{"id":1566,"date":"2016-02-04T22:52:44","date_gmt":"2016-02-05T03:52:44","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/cordero-de-dios\/"},"modified":"2016-02-04T22:52:44","modified_gmt":"2016-02-05T03:52:44","slug":"cordero-de-dios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/cordero-de-dios\/","title":{"rendered":"CORDERO DE DIOS"},"content":{"rendered":"<p>Cordero de Dios    (gr. ho amn\u00f3s to\u00fa Theo\u00fa).  T\u00ed\u00adtulo con que Juan el Bautista present\u00f3 a Jes\u00fas ante Israel como el Mes\u00ed\u00adas, el Hijo de Dios (Joh 1:29-36).  Esta designaci\u00f3n para Cristo no aparece en el AT, pero la expresi\u00f3n probablemente estaba basada en las palabras de Isa 53:7, \u00abcomo cordero fue llevado al matadero\u00bb.  El t\u00ed\u00adtulo \u00abCordero de Dios\u00bb presenta a Jes\u00fas como el Mes\u00ed\u00adas sufriente e implica que los sacrificios del AT lo simbolizaban como el sacrificio divino por el pecado.  En los tiempos antiguos, un cordero* -o un cabrito (Gen 22:7; Exo 12:3)- era uno de los principales sacrificios que se pod\u00ed\u00ada presentar.  El holocausto diario, un cordero sin mancha (Exo 29:39-42), simbolizaba apropiadamente el ministerio 250 perpetuo de Cristo en favor de los pecadores.  El ap\u00f3stol Pablo se refiere a Cristo como \u00abnuestra pascua\u00bb (1Co 5:7); Pedro, como \u00abun cordero sin mancha y sin contaminaci\u00f3n\u00bb (1 P, 1:19); y Juan, como el \u00abCordero que fue inmolado desde el principio del mundo\u00bb (Rev 13:8).  En el Apocalipsis, Juan nombra a Cristo como el \u00abCordero\u00bb un total de 28 veces.  Cord\u00f3n.  V\u00e9ase Cuerda.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Evang\u00e9lico<\/b><\/p>\n<p>siempre el c. fue el animal preferido para los sacrificios, Gn 22, 8; Ex 12, 5; Nm 28, 3-4; Nm 6, 14.<\/p>\n<p>Cuando Juan el Bautista ve venir a Jes\u00fas  dice \u2020\u0153He ah\u00ed\u00ad el C. de D. que quita el pecado del mundo\u2020\u009d, Jn 1, 29 y 36. El cordero inmolado es s\u00ed\u00admbolo de Jes\u00fas que se entreg\u00f3 al sacrificio por la salvaci\u00f3n de los hombres, prefigurado en el sacrificio de Isaac, Gn 22. El ap\u00f3stol Felipe interpreta el pasaje del profeta, Is 53, 7, como referido y cumplido en Jesucristo, pasaje al que alude tambi\u00e9n el Precursor Juan el Bautista. Por esto, el ap\u00f3stol Pablo llama a Cristo \u2020\u0153nuestro cordero pascual\u2020\u009d, 1 Co 5, 7; Pedro le dice \u2020\u0153cordero sin mancha y sin mancilla\u2020\u009d, 1 P 19. Por su muerte,  el C. recibe toda gloria y as\u00ed\u00ad como el dominio sobre el mundo y el hombre, y quita el pecado del mundo, Jn 12, 31; Ap 5, 12.<\/p>\n<p> Cor\u00e9, nombre de var\u00f3n.  1. Hijo de Esa\u00fa con Oholibam\u00e1, mujer cananea, Gn 36, 1-5\/14\/18; 1 Cro 1, 35.  2. Hijo de Yishar, descendiente de Lev\u00ed\u00ad, Ex 6, 21; 1 Cro 6, 22; quien junto con los rubenitas Dat\u00e1n y Abir\u00f3n y doscientos cincuenta israelitas,  se rebel\u00f3 contra Mois\u00e9s, cuando el pueblo atravesaba el desierto, y Yahv\u00e9h los castig\u00f3, el suelo debajo de ellos se abri\u00f3 y se los trag\u00f3, Nm 16, 1-35; 17, 5 y 14; 26, 9-11; 27, 3; Si 45, 18. En 1 Cro 6, 7, C. aparece como hijo de Amminadab y nieto de Quehat.