{"id":15659,"date":"2016-02-05T10:11:21","date_gmt":"2016-02-05T15:11:21","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/revelacion-del-hijo-por-el-padre\/"},"modified":"2016-02-05T10:11:21","modified_gmt":"2016-02-05T15:11:21","slug":"revelacion-del-hijo-por-el-padre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/revelacion-del-hijo-por-el-padre\/","title":{"rendered":"REVELACION DEL HIJO POR EL PADRE"},"content":{"rendered":"<p>DJN<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nSUMARIO: 1. Manifestaci\u00f3n tangible del Padre en el Hijo. &#8211; 2. Limitaci\u00f3n de la revelaci\u00f3n al terreno salv\u00ed\u00adfico. -3. El Padre es la causa \u00faltima de la revelaci\u00f3n. &#8211; 4. Padre y Mitente. &#8211; 5. Iluminaci\u00f3n del misterio de Dios Padre.<\/p>\n<p>Jes\u00fas es el revelador de Dios, el conocedor de sus secretos m\u00e1s \u00ed\u00adntimos, de su ser y de su quehacer, el manifestador de su plan sobre el hombre, la se\u00f1al personal que hace visible al Invisible. Porque de ah\u00ed\u00ad debe partirse para justificar el superlativo de nuestros obligados sentimientos ante semejante Revelador. El evangelio de Juan formula expl\u00ed\u00adcitamente lo que estamos afirmando sobre la invisibilidad de Dios: A Dios nadie le vio jam\u00e1s. Dios Unig\u00e9nito, que est\u00e1 en el seno del Padre, \u00e9se nos le ha dado a conocer (Jn 1,18).<\/p>\n<p>El descubrimiento de Jes\u00fas como el revelador de Dios nos introduce en su misterio, nos lo hace cercano, nos lo clarifica al hacerlo visible en su persona. El Invisible se hizo visible en \u00e9l. El Dios que nos revela Jes\u00fas es \u00abnuestro\u00bb Dios, un Dios pr\u00f3ximo, cercano, amistoso, ayudador, gu\u00ed\u00ada, iluminador de nuestros caminos y soporte de nuestras fragilidades, la roca inconmovible en la que nos apoyamos, la que nunca nos falla, y sobre la que podemos construir con seguridad y optimismo nuestra vida. Al revelarnos a Dios nos revela tambi\u00e9n a nosotros mismos. El es un buen conocedor de ambos mundos, el mejor, el \u00fanico.<\/p>\n<p>Jes\u00fas es el revelador de Dios. Lo es porque Dios se ha revelado en \u00e9l. \u00bfHemos ca\u00ed\u00addo en un c\u00ed\u00adrculo vicioso? No lo creemos. El presente art\u00ed\u00adculo tiene la pretensi\u00f3n de justificar nuestra fe en Jes\u00fas como revelador de Dios Padre, como el Revelador. \u00bfCu\u00e1l es la causa que justifica este ser y quehacer de Jes\u00fas? Jes\u00fas es el Revelador porque, previamente, \u00e9l ha sido debidamente informado por Aquel a quien ten\u00ed\u00ada que dar a conocer.<\/p>\n<p>Decir Padre es afirmar la revelaci\u00f3n. Padre y Revelador son palabras intercambiables. Y son tan importantes que en ellas se expresa la especificidad del Dios b\u00ed\u00adblico-cristiano que implica, a su vez, el ser mismo del cristiano.<\/p>\n<p>\u00abDios no es una unidad num\u00e9rica, sino un intercambio de amor entre el Padre y el Hijo\u00bb. \u00abAl principio era el Logos, es decir, la Palabra en sentido b\u00ed\u00adblico, una Palabra que, sin duda, es inmediatamente acci\u00f3n, porque sigue siendo \u00abpalabra\u00bb. Esta simple indicaci\u00f3n modifica radicalmente el concepto que muchas veces se tiene de Dios. Si la Palabra pertenece a la esfera de Dios o es algo propio de Dios -\u00abel Logos es Dios hablando\u00bb- esto significa que Dios no es una individualidad (aunque soberana y totalmente otra) cerrada sobre s\u00ed\u00ad misma, sino un ser que es fuerza de expresi\u00f3n (y de expansi\u00f3n) de s\u00ed\u00ad mismo, dualidad en lo \u00fanico, y como tal fuente de revelaci\u00f3n, vuelto hacia un t\u00fa que \u00e9l mismo se ha dado.<\/p>\n<p>Podr\u00ed\u00ada decirse que Dios, seg\u00fan el pr\u00f3logo (del cuarto evangelio) est\u00e1 en constante expansi\u00f3n de s\u00ed\u00ad mismo. En el lenguaje teol\u00f3gico designamos por \u00abrevelaci\u00f3n\u00bb la fuerza de expresi\u00f3n para con nosotros; pero este t\u00e9rmino podr\u00ed\u00ada entenderse como si se refiriera tan s\u00f3lo al aspecto locutorio, sin que apareciera inmediatamente en \u00e9l el aspecto de acogida, inherente a la relaci\u00f3n que suscita la Palabra. Me gustar\u00ed\u00ada calificar el pr\u00f3logo como \u00abhistoria de Dios revel\u00e1ndose\u00bb o \u00abexpres\u00e1ndose\u00bb; pero, \u00bfno conviene decir, m\u00e1s bien, historia de Dios comunic\u00e1ndose? Entramos as\u00ed\u00ad en el misterio de Aquel que es por esencia la relaci\u00f3n viva y constructiva llamada amor (X. Le\u00f3n-Dufour, en el comentario al pr\u00f3logo del evangelio de Juan).<\/p>\n<p>En un momento de la historia Dios se expres\u00f3, se comunic\u00f3 en un hombre como nosotros (de forma tan enigm\u00e1tica, y m\u00e1s eficaz para los intereses humanos, como lo hizo en la gran expansi\u00f3n original de la primera creaci\u00f3n). Por eso, el acontecimiento salv\u00ed\u00adfico tiene sus ra\u00ed\u00adces m\u00e1s profundas en la uni\u00f3n m\u00e1s \u00ed\u00adntima del Padre y del Hijo. Y esto tiene su justificaci\u00f3nfundamental en el \u00abamor\u00bb: \u00abEl Padre ama al Hijo y ha puesto en sus manos todas las cosas\u00bb (Jn 3,35).