{"id":15662,"date":"2016-02-05T10:11:27","date_gmt":"2016-02-05T15:11:27","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/sacramentos-derivados-de-jesus\/"},"modified":"2016-02-05T10:11:27","modified_gmt":"2016-02-05T15:11:27","slug":"sacramentos-derivados-de-jesus","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/sacramentos-derivados-de-jesus\/","title":{"rendered":"SACRAMENTOS \u00abDERIVADOS\u00bb DE JESUS"},"content":{"rendered":"<p>DJN<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nSUMARIO: 1. Planteamiento de la cuesti\u00f3n. &#8211; 2. Los sacramentos y su relaci\u00f3n con la historia de la salvaci\u00f3n. &#8211; 3. Los milagros y acciones significativas de Jes\u00fas en su relaci\u00f3n con los sacramentos. 3.1. Las acciones salv\u00ed\u00adficas de jes\u00fas y la llegada del reino. 3.2. Los signos jo\u00e1nicos y su significado cristol\u00f3gico y soteriol\u00f3gico. 3.3. El lavatorio de los pies y su hipot\u00e9tica sacramentalidad. &#8211; 4. La Iglesia encargada de prolongar la obra de Jes\u00fas sacramentalmente. 4.1. La instituci\u00f3n de la Iglesia y Jes\u00fas de Nazaret. 4.2. Puntos de referencia en el ministerio de Jes\u00fas para los sacramentos: a) El sacramento del Bautismo y Jes\u00fas de Nazaret; b). El sacramento de la Confirmaci\u00f3n y Jes\u00fas de Nazaret; c) El poder sacramental de perdonar los pecados o poder de las llaves y Jes\u00fas de Nazaret; d) El sacramento del Orden y Jes\u00fas de Nazaret; e) Unci\u00f3n de los enfermos y Jes\u00fas de Nazaret. f. El sacramento del matrimonio y Jes\u00fas de Nazaret.<\/p>\n<p>1. Planteamiento de la cuesti\u00f3n<br \/>\nLas cuestiones principales acerca de los sacramentos \u00abderivados\u00bb de Jes\u00fas, es decir, los sacramentos de la Iglesia, se refieren a si en el NT est\u00e1 atestiguada de alguna manera su instituci\u00f3n por Jes\u00fas y se diferencian de las acciones salv\u00ed\u00adficas y simb\u00f3licas que realizara en su vida: \u00bfHa instituido Jes\u00fas acciones sacramentales que signifiquen y confieran la salvaci\u00f3n, cuya realizaci\u00f3n encomend\u00f3 a la Iglesia en la persona de los ap\u00f3stoles?; \u00bfen qu\u00e9 medida se asemejan y distinguen los sacramentos instituidos por Jes\u00fas y practicados por la Iglesia de los hechos salv\u00ed\u00adficos narrados en el AT, de las acciones simb\u00f3licas de los profetas, de ciertos ritos del pueblo jud\u00ed\u00ado y, de manera especial, de las acciones milagrosas y simb\u00f3lico-salv\u00ed\u00adficas del ministerio p\u00fablico de Jes\u00fas, que significaban, causaban la salvaci\u00f3n o gracia y la comunicaban a los que eran objeto de tales milagros o gracias?<br \/>\nLa comparaci\u00f3n de los sacramentos de la Iglesia con los hechos m\u00e1s sobresalientes de la historia de la salvaci\u00f3n, como la salida de Egipto y cena del cordero pascual, el don de la Ley en el Sina\u00ed\u00ad y la circuncisi\u00f3n, y, de manera especial, con las acciones salv\u00ed\u00adficas de Jes\u00fas, nos ayuda a entender los sacramentos de la Iglesia no como acciones aisladas, sin conexi\u00f3n especial con el plan salv\u00ed\u00adfico de Dios, sino como celebraciones lit\u00fargicas, es decir, p\u00fablicas y eclesiales de la obra de la redenci\u00f3n, prefigurada en los grandes acontecimientos salv\u00ed\u00adficos del AT y realizada plenamente en la obra redentora de Jesucristo, especialmente en la cruz, cuya actualizaci\u00f3n tiene lugar en la historia concreta de la Iglesia a trav\u00e9s de los siglos por medio de los siete sacramentos.<\/p>\n<p>Los sacramentos \u00abderivados\u00bb de Jes\u00fas forman parte del misterio de la salvaci\u00f3n y comparten su estructura, como se ver\u00e1 a continuaci\u00f3n. Consideramos como sacramentos las acciones sacramentales que Jes\u00fas encarg\u00f3 realizar a sus disc\u00ed\u00adpulos, que denotan y comportan la salvaci\u00f3n o la gracia, para cuya realizaci\u00f3n les concedi\u00f3 potestad especial. Cuesti\u00f3n discutida es cu\u00e1ndo y en qu\u00e9 circunstancias concretas instituy\u00f3 Jes\u00fas cada uno de los sacramentos, pero que los sacramentos han sido instituidos por El est\u00e1 fuera de discusi\u00f3n, m\u00e1s a\u00fan, es verdad de fe, pues s\u00f3lo El, como Hijo de Dios, pudo ligar la gracia a determinadas acciones o ritos. Esta doctrina es defendida no s\u00f3lo por la Iglesia cat\u00f3lica e iglesias ortodoxas, sino tambi\u00e9n por todas las confesiones cristianas (p. ej. luteranos, anglicanos, reformados), aunque \u00e9stas \u00faltimas difieran de la Iglesia cat\u00f3lica al determinar el n\u00famero de los sacramentos y otros aspectos.<\/p>\n<p>2. Los sacramentos y su relaci\u00f3n con la historia de la salvaci\u00f3n<br \/>\nSeg\u00fan el C. Vat. II, Dios se ha manifestado en la historia \u00abpor medio de obras y palabras, esencialmente ligadas entre s\u00ed\u00ad\u00bb (cf. DV 1,2). De esta afirmaci\u00f3n fundamental se sigue que la salvaci\u00f3n se comunica y llega a los hombres por medio de obras y palabras \u00ed\u00adntimamente relacionadas entre s\u00ed\u00ad. El Vat. II quiere decir que la historia de la salvaci\u00f3n tiene una estructura esencialmente sacramental, en cuanto significa y realiza la salvaci\u00f3n en el tiempo por medio de palabras y hechos en conexi\u00f3n entre s\u00ed\u00ad. Naturalmente esto se aplica, en primer lugar, a la revelaci\u00f3n y la salvaci\u00f3n en y por medio de Jesucristo, que es llamado con raz\u00f3n \u00absacramento original\u00bb o, en el lenguaje teol\u00f3gico, \u00absacramentum coniunctum\u00bb; es decir, por estar unida su humanidad personalmente a la Segunda Persona de la Trinidad, Jes\u00fas de Nazaret es el \u00fanico mediador entre Dios y los hombres y el sacramento primordial de donde arranca la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Del \u00absacramento original\u00bb, que es Jesucristo \u00abglorificado\u00bb (cf. Jn 7,39), se deriva la Iglesia, que es llamada con raz\u00f3n \u00absacramento fundamental\u00bb, cuyas ramificaciones son los siete sacramentos, llamados tambi\u00e9n vulgarmente \u00abcanales de la gracia\u00bb para los que a ellos se acercan con fe y debidamente dispuestos, lo cual no excluye, seg\u00fan la doctrina cat\u00f3lica, que Dios, de modo extraordinario, act\u00fae tambi\u00e9n fuera de la Iglesia cat\u00f3lica y los sacramentos.