{"id":15640,"date":"2016-02-05T10:10:41","date_gmt":"2016-02-05T15:10:41","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/pastor-jesus-el-buen\/"},"modified":"2016-02-05T10:10:41","modified_gmt":"2016-02-05T15:10:41","slug":"pastor-jesus-el-buen","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/pastor-jesus-el-buen\/","title":{"rendered":"PASTOR, JESUS EL BUEN"},"content":{"rendered":"<p>DJN<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nSUMARIO: 1. La par\u00e1bola original. a) El verdadero pastor b) La comunidad jo\u00e1nica. &#8211; 2. Yo soy la puerta. &#8211; 3. Yo soy el pastor \u00abideal\u00bb. a) El pastor y el asalariado. b) Relaci\u00f3n interpersonal. c) Otras ovejas. d) Encuadramiento literario. &#8211; 4. El pastor se enfrenta con los lobos. (Jn 10, 22-39). a) Fiesta de la Dedicaci\u00f3n. b) Asedio amenazador c) La blasfemia de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Esta alegor\u00ed\u00ada en la que Jes\u00fas es presentado como el buen pastor debe ser considerada en uni\u00f3n con la sistematizaci\u00f3n de las discusiones anteriores con \u00ablos jud\u00ed\u00ados\u00bb, que eran los \u00abmalos\u00bb pastores. As\u00ed\u00ad lo demuestran las consideraciones siguientes: a) Las palabras iniciales: \u00abEn verdad, en verdad os digo&#8230; \u00ab, que demuestran que Jes\u00fas sigue teniendo delante a los mismos interlocutores; b) Lo exige tambi\u00e9n el tema del juicio, que es denominador com\u00fan de toda la secci\u00f3n: es abordado en el cap. 9 y sigue en \u00e9ste. Son llamados a juicio, y condenados por su mala gesti\u00f3n, los dirigentes espirituales del pueblo de Dios. Unas veces son llamados \u00abfariseos\u00bb y otras \u00abjud\u00ed\u00ados\u00bb. Son t\u00e9rminos intercambiables. Por si no estuviese suficientemente claro, el caso del ciego de nacimiento es mencionado expl\u00ed\u00adcitamente (Jn 10, 19-21). c) El di\u00e1logo-mon\u00f3logo anterior contiene germinalmente y adelante el tema que se desarrolla en esta secci\u00f3n: los fariseos o \u00ablos jud\u00ed\u00ados\u00bb, los falsos pastores, han excomulgado y echado fuera al ciego (Jn 9, 34); d) en clara e intencionada contraposici\u00f3n con el buen pastor, los dirigentes jud\u00ed\u00ados de la \u00e9poca, el juda\u00ed\u00adsmo fariseo, es fustigado dur\u00ed\u00adsimamente por Jes\u00fas. En relaci\u00f3n con el reba\u00f1o que deb\u00ed\u00adan apacentar son ladrones y salteadores; son extra\u00f1os, a los que ni siquiera conocen las ovejas; son gente que roba, mata y destruye; son asalariados irresponsables. Por el contrario, Jes\u00fas, el buen pastor, busca la oveja perdida, la encuentra y la cuida (Jn 9, 35).<\/p>\n<p>1. La par\u00e1bola original<br \/>\nEl conjunto del relato (Jn 10, 1-21) podr\u00ed\u00ada ser considerado como un discurso simb\u00f3lico en el que, junto al simbolismo, es utilizado tambi\u00e9n el lenguaje directo. El punto de partida del mismo fue una par\u00e1bola de Jes\u00fas. Comprend\u00ed\u00ada los cinco primeros vers\u00ed\u00adculos. El Parabolista pretende dar en ellos los criterios adecuados para que las ovejas puedan distinguir entre los verdaderos y los falsos pastores, entre los dirigentes espirituales de los que pueden fiarse y aquellos a los que deben rehuir. Dichos criterios se reducen pr\u00e1cticamente a uno s\u00f3lo: el acceso que unos y otros tienen al reba\u00f1o y los motivos que lo justifican. Para ello recurre al procedimiento literario llamado \u00abinclusi\u00f3n\u00bb: los pastores fiables ocupan el centro de la par\u00e1bola. Ellos, o mejor dicho, el verdadero pastor -porque el texto habla en singular, tanto si se refiere a los verdaderos pastores como si se refiere a los falsarios- est\u00e1 \u00abincluido\u00bb en el vers\u00ed\u00adculo introductorio y en el conclusivo, mediante la menci\u00f3n de los pastores rechazables: El que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino por cualquier otra parte, es ladr\u00f3n y salteador&#8230; En cambio, nunca siguen a un extra\u00f1o; por el contrario, huyen de \u00e9l, porque su voz les resulta desconocida (Jn 10, 1. 