{"id":1564,"date":"2016-02-04T22:52:38","date_gmt":"2016-02-05T03:52:38","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/corazon\/"},"modified":"2016-02-04T22:52:38","modified_gmt":"2016-02-05T03:52:38","slug":"corazon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/corazon\/","title":{"rendered":"CORAZON"},"content":{"rendered":"<p>v. Alma, Endurecer, Esp\u00edritu, Mente<br \/>\nGen 6:5 todo designio .. del c de ellos era .. mal<br \/>\nGen 50:21 miedo .. As\u00ed los consol\u00f3, y les habl\u00f3 al c<br \/>\nNum 15:39 no mir\u00e9is en pos de vuestro c y de<br \/>\nDeu 4:29 si lo buscares de todo c y de toda tu alma<br \/>\nDeu 6:5 amar\u00e1s a Jehov\u00e1 tu Dios de todo tu c, y de<br \/>\nDeu 32:46 aplicad vuestro c a todas las palabras<br \/>\nJdg 5:15 de Rub\u00e9n hubo grandes resoluciones del c<br \/>\n1Sa 10:9 aconteci\u00f3 luego que .. mud\u00f3 Dios su c<br \/>\n1Sa 13:14 se ha buscado un var\u00f3n conforme a su c<br \/>\n1Sa 16:7 el hombre mira .. pero Jehov\u00e1 mira el c<br \/>\n1Sa 24:5 despu\u00e9s de esto se turb\u00f3 el c de David<br \/>\n1Sa 25:37 desmay\u00f3 su c en \u00e9l, y se qued\u00f3 como<br \/>\n1Ki 3:9 da, pues, a tu siervo c entendido para<br \/>\n1Ki 11:4 su c no era perfecto con Jehov\u00e1 su Dios<br \/>\n2Ki 5:26 \u00bfno estaba tambi\u00e9n all\u00ed mi c, cuando<br \/>\n1Ch 22:7 en mi c tuve el edificar templo al<br \/>\n1Ch 28:9 porque Jehov\u00e1 escudri\u00f1a los c de todos<br \/>\n1Ch 29:17 yo s\u00e9, Dios m\u00edo, que t\u00fa escudri\u00f1as los c<br \/>\nJob 22:22 de su boca, y pon sus palabras en tu c<br \/>\nJob 23:16 Dios ha enervado mi c, y me ha turbado<br \/>\nJob 32:19 de cierto mi c est\u00e1 como el vino que no<br \/>\nPsa 7:9 el Dios justo prueba la mente y el c<br \/>\nPsa 14:1; 53:1<\/p>\n<hr>\n<p>Coraz\u00f3n    (heb. l\u00eab, l\u00eab\u00e2b; gr. kard\u00ed\u00ada).  T\u00e9rmino, muy frecuente en las Escrituras, que se usa muy raramente con respecto al \u00f3rgano real de nuestro cuerpo (1Sa 25:37; 2Ki 9:24; etc.).  Generalmente designa el asiento de diversas actitudes y emociones y de la inteligencia.  La \u00absencillez de&#8230; coraz\u00f3n\u00bb del rey Abimelec (Gen 20:5) expresaba la honestidad de intenci\u00f3n.  De paso cabe destacar que en Hos 13:8 se habla de la cavidad, del recinto (heb. seg\u00f4r), donde est\u00e1 enclavado el coraz\u00f3n.  El endurecimiento del coraz\u00f3n de Fara\u00f3n (Exo 8:32) indicaba una actitud de rebeld\u00ed\u00ada contra Dios (cf  Heb 3:7-10).  El coraz\u00f3n de los habitantes de Jeric\u00f3 hab\u00ed\u00ada \u00abdesmayado\u00bb cuando oyeron lo que Dios hab\u00ed\u00ada hecho en favor de Israel; es decir, el temor y el terror se hab\u00ed\u00ada apoderado de ellos (Jos 2:11).  Un \u00abcoraz\u00f3n de piedra\u00bb describe un estado de insensibilidad espiritual y de indiferencia moral (Eze 11:19).  Aunque los hombres pueden ser \u00abhip\u00f3critas de coraz\u00f3n\u00bb (Job 36:13), tener corazones pervertidos (Pro 6:18), orgullosos (21:4), temerosos (Isa 35:4), malos e incr\u00e9dulos (Heb 3:12), falsos y rebeldes (Jer 5:23) y puedan tener \u00ab\u00ed\u00addolos\u00bb en su coraz\u00f3n (Eze 14:3), sin embargo, Dios puede dar a cada uno 249 un \u00abcoraz\u00f3n de carne\u00bb, un \u00abcoraz\u00f3n nuevo\u00bb (11:19; 18:31), lo que indica un cambio completo de actitudes, deseos y ambiciones (2Co 5:17).  Jesucristo mora en el coraz\u00f3n por medio de la fe (Eph 3:17), Expresiones como \u00absabio de coraz\u00f3n\u00bb (Pro 10:8) y \u00abcavilaban en sus corazones\u00bb (Mar 2:6) muestran que se atribu\u00ed\u00ada al coraz\u00f3n el asiento de la inteligencia (cf Exo 31:6, Deu 29:4; 1Ki 3:9).  En Mat 12:40 se encuentra una referencia al \u00abcoraz\u00f3n de la tierra\u00bb, es decir, la sepultura.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Evang\u00e9lico<\/b><\/p>\n<p>\u00f3rgano muscular, de forma c\u00f3nica y hueco, localizado en el t\u00f3rax, entre los pulmones, el tama\u00f1o equivale al del pu\u00f1o. Es el motor de la circulaci\u00f3n de la sangre. Para los hebreos, el c. era la sede de las facultades del hombre, de los pensamientos, los sentimientos, las decisiones, es decir, el c. es el interior del ser humano. En el c. est\u00e1 la conciencia moral del hombre, el salmista le pide a Dios que le d\u00e9 un c.  puro, Sal 51 (50), 12 y 19; el profeta, figuradamente, dice que es    necesario circuncidar el c., Jr 4, 4; con la nueva alianza, Dios inscribir\u00e1 la ley en el c. del hombre, Jr 31, 31-33; le infundir\u00e1 un c. nuevo, Ez 36,   26. A Yahv\u00e9h se le debe buscar y amar con todo el c., Dt 4, 29; 6, 5; 10,  12; 13, 4; Jos 22, 5; Mc 12, 30; Lc 10, 26. El hombre ve lo que aparece a     la vista, lo superficial, pero Dios conoce lo interior, el c., a pesar de las apariencias, 1 S 16, 7; Dios examina el c. del hombre, Sal 17 (16), 3; 44 (43), 22; Jr 11, 20; 12, 3.<\/p>\n<p>En las Escrituras  figuradamente, se dice que Dios tiene c., que se irrita por la mala conducta del hombre, Gn 6, 6; as\u00ed\u00ad como tambi\u00e9n se apacigua,  Gn 8, 21; y se lee la expresi\u00f3n seg\u00fan la cual Dios act\u00faa \u2020\u0153seg\u00fan su c.\u2020\u009d, 1 S 13, 14. Jes\u00fas llama bienaventurados a los de c. limpio, Mt 5, 8; lo bueno  o lo malo sale del c., Lc 6, 45.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Digital, Grupo C Service &#038; Design Ltda., Colombia, 2003<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Digital<\/b><\/p>\n<p>En las Escrituras el t\u00e9rmino coraz\u00f3n aparece m\u00e1s de 900 veces, casi nunca con sentido lit.; la excepci\u00f3n principal se encuentra en Exo 28:29-30, que habla del pectoral del juicio sobre el coraz\u00f3n de Aar\u00f3n. Al coraz\u00f3n se le refiere (como en usos modernos) como el asiento de las emociones (p. ej., Gen 18:5; Psa 62:10) pero tambi\u00e9n como el asiento del intelecto (p. ej., Gen 6:5) y de la voluntad (p. ej., Psa 119:2). A menudo significa lo m\u00e1s \u00ed\u00adntimo del ser (p. ej., Gen 6:6).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>En la Biblia es.<\/p>\n<p> &#8211; Sede de pensamientos, pasiones y deseos. Mat 5:28, Mat 6:21, Mat 12:34-37, Mat 13:19, Mar 7:20-23, Mar 11:23, Luc 1:15, Luc 1:51, Jua 13:2 : &#8211; Fuente de rectitud y moralidad: Mat 5:18, Mat 5:13-15, Mat 15:18-20, Jua 13:2.<\/p>\n<p> &#8211; Debemos amar a Dios con todo nuestro coraz\u00f3n; es parte del primer mandamiento: Mat 22:37, Mar 12:30-33.<\/p>\n<p> &#8211; El Padre y Cristo conocen el coraz\u00f3n del hombre: Mat 9:4, Mat 22:18, Luc 9:47, Luc 16:15, Jua 2:25, Jua 4:28, Jua 4:39.<\/p>\n<p> &#8211; Coraz\u00f3n de Jes\u00fas: Es nuestro modelo y descanso: Mat 11:29.<\/p>\n<p> &#8211; Coraz\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada: Luc 1:38, Luc 1:48; Luc 2:19, Luc 2:35, Luc 2:51.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>En el lenguaje de las Escrituras se habla del c. como el centro de la naturaleza humana, el asiento de las emociones y la voluntad. Tristemente, Dios vio \u2020\u0153que todo designio de los pensamientos del c.\u2020\u009d de los hombres \u2020\u0153era de continuo solamente el mal\u2020\u009d (Gen 6:5; Gen 8:21). El mandamiento principal dice: \u2020\u0153Amar\u00e1s a Jehov\u00e1 tu Dios de todo tu c., y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas\u2020\u009d (Deu 6:5). Pero el c. del hombre es enga\u00f1oso \u2020\u0153m\u00e1s que todas las cosas, y perverso\u2020\u009d (Jer 17:9). De \u00e9l salen las cosas que contaminan al hombre (Mat 15:18-20), por lo cual se nos advierte a tener mucho cuidado con \u00e9l, por encima de todas las cosas (Pro 4:23), cuid\u00e1ndonos de guardar en \u00e9l la palabra de Dios para no pecar contra \u00e9l (Sal 119:11). Dios obra en el c. de las personas por medio de su Esp\u00ed\u00adritu Santo (Rom 5:5) produciendo fe, arrepentimiento y amor. El entregar el c. a Dios implica entregarle todo nuestro ser (Pro 23:26).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>tip, TIPO<\/p>\n<p>vet, El coraz\u00f3n es a menudo mencionado en las Escrituras como el asiento de los afectos y de las pasiones, y tambi\u00e9n de la sabidur\u00ed\u00ada y del entendimiento. De ah\u00ed\u00ad que se lea de \u00abel sabio de coraz\u00f3n\u00bb (Pr. 16:21); tambi\u00e9n, el Se\u00f1or dio a Salom\u00f3n \u00abun coraz\u00f3n sabio y entendido\u00bb (1 R. 3:12). Es el centro del ser del hombre. Pero antes del diluvio el veredicto pasado por Dios sobre el hombre fue que los pensamientos del coraz\u00f3n de ellos eran hacia el mal (Gn. 6:5). Un veredicto similar es el que se halla en Gn. 8:21, despu\u00e9s que No\u00e9 saliera del arca. El Se\u00f1or Jes\u00fas a\u00f1ade que del coraz\u00f3n del hombre proceden los malos pensamientos y toda forma de maldad (Mr. 7:21). La ley exig\u00ed\u00ada al hombre que amara a Dios con todo su coraz\u00f3n. La aceptaci\u00f3n del evangelio tiene que ser en el coraz\u00f3n (Ro. 10:9), y Dios da la capacidad al oyente de recibir las buenas nuevas con un \u00abcoraz\u00f3n bueno y recto\u00bb, lo cual da fruto (Lc. 8:15). En la nueva creaci\u00f3n hay un \u00abpuro coraz\u00f3n\u00bb, siendo conducido el cristiano por el Esp\u00ed\u00adritu Santo (1 Ti. 1:5; 2 Ti. 2:22; 1 P. 1:22).<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>[486]<\/p>\n<p>    T\u00e9rmino que alude en la Biblia con preferencia a fuente de vida moral, intelectual y espiritual y muy pocas veces a la vida f\u00ed\u00adsica, como v\u00ed\u00adscera relacionada con el movimiento de la sangre. (Gn. 18.5 y Lev. 17.11)<\/p>\n<p>    El Evangelio emplea el termino griego kardia y aparece usado 162 veces: 157 aludiendo al coraz\u00f3n humano, dos en referencia al coraz\u00f3n de Jes\u00fas (Mt. 11.29 y Mc. 1. 41), dos al Coraz\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada (Lc. 2. 19 y 51) y una al Coraz\u00f3n de Dios (Hech. 13.22 seg\u00fan 1 Sam. 13. 14)<\/p>\n<p>    La alusi\u00f3n al coraz\u00f3n se ve con frecuencia en los labios de Jes\u00fas, seg\u00fan la referencia de los Evangelistas. Y se alude a ser el coraz\u00f3n la fuente de las intenciones malas o buenas: Mc. 2.6; Lc. 3. 15; Lc. 21. 14; Jn. 16. 6<br \/>\n    Es cierto que el concepto de \u00abcoraz\u00f3n\u00bb no es el actual. Pero es indicativo de la relaci\u00f3n con el pensamiento y el amor.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>En la Sagrada Escritura, \u00abcoraz\u00f3n\u00bb significa la interioridad del hombre, donde tienen lugar sus pensamientos, sentimientos, afectos, motivaciones, actitudes&#8230;  De ah\u00ed\u00ad proceden sus palabras y sus obras (Mt 15,18). Es, pues, como el centro y la sede de todas las facultades espirituales (intelectivas y afectivas). De un coraz\u00f3n \u00abconvertido\u00bb o abierto a Dios, brota la adoraci\u00f3n, confianza, fidelidad, generosidad.