirse\u00bb enemigo de nadie, porque \u00e9sa es la gran derrota o, mejor, la gran victoria de la agresi\u00f3n, transformar negativamente el coraz\u00f3n del ofendido. El Evangelio no es c\u00f3modo ni simple. En esa propuesta de \u00abla mejilla\u00bb se halla toda una estrategia revolucionaria contra la violencia y la injusticia: amar al agresor, desvelando el sinsentido y la esterilidad de la agresi\u00f3n; desmontar su violencia enfrent\u00e1ndola con la fuerza de la verdad, y no s\u00f3lo con la verdad de la fuerza. Y esto provocar\u00e1 m\u00e1s paz que otra represi\u00f3n violenta. Gandhi en \u00abMi no-violencia\u00bb escribe: \u00abCuando un hombre pretende ser no-violento, no debe irritarse con quien le ha ultrajado. No le desear\u00e1 ning\u00fan mal, no le maldecir\u00e1, no le causar\u00e1 ning\u00fan sufrimiento f\u00ed\u00adsico. Aceptar\u00e1 los ultrajes que le vengan de su ofensor. La no-violencia as\u00ed\u00ad comprendida se convierte en la inocencia absoluta. La no-violencia absoluta es una ausencia total de deseos perversos hacia todo lo que vive. Se extiende incluso a los seres inferiores a la especie humana&#8230; En su forma activa, la no-violencia consiste en una marcada benevolencia hacia todo lo que existe. Es el amor puro. El hombre no se vuelve divino cuando encarna la inocencia en su persona; lo que sucede es que entonces se vuelve verdaderamente hombre. Cuando le\u00ed\u00ad el Nuevo Testamento y el Serm\u00f3n de la Monta\u00f1a, empec\u00e9 a comprender la ense\u00f1anza de Cristo, y el mensaje hizo eco con algo que hab\u00ed\u00ada aprendido en mi infancia. Esta ense\u00f1anza era no vengarse ni devolver mal por mal.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo cumplir hoy la propuesta de Jes\u00fas? &#8211; \u00bfC\u00f3mo cumplir hoy la llamada a la no-violencia propugnada por Jes\u00fas? Suelen aducirse tres modos o posibilidades \u00abcristianas\u00bb. Neg\u00e1ndose a tomar parte en los actos e instituciones de violencia. Ya se hizo en los primeros siglos de la Iglesia, y est\u00e1 renaciendo de formas diversas en nuestros d\u00ed\u00adas. Trabajando por inyectar el esp\u00ed\u00adritu del \u00abserm\u00f3n del monte\u00bb en las estructuras, instituciones y decisiones de la sociedad para conseguir un decrecimiento de la violencia en el mundo.<\/p>\n<p>Optando por la implantaci\u00f3n del derecho en la sociedad con los medios coactivos, incluso violentos, de que dispone el estado de derecho. \u00bfQu\u00e9 decir a esto? No entro a valorar cada una de las posibilidades, s\u00f3lo puntualizo que, aunque la realizaci\u00f3n de cada una de ellas fuera inmejorable, recta y necesaria, nos encontrar\u00ed\u00adamos todav\u00ed\u00ada muy lejos del Evangelio, y la m\u00e1s distanciada es la tercera v\u00ed\u00ada. Pues por necesario que sea ayudar a implantar el orden de la justicia en la sociedad; por bueno que sea inyectar el esp\u00ed\u00adritu del \u00abserm\u00f3n del monte\u00bb en las estructuras del mundo mediante la aminoraci\u00f3n de la violencia; por urgente que sea crear signos radicales de la no violencia&#8230; Mientras esos esfuerzos y signos sean exclusivamente obra de individuos aislados, tendr\u00e1n una eficacia limitada. Lo que interesa e importa es que todo un \u00abpueblo\u00bb se convierta en signo de la no-violencia. Y a eso tiende el proyecto de Jes\u00fas: a una sociedad en la que se pueda ver gr\u00e1fica y geogr\u00e1ficamente c\u00f3mo es el orden de Dios&#8230; Por consiguiente, la no-violencia debe