<\/p>\n<p>En el AT encontramos acciones simb\u00f3licas como las de los profetas y acontecimientos salv\u00ed\u00adficos que presentan cierta semejanza con las acciones salv\u00ed\u00adficas de Jes\u00fas y los sacramentos derivados de El. Las acciones simb\u00f3licas de los profetas, que no s\u00f3lo prefiguraban lo que iba a suceder, sino que realizaban ya en el momento del anuncio prof\u00e9tico de manera incipiente la salvaci\u00f3n o desgracia anunciada, se asemejaban a los sacramentos de la Iglesia, diferenci\u00e1ndose de \u00e9stos en que aqu\u00e9llas prefiguraban s\u00f3lo la salvaci\u00f3ndefinitiva que iba a realizarse en Cristo mismo, mientras que en los sacramentos se aplica realmente la redenci\u00f3n obrada por El a los hombres.<\/p>\n<p>Las acciones salv\u00ed\u00adficas del AT, ya mencionadas (la cena del cordero pascual, salida de Egipto, el don de la Ley en el Sina\u00ed\u00ad, el d\u00ed\u00ada de Pentecost\u00e9s, circuncisi\u00f3n), pose\u00ed\u00adan tambi\u00e9n, seg\u00fan los te\u00f3logos, una cierta estructura sacramental, en cuanto que prefiguraban la salvaci\u00f3n que Jes\u00fas, siglos m\u00e1s tarde, iba a instaurar en el mundo por medio de su encarnaci\u00f3n o venida al mundo y, de modo concreto, por medio de todas sus acciones y palabras, que culminar\u00ed\u00adan en el sacrificio de su vida en la cruz. Estos ritos jud\u00ed\u00ados, llamados impropiamente \u00absacramentos\u00bb, santificaban antes de la venida de Jes\u00fas a los que los recib\u00ed\u00adan. Despu\u00e9s de la venida de Jes\u00fas o su obra redentora en la cruz carecen de por s\u00ed\u00ad de la eficacia salvadora que pose\u00ed\u00adan antes (cf. Mt 27,51; Mc 15,38; Lc 23,45; 2Cor 3,7-16), aunque al jud\u00ed\u00ado de buena fe le sirvan de ocasi\u00f3n de santificaci\u00f3n y salvaci\u00f3n, pero la eficacia no depende ya esencialmente de esos ritos sino de la buena fe, pues con la venida de Jes\u00fas perdieron su car\u00e1cter prefigurativo en virtud del cual confer\u00ed\u00adan la gracia.<\/p>\n<p>Seg\u00fan el EvJn la Iglesia naci\u00f3 del costado de Cristo en la cruz, y del costado de Cristo en la cruz brotaron tambi\u00e9n con la Iglesia los sacramentos (cf. Jn 7,37-39 y 19,30.34-35), aunque en las apariciones pascuales se vayan describiendo, a continuaci\u00f3n, sucesiva y detalladamente la instituci\u00f3n de la Iglesia y los sacramentos (cf. 20,21-23: env\u00ed\u00ado de la Iglesia y el don del Esp\u00ed\u00adritu Santo as\u00ed\u00ad como el poder de perdonar los pecados; 21,1-19: misi\u00f3n, Eucarist\u00ed\u00ada y primado); los tres evangelios sin\u00f3pticos relacionan tambi\u00e9n el env\u00ed\u00ado de los disc\u00ed\u00adpulos y la concesi\u00f3n de poderes espirituales con las aparaciones pascuales (Mt 28,18-20; Mc 16,14-18; Lc 24,46-49; cf. tambi\u00e9n He 2,1-36). La fuente de donde brotan la Iglesia y los sacramentos es la muerte redentora de Cristo en la cruz; los sacramentos explican y desarroIlan su obra redentora a trav\u00e9s de los siglos hasta su venida al final de los tiempos (cf. 1 Cor 11,26).<\/p>\n<p>Detr\u00e1s de los acontecimientos de la historia de la salvaci\u00f3n y hechos observables de la vida de Jes\u00fas hay una realidad divina que los trasciende y que el hombre por s\u00ed\u00ad mismo con la sola raz\u00f3n no puede vislumbrar, y menos a\u00fan comprender. Esta realidad es sobrenatural, porque trasciende toda experiencia y conocimiento humano, siendo perceptible, s\u00f3lo hasta cierto punto, por la fe, gracias a la revelaci\u00f3n de Dios en la historia de Israel y la Iglesia por medio de Jesucristo (Jn 19,35). Los hombres de todos los tiempos han experimentado siempre que la realidad divina que est\u00e1 detr\u00e1s de los fen\u00f3menos religiosos es inefable y no se puede reducir a meros conceptos y palabras, aunque en este caso no se trata de verdadera revelaci\u00f3n en sentido cristiano, ya que en ellos no se manifiestan los misterios de la fe cristiana. Pero la experiencia de lo inefable es una realidad en la historia de las religiones. Mucho m\u00e1s sublime e inefable es la realidad que est\u00e1 detras de los hechos salv\u00ed\u00adficos de la historia de la salvaci\u00f3n b\u00ed\u00adblico-cristiana.<\/p>\n<p>A esta experiencia de lo inefable se refiere la palabra mysterion, que etimol\u00f3gicamente proviene de la ra\u00ed\u00adz griega my (cerrar los ojos o la boca) y significa algo incomprensible para la raz\u00f3n e inexplicable con palabras. La palabra mysterion pertenece al mundo del culto y designa los cultos de iniciaci\u00f3n (mysteria) paganos (cf. Sap 14,15.23), en los que los iniciados estaban obligados a guardar silencio respecto a lo que hab\u00ed\u00adan contemplado (\u00abdisciplina del arcano\u00bb) y a una especie de \u00abmilicia santa\u00bb. El t\u00e9rmino mysterion aparece en la traducci\u00f3n griega del Antiguo Testamento, la llamada \u00abBiblia de los Setenta\u00bb, bien con el significado corriente de secreto (Si 22,22; 27,16-17.21; Jdt 2,2; 2Mac 13,21) o secretos de Dios (Sap 2,22; 6,22; Tob 12,7.11). Pero en Dan 2,18-19.27-30.47 los secretos de Dios adquieren una connotaci\u00f3n escatol\u00f3gica, esdecir, se refieren a acontecimientos salv\u00ed\u00adficos que se realizar\u00e1n en los \u00faltimos tiempos, y apocal\u00ed\u00adptica, porque son dados a conocer a Daniel por revelaci\u00f3n: el cielo se abre y en \u00e9l aparecen descritos los hechos que tendr\u00e1n lugar en los tiempos futuros para que el profeta pueda conocerlos. Esta revelaci\u00f3n o conocimiento puede tener lugar de diversas formas, bien por \u00e9xtasis, sue\u00f1o o visi\u00f3n (cf. Dan 7).