5).<\/p>\n<p>Se refiere a los pastores-dirigentes bastardos; no se mueven por el servicio a la gente, a las ovejas; buscan su propio inter\u00e9s ego\u00ed\u00adsta. Esto se expresa mediante una serie de calificativos que ya hemos mencionado. Cuando el evangelista, en contra de su costumbre, recurre a estos calificativos de grueso calibre, es que tiene buenas razones para ello. No s\u00f3lo son arribistas, apoyados en la plataforma de su categor\u00ed\u00ada social, para explotar a la gente sencilla, sino que son enemigos declarados de la fe cristiana.<\/p>\n<p>a) El verdadero pastor. En el centro de la \u00abinclusi\u00f3n\u00bb, mencionada, el Parabolista presenta al pastor propietario de las ovejas con las caracter\u00ed\u00adsticas siguientes: entra por la puerta; no necesita identificarse ante \u00abel vigilante\u00bb; las ovejas se dan cuenta de que ha entrado su due\u00f1o: lo conocen por su voz y, cuando las llama por su nombre, responden con un balido tierno de relaci\u00f3n agradecida; saca del redil a las \u00absuyas, que le siguen con seguridad y confianza: saben que las conduce donde puedan pastar con tranquilidad y sin sobresaltos Todo se justifica por el conocimiento mutuo.<br \/>\nHasta aqu\u00ed\u00ad la par\u00e1bola. Estas descripciones, vividas a diario en la vida pastoril, se salen del terreno de la comparaci\u00f3n y apuntan a la realidad apuntada por el Parabolista. El pretende poner de relieve la recta relaci\u00f3n de Cristo con la comunidad. El est\u00e1 a cien leguas de distancia de otros que se presentan como pastores-dirigentes. El es el \u00fanico revelador del Padre: viene a \u00ablos suyos\u00bb; \u00e9stos le conocen y siguen; se api\u00f1an en torno a \u00e9l; s\u00f3lo su presencia significa la identificaci\u00f3n de su persona: El es el revelador del Padre; Aquel que le manifiesta de verdad; en su voz oyen la del Padre. Es su Palabra. Con su voz sit\u00faa a los hombres ante la decisi\u00f3n. La autoridad de otras voces con pretensiones similares o deriva de esta \u00fanica Voz o es fruto de una arrogancia petulante.<\/p>\n<p>b) La comunidad jo\u00e1nica. La descripci\u00f3n parab\u00f3lica refleja la situaci\u00f3n en la que est\u00e1 (n) viviendo la (s) comunidad (es) jo\u00e1nica (s). Por un lado, est\u00e1 viviendo bajo la presi\u00f3n de un juda\u00ed\u00adsmo hostil. Por el otro, se ve cercada por la seducci\u00f3n de las corrientes gn\u00f3sticas, que equiparan a sus \u00abreveladores\u00bb con el \u00fanico Pastor enviado por el Padre. En la par\u00e1bola se halla subyacente la mentalidad gn\u00f3stica. La comprensi\u00f3n de la voz de Cristo por parte de los suyos, tiene presente la creencia generalizada en aquel tiempo seg\u00fan la cual existen en el mundo chispas de luz y rayos del Esp\u00ed\u00adritu que proceden del Ser preexistente. El redentor \u2014seguimos utilizando las expresiones del redentor gn\u00f3stico, procedente de la mitolog\u00ed\u00ada\u2014 re\u00fane a aquellos en quienes existen dichas chispas de luz o de un rescoldo entre cenizas y los rayos del Esp\u00ed\u00adritu y forma una unidad con ellos. Despierta lo que ya existe en ellos.<\/p>\n<p>Estas representaciones gn\u00f3sticas son incompatibles con la fe cristiana. En el evangelio, Jes\u00fas es una figura hist\u00f3rica, enviada por el Padre para comunicar a los hombres algo de lo que carecen; la verdadera vida (Jn 10, 10), no para despertar o potenciar lo que ya poseen. La par\u00e1bola nos ofrece unas pistas que confirmar lo que acabamos de afirmar:<\/p>\n<p>Para designar al \u00abredil\u00bb el parabolista utiliza la palabra griega aul\u00e9 (la normal hubiese sido \u00e9paulis) que, en el A. T., designa casi siempre el patio o la tienda de la reuni\u00f3n o del templo. Al utilizar dicho t\u00e9rmino el Parabolista est\u00e1 mandando a sus ovejas o seguidores que se alejen del juda\u00ed\u00adsmo oficial. Ten\u00ed\u00ada buenas razones para ordenarlo as\u00ed\u00ad.