ser previvida primero en la Iglesia; luego, por contagio, estimular\u00ed\u00ada e inspirar\u00ed\u00ada con credibilidad actitudes no-violentas en el mundo. \u00bfDemasiado ut\u00f3pico? \u00bfDemasiado te\u00f3rico? No; demasiado dif\u00ed\u00adcil. Porque para responder as\u00ed\u00ad, uno ha tenido que convertirse en pac\u00ed\u00adfico, en piedra vida de la casa de la paz. Frecuentemente oramos por la paz; mejor ser\u00ed\u00ada pedir: \u00abHaz de m\u00ed\u00ad, Se\u00f1or, un instrumento de tu paz\u00bb. S\u00f3lo as\u00ed\u00ad se acabar\u00e1 con esa cadena mortal de ataque y contraataque; r\u00e9plica y contrarr\u00e9plica&#8230; La madurez de una sociedad y de una persona no reside en su capacidad de represi\u00f3n, sino en su capacidad de convicci\u00f3n. Y s\u00f3lo el amor y el perd\u00f3n convencen.<\/p>\n<p>j) Es m\u00e1s f\u00e1cil que pase un camello por el ojo de una aguja que el que un rico entre en el reino de Dios (Mc 10, 25)<br \/>\nCoinciden los comentaristas en afirmar que esta expresi\u00f3n tiene todos los avales de autenticidad como palabras de Jes\u00fas. La conservan los tres evangeliossin\u00f3pticos y en el mismo contexto. Sin embargo, son palabras a las que, por su radicalidad, se les ha querido buscar explicaciones que rebajaran el tono escandaloso de las mismas.<\/p>\n<p>El contexto. &#8211; Un hombre se ha acercado a Jes\u00fas con una pregunta fundamental: \u00ab\u00bfQu\u00e9 he de hacer para conseguir la vida eterna?\u00bb (Mc 10, 17 y par.). La respuesta inicial de Jes\u00fas le remite a la guarda de los mandamientos. Pero, ante la reacci\u00f3n del demandante, que asegura haberlos cumplido desde ni\u00f1o, le formula la propuesta: \u00abTe falta una cosa (Mc y Lc), si quieres ser perfecto (Mt): vete, vende lo que tienes, dalo a los pobres&#8230; y s\u00ed\u00adgueme\u00bb. Ante esto el hombre aqu\u00e9l se retira entristecido y entristeciendo a Jes\u00fas, que exclama: \u00ab\u00c2\u00a1Qu\u00e9 dif\u00ed\u00adcil ser\u00e1 que los que tienen riquezas entren en el Reino de los cielos. Es m\u00e1s f\u00e1cil que pase un camello por el ojo de la aguja que el que un rico entre en el Reino de Dios!\u00bb (Mc 10, 23-25 y par.).<\/p>\n<p>El texto. &#8211; La frase \u00abescandalosa\u00bb que comentamos es una expresi\u00f3n proverbial para indicar la dificultad de que algo se produzca si no es por un verdadero milagro o por una circunstancia muy especial. Los rabinos conoc\u00ed\u00adan la comparaci\u00f3n del elefante y del ojo de la aguja; otros recurr\u00ed\u00adan a la contraposici\u00f3n de la hormiga y el camello. Se ha empleado mucho tiempo en buscar una explicaci\u00f3n l\u00f3gica (tanto a la aguja (apertura estrecha en la pared) como al camello (cabo de amarra) para amortiguar la dificultad. \u00c2\u00a1Tiempo perdido! La paradoja y la hip\u00e9rbole pertenecen a la estructura del proverbio. Con esta expresi\u00f3n quiere: a) indicar algo que forma parte de su evangelio: el peligro de las riquezas para acoger el Reino y b) subrayar, sobre todo y a pesar de todo, la fuerza salvadora de la gracia de Dios (Mc 10, 27 y par.).<\/p>\n<p>&#8211; El peligro de las riquezas. La actitud cr\u00ed\u00adtica de Jes\u00fas respecto de las riquezas, bien expl\u00ed\u00adcita, procede no de una postura aprior\u00ed\u00adstica frente a las mismas sino de la constataci\u00f3n de una serie de datos. Las riquezas distorsionan los valores de la vida.