{"id":15655,"date":"2016-02-05T10:11:13","date_gmt":"2016-02-05T15:11:13","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/psicologia-de-jesus\/"},"modified":"2016-02-05T10:11:13","modified_gmt":"2016-02-05T15:11:13","slug":"psicologia-de-jesus","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/psicologia-de-jesus\/","title":{"rendered":"PSICOLOGIA DE JESUS"},"content":{"rendered":"<p>DJN<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nSUMARIO: 1. Un poco de historia sobre el tema. 1.1. De la fe en Jesucristo a la psicolog\u00ed\u00ada de Jes\u00fas. 1.2. Las cuatro proposiciones de la Comisi\u00f3n Teol\u00f3gica Internacional (CTI) de 1986. 1.3. Desde los prejuicios y el reduccionismo psicol\u00f3gico: psicoan\u00e1lis de Freud. 1.4. Algunos estudios psicol\u00f3gicos recientes sobre Jes\u00fas. &#8211; 2. Cuestiones epistemol\u00f3gicas y metodol\u00f3gicas. 2.1. El Jes\u00fas de la historia y un estudio psicol\u00f3gico de Jes\u00fas. 2.2. Sentido de nuestras reflexiones psicol\u00f3gicas. &#8211; 3. Aspectos psicol\u00f3gicos de la figura de Jes\u00fas. 3.1. Jes\u00fas de Nazaret: personalidad religiosa singular. 3.2. Nuestra utilizaci\u00f3n de la paradoja para caracterizar la figura de Jes\u00fas. 3.3. Las im\u00e1genes de Dios en Jes\u00fas y en su mensaje de Evangelio. 3.4. \u00bfHasta que punto Jes\u00fas fue consciente de su misi\u00f3n mesi\u00e1nica? &#8211; 4. A modo de conclusi\u00f3n.<\/p>\n<p>A un psic\u00f3logo cristiano, no le resulta nada f\u00e1cil escribir algo que quiera ser psicol\u00f3gico sobre Jes\u00fas de Nazaret simplemente por el hecho de su propia fe, que le vincula en una estrecha e \u00ed\u00adntima relaci\u00f3n, en la cual su realidad humana participa, en misteriosa unidad, con su realidad divina de Hijo de Dios, seg\u00fan el dogma trinitario. Ahora bien, el discurso psicol\u00f3gico ha de ser asequible a creyentes y no creyentes, por la neutralidad que le confiere el conocido principio de exclusi\u00f3n de la transcendencia (Flournoy, Th, 1902), derivado del hecho de la falta de competencia de los m\u00e9todos cient\u00ed\u00adficos para afirmar o negar el contenido de las afirmaciones transcendentes de la fe religiosa, especialmente cristiana. Los no creyentes, por su parte, corren el riesgo de no respetar la neutralidad a causa de sus prejuicios, con mucha frecuencia antirreligiosos. Nosotros intentaremos ser fieles a dicho principio, poniendo entre par\u00e9ntesis, en cuanto psic\u00f3logo, la fe en la divinidad de Jes\u00fas, dejando hablar sin m\u00e1s a los datos de que dispongamos, asequibles a cualquier investigador. No se confunda esto, sin embargo, con no tener en cuenta el dato de dicha fe, en su dimensi\u00f3n psicol\u00f3gica de vivencias afectivas, representaciones cognitivas y dem\u00e1s componentes que influyen din\u00e1micamente en la conducta del creyente e incluso en los que no creen: nosotros s\u00ed\u00ad contaremos con ello, pero trataremos de evitar emitir juicio alguno sobre la objetividad o ilusi\u00f3n de sus contenidos.<\/p>\n<p>1. Un poco de historia sobre el tema<br \/>\nEcharemos un vistazo retrospectivo a algunos de los intentos de tratar el problema de la psicolog\u00ed\u00ada de Jes\u00fas, comenzando por los que pretendieron resolverlo partiendo de la fe y utiliz\u00e1ndola como elemento explicativo, contraviniendo as\u00ed\u00ad el principio de exclusi\u00f3n de la transcendencia.<\/p>\n<p>1.1. De la fe en Jesucristo a la psicolog\u00ed\u00ada de Jes\u00fas<br \/>\nQue, por ejemplo, Huarte de San Juan, en su Examen de Ingenios para las ciencias, afirme que Jes\u00fas tuvo un temperamento completamente \u00abtemplado\u00bb del que proven\u00ed\u00ada la m\u00e1xima perfecci\u00f3n natural, \u00abpues el Esp\u00ed\u00adritu Santo lo compuso y organiz\u00f3\u00bb (Huarte, 1976, 305), lo disculpamos, por estar esto escrito en 1575. M\u00e1s dif\u00ed\u00adcilmente comprendemos hoy, siguiendo dentro del \u00e1mbito espa\u00f1ol, que un psic\u00f3logo de nuestros d\u00ed\u00adas utilice un lenguaje bastante parecido, en un largo cap\u00ed\u00adtulo de su Introducci\u00f3n a la asc\u00e9tica diferencial, titulado: \u00abJesucristo, clave de la asc\u00e9tica diferencial. Un `hiperhagionormo&#8217;. A pesar de decirnos que su trabajo tiene un car\u00e1cter \u00abcient\u00ed\u00adfico-positivo\u00bb y \u00aben gran parte de sabor caracterol\u00f3gico\u00bb, de hecho se est\u00e1 remitiendo al factor dogm\u00e1tico, s\u00f3lo constatable por la fe, de la uni\u00f3n con el Verbo divino como factor din\u00e1mico-diferencial de su psicolog\u00ed\u00ada (cf. Roldan, A., 1960, 294 s.). En ese contexto, presenta las diferencias de la humanidad de Cristo no respecto a otros individuos, sino al propio horno sapiens como especie, situ\u00e1ndose plenamente en el dogma: \u00abla uni\u00f3n hipost\u00e1tica es la ra\u00ed\u00adz de todas las notables diferencias\u00bb ontol\u00f3gicas, de las que se siguen otras psicol\u00f3gicas y morales\u00bb (Idem, 398-399).<\/p>\n<p>En esta pol\u00e9mica, que recuerda viejas discusiones de escuela en las Universidades de la Iglesia, aparecen dos autores con la defensa de sus respectivas tesis sobre la unidad psicol\u00f3gica de Cristo y su autoconsciencia: el jesuita franc\u00e9s Paul Galtier, y el sacerdote italiano Parente. Partiendo ambos de la premisa de fe de que Jes\u00fas es verdadero Dios y verdadero hombre, Galtier se sit\u00faa m\u00e1s en la humanidad de Cristo, siguiendo un poco a su hermano Su\u00e1rez, mientras Parente se muestra m\u00e1s tomista poniendo de relieve la divinidad (cf. Galtier, 1939; Parente, 1951).<\/p>\n<p>1.2. Las cuatro proposiciones de la Comisi\u00f3n Teol\u00f3gica Internacional (CTI) de 1986<br \/>\nDentro de esta problem\u00e1tica m\u00e1s bien eclesial y predominantemente pastoral, m\u00e1s que propiamente psicol\u00f3gica, pero teniendo en cuenta numerosos estudios sobre el Cristo hist\u00f3rico y el Cristo de la Fe, en los \u00faltimos tiempos, entre los a\u00f1os 1983 y 1985 la Comisi\u00f3n Teol\u00f3gica Internacional se propuso estudiar este tipo de cuestiones, elaborando por fin un Documento redactado y aprobado en la sesi\u00f3n plenaria del 2-7 de octubre de 1985, y publicado en Roma el 31 de mayo de 1986, titulado: De Jesu autoconscienctia quam scilicet ipse de se ipso et de sua missione habuit. Quatuor propositiones explanantur. He aqu\u00ed\u00ad su traducci\u00f3n:<\/p>\n<p>la La vida de Jes\u00fas testifica la conciencia de la propia relaci\u00f3n filial al Padre. Su comportamiento y sus palabras que son las del &#8216;siervo&#8217; perfecto implican una autoridad que supera la de los antiguos profetas y que pertenece a Dios solamente. Jes\u00fas alcanzaba una tal incomparable autoridad por su singular relaci\u00f3n con Dios, a quien llamaba &#8216;Padre m\u00ed\u00ado&#8217;. El ten\u00ed\u00ada conciencia de ser el Hijo \u00fanico de Dios y, en este sentido, de ser \u00e9l Dios.<\/p>\n<p>2a Jes\u00fas conoc\u00ed\u00ada la finalidad de su misi\u00f3n: anunciar el Reino de Dios y hacerlo presente en su persona, en acciones y palabras suyas, a fin de que el mundo sea reconciliado con Dios y renovado. Acept\u00f3 libremente la voluntad del Padre: entregar su vida para la salvaci\u00f3n de todos los hombres; sab\u00ed\u00ada que \u00e9l hab\u00ed\u00ada sido enviado por el Padre para servir y dar la vida &#8216;por muchos&#8217; (Mc 14, 24).<\/p>\n<p>3a Para realizar esta misi\u00f3n salv\u00ed\u00adfica, Jes\u00fas ha querido reunir a los hombres en vistas al Reino y convocarlos junto a s\u00ed\u00ad. Para este fin, Jes\u00fas ha llevado a cabo actos concretos, cuya \u00fanica posible interpretaci\u00f3n, tomados en su conjunto, es la preparaci\u00f3n de la Iglesia que llegar\u00e1 a constituirse definitivamente en la \u00e9poca de los acontecimientos de la Pascua y de Pentecost\u00e9s. Es, por tanto, necesario afirmar que Jes\u00fas quiso fundar la Iglesia.<\/p>\n<p>4a La consciencia que Cristo tiene de ser enviado por el Padre para la salvaci\u00f3n del mundo y para todos los hombres que ser\u00e1n convocados como pueblo de Dios implica, de misterioso modo, el amor a todos los hombres hasta el punto que todos podemos decir: el Hijo de Dios &#8216;me am\u00f3 y se entreg\u00f3 \u00e9l mismo por m\u00ed\u00ad&#8217; (Gal 2, 20).<\/p>\n<p>Estas cuatro proposiciones son apoyadas, sobre todo, por multitud de citas de textos evang\u00e9licos (CTI, 1986). Tambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad se podr\u00ed\u00ada hablar de una especie de \u00abpsicolog\u00ed\u00ada\u00bb racional impl\u00ed\u00adcita de corte teol\u00f3gico dirigida a creyentes cristianos.<\/p>\n<p>1.3. Desde los prejuicios y el reduccionismo psicol\u00f3gico: psicoan\u00e1lisis de Freud<br \/>\nA la inversa del apartado anterior, abundan y sobre todo abundaron en el siglos XIX y XX soci\u00f3logos, psiquiatras y psic\u00f3logos agn\u00f3sticos o claramente ateos, incapaces de desprenderse de sus prejuicios antireligiosos y\/o anticristianos al pretender estudiar no tanto la personalidad de Jes\u00fas directamente, sino m\u00e1s bien aspectos de la religi\u00f3n establecida por \u00e9l. No haremos m\u00e1s que ocuparnos, a modo de ejemplo paradigm\u00e1tico, del fundador del psicoan\u00e1lisis, por la influencia que ha tenido en variados campos de las ciencias humanas.<\/p>\n<p>A primera vista extra\u00f1a que siendo tan genialmente sutil en el estudio de otros personajes, comenzando por el propio Mois\u00e9s, cuya realidad hist\u00f3rica queda tan separada de los textos que hablan de \u00e9l, despache Freud a Jes\u00fas de Nazaret en Mois\u00e9s y la religi\u00f3n monote\u00ed\u00adsta (1939)-con la calificaci\u00f3n de \u00abun cierto agitador pol\u00ed\u00adtico-religioso\u00bb, que le habr\u00ed\u00ada servido a Pablo de Tarso de pretexto para fundar el cristianismo, separ\u00e1ndolo de la religi\u00f3n jud\u00ed\u00ada. En el fondo psicoanal\u00ed\u00adticamente mirado, sustituye impl\u00ed\u00adcitamente al Jes\u00fas hist\u00f3rico por ese llamado \u00abmito cient\u00ed\u00adfico\u00bb del asesinato del Padre de la horda primitiva, que Freud habr\u00ed\u00ada expuesto en Totem y Tab\u00fa, y que por retorno de ese crimen \u00abreprimido\u00bb, se habr\u00ed\u00ada originado la \u00abreligi\u00f3n del Padre\u00bb, y ahora, a trav\u00e9s de Pablo, el Crucificado, por ese primordial parricidio, se convierte en el Hijo divinizado, sustituyendo al Padre, y quedando de este modo el cristianismo como \u00abla religi\u00f3n del Hijo\u00bb, en una evidente regresi\u00f3n ed\u00ed\u00adpico-narcisista (Freud, 1981, III, 3293 s). Todo queda, pues, en la nebulosa m\u00ed\u00adtica, no siendo tampoco la comuni\u00f3n cristiana otra cosa, en el fondo, que la rememoraci\u00f3n ritualizada de la primera comida tot\u00e9mica, sustituci\u00f3n a su vez de la primordial org\u00ed\u00ada en la que los hermanos devoraron al padre asesinado para apoderarse de sus poderes m\u00e1gicos.<\/p>\n<p>Si hasta nuestros d\u00ed\u00adas, una serie de psicoanalistas continuaron en esta l\u00ed\u00adnea trazada por Freud, no faltaron tampoco cr\u00ed\u00adticos, comenzando por el pastor protestante Pfister, amigo personal suyo, que mostraron la incapacidad del psicoan\u00e1lisis para dictaminar el valor objetivo de los contenidos de fe sobre la religi\u00f3n cristiana y, en particular, sobre Jes\u00fas. M\u00e1s todav\u00ed\u00ada, algunas investigaciones muy rigurosas han probado la cantidad de prejuicios anticristianos que actuaban en la propia mente de Freud, en parte de modo inconsciente (cf. Cabezas, R., 1989, caps. 11-111; Zahrnt, 1974, 98).<\/p>\n<p>Una gran parte de trabajos psicoanal\u00ed\u00adticos lo hacen, con mucha frecuencia, de forma reductiva y tan subjetiva que refleja mucho m\u00e1s las fantas\u00ed\u00adas del analista que la subjevidad real del analizado, sin ofrecernos apenas informaci\u00f3n alguna sobre la personalidad de Jes\u00fas (Caballero, A., 1994, 232 s).<\/p>\n<p>Otros psic\u00f3logos profundos, como Jung, si bien valoran positivamente la figura de Cristo, tienden a verlo m\u00e1s bien en el sentido simb\u00f3lico-m\u00ed\u00adtico desde las producciones arquet\u00ed\u00adpicas, sobre todo viendo a Cristo como s\u00ed\u00admbolo del S\u00ed\u00ad-mis-mo (Selst), seg\u00fan aparece en el centro de los mandalas cristianos; as\u00ed\u00ad como estudiando la religi\u00f3n en su \u00abfuncionalidad\u00bb terap\u00e9utico-pastoral (cf. Jung, C. G., 1957, 371s; 1986, 49-81; V\u00e1zquez, A., 1998). En esta \u00faltima l\u00ed\u00adnea, hay actuales jungianos que estudian a Jes\u00fas como \u00abterapeuta\u00bb, o bien lo ven como la perfecta armon\u00ed\u00ada de las dos figuras del \u00abalma\u00bb, Anima- Animus, como H. Wolf y otros que citamos a continuaci\u00f3n.<\/p>\n<p>1.4. Algunos estudios psicol\u00f3gicos recientes sobre Jes\u00fas<br \/>\nHasta cierto punto sigue cierta, diez a\u00f1os despu\u00e9s, la constataci\u00f3n de Vergote sobre la carencia de un estudio serio de la personalidad de Jes\u00fas de Nazaret, desde la psicolog\u00ed\u00ada de la religi\u00f3n, y la escasa atenci\u00f3n prestada asimismo por los te\u00f3logos a este tipo de an\u00e1lisis (Vergote, 1990, 7). De todos modos, la figura de Jes\u00fas, presentada por el Evangelio, provoca actualmente ciertas investigaciones psicol\u00f3gicas, casi siempre colaterales, desde perspectivas diversas, y con un valor cient\u00ed\u00adfico muy desigual. De las que ofrecemos una peque\u00f1a muestra, en reducida s\u00ed\u00adntesis.