{"id":15642,"date":"2016-02-05T10:10:45","date_gmt":"2016-02-05T15:10:45","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/pedro-y-el-discipulo-amado\/"},"modified":"2016-02-05T10:10:45","modified_gmt":"2016-02-05T15:10:45","slug":"pedro-y-el-discipulo-amado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/pedro-y-el-discipulo-amado\/","title":{"rendered":"PEDRO Y EL DISCIPULO AMADO"},"content":{"rendered":"<p>DJN<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nLas referencias comparativas entre estas dos figuras preeminentes en la Iglesia no siempre han discurrido por los caminos correctos. Por eso nosotros no podemos eludir el tema de la comparaci\u00f3n entre ellos teniendo como esencial y \u00fanico punto de referencia los datos evang\u00e9licos, y en particular el evangelio de Juan.<\/p>\n<p>Destaquemos, en primer lugar, la preeminencia del disc\u00ed\u00adpulo amado sobre Pedro: En la \u00faltima cena Pedro tiene que recurrir a \u00e9l si quiere enterarse de qui\u00e9n es el traidor. El disc\u00ed\u00adpulo amado se halla junto a la cruz, mientras que Pedro \u00abestaba huido\u00bb. El disc\u00ed\u00adpulo amado llega primero que Pedro ante el sepulcro. Dato muy importante porque se refiere a la llegada a la fe en el Resucitado. S\u00f3lo del disc\u00ed\u00adpulo amado se dice que, ante el sepulcro vac\u00ed\u00ado, \u00abvio y crey\u00f3\u00bb. Jes\u00fas afirma que el testimonio del disc\u00ed\u00adpulo amado debe permanecer hasta que \u00e9l vuelva (Jn 21, naturalmente deber\u00e1 permanecer en su evangelio). Para que Pedro pueda entrar en casa del sumo sacerdote tiene que ser recomendado por el disc\u00ed\u00adpulo amado. Y en la pesca milagrosa (Jn 21) el primero en reconocer que aquel personaje misterioso de la orilla era el Se\u00f1or fue el disc\u00ed\u00adpulo amado, no Pedro.<\/p>\n<p>La innegable preeminencia mencionada es todo un s\u00ed\u00admbolo para el tiempo posterior de la Iglesia a la que debe ense\u00f1ar que la Iglesia oficial no tiene la exclusiva en el discernimiento sobre los verdaderos y falsos o aparentes seguidores de Jes\u00fas, ni en las afirmaciones sobre la identidad y presencia del Resucitado, ni en el etiquetamiento mediante la tarjeta de ortodoxos-heterodoxos a los seguidores de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Teniendo en cuenta esta preeminencia y, en cierto sentido, la mayor importancia del disc\u00ed\u00adpulo amado sobre Pedro, los defensores de una oposici\u00f3n entre ellos -viendo en Pedro la personificaci\u00f3n del oficio-ministerio y en el disc\u00ed\u00adpulo amado la encarnaci\u00f3n del carisma-esp\u00ed\u00adritu prof\u00e9tico- han visto en este hecho el terreno mejor abonado para sus especulaciones. Pero no puede hablarse de una concurrencia o competencia del disc\u00ed\u00adpulo amado con Pedro. Los textos no dan pie para ello. De lo que se trata es de establecer una comparaci\u00f3n entre ellos y, en ella -y esto nos parece absolutamente innegable- reconocer una cierta superioridad del disc\u00ed\u00adpulo amado sobre Pedro. \u00bfPor qu\u00e9 y para qu\u00e9?<br \/>\nEsta preeminencia pretende afirmar la plena fiabilidad del cuarto evangelio frente al cual hab\u00ed\u00ada muchas reservas y reticencias. La garant\u00ed\u00ada absoluta del mismo se ver\u00ed\u00ada autenticada por la atribuci\u00f3n de su composici\u00f3n al disc\u00ed\u00adpulo amado del que Jes\u00fas hab\u00ed\u00ada afirmado que permanecer\u00ed\u00ada hasta que \u00e9l volviese. Por otra parte, si nadie se atrev\u00ed\u00ada a poner en duda la autoridad de Pedro, menos razones habr\u00ed\u00ada para sospechar del disc\u00ed\u00adpulo amado cuya autoridad era superior a la de Pedro.<\/p>\n<p>Teniendo en cuenta este punto de vista, que es el del Redactor, y el del evangelista, hablar de concurrencia o competencia con Pedro, no s\u00f3lo ir\u00ed\u00ada en contra de los textos seriamente analizados, sino que ir\u00ed\u00ada directamente en contra de la finalidad de los mismos, seg\u00fan la intenci\u00f3n de sus autores. Ser\u00ed\u00ada tirar piedras contra el propio tejado. Si Pedro no es valorado en su calidad de autoridad suprema, si se rebaja su categor\u00ed\u00ada, tanto personal como funcional, el argumento de la autoridad del cuarto evangelio se viene abajo, deja de ser probativo. La autoridad del disc\u00ed\u00adpulo amado se pone de relieve al compararla con la de Pedro. Si se disminuye \u00e9sta aquella queda eliminada.<\/p>\n<p>Por otra parte, el mismo disc\u00ed\u00adpulo amado reconoce la prioridad de Pedro al hacerlo entrar en el sepulcro vac\u00ed\u00ado antes que \u00e9l. En el relato se deja entrever claramente no s\u00f3lo el hecho -dejarlo entrar en primer lugar- sino tambi\u00e9n la raz\u00f3n o el motivo. Pedro es el primer testigo de la Pascua, el pastor supremo de la gran comunidad cristiana, el m\u00e1rtir festejado a nivel de toda la Iglesia. Queda claro, en todo caso, que la autoridad de Pedro ni se discute siquiera.