<\/p>\n<p>El deseo de poseer o acaparar puede conducir a una gran equivocaci\u00f3n y, olvidando \u00abque la vida no est\u00e1 asegurada por sus bienes\u00bb (Lc 12, 15), depositar de una manera acr\u00ed\u00adtica la confianza en realidades que no tienen la suficiente solidez para asegurar la existencia (Lc 12, 16-21). Lo advert\u00ed\u00ada de mil maneras el libro del Qohelet (5, 9-6,7), de donde la recomendaci\u00f3n del Salterio: \u00abAunque aumenten vuestras riquezas, no le d\u00e9is el coraz\u00f3n\u00bb (Sal 62, 11). Las riquezas generan autosuficiencia e insolidaridad. En la par\u00e1bola del pobre L\u00e1zaro (Lc 16, 19-31) se evidencian esos aspectos negativos de las riquezas. Las riquezas a\u00ed\u00adslan, ensordecen, impidiendo escuchar el grito lastimero del pobre, y ciegan hasta el punto de hacer invisible la existencia de los otros, convirti\u00e9ndose en un atentado contra el proyecto fraterno de Dios (Mt 23, 8; 25, 41-46). Las riquezas se amasan con injusticia. El calificativo de \u00abinjustas\u00bb dado por Jes\u00fas a las riquezas (Lc 16, 9), si no ha de entenderse como algo absoluto e indiscriminado (cf Mt 25, 14-30), apunta, sin embargo, a un riesgo que permanentemente les amenaza. Las riquezas pueden ser injustas en un doble sentido: en cuanto conseguidas por procedimientos injustos o en cuanto conservadas injustamente, ignorando las necesidades de los pobres. Las riquezas ahogan la semilla de la Palabra. Esta advertencia de la par\u00e1bola del sembrador (Mt 13, 22) encuentra su escenificaci\u00f3n y verificaci\u00f3n en el encuentro de Jes\u00fas con el hombre rico del texto que estamos comentando (Mc 10, 17-22). Las riquezas, un \u00abse\u00f1or\u00bb alternativo al Se\u00f1or. S. Pablo lo comprendi\u00f3 perfectamente, por eso invitar\u00e1 a los Colosenses a \u00abmortificar la codicia&#8230; que es una idolatr\u00ed\u00ada\u00bb (Col 3, 5). Jes\u00fas considera incompatible \u00abservir a Dios y al dinero\u00bb (Mc 6, 24), entendiendo por dinero no la materialidad de la palabra, sino el mundo significante de poder, autosuficiencia, marginaci\u00f3n del pobre&#8230; De ah\u00ed\u00ad la dificultad de salvarse de los que ponen su confianza en el dinero.<\/p>\n<p>&#8211; \u00abDios lo puede todo\u00bb. Afirmar esto no es quitar importancia a lo dicho, sinohacer una llamada para abandonar especulaciones y ansiedades y entregarse generosamente al seguimiento de Jes\u00fas. Porque el peligro del rico, es peligro de todos -absolutizar lo transitorio-, y la puerta del Reino se abre para todos, tambi\u00e9n para los ricos (cf Lc 19, 1-10). Dios lo puede todo, porque Dios puede cambiar el coraz\u00f3n del hombre, siempre que el hombre quiera renovar su coraz\u00f3n. Todo es gracia. Dios da el querer y el obrar (Flp 2, 13). En definitiva, estas palabras de Jes\u00fas no son sino el anverso de la primera de las bienaventuranzas: -Dichosos los pobres, porque vuestro es el reino de Dios- (Lc 6, 20).<\/p>\n<p>k) Dios m\u00ed\u00ado, Dios m\u00ed\u00ado, \u00bfpor qu\u00e9 me has abandonado? (Mc 15, 34)<br \/>\nEstas palabras pertenecen al grupo de las \u00absiete palabras\u00bb pronunciadas por Jes\u00fas desde la cruz. Palabras dif\u00ed\u00adciles hasta el esc\u00e1ndalo; palabras, sin embargo, adorables y esperanzadoras. Palabras mal interpretadas ya desde el principio -\u00abA El\u00ed\u00adas llama \u00e9ste; esperemos a ver si viene El\u00ed\u00adas a descolgarle\u00bb (Mc 15, 3 5-36)-y que a\u00fan hoy contin\u00faan si\u00e9ndolo. Porque ese grito no es de desesperaci\u00f3n, ciega o resignada, sino de oraci\u00f3n l\u00facida y confiada. No habla del abandono de Jes\u00fas por parte de Dios, sino del abandono de Jes\u00fas en Dios, \u00abque no le ocult\u00f3 su rostro, sino que, cuando le invocaba, le escuch\u00f3\u00bb (Sal 22, 25). En el fondo estas palabras traducen las que s. Lucas coloca en labios de Jes\u00fas antes de morir: Padre, en tus manos encomiendo mi esp\u00ed\u00adritu (23, 46).