<\/p>\n<p>\u00abLos arquetipos de Jung y la personalidad de Jes\u00fas en los sin\u00f3pticos\u00bb: Se trataba de ver c\u00f3mo los s\u00ed\u00admbolos arquet\u00ed\u00adpicos del anima y animus se mostraban en las par\u00e1bolas y otras narraciones evang\u00e9licas, seg\u00fan el m\u00e9todo de correlaciones (Stah l ke, R -E. 1990).<\/p>\n<p>\u00abJung y la Cristolog\u00ed\u00ada\u00bb: El autor parece esperar que ciertos elementos del pensamiento jungiano sean una buena ayuda para revitalizar la Cristolog\u00ed\u00ada para muchos creyentes de hoy, en cuanto que, para \u00e9l, Jes\u00fas aparece como una especie de encarnaci\u00f3n del arquetipo central o S\u00ed\u00ad-mismo (Selbst). Jung destac\u00f3, sin embargo, que Jes\u00fas representa s\u00f3lo la parte luminosa del arquetipo: s\u00f3lo el la futura encarnaci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu en el hombre creatural podr\u00e1 llevarse a cabo la aut\u00e9ntica cristificaci\u00f3n, en un verdadero proceso de individuaci\u00f3n cristiano. Finalmente, si bien Jung ofrece valiosos recursos a la Cristolog\u00ed\u00ada, la teolog\u00ed\u00ada deber\u00e1 hacerle serias objeciones cr\u00ed\u00adticas a su particular ex\u00e9gesis, demasiado inmanentista y con cierto sabor \u00abgn\u00f3stico\u00bb (Chapman, G. C., 1997).<\/p>\n<p>\u00abLa ley del amor de Jes\u00fas y las fases de razonamiento moral de Kohlberg\u00bb: La conclusi\u00f3n de este trabajo es que la Ley de Amor de Jes\u00fas combina lo convencional y lo postconvencional, subsumiendo la letra de la ley en el esp\u00ed\u00adritu de la ley; y esto se realizar\u00ed\u00ada no s\u00f3lo en las ense\u00f1anzas de Jes\u00fas sino tambi\u00e9n en su propia personalidad (Clouse, B. 1990).<\/p>\n<p>\u00abDe Jeric\u00f3 a Jerusalem. El buen samaritano de una direcci\u00f3n diferente\u00bb: Despu\u00e9s de analizar los autores detenidamente las dimensiones de esta conocida par\u00e1bola de Jes\u00fas, partiendo de estudios sobre la conducta de ayuda, concluyen que se muestra aqu\u00ed\u00ad el profundo conocimiento de Cristo sobre \u00ed\u00adntimos aspectos de la conducta humana (Hoyer, ST, y Mc-Daniel, P. 1990).<\/p>\n<p>\u00abLa auto-realizaci\u00f3n como un t\u00ed\u00adtulo cristol\u00f3gico contempor\u00e1neo\u00bb:\u00bfSe podr\u00ed\u00ada tomar la self-actualization de Maslow como un posible modelo cristol\u00f3gico, despu\u00e9s de una lectura de las narraciones evang\u00e9licas, desde esta clave? As\u00ed\u00ad parece defenderlo el autor, bas\u00e1ndose en que la figura de Jes\u00fas, all\u00ed\u00ad dise\u00f1ada, se acomoda bastante al resultado del cuidadoso an\u00e1lisis de las 14 caracter\u00ed\u00adsticas de dicha \u00abactualizaci\u00f3n de S\u00ed\u00ad-mismo\u00bb: aceptaci\u00f3n, espontaneidad, simplicidad, naturalidad, centramiento de los problemas, necesidad de intimidad, autonom\u00ed\u00ada, frescura continuada de aprecio, experiencias-cumbre, esp\u00ed\u00adritu de solidaridad, relaciones interpersonales, estructura democr\u00e1tica de car\u00e1cter, discriminaci\u00f3n entre medios y fines, filos\u00f3fico y nada hostil sentimiento del humor, creatividad y transcendencia (Galbreath, R 1991).<\/p>\n<p>\u00abLas par\u00e1bolas de Jes\u00fas: Una aproximaci\u00f3n psicosocial\u00bb: Se analizan -seg\u00fan el Frame Analysys de E. Goffman- varias par\u00e1bolas, tales como Invitados a la Boda, Obreros a la Vi\u00f1a y el Hijo Pr\u00f3digo, tom\u00e1ndolas como documentos psicosociales, y describiendo las reacciones de los individuos a las correspondientes situaciones sociales que narran las par\u00e1bolas, de car\u00e1cter un tanto conflictivo, donde los sujetos se ven obligados a elegir una funci\u00f3n determinada (King, J. R. 1991).<\/p>\n<p>\u00abMarta y Mar\u00ed\u00ada\u00bb: En este tema cl\u00e1sico en la tradici\u00f3n eclesial de Mar\u00ed\u00ada y Marta como signos de contemplaci\u00f3n y acci\u00f3n, la novedad de este trabajo est\u00e1 en relacionarlo con la tipolog\u00ed\u00ada jungiana de introversi\u00f3n -extroversi\u00f3n, uniendo el primer tipo al tema del silencio como caracter\u00ed\u00adstica de la comunicaci\u00f3n femenina, y haciendo, finalmente, ver c\u00f3mo Jes\u00fas tom\u00f3 partido por la contemplativo-introvertida Mar\u00ed\u00ada sobre Marta, la extravertida. (Dorella, A, 1998).<\/p>\n<p>\u00abCorrelaciones de una imagen de la personalidad de Jes\u00fas: an\u00e1lisis historiogr\u00e1fico, utilizando el Modelo de 5 Factores de personalidad\u00bb: En esta investigaci\u00f3n, una muestra de ambos sexos, desde grandes adolescentes hasta ancianos, evaluaron a Jes\u00fas, utilizando una t\u00e9cnica de car\u00e1cter comprensivo de personalidad. Su perfil historiogr\u00e1fico resultante fue, en resumen: la figura de Jes\u00fas les resultaba tandemente simp\u00e1tico y aparec\u00ed\u00ada siempre ayudando a los dem\u00e1s, sobre todo a los m\u00e1s necesitados. Por otra parte, destacaron tambi\u00e9n que se le ve\u00ed\u00ada como manteniendo una especie de autonom\u00ed\u00ada. (Piedmont, R. L., Williams, J. E. G. y Ciarrochi, J. W., 1997).<\/p>\n<p>\u00abLa b\u00fasqueda del Jes\u00fas psicol\u00f3gico: influencias de la personalidad sobre las im\u00e1genes mentales de Jes\u00fas\u00bb: A tres muestras diferentes, bastante amplias, de escolares y adultos practicantes, se le aplic\u00f3 el Cuestionario de Personalidad Revisado de Eysenck, para obtener el perfil de personalidad de cada uno; y a la vez una forma modificada de dicho cuestionario para lograr el perfil de la imagen de Jes\u00fas, presente en ellos. Los resultados demuestran correlaciones significativas entre el perfil de la propia imagen y de su imagen de Jes\u00fas (Francis, L. J. y Astley, J., 1997).<\/p>\n<p>\u00abQui\u00e9n piensa \u00e9l que es: Anotaciones a la psicolog\u00ed\u00ada de Jes\u00fas\u00bb: El autor es un psicoanalista que rechaza el que se le califique de s\u00ed\u00adndrome de Jesucristo a una personalidad narcisista preocupada por salvar a otros. Defiende, en cambio, algo que a muchos puede parecer chocante, pero que tal vez pudo ser provocado por la reacci\u00f3n del propio Freud a la muerte de su padre. Se trata de interpretar el paso de Jes\u00fas de su vida oculta en Nazaret a su vida p\u00fablica, como una especie de intento por resolver problemas ed\u00ed\u00adpicos, al morir su padre Jos\u00e9. Y en torno a ese trauma de duelo paterno girar\u00ed\u00ada su \u00abdepresiva\u00bb creencia en la inminencia del fin del mundo, as\u00ed\u00ad como su deseo de reencuentro con el padre muerto, en el trasmundo (Chessick, R. D., 1995).<\/p>\n<p>Identidad social, envidia de status y el Abba de Jes\u00fas\u00bb: Se pretende derivar de un llamado problema de orfandad paterna de Jes\u00fas conclusiones sobre su identidad social, su defensa de la mujer en situaciones de peligro, su amor a los ni\u00f1os y esa peculiaridad del trato dado a Dios de Abba, expresi\u00f3n cari\u00f1osa y familiar dirigida al padre (von Aarde, A., 1997).<\/p>\n<p>La relaci\u00f3n de la sabidur\u00ed\u00ada con el liderazgo transformador: ilustrada por el Jes\u00fas hist\u00f3rico: Es \u00e9sta una curiosa disertaci\u00f3n, en la que se toma la sabidur\u00ed\u00ada de Jes\u00fas, tomando como criterio aquellas par\u00e1bolas que los estudios hist\u00f3rico-cr\u00ed\u00adticos han dado como atribuibles a \u00e9l, para ver como funciona, con eficacia, en situaciones de crisis o caos de car\u00e1cter psicosocial, compar\u00e1ndola con la sabidur\u00ed\u00ada simplemente psicol\u00f3gica de los l\u00ed\u00adderes capaces de producir transformaciones sociales m\u00e1s o menos profundas. La conclusi\u00f3n es que Jes\u00fas sale muy bien parado en dicha comparaci\u00f3n, en la que sobresale la superioridad de su sabidur\u00ed\u00ada, que ilumina, transforma y da seguridad (Morse, M. K., 1996).<\/p>\n<p>\u00abLos refranes galileos y el sentido del `Yo\u00bb: Defiende Erikson que los refranes y par\u00e1bolas que Jes\u00fas utilizaba en sus predicaciones intervienen en la formaci\u00f3n del Yo y del Nosotros, esto es, en el proceso de Identidad, en el sentido de una mayor concientizaci\u00f3n del Yo individual y de una mayor universalidad a la vez del Nosotros. Jes\u00fas habr\u00ed\u00ada contribuido as\u00ed\u00ad, en ese momento hist\u00f3rico, a la emergencia de una nueva conciencia personal y colectiva. (Erikson, E. H., 1996).<\/p>\n<p>La psicolog\u00ed\u00ada de la Resurrecci\u00f3n: Una comprensi\u00f3n de la personalidad humana basada en la vida y ense\u00f1anzas de Jes\u00fas: Del an\u00e1lisis de diez temas principales, extra\u00ed\u00addos de los relatos evang\u00e9licos, y, aplic\u00e1ndolos a los sujetos actuales, el autor se propone demostrar c\u00f3mo ense\u00f1anzas de Jes\u00fas podr\u00ed\u00adan ser capaces de transformar teor\u00ed\u00adas psicol\u00f3gicas contempor\u00e1neas. Y es que, para \u00e9l, psicolog\u00ed\u00ada y biblia pueden enriquecerse mutuamente, integr\u00e1ndose, de alg\u00fan modo, sin tener en cuenta \u2014seg\u00fan nuestro parecer\u2014 el abismo de niveles que las separa, en cuanto saberes, que se rigen por criterios epistemol\u00f3gicos y metodolog\u00ed\u00adas muy diversas (Alter, M. G., 1994).<\/p>\n<p>2. Cuestiones epistemol\u00f3gicas y metodol\u00f3gicas<br \/>\nDentro de las dificultades que se nos presentan para un estudio psicol\u00f3gico de la personalidad humana de Jes\u00fas, comenzamos por valorar el gran esfuerzo hecho por los crist\u00f3logos modernos, con la utilizaci\u00f3n de m\u00e9todos cient\u00ed\u00adficos, sea de cr\u00ed\u00adtica literaria, sea de cr\u00ed\u00adtica hist\u00f3rica de los textos b\u00ed\u00adblicos y los pocos extrab\u00ed\u00adblicos que nos hablan de Jes\u00fas de Nazaret: no podemos prescindir de ellos. Expondremos, a continuaci\u00f3n el sentido de nuestras anotaciones psicol\u00f3gicas.<\/p>\n<p>2.1. El Jes\u00fas de la historia y un estudio psicol\u00f3gico de Jes\u00fas<br \/>\nYa en algunos de los trabajos anteriormente citados, se pueden percibir dificultades y limitaciones con las que se encuentran los psic\u00f3logos cuando intentan abordar alg\u00fan aspecto de la personalidad de Jes\u00fas, teniendo que buscar estrategias metodol\u00f3gicas que les permitan, siempre indirectamente, acercarse a \u00e9l y captar alguna de sus manifestaciones como una especie de reflejo especular. Pero, lo que nos parece inevitable es contar previamente con el trabajo de investigaci\u00f3n que la cr\u00ed\u00adtica hist\u00f3rica y literaria ha llevado a cabo y sigue haciendo, como una ayuda imprescindible para no confundir al Jes\u00fas de la historia con el Jesucristo de la fe, por muy inseparables que aparezcan en los textos que nos van a servir de material de an\u00e1lisis.<\/p>\n<p>Tenerlos en cuenta no significa, para nosotros, necesariamente ce\u00f1irnos de un modo estricto al modelo hermen\u00e9utico de este o aquel autor de moda, sino, de forma seria pero flexible, tomar aquello que parece tener el mayor consenso entre los investigadores. Adem\u00e1s los criterios para ciertos aspectos psicol\u00f3gicos de la figura de Jes\u00fas no tienen por qu\u00e9 coincidir siempre con los que utiliza el m\u00e9todo hist\u00f3rico-cr\u00ed\u00adtico, preocupado especialmente por \u00abhechos externos\u00bb; mientras a la psicolog\u00ed\u00ada le interesan las \u00abvivencias y experiencias internas\u00bb y la \u00absignificaci\u00f3n subjetiva\u00bb de los hechos y acontecimientos. Tomar\u00e9, en concreto, como gu\u00ed\u00adas a tres autores: Fitzmyer, Pikaza y Pel\u00e1ez, autores sucesivamente: de un Catecismo cristol\u00f3gico (Fitzmyer, J. A., 1997), de un actual\u00ed\u00adsimo Manual de Cristolog\u00ed\u00ada (Pikaza, X., 1997) y una reciente s\u00ed\u00adntesis del ya recorrido largo viaje hacia el Jes\u00fas de la historia (Pel\u00e1ez, J., 1999).<\/p>\n<p>Fitzmyer nos recuerda que existen tres clases de material-fuente, digamos, en los textos b\u00ed\u00adblicos sobre Jes\u00fas, que corresponden a tres fases de tradici\u00f3n evang\u00e9lico-eclesial: la 1 corresponder\u00ed\u00ada al tiempo en que vivi\u00f3 y act\u00fao Jes\u00fas hasta alrededor el a\u00f1o 33, tomando como objeto lo que \u00e9l hizo y dijo; la II comenzar\u00ed\u00ada despu\u00e9s de la muerte de Jes\u00fas, la fe en su resurrecci\u00f3n y la predicaci\u00f3n o kerigma, durante la cual los recuerdos anteriores se habr\u00ed\u00adan fundido con la nueva imagen de la fe en cuanto Se\u00f1or y Cristo resucitado de tal modo que m\u00e1s que la precisi\u00f3n sobreacciones y palabras les importaba a los predicadores transmitir su fe en \u00e9l, adapt\u00e1ndolas a sus oyentes; finalmente, la III, se desarrollar\u00ed\u00ada a partir de los escritos de los evangelistas, entre aproximadamente los a\u00f1os 65 (Marcos) a 90 (Juan), pasando por el 80 (Mateo, Lucas), si bien ya en la fase II habr\u00ed\u00ada ciertos escritos, como es el caso admitido de la llamada fuente Q en griego, anterior al menos a Mateo y Lucas, que la habr\u00ed\u00adan utilizado. Por tanto, podremos concluir, seg\u00fan esta l\u00ed\u00adnea de investigaci\u00f3n, que ser\u00ed\u00adan un error confundir la fase III con la I, tomando ingenuamente la literalidad de los textos evang\u00e9licos como directamente expresivos de acciones y palabras del propio Jes\u00fas, cuando, en realidad, \u00abson testimonio de c\u00f3mo se predicaba a Jes\u00fas, durante los a\u00f1os 30, 40 y 50\u00bb. Se nos impone, pues, un esfuerzo de deconstrucci\u00f3n para aproximarnos, por sucesivas reducciones, desde las narraciones evang\u00e9licas hasta la fase primera de los acontecimientos.