<\/p>\n<p>\tS\u00f3lo Dios conoce el coraz\u00f3n (1Sam 16,7; Sal 44,22). Y es el mismo Dios quien lo escruta, prueba, purifica y renueva (Sal 7,10; 51,12; Ez 36,26), para escribir en \u00e9l su ley (Jer 31,33) y exigir un amor de totalidad (Deut 4,29). El coraz\u00f3n est\u00e1 sano cuando sabe escuchar la Palabra de Dios (Os 2,16; cfr. Lc 2,19.51).<\/p>\n<p>\tEn la tradici\u00f3n cristiana, se ha ido acentuando una doble tendencia una m\u00e1s intelectiva (teol\u00f3gica reflexiva) y otra m\u00e1s afectiva (m\u00ed\u00adstica y teol\u00f3gica intuitiva-admirativa). Ambas tendencias se pueden constatar en los escritos espirituales y teol\u00f3gicos de Oriente y Occidente. En el Oriente prevalece la tendencia afectiva-m\u00ed\u00adstica.<\/p>\n<p>\tDios quiere trasformar el coraz\u00f3n de piedra en \u00abun coraz\u00f3n nuevo\u00bb (Ez 18,36; 36,26), para que todos se vuelvan a \u00e9l \u00abcon todo el coraz\u00f3n\u00bb (Jl 2,12). En este coraz\u00f3n unificado por el amor, \u00abhabita Cristo por la fe\u00bb Ef 3,17) y el Esp\u00ed\u00adritu Santo comunicado por el Padre (Rom 5,5). Entonces la comunidad eclesial puede llegar a ser \u00abun solo coraz\u00f3n y una sola alma\u00bb (Hech 4,32; cfr. Ez 11,19).<\/p>\n<p>Referencias Afectividad, conciencia, contemplaci\u00f3n, Coraz\u00f3n de Jes\u00fas, Coraz\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada, hombre, persona, silencio.<\/p>\n<p>Lectura de documentos CEC 27-30, 1430-1433, 2517-1519, 2562-2563.<\/p>\n<p>Bibliograf\u00ed\u00ada J. ESQUERDA BIFET, El camino del coraz\u00f3n (Barcelona, Balmes, 1996); H.W. WOLF, Antropolog\u00ed\u00ada del Antiguo Testamento (Salamanca, S\u00ed\u00adgueme, 1975). Ver bibliograf\u00ed\u00ada en Coraz\u00f3n de Cristo, Coraz\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada y otras referencias.<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>DJN<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nSUMARIO: . El coraz\u00f3n en sentido b\u00ed\u00adblico como centro de la personalidad humana. &#8211; 2. El coraz\u00f3n en sus manifestaciones al obrar. &#8211; 3. La proyecci\u00f3n \u00e9tica de la concepci\u00f3n b\u00ed\u00adblica del coraz\u00f3n humano.<\/p>\n<p>1. El coraz\u00f3n en sentido b\u00ed\u00adblico como centro de la personalidad humana<br \/>\nSeg\u00fan la mentalidad semita el coraz\u00f3n es el \u00f3rgano central y m\u00e1s importante del cuerpo (1 Sam 25,37; 2Sam 18,14), en que radica no s\u00f3lo la vida f\u00ed\u00adsica (G\u00e9n 18,5; Lc 21,34; He 14,17; Sant 5,5), sino tambi\u00e9n la vida espiritual, intelectual, afectiva y pasional de la persona. Se comprende que a veces \u00abcoraz\u00f3n\u00bb (hebr. ; griego \u00ed\u00ada) equivalga a \u00abalma\u00bb (hebr. nefes: Jos 22,5). En la literatura griega este sentido de coraz\u00f3n se encuentra casi s\u00f3lo en la poes\u00ed\u00ada, mientras que en el mundo sem\u00ed\u00adtico es corriente en textos no po\u00e9ticos. El coraz\u00f3n en cuanto sede de la vida espiritual es sin\u00f3nimo de \u00abhombre interior\u00bb en contraposici\u00f3n a \u00abhombre exterior\u00bb (Sal 73,26; 1Tes 2,17; 1Pe 3,4) y constituye la persona misma en su interioridad de tal manera que puede traducirse a veces por el pronombre personal (Mt 24.48\/Lc 12,45Q [decirse a s\u00ed\u00ad mismo]; cf. Mc 2,8). El coraz\u00f3n es la sede u origen de los pensamientos (1 Re 3,11-12; Dan 2,30; Mt 15,19 par.; Mc 2,6.8 par.; Lc 1,66; 2,19.35.51; 3,15; 5,22; 9,47), de la fe y duda (Mc 11,23; Lc 24,38; Rom 10,6-10), memoria (Prov 3,3), deseos, apetencias, pasiones y sentimientos (Mt 5,28 [malos deseos]; 6,21\/Lc 12.34Q [avaricia]; Mt 12,34\/Lc 6,45Q [frutos]; Lc 24,32 [entusiasmo]; Jn 14,1.27 [tristeza]; 16,6 [tristeza].22 [gozo]; Rom 9,2 [dolor]; 10,1 [anhelo]) y cualidades art\u00ed\u00adsticas e intelectuales (Ex 28,3; Prov 2,10). En el coraz\u00f3n se siembra la palabra del evangelio, que el diablo puede hacer infruct\u00ed\u00adfera arranc\u00e1ndola del coraz\u00f3n (Mt 13,19; Lc 8,12.15; He 5,3-4), se forman los juicios y se toman las decisiones (Prov 16,23; Jn 13,2; 1 Cor 7,37; 2Cor 9,7), pudiendo traducirse a veces a veces \u00abcoraz\u00f3n\u00bb por \u00abconciencia\u00bb (G\u00e9n 20,5-6; 1Sam 24,6; 1Jn 3,19-21). En el coraz\u00f3n es donde se comete el pecado (Mt 5,28; Mc 7,21). Puesto que Dios ha escrito la ley divina en los corazones de los hombres, es decir, en sus conciencias, saben \u00e9stos por s\u00ed\u00ad mismos lo que es bueno o malo sin que nadie se lo diga (Rom 2,15). En el coraz\u00f3n o conciencia del hombre es donde brilla principalmente la luz de la verdad (2Cor 4,6); tiene lugar el acto libre de fe (Rom 10,10). En el coraz\u00f3n como sin\u00f3nimo del \u00abhombre interior\u00bb en oposici\u00f3n a lo exterior es donde se ofrece el sacrificio verdaderamente agradable a Dios: as\u00ed\u00ad el hombre realmente religioso, aunque exteriormente no sea jud\u00ed\u00ado ni haya recibido la circuncisi\u00f3n, practica la circuncisi\u00f3n espiritual del coraz\u00f3n (Rom 2,29). Metaf\u00f3ricamente habla el AT del coraz\u00f3n de Dios (1Sam 13,14); a Dios se le atribuye conocimiento, pensamiento, decisiones y afectos (G\u00e9n 6,6). El coraz\u00f3n de Dios se revuelve dentro de s\u00ed\u00ad, y sus entra\u00f1as se estremecen al pensar en una posible destrucci\u00f3n de su pueblo (Os 11,8). \u00abDios es\u00bb, sin embargo, \u00abmayor que el coraz\u00f3n humano\u00bb, es decir, que el hombre en el m\u00e1s alto desarrollo de sus cualidades y facultades, \u00aby conoce todo\u00bb, pero el coraz\u00f3n humano no tiene por que temer, ya que Cristo nos ha abierto el acceso al Padre, siempre que cumplamos el mandamiento del amor al hermano (1Jn 3,19-24).<\/p>\n<p>2. El coraz\u00f3n en sus manifestaciones al obrar<br \/>\nPuesto que el coraz\u00f3n humano es el centro y ra\u00ed\u00adz de la personalidad humana, donde tienen su origen las acciones (He 8,21; 1Tim 1,5), se hacen a veces afirmaciones que en realidad se refieren a toda la persona: el coraz\u00f3n tiembla (Dt 28,65), desmaya (Jos 2,11; Ez 21,20); nosotros dir\u00ed\u00adamos: el hombre tiembla o desmaya. Las palabras y obras pueden manifestar u ocultar el coraz\u00f3n de una persona, o sea revelar o encubrir los motivos por que se obra (Prov 26,23-26; Mt 12,34\/Lc 6,45Q; Lc 8,15). S\u00f3lo Dios no se deja enga\u00f1ar por las apariencias, sino que mira al coraz\u00f3n (lSam 16,7). Dios conoce (Lc 16,15; He 1,24; 15,8), sondea y examina los ri\u00f1ones y corazones, o sea los m\u00f3viles m\u00e1s ocultos y profundos (Rom 8,27; Ap 2,23); Tambi\u00e9n Jes\u00fas conoce el pensamiento de sus disc\u00ed\u00adpulos (Lc 9,47). El Se\u00f1or, es decir, Cristo en su \u00faltima venida, al final del mundo, descubrir\u00e1 los designios ocultos de los corazones de los hombres (1 Cor 4,5); los profetas cristianos que convencen al infiel o simpatizante presente en la asamblea lit\u00fargica y ponen al descubierto los secretos de sus corazones, le obligan moralmente a reconocer que Dios est\u00e1 verdaderamente en la iglesia reunida y, por tanto, a convertirse (14,25). S\u00f3lo Dios es quien sondea los corazones, o sea, las conciencias (Jer 17,10; 1Tes 2,4); la palabra de Dios discierne los sentimientos y pensamientos del coraz\u00f3n (Heb 4,12). Dios desenmascara la mentira del coraz\u00f3n (Is 29,13-14; Mc 7,6 par.). Jes\u00fas desenmascara los pensamientos de los escribas y fariseos (Mc 2,6.8 par.).<\/p>\n<p>3. La proyecci\u00f3n \u00e9tica de la concepci\u00f3n b\u00ed\u00adblica del coraz\u00f3n humano.<\/p>\n<p>El coraz\u00f3n en sentido b\u00ed\u00adblico encierra especialmente una dimensi\u00f3n \u00e9tica, ya que las acciones se forjan en lo m\u00e1s profundo del coraz\u00f3n. As\u00ed\u00ad exhorta Jes\u00fas a amar a Dios con todo el coraz\u00f3n, o sea, con toda la persona (Dt 6,5-6; Mt 22,37; Mc 12,30.33; Lc 10,27) e inculca a sus disc\u00ed\u00adpulos a que perdonen al hermano desde lo m\u00e1s \u00ed\u00adntimo de sus corazones, es decir, sinceramente (Mt 18,35; cf. He, 8,37; Rom 6,17; 1 Tim 1,5; 2Tim 2,22; I Pe 1,22). El coraz\u00f3n del que no acepta la voluntad de Dios permanece incircuncidado moralmente, aunque sea jud\u00ed\u00ado (He 7,51). El coraz\u00f3n puede endurecerse (Ex 4,21; Is 6,10; Jer 5,23; Mt 13,15; Mc 3,5; 6,52; 8,17; Jn 12,40; He 7,51; 28,27; Rom 2,5; Ef 4,18; Heb 3,8.15; 4,7), oscurecerse y volverse insensato (Rom 1,21). Los profetas denuncian la obstinaci\u00f3n y endurecimiento del coraz\u00f3n del pueblo elegido (Os 13,6; Jer 17,9; 18,12), cuya contumacia puede acarrear castigo (Is 6,9-10). Dios puede, sin embargo, elegir hombres seg\u00fan su coraz\u00f3n para regir o mover a su pueblo por el camino de la salvaci\u00f3n (1 Sam 13,14; Jer 3,15; He 13,22). Pero s\u00f3lo si Dios otorga al hombre un coraz\u00f3n nuevo y escribe en \u00e9l sus mandamientos (Jer 31,31-34; Ez 36,26; Heb 8,10) puede el hombre realmente cumplir la voluntad de Dios y poseer un coraz\u00f3n nuevo y un esp\u00ed\u00adritu nuevo (Ez 18,31). Los creyentes deben obrar con sencillez y sinceridad de coraz\u00f3n (He 2,46); lo contrario es censurado por el ap\u00f3stol Santiago en su carta (cf. 1,8.26; 4,8). Los que poseen esa sencillez de coraz\u00f3n son llamados por Jes\u00fas \u00abbienaventurados\u00bb (Mt 5,8). De los primeros cristianos se dice que ten\u00ed\u00adan un s\u00f3lo coraz\u00f3n y una sola alma\u00bb (He 4,32): la concordia impregnaba sus personas hasta lo m\u00e1s \u00ed\u00adntimo de sus personas. Los fieles deben cantar y salmodiar agradecidos a Dios en sus corazones en los que habita y act\u00faa Cristo por la fe (Ef 5,19; Col 3,16). As\u00ed\u00ad nacen la virtud de la humildad seg\u00fan el ejemplo de Cristo (Mt 11,29), la sencillez de coraz\u00f3n y obediencia (Ef 6,5), sobre todo, el amor a Dios y el pr\u00f3jimo (Mt 22,37; Mc 12,33; Lc 10,27). > cuerpo; amor; conversi\u00f3n.