<\/p>\n<p>\u00bfPalabras de Jes\u00fas? &#8211; \u00abDios m\u00ed\u00ado, Dios m\u00ed\u00ado, \u00bfpor qu\u00e9 me has abandonado?\u00bb, son palabras pertenecientes al inicio del salmo 22, oraci\u00f3n esperanzada de un justo en medio de sus sufrimientos. Un salmo, por otra parte, de gran importancia en el \u00abrevestimiento\u00bb escritur\u00ed\u00adstico del relato evang\u00e9lico de la pasi\u00f3n y muerte de Jes\u00fas. Las burlas (Mt 27, 39), los desaf\u00ed\u00ados (Mt 27, 43), la sed (Jn 19, 2 8), el reparto de la ropa (Mt 27, 35) y el sorteo de la t\u00fanica (Jn 19, 24), son otros tantos elementos contemplados en el salmo 22, 8. 9. 16. 18b. 19. \u00bfSon, entonces, palabras de Jes\u00fas? \u00bfLas pronunci\u00f3 \u00e9l personalmente?<br \/>\nLos testimonios evang\u00e9licos. &#8211; La expresi\u00f3n que nos ocupa se halla presente en los relatos evang\u00e9licos de Mateo (27, 46) y Mc (15, 34); est\u00e1, sin embargo, ausente en los de Lucas y Juan. \u00bfPor qu\u00e9? \u00bfHa sido eliminada para evitar equ\u00ed\u00advocos que condujeran a interpretar a Jes\u00fas como un abandonado de Dios? Y, entonces \u00bfpor qu\u00e9 se conserv\u00f3 en los otros evangelios? Todos los ex\u00e9getas coinciden en reconocer, a la hora de fechar los evangelios, la primac\u00ed\u00ada cronol\u00f3gica al de s. Marcos. Tambi\u00e9n hay coincidencia en aceptar que el evangelista Marcos se sirvi\u00f3 de materiales previos -orales y escritos- que circulaban en las comunidades cristianas, que \u00e9l recogi\u00f3 y elabor\u00f3. Es de sobra conocido, por otra parte, que la comunidad cristiana primitiva elabor\u00f3 e ilumin\u00f3 los momentos m\u00e1s importantes de la vida de Jes\u00fas a la luz de textos tomados del AT, probando con ello que en Jes\u00fas hallan cumplimiento todas las promesas de Dios y las esperanzas de Israel. Respecto de la pasi\u00f3n de Jes\u00fas, Marcos se encontr\u00f3 con un relato en el que ya figuraban estas palabras, expresi\u00f3n de la fe cristol\u00f3gica de la primitiva comunidad, quien desde el principio tuvo que preguntarse y responder a la cuesti\u00f3n: \u00ab\u00bfQui\u00e9n es Jes\u00fas?\u00bb. Y lo hace, en este caso, con las palabras del salmo 22 Jes\u00fas es el justo que sufre. Se trata, pues, de una respuesta de orden teol\u00f3gico, y ah\u00ed\u00ad reside su inter\u00e9s. Si seguimos con un poco de detenimiento el itinerario de esta escena de la pasi\u00f3n de Jes\u00fas observaremos algo muy significativo. En Mateo y Marcos estas palabras son el contenido en el que se concreta el \u00abpotente grito\u00bb de Jes\u00fas; en Lucas, el contenido de ese grito se expresa en otras palabras: \u00abPadre, en tus manos encomiendo mi esp\u00ed\u00adritu\u00bb (23, 46); en Juan, no se alude para nada al grito. Jes\u00fas entrega serenamente el esp\u00ed\u00adritu, tras probar el vinagre que le ha sido ofrecido (19, 30). De este breve recorrido se deduce que en el relato m\u00e1s antiguo de la pasi\u00f3n se hablaba de un fuerte grito de Jes\u00fas a la hora de morir. \u00bfComointerpretarlo? Desde la palabra de Dios, con palabras inspiradas, las del salmo 22. As\u00ed\u00ad