<\/p>\n<p>\u00bfNo podremos entonces valernos de los relatos evang\u00e9licos para saber algo del Jes\u00fas hist\u00f3rico? S\u00ed\u00ad, nos responde el autor, siempre que tengamos en cuenta que \u00ablo que los evangelios nos presentan de la fase 1 ha sido filtrado a trav\u00e9s de la tradici\u00f3n de la fase II y el proceso selectivo, editorial y explicativo de la fase III\u00bb; ahora bien, aunque nos ofrezcan m\u00e1s bien el modo en que se presentaba al Jes\u00fas de la fe, en los comienzos del cristianismo, lo que narran sobre lo que hizo y dijo Jes\u00fas \u00abpuede estar basado en algo que \u00e9l hab\u00ed\u00ada dicho [e hizo], pero ese `algo&#8217; hay que descubrirlo en cada caso, con m\u00e9todos de cr\u00ed\u00adtica formal y redaccional\u00bb (Fitzmyer, J. A., 1997, 28-31). Nosotros, sin pasarnos de optimistas, pensamos que podemos quiz\u00e1s extraer de ese algo ya descubierto otro algo psicol\u00f3gico, all\u00ed\u00ad \u00abimpl\u00ed\u00adcito\u00bb, sin pretensiones estrictamente cient\u00ed\u00adficas.<\/p>\n<p>Por lo que toca a Jes\u00fas Pel\u00e1ez, en las \u00abreflexiones finales\u00bb de su largo viaje de s\u00ed\u00adntesis, a trav\u00e9s de las tres etapas, hacia el Jes\u00fas de la historia, entendido como el conocimiento que tenemos de \u00e9l, gracias a la historiograf\u00ed\u00ada y otras ciencias humanas, y despu\u00e9s de abogar por uni\u00f3n convergente y complementaria de las l\u00ed\u00adneas vectoriales de investigaci\u00f3n, anal\u00ed\u00adtico-literaria e hist\u00f3rico-sint\u00e9tica, afirma que hoy parecen superadas tanto la primera ingenua y precr\u00ed\u00adtica aceptaci\u00f3n de los evangelios como documentos hist\u00f3ricos, como el rechazo total, en una especie de reacci\u00f3n, ideol\u00f3gicamente prejuiciada e hipercr\u00ed\u00adtica, por la llamada ley del p\u00e9ndulo; y \u00aben los \u00faltimos tiempos, los evangelios han recuperado cierto grado de credibilidad hist\u00f3rica y se consideran una plataforma v\u00e1lida para acceder al Jes\u00fas de la historia, aunque no lo suficientemente amplia como para poder escribir su biograf\u00ed\u00ada\u00bb. Se tratar\u00ed\u00ada, si somos capaces de situar bien el texto del relato de las acciones y palabras de Jes\u00fas en su verdadero contexto, podr\u00ed\u00adamos reconstruir las coordenadas que nos permitiese \u00abdibujar al menos las grandes actitudes que caracterizaron su persona\u00bb, y, suministr\u00e1ndonos \u00abs\u00f3lidos indicios de lo que fue su estilo de vida, sus actitudes, gestos y palabras&#8230;, ayudarnos as\u00ed\u00ad a penetrar algo en su conciencia. Parad\u00f3jicamente -a\u00f1ade-, la contribuci\u00f3n m\u00e1s clara a la cristolog\u00ed\u00ada de Jes\u00fas mismo proviene menos de las declaraciones formales de \u00e9ste que de sus comportamientos\u00bb.<\/p>\n<p>El autor se muestra muy optimista sobre la posibilidad de lograr lo que el llama las grandes actitudes de Jes\u00fas, que vendr\u00e1n impl\u00ed\u00adcitas -si no le entiendo mal-, en la propia exposici\u00f3n kerigm\u00e1tica, que reflejan los evangelios, de las primeros predicadores cristianos, que \u00abanunciaban al Jes\u00fas muerto y resucitado, y transmit\u00ed\u00adan fielmente al menos el contorno de su figura, resaltando&#8230; los rasgos principales de su personalidad\u00bb. Este n\u00facleo comprender\u00ed\u00ada cuatro rasgos distintivos: \u00absu libertad suprema, su proclamaci\u00f3n de la igualdad entre los seres humanos, su apertura universal a todos, especialmente a los exclu\u00ed\u00addos de la sociedad, y su amor solidario, como resultado de sentirse pose\u00ed\u00addo por el Esp\u00ed\u00adritu de Dios-amor a quien llama `Padre\u00bb&#8216; (Pel\u00e1ez, J., 1999, 119-121).<\/p>\n<p>De Xabier Pikaza, en fin, comenzar\u00ed\u00ada aqu\u00ed\u00ad por tomarle en pr\u00e9stito su original dec\u00e1logo biogr\u00e1fico, esto es, los diez rasgos o componentes b\u00e1sicos de la historia del Jes\u00fas hist\u00f3rico, si se me perdona esta expresi\u00f3n, que constituir\u00ed\u00adan una totalidad gest\u00e1ltica, denominada por \u00e9l biograf\u00ed\u00ada fundante: profeta escatol\u00f3gico, mensajero de Dios; sabio en el mundo, experto en humanidad; poderoso en obras, sanador y\/o carism\u00e1tico; servidor de la mesa com\u00fan, pan compartido; creador de familia, discipulado y comuni\u00f3n; testigo de Dios, el Padre de Jes\u00fas; superador de la ley, el desaf\u00ed\u00ado de la gracia; m\u00e1rtir en Jerusal\u00e9n, muerte de Jes\u00fas; Dios le ha resucitado, Pascua cristiana; Dios con nosotros, el Cristo de la Iglesia. S\u00f3lo por su formulaci\u00f3n, se puede percatar el lector de la riqueza de su contenido. \u00abNo todos [estos rasgos] se encuentran igualmente atestiguados, pero forman un conjunto coherente, siendo evocados por gran parte de los investigadores de esta tercera b\u00fasqueda del Jes\u00fas hist\u00f3rico. Est\u00e1n relacionados entre s\u00ed\u00ad&#8230; y han de entenderse de un modo conjunto, pasando del primero (profeta hasta los \u00faltimos (muerte, pascua, iglesia), conforme a los criterios de continuidad (Jes\u00fas sigue siendo jud\u00ed\u00ado), ruptura (ha suscitado un movimiento mesi\u00e1nico distinto) y coherencia (los diversos momentos se implican y escalonan, formando un conjunto)\u00bb.<\/p>\n<p>El segundo punto de la historia de Jes\u00fas que nos interesa mucho, como psic\u00f3logo, es el titulado identidad y conciencia, temas cl\u00e1sicos, retomados ahora desde nuevos y modernos planteamientos, mucho m\u00e1s antropol\u00f3gicos y fronterizos con la psicolog\u00ed\u00ada. El autor nos expone primero la textura conceptual de su pensamiento. Para definir la identidad de Jes\u00fas a nivel de conciencia, comienza con la expresi\u00f3n: hierofan\u00ed\u00ada personal, en sentido de \u00abrevelaci\u00f3n humana de Dios\u00bb. Desde aqu\u00ed\u00ad parten los trazos que van a perfilar la configuraci\u00f3n definitoria de la conciencia de Jes\u00fas, en su doble modalidad: reflexiva o autoconocimiento, y activa o autorrealizaci\u00f3n; y es precisamente, desde este trasfondo, desde donde define la persona de Jes\u00fas como \u00abrelaci\u00f3n fundante, en apertura a Dios y hacia los otros\u00bb. Intenta adem\u00e1s, seg\u00fan su propia confesi\u00f3n, \u00abvincular de alg\u00fan modo los caminos de Hegel y Sleiermacher\u00bb, atendiendo a la vez, a la dimensi\u00f3n teog\u00e9nica del autoconocimiento de Jes\u00fas desde Dios, y a la egog\u00e9nica o de autoconociento por interiorizaci\u00f3n personal desde el propio yo de Jes\u00fas. Pero advirti\u00e9ndonos que \u00abla conciencia de Dios y de s\u00ed\u00ad mismo resulta en Jes\u00fas inseparable de la forma de entender a los dem\u00e1s) o de entenderse y realizarse a partir de ellos)\u00bb. Pues bien, es desde este fondo, desde donde Pikaza destaca tres formas de conciencia de Jes\u00fas, que corresponden a tres modos de encuentro consigo mismo como sujeto personal: teoconciencia o de profundidad, desde Dios; antropoconciencia o de reciprocidad, desde\/ para los humanos; autoconciencia, de s\u00ed\u00ad mismo en cuanto se ve \u00abdesde el don de Dios y en apertura hacia los otros\u00bb (cf. Pikaza, X., 1997, 31-63).<\/p>\n<p>Algunos psic\u00f3logos actuales han ido a buscar inspiraci\u00f3n en la obra jungiana; tal es el caso de H. Childs (1998), en cuyo estudio pone de relieve, c\u00f3mo no existen acontecimientos neutros que no est\u00e9n, de alg\u00fan modo condicionados por los \u00abmitos\u00bb y creencias arquet\u00ed\u00adpicas de cada \u00e9poca, incluida la presente. Sin seguir esta l\u00ed\u00adnea jungiana, y queriendo enriquecer y matizar los m\u00e9todos hist\u00f3rico-cr\u00ed\u00adticos, Klaus Berger insiste, en su Psicolog\u00ed\u00ada hist\u00f3rica del Nuevo Testamento (Berger, K., 1991), en que es preciso estudiar muy detenidamente las representaciones mentales, imaginarias, simb\u00f3licas y conceptuales, esto es, el modo de pensar el mundo, el hombre y Dios, sus relaciones mutuas, etc. de las personas del tiempo y lugares en que vivi\u00f3 Jes\u00fas y en que se escribieron los textos que hablan de \u00e9l, para poder hoy captar su significado, en una necesaria confrontaci\u00f3n con los componentes diferenciales de nuestro modo de pensar y de actuar hoy.<\/p>\n<p>En el caso de Jes\u00fas de Nazaret se da adem\u00e1s otra circunstancia que viene a complicar todav\u00ed\u00ada esta problem\u00e1tica: es la fe en la resurrecci\u00f3n y glorificaci\u00f3n de Jes\u00fas por Dios, su Padre, y que vino a modificar profundamente, de manera retrospectiva y retroactiva, la imagen del Maestro, las representaciones mentales de sus disc\u00ed\u00adpulos, familiares y mujeres que lo acompa\u00f1aron, visto ahora como el Se\u00f1or, el Kyrios. La personalidad de Jes\u00fas queda como envuelta y traspasada por esta nueva luz que transfigura sus acciones y palabras, confiri\u00e9ndoles un nuevo e insospechado sentido, seleccionando recuerdos y rememoraciones que se van muy pronto elaborando en las primeras comunidades cristianas. Psicol\u00f3gicamente, habr\u00e1 que tener en cuenta tambi\u00e9n un efecto positivo: los evangelistas y dem\u00e1s testigos cuidar\u00e1n, a la vez, de respetar su memoria, sin distorsionar, su figura y la significaci\u00f3n de sus actitudes, aunque hayan acomodado y dramatizado sus acciones y palabras, cuyo recuerdo continuaba vivo en las comunidades, deseando seguir siendo testigos del Jes\u00fas aut\u00e9ntico sin falsear su testimonio. Nos parece que esto no ha sido suficientemente valorado. La propia comunidad cristiana, si, por una parte, idealiz\u00f3 los aspectos m\u00e1s humanos de Jes\u00fas, desde la fe en su divinidad y exaltaci\u00f3n celeste; por otra, se preocup\u00f3 de discernir lo que expresaba realmente el modo y estilo de ser y de actuar de Jes\u00fas, de las mixtificaciones \u00abap\u00f3crifas\u00bb, que terminaron por no ser recibidas como aut\u00e9nticas ni de su persona ni de su mensaje.<\/p>\n<p>2.2. Sentido de nuestras reflexiones psicol\u00f3gicas<br \/>\nNo pretendemos, pues, en las reflexiones que siguen hacer una psicolog\u00ed\u00ada de la personalidad humana de Jes\u00fas de corte emp\u00ed\u00adrico, cuantitativo, estad\u00ed\u00adstico o experimental, ni tampoco cl\u00ed\u00adnico, por la imposibilidad de recoger datos, sea a trav\u00e9s de sus respuestas a un test proyectivo o a un inventario de personalidad, o dentro de una entrevista; o sea contando con un diario \u00ed\u00adntimo suyo; pero ni siquiera vali\u00e9ndonos de testimonios directos de padres, familiares o amigos que hayan vivido con \u00e9l y aporten material directamente relacionado con sus rasgos de personalidad, temperamento y car\u00e1cter. Ignoramos incluso c\u00f3mo era su manera de andar o de mirar, ni de qu\u00e9 color ten\u00ed\u00ada los ojos y el cabello, porque todo ello no era objeto de inter\u00e9s para quienes nos dejaron, en cambio, un incre\u00ed\u00adble perfil espiritual de c\u00f3mo experimentaban su presencia viva los que creyeron en \u00e9l y celebraban su memoria.<\/p>\n<p>Centraremos, por consiguiente, nuestra exposici\u00f3n en la figura de Jes\u00fas vivida por las primeras comunidades cristianas, tal como aparece en los textos evang\u00e9licos, en los que se refleja su personalidad humana como uno de los polos, distinguible pero inseparable, del otro polo de misterio divino que confiesa la certeza de su fe en la resurrecci\u00f3n, para quienes creen en \u00e9l.<\/p>\n<p>Fieles al principio de exclusi\u00f3n de transcendencia, pondremos entre par\u00e9ntesis el contenido de esta fe, pero nos ser\u00e1 imposible hacerlo con su dimensi\u00f3n psicol\u00f3gica incidiendo efectiva y din\u00e1micamente en la configuraci\u00f3n de la propia figura humana de Jes\u00fas, de sus hechos y dichos en los evangelios narrados. Intentaremos simplemente, a trav\u00e9s de una hermen\u00e9utica inspirada en la psicolog\u00ed\u00ada de la religi\u00f3n y psicoling\u00fc\u00ed\u00adstica aplicada a la narrativa evang\u00e9lica, entresacar una madeja de hilos de informaci\u00f3n que nos permitan entretejer un esbozo de perfil o retrato robot de lo que pudo ser, en los breves a\u00f1os de su vida p\u00fablica, su psicohistoria. Nuestro presupuesto b\u00e1sico es que, en dichas narraciones existe, en un estado como de realidad virtual, un esbozo de psicolog\u00ed\u00ada impl\u00ed\u00adcita de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>La malla de este bordado o textura de fondo es un modelo antropol\u00f3gico y antropogen\u00e9tico de car\u00e1cter din\u00e1mico-constructivo e interactivo, dentro de una comunidad humana, seg\u00fan el cual la personalidad se va constituyendo y edificando, en una psicohistoria, cuyos componentes son: acontecimientos (f\u00ed\u00adsicos, ps\u00ed\u00adquicos osociales), vivencias y narraciones. Entre estas \u00faltimas ocupa un lugar destacado, en la creaci\u00f3n de sentido, el se dice, esto es, todos los mitos y creencias, fruto en general, por una parte, de una larga tradici\u00f3n acumulada, y, por otra, de novedades actuales y de esperanzas inmediatas, que confieren sentido profundo, a la existencia de un grupo en un lugar y tiempo determinado y de lo que apenas se tiene conciencia. En el caso de Jes\u00fas, la inmensa riqueza del pasado de Israel y la irrupci\u00f3n de un irresistible anhelo de liberaci\u00f3n mesi\u00e1nica, largo tiempo esperada y exacerbada por la dominaci\u00f3n extranjera de los romanos, en un pueblo en gran parte empobrecido y subyugado.