<\/p>\n<p>Jes\u00fas saca fuera a las ovejas. El verbo griego utilizado significa \u00abempujar\u00bb, obligar a que salgan. Cuando escribe el evangelista, el juda\u00ed\u00adsmo ya hab\u00ed\u00ada pronunciado su decreto de excomuni\u00f3n contra los jud\u00ed\u00ados que se hab\u00ed\u00adan convertido o eran simples simpatizantes del cristianismo. Por eso, \u00abtiene que\u00bb sacar a sus ovejas de aquel redil o aprisco.<\/p>\n<p>Jes\u00fas va delante de las ovejas. El verbo griego empleado lo emplea frecuentemente el evangelista para indicar el retorno de Jes\u00fas al Padre. De esta manera se expondr\u00ed\u00ada la meta \u00faltima hacia la cual el pastor lleva a sus ovejas. La comunidad cristiana tiene el mismo destino que Jes\u00fas.<\/p>\n<p>2. Yo soy la puerta<br \/>\nEs la primera explicaci\u00f3n-interpretaci\u00f3n de la par\u00e1bola. La expresi\u00f3n se repite dos veces (Jn 10, 7. 9). Y pretende subrayar que \u00fanicamente pueden acercarse a las ovejas, al pueblo de Dios, aquellos quelo hacen en nombre de Jes\u00fas, desde la fe en \u00e9l, que es la puerta, el \u00fanico lugar de acceso al Padre. Una puerta que proporciona la salvaci\u00f3n a los que entran por ella. Es utilizada la frase \u00abentrar y salir\u00bb como sin\u00f3nima de lo que alguien hace en su casa. Quien acepta a Jes\u00fas como la puerta, como el salvador y el mediador de la vida, se halla ya en casa, en el lugar de la vida, ha encontrado los pastos como medio necesario para llegar a ella. Esta interpretaci\u00f3n se halla avalada por las razones siguientes.<\/p>\n<p>El pensamiento antiguo, tanto jud\u00ed\u00ado como griego, desde Homero, piensa en una puerta necesaria para llegar al cielo (Ap 4, 1). La puerta del cielo es mencionada frecuentemente en la literatura apocal\u00ed\u00adptica. A trav\u00e9s de dichas puertas llega hasta los hombres el conocimiento, la revelaci\u00f3n y la salvaci\u00f3n. La puerta como s\u00ed\u00admbolo mesi\u00e1nico se halla anunciada en el Sal 118, 119-120. En el A. Tse habla de la puerta o puertas del cielo (G\u00e9n 28, 17; Sal 78, 23). El evangelio de Juan presenta a Jes\u00fas como el Hijo del hombre, el Hombre celeste, que es el mediador entre el cielo y la tierra, y como la Palabra a trav\u00e9s de la cual llegan al hombre el conocimiento y la salvaci\u00f3n. En los evangelios sin\u00f3pticos se habla de la entrada en el reino de Dios. El evangelio de Juan lo traduce por entrar en la vida. Los primeros escritores eclesi\u00e1sticos, como Justino, utilizan el mismo lenguaje y presentan a Jes\u00fas como la puerta del Padre. En s\u00ed\u00adntesis, la imagen de la puerta presenta a Jes\u00fas como la fuente de la salvaci\u00f3n, como el \u00fanico acceso al Padre, como la entrada en el Reino o en la Vida.<\/p>\n<p>3. Yo soy el pastor \u00abideal\u00bb (Jn 10, 11-18)<br \/>\n\u00bfPar\u00e1bola, comparaci\u00f3n o la segunda interpretaci\u00f3n-explicaci\u00f3n de lo que podemos considerar como la alegor\u00ed\u00ada del pastor y el reba\u00f1o, en su conjunto? Optamos por la \u00faltima de las posibilidades. La primera explicaci\u00f3n pone de manifiesto el significado de la \u00abpar\u00e1bola\u00bb mediante la met\u00e1fora de la puerta. La imagen del pastor es el segundo intento de hacerlo. El verdadero pastor es Jes\u00fas. Su finalidad, al venir a nuestro mundo, fue hacer part\u00ed\u00adcipes a los hombres de una vida plena, de la vida de Dios. As\u00ed\u00ad lo afirma la conclusi\u00f3n de la primera explicaci\u00f3n (Jn 10, 10).