<\/p>\n<p>1. Manifestaci\u00f3n tangible del Padre en el Hijo<br \/>\nLa explicaci\u00f3n de este t\u00ed\u00adtulo nos obligar\u00ed\u00ada a desarrollar el pensamiento de la encarnaci\u00f3n. (Remitimos al art\u00ed\u00adculo correspondiente del Diccionario). Aqu\u00ed\u00ad la damos por supuesta. Queremos centrarnos directamente en lo enunciado en el t\u00ed\u00adtulo. Una buena iniciaci\u00f3n de este desarrollo nos lo ofrece la exclamaci\u00f3n jubilosa de Jes\u00fas. El contenido de este precioso logion (Mt 11, 25-27) debe estudiarse a partir de su estructuraci\u00f3n literaria que consta de cuatro l\u00ed\u00adneas, la primera de las cuales afirma: \u00abTodo me ha sido entregado por mi Padre\u00bb.<\/p>\n<p>En esta primera l\u00ed\u00adnea se destacar\u00ed\u00ada el pleno conocimiento que Jes\u00fas posee de su Padre. Este conocimiento tiene que hacer referencia a la manifestaci\u00f3n que Jes\u00fas hace de Dios Padre. Dicho de otro modo: a Jes\u00fas le ha sido concedido el misterio de la revelaci\u00f3n. Jes\u00fas afirmar\u00ed\u00ada que el Padre le ha concedido todo lo tocante a la revelaci\u00f3n de s\u00ed\u00ad mismo o a su apertura y comunicaci\u00f3n a los hombres. (Para la explicaci\u00f3n del resto de la \u00abexclamaci\u00f3n jubilosa\u00bb remitimos al art\u00ed\u00adculo paralelo a \u00e9ste \u00abRevelaci\u00f3n del Padre por el Hijo\u00bb).<\/p>\n<p>La ampliaci\u00f3n de la palabra Padre estuvo motivada fundamentalmente por la experiencia filial que surge de la relaci\u00f3n con su Hijo. Gracias al Hijo conocemos al Padre (Jn 1,18). Y ello porque \u00abest\u00e1 en el seno del Padre\u00bb. Esta convicci\u00f3n llev\u00f3 al vocablo Padre al terreno de la revelaci\u00f3n. Aceptamos la revelaci\u00f3n de Dios Padre porque nos llega a trav\u00e9s de su Hijo. Cuando el cuarto evangelio habla del Padre tiene como esencial punto de referencia la revelaci\u00f3n de Dios. Dios es Padre porque es el que se ha dado a conocer, se ha manifestado, se ha comunicado, se ha revelado. Y lo ha hecho por medio de su Hijo. Se pone as\u00ed\u00ad de relieve la relaci\u00f3n del Revelador con \u00e9l o con lo revelado.<\/p>\n<p>En un intento de explicaci\u00f3n asequible habr\u00ed\u00ada que situarse ante el misterio del Dios invisible e inasequible. Considerarlo algo as\u00ed\u00ad como un \u00abobjeto\u00bb o una realidad que damos por supuesta, pero cuya demostraci\u00f3n escapa a las posibilidades de la l\u00f3gica humana. Ese ser\u00ed\u00ada el punto de partida. El fundamento justificativo de la existencia de dicha realidad y de sus caracter\u00ed\u00adsticas tendr\u00ed\u00ada que ofrec\u00e9rnoslo alguien a quien reconozcamos la suficiente competencia para hacerlo. Ese hipot\u00e9tico personaje garante ser\u00ed\u00ada, en nuestro caso, el revelador de la supuesta realidad misteriosa, el Revelador. Pertenecer\u00ed\u00ada a la \u00faltima fase el an\u00e1lisis de aquello que nos cuenta, que nos descubre o revela. \u00bfPuede afectarnos existencialmente o pertenece al terreno de las especulaciones arcanas?<br \/>\nDios Padre nos ha dado al Hijo por su revelador. Le ha encargado que nos comunique sus secretos, el plan que tiene sobre nosotros y la forma de conseguir su finalidad. Pero, si el que ha llegado a ser maestro ha tenido que sentarse previamente en las aulas reservadas para los disc\u00ed\u00adpulos, \u00bfcu\u00e1ndo, c\u00f3mo y d\u00f3nde aprendi\u00f3 Jes\u00fas el saber divino, el conocimiento de Dios y sobre Dios para poder convertirse en su transmisor, en Maestro \u00abrevelador\u00bb del misterio por excelencia? Este interrogante no es nuevo. Es tan viejo como aquellos contempor\u00e1neos del pueblo de Jes\u00fas que se sorprend\u00ed\u00adan e incluso se escandalizaban de que se presentase como \u00abun letrado\u00bb sin haber pasado por ninguno de los centros acreditados de la ense\u00f1anza. Los comentarios, las reservas, el rechazo y el esc\u00e1ndalo de los nazaretanos lo ha recogido el evangelista Marcos (6,1-6).<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 La reacci\u00f3n de los habitantes de Nazaret s\u00f3lo es inteligible cuando nos preguntamos por su causa: \u00bfDe d\u00f3nde le viene a \u00e9ste todo esto? M\u00e1s all\u00e1 de la curiosidad, el interrogante se convierte en una descripci\u00f3n de la situaci\u00f3n ante laque se encontraban aquellos que lo formularon: est\u00e1n ante algo radicalmente nuevo, algo totalmente diferente, algo tan poderoso y sobrecogedor que resulta sencillamente inadmisible. No olvidemos que el asombro se halla provocado por la sabidur\u00ed\u00ada que le ha sido dada y por los milagros que hac\u00ed\u00ada. Esto significa que su actitud de rechazo tiene su justificaci\u00f3n en las pretensiones de Jes\u00fas: entendieron que se hallaban ante el enviado de Dios con la patente de los milagros. La misma actitud ante la cual puede encontrarse cualquier lector actual de los evangelios: ante el Jes\u00fas anunciador de la buena nueva no cabe la neutralidad.<\/p>\n<p>Desde la innata tendencia humana a medir todas las cosas aplicando el baremo humano, aquello era inadmisible. Era inaceptable que Dios se revelase por medio de un carpintero, cuya familia era bien conocida de todos. \u00bfC\u00f3mo puede un hombre de nuestro pueblo hablarnos de Dios y, sobre todo, hablarnos en su nombre? \u00bfC\u00f3mo pod\u00ed\u00ada Jes\u00fas de Nazaret tener la pretensi\u00f3n de ser el revelador del Padre? \u00bfC\u00f3mo es posible que Dios se haya manifestado, revelado, dado a conocer a Jes\u00fas de Nazaret para que \u00e9l se convierta en el transmisor de los misterios de Dios?