<\/p>\n<p>Pero, sobre todo, lo que se dijo de \u00e9l: \u00c2\u00a1Dios lo ha resucitado! Act\u00faa retroactivamente reconfigurando todo su pasado: acciones y palabras de Jes\u00fas cobran una significaci\u00f3n divina que sin anular el sentido anterior humano, lo eleva y transforma, pasando de un Jes\u00fas, \u00abEvangelio hecho persona\u00bb a un Jesucristo cuyas acciones y palabras son de \u00abDios en persona\u00bb, es decir, \u00abteofan\u00ed\u00ada escatol\u00f3gica, plenitud de Dios\u00bb, seg\u00fan felices expresiones de Xabier Pikaza. (Pikaza, X., 1997, 74, 101). Refiri\u00e9ndose a los investigadores en cristolog\u00ed\u00ada, que gravitan entre una teolog\u00ed\u00ada ascendente y otra descendente, les advierte Vergote: \u00abInterpretar el Jes\u00fas de Nazaret hist\u00f3rico como un hombre ante Dios nos parece desconocer tanto la forma y el contenido de sus palabras como entender sus palabras cual si fuesen pronunciadas por una persona divina\u00bb (Vergote, A., 1990, 33).<\/p>\n<p>Pero todo lo anterior ocurri\u00f3 despu\u00e9s de su muerte. Mientras vivi\u00f3 Jes\u00fas, se dijo de \u00e9l cosas muy diversas y contradictorias, quiz\u00e1s ya desde su propio nacimiento o incluso antes, como parece quedar indicios de ello en los textos que llegaron a nosotros. En todo caso, desde que comenz\u00f3 su vida p\u00fablica es evidente que la gente dec\u00ed\u00ada cosas de \u00e9l: unas grandemente elogiosas y otras terriblemente negativas, como que ha perdido el juicio o que tiene ocultas connivencias con Satan\u00e1s. En cuanto a los decires sobre la propia identidad de Jes\u00fas \u2014\u00bbunos dicen que Juan el Bautista, otros que El\u00ed\u00adas&#8230;\u00bb\u2014, nos recuerda Berger que para la comprensi\u00f3n psicol\u00f3gica de estos textos es necesario olvidarnos de nuestros conceptos actuales y sustituirlos por el modo de pensar de los jud\u00ed\u00ados en los tiempos de Jes\u00fas: para ellos pongamos por caso, la identidad teol\u00f3gica de un sujeto puede venir dada de m\u00faltiples modos, sabiendo que el \u00abesp\u00ed\u00adritu\u00bb o \u00abla sustancia de una persona puede retornar\u00bb a otra totalmente o en parte (Berger, K., 1991, cap. 2).<\/p>\n<p>Finalmente, para nuestro prop\u00f3sito nos importa saber lo que dijo \u00e9l verdaderamente; pero esto s\u00f3lo nos es posible saberlo a trav\u00e9s de lo que otros dijeron que dijo, sin preocuparse la mayor parte de las veces, de la literalidad de sus dichos, sino de su significacion dentro de un contexto, que puede variar de un narrador a otro. Con todas estas carencias de informaciones sobre la psicolog\u00ed\u00ada de Jes\u00fas, contamos con unos relatos, extremadamente interesante y \u00fanicos en su g\u00e9nero. \u00abLos evangelios, en efecto, lo hacen revivir en m\u00faltiples perfiles, y nosotros lo vemos y entendemos en el contacto de todo lo que compone lo esencial de la existencia: los gozos y los dolores de los hombres, el mal y la bajeza de la traici\u00f3n o de la locura, la amistad y el trabajo, la soledad y la muerte&#8230; Se le sigue en la confrontaci\u00f3n con los ricos y los pobres, los marginados y poderosos, revolucionarios y autoridades de la religi\u00f3n establecida. Cada uno de estos episodios solicita nuestro esp\u00ed\u00adritu interrogativo\u00bb (Vergote, A., 1990, 6-7).<\/p>\n<p>Daremos, pues, un voto de confianza a la narrativa evang\u00e9lica, con todas las anotaciones que los detenidos estudios de cr\u00ed\u00adtica hist\u00f3rica y literaria le han hecho, para llevar a cabo una sencilla lectura psicol\u00f3gica de aquello que dicha cr\u00ed\u00adtica, en general, suele admitir como propio y peculiar de Jes\u00fas; pero sin limitarnos a ello. Pensamos, en efecto, que, a nivel psicol\u00f3gico podr\u00ed\u00ada, tal vez, ser v\u00e1lido tambi\u00e9n uncriterio que podr\u00ed\u00adamos formular as\u00ed\u00ad: cuando existe un rasgo de personalidad impl\u00ed\u00adcito en un hecho o dicho atribuido a Jes\u00fas por un evangelista, que es similar o muy coherente con otro que aparece como propio del Jes\u00fas hist\u00f3rico puede ser considerado como fiable, aunque el hecho o dicho narrado no lo sea, desde el punto de vista de los criterios utilizados para la fisicidad de una conducta hist\u00f3rica. Su justificaci\u00f3n epistemol\u00f3gica ser\u00ed\u00ada, a nuestro parecer, que una cosa es la determinaci\u00f3n de la realidad hist\u00f3rica de un acontecimiento y otra muy distinta los rasgos psicol\u00f3gicos y contenidos mentales de un sujeto; y por consiguiente los criterios para determinar los unos y los otros han de ser tambi\u00e9n diferentes. Por tanto, a pesar de que los criterios de la cr\u00ed\u00adtica-hist\u00f3rica no consideren fiable un pasaje afirmado por un s\u00f3lo evangelista cuando le falta el control de otra cita independiente, \u00bfno podemos suponer, con mucha probabilidad de que, aunque hechos y dichos sean compuestos o recompuestos por el evangelista y su contexto comunitario, pensando en los destinatarios, \u00e9l haya cuidadosamente respetado la imagen y estilo del ser, actuar y hablar de Jes\u00fas, en sus rasgos y actitudes m\u00e1s t\u00ed\u00adpicamente suyas, provenientes de la primera fase de la tradici\u00f3n y fielmente transmitidas? En todo caso, la nuestra quiere ser una psicolog\u00ed\u00ada mucho m\u00e1s comprensiva que explicativa, y como en retazos, con todas las limitaciones antedichas.<\/p>\n<p>3. Aspectos psicol\u00f3gicos de la figura de Jes\u00fas<br \/>\nComo puede verse, en lo que sigue, vamos principalmente a referirnos a la dimensi\u00f3n religioso-psicol\u00f3gica de Jes\u00fas, por ser la caracter\u00ed\u00adstica m\u00e1s central de su personalidad, que afecta a la totalidad de su pensar, sentir, hablar y actuar; y porque la casi totalidad de las fuentes de donde extraemos nuestra informaci\u00f3n sobre Jes\u00fas, los evangelios, son tambi\u00e9n de naturaleza religiosa. Y haremos nuestra lectura interpretativa, por lo tanto, m\u00e1s bien desde \/a psicolog\u00ed\u00ada de la religi\u00f3n, sobre aquellas grandes l\u00ed\u00adneas vectoriales que ponen de relieve los crist\u00f3logos actuales como m\u00e1s t\u00ed\u00adpicas y peculiares de Jes\u00fas, siendo inevitable, como contraste, un cierto m\u00e9todo comparativo, siempre impl\u00ed\u00adcito en el estudio de una personalidad individual cuanto m\u00e1s creativa y diferenciada sea. De hecho, el campo de nuestras reflexiones es bastante reducido por las razones ya expuestas. Tambi\u00e9n Vergote -en Jes\u00fas de Nazaret, desde la psicolog\u00ed\u00ada religiosa-analiza solamente estos cuatro temas mayores de la personalidad de Jes\u00fas: su realismo humano y religioso; su tipo de misticismo; su ausencia de culpabilidad, y su autoridad, al proclamar su mensaje. Su obra nos vale de referencia, pues la juzgamos, en general muy s\u00f3lida, dada adem\u00e1s su autoridad reconocida en psicolog\u00ed\u00ada de la religi\u00f3n.<\/p>\n<p>3.1. Jes\u00fas de Nazaret: personalidad religiosa singular<br \/>\nLo primero que comunica la lectura de los evangelios, con una irresistible fuerza de evidencia, es, en primer lugar, la personalidad religiosa de Jes\u00fas. No es un sabio fil\u00f3sofo, a pesar de la sabidur\u00ed\u00ada que irradian sus palabras, y que anda rodeado de disc\u00ed\u00adpulos que le llaman Maestro; ni un pol\u00ed\u00adtico revolucionario, a pesar de la fuerza transformadora de sus doctrinas para la sociedad y la polis, ni un curandero, chaman o brujo con poderes m\u00e1gicos, a pesar de que enfermos y lisiados acuden confiadamente a \u00e9l; ni siquiera un exorcista de oficio, aunque es diestro en expulsar demonios, a la vez que cura los cuerpos y proclama perdonados los pecados&#8230; No, Jes\u00fas es un testigo de Dios, y se mueve en el \u00e1mbito de la verdad de testimonio, con su propio valor y epistemolog\u00ed\u00ada peculiar, seg\u00fan la cual no depende tanto del m\u00e9todo cuanto de la calidad de la persona en ella implicada y que necesita, en fin, alguien que \/e crea, para que pueda ser transmitida: lo cual conlleva libertad de asentimiento. Incluso m\u00e1s, al leer varios pasajes evang\u00e9licos tenemos la impresi\u00f3n de que Jes\u00fas, se alegra y se sorprende, aveces, de la fe que muestra un sujeto determinado, pero sufre porque no le creen, como si tuviese la convicci\u00f3n de que ten\u00ed\u00ada derecho a que le creyesen, por lo que hac\u00ed\u00ada y dec\u00ed\u00ada y c\u00f3mo lo dec\u00ed\u00ada y hac\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>Jes\u00fas muestra poseer una actitud personal religiosa: piensa, siente, habla y act\u00faa religiosamente, con esa naturalidad o espontaneidad segunda que la psicolog\u00ed\u00ada demuestra ser fruto de un proceso de madurez y el mejor signo de verdadera autenticidad. Pero, como insistiremos en ello, al no tener datos sobre dicho proceso, encontramos en \u00e9l manifestaciones que desconciertan al psic\u00f3logo porque parecen desbordar las propias leyes psicol\u00f3gicas, haciendo de su personalidad religiosa un caso \u00fanico, estrictamente singular. Se puede afirmar, desde luego, que cumple, en forma eminente, ideal y desbordante el tipo religioso de Spranger, como forma de vida (Spranger, 1961, 239 s). En lenguaje de Maslow sus experiencias-cumbre serian eminentemente religiosas, y, sin embargo, no se le puede llamar propiamente un \u00abm\u00ed\u00adstico\u00bb, pues aparecer\u00ed\u00ada como un m\u00ed\u00adstico sin deseo m\u00ed\u00adstico (cf. Vergote, A., 1990, Ni es tampoco un \u00abprofesional\u00bb de la religi\u00f3n, oficialmente reconocido, como el sacerdote y levita, viviendo al servicio del templo, si bien puede aparecer como profeta, pero muy singular y parad\u00f3jico (cf. Pikaza, X., 1997, 33-35).<\/p>\n<p>3.2. Nuestra utilizaci\u00f3n de la paradoja para caracterizar la figura de Jes\u00fas<br \/>\nEn realidad, la religiosidad de Jes\u00fas tiene un estilo peculiar, \u00fanico y, en cierto modo, desconcertante, para dar cuenta de la cual s\u00f3lo esa figura ret\u00f3rica, llamada paradoja, utilizada a m\u00faltiples niveles, es capaz de balbucear. Estoy de acuerdo con la afirmaci\u00f3n de Carlos Gustavo Jung: \u00abPor modo extra\u00f1o, la paradoja es uno de los supremos bienes espirituales; el car\u00e1cter un\u00ed\u00advoco, empero, es un signo de debilidad. Por eso, una religi\u00f3n se empobrece interiormente cuando pierde o disminuye sus paradojas; el aumento de las cuales, en cambio, la enriquece; pues s\u00f3lo la paradoja es capaz de abrazar aproximadamente la plenitud de la vida, en tanto que lo un\u00ed\u00advoco y lo falto de contradicci\u00f3n son cosas unilaterales y, por tanto, inadecuadas para expresar lo inasible\u00bb (Jung, 1957, 26). Y m\u00e1s actualmente Edgar Morin, en unap l\u00ed\u00adnea epistemol\u00f3gica semejante, que 6I llama \u00abpensamiento complejo\u00bb, preconiza un cambio de paradigma cognoscitivo en las ciencias que venga a superar las alternativas cl\u00e1sicas, no solucionadas ni solucionables con un pensamiento cuantitativo linearmente monista, sino haciendo que \u00ablos t\u00e9rminos alternativos se vuelvan t\u00e9rminos antagonistas, contradictorios y, al mismo tiempo, complementarios\u00bb. Dicho de una forma mucho m\u00e1s po\u00e9tica: \u00abEfectivamente, de la parte a la vez gr\u00e1vida y pesada, et\u00e9rea y on\u00ed\u00adrica de la realidad humana -y tal vez de la realidad del mundo- se ha hecho cargo lo irracional, parte maldita y bendita donde la poes\u00ed\u00ada se atiborra y se descarga de sus esencias, las cuales, filtradas y destiladas, podr\u00ed\u00adan y deber\u00ed\u00adan un d\u00ed\u00ada llamarse ciencia\u00bb (Morin, 1996, 81-83).<\/p>\n<p>Vamos, pues, a utilizar la paradoja para presentar los trazos m\u00e1s gruesos de este esbozado dibujo psicol\u00f3gico de la figura de Jes\u00fas. He aqu\u00ed\u00ad algunos de esos polos aparentemente contrarios en cuyo entre salta el rayo de luz que nos hace entrever algo as\u00ed\u00ad como un destello de su personalidad, a la vez que nos permite, asomarnos a la hondura abismal de sus m\u00e1s sencillas palabras o acciones. Entre los crist\u00f3logos actuales, pensamos que es el Prof. Pikaza quien mejor ha puesto de relieve esta car\u00e1cter parad\u00f3jico de la figura del propio Jes\u00fas hist\u00f3rico poniendo con los diez rasgos de su biograf\u00ed\u00ada fundante, ya expuestos, las bases fenomenol\u00f3gicas y psicohist\u00f3ricas para unas reflexiones psicol\u00f3gicas sobre su personalidad. No es posible hacerlas aqu\u00ed\u00ad, siguiendo uno a uno los rasgos de este dec\u00e1logo; s\u00f3lo podemos permitirnos hacer algunas alusiones al exponer estas paradojas del estilo personal de Jes\u00fas y de su religiosidad.