{"id":15661,"date":"2016-02-05T10:11:24","date_gmt":"2016-02-05T15:11:24","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/ricos-riqueza\/"},"modified":"2016-02-05T10:11:24","modified_gmt":"2016-02-05T15:11:24","slug":"ricos-riqueza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/ricos-riqueza\/","title":{"rendered":"RICOS &#8211; RIQUEZA"},"content":{"rendered":"<p>DJN<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nSUMARIO: 1. Valoraci\u00f3n de la riqueza en el mundo griego, AT y juda\u00ed\u00adsmo temprano. -2. La riqueza seg\u00fan el ejemplo y predicaci\u00f3n de Jes\u00fas de Nazaret. -3. La riqueza seg\u00fan los evangelios y el NT.<\/p>\n<p>1. Valoraci\u00f3n de la riqueza en el mundo griego, AT y juda\u00ed\u00adsmo temprano<br \/>\nLa palabra griega plutos (\u00abriqueza\u00bb) etimol\u00f3gicamente est\u00e1 relacionada con el adjetivo polys (\u00abmucho\u00bb) y expresa la idea de abundancia, muchedumbre, exceso.<\/p>\n<p>Riqueza como pobreza es algo relativo, pues tener m\u00e1s o menos depende de las circunstancias econ\u00f3mico-sociales en que se vive. Existe no s\u00f3lo riqueza material sino tambi\u00e9n espiritual. En la \u00e9poca presocr\u00e1tica se consideraba la riqueza material como un bien de los dioses que libera al hombre del trabajo. Para S\u00f3crates, en cambio, constituyen virtud y cultura la verdadera riqueza del hombre. Los juicios de los fil\u00f3sofos posteriores respecto a la riqueza son variados: Plat\u00f3n y Arist\u00f3teles la juzgan por su utilidad social; los c\u00ed\u00adnicos rechazaban decididamente la riqueza material porque ata al hombre a los bienes materiales y le causa preocupaciones; seg\u00fan los est\u00f3icos es algo indiferente que le puede bien sumir en una falsa seguridad o posibilitar la educaci\u00f3n y cultura. En el mundo griego la riqueza no es en s\u00ed\u00ad algo malo.<\/p>\n<p>En el AT encontramos tres juicios variados respecto a la riqueza. En los escritos, sobre todo, m\u00e1s antiguos del AT es un don de Dios y se\u00f1al del favor divino (G\u00e9n 24,35; 26,12; Dt 8,7-19). En la \u00e9poca m\u00e1s antigua del pueblo de Israel no se daba a\u00fan el problema social de ricos y pobres, pues la tierra pertenec\u00ed\u00ada a Dios y cada uno ten\u00ed\u00ada su parte (Ex 20,22-23,19). La pobreza es consecuencia de la holgazaner\u00ed\u00ada, despilfarro y libertinaje (Prov 6,6-11; 10,4; 13,18; 23,21) y se considera como castigo del malvado (Prov 13,25; 19,23). En cambio, en la \u00e9poca de los reyes, gracias al florecimiento de la econom\u00ed\u00ada y comercio, se crea una peque\u00f1a clase social rica e influyente que arruina al resto del pueblo de Dios, cuyas injusticias econ\u00f3mico-sociales denuncian los profetas (Is 5,8-16; Jer 5,26-29; Am 2,6-8; 5,10-12). En los libros sapienciales se pasa revista a los diversos aspectos de la riqueza: se aprecia la riqueza como un don de Dios, que, sin embargo, el hombre tiene que conseguir con su propio trabajo (Prov 3,16; 10,5; Si 11,18); es un bien caduco y pasajero (Sal 49,17; Qo 5,9-6,6) y seductor (Sal 52,9).