<\/p>\n<p>Los hijos de C. fueron cantores en el templo de Yahv\u00e9h  puestos por el rey David, 1 Cro 6, 18-22; 2 Cro 20, 19; los core\u00ed\u00adtas cuidaban los umbrales de laTienda, eran porteros, 1 Cro 9, 18-20; 26, 1-3; 2 Cro 31, 14. Algunos salmos,  once, se les atribuyen a los core\u00ed\u00adtas, cantores del Templo, del Sal 42 al 49 y 84, 85, 87 y 88. El levita Mattit\u00ed\u00adas, hijo de Sallum el corita, estaba en el   Templo al cuidado de las cosas que se fre\u00ed\u00adan en sart\u00e9n, 1 Cro 9, 31.  3. Hijo de Hebr\u00f3n, descendiente de Caleb, 1 Cro 2, 42-43.<\/p>\n<p>Los falsos doctores  se dice en Judas 1, 11, han perecido en la rebeli\u00f3n de C.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Digital, Grupo C Service &#038; Design Ltda., Colombia, 2003<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Digital<\/b><\/p>\n<p>Juan el Bautista llam\u00f3 a Jes\u00fas el Cordero de Dios (Joh 1:29, Joh 1:36), enfatizando as\u00ed\u00ad el caracter redentor de la obra de Cristo.<\/p>\n<p>Como m\u00e1s de 20 veces en el libro del Apocalipsis el cordero se usa como s\u00ed\u00admbolo de Cristo. El cordero pascual (Exo 12:3-6) lleg\u00f3 a ser una figura de la redenci\u00f3n del pecado (1Co 5:7). El uso sustitucionario en holocaustos del cordero sin defecto result\u00f3 en la idea del Siervo Sufriente, el cual, como un cordero, muri\u00f3 en lugar del pecador (Isa 53:4-7).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad lo llama el Bautista a Jes\u00fas en Jua 1:29, Jua 1:36; poniendo de relieve su misi\u00f3n redentora profetizada porIsa\u00ed\u00adas 53.<\/p>\n<p> &#8211; El Apocalipsis lo llama as\u00ed\u00ad a Jes\u00fas 28 veces. La primera en 5:6, \u00abEl cordero de pie, como degollado\u00bb. Es el sacrificio eterno de Num 28:3, que, como es eterno, existe ahora, en la tierra, como el \u00abCordero Eucar\u00ed\u00adstico\u00bb, y tambi\u00e9n en el cielo, \u00abeternamente\u00bb, siendo la raz\u00f3n de todo el gozo del cielo, nos cuenta Juan en 5:6-14.<\/p>\n<p> &#8211; Cristo es el Cordero de la Pascua, de Exo 12:3-5, que tipificaba al verdadero \u00abcordero\u00bb de Jua 1:29, Jua 1:36 y de Rev 5:6.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>Frase que utiliz\u00f3 Juan el Bautista para se\u00f1alar la persona y obra del Se\u00f1or Jes\u00fas, que es \u2020\u0153el C. de D. que quita el pecado del mundo\u2020\u009d. La reiter\u00f3 de nuevo frente a Juan y \u2020\u00a2Andr\u00e9s (Jua 1:29, Jua 1:36). La figura de un c. sacrificado, tan repetida en el AT, se\u00f1alaba al Se\u00f1or Jes\u00fas, \u2020\u0153quien llev\u00f3 \u00e9l mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero\u2020\u009d (1Pe 2:24). Los creyentes han sido redimidos \u2020\u0153con la sangre preciosa de Cristo, como de un c. sin mancha y sin contaminaci\u00f3n\u2020\u009d (1Pe 1:19). Pablo dice que \u2020\u0153nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros\u2020\u009d (1Co 5:7). Veintiocho veces se llama a Cristo \u2020\u0153El c.\u2020\u009d en el libro de Apocalipsis. En la primera ocasi\u00f3n (Apo 5:5) se le anuncia a Juan que \u2020\u0153el Le\u00f3n de la tribu de Jud\u00e1, la ra\u00ed\u00adz de David\u2020\u009d hab\u00ed\u00ada vencido \u2020\u0153para abrir el libro y desatar sus siete sellos\u2020\u009d, pero cuando el ap\u00f3stol se vuelve para mirar lo que ve \u2020\u0153en medio del trono &#8230; y en medio de los ancianos\u2020\u009d es \u2020\u0153un c. como inmolado\u2020\u009d, a quien se rinde el mismo homenaje que a Dios (Apo 5:6-14).