<\/p>\n<p>Rodr\u00ed\u00adguez Ruiz<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n<p>Una de las palabras fundamentales de la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica. El coraz\u00f3n (leb) es la interioridad buena de Dios (cf. Gn 6,56; 8,21; 17,17). Es tambi\u00e9n la sede m\u00e1s honda de la experiencia humana, el lugar en el que se asientan los afectos, los sentimientos, las pasiones de su vida. Por un lado limita con la Ruah o Esp\u00ed\u00adritu de Dios, que es el s\u00ed\u00admbolo de la trascendencia, de la apertura del hombre a lo divino (en una l\u00ed\u00adnea que actualmente relacionar\u00ed\u00adamos con la gracia). Por otro lado, limita con el nephesh, que es algo as\u00ed\u00ad como el alma, el lugar del deseo de la vida. La tradici\u00f3n m\u00e1s occidental ha tendido a contraponer el entendimiento y el coraz\u00f3n, es decir, la racionalidad y el mundo de los sentimientos. Por el contrario, en la Biblia el coraz\u00f3n sigue siendo la sede no s\u00f3lo de los afectos, sino tambi\u00e9n de las ideas y de los pensamientos. Para entender el sentido de coraz\u00f3n resulta ejemplar la formulaci\u00f3n de shetn\u00e1*: \u00abAmar\u00e1s a Yahv\u00e9 tu Dios con todo tu coraz\u00f3n [leb], con toda tu alma [nephesh], con todas tus fuerzas [me&#8217;od]\u00bb. Estos son los tres niveles o momentos b\u00e1sicos de la vida humana: el coraz\u00f3n que es la sede b\u00e1sica de las decisiones, el alma o nephesh que expresa sus deseos y las fuerzas de la voluntad que expresan su poder. La Biblia no conoce un pensamiento puramente racio nal, desligado del coraz\u00f3n, pues el mismo coraz\u00f3n es el que piensa. En ese contexto se sit\u00faa la bienaventuranza de los limpios de coraz\u00f3n (Mt 5,7), de quienes se dice que ver\u00e1n (conocer\u00e1n) a Dios.<\/p>\n<p>Cf. H. W. Wolff, Antropolog\u00ed\u00ada del Antiguo Testamento, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1997.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo podemos saber que nuestra caridad no es una farsa, sino la expresi\u00f3n de la apertura de nuestro coraz\u00f3n? He aqu\u00ed\u00ad los siete imperativos que indican la apertura del coraz\u00f3n.  \u2014 \u00abDetestad lo malo\u00bb; por ejemplo, el horror de estos d\u00ed\u00adas, el disgusto de la opini\u00f3n p\u00fablica por los esc\u00e1ndalos pol\u00ed\u00adticos y administrativos, es un hecho positivo. Es un movimiento sincero de caridad aborrecer las tramas inicuas, las asociaciones perversas.  \u2014 \u00abAbrazaos a lo bueno\u00bb, adherios a ello como en una especie de fusi\u00f3n amorosa; formad una sola cosa con el bien, no os dej\u00e9is apartar de \u00e9l por miedo o por omisi\u00f3n.  \u2014 \u00abAmaos de verdad unos a otros como hermanos\u00bb, como miembros de una sola familia.  \u2014 \u00abRivalizad en la mutua estima.\u00bb La exhortaci\u00f3n parece obvia, pero no es tan f\u00e1cil ponerla en pr\u00e1ctica, es decir, abrir el coraz\u00f3n, y decirle al otro: t\u00fa vales m\u00e1s que yo y me alegro de ello.  \u2014 \u00abNo se\u00e1is perezosos para el esfuerzo.\u00bb El celo es aqu\u00ed\u00ad el inter\u00e9s sol\u00ed\u00adcito por alguien, el preocuparse por el otro: me preocupo por \u00e9l, no me zafo de \u00e9l, no paso de \u00e9l. Este esfuerzo por preocuparnos del otro o cumplir aquello que nos ha sido encomendado, es especificado por el imperativo siguiente.    \u2014 \u00abManteneos fervientes en el esp\u00ed\u00adritu.\u00bb Es decir, no se\u00e1is tibios, perezosos, aburridos, como quien nunca encuentra el tiempo de comprometerse y siempre busca excusas. Sed ardientes, huid de todo estancamiento espiritual.  \u2014 El s\u00e9ptimo imperativo, que concluye esta serie, es el decisivo: \u00abServid al Se\u00f1or\u00bb. Es decir: Pablo nos est\u00e1 dando buenos consejos para regular unas relaciones meramente horizontales, pero quiere que busquemos a aquel que est\u00e1 detr\u00e1s de todas estas actitudes: Jes\u00fas. Jes\u00fas que nos repite: \u00abMe lo hab\u00e9is hecho a m\u00ed\u00ad\u00bb; abr\u00e1zate a lo bueno por m\u00ed\u00ad, rivaliza por m\u00ed\u00ad en la estima del otro, sal por m\u00ed\u00ad de ese torpor, de esa indolencia, que tanto da\u00f1o te hace.<\/p>\n<p> Carlo Mar\u00ed\u00ada Martini, Diccionario Espiritual, PPC, Madrid, 1997<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Espiritual<\/b><\/p>\n<p>En el Antiguo Testamento se considera al coraz\u00f3n como el centro del hombre, fuente del dinamismo vital del cuerpo y tambi\u00e9n lugar de la vida ps\u00ed\u00adquica, centro de las facultades espirituales, concretamente de las afectivas. Para el mundo semita-egipcio el coraz\u00f3n es la sede del pensamiento y de la actividad intelectual. En el mundo hebreo el coraz\u00f3n se concibe como el lugar de la comprensi\u00f3n, del razonamiento, de la reflexi\u00f3n, de las opciones del hombre. Las implicaciones de estas dimensiones con la moral transforman el coraz\u00f3n en un elemento de conversi\u00f3n, de temor y reverencia, a veces en un lugar de la presencia misteriosa de Yahveh. En el Nuevo Testamento confluyen estas connotaciones de ambiente sem\u00ed\u00adtico, pero tambi\u00e9n se encuentra en \u00e9l el curioso emparejamiento tautol\u00f3gico \u00bb cor unum et anima una\u00bb (Hch 4,2), referido a la primera experiencia espiritual y ~ estructural de los cristianos. La f\u00f3rmula hebrea del \u00abcor unum\u00bb (Ez 11,19) se recoge en el equivalente griego \u00abanima una\u00bb (Arist\u00f3teles, Etica a Nic\u00f3maco, IX, 8, 2).<\/p>\n<p>Los Padres de la Iglesia mantuvieron al principio un lenguaje puramente b\u00ed\u00adblico en el uso de la palabra \u00abcoraz\u00f3n\u00bb, lo mismo que en otros muchos casos, pero a partir del siglo III, sobre todo en Alejandr\u00ed\u00ada, tuvieron que enfrentarse con culturas que entend\u00ed\u00adan el \u00abcoraz\u00f3n\u00bb en un sentido anat\u00f3mico-fisiol\u00f3gico.<\/p>\n<p>En esta confrontaci\u00f3n los Padres se sent\u00ed\u00adan apoyados por las escuelas cl\u00e1sicas (estoicismo, platonismo), que ve\u00ed\u00adan en el coraz\u00f3n la sede del entendimiento. Esta influencia se condensa en Or\u00ed\u00adgenes en la ecuaci\u00f3n coraz\u00f3n = inteligencia, adoptada por su gran disc\u00ed\u00adpulo Gregorio de Nisa, para quien el coraz\u00f3n se identifica con pensamiento-inteligencia-alma. Esta misma complejidad de acepciones se percibe en el uso tan articulado que hace san Agust\u00ed\u00adn de la palabra \u00abcoraz\u00f3n\u00bb especialmente en las Confesiones (1, i, n. 1. IX, 10, nn. 23-25; X, 3, n. 4).<\/p>\n<p>       Lentamente empezaron a distinguirse en el per\u00ed\u00adodo patr\u00ed\u00adstico, y de manera distinta para Oriente y para Occidente, dos acepciones de la palabra, que en san Agust\u00ed\u00adn, sin confundirse pero sin excluirse tampoco, hab\u00ed\u00adan logrado combinarse bastante bien: la primera platonizante\/intelectualista, la segunda m\u00ed\u00adstica y afectiva.<\/p>\n<p>Esta \u00faltima, que se form\u00f3 entre los siglos Y y VII, influy\u00f3 y conform\u00f3 casi por entero a la tradici\u00f3n bizantina, expresada por Evagrio, Paladio, Casiano, Marcos el eremita, el monje Isa\u00ed\u00adas, el recluso Barsanufio, san Nilo, san Juan Cl\u00ed\u00admaco, hasta las expresiones m\u00e1s robustas en las Homil\u00ed\u00adas del Pseudo-Macario, en Diodoco de Fotica y en el Pseudo-Hesiquio. Este car\u00e1ct\u00e9r central del coraz\u00f3n en la espiritualidad oriental se debe tambi\u00e9n a la aportaci\u00f3n de algunas experiencias m\u00ed\u00adsticas y pr\u00e1cticas asc\u00e9ticas como el hesicasmo, que durante alg\u00fan tiempo fue visto con sospechas, pero que hoy est\u00e1 difundido y se practica tambi\u00e9n en Occidente.<\/p>\n<p>En Occidente no encontramos esta centralidad m\u00ed\u00adstica del coraz\u00f3n que, bajo el influjo de la escol\u00e1stica, fue comprendido sobre todo como voluntad y amor. En esta \u00faltima experiencia es en la que pudieron confluir los cistercienses y los franciscanos, la escuela del Carmelo teresiano, la espiritualidad de la renovaci\u00f3n del coraz\u00f3n, de la guardia del coraz\u00f3n y tambi\u00e9n la devoci\u00f3n al sagrado Coraz\u00f3n, que hay que revalorizar y fundamentar en una sana filosof\u00ed\u00ada del lenguaje y en una s\u00f3lida teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica.<\/p>\n<p>G. Bove<\/p>\n<p> Bibl.: P. Hoffmann &#8211; K. Rahner, coraz\u00f3n,  en CFT 303-307. H, W Wolff. Antropolog\u00ed\u00ada del Antiguo Testamento, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1975, 64-68; AA. VV, Coraz\u00f3n, Cambio del coraz\u00f3n, Coraz\u00f3n de Jes\u00faS, Guarda del coraz\u00f3n, en DE, 1, 487-499.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>\u00ed\u201crgano central del aparato circulatorio cuya funci\u00f3n principal es bombear la sangre a trav\u00e9s del sistema vascular para alimentar las c\u00e9lulas del cuerpo. (Le 17:14.)<br \/>\nLa Biblia habla mucho del coraz\u00f3n: de un modo u otro se le menciona unas mil veces. Los escritores b\u00ed\u00adblicos usan las palabras hebreas (lev, le\u00c2\u00b7v\u00e1v) y griega (kar\u00c2\u00b7d\u00ed\u00ad\u00c2\u00b7a) para \u2020\u0153coraz\u00f3n\u2020\u009d tanto en sentido literal como figurado.<\/p>\n<p>El coraz\u00f3n literal. Los escritores de la Biblia se refirieron relativamente pocas veces al \u00f3rgano literal del coraz\u00f3n. Una de ellas es cuando Jeh\u00fa \u2020\u0153procedi\u00f3 a asaetear a Jehoram entre los brazos, de manera que la saeta le sali\u00f3 por el coraz\u00f3n\u2020\u009d. (2Re 9:24; v\u00e9ase tambi\u00e9n Ex 28:30.)<\/p>\n<p>El coraz\u00f3n figurado. En la gran mayor\u00ed\u00ada de los casos, la palabra \u2020\u0153coraz\u00f3n\u2020\u009d se usa en la Biblia en sentido figurado. Se dice que representa \u2020\u0153la parte central en general, el interior, y, por lo tanto, el hombre interior tal como se manifiesta en todas sus diversas actividades, en sus deseos, afectos, emociones, pasiones, prop\u00f3sitos, sus pensamientos, percepciones, imaginaciones, su sabidur\u00ed\u00ada, conocimiento, habilidad, sus creencias y sus razonamientos, su memoria y su consciencia\u2020\u009d. (Journal of the Society of Biblical Literature and Exegesis, 1882, p\u00e1g. 67.)<br \/>\nDe modo que en las Escrituras el coraz\u00f3n figurado no se circunscribe a ser el asiento de los afectos y motivos, ni se limita al intelecto. \u2020\u0153En el pueblo semita [&#8230;] se atribu\u00ed\u00ada al coraz\u00f3n todo lo que es propio del hombre, tanto en la esfera de los sentimientos como en la de la inteligencia y la voluntad.\u2020\u009d Era \u2020\u0153la esencia del hombre interior en contraposici\u00f3n a la carne, que es el hombre exterior y tangible\u2020\u009d. (L\u2020\u2122emploi metaphorique des noms de parties du corps en h\u00e9breu et en akkadien, de E. Dhorme, Par\u00ed\u00ads, 1923, p\u00e1gs. 113, 114, 128.)<br \/>\nPara Dios, quien examina los corazones, no cuenta la simple apariencia exterior, sino la clase de persona que se es en realidad en el interior. (Pr 17:3; 24:12; Sl 17:3; 1Sa 16:7.) Por esa raz\u00f3n, las Escrituras aconsejan: \u2020\u0153M\u00e1s que todo lo dem\u00e1s que ha de guardarse, salvaguarda tu coraz\u00f3n [el hombre interior completo], porque procedentes de \u00e9l son las fuentes de la vida\u2020\u009d. (Pr 4:23.) A las esposas cristianas se las exhorta a dar atenci\u00f3n preferencial, no al adorno exterior, sino a \u2020\u0153la persona secreta del coraz\u00f3n en la vestidura incorruptible del esp\u00ed\u00adritu quieto y apacible, que es de gran valor a los ojos de Dios\u2020\u009d. (1Pe 3:3, 4.)