{"id":15654,"date":"2016-02-05T10:11:11","date_gmt":"2016-02-05T15:11:11","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/projimo-amor-al\/"},"modified":"2016-02-05T10:11:11","modified_gmt":"2016-02-05T15:11:11","slug":"projimo-amor-al","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/projimo-amor-al\/","title":{"rendered":"PROJIMO, AMOR AL"},"content":{"rendered":"<p>DJN<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nEl amor al otro, el amor al pr\u00f3jimo, el amor mutuo est\u00e1n muy presentes en la predicaci\u00f3n y la pr\u00e1ctica de Jes\u00fas, como reflejo obligado del verdadero y aut\u00e9ntico amor a Dios. Compendiamos la ense\u00f1anza de Jes\u00fas sobre este tema en cuatro apartados: 1) Regla de oro (Mt 7, 12; Lc 6, 31). 2) El mandamiento primero y m\u00e1s importante (Mt 22, 36-38; Mc 12, 28-31; Lc 10, 25-28). 3) \u00bfQui\u00e9n es mi pr\u00f3jimo? 4) Mandamiento nuevo, \u00abmi\u00bb mandamiento (Jn 13, 34; 15, 12, 17).<\/p>\n<p>1) Regla de oro: Desde el siglo XVI se ha llamado, tanto a la formulaci\u00f3n mateana como lucana, \u00abla regla de oro\u00bb. Mateo dice: Todo cuanto querr\u00ed\u00adais que hiciesen con vosotros los dem\u00e1s, hacedlo igualmente vosotros con ellos; pues esta es la ley y los profetas\u00bb (7, 12). Y Lucas: \u00abSeg\u00fan querr\u00ed\u00adais que os hiciesen los dem\u00e1s, hacedlo igualmente a ellos\u00bb (6, 31). Lucas omite \u00abPorque \u00e9sta es la Ley y los profetas\u00bb, quiz\u00e1s porque ser\u00ed\u00ada una adici\u00f3n mateana, o tambi\u00e9n por tratarse de una m\u00e1xima que no les dec\u00ed\u00ada mucho a los lectores paganos cristianos. El car\u00e1cter de reciprocidad que encierra esta m\u00e1xima, recibe en los vers\u00ed\u00adculos siguientes (34-34) una carga muy intensa de sentido: \u00abJes\u00fas propone una norma de conducta que transciende la mera reciprocidad: el amor a s\u00ed\u00ad mismo no puede ni debe ser la \u00fanica y suprema pauta de comportamiento para el disc\u00ed\u00adpulo.<\/p>\n<p>La regla de oro, como imperativo moral, se encuentra en muchos pueblos, aparte de Israel: \u00abLo que no quieras para ti no lo hagas a nadie\u00bb (Tob 4, 15). \u00abPor lo que a ti te agrada juzga el gusto de los otros, y se discreto en todo\u00bb (Eclo 31, 15). \u00abNo hag\u00e1is a otros aquello que os irrita cuando os lo hacen otros\u00bb (Is\u00f3crates, ateniense del siglo IV a. C.). Existi\u00f3 una interpretaci\u00f3n del giro \u00aba ti mismo\u00bb; en hebreo puede significar tambi\u00e9n \u00abcomo t\u00fa mismo\u00bb. Dir\u00ed\u00ada, pues: \u00abAma a tu pr\u00f3jimo, porque el es como tu mismo\u00bb. No tiene ning\u00fan sentido afirmar que la originalidad en los evangelios est\u00e1 en la formulaci\u00f3n positiva. La formulaci\u00f3n positiva no es en s\u00ed\u00ad misma algo cristiano, al igual que la negativa; todo depende del contexto en que se propone la m\u00e1xima; adem\u00e1s, la Iglesia primitiva acept\u00f3 indistintamente ambas formulaciones.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 sentido tiene la \u00abregla de oro\u00bb en el contexto del Serm\u00f3n de la Monta\u00f1a?