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>[246]<\/p>\n<p>     Nombre dado a Jes\u00fas en diversos pasajes b\u00ed\u00adblicos sobre todo en S. Juan (Jn. 1.29; Jn. 1.36) y que alude a su car\u00e1cter de v\u00ed\u00adctima humilde, pobre y voluntaria, con resonancias prof\u00e9ticas y pascuales.<\/p>\n<p>    De las 35 veces que se cita la palabra cordero en el Nuevo Testamento (\u00abamnos\u00bb 4 y \u00abarnon\u00bb 31) 30 se refieren a Jes\u00fas como Cordero. Y, de ellas, 24 est\u00e1n en el Apocalipsis. La idea de cordero es eco de sacrificio, pero tambi\u00e9n de pobreza y humildad. El sacrificio de un cordero era m\u00e1s popular y que el del toro o v\u00ed\u00adctima mayor.<\/p>\n<p>    Al decir \u00abcordero de Dios\u00bb se alude a un destino y a una procedencia. El destino es el sacrificio, la expiaci\u00f3n, la reconciliaci\u00f3n; la procedencia es divina. El Padre es el que env\u00ed\u00ada la v\u00ed\u00adctima para el sacrificio mismo. La v\u00ed\u00adctima es el mismo Jes\u00fas que se presenta como \u00abcordero silencioso ante el que lo trasquila\u00bb (Is. 53. 7 y Hech 8. 32).<\/p>\n<p>    Lo dir\u00e1 el autor de la Carta a los Hebreos, recogiendo el texto prof\u00e9tico del Salmo 40 (7-9): \u00abSacrificios por el pecado no te agradaron; por eso aqu\u00ed\u00ad estoy yo, oh Dios, para hacer tu voluntad.\u00bb (Hebr. 10. 9)<\/p>\n<p>    Adem\u00e1s la figura del Cordero es met\u00e1fora que se presenta como resonancia del \u00abcordero pascual\u00bb, el cual sacramentalizaba en el pueblo de Israel el recuerdo de la liberaci\u00f3n de Egipto y la celebraci\u00f3n de la \u00abPascua\u00bb o paso del Se\u00f1or. (Jn. 19. 36). Su resonancia prof\u00e9tica, sobre todo referente a Is. 57.3, en el contexto del \u00abLibro del Siervo de Yaweh\u00bb, hacen a la comparaci\u00f3n prioritaria entre las met\u00e1foras cristol\u00f3gicas de la Biblia.<\/p>\n<p>    Es interesante, e importante, formar la mente del catequizando para que maneje e interprete los signos y los s\u00ed\u00admbolos. Pero es preciso hacerle caer en la cuenta de que algunos, como el del \u00abCordero de Dios\u00bb, son prioritarios en la expresi\u00f3n de la fe.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>DJN<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nTras el Pr\u00f3logo que lo encabeza solemnemente en 1,1-18, el Cuarto Evangelio desarrolla uno de los motivos introducidos ya en el citado Pr\u00f3logo: el testimonio del Bautista (1,6-8.15). En un primer momento dicho testimonio es respuesta a los enviados desde Jerusal\u00e9n: El no es el Cristo, ni El\u00ed\u00adas, ni el profeta; es s\u00f3lo la voz del que clama en el desierto invitando a conversi\u00f3n y anunciando al que ven\u00ed\u00ada despu\u00e9s de \u00e9l aunque era mayor que \u00e9l (cf. Jn 1,19-28). La voz del Precursor se vuelve a o\u00ed\u00adr al d\u00ed\u00ada siguiente y precisar\u00e1 los t\u00e9rminos del testimonio ofrecido el d\u00ed\u00ada anterior sobre Jes\u00fas, a quien ve caminando hacia \u00e9l; su testimonio inicia de forma sorprendente: \u00abHe ah\u00ed\u00ad el Cordero de Dios\u00bb (1,29); a esta afirmaci\u00f3n inicial sigue otra serie que describe el ser m\u00e1s profundo de Jes\u00fas: exist\u00ed\u00ada antes que Juan, que ha visto descender el