{"id":15641,"date":"2016-02-05T10:10:44","date_gmt":"2016-02-05T15:10:44","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/pecadores-amor-a-los\/"},"modified":"2016-02-05T10:10:44","modified_gmt":"2016-02-05T15:10:44","slug":"pecadores-amor-a-los","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/pecadores-amor-a-los\/","title":{"rendered":"PECADORES, AMOR A LOS"},"content":{"rendered":"<p>DJN<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nToda la actividad de Jes\u00fas y su predicaci\u00f3n se desarrollan en torno a la realidad del pecado. Para expresar la finalidad de su misi\u00f3n no inventa un lenguaje nuevo; usa las f\u00f3rmulas del ambiente en que vive; no suprime la divisi\u00f3n del pueblo entre \u00abpecadores y justos\u00bb. Jes\u00fas acoge como pecadores a quienes la sociedad consideraba como tales, y los ha llamado precisamente como pecadores (Lc 5, 8; 19, 6). El punto de partida de la acci\u00f3n de Jes\u00fas es \u00e9sta: tambi\u00e9n los pecadores tienen necesidad de El, y el cambio hacia El les est\u00e1 abierto, porque, carentes de cualquier derecho que presentar, est\u00e1n abiertos y disponibles, a diferencia de los \u00abjustos\u00bb a la gracia y misericordia divinas. Paradigma: la par\u00e1bola del fariseo y el publicano. El fariseo presenta sus credenciales (observancia escrupulosa de la ley), el publicano se \u00abda golpes de pecho, pidiendo que Dios se apiade de su pecado\u00bb. El publicano vuelve a casa justificado (Lc 18, 9-14). La palabra \u00abpecador\u00bb figuraprincipalmente en los Sin\u00f3pticos (en Juan \u00fanicamente en el cap\u00ed\u00adtulo 9 en boca de los fariseos). Figura 18 veces en Lucas, 6 en Marcos y 5 en Mateo.<\/p>\n<p>1) \u00bfQui\u00e9n es pecador? En los evangelios encontramos el precepto de amar a Dios, al pr\u00f3jimo, a los enemigos, pero en ning\u00fan sitio se nos pide amar a los pecadores, y, sin embargo, todo el evangelio transpira esta actitud del alma hacia aquellos que, por una circunstancia u otra viven en oposici\u00f3n al proyecto divino de salvaci\u00f3n, en oposici\u00f3n o fuera de este proyecto. Es, pues, necesario preguntarse: a) \u00bfQui\u00e9n es \u00abpecador\u00bb en la sociedad de Jes\u00fas? b) \u00bfC\u00f3mo se comport\u00f3 Jes\u00fas con los pecadores? c) Su respuesta impulsa la respuesta pr\u00e1ctica de sus seguidores.<\/p>\n<p>a) Seg\u00fan la concepci\u00f3n tradicional jud\u00ed\u00ada, el pecador es aquel que no se tiene a la ley y a la interpretaci\u00f3n que de ella dan los fariseos. Por eso, se le identifica con el denostado recaudador de impuestos (Mc 2, 15s y par.), cuya compa\u00f1\u00ed\u00ada se evita (Mt 9, 10; Lc 7, 37-39; Mt 11, 19; Lc 19, 7), con el gentil o pagano, (Mc 14, 41; Mt 26, 45; Lc 24, 7) piensan quiz\u00e1s en la entrega de Jes\u00fas en manos de los gentiles (=romanos). En una sociedad marcadamente religiosa, como era el juda\u00ed\u00adsmo de entonces, el pecador era un marginado; todos aquellos que entraban en la calificaci\u00f3n de impuros eran pecadores. Significativa es la asociaci\u00f3n evang\u00e9lica de \u00abpublicanos y pecadores\u00bb. Los publicanos son considerados impuros. Son equiparados con los paganos, el trato con ellos le hace a uno impuro.