{"id":15639,"date":"2016-02-05T10:10:40","date_gmt":"2016-02-05T15:10:40","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/pasion-y-muerte\/"},"modified":"2016-02-05T10:10:40","modified_gmt":"2016-02-05T15:10:40","slug":"pasion-y-muerte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/pasion-y-muerte\/","title":{"rendered":"PASION Y MUERTE"},"content":{"rendered":"<p>DJN<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nSUMARIO: 1. Presentaci\u00f3n \u00aboficial\u00bb del hecho de Jes\u00fas. &#8211; 2. Predicciones de la pasi\u00f3n. a) El anuncio de la pasi\u00f3n y reacci\u00f3n de Pedro; b) Ense\u00f1anza sobre la suerte del Hijo del hombre; c) Exactitud de lo que ocurrir\u00e1 en el futuro. &#8211; 3. El proceso \u00abreligioso\u00bb: a) Inexistencia de la sesi\u00f3n \u00abnocturna\u00bb; b) El \u00abcareo\u00bb con An\u00e1s est\u00e1 en el origen; c) La supresi\u00f3n del \u00abius gladii\u00bb elimina el proceso; d) Jes\u00fas condenado por blasfemo; e) Sus declaraciones sobre el templo. &#8211; 4. Proceso civil. &#8211; 5. Episodios singulares. &#8211; 6. Pensamientos teol\u00f3gicos.<\/p>\n<p>Es \u00abel hecho de Jes\u00fas\u00bb por excelencia; la \u00abhora\u00bb determinante de su vida; el momento amenazador del c\u00e1liz m\u00e1s amargo que el ajenjo; el tramo final del compromiso adquirido voluntariamente ante Dios y que tuvo que recorrer inexorablemente sin volver la vista atr\u00e1s (Rom 8, 32); la consecuencia inevitable de su valent\u00ed\u00ada denunciadora de una clase dirigente que hab\u00ed\u00ada puesto a sus subordinados y a Dios mismo a su servicio; el ajuste de cuentas que esperaban todos aquellos que hab\u00ed\u00adan sido desenmascarados por su palabra irrefutable; la demostraci\u00f3n contundente de una absoluta coherencia de vida y doctrina sin viso alguno de renuncio. Todo ello exig\u00ed\u00ada la entrega heroica de la vida \u00fanicamente demostrable mediante la r\u00fabrica patente de su sangre. En el hecho de Jes\u00fas confluyeron su responsabilidad personal, el amor salvador del Abba que la acept\u00f3 emocionado y la incomprensi\u00f3n del hombre que fue incapaz de valorar una y otro.<\/p>\n<p>Nos hemos referido al hecho de Jes\u00fas ocurrido en un momento remoto de la historia. La plena responsabilidad vivida frente a s\u00ed\u00ad mismo, frente a Dios y frente a los hombres hizo que \u00e9stos decidiesen silenciar aquella voz inc\u00f3moda. Pero hizo algo mucho m\u00e1s importante. Hizo que Dios mismo pusiese su aval ilimitado sobre aquella historia singular rubric\u00e1ndola con su firma inconfundible, la de su Amor resucitador. Los dos extremos opuestos en el hecho de Jes\u00fas pusieron de relieve que el Amor no puede ser silenciado, que el Viernes Santo tiene su necesaria culminaci\u00f3n en el Domingo de Pascua, que aquella piltrafa humana en que le hab\u00ed\u00adan convertido fuese elevada a disfrutar plenamente de la Vida \u00absent\u00e1ndola a la derecha de Dios\u00bb.<\/p>\n<p>1. Presentaci\u00f3n \u00aboficial\u00bb del hecho de Jes\u00fas<br \/>\nA nosotros nos interesa sobremanera la consideraci\u00f3n de los \u00faltimos d\u00ed\u00adas de la vida de Jes\u00fas. Al fin y al cabo ellos nos ofrecen el acontecimiento fundante de nuestra fe (1 Cor 15, 1-5). El mismo e incluso mayor inter\u00e9s tuvieron los primeros cristianos. La Iglesia original se vi\u00f3 obligada, en los primeros momentos de su andadura, a confeccionar un relato relativamente breve que respondiese a los intereses y preguntas que se hac\u00ed\u00adan aquellos creyentes de primera hora. Este relato original se halla subyacente en nuestros evangelios actuales. Desde \u00e9l se explica la mayor coincidencia de los cuatro evangelios en la presentaci\u00f3n de la pasi\u00f3n que en otros temas de su referencia coincidente. Pero este relato fue creciendo desde las fuentes especiales de informaci\u00f3n que tuvieron los distintos evangelistas desde la aportaci\u00f3n de sus comunidades respectivas. De ah\u00ed\u00ad surgi\u00f3 la variabilidad dentro de la unidad fundamental de los mismos.<\/p>\n<p>Ni la presentaci\u00f3n oficial original ni las ampliaciones derivadas se hicieron en forma de cr\u00f3nica, sino de hecho b\u00ed\u00adblico. Por eso, junto al aspecto hist\u00f3rico de las narraciones, que puede calcularse en un cincuenta por ciento, existen otros motivos e intereses:<\/p>\n<p>a) El motivo dogm\u00e1tico, que intenta descubrir y describir el aspecto humano y divino de Cristo: su verdadera humanidad, manifestada plenamente en el sufrimiento y en la consiguiente repugnancia natural ante el mismo, y su divinidad, destacada acentuando su presciencia, su poder, y los t\u00ed\u00adtulos dados a Jes\u00fas.<br \/>\nb) El motivo paren\u00e9tico, que convierte la pasi\u00f3n en advertencia y amonestaci\u00f3n para los disc\u00ed\u00adpulos de todos los tiempos, como es el caso a prop\u00f3sito de las negaciones de Pedro o del sue\u00f1o de los disc\u00ed\u00adpulos.<br \/>\nc) El motivo apolog\u00e9tico, que les lleva a cargar fuertemente las tintas en algunos puntos, como en lo relativo a la culpabilidad absoluta de los jud\u00ed\u00ados en el proceso de Jes\u00fas, excusando totalmente a los romanos, con lo cual pretend\u00ed\u00ada granjearse, al menos, la tolerancia de \u00e9stos, de la que depend\u00ed\u00adan los cristianos en su misma supervivencia.<\/p>\n<p>d) El motivo lit\u00fargico, que retrotrae al mismo Jes\u00fas datos procedentes del culto o de la liturgia cristiana posterior e incluso de la forma de celebrarla.<\/p>\n<p>Naturalmente que los intereses de la comunidad cristiana original y los motivos que influyeron en la presentaci\u00f3n de la pasi\u00f3n deben hacerse compatibles con el motivo o inter\u00e9s hist\u00f3rico. Este debe ser considerado como fundamental en la base de toda elaboraci\u00f3n: \u00abel hecho de Jes\u00fas\u00bb fue visto desde la fe pascual, desde la fe b\u00ed\u00adblica, desde las preocupaciones e intereses del tiempo en que fueron redactados los relatos de la pasi\u00f3n, pero no perdamos de vista que se trata del hecho de Jes\u00fas. Esta convicci\u00f3n debe ser armonizada con otra igualmente fundamental: que el hecho de Jes\u00fas, el hecho fundante del cristianismo es contado desde el prisma de la fe en el Resucitado; teniendo siempre dos esenciales puntos de referencia: lo que hicieron los hombres y lo que hizo Dios: a este Jes\u00fas, \u00abvosotros\u00bb lo matasteis, \u00abDios\u00bb lo resucit\u00f3; interpretando la historia, lo realmente ocurrido, desde la teolog\u00ed\u00ada, llegando hasta Aquel que tiene en sus manos los hilos de la historia.<\/p>\n<p>Los \u00faltimos d\u00ed\u00adas de Jes\u00fas no hab\u00ed\u00adan sido un accidente imprevisto ni un incidente circunstancial. Al reflexionar sobre el esc\u00e1ndalo de la pasi\u00f3n, el esc\u00e1ndalo de la cruz, se ven iluminados desde la historia salv\u00ed\u00adfica anterior. Nuestros relatos de la pasi\u00f3n enmarcan \u00e9sta en la perspectiva m\u00e1s amplia de la historia salv\u00ed\u00adfica, desde donde aqu\u00e9lla pod\u00ed\u00ada ser comprendida y agradecida. En ellos son particularmente importantes la profec\u00ed\u00ada del Siervo de Yahv\u00e9 (Is 53) y los Salmos sobre el justo paciente y victorioso (en especial el Sal 22 y el 69). Pero, m\u00e1s importante que las citas expl\u00ed\u00adcitas, son las referencias impl\u00ed\u00adcitas y las frecuent\u00ed\u00adsimas alusiones verbales al A. T. utilizadas como recurso literario-teol\u00f3gico para narrar la pasi\u00f3n del Se\u00f1or. No tratan con ellas de ofrecer \u00abpruebas de Escritura\u00bb en sentido propio y estricto. El A. T. no es aducido para demostrar la realidad o la verdad de una noticia determinada de la historia de la pasi\u00f3n.<br \/>\nT\u00e9ngase en cuenta que las referencias veterotestamentarias son cognoscibles, por principio, \u00fanicamente por la comunidad creyente; presuponen la fe; la misma expresi\u00f3n \u00abseg\u00fan las escrituras\u00bb u otras semejantes nos sit\u00faan en el terreno metahist\u00f3rico.<\/p>\n<p>En nuestros relatos de la pasi\u00f3n subyace, m\u00e1s bien, el esquema promesa-cumplimiento. El acontecimiento de Jes\u00fas en la pasi\u00f3n es el cumplimiento de la Escritura, el cumplimiento de la promesa, es decir, la consumaci\u00f3n o realizaci\u00f3n escatol\u00f3gica del camino de Dios, la llegada anunciada de la salud divina. Con la pasi\u00f3n y resurrecci\u00f3n de Cristo se realiza el cambio de eones, llega definitivamente la salvaci\u00f3n anunciada, pasa el mundo antiguo y se inicia el nuevo. Nuestros relatos de la pasi\u00f3n ponen de relieve, adem\u00e1s, la unidad de comprensi\u00f3n de la salud-salvaci\u00f3n en el A. T. y en el Nuevo. Todo el A. T., en su conjunto, da testimonio de Jes\u00fas y se convierte en su testigo m\u00e1s cualificado. Por eso fue aceptado como su patrimonio indiscutible por los cristianos. M\u00e1s a\u00fan, el A. T. comenz\u00f3 a ser entendido cristol\u00f3gicamente; Cristo, y no la Ley, se convirti\u00f3 en la clave para su interpretaci\u00f3n; desde Cristo comenz\u00f3 a abrirse el sentido oculto de la Escritura. Desde la Escritura se comprendi\u00f3 que la pasi\u00f3n de Jes\u00fas se enmarcaba dentro del plan salvador de Dios que quer\u00ed\u00ada que su Siervo, su Ungido, pasase por el sufrimiento y por la muerte.