Esp\u00ed\u00adritu sobre \u00e9l como signo del futuro bautismo en el Esp\u00ed\u00adritu que administrar\u00e1 aquel a quien se presenta finalmente como \u00abElegido (Hijo) de Dios\u00bb (1,30-34). La presentaci\u00f3n de Jes\u00fas como \u00abCordero de Dios\u00bb se repite un d\u00ed\u00ada despu\u00e9s, cuando el Bautista se hallaba con dos de sus disc\u00ed\u00adpulos (1,35s). Pese a lo sorprendente de esta identificaci\u00f3n de Jes\u00fas, \u00fanica en el conjunto de los Evangelios, su ubicaci\u00f3n precisamente en medio de la afirmaci\u00f3n sobre su condici\u00f3n mesi\u00e1nica y de Hijo de Dios preexistente se convierte en un signo m\u00e1s de que la llamada \u00abcristolog\u00ed\u00ada alta\u00bb representada por el Cuarto Evangelio; no abandona el terreno sobre el que se fundaba toda la primera predicaci\u00f3n cristiana, sino que constituye en realidad un esfuerzo acabado por traducirla en nuevas formas de expresi\u00f3n. La que nos ocupa es de hecho un modo indirecto de referirse a la Pascua de Jes\u00fas; situada al principio del Evangelio, inmediatamente despu\u00e9s del Pr\u00f3logo y de las primeras afirmaciones del Bautista, orienta claramente al lector hacia el lugar del \u00abCalvario, que en hebreo se dice G\u00f3lgota\u00bb (19,17), es decir, al lugar de la crucifixi\u00f3n y muerte de Jes\u00fas. En efecto, el sustantivo griego a\u00c2\u00b5voS, que el Cuarto Evangelista escoge entre los varios sin\u00f3nimos con que se puede denominar a un \u00abcordero\u00bb, se refiere en concreto al que tiene un a\u00f1o; por esta raz\u00f3n, es uno de los t\u00e9rminos usados en la traducci\u00f3n griega de la Biblia (los LXX) cuando se refiere a estos animales hablando de los sacrificios del templo (cf. p. ej., Ex 29,38; Lev 9,3). Junto con esto, a.tvoS se utiliza en la famosa descripci\u00f3n del Siervo sufriente en Is 53,7s, un texto que el NT ve realizado en Cristo, a quien se lo aplican expresamente, como hace Felipe en su encuentro con el eunuco (cf. Hech 8,26-35). Sobre esta base, no es dif\u00ed\u00adcil imaginar que al presentar a Jes\u00fas como Cordero de Dios al principio de su obra, Juan est\u00e1 pensando en su condici\u00f3n de Siervo de Dios que cargar\u00e1 en su muerte los pecados del pueblo (cf. Is 53,10ss). Que Juan, y Lucas en el texto citado de Hechos, est\u00e9n pensando en la muerte de Cristo al presentarlo como Cordero lo muestra con claridad otro de los pocos textos del NT que, como se ha indicado m\u00e1s arriba, recurren a tal designaci\u00f3n: 1 Ped 1,9; en su condici\u00f3n de sin-pecado, Cristo es el cordero sin mancha con cuya sangre hemos sido redimidos.<\/p>\n<p>Ahora bien, el C\u00e1ntico del Siervo sufriente constituye el punto de partida para descubrir que, junto a tal referencia el \u00abCordero de Dios\u00bb con que el Bautista se\u00f1ala a Jes\u00fas en los preludios de la revelaci\u00f3n del Padre en la persona y en la obra de su Hijo (cf. Jn 1,18) incluye tambi\u00e9n el simbolismo del cordero de la Pascua. Contra esta posibilidad de evocaci\u00f3n suele invocarse el hecho de que, cuando los LXX hablan del cordero pascual no utilizan nunca el t\u00e9rmino a\u00c2\u00b5voS sino su sin\u00f3nimo. Pues bien, el texto de Is 53,7s, evocado expresamente por Lucas en Hech 8,28 para hablar de Jes\u00fas, muestra que se trata de t\u00e9rminos sin\u00f3nimos: de