lo hizo la comunidad cristiana. Que las pronunciara o no personalmente Jes\u00fas no es lo m\u00e1s relevante; lo verdaderamente importante es que esas palabras interpretan, traducen y testimonian una dimensi\u00f3n de la muerte de Jes\u00fas y del mismo Jes\u00fas. Y eso es lo que hemos de creer. Esas palabras son m\u00e1s valiosas por ser testimonios sobre Jes\u00fas que por ser reliquias de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Palabras reveladoras. &#8211; Hasta ah\u00ed\u00ad se hundi\u00f3 Dios en el hombre: hasta sentirse por unos momentos m\u00e1s hombre que Dios. S\u00ed\u00ad, ya s\u00e9 que esto suena a imprecisi\u00f3n teol\u00f3gica o dogm\u00e1tica, pero es que inmaduro es nuestro conocimiento e inmadura nuestra expresi\u00f3n cuando se trata de formular el misterio (cf 1 Cor 13, 9). Porque estamos no ante un misterio, sino ante el misterio. Contra lo que pudiera parecer estas palabras no son veladoras, sino reveladoras de Dios. No son indicio del eclipse de Dios en la vida de Jes\u00fas, sino el anuncio de su nueva aurora. En la cruz de Cristo, y en toda cruz, Dios es Enmanuel, el Dios-con-nosotros; no para bajarnos de ella, sino para vivirla y sufrirla con nosotros. Gracias a estas palabras puestas en labios de Jes\u00fas, nosotros hemos adquirido derecho y confianza para no sustraer ni ocultar a Dios nuestros desalientos, y la posibilidad de poner en ellas, como en una patena, nuestros gritos de desesperanza, sabiendo que eso ya no es rebeli\u00f3n ni provocaci\u00f3n imp\u00ed\u00ada, sino un modo de clamar a Dios desde lo hondo del coraz\u00f3n y desde las palabras de su Hijo.<\/p>\n<p>l) Al que tenga se le dar\u00e1, y al que no, aun lo que tenga, se le quitar\u00e1 (Mc 4, 25).<\/p>\n<p>La expresi\u00f3n no deja de ser chocante, pero, sin duda, se remonta al mismo Jes\u00fas. El hecho de que aparezca cinco veces citada por los evangelios, y en distintos contextos (Mt 13, 12; 25, 14-29; Mc 4, 24; Lc 8, 18; 19, 22-27), lo demuestra. Tomada literalmente, suena a paradoja: \u00bfc\u00f3mo se puede quitar a alguien lo que no tiene? Quiz\u00e1 por ello s. Lucas modifica un poco la expresi\u00f3n se le quitar\u00e1 aun lo que crea tener (8, 18). Tomada humanamente, suena a injusticia: \u00bfhacer m\u00e1s ricos a los ricos, empobreciendo a los m\u00e1s pobres? \u00bfNo es \u00e9sta la l\u00f3gica del capitalismo salvaje? \u00bfEs Jes\u00fas un profeta de este sistema econ\u00f3mico inhumano? Por supuesto que no, \u00bfentonces?<br \/>\nLa peculiaridad de la frase. &#8211; Con frecuencia, al hablar, para enfatizar una cosa solemos recurrir a expresiones muy radicales y absolutas. As\u00ed\u00ad, por ejemplo, para decir que un hecho o una noticia es conocida afirmamos: \u00abtodo el mundo lo sabe\u00bb, aunque ese \u00abtodo el mundo\u00bb sea un grupo reducido de personas, los vecinos&#8230; Jes\u00fas recurr\u00ed\u00ada tambi\u00e9n a estas \u00abexageraciones\u00bb ling\u00fc\u00ed\u00adsticas para captar la atenci\u00f3n de sus oyentes: Deja que los muertos entierren a sus muertos&#8230; (Mt 8, 22); es m\u00e1s f\u00e1cil que un camello entre por el ojo de una aguja&#8230; (Mc 10, 25). Evidentemente, la comprensi\u00f3n de estas expresiones no reside en su literalidad sino en su intencionalidad. \u00bfSobre qu\u00e9 quiere llamar la atenci\u00f3n Jes\u00fas con estas palabras?: sobre la necesidad de acoger con gratitud y responsabilidad el mensaje y el quehacer del reino de Dios por \u00e9l anunciado. Con ellas denunciaba la falsa seguridad de quienes se cre\u00ed\u00adan poseedores del don de Dios por derecho propio -porque ten\u00ed\u00adan la Ley- y la falta de creatividad respecto de las urgencias del Reino, enterr\u00e1ndolo en una religiosidad empobrecida y ritualista.