<br \/>\nEl t\u00e9rmino \u2020\u0153coraz\u00f3n\u2020\u009d se usa en la Biblia en diferentes ocasiones para referirse a las facultades del pensamiento, pero sin aislarlas del resto de lo que compone la persona interior. Mois\u00e9s exhort\u00f3 a los israelitas: \u2020\u0153Tienes que hacer volver a tu coraz\u00f3n [\u2020\u0153tienes que recordar a tu mente\u2020\u009d, nota], que Jehov\u00e1 es el Dios verdadero\u2020\u009d, y m\u00e1s tarde les dijo: \u2020\u0153Jehov\u00e1 no les ha dado a ustedes un coraz\u00f3n [\u2020\u0153mente\u2020\u009d, nota] para conocer\u2020\u009d. (Dt 4:39; 29:4.) Tanto en las Escrituras Hebreas como en las Griegas, \u2020\u0153coraz\u00f3n\u2020\u009d se relaciona con conceptos como \u2020\u0153pensamiento\u2020\u009d (Mt 9:4), \u2020\u0153razonamiento\u2020\u009d (Mr 2:6), \u2020\u0153entendimiento\u2020\u009d (1Re 3:12; Mr 6:52) y \u2020\u0153conocimiento\u2020\u009d (Pr 15:14), lo que muestra que a veces esta palabra abarca el intelecto.<br \/>\nLa motivaci\u00f3n, la fuerza impelente que conforma nuestra conducta, es otro aspecto de la persona interior representado por el \u2020\u0153coraz\u00f3n\u2020\u009d. Los que contribuyeron para la construcci\u00f3n del tabern\u00e1culo \u2020\u0153vinieron, todo aquel cuyo coraz\u00f3n lo impeli\u00f3\u2020\u009d. (Ex 35:21, 26, 29; 36:2.) El inicuo Ham\u00e1n \u2020\u02dcse envalenton\u00f3\u2020\u2122 (literalmente, \u2020\u02dclo llen\u00f3 en cuanto a su coraz\u00f3n\u2020\u2122) para conspirar contra los jud\u00ed\u00ados. (Est 7:5, nota; Hch 5:3.) Hebreos 4:12 explica que la palabra de promesa de Dios, como si de una espada aguda se tratara, puede \u2020\u0153discernir pensamientos e intenciones del coraz\u00f3n\u2020\u009d. Jes\u00fas tambi\u00e9n indic\u00f3 que del coraz\u00f3n procede la fuerza motivadora de nuestra conducta, ya sea buena o mala. (Mt 15:19; Lu 6:45.) Con el fin de que cultivemos buenos motivos, la Biblia nos dice que nuestros tratos con otros deben verse libres del deseo carnal de ganancia (Jud 16), y que ni el amor al dinero ni el ansia por las riquezas deben determinar nuestro proceder en la vida. (1Ti 6:9, 10; Pr 23:4, 5.) Por el contrario, nos anima a cultivar verdadero amor a Dios en el que basar nuestro servicio a El (1Jn 5:3; Dt 11:13) y un amor abnegado que gu\u00ed\u00ade los tratos con nuestros compa\u00f1eros de creencia (Jn 15:12, 13); tambi\u00e9n nos estimula a practicar el amor a otros como a nosotros mismos. (Lu 10:27-37; G\u00e1l 6:10.) Es obvio que cultivar tales motivaciones implica el uso de las facultades del pensamiento. (Sl 119:2, 24, 111.)<br \/>\nLa condici\u00f3n de nuestro coraz\u00f3n figurado se refleja en nuestra disposici\u00f3n, nuestra actitud, ya sea orgullosa o humilde. (Pr 16:5; Mt 11:29.) Tambi\u00e9n son parte del hombre interior nuestros sentimientos y emociones, entre los que se cuentan el amor (Dt 6:5; 1Pe 1:22), el gozo (Dt 28:47; Jn 16:22), el dolor, el desconsuelo (Ne 2:2; Ro 9:2) y el odio (Le 19:17). As\u00ed\u00ad, el coraz\u00f3n puede estar \u2020\u0153ansioso\u2020\u009d (Isa 35:4), \u2020\u0153traspasado\u2020\u009d por la aflicci\u00f3n (Sl 109:22) y \u2020\u02dcderretido\u2020\u2122 por el temor (Dt 20:8). Cuando en las Escrituras Griegas Cristianas se menciona a la mente junto con el coraz\u00f3n, la palabra \u2020\u0153mente\u2020\u009d alude al intelecto, mientras que el t\u00e9rmino \u2020\u0153coraz\u00f3n\u2020\u009d se refiere a las emociones, deseos y sentimientos de la persona interior. Por ejemplo, con las palabras: \u2020\u0153Tienes que amar a Jehov\u00e1 tu Dios con todo tu coraz\u00f3n y con toda tu alma y con toda tu mente\u2020\u009d (Mt 22:37), Jes\u00fas mostr\u00f3 que los deseos, sentimientos y emociones de la persona han de revelar su amor a Dios, si bien este tambi\u00e9n debe revelarse por el uso debido de las facultades mentales al adquirir conocimiento de Dios y de Cristo. (Jn 17:3.)<br \/>\nTodas estas funciones, capacidades, emociones y cualidades no se atribuyen al \u00f3rgano literal del coraz\u00f3n, sino al coraz\u00f3n figurado, que representa la completa personalidad interior.<\/p>\n<p>El coraz\u00f3n puede ser \u2020\u0153traicionero\u2020\u009d. Aunque Ad\u00e1n era un hombre perfecto, permiti\u00f3 que su coraz\u00f3n fuera seducido; rechaz\u00f3 la verdad y se apart\u00f3 de Dios. (V\u00e9ase Snt 1:14, 15.) Como consecuencia, todos los seres humanos, la descendencia del ca\u00ed\u00addo Ad\u00e1n, han sido concebidos en pecado y dados a luz en error. (Sl 51:5.) Despu\u00e9s del Diluvio, Dios dijo de la humanidad pecaminosa en general: \u2020\u0153La inclinaci\u00f3n del coraz\u00f3n del hombre es mala desde su juventud\u2020\u009d. (G\u00e9 8:21.)<br \/>\nDios le dijo a la naci\u00f3n rebelde de Jud\u00e1: \u2020\u0153El coraz\u00f3n es m\u00e1s traicionero que cualquier otra cosa, y es desesperado\u2020\u009d. (Jer 17:9.) Esto constituye una advertencia seria para que todos aquellos que quieren agradar a Dios no solo den atenci\u00f3n a lo que otros seres humanos ven, sino a la clase de persona que son en realidad, al hombre interior. Tal vez una persona haya sido cristiana por muchos a\u00f1os, tenga un buen conocimiento de la Biblia y se sienta segura de ser capaz de enfrentarse a cualquier situaci\u00f3n que se le plantee. No obstante, aunque sepa perfectamente que una acci\u00f3n es mala y que la ley de Dios la condena expl\u00ed\u00adcitamente, los pensamientos y deseos que ha acariciado en secreto pueden seducirle a incurrir en una acci\u00f3n pecaminosa.<br \/>\nPor todo esto, aunque un cristiano conozca la verdad y pueda considerarse maduro, debe recordar lo traicionero que puede ser el coraz\u00f3n y, en consecuencia, evitar por todos los medios colocarse en el camino de la tentaci\u00f3n. (Mt 6:13; 1Co 10:8-12.)<\/p>\n<p>Servir con un \u2020\u0153coraz\u00f3n completo\u2020\u009d. El coraz\u00f3n literal ha de estar completo para funcionar con normalidad, pero en el caso del coraz\u00f3n figurado cabe la posibilidad de que est\u00e9 dividido. David pidi\u00f3 a Jehov\u00e1: \u2020\u0153Unifica mi coraz\u00f3n para que tema tu nombre\u2020\u009d, una prueba de que el coraz\u00f3n puede estar dividido con respecto a sus afectos y temores. (Sl 86:11.) El coraz\u00f3n de una persona puede ser \u2020\u0153irresoluto\u2020\u009d, de modo que esta adore a Dios con poco entusiasmo. (Sl 119:113; Rev 3:16.) Tambi\u00e9n es posible ser de \u2020\u0153coraz\u00f3n doble\u2020\u009d (literalmente, \u2020\u0153con un coraz\u00f3n y un coraz\u00f3n\u2020\u009d) e intentar servir a dos amos, o decir enga\u00f1osamente una cosa y pensar otra. (1Cr 12:33; Sl 12:2, nota.) Jes\u00fas denunci\u00f3 con fuerza este tipo de hipocres\u00ed\u00ada. (Mt 15:7, 8.)<br \/>\nNo se debe intentar agradar a Dios ni de una manera irresoluta ni con un coraz\u00f3n doble, sino que se le tiene que servir con un coraz\u00f3n completo. (1Cr 28:9.) Esto requiere esfuerzo diligente, pues el coraz\u00f3n es desesperado y est\u00e1 inclinado a la maldad. (Jer 17:9, 10; G\u00e9 8:21.) Ayudas para mantener un coraz\u00f3n completo son: la oraci\u00f3n sincera (Sl 119:145; Lam 3:41), el estudio regular de la Palabra de Dios (Esd 7:10; Pr 15:28), la participaci\u00f3n celosa en la predicaci\u00f3n de las buenas nuevas (comp\u00e1rese con Jer 20:9) y la asociaci\u00f3n con otros cuyos corazones son completos para Jehov\u00e1. (Comp\u00e1rese con 2Re 10:15, 16.)<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 significa ser \u2020\u0153falto de coraz\u00f3n\u2020\u009d?<br \/>\nLas Escrituras hablan varias veces de ser \u2020\u0153falto de coraz\u00f3n\u2020\u009d. La obra Lexicon in Veteris Testamenti Libros (de L. Koehler y W. Baumgartner, Leiden, 1958, p\u00e1g. 470) dice que esta expresi\u00f3n significa \u2020\u0153sin inteligencia\u2020\u009d. La obra A Hebrew and English Lexicon of the Old Testament, de William Gesenius (traducci\u00f3n de E. Robinson, 1836, p\u00e1g. 517), dice que tal persona est\u00e1 \u2020\u0153vac\u00ed\u00ada de entendimiento\u2020\u009d. El que es \u2020\u0153falto de coraz\u00f3n\u2020\u009d carece de buen juicio o discernimiento. Por ello, el ser \u2020\u0153falto de coraz\u00f3n\u2020\u009d se contrasta con el \u2020\u0153entendimiento\u2020\u009d (Pr 10:13) y el \u2020\u0153discernimiento\u2020\u009d. (Pr 11:12; 15:21.) En otros casos al \u2020\u0153falto de coraz\u00f3n\u2020\u009d se le equipara con el \u2020\u0153inexperto\u2020\u009d, el \u2020\u0153tonto\u2020\u009d, el que no tiene sabidur\u00ed\u00ada. (Pr 7:7; 9:1-9, 16; 10:21.) Al usar el t\u00e9rmino \u2020\u0153coraz\u00f3n\u2020\u009d, esos vers\u00ed\u00adculos muestran que algunas cualidades positivas que conforman la persona interior son deficientes.<br \/>\nEl contexto de los pasajes en los que se usa la expresi\u00f3n \u2020\u0153falto de coraz\u00f3n\u2020\u009d muestra que esta denota tambi\u00e9n carencia de buen juicio o discernimiento. En Proverbios 6:32 el sabio dice que aquel que comete adulterio es \u2020\u0153falto de coraz\u00f3n\u2020\u009d. Otras traducciones leen: \u2020\u0153mentecato\u2020\u009d (CJ, NC), \u2020\u0153falto de entendimiento\u2020\u009d (Val), \u2020\u0153falto de buen sentido\u2020\u009d (DK, Mod), \u2020\u0153un hombre sin juicio\u2020\u009d (NBE). El ad\u00faltero es \u2020\u0153falto de entendimiento\u2020\u009d en vista del amargo fruto de su inmoralidad sexual. (Pr 1:2-4; 6:23-25; 7:7, 21-27.) Por fuera tal vez parezca una persona respetable, pero el hombre que es por dentro dista mucho de estar desarrollado debidamente.<br \/>\nOtro proverbio dice: \u2020\u0153Un hombre falto de coraz\u00f3n estrecha las manos, y sale pleno fiador delante de su compa\u00f1ero\u2020\u009d. (Pr 17:18.) Quiz\u00e1s movida por el sentimentalismo, esa persona llega a un acuerdo que puede suponerle un serio rev\u00e9s econ\u00f3mico. Aunque sus intenciones son buenas y loables sus motivos, de todos modos manifiesta falta de buen juicio.