<\/p>\n<p>2. Predicciones de la pasi\u00f3n<br \/>\nAnuncio y perfecta descripci\u00f3n sint\u00e9tica del c\u00e1liz o suerte adversa que Jes\u00fas, el Hijo del hombre, deb\u00ed\u00ada afrontar:<br \/>\na) El anuncio de la pasi\u00f3n y reacci\u00f3n de Pedro: \u00abY se puso a ense\u00f1arles c\u00f3mo era preciso que el Hijo del hombre sufriera mucho, fuera rechazado por los ancianos, por los jefes de los sacerdotes y por los escribas, condenado a muerte y resucitar al tercer d\u00ed\u00ada\u00bb (Mc 8, 31, primera predicci\u00f3n de la pasi\u00f3n).<\/p>\n<p>En su forma actual, ni \u00e9sta ni ninguna de las otras dos predicciones de la pasi\u00f3n se remontan a Jes\u00fas. Est\u00e1n formuladas con tanta precisi\u00f3n, peculiaridades y detalles que nos obligan a pensar en algo que ya hab\u00ed\u00ada ocurrido y a lo que se encierra en un molde preexistente. Ser\u00ed\u00adan unas predicciones \u00abex eventu\u00bb, hechas despu\u00e9s de que hab\u00ed\u00ada ocurrido lo que se anuncia en ellas. M\u00e1s a\u00fan, en su forma actual, los disc\u00ed\u00adpulos no se hubiesen enterado de nada. La reacci\u00f3n de Pedro se explica perfectamente. Lo mismo que la prohibici\u00f3n de Jes\u00fas de anunciar lo que el Maestro les hab\u00ed\u00ada dicho. Es demasiada la teolog\u00ed\u00ada-cristolog\u00ed\u00ada subyacentes para que aquellos \u00abdisc\u00ed\u00adpulos\u00bb o cualquier persona, por docta que fuese, hubiesen podido adivinar el camino al que apunta Jes\u00fas en ellas.<\/p>\n<p>Que no estemos ante las mism\u00ed\u00adsimas palabras de Jes\u00fas no significa que, en ellas, no oigamos la misma voz de Jes\u00fas. La verosimilitud de hallarnos ante el eco de las palabras de Jes\u00fas nos lo garantizan las consideraciones siguientes: la tradici\u00f3n nunca hubiese llamado Satan\u00e1s a Pedro. Al \u00abjefe\u00bb no se le insulta, se le alaba o se le disculpa. Por otra parte, la vinculaci\u00f3n de esta predicci\u00f3n a Cesarea de Filipo tambi\u00e9n tiene los visos necesarios para que podamos considerarla como hist\u00f3rica: el lugar aislado para pulsar la opini\u00f3n de la gente y de los seguidores de Jes\u00fas sobre su identidad nos orientan en este sentido. Y, sobre todo, ser\u00ed\u00ada incomprensible que la comunidad posterior hubiese inventado la actitud titubeante o rechazadora de Jes\u00fas en relaci\u00f3n con el t\u00ed\u00adtulo \u00abCristo\u00bb. Esta actitud nos retrotrae necesariamente al tiempo del Jes\u00fas terreno.<\/p>\n<p>El aludido eco a las palabras de Jes\u00fas nos libera de la necesidad de defender el literalismo de la sentencia y nos permitepensar, m\u00e1s bien, en una formulaci\u00f3n corta, como la siguiente: \u00abEstad alerta a lo que voy a deciros: el Hijo del hombre ha de ser entregado en poder de los hombres\u00bb (Lc 9, 44, que figura como el segundo anuncio de la pasi\u00f3n). Esta u otra similar ser\u00ed\u00ada la forma original y explicable de expresarse Jes\u00fas. No obstante debemos reconocer que esta primera predicci\u00f3n de la pasi\u00f3n adquiri\u00f3 muy pronto una formulaci\u00f3n fija. Jes\u00fas no quer\u00ed\u00ada retrasar su ense\u00f1anza sobre la naturaleza del mesianismo a los disc\u00ed\u00adpulos. A partir del momento en el que Marcos desvela el misterio del \u00absecreto mesi\u00e1nico\u00bb, el pensamiento de la pasi\u00f3n se convierte en una sombra amenazadora que se halla presente incluso cuando brilla el sol. Es una buena raz\u00f3n para que esta primera predicci\u00f3n de la pasi\u00f3n fuese canonizada en edad muy temprana. Las variantes en relaci\u00f3n con el paralelo de Marcos (Mt 16, 21 y Lc 9, 22) son m\u00ed\u00adnimas.<\/p>\n<p>En cuanto al contenido debe destacarse la dimensi\u00f3n mesi\u00e1nica, exigida por el contexto de la confesi\u00f3n de Pedro. Pero, al mismo tiempo, se pretende subrayar que la mesianidad de Jes\u00fas no puede separarse de la pasi\u00f3n, muerte y resurrecci\u00f3n del Hijo del hombre (no mencionado con dicho t\u00ed\u00adtulo por Mateo); lo contrario ser\u00ed\u00ada tergiversarlo.<\/p>\n<p>La predicci\u00f3n se fundamenta en la \u00abnecesidad\u00bb establecida por Dios. Antes de que dicho imperativo se cumpla, no puede ser anunciada clara y plenamente su mesianidad (despu\u00e9s de la confesi\u00f3n de Pedro, Jes\u00fas les proh\u00ed\u00adbe que se lo digan a nadie, Lc 9, 21). Y es que, efectivamente, la triple predicci\u00f3n de la pasi\u00f3n alcanza su finalidad en la resurrecci\u00f3n, pero tiene su fundamento en la necesidad establecida por Dios (\u00abtiene que\u00bb = dei, verbo que indica una necesidad implacable, casi fatalista, impuesta por Dios). A la acci\u00f3n de los sanedritas se contrapone la acci\u00f3n de Dios. Esta se acent\u00faa m\u00e1s en Lucas que en Marcos. En Lucas Jes\u00fas es \u00abel Cristo de Dios\u00bb, acentuando m\u00e1s, mediante la uni\u00f3n del regente y del regido (Dios y Jes\u00fas) el aspecto hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfico (\u00ab\u00bf,No era necesario que el Mes\u00ed\u00adas padeciese esto y as\u00ed\u00ad entrase en su gloria?\u00bb, Lc 24, 26).<\/p>\n<p>El mismo contexto se presupone en la conexi\u00f3n de los dos textos siguientes: \u00abPero antes ha de padecer mucho y ser reprobado por esta generaci\u00f3n\u00bb. \u00abY estad atentos a lo que voy a deciros: el Hijo del hombre ha de ser entregado en manos de los hombres\u00bb (Lc 17, 25; 9, 44).<\/p>\n<p>Entre ambos textos existe una conexi\u00f3n y tambi\u00e9n con el anuncio de Marcos, pero el texto de Lucas es m\u00e1s primitivo, no es tan preciso, es menos detallista. El verso como tal procede de Lucas y probablemente es una respuesta a la decepci\u00f3n por el retraso de la parus\u00ed\u00ada. De ah\u00ed\u00ad el \u00abpero antes\u00bb. Lo que ocurri\u00f3 en la vida de Jes\u00fas, ocurrir\u00e1 en la de los disc\u00ed\u00adpulos: Lucas, mediante este vers\u00ed\u00adculo, da una orientaci\u00f3n cristol\u00f3gica al material escatol\u00f3gico tradicional. Despu\u00e9s de la humillaci\u00f3n de la cruz, Jes\u00fas, el Hijo del hombre, ha sido glorificado (Lc 9, 22). Lo mismo sus disc\u00ed\u00adpulos: en el camino hacia la gloria, no podr\u00e1n escapar al sufrimiento por su nombre (Hch 5, 41; 14, 22). La pasi\u00f3n, tambi\u00e9n para \u00e9l, es necesaria antes de su parus\u00ed\u00ada o vuelta a los suyos. La pasi\u00f3n de la comunidad no es, por ello, signo del fin inmediato de los tiempos (Lc 24, 26. 46; Hch 14, 22).<\/p>\n<p>b) Ense\u00f1anza sobre la suerte del Hijo del hombre. \u00abPartiendo de all\u00ed\u00ad, cruzaron de largo Galilea con el deseo de que nadie se enterase, pues estaba adoctrinando a sus disc\u00ed\u00adpulos y les dec\u00ed\u00ada: \u00abEl Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres y le matar\u00e1n; pero, una vez muerto, resucitar\u00e1 a los tres d\u00ed\u00adas\u00bb. Ellos no entend\u00ed\u00adan estas expresiones y tem\u00ed\u00adan preguntarle\u00bb (Mc 9, 31; es la segunda predicci\u00f3n de la pasi\u00f3n).<\/p>\n<p>La contextualizaci\u00f3n de la escena es de gran inter\u00e9s. Tiene lugar entre Cesarea de Filipo (confesi\u00f3n de Pedro) y Cafarna\u00fan. Es como el centro de la actividad de Jes\u00fas. \u00abAtravesaban de largo Galilea\u00bb: es el lugar de la revelaci\u00f3n o epifan\u00ed\u00ada del Hijodel hombre sufriente, de Jes\u00fas como Mes\u00ed\u00adas; pero es una revelaci\u00f3n oculta, misteriosa. Los disc\u00ed\u00adpulos han quedado desconcertados y no quer\u00ed\u00adan sembrar el desconcierto entre la gente. El texto no puede ser m\u00e1s significativo: Atravesaban de largo la Galilea, queriendo que nadie lo supiese \u00abporque les iba ense\u00f1ando\u00bb (Mc 9, 30). Se supone que la ense\u00f1anza versase sobre la suerte que iba a correr el Hijo del hombre.<\/p>\n<p>Jes\u00fas viaja de inc\u00f3gnito, \u00abse esconde\u00bb en casa (donde reprende a los disc\u00ed\u00adpulos por sus \u00abpretensiones\u00bb) y salieron inmediatamente de Galilea (Mc 10, 1). Esto significa que Marcos, despu\u00e9s de la confesi\u00f3n de Cesarea, no deja aparecer en p\u00fablico ni a Jes\u00fas ni a sus disc\u00ed\u00adpulos; ellos participan de la misma mentalidad que los galileos (por eso se oculta ante ellos, despu\u00e9s de haberse revelado secretamente a los suyos). El final del texto copiado no puede ser m\u00e1s significativo: \u00abY ellos no entend\u00ed\u00adan estas cosas, pero tem\u00ed\u00adan preguntarle\u00bb (v. 32).<\/p>\n<p>La segunda predicci\u00f3n de la pasi\u00f3n aparentemente repite la anterior. Notemos, sin embargo, una serie de peculiaridades: La insistencia en una ense\u00f1anza esot\u00e9rica. -Jes\u00fas ense\u00f1a algo que se opon\u00ed\u00ada a lo que los hombres quer\u00ed\u00adan o\u00ed\u00adr; -No lo entend\u00ed\u00adan ni los disc\u00ed\u00adpulos, porque ellos prefer\u00ed\u00adan un Mes\u00ed\u00adas triunfador; -Se destaca la oposici\u00f3n entre el Hijo del hombre, el Hombre por excelencia y los hombres, que frustran el plan de Dios; los hombres act\u00faan movidos por los intereses religiosos, teol\u00f3gicos, pol\u00ed\u00adticos, econ\u00f3micos, mientras que el Hombre se sale de s\u00ed\u00ad mismo y considera la entrega de su vida como realizaci\u00f3n plena de la misma al hacerlo a favor de aquellos a los que es entregado para eliminar sus ego\u00ed\u00adsmos; -El verbo \u00abentregar\u00bb es un t\u00e9rmino t\u00e9cnico en la misi\u00f3n de Jes\u00fas: lo entrega Dios, aunque se sirva de instrumentos humanos (Judas&#8230;); -El sentido pleno de la vida entregada es la vida encontrada. La vida-muerte de Jes\u00fas es pionera de todas las dem\u00e1s y determinadora de la direcci\u00f3n que deben tomar; \u2014El texto paralelo de Mateo (17, 22) coincide con el de Marcos, aunque \u00e9ste insiste m\u00e1s en lo negativo, en la muerte, para que resalte m\u00e1s la victoria.