<\/p>\n<p>Los distintos contextos de la frase. &#8211; Esto que acabamos de se\u00f1alar podemos verlo confirmado en los distintos contextos en que aparece la frase:<\/p>\n<p>&#8211; Mt 25, 14-29 y Lc 19, 12-27. Un propietario, antes de emprender un largo viaje, conf\u00ed\u00ada la administraci\u00f3n de su hacienda a unos servidores. Al cabo de un tiempo regresa dicho propietario y convoca a los servidores para que le rindan cuenta de su gesti\u00f3n. Dos de los servidores reciben una calurosa felicitaci\u00f3n y generosa gratificaci\u00f3n por su laboriosidad; el tercero, encambio, recibe una fuerte reprensi\u00f3n por su inactividad -hab\u00ed\u00ada guardado la cantidad recibida sin hacerla producir nada- y la orden de que le sea quitado el don y sea entregado al que m\u00e1s hab\u00ed\u00ada recibido, porque a todo el que tenga se le dar\u00e1 y le sobrar\u00e1; pero al que no tenga, aun lo que tiene se le quitar\u00e1. \u00bfSe est\u00e1 alabando con ello la gesti\u00f3n econ\u00f3mico-financiera, por el mero hecho de la alta rentabilidad obtenida? No; m\u00e1s bien se est\u00e1 denunciando la actitud irresponsable de quienes olvidan sus deberes para con el don recibido de Dios. Jes\u00fas no propugna un sistema econ\u00f3mico basado en la m\u00e1xima rentabilidad del capital, sino una actitud responsable basada en la fidelidad.<\/p>\n<p>&#8211; Mc 4, 25 y Lc 8, 18. En estos dos pasajes la frase recibe una contextualizaci\u00f3n diferente. Se trata de la responsabilidad ante las palabras de Jes\u00fas: Atended a lo que escuch\u00e1is&#8230; Porque al que tenga&#8230; (Mc 4, 24-25); mirad, pues, c\u00f3mo o\u00ed\u00ads; porque al que tenga&#8230; (Lc 8, 18). La frase es una llamada al discernimiento. El que mantenga una actitud de acogida sincera y responsable ante el mensaje de Jes\u00fas, se ver\u00e1 enriquecido; quien, por el contrario, se cierre al mismo en s\u00ed\u00ad mismo, se empobrecer\u00e1 m\u00e1s, pues ese rechazo se convierte en autocondena.<\/p>\n<p>&#8211; Mt 13, 12. En el contexto de la explicaci\u00f3n de la par\u00e1bola del sembrador resuena por tercera vez esta expresi\u00f3n, s\u00f3lo en el evangelio de s. Mateo (cf paralelos en Mc y Lc). Se utiliza como respuesta al por qu\u00e9 habla Jes\u00fas en par\u00e1bolas (Mt 13, 10). Se establece una distinci\u00f3n entre \u00abvosotros\u00bb -los disc\u00ed\u00adpulos &#8211; y \u00abellos\u00bb -los dem\u00e1s- (generalmente los escribas y fariseos). El lenguaje resulta parad\u00f3jico: \u00abTener\u00bb (Al que tenga&#8230;) equivale a \u00abno tener\u00bb, es decir, a adoptar una actitud de indigencia, como la del ni\u00f1o (cf Mc 10, 15), abierto a los dones de sus padres; \u00abno tener\u00bb (Al que no tenga) equivale a \u00abtenerse\u00bb es decir, a autosuficiencia. El disc\u00ed\u00adpulo se ver\u00e1 enriquecido con la acogida de la ense\u00f1anza de Jes\u00fas; los otros, rechazando ese mensaje, perder\u00e1n incluso lo que cre\u00ed\u00adan tener, la Ley como garant\u00ed\u00ada de salvaci\u00f3n; porque \u00e9sta, la salvaci\u00f3n, ya no depender\u00e1 de la Ley sino del Evangelio.<\/p>\n<p>Destinatarios. &#8211; La frase, originalmente pronunciada por Jes\u00fas, ha visto, desde entonces ampliado y diversificado el horizonte de sus destinatarios.