<\/p>\n<p>a) El pastor y el asalariado. La par\u00e1bola se esclarece ahora mediante la contraposici\u00f3n entre el pastor ideal, normalmente traducido por \u00abbueno\u00bb y el asalariado. Este intenta cumplir con las obligaciones que le impone el amo que le paga. No arriesga nada. Ante la venida del lobo \u2014s\u00ed\u00admbolo de todo aquello que puede hacer da\u00f1o a las ovejas, a las personas\u2014huye para ponerse a salvo. Mediante el recurso al \u00abYo soy\u00bb Jes\u00fas se presenta como el pastor ideal, \u00abel bueno\u00bb, y a\u00f1ade, utilizando la tercera persona, que el pastor, \u00abel bueno\u00bb expone su vida por las ovejas. El cambio de persona no significa que no siga hablando Jes\u00fas. El Parabolista acent\u00faa como caracter\u00ed\u00adstica del pastor \u00abideal\u00bb, de \u00abel bueno\u00bb, el poner la vida. As\u00ed\u00ad se expresa el texto griego. Una f\u00f3rmula que nunca tiene el sentido de entregarla a la muerte. Y menos en nuestro caso. Si el pastor muriera, las ovejas correr\u00ed\u00adan la misma suerte. Quedar\u00ed\u00adan expuestas al peligro mortal del lobo o de otros animales rapaces.<\/p>\n<p>Poner la vida significa exponerla, arriesgarla, para defender a aquellos que est\u00e1n sometidos a un peligro mortal. Es \u00abjugarse la vida\u00bb para liberar de la muerte a aquellos que est\u00e1n amenazados por ella. Como hizo David que, como pastor \u00abideal\u00bb, puso en peligro su vida para defender a las ovejas de su padre (1 Sam 17, 34-35). Hemos aducido al ejemplo de David porque es una figura mesi\u00e1nica. Se convierte, en la pluma del evangelista, en el s\u00ed\u00admbolo m\u00e1s claro de Jes\u00fas. Poner la vida es correr el riesgo mortal que surge como consecuencia de la defensa del reba\u00f1o. Es apostar por la vida. En este terreno Jes\u00fas supera a David. Y ello por dos razones: porque Jes\u00fas integra el enfrentamiento con la muerte en su existencia terrena como elemento esencial de la misma. Adem\u00e1s, porque puede retomarla de nuevo, volver a vivir, resucitar. El poner la vida, el arriesgarla, el exponerla, el apostar por ella, el correr el riesgo, el jug\u00e1rsela son expresiones sin\u00f3nimas que aparecen de forma obsesiva en nuestro texto; hasta cinco veces se insiste en ello de forma directa o indirecta.<\/p>\n<p>A diferencia de la f\u00f3rmula tradicional seg\u00fan la cual Jes\u00fas es resucitado por Dios, aqu\u00ed\u00ad es el mismo Jes\u00fas el que se autorresucita: \u00abtoma de nuevo su vida\u00bb; Jes\u00fas entrega la vida por, \u00aben favor de\u00bb, \u00abpara provecho de\u00bb las ovejas, no \u00aben su lugar\u00bb. Se halla ausente el valor sustitutivo de la muerte de Jes\u00fas. O se expresa de forma distinta, como una \u00abentrega\u00bb que es constitutiva del reba\u00f1o y gracias a la cual nace la comunidad cristiana. La fe de la Iglesia original lo entendi\u00f3 as\u00ed\u00ad y lo formul\u00f3 de forma parecida. Lo espec\u00ed\u00adfico de Juan es que la muerte de Jes\u00fas es su glorificaci\u00f3n, el retorno al Padre. De este modo se acent\u00faa la libertad de Jes\u00fas frente a la muerte: no est\u00e1 esclavizado por ella; la domina; incluso la desea; siente la alegr\u00ed\u00ada de la victoria en un duelo a muerte en el que \u00e9sta sal\u00ed\u00ada como favorita. El la ha vencido. De este modo su muerte no es una cat\u00e1strofe desconcertante y decepcionante. La victoria en aquel duelo deseado demuestra su poder sobre la muerte y su se\u00f1or\u00ed\u00ado sobre la vida. As\u00ed\u00ad puede cumplir la finalidad que le trajo a este mundo.<\/p>\n<p>b) Relaci\u00f3n interpersonal El conocimiento tan profundo que une al pastor con las ovejas debe ser entendido en el sentido b\u00ed\u00adblico: se trata de un conocimiento amoroso, de elecci\u00f3n, de compenetraci\u00f3n, de confianza, de intimidad. La raz\u00f3n \u00faltima de conocimiento tan singular est\u00e1 en que es la participaci\u00f3n en el que el Padre tiene del Hijo. El evangelista establece una cadena descendente: el Padre conoce al Hijo y \u00e9ste a los creyentes. Y viceversa, los creyentes, al conocer al Hijo, conocen al Padre. As\u00ed\u00ad se establece una relaci\u00f3n interpersonal profunda, estable, creciente y, por otra parte, inimaginable.