<br \/>\nEn contraposici\u00f3n a ser \u2020\u0153falto de coraz\u00f3n\u2020\u009d, los proverbios hablan tambi\u00e9n de \u2020\u0153adquirir coraz\u00f3n\u2020\u009d. Proverbios 19:8 dice: \u2020\u0153El que adquiere coraz\u00f3n ama su propia alma. El que guarda el discernimiento va a hallar el bien\u2020\u009d. La persona que act\u00faa as\u00ed\u00ad concede gran importancia a lo que en realidad es en lo m\u00e1s profundo de su ser. Usa la mente para adquirir conocimiento exacto de Dios y de sus caminos, medita en esas cosas y se esfuerza por aplicarlas. Moldea con cuidado sus deseos, afectos, emociones y metas en la vida en armon\u00ed\u00ada con lo que sabe que Dios aprueba. De esa manera se beneficia a s\u00ed\u00ad misma y demuestra que \u2020\u0153ama su propia alma\u2020\u009d. Por desarrollar as\u00ed\u00ad la persona interior, \u2020\u0153guarda el discernimiento\u2020\u009d, pues fortalece aquellos factores que influyen sensiblemente en su propia capacidad de pensar con claridad y actuar con sabidur\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>El coraz\u00f3n de Dios. Como Jehov\u00e1 tambi\u00e9n tiene afectos y emociones, la Biblia habla de su \u2020\u0153coraz\u00f3n\u2020\u009d. En el tiempo del Diluvio \u2020\u0153se sinti\u00f3 herido en el coraz\u00f3n\u2020\u009d, lamentando que los hombres hubieran rechazado su dominio justo, por lo que se le hizo necesario dejar de ser su benefactor y convertirse en su destructor. (G\u00e9 6:6.) Por otra parte, el \u2020\u0153coraz\u00f3n\u2020\u009d de Dios se \u2020\u02dcregocija\u2020\u2122 cuando sus siervos se mantienen fieles. (Pr 27:11.) No obstante, nunca hab\u00ed\u00ada subido a Su coraz\u00f3n ofrecer cruelmente a humanos en sacrificios quemados, como hicieron algunos israelitas que se desviaron, lo que demuestra que Jehov\u00e1 no admite el tormento eterno. (Jer 7:31; 19:5.)<\/p>\n<p>El centro de una cosa. Ya que el coraz\u00f3n literal es un \u00f3rgano central del cuerpo, en ocasiones el t\u00e9rmino \u2020\u0153coraz\u00f3n\u2020\u009d tambi\u00e9n se aplica al centro o mitad de algo, tal como en las expresiones \u2020\u0153coraz\u00f3n de la tierra\u2020\u009d (Mt 12:40), \u2020\u0153coraz\u00f3n del mar\u2020\u009d (Ex 15:8; Jon 2:3) y \u2020\u0153coraz\u00f3n del \u00e1rbol grande\u2020\u009d. (2Sa 18:14.) La expresi\u00f3n \u2020\u0153mitad del cielo\u2020\u009d, de Deuteronomio 4:11, significa literalmente \u2020\u0153el coraz\u00f3n de los cielos\u2020\u009d. (V\u00e9ase NM, nota.)<\/p>\n<p>Prof\u00e9tico. En la profec\u00ed\u00ada de Daniel 7:4 el t\u00e9rmino \u2020\u0153coraz\u00f3n\u2020\u009d se usa en sentido simb\u00f3lico. En ese pasaje se dice que a la bestia semejante a le\u00f3n, que representa al reino de Babilonia, se \u2020\u0153le hizo pararse sobre dos pies\u2020\u009d y se le dio \u2020\u0153el coraz\u00f3n de un hombre\u2020\u009d, es decir, perdi\u00f3 el valeroso \u2020\u0153coraz\u00f3n del le\u00f3n\u2020\u009d. (2Sa 17:10.) Despu\u00e9s la derrot\u00f3 el \u2020\u0153oso\u2020\u009d simb\u00f3lico, Medo-Persia. (Da 7:5; v\u00e9ase BESTIAS SIMB\u00ed\u201cLICAS.)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia<\/b><\/p>\n<p>A. Nombre leb (ble , 3820), \u00abcoraz\u00f3n; mente; en medio de\u00bb. Leb y su sin\u00f3nimo lebab aparecen 860 veces en el Antiguo Testamento. La ley, los profetas y los salmos hablan a menudo acerca del \u00abcoraz\u00f3n\u00bb. La ra\u00ed\u00adz aparece tambi\u00e9n en ac\u00e1dico, asirio, egipcio, ugar\u00ed\u00adtico, arameo, ar\u00e1bigo y en el hebraico posb\u00ed\u00adblico. Los nombres arameos correspondientes aparecen siete veces en el libro de Daniel. La primera vez que aparece \u00abcoraz\u00f3n\u00bb es en relaci\u00f3n con seres humanos, en Gen 6:5  \u00abY vio Jehov\u00e1 que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del coraz\u00f3n era de ellos era de continuo solamente el mal\u00bb. En Gen 6:6 leb se usa en relaci\u00f3n con Dios: \u00abY se arrepinti\u00f3 Jehov\u00e1 de haber hecho hombre en la tierra, y le doli\u00f3 en su coraz\u00f3n\u00bb. \u00abCoraz\u00f3n\u00bb puede referirse al \u00f3rgano del cuerpo: \u00abY llevar\u00e1 Aar\u00f3n los nombres de los hijos de Israel en el pectoral del juicio sobre su coraz\u00f3n\u00bb (Exo 28:29); \u00abJoab \u2020\u00a6 tomando tres dardos en su mano, los clav\u00f3 en el coraz\u00f3n de Absal\u00f3n\u00bb (2Sa 18:14); \u00abMi coraz\u00f3n est\u00e1 acongojado\u00bb (Psa 38:10). Leb tambi\u00e9n puede referirse al interior (\u00aben medio\u00bb) de algo: \u00abSe cuajaron los abismos en el coraz\u00f3n del mar\u00bb (Exo 15:8 lba); \u00abEl monte ard\u00ed\u00ada con fuego hasta el coraz\u00f3n de los cielos\u00bb (Deu 4:11 rva); \u00abSer\u00e1s como el que yace en medio del mar\u00bb (Pro 23:34). Lebab puede se\u00f1alar el fuero interno, en contraste con lo externo, como en Deu 30:14  \u00abPorque muy cerca de ti est\u00e1 la palabra, en tu boca y en tu coraz\u00f3n, para que la cumplas\u00bb (cf. Jl 2.13); \u00abEl hombre mira lo que est\u00e1 delante de sus ojos, pero Jehov\u00e1 mira el coraz\u00f3n\u00bb (1Sa 16:7). A menudo lebab y \u00abalma\u00bb se usan juntos para mayor \u00e9nfasis, como en 2Ch 15:12  \u00abE hicieron pacto para buscar al Se\u00f1or, Dios de sus padres, con todo su coraz\u00f3n y con toda su alma\u00bb (lba; cf. 2Ch 15:15). Nepesh (\u00abalma\u00bb; vida; ser) se traduce varias veces como \u00abcoraz\u00f3n\u00bb en la rv. En cada caso, connota el \u00abfuero interno\u00bb (\u00abhombre interior\u00bb): \u00abPorque cual es su pensamiento en su coraz\u00f3n [nepesh]), tal es \u00e9l\u00bb (Pro 23:7; \u00aben su alma\u00bb rv; \u00aben su mente\u00bb rva; \u00ab\u00ed\u00adntimos\u00bb rv-95; \u00abdentro de s\u00ed\u00ad\u00bb lba; \u00aben s\u00ed\u00ad mismo\u00bb LBL). Leb puede referirse a la persona o a su personalidad: \u00abEntonces Abraham se postr\u00f3 sobre su rostro y se ri\u00f3 diciendo en su coraz\u00f3n\u00bb (Gen 17:17 rva); tambi\u00e9n, \u00abmi coraz\u00f3n ha percibido mucha sabidur\u00ed\u00ada y ciencia\u00bb (Ec 1.16). Leb se usa adem\u00e1s en este sentido en cuanto a Dios: \u00abOs dar\u00e9 pastores seg\u00fan mi coraz\u00f3n\u00bb (Jer 3:15). \u00abCoraz\u00f3n\u00bb puede connotar la fuente de deseo, inclinaci\u00f3n o voluntad: \u00abEl coraz\u00f3n de Fara\u00f3n es terco\u00bb (Exo 7:14 lba); \u00abtodo aquel que sea de coraz\u00f3n generoso, traiga \u2020\u00a6 ofrenda al Se\u00f1or\u00bb (Exo 35:5 lba; cf. vv. 21, 29); \u00abTe alabar\u00e9, oh Jehov\u00e1, Dios m\u00ed\u00ado, con todo mi coraz\u00f3n\u00bb (Psa 86:12). Leb se usa tambi\u00e9n cuando Dios se expresa: \u00abCiertamente los plantar\u00e9 en esta tierra, con todo mi coraz\u00f3n y con toda mi alma\u00bb (Jer 32:41 lba). Cuando dos personas est\u00e1n de acuerdo se dice que sus \u00abcorazones\u00bb est\u00e1n bien el uno con el otro: \u00ab\u00bfEs recto tu coraz\u00f3n, como mi coraz\u00f3n es recto con tu coraz\u00f3n?\u00bb (2Ki 10:15 rva). En 2Ch 24:4 (rv), \u00abJoas tuvo voluntad de reparar la casa de Jehov\u00e1\u00bb (en heb.: \u00abtuvo en su coraz\u00f3n\u00bb). El \u00abcoraz\u00f3n\u00bb se tiene como el centro de las emociones: \u00abAmar\u00e1s a Jehov\u00e1 tu Dios de todo tu coraz\u00f3n\u00bb (Deu 6:5); \u00abAl verte, [Aar\u00f3n] se alegrar\u00e1 en su coraz\u00f3n\u00bb (Exo 4:14; cf. 1Sa 2:1). De la misma suerte hay corazones \u00abalegres\u00bb (Jdg 16:25), corazones \u00abtemerosos\u00bb (Isa 35:4) y corazones que \u00abtiemblan\u00bb (1Sa 4:13). El \u00abcoraz\u00f3n\u00bb se tiene como el centro del conocimiento y de la sabidur\u00ed\u00ada y como sin\u00f3nimo de \u00abmente\u00bb. Esta acepci\u00f3n aparece a menudo cuando los verbos \u00abconocer\u00bb y \u00absaber\u00bb acompa\u00f1an a \u00abcoraz\u00f3n\u00bb: \u00abReconoce asimismo en tu coraz\u00f3n\u00bb (Deu 8:5); y \u00abPero hasta hoy Jehov\u00e1 no os ha dado coraz\u00f3n para entender\u00bb (Deu 29:4). Salom\u00f3n or\u00f3: \u00abDa, pues, a tu siervo coraz\u00f3n entendido para juzgar a tu pueblo, y para discernir entre lo bueno y lo malo\u00bb (1Ki 3:9; cf. 4.29). La memoria es una actividad del \u00abcoraz\u00f3n\u00bb, como en Job 22:22  \u00abPon sus palabras en tu coraz\u00f3n\u00bb. El \u00abcoraz\u00f3n\u00bb se tiene como el centro de la conciencia y del car\u00e1cter moral. \u00bfC\u00f3mo responde uno a la revelaci\u00f3n de Dios y del mundo que nos rodea? Job responde: \u00abNo me reprochar\u00e1 mi coraz\u00f3n en todos mis d\u00ed\u00adas\u00bb (27.6). Lo contrario aparece con David al que \u00able pes\u00f3 en su coraz\u00f3n\u00bb (2Sa 24:10 lba). El \u00abcoraz\u00f3n\u00bb es la fuente de las acciones del ser humano: \u00abEn la integridad de mi coraz\u00f3n y con manos inocentes yo he hecho esto\u00bb (Gen 20:5 lba; cf. v. 6). David anduvo \u00abcon rectitud de coraz\u00f3n\u00bb (1Ki 3:6); y Ezequ\u00ed\u00adas \u00abcon coraz\u00f3n \u00ed\u00adntegro\u00bb delante de Dios (Isa 38:3). \u00danicamente la persona \u00abde manos limpias y coraz\u00f3n puro\u00bb (Psa 24:4 lba) puede estar en la presencia de Dios. Leb puede referirse al centro de la rebeli\u00f3n y del orgullo. Dijo Dios: \u00abPorque la intenci\u00f3n del coraz\u00f3n del hombre es mala desde su juventud\u00bb (Gen 8:21 lba). Tiro es como todo ser humano: \u00abPor cuanto tu coraz\u00f3n se enalteci\u00f3, y porque, a pesar de ser hombre y no Dios, dijiste: \u00abYo soy un dios \u2020\u00a6 \u00ab\u00bb (Eze 28:2 rva). Todos llegan a ser como Jud\u00e1 cuyo pecado \u00abest\u00e1 grabado en la tabla de su coraz\u00f3n\u00bb (Jer 17:1). Dios controla el \u00abcoraz\u00f3n\u00bb. Por su \u00abcoraz\u00f3n\u00bb natural, la \u00fanica esperanza del ser humano est\u00e1 en la promesa de Dios: \u00abOs dar\u00e9 coraz\u00f3n nuevo \u2020\u00a6 y quitar\u00e9 de vuestra carne el coraz\u00f3n de piedra, y os dar\u00e9 un coraz\u00f3n de carne\u00bb (Eze 36:26). Por esto el pecador ora: \u00abCrea en m\u00ed\u00ad, oh Dios, un coraz\u00f3n puro\u00bb (Psa 51:10); y \u00abAfirma mi coraz\u00f3n para que tema tu nombre\u00bb (Psa 86:11). Tambi\u00e9n, como dice David: \u00abYo s\u00e9, oh Dios m\u00ed\u00ado, que t\u00fa pruebas el coraz\u00f3n y que te agrada la rectitud\u00bb (1Ch 29:17). Por tanto, el pueblo de Dios busca su aprobaci\u00f3n: \u00abEscudri\u00f1a mi mente y mi coraz\u00f3n\u00bb (Psa 26:2). El \u00abcoraz\u00f3n\u00bb simboliza el fuero interno del ser humano, su propia persona. Como tal, es la fuente de todo lo que hace (Pro 4:4). Todos sus pensamientos, deseos, palabras y acciones fluyen desde lo m\u00e1s profundo de su ser. Con todo, ninguna persona logra entender su propio \u00abcoraz\u00f3n\u00bb (Jer 17:9). Al seguir el ser humano su propio camino, su \u00abcoraz\u00f3n\u00bb se endurece cada vez m\u00e1s. Pero Dios circuncidar\u00e1 (recortar\u00e1 la inmundicia) del \u00abcoraz\u00f3n\u00bb de su pueblo, para que le amen y obedezcan con todo su ser (Deu 30:6). B. Adverbio leb (ble , 3820), \u00abtiernamente; amistosamente; confortablemente\u00bb. Leb se usa como adverbio en Gen 34:3  \u00abPero se sinti\u00f3 ligado a Dina \u2020\u00a6 se enamor\u00f3 de la joven y habl\u00f3 al coraz\u00f3n de ella\u00bb (rva; \u00able habl\u00f3 tiernamente lba\u00bb). En Rt 2.13, \u00abal coraz\u00f3n\u00bb (rv, rva, nrv) significa \u00abamistosamente\u00bb o \u00abbondadosamente\u00bb: \u00abHas hablado con bondad a tu sierva\u00bb. El vocablo significa \u00abconfortablemente\u00bb en 2Ch 30:22 y en Isa 40:2:<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Vine Antiguo Testamento<\/b><\/p>\n<p>1. kardia (kardiva, 2588), el coraz\u00f3n (cf. los t\u00e9rminos castellanos cardiaco, cardi\u00f3logo, etc.), el principal \u00f3rgano de la vida f\u00ed\u00adsica (\u00abporque la vida de la carne en la sangre est\u00e1\u00bb, Lev 17:11), ocupa el puesto m\u00e1s importante en el sistema humano. Mediante una f\u00e1cil transici\u00f3n esta palabra vino a significar toda la actividad mental y moral del hombre, incluyendo tanto sus elementos racionales como emocionales. En otras palabras, se usa el coraz\u00f3n de manera figurada para denotar las corrientes escondidas de la vida personal. \u00abLa Biblia declara que la depravaci\u00f3n humana halla su asiento en el \u00abcoraz\u00f3n\u00bb, debido a que el pecado es un principio que halla su asiento en el centro de la vida interna del hombre, contaminando por ello todo el c\u00ed\u00adrculo de sus acciones (Mat 15:19,20). Por otra parte, las Escrituras consideran al coraz\u00f3n como la esfera de la influencia divina (Rom 2:15; Act 15:9). El coraz\u00f3n, al estar tan en el interior, contiene al \u00abhombre interno\u00bb (1Pe 3:4); esto es, al hombre real. Representa el verdadero car\u00e1cter, pero lo esconde\u00bb (FJ. Laidlaw, en el Hastings\u2020\u2122 Bible Dictionary). En cuanto a su utilizaci\u00f3n en el NT, denota: (a) el asiento de la vida f\u00ed\u00adsica (Act 14:17; Jam 5:5); (b) el asiento de la naturaleza moral y de la vida espiritual, el asiento del dolor (Joh_14 1; Rom 9:2; 2Co 2:14); del gozo (Joh 16:22; Eph 5:19); de los deseos (Mat 5:28; 2Pe 2:14); de los afectos (Luk 24:32; Act 21:13); de las percepciones (Joh 12:40; Eph 4:18); de los pensamientos (Mat 9:4; Heb 4:12); del entendimiento (Mat 13:15; Rom 1:21); de los poderes de raciocinio (Mc 2.6; Luk 24:38); de la imaginaci\u00f3n (Luk 1:51); de la conciencia (Act 2:37; 1 Joh 3:20); de las intenciones (Heb 4:12, cf. 1Pe 4:1); de los prop\u00f3sitos (Act 11:23; 2Co 9:7); de la voluntad (Rom 6:17; Col 3:15); de la fe (Mc 11.23; Rom 10:10; Heb 3:12). El coraz\u00f3n, en su sentido moral en el AT, incluye las emociones, la raz\u00f3n, y la voluntad. 2. splagcnon (splavgcnon, 4698), entra\u00f1as, siempre en plural, denota propiamente los \u00f3rganos f\u00ed\u00adsicos de los intestinos, y se usa una vez as\u00ed\u00ad en Act_1 18 (para su utilizaci\u00f3n por parte de griegos y hebreos, v\u00e9ase CARI\u00ed\u2018O). En 2Co 6:12 se traduce \u00abcoraz\u00f3n\u00bb, as\u00ed\u00ad como en Flm 7 y 20, lit., \u00abentra\u00f1as\u00bb. V\u00e9anse CARI\u00ed\u2018O, ENTRA\u00ed\u2018ABLE, ENTRA\u00ed\u2018AS. 3. sklerokardia (sklhrokardiva, 4641), dureza de coraz\u00f3n (skleros, duro, y kardia). Se usa en Mat 19:8; Mc 10.5; 16.14.\u00c2\u00b6 En la LXX, Deu 10:16; Jer 4:4:\u00c2\u00b6 4. kardiognostes (kardiognwvste\u00bb, 2589), uno conocedor de corazones (kardia y ginosko, conocer). Se usa en Act 1:24; 15.8. V\u00e9ase tambi\u00e9n CONOCER.\u00c2\u00b6<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Vine Nuevo testamento<\/b><\/p>\n<p>Las resonancias que suscita la palabra \u00abcoraz\u00f3n\u00bb no son id\u00e9nticas en hebreo y en nuestra lengua. En nuestra manera de hablar, el coraz\u00f3n est\u00e1 ligado con la vida afectiva: el coraz\u00f3n ama o detesta, desea o teme; en cambio, no se le atribuye ninguna funci\u00f3n en la actividad intelectual. El hebreo habla del coraz\u00f3n en un sentido mucho m\u00e1s amplio. El coraz\u00f3n es lo que se halla en lo m\u00e1s interior; ahora bien, en lo \u00ed\u00adntimo del hombre se hallan, s\u00ed\u00ad, los sentimientos, pero tambi\u00e9n los recuerdos y los pensamientos, los razonamientos y los proyectos. El hebreo habla, pues, con frecuencia del coraz\u00f3n en casos en que nosotros dir\u00ed\u00adamos memoria, o esp\u00ed\u00adritu, o conciencia: \u00abanchura de coraz\u00f3n\u00bb (lRe 5,9) evoca la extensi\u00f3n del saber, \u00abdame tu coraz\u00f3n\u00bb puede significar \u00abpr\u00e9stame atenci\u00f3n\u00bb (Prov 23,26), y \u00abcoraz\u00f3n endurecido\u00bb comporta el sentido de esp\u00ed\u00adritu cerrado. Seg\u00fan el contexto puede restringirse el sentido al aspecto intelectual (Mc 8,17), o por el contrario extenderse (Act 7,51); el coraz\u00f3n del hombre designa entonces toda su personalidad consciente, inteligente y libre.<\/p>\n<p>1. Coraz\u00f3n y apariencia. En las relaciones entre personas es evidente que lo que cuenta es la actitud interior. Pero el coraz\u00f3n se sustrae a las miradas. Normalmente el exterior de un hombre debe manifestar lo que hay en el coraz\u00f3n. As\u00ed\u00ad se conoce el coraz\u00f3n, indirectamente por lo .que de \u00e9l expresa el *rostro (Eclo 13,25), por lo que dicen los *labios (Prov 16,23), por lo que revelan los actos (Le 6,44s). Sin embargo, palabras y comportamientos pueden tambi\u00e9n di-simular el coraz\u00f3n en lugar de manifestarlo (Prov 26,23-26; Eclo 12,16) : el hombre tiene la tremenda posibilidad de aparentar. Al mismo tiempo su coraz\u00f3n tiene tambi\u00e9n dobleces, pues el coraz\u00f3n es el que impone una determinada expresi\u00f3n externa, al mismo tiempo que adopta interiormente posiciones muy diferentes. Esta doblez es un mal profundo, que la Biblia denuncia con vigor (Ezlo 27,24; Sal 28,3s).<\/p>\n<p>2. Dios y el coraz\u00f3n. Tambi\u00e9n frente al llamamiento de Dios trata el hombre de salir del paso con la doblez. \u00abDios es un fuego devorador\u00bb (Dt 4,24): \u00bfc\u00f3mo afrontar sus exigencias tan radicales? El mismo pueblo escogido no cesa de buscar rodeos. Para dispensarse de una aut\u00e9ntica conversi\u00f3n, trata de contentar a Dios con un *culto exterior (Am 5,21&#8230;) y con buenas palabras (Sal 78,36s).<\/p>\n<p>Soluci\u00f3n ilusoria : a Dios no se le puede enga\u00f1ar como se enga\u00f1a a los hombres; \u00ab\u00e9l hombre mira a las apariencias, pero Yahveh mira al coraz\u00f3n\u00bb (1Sa 16,7). Dios \u00abescudri\u00f1a el coraz\u00f3n y sondea los *ri\u00f1ones\u00bb (Jer 17,10; Eclo 42,18) y desenmascara la mentira declaran-do: \u00abEste pueblo me honra con los labios, pero su coraz\u00f3n est\u00e1 lejos de m\u00ed\u00ad\u00bb (Is 29,31). As\u00ed\u00ad, delante de Dios, se ve el hombre puesto en cuesti\u00f3n en lo m\u00e1s profundo de su ser (Heb 4,12s). Entrar en relaci\u00f3n con Dios es \u00abarriesgar el coraz\u00f3n\u00bb (Jer 30,21).<\/p>\n<p>3. Necesidad de un coraz\u00f3n nuevo. Israel fue comprendiendo cada vez m\u00e1s que no puede bastar una religi\u00f3n exterior. Para hallar a Dios hay que \u00abbuscarlo con todo el coraz\u00f3n\u00bb (Dt 4,29). Israel comprendi\u00f3 que de una vez para siempre debe \u00abfijar su coraz\u00f3n en Yahveh\u00bb (ISa 7,3) y \u00ab*amar a Dios con todo su coraz\u00f3n\u00bb (Dt 6,5), viviendo en entera docilidad a su *ley. Pero toda su historia demuestra su impotencia radical para realizar tal ideal. Es que el mal le ataca en el coraz\u00f3n. \u00abEste pueblo tiene un coraz\u00f3n rebelde y contumaz\u00bb (Jer 5,23), \u00abun coraz\u00f3n *incircunciso\u00bb (Lev 26,41), \u00abun coraz\u00f3n con doblez\u00bb (Os 10,2). En lugar de poner su fe en Dios, \u00abhan seguido la inclinaci\u00f3n de su mal coraz\u00f3n\u00bb (Jer 7,24; 18,12), y as\u00ed\u00ad han cargado sobre ellos calamidades sin cuento. Ya no les queda sino \u00abdesgarrar su coraz\u00f3n\u00bb (Jl 2,13) y presentarse delante de Dios con un \u00abcoraz\u00f3n quebrantado y deshecho\u00bb (Sal 51,19), rogando al Se\u00f1or les \u00abcree un coraz\u00f3n puro\u00bb (Sal 51,12).<\/p>\n<p>4. Promesa. Y tal es ciertamente el designio de Dios, cuyo anuncio reanima a Israel. El *fuego de Dios es, en efecto, un fuego de amor; Dios no puede pretender la destrucci\u00f3n de su pueblo; s\u00f3lo ante esta idea se le revuelve el coraz\u00f3n (Os 11,8). Si ha conducido al desierto a su esposa infiel, es para hablarle de nuevo al coraz\u00f3n (Os 2,16). As\u00ed\u00ad pues, se pondr\u00e1 t\u00e9rmino a sus pruebas y comenzar\u00e1 otra \u00e9poca caracterizada por una renovaci\u00f3n interior que obrar\u00e1 Dios mismo. \u00abCircuncidar\u00e1 tu coraz\u00f3n y el coraz\u00f3n de tus descendientes para que ames a Yahveh, tu Dios, con todo tu coraz\u00f3n y con  toda tu alma, y vivas\u00bb (Dt 30,6). Los israelitas no ser\u00e1n ya rebeldes. pues Dios, estableciendo con ellos una nueva alianza, \u00abpondr\u00e1 su ley en el fondo de su ser y la escribir\u00e1 en su coraz\u00f3n)) (Jer 31,33). Todav\u00ed\u00ada m\u00e1s: Dios les dar\u00e1 otro coraz\u00f3n (Jer 32,39), un coraz\u00f3n para *conocerle (Jer 24,7; comp. Dt 29,3). Despu\u00e9s de haber ordenado: \u00abHaceos un coraz\u00f3n nuevo\u00bb (Ez 18,31), promete Dios realizar \u00e9l mismo lo que ordena: \u00abYo os purificar\u00e9. Yo os dar\u00e9 un coraz\u00f3n nuevo, pondr\u00e9 en vosotros un *esp\u00ed\u00adritu nuevo; quitar\u00e9 de vuestra carne el coraz\u00f3n de *piedra y os dar\u00e9 un coraz\u00f3n de *carne\u00bb (Ez 36,25s). As\u00ed\u00ad se asegurar\u00e1 una uni\u00f3n definitiva entre Dios y su pueblo.<\/p>\n<p>5. Don. Esta promesa se cumpli\u00f3 por Jesucristo. Jes\u00fas, volviendo primero a la ense\u00f1anza de los profetas. pone en guardia contra el formalismo de los *fariseos; atrae la atenci\u00f3n hacia el verdadero mal, el que viene del coraz\u00f3n: \u00abDel coraz\u00f3n provienen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios&#8230;: esto es lo que hace impuro al hombre\u00bb (Mt 15,19s). Jes\u00fas recuerda la exigencia divina de generosidad interior: hay que recibir la palabra en un coraz\u00f3n bien dispuesto (Lc 8,15), amar a Dios de todo coraz\u00f3n (Mt 22,37 p), perdonar al hermano del fondo del coraz\u00f3n (Mt 18,35). A los corazones puros promete Jes\u00fas la visi\u00f3n de Dios (Mt 5,8). Pero, superando en esto a todos los profetas, esta *pu-reza \u00e9l mismo, \u00abmanso y humilde ,de coraz\u00f3n\u00bb (Mt 1129), la confiere a sus disc\u00ed\u00adpulos (Mt 9,2; 26,28). Resucitado, los ilumina: mientras les hablaba, su coraz\u00f3n ard\u00ed\u00ada en su interior (Lc 24,32).<\/p>\n<p>En adelante la *fe en Cristo, adhesi\u00f3n del coraz\u00f3n, procura la renovaci\u00f3n interior, de otra manera inaccesible. Es lo que afirma san Pablo:\u00bbSi tu coraz\u00f3n oree que Dios lo ha resucitado de los muertos, ser\u00e1s salvo. Porque la fe del coraz\u00f3n obtiene la justicia\u00bb (Rom 10,9s). Por la fe se iluminan los ojos del coraz\u00f3n (Ef 1,18); por la fe habita Cristo en los corazones (Ef 3,17). En los corazones de los creyentes se derrama un esp\u00ed\u00adritu *nuevo, \u00abel Esp\u00ed\u00adritu del Hijo, que clama : Abba, Padre\u00bb (G\u00e1l 4,6), y con \u00e9l, \u00abel amor de Dios\u00bb (Rom 5,5). As\u00ed\u00ad \u00abla paz de Dios, que sobrepuja todo entendimiento, guarda nuestros corazones\u00bb (Flp 4,7). Tal es la nueva alianza, fundada en el sacrificio de aquel al que el oprobio destroz\u00f3 el coraz\u00f3n (Sal 69,21).