<br \/>\n\u2020\u00a2 Podemos constatar esta misma actitud de la gente sin letras de Nazaret entre los doctores oficiales de la ciudad de Jerusal\u00e9n: \u00abLos jud\u00ed\u00ados, sorprendidos, se preguntaban: \u00bfC\u00f3mo es posible que este hombre sepa tanto sin haber estudiado? Jes\u00fas replic\u00f3: La doctrina que yo ense\u00f1o no es m\u00ed\u00ada, sino de aquel que me ha enviado. El que est\u00e1 dispuesto a hacer su voluntad, podr\u00e1 experimentar por s\u00ed\u00ad mismo si mi doctrina viene de Dios o es m\u00ed\u00ada\u00bb (Jn 7,15-17).<\/p>\n<p>Desde el contexto en el que ha tenido lugar este interrogante el comentario que se impone es el siguiente: Jes\u00fas es el Enviado; su doctrina es la del que le envi\u00f3; esa es la universidad en la que estudi\u00f3. La apertura a Dios y al contenido de la ley obligar\u00ed\u00ada a sus oyentes a aceptarlo. Si le rechazan es que no est\u00e1n abiertos a Dios ni cumplen su ley. Su ense\u00f1anza no se halla rubricada por su competencia doctrinal, sino por la palabra que Dios le ha comunicado y que \u00e9l anuncia. Quien la acepte descubrir\u00e1 la autoridad con la que habla Jes\u00fas. No hay otro camino. Al hablar as\u00ed\u00ad, Jes\u00fas da la raz\u00f3n a los jud\u00ed\u00ados, que pensaban, rectamente, que su ense\u00f1anza no era fruto del estudio de la ley (Mc 1,22). Al hablar as\u00ed\u00ad, Jes\u00fas quita la raz\u00f3n a los jud\u00ed\u00ados, que no le aceptaban como el Revelador: su doctrina es la palabra de Dios, la que expresa de verdad su voluntad. Los jud\u00ed\u00ados, que se mov\u00ed\u00adan desde otros criterios: competencia personal, respeto, prestigio, gloria, no pueden comprenderle. Jes\u00fas es el Revelador porque revela aquello que le ha sido revelado. Es el t\u00ed\u00adtulo del presente art\u00ed\u00adculo: \u00abRevelaci\u00f3n del Hijo por el Padre\u00bb.<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 Uno de los aspectos m\u00e1s impactantes en los oyentes de Jes\u00fas era la autoridad con la que ense\u00f1aba. Si es cierto que no podemos reconstruir las mism\u00ed\u00adsimas palabras de Jes\u00fas, s\u00ed\u00ad puede llegar hasta nosotros su misma voz, su forma de ser, de pensar, de hablar, de ense\u00f1ar y de actuar. De estos diversos aspectos podemos deducir la extraordinaria conciencia que ten\u00ed\u00ada de s\u00ed\u00ad mismo, su excepcional autoridad que le situaba por encima de Mois\u00e9s y de cualquier otro profeta y, por supuesto, muy por encima de los doctores-escribas de su tiempo. La autoridad de su ense\u00f1anza no le ven\u00ed\u00ada de fuera, al estilo de los maestros de la \u00e9poca (Mc 1,22-24.27), la pose\u00ed\u00ada \u00e9l mismo, su misma persona, de modo que su ense\u00f1anza entra\u00f1aba un acto de poder =exous\u00ed\u00ada); era superior a la de los otros profetas; los que la escuchaban pod\u00ed\u00adan considerarse bienaventurados y su aceptaci\u00f3n o rechazo eran sin\u00f3nimos de la acogida o desprecio de Dios mismo (Jc 11,31; 10,23; 16,16). Dios mismo estaba revel\u00e1ndose en su Hijo. De ah\u00ed\u00ad el desconcierto en todos los estratos sociales que se han cerrado a esta \u00fanica posibilidad de explicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 La escena verdaderamente program\u00e1tica de la \u00abRevelaci\u00f3n del Hijo por el Padre\u00bb nos la ofrece la teofan\u00ed\u00ada que tuvo lugar con motivo del bautismo de Jes\u00fas (Mc 1,9-11). La escena del bautismo de Jes\u00fas es la coronaci\u00f3n de la acci\u00f3n escatol\u00f3gica de Dios, iniciada con el Bautista y llevada a su culminaci\u00f3n con Jes\u00fas. De ah\u00ed\u00ad que la primitiva comunidad cristiana llamase a Juan el precursor. Lo que distingue a Jes\u00fas de la predicaci\u00f3n del Bautista es que el consumador divino es tambi\u00e9n el hombre Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Lo que da a Jes\u00fas su sentido y dimensi\u00f3n \u00fanicos es la presencia y la acci\u00f3n de Dios en \u00e9l. El cielo ha roto su silencio; el Esp\u00ed\u00adritu ha vuelto a moverse sobre las aguas y la voz de Dios se ha dejado o\u00ed\u00adr de nuevo. Ha tenido lugar la revelaci\u00f3n que la voz del cielo le ha dirigido present\u00e1ndolo como el Hijo del Padre. Se ha producido la invasi\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu que penetr\u00f3 sus interioridades m\u00e1s intimas. Ha tenido lugar el descubrimiento, la toma de conciencia o el afloramiento al campo de la misma de su peculiar\u00ed\u00adsima relaci\u00f3n con el Padre. Los \u00fanicos protagonistas de la escena son el Padre y el Hijo. Lo \u00fanico interesante es lo que ocurre entre ellos. Lo verdaderamente decisivo es el misterio invisible, hecho visible en Jes\u00fas desde su nueva relaci\u00f3n descubierta, y que sigue siendo invisible para los dem\u00e1s hombres.<\/p>\n<p>Jes\u00fas experimenta a Dios como Padre. Moment\u00e1neamente al menos dicha experiencia significa la constituci\u00f3n de Jes\u00fas en un estado nuevo, en una nueva relaci\u00f3n. Es algo personal, vivencia!, existencial. No pertenece al campo acad\u00e9mico, ni a Jes\u00fas se le encomienda traducir su visi\u00f3n y audici\u00f3n a f\u00f3rmulas religiosas doctrinales. Lo verdaderamente importante a partir de ahora no ser\u00e1 tanto lo que Jes\u00fas diga cuanto lo que Jes\u00fas es. Aunque, precisamente a partir de ahora, ambas cosas ser\u00e1n inseparables.