hecho, las dos afirmaciones iniciales se construyen en claro paralelismo: \u00abFue llevado como oveja (npo(3atov) al matadero; y como cordero (a\u00c2\u00b5vog) mudo delante del que lo trasquila\u00bb. De acuerdo con esto, mediante la designaci\u00f3n de Jes\u00fas como \u00abCordero de Dios\u00bb, el Cuarto Evangelista quiere presentarlo como quien cumplir\u00e1 con su muerte el destino del Siervo de Dios y, al propio tiempo, como el Cordero de la nueva Pascua. En l\u00ed\u00adnea con esta consideraci\u00f3n, s\u00f3lo en este Evangelio se dar\u00e1 cuenta de que, tras la crucifixi\u00f3n, al ver que Jes\u00fas hab\u00ed\u00ada muerto, los soldados \u00abno le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados le atraves\u00f3 el costado con una lanza&#8230;\u00bb; para el Evangelista, el sentido de este hecho es evidente, y lo transmite expresamente: \u00abY todo esto sucedi\u00f3 para que se cumpliera la Escritura: \u00abNo se le quebrar\u00e1 hueso alguno\u00bb (Jn 33-37); la cita une en una sola frase Sal 34,21, donde se describe la protecci\u00f3n divina sobre el justo perseguido, cuyo tipo es el Siervo sufriente de Isa\u00ed\u00adas, y una norma ritual sobre el cordero de la Pascua recogida en Ex 12,46. > sacrificio.<\/p>\n<p>. M. D\u00ed\u00adaz Rodelas<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n<p>En diversos libros del NT (Jn, Act, lPe y, sobre todo, Ap) se identifica a Cristo con un cordero; este tema proviene del AT seg\u00fan dos perspectivas distintas.<\/p>\n<p>1. El siervo de Yahveh. El profeta Jerem\u00ed\u00adas, perseguido por sus enemigos, se comparaba con un \u00abcordero, al que se lleva al matadero\u00bb (Jer 11,19). Esta imagen se aplic\u00f3 luego al siervo de Yahveh, que muriendo para expiar los pecados de su pueblo, aparece \u00abcomo cordero llevado al matadero, como oveja muda ante los trasquiladores\u00bb (Is 53,7). Este texto, que subraya la humildad y la resignaci\u00f3n del siervo, anunciaba de la mejor manera el destino de Cristo, como lo explica Felipe al eunuco de la reina de Etiop\u00ed\u00ada (Act 8,31.35). Al mismo texto se refieren los evangelistas cuando recalcan que Cristo \u00abse callaba\u00bb delante del sanedr\u00ed\u00adn (Mt 26,63) y no respond\u00ed\u00ada a Pilato (Jn 19,9). Es posible que tambi\u00e9n Juan Bautista se refiera a \u00e9l cuando, seg\u00fan el cuarto evangelio, designa a Jes\u00fas como \u00abel cordero de Dios que quita el pecado del mundo\u00bb (Jn 1, 29; cf. Is 53,7.12; Heb 9,28). La Vulgata, cuyo texto ha pasado al ecce agnus Dei de la misa, acent\u00faa la afinidad con Isa\u00ed\u00adas sustituyendo el singular por el plural: \u00ab&#8230;los pecados del mundo\u00bb.<\/p>\n<p>2. El cordero pascual. Cuando decidi\u00f3 Dios libertar a su pueblo *cautivo de los egipcios, orden\u00f3 a los hebreos inmolar por familia un cordero \u00absin mancha, macho, de un a\u00f1o\u00bb ($x 12,5), comerlo al anochecer y marcar con su sangre el dintel de su puerta. Gracias a este \u00absigno\u00bb; el \u00e1ngel exterminador los perdona-r\u00ed\u00ada cuando viniera a herir de muerte a los primog\u00e9nitos de los egipcios. En lo sucesivo la tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada, enriqueciendo el tema primitivo dio un valor *redentor a la sangre del cordero : \u00abA causa de la sangre de la alianza, y a causa de la sangre de la pascua, yo os he libertado de Egipto\u00bb (Pirque R. Eliezer, 29; cf. Mekhilta sobre Ex 12). Gracias a la *sangre del cordero *pascual fue-ron los hebreos rescatados de la *esclavitud de Egipto y pudieron en consecuencia venir a ser una \u00abnaci\u00f3n consagrada\u00bb, \u00abreino de sacerdotes\u00bb (Ex 19,6), ligados con Dios por una *alianza y regidos por la ley de Mois\u00e9s.