<\/p>\n<p>La acentuaci\u00f3n de este conocimiento mutuo lleva a Jes\u00fas al desarrollo expl\u00ed\u00adcito del tema de amor. La relaci\u00f3n interpersonal entre Cristo y los creyentes se asemeja, el texto dice que es \u00abcomo\u00bb, \u00ablo mismo que\u00bb la relaci\u00f3n entre el Padre y el Hijo. Esta doble relaci\u00f3n rec\u00ed\u00adproca: Padre-Hijo, Hijo-creyentes, tiene una triple finalidad: hacer visible el acontecimiento salvador: Cristo expone, arriesga la vida como expresi\u00f3n del amor a su Padre cuya voluntad cumple de forma absoluta y como manifestaci\u00f3n de su amor a los suyos; subrayar el pensamiento de la unidad de la Iglesia: el Hijo re\u00fane a los suyos manifest\u00e1ndose a ellos y haci\u00e9ndoles part\u00ed\u00adcipes de su vida. As\u00ed\u00ad surge la comunidad cristiana y, finalmente, poner de relieve el enraizamiento de la existencia cristiana en el m\u00e1s all\u00e1, en el cielo: la vuelta del Hijo al Padre le sit\u00faa en el plano de la vida hacia donde caminan los creyentes y donde Cristo les ha precedido para prepararles un lugar (Jn 14, 2). Es la participaci\u00f3n en la vida com\u00fan del creyente con el Padre y el Hijo y, para evitar confusiones, en esta relaci\u00f3n interpersonal, el Hijo es el Se\u00f1or; en modo alguno afirma la identidad de Jes\u00fas con los suyos.<\/p>\n<p>c) Otras ovejas. La ampliaci\u00f3n de la met\u00e1fora de las ovejas pretende ense\u00f1ar el valor universal de la obra de Cristo; el universalismo del evangelio y de la salvaci\u00f3n (Ef 2, 15-16), la reconciliaci\u00f3n universal, el derribar fronteras, el unificar a los hijos de Dios dispersos (Jn 11, 51-58). Los hijos de Dios dispersos son todos aquellos que por todos los rincones del mundo acogen la luz divina. Este universalismo es visto por el evangelista desde dos frentes. Las ovejas que tienen que acudir al o\u00ed\u00adr la llamada de la Palabra proceden del juda\u00ed\u00adsmo y del paganismo. En el reba\u00f1o de Cristo hab\u00ed\u00ada ya judeo-cristianos, cristianos procedentes del juda\u00ed\u00adsmo, y \u00e9tnico-cristianos o cristianos procedentes del paganismo. Todos ellos llegar\u00e1n a formar un solo reba\u00f1o, no un s\u00f3lo redil. Se evita cuidadosamente esta palabra para no caer en triunfalismos y representaciones espaciales, que significar\u00ed\u00adan una imposici\u00f3nde la nueva fe por la fuerza, que comprendiese el mundo entero.<\/p>\n<p>d) Encuadramiento literario. Literariamente hablando, este discurso simb\u00f3lico est\u00e1 construido con materiales procedentes del A. T. En particular se halla presente y subyacente Ez 34 y 37, 16ss donde se encuentra la llave para la comprensi\u00f3n de la met\u00e1fora del pastor y el reba\u00f1o. Su contenido esencial se centra en que los dirigentes de Israel son falsos pastores. La descripci\u00f3n que nos hace el evangelio de Juan sobre Jes\u00fas como el pastor ideal pretende afirmar que la promesa de Dios, anunciada por Ezequiel, se cumple en \u00e9l. El buen Pastor es Dios encarnado: Yo mismo ir\u00e9 a buscar a mis ovejas y las reunir\u00e9 (Ez 34, 11); es \u00e9l quien da la vida por las ovejas para que \u00e9stas tengan la plenitud de la vida (Jn 10, 10).<\/p>\n<p>A esta estructura fundamental subyacente hay que a\u00f1adir el comentario que hizo de ella la tradici\u00f3n com\u00fan. cristiana partiendo del evangelio:<\/p>\n<p>Jes\u00fas compara a la gente que le sigue con las ovejas que no tienen pastor (Mc 6, 34).<\/p>\n<p>Se refiere a \u00e9l mismo como pastor que ha sido arrebatado a las ovejas: Herir\u00e9 al pastor y se dispersar\u00e1n las ovejas. Una profec\u00ed\u00ada que lamentaba la eliminaci\u00f3n del pastor ideal por los falsos pastores-dirigentes de Israel (Mc 14, 27; ver Zac 13, 7).<\/p>\n<p>La par\u00e1bola de la oveja perdida se dirige contra los fariseos porque criticaban el ministerio de Jes\u00fas con los pecadores (Lc 15, 3-7).<\/p>\n<p>Los justos son comparados con las ovejas que disfrutan de la bienaventuranza porque han superado el juicio y pasan a disfrutar de los bienes y de la felicidad del Reino (Mt 25, 32-34).