<\/p>\n<p>Juan apenas si habla del coraz\u00f3n, a no ser para desterrar la turbaci\u00f3n y el temor (Jn 14,27), pero proclama en otros t\u00e9rminos el cumplimiento de las mismas promesas: habla de *conocimiento (lJn 5,20; cf. Jer 24,7), de *comuni\u00f3n (1Jn 1,3), de amor y de vida eterna. Todo esto nos viene por Jes\u00fas, crucificado y glorificado: del interior de Jes\u00fas (Jn 7,38; cf. 19,34) brota una fuente que renueva \u00ed\u00adntimamente al fiel (4, 14). Jes\u00fas en persona viene dentro de los suyos para darles la vida (6,56s). Hasta se podr\u00ed\u00ada decir que, seg\u00fan Juan, Jes\u00fas es el coraz\u00f3n del nuevo Israel, coraz\u00f3n que pone en \u00ed\u00adntima relaci\u00f3n con el Padre y establece entre todos la unidad: \u00abyo en ellos y t\u00fa en m\u00ed\u00ad, para que sean perfecta-mente uno\u00bb (17,23; cf. 11,52; Act 4,32); que el amor con que t\u00fa me has amado est\u00e9 en ellos y yo en ellos\u00bb (Jn 17,26).<\/p>\n<p>-> Amor &#8211; Conocer &#8211; Esp\u00ed\u00adritu &#8211; Rostro &#8211; Labios &#8211; Ri\u00f1ones &#8211; Simple.<\/p>\n<p>LEON-DUFOUR, Xavier, Vocabulario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, Herder, Barcelona, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Vocabulario de las Ep\u00edstolas Paulinas<\/b><\/p>\n<ol>\n<li style=\"text-align: justify;\">Psicolog\u00eda b\u00edblica. Los puntos de vista hebreo y cristiano sobre la naturaleza del hombre se desarrollaron en un medio religioso. No hay una psicolog\u00eda sistematizada o cient\u00edfica en la Biblia. Sin embargo, son dignas de destacar ciertas concepciones fundamentales: (1) En el AT no hay un \u00e9nfasis muy marcado en la individualidad, sino m\u00e1s bien en lo que hoy frecuentemente se llama <em>personalidad corporativa<\/em>. Sin embargo, (2) A.R. Johnson ha mostrado que una caracter\u00edstica fundamental de la antropolog\u00eda del AT es la <em>consciencia de totalidad<\/em>. El hombre no es un cuerpo m\u00e1s un alma, sino una unidad viviente de poder vital, un organismo psicof\u00edsico (Aubrey R. Johnson, <em>The Vitality of the Individual in the Thought of Ancient Israel<\/em>, University of Wales Press, 1949). (3) Los hebreos pensaban que el hombre era influido desde afuera\u2014por esp\u00edritus malos, el diablo, o el Esp\u00edritu de Dios\u2014mientras en la psicolog\u00eda moderna (v\u00e9ase) el \u00e9nfasis tiende a ponerse en los factores din\u00e1micos que operan desde el interior (aunque en el presente hay un nuevo inter\u00e9s en el estudio de las fuerzas ambientales como factores que influyen en la conducta humana). (4) El estudio de palabras espec\u00edficas en el AT y en el NT proporciona un punto de vista completo de las concepciones hebrea y cristiana del hombre (v\u00e9ase). (V\u00e9ase John Laidlaw en <em><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">HDB<\/a><\/em>, art\u00edculos \u00abPsicolog\u00eda\u00bb, \u00abMente\u00bb, \u00abCoraz\u00f3n\u00bb, \u00abAlma\u00bb, \u00abEsp\u00edritu\u00bb, \u00abCarne\u00bb, \u00abCuerpo\u00bb).<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Uso en el AT. Hay varias expresiones hebreas que en las versiones castellanas se traducen \u00abcoraz\u00f3n\u00bb, siendo las principales palabras <em>le\u1e07<\/em> y <em>le\u1e07a\u1e07<\/em>. En un sentido general, coraz\u00f3n quiere decir \u00aben medio, la parte m\u00e1s interna o escondida de algo\u00bb (John Laidlaw, <em>HDB<\/em>, II, p. 317). As\u00ed el medio (o coraz\u00f3n) del mar (Sal. 46:2); de los cielos (Dt. 4:11); de la encina (2 S. 18:14).<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el sentido fisiol\u00f3gico, el coraz\u00f3n es el \u00f3rgano central del cuerpo, el asiento de la vida f\u00edsica. As\u00ed, el coraz\u00f3n de Jacob se \u00abafligi\u00f3\u00bb (Gn. 45:26); el coraz\u00f3n de El\u00ed \u00abestaba temblando\u00bb (1 S. 4:13).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero, como otras expresiones antropol\u00f3gicas del AT, \u00abcoraz\u00f3n\u00bb se usa a menudo en un sentido psicol\u00f3gico como el centro o foco de la vida personal interior. El coraz\u00f3n es la fuente o manantial de las motivaciones, el asiento de las pasiones, el centro de los procesos de pensamiento, el resorte de la consciencia. En realidad, el coraz\u00f3n se asocia con lo que ahora se conoce como los elementos cognoscitivos, afectivos y volitivos de la vida personal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El libro de Proverbios ilumina en este punto: El coraz\u00f3n es el asiento de la sabidur\u00eda (2:10; etc.); de la confianza (3:5); diligencia (4:23); perversidad (6:14); las imaginaciones malvadas (6:18); la codicia (6:25); la astucia (7:10); del entendimiento (8:5); del enga\u00f1o (12:20); de la necedad (12:23); la congoja (12:25); la amargura (14:10); el dolor (14:13); el hast\u00edo (14:14); la alegr\u00eda (15:13); conocimiento (15:14); el gozo (15:30); la altivez (16:5); la arrogancia (18:12); la prudencia (18:15); el mal humor (19:3); la envidia (23:17).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">III. Uso en el NT. La palabra en el NT es <em>kardia<\/em>. Tambi\u00e9n tiene una amplia connotaci\u00f3n psicol\u00f3gica y espiritual. Nuestro Se\u00f1or enfatizaba la importancia del estado correcto del coraz\u00f3n. Es el de puro coraz\u00f3n el que ver\u00e1 a Dios (Mt. 5:8); el pecado se comete primero en el coraz\u00f3n (Mt. 5:28); del coraz\u00f3n proceden los malos pensamientos y las malas acciones (Mt. 15:19); el perd\u00f3n debe venir del coraz\u00f3n (Mt. 18:35); los hombres deben amar a Dios con todo el coraz\u00f3n (Mt. 22:37); la palabra de Dios se siembra y debe fructificar en el coraz\u00f3n (Lc. 8:11\u201315).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El uso que Pablo hace de <em>kardia<\/em> sigue una l\u00ednea similar. Seg\u00fan el Dr. Robinson, en 15 casos el coraz\u00f3n denota personalidad, o la vida interior en general (p. ej., 1 Co. 14:25); en 13 casos, es el asiento de estados emocionales conscientes (p. ej., Ro. 9:2); en 11 casos, es el asiento de las actividades intelectuales (p. ej., Ro. 1:21); en 13 casos es el asiento de la volici\u00f3n (p. ej., Ro. 2:5) (H. Wheeler Robinson, <em>The Christian Doctrine of Man.<\/em> 3<sup>a<\/sup> ed., T &amp; T Clark, Edimburgo, 1926). Pablo usa otras expresiones, tales como mente, alma y esp\u00edritu para aumentar la concepci\u00f3n del hombre; pero, hablando en t\u00e9rminos totales, se puede decir que la palabra <em>kardia<\/em> del NT reproduce y expande las ideas incluidas en las palabras <em>le\u1e07<\/em> y <em>le\u1e07a\u1e07<\/em> del AT.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li>El Evangelio del coraz\u00f3n nuevo. Dado que el coraz\u00f3n es considerado el centro o foco de la vida personal del hombre, la fuente de todos sus deseos, motivos y decisiones morales\u2014incluidas todas sus tendencias de conducta\u2014no es sorprendente notar que en ambos Testamentos el llamamiento divino se dirige al \u00abcoraz\u00f3n\u00bb del hombre.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">El tema es demasiado amplio como para permitir un tratamiento completo aqu\u00ed, pero podemos ofrecer un bosquejo de las principales ideas. Los malos designios, seg\u00fan los rabinos, est\u00e1n localizados en el coraz\u00f3n (Gn. 6:5); est\u00e1 esculpido con el pecado; es enga\u00f1oso y desesperadamente malo (Jer. 17:1\u201310); pero puede ser limpiado (Sal. 51:10) y renovado (Ez. 36:26), y puede escribirse en \u00e9l la ley divina (Jer. 31:33). Dios escudri\u00f1a el coraz\u00f3n (Ro. 8:27); ilumina nuestros corazones con la luz del conocimiento de su gloria en la faz de Jesucristo (2 Co. 4:6); es el de limpio coraz\u00f3n el que tendr\u00e1 acceso a la beat\u00edfica visi\u00f3n (Mt. 5:8). El punto importante es que, sea en el AT o en el NT, o en la ense\u00f1anza rab\u00ednica, es en el coraz\u00f3n, en los lugares m\u00e1s rec\u00f3nditos de su ser, donde el hombre es iluminado, limpiado, renovado, por la atenci\u00f3n a la palabra de Dios. Es una renovaci\u00f3n interior, un nuevo nacimiento, una regeneraci\u00f3n.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li>Conclusi\u00f3n. En vista de las tendencias modernas de la psicolog\u00eda, es instructivo notar este \u00e9nfasis en el coraz\u00f3n en la literatura primera de hebreos y cristianos. Es verdad que estos escritores del primer tiempo ten\u00edan la tendencia a pensar en el hombre como influenciado desde afuera; pero ellos ve\u00edan claramente que es en el coraz\u00f3n del hombre donde se deben librar las batallas morales y espirituales, y all\u00ed es donde deben ganarse. Por eso la oraci\u00f3n del salmista: \u00ab\u00bfQui\u00e9n podr\u00e1 entender sus propios errores? L\u00edbrame de los que me son ocultos \u2026 Sean gratos los dichos de mi boca y la meditaci\u00f3n de mi coraz\u00f3n delante de ti, oh Jehov\u00e1, roca m\u00eda y redentor m\u00edo\u00bb (Sal. 19:12\u201314).<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">BIBLIOGRAF\u00cdA<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Arndt; AS; Rudolph Bultmann, <em>Theology of the New Testament<\/em>, Vol. I, pp. 220\u2013227; <em>HDB<\/em>; <a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">JewEnc<\/a>; Aubrey R. Johnson, <em>The Vitality of the Individual in the Thought of Ancient Israel<\/em>; MM; <em><a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">RTWB<\/a><\/em>; H. Wheeler Robinson, <em>The Christian Doctrine of Man<\/em>; Thayer-Grimm, <em>Greek-English Lexicon<\/em>; L.S. Thornton, <em>The Common Life in the Body of Christ<\/em>, pp. 103ss.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Owen R. Brandon<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><em>HDB <\/em><\/a><em>Hastings\u2019 Dictionary of the Bible<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">JewEnc <\/a><em>Jewish Encyclopaedia<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\"><em>RTWB <\/em><\/a><em>Richardson\u2019s Theological Word Book<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\"><\/a>Harrison, E. F., Bromiley, G. W., &amp; Henry, C. F. H. (2006). <em>Diccionario de Teologi\u0301a<\/em> (127). Grand Rapids, MI: Libros Desafi\u0301o.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p><p style='text-align:justify;'><span lang=ES style=''>(heb. <\/span><span style=''>l&#275;&#7687;<\/span><span lang=ES style=''> o <\/span><span style=''>l&#275;&#7687;&#257;&#7687;<\/span><span lang=ES style=''>; gr. <\/span><span style=''>kardia<\/span><span lang=ES style=''>). Este t\u00e9rmino se emplea con referencia a la parte central de las cosas (Dt. 4.11, <\/span><span lang=ES style='font-size:10.0pt;;color:green; text-transform:uppercase'>\u00b0vm<\/span><span lang=ES style=' '> mg; Jon. 2.3; Mt. 12.40); la ra\u00edz de la palabra heb., que es oscura, quiz\u00e1 signifique centro.