<\/p>\n<p>El paralelo de Lucas, citado literalmente m\u00e1s arriba, habla de la \u00abentrega\u00bb; omite la muerte y la resurrecci\u00f3n. Se acent\u00faa en \u00e9l la misma contraposici\u00f3n entre \u00ablos hombres\u00bb y \u00abel Hombre\u00bb. Los hombres simbolizan la oposici\u00f3n a la causa y al programa del Hijo del hombre, del Hombre.<\/p>\n<p>La sentencia de Lucas que acabamos de citar la tenemos con mayor precisi\u00f3n en Lc 24, 7: los hombres se convierten aqu\u00ed\u00ad en \u00abpecadores\u00bb; se a\u00f1ade la \u00abcrucifixi\u00f3n\u00bb y resurrecci\u00f3n al tercer d\u00ed\u00ada; la formulaci\u00f3n est\u00e1 en labios de las mujeres; la incomprensi\u00f3n de \u00ablos disc\u00ed\u00adpulos\u00bb se refiere a la pasi\u00f3n del Hijo del hombre; se acent\u00faa el pasivo divino: el Hijo del hombre que hab\u00ed\u00ada de ser entregado (= por Dios, es el pasivo divino). La brevedad ha sido intencionada: se acent\u00faa m\u00e1s la contraposici\u00f3n entre el Hijo del hombre (el gran ayudador de los hombres) y las manos de los hombres. Tenemos una alusi\u00f3n al libro de los Hechos de los Ap\u00f3stoles (3, 14): el Santo y el Justo entregado por los pecadores.<\/p>\n<p>c) Exactitud de lo que ocurrir\u00e1 en el futuro. \u00abSubimos a Jerusal\u00e9n, y el Hijo del hombre ser\u00e1 entregado a los pr\u00ed\u00adncipes de los sacerdotes, que le condenar\u00e1n a muerte y le entregar\u00e1n a los gentiles, y se burlar\u00e1n de \u00e9l y le escupir\u00e1n, y le azotar\u00e1n y le dar\u00e1n muerte, pero a los tres d\u00ed\u00adas resucitar\u00e1\u00bb (Mc 10, 33-34; Mt 20, 17-19; Lc 18, 31-34; es la tercera predicci\u00f3n de la pasi\u00f3n). \u00ab&#8230;pues tampoco el Hijo del hombre ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida por redenci\u00f3n de muchos\u00bb (Mc 10, 45).<\/p>\n<p>Aqu\u00ed\u00ad Jes\u00fas no ense\u00f1a, sino que informa. La multitud de detalles y precisiones concretas apunta ciertamente a una formulaci\u00f3n pospascual. Es la m\u00e1s apretada y completa s\u00ed\u00adntesis que puede ofrecerse del relato de la pasi\u00f3n. Todos los detalles, particularmente la entrega (= por Dios) alos sanedritas, la condenaci\u00f3n a muerte por las autoridades del consejo supremo, la entrega a los paganos, los ultrajes&#8230; pertenecen al relato de la pasi\u00f3n. No es preciso pensar en una tradici\u00f3n particular.<\/p>\n<p>El evangelista ha formulado esta tercera predicci\u00f3n de la pasi\u00f3n como una contrarr\u00e9plica a un falso discipulado, representado en las apetencias de los hijos del Zebedeo y en la reacci\u00f3n de Jes\u00fas. Dicha contrarr\u00e9plica, fomulada posteriormente, se halla sintetizada en la afirmaci\u00f3n sobre la finalidad y objetivo de los seguidores de Jes\u00fas que, a ejemplo del Hijo del hombre, deben pensar en servir a los dem\u00e1s, no en ser servidos por ellos.<\/p>\n<p>Las precisiones particulares mencionadas se hallan reunidas intencionadamente para poner de relieve la distancia entre Jes\u00fas y los Doce; para acentuar que el camino de Jes\u00fas debe ser tambi\u00e9n el de sus disc\u00ed\u00adpulos; como la Iglesia vive s\u00f3lo desde \u00e9l y por \u00e9l, quiere subrayar que debe actuar como \u00e9l (\u00abesto no lo entendieron los disc\u00ed\u00adpulos\u00bb: beber el mismo c\u00e1liz, significa correr la misma suerte&#8230;). Esta ser\u00ed\u00ada la primera intenci\u00f3n eclesiol\u00f3gica. En relaci\u00f3n con la intenci\u00f3n \u00abcristol\u00f3gica\u00bb se quiere acentuar que es Jes\u00fas quien tiene y retiene la iniciativa; que sus enemigos, aparentemente tan fuertes, son en realidad instrumentos de Dios; que Dios act\u00faa como actor principal en el acontecimiento de la pasi\u00f3n; que s\u00f3lo en el seguimiento los disc\u00ed\u00adpulos se hallan en el camino de Jes\u00fas. El sentido del sufrimiento del Mes\u00ed\u00adas se desvela \u00fanicamente ante la obediencia de la fe.<\/p>\n<p>La intenci\u00f3n cristol\u00f3gica centra su aspecto soteriol\u00f3gico en el v. 35 (lo copiamos en yuxtaposici\u00f3n al texto de la pasi\u00f3n propiamente dicho, y remitimos a \u00e9l). Probablemente el Hijo del hombre suplant\u00f3 al \u00abyo\u00bb, como lo demuestra el paralelo de Lucas, que parece m\u00e1s original, y se referir\u00ed\u00ada al Jes\u00fas terreno. (=\u00bbPorque, \u00bfqui\u00e9n es mayor, el que est\u00e1 sentado a la mesa o el que sirve? \u00bfNo es el que est\u00e1 sentado? Pues, &#8216;yo&#8217; estoy en medio de vosotros como quien sirve\u00bb, Lc 22, 27).<\/p>\n<p>Se trata de una composici\u00f3n justificada desde la necesidad de explicar el valor expiatorio de la figura del Hijo del hombre: la utilizaci\u00f3n del vers\u00ed\u00adculo en cuesti\u00f3n, como los textos de Mc 2, 10. 28: sobre \u00abel perd\u00f3n que puede conceder el Hijo del hombre\u00bb y \u00abla dispensa del s\u00e1bado, porque es due\u00f1o del s\u00e1bado\u00bb, y los relatos de las \u00abpredicciones\u00bb, as\u00ed\u00ad como el hablar del Hijo del hombre&#8230; sirven para presentar la epifan\u00ed\u00ada secreta de la mesianidad de Jes\u00fas. Marcos pretende afirmar que el Hijo del hombre sufre una pasi\u00f3n cristol\u00f3gicosoteriol\u00f3gica: la pasi\u00f3n alcanza su culminaci\u00f3n en la entrega de la vida; el entregar la vida hace referencia al martirio (1 Mac 2, 50; 6, 44); el rescate (=lytron) implica la idea de liberaci\u00f3n a favor de un cautivo, de un esclavo o de un criminal; \u00abpor muchos\u00bb hace referencia a Is 53, 11-12. La acci\u00f3n salvadora de Jes\u00fas libera a \u00abmuchos\u00bb, a todos, de aquello que muchos, entre todos, no lo pueden hacer.<\/p>\n<p>El motivo de la introducci\u00f3n del v. 45 hay que verlo, desde el punto de vista del evangelista, en todo el contexto: despu\u00e9s de establecer el modo de vida eclesial (vv. 42-44: insistencia en el servicio a los dem\u00e1s, condenando las apetencias de ser servido por ellos) debe intentar ofrecer el fundamento cristol\u00f3gico de su conducta (vv. 43a. 35-40 y 45). En resumen: el v. 45 no es un logion independiente y aut\u00f3nomo, no es una composici\u00f3n sobre la base de dos logia, sino una formaci\u00f3n claramente redaccional, al menos en lo que afecta directamente al Hijo del hombre. El t\u00e9rmino tan t\u00e9cnico de la interpretaci\u00f3n de su vida como un rescate (= lytron) dif\u00ed\u00adcilmente puede ser atribuido a Jes\u00fas. Debe tenerse en cuenta -razones de reflexi\u00f3n teol\u00f3gica aparte- su aislamiento en la tradici\u00f3n. Adem\u00e1s falta en el lugar paralelo de Lc 22, 25-27.<\/p>\n<p>3. El proceso \u00abreligioso\u00bb<br \/>\nLa consideraci\u00f3n del mismo debe tener como punto de partida que no estamos ante un acta notarial, que estamosante la proclamaci\u00f3n del evangelio, al que es igualmente necesario el hecho narrado y la interpretaci\u00f3n a\u00f1adida.<\/p>\n<p>a) Inexistencia de la sesi\u00f3n \u00abnocturna\u00bb<br \/>\nMarcos habla expl\u00ed\u00adcitamente de dos sesiones del Sanedrin: una nocturna, que tuvo lugar poco tiempo despu\u00e9s del arresto de Jes\u00fas (Mc 14, 53ss) y otra diurna, de madrugada (Mc 15, 1). Lo mismo nos cuenta Mateo, bajo la influencia de Marcos. Esta presentaci\u00f3n tiene en su contra varias razones de peso:<\/p>\n<p>El tratado de la Mishn\u00e1 sobre el Sanedr\u00ed\u00adn prohibe las sesiones nocturnas en los procesos capitales. Igualmente, prohib\u00ed\u00ada emitir el juicio definitivo en la primera sesi\u00f3n (San. 4, 1). Por consiguiente el proceso jud\u00ed\u00ado contra Jes\u00fas quebrant\u00f3 dos reglas fundamentales del derecho vigente.<\/p>\n<p>Existen otras razones opuestas al mismo: los procesos judiciales no pod\u00ed\u00adan tener lugar ni los s\u00e1bados ni las fiestas ni los d\u00ed\u00adas de preparaci\u00f3n de las mismas. En contra de esta prescripci\u00f3n, el Sanedr\u00ed\u00adn se re\u00fane la noche de la Pascua o el d\u00ed\u00ada de su preparaci\u00f3n, quebrantando la ley.<\/p>\n<p>Finalmente, el lugar de las reuniones era el \u00e1mbito del templo; ahora bien, de noche las puertas del templo estaban cerradas.<\/p>\n<p>En contra de estas razones no sirve la afirmaci\u00f3n que las considera como la normativa existente en un tiempo posterior, a partir del a\u00f1o 70, bajo la mayor\u00ed\u00ada farisea existente en el Sanedr\u00ed\u00adn. Desconocemos la normativa anterior bajo el r\u00e9gimen de los saduceos. Tampoco sirve afirmar que los dirigentes jud\u00ed\u00ados ten\u00ed\u00adan tantas ganas de eliminar a Jes\u00fas que se saltaron todas las leyes vigentes. La \u00abpuerilidad\u00bb de esta soluci\u00f3n choca violentamente con la mentalidad de \u00ablos hombres de la ley\u00bb cuya norma est\u00e1 determinada por la seriedad y sacralidad de lo establecido tanto en la ley b\u00ed\u00adblica propiamente dicha como en aquellas que, procedentes de \u00abla tradici\u00f3n\u00bb, hab\u00ed\u00adan sido reconocidas con la misma autoridad. El conjunto de las razones expuestas ponen en tela de juicio dicha sesi\u00f3n \u00abnocturna\u00bb del Sanedr\u00ed\u00adn. Pero hay m\u00e1s.