<\/p>\n<p>En el juda\u00ed\u00adsmo primitivo, por una parte, se sigue apreciando la riqueza comodon de Dios que permite por medio de la limosna conseguir un tesoro en el cielo; por otra, se contin\u00faa la espiritualizaci\u00f3n de la pobreza que ya se daba en los salmos del AT (cf. Salmos de Salom\u00f3n 5,2; 10,6; 15,1). Esta idea la encontramos tambi\u00e9n en el Magnificat (Lc 1,52-53). En la comunidad de Qumr\u00e1n los miembros renunciaban a la posesi\u00f3n privada de bienes y practicaban la comunidad de bienes (1QS 1,12-13; 7,6-8). Aunque los fariseos aceptaban la riqueza material porque permit\u00ed\u00ada realizar obras buenas, la verdadera riqueza consist\u00ed\u00ada, seg\u00fan ellos, en la pr\u00e1ctica de la justicia de la Ley; para los saduceos y aquellos grupos nacionalistas que se imaginaban el reino mesi\u00e1nico como algo terreno, la riqueza material era algo muy deseable.<\/p>\n<p>2. La riqueza seg\u00fan el ejemplo y predicaci\u00f3n de Jes\u00fas de Nazaret<br \/>\nLa conocida entre los exegetas como \u00abfuente Q\u00bb -la sigla Q proviene de la primera letra de la palabra alemana Que\/le [\u00abfuente\u00bb)- es la colecci\u00f3n m\u00e1s extensa y antigua de dichos de Jes\u00fas, que en su gran mayor\u00ed\u00ada se remontan a su ministerio p\u00fablico, aunque los dichos fueron reunidos y puestos por escrito hacia el a\u00f1o 70 d.C., o sea, poco antes de que comenzase la guerra de los romanos contra los jud\u00ed\u00ados. Los evangelistas Mt y Lc se habr\u00ed\u00adan servido de ella juntamente con el evangelio de Mc y otras tradiciones, para escribir sus respectivos evangelios: Lc habr\u00ed\u00ada conservado mejor el orden de los dichos, por lo que Q se suele citar seg\u00fan el orden de los cap\u00ed\u00adtulos y vers\u00ed\u00adculos de Lc, mientras que Mt es, a veces, m\u00e1s fiel en la transmisi\u00f3n del texto original de los dichos. Es una de las hip\u00f3tesis exeg\u00e9ticas mejor fundadas, que podr\u00ed\u00adamos calificar de opini\u00f3n m\u00e1s com\u00fan (opinio communior), pero no es ninguna verdad de fe, y se remonta a la mitad del siglo XIX. Otros exegetas -tal vez hoy d\u00ed\u00ada en minor\u00ed\u00ada- opinan que desde el principio exist\u00ed\u00ada lo que podr\u00ed\u00ada llamarse un \u00fanico evangelio que conten\u00ed\u00ada no s\u00f3lo dichos -como Q- sino dichos y hechos. Nuestros evangelios sin\u00f3pticos ser\u00ed\u00adan tres formas diferentes del \u00fanico y mismo evangelio. La importancia de una u otra teor\u00ed\u00ada para la fe es muy insignificante, ya que nuestra fe se apoya en la interpretaci\u00f3n del NT por la Iglesia. Las opiniones pueden ayudar, sin embargo, a acercar m\u00e1s la historia de Jes\u00fas a la fe actual. En este sentido empleamos aqu\u00ed\u00ad la fuente Q. En la reconstrucci\u00f3n moderna de Q hay una serie de dichos de Jes\u00fas que se refieren a la riqueza y sus peligros para entrar en el Reino; Jes\u00fas se refiere al dinero y riqueza s\u00f3lo desde el punto de vista del Reino: no vale la pena acumular riquezas ya que se pueden perder, hay que dejarlas irremediablemente al morir e impiden la entrega plena al Reino; exhorta a sus disc\u00ed\u00adpulos a confiar plenamente en Dios Padre, que se cuida de los lirios y los cuervos (Lc 11, 12Q; 12,33-34Q; 12,22b-30Q); las exhortaciones de Jes\u00fas concluyen con la amonestaci\u00f3n de anhelar el Reino de Dios, pues todas las dem\u00e1s