<\/p>\n<p>Para que la pretendida competencia o concurrencia tuviese alg\u00fan viso de probabilidad de ser tal deber\u00ed\u00ada aparecer tambi\u00e9n Pedro junto a la cruz y, desde ella, que Jes\u00fas se hubiese dirigido al disc\u00ed\u00adpulo amado demostrando su preferencia sobre Pedro. Sin embargo, en esta ocasi\u00f3n, tan importante para el cuarto evangelio, no aparece Pedro sino Mar\u00ed\u00ada, la madre de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Por otra parte, \u00bfpuede afirmarse con seriedad que la imagen que nos ofrecen los sin\u00f3pticos y el libro de los Hechos sobre la relaci\u00f3n entre Pedro y Juan coincide con la que acabamos de ver en Juan? Evidentemente que no. En los Sin\u00f3pticos y en los Hechos efectivamente aparecen juntos, pero all\u00ed\u00ad es Pedro la figura decisiva, Juan acompa\u00f1a a Pedro (Hch 2, 1. 3; 4, 13. 19; 8, 14. 25) como su \u00absombra\u00bb y, adem\u00e1s, como una sombra \u00abmuda\u00bb. Como s\u00ed\u00adntesis podr\u00ed\u00ada afirmarse que el disc\u00ed\u00adpulo amado es la m\u00e1xima autoridad a nivel de la comunidad o comunidades jo\u00e1nicas. Y en ese sentido deben ser explicados los textos en cuesti\u00f3n. Sin embargo, Pedro es la m\u00e1xima autoridad a nivel de Iglesia universal.<\/p>\n<p>Felipe F Ramos<\/p>\n<p>Penitencia<br \/>\nDJN<\/p>\n<p>SUMARIO: I. El primer grupo: el verbo strepho (convertirse, cambiar) y sus compuestos. &#8211; II. El segundo grupo: el verbo metanoeo, el sustantivo metanoia y su ant\u00f3nimo ametanoetos (impenitente). &#8211; lll. El tercer grupo de palabras: el verbo arrepentirse y su ant\u00f3nimo sin arrepentimiento.<\/p>\n<p>La Nueva Alianza presenta tres grupos de palabras para expresar el significado de la conversi\u00f3n, la penitencia y el arrepentimiento. El primer grupo est\u00e1 constituido por strepho (cambiar, volver) y sus compuestos y los sustantivos anastrepho (conducta, manera de vivir) y epistrepho (conversi\u00f3n). El segundo grupo muestra el verbo metanoeo (convertirse), junto con el sustantivo metanoia (conversi\u00f3n, penitencia) y su ant\u00f3nimo ametan\u00f3etos (impenitente). El tercer grupo, est\u00e1 representado por el verbo metamelomai (arrepentirse) manifiesta el car\u00e1cter propio de la conversi\u00f3n, y su ant\u00f3nimo atamelametos (sin arrepentimiento).<\/p>\n<p>Nosotros delimitamos estos grupos de palabras desde el Antiguo Testamento, tanto en la Biblia hebrea, como en la Biblia griega (LXX) y, observamos la literatura helen\u00ed\u00adstico jud\u00ed\u00ada, es decir, la literatura ap\u00f3crifa y pseudoepigr\u00e1fica y, sobre todo, estudiamos el concepto en Fil\u00f3n y Flavio Josefo. Luego contemplaremos la literatura rab\u00ed\u00adnica. Y al final, el uso y significado de cada uno de estos grupos en el Nuevo Testamento.<\/p>\n<p>1. El primer grupo: el verbo strepho (convertirse, cambiar) y sus compuestos.<\/p>\n<p>a) El verbo strepho<br \/>\nCuando hablamos del verbo strepho y sus compuestos, nos referimos a los verbos antes mencionados que tienen un significado com\u00fan: \u00abvolver, cambiar, volverse, dar la vuelta\u00bb. Por tanto, el significado expresa el dinamismo de la corporalidad humana o el movimiento espiritual hacia alguien, sea una persona o un objeto. Ahora se trata de ver de manera general el significado de cada uno de estos verbos, comenzando por el verbo strepho.<\/p>\n<p>1. El significado antiguo. El verbo strepho tiene en griego antiguo varios significados: girar, volver, doblar. M\u00e1s tarde, especialmente en \u00e1tico se usa como verbo intransitivo. Y la forma pasivo se usa en un sentido medio o reflexivo. As\u00ed\u00ad el verbo strepho se encuentra en Plat\u00f3n, en su obra la Rep\u00fablica, 8, 518-519 en uni\u00f3n con el mito de la caverna, donde se describe a la educaci\u00f3n como un volverse del alma hacia el ser m\u00e1s luminoso, es decir, el bien.<\/p>\n<p>2. La versi\u00f3n de los LXX. La versi\u00f3n griega de la Biblia, los LXX, aparece el verbo strepho cincuenta veces, la mayor\u00ed\u00ada de las cuales es la traducci\u00f3n del verbo hapak (cambiar, convertirse, volver) sobre todo, en su formas qal, niphal e hithpael.<br \/>\nOtras veces traduce a los verbos hebreos galil (volver) en lengua aramea, garar (atraer) en hithpoel, sabab (convertirse, cambiar) en sus formas qal e hiphil, panah (dar la vuelta, volverse, convertirse), s\u00fab (volver, regresar, convertirse, hacer volver, volver a ir, volver a llamar, enviar de nuevo) en sus formas qal e hiphil.<\/p>\n<p>3. Fil\u00f3n y Flavio Josefo. Las Antig\u00fcedades Jud\u00ed\u00adas de Flavio Josefo (Ant 6, 153) afirman que Dios no cambia de opini\u00f3n, seg\u00fan los enunciados filos\u00f3ficos y veterotestamentarios (Nm 23, 19; 1 Sa 15, 29), pero en contraste con la idea expresada en el Antiguo Testamento (Jr 26, 13; 42, 10; Ex 32, 12. 14). Fil\u00f3n usa el sustantivo el sustantivo strophe para indicar los hechos c\u00f3smicos y el cambio del destino humano.<\/p>\n<p>4. El Nuevo Testamento. El verbo strepho aparece veintid\u00f3s veces en el Nuevo Testamento, sobre todo San Mateo, San Lucas y San Juan. El evangelista San Marcos nunca emplea el verbo (Mt 5, 39; 7, 6; 9, 22; 16, 23; 18, 3; 27, 3; Lc 7, 9. 44; 9, 55; 10, 22.23; 14, 25; 22, 61; 23, 28; Jn 1, 38; 12, 40; 20, 14. 16; Hch 7, 39. 42; 13, 46; Ap 18, 7. 