<\/p>\n<p>2. Limitaci\u00f3n de la revelaci\u00f3n al terreno salv\u00ed\u00adfico<br \/>\nLa vinculaci\u00f3n de la revelaci\u00f3n a la palabra Padre no es, por supuesto, exclusiva de Juan. Aparece, con esta dimensi\u00f3n, no s\u00f3lo en los evangelios sin\u00f3pticos sino en todos los dem\u00e1s escritos del N.T. Casi siempre se halla en labios de Jes\u00fas y cuando aparecen las escasas excepciones que presuponen una frontera que separa a Jes\u00fas del conocimiento del Padre, la excepci\u00f3n confirma la regla, como ocurre siempre. Jes\u00fas o el Hijo desconoce aquello que no es objeto de la revelaci\u00f3n, porque incluso se opondr\u00ed\u00ada a ella. As\u00ed\u00ad ocurre con el conocimiento relativo al c\u00f3mputo del tiempo (Mc 13,32. y el par. de Mt 24,36: en cuanto a ese d\u00ed\u00ada \u00abs\u00f3lo\u00bb lo conoce el Padre). Su \u00abmanifestaci\u00f3n-revelaci\u00f3n\u00bb ir\u00ed\u00ada en contra de la necesidad imperiosa de la vigilancia y de la urgencia de aceptar la invitaci\u00f3n que el Padre nos hace de su voluntad-Reino. El conocimiento del plazo final lo destruir\u00ed\u00ada. En el evangelio de Juan esto se traduce por la limitaci\u00f3n que el Hijo se impone: s\u00f3lo habla lo que ha o\u00ed\u00addo al Padre.<\/p>\n<p>En el proyecto de su evangelio, en el pr\u00f3logo, el cuarto evangelio establece tres pensamientos fundamentales: a) la uni\u00f3n de Dios con su Palabra en la que se expres\u00f3 a s\u00ed\u00ad mismo en una \u00abPalabra reveladora\u00bb: b) la manifestaci\u00f3n de la gloria del Padre, del Padre mismo, en dicha Palabra que se hizo presente entre nosotros haci\u00e9ndose uno de nosotros y c) la visualizaci\u00f3n del Dios invisible por medio de Aquel \u00abque est\u00e1 en el seno del Padre\u00bb, en la m\u00e1xima intimidad con \u00e9l.<\/p>\n<p>Dios, Padre y Palabra, unidos y pensados como la realidad divina misteriosa e inasequible acerc\u00e1ndose al hombre en orden a hacer posible una comunicaci\u00f3n cercana, inteligible y profunda. A partir de su presencia entre los hombres, Dios, el Padre y la Palabra invisibles comenzaron a hacerse inteligibles cuando la Palabra se tradujo en palabras y en las equivalencias de la misma, que son tambi\u00e9n sus hechos, la trayectoria entera de su vida que culmin\u00f3 en la muerte y en la Vida. Todo ello constituye el acontecimiento de una paternidad oculta, revelada, comunicada (Jn 1,1.14.18).<\/p>\n<p>El Padre revela al Hijo al convertirlo en su imagen. Tarea dif\u00ed\u00adcil, por definici\u00f3n. \u00bfC\u00f3mo hacer una imagen de lo inimaginable? Sin embargo, si Dios quiere revelarse, darse a conocer, comunicarse, hacerse visible al hombre, no le queda otro camino que ofrecerle su misma imagen.<\/p>\n<p>La acci\u00f3n creadora de Cristo tan destacada en Col 1,16-17 -intervenci\u00f3n de Cristo en la creaci\u00f3n- y la actividad salvadora de Dios son vistas por Pablo como una realizaci\u00f3n hist\u00f3rica de su eterno amor al hombre. El hombre est\u00e1 destinado a reflejar tanto su creaturidad primera, la de ser criatura de Dios, como su creaturidad segunda, el ser criatura de Cristo: \u00abLa verdadera imagen de Dios no est\u00e1 en el principio, sino en la meta de Dios con la humanidad\u00bb (J. Moltmann).<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 La imagen de Dios en su historia con e\/ hombre. Cristo es la imagen perfecta de Dios. Pero esta imagen de Dios tard\u00f3 en aparecer en nuestro mundo. Tambi\u00e9n ella tuvo una larga prehistoria. Su imagen es grandiosa unas veces y humillante otras. Depende del momento hist\u00f3rico en que fue pintada su imagen o descrita su figura. La prohibici\u00f3n de hacer im\u00e1genes de Dios est\u00e1 justificada por dos razones fundamentales. Se trata de un Ser espiritual; por consiguiente, \u00abinimaginable\u00bb. Por otra parte, es el creador, est\u00e1 por encima de todo lo creado. Nada de lo existente en el cielo, en la tierra o debajo de ella (Ex 20,4) -donde el entorno cultural encontraba sus divinidades: los astros, los animales de la tierra o los acu\u00e1ticos-, puede servir como punto de referencia que proporcione alg\u00fan elemento adecuado para \u00abpintar\u00bb o hacer una imagen de Dios. Con el tiempo aparecer\u00e1n otras razones, como la ausencia de toda imagen o figura cuando oyeron la voz de Dios en el Horeb (Deut 4,12-13).<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 La imagen o im\u00e1genes de Dios \u00fanicamente son posibles partiendo de su actuaci\u00f3n, de su presencia operativa en la historia; la historia, y en particular la que consideramos como historia sagrada, nos es presentada en fabulosos cuadros pl\u00e1sticos que demuestran tanto el talento de los artistas que los pintaron como la \u00absublimidad\u00bb del objeto-Ser representado en ellos. Aunque su ser se escape a nuestra capacidad \u00abimaginativa\u00bb su actuar se halla sometido a las leyes que constatan la realidad y la experiencia de los hechos vinculados a nuestra historia. De ah\u00ed\u00ad que podamos ofrecer tantas im\u00e1gnes de Dios como son sus intervenciones en favor de su pueblo o sus confrontaciones personales con el hombre individual: la descripci\u00f3n hist\u00f3rica de Abr\u00e1n es una imagen de Dios, porque act\u00faa en \u00e9l, en su vida, en su decisi\u00f3n, en su trayectoria.