<\/p>\n<p>M\u00e1s importante que lo se\u00f1alado hasta aqu\u00ed\u00ad es que Lucas desconoce por completo la sesi\u00f3n nocturna del Sanedr\u00ed\u00adn y sit\u00faa el proceso en una sesi\u00f3n habida de madrugada. Y, en este sentido, tambi\u00e9n nos ser\u00ed\u00ada \u00fatil pensar en el cuarto evangelio que, en lugar de la sesi\u00f3n nocturna, nos refiere un \u00abcareo\u00bb personal entre An\u00e1s y Jes\u00fas (Jn 18, 19-24).<\/p>\n<p>La inexistente sesi\u00f3n \u00abnocturna\u00bb del sanedr\u00ed\u00adn, afirmada por Marcos y Mateo, no debe, sin embargo, ser considerada como un fraude. Los evangelistas se propusieron hacer una s\u00ed\u00adntesis de las acusaciones que el juda\u00ed\u00adsmo ten\u00ed\u00ada contra Jes\u00fas para ofrec\u00e9rselo a sus lectores. Y lo colocaron en este lugar porque pensaron que era el m\u00e1s oportuno, inmediatamente antes de la condenaci\u00f3n y muerte de Jes\u00fas. El cambiar una escena de lugar no es considerado por los evangelistas como algo fraudulento; es un procedimiento bastante frecuente.<\/p>\n<p>b) El \u00abcareo\u00bb con An\u00e1s est\u00e1 en el origen.<\/p>\n<p>En el cuarto evangelio no existe proceso religioso en sentido estricto. Sencillamente porque ya ha sido hecho en la confrontaci\u00f3n de Jes\u00fas con los jud\u00ed\u00ados. Dicha confrontaci\u00f3n se resolvi\u00f3 en el rechazo total y en la decisi\u00f3n de eliminarlo. Esta decisi\u00f3n, explicitada en una reuni\u00f3n urgente como consecuencia de la resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro, que alarm\u00f3 a los dirigentes jud\u00ed\u00ados porque muchos, por su causa, cre\u00ed\u00adan en Jes\u00fas (Jn 11, 47-53) es como un aerolito procedente de la tradici\u00f3n sin\u00f3ptica que tiene, sobre todo, una finalidad teol\u00f3gica: Caif\u00e1s \u00abprofetiza\u00bb, como sumo sacerdote, anunciando el nacimiento de un nuevo pueblo, la Iglesia, por la muerte de Uno s\u00f3lo. El evangelista utiliza una iron\u00ed\u00ada muy fina: el Sanedrin, a cuya cabeza est\u00e1 su leg\u00ed\u00adtimo presidente, condena a jes\u00fas para salvar al pueblo, cuando el pueblo, la naci\u00f3n, la Ley, el templo&#8230; quedan descalificados por rechazar a Jes\u00fas, puesto que de tal rechazo surgir\u00e1 unanueva realidad que reemplazar\u00e1 a la que ellos pretend\u00ed\u00adan defender.<\/p>\n<p>El careo de An\u00e1s con Jes\u00fas (Jn 18, 19-24) lo juzgamos como muy veros\u00ed\u00admil. An\u00e1s es el pol\u00ed\u00adtico h\u00e1bil que est\u00e1 preparando el modo de presentar el caso ante las autoridades romanas. Por eso pregunta a Jes\u00fas \u00fanicamente dos cosas: la doctrina y los disc\u00ed\u00adpulos. Ambas cuestiones pod\u00ed\u00adan constituir buenos argumentos para que la autoridad romana se viese obligada a intervenir en contra de Jes\u00fas. La predicaci\u00f3n que hac\u00ed\u00ada Jes\u00fas del reino, falseando el concepto del mismo, -omitiendo las precisiones a\u00f1adidas al reino \u00abde Dios\u00bb o \u00abde los cielos\u00bb- era un buen anzuelo para Roma. Aquello s\u00ed\u00ad que sonaba a \u00absublevaci\u00f3n\u00bb. Por otra parte, los disc\u00ed\u00adpulos, siendo galileos y alguno, al menos, perteneciente al movimiento zelota, eran tambi\u00e9n bocado apetecible para que la autoridad romana viese justificada su intervenci\u00f3n&#8230;<\/p>\n<p>Probablemente fue An\u00e1s, en cuanto representante y delegado del juda\u00ed\u00adsmo oficial y cacique de turno, sumamente influyente y eficaz, el que movi\u00f3 los hilos de la pol\u00ed\u00adtica para que pudiese producirse el colaboracionismo innegable entre los jud\u00ed\u00ados y Roma. Esta ser\u00ed\u00ada la verdadera raz\u00f3n por la que llevan a Jes\u00fas ante An\u00e1s. A \u00e9l le interesaba mucho mantener este careo personal con Jes\u00fas. De la entrevista con \u00e9l esperaba obtener argumentos que justificasen la intervenci\u00f3n de Roma, con cuyos representantes estaba en contacto. La raz\u00f3n dada por el evangelista \u00abporque era suegro de Caif\u00e1s, que era sumo sacerdote aquel a\u00f1o\u00bb, no justifica el careo mencionado ni convence a nadie. Se aduce esta raz\u00f3n para evitar entrar abiertamente en el terreno pol\u00ed\u00adtico.<\/p>\n<p>Esta investigaci\u00f3n preparatoria se convirti\u00f3, en el decurso de la tradici\u00f3n, en la sesi\u00f3n nocturna de la que nos hablan Marcos y Mateo. Todav\u00ed\u00ada podemos descubrir vestigios en nuestros textos, particularmente en el de Marcos: Condujeron a Jes\u00fas al Pont\u00ed\u00adfice (aqu\u00ed\u00ad pudo haber terminado el informe original, que coincidir\u00ed\u00ada con la noticia de Juan, aunque Marcos no afirme que el pont\u00ed\u00adfice era An\u00e1s) \u00aby se juntaron todos los pr\u00ed\u00adncipes de los sumos sacerdotes, los ancianos y los escribas\u00bb (lo entrecomillado podr\u00ed\u00ada ser la ampliaci\u00f3n a\u00f1adida a la nota original hasta el final de lo narrado en la sesi\u00f3n \u00abnocturna\u00bb); al final de esta investigaci\u00f3n nocturna tuvieron lugar los ultrajes que, naturalmente, correr\u00ed\u00adan a cargo de los soldados y de la guardia a cuya custodia hab\u00ed\u00ada sido encomendado Jes\u00fas. La \u00fanica sesi\u00f3n del Sanedr\u00ed\u00adn, que era necesaria para que el caso de Jes\u00fas pudiese seguir adelante por el camino legal, tuvo lugar de madrugada. En esta sesi\u00f3n matutina coinciden los tres sin\u00f3pticos.<\/p>\n<p>c) La supresi\u00f3n del \u00abius gladii\u00bb elimina el proceso<br \/>\nOtra cuesti\u00f3n, que ser\u00ed\u00ada previa a todo lo dicho anteriormente, es si el Sanedrin pod\u00ed\u00ada en absoluto llevar a cabo un proceso judicial, es decir, si ten\u00ed\u00ada o no el ius gladii. Esta cuesti\u00f3n, sumamente compleja y discutida, puede resumirse distinguiendo las distintas fases por las que pas\u00f3 el Sanedr\u00ed\u00adn. Naci\u00f3, probablemente, en la \u00e9poca persa y constaba de tres grupos de personas: los sumos sacerdotes, los ancianos y los escribas. Bajo la presidencia del sumo sacerdote era la autoridad suprema en Palestina. En tiempo de los Hasmoneos fue restringido su poder y Herodes el Grande (37 al 4 a. C.) lo convirti\u00f3 en un organismo puesto a su servicio; mand\u00f3 matar a los miembros de la \u00aboposici\u00f3n\u00bb y nombr\u00f3 a los que complac\u00ed\u00adan sus deseos.<\/p>\n<p>Durante los procuradores romanos tuvo un cierto respiro y volvi\u00f3 a ejercer sus antiguos derechos, pero s\u00f3lo de forma excepcional. Los ejemplos aducidos para demostrar que, en este per\u00ed\u00adodo, disfrutaban del \u00abius gladii\u00bb no prueban nada en absoluto. Aunque los jud\u00ed\u00ados nunca renunciaron a \u00e9l, durante la dominaci\u00f3n romana no pudieron ejercitarlo. La afirmaci\u00f3n del Talmud seg\u00fan la cual los jud\u00ed\u00ados fueron privados del derecho de realizar procesos sobre la vida y la muerte cuarenta a\u00f1os antes de la destrucci\u00f3n del templo, obligaa tomar el n\u00famero cuarenta de forma simb\u00f3lica, es decir, se referir\u00ed\u00ada al comienzo del gobierno de los procuradores romanos. En este sentido es correcta la afirmaci\u00f3n de los jud\u00ed\u00ados a Pilato (Jn 18, 31: \u00abno podemos dar muerte a nadie\u00bb).<\/p>\n<p>d) Jes\u00fas condenado por blasfemo<br \/>\nCi\u00f1\u00e9ndonos al escaso uso que hacen lo evangelios tanto de la forma nominal como verbal, el sustantivo se limita a los casos en los que se habla de la \u00abblasfemia contra el Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb (Mt 12, 31-32; Mc 3, 28) o cuando se afirma que lo malo sale del coraz\u00f3n y, entre ello, son mencionadas las blasfemias. La forma verbal es aplicada a Jes\u00fas cuando responde al sumo sacerdote diciendo que \u00e9l es el Cristo, el Hijo de Dios (Mt 26, 65; Mc 14, 64: como consecuencia, en este caso, aparece tambi\u00e9n la forma nominal: vosotros hab\u00e9is o\u00ed\u00addo la blasfemia); se dice de \u00e9l que blasfema cuando se atribuye el poder perdonar los pecados (Mc 2, 7; Mt 9, 3), cuando afirma que \u00e9l es el elegido -\u00abel santificado\u00bb- por el Padre para ser enviado al mundo, el Hijo de Dios (Jn 10, 36); se habla tambi\u00e9n de blasfemar contra el Esp\u00ed\u00adritu Santo (Mc 3, 28; Lc 12, 10), que significa atribuir lo que procede del Esp\u00ed\u00adritu de Dios al pr\u00ed\u00adncipe del mal; finalmente \u00abblasfeman\u00bb aquellos que insultan a Jes\u00fas cuando est\u00e1 en la cruz (Mt 27, 39; Mc 15, 29; Lc 22, 65).<\/p>\n<p>Teniendo en cuenta los datos anteriores -hemos recorrido todos los textos en los que aparece el t\u00e9rmino tanto en su forma nominal como verbal en los evangelios- la blasfemia de la que es acusado Jes\u00fas merece consideraci\u00f3n aparte. Nadie era considerado entonces como blasfemo por presentarse como Mes\u00ed\u00adas. Un buen ejemplo nos lo ofrece el caso de Bar Kochba (132-135 d. C.) quien, a pesar del da\u00f1o causado por sus pretensiones mesi\u00e1nicas, no fue acusado de blasfemo.