9). El verbo strepho con matiz transitivo significa volver (Mt 5, 39), devolver (Mt 27, 3), convertir (Ap 11, 6), apartarse (Hch 7, 42). San Lucas emplea la voz pasiva en el evangelio, como ya hemos indicado. Mientras que el libro de los Hechos de los Ap\u00f3stoles, tiene una forma transitiva o mejor intransitiva, sobre todo, cuando Dios se aleja de Israel y el pueblo abandon\u00f3 el culto de los astros (Hch 7, 42). En otros pasajes, tanto Pablo como Bernab\u00e9 indican un cambio de direcci\u00f3n, es decir, dejan a los jud\u00ed\u00ados, para ir a los paganos (Hch 13, 46). El verbo tiene un marcado acento en San Juan, donde sirve para expresar la conversi\u00f3n (Jn 12, 40).<\/p>\n<p>b) El verbo anastrepho (invertir, volver, devolver)<br \/>\n1. El significado en la \u00e9poca antigua. El verbo anastrepho contiene m\u00faltiples significados en los fil\u00f3sofos antiguos, Plat\u00f3n, Homero, Arist\u00f3teles, sobre todo tiene la acepci\u00f3n de invertir, volver, devolver, retornar, reunirse, habitar, estar ocupado, comportarse, comportarse variablemente. Sabemos que Polibio ha tomado el vocablo de la koin\u00e9, en el que tambi\u00e9n se hab\u00ed\u00ada difundido el sustantivo.<\/p>\n<p>2. La versi\u00f3n de los LXX. La versi\u00f3n griega de los LXX contiene el verbo anastrepho en ciento veintitr\u00e9s ocasiones de las que la mayor\u00ed\u00ada traduce al verbo hebreo s\u00fab en las formas qal e hiphil (76 veces), cuyo significado es volver, volver a casa, retornar. Tambi\u00e9n traduce otros verbos hebreos como b\u00f3&#8217; (venir, llegar), nadar (hacer un voto, ofrecer), halak (caminar, ir) en sus formas qal, hiphil e hithpael, hapak (cambiar, trocar, cambiarse, convertirse), yasa&#8217; (salvar), asah (hacer), panah (volver), s\u00far (hacer un camino), samem aparece solamente en la forma hiphil (trastornar).<\/p>\n<p>3. El verbo en el Nuevo Testamento. El significado del verbo anastrepho es \u00abvolver atr\u00e1s\u00bb (Hch 5, 22), \u00abvolcar las mesas de los impuestos\u00bb (Jn 2, 15), mientras que San Lucas le da un matiz de inversi\u00f3n, es decir, \u00abvolcar\u00bb y as\u00ed\u00ad Jes\u00fas cumplir\u00e1 la promesa hecha a David, seg\u00fan el discurso de Pedro el d\u00ed\u00ada de Pentecost\u00e9s (Hch 2, 14-36). Las cartas de San Pablo tanto el verbo anastrepho como el sustantivo anastrophe (conducta, manera de vivir) indican el comportamiento que los fieles cristianos han de mantener en la comunidad y del mismo modo se expresan las Cartas Cat\u00f3licas, es decir, la Primera y la segunda de San Pedro, Santiago y San Judas.<\/p>\n<p>c) El verbo diastrepho<br \/>\n1. La \u00e9poca antigua. El verbo diastrepho significa \u00abretorcer\u00bb, \u00abconfundir\u00bb y as\u00ed\u00ad aparece desde el pensamiento filos\u00f3fico griego de la antig\u00fcedad, sobre todo en el pensamiento de la \u00e9tica seg\u00fan Arist\u00f3teles, as\u00ed\u00ad como en la \u00e9tica de los estoicos, el sustantivo diastrophe era el t\u00e9rmino t\u00e9cnico para expresar la corrupci\u00f3n moral del hombre emp\u00ed\u00adrico. De otra parte la naturaleza del hombre, buena de por s\u00ed\u00ad est\u00e1 dirigida al bien, pero viene distorsionada porlas ense\u00f1anzas equivocadas, los malos ejemplos y las influencias ambientales de todo g\u00e9nero.<\/p>\n<p>2. La versi\u00f3n de los LXX. La Biblia de los LXX contiene el verbo treinta y seis veces, aunque no traduce un verbo fijo que corresponda a la lengua hebrea, sino que traduce diversos verbos hebreos, como hapak (cambiar, trocar, cambiarse) al que traduce 6 veces, mientras que en veinticuatro ocasiones traduce trece verbos diversos y seis veces sin un vocablo correspondiente en el texto masor\u00e9tico.<\/p>\n<p>3. El Nuevo Testamento. El Nuevo Testamento est\u00e1 determinado por el Antiguo Testamento, es decir, por las distintas acepciones que encontramos en la Vieja Alianza, pero sin excluir la influencia griega. As\u00ed\u00ad es como aparece en siete ocasiones (Mt 17, 7; Lc 9, 41; 23, 2; Hch 13, 8. 10; 20, 30; Flp 2, 15).<\/p>\n<p>d) El verbo apostrepho<br \/>\n1. El significado del verbo en la antig\u00fcedad. Homero ya usaba este verbo de manera frecuente y en su forma transitiva o intransitiva significa \u00abdistorsionar\u00bb, \u00abalejarse\u00bb, \u00abvolverse atr\u00e1s\u00bb (II 15, 62; 22, 197).<\/p>\n<p>2. La versi\u00f3n griega de los LXX. La Biblia de los LXX contiene el verbo apostrepho cuatrocientas noventa y cinco veces. Y casi siempre traduce al verbo hebreo s\u00fab. Otras veces traduce los verbos hebreos: str (esconderse) en veintinueve veces, sbb (rodear) veinte veces, pnh (volver) doce veces, swg (desviar) ocho veces, sbt (remover) siete veces, sobre todo en forma hiphil, swr (ceder) aparece en seis ocasiones.<\/p>\n<p>3. El verbo apostrepho en Fil\u00f3n y Flavio Josefo. Estos dos historiadores jud\u00ed\u00ados usan el verbo apostrepho con sentidos distintos. Fil\u00f3n lo usa para expresar la lejan\u00ed\u00ada de Dios de los hombres. Por lo dem\u00e1s se mantiene en el cuadro del uso ling\u00fc\u00ed\u00adstico veterotestamentario. Flavio Josefo en cambio usa el verbo para poner en guardia al transgresor de un precepto, o al que provee al hombre (Ant 7, 385; 6, 148).