<\/p>\n<p>La tradici\u00f3n cristiana ha visto en Cristo \u00abal verdadero cordero\u00bb pascual (prefacio de la misa de pascua), y su misi\u00f3n redentora se describe ampliamente en &#8216;la catequesis bautismal que est\u00e1 &#8216;impl\u00ed\u00adcita en la l.a &#8216;ep\u00ed\u00adstola &#8216;de Pedro, a la que hacen eco :os escritos jo\u00e1nnicos y la ep. a los Hebreos. Jes\u00fas es el cordero (IPe 1,19; Jn 1,29; Ap 5,6) sin tacha (Ex 12,5), es decir, sin pecado (lPe 1,19; Jn 8,46; Un 3,5; Heb 9,14), que rescata a los hombres al precio de su sangre (lPe 1,18s; Ap 5,9s; Heb 9,12-15). As\u00ed\u00ad los ha liberado de la \u00abtierra\u00bb (Ap 14,3), del *mundo malvado entregado a la per-versi\u00f3n moral que proviene del culto de los \u00ed\u00addolos (lPe 1,14.18; 4,2s), de manera que en adelante puedan ya evitar el pecado (IPe 1,15s; Jn 1,29; lJn 3,5-9) y formar el nuevo \u00abreino de sacerdotes\u00bb, la verdadera \u00abnaci\u00f3n consagrada\u00bb (lPe 2,9; Ap 5,9s; cf. Ex 19,6), ofreciendo a Dios el *culto espiritual de una vida irreprochable (lPe 2,5; Heb 9,14). Han abandonado las tinieblas del paganismo pasando a la luz del *reino de Dios (IPe 2,9): \u00e9se es su *\u00e9xodo&#8217; espiritual. Habiendo, gracias a la sangre del cordero (Ap 12,11), vencido a Sat\u00e1n, cuyo tipo era el fara\u00f3n, pueden entonar \u00abel c\u00e1ntico de Mois\u00e9s y del cordero\u00bb (Ap 15,3: 7,9s.14-17; cf. Ex 15), que exalta su liberaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Esta tradici\u00f3n, que ve en Cristo al verdadero cordero pascual, se remonta a los or\u00ed\u00adgenes mismos del cristianismo. Pablo exhorta a los fieles de Corinto a vivir como \u00e1zimos, \u00aben la pureza y la verdad\u00bb, puesto que \u00abnuestra *pascua, Cristo, se ha inmolado\u00bb (1Cor 5,7). Aqu\u00ed\u00ad no propone una ense\u00f1anza nueva sobre Cristo cordero, sino que se refiere a las tradiciones lit\u00fargicas de la pascua cristiana, muy anteriores, por tanto, a 55-57, fecha en que escrib\u00ed\u00ada el Ap\u00f3stol su carta. Si prestamos fe a la cronolog\u00ed\u00ada jo\u00e1nnica, el acontecimiento mismo &#8216;de la muerte de Cristo habr\u00ed\u00ada suministrado el fundamento de esta tradici\u00f3n. Jes\u00fas fue entrega-do a muerte la v\u00ed\u00adspera de la fiesta de los \u00e1zimos (Jn 18,28; 19,14.31), por tanto, el d\u00ed\u00ada de pascua por la tarde (19,14), a la hora misma en que, seg\u00fan las prescripciones de la ley, se inmolaban en el templo los corderos. Despu\u00e9s de su muerte no le rompieron las piernas como a los otros ajusticiados (19,33), y en este hecho ve el evangelista la realizaci\u00f3n de una prescripci\u00f3n ritual concerniente al cordero pascual (19,36; cf. Ex 12,46).