<\/p>\n<p>Con esta connotaci\u00f3n escatol\u00f3gica y apocal\u00ed\u00adtica de fondo, aunque no sea de forma tan descriptiva como en Dan y Ap, pasa la palabra mysterion al NT para expresar, en primer lugar, el misterio divino de los \u00faltimos tiempos, proyectado por Dios en Cristo antes de la creaci\u00f3n y revelado en El y por El en la plenitud de los tiempos (cf. 1 Cor 2,6-13; Ef 5,32), aunque tambi\u00e9n pueda indicar aspectos negativos que le acompa\u00f1an (2Tes 2,7: la perversidad del mal) o positivos como la trasformaci\u00f3n escatol\u00f3gica total del cristiano en la segunda venida del Se\u00f1or (1Cor 15,51) o la futura historia de Israel (Rom 11,25). La palabra mysterion expresa la historia de la salvaci\u00f3n final que Dios ha proyectado y cuyo actor principal es tambi\u00e9n El mismo por medio del Hijo del hombre (Dan 7,13-14) o Cristo, seg\u00fan el NT.<\/p>\n<p>Con significado claramente cristol\u00f3gico aparece mysterion en los evangelios (Mc 4,11 par.: \u00abA vosotros se os ha dado a conocer el misterio del Reino de Dios; pero a los que est\u00e1n fuera todo les llega en par\u00e1bolas\u00bb): el reino de Dios es una realidad, que alborea ya en la obra de Jes\u00fas, en sus palabras y acciones salvadoras; sus palabras y obras significan la salvaci\u00f3n y la comunican a los que se acercan a Jes\u00fas con fe. San Pablo recalca todav\u00ed\u00ada m\u00e1s el aspecto cristol\u00f3gico del mysterion de la sabidur\u00ed\u00ada divina: Jesucristo crucificado, el \u00abSe\u00f1or de la gloria\u00bb, es la encarnaci\u00f3n del misterio de Dios (1 Cor 2,2.7-8). El Doctor de los gentiles pide que a los ap\u00f3stoles se les \u00abconsidere como servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios\u00bb (1Cor 4,1). La expresi\u00f3n \u00abadministradores de los misterios de Dios\u00bb no se puede aplicar sin m\u00e1s a los sacramentos de la Iglesia, sino que debe ser referida, en primer lugar, a la predicaci\u00f3n apost\u00f3lica en general, pues Pablo mismo dice que no ha sido enviado a bautizar sino a predicar (1,17), lo cual no quiere decir que la predicaci\u00f3n de Pablo no tenga nada que ver con el bautismo, ya que su predicaci\u00f3n no consiste en meras palabras sino que incluye acciones que significan y realizan la salvaci\u00f3n, como es el bautismo realizado por sus colaboradores (1 Cor 6,20): su predicaci\u00f3n est\u00e1 orientada a la fe y al bautismo (Rom 6,1-10), al acrecentamiento de la gracia por la celebraci\u00f3n de la Eucarist\u00ed\u00ada (1 Cor 11,17-34) y a la reconciliaci\u00f3n de los cristianos pecadores (2Cor 2,6-10; 5,18-21). En Col 2,2 se afirma asimismo que Cristo es el \u00abmisterio divino\u00bb, a\u00f1adi\u00e9ndose que su anuncio se realiza por medio de la Iglesia (Col 1,27). En Ef 3,4-6 se va m\u00e1s all\u00e1, al afirmarse que el anuncio del misterio se refiere tambi\u00e9n a los gentiles; en 5,32 se llama mysterion a la uni\u00f3n de Cristo con la Iglesia, la cual es modelo de la uni\u00f3n sacramental de los esposos. En el NT aparece claro que la revelaci\u00f3n del misterio de Dios en Cristo no se reduce a algo meramente cognitivo, sino que es una realidad sobrenatural divina, que se prolonga o aplica a los fieles en las acciones o sacramentos de la Iglesia.<\/p>\n<p>Las semejanzas entre el juramento de los reclutas romanos y el compromiso personal de los iniciados en los cultos mist\u00e9ricos hicieron que el t\u00e9rmino latino sacramentum y el griego mysterion fuesen considerados ya en el siglo II d.C. como sin\u00f3nimos. Mysterion como sin\u00f3nimo de sacramento sigue en vigor en la tradici\u00f3n eclesi\u00e1stica oriental. Con ambos t\u00e9rminos se afirma que el misterio de la obra redentora de Cristo se prolonga y aplica en las acciones de la Iglesia que nosotros llamamos sacramentos. Los historiadores de las religiones son hoy d\u00ed\u00ada del parecer que los cultos mist\u00e9ricos paganos de iniciaci\u00f3n no han influido o, a lo m\u00e1s, han influido muy escasamente en el culto o sacramentos cristianos, aunque no se excluyandependencias ling\u00fc\u00ed\u00adstico-culturales. Dado que el Bautismo y la Eucarist\u00ed\u00ada se practicaron en la Iglesia de Jerusal\u00e9n desde un principio (He 2,38.41.46, etc.), ya antes de que Pablo comenzase la misi\u00f3n de los gentiles, son improbables influjos directos de los cultos paganos griegos en los sacramentos cristianos.<\/p>\n<p>3. Los milagros y acciones significativas de Jes\u00fas en su relaci\u00f3n con los sacramentos<br \/>\n3.1. Las acciones salv\u00ed\u00adficas de Jes\u00fas y la llegada del reino<br \/>\nEn los evangelios encontramos milagros y acciones simb\u00f3licas de Jes\u00fas que no s\u00f3lo trascienden abstractamente el significado inmediato del hecho milagroso y acci\u00f3n extraordinaria sino que, sobre todo, llaman la atenci\u00f3n de sus contempor\u00e1neos, espectadores y oyentes, sobre la llegada real, ya cercana del Reino de Dios en Jes\u00fas y su obra. M\u00e1s a\u00fan, en estos hechos milagrosos y acciones significativas se trasluce la realidad del Reino de Dios ya presente plenamente en la persona de Jes\u00fas, dado que su persona es la misma persona que la Segunda Persona de la Sant\u00ed\u00adsima Trinidad o el Verbo, aunque su identidad personal (Mc 1,24) y la eficacia de sus acciones humanas