{"id":15643,"date":"2016-02-05T10:10:49","date_gmt":"2016-02-05T15:10:49","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/perdon-de-los-pecados\/"},"modified":"2016-02-05T10:10:49","modified_gmt":"2016-02-05T15:10:49","slug":"perdon-de-los-pecados","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/perdon-de-los-pecados\/","title":{"rendered":"PERDON DE LOS PECADOS"},"content":{"rendered":"<p>DJN<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nUn dato significativo sorprende a quien lee los evangelios Sin\u00f3pticos: Jes\u00fas habla muy poco del pecado. Pero sorprende a\u00fan m\u00e1s que siempre habla de perd\u00f3n; por ejemplo, en la curaci\u00f3n del paral\u00ed\u00adtico (Mc 2, 5-10; Mt 9, 1-8; Lc 5, 17-26), en la escena de la pecadora que unge los pies de Jes\u00fas (Lc 7, 36-50); el perd\u00f3n es una necesidad ineludible para los hombres, que puede siempre obtenerse en la oraci\u00f3n, con tal de estar dispuesto a perdonar a los otros (Mt 6, 12, 14s; Mc 11, 25; Lc 11, 4). La raz\u00f3n profunda nos la da S. Juan: \u00abTanto am\u00f3 Dios al mundo que le entrega a su Hijo \u00fanico, para que todo el que crea en \u00e9l no perezca, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no envi\u00f3 a su Hijo al mundo para condenarlo, sino para que se salve por \u00e9l\u00bb (3, 16-17).<\/p>\n<p>1) Las palabras m\u00e1s usadas en los evangelios para indicar el perd\u00f3n de los pecados son: \u00abafiemi\u00bb (hacer ir, dejar ir, permitir, soltar, perdonar); y \u00abafesis\u00bb (remisi\u00f3n, liberaci\u00f3n, perd\u00f3n). El t\u00e9rmino tiene una variedad indefinida de significados: dejar libre, despachar, emitir, abandonar (Mc 1, 20; 10, 28); dejar atr\u00e1s, abandonar (Mt 5, 24); dejar en paz, dejar hacer (Mc 11, 6); permitir, conceder (Mc 1, 34). \u00abAfesis\u00bb significa casi siempre \u00abperd\u00f3n\u00bb (de Dios), la mayor parte de las veces unido a \u00abamartion\u00bb (pecados), gentivo objetivo (Mc 1, 4; Mt 26, 28; Lc 1, 77; 24, 47). Un elemento importante que lo distingue del perd\u00f3n en el Antiguo Testamento y en el juda\u00ed\u00adsmo es que la comunidad cristiana tiene conciencia de haber recibido el perd\u00f3n ofrecido por Dios a los hombres mediante la salvaci\u00f3n realizada por Jes\u00fas. Ella anuncia que Jes\u00fas mismo ha dado este perd\u00f3n (Mc 2, 5s) y as\u00ed\u00ad ella posee el perd\u00f3n y da el perd\u00f3n en el nombre de \u00e9l (Lc 24, 47), especialmente en el bautismo (Mc 1, 4) y en la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica (Mt 26, 26ss).<\/p>\n<p>2) \u00bfPuede probarse que Jes\u00fas expl\u00ed\u00adcitamente perdon\u00f3 a los pecadores? Una respuesta clara y definida es imposible, por la peculiar naturaleza del material evang\u00e9lico. Lo que s\u00ed\u00ad puede afirmarse es que el perd\u00f3n aparece en estrecha relaci\u00f3n con la muerte de Jes\u00fas (Mc 10, 44; Jn 3, 16); \u00abCordero de Dios que quitas el pecado\u00bb (Jn 1, 29&#8230;). Los evangelios no solamente proclaman el perd\u00f3n, sino que Jes\u00fas aparece como quien tiene poder de perdonar los pecados, poder semejante al de Dios. De este modo todo lo concerniente al perd\u00f3n converge en Jesucristo. Gracias a \u00e9l se tiene la seguridad de que todo pecado ser\u00e1 perdonado a los hombres. Cuesti\u00f3n especial del pecado contra el esp\u00ed\u00adritu santo (Mt 12, 31). Sin embargo, seg\u00fan Mt 3, 1-6, al bautismo de Juan se le niega el efecto de perdonar los pecados. Vinculando la tradici\u00f3n de la Cena del Se\u00f1or, procedente de Mc 14, 24, con la f\u00f3rmula derivada de la tradici\u00f3n del Bautista, surgi\u00f3 una expresi\u00f3n que recuerda el