<\/p>\n<p>Los oyentes contempor\u00e1neos de Jes\u00fas: Los escribas y fariseos, la gente, los disc\u00ed\u00adpulos pudieron escuchar estas palabras de labios del mismo Jes\u00fas con tonos de denuncia (Mt 25, 24-29), de advertencia (Mc 4, 24-25) y hasta de consuelo (Mt 13, 12). Aunque, quiz\u00e1, los tonos provengan ya de los propios evangelistas al contextualizarlas en sus escritos.<\/p>\n<p>Los cristianos de entonces: Los evangelios se escribieron para la Iglesia o Iglesias de entonces. Su inter\u00e9s no era primordialmente repetir o evocar el pasado sino iluminar el presente desde Jes\u00fas: sus palabras y hechos. La frase cuyo comentario nos ocupa tiene ya en los evangelios como destinatarios a los cristianos, a la Iglesia. Y conserva los mismos tonos de denuncia, advertencia y consuelo, porque en la Iglesia de entonces pod\u00ed\u00ada haberse introducido tambi\u00e9n la falsa seguridad de sentirse salvados y la falta de responsabilidad ante las urgencias del Reino.<\/p>\n<p>Los cristianos de hoy: Tras dos mil a\u00f1os de historia cristiana siguen siendo v\u00e1lidas estas palabras que nos invitan a asumir la causa iniciada en Jes\u00fas y por Jes\u00fas, trabajando por la paz, el amor, la solidaridad&#8230;, que todo eso forma parte del reino de Dios, sin dormirnos en los laureles.<\/p>\n<p>m) Si tu mano te es ocasi\u00f3n de pecado, c\u00f3rtatela&#8230;; s\u00ed\u00ad tu pie es ocasi\u00f3n de pecado, c\u00f3rtatelo&#8230;; si tu ojo es ocasi\u00f3n de pecado, s\u00e1catelo&#8230; (Mc 9,43-48)<br \/>\n\u00bfNo resultan parad\u00f3jicas estas palabras en boca de aquel que hizo \u00abandar a los cojos y ver a los ciegos\u00bb (Mt 15, 31) y devolvi\u00f3, un s\u00e1bado en la sinagoga de Cafarna\u00fan, la movilidad a la mano atrofiada de un hombre (Mc 3, 1 ss)? Y, adem\u00e1s,\u00bfno suena a violencia inhumana tal sugerencia?<br \/>\nEl texto. &#8211; La frase, con peque\u00f1as variantes, la transmiten los evangelios de Mateo (18, 6-9) y Marcos (9, 43-48); el evangelio de Lucas, al tratar el tema del esc\u00e1ndalo, que es el contexto de la expresi\u00f3n, la omite (17, 1-29).<\/p>\n<p>El contexto. &#8211; Marcos la sit\u00faa en Cafarna\u00fan, en casa (9, 33) y dirigida a los Doce (9, 35). En Mateo, \u00e9ste parece ser tambi\u00e9n el encuadre -Cafarna\u00fan y la casa (17, 24-25)-; sin embargo, los destinatarios son \u00ablos disc\u00ed\u00adpulos\u00bb (18, 1), sin ulteriores precisiones. Y en ambos casos, como ya he indicado, estas palabras se insertan en admoniciones contra el esc\u00e1ndalo a los peque\u00f1os.<\/p>\n<p>El sentido. &#8211; Dig\u00e1moslo sin ambig\u00fcedades, con estas palabras tan radicales no se est\u00e1 haciendo una llamada a la mutilaci\u00f3n f\u00ed\u00adsica, sino a jerarquizar la vida seg\u00fan las prioridades de la fe, que no es compatible con cualquier actitud. Se trata de una reformaci\u00f3n, m\u00e1s pl\u00e1stica y urgente, de aquellas otras palabras de Jes\u00fas: \u00abBuscad primero el Reino de Dios y su justicia&#8230;\u00bb (Mt 6, 33) y \u00abde qu\u00e9 le sirve al hombre ganar el mundo entero si pierde su vida\u00bb (Mt 16, 26). Y es importante advertir que el acento y la intenci\u00f3n de esas expresiones no recae en la invitaci\u00f3n a la mutilaci\u00f3n f\u00ed\u00adsica sino en la llamada a entrar en el Reino. El Reino no s\u00f3lo es urgente y prioritario, sino la prioridad absoluta. Jes\u00fas invita al esfuerzo (cf Lc 13, 24), pero no al esfuerzo por el esfuerzo, sino al esfuerzo por entrar en el