<\/p>\n<p>Otra imagen nos ofrece el profeta Ezequiel en su visi\u00f3n de los huesos secos (Ez 37) que reviven y que representan al autor de la vida. Mois\u00e9s, contemplando la zarza que ard\u00ed\u00ada sin consumirse, nos proporciona otra imagen del Dios espiritual -el fuego es el elemento m\u00e1s espiritual de los que componen el universo, seg\u00fan la mentalidad antigua- y teniendo en cuenta su figura ascendente hacia lo alto pod\u00ed\u00ada indicar la uni\u00f3n entre Dios y el hombre, entre el cielo y la tierra. Los israelitas y los egipcios se convierten en otra imagen del Dios que protege o castiga. La imagen destacar\u00ed\u00ada el aspecto moral de nuestro Dios. En el retorno del exilio babil\u00f3nico, Esdras, en cuanto lector de la palabra de Dios, nos da la imagen del Dios que se acerca a nosotros a trav\u00e9s de su palabra.<\/p>\n<p>Hemos aducido alguno de los much\u00ed\u00adsimos ejemplos de personas cuya vida y actividad nos proporcionan im\u00e1genes diversas de Dios. Todas ellas son correctas. Todas ellas representan adecuadamente, aunque parcialmente, alguno de los aspectos que nosotros nos imaginamos que deben existir en Dios. Todas ellas hacen visible, con mayor o menor perfecci\u00f3n, la \u00abimagen y semejanza\u00bb de Dios conforme a las cuales fue creado el hombre. Todas ellas son ensayos representativos de una realidad inagotable e \u00abinimaginable\u00bb. Todas ellas son exigencia de un incesante esfuerzo creativo por parte del hombre para que no se limite a contemplar im\u00e1genes pasadas, en un blanco y negro desva\u00ed\u00addo y difuminado.<\/p>\n<p>El colorido de la fotograf\u00ed\u00ada t\u00e9cnica de nuestros d\u00ed\u00adas, de la mentalidad y de la filosof\u00ed\u00ada modernas, de nuestro lenguaje, de las aportaciones de la ciencia y de la t\u00e9cnica&#8230; son nuevos materiales preciosos con los que deben trabajar los artistas modernos para ofrecer la imagen o im\u00e1genes en las que hoy quiere Dios verse reflejado. La validez de las antiguas no exime sino que exige la creaci\u00f3n de otras nuevas. Las fuentes de inspiraci\u00f3n no se agotaron en el pasado. Dios sigue presente, operante, hablante.<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 Dios ofrece su imagen personal. En el recuento de las m\u00faltiples y diversas im\u00e1genes que los artistas del A.T nos ofrecieron de Dios unas nos parecen m\u00e1s bellas que otras, m\u00e1s cargadas de significado, m\u00e1s cercanas a nosotros, m\u00e1s atractivas, m\u00e1s seductoras. Otras pueden parecernos m\u00e1s fr\u00ed\u00adas, m\u00e1s lejanas, m\u00e1s hier\u00e1ticas, menos expresivas, menos aceptables. En este contexto, Dios mismo se decidi\u00f3 a participar en el concurso. Present\u00f3 su propia imagen. Y para ello se sirvi\u00f3, como los concursantes anteriores, de una persona que, en este caso, era la imagen de su Hijo. Dios model\u00f3 la imagen perfecta que hizo de s\u00ed\u00ad mismo utilizando m\u00faltiples recursos que la hiciesen comprensible para sus destinatarios. En su autopresentaci\u00f3n, Dios se adapt\u00f3 plenamente al ser humano y recurri\u00f3 a aquellos elementos que son constitutivos y esenciales del hombre: \u00abEl (el Hijo) es la imagen del Dios invisible, primog\u00e9nito de toda criatura\u00bb. \u00abY plugo al Padre que en \u00e9l habitase toda la plenitud&#8230; Pues en Cristo habita toda la plenitud de la divinidad corporalmente\u00bb (Col 1,15.19; 2,9).<\/p>\n<p>Esta imagen del Dios presente, operante, hablante&#8230; tiene que tener y reflejar las mismas caracter\u00ed\u00adsticas del pintor que la presenta al concurso. Lo contrario ser\u00ed\u00ada una traici\u00f3n a su propia personalidad. La imagen en la que Dios se nos presenta no fue improvisada. Su esbozo se inici\u00f3 en el tiempo anterior al tiempo, en eso que Ilamamos eternidad. Dios quiso definirse, expresar su propia identidad, encontrarse con su propia personalidad y proclamarla. Y lo mejor que encontr\u00f3 para lograr su prop\u00f3sito fue su Palabra. Ella es la expresi\u00f3n y concreci\u00f3n del ser mismo de Dios. El Dios autoexpresado desde la eternidad en su Palabra (en \u00abinculturaci\u00f3n\u00bb perfecta, ya que la \u00abpalabra\u00bb pertenece a todas las culturas) nos da a conocer sus planes; lo esencial de toda palabra es hablar; si no habla no es palabra, es silencio. Pues bien, los \u00abplanes\u00bb de la Palabra eran producir un ser a su \u00abimagen y semejanza\u00bb. Para ello ten\u00ed\u00ada que hablar, darse a conocer, revelarse, manifestarse, dirigirse al hombre, comunicarle sus designios y deseos, acercarse personalmente a \u00e9l, entrar en relaci\u00f3n de contacto con \u00e9l en intimidad profunda, regalarle su amistad, buscar un permanente encuentro mutuo.