<\/p>\n<p>4. El verbo apostrepho en el Nuevo Testamento. La Nueva Alianza da al verbo apostrepho dos significados. El primero en voz activa: \u00abapartar\u00bb, \u00abdevolver a alguien o algo\u00bb (Mt 26, 52; Lc 23, 14; Hch 3, 26 Rm 11, 26; 2 Tim 4, 4). El segundo en voz media: \u00abapartarse\u00bb (Mt 5, 42; 2 Tim 1, 15), \u00abrechazar a alguien o algo\u00bb (Hb 12, 25; Tit 1, 14).<\/p>\n<p>e) El verbo epistrepho<br \/>\n1. El significado del verbo en la antig\u00fcedad. Este verbo epistrepho y el sustantivo epistrophe tienen una serie de significados que en gran parte coinciden con los del verbo simple y de los otros compuestos, pero tienden a expresar en mayor medida el contenido positivo. El verbo en sentido transitivo significa invertir, transformar, convertir, volver y errar noche y d\u00ed\u00ada sobre la tierra, sobre todo en Hornero y Plat\u00f3n (II 3, 370; Phaedr 274a). En sentido metaf\u00f3rico el verbo significa volver el propio inter\u00e9s a cualquier cosa, prenderse el coraz\u00f3n de alguna cosa, tomar en consideraci\u00f3n, prestar atenci\u00f3n, atender a. Como sustantivo se encuentra en Arist\u00f3teles en el sentido de consideraci\u00f3n y atenci\u00f3n. Como t\u00e9rmino t\u00e9cnico de la ontolog\u00ed\u00ada y de la psicolog\u00ed\u00ada significa el \u00abretorno al fundamento del ser o a s\u00ed\u00ad mismo\u00bb (as\u00ed\u00ad en Plotino, Enn 5, 1; 2, 1; 6, 7. 16). El verbo significa tambi\u00e9n provocar un cambio de opini\u00f3n, remordimiento en Plutarco (Cat. Min. 14). En un sentido intransitivo expresa, volverse, retornar, mientras que en general el verbo manifiesta cambiar, en el sentido moral o de comportamiento.<\/p>\n<p>2. El Antiguo Testamento. La versi\u00f3n de los LXX presenta este verbo en quinientas setenta y nueve veces, de las que en cuatrocientas ocho ocasiones traduce al hebreo s\u00fab. Treinta veces traduce a sbb (volverse), veinticuatro veces traduce a pnh (dar la vuelta) y once veces a hpk (cambiar, volver). Y en veintisiete ocasiones traduce otros verbos diecisiete verbos hebreos.<\/p>\n<p>3. El juda\u00ed\u00adsmo. El verbo epistrepho en la literatura ap\u00f3crifa y pseudoepigr\u00e1fica casi desaparece. Aparece s\u00f3lo en el Testamento de los Doce Patriarcas y concretamente en el Testamento de Benjam\u00ed\u00adn (Test. Ben 4, 1) y tambi\u00e9n en el Testamento de Isacar (Test. ls 6, 3). El verbo tanto en estos escritos como en Fil\u00f3n y en Flavio Josefo es sustituido por el verbo metanoeo (Test. Jud 5, 8; Test. Zab 9, 7a). En el Testamento de Zabul\u00f3n, como en el de (sacar se produce el juego, \u00abconvertirse\u00bb -\u00abvolver\u00bb. Fil\u00f3n interpreta el \u00abvolverse\u00bb de Mois\u00e9s a Dios como \u00abtener confianza\u00bb, \u00ablibertad\u00bb, \u00abamistad\u00bb. Esta es la actitud de los sabios. Por el contrario el \u00abvolverse\u00bb de la mujer de Lot (Gn 19, 26), o del fara\u00f3n (Ex 7, 23) es un alejarse del conocimiento. De manera an\u00e1loga Fil\u00f3n entiende la promesa del retorno a Dios (Dt 4, 30) como una exhortaci\u00f3n al recto conocimiento de Dios. El verbo epistrepho aparece pocas veces en Flavio Josefo, sobre todo en un sentido religioso-\u00e9tico. Cuando narra la historia del rey Jos\u00ed\u00adas (Ant 10, 53) seg\u00fan el pasaje del segundo libro de los Reyes (2 Re 23, 25), el verbo epistrepho se usa como sin\u00f3nimo del verbo sophronizo (poner a uno en raz\u00f3n, exhortar) para indicar la conversi\u00f3n.<\/p>\n<p>4. El Nuevo Testamento. El verbo epistrepho aparece treinta y seis veces en la Nueva Alianza (Mt 10, 13; 12, 44; 13, 15; 24, 18; Mc 4, 12; 5, 30; 8, 33; 13, 16; Lc 1, 16;. 17; 2, 39; 8, 55; 17, 4. 31; 22, 32; Jn 21, 20; Hch 3, 19; 9, 35. 40; 11, 21; 14, 15; 15, 19. 36; 16, 18; 26, 20, 28, 27; 2 Cor 3, 16; G\u00e1l 4, 9; 1 Tes 1, 9; Stg 5, 19. 20; 1 Pe 2, 25; 2 Ped 2, 22; Ap 1, 12. 12). El verbo tiene dos usos preferentes en el Nuevo Testamento. Uno es su car\u00e1cter transitivo, cuyo significado es hacer volver y solamente se encuentra en cuatro pasajes (Lc 1, 16. 17; Stg 5, 19. 20). En los dem\u00e1s lugares su uso es intransitivo con el significado de volverse, regresar, con el matiz del comportamiento moral cristiano, es decir, arrepentirse, convertirse.<\/p>\n<p>II. El segundo grupo: el verbo metanoeo, el sustantivo metanoia y su ant\u00f3nimo ametanoetos (impenitente)<br \/>\n1. El verbo y el sustantivo en la \u00e9poca antigua. El uso ling\u00fc\u00ed\u00adstico de ambos t\u00e9rminos, el sustantivo y el verbo, fuera de la literatura b\u00ed\u00adblica no une a ambos, un concepto o significado fijo. Se entienden en un primer momento como acogerse despu\u00e9s, el conocimiento sucesivo. Tanto el verbo como el sustantivo implican en los ulteriores estadios sem\u00e1nticos, el sentido de cambiar de mente, cambiar de sentir, arrepentirse, arrepentimiento y tambi\u00e9n los comportamientos de la voluntad y del sentimiento. La literatura griega no piensa en el t\u00e9rmino metanoia, para el cambio moral, o una transformaci\u00f3n profunda de orientaci\u00f3n en la vida, o en la conversi\u00f3n que determina despu\u00e9s toda la conducta de la persona. Porque el griego puede arrepentirse de un pecado en el acto, ya sea delante de s\u00ed\u00ad mismo o delante de los dioses. Los fil\u00f3sofos griegos hablan de metanoia en sentido intelectual contenido en el t\u00e9rmino, pero eso incluye tambi\u00e9n el aspecto \u00e9tico. Por tanto es vano buscar en la grecidad el origen del concepto neotestamentario tanto del verbo como del sustantivo, ya sea como expresi\u00f3n, ya sea como contenido.