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Las referencias al \u00f3rgano f\u00edsico como tal son pocas y nada espec\u00edficas. La m\u00e1s clara es 1 S. 25.37. En 2 S. 18.14 y 2 R. 9.24 el significado parece ser m\u00e1s amplio, indicando los \u00f3rganos internos en general, especialmente dado que, en el pasaje anterior, Absal\u00f3n permaneci\u00f3 vivo despu\u00e9s de que tres dardos le atraversaran el \u201ccoraz\u00f3n\u201d. Pero esta falta de definici\u00f3n fisiol\u00f3gica precisa es t\u00edpica del pensamiento hebreo, particularmente con respecto a los \u00f3rganos internos. En Sal. 104.15, por ejemplo, lo que se come y bebe afecta el \u201ccoraz\u00f3n\u201d, y aun cuando esto puede no ser cierto en sentido fisiol\u00f3gico preciso, por cierto que lo es en la experiencia, si se considera que la palabra \u201ccoraz\u00f3n\u201d significa, como se sugiere abajo, el hombre interior, en sentido amplio.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Los hebreos consideraban la experiencia subjetiva m\u00e1s bien que la observaci\u00f3n objetiva y cient\u00edfica, y de este modo evitaban el error moderno de la hiperdepartamentalizaci\u00f3n. Se trataba esencialmente del hombre completo, con todos sus atributos, f\u00edsicos, intelectuales, y psicol\u00f3gicos, en el cual pensaba y del cual hablaba el hebreo, y el coraz\u00f3n se conceb\u00eda como el centro que lo gobernaba todo. Es el coraz\u00f3n el que hace que el hombre, o la bestia, sea lo que es, y el que gobierna todas sus acciones (Pr. 4.23). El car\u00e1cter, la personalidad, la voluntad, la mente, son t\u00e9rminos modernos que reflejan todos algo del significado del t\u00e9rmino \u201ccoraz\u00f3n\u201d en su uso b\u00edblico. (Pero cf. * <span style='text-transform:uppercase'>Cuerpo<\/span>, donde se hace menci\u00f3n de la sin\u00e9cdoque.)<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>H. Wheeler Robinson ofrece la siguiente clasificaci\u00f3n de los diversos sentidos en que se usan las palabras <\/span><span style=''>l&#275;&#7687;<\/span><span lang=ES style=''> y <\/span><span style=''>l&#275;&#7687;&#257;b<\/span><span lang=ES style=''>.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><i><span lang=ES style=''>a<\/span><\/i><span lang=ES style=' '>. F\u00edsico o figurado (\u201cmedio\u201d; 29 veces).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><i><span lang=ES style=''>b<\/span><\/i><span lang=ES style=' '>. Personalidad, vida interior, o car\u00e1cter en general (257 veces, p. ej. Ex. 9.14; 1 S. 16.7; Gn. 20.5).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><i><span lang=ES style=''>c<\/span><\/i><span lang=ES style=' '>. Estados emocionales conscientes, que se encuentran en un ampl\u00edsimo espectro (166 veces); embriaguez (1 S. 25.36); gozo o tristeza (Jue. 18.20; 1 S. 1.8); ansiedad (1 S. 4.13); valent\u00eda y temor (Gn. 42.28); amor (2 S. 14.1).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><i><span lang=ES style=''>d<\/span><\/i><span lang=ES style=' '>. Actividades intelectuales (204 veces); atenci\u00f3n (Ex. 7.23); reflexi\u00f3n (Dt. 7.17); memoria (Dt. 4.9); entendimiento (1 R. 3.9; <\/span><span lang=ES style='font-size:10.0pt;; color:green;text-transform:uppercase'>\u00b0vm<\/span><span lang=ES style=''> inteligencia); habilidad t\u00e9cnica (Ex. 28.3; cf. <\/span><etiqueta id=\"#_ftn822\" name=\"_ftnref822\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt;;color:green; text-transform:uppercase'>\u00b0vp<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style=' '>, <\/span><etiqueta id=\"#_ftn823\" name=\"_ftnref823\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt;;color:green;text-transform:uppercase'>\u00b0nbe<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style=''>).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><i><span lang=ES style=''>e<\/span><\/i><span lang=ES style=' '>. Volici\u00f3n o prop\u00f3sito (195 veces; 1 S. 2.35); se trata de uno de los usos m\u00e1s caracter\u00edsticos del t\u00e9rmino en el AT.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>El uso en el NT es muy semejante, y C. Ryder Smith escribe acerca del mismo en los siguientes t\u00e9rminos: \u201c(El coraz\u00f3n) no pierde enteramente su referencia f\u00edsica, porque es de \u2018carne\u2019 (2 Co. 3.3), pero es el asiento de la voluntad (p. ej. Mr. 3.5), del intelecto (p. ej. Mr. 2.6, 8), y del sentimiento (p. ej. Lc. 24.32). Esto significa que \u2018coraz\u00f3n\u2019 se acerca m\u00e1s que otros, entre los t\u00e9rminos del NT, al significado de \u2018persona\u2019.\u201d<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>No hay indicios en la Biblia de que el cerebro sea el centro del estado consciente, del pensamiento, o de la voluntad. Es el coraz\u00f3n el que ocupa este lugar, y si bien tambi\u00e9n se usa en relaci\u00f3n con las emociones, m\u00e1s frecuentemente son los \u00f3rganos inferiores (* <span style='text-transform:uppercase'>Entra\u00f1as<\/span>, etc.), en la medida en que se los distingue, los que se relacionan con las emociones. Como afirmaci\u00f3n amplia y general, es cierto que la Biblia coloca el asiento de lo psicol\u00f3gico en un nivel anat\u00f3mico inferior en comparaci\u00f3n con la mayor parte del lenguaje popular moderno, que usa la palabra \u201cmente\u201d para el estado consciente, el pensamiento, y la voluntad, y \u201ccoraz\u00f3n\u201d para las emociones.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>La palabra \u201cmente\u201d posiblemente sea el t\u00e9rmino moderno que m\u00e1s se acerca al uso b\u00edblico de la palabra \u201ccoraz\u00f3n\u201d, y muchos pasajes en la <\/span><span lang=ES style='font-size:10.0pt;; color:green;text-transform:uppercase'>\u00b0nbe<\/span><span lang=ES style=''>, por ejemplo, se traducen as\u00ed (p. ej. Ec. 1.17; Pr. 16.23). \u201cCoraz\u00f3n\u201d es, empero, un t\u00e9rmino m\u00e1s amplio, y la Biblia no distingue los procesos racionales o mentales en la forma en que lo hace la filosof\u00eda griega.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>C. Ryder Smith sugiere que \u201cel principal mandamiento probablemente significa \u2018Amar\u00e1s (<\/span><span style=' '>agap&#257;n<\/span><span lang=ES style=''>) al Se\u00f1or tu Dios con todo tu coraz\u00f3n, <etiqueta id=\"#_ftn824\" name=\"_ftnref824\" title=\"\">e. d. con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas\u2019 (p. ej. Mr. 12.30, 33).\u201d<\/etiqueta><\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>El coraz\u00f3n del hombre no siempre obra as\u00ed, sin embargo. No es lo que debiera ser (Gn. 6.5; Jer. 17.9), y el AT llega a su punto culminante cuando entiende que hace falta un cambio de coraz\u00f3n (Jer. 24.7; Ez. 11.19), y esto, naturalmente, se cumple en el NT (Ef. 3.17).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Est\u00e1n las personas excepcionales cuyo coraz\u00f3n est\u00e1 bien con Dios (1 R. 15.14; Sal. 37.31; Hch. 13.22), si bien resulta obvio por lo que sabemos acerca de David, el ejemplo al que se hace referencia en el \u00faltimo pasaje, que esto no es verdad en sentido absoluto, sino que todav\u00eda hacen falta el arrepentimiento y la conversi\u00f3n (2 R. 23.25, de Jos\u00edas).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>La actitud adecuada del coraz\u00f3n comienza cuando se quebranta (Sal. 51.17), lo cual es simb\u00f3lico de humildad y penitencia, y sin\u00f3nimo de \u201cesp\u00edritu quebrantado\u201d (<\/span><span style=' '>r\u00fba&#7717;<\/span><span lang=ES style=' '>). Este quebrantamiento es necesario porque se trata de un coraz\u00f3n duro o de piedra, que no se somete a la voluntad de Dios (Ez. 11.19). Alternativamente, es el coraz\u00f3n \u201cengrosado\u201d o \u201cincircunciso\u201d el que no responde a la voluntad de Yahv\u00e9h (Is. 6.10; Ez. 44.7)<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Yahv\u00e9h conoce el coraz\u00f3n de cada cual, y no se deja enga\u00f1ar por las apariencias externas (1 S. 16.7), pero una oraci\u00f3n digna es, no obstante, la que pide que \u00e9l examine y conozca el coraz\u00f3n (Sal. 139.23), y lo limpie (Sal. 51.10). Un \u201ccoraz\u00f3n nuevo\u201d ha de ser el anhelo del malo (Ez. 18.31), y eso significar\u00e1 que la ley de Dios ya no ser\u00e1 simplemente algo externo sino algo \u201cescrito en el coraz\u00f3n\u201d (Jer. 31.33), y algo que lo purifica.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>As\u00ed es como el coraz\u00f3n, fuente de todos los deseos, tiene que ser guardado (Pr. 4.23), y el maestro procura encaminar el coraz\u00f3n del alumno hacia el buen camino (Pr. 23.26).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Son los puros de coraz\u00f3n los que ver\u00e1n a Dios (Mt. 5.8), y cuando Cristo mora en el coraz\u00f3n por la fe es cuando los santos pueden comprender el amor de Dios (Ef. 3.17).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=';text-transform:uppercase'>Bibliograf\u00eda.<\/span><span lang=ES style=''> T. Sorg, \u201cCoraz\u00f3n\u201d, <etiqueta id=\"#_ftn825\" name=\"_ftnref825\" title=\"\"><i>\u00b0DTNT<\/i><\/etiqueta>, <etiqueta id=\"#_ftn826\" name=\"_ftnref826\" title=\"\">t(t). I, pp. 339\u2013341; F. Stolz, \u201cCoraz\u00f3n\u201d, <\/etiqueta><etiqueta id=\"#_ftn827\" name=\"_ftnref827\" title=\"\"><i>\u00b0DTMAT<\/i><\/etiqueta>, t(t). I, cols. 1176\u20131185; C. Spicgi, <i>Dios y el hombre en el Nuevo Testamento<\/i>, 1979; F. Lacueva, <i>El hombre, su grandeza y su miseria<\/i>, 1976; H. W. Wolff, <i>Antropolog\u00eda del Antiguo Testamento<\/i>, 1975, pp. 63\u201386; M. Flick, Z. Alszeghy, <i>Antropolog\u00eda teol\u00f3gica<\/i>, 1971.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>A. R. Johnson, <i>The vitality of the Individual in the Thought of Ancient Israel<\/i>, 1949, pp. 77ss; C. Ryder Smith, <i>The Bible Doctrine of Man<\/i>, 1951; H. Wheeler Robinson, <i>The Christian Doctrine of Man<\/i>, 1911; F. Baumg\u00e4rtel, J. Behm, <i>TDNT<\/i> 3, pp. 605\u2013613; H. K\u00f6ster, <i>TDNT <\/i>7, pp. 548\u2013559; T. Sorg, <i>NIDNTT<\/i> 2, pp. 180\u2013184; H.-H. Esser, <i>NIDNTT<\/i> 2, pp. 599s.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><etiqueta id=\"#_ftn828\" name=\"_ftnref828\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green'>B.O.B.<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;'>Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami: Sociedades B\u00edblicas Unidas.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>v. 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