permanezca oculta y escondida a los hombres (Mc 4,11-12; Jn 16,25-26). Jes\u00fas personifica el Reino de Dios, pero su realizaci\u00f3n plena depende de su sucesiva actuaci\u00f3n conjunta con el Padre por medio del Esp\u00ed\u00adritu Santo, sobre todo, en la glorificaci\u00f3n final (Mc 14,36; Jn 4,32-34). Cuando aplicamos a las acciones de Jes\u00fas el calificativo \u00absimb\u00f3lico\u00bb no se debe entender por esta palabra algo puramente abstracto, sino, m\u00e1s bien, una realidad trascendente y efectiva que realiza ya de alguna manera lo que significa, cuya plena realizaci\u00f3n tendr\u00e1 lugar en el futuro -en nuestro caso, en Pascua o Pentecost\u00e9s-. Los milagros y acciones de Jes\u00fas durante su vida p\u00fablica hac\u00ed\u00adan presente y perceptible el Reino de Dios ya entre los habitantes de Galilea, si bien en ciernes y de forma incipiente, debido a que Jes\u00fas a\u00fan no hab\u00ed\u00ada sido glorificado (Jn 7,39) y sus destinatarios o disc\u00ed\u00adpulos viv\u00ed\u00adan -como vivimos nosotros tambi\u00e9n- en la condici\u00f3n de creyentes y no hab\u00ed\u00adan llegado a la visi\u00f3n (1Cor 13,12; 1Jn 3,2). Las curaciones milagrosas de Jes\u00fas trascend\u00ed\u00adan la simple curaci\u00f3n extraordinaria, convirti\u00e9ndose en signos o canales de salvaci\u00f3n para los que por la fe se abr\u00ed\u00adan a ellos sin condiciones: la aceptaci\u00f3n de estos signos causaba la presencia del reino de Dios en la vida de los creyentes mismos, aunque s\u00f3lo de forma germinal. Las grandes acciones simb\u00f3licas que expresaban la autoridad divina de Jes\u00fas (p. ej., la purificaci\u00f3n del templo) anunciaban prof\u00e9ticamente la llegada futura del Reino en sus diversas etapas, pero de tal modo que la acci\u00f3n llevada a cabo por Jes\u00fas con poder divino anticipaba ya, de alguna forma, la realizaci\u00f3n del acontecimiento futuro.<\/p>\n<p>Entre los milagros de Jes\u00fas con significado cristol\u00f3gico y soteriol\u00f3gico que trascienden la simple curaci\u00f3n o hecho milagroso y apuntan la llegada del Reino podemos contar los siguientes: la curaci\u00f3n del paral\u00ed\u00adtico (Mt 9,1-8; Mc 2,1-12; Lc 5,17-26), las curaciones de Jes\u00fas en s\u00e1bado (Mt 12,9-14; Mc 3,1-6; Lc 6,6-11; 13,10-17; 14, 1-6) y las expulsiones de demonios (Lc 11,20). En los evangelios sin\u00f3pticos los milagros realizados por Jes\u00fas trascienden el mero hecho de la curaci\u00f3n concreta: la curaci\u00f3n del paral\u00ed\u00adtico de Cafarna\u00fam indica que el Reino de Dios anunciado por Jes\u00fas promete la salvaci\u00f3n de una manera total y que la salvaci\u00f3n ofrecida por El no se refiere s\u00f3lo al alma sino tambi\u00e9n al cuerpo y viceversa; la curaci\u00f3n del paral\u00ed\u00adtico es un signo de que Dios interviene en la realidad total del hombre; la palabra de Jes\u00fas con que cura al paral\u00ed\u00adtico no es s\u00f3lo una promesa para el futuro, sino una palabra que da al enfermo ya ahora la salvaci\u00f3n integral (Mt 9,1-8; Mc 2,1-12; Lc 5,17-26; cf. Jn 5,1-15). La semejanza de las acciones milagrosas y significativas de Jes\u00fas con los sacramentos derivados de El es evidente, pero hay unadiferencia que no debe pasar inadvertida, ya que la curaci\u00f3n, p. ej., en el caso del paral\u00ed\u00adtico, es una acci\u00f3n exclusivamente cristol\u00f3gica que indica qui\u00e9n es Jes\u00fas y qu\u00e9 es el Reino de Dios predicado por El. Si comparamos este milagro de Jes\u00fas con el milagro de Pedro y Juan despu\u00e9s de Pascua en la Puerta hermosa del templo, aparece, en primer lugar, tambi\u00e9n el milagro de los ap\u00f3stoles como un signo cristol\u00f3gico o prueba de que Jes\u00fas de Nazaret es el Mes\u00ed\u00adas resucitado y exaltado por Dios, que est\u00e1 detr\u00e1s de la acci\u00f3n milagrosa de los ap\u00f3stoles; en segundo lugar, la acci\u00f3n milagrosa de Pedro y Juan encierra en s\u00ed\u00ad algo de sacramental, ya que el milagro no es s\u00f3lo causa de la curaci\u00f3n corporal del cojo de nacimiento sino de que \u00e9ste entre en el templo alabando a Dios, o sea, causa de su salvaci\u00f3n espiritual (He 3,8). La exaltaci\u00f3n de Jes\u00fas hace sentir sus efectos en la llegada del Reino de Dios tanto de forma visible como invisible, con lo cual quiere demostrar Lucas, sobre todo, en la primera parte de los Hechos de los ap\u00f3stoles que Jes\u00fas es el Mes\u00ed\u00adas muerto, resucitado, exaltado y glorificado por Dios (He 3,1-26). Las curaciones de Jes\u00fas en s\u00e1bado (Mt 12, 9-14; Mc 3,1-6; Lc 6,6-11; 13,10-17; 14,1-6) indican, en el contexto del comienzo de la llegada del Reino de Dios, que la salvaci\u00f3n de la persona humana est\u00e1 por encima de la casu\u00ed\u00adstica jud\u00ed\u00ada; las curaciones se convierten en signos de aut\u00e9ntica liberaci\u00f3n y salvaci\u00f3n. La afirmaci\u00f3n de Jes\u00fas de que sus expulsiones de los demonios son una prueba de que el Reino de Dios ha llegado (Lc 11,20), est\u00e1 considerada generalmente por los exegetas como un dicho aut\u00e9ntico: \u00abJes\u00fas como taumaturgo apocal\u00ed\u00adptico constituye una excepci\u00f3n en la Historia de las religiones\u00bb (Theissen, Wundergeschichten, p. 274). \u00abEn el juda\u00ed\u00adsmo temprano\u00bb [antes y despu\u00e9s de Jes\u00fas] no se encuentran expresiones semejantes que \u00abhagan depender la llegada del Reino de Dios de la actuaci\u00f3n de un hombre\u00bb (Mar\u00ed\u00ada Trautmann, Zeichenhafte, p. 265). Estas afirmaciones de los investigadores, que podr\u00ed\u00adan aumentarse, prueban, por una parte, que Jes\u00fas realiz\u00f3 realmente exorcismos; por otra parte, se pone de relieve la relaci\u00f3n de las expulsiones de demonios con la venida del Reino -caso singular en la Historia de las religiones. Conviene precisar, sin embargo, que las expulsiones realizadas por Jes\u00fas no significaban en s\u00ed\u00ad mismas la llegada del Reino, sino que eran s\u00f3lo una se\u00f1al de que el Reino estaba ya actuando. Los exorcismos son, pues, una condici\u00f3n previa o acompa\u00f1ante de la llegada del Reino. Estos ejemplos que acabamos de estudiar presentan el Reino de Dios como una realidad din\u00e1mica salv\u00ed\u00adfica que se manifiesta por medio de las acciones de Jes\u00fas y no s\u00f3lo por conceptos.