<\/p>\n<p>La primera carta de Pedro nos presenta a Cristo como nuestro pastor y guardi\u00e1n (1 Pe 2, 25).<\/p>\n<p>El A. T. ya hab\u00ed\u00ada presentado a Yahv\u00e9 como el pastor de Israel (G\u00e9n 49, 24) y todo el mundo conoce la poes\u00ed\u00ada dedicada al buen pastor: El Se\u00f1or es mi pastor, nada me falta&#8230; (Sal 23).<\/p>\n<p>4. El pastor se enfrenta con los lobos. (Jn 10, 22-39)<br \/>\nEl supuesto enfrentamiento referido en el presente t\u00ed\u00adtulo s\u00f3lo es imaginable en el pastor que cuida sus propias ovejas. Al pertenecerle en propiedad, el pastor las ve como una prolongaci\u00f3n de s\u00ed\u00ad mismo y, l\u00f3gicamente, se arriesga por ellas hasta poner en peligro su vida. El mercenario, por fiel servidor que sea de su amo, nunca se arriesga a tanto. Esta diferencia radical es el contexto en el que se mueven los protagonistas de nuestro relato. Las manifestaciones directas de Jes\u00fas sobre el pastoreo verdadero, que \u00fanicamente a \u00e9l compete, aunque veladas, eran lo suficientemente elocuentes como para sospechar que \u00e9l se ten\u00ed\u00ada por el enviado del Padre. Era inevitable que a sus interlocutores les viniesen a la mente las palabras que el profeta Ezequiel puso en los labios de Yahv\u00e9: Yo mismo ir\u00e9 a buscar a mis ovejas y las reunir\u00e9 (Ez 34, 11). Y \u00ablos jud\u00ed\u00ados\u00bb -los dirigentes espirituales del juda\u00ed\u00adsmo, que rechazaron al pastor y explotaban a las ovejas- no pod\u00ed\u00adan soportar semejantes pretensiones y acusaciones. Eran demasiado petulantes en un \u00abpobre hombre\u00bb, que no presentaba las credenciales requeridas por los jud\u00ed\u00ados. Y, l\u00f3gicamente, se produjo el enfrentamiento.<\/p>\n<p>Los jud\u00ed\u00ados preguntan directamente a Jes\u00fas si \u00e9l es el Mes\u00ed\u00adas (Jn 10, 24). A esta pregunta, tan directa como capciosa, Jes\u00fas contesta de forma indirecta y equivalente, remitiendo al testimonio de sus obras. Afirma, adem\u00e1s, que su categor\u00ed\u00ada \u00fanicamente puede ser admitida por aquellos que le pertenecen, por sus ovejas, por los que est\u00e1n abiertos a la fe. S\u00f3lo ellos pueden reconocer su unidad con el Padre. Si sus obras son las de Dios la \u00fanica alternativa es aceptar que Dios est\u00e1 en \u00e9l. Y su afirmaci\u00f3n no debe sonar a blasfemia, porque \u00e9l es la misma palabra de Dios.<\/p>\n<p>Esta presentaci\u00f3n global de la cuesti\u00f3n exige una consideraci\u00f3n m\u00e1s particular de las distintas partes y aspectos que la integran.<\/p>\n<p>a) Fiesta de la Dedicaci\u00f3n. La escena se desarrolla durante la fiesta de la Dedicaci\u00f3n, Hanukka en hebreo, que significa consagraci\u00f3n, dedicaci\u00f3n. Hab\u00ed\u00ada sido instituida el a\u00f1o 165 a. de C. Se celebraba durante ocho d\u00ed\u00adas a partir del 25 de diciembre. Era la fiesta del a\u00f1o nuevo. Ten\u00ed\u00ada la finalidad de evocar y actualizar la consagraci\u00f3n del templo por Judas Macabeo, despu\u00e9s de la profanaci\u00f3n realizada por Ant\u00ed\u00adoco IV Ep\u00ed\u00adfanes, que hab\u00ed\u00ada colocado en \u00e9l una estatua de J\u00fapiter Ol\u00ed\u00admpico.<\/p>\n<p>La Hanukka era conocida como la fiesta de la luz, seg\u00fan nos informa Flavio Josefo. Se llamaba as\u00ed\u00ad porque, durante los ocho d\u00ed\u00adas, se colocaban l\u00e1mparas encendidas en las ventanas de las casas. Seg\u00fan la mente del evangelista la fiesta suger\u00ed\u00ada tres temas fundamentales: el de la resurrecci\u00f3n, un deseo o una esperanza que brotaba espont\u00e1neamente ante la visi\u00f3n de la naturaleza muerta, como est\u00e1 en el invierno; el del juicio que Dios realiza incluso en s\u00e1bado (Jn 5, 22. 17); y el del testimonio, que es aplicado tambi\u00e9n a Jes\u00fas (Jn 5, 31), lo mismo que los otros dos, el de la vida y el del juicio.