<\/p>\n<p>2. La Antigua Alianza. El Antiguo Testamento no conoce t\u00e9rminos t\u00e9cnicos especiales con el significado de \u00abpenitencia\u00bb, \u00abhacer penitencia\u00bb, pero no ignora de hecho el asunto. La penitencia se expresa de dos maneras: de una forma c\u00faltico-ritual y de un modo prof\u00e9tico. Los voceros divinos llaman constantemente al pueblo a la conversi\u00f3n. Esta segunda forma tiene un alcance fundamental para interpretar el verdadero sentido del verbo en el Nuevo Testamento.<\/p>\n<p>3. El uso del verbo convertirse y el sustantivo conversi\u00f3n en la Nueva Alianza. El verbo convertirse se repite treinta y tres veces a lo largo de la Nueva Alianza (Mt 3, 2; 4, 17, 11, 20. 21; 12, 41; Mc 1, 15; 6, 12; Lc 10, 13; 11, 32; 13, 3. 5; 15, 7. 10; 16, 30; 17, 3. 4; Hech 2, 38, 3, 19; 8, 22;17, 30; 26, 20; 2 Cor 12, 21; Ap 2, 5. 5. 16. 21. 22; 3, 3. 19; 9, 20. 21; 16, 9. 11). El sustantivo conversi\u00f3n aparece en veintid\u00f3s ocasiones (Mt 3, 8. 11; Mc 1, 4; Lc 3, 3. 8; 5, 32; 15, 7; 24, 17; Hech 5, 31; 11, 18; 13, 24; 19, 4; 20, 21; 26, 20; Rom 2, 4; 2 Cor 7, 9. 10; 2 Tim 2, 25; Hb 6, 1. 6; 12, 17; 2 Ped 3, 9). Es obvio que el Nuevo Testamento presente dos figuras que manifiestan en su predicaci\u00f3n la idea de la conversi\u00f3n y la acci\u00f3n de \u00e9sta, manifestada en el verbo convertirse. De una parte, la predicaci\u00f3n del Precursor es central. Juan Bautista es presentado en la comunidad para determinar el car\u00e1cter de cambio en los oyentes, de su predicaci\u00f3n y par\u00e9nesis que \u00e9l mismo realiza consiste en preparar al Se\u00f1or un \u00abpueblo bien dispuesto\u00bb (Lc 1, 15). De otra parte, el mismo Cristo, durante su ministerio p\u00fablico exhorta con frecuencia a la conversi\u00f3n, al cambio de mente y de coraz\u00f3n, a la vigilancia, a la oraci\u00f3n como los fundamentos de una verdadero cambio de actitudes en los creyentes. Y as\u00ed\u00ad la conversi\u00f3n para Jes\u00fas tiene dos notas caracter\u00ed\u00adsticas: como exigencia y como respuesta al Reino de Dios, objeto de la predicaci\u00f3n del mismo Jes\u00fas de Nazaret. De ah\u00ed\u00ad, que los evangelistas, como los dem\u00e1s escritores de la Nueva Alianza otorguen un \u00e9nfasis especial a estas dos realidades que son fundamentales para la vivencia de una vida cristiana, es decir, un proceso que dura toda una vida, dada nuestra fr\u00e1gil y limitada existencia, de una parte, como exigencia del creyente, y de otra, como respuesta al Reino de Dios que se presencializa en la persona de Jes\u00fas de Nazaret. Por \u00faltimo, haremos algunas indicaciones de los or\u00ed\u00adgenes del cristianismo, sobre todo atendiendo al concepto paulino, a San Juan y a la Carta a los hebreos.<\/p>\n<p>4. El mensaje de Juan Bautista. Juan llama a la penitencia y esta exhortaci\u00f3n se deriva de su firme convicci\u00f3n de la cercan\u00ed\u00ada del reino de Dios (Mt 3, 2) y sobre todo porque el tiempo de la plenitud ha llegado, producido por la expectaci\u00f3n del juicio divino (Mt 3, 7). Esta expectaci\u00f3n no significa suprimir dada la riqueza de expectaciones anteriores y contempor\u00e1neas, expresada sobre todo, en la literatura jud\u00ed\u00ada (Ap Bar 30, 1-5; 54, 21; 72, 1-6; 4 Esd 7, 113-115; 1 Enoch 53, 1-54, 6; 60, 5-6; 62, 1-12). Seguramente Juan ha cumplido su papel prof\u00e9tico y preparatorio, llamando a Israel a la penitencia, reminiscencia del comienzo de las relaciones de las naciones con Dios. La penitencia y la conversi\u00f3n est\u00e1n simbolizados en la funci\u00f3n que \u00e9l mismo realiza, es decir, en el bautismo de agua, que el mismo especifica como de conversi\u00f3n para el perd\u00f3n de los pecados que lleva consigo el arrepentimiento (Mc 1, 4; Lc 3, 3) y puede anticipar siendo el segador, para que el viene despu\u00e9s que \u00e9l (Mt 3, 12; Lc 3, 17). Para Juan Bautista es claro que la penitencia no consiste simplemente en un \u00abcambio de mente\u00bb, sino en una transformaci\u00f3n de toda la persona (Mt 3, 10; Lc 3, 9). Este es el sentido en que uno puede hablar de penitencia con el lenguaje de la conversi\u00f3n.<\/p>\n<p>5. El mensaje de Jes\u00fas. Es evidente que el significado pleno del uso de Jes\u00fas del concepto no puede ser exhaustivo por el significado del estudio de una palabra. Actualmente, las palabras est\u00e1n basadas sobre los labios de Jes\u00fas en un determinado de pasajes del Evangelio (Mc 1, 15; Mt 4, 17; Mt 11, 21; Lc 10, 13; Mt 12, 41; Lc 11, 32; Lc 5, 32; 13, 3. 5; 15, 7. 