<\/p>\n<p>A las acciones prof\u00e9tico-simb\u00f3licas pertenecen, en cambio, la purificaci\u00f3n del templo (Mt 21,12-13; Mc 11,15-17; Lc 19,45-46; Jn 2,13-17), las comidas de Jes\u00fas con publicanos y pecadores (Mt 9,9-13; Mc 2,13-17; Lc 5,27-32), la elecci\u00f3n e instituci\u00f3n de los doce (Mt 10,1-4; Mc 3,13-19; Lc 6,12-16), la maldici\u00f3n de la higuera infructuosa (Mt 21,18-22.; Mc 11,12-14. 20-25) y la entrada triunfal de Jes\u00fas en Jerusal\u00e9n (Mt 21,1-10a; Mc 11,1-11a; Lc 19,28-40; Jn 12,12-19). La purificaci\u00f3n del templo significa algo m\u00e1s que devolverle al templo su car\u00e1cter sagrado, como insin\u00faa el hecho de que se encuentre estrechamente relacionada con la acci\u00f3n tambi\u00e9n prof\u00e9tica de la maldici\u00f3n de la higuera y su cumplimiento casi inst\u00e1ntaneo (Mc 11,12-25). Estas acciones simb\u00f3licas de Jes\u00fas se parecen a las de los profetas del AT que realizaban ya en cierto sentido lo que significaban, y eran a la vez prueba de que el hecho profetizado se realizar\u00ed\u00ada plenamente a su tiempo. La diferencia est\u00e1 en que las acciones de Jes\u00fas expresan la realizaci\u00f3n mesi\u00e1nica de la salvaci\u00f3n, aunque sea todav\u00ed\u00ada ocultamente, mientras que las de los profetas se refer\u00ed\u00adan a la salvaci\u00f3n mesi\u00e1nica que tendr\u00ed\u00ada lugar en los \u00faltimos tiempos. Las comidas de Jes\u00fas con los pecadores y publicanos as\u00ed\u00ad como la instituci\u00f3n del grupo de los doce, significando la reuni\u00f3n escatol\u00f3gica, definitiva de lasdoce tribus de Israel, son tambi\u00e9n hechos simb\u00f3licos que realizan ya en ese momento mismo de la intervenci\u00f3n de Jes\u00fas la presencia del Reino. Las acciones salv\u00ed\u00adficas de Jes\u00fas han dado lugar, a su vez, a las acciones salv\u00ed\u00adficas o sacramentos de la Iglesia, que, por su voluntad y encargo, deben prolongar su obra redentora. Las acciones propias de Jes\u00fas, sin embargo, no se pueden considerar como sacramentos en sentido estricto, ya que se refieren a la llegada del Reino de Dios en su persona. Es decir, tienen un significado mesi\u00e1nico-cristol\u00f3gico y soteriol\u00f3gico, pero no sacramental en sentido propio, ya que no son acciones de los disc\u00ed\u00adpulos.<\/p>\n<p>3.2. Los signos jo\u00e1nicos y su significado cristol\u00f3gico y soteriol\u00f3gico<br \/>\nEn los milagros del EvJn, que los estudiosos llaman \u00absignos-jo\u00e1nicos\u00bb, es donde m\u00e1s se acent\u00faa el aspecto cristol\u00f3gico y soteriol\u00f3gico de las obras milagrosas de Jes\u00fas dentro del NT. Tampoco \u00e9stos pueden denominarse sacramentos o confundirse con los sacramentos derivados de Jes\u00fas o sacramentos de la Iglesia. Cada uno de los milagros del EvJn o \u00absignos jo\u00e1nicos\u00bb expresa un aspecto especial de la persona de Jes\u00fas. El verdadero disc\u00ed\u00adpulo de Jes\u00fas tiene que percibir esa dimensi\u00f3n cristol\u00f3gica y soteriol\u00f3gica, pues de lo contrario su fe no ser\u00e1 verdadera. As\u00ed\u00ad, p. ej., la multiplicaci\u00f3n de los panes no quiere decir s\u00f3lo que Jes\u00fas sea un taumaturgo que ha alimentado a una multitud de personas, sino que el milagro obrado por El tiene un alcance cristol\u00f3gico y soteriol\u00f3gico, que va m\u00e1s all\u00e1 del hecho milagroso de alimentar con cinco panes y dos peces una gran multitud: con el significado cristol\u00f3gico se expresa que Jes\u00fas es el Pan bajado del cielo a semejanza del man\u00e1 en el desierto; con el significado soteriol\u00f3gico se quiere decir que Jes\u00fas no ha venido, en primer lugar, a alimentar los cuerpos sino las almas (Jn 6,1-15.26-51a); la \u00faltima parte del discurso eucar\u00ed\u00adstico de Jn 6 contiene, adem\u00e1s, un significado claramente sacramental (6, 51b-59), ya que Jes\u00fas promete a su Iglesia para el futuro (6,51 c) el pan eucar\u00ed\u00adstico que da la vida eterna (6,53-54.57-58). En el milagro-signo de la piscina prob\u00e1tica el significado es s\u00f3lo cristol\u00f3gico y soteriol\u00f3gico, sin que el discurso contenga una explicaci\u00f3n sacramental: Jes\u00fas no es s\u00f3lo un gran taumaturgo que cura al paral\u00ed\u00adtico, sino que se revela cristol\u00f3gica y soteriol\u00f3gimente como el Hijo de Dios que da la vida eterna al que cree en El (5,24-25). La curaci\u00f3n del ciego de nacimiento es tambi\u00e9n un milagro-signo en cuanto Jes\u00fas es la luz del mundo (9,5) que no s\u00f3lo cura la ceguera corporal (v.7.11.17), sino que, adem\u00e1s, da la luz de la fe (v.35-38); tampoco el relato de este milagro contiene una aplicaci\u00f3n expl\u00ed\u00adcitamente sacramental, aunque un lugar muy apropiado para su lectura ser\u00ed\u00ada la celebraci\u00f3n lit\u00fargica del Bautismo de adultos. Una interpretaci\u00f3n cristol\u00f3gica-soteriol\u00f3gica se impone igualmente en los dem\u00e1s milagros-signos del EvJn: as\u00ed\u00ad aparece significada la sobreabundancia de la gracia en el milagro de las bodas de Can\u00e1 en contraste con las instituciones del AT, a que aluden las c\u00e1ntaras jud\u00ed\u00adas para las purificaciones legales, que s\u00f3lo pod\u00ed\u00adan quitar