<\/p>\n<p>Las deficiencias de los m\u00faltiples ensayos le decidieron a revestir su Palabra con nuestros atributos, a fabricarse su propia imagen con los elementos que le proporcionaba la \u00abimagen y semejanza\u00bb a las que hab\u00ed\u00ada hecho al hombre. Su imagen exacta ser\u00ed\u00ada el Hombre (Jn 19,5). El Hombre, en cuanto que es el Hijo, realizador del plan salvador; en cuanto coronaci\u00f3n de la sabidur\u00ed\u00ada personificada (Prov 8,30; Sab 7,22); en cuanto resplandor (= apaugasma, dice el texto griego), es decir, en cuanto que es irradiaci\u00f3n (sentido activo de la palabra), impronta, es decir, imagen perfecta de su ser (Heb 1,3). Cuando el autor de la carta a los Hebreos presenta de esta forma la \u00abimagen de Dios\u00bb, plasmada por \u00e9l mismo, tiene en cuenta, por el principio de la contraposici\u00f3n, las que nos legaron los distintos artistas del A.T. que hicieron sus ensayos sobre el particular. Todas ellas sugieren la idea de un magno retablo compuesto por m\u00faltiples tablas colocadas en el mismo en diversos tiempos y por pintores representativos de estilos diferentes. A pesar de la belleza de cada una de ellas, se echaba de menos la figura central a las que apuntaban las dem\u00e1s esperando ser esclarecidas desde su luz.<\/p>\n<p>Dios mismo coloc\u00f3, finalmente, la imagen de \u00e9l mismo en el centro del retablo. Entonces apareci\u00f3 el cuadro de excepcional belleza pintado por el Artista por excelencia para transmitir su personalidad, su mentalidad, su forma de ser y de sentir, su valoraci\u00f3n del mundo y del hombre. De esta forma se complet\u00f3 el gran retablo que puede servir de punto de referencia para todos los hombres de todos los tiempos y lugares. Es su autorretrato, su imagen y fotograf\u00ed\u00ada exactas, el calco id\u00e9ntico de su propio ser. Es un cuadro vivo y animado en el que, de una vez y en forma unitaria, se pueden contemplar, en audici\u00f3n creyente, todo lo que Dios tiene que decirnos de s\u00ed\u00ad mismo y de la recta relaci\u00f3n que debemos mantener con \u00e9l y con nuestros semejantes. Todo lo que Dios quer\u00ed\u00ada decir al hombre es recogido en una figura-imagen \u00fanica, y, para hacerla m\u00e1s asequible, dicha figura-imagen tiene un rostro como nosotros. Es su imagen perfecta y se llama Jes\u00fas.<\/p>\n<p>3. El Padre es la causa \u00faltima de la revelaci\u00f3n<br \/>\nLo expuesto hasta aqu\u00ed\u00ad nos ha llevado, al menos, a una conclusi\u00f3n: que el Padre, en cuanto tal, es el origen, la causa \u00faltima y el dador de la revelaci\u00f3n; el Hijo es el Revelador. Y la realidad reveladora comprende las dos salidas de Dios Padre del misterio en que vive y que es constitutivo de su ser: en la creaci\u00f3n, que es la primera palabra de Dios, y en el acontecimiento salvador que es su \u00faltima Palabra en la que se manifiesta el Revelador absoluto. El Padre y el Revelador se identifican en su ser y en su quehacer. El uno revela al otro y es revelado por el otro. Esta es la trayectoria del cuarto evangelio.<\/p>\n<p>La realidad divina revelada se profundiza, a modo de garant\u00ed\u00ada ofrecida a sus destinatarios, mediante el pensamiento de la preexistencia. La palabra reveladora, el Revelador, exist\u00ed\u00ada antes del tiempo en el que ejerci\u00f3 en nuestra historia, de forma personal, su funci\u00f3n reveladora, desveladora del misterio divino y comunicadora de su vida (Jn 10,10). Esto es lo que motiva al evangelista Juan a remontarse m\u00e1s all\u00e1 del tiempo, al tiempo sin tiempo, a la eternidad.<\/p>\n<p>Esto le llev\u00f3 a destacar la preexistencia de la Palabra por la necesaria conexi\u00f3n con el Padre y con Dios a quienes deb\u00ed\u00ada dar a conocer. S\u00f3lo as\u00ed\u00ad la palabra pod\u00ed\u00ada hablar con conocimiento de causa, el conocimiento profundo de Dios y del Padre o de Dios Padre, porque \u00e9l, Jesucristo, la Palabra, est\u00e1 por encima de toda comparaci\u00f3n y desde siempre es el m\u00e1s pr\u00f3ximo a Dios porque, como Hijo, vive en la intimidad del Padre (Jn 1,1.18). Al utilizar la expresi\u00f3n \u00abestar en el seno del Padre\u00bb se prescinde de todo tipo de especulaci\u00f3n cronol\u00f3gica, como ser\u00ed\u00ada pensar \u00aben el tiempo, en un tiempo anterior o posterior, en un antes o un despu\u00e9s\u00bb que Dios o que el Padre.<\/p>\n<p>En la mentalidad jud\u00ed\u00ada la preexistencia cronol\u00f3gica no era novedad alguna. Un jud\u00ed\u00ado contempor\u00e1neo de Jes\u00fas no ve\u00ed\u00ada nada extraordinario en que se afirmase dicha preexistencia. Para ellos, los hombres vistos desde la preexistencia, todos los hombres vistos desde la eternidad, son preexistentes. Porque para Dios ya es realidad todo aquello que puede ocurrir en el devenir del tiempo posterior. Por eso hemos dicho que el acento de la preexistencia de Jes\u00fas prescinde de todo tipo de especulaci\u00f3n cronol\u00f3gica sobre el \u00abahora, antes o despu\u00e9s\u00bb.<\/p>\n<p>Lo que se pone especialmente de relieve en el evangelio de Juan est\u00e1 en lo que es desde siempre y para siempre: el Revelador o la Palabra: \u00abNo que alguno haya visto al Padre, sino s\u00f3lo el que est\u00e1 en Dios, \u00e9se ha visto al Padre\u00bb. \u00abPadre, lo que t\u00fa me has dado, quiero que donde est\u00e9 yo est\u00e9n ellos tambi\u00e9n conmigo, para que vean mi gloria&#8230;\u00bb (Jn 6,46; 17,24).<\/p>\n<p>4. Padre y Mitente<br \/>\nLa relaci\u00f3n entre Dios, Padre y Palabra establece una clara proyecci\u00f3n haciael mundo humano. Para hablarle, para darse a conocer, para entrar en contacto con \u00e9l, se hac\u00ed\u00ada necesaria una misi\u00f3n. El Dios y Padre se har\u00e1n inteligibles \u00fanicamente mediante la Palabra. Por eso fue enviada (Jn 1,14) y por eso el verbo \u00abenviar\u00bb es uno de los m\u00e1s importantes para indicar la acci\u00f3n reveladora. En el contexto en el ahora nos movemos el Padre es el Mitente. Y lo es desde la entra\u00f1a misma de su mismo ser. En correspondencia obligada, donde hay un Mitente tiene que haber uno que es enviado, tiene que aparecer el Enviado.