<\/p>\n<p>\u00bfEn qu\u00e9 consist\u00ed\u00ada la blasfemia seg\u00fan los representantes de la ortodoxia jud\u00ed\u00ada? Naturalmente que este caso, el caso de Jes\u00fas de Nazaret, no estaba previsto ni en el A. T. ni en el derecho jud\u00ed\u00ado vigente. Pero su doctrina y pretensiones iban directamente en contra de la normativa vigente; contradec\u00ed\u00adan la imagen de Dios, a quien ellos hab\u00ed\u00adan domesticado; atacaban las doctrinas que ellos consideraban como definitivamente adquiridas. La respuesta positiva de Jes\u00fas a la cuesti\u00f3n directamente planteada por el sumo sacerdote sobre su naturaleza fue considerada como blasfema porque equival\u00ed\u00ada a la ratificaci\u00f3n de toda su doctrina y pretensiones: que \u00e9l ten\u00ed\u00ada poder de perdonar los pecados (Mc 2, 1-12); que hab\u00ed\u00ada venido a llamar a los pecadores, no a los justos; que su predicaci\u00f3n y exigencias de conversi\u00f3n afectaban m\u00e1s profundamente a los observantes de la Ley (Mt 5, 21 ss; 23); que a Dios le proporcionaban m\u00e1s alegr\u00ed\u00ada los pecadores que aceptaban su palabra, que los justos, que pensaban no necesitarla (Lc 15); que la plena revelaci\u00f3n de Dios estuviese vinculada a una persona humilde y modesta, como era Jes\u00fas, y no al sistema montado por ellos y considerado como absoluta y permanentemente v\u00e1lido.<\/p>\n<p>Por eso se escandalizaron de Jes\u00fas (Mt 11, 6; Mc 6, 3; 8, 38). Por eso le consideraron blasfemo. Su doctrina y pretensiones eran contrarias al Dios que ellos se hab\u00ed\u00adan fabricado; constitu\u00ed\u00adan una grav\u00ed\u00adsima injuria contra \u00absu\u00bb Dios; eran una blasfemia. \u00bfC\u00f3mo imaginar siquiera que Jes\u00fas pudiese presentarse como el Hijo del hombre&#8230; como Aquel que Dios levantar\u00ed\u00ada a su mismo nivel sent\u00e1ndolo a su derecha? Todo esto era una intolerable blasfemia. En resumen, y ci\u00f1\u00e9ndonos a los textos evang\u00e9licos en los que aparece el t\u00e9rmino blasfemia, tanto en su forma nominal como verbal, la condenaci\u00f3n de Jes\u00fas por blasfemo equivale a su declaraci\u00f3n de ser el enviado de Dios para la redenci\u00f3n del hombre. Esta es su blasfemia.<\/p>\n<p>e) Sus declaraciones sobre el templo<br \/>\nLa cuesti\u00f3n sobre la blasfemia de Jes\u00fas nos lleva a sus palabras sobre el templo. Su relaci\u00f3n con el proceso es muy compleja si tenemos en cuenta tanto suformulaci\u00f3n diversa como el distinto emplazamiento cronol\u00f3gico de las mismas (Jn 2, 14, ss; Mc 11, 15-19; Mt 21, 1-10; Lc 19, 45-48; Hch 6, 14). Estuviesen o no directamente relacionadas con el proceso, lo que parece evidente es que la cuesti\u00f3n sobre el templo fue el motivo de mayor peso para los sumos sacerdotes en orden a eliminar a Jes\u00fas. Los que sacaban de esta instituci\u00f3n su prestigio social, su poder y sus ping\u00fces rentas ten\u00ed\u00adan que hacer callar la voz de aquel perturbador que denunciaba las irregularidades que se comet\u00ed\u00adan \u00aben la casa de mi Padre\u00bb. Desde este punto de vista llegamos a la conclusi\u00f3n que la cuesti\u00f3n sobre el templo es inseparable de la blasfemia de la que fue acusado Jes\u00fas y, como tal, form\u00f3 parte, de alguna manera, del proceso.<\/p>\n<p>La gravedad de la cuesti\u00f3n debe valorarse teniendo en cuenta las esperanzas jud\u00ed\u00adas acerca de la destrucci\u00f3n del antiguo templo de piedra y la construcci\u00f3n de otro no hecho por mano de hombres, de un templo celeste. Un templo nuevo equival\u00ed\u00ada, por tanto, a un nuevo sistema de relaci\u00f3n con Dios; a un plan nuevo de salvaci\u00f3n, que declaraba caducado el antiguo; a un nuevo orden de salud-salvaci\u00f3n, presentado desde la acentuaci\u00f3n de la gracia e iniciativa divinas, m\u00e1s all\u00e1 del control humano. De hecho as\u00ed\u00ad lo entendi\u00f3 la comunidad cristiana primitiva, que se auto-comprendi\u00f3 como una nueva construcci\u00f3n (Mt 16, 18), como un templo nuevo (1 Pe 2, 4ss; 1 Cor 3, 17; 2Cor 6, 16; Ef 2, 22&#8230;). En definitiva, las palabras de Jes\u00fas sobre el templo eran un claro reto al juda\u00ed\u00adsmo y hablaban de la suplantaci\u00f3n del mismo por un nuevo pueblo. Ah\u00ed\u00ad resid\u00ed\u00ada toda la gravedad de la cuesti\u00f3n.<\/p>\n<p>4. Proceso civil<br \/>\nLas autoridades jud\u00ed\u00adas no llevaron a cabo un proceso judicial en sentido estricto. Era in\u00fatil careciendo del \u00abius gladii\u00bb. Sin embargo, s\u00ed\u00ad debe contarse con una reuni\u00f3n necesaria, ordenada a formalizar una acusaci\u00f3n legal que pudiese tener eco ante Pilato. El objetivo era claro: eliminar a Jes\u00fas, como medio \u00fanico para silenciar su voz. Lo grave, por raz\u00f3n de la dificultad, era buscar una acusaci\u00f3n contra Jes\u00fas que no estuviese \u00fanicamente justificada desde la ley jud\u00ed\u00ada, como hubiese sido la acusaci\u00f3n de blasfemo. Este contexto es el que exig\u00ed\u00ada la presentaci\u00f3n del acusado como pol\u00ed\u00adticamente peligroso ante el representante de Roma.<\/p>\n<p>El proceso ante Pilato es el verdaderamente importante para el evangelio de Juan, en especial. Le dedica el doble de espacio que los sin\u00f3pticos. As\u00ed\u00ad acent\u00faa que el centro de inter\u00e9s en la confrontaci\u00f3n del Salvador con el mundo es Roma, no Jerusal\u00e9n. Desde el punto de vista legal s\u00f3lo Pilato pod\u00ed\u00ada condenar a Jes\u00fas. Por eso, entre las muchas acusaciones de que Jes\u00fas era objeto, al gobernador romano s\u00f3lo le interesaba una: la de ser rey de los jud\u00ed\u00ados. \u00bfRazones? El resto de las acusaciones se refer\u00ed\u00adan a cuestiones legales internas de tipo religioso. Eso, a Pilato le ten\u00ed\u00ada sin cuidado. Esto nos demuestra que fue necesaria la confluencia de la motivaci\u00f3n religiosa y de la pol\u00ed\u00adtica para condenar a Jes\u00fas, que lo fue por razones religiosas, pero fue ejecutado por razones pol\u00ed\u00adticas. Las primeras hubieran sido ineficaces sin las segundas. Los jud\u00ed\u00ados se dieron cuenta que era necesario pasar de su terreno al de Roma si quer\u00ed\u00adan que Jes\u00fas fuese eliminado.<\/p>\n<p>El proceso ante Pilato ha sido estructurado de forma paralela al realizado ante las autoridades jud\u00ed\u00adas. Desde este paralelismo se explica la pregunta decisiva formulada por Pilato, como en el otro proceso lo hab\u00ed\u00ada hecho el sumo sacerdote. Por la misma raz\u00f3n la escena de los ultrajes, que tuvo aqu\u00ed\u00ad su lugar adecuado, es trasladada tambi\u00e9n all\u00ed\u00ad.<\/p>\n<p>En el proceso ante Pilato, de cuya verosimilitud hist\u00f3rica no se puede dudar, deben distinguirse claramente dos cosas: \u00e9l proceso mismo, m\u00e1s o menos sumarial, pero ajustado a la ley, y la forma de presentarlo, que es absolutamente inveros\u00ed\u00admil desde el punto de vista de la realizaci\u00f3n del mismo. Ha sido escenificado de tal manera que, literariamente, nos es presentado en forma de un drama en siete actos: los tres protagonistas, que son Jes\u00fas, Pilato y el pueblo, act\u00faan en dos escenarios: en el interior del pretorio en donde reina la calma y se reconoce la inocencia de Jes\u00fas, y en el exterior, donde se respira odio y violencia con la \u00fanica preocupaci\u00f3n de declarar culpable a Jes\u00fas. Pilato se mueve pasando de un escenario al otro movido por los deseos de los dirigentes jud\u00ed\u00ados. El pueblo fue integrado posteriormente de relleno. La escena cuarta es la central; a la que el evangelista da m\u00e1s importancia: va precedida y seguida de tres intervenciones de Pilato. Gracias a todo el montaje literario y desde la m\u00e1s fina iron\u00ed\u00ada se est\u00e1 afirmando la realeza de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>La historicidad objetiva del relato debe hacerse compatible con la artificiosidad del mismo en cuanto al modo. Un gobernador romano no era una marioneta cuyos hilos pudieran ser movidos por el antojo y la habilidad de manos jud\u00ed\u00adas. Y ciertamente Pilato no era como Juan nos lo pinta. Trataremos este aspecto tan interesante en el cap. de los \u00abEpisodios singulares\u00bb.<\/p>\n<p>Pilato cedi\u00f3 f\u00e1cilmente a las pretensiones jud\u00ed\u00adas. Y de la sentencia se pasa a la ejecuci\u00f3n, que tiene lugar \u00abmore romano\u00bb (Mc 15, 15-20). La flagelaci\u00f3n no debe ser considerada como el recurso \u00faltimo al que acudi\u00f3 Pilato para liberar a Jes\u00fas. \u00abpuesto que el flagelamiento era una parte esencial e inseparable de la sentencia de crucifixi\u00f3n\u00bb (J. Klausner). Muchos de los sometidos a esta tortura mor\u00ed\u00adan durante su aplicaci\u00f3n. M\u00e1xime si tenemos en cuenta que la ley romana no pon\u00ed\u00ada l\u00ed\u00admites al n\u00famero de los azotes, a diferencia de la jud\u00ed\u00ada que los limit\u00f3 a cuarenta para evitar la muerte. Los fariseos, por el escr\u00fapulo a rebasar el n\u00famero, lo rebajaron a treinta y nueve (Pablo recibi\u00f3 cinco veces \u00abcuarenta azotes menos uno\u00bb, 2Cor 11, 24). \u00bfCu\u00e1ntos recibi\u00f3 Jes\u00fas? En esta cuesti\u00f3n \u00fanicamente podemos afirmar que los soldados a los que se hab\u00ed\u00ada encargado su custodia eran romanos. Por consiguiente le dieron tantos cuantos quisieron.