ritual de la ofrenda por el pecado (Lev 4 y 5). As\u00ed\u00ad como el sacerdote hace expiaci\u00f3n mediante la realizaci\u00f3n del sacrificio, de tal manera que Yahv\u00e9 concede el perd\u00f3n a quien ofrece el sacrificio, as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n Jes\u00fas realiza la expiaci\u00f3n mediante su muerte cruenta en la cruz, una expiaci\u00f3n que obra el perd\u00f3n. Mateo reconoce en la \u00abafesis amartion\u00bb el acto salv\u00ed\u00adfico de Jes\u00fas por excelencia. La palabra del \u00e1ngel en Mt 1, 2 interpreta ya el nombre de Jes\u00fas (aludiendo al Salmo 130, 8) como referido a la redenci\u00f3n (sozo) que salva de los pecados\u00bb (H. Leroy, DENT).<\/p>\n<p>3) Textos paradigm\u00e1ticos: Citamos algunos textos paradigm\u00e1ticos en los cuales se pone de relieve el poder de Jes\u00fas para perdonar los pecados y al mismo tiempo la permanencia de ese poder en el seno de la comunidad cristiana:<\/p>\n<p>a) Curaci\u00f3n del paral\u00ed\u00adtico (Mt 9, 1-8; Lc 5, 17-26; Mc 2, 12). El episodio se divide en tres fases: Presentaci\u00f3n del paral\u00ed\u00adtico ante Jes\u00fas. Jes\u00fas otorga el perd\u00f3n de los pecados. Realiza la curaci\u00f3n del menesteroso para probar que posee el poder de perdonar: relaciona el poder de curar con el perdonar los pecados. La interpretaci\u00f3n del episodio en su conjunto presenta a Jes\u00fas como \u00abHijo del hombre\u00bb, el enviado de Dios, capaz de realizar lo que normalmente s\u00f3lo se puede atribuir a Dios: \u00ab\u00bfQui\u00e9n puede perdonar los pecados fuera de Dios?\u00bb. El poder del \u00abHijo del hombre se define como fuerza, autoridad para perdonar\u00bb (28, 18). En mutua correspondencia se pide la fe, la segura confianza de que ese poder tiene efecto positivo. Marcos y Lucas, como Mateo, concluyen destacando la impresi\u00f3n de la multitud (Mc 12, 12s; Lc 5,26). Esa impresi\u00f3n es de sorpresa, de extra\u00f1eza, de estupefacci\u00f3n. Se extra\u00f1an porque no comprenden. Mateo no habla de extra\u00f1eza, porque las gentes han comprendido el sentido profundo del hecho (\u00abAl ver esto, las muchedumbres quedaron sobrecogidas de temor y glorificaban a Dios, por haber concedido tal poder a los hombres\u00bb). La lecci\u00f3n es \u00e9sta: poco importa que los contempor\u00e1neos no comprendan, lo que interesa es que los cristianos comprendan. Marcos y Lucas dicen que hay extra\u00f1eza, porque nunca han visto cosa igual. En Mateo el motivo de la extra\u00f1eza es el \u00abpoder\u00bb que Dios ha dado a los hombres.<\/p>\n<p>V\u00e9ase el aspecto estructural: el poder sobre los pecados es s\u00f3lo de Dios; este poder se lo concede al Hijo; un poder que pertenece a Dios solo se lo ha dado a los hombres a trav\u00e9s del Hijo, el hombre por excelencia; ese poder se ejerce \u00aben la tierra\u00bb (los tres evangelistas anotan este interesante detalle). Mateo es un evangelista cristiano que escribe para cristianos. La comunidad cristiana debe dar gracias a Dios por el poder que, dado a Jes\u00fas en calidad de Hijo de hombre, permanece presente en la Iglesia en los hombres a los que Jes\u00fas ha comunicado su poder.<\/p>\n<p>La formulaci\u00f3n de 9, 8 en funci\u00f3n de las preocupaciones cristianas que caracterizan a Mateo y se manifiestan particularmente en el inter\u00e9s que el evangelista da a los poderes conferidos por Jes\u00fas a sus ap\u00f3stoles (Cfr. Mt 28, 18). Al curar a un enfermo y perdonarle sus pecados, Jes\u00fas realiza la misi\u00f3n para la que ha sido enviado (Lc 4, 18).