<br \/>\nLas interpretaciones han sido muy variadas: \u00abNo se puede interpretar la regla de oro en el sentido de un ego\u00ed\u00adsmo ingenuo o menos ingenuo: lo que quisiera experimentar yo mismo motiva mi acci\u00f3n&#8230; ni tampoco como expresi\u00f3n de una moral combativa ni de una mentalidad tali\u00f3nica que puede volverse contra el semejante. Expresi\u00f3n cl\u00e1sica de esta mentalidad es el epitafio de Apusulema Geria: \u00ablo que cada uno de vosotros desee para mi le sobrevenga en vida o despu\u00e9s de la muerte\u00bb. Tambi\u00e9n la exegesis cristiana tuvo conciencia del problema, y S. Agust\u00ed\u00adn se\u00f1ala que muchos traductores hab\u00ed\u00adan intercalado en la regla de oro el vocablo bona, de suerte que el texto quedaba as\u00ed\u00ad: \u00abtodo lo bueno que quer\u00e9is que os hagan los hombres&#8230;\u00bb, para que el contenido de la acci\u00f3n rec\u00ed\u00adproca no fuesen cosas indignas, como, por ejemplo, comilonas o francachelas\u00bb (Ciud. de Dios, 14, 8. Cit. por U. Luz, El Evangelio seg\u00fan San Mateo (1-7), vol. I, 346, 348).<\/p>\n<p>La expresi\u00f3n \u00ab\u00e9sta es la Ley y los profetas\u00bb define el sentido de la regla de oro y orienta la interpretaci\u00f3n. La idea no es que hay que hacer el bien a fin de que nos lo hagan a nosotros, sino que hay que hacer al pr\u00f3jimo lo que se desea o exige para s\u00ed\u00ad mismo. La llamada no versa s\u00f3lo sobre la calidad de la acci\u00f3n, sino tambi\u00e9n de la cantidad de lo que hay que hacer. \u00abLa regla de oro se radicaliza partiendo del Serm\u00f3n de la Monta\u00f1a. Todo lo que el amor y los preceptos de Jes\u00fas exigen, todo sin excepci\u00f3n hay que hacerlo a las otras personas. Se trata de una justicia mejor y del precepto de perfecci\u00f3n (5, 20, 48) que establece aquel, que ense\u00f1a a sus disc\u00ed\u00adpulos a observar \u00abtodo lo que os he mandado\u00bb (Mt 28, 20). Mediante la apostilla \u00abesta es la Ley y los profetas\u00bb, Mateo une tambi\u00e9n la regla de oro con 5, 17: \u00abNo pens\u00e9is que he venido a abolir la Ley y los profetas\u00bb.<\/p>\n<p>2) El mandamiento primero y m\u00e1s importante (Mt 22, 36-38; Mc 12, 28-31; Lc 10, 25-28). Un perito en el estudio de la Ley pregunta a Jes\u00fas que, como maestro, d\u00e9 una respuesta solvente y autorizada sobre algo que preocupaba y se discut\u00ed\u00ada en los ambientes jur\u00ed\u00addicos de la \u00e9poca: \u00bfcu\u00e1l es el mandamiento que comprend\u00ed\u00ada el sentido de la Ley? Exist\u00ed\u00adan opiniones que hac\u00ed\u00adan de la observancia del s\u00e1bado el resumen de la Ley entera. Seg\u00fan la tradici\u00f3n sinagogal la ley comprend\u00ed\u00ada 613 mandamientos positivos, 305 prohibiciones y otras 248 prescripciones. Pero todos tienen la misma importancia y eran igualmente obligatorios; sin embargo, semejante pluralidad de mandamientos y prescripciones reflejaba una \u00e9tica atomizada y dispersa; se necesitaba una visi\u00f3n sint\u00e9tica que sirviese de fundamento y orientaci\u00f3n al israelita.<\/p>\n<p>Lo espec\u00ed\u00adfico del relato evang\u00e9lico no est\u00e1 en las ideas que transmite sobre el amor a Dios y el amor al pr\u00f3jimo, m\u00e1s o menos conocidas en el Antiguo Testamento y en el juda\u00ed\u00adsmo, sino en la uni\u00f3n de ambos mandamientos en un solo mandamiento principal que sobresale por encima de todos los dem\u00e1s. \u00abEl hecho de que Mateo, siguiendo a Marcos, coloque el sumario en labios de Jes\u00fas, mientras que Lucas lo pone en labios de un doctor de la Ley, en la introducci\u00f3n a la par\u00e1bola del buen samaritano, demuestra que las Iglesias del siglo 1 no consideraban este resumen de la Ley como un hallazgo original de Jes\u00fas, sino como una s\u00ed\u00adntesis fiel de la ley dada a Israel\u00bb (P. BONNARD, Evangelio seg\u00fan San Mateo, p. 487). La distinta presentaci\u00f3n de los tres evangelistas nos ayuda a comprender mejor la elaboraci\u00f3n