<\/p>\n<p>Incre\u00ed\u00adblemente cercano &#8211; misteriosamente lejano. En el polo de la cercan\u00ed\u00ada humana de Jes\u00fas, con ni\u00f1os, enfermos, pecadores, marginados de todo tipo y con sus propios disc\u00ed\u00adpulos y disc\u00ed\u00adpulas que le acompa\u00f1aban, sobreabundan los textos. Pero, aqu\u00ed\u00ad y all\u00e1, afloran otros que nos muestran el polo contrario de una lejan\u00ed\u00ada, entre enigm\u00e1tica y misteriosa, que hace pasar a sus oyentes desde una franca \u00absimpat\u00ed\u00ada\u00bb hacia su persona a un estado de \u00abextra\u00f1eza\u00bb o \u00abperplejidad\u00bb, en el mejor de los casos, como si de repente se abriese una abismal distancia entre la imagen perceptiva de Jes\u00fas y de sus palabras y la presencia-en-la ausencia de otra enigm\u00e1tica o misteriosa \u00abrealidad\u00bb de car\u00e1cter inconmensurable, que atra\u00ed\u00ada-aterrorizaba, produciendo en ciertos sujetos una extra\u00f1a reacci\u00f3n de defensa, que pod\u00ed\u00ada ir desde el asombro, a la huida o incluso al ataque, m\u00e1s o menos agresivo. En este \u00faltimo caso, se trataba siempre de situaciones en que alguien intentaba utilizar a Dios o al propio Jes\u00fas, mensajero de su Reino. Recu\u00e9rdese el episodio en que Jes\u00fas increpa a Pedro (cf Mc 8, 33; Mt 16, 22-23). Paradigm\u00e1tico nos parece el relato de Lucas de cuando Jes\u00fas, encontr\u00e1ndose entre los suyos de Nazaret, primero \u00abse maravillan de sus palabras llenas de gracia\u00bb, para pasar luego a intentar \u00abdespe\u00f1arlo\u00bb (Lc 4, 14-30). A pesar de que esta reacci\u00f3n as\u00ed\u00ad de violenta, no aparece, es cierto, en los otros dos sin\u00f3pticos, si bien hay indicios de decepci\u00f3n y conflicto por parte de sus paisanos, y es muy compatible, creemos, con que Lucas quiera anticipar, con su relato, como una especie de s\u00ed\u00adntesis de lo que va a ser el destino de Jes\u00fas en la relaci\u00f3n con su pueblo, simbolizado por Nazaret; algo as\u00ed\u00ad como la presentaci\u00f3n del Jes\u00fas-Logos, en la alta teolog\u00ed\u00ada jo\u00e1nica: \u00abvino a su casa y los suyos no lo recibieron\u00bb (Jn 1, 11).<\/p>\n<p>Pensamos que este es un rasgo propio de la personalidad y estilo religioso de Jes\u00fas, que de tal manera lo habr\u00ed\u00ada percibido Lucas, en las fuentes que haya utilizado, que nos lo dej\u00f3 retrospectivamente en forma de or\u00e1culo prefigurador del destino de Jes\u00fas, en boca del viejo Sime\u00f3n, como signo de contradicci\u00f3n, ante el cual se pondr\u00ed\u00adan de manifiesto las ocultas intenciones del coraz\u00f3n (Lc 2, 34-35), que s\u00f3lo Dios conoce. Rasgo todav\u00ed\u00ada presente, en la figura de Jes\u00fas, que perdura a trav\u00e9s de dos mil a\u00f1os, lo cual no ocurre con Buda, ni con Mois\u00e9s, ni con otras personalidades religiosas de la humanidad. \u00bfNo se muestra en el propio Padrenuestro, \u00abnacido de la oraci\u00f3n de Jes\u00fas, norma de toda oraci\u00f3n, y que posee una plenitud admirable\u00bb, la vivencia de esta cercan\u00ed\u00ada-lejan\u00ed\u00ada, en cuanto \u00abnos invita a saludar a Dios como a nuestro Padre, reconociendo al mismo tiempo su transcendencia: el m\u00e1s pr\u00f3ximo y el m\u00e1s lejano\u00bb, tal como aparece en la formulaci\u00f3n de Lucas? Y es que, hay aqu\u00ed\u00ad una significativa paradoja o \u00abexquisita ant\u00ed\u00adtesis: &#8216;Padre&#8217; evoca la proximidad, la confianza, la ternura, el `pap\u00e1-abba&#8217; que Jes\u00fas nos ha ense\u00f1ado, y por otro lado, &#8216;del cielo&#8217; expresa la transcendencia, el misterio inaccesible: Dios est\u00e1 fuera de nuestro alcance\u00bb (George, A., 2000, 50, 52), no pertenece a la cadena causal-fenom\u00e9nica del mundo.<\/p>\n<p>Posiblemente esta paradoja exprese mejor que ninguna este secreto, enigma&#8230; misterio de la personalidad de Jes\u00fas. En el polo de cercan\u00ed\u00ada, aparece, en efecto, enormemente atrayente para quienes le \u00abescuchan\u00bb y \u00abse abren\u00bb a su mensaje \u00abcrey\u00e9ndole\u00bb como a un aut\u00e9ntico testigo de Dios que tiene, por s\u00ed\u00ad mismo, \u00abderecho a ser cre\u00ed\u00addo\u00bb (cf. Zahrn, H., 1971, 88s) y amado. Esto \u00faltimo nos extra\u00f1\u00f3 encontrarlo ya en el testimonio extra-evang\u00e9lico de Flavio Josefo: \u00ablos que le hab\u00ed\u00adan dado su afecto al principio no dejaron de amarlo\u00bb (Cf Pel\u00e1ez, J., 1999, 63). Y Pablo dice lo que nunca hemos le\u00ed\u00addo en ning\u00fan lugar de la literatura religiosa de todos los tiempos, refiri\u00e9ndose a Jes\u00fas: \u00abMe am\u00f3 y se entreg\u00f3 a s\u00ed\u00ad mismo por m\u00ed\u00ad\u00bb (Gal 2, 20).<\/p>\n<p>\u00bfEn donde podr\u00ed\u00adamos psicol\u00f3gicamente situar el lugar de esa que llamo lejan\u00ed\u00ada de Jes\u00fas, incluso para los que creemos en \u00e9l como enviado e Hijo de Dios? En un conjunto de manifestaciones, expresadas en su conducta, tal como su noticia ha llegado a nosotros, que sencillamente \u00c2\u00a1no se encuentran en ning\u00fan otro hombre!, y que seguramente ya asoman en ciertas expresiones de la gente que lo ve\u00ed\u00ada y escuchaba: hace cosas que nadie otro ha hechos, dice cosas que nadie ha dicho&#8230; sintetizado, en esta expresi\u00f3n: \u00ab\u00bfQu\u00e9 es esto? \u00c2\u00a1Una doctrina nueva, expuesta con autoridad!\u00bb (Mc 1, 27). Quienes se quedan en la doctrina \u00abseparada\u00bb de Jes\u00fas, que se identifica con ella, se enredan en el imposible intento de \u00absometerla\u00bb al reduccionismo de unos esquemas mentales incapaces de soportarla, en lugar de darle a \u00e9l un pleno voto de confianza. Es decir, en lugar de vaciarse de su autosuficiencia racional y acoger la lejan\u00ed\u00ada-misterio de Jes\u00fas, convirti\u00e9ndola en una parad\u00f3jica lejan\u00ed\u00ada cercana, son lanzados a una especie de agujero negro del esp\u00ed\u00adritu que irremediablemente los ciega y engulle. A esto parece referirse Juan, cuando, en medio de esa teol\u00f3gica composici\u00f3n del discurso eucar\u00ed\u00adstico en Cafarna\u00fan sobre el pan de vida, introduce el \u00abesc\u00e1ndalo de los propios disc\u00ed\u00adpulos\u00bb ante aquellas palabras de \u00abcomer su carne y beber su sangre\u00bb, hasta llegar a abandonarlo muchos (cf. Jn 6, 60-66). Y es que ese discurso \u00abpresenta, como en una especie de resumen, todas las piedras de tropiezo en la persona de Jes\u00fas\u00bb (Jaubert, A., 2000, 50).<\/p>\n<p>Todo ello hace exclamar a un conocido psic\u00f3logo de la religi\u00f3n que, en el caso de Jes\u00fas, se encuentra uno con un enigma que la psicolog\u00ed\u00ada es incapaz de resolver: \u00abHabi\u00e9ndonos acercado a Jes\u00fas de Nazaret con ayuda de la psicolog\u00ed\u00ada religiosa -dice-, hemos debido trazar, por honestidad, una diferencia esencial entre \u00e9l y el hombre religioso. No se trata solamente de una diferencia de grado, sino de una ruptura con el orden humano. \u00bb (Vergote, A. 1990, 30). Estando b\u00e1sicamente de acuerdo, m\u00e1s que hablar de ruptura nosotros preferimos ver esta impresi\u00f3n de lejan\u00ed\u00ada, por exceso o desbordamiento de lo \u00abordinariamente\u00bb humano, en el contexto de bipolaridad tensional, expresada por la paradoja, expl\u00ed\u00adcitamente reconocida, juntamente con el otro polo de estrecha cercan\u00ed\u00ada. De esta forma, se respeta m\u00e1s la identidad-en-la-distinci\u00f3n.<\/p>\n<p>Tradicional &#8211; innovador. Jes\u00fas de Nazaret aparece perfectamente identificado con su pueblo de Israel, sus antepasados y sus tradicciones; pero a la vez se manifiesta como un radical innovador en sus acciones y en sus palabras, que le hacen entrar en conflicto con quienes confund\u00ed\u00adan la fidelidad religiosa a Dios con la observancia y defensa de tradiciones humanas m\u00e1s bien vac\u00ed\u00adas de significado actual. \u00abJes\u00fas habr\u00ed\u00ada sido dependiente del Bautista. Pero despu\u00e9s se ha independizado, iniciando un camino prof\u00e9tico distinto que definir\u00e1 su vida y obra dentro del contexto israelita. A partir de aqu\u00ed\u00ad han de entenderse los signos prof\u00e9ticos de Jes\u00fas, aquellos que definen su figura y lo distinguen de los restantes personajes religiosos y sociales de su tiempo: como mes\u00ed\u00adas y\/o Hijo de Dios ha seguido siendo un profeta especial y parad\u00f3jico\u00bb (Pikaza, X., 1997, 34). Los estudios sobre Jes\u00fas llevados a cabo por investigadores jud\u00ed\u00ados como el bien conocido Geza Vermes, muestran que \u00abes correcto afirmar que Jes\u00fas naci\u00f3, vivi\u00f3 y muri\u00f3 como jud\u00ed\u00ado\u00bb (Garz\u00f3n, B., 1999, 147). Pero tambi\u00e9n se podr\u00ed\u00ada afirmar, probablemente sin mentir, todo lo contrario: fue un jud\u00ed\u00ado tan original y creativo que las autoridades religiosas, representantes del juda\u00ed\u00adsmo ortodoxo lo consideraron como un heterodoxo innovador.<\/p>\n<p>En las propias ense\u00f1anzas de Jes\u00fas, se admiten como principales temas representativos, que indican psicol\u00f3gicamente una gran originalidad y creatividad: el ofrecimiento divino de una salvaci\u00f3n universal que abre las fronteras del pueblo de Israel a todos los que est\u00e9n dispuestos a creety aceptar las exigencias del Reino de Dios; una nueva imagen de Dios como Padre, que articula perfectamente la misteriosa lejan\u00ed\u00ada de su transcendencia con la providente y paternal\/maternal cercan\u00ed\u00ada de su inmanencia en todos los detalles de la vida y existencia humana; y dos temas m\u00e1s\u00ed\u00adntimamente entrelazados y que traspasan a los anteriores: la propia implicaci\u00f3n de Jes\u00fas, al menos impl\u00ed\u00adcitamente, como agente del Padre en la nueva forma de salvaci\u00f3n divina; y la insistencia en la vinculaci\u00f3n del amor al pr\u00f3jimo con el amor a Dios, de hecho, se origin\u00f3 con Jes\u00fas un nuevo tipo de amor-agape, que tom\u00f3 en las comunidades cristianas como referente el modo de amar de Jes\u00fas (cf. Fitzmyer, J. A., 1997, 46-49).<\/p>\n<p>Pac\u00ed\u00adfico &#8211; revolucionario. Nada m\u00e1s alejado del pensamiento, palabra y acci\u00f3n de Jes\u00fas que la violencia, el echar mano de la fuerza o el dominio; irradia, por el contrario, paz, ternura, misericordia, perd\u00f3n, respeto y amor a los m\u00e1s pobres y necesitados; y, sin embargo, su doctrina y muchas de sus acciones van cargadas de una fuerza explosiva capaz de revolucionar, en forma m\u00e1s o menos \u00abretardada\u00bb, no s\u00f3lo la sociedad de su tiempo, sino tambi\u00e9n a actuar din\u00e1micamente en cualquier lugar y momento de la historia de la humanidad, poniendo en crisis los deseos y proyectos del hombre tanto a nivel personal como colectivo y sociocultural, cuando este hombre o mujer, peque\u00f1o grupo o comunidad de naciones est\u00e1 dispuesto a darle un voto de confianza y ponerse seriamente a escuchar su mensaje. \u00abCiertamente fue innovador, pero siguiendo la tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada: los jud\u00ed\u00ados reun\u00ed\u00adan disc\u00ed\u00adpulos, los celotas soldados de liberaci\u00f3n, los profetas seguidores escatol\u00f3gicos&#8230; todos ellos perseguidos por los procuradores de Roma o sus reyes vasallos a causa del riesgo social que supon\u00ed\u00adan esos grupos&#8230; Pero Jes\u00fas tuvo algo personal e intransferible, y por eso lo mataron a \u00e9l s\u00f3lo (como a Juan), en vez de perseguir y aniquilar a todo el grupo y movimiento. Es como si los dem\u00e1s dependieran de \u00e9l, por eso le mataron como a l\u00ed\u00adder de grupo, creador, al menos potencial, de un movimiento subversivo\u00bb (Pikaza, X., 44-45).<\/p>\n<p>El que una de las bienaventuranzas se refiera a \u00ablos que trabajan por la paz\u00bb (Mt 5, 9) puede ser un indicador de una b\u00e1sica actitud de la personalidad de Jes\u00fas. Marcos no nos ofrece las bienaventuranzas, pero en cambio, es el \u00fanico que en el contexto de que los seguidores de Jes\u00fas han de ser sal de la tierra, nos transmite este dicho: \u00abTened sal en vosotros y tened paz unos con otros\u00bb (Mc 9, 50). Ahora bien, para los ex\u00e9getas actuales estos art\u00ed\u00adfices de la paz, en Mateo, hay que entenderlos como aquellos hombres y mujeres que ejercen una gran obra de misericordia, la cual seg\u00fan los doctores jud\u00ed\u00ados ser\u00ed\u00ada \u00abel mejor servicio que se puede prestar al pr\u00f3jimo: ayudar a reconciliarse con los dem\u00e1s, buscar la paz con todos\u00bb. M\u00e1s todav\u00ed\u00ada: \u00abintentar situar estas dos bienaventuranzas -ser misericordioso y reconciliador-, tomadas juntamente en el evangelio de Mateo, equivale a estudiar el amor al pr\u00f3jimo en este evangelio\u00bb (Dupont, J., 1999, 50). Es el mismo Mateo, en efecto, quien pone en boca de Jes\u00fas una sentencia, seg\u00fan la cual reconciliarse con el hermano es condici\u00f3n imprescindible para que una ofrenda a Dios sea aceptable (Mt 5, 23-24).). Por otra parte, en la extensa narraci\u00f3n de la par\u00e1bola del hijo pr\u00f3digo, se muestra lo que cuesta, a veces en la comunidad cristiana, reconciliarse el hermano que se cree \u00abbueno\u00bb con el hermano \u00abpecador\u00bb ya arrepentido, en contraste con la gratuidad del amor misericordioso del padre, que goza perdonando, acogiendo y regalando al hijo que derroch\u00f3 su herencia (cf Lc 15, 11-32).