<\/p>\n<p>3. El cordero celestial. El Apocalipsis, aun conservando fundamentalmente el tema de Cristo cordero pascual (Ap 5,9s), establece un impresionante contraste entre la debilidad del cordero i\u00f1molado y el *poder que le confiere su exaltaci\u00f3n en el cielo. Cordero en su muerte redentora, Cristo es al mismo tiempo un le\u00f3n, cuya *victoria libert\u00f3 al pueblo de Dios, cautivo de los poderes del mal (5,5s; 12,11). Compartiendo ahora el trono de Dios (22,1.3), recibiendo con \u00e9l la adoraci\u00f3n de los seres celestiales (5,8.13; 7,10), aparece investido de poder di-vino. El es quien ejecuta los decretos de Dios contra los imp\u00ed\u00ados (6,1&#8230;), y su *ira los estremece (6,16); \u00e9l es quien emprende la *guerra escatol\u00f3gica contra los poderes del mal coligados, y su victoria, le ha de consagrar \u00abrey de los reyes y se\u00f1or de los se\u00f1ores\u00bb (17,14; 19,16&#8230;). S\u00f3lo volver\u00e1 a recobrar su primera mansedumbre cuando se celebren sus nupcias con la Jerusal\u00e9n celestial, que simboliza a la Iglesia (19,7.9; 21,9). El cordero se har\u00e1 entonces *pastor para conducir a los fieles hacia las fuentes de *agua viva de &#8216;la bienaventuranza celeste (7,17; cf. 14,4).<\/p>\n<p>&#8211;> Exodo &#8211; Expiaci\u00f3n &#8211; Pascua &#8211; Pastor &#8211; Sacrificio &#8211; Servidor de Dios.<\/p>\n<p>LEON-DUFOUR, Xavier, Vocabulario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, Herder, Barcelona, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Vocabulario de las Ep\u00edstolas Paulinas<\/b><\/p>\n<p><p style='text-align:justify;'><span lang=ES style=''>Esta expresi\u00f3n aparece s\u00f3lo dos veces en el NT (Jn. 1.29, 36). Tambi\u00e9n se encuentra la voz <\/span><span style=''>amnos<\/span><span lang=ES style=''> en Hch. 8.32 y 1 P. 1.19; <\/span><span style=''>amnos<\/span><span lang=ES style=''> aparece en Lc. 10.3, y <\/span><span style=''>arnion<\/span><span lang=ES style=''> una vez en Jn. 21.15, adem\u00e1s de 28 veces en el libro de Apocalipsis. La expresi\u00f3n \u201che aqu\u00ed el cordero de Dios, que quita el pecado del mundo\u201d (Jn. 1.29) se atribuye a Juan el Bautista cuando aclama a Jes\u00fas. Se han propuesto muchas interpretaciones del t\u00e9rmino \u201ccordero\u201d.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Algunos sugieren que se refiere al cordero de la ofrenda por el pecado, y la frase \u201cque quita el pecado del mundo\u201d tiende a apoyar esta tesis. El hecho de que aparentemente no hay ideas de propiciaci\u00f3n en otras partes del cuarto evangelio no es raz\u00f3n suficiente para rechazar esta posibilidad.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Otros creen que hay una referencia al cordero pascual. Las fiestas jud\u00edas tienen gran significaci\u00f3n en Juan, y Jn. 19.36 bien puede ser una alusi\u00f3n al cordero de la pascua. Pero esto no explicar\u00eda toda la frase, ya que el cordero pascual no quitaba los pecados. Algunos sostienen que aqu\u00ed tenemos una referencia al siervo sufriente de Is. 53. La palabra <\/span><span style=''>amnos<\/span><span style=''> <span lang=ES>aparece en Is. 53.7 en la <span style='text-transform:uppercase'>LXX<\/span>. El Bautista cit\u00f3 de Is. 40 el d\u00eda anterior, y bien puede haber estado meditando sobre estos cap\u00edtulos. La funci\u00f3n de llevar los pecados est\u00e1 clara en Is. 53. La sugerencia de que <\/span><\/span><span style='font-family: \"Charis SIL\"'>amnos<\/span><span lang=ES style=''> es una mala trad. del <etiqueta id=\"#_ftn830\" name=\"_ftnref830\" title=\"\">arm. <\/etiqueta><\/span><span style=' '>&#7789;aly&#257;\u2019<\/span><span lang=ES style=''>, con el significado \u201csirviente\u201d, \u201csiervo\u201d es ingeniosa, pero no ha podido ser demostrada.