cosas se nos dar\u00e1n por a\u00f1adidura (Mt 6,33\/ Lc 12,31Q). El que depende absolutamente de las riquezas no puede creer verdaderamente en Dios ni ser disc\u00ed\u00adpulo de Jes\u00fas: \u00abNadie puede servir a dos se\u00f1ores&#8230; No pod\u00e9is servir a Dios y al dinero\u00bb (Mt 6,24\/Lc 16,13Q). Seg\u00fan la tradici\u00f3n que nos ha trasmitido Mc la riqueza impide la entrada en el reino de Dios y la aceptaci\u00f3n de su mensaje (Mc 10,25 par.). La preocupaci\u00f3n por conservar la riqueza y aumentarla es uno de los enemigos m\u00e1s terribles del hombre con relaci\u00f3n a entrar en el Reino: Jes\u00fas advierte de la peligrosa seducci\u00f3n del dinero y la codicia, que ahogan los buenos efectos de la palabra del Reino (Mc 4,19; Lc 12,16-21). El hombre por s\u00ed\u00ad solo no puede liberarse de la atracci\u00f3n del dinero; s\u00f3lo Dios puede darle la fuerza para deshacerse de esta terrible atadura (Mc 10,27).<\/p>\n<p>Jes\u00fas no pose\u00ed\u00ada nada (Mt 8,20\/Lc 9,58Q), viv\u00ed\u00ada de lo que le daban sus amigos y bienhechoras (Lc 8,3), y sus disc\u00ed\u00adpulos compart\u00ed\u00adan su misma suerte (Mt 10,9\/Mc 6,8\/Lc 9,3; Mc 10,28). A los doce ap\u00f3stoles que le acompa\u00f1an y convivencon \u00e9l les pone como condici\u00f3n renunciar a la riqueza, es decir, a la posesi\u00f3n de bienes, profesi\u00f3n y familia (Mc 6,8 par. Mc 10,17-31 par.). \u00abLa petici\u00f3n: \u00abNuestro pan de cada d\u00ed\u00ada d\u00e1nosle hoy\u00bb expresa la absoluta confianza en Dios Padre\u00bb (Lc 11,3Q; Mt 6,11; cf. tambi\u00e9n 77-12). Sin embargo, no consideraba enemigos a las personas ricas; algunas mujeres, con medios econ\u00f3micos, le apoyaban en su labor evangelizadora (Lc 8,2-3); se alojaba y com\u00ed\u00ada con sus disc\u00ed\u00adpulos en casas de amigos (Lc 10,38-42: Marta y Mar\u00ed\u00ada; Lc 19,1-10: Zaqueo; Mt 26,6-13; Mc 14,3-9: Sim\u00f3n el leproso). La riqueza no es para Jes\u00fas algo en s\u00ed\u00ad malo. Algunas de sus par\u00e1bolas representan el futuro Reino como un banquete, al que est\u00e1n llamados todos (Lc 14,16-21.23 Q; Mt 22,1-14; Lc 13, 29.28 [sic] Q; Mt 8,11-12; Mt 25,1-13).<\/p>\n<p>3. La riqueza seg\u00fan los evangelios y el NT<br \/>\nSeg\u00fan el EvMt la riqueza es un gran impedimento que dificulta al entrada en el Reino de los cielos (19,23-24), pero sin que el evangelista la considere un mal en s\u00ed\u00ad y la rechace (6,2-4; 26,6-13: Jes\u00fas acepta y alaba la unci\u00f3n que le hace la mujer de Betania). El evangelista elogia a Jos\u00e9 de Arimatea, persona rica, disc\u00ed\u00adpulo de Jes\u00fas, que pide a Pilato el cuerpo de Jes\u00fas y le da sepultura digna (27,57-60). Aunque les advierte a los cristianos del enga\u00f1o y seducci\u00f3n de las riquezas que ahogan los buenos deseos (13,22), no les exige Mt que renuncien a sus bienes sino que les exhorta a que los usen en favor de los m\u00e1s pobres y necesitados, puesto que en el juicio final ser\u00e1n juzgados seg\u00fan el uso que hayan hecho de ellos en favor de los necesitados y m\u00e1s pobres. Los que no se preocuparon de los pobres y necesitados se condenar\u00e1n (Mt 25,34-46). El juicio de Mc acerca de las riquezas es semejante: la riqueza es enga\u00f1osa y seductora y ahoga el buen efecto y fruto de la predicaci\u00f3n (Mc 4,19); los que poseen riquezas entrar\u00e1n dif\u00ed\u00adcilmente en el Reino de Dios (10,22-30 par.).