<\/p>\n<p>Esta paz que irradia la personalidad de Jes\u00fas quiere que sea tambi\u00e9n m\u00e1s que un simple saludo, en sus disc\u00ed\u00adpulos-ap\u00f3stoles cuando se hospeden en una casa, algo as\u00ed\u00ad como la sustancia de su vida compartida en comuni\u00f3n de esp\u00ed\u00adritu, as\u00ed\u00ad, al menos lo interpret\u00f3 uno de los evangelistas (cf Mt 10, 12-13). Pero justamente otro evangelista parece desconcertarnos poniendo en labios de Jes\u00fas estas palabras: \u00ab\u00bfCre\u00e9is que estoy aqu\u00ed\u00ad para dar paz a la tierra? No, os lo aseguro, sino divisi\u00f3n\u00bb (Lc 12, 51); y Mateo, en lugar de divisi\u00f3n pone espada, siguiendo tambi\u00e9n la cita de Miqueas: \u00abS\u00ed\u00ad he venido a enfrentar al hombre con su padre, a la hija con su madre; a la nuera con su suegra&#8230; \u00bb (Mt10, 14-15). Desde una ex\u00e9gesis b\u00ed\u00adblica puede decirse que esta paz mesi\u00e1nica de Jes\u00fas lleva como contrapunto una especie de guerra escatol\u00f3gica, puesto que el texto evang\u00e9lico aparece tomado de Miq 7, 6. Pero desde una perspectiva psicol\u00f3gica, opinamos que al rasgo del Jes\u00fas hacedor de la paz-reconciliaci\u00f3n, est\u00e1 el otro polo contrapuesto del Jes\u00fas de las exigencias del Reino que \u00e9l proclama y personaliza: no se trata de \u00abrepresiones defensivas\u00bb, sino de renuncias personales libres por amoral Reino.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s lo m\u00e1s exigente de estas renuncias personales sea la auto-renuncia, que par implicar una muerte simb\u00f3lica seguida un renacimiento, proceso capaz de transformar tan profundamente la personalidad que ya los bienes temporales pierden su valor alienante -se vende todo lo que se tiene, se lo da a los pobres y entonces aparece el \u00fanico \u00abtesoro\u00bb (cf Mc 10, 21)-; y es en ese total despojo de los deseos pulsionales, cuando el sujeto est\u00e1 psicol\u00f3gicamente preparado para poder comprender y vivir, a nivel de la fe, la paradoja evang\u00e9lica, que tiene todas las garant\u00ed\u00adas de pertenecer al propio discurso de Jes\u00fas, puesto que aparece en los cuatro evangelistas: quien quiera salvar su vida la perder\u00e1; pero quien pierda su vida por m\u00ed\u00ad y por el Evangelio, la salvar\u00e1 (Mc 8, 35; cf Mt 10, 39; 16, 25; Lc 14, 27; 17, 33; Jn 12, 25).<\/p>\n<p>M\u00e1xima sencillez &#8211; m\u00e1xima autoridad. Ha quedado en la tradici\u00f3n multisecular, el calificativo de sencillez evang\u00e9lica como prototipo del mensaje de Jes\u00fas; no se conoc\u00ed\u00ada que \u00e9l mismo hubiese estudiado con alg\u00fan famoso rabino, sino que m\u00e1s bien lo que expresaba, en sus predicaciones itinerantes, parec\u00ed\u00ada que brotaba de un enigm\u00e1tico fondo interior que le confer\u00ed\u00ada una grandiosa autoridad a lo que dec\u00ed\u00ada y hac\u00ed\u00ada; de lo cual se maravillaban los que le escuchaban, y as\u00ed\u00ad lo reflejan claramente los textos evang\u00e9licos. \u00c2\u00a1Y es que Jes\u00fas se situaba, a veces, incluso sobre Mois\u00e9s: a vosotros se os dijo&#8230; pero yo os digo! Y la profunda sabidur\u00ed\u00ada de la maravillosa sencillez de sus par\u00e1bolas, queda convertida, en realidad en paradoja viva, que se abre simb\u00f3licamente a la universalidad de lo arquet\u00ed\u00adpicamente humano, m\u00e1s all\u00e1 del tiempo y el espacio, desde la aparente concreci\u00f3n literal de lo anecd\u00f3tico. Si como han dicho ciertos ex\u00e9getas, Jes\u00fas aparece como un sabio \u00abdiestro en paradojas y experiencias contraculturales\u00bb, y a semejanza de S\u00f3crates o Buda, puede aparecer, en efecto, \u00abcomo representante de la sabidur\u00ed\u00ada universal, m\u00e1s all\u00e1 de las normas que impon\u00ed\u00ada el juda\u00ed\u00adsmo. Pero en la ra\u00ed\u00adz de su mensaje est\u00e1 latiendo el aliento poderoso de la profec\u00ed\u00ada de Israel y la b\u00fasqueda mesi\u00e1nica del reino\u00bb (Pikaza, X. 1997, 37).<\/p>\n<p>Esta sencillez como rasgo caracter\u00ed\u00adstico de la personalidad de Jes\u00fas estar\u00ed\u00ada, tal vez, muy relacionada con lo que hemos llamado la \u00abcercan\u00ed\u00ada\u00bb, y expresada en una serie de gestos, conductas, lenguaje y, en general, en todo su estilo de ser y de relacionarse con la gente y con los disc\u00ed\u00adpulos. No aparece como un sujeto \u00abcomplicado\u00bb, oscuro o interiormente atormentado de dudas filos\u00f3fico-cient\u00ed\u00adficas o incluso religiosas. Por el contrario, nos aparece de una transparente nitidez de esp\u00ed\u00adritu, perfectamente coherente consigo mismo, Jes\u00fas aparece ofreciendo su mensaje, su amor, sus servicios y hace sus invitaciones a seguirle, pero sin pedir nada en cambio y sin obligar, sino que se dirige al coraz\u00f3n de las personas, respetando su libertad de opci\u00f3n para la escucha y la respuesta personal. Lo hace, pues, con la m\u00e1xima sencillez, no empa\u00f1ada por trastienda alguna de intereses ego\u00ed\u00adstas, no confesados. Se dirige, en primer lugar a las gentes sencillas del pueblo y se rodea de disc\u00ed\u00adpulos que forman parte de ese mismo pueblo llano. De ah\u00ed\u00ad que puede dirigir al Padre este impresionante himno de j\u00fabilo, que Lucas dice expl\u00ed\u00adcitamente que lo hizo \u00ablleno de gozo en el Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb: Yo te bendigo, Padre, Se\u00f1or del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes y se las revelado a peque\u00f1os (Mt 11, 25; Lc 10, 21). Dice, con acierto Simon Legasse, que conlos sabios y prudentes, Jes\u00fas designa un grupo que ser\u00ed\u00ada el opuesto al de los sencillos: \u00ablos sencillos, mejor que los &#8216;peque\u00f1os&#8217;; esta \u00faltima versi\u00f3n no vale en este lugar, ya que la noci\u00f3n opuesta no es la del adulto, sino la del sabio. La palabra griega (nepios) significa en primer lugar `ni\u00f1o&#8217;, pero acepta tambi\u00e9n el sentido figurado de hombre poco inteligente, y experimentado. As\u00ed\u00ad es como la entienden los Setenta cuando traducen por nepios la palabra hebrea peti, `simple&#8217;, `sencillo\u00bb&#8216; (Poittevin &#8211; Charpentier, 1999, 42). Mientras el contexto de Lucas es la alegr\u00ed\u00ada de los setenta y dos disc\u00ed\u00adpulos, que hab\u00ed\u00ada enviado Jes\u00fas, por el \u00e9xito de su misi\u00f3n; en Mateo aparece m\u00e1s claro el contraste entre la incredulidad de los que se creen sabios y la fe de los sencillos que se abren a la sabidur\u00ed\u00ada del Reino que proclama Jes\u00fas, como si este himno-oraci\u00f3n fuera un desahogo a causa de su tristeza por la falta de conversi\u00f3n de los m\u00e1s evangelizados. \u00bfNo se hace Pablo eco de esto, en cierto modo, cuando recuerde a los corintios que no hay muchos sabios seg\u00fan la carne en la comunidad de los creyentes (cf 1 Cor 1, 17-31).<\/p>\n<p>Finalmente, el propio comportamiento de Jes\u00fas con los ni\u00f1os formar\u00ed\u00ada parte tambi\u00e9n de este aspecto que calificamos de sencillez, corrigiendo incluso a los disc\u00ed\u00adpulos que intentaban impidir a las madres que se los tra\u00ed\u00adan para que los bendijese y acariciase; poni\u00e9ndolos \u00e9l, al mismo tiempo, como modelos de disposici\u00f3n interior para recibir el Reino (Mc 10, 13-16; Mat 19, 13-15; Lc 18, 15-17). Este ser como ni\u00f1o nos parece un rasgo t\u00ed\u00adpico de la personalidad de Jes\u00fas, en el polo de sencillez, que es lo m\u00e1s alejado de un infantilismo psicol\u00f3gicamente, y, por el contrario el fruto y mejor signo de una aut\u00e9ntica madurez personal, cuando alguien se ha encontrado con el arquetipo del Esp\u00ed\u00adritu en su \u00abproceso de individuaci\u00f3n\u00bb o de encuentro consigo mismo integrador (Jung), y establece su existencia a nivel de los valores espirituales, en gratuidad, que algunos autores han calificado de infancia espiritual (cf. V\u00e1zquez, A. 1981, 299-308).<\/p>\n<p>\u00bfNo se ve\u00ed\u00ada una dimensi\u00f3n b\u00e1sica de la personalidad de Jes\u00fas reflejada en los ni\u00f1os; tal vez esa su inocencia transparente que contrastaba tanto con el turbio mundo de intrigas de poder, legalismos externistas e hip\u00f3critas -representados, en ocasiones, por los letrados, escribas y fariseos-, que ocultaban injusticias y marginaciones a los pobres y desheredados, enfermos y posesos que ven\u00ed\u00adan a \u00e9l en busca de consuelo?<br \/>\nAhora bien, esto supuesto debemos ir en busca del otro polo de la sencillez. \u00bfNo les dijo el propio Jes\u00fas a los doce que adem\u00e1s de ser sencillos como palomas, fuesen tambi\u00e9n prudentes como serpientes (Cf Mt 10)? Nosotros hemos elegido como polo contrapuesto, tomado s\u00f3lo en su significaci\u00f3n psicol\u00f3gica, la autoridad con que hablaba y actuaba Jes\u00fas. Seg\u00fan dos tipos de personas que reciben dicha impresi\u00f3n de autoridad, se dan dos reacciones de signo contrario, a pesar de que en ambos grupos, se expresa una admiraci\u00f3n y desconcierto, que provoca interrogantes; pero mientras entre los sencillos, estos sentimientos tienen un car\u00e1cter positivo que refuerzan la fe en \u00e9l y el asentimiento a su mensaje; en los autosuficientes, se convierten en un obst\u00e1culo; interrogando agresivamente a Jes\u00fas con qu\u00e9 autoridad hace lo que hace y dice lo que dice (cf. Mc 11, 27-33; Mt 9, 32-34; 12, 22-24; 21, 23-27; Lc 20, 1-8),).<\/p>\n<p>Psicol\u00f3gicamente esta autoridad que muestra Jes\u00fas cuando expulsa a los mercaderes del templo o cuando habla del Reino de Dios, en primera persona es tambi\u00e9n, como lo fue para los que vivieron en su tiempo, un gran enigma sin posible soluci\u00f3n desde la limitada competencia de la psicolog\u00ed\u00ada como ciencia positiva: Jes\u00fas act\u00faa y habla con autoridad divina y, sin embargo, se comporta con la sencillez de un hombre de lo m\u00e1s equilibrado, pleno de ternura y con una gran capacidad de acogida a enfermos, afligidos y marginados, sin mostrar en su conducta patolog\u00ed\u00ada alguna de tipo paranoico, ni siquiera obsesivo, hist\u00f3rico o infantil.<\/p>\n<p>Entre impuros y pecadores &#8211; sin rastro de pecado. Muchos hombres religiosos, incluso fundadores de religiones han pasado por una \u00e9poca de \u00abpecado\u00bb pasando luego por una conversi\u00f3n generalmente seguida de una fase penitencial, alejada del trato con los pecadores, \u00abhuyendo\u00bb de la tentaci\u00f3n. Jes\u00fas, en cambio, aparece con frecuencia rodeado de \u00abimpuros\u00bb y, dej\u00e1ndose invitar de publicanos y pecadores, sin importarle siquiera las cr\u00ed\u00adticas a que esto daba lugar; pero, por otro lado, no aparecen jam\u00e1s atisbos de que haya tenido nunca la m\u00e1s m\u00ed\u00adnima experiencia de sentimiento ni de conciencia de culpa que le llevase a pedir perd\u00f3n a Dios. He aqu\u00ed\u00ad un caso \u00fanico diferencial entre los grandes hombres religiosos de la humanidad, lo cual parece demostrar que Jes\u00fas no era un hombre simplemente religioso, sino que su estilo de ser religioso ten\u00ed\u00ada un car\u00e1cter \u00abnuevo\u00bb e in\u00e9dito lo mismo que su mensaje. \u00abQue Jes\u00fas se presente como un hombre que no experimenta la conciencia de pecado constituye un misterio psicol\u00f3gico\u00bb (Vergote, A., 1900, 20).<\/p>\n<p>No faltaron quienes intentaron hacer de Jes\u00fas un poseso de las fuerzas del Mal. Jes\u00fas no s\u00f3lo se defendi\u00f3 de lo absurdo que ser\u00ed\u00ada expulsar los demonios en nombre de Belzeb\u00fa (Mt 12, 25s; Mc 3, 23s; Lc 11, 17s), sino que adem\u00e1s dirige a sus calumniadores un reto definitivo: \u00bfQui\u00e9n de vosotros puede probar que soy pecador? (Jn 8, 46). Podemos afirmar que la dif\u00ed\u00adcil paradoja que Juan pone en boca de Jes\u00fas en la cena de despedida antes de su pasi\u00f3n, dirigida a sus amigos: Est\u00e1is en el mundo, pero no sois del mundo, expresar\u00ed\u00ada la actitud existencial de Jes\u00fas en su trato con los impuros y pecadores y, en general, con los poderes de dominio o violencia mundanos. En una perspectiva de tradici\u00f3n apocal\u00ed\u00adptica, como quiere Kee, \u00abla actividad p\u00fablica de Jes\u00fas se inaugura -al cabo de cuarenta d\u00ed\u00adas de combate con Sat\u00e1n (Mc 1, 12-13)- con el anuncio de la inminencia del reinado de Dios. Que ello implica la derrota de los poderes del mal queda claro con la pregunta ret\u00f3rica que formulan los demonios con ocasi\u00f3n del primer milagro de Jes\u00fas (Mc 1, 23-26): `\u00bfqui\u00e9n te mete a ti en esto, Jes\u00fas Nazareno? \u00bfHas venido a destruirnos?&#8217; Eso precisamente viene a realizar\u00bb en su funci\u00f3n de exorcista \u00abcon el dedo de Dios\u00bb (Lc 11, 20; Mt 12, 28)\u00bb (Kee, H. C., 1992, 110-111).