<\/p>\n<p>Llama la atenci\u00f3n la brevedad y la sobriedad escalofriantes con que es descrita la muerte de Jes\u00fas. Por informes contempor\u00e1neos sabemos que algunos crucificados tardaban d\u00ed\u00adas en morir. El estado de agotamiento en el que deb\u00ed\u00ada encontrarse Jes\u00fas explica su muerte r\u00e1pida. Remitimos a lo que acabamos de decir sobre la flagelaci\u00f3n. Sus \u00faltimas palabras se hallan tambi\u00e9n formuladas desde la Escritura (Sal 22, 2).<\/p>\n<p>Terminada su obra, una vez que ha constituido a la Iglesia, simbolizada en la Mujer y en el Disc\u00ed\u00adpulo Amado, todo se hab\u00ed\u00ada cumplido a la perfecci\u00f3n. (Ver \u00abMar\u00ed\u00ada y el Disc\u00ed\u00adpulo Amado\u00bb). Faltaba la comunicaci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu. A ello hacen referencia dos detalles en este peque\u00f1o relato: la sed de Jes\u00fas, que apunta y hace pensar necesariamente en el agua, que es, a su vez, s\u00ed\u00admbolo del Esp\u00ed\u00adritu (Jn 7, 37-39) y el comentario del evangelista: entreg\u00f3 el Esp\u00ed\u00adritu. Es el pentecost\u00e9s jo\u00e1nico. As\u00ed\u00ad lo demuestra el hecho de que esta f\u00f3rmula nunca es empleada para afirmar que alguien ha muerto. Por otra parte, el verbo griego \u00abdar, entregar\u00bb es al que recurre el cuarto evangelio para hablar de los grandes dones de Dios a la humanidad. El pentecost\u00e9s descrito en Jn 20, 22 es una escenificaci\u00f3n de \u00e9ste.<\/p>\n<p>Como ya hemos apuntado, la muerte de un ajusticiado por crucifixi\u00f3n era lenta. La ruptura de las piernas la aceleraba. Tomaron la decisi\u00f3n de quebrar las piernas a los ajusticiados, porque los cad\u00e1veres de los criminales deb\u00ed\u00adan ser descolgados de la cruz antes de la noche y, adem\u00e1s, porque en el s\u00e1bado aquel, d\u00ed\u00ada solemne y festivo, deb\u00ed\u00ada evitarse la impureza que supon\u00ed\u00ada la presencia de los cuerpos muertos en lugares p\u00fablicos. La raz\u00f3n de afirmar que a Jes\u00fas no le quebraron las piernas es teol\u00f3gica: Jes\u00fas hab\u00ed\u00ada sido presentado por el Bautista como el cordero de Dios. Ahora bien, una de las prescripciones relativas al cordero pascual era que deb\u00ed\u00adancomerlo sin romperle ning\u00fan hueso (Ex 12, 46).<\/p>\n<p>De su costado abierto brot\u00f3 sangre y agua. Fisiol\u00f3gicamente es posible. Pero no es \u00e9se el terreno en el que quiere moverse el evangelista. Tambi\u00e9n la lanzada del soldado ha sido pensada teol\u00f3gicamente. Ella sirve para que del cuerpo de Jes\u00fas broten la sangre y el agua, que tienen un profundo simbolismo. Hacen referencia a los dos grandes sacramentos de la Iglesia: la eucarist\u00ed\u00ada y el bautismo. El mencionar en primer lugar la sangre tal vez obedezca a la intenci\u00f3n de afirmar que los sacramentos tienen su eficacia desde la cruz.<\/p>\n<p>5. Episodios singulares<br \/>\na) La presencia y participaci\u00f3n del pueblo en el proceso y condenaci\u00f3n de Jes\u00fas, literariamente hablando, es secundaria en el texto (Jn 19, 8-11); es introducido de forma abrupta para hacerle part\u00ed\u00adcipe en la responsabilidad del Sanedr\u00ed\u00adn; deb\u00ed\u00ada haber sido mencionado al principio y no al final como \u00abrelleno\u00bb para dar la impresi\u00f3n que nadie qued\u00f3 fuera del proceso condenatorio de Jes\u00fas. Realmente el pueblo como tal no tuvo arte ni parte en el proceso de Jes\u00fas. Los jud\u00ed\u00ados, como pueblo, fueron mucho menos culpables de la muerte de Jes\u00fas que los griegos, como pueblo, lo fueron de la de S\u00f3crates. La Iglesia, a \u00faltima hora, as\u00ed\u00ad lo ha reconocido.<br \/>\nb) La inocencia de Pilato fue un recurso literario para liberarlo de su total responsabilidad. Las fuentes hist\u00f3ricas contempor\u00e1neas nos presentan a Pilato como un hombre duro y desconsiderado, codicioso y cruel. Despu\u00e9s de diez a\u00f1os en su cargo, iniciado el a\u00f1o 26 d. C., fue depuesto del mismo por su desmesurada crueldad con los samaritanos, que elevaron quejas y protestas al legado romano en Siria. Fue llamado a Roma y de all\u00ed\u00ad no volvi\u00f3. La figura de un Pilato inocente, que intenta por todos los medios librar a Jes\u00fas, no responde en absoluto a la realidad. En la colaboraci\u00f3n entre Roma y el Sanedr\u00ed\u00adn para eliminar a Jes\u00fas, Pilato cedi\u00f3 inmediatamente, y de mil amores, a las intenciones y pretensiones jud\u00ed\u00adas, y ello, evidentemente, por razones pol\u00ed\u00adticas.<\/p>\n<p>Por razones apolog\u00e9ticas -que posteriormente pasaron a ser consideradas como hist\u00f3ricas- se intenta librar a los romanos de toda culpa en el proceso de Jes\u00fas. En realidad hay que hablar de colaboracionismo claro y eficaz. Pero esto no se pod\u00ed\u00ada decir. Sin embargo, al declarar la inocencia de Jes\u00fas, por parte de Pilato, son tambi\u00e9n los cristianos los declarados pol\u00ed\u00adticamente inocentes por el representante de Roma. No era un buen proceder para los cristianos acusar a Roma afirmando su responsabilidad en el proceso de Jes\u00fas. Desde la necesidad de congraciarse con Roma, de la que depend\u00ed\u00adan para su misma supervivencia, naci\u00f3 la tendencia (hist\u00f3ricamente nefasta) de descargar a Roma de toda responsabilidad en el proceso de Jes\u00fas, inculpando de forma absoluta y total a los jud\u00ed\u00ados.<\/p>\n<p>El contenido teol\u00f3gico destaca que Pilato no se encuentra ante un hombre cualquiera sino ante un rey misterioso, que no es enemigo de los reinos terrenos. La \u00abbuena voluntad\u00bb de Pilato queda m\u00e1s que en entredicho por su actitud ante la \u00abverdad\u00bb. A Pilato no le interesa la verdad. El representa al mundo contrario, al mundo de la mentira. En el evangelio de Juan la \u00abverdad\u00bb es la realidad divina manifestada en Jes\u00fas. Eso a Pilato no le interesa. La inocencia de Pilato sigui\u00f3 posteriormente en l\u00ed\u00adnea ascendente: Tertuliano (Apologeticum, 21, 24) lo considera como creyente; la leyenda cristiana lo hizo m\u00e1rtir e incluso la Iglesia et\u00ed\u00adope lo venera como santo.<\/p>\n<p>c) Rey de los jud\u00ed\u00ados (Ver el mismo t\u00ed\u00adtulo aparte).<br \/>\nd) La mujer de Pilato. El episodio al que nos referimos se refiere al recado enviado a Pilato por su mujer (Mt 27, 19) para que no se complique en el caso de aquel justo, porque ha sufrido mucho por \u00e9l en sue\u00f1os. Es un episodio inveros\u00ed\u00admil. Ning\u00fan otro evangelista conoce esta noticia. M\u00e1s a\u00fan, una observaci\u00f3n semejante es absolutamente improbable en boca de una matrona romana, esposa del alto funcionario, que, en modo alguno, se atrever\u00ed\u00ada a meterse en los asuntos pol\u00ed\u00adticos de su marido. La noticia estar\u00ed\u00ada justificada desde el intento de Pilato de recurrir a todos los medios para salvar a Jes\u00fas, una vez que ha reconocido su inocencia. Como hemos visto esta raz\u00f3n carece de todo fundamento objetivo. Si la noticia tiene alg\u00fan valor no es el hist\u00f3rico, sino el te\u00f3logico; ser\u00ed\u00ada un argumento m\u00e1s a favor de la inocencia de Jes\u00fas.<br \/>\ne) El env\u00ed\u00ado de Jes\u00fas a Herodes (Lc 23, 6-16) carece igualmente de fundamento hist\u00f3rico. El hecho de que Herodes fuese el tetrarca de Galilea no obligaba en modo alguno a Pilato a enviarle un preso originario de su jurisdicci\u00f3n para que se pronunciase sobre su culpabilidad o inocencia. Este detalle ha surgido por la influencia de la Escritura, que presenta a los reyes de la tierra levant\u00e1ndose contra Yahv\u00e9 y contra su Ungido (Sal 2, 1-2). Para que se cumpliese dicha Escritura era necesario a\u00f1adir al dictamen del rey de Roma, representado por Pilato, otro rey por lo menos, para salvar el \u00abplural\u00bb. De este principio b\u00ed\u00adblico surgi\u00f3 la adici\u00f3n del pr\u00ed\u00adncipe jud\u00ed\u00ado, Herodes.<br \/>\nf) El recurso a la amnist\u00ed\u00ada, protagonizado por Barrab\u00e1s (Mc 15, 6-21a y par.) est\u00e1 tambi\u00e9n en funci\u00f3n de la teolog\u00ed\u00ada, en la l\u00ed\u00adnea del pensamiento vicario o representativo: dejan libre al asesino y carga con la culpa el Hijo de Dios (Jn 18, 38-40). La escena no es, sin embargo, pura invenci\u00f3n. Muy probablemente hab\u00ed\u00ada tenido lugar un levantamiento contra Roma, al frente del cual o como uno de sus principales dirigentes, hab\u00ed\u00ada estado Barrab\u00e1s. Su caso se hizo famoso y el pueblo lo apoyaba consider\u00e1ndolo como un h\u00e9roe nacional. De hecho Marcos (15, 7) no lo llama homicida. Casos as\u00ed\u00ad no s\u00f3lo son posibles, sino hasta frecuentes.<\/p>\n<p>Lo artificial del relato est\u00e1 en haberlo relacionado con el caso de Jes\u00fas. Por otra parte, no tenemos prueba alguna, ni en las fuentes jud\u00ed\u00adas ni en las romanas, en que conste la mencionada costumbre de la amnist\u00ed\u00ada. Si bien es cierto, como afirma Blinzler, que el Derecho romano conoc\u00ed\u00ada dos clases de amnist\u00ed\u00ada: la abolitio, es decir, la liberaci\u00f3n de un prisionero todav\u00ed\u00ada no condenado, y la indulgentia, es decir, el indulto de uno ya condenado, no lo es menos que el derecho de liberar a un criminal despu\u00e9s de su condena s\u00f3lo pertenec\u00ed\u00ada al emperador. Resulta altamente improbable que Josefo, en sus cuatro libros, no haya encontrado la ocasi\u00f3n para hablarnos de una costumbre tan digna de atenci\u00f3n, como \u00e9sta de liberar a un preso antes de la Pascua.