<\/p>\n<p>b) La nueva realidad del orden nuevo inaugurado por Cristo se muestra en el comportamiento, en primer lugar con los publicanos, y en segundo lugar, con los que ten\u00ed\u00adan fama de ser pecadores. La conducta de Jes\u00fas con los publicanos contradice la opini\u00f3n general, que la experimenta como un esc\u00e1ndalo. Jes\u00fas acepta y acoge a los publicanos: se hospeda en casa de Zaqueo, jefe de publicanos (Lc 19, 1-10); se sienta a la mesa con ellos, comportamiento que le vale la insinuaci\u00f3n despreciativa: \u00abAh\u00ed\u00ad le ten\u00e9is a un comil\u00f3n y un borracho, amigo de publicanos y pecadores\u00bb (Mt 11, 19). Para los jud\u00ed\u00ados, comer con alguien se relaciona con el honor y el prestigio (Lc 14, 7-14). Acepta el honor que un fariseo le hace invit\u00e1ndole a la mesa (Lc 14, 1-24; 7, 36-50), pero comparte mesa y mantel con los publicanos, a pesar de los morbosos comentarios de sus adversarios: \u00abEste acoge a los pecadores y come con ellos\u00bb (Lc 15, 2). Las par\u00e1bolas de Jes\u00fas nos dicen que comer con alguien es la se\u00f1al, llegada desde antiguo, de una estrecha comunidad con Dios, y la imagen del tiempo de la alegr\u00ed\u00ada mesi\u00e1nica (Mt 8, 11; Mc 2, 16-2P; Lc 16, 24; Mt 22, 1-14). Conviene, sin embargo, advertir que el comportamiento de Jes\u00fas y su mensaje no pueden ni deben ser considerados como \u00absubversi\u00f3n de todos los valores\u00bb ni como un programa revolucionario a partir de criterios \u00e9ticos y sociales. La frase clave que orienta y justifica su conducta, como decimos al principio, es \u00e9sta: \u00abNo tienen necesidad de m\u00e9dico los sanos, sino los enfermos. No he venido a llamar a los justos a conversi\u00f3n, sino a los pecadores\u00bb (Lc 5, 31; Mt 9, 9-13; Mc 2, 13-17). No es extra\u00f1o que sus adversarios le llamen despectivamente \u00abamigo de publicanos y pecadores\u00bb (Mt 19, 11). Con su actitud, \u00abcomo lo muestran los evangelios, quienes se benefician de la ayuda de Jes\u00fas son siempre las personas al margen de la sociedad, los hombres que a causa de su destino, de sus faltas o de los prejuicios corrientes, son seres marcados y rechazados; se trata de enfermos que, seg\u00fan la doctrina contempor\u00e1nea de la retribuci\u00f3n, deben soportar su enfermedad como la expiaci\u00f3n de las faltas anteriores; de los endemoniados, de los leprosos a los que la vida social ordinaria les est\u00e1 prohibida (la \u00ablepra es el primog\u00e9nito de la muerte\u00bb), de los paganos que no pueden contar con los privilegios de Israel, de las mujeres y ni\u00f1os que no cuentan para la comunidad, y se trata continuamente de gentes \u00abmalas\u00bb, de los culpables con los que nose trata el hombre piadoso\u00bb (G. Bornkamm, 84).<\/p>\n<p>c) La consecuencia es l\u00f3gica y clara para los seguidores de Jes\u00fas: \u00abVete y haz t\u00fa lo mismo\u00bb. La actitud de Jes\u00fas para con los pecadores sigue interpelando la conciencia de los cristianos en cada situaci\u00f3n hist\u00f3rica, en cada situaci\u00f3n concreta de individuos y pueblos. Son los enfermos, los marginados quienes necesitan ayuda; los \u00abjustos\u00bb, los que se encierran en su prepotente autosuficiencia, se bastan por si solos, pero sin abrirse a la solidaridad, a la compartici\u00f3n, a la comuni\u00f3n de mesa, a la eliminaci\u00f3n de barreras y l\u00ed\u00admites discriminatorios.<\/p>\n<p>BIBL. &#8211; G. BORNKAMM, jes\u00fas de Nazaret, Salamanca, 1975; K. NIEDERWIMMER, \u00abCompasi\u00f3n, misericordia\u00bb, DENT, Salamanca, 1996, 1310-1326; FUEDLER, P., \u00abPecado, pecador\u00bb, DENT, 194-204.<\/p>\n<p>Carlos de Villapadierna<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>DJN \u00c2\u00a0 Toda la actividad de Jes\u00fas y su predicaci\u00f3n se desarrollan en torno a la realidad del pecado. Para expresar la finalidad de su misi\u00f3n no inventa un lenguaje nuevo; usa las f\u00f3rmulas del ambiente en que vive; no suprime la divisi\u00f3n del pueblo entre \u00abpecadores y justos\u00bb. 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