<\/p>\n<p>Como argumento de su mesianidad, Jes\u00fas aduce su palabra. Se lo ha dicho y se lo est\u00e1 repitiendo. El segundo argumento se basa en sus obras. El certificado m\u00e1s acreditativo son las obras que hace. Ellas son sus credenciales. Es la misma respuesta que dio a los enviados por el Bautista (Mt 11, 2-6). Todo era in\u00fatil. Sencillamente porque \u00ablos jud\u00ed\u00ados\u00bb no pertenec\u00ed\u00adan a su reba\u00f1o; no eran de sus ovejas; no son \u00abtra\u00ed\u00addos\u00bb hacia \u00e9l por el Padre, porque no se dejan atraer por \u00e9l (Jn 6, 44). Ellos son del mundo; pertenecen al mundo, no a sus ovejas (Jn 8, 23). Si perteneciesen a su reba\u00f1o, oir\u00ed\u00adan y reconocer\u00ed\u00adan en \u00e9l al buen Pastor. Le aceptar\u00ed\u00adan y entrar\u00ed\u00adan en la recta relaci\u00f3n con Dios, porque Jes\u00fas y el Padre son uno. Verle a \u00e9l, aceptarle, es ver y aceptar al Padre. El Padre le ha dado aquellos que son \u00absuyos\u00bb, los creyentes, los que le aceptan. El rechazo de Jes\u00fas es sin\u00f3nimo del rechazo de Dios.<\/p>\n<p>Para la comprensi\u00f3n de la escena es conveniente destacar otros dos datos importantes. El primero pertenece a la cronolog\u00ed\u00ada de la fiesta: era invierno. Es un detalle con el que el evangelista no pretende \u00fanicamente situar el tiempo en el que tuvieron lugar los acontecimientos. Hay m\u00e1s; mucho m\u00e1s. Lo adivin\u00f3 muy bien san Agust\u00ed\u00adn cuando hace este comentario: \u00abera invierno y estaban helados; no hac\u00ed\u00adan ning\u00fan esfuerzo por acercarse a este fuego divino\u00bb. En esta l\u00ed\u00adnea, y tal vez con mayor precisi\u00f3n, habr\u00ed\u00ada que descubrir la intenci\u00f3n del evangelista, que pretende acentuar que se est\u00e1 llegando al final de la actividad reveladora de Jes\u00fas. Y dicha actividad deja \u00abfr\u00ed\u00ados\u00bb, insensibles, a los primeros destinatarios de su revelaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El otro dato importante es la precisi\u00f3n del lugar: Jes\u00fas se paseaba por el templo, en el p\u00f3rtico de Salom\u00f3n. Situado al lado este del templo, era una de las galer\u00ed\u00adas al aire libre, delimitada por columnas, que rodeaban la gran explanada y que estaba guarnecida contra el viento por una muralla. Era un lugar frecuentado por la gente, que se reun\u00ed\u00ada all\u00ed\u00ad para escuchar la ense\u00f1anza de la Ley. En el momento en el que el evangelista sit\u00faa all\u00ed\u00ad a Jes\u00fas, \u00e9ste no aparece como maestro, no estaba ense\u00f1ando. Se paseaba por el templo como un hijo se mueve por la casa de su padre. De este modo es presentado Jes\u00fas como el Hijo del Padre. Sin embargo, para admitir que las pretensiones de Jes\u00fas son verdaderas es necesario ser de la verdad, estar abiertos al plan de Dios y no condicionar \u00e9ste desde los propios prejuicios y seguridades. Esto es lo que significa \u00abser de la verdad\u00bb, \u00abo\u00ed\u00adr su voz\u00bb, seguirle y encontrar la salvaci\u00f3n y la vida\u00bb<br \/>\nb) Asedio amenazador. El c\u00ed\u00adrculo hostil que hab\u00ed\u00adan levantado \u00ablos jud\u00ed\u00ados\u00bb en torno a Jes\u00fas se cierra cada vez m\u00e1s. Se acercan a \u00e9l con la intenci\u00f3n de obligarle a explicitar lo que se hallaba impl\u00ed\u00adcitamente contenido en sus manifestaciones en las met\u00e1foras utilizadas. Se trata, en el fondo, una vez m\u00e1s, de averiguar qui\u00e9n es Jes\u00fas. \u00bfEres t\u00fa el Mes\u00ed\u00adas? Esta pregunta maliciosa pretend\u00ed\u00ada arrancar una respuesta comprometedora para Jes\u00fas. Si ca\u00ed\u00ada en la trampa de declararse el Mes\u00ed\u00adas, entonces no se les escapar\u00ed\u00ada, le ten\u00ed\u00adan atrapado, pod\u00ed\u00adan proceder libremente contra \u00e9l, no encontrar\u00ed\u00adan oposici\u00f3n por parte de nadie. Hasta el momento presente, la afirmaci\u00f3n expl\u00ed\u00adcita de Jes\u00fas \u00abYo soy, el que habla contigo\u00bb, se hab\u00ed\u00ada dado \u00fanicamente a nivel individual, a la Samaritana y al ciego de nacimiento. Ante los jud\u00ed\u00ados nunca se hab\u00ed\u00ada manifestado tan claramente. En las discusiones con sus adversarios en el templo lo hab\u00ed\u00ada declarado abiertamente en el \u00abYo soy\u00bb (Jn 8, 24. 