personal de cada uno en funci\u00f3n de la finalidad teol\u00f3gica, catequ\u00e9tica y pastoral que intenta. As\u00ed\u00ad: Mateo y Lucas presentan la pregunta como una trampa; en ambos evangelistas Jes\u00fas es preguntado como \u00abmaestro\u00bb. La uni\u00f3n entre los dos mandamientos est\u00e1 m\u00e1s elaborada en Mateo que en Marcos y Lucas. Aqu\u00ed\u00ad, como en otros muchos pasajes, la pregunta a Jes\u00fas es eco de las cuestiones capitales planteadas a la Iglesia de Mateo por sus adversarios de la sinagoga jud\u00ed\u00ada hacia los a\u00f1os 90&#8243;.<\/p>\n<p>El texto original hebreo de Dt 6, 5 tiene solamente tres elementos: \u00abcoraz\u00f3n, alma, fuerza\u00bb. Mateo cambia \u00abcoraz\u00f3n\u00bb por \u00abmente\u00bb. En Marcos y Lucas, que tienen los cuatro elementos, hay distinto orden. Estos cuatro aspectos de la personalidad humana deben entenderse en un sentido v\u00e9tero testamentario: \u00abkard\u00ed\u00ada\u00bb (=coraz\u00f3n) expresa la sede de los impulsos primarios y de las reacciones emocionales de la persona; \u00abpsyche\u00bb (=alma) es el principio de la vitalidad y de la conciencia; \u00abischys\u00bb (=fuerza) es la vehemencia de los impulsos instintivos; \u00abdianoia\u00bb (=mente) se refiere al conjunto de cualidades especulativas y organizadoras de la existencia. La conjunci\u00f3n de estos cuatro aspectos define, en s\u00ed\u00adntesis, la totalidad de la persona (J. A. FITZMYER, El Evangelio seg\u00fan Lucas, III, 272-273). No podemos subscribir la afirmaci\u00f3n de P. Bonnard: \u00abDada la antropolog\u00ed\u00ada global presupuesta en este texto, hubiera bastado una sola de dichas menciones, la del coraz\u00f3n, por ejemplo, para indicar que el amor debe comprometerse con hombre entero, lo dem\u00e1s son ret\u00f3ricas\u00bb (Ob. Cit., p. 489). Los calificativos encierran siempre una carga de sentido propia y espec\u00ed\u00adfica que enriquece y agranda el contenido de la expresi\u00f3n. Ser el primer mandamiento significa que es el que da sentido a todo lo dem\u00e1s. Toda la ley y los profetas se comprend\u00ed\u00adan en \u00e9l.<\/p>\n<p>Esta originalidad de la s\u00ed\u00adntesis de la ley no consiste s\u00f3lo en simplificar la casu\u00ed\u00adstica jud\u00ed\u00ada, ni en unir las dos partes de la s\u00ed\u00adntesis para hacer un mandamiento \u00fanico, lo que ciertamente es capital, sino en \u00abradicalizar la ley\u00bb, \u00abexcluyendo toda obediencia legal que no sea una sumisi\u00f3n total a Dios y al servicio del pr\u00f3jimo\u00bb. En el mensaje de Jes\u00fas el amor al pr\u00f3jimo, junto con el amor a Dios, aparece como la suma de toda la ley. S\u00f3lo Mateo a\u00f1ade: \u00abDe estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas\u00bb. La pregunta surge espont\u00e1nea: \u00bfAmor a Dios y amor al pr\u00f3jimo son id\u00e9nticos? Ciertamente son id\u00e9nticos en cuanto representan la misma exigencia, pero no son la misma cosa, porque eso ser\u00ed\u00ada suprimir la inamovible frontera que separa a Dios y al hombre. \u00abLo mismo que el amor de Dios no desaparece sin m\u00e1s en el amor al pr\u00f3jimo, Jes\u00fas tampoco quita al amor del pr\u00f3jimo su cara a cara humano, transform\u00e1ndolo en un medio para realizar el amor de Dios. Un amor que en este sentido no ama al otro por si mismo sino por Dios no es verdadero amor. La unidad indisoluble en la que Jes\u00fas los une encuentra manifiestamente su fundamento y su sentido, no en la igualdad de los que son objeto del amor, sino en la naturaleza del amor mismo\u00bb (G. BORNKAMM, Jes\u00fas de Nazaret, 116s). En este sentido, el amor del pr\u00f3jimo es la prueba del amor de Dios. La cuesti\u00f3n decisiva es, pues, el pr\u00f3jimo.