<\/p>\n<p>Lc subraya de manera especial la obligaci\u00f3n que tienen los ricos de practicar la solidaridad con los pobres, si quieren salvarse. No sabemos con certeza si en su iglesia predominaban los pobres; su evangelio lo dedica al ilustre o excelent\u00ed\u00adsimo Te\u00f3filo (1,3; He 1,1). Esto parece indicar que Lc no es un ide\u00f3logo de la pobreza por la pobreza ni est\u00e1 en contra de los ricos por ser ricos. Aunque Lc s\u00f3lo una vez menciona el sustantivo \u00abriqueza\u00bb (plutos: 8,14), es el evangelista que m\u00e1s habla de los ricos y los peligros de la riqueza. La par\u00e1bola del agricultor insensato presenta el tipo del rico que no reconoce a Dios como la fuente de todos los bienes y conf\u00ed\u00ada s\u00f3lo en su riqueza (12,16-21); la par\u00e1bola del rico epul\u00f3n nos pinta a un rico que se entrega al disfrute de sus bienes sin preocuparse de los pobres (16,19-31). Para Lucas el apego a las riquezas es la causa principal de la increencia: los enemigos de Jes\u00fas, en especial, los fariseos son gentes amantes de las riquezas (16,14: \u00ablos fariseos amantes del dinero se burlaban de \u00e9l\u00bb). La verdadera justicia consiste no en la observancia de preceptos legales, sino en que \u00abden en limosna lo que tienen\u00bb (11,41). Una exhortaci\u00f3n parecida hace Jes\u00fas a sus disc\u00ed\u00adpulos: \u00abVended vuestros bienes y dadlos en limosna a los pobres\u00bb (12,33). La llegada del Reino trastocar\u00e1 las actuales condiciones humanas (1,53: \u00abColm\u00f3 de bienes a los hambrientos, a los ricos los despidi\u00f3 sin nada\u00bb; 6,24: \u00ab\u00c2\u00a1Ay de vosotros ricos!\u00bb; 16,25: rico epul\u00f3n y L\u00e1zaro). La salvaci\u00f3n para los ricos consiste en que practiquen la solidaridad con los pobres y necesitados: \u00abYo os digo: Haceos amigos con el dinero injusto, para que, cuando mur\u00e1is, os reciban en las moradas eternas\u00bb (16,9). Zaqueo es el modelo de rico que sabe emplear a tiempo sus riquezas mal adquiridas (19,8). La riqueza no debe servir para ganarse amistades humanas, negociar y obtener recompensas y ventajas, sino para ayudar a los que no pueden ofrecer nada a cambio: \u00abSe os recompensar\u00e1 en la resurrecci\u00f3n de los justos\u00bb (14,12-14). Dado que el EvJn tiene una orientaci\u00f3n altamente cristol\u00f3gica y se centra en la fe del disc\u00ed\u00adpulo, no se habla en \u00e9l ni de la riqueza ni pobreza. Sin embargo, insin\u00faa que Judas entreg\u00f3 a Jes\u00fas por ladr\u00f3n y apego al dinero y supone que se debe ayudar a los pobres (cf. 12,6-8; 13,29; cf. tambi\u00e9n 1Jn 3,17-18). Adem\u00e1s, Jes\u00fas tiene amigos y bienhechores ricos (12,1-3; 19,38-42).