Reino. A nosotros, que nos gusta tender la mano a todos los frutos, recorrer todos los caminos, contemplarlo todo&#8230; Jes\u00fas nos dice que hay frutos prohibidos, porque no son buenos y no sacian el hambre del hombre; que hay caminos que no conducen a ninguna parte, porque no conducen a Dios; que hay miradas y ojos pecadores, porque ensucian lo que contemplan o se ensucian con lo que ven&#8230; Que hay actitudes y comportamientos incompatibles con el evangelio, con la voluntad de Dios&#8230; Que no se puede servir a dos se\u00f1ores a un tiempo, vivir con una vela encendida a Dios y otra al diablo&#8230;, y que si surge el conflicto, y tiene que surgir, hay que optar por la causa de Dios, aunque esa decisi\u00f3n llegue a ser sangrante (cf Hb 12, 4). Es curioso, y triste, que a medida que vamos rechazando ser m\u00e1rtires de la fe nos vamos convirtiendo en v\u00ed\u00adctimas del consumo, del tener o, al menos, del ambicionar. Retiramos nuestro sacrificio del altar de Dios, para sacrificar nuestras vidas a los \u00ed\u00addolos del materialismo. Nos desangramos por lo caduco&#8230;, en tanto que rehuimos cualquier renuncia en aras de la fidelidad al evangelio. Hoy, cuando falta valor para hacer llamadas al sacrificio, porque en el fondo falta el convencimiento de que valga la pena sacrificarse por algo; cuando la oferta placentera a corto plazo y a bajo precio&#8230;, Jes\u00fas sale al encuentro con estas palabras \u00abescandalosas\u00bb y esclarecedoras. Su oferta -el Reino-, no es una ganga sino un producto de calidad que exige comportamientos de calidad. S\u00ed\u00ad, el camino cristiano es arduo, tanto que muchas veces deja de ser camino para convertirse en \u00e1spera y vertiginosa senda, abierta paso a paso con el sudor del esfuerzo y hasta con sangre. Las cimas a las que llama Jes\u00fas no son las domesticadas y colonizadas para el turismo c\u00f3modo, sino aquellas que, v\u00ed\u00adrgenes a\u00fan, estimulan el alpinismo m\u00e1s puro y arriesgado. Jes\u00fas no vino a rese\u00f1alizar caminos ya existentes, sino a perfilar un camino nuevo, que no dud\u00f3 en calificar de \u00abangosto\u00bb (Mt 7, 14) y que exige para ser transitado grandes dosis de sensatez (Lc 14, 28-29) y audacia (Lc 14, 25-27). Son sus palabras a\u00fan: \u00ab\u00bfEl Reino de los Cielos sufre violencia, y los violentos -los que se hacen violencia- lo conquistan\u00bb (Mt 11, 12). ->ant\u00ed\u00adtesis; reino.<\/p>\n<p>Domingo Montero<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>DJN \u00c2\u00a0 SUMARIO: 1. Una clarificaci\u00f3n terminol\u00f3gica.-2. El esc\u00e1ndalo de Jes\u00fas. &#8211; 3. Palabras escandalosas: a) Muchos son los llamados, mas pocos los escogidos; b) Mas de aquel d\u00ed\u00ada y hora nadie sabe nada ni los \u00e1ngeles ni el Hijo (Mc 14, 32); c) Si alguien viene a m\u00ed\u00ad, y no odia a su padre, &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/palabras-uescandalosas-de-jesus\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abPALABRAS UESCANDALOSAS\u00bb DE JESUS\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-15635","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15635","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=15635"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15635\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=15635"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=15635"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=15635"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}