<\/p>\n<p>La presentaci\u00f3n de Jes\u00fas como el enviado de Dios, como el Enviado, es una idea verdaderamente obsesiva del evangelio de Juan. (Remitimos al art\u00ed\u00adculo paralelo a \u00e9ste sobre \u00abRevelaci\u00f3n del Padre por el Hijo\u00bb). Recordemos lo afirmado all\u00ed\u00ad. De una forma u otra el evangelista presenta a Jes\u00fas como el Enviado 37 veces. Esta realidad misteriosa es la mejor prueba del amor que Dios tiene al hombre. Queremos acentuar el paralelismo intencionado entre la entrega de su Hijo y su misi\u00f3n: \u00abTanto am\u00f3 Dios al mundo que le dio a su Hijo Unig\u00e9nito&#8230; Pues Dios no ha enviado a su Hijo al mundo para que juzgue al mundo\u00bb (Jn 3,16-17).<\/p>\n<p>Los dos vers\u00ed\u00adculos citados presentan al Hijo como el don o regalo creadores de vida; como el don divino que procura la salvaci\u00f3n y evita el juicio. El Mitente se expresa en el Enviado. El cuarto evangelio utiliza dos verbos para indicar la misi\u00f3n en su dimensi\u00f3n reveladora: apostello, en griego, enviar (es la misma ra\u00ed\u00adz de la que deriva \u00abap\u00f3stol\u00bb), y que es el verbo utilizado por Jes\u00fas para subrayar su poder, tanto a los jud\u00ed\u00ados como a los disc\u00ed\u00adpulos (Jn 5,36.38; 6,29.57&#8230;, 3,17; 20,21). La idea expresada es clara. Jes\u00fas afirma que detr\u00e1s de sus palabras y de su persona est\u00e1 Dios y no sus intereses personales: \u00ab\u00bf,C\u00f3mo vais a creer vosotros que recib\u00ed\u00ads la gloria unos de otros y no busc\u00e1is la gloria que procede del \u00danico? No pens\u00e9is que vaya yo a acusaros delante de mi Padre&#8230;\u00bb (Jn 5,44).<\/p>\n<p>Mediante el verbo apostello, Jes\u00fas, en su oraci\u00f3n, describe su peculiar relaci\u00f3n con Dios, su autoconciencia de ser el Enviado del Mitente (Jn 11,42: en la oraci\u00f3n ante el sepulcro de L\u00e1zaro).<\/p>\n<p>El segundo verbo utilizado para presentar al Enviado es pempo. No existe una diferencia clara entre ellos. No obstante, cuando Jes\u00fas afirma que ha sido enviado por Dios y utiliza este segundo verbo lo hace mediante la expresi\u00f3n \u00abel que me ha enviado\u00bb (el Mitente). A veces la f\u00f3rmula es ampliada mediante la adici\u00f3n \u00abel Padre\u00bb o es sustituida por \u00abel Padre que me ha enviado\u00bb o \u00abel que me ha enviado, el Padre\u00bb (falta el art\u00ed\u00adculo en griego y aparece Padre en forma absoluta).<\/p>\n<p>Tal vez pudieran formularse las peculiaridades de cada uno de estos dos verbos mediante el principio siguiente: la misi\u00f3n de Jes\u00fas, descrita con apostello, subraya que la autoridad de Jes\u00fas tiene su justificaci\u00f3n en la de Dios; Dios es el responsable de sus palabras y obras. Lo que Jes\u00fas dice y hace se retrotrae a Dios o al Padre. Cuando se utiliza el segundo verbo, pempo, se pone de relieve la participaci\u00f3n de Dios en las obras de Jes\u00fas y en la acci\u00f3n de su misi\u00f3n: la obra y misi\u00f3n de Jes\u00fas surge de la obra de Dios y a trav\u00e9s de la obra de Dios alcanza su finalidad espec\u00ed\u00adfica.<\/p>\n<p>De lo dicho hasta aqu\u00ed\u00ad se deduce que el Padre y el Mitente son dos palabras intercambiables. La una explica a la otra. El Padre es el mandatario autoritativo, el que hace de su Hijo la expresi\u00f3n de su voluntad, el realizador de su obra salv\u00ed\u00adfica (Jn 10,36-38).<\/p>\n<p>5. Iluminaci\u00f3n del misterio de Dios Padre<br \/>\nEl testamento oracional de Jes\u00fas, com\u00fanmente conocido como la oraci\u00f3n sacerdotal, es el mejor documento, el argumento supremo para demostrar la veracidad del t\u00ed\u00adtulo que estamos desarrollando. El estudio sereno y profundo de dicho testamento oracional o redactado en formade oraci\u00f3n recoge los cuatro centros m\u00e1s importantes en los que Jes\u00fas ha ejercido su funci\u00f3n reveladora. Pues bien, es precisamente en ellos donde el Padre se hizo particularmente presente en Jes\u00fas; donde m\u00e1s claramente el Hijo fue revelado por el Padre; donde el misterio eterno de Dios se presencializ\u00f3 e historific\u00f3 en nuestro mundo. Jes\u00fas se prest\u00f3 para ofrecer a Dios un rostro humano.<\/p>\n<p>a) Manifestaci\u00f3n de la gloria. Jes\u00fas pide al Padre que le glorifique. Es la contrarr\u00e9plica a lo que Jes\u00fas ha hecho en relaci\u00f3n con el Padre. Jes\u00fas pide al Padre que ahora, en el momento supremo de su vida, haga con \u00e9l lo que ha sido objeto de todo su ministerio terreno. Durante su actividad salvadora lo que Jes\u00fas ha hecho es manifestar la gloria del Padre, es decir, revelar su divinidad. La \u00abgloria\u00bb es lo m\u00e1s divino de Dios. Jes\u00fas ha gastado su vida manifestando dicha gloria. La petici\u00f3n que ahora hace al Padre para que haga lo mismo con \u00e9l est\u00e1 m\u00e1s que justificada. Una vez cumplida su misi\u00f3n Jes\u00fas vuelve al Padre. De este modo la gloria eterna que \u00e9l pose\u00ed\u00ada como Palabra o Verbo de Dios es presentada ahora como el premio y el don que el Padre le hace en cuanto Palabra encarnada. El Verbo es glorificado en su humanidad resucitada.