58). Ya entonces reaccionaron con piedras en las manos para lapidarlo, pero Jes\u00fas se ocult\u00f3 y sali\u00f3 del templo.<\/p>\n<p>c) La blasfemia de Jes\u00fas. Por culpa de las acusaciones y calumnias jud\u00ed\u00adas, muchos cristianos hab\u00ed\u00adan sido arrebatados (Jn 10, 28), martirizados, eliminados. Jes\u00fas asegura que, m\u00e1s all\u00e1 de la muerte, seguir\u00e1n perteneci\u00e9ndole, seguir\u00e1n siendo \u00absuyos\u00bb&#8230; Nadie los arrebatar\u00e1 de su reba\u00f1o ni de las manos del Padre. La garant\u00ed\u00ada ofrecida por Jes\u00fas tiene su fundamento en la unidad con el Padre (Jn 10, 30). El Hijo est\u00e1 en el Padre en una armon\u00ed\u00ada perfecta de pensamiento y de acci\u00f3n (Jn 10, 38). Esta afirmaci\u00f3n de Jes\u00fas ser\u00ed\u00ada blasfema si no fuera verdadera. En todo caso, ella divide a los hombres en dos facciones: los creyentes aceptan las pretensiones de Jes\u00fas y le consideran como el Revelador, como el enviado por el Padre para dar la vida al mundo; los jud\u00ed\u00ados, los increyentes, le consideran como blasfemo, como alguien tan loco que se pone al nivel de Dios. La r\u00e9plica de Jes\u00fas es t\u00ed\u00adpicamente jud\u00ed\u00ada. Partiendo del Sal 82, 6, que llama \u00abdioses\u00bb a aquellos que han sido comisionados por Dios para trabajar por el bien de su pueblo, no deber\u00ed\u00adan escandalizarse de que se llame Hijo de Dios aqu\u00e9l a quien \u00e9l ha enviado al mundo como su embajador. Si los jefes humanos pueden ser llamados dioses \u00c2\u00a1cu\u00e1nto m\u00e1s puede ser llamado Hijo de Dios el que es mucho m\u00e1s que ellos!<br \/>\nDe nuevo vuelven a aparecer las piedras en manos de los jud\u00ed\u00ados para lapidarlo, por la misma acusaci\u00f3n y con el mismo resultado (Jn 8, 59; 10, 31. 39). Reaccionan as\u00ed\u00ad como representantes de la increencia. La reacci\u00f3n contraria, la aceptaci\u00f3n de Jes\u00fas, les obligar\u00ed\u00ada a ver en \u00e9l el juicio escatol\u00f3gico de Dios, que ser\u00ed\u00ada negativo para quienes le estaban rechazando.<\/p>\n<p>BIBL. \u2013Ch. H. DODD, Interpretaci\u00f3n del cuarto evangelio, Madrid, 1978; J. BLANK, El evangelio de san luan, Herder, Barcelona, 1980; D. Mou.AT, Le bon pasteur, \u00abBible et Vie Chretienne\u00bb, 1963; K. WENST, Interpretaci\u00f3n del evangelio de san luan, Salamanca, 1988. Los grandes comentarios al evangelio de san Juan de R. SCHNACKENBURG, R. E. BROWUN, X. LE\u00ed\u201cN-DUFOUR, H. VAN DEN BUSCHE, el de la Casa de la Biblia son \u00f3ptimas fuentes de informaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Felipe F Ramos<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>DJN \u00c2\u00a0 SUMARIO: 1. La par\u00e1bola original. a) El verdadero pastor b) La comunidad jo\u00e1nica. &#8211; 2. Yo soy la puerta. &#8211; 3. Yo soy el pastor \u00abideal\u00bb. a) El pastor y el asalariado. b) Relaci\u00f3n interpersonal. c) Otras ovejas. d) Encuadramiento literario. &#8211; 4. El pastor se enfrenta con los lobos. (Jn 10, 22-39). &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/pastor-jesus-el-buen\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abPASTOR, JESUS EL BUEN\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-15640","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15640","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=15640"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15640\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=15640"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=15640"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=15640"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}