la impureza exterior (2,1-11); una aplicaci\u00f3n sacramental, bien sea referida a la Eucarist\u00ed\u00ada o al Matrimonio, no aparece expl\u00ed\u00adcita en el texto jo\u00e1nico, pero parece insinuarse. En los milagros-signos de la curaci\u00f3n del hijo del oficial real en Can\u00e1 (4,46-54) y la resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro en Betania (11,1-46) Jes\u00fas aparece superando la enfermedad y la muerte respectivamente. La curaci\u00f3n del hijo del oficial nos hace recordar el efecto que produce el sacramento cristiano de la unci\u00f3n de los enfermos, pero en ambas narraciones ni el efecto tiene lugar por unci\u00f3n o imposici\u00f3n de manos, sino s\u00f3lo por la palabra y la fe, sin que se aluda en manera alguna a una acci\u00f3n sacramental realizada por los disc\u00ed\u00adpulos o la Iglesia; en ambos casos se trata s\u00f3lo de milagros-signos cristol\u00f3gico-soteriol\u00f3gicos.<\/p>\n<p>3.3. El lavatorio de los pies y su hipot\u00e9tica sacramentalidad<br \/>\nEn Jn 13,4-10.12-15 narra esquem\u00e1ticamente el evangelista la escena en que Jes\u00fas, levant\u00e1ndose de la cena, lava los pies a sus disc\u00ed\u00adpulos (v.4-6a), a la cual siguen dos interpretaciones: una de car\u00e1cter dogm\u00e1tico-simb\u00f3lico en forma de di\u00e1logo, que explica el lavatorio de los pies como adhesi\u00f3n de los disc\u00ed\u00adpulos a Jes\u00fas que se entrega, en el gesto simb\u00f3lico del lavar los pies a los disc\u00ed\u00adpulos, a la muerte de cruz y subraya la necesidad de compartir su muerte, so pena de ser excluidos de la salvaci\u00f3n que Jes\u00fas nos ha merecido en la cruz (v.6b-10), y otra paren\u00e9tica o exhortativa en forma de breve discurso, en que manda a sus disc\u00ed\u00adpulos que en el futuro se laven los pies unos a otros (v.12-17). En la interpretaci\u00f3n dogm\u00e1tica, que es, sin duda, la m\u00e1s importante, se afirma que el lavatorio de Jes\u00fas causa la limpieza total: \u00abEl que se ha ba\u00f1ado no necesita lavarse m\u00e1s que los pies, pues est\u00e1 completamente limpio\u00bb (as\u00ed\u00ad la mayor\u00ed\u00ada de los c\u00f3dices, entre los cuales el vaticano, uno de los m\u00e1s antiguos, del siglo IV; el c\u00f3dice sina\u00ed\u00adtico, tambi\u00e9n uno de los m\u00e1s antiguos, del siglo IV, omite, sin embargo, la expresi\u00f3n \u00abm\u00e1s que los pies\u00bb). El lavatorio de los pies simboliza la participaci\u00f3n en la humillaci\u00f3n y muerte de Jes\u00fas en la cruz, que es el lugar de su exaltaci\u00f3n, glorificaci\u00f3n y revelaci\u00f3n suprema (19,35-37).<\/p>\n<p>Algunos autores opinar], por tanto, que el lavatorio de los pies era practicado como rito sacramental en la Iglesia donde se escribi\u00f3 el EvJn. La esquem\u00e1tica explicaci\u00f3n del rito parece indicar que los destinatarios del EvJn lo conoc\u00ed\u00adan, lo cual hac\u00ed\u00ada innecesaria una explicaci\u00f3n detallada. La importancia cuasi sacramental del rito aparece insinuada por el hecho de que el lavatorio de los pies reemplaza en la Ultima Cena la instituci\u00f3n de la Eucarist\u00ed\u00ada. Los exegetas no est\u00e1n de acuerdo en la relaci\u00f3n de este rito con otros sacramentos, como el bautismo y eucarist\u00ed\u00ada (cf. la explicaci\u00f3n del comentario de R. Schnackenburg).<\/p>\n<p>Seg\u00fan 1Tim 5,10 pertenece a las obligaciones de la asociaci\u00f3n de las viudas \u00ablavar los pies a los santos\u00bb; probablemente la \u00abacci\u00f3n de lavar los pies a los santos\u00bb es un rito semejante al de la iglesia jo\u00e1nica. En el NT no encontramos detalles m\u00e1s concretos al respecto; s\u00f3lo algunas alusiones podr\u00ed\u00adan referirse al lavatorio de los pies: en Lc 22,27 pregunta Jes\u00fas a sus disc\u00ed\u00adpulos: \u00abPorque, \u00bfqui\u00e9n es mayor, el que est\u00e1 a la mesa o el que sirve? Pues yo estoy en medio de vosotros como el que sirve\u00bb. El verbo \u00abservir\u00bb (en griego diakonein) est\u00e1 en relaci\u00f3n, en primer lugar, con el servir a la mesa en el NT y parece incluir el lavar a los hu\u00e9spedes los pies, si bien esto ten\u00ed\u00ada lugar antes, no durante la comida, como en Jn 13,4: \u00abDichosos los siervos, que el Se\u00f1or al venir encuentre despiertos: yo os aseguro que los har\u00e1 sentar a la mesa y se pondr\u00e1 a servirles \u00e9l mismo\u00bb (Lc 12,3; cf. tambi\u00e9n Mc 10,45). De los textos citados parece deducirse que hay una tradici\u00f3n seg\u00fan la cual Jes\u00fas a los disc\u00ed\u00adpulos les sirvi\u00f3 a la mesa, realizando con ellos una acci\u00f3n significativa.<\/p>\n<p>Para el evangelista Juan el rito de lavar los pies tiene un significado profundo que ni Pedro ni los dem\u00e1s disc\u00ed\u00adpulos pueden comprender antes de la muerte y resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas (cf. 13,7.36). En el tiempo pascual comprender\u00e1n el pleno significado de la acci\u00f3n de Jes\u00fas de lavar los pies y de las otros hechos significativos (16,13). La acci\u00f3n de lavar los pies Jes\u00fas a sus disc\u00ed\u00adpulos no es en s\u00ed\u00ad un sacramento, sino una acci\u00f3n simb\u00f3lica, significativa de la salvaci\u00f3n de su muerte redentora. La cuesti\u00f3n decisiva es si la Iglesia cat\u00f3lica universal entendi\u00f3 la acci\u00f3n de Jes\u00fas como un sacramento o acci\u00f3n meramente significativa. San Ambrosio de Mil\u00e1n consider\u00f3 el gesto de lavar los pies como un rito complementario del bautismo y defendi\u00f3 frente a la Iglesia romana su car\u00e1cter sacramental de perdonar los pecados. Tambi\u00e9n se practic\u00f3 entre los monjes de la edad media como rito sacramental aislado de perdonar los pecados de cada d\u00ed\u00ada o veniales (cf. San Bernardo, De coena Domini). En realidad, se trata de un sacramental, o sea, medio de obtener el perd\u00f3n de los pecados veniales, p. ej., agua bendita, sin que la Iglesia universal lo haya reconocido como sacramento.