<\/p>\n<p>Al aplicar la doctrina de Jes\u00fas y los evangelistas a nuestra situaci\u00f3n econ\u00f3mico-industrial, muy distinta de la de entonces, tenemos que tener en cuenta lo siguiente: el poder seductor y enga\u00f1oso de la riqueza sigue siendo tan avasallador hoy d\u00ed\u00ada como en tiempo de Jes\u00fas y su fascinaci\u00f3n obstaculiza la entrada en el Reino; sin embargo, el rico que pone sus riqueza a favor de los necesitados y pobres obtiene un capital imperecedero en el cielo (Mt 6,19-21; Lc 12,33-34). Aunque la limosna sigue siendo un medio eficaz y pr\u00e1ctico, hay otros medios en la sociedad y pol\u00ed\u00adtica modernas de ayudar a los pobres y necesitados, p. ej., invirtiendo y arriesgando el dinero para crear puestos de trabajo, ayudando a las instituciones y obras que se dedican a los pobres, hu\u00e9rfanos, \u00abni\u00f1os de la calle\u00bb. Las personas que con su dinero, esfuerzo intelectual y entrega personal se dedican a proporcionar trabajo a los que no lo tienen, trabajan por el Reino de Dios.<\/p>\n<p>En el resto del NT hay que destacar el entusiasmo pospascual de la Iglesia de Jerusal\u00e9n por crear una comunidad solidaria y superar las desigualdades entre los creyentes (He 2,42-45; 4,32-37; 5,1-11; 6,1-3), cumpliendo la exhortaci\u00f3n de Dt 15,4: \u00abAs\u00ed\u00ad no habr\u00e1 pobres junto a ti\u00bb. La carta de Santiago, que se caracteriza por sus ataques a los ricos, trata de crear una \u00e9tica solidaria entre ricos y pobres (1,9-11; 2,1-7.14-17; 5,1-6). Aunque P no habla en sus cartas de la riqueza m\u00e1s que en sentido metaf\u00f3rico (Rom 2,4; 9,23; 11,12.33; 1Cor 1,5; 4,8; 2Cor 6,10; 8,2.9; 9,11; Fil 4,19), sin embargo, ha tratado de aliviar las injusticias sociales dentro de sus comunidades mediante la caridad (Rom 12,8b.13; 13,8-10; 1Cor 11,17-34; G\u00e1l 6,6; Fil 4,15-20; 1Tes 4,9-10; Fim 10-20) y se ha esforzado por practicar la solidaridad entre sus Iglesias y la Iglesia pobre de Jerusal\u00e9n (Rom 15,25-27; 1 Cor 16,1-4; 2Cor 8,1-15; 9,1-15).<\/p>\n<p>En la l\u00ed\u00adnea trazada por el Ap\u00f3stol contin\u00faan sus disc\u00ed\u00adpulos en las llamadas cartas deuteropaulinas: la riqueza se refiere metaf\u00f3ricamente a la abundancia de la redenci\u00f3n en Cristo (Ef 1,7.18; 2,7; 3,8.16; Col 1,27; 2,2). En 1Tim 6,17-19 encontramos un resumen precioso de c\u00f3mo se deben comportar los ricos: \u00ab&#8230;que no sean altaneros ni pongan su esperanza en lo inseguro de las riquezas sino en Dios&#8230;; que practiquen el bien y se enriquezcan de buenas obras, que den con generosidad y con liberalidad; de esta forma ir\u00e1n atesorando para el futuro de modo que podr\u00e1n conseguir la vida verdadera\u00bb. En el Apocalipsis se anuncia la ruina de los ricos (6,15; 13,16); los que se hicieron ricos en la ciudad de Babilonia perecen junto con ella (18,3.15.17.19). En sentido metaf\u00f3rico, Jesucristo, el Pantocr\u00e1tor, llama a la Iglesia de Esmirna rica por su perseverancia en la persecuci\u00f3n a causa de la fe (2,9); en cambio, a la Iglesia de Laodicea, que se tiene por rica en dones espirituales, la exhorta a convertirse para hacerse verdaderamente rica (3,17-18). ->Avaricia; pobres; comuni\u00f3n.<\/p>\n<p>Miguel Rodr\u00ed\u00adguez Ruiz<br \/>\n\u00c2\u00a0<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>DJN \u00c2\u00a0 SUMARIO: 1. Valoraci\u00f3n de la riqueza en el mundo griego, AT y juda\u00ed\u00adsmo temprano. -2. La riqueza seg\u00fan el ejemplo y predicaci\u00f3n de Jes\u00fas de Nazaret. -3. La riqueza seg\u00fan los evangelios y el NT. 1. 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