<\/p>\n<p>g) Colaboracionismo del Sanedr\u00ed\u00adn y de Roma. (Ver la voz \u00abResponsabilidad en la muerte de Jes\u00fas\u00bb).<\/p>\n<p>h) Ausencia del Cireneo. Llama la atenci\u00f3n que en el evangelio de Juan no es mencionado el cireneo. No hay cireneo ni puede haberlo. Ir\u00ed\u00ada en contra de la presentaci\u00f3n que nos hace el cuarto evangelio de la figura de Jes\u00fas en la pasi\u00f3n: es el Se\u00f1or el que va a la cruz, por propia voluntad, con autoridad y se\u00f1or\u00ed\u00ado. Teniendo esto en cuenta no puede ser descrito con la extrema debilidad de tener necesidad de ayuda. El mismo llevar\u00e1 su cruz (Jn 19, 17). As\u00ed\u00ad se convierte tambi\u00e9n en ejemplo para los dem\u00e1s.<br \/>\nEstamos ante el mismo caso por el que en Getseman\u00ed\u00ad no existe la agon\u00ed\u00ada o aplanamiento moral de Jes\u00fas. \u00bfQu\u00e9 clase de \u00abSe\u00f1or\u00bb podemos imaginarnos ante un hombre mortalmente abatido que busca consuelo en sus acompa\u00f1antes somnolientos? Por eso esta escena tan \u00abhumillante\u00bb no puede ser narrada en el lugar adecuado, que ser\u00ed\u00ada el cap. 18, y es trasladada al cap. 12 despu\u00e9s del episodio de los griegos. Y en Getseman\u00ed\u00ad coloca el evangelista la escena de la ca\u00ed\u00adda en tierra de aquellos que le iban a detener cuando Jes\u00fas se autopresent\u00f3 con el \u00abYo soy\u00bb. Es una manifestaci\u00f3n epif\u00e1nica del Se\u00f1or que va a la pasi\u00f3n y ante cuya aparici\u00f3n el hombre cae derribado a tierra cuando seda cuenta de su dignidad divina, como le ocurri\u00f3 a Pablo, a Ezequiel, a Daniel&#8230; ante su vocaci\u00f3n o el descubrimiento de Dios. Porque es el Se\u00f1or \u00abpuede abrir su boca\u00bb, no como en los sin\u00f3pticos, y pedir cuentas con energ\u00ed\u00ada al soldado que le ha dado una bofetada para que se justifique ante \u00e9l. Estamos ante razones teol\u00f3gicas muy profundas.<\/p>\n<p>i) El t\u00ed\u00adtulo de la cruz (Ver \u00abRey de los jud\u00ed\u00ados\u00bb en desarrollo aparte).<br \/>\nj) Acompa\u00f1ado por dos bandidos La presencia de los dos bandidos crucificados con Jes\u00fas, uno a la derecha y otro a la izquierda (Mc 15, 27) ha sido provocada por dos razones: una hist\u00f3rica, sencillamente porque as\u00ed\u00ad ocurri\u00f3; se trata, muy probablemente, de dos personas pertenecientes al movimiento zelota o partidarios del mismo, que provocaban actos de \u00abterrorismo\u00bb contra Roma; la otra raz\u00f3n es teol\u00f3gica, procedente del anuncio de Isa\u00ed\u00adas (55, 12) que, entre otras cosas, presenta al Siervo de Yahv\u00e9 contado entre los malhechores.<br \/>\nk) Reparto de los vestidos. Hacer lotes con los vestidos del crucificado y adjudicarlos mediante el correspondiente sorteo era un derecho que les era reconocido a los soldados que interven\u00ed\u00adan en la crucifixi\u00f3n. Lo espec\u00ed\u00adfico del evangelio de Juan es que coloque aparte la t\u00fanica (Jn 19, 23-24). Su intenci\u00f3n es presentar a Jes\u00fas como el sumo sacerdote en el momento supremo en que ofrece su sacrificio. Las caracter\u00ed\u00adsticas, tal como nos las describe este evangelio, corresponden a la t\u00fanica del sumo sacerdote de la antigua alianza.<\/p>\n<p>l) Las tinieblas (Mc 15, 33) indican simplemente algo extraordinario (Ver Mc 13, 24 y par.): el mundo presente, el presente e\u00f3n, se halla sumido en la oscuridad, llega a su fin, con la muerte de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>ll) El \u00abvelo\u00bb rasgado y \u00ablos muertos resucitados\u00bb. El \u00abvelo rasgado\u00bb (Mc 15, 38 y par.) es tambi\u00e9n un motivo teol\u00f3gico: a partir de la muerte de Jes\u00fas queda abierto el acceso directo a Dios. En la misma l\u00ed\u00adnea deben entenderse los prodigios narrados por Mateo (27, 51-53): lo esperado para el fin de los tiempos, \u00abla resurrecci\u00f3n de los muertos\u00bb, se anticipa en Jes\u00fas. Pero el alcance o significado de estos acontecimientos no lo comprendieron los jud\u00ed\u00ados; en cambio s\u00ed\u00ad lo comprendi\u00f3 un centuri\u00f3n romano (Mc 15, 39): el crucificado es el Cristo, el Hijo de Dios. La formulaci\u00f3n que hace dicho centuri\u00f3n romano es id\u00e9ntica con la confesi\u00f3n cristiana de la fe. Por eso, Lucas la suaviza (Lc 23, 47 diciendo que el ejecutado era: \u00abun justo\u00bb, en el sentido de \u00abinocente\u00bb). Mateo (27, 54) se mantiene en la l\u00ed\u00adnea de Marcos, precisando a\u00fan m\u00e1s la confesi\u00f3n de la fe cristiana suprimiendo el \u00abhombre\u00bb.<\/p>\n<p>m) La sepultura de Jes\u00fas. Aunque la sepultura de Jes\u00fas no tenga valor salv\u00ed\u00adfico fue incluida entre los elementos del kerigma: que fue sepultado (1 Cor 15, 3-5). Pero no se a\u00f1ade \u00abseg\u00fan las Escrituras\u00bb. La sepultura de Jes\u00fas no tuvo lugar seg\u00fan las Escrituras, sino seg\u00fan la costumbre jud\u00ed\u00ada de sepultar (Jn 19, 40). En ella intervinieron dos personajes importantes dentro de la sociedad jud\u00ed\u00ada: Jos\u00e9 de Arimatea, al que m\u00e1s tarde se a\u00f1adi\u00f3 Nicodemo. Ambos eran creyentes \u00abvergonzantes\u00bb: no se hab\u00ed\u00adan atrevido o lo hab\u00ed\u00adan hecho muy disimuladamente a manifestar su simpat\u00ed\u00ada hacia Jes\u00fas. Ahora salen de su escondrijo porque su servicio era necesario. Sin ellos el cad\u00e1ver de Jes\u00fas hubiese ido a parar a la fosa com\u00fan. Esto, a su vez, hubiese creado problemas a la hora de afirmar la resurrecci\u00f3n.<\/p>\n<p>En cuanto a los disc\u00ed\u00adpulos, los Doce, ninguno estuvo presente. Es una constataci\u00f3n importante. \u00bfC\u00f3mo pudieron robar el cad\u00e1ver de Jes\u00fas si ni siquiera sab\u00ed\u00adan d\u00f3nde hab\u00ed\u00ada sido enterrado? El embalsamamiento en serio -Nicodemo lleva unos treinta kilos de una mezcla de mirra y \u00e1loe- indica que nadie esperaba la resurrecci\u00f3n. El relato de la pasi\u00f3n termina aqu\u00ed\u00ad. La confesi\u00f3n cristiana de la fe incluye la resurrecci\u00f3n y las apariciones (1 Cor 15, 3-6), desde donde alcanza todo su sentido la pasi\u00f3n del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>6. Pensamientos teol\u00f3gicos<br \/>\nComo ya apuntamos m\u00e1s arriba la presentaci\u00f3n \u00abhist\u00f3rica\u00bb de la pasi\u00f3n constituye la infraestructura o el soporte del edificio doctrinal. Lo visible y constatable alcanza todo su significado en la realidad a la que apunta; en su conjunci\u00f3n intencionada se expresa toda su dimensi\u00f3n salvadora; la fusi\u00f3n inseparable de los diversos motivos, de los intereses convergentes y de la finalidad \u00faltima establecida por el Protagonista supremo de la misma la convierte en el acontecimiento fundante del cristianismo con todo su poder salvador. Cada uno de los narradores acent\u00faa sus puntos de vista. Unos a otros se enriquecen y nos ayudan a comprender la profundidad inmensa de donde surge su fuerza de interpelaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 La narraci\u00f3n de Marcos acent\u00faa en el proceso de la pasi\u00f3n los pensamientos siguientes: la cruz es salvaci\u00f3n; la humillaci\u00f3n de Jes\u00fas es su exaltaci\u00f3n; el camino del discipulado es el camino del sufrimiento; un centuri\u00f3n gentil confiesa a Jes\u00fas como el Hijo de Dios (15, 39); el que muere en la cruz, abandonado de Dios, est\u00e1 cumpliendo su voluntad (15, 34; 14, 36).<\/p>\n<p>El inter\u00e9s primordial es cristol\u00f3gico: el \u00absecreto mesi\u00e1nico\u00bb es desvelado en la pasi\u00f3n: en el proceso ante el Sanedr\u00ed\u00adn (14, 53-65), en la respuesta dada al sumo sacerdote: Yo soy&#8230; y ver\u00e9is al Hijo del hombre sentado a la derecha del Poder y venir sobre las nubes del cielo (14, 62), en la que la respuesta va m\u00e1s all\u00e1 de la pregunta, present\u00e1ndose Jes\u00fas no s\u00f3lo como el Hijo de Dios, sino tambi\u00e9n como el Hijo del hombre. Tengamos en cuenta que esta adici\u00f3n por parte de Jes\u00fas precisa la categor\u00ed\u00ada de Hijo del hombre como aquel que tiene poder de perdonar los pecados (2, 1-11. 28), que actualmente sigue el camino del sufrimiento (8, 31; 9, 31; 10, 32-33. 45; 14, 21, 41) y se revelar\u00e1 plenamente en su gloria a los elegidos (8, 38; 13, 26; 14, 62). Acentuemos que, por primera vez en el evangelio de Marcos, Jes\u00fas se presenta como el Mes\u00ed\u00adas ante el Sanedr\u00ed\u00adn y como Rey ante Pilato.<\/p>\n<p>Con el desvelamiento del \u00absecreto mesi\u00e1nico\u00bb en el relato de la pasi\u00f3n, Marcos pretende afirmar que s\u00f3lo aquellos que siguen al Maestro en el camino de la cruz comprender\u00e1n qui\u00e9n es y s\u00f3lo ellos se beneficiar\u00e1n de su poder salvador. Frente a los disc\u00ed\u00adpulos, que huyen abandonando a Jes\u00fas (14, 50. 66-72), se destaca el testimonio de las mujeres fieles, que acompa\u00f1an a Jes\u00fas hasta la cruz (15, 40-41) y son ellas las que reciben la noticia de la resurrecci\u00f3n y el encargo de anunciarla en primer lugar (16, 1-7).