<\/p>\n<p>Como psic\u00f3logo de la religi\u00f3n, una vez m\u00e1s estamos de acuerdo con Vergote cuando afirma que \u00abfrente al mal, la actitud de Jes\u00fas es la m\u00e1s opuesta a la paranoica\u00bb, luchando justamente contra la hipocres\u00ed\u00ada religiosa, esa s\u00ed\u00ad \u00aban\u00e1loga a la estructura paranoica\u00bb, \u2014en cuanto transfiere proyectivamente a los otros, el mal propio no reconocido, dir\u00ed\u00adamos nosotros\u2014. Por el contrario, \u00ablo m\u00e1s asombroso, desde el punto de vista psicol\u00f3gico, es que, sin que \u00e9l mismo se reconozca pecador, Jes\u00fas adopta a la perfecci\u00f3n, la misma actitud que \u00e9l exige del hombre: no disculpa, reconoce el mal, pero lo excusa, lo perdona y pide a su Padre que lo perdone\u00bb. Y \u00bfcu\u00e1l es la motivaci\u00f3n-que origina din\u00e1micamente esta actitud personal de Jes\u00fas, sino la perfecta identificaci\u00f3n con el Padre, el cual si, por un lado, revela su pecado al hombre, por otro le invita al perd\u00f3n? En resumen, concluye Vergote: \u00abDe ning\u00fan modo he dilucidado el misterio de la personalidad de Jes\u00fas. Puedo afirmar solamente que manifiesta actitudes que se contradicen seg\u00fan las leyes de la psicolog\u00ed\u00ada humana. El sentido moral y religioso m\u00e1s cabal coexiste, en \u00e9l, con la ausencia de la conciencia de pecado. Y la ausencia de culpabilidad no se convierte en acusaci\u00f3n. Adopta naturalmente la disposici\u00f3n de Dios sin ninguna idea de grandeza y sin jam\u00e1s dejar una huella de autodivinizaci\u00f3n\u00bb (Vegote, 1990, 21-22).<\/p>\n<p>Junto a la autoridad dicha que Jes\u00fas muestra, en todo lo que se refiere a su mensaje, esta caracter\u00ed\u00adstica \u00fanica, en la historia de las religiones, de un hombre de exquisita sensibilidad religiosa, pero sin sombra de conciencia de pecado, debe convertirse necesariamente en un factor din\u00e1mico en la personalidad de Jes\u00fas, capaz de reflejarse, de alg\u00fan modo, en susvivencias, actitudes y conducta. El estar psicol\u00f3gicamente libre Jes\u00fas de toda proyecci\u00f3n inconsciente del mal, tuvo que facilitarle el conocimiento objetivo de este mal en los otros sin dejarse enga\u00f1ar por las apariencias externas. Multitud de textos evang\u00e9licos muestran este especial conocimiento de Jes\u00fas como una caracter\u00ed\u00adstica suya, y casi siempre se trata en relaci\u00f3n con el pecado: \u00bfPor qu\u00e9 pens\u00e1is mal en vuestros corazones? (Mt 9, 4). Y es que Jes\u00fas conoc\u00ed\u00ada los pensamientos de sus enemigos (Cf. Mt 12, 25; Lc 5, 22; 11, 17) o como dice Marcos: conociendo Jes\u00fas en su esp\u00ed\u00adritu lo que ellos pensaban en su interior (Mc 2, 8), pod\u00ed\u00ada poner al descubierto la maldad de su coraz\u00f3n, invit\u00e1ndolos as\u00ed\u00ad a una sincera conversi\u00f3n, que implicaba la misericordia y el perd\u00f3n respecto a los dem\u00e1s, como aparece muy claro en el episodio de la mujer ad\u00faltera: aquel de vosotros que est\u00e9 sin pecado que le arroje la primera piedra (Jn 8, 7), dijo Jes\u00fas, provocando a los acusadores, con 110 una estrategia como la utilizada hoy por ciertos psicoterapeutas, sin preocuparnos ahora si se trata o no de un hecho rigurosamente hist\u00f3rico, pero que guarda indudablemente una verdad psicol\u00f3gica en referencia a la personalidad de Jes\u00fas y su estilo de actuar en situaciones semejantes. En perfecta coherencia con esto, estar\u00ed\u00adan otros episodios evang\u00e9licos. Es el caso de la mujer pecadora que viene a ungirle los pies a Jes\u00fas, invitado por un fariseo, seg\u00fan nos narra Lucas (Lc 7, 36-50). El anfitri\u00f3n pensaba para s\u00ed\u00ad que Jes\u00fas no pod\u00ed\u00ada ser un verdadero profeta, de lo contrario, sabr\u00ed\u00ada que aquella mujer era un pecadora p\u00fablica y no le hubiera permitido que le ungiese con el perfume y le enjugase luego los pies con sus cabellos. Pero justamente Jes\u00fas no s\u00f3lo sab\u00ed\u00ada eso sino que conoc\u00ed\u00ada tambi\u00e9n lo que estaba pensando el fariseo, y se lo manifest\u00f3 mediante una bella par\u00e1bola que \u00e9l mismo aplic\u00f3 a la mujer, despu\u00e9s de recabar h\u00e1bilmente el asentimiento de aqu\u00e9l al principio desprendido de la par\u00e1bola: a quien m\u00e1s se le ha perdonado debe amar m\u00e1s; la mujer, por tanto, ya no es una pecadora, sino una perdonada o convertida: su gesto no puede ser sino la expresi\u00f3n de un humilde gran amor, fruto de un gran perd\u00f3n divino, del que Jes\u00fas da fe, con su acostumbrada f\u00f3rmula, plena de sencilla autoridad: tus pecados quedan perdonados (cf. George, A., 2000, 59-61).<\/p>\n<p>Tanto en la narraci\u00f3n del caso de la ad\u00faltera, como en el de la pecadora, asoma otra caracter\u00ed\u00adstica de la personalidad de Jes\u00fas\u2020\u00a2Ja defensa de la mujer, con una actitud de exquisito respeto a su persona. Para un profundo y fino an\u00e1lisis de otras dos narraciones evang\u00e9licas sobre la unci\u00f3n de Jes\u00fas, protagonizadas por mujeres, criticadas por hombres del entorno de Jes\u00fas y defendidas por \u00e9ste (Mc 14, 3-9; Jn 12, 1-8), remitimos al lector a la reciente obra Ungido para la vida (Navarro, M., 1999).<\/p>\n<p>Finalmente, en este apartado no podemos olvidar las narraciones evang\u00e9licas sobre el tema de las tentaciones de Jes\u00fas (Mc 1, 12-13; Mt 4, 1-10; Lc 4, 1-12), cuyo significado de prueba aparece tambi\u00e9n en Heb 2, 18; 4, 15). Los estudios cr\u00ed\u00adticos parecen dar como sentado que se trata m\u00e1s bien de relatos parab\u00f3licos, originados en el mismo Jes\u00fas, como dramatizaci\u00f3n de las resistencias que ha encontrado en sus contempor\u00e1neos al rechazar su mensaje. (Fitzmyer, J. A., 1997, 46). Psicol\u00f3gicamente la simple posibilidad de ser tentado nos ofrece, seg\u00fan nuestra opini\u00f3n, un componente esencial de la capacidad m\u00e1s t\u00ed\u00adpicamente humana: su libertad. Jes\u00fas tuvo, como nosotros, que tomar, en ocasiones de capital importancia, una libre opci\u00f3n, que \u00e9l siempre lo hac\u00ed\u00ada con lo que ve\u00ed\u00ada como voluntad del Padre. En este sentido, podr\u00ed\u00adamos, quiz\u00e1s, afirmar que sus mayores tentaciones-pruebas hay que situarlas, la primera en la oraci\u00f3n del huerto, ante el horror de las torturas y muerte que le esperan, pero que la venci\u00f3 decididamente: \u00c2\u00a1Abb\u00e1!, Padre&#8230; no sea lo que yo quiero, sino lo que quieras t\u00fa (Mc 14, 36; cf. Mt 26, 39; Lc 22, 42); la segunda, ante las burlas de sus enemigos y el silencio del Padre, por la experiencia de desamparo en la cruz, a la que reaccion\u00f3, ech\u00e1ndose confiadamente en sus brazos, en un \u00faltimo \u00abgrito\u00bb que Lucas explicit\u00f3, acudiendo al Salmo 31, repitiendo despu\u00e9s esta t\u00e9cnica narrativa a\u00c2\u00a11 dar cuenta de la muerte de Esteban, el primer disc\u00ed\u00adpulo m\u00e1rtir: Padre, en tus manos pongo mi esp\u00ed\u00adritu (Lc 23, 46; cf. Hech 7, 59)<br \/>\nPod\u00ed\u00adamos preguntarnos, \u00bfpas\u00f3 Jes\u00fas por un proceso de maduraci\u00f3n de los juicios \u00e9ticos en el sentido de Piaget y Kolberg? Realmente no poseemos datos como tampoco de otros aspectos psicol\u00f3gicos, durante su infancia y adolescencia. Lo que s\u00ed\u00ad podemos afirmar es que los datos fiables que nos han llegado de su conducta \u00e9tico-religiosa de adulto muestra un grado m\u00e1ximo de madurez: act\u00faa por principios universales, regidos por el amor, el humilde servicio, con preferencia a los m\u00e1s necesitados, en el respeto al otro por un verdadero encuentro interpersonal, y la donaci\u00f3n hasta la entrega de la propia vida. Este tipo de \u00abencuentro\u00bb pasar\u00ed\u00ada a la tradici\u00f3n cristiana con el nombre de comuni\u00f3n-ellEsp\u00ed\u00adritu de Jes\u00fas, una \u00ed\u00adntima uni\u00f3n no fusional, sino unidad-en-la-diferenciaci\u00f3n, vida interpersonal libremente compartida por amor a Jes\u00fas, que se cree presente en medio de los reunidos en su nombre y en cada uno de ellos.<\/p>\n<p>Plenitud de la Ley &#8211; gratuidad del Amor. Jes\u00fas afirma que no ha venido a abolir la Ley y los profetas, sino a darle cumplimiento (Mt 5, 17), pero, a la vez, su afinamiento de los viejos preceptos \u2014se os dijo&#8230; pero yo os digo\u2014 va sustituyendo la ley del deber por la ley del amor, hasta terminar su vida dando a los suyos un s\u00f3lo mandato: amaos como yo os he amado (Jn 15, 12). Psicol\u00f3gicamente constituye esto una gran novedad en la historia de las religiones: oblig\u00f3 a los cristianos a inventar una palabra, en su utilizaci\u00f3n sem\u00e1ntica, agape, para expresar este nuevo tipo de amor \u00abque tiende a la ofrenda de s\u00ed\u00ad mismo al servicio del amado y no a la captaci\u00f3n y al goce, presidiendo las relaciones cristianas con Dios y las de los cristianos entre s\u00ed\u00ad, seg\u00fan el mandamiento de Cristo\u00bb; empleada tambi\u00e9n, como signo de comuni\u00f3n fraterna, \u00abpara las comidas en comunidad\u00bb, seg\u00fan aparece ya en 2P 2, 13; Jud 12. (Gerard, A. M., 1995, 47). Jes\u00fas habr\u00ed\u00ada ofrecido el amor misericordioso de Dios en toda gratuidad incluso a los impuros y pecadores seg\u00fan la ley, tal como los jud\u00ed\u00ados la entend\u00ed\u00adan. \u00abEsta es la paradoja, la novedad mesi\u00e1nica de Jes\u00fas que la iglesia posterior ha logrado mantener a duras penas&#8230; Esta es la novedad cristiana, aquella que sit\u00faa la gracia de Dios (la nueva humanidad) por encima de una ley de pacto y juicio, propia del buen juda\u00ed\u00adsmo &#8216;misericordioso&#8217; de aquel tiempo. Cf. Mt 7, 1-2\u00bb (Pikaza, X., 1997, 53).<\/p>\n<p>Con Poittevin y Charpentier, que citan a su vez a otros autores, podr\u00ed\u00adamos, en una perspectiva m\u00e1s psicol\u00f3gica, afirmar que el discurso de Jes\u00fas no s\u00f3lo interioriza la ley, haci\u00e9ndola pasar de un cumplimiento m\u00e1s bien externista que no configura propiamente el deseo pulsional, ni transforma interiormente al hombre en las ra\u00ed\u00adces profundas y motivacionales de su pensar y de su obrar, al centro mismo del sujeto, simbolizado por el coraz\u00f3n, como fuente viva de intencionalidad religiosa, de amor y de lo absoluto (L\u00e9on-Dufour); sino que, adem\u00e1s la personaliza, al \u00abinvitarnos a vivir bajo la mirada del Padre porque \u00e9l mismo es el Hijo. De esta forma, ser disc\u00ed\u00adpulo es entrar en esa relaci\u00f3n que Jes\u00fas conoce con Dios. \u00bb (Poi$ttevin &#8211; Charpentier, 1999, 34). Ya hemos visto que este libre sometimiento del deseo de Jes\u00fas, como Hijo obediente a la voluntad del Padre, tuvo un momento extremadamente doloroso de aprenizaje -a pesar de ser hijo aprendi\u00f3, sufriendo, a obedecer, (Cf Heb 4, 8-9)-, en la agon\u00ed\u00ada de Getseman\u00ed\u00ad antes de su pasi\u00f3n.<\/p>\n<p>Lo que m\u00e1s impresiona de esta personalidad religiosa de Jes\u00fas es, sin duda, esa \u00ed\u00adntima y serena relaci\u00f3n personal de plena confianza filial establecida con Dios, a quien llama Abba. De ella parece proceder su relaci\u00f3n asimismo singular con los dem\u00e1s. \u00bfNo les ense\u00f1a a decir tambi\u00e9n, cuando oren: Padre nuestro&#8230;? Todo ellole hace exclamar al psic\u00f3logo de la religi\u00f3n, Antoine Vergote: \u00abSi uno retorna al Jes\u00fas hist\u00f3rico, tal que lo presentan los miles de trabajos sobre los textos evang\u00e9licos, despu\u00e9s de decenios, uno concluye que hay un misterio en su personalidad. Para el racionalismo era un enigma que pensaban poder esclarecer racionalmente. Cuando yo concluyo que existe un misterio en la personalidad de Jes\u00fas es porque, siendo radicalmente humano, \u00e9l no es, con evidencia, simplemente humano, como tampoco es simplemente humano lo que \u00e9l anuncia\u00bb (Vergote, 1999, 179).<\/p>\n<p>3.3. Las im\u00e1genes de Dios en Jes\u00fas y en su mensaje de Evangelio<br \/>\nPrecisamente en el Instituto de Psicolog\u00ed\u00ada de la Religi\u00f3n de la Universidad de Lovaina se ha estudiado, con mucho rigor cient\u00ed\u00adfico, la importancia de las im\u00e1genes de Dios relacionadas con la imagen-recuerdo y la imagen-s\u00ed\u00admbolo de los padres, llegando a la conclusi\u00f3n de que las im\u00e1genes de Dios se van diferenciando y autonomizando -esto es, superando el egocentrismo y narcisismo- de acuerdo con el proceso de madurez de los sujetos que no presentan dependencias parentales de car\u00e1cter infantil.