10; 16, 30; 17, 3-4; 24, 17), algunos de los que son claramente redaccionales (Lc 5, 32; Mc 2, 13; Mt 9, 13), tambi\u00e9n otro pasaje el evangelio de San Mateo (Mt 11, 20; Mc 6, 12). Las palabras est\u00e1n completamente ausentes del Cuarto Evangelio, aunque el concepto est\u00e1 presente. Jes\u00fas invita a la conversi\u00f3n por dos poderosas razones. En primer lugar, la conversi\u00f3n debe ser una \u00abexigencia\u00bb en la vida de los creyentes, manifestada claramente con tres expresiones que aparecen a lo largo de la predicaci\u00f3n del profeta de Nazaret: \u00absiendo pobres\u00bb (Mt 5, 3), \u00abllegando a ser como un ni\u00f1o peque\u00f1o\u00bb (Mc 10, 14-15; Lc 18, 16-17; Mt 19, 4), \u00absiendo sus disc\u00ed\u00adpulos\u00bb (Mc 8, 34; Mt 16, 24; Lc 9, 23), y simplemente \u00abcreyendo\u00bb (Mc 1, 15; Mt 21, 32). Esta exigencia de Jes\u00fas se muestra en laobservancia de la Ley y de aquellas observancias peque\u00f1as de la Ley, pero El con gran vigor y fuerza contempla la negligencia de aquellos que aducen la Ley como norma de comportamiento, pero no cumplen ninguno de los preceptos que hay en ella (Mt 23, 23; Lc 11, 42; Mc 7, 1-13). Sin embargo, su observancia rigurosa se manifiesta claramente en su propio inter\u00e9s (Mc 12, 38-40; Mt 23, 5-7), porque lo \u00fanico que pretenden es ser vistos por los dem\u00e1s, como los aut\u00e9nticos cumplidores de la Ley, cuando en realidad no lo son, sino que muestran una arrogante hipocres\u00ed\u00ada ante todos. Por eso, la condena de Jes\u00fas es una llamada a la conversi\u00f3n y la penitencia y a volver a la Ley del Se\u00f1or. En segundo lugar, la inminente llegada del Reino de Dios, en la persona y la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas de Nazaret, es la \u00abrespuesta\u00bb del creyente al reino de la vida que se ha manifestado (Mc 1, 15; Mt 4, 17). El mismo Jes\u00fas es el heraldo de ese Reino que a su vez se convierte en Rey y con El, los creyentes asumen en su persona el d\u00ed\u00ada de la salvaci\u00f3n. Jes\u00fas revela el Reino de Dios en su ministerio p\u00fablico que tiene un \u00e9nfasis especial, subrayando su car\u00e1cter salv\u00ed\u00adfico. Hasta el d\u00ed\u00ada del juicio el poder del Reino es presente y eficaz para liberar al pueblo (Mc 3, 27; Mt 12, 29; Lc 11, 21-22).<\/p>\n<p>6. El alcance de la conversi\u00f3n y la penitencia en los evangelistas. Se trata de manifestar a grandes l\u00ed\u00adneas el mensaje sobre la conversi\u00f3n y la penitencia en los sin\u00f3pticos.<\/p>\n<p>a) San Marcos. La conversi\u00f3n y la penitencia aparecen solamente tres veces en el evangelio seg\u00fan San Marcos (Mc 1, 4. 15; 6, 12). La penitencia est\u00e1 unida con el bautismo de Juan para el perd\u00f3n de los pecados (Mc 1, 4). Jes\u00fas recoge el tema de la penitencia en otro pasaje del evangelio, uni\u00e9ndolo con la fe como la respuesta m\u00e1s apropiada a la cercan\u00ed\u00ada del reino de Dios (Mc 1, 15). La conversi\u00f3n es mencionada como el contenido del mensaje de los disc\u00ed\u00adpulos (Mc 6, 12). El arrepentimiento puede describir el proceso entero de la conversi\u00f3n, pero el evangelista San Marcos nos recuerda que su hom\u00f3logo positivo es la fe.<\/p>\n<p>b) San Mateo. San Mateo tambi\u00e9n centraliza el concepto redactando la tradici\u00f3n, para hacer el sumario de la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas, id\u00e9ntico a aqu\u00e9l del Bautista (Mt 4, 17), cuyo ministerio recuerda la tradici\u00f3n prof\u00e9tica que convoca a Israel al arrepentimiento (Mt 3, 2). Esto est\u00e1 m\u00e1s reforzado por la comparaci\u00f3n que Jes\u00fas hace entre el mismo y Jon\u00e1s, el gran predicador del arrepentimiento (Mt 12, 38-41). Como hace Lucas, Mateo identifica arrepentimiento como la meta del ministerio de Jes\u00fas (Mt 11, 20-24). El es el \u00fanico evangelista que emplea el verbo metamelomai, como un sin\u00f3nimo de metanoeo, para describir la respuesta de los recaudadores y prostitutas a la predicaci\u00f3n de Juan Bautista (Mt 21, 29. 32). Sin embargo el uso de la misma palabra en referencia al remordimiento de Judas siguiendo su traici\u00f3n de Jes\u00fas, no transmite la misma fuerza espiritual (Mt 27, 3).<\/p>\n<p>c) San Lucas. El tercer evangelista expresa el mismo pensamiento que los otros sin\u00f3pticos, aunque es el que m\u00e1s veces usa tanto el verbo como el sustantivo, corno ya hemos hecho referencia m\u00e1s arriba. El solo proporciona las ense\u00f1anzas \u00e9ticas que la carne fuera de las llamadas de Juan al arrepentimiento (Lc 3, 10-14). El llama expl\u00ed\u00adcitamente a los pecadores a la penitencia (Mc 2, 17; Mt 9, 3), haciendo posible que las notas explicativas concluyan las par\u00e1bolas de la oveja perdida (Lc 15, 7) y la moneda perdida (Lc 15, 10) son tambi\u00e9n redacci\u00f3n explicativa. El s\u00f3lo conserva el recuerdo de los hechos que Jes\u00fas emplea como una ocasi\u00f3n para llamar al arrepentimiento nacional (Lc 13, 3. 5), tambi\u00e9n como otras referencias expl\u00ed\u00adcitas a la necesidad del arrepentimiento (Lc 16, 30; 17, 3-4). Finalmente, el subraya el lugar del arrepentimiento en el mensaje de la misi\u00f3n de los disc\u00ed\u00adpulos (Lc 24, 47; Hech 2, 37-39; 3, 19; 5, 31; 11, 18).