<\/p>\n<p>En consecuencia, la narraci\u00f3n de la pasi\u00f3n se ha convertido en Marcos en una teolog\u00ed\u00ada de la misma. Al lector se le llama la atenci\u00f3n sobre lo siguiente: el humillado es el Mes\u00ed\u00adas, el camino del discipulado es el camino de la cruz, y el peque\u00f1o grupo que espera en Galilea es el nuevo templo \u00abno hecho por mano de hombres\u00bb (14, 58). El relato de Marcos conserva el car\u00e1cter kerigm\u00e1tico, d\u00e1ndole un alcance mayor. Converge con \u00e9l en poner de relieve la muerte eficaz del Hijo de Dios, venido para salvar a los hombres del pecado. El lector se encuentra ante este misterio y es invitado a confesar, por su fe, que Jes\u00fas es el Cristo, el rey de los jud\u00ed\u00ados, el Hijo de Dios.<\/p>\n<p>De este modo Marcos invita a sus lectores a un acto de fe en la paradoja de la cruz.<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 La historia de la pasi\u00f3n seg\u00fan Mateo explica el origen y el fundamento permanente de la Iglesia como el pueblo de Dios de la nueva alianza. En relaci\u00f3n con el pueblo de Dios, la pasi\u00f3n es el traspaso de la elecci\u00f3n de Israel a la Iglesia, sin que se nos defina con exactitud cu\u00e1l fue el momento decisivo del traspaso (\u00bfIa crucifixi\u00f3n?; \u00bfla resurrecci\u00f3n?). Por un lado, la pasi\u00f3n es el establecimiento de la salud-salvaci\u00f3n (Jes\u00fas como sacramento) y, por otro, como ejemplo para los creyentes (Jes\u00fas como modelo).<\/p>\n<p>Lo m\u00e1s caracter\u00ed\u00adstico es la perspectiva cristol\u00f3gica, que se pone de relieve en lo siguiente: a) la frecuencia con que utiliza el nombre de Jes\u00fas como t\u00ed\u00adtulo, no s\u00f3lo como nombre: siete veces al comienzo de los relatos y cuatro en el centro de los mismos; Jos\u00e9 de Arimatea no s\u00f3lo esperaba el Reino (Mc 15, 43), sino que es \u00abel disc\u00ed\u00adpulo de Jes\u00fas\u00bb (27, 57), porque Jes\u00fas es la presencia misma del Reino; b) Jes\u00fas es el Se\u00f1or de su suerte; act\u00faa con pleno conocimiento previo de lo que va a ocurrirle y tiene \u00abpoder\u00bb para evitarlo (26, 53-56); c) En las afirmaciones sobre el templo, Jes\u00fas es el \u00fanico que \u00abpuede\u00bb destruirlo (26, 61); d) la naturaleza atestigua la dignidad de Jes\u00fas cuando se manifiesta con grandes prodigios en el momento de su muerte (27, 51-54&#8230;). Estamos, en consecuencia, ante la pasi\u00f3n gloriosa del Hijo de Dios (26, 63; 27, 40. 43. 54)&#8230;<\/p>\n<p>El inter\u00e9s eclesiol\u00f3gico ocupa un lugar muy destacado. Su relato de la pasi\u00f3n est\u00e1 destinado a la asamblea de los creyentes, a la Iglesia: En el relato de la pasi\u00f3n el lector no ve a un Jes\u00fas misterioso, como en Marcos. El velo ha sido levantado: el lector sabe, a trav\u00e9s del evangelio, que Jes\u00fas es el cumplimiento de Israel y, precisamente por eso, ha sido rechazado por Israel. Ve a Jes\u00fas en una comunidad que se ha separado del juda\u00ed\u00adsmo y que es independiente. En el relato de la pasi\u00f3n de Mateo se consuma el rechazo de Jes\u00fas por Israel y su consiguiente sustituci\u00f3n. En Jes\u00fas Israel muere y resucita.<\/p>\n<p>El relato de la pasi\u00f3n de Mateo no es tanto un relato kerigm\u00e1tico (como lo es el de Marcos) cuanto un relato eclesi\u00e1stico; el creyente aprende a contemplar la culminaci\u00f3n del conflicto entre Jes\u00fas e Israel, mediante el cual Jes\u00fas lleva a su culminaci\u00f3n a Israel y las promesas de Dios.<\/p>\n<p>Mateo invita de este modo a sus lectores a la admiraci\u00f3n y al culto debido al Se\u00f1or, que es el \u00abdue\u00f1o\u00bb de su suerte.<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 La importancia de la pasi\u00f3n en Lucas la demuestra la clara ordenaci\u00f3n de su evangelio a la misma, como lo acent\u00faa.<\/p>\n<p>a) e\/ c\u00e9lebre viaje literario-teol\u00f3gico de Jes\u00fas desde Galilea a Jerusal\u00e9n. Un viaje que fue creado por Marcos y desarrollado por \u00e9l en el cap. 10. Pues bien, Lucas lo ampl\u00ed\u00ada a diez cap. (9, 51-19, 27) y, desde dicha ampliaci\u00f3n, la vida de Jes\u00fas es presentada como una v\u00ed\u00ada dolorosa.<\/p>\n<p>b) Este viacrucis le sirve a Lucas para enmarcar la lucha entre Jes\u00fas y Satan\u00e1s; una lucha que se hab\u00ed\u00ada iniciado en el relato de las tentaciones (Lc 4, 23.) donde cesa hasta que reaparezca en \u00abel tiempo determinado\u00bb, que lleg\u00f3 cuando Satan\u00e1s entr\u00f3 en Judas (22, 3). El \u00abcese de hostilidades\u00bb abarca \u00fanicamente el per\u00ed\u00adodo de la actividad p\u00fablica de Jes\u00fas: la actuaci\u00f3n de Jes\u00fas excluye la presencia de Satan\u00e1s. En la pasi\u00f3n se inicia de nuevo la lucha, un combate entre Jes\u00fas y Satan\u00e1s, entre la luz y las tinieblas (22, 53), al estilo jo\u00e1nico.<\/p>\n<p>c) En sus relatos de la pasi\u00f3n Lucas presenta a Jes\u00fas como modelo. El Cristo doliente es presentado como el modelo para los suyos, que tienen que marchar por el camino del sufrimiento (Hch 14, 22). Sin embargo, Jes\u00fas es mucho m\u00e1s que simple ejemplo o modelo de conducta. El mismo es una anticipaci\u00f3n del camino a seguir y el que ha abierto el camino para los disc\u00ed\u00adpulos. Esta dimensi\u00f3n de ejemplaridad en la lucha se pone igualmente de relieve acentuando la inutilidad de los ataques de los enemigos frente a Jes\u00fas. Jes\u00fas es el modelo para todo aquel que sufre siendo inocente.<\/p>\n<p>d) En sus relatos de la pasi\u00f3n Lucas no atribuye directamente un significado salv\u00ed\u00adfico a la muerte de Jes\u00fas. El \u00fanico pasaje a favor de dicha interpretaci\u00f3n ser\u00ed\u00ada el de la Cena (22, 19-20). Parece que Lucas tiene una cierta reserva frente al pensamiento \u00abvicario\u00bb de la muerte de Jes\u00fas. Reserva que se aprecia tambi\u00e9n en el libro de los Hechos, en el que un \u00fanico pasaje, procedente de la tradici\u00f3n, lo recoge (Hch 20, 28). La raz\u00f3n de esta reserva debe verse, muy probablemente, en que este pensamiento \u2014frecuente en el juda\u00ed\u00adsmo, y sobre todo, en la literatura sapiencial y en la apocal\u00ed\u00adptica\u2014 apenas era conocido en el mundo griego, mientras que en este mundo era particularmente elocuente y significativo el del modelo y el ejemplo.<\/p>\n<p>En sus relatos de la pasi\u00f3n invita Lucas a sus lectores a la participaci\u00f3n e imitaci\u00f3n en el martirio-testimonio de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 En cuanto al evangelio de Juan su inter\u00e9s teol\u00f3gico principal se centra en la interpretaci\u00f3n cristol\u00f3gica de la muerte de Jes\u00fas: es su \u00abhora\u00bb, la de la exaltaci\u00f3n y la glorificaci\u00f3n (12, 23-26; 13, 31-33); es obediencia libremente aceptada del Enviado frente al encargo recibido del Padre (14, 31); en esta \u00abhora\u00bb el Enviado es presentado como el testigo cualificado de la verdad trascendente (18, 36-38a); la suerte del Enviado se halla enmarcada en el contexto general de la voluntad divina y de su plan de salud-salvaci\u00f3n (18, 11. 30; 19, 11); por eso puede pronunciar, como final, el consummatum est (19, 30).<\/p>\n<p>Como consecuencia de la orientaci\u00f3n teol\u00f3gica mencionada, son reelaborados algunos rasgos de la pasi\u00f3n: se elimina lo relativo a la debilidad de Jes\u00fas (la agon\u00ed\u00ada de Getseman\u00ed\u00ad es trasladada a 12, 27ss; el proceso ante Pilato es una demostraci\u00f3n de la soberan\u00ed\u00ada de Jes\u00fas&#8230;). Las debilidades de los disc\u00ed\u00adpulos forman parte del plan divino (13, 22-30. 36-38; 18, 15-18. 25-27).<\/p>\n<p>El Jes\u00fas doliente no es glorificado en la Pascua; su triunfo se realiza en la muerte, porque \u00e9l procede de la esfera de la vida y triunfa en cuanto tal (5, 26; 11, 25-26; 14, 6). Triunfo que puede ser participado por todos los creyentes. Con su muerte, en cuanto regreso al Padre, vence al diablo, a la muerte y a las tinieblas (12, 31; 14, 30) y crea para la comunidad la unidad permanente de pascua, pentecost\u00e9s y parus\u00ed\u00ada (14, 18-24), es decir, el nuevo estado salv\u00ed\u00adfico de la comunidad, constituida en la Pascua con la vuelta de Jes\u00fas y la presencia actuante del Esp\u00ed\u00adritu Par\u00e1clito.<\/p>\n<p>En los relatos de la pasi\u00f3n Juan proclama que debemos celebrar la victoria de UNO que, como modelo de amor, sigui\u00f3 la voluntad del Padre hasta el fin. ->redenci\u00f3n; responsabilidad; pol\u00ed\u00adtica; sacrificio; \u00faltima cena.<\/p>\n<p>BIBL. \u2014 X. LEON-DUFOUR, Passion (Recits de la), en DBS, VI; J. BLINZLER, El Proceso de jes\u00fas, \u00bb Edit. Lit. Esp, Barcelona, 1959; J. LOSADA, Historia de la Pasi\u00f3n y Catequesis Primitiva, \u00abVarios\u00bb, \u00abHomenaje a Jos\u00e9 Alonso en su setenta cumplea\u00f1os\u00bb, Madrid, 1984; S. LEGASSE, El Proceso de jes\u00fas. La Historia. Descl\u00e9e de Brouwer, Bilbao, 1994; H. CONZELMANN, Historie und Theologie in den synoptischen Passionsberichten, \u00abVarios\u00bb, G\u00fctrersloher Verlagshaus Mohn, 1967; F. FERN\u00ed\u0081NDEZ RAMOS, Los Relatos de la Pasi\u00f3n, \u00abStudium Legionense\u00bb, 1985.<\/p>\n<p>Felipe F. Ramos.<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>DJN \u00c2\u00a0 SUMARIO: 1. Presentaci\u00f3n \u00aboficial\u00bb del hecho de Jes\u00fas. &#8211; 2. Predicciones de la pasi\u00f3n. a) El anuncio de la pasi\u00f3n y reacci\u00f3n de Pedro; b) Ense\u00f1anza sobre la suerte del Hijo del hombre; c) Exactitud de lo que ocurrir\u00e1 en el futuro. &#8211; 3. 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