<\/p>\n<p>3) \u00bfQui\u00e9n es mi pr\u00f3jimo? La \u00abregla de oro\u00bb podr\u00ed\u00ada ser entendida en sentido filantr\u00f3pico, y as\u00ed\u00ad se hace en la \u00e9tica human\u00ed\u00adstica de Arist\u00f3teles a Kant. Pero la par\u00e1bola del Buen Samaritano excluye esta interpretaci\u00f3n (Lc 10, 29-37). \u00bfQui\u00e9n es el pr\u00f3jimo? Jes\u00fas no responde con una clasificaci\u00f3n sistem\u00e1tica de las varias categor\u00ed\u00adas de hombres: \u2014pr\u00f3jimo, el igual a otro hombre, pero pr\u00f3jimo no indica relaci\u00f3n gen\u00e9rica, sino particular; \u2014pr\u00f3jimo, igual a \u00abamigo\u00bb, pero amigo tiene una dimensi\u00f3n afectiva m\u00e1s acentuada que \u00abpr\u00f3jimo\u00bb; \u2014pr\u00f3jimo, igual a \u00abconnacional\u00bb, pero este es un t\u00e9rmino con demasiado sabor pol\u00ed\u00adtico y racial. Hay que volver al antiguo y aut\u00e9ntico valor del vocablo, evitando traducciones nuevas; a la determinaci\u00f3n originariamente local (=vecino), se a\u00f1ade pl\u00e1sticamente tambi\u00e9n el componente del encuentro, \u00abla actualidad de lo que el evangelio pide\u00bb.<\/p>\n<p>Jes\u00fas se sale del c\u00ed\u00adrculo cerrado de la clasificaci\u00f3n sistem\u00e1tica y acude a otro criterio mucho m\u00e1s pr\u00e1ctico y certero: el escrito pregunta \u00bfqui\u00e9n es mi pr\u00f3jimo, es decir, el m\u00e1s cercano a mi? Jes\u00fas invierte la pregunta: \u00bfqui\u00e9n de los tres es el m\u00e1s cercano, el pr\u00f3jimo del desgraciado, del menesteroso? \u00bfDe qui\u00e9n soy pr\u00f3jimo? El que se encuentra por casualidad m\u00e1s cercano a quien sufre tiene que realizar con \u00e9llos deberes de \u00abPr\u00f3jimo\u00bb. Tres hombres se acercan&#8230; \u00bfqui\u00e9n ejerce su deber de pr\u00f3jimo? El samaritano que es extranjero. \u00bfY por qu\u00e9 precisamente \u00e9l? Porque \u00aba su vista se enterneci\u00f3\u00bb. El coraz\u00f3n tiene la \u00faltima palabra. El samaritano hace con sencillez lo que exigen las circunstancias y se preocupa del futuro inmediato del agredido; hace lo que debe y puede. \u00bfQui\u00e9n es el pr\u00f3jimo del menesteroso? El que practica la ayuda, la acogida, la misericordia con \u00e9l. Del relato del Buen Samaritano resulta claro que determinar a priori quien es el pr\u00f3jimo no es posible, pero se manifiesta de cuando en cuando y con la necesaria claridad en la vida concreta y diaria. Adem\u00e1s, el relato golpea todav\u00ed\u00ada m\u00e1s directamente la persona misma del interlocutor, que finalmente es exhortado a hacer como el samaritano: \u00abAnda y haz t\u00fa lo mismo\u00bb. Qui\u00e9n sea el \u00abpr\u00f3jimo\u00bb no se puede definir, pero que s\u00ed\u00ad se puede hacer es serlo.<\/p>\n<p>4) Mandamiento nuevo, \u00abmi mandamiento\u00bb (Jn 13, 34; 15, 12, 17). Para Juan el \u00abagape\u00bb, el amor es la piedra angular del reino de Cristo que se va realizando en la actual crisis del mundo (3, 16). Juan habla siempre con expresiones nuevas del Padre hacia el Hijo. Apenas cita el amor del Hijo hacia el Padre (14, 31), pero subraya c\u00e1lidamente el amor del Hijo hacia aquellos que el Padre le ha dado como \u00abamigos\u00bb. A trav\u00e9s del Hijo el amor divino llega a la humanidad (17, 23ss; 14, 21). El amor (agape) jo\u00e1nico es amor descendente: destaca el car\u00e1cter divino del amor en la vida de Cristo y en la de sus seguidores. El amor fraterno cierra el c\u00ed\u00adrculo de las relaciones entre el Padre, el Hijo y sus seguidores. Se establece entre ellos una comuni\u00f3n que no es de este mundo, una comuni\u00f3n que tiene como fundamento el amor de Dios como ley intr\u00ed\u00adnseca y de permanencia de este amor. Por eso, Juan insiste m\u00e1s que en el amor a Dios y a Cristo (5, 52; 8. 