<\/p>\n<p>7. La importancia de la conversi\u00f3n en el primitivo cristianismo. La conversi\u00f3n y la penitencia ten\u00ed\u00adan su impronta peculiar en el primitivo cristianismo, sobre todo en aquellas personas que fueron fundadores de comunidades cristianas y constituyeron un verdadero alcance en la predicaci\u00f3n del Evangelio, en ambientes distintos donde naci\u00f3 el cristianismo. Nos referimos a San Pablo, como ejemplo del genuino predicador del Evangelio, a San Juan y al autor de la Carta a los Hebreos.<\/p>\n<p>a) San Pablo. El Ap\u00f3stol de los gentiles conocedor de la tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada manifiesta de manera clara c\u00f3mo el hombre creyente tiene capacidad para el arrepentimiento. San Pablo se sirve de las t\u00e9cnicas y de los recursos jud\u00ed\u00ados para explicitar el mensaje de Cristo Jes\u00fas. Como buen hebreo conoc\u00ed\u00ada las t\u00e9cnicas, procedimientos y recursos de interpretaci\u00f3n de la Escritura Santa y as\u00ed\u00ad para \u00e9l la comunidad cristiana es el verdadero pueblo de Dios, en cuanto que acoge el plan salv\u00ed\u00adfico realizado en Cristo, que en virtud de su Encarnaci\u00f3n, Muerte y Resurrecci\u00f3n hace a los cristianos herederos y portadores de las antiguas promesas. Por eso, un pasaje del libro de la Sabidur\u00ed\u00ada lo relee a la luz del misterio de Cristo, que manifiesta la misericordia universal de Dios (Sb 11, 23). De ah\u00ed\u00ad que el cristiano est\u00e9 dispuesto al arrepentimiento, porque ha contemplado en su propia vida, la experiencia de un Dios que se compadece de todos, por su poder y disimula el pecado del hombre, a fin de que este se arrepienta. De suyo el pasaje de la Carta a los Romanos (Rom 2, 4) no es m\u00e1s que una actualizaci\u00f3n de aqu\u00e9l pasaje del libro de la Sabidur\u00ed\u00ada. En la Segunda Carta a los de Corinto el Ap\u00f3stol entiende la \u00abconversi\u00f3n\u00bb religiosamente, como el efecto de una acci\u00f3n divina, como el medio de la salvaci\u00f3n, es decir, como un cambio de pensamiento y abandonar el mal, para volver a la voluntad de Dios (2 Cor 7, 9. 10; 12, 21).<\/p>\n<p>b) San Juan. El evangelista San Juan evita los t\u00e9rminos convertirse y conversi\u00f3n. Para el autor del cuarto evangelio en la fe se incluye la conversi\u00f3n. La predicaci\u00f3n del Bautista y la de Jes\u00fas en el Cuarto Evangelio, como la exhortaci\u00f3n de la Primera Carta de San Juan, requieren la fe en Cristo Jes\u00fas, como exigencia de que el hombre, la persona se convierta a El, abandonando el mal.<\/p>\n<p>c) La Carta a los Hebreos. El autor de la Carta a los hebreos realza el cambio que supone en el cristiano apartarse de las obras que llevan a la muerte (Hb 6, 9-12). De otra parte, el autor insiste en que un cristiano no debe tomar ligeramente la \u00abgracia divina\u00bb que concede el perd\u00f3n. El ejemplo de Esa\u00fa es paradigm\u00e1tico. Esa\u00fa era un privilegiado, pose\u00ed\u00ada el derecho de la primogenitura, que le aseguraba el primer puesto en las relaciones con Dios. Pero tampoco estim\u00f3 Esa\u00fa la primogenitura (Gn 25, 34) hasta venderla a cambio de un plato de lentejas, del que ten\u00ed\u00ada necesidad (Gn 25, 29-33). El cristiano no puede renunciar a la fe, porque merecemos la suerte del propio Esa\u00fa, de manera que debe suplicar al padre Isaac, hasta el \u00faltimo momento y no puede obtener la bendici\u00f3n reservada al primog\u00e9nito (Gn 27, 34-40).<\/p>\n<p>d) El libro del Apocalipsis. La escuela jo\u00e1nica relee el verbo \u00abconvertirse\u00bb (metanoeo) que se repite diez veces en el libro (Ap 2, 5. 16. 21. 22; 3, 3. 19; 9, 20; 21. 16, 9. 11), mientras que el sustantivo \u00abconversi\u00f3n\u00bb (metanoia) est\u00e1 ausente. El Apocalipsis aplica el verbo \u00abconvertirse\u00bb siempre en forma imperativa (convi\u00e9rtete) a las comunidades cristianas que se especifican en el septenario a las Iglesias (Ap 2-3). El recurso que realiza el autor del libro, consiste en tomar como patrones literarios, realidades que ya se encuentran presentes en la Antigua Alianza, como el tema del juicio (Am 5, 18; Os 9, 7; Is 13, 9; JI 2, 1; 3, 4; Zac 14, 1; Mal 3, 22; Sb 1, 7. 15. 16), unido al tema de la venida (Sal 96, 13; 98, 9; Is 35, 4; 40, 10; 62, 11). Dios visitaba a los suyos en la Antigua Alianza, a veces, de manera circunstancial, para advertirle acerca de alguna realidad que no se conformaba con el ideal expresado en la Alianza. Ahora, en la Nueva Alianza, Cristo, revestido de los atributos divinos, se presenta en cada una de la Iglesias, a las que exhorta, examina y reprende, para que vuelva a expresar su conducta anterior (Ap 2, 5. 16. 21. 22; 3, 3. 19). Pero el Apocal\u00ed\u00adptico no usa el verbo \u00abconvertirse\u00bb (metanoeo) solamente de una manera circunstancial, sino que vuelve a aparecer en la descripci\u00f3n de la sexta trompeta (Ap 9, 20. 