<\/p>\n<p>b) Lc 24, 46-48: El perd\u00f3n de los pecados se vincula con la predicaci\u00f3n del arrepentimiento. La condici\u00f3n fundamental para que se realice el perd\u00f3n es la conversi\u00f3n (Mc 1, 4 par). Convertirse no es s\u00f3lo \u00abvolverse\u00bb, sino m\u00e1s bien \u00abregresar\u00bb. El verbo griego \u00abepistrefein\u00bb supone un movimiento: es la imagen de un hombre que desanda el camino. Supone un cambio de orientaci\u00f3n en toda la manera de vivir, de ponerse en camino hacia. Arrepentirse es volverse en la fe hacia el Se\u00f1or, un volverse, un desandar el camino, a lo que el mismo Se\u00f1or responde con la \u00abafesis\u00bb, el perd\u00f3n. Tanto en 5, 17-26 como en 7, 36-50 (material propio de Lucas) el evangelista nos dice que el poder de Jes\u00fas se hace eficaz en el \u00e1mbito de la fe y libera al hombre para la salvaci\u00f3n. \u00abLo que se realiz\u00f3 inmediatamente en el tiempo de Jes\u00fas, se experimenta ahora en el tiempo de la Iglesia en el plano del \u00abkerigma\u00bb.<br \/>\nc) Jn 20, 21-23: El perd\u00f3n aparece como un don de pascua del Resucitado. V\u00e9ase lo dicho en el art\u00ed\u00adculo \u00abAtar y desatar\u00bb. El problema del significado ha dividido a los cristianos hasta nuestros d\u00ed\u00adas y probablemente es imposible situar la disputa sobre fundamentos puramente exeg\u00e9ticos, porque algunos de los presupuestos reflejan en unos y otros intereses postb\u00ed\u00adblicos. Lo cierto es que a la comunidad se le da la autoridad para perdonar, como participaci\u00f3n en la misi\u00f3n de Jes\u00fas, una participaci\u00f3n que se manifiesta en el hecho de ser hecha part\u00ed\u00adcipe del Pneuma\u00bb (H. Leroy, DENT, p. 549). Juan no nos dice c\u00f3mo y por qui\u00e9n este poder era ejercido en la comunidad para la que escribe, pero el hecho de que lo menciona indica que era ejercido. \u00abExeg\u00e9ticamente uno puede apelar a Juan 20, 23 con la seguridad de que el poder de perdonar ha sido conferido; pero uno no puede apelar a este texto como prueba de que el modo con que una comunidad particular ejerce este poder no est\u00e1 conforme con la Escritura\u00bb (R. E. BROWN, El Evangelio seg\u00fan Juan, 1350-1353). El perd\u00f3n se ejerce; el modo o los modos como ese perd\u00f3n se ejerce puede\/n ser variado\/s y cambiante\/s. -> pecado; pecadores.<\/p>\n<p>BIBL. \u2014 H. LEROY, \u00abPerdonar, perd\u00f3n\u00bb Diccionario exeg\u00e9tico del Nuevo Testamento (DENT), vol., Salamanca, 1996, 544-549; J. A. FITZMYER, El Evangelio de Lucas (1-8, 21), Madrid, 1987; R. E. BROWN, El Evangelio seg\u00fan luan (XIII-XXI), Madrid, 1979; X. LE\u00ed\u201cN-DUFOUR (Jn 18-21), Lectura del Evangelio de luan, Vol IV, Salamanca, 1998.<\/p>\n<p>Carlos de Villapadierna<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>DJN \u00c2\u00a0 Un dato significativo sorprende a quien lee los evangelios Sin\u00f3pticos: Jes\u00fas habla muy poco del pecado. Pero sorprende a\u00fan m\u00e1s que siempre habla de perd\u00f3n; por ejemplo, en la curaci\u00f3n del paral\u00ed\u00adtico (Mc 2, 5-10; Mt 9, 1-8; Lc 5, 17-26), en la escena de la pecadora que unge los pies de Jes\u00fas &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/perdon-de-los-pecados\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abPERDON DE LOS PECADOS\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-15643","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15643","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=15643"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15643\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=15643"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=15643"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=15643"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}