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Otra posible referencia es al macho cabr\u00edo con cuernos que iba a la cabeza del rebano. \u201cCordero de Dios\u201d podr\u00eda as\u00ed significar lo mismo que \u201crey de Israel\u201d. Este parecer s\u00f3lo puede aceptarse si se supone que <\/span><span style=''>ho air&#333;n t&#275;n hamartian<\/span><span lang=ES style=''> no tiene signficado propiciatorio.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Parece probable que, cualquiera sea el significado que quiso darle el Bautista, el prop\u00f3sito del evangelista fue que sus lectores pensaran en el cordero que se ofrec\u00eda en el templo, el cordero pascual, y el siervo sufriente. El \u201cCordero de Dios\u201d tambi\u00e9n nos recuerda la provisi\u00f3n por Dios de un cordero para el sacrificio de Abraham (Gn. 22.8, 13\u201314).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=';text-transform:uppercase'>Bibliograf\u00eda.<\/span><span lang=ES style=''> \u00b0C. H. Dodd, <i>Interpretaci\u00f3n del cuarto evangelio<\/i>, 1978; J. Gess, R. Tuente, \u201cOveja\u201d, <i>\u00b0DTNT<\/i>, t(t). III, pp. 230\u2013234; O. Cullmann, <i>Cristolog\u00eda del Nuevo Testamento<\/i>, 1965; R. Schnackenburg, <i>El evangelio seg\u00fan Juan<\/i>, 1980, t(t). I; R. E. Brown, <i>El evangelio seg\u00fan Juan<\/i>, 1979, t(t). I; J. Mateos, J. Barreto, <i>Vocabulario teol\u00f3gico del evangelio de Juan<\/i>, 1980.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Arndt; J, Jeremias, <i>TDNT<\/i> 1, pp. 338\u2013340; R. Tuente, <i>NIDNTT<\/i> 2, pp. 410\u2013414; comentarios corrientes sobre el Evangelio de Juan; C. H. Dodd, <i>The Interpretation of the Fourth Gospel<\/i>, 1953, pp. 230\u2013238; L. Morris, <i>The Apostolic Preaching of the Cross<\/i>\u00b3, 1965, pp. 129ss.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><etiqueta id=\"#_ftn831\" name=\"_ftnref831\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green'>R.E.N.<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;'>Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami: Sociedades B\u00edblicas Unidas.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cordero de Dios (gr. ho amn\u00f3s to\u00fa Theo\u00fa). T\u00ed\u00adtulo con que Juan el Bautista present\u00f3 a Jes\u00fas ante Israel como el Mes\u00ed\u00adas, el Hijo de Dios (Joh 1:29-36). Esta designaci\u00f3n para Cristo no aparece en el AT, pero la expresi\u00f3n probablemente estaba basada en las palabras de Isa 53:7, \u00abcomo cordero fue llevado al matadero\u00bb. &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/cordero-de-dios\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abCORDERO DE DIOS\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-1566","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1566","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1566"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1566\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1566"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1566"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1566"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}