21), donde el verbo \u00abconvertirse\u00bb, manifiesta una acci\u00f3n puntual (convirtieron) que denota la imposibilidad de la conversi\u00f3n, porque de una parte, los hombres no quisieron dejar las obras de sus manos, es decir, el culto a los falsos \u00ed\u00addolos hechos de oro, plata, bronce, piedra y madera que ni ven, ni oyen, ni caminan (Ap 9, 20) y de otra no se convirtieron de sus asesinatos, hechicer\u00ed\u00adas, fornicaciones y rapi\u00f1as (Ap 9, 21). La intenci\u00f3n del autor no es manifestar el castigo de Cristo a \u00e9stos que cometen tales acciones, sino mover al arrepentimiento a una nueva vida, donde se extirpen todas las acciones que conlleva una vida idol\u00e1trica. El \u00faltimo pasaje al que se hace referencia est\u00e1 insertado en el septenario de las siete copas (Ap 15, 5-16, 21). El Apocalipsis describe las siete \u00faltimas plagas, los \u00e1ngeles de Dios, derraman las distintas copas sobre la tierra, el mar, los r\u00ed\u00ados, el sol, el trono de la Bestia, los hombres, no se arrepintieron y se dedicaron a blasfemar el nombre de Dios (Ap 16, 9) y lo que es m\u00e1s, volvieron de nuevo a blasfemar y no se arrepintieron de sus obras (Ap 9, 11). De nuevo la insistencia del Apocal\u00ed\u00adptico es realzar el arrepentimiento como paso previo a una vuelta a Dios, es decir, a la conversi\u00f3n que debe manifestarse en un cambio de conducta, para poder proseguir en el camino de la fidelidad y de la esperanza.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, indicamos que el ant\u00f3nimo del sustantivo \u00abconversi\u00f3n\u00bb, manifestado en el t\u00e9rmino impenitente que aparece s\u00f3lo una vez en la Carta a los Romanos (Rom 2, 5).<\/p>\n<p>III. El tercer grupo de palabras: el verbo arrepentirse y su ant\u00f3nimo sin arrepentimiento<br \/>\n1. El verbo en el pensamiento griego. El verbo metamelomai est\u00e1 en conexi\u00f3n con la forma impersonal del verbo me preocupa, me importa algo. En el pensamiento griego el verbo significa \u00abcambio de sentimiento\u00bb o de mentalidad, frente a una cosa, pero no es posible distinguirlo del verbo griego metanoeo. En lenguaje profano se encuentra en las obras de Tuc\u00ed\u00addides, Diodoro y en algunas inscripciones, con el significado de \u00absentir arrepentimiento\u00bb, \u00abarrepentirse de\u00bb.<\/p>\n<p>2. El verbo en el texto hebreo. La Biblia hebrea usa el verbo naham que aparece ciento dos veces, con distintos significados. En forma niphal tiene tres acepciones importantes: 1\/. \u00abestar arrepentido\u00bb, 2\/. \u00abser confortado, ser consolado\u00bb, 3\/. \u00abconfortarse uno mismo\u00bb, \u00abprocurar satisfacci\u00f3n\u00bb. En la forma piel significa \u00abser consolado\u00bb \u00abconsolar\u00bb, del mismo modo que en la forma pual, mientras que en la forma hiphil manifiesta tres significados: 1\/. \u00abestar arrepentido\u00bb, 2\/. \u00abser confortado\u00bb, 3\/. \u00abconfortarse uno mismo\u00bb.<\/p>\n<p>3. El Nuevo Testamento. El verbo metam\u00e9lomai (arrepentirse) se encuentra solamente en seis ocasiones en los escritos neotestamentarios (Mt 21, 29. 30. 32; 27, 3; 2 Cor 7, 8; Hb 7, 21). El sustantivo ametam\u00e9letos (sin arrepentimiento) se repite dos veces (Rom 11, 29; 2 Cor 7, 10). La forma del verbo metam\u00e9lomai es deponente pasivo y manifiesta un cambio no de la conciencia de la persona, sino m\u00e1s bien de los sentimientos acerca de una cosa o acci\u00f3n. Mientras que el sustantivo ametam\u00e9letos (sin arrepentimiento) indica de una parte, que \u00ablos dones y la llamada de Dios son irrevocables\u00bb, es decir, Dios no se arrepiente de haber concedido a los hombres, dones y carismas, como manifestaci\u00f3n expl\u00ed\u00adcita de su misericordia (Rom 11, 29). Y de otra, San Pablo afirma dos clases de tristeza: la que viene de Dios y conduce a la salvaci\u00f3n y la que genera el mundo y lleva a la muerte (2 Cor 7, 10). -> conversi\u00f3n, arrepentimiento.<\/p>\n<p>BIBL. \u2014J. BEHM, \u00c2\u00b5etiavoew \/ p.eiavota en: GLNT IV, 1106-1197; G. BERTRAM, OTpe4w en: GLNT VII, 1344-1382; H. BALZ \/ G. SCHNEIDER, Diccionario Exeg\u00e9tico del Nuevo Testamento, 1 246. 248-259; L. COENEN \/ E. BEYREUTHER \/ H. BIETENHARD, Diccionario Teol\u00f3gico del Nuevo Testamento, vol. 1, Salamanca 1980, 331-337.<\/p>\n<p>Antonio Llamas<\/p>\n<p>\u00c2\u00a0<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>DJN \u00c2\u00a0 Las referencias comparativas entre estas dos figuras preeminentes en la Iglesia no siempre han discurrido por los caminos correctos. Por eso nosotros no podemos eludir el tema de la comparaci\u00f3n entre ellos teniendo como esencial y \u00fanico punto de referencia los datos evang\u00e9licos, y en particular el evangelio de Juan. Destaquemos, en primer &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/pedro-y-el-discipulo-amado\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abPEDRO Y EL DISCIPULO AMADO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-15642","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15642","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=15642"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15642\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=15642"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=15642"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=15642"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}