<\/p>\n<p>La petici\u00f3n de Jes\u00fas tiene aqu\u00ed\u00ad el sentido de contar con el apoyo, la fuerza y el reconocimiento del Padre. Jes\u00fas necesita que el Padre ponga su r\u00fabrica, su firma autoritativa en su obra. A lo largo de su ministerio salvador la gloria de Dios ha sido manifestada en Jes\u00fas. Ahora debe manifestarse de una manera especial: resucit\u00e1ndolo y exalt\u00e1ndolo hasta la participaci\u00f3n plena de la gloria del Padre en su comuni\u00f3n plena y total, que incluye su humanidad, con el Padre. (Remitimos al art\u00ed\u00adculo sobre la \u00abOraci\u00f3n Sacerdotal\u00bb, donde se expone con suficiente amplitud la revelaci\u00f3n del Hijo por el Padre en los cuatro temas cl\u00e1sicos: la manifestaci\u00f3n de la \u00abgloria\u00bb, la revelaci\u00f3n del \u00abnombre\u00bb, la comunicaci\u00f3n de la \u00abpalabra\u00bb y \u00abla donaci\u00f3n de la gloria como principio de unidad\u00bb).<\/p>\n<p>b) La concentraci\u00f3n en el amor. Todo el amor del Padre se concentra en el Hijo; \u00e9l es absolutamente el mediador del amor. En el cuarto evangelio apenas se habla del amor del Hijo al Padre; en cambio, se acent\u00faa constantemente el amor de Jes\u00fas a aquellos que el Padre le ha dado, sus \u00abamigos\u00bb, que tienen el mismo Dios y Padre que Jes\u00fas: \u00abSubo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios\u00bb (Jn 20,17). Esto no debe entenderse ni sentimental ni m\u00ed\u00adsticamente, sino que est\u00e1 siempre en relaci\u00f3n con la obra encomendada al Hijo: \u00ab&#8230;y si juzgo, mi juicio es verdadero, porque no estoy s\u00f3lo, sino yo y el Padre, que me ha enviado&#8230; El que me envi\u00f3 est\u00e1 conmigo; no me ha dejado solo, porque yo hago siempre lo que es de su agrado\u00bb (Jn 8,16.19).<\/p>\n<p>De los textos evang\u00e9licos se deduce que \u00abamar\u00bb es la expresi\u00f3n m\u00e1s profunda del Revelador (en su causa \u00faltima, es decir, en Dios Padre) juntamente con el \u00f3rgano o medio del que se sirve: \u00abYo en ellos y t\u00fa en m\u00ed\u00ad, para que sean consumados en la unidad y conozca el mundo que t\u00fa me enviaste y amaste a \u00e9stos como me amaste a m\u00ed\u00ad&#8230; \u00bb (Jn 17,23-24.26).<\/p>\n<p>Este amor, agap\u00e1n en griego, corresponde a la fundamentaci\u00f3n en el ser pretemporal. A este amor pertenece esencialmente el mutuo conocimiento: \u00abY no le conoc\u00e9is, pero yo le conozco; y si dijere que no le conozco, ser\u00ed\u00ada semejante a vosotros, embustero, mas yo le conozco y guardo su palabra\u00bb. \u00ab&#8230;como el Padre me conoce y yo conozco a mi Padre, y pongo mi vida por las ovejas\u00bb (Jn 8,55; 10,15).<\/p>\n<p>Pero incluso cuando el amor es traducido por un \u00abser\u00bb del Padre en el Hijo y viceversa (Jn 10,38; 14,11; 17,21) la caracter\u00ed\u00adstica esencial es la acci\u00f3n: las palabras y obras del Hijo reflejan las del Padre y por eso son la garant\u00ed\u00ada de su absoluta verdad. Las palabras y las obras dan testimonio del Mitente y del Enviado al mismo tiempo: \u00abOs lo dije y no lo cre\u00e9is, las obras que yo hago en nombre de mi Padre, \u00e9sas dan testimonio de m\u00ed\u00ad\u00bb (Jn 10,25).<\/p>\n<p>La unidad del Padre y del Hijo encuentra en el sacrificio de la vida su expresi\u00f3n plena: \u00abSal\u00ed\u00ad del Padre y vine al mundo; de nuevo dejo el mundo y me voy al Padre\u00bb (Jn 16,28; estamos ante la s\u00ed\u00adntesis m\u00e1s acabada de la cristolog\u00ed\u00ada jo\u00e1nica). La expresi\u00f3n \u00abir al Padre\u00bb significa mucho m\u00e1s que morir. En el texto citado, el verbo \u00abir\u00bb indica e implica todas las fases previas: ser enviado, venir, ser levantado.<\/p>\n<p>Incluso en la pasi\u00f3n tenemos una prueba de la convicci\u00f3n profunda expresada por el Hijo: \u00abYo no estoy solo\u00bb. En ella se manifiesta el don del Padre: el Padre le ha dado el c\u00e1liz (Jn 18,11); e\/ amor, en cuanto aprobaci\u00f3n plena del Padre a la entrega de la vida (Jn 10,17); la obediencia, en cuanto expresi\u00f3n perfecta del mandamiento cumplido (Jn 10,18); la glorificaci\u00f3n del Padre como finalidad \u00faltima.<\/p>\n<p>El Esp\u00ed\u00adritu Par\u00e1clito ser\u00e1 el encargado de descubrir e interpretar toda la densidad del misterio de una paternidad original \u00fanica, plenamente realizada en una filiaci\u00f3n original \u00fanica, que van ordenadas desde el principio a la participaci\u00f3n por parte de los hombres a los que Dios ama. La comuni\u00f3n divina original, el intercambio de amor entre el Padre y el Hijo, se convierte en el paradigma de la vida de la comunidad cristiana.<\/p>\n<p>BIBL. \u2014 R. RUGGIERI, Revelaci\u00f3n, en \u00abNuevo Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada\u00bb 11,1982; K. BARTH, Revelaci\u00f3n, Iglesia, Teolog\u00ed\u00ada, Madrid, 1972; H. FRIES, La revelaci\u00f3n, en \u00abMysterium salutis\u00bb 1, Cristiandad, 1974; R. LATOURELLE, Teolog\u00ed\u00ada de la revelaci\u00f3n, Salamanca, 1967; G. VERMES, jes\u00fas el jud\u00ed\u00ado, Atajos, 1994.<\/p>\n<p>Felipe F. Ramos<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>DJN \u00c2\u00a0 SUMARIO: 1. Manifestaci\u00f3n tangible del Padre en el Hijo. &#8211; 2. Limitaci\u00f3n de la revelaci\u00f3n al terreno salv\u00ed\u00adfico. -3. El Padre es la causa \u00faltima de la revelaci\u00f3n. &#8211; 4. Padre y Mitente. &#8211; 5. Iluminaci\u00f3n del misterio de Dios Padre. 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