<\/p>\n<p>En este sentido, la forma de hablar y de actuar de Jes\u00fas indican en \u00e9l una actitud religiosa personal madura e implican, a la vez, unas im\u00e1genes de Dios, de tal manera contrapuestas a los deseos infantiles respecto a los padres, que se invierte plenamente la relaci\u00f3n, pero sin perder nada de su primera ternura filial, expresada por la palabra cari\u00f1osa y familiar de Abba: no es, para Jes\u00fas, un pap\u00e1 del que se espera infantilmente un cumplimiento de deseos, sino que se sit\u00faa ante El, para cumplir su voluntad, la misi\u00f3n que se le ha confiado, aunque \u00e9sta incluya entregar su vida. Poner su libertad y acci\u00f3n en total disposici\u00f3n a la voluntad del Padre y cumplir su obra encomendada viene a ser, seg\u00fan Juan tan vitalmente importante como el alimento (Jn 4, 34). Y antes Marcos, narr\u00e1ndonos el angustioso momento anterior a su prendimiento, nos comunica c\u00f3mo Jes\u00fas, despu\u00e9s de exponer a Dios -seg\u00fan la acostumbrada eclamaci\u00f3n. \u00c2\u00a1Abba, Padre! que el narrador significativamente incluye- su petici\u00f3n ante el horror de la muerte que le esperaba, a\u00f1ade: pero no sea lo que yo quiero, sino lo que quieras t\u00fa. Posiblemente, el episodio del Jes\u00fas adolescente que se queda en Jerusal\u00e9n sin previo aviso a sus padres, que nos narra Lucas (Lc 2, 41-45), alude a este momento del proceso psicol\u00f3gico de Jes\u00fas, que seg\u00fan el mismo narrador acaba de decir, como toda criatura humana, el ni\u00f1o crec\u00ed\u00ada y se iba fortaleciendo, llen\u00e1ndose de sabidur\u00ed\u00ada (Lc 2, 40).<\/p>\n<p>A cualquier psic\u00f3logo de la religi\u00f3n -sea creyente o no- que se acerque sin prejuicios, a los textos que hablan de Jes\u00fas, con los mejores instrumentos de an\u00e1lisis y hermen\u00e9utica, a\u00fan teniendo en cuenta, la \u00abdesmitificaci\u00f3n\u00bb llevada a cabo por la cr\u00ed\u00adtica hist\u00f3rica, no puede menos de quedar impresionado por la pureza y madurez religiosa que expresan palabras y acciones de Jes\u00fas, sin \u00abmezcla\u00bb alguna de magia, ni de elementos narcisistas y egoc\u00e9ntricos. Su preocupaci\u00f3n central y \u00faltima es comunicar a los hombres la inminencia del Reino de Dios, ofrecido a todos los que est\u00e9n dispuestos a creerle y se dispongan a las exigencias para participar en \u00e9l, sin exclusi\u00f3n, en principio de nadie, pues todos son hijos de Dios y amados de \u00e9l, con preferencia para los pobres, enfermos y marginados. S\u00f3lo se requiera que los hombres se abran voluntariamente, por la fe en Jes\u00fas, a su mensaje, descubriendo al Padre no en vanos esfuerzos especulativos, sino en una oraci\u00f3n que sea relaci\u00f3n dial\u00f3gica con \u00e9l, seg\u00fan ense\u00f1\u00f3 a sus disc\u00ed\u00adpulos a pedirlo el propio Jes\u00fas: Padre&#8230; venga tu Reino (Mt 6, 9-10; Lc 11, 2). \u00abIndudablemente, para \u00e9l, el Reino de Dios consiste en la presencia personal del Dios invisible. Lo que es m\u00e1s desconcertante es que, seg\u00fan sus palabras, por \u00e9l ha llegado ya el tiempo de la venida de Dios&#8230; Las acciones prodigiosas que Jes\u00fas realiza -curar, liberar de demonios- simbolizan y actualizan el Reinode Dios que \u00e9l proclama y que actualiza por su mensaje, para los que creen&#8230; Todo viene a ser como una par\u00e1bola de lo que es el Reino de Dios en la intimidad de la persona&#8230; y de lo que ser\u00e1 despu\u00e9s de la historia del mundo\u00bb. En fin, \u00abJes\u00fas no habla m\u00e1s que de Dios y del mundo para el cual Dios es luz, gozo, vida\u00bb (Vergote, 1999, 175).<\/p>\n<p>Pero \u00bfqu\u00e9 piensa Jes\u00fas del Reino, cu\u00e1les son sus im\u00e1genes mentales, presentes picol\u00f3gicamente de ese Reino que \u00e9l proclama, con tanta fuerza como si creyera que hab\u00ed\u00ada nacido, especialmente, para cumplir esta misi\u00f3n? Comenzar\u00ed\u00adamos contestando con Luis A. Gallo, cuyo discurso es psicopedag\u00f3gico: \u00abA trav\u00e9s del actuar de Jes\u00fas, en la confrontaci\u00f3n sea con los individuos, sea con la sociedad, se puede inducir lo que piensa del reino de Dios; y que para \u00e9l no es una realidad que se refiera s\u00f3lo a Dios&#8230; sino tambi\u00e9n y muy estrechamente a los hombres y mujeres concretas con los cuales entra en relaci\u00f3n, y sobre todo los que son m\u00e1s pobres, marginados, oprimidos, excluidos y utilizados por otros. Se podr\u00ed\u00ada decir: es el reino &#8216;de&#8217; Dios &#8216;en favor&#8217; de los hombres\u00bb. Por tanto, traduciendo a nuestro lenguaje actual sus im\u00e1genes y representaciones subyacentes en la mente de Jes\u00fas, ese Reino consistir\u00ed\u00ada: \u00aben una convivencia ent\u00e9 las personas y grupos que no provoquen injusticias y marginaciones; que no reduzca las personas a objetos, que no sea, en definitiva, fuente de infelicidad y de muerte, sino que, por el contrario, ofrezca la posibilidad de compartir fraternalmente con los dem\u00e1s, de ser verdaderamente respetados en la propia dignidad, de ser sujetos de la propia decisi\u00f3n\u00bb (Gallo, L. A., 1991, 45-46).<\/p>\n<p>Para el psic\u00f3logo, esta nueva imagen de Dios que trae Jes\u00fas s\u00f3lo se comprender\u00ed\u00ada por una experiencia religiosa muy profunda y un proceso de elaboraci\u00f3n personal, por el que asume y \u00abapropia\u00bb (Allport) dicha imagen divina; pero ignorando, por falta de datos, c\u00f3mo pudo esto psicol\u00f3gicamente llevarse a cabo, en \u00e9l.<\/p>\n<p>Nada impide, sin embargo, que escuchemos el iluminador discurso fenomenol\u00f3gico-cr\u00ed\u00adtico y reflexivo del crist\u00f3logo, una vez m\u00e1s: \u00abJes\u00fas es un creyente que vive desde, con y para el Padre\/Madre Dios. Esta experiencia fundante define su manera de entender a los dem\u00e1s y de actuar como profeta. Siendo un israelita, fiel a la memoria de su pueblo, Jes\u00fas vive en di\u00e1logo de fidelidad amorosa con un Dios a quien conoce por su propia experiencia&#8230; Por eso, cuando ofrece su palabra y anuncia su mensaje, Jes\u00fas habla desde la verdad radical de lo divino (&#8230;) Ese Dios Padre\/Madre que acoge y vivifica a los humanos es el Dios de la conciencia de Jes\u00fas, el que le permite realizarse como Hijo. Y desde esa conciencia&#8230; que le llama a la vida en amor, d\u00e1ndole fuerza para amar a los dem\u00e1s, se entienden sus notas: gracia, acci\u00f3n creadora, experiencia de encuentro\u00bb (Pikaza, X., 1977, 67-68).<\/p>\n<p>Y de nuevo nos encontramos con la imagen parad\u00f3jica del Dios de Jes\u00fas, como no pod\u00ed\u00ada ser menos: es un Padre que est\u00e1 en el cielo, esto es, en la verticalidad transcendente al mundo, al situacional escenario de la horizontalidad donde se llevan a cabo los proyectos humanos libres y aut\u00f3nomos; pero, a la vez, presente y amorosamente atento a los menores detalles de nuestra vida, para que podamos buscar el Reino sin preocupaciones que lo impidan (cf Mt 6, 25s; Lc 12, 22s), respetando siempre, eso s\u00ed\u00ad, nuestra libertad de decisi\u00f3n responsable, como aparece en la par\u00e1bola de los talentos.<\/p>\n<p>3.4. \u00bfHasta que punto Jes\u00fas fue consciente de su misi\u00f3n mesi\u00e1nica?<br \/>\nRetomamos el tema de la conciencia que tuvo Jes\u00fas de s\u00ed\u00ad mismo y de su misi\u00f3n, tema moderno y objeto todav\u00ed\u00ada de la cr\u00ed\u00adtica actual, superando viejos planteamientos m\u00e1s filos\u00f3fico-teol\u00f3gicos de car\u00e1cter metaf\u00ed\u00adsico. Nos interesa en cuanto directamente relacionado con la dimensi\u00f3n psicol\u00f3gica m\u00e1s positiva, que nos ocupa, limit\u00e1ndonos naturalmente a su personalidad humana, siguiendo la metodolog\u00ed\u00ada y principios epistemol\u00f3gicos antes expuestos.<\/p>\n<p>Comenzamos haciendo nuestra la advertencia de Vergote: hemos de evitar, por un lado toda reducci\u00f3n racional\u00ed\u00adstica de la figura de Jes\u00fas, pero tambi\u00e9n todo teologismo proyectivo posterior que dificulta ver al hombre-Jes\u00fas. \u00abViene efectivamente de Dios, pero es completamente humano, una persona que desciende de sus ancestros humanos. Es un hijo de Israel y viene a anunciar la actualidad de la salvaci\u00f3n anunciada a Israel que esperan los m\u00e1s creyentes de este pueblo. Inserto as\u00ed\u00ad en la historia de su pueblo, Jes\u00fas participa con ellos de sus convicciones culturales, en cuanto no contradigan el Reino de Dios tal que, por la misi\u00f3n divina recibida, \u00e9l debe anunciar. Como las gentes de su cultura, \u00e9l cree que los demonios pueden infestar y poseer a los hombres, causando enfermedades del cuerpo y del esp\u00ed\u00adritu, Cree probablemente que el fin de los tiempos est\u00e1 pr\u00f3ximo. Y no duda de la historicidad de la leyenda construida en torno al ancestro llamado Abraham. Al principio de su misi\u00f3n, \u00e9l no se espera probablemente la muerte que sufrir\u00e1\u00bb (Vergote, A., 1999, 178).<\/p>\n<p>Pikaza ha reflexionado mucho sobre los diversos tipos de conciencia de Jes\u00fas y ha sabido, a la vez, ofrecernos una s\u00ed\u00adntesis de las distintas posturas respecto a su autoconciencia, que implican sugerencias psicol\u00f3gicas abundantes para una relectura psicol\u00f3gica de los textos b\u00ed\u00adblicos. Despu\u00e9s de leer cr\u00ed\u00adticamente a Hegel y a Schleiermacher, nos ofrece, en una primera aproximaci\u00f3n de tipo general, `las tres formas de conciencia de Jes\u00fas: se ha encontrado consigo mismo, como individuo personal, desde Dios (teoconciencia) y desde\/para los humanos (antropoconciencia). S\u00f3lo partiendo de esos dos momentos, puede hablarse de la conciencia que Jes\u00fas ten\u00ed\u00ada de s\u00ed\u00ad mismo (autoconciencia) (Pikaza, X., 1997, 62-63).<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 pensaba Jes\u00fas de los dem\u00e1s y conoc\u00ed\u00ada incluso sus pensamientos? Que conoc\u00ed\u00ada bien el coraz\u00f3n humano lo muestran sus hechos y sus dichos. Los evangelistas afirman adem\u00e1s que Jes\u00fas conoc\u00ed\u00ada tambi\u00e9n los pensamientos de quienes le rodeaban \u00bfse trataba de un conocimiento normal por indicios, o es que pose\u00ed\u00ada percepciones extrasensoriales, en ciertas circunstancias, como algunos sujetos excepcionales? Y, en cuanto a la autoconciencia, esto es, a la conciencia que Jes\u00fas ten\u00ed\u00ada de s\u00ed\u00ad mismo, de su propia identidad y de su misi\u00f3n, los textos evang\u00e9licos hablan profusamente de temas estrechamente relacionados con esto; pues no s\u00f3lo personajes como Juan Bautista y Herodes, Pilatos, Autoridades religiosas, fariseos y personas del pueblo se preguntan o le preguntan qui\u00e9n es \u00e9l; pero incluso Jes\u00fas hace una peque\u00f1a encuesta entre sus seguidores: Quien dice la gente que soy yo? Y vosotros \u00bfqui\u00e9n dec\u00ed\u00ads que soy? Todo lo cual parece indicar que esta problem\u00e1tica estaba viva en el entorno de Jes\u00fas, durante los a\u00f1os de su vida p\u00fablica.<\/p>\n<p>Hoy, en psicolog\u00ed\u00ada se hablar\u00ed\u00ada de su autoimagen, autoconcepto, autoestima y sentimiento de identidad, como tambi\u00e9n de su capacidad para elaborar un proyecto existencial y realizarlo responsablemente desde su libertad y autonom\u00ed\u00ada personal, con y para los dem\u00e1s, de forma creativa y compartida. Lo que parece un hecho, aunque no sepamos psicol\u00f3gicamente explicarlo, es que Jes\u00fas se conoc\u00ed\u00ada desde el Padre, siempre presente en su vida, y &#8216;para los hombres, a los que deb\u00ed\u00ada exponer su mensaje. En todo lo dem\u00e1s, no parece poseer especiales conocimientos.<\/p>\n<p>4. A modo de conclusi\u00f3n<br \/>\nEl perfil psicol\u00f3gico de la personalidad de Jes\u00fas, tal como emerge de la lectura del Evangelio, con las precauciones metodol\u00f3gicas apuntadas, aparece extremadamente rico y original, y con una total coherencia entre sus acciones y sus palabras, su doctrina y su conducta.<\/p>\n<p>Su evidente teocentrismo no solamente no le aparta de su inter\u00e9s por los humanos, sino que le empuja a predicar el Reino de Dios a todos los que quieren escucharle, pero ofreci\u00e9ndoselo con preferencia a los pobres, enfermos y marginados, devolvi\u00e9ndoles la dignidad humana y abriendo un espacio de amor y de esperanza. De aqu\u00ed\u00ad la ra\u00ed\u00adz m\u00e1s profunda, tambi\u00e9n a nivel psicol\u00f3gico, de su universalismo sin fronteras raciales ni etnol\u00f3gicas, a pesar de haber nacido, vivido y actuado en un peque\u00f1o pueblo y una reducida porci\u00f3n geogr\u00e1fica, e incluso dentro de ella, no haber sido un personaje oficialmente importante, sino m\u00e1s bien considerado marginal.<\/p>\n<p>Para el psic\u00f3logo que se acerca reflexivamente a la figura de Jes\u00fas hoy, la primera reacci\u00f3n de asombro consiste en constatar el enorme potencial de vida, de que era portador y que di\u00f3 y sigue dando que pensar, pero sobre todo que amar y actuar en su nombre, creyendo en \u00e9l, como el aut\u00e9ntico Gran Testigo de Dios, su Padre, que sigue teniendo derecho a ser escuchado y cre\u00ed\u00addo.<\/p>\n<p>BIBL. \u2014 ALTER, M. G. (1994), Resurrection psychology: An understanding of human personality based on the rife and teaching of Jesus. 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Cuestiones &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/psicologia-de-jesus\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abPSICOLOGIA DE JESUS\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-15655","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15655","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=15655"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15655\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=15655"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=15655"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=15655"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}