42; 14, 28) en el amor a los hermanos, que tiene en Cristo su modelo y su fuente. Al hablar del amor como mandamiento nuevo para todos los que Jes\u00fas ha elegido (13, 1; 15, 16) y como la se\u00f1al por la que habr\u00e1n de distinguirse de los dem\u00e1s (v. 35), el evangelista demuestra simpl\u00ed\u00adcitamente su presentaci\u00f3n de la \u00faltima Cena en perspectiva de alianza. Pero el amor es algo m\u00e1s que un mandamiento, es un don que procede del Padre por Jes\u00fas y es otorgado a los que creen en \u00e9l. En 15, 9 se dice: \u00abIgual que mi Padre me amo os he amado yo\u00bb; en 13, 34 y 15, 12 la expresi\u00f3n \u00abigual que os he amado\u00bb subraya el hecho de que Jes\u00fas es la fuente del amor mutuo entre los cristianos. En este clima debe explicarse la novedad del mandamiento del amor: se relaciona realmente con el terna de la alianza que se desarrolla en la Ultima Cena. \u00abEl mandamiento\u00bb de Juan 13, 34 es la estipulaci\u00f3n b\u00e1sica de la \u00abnueva alianza\u00bb de Lc 22, 20. Ambas expresiones reflejan la primitiva idea cristiana de que en Jes\u00fas y en sus seguidores se cumpli\u00f3 el ideal de Jerem\u00ed\u00adas (31, 31-34). Debe advertirse que el horizonte del amor fraterno queda reducido a los cristianos. El \u00abotro\u00bb al que ha de amar el cristiano es descrito correctamente en 1 Jn 3, 14 como \u00abnuestro hermano\u00bb, es decir, los que pertenecen a nuestra misma comunidad (cfr el uso de hermanos en Jn 21, 23) (R. E. BROWN, El Evangelio seg\u00fan Juan, XIII-XXI, 855 ss). Para otros comentarios, sin embargo, el horizonte se ampl\u00ed\u00ada a todos los hombres: \u00abel precepto del amor fraterno significar\u00ed\u00ada una restricci\u00f3n radical si el evangelio de Juan excluyera al mundo del amor de Dios\u00bb (K. WENGST, Interpretaci\u00f3n del evangelio de Juan, p. 136), pero no es \u00e9ste el caso\u00bb. \u00abEste amor supone un desaf\u00ed\u00ado al mundo, igual que Jes\u00fas significa un desaf\u00ed\u00ado al mundo, y lleva a los hombres a decidirse por la luz. De este modo mientras en el mundo est\u00e9 presente el amor cristiano, el mundo no dejar\u00e1 de encontrarse ante Jes\u00fas\u00bb (E. BROWN, ob. cit. p. 858). Id\u00e9ntica explicaci\u00f3n puede darse a 15, 12, 17 que esta relacionado con 13, 34 del que podr\u00ed\u00ada ser un duplicado. ->amor; agape.<\/p>\n<p>BIBL. \u2014 QUELLE. STAUFFER; \u00abAmare\u00bb, en G. KITTEL, Lessico del Nuevo Testamento, Vol. 1, Brescia, 1965,58-46; J. FICHTNERGREVEN, \u00abPr\u00f3ssimo\u00bb, en KITTEL, L\u00e9xico&#8230;, Vol X, Brescia, 1975, 369-727; G. SCHNEIDER, \u00abAmor, \u00abamar\u00bb, en H. BALZ, DENT. Diccionario exeg\u00e9tico del Nuevo Testamento, Salamanca, 1996, 23-36; K. HAACKER, \u00abPr\u00f3jimo\u00bb, en H. BALZ, DENT, Vol. II, Salamanca, 1996, 1004-1009.<\/p>\n<p>Carlos de Villapadierna<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>DJN \u00c2\u00a0 El amor al otro, el amor al pr\u00f3jimo, el amor mutuo est\u00e1n muy presentes en la predicaci\u00f3n y la pr\u00e1ctica de Jes\u00fas, como reflejo obligado del verdadero y aut\u00e9ntico amor a Dios. 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