<\/p>\n<p>4. La Iglesia encargada de prolongar la obra de Jes\u00fas sacramentalmente<br \/>\n4.1. La instituci\u00f3n de \/a Iglesia y Jes\u00fas de Nazaret<br \/>\nLa Iglesia, llamada por los te\u00f3logos de la \u00e9poca del Vat. II \u00absacramento fundamental\u00bb, tiene su origen en Jesucristo, fuente de toda gracia o \u00absacramento original\u00bb, y nace en Pascua, el d\u00ed\u00ada de Resurrecci\u00f3n; los sacramentos son realizaciones de la Iglesia (K. Rahner, E. Schillebeeck). Al exegeta incumbe la tarea de demostrar c\u00f3mo aparece esta realidad cristol\u00f3gica y eclesiol\u00f3gico-sacramental en el NT. Comencemos con el evangelista san Juan, que es quien relaciona m\u00e1s estrechamente que los sin\u00f3pticos el nacimiento de la Iglesia con el misterio pascual, o sea, con la muerte, resurrecci\u00f3n y aparici\u00f3n de Jes\u00fas a sus disc\u00ed\u00adpulos el d\u00ed\u00ada de Pascua (Jn 19,34-35; 20,21-22). Seg\u00fan el pensamiento jo\u00e1nico la Iglesia tiene su origen exactamente en la muerte misma de Jes\u00fas, como expresan sus \u00faltimas palabras y su gesto al morir en la cruz: \u00abConsumado est\u00e1. E inclinada la cabeza, entreg\u00f3 el esp\u00ed\u00adritu\u00bb (19,30). La \u00faltima palabra \u00abesp\u00ed\u00adritu\u00bb podr\u00ed\u00adamos haberla escrito con may\u00fascula, los c\u00f3dices griegos del NT no distinguen la diferencia de significado de una palabra con may\u00fascula inicial o min\u00fascula; en nuestras traducciones, sin embargo, teniendo en cuenta el contexto del pasaje jo\u00e1nico, escribir\u00ed\u00adamos \u00abEsp\u00ed\u00adritu\u00bb con may\u00fascula: la entrega de su esp\u00ed\u00adritu es, en realidad, el regalo del Esp\u00ed\u00adritu Santo a la Iglesia. La descripci\u00f3n, a continuaci\u00f3n, del costado traspasado, del que \u00absali\u00f3 al punto sangre y agua\u00bb (19,34), expresa la misma idea: en la exaltaci\u00f3n de Jes\u00fas muerto en la cruz nace la Iglesia. En la aparici\u00f3n pascual del d\u00ed\u00ada de Resurrecci\u00f3n, cuando el Se\u00f1or sopla sobre los disc\u00ed\u00adpulos y les entrega el Esp\u00ed\u00adritu Santo (20,22), se expresa pl\u00e1sticamente el significado de los dos textos antes citados: la muerte de Jes\u00fas en la cruz, que el evangelista llama su \u00abexaltaci\u00f3n y glorificaci\u00f3n\u00bb, y el costado abierto significan el nacimiento de la Iglesia (cf. 19,30.34-37; 20,21-22 y 12,32: \u00abY yo, cuando fuere levantado de la tierra, atraer\u00e9 a todos a m\u00ed\u00ad\u00bb).<\/p>\n<p>Seg\u00fan el EvMt, en cambio, la instituci\u00f3n y constituci\u00f3n de la Iglesia tiene lugar con ocasi\u00f3n de la aparici\u00f3n de Jes\u00fas en el monte de Galilea en los d\u00ed\u00adas siguientes a su resurrecci\u00f3n, en la que el Resucitado les concede a los disc\u00ed\u00adpulos su plena potestad (cf. 28,10.16-20: concesi\u00f3n de la autoridad plena del Se\u00f1or glorificado, env\u00ed\u00ado, encargo de bautizar y predicar). San Mateo pone su acento en el aspecto jur\u00ed\u00addico, misionero, sacramental y doctrinal de la Iglesia y en su dependencia continua y necesaria del Se\u00f1or resucitado, que, por esa raz\u00f3n, les promete su asistencia y presencia hasta el final de los siglos (28,20), mientras que Jn profundiza el misterio de la Iglesia hasta encontrarlo en la muerte de cruz, s\u00ed\u00admbolo de exaltaci\u00f3n y glorificaci\u00f3n de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Distinta es la perspectiva teol\u00f3gica de san Lucas: la Iglesia nace y se presenta en p\u00fablico el d\u00ed\u00ada de Pentecost\u00e9s al venir el Esp\u00ed\u00adritu Santo sobre los disc\u00ed\u00adpulos reunidos con Mar\u00ed\u00ada en el cen\u00e1culo (vgl. Lc 24,49 y He 2,1-42). Las apariciones del Resucitado, sus encuentros con los disc\u00ed\u00adpulos durante los cuarenta d\u00ed\u00adas pascuales y su ascensi\u00f3n son momentos previos al nacimiento de la Iglesia el d\u00ed\u00ada de Pentecost\u00e9s, cuando \u00e9sta recibe el Esp\u00ed\u00adritu Santo y comienza su misi\u00f3n mundial hasta que venga Jesucristo en su segunda venida al final de los siglos.<\/p>\n<p>El que los evangelistas relacionen de diferentes maneras el nacimiento de la Iglesia con la donaci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo el d\u00ed\u00ada de Pascua (Jn 20,22) o Pentecost\u00e9s (He 2,1-36) o con la entrega de los poderes supremos en los d\u00ed\u00adas despu\u00e9s de Pascua (Mt 28,18-20), indica que la realizaci\u00f3n de la Iglesia, por ser un organismo vivo, no se puede reducir a un solo aspecto, sino que presenta diversas facetas. Por ser la Iglesia una realidad tan rica y plena, se comprende que los evangelios acent\u00faen diversos aspectos teol\u00f3gicos, colocando el nacimiento de la Iglesia bien en estrecha relaci\u00f3n con la muerte y resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, como hace Juan, o con el don del Esp\u00ed\u00adritu Santo el d\u00ed\u00ada de Pentecost\u00e9s, como subraya Lucas, mientras que Mateo se queda entre medias y pone de relieve la concesi\u00f3n del supremo poder al grupo de los once, que representan la Iglesia entera o el verdadero Israel (Mt 28,18-20 y 21,43).<\/p>\n<p>Para san Pablo el origen de la Iglesia est\u00e1 tambi\u00e9n, como en el EvJn, en la muerte y resurrecci\u00f3n de Jesucristo, con quien el creyente entra en contacto y en cuyo \u00abcuerpo (m\u00ed\u00adstico\u00bb: esta palabra no aparece en el NT, pero expresa bien la realidad eclesiol\u00f3gica) queda incorporado por el bautismo (Rom 3,.28; 4,24-25; 6,1-11; 1 Cor 12,12-14), siendo las aparaciones del Resucitado a Pedro y dem\u00e1s disc\u00ed\u00adpulos las se\u00f1ales inequ\u00ed\u00advocas de que Jes\u00fas resucitado act\u00faa en la Iglesia por medio de sus ap\u00f3stoles, incluido el mismo Pablo (1 Cor 15,1-8).<\/p>\n<p>Hay que tener en cuenta que el orden en que suceden las apariciones es tambi\u00e9n significativo, ya que la Iglesia no es algo puramente carism\u00e1tico o an\u00e1rquico como si las apariciones tuvieran por fin hacer a los agraciados independientes de la autoridad suprema de Pedro y grupo de los doce; Pablo mismo se deja incorporar a la vida de la Iglesia (cf. He 9,6.17-18) y pide a sus comunidades respectivas que se atengan al orden establecido en las dem\u00e1s Iglesias cristianas (1Cor 11,16; 2Cor 10,13-16; G\u00e1l 2,1-10). El hecho de que Jes\u00fas reuni\u00f3 durante su ministerio p\u00fablico al grupo de los doce, como n\u00facleo de la Iglesia que tendr\u00ed\u00ada origen el d\u00ed\u00ada de Pascua, no se puede poner en duda (Mt 10,1-2.5; 19,28; 26,14.20.47; Mc 3,14-16; 14,10.20.43; Lc 6,13; 22,3.47; Jn 6,67-71; 20,24; He 6,2; 1Cor 15,5; Ap 21,12.14).<\/p>\n<p>Aparte el hecho de que la instituci\u00f3n del grupo de \u00ablos doce\u00bb aparezca tan ampliamente atestiguada en las diferentes tradiciones del NT, es, sobre todo, la menci\u00f3n de Judas como \u00abuno de los doce\u00bb una prueba irrefutable de que el origen del grupo de los doce se remonta a Jes\u00fas de Nazaret. El grupo de los seguidores de Jes\u00fas era, naturalmente, m\u00e1s amplio que el grupo de los doce (Lc 8,1-3; He 1,13-14.21-23, etc.). De aqu\u00ed\u00ad se desprende que Jes\u00fas entreg\u00f3 una potestad especial al grupo de los doce en relaci\u00f3n con la Iglesia y su misi\u00f3n (Mc 3,14-15 y lugares paralelos). Despu\u00e9s de Pascua fueron inundados del Esp\u00ed\u00adritu Santo (cf. Jn 20,21-22; He 2,1-4).<\/p>\n<p>4.2. Puntos de referencia en el ministerio de Jes\u00fas para los sacramentos<br \/>\na) El sacramento del Bautismo y Jes\u00fas de Nazaret. En el EvJn se afirma sin rodeos que Jes\u00fas bautiz\u00f3: \u00abDespu\u00e9s de esto, fueron Jes\u00fas y sus disc\u00ed\u00adpulos a la regi\u00f3n de Judea; all\u00ed\u00ad viv\u00ed\u00ada con ellos y bautizaba\u00bb (3,22). Pocos versos despu\u00e9s se dice que disc\u00ed\u00adpulos del Bautista le comunican a su maestro que Jes\u00fas est\u00e1 bautizando con gran \u00e9xito: \u00abMaestro, el que estaba contigo al otro lado del Jord\u00e1n, del que diste testimonio, bautiza y todos acuden a \u00e9l\u00bb (3,26). En los sin\u00f3pticos se afirma, sin lugar a dudas, que Jes\u00fas fue bautizado, pero no que bautizara. Es probable, pues, que los editores del EvJn (cf. Jn 21,24), que tal vez quisieron armonizar este evangelio con los sin\u00f3pticos, intentaran corregir las afirmaciones del evangelista, antes citadas, introduciendo la siguiente observaci\u00f3n, que destacamos en cursiva: \u00abCuando Jes\u00fas supo que los fariseos se hab\u00ed\u00adan enterado de que Jes\u00fas consegu\u00ed\u00ada y bautizaba m\u00e1s disc\u00ed\u00adpulos que Juan -si bien Jes\u00fas mismo no bautizaba sino sus disc\u00ed\u00adpulos-, abandon\u00f3 la Judea y se fue de nuevo a Galilea (4,1-2)\u00bb. La mayor\u00ed\u00ada de los exegetas actuales consideran el vers\u00ed\u00adculo en cursiva (4,2) como una adici\u00f3n de los editores que publicaron el cuarto evangelio -lo cual no se opone en modoalguno a su inspiraci\u00f3n; los argumentos pueden consultarse en los comentarios correspondientes a este vers\u00ed\u00adculo (cf R. E. Brown y R. Schnackenburg, en tradici\u00f3n espa\u00f1ola). Es muy probable que Jes\u00fas al principio de su vida p\u00fablica, antes de que fuera encarcelado Juan, colaborase con \u00e9l en la tarea de bautizar, del cual, sin embargo, se separ\u00f3 luego (cf. 3,22-26), abandonando m\u00e1s tarde definitivamente su actividad bautista, porque suscitaba la desconfianza de las autoridades jud\u00ed\u00adas y pon\u00ed\u00ada en peligro su ministerio (4,1-3), o por otras razones que nos son desconocidas. El cuarto evangelista nos proporcionar\u00ed\u00ada, pues, informaci\u00f3n aut\u00e9ntica de la primera etapa oculta del ministerio de Jes\u00fas que los sin\u00f3pticos no mencionan. Tal vez los sin\u00f3pticos no consideraron importante la actividad bautista de Jes\u00fas y la suprimieron; para el evangelista Juan, en cambio, esta etapa era importante, porque la comunidad jo\u00e1nica, en donde se escribi\u00f3 el EvJn, estaba en conflicto con antiguos disc\u00ed\u00adpulos de Juan el Bautista que ten\u00ed\u00adan a su maestro por superior a Jes\u00fas, ya que Jes\u00fas hab\u00ed\u00ada sido bautizado por \u00e9l y por alg\u00fan tiempo hab\u00ed\u00ada colaborado con Juan Bautista, y trataba de gan\u00e1rselos para la fe en Jesucristo y la Iglesia. El evangelista Juan, por esta raz\u00f3n, no s\u00f3lo recalca la superioridad de Jes\u00fas sobre Juan Bautista, sino que hace de \u00e9ste un testigo de su divinidad (cf. Jn 1, 6-8.15. 19-36; 3,22-36; 4,1-3; 5,33-36; 10,40-42). Los sin\u00f3pticos dan la impresi\u00f3n de que Jes\u00fas comenz\u00f3 su ministerio p\u00fablico despu\u00e9s del encarcelamiento de Juan Bautista por Herodes (cf. Mc 1,14), probablemente, no de acuerdo con los hechos hist\u00f3ricos reales; seg\u00fan el EvJn, Jes\u00fas y el Bautista realizaron sus respectivos ministerios paralelamente durante alg\u00fan tiempo, antes de que Juan Bautista fuera encarcelado. Los editores del cuarto evangelio, disc\u00ed\u00adpulos del evangelista san Juan, que sab\u00ed\u00adan que la tradici\u00f3n sin\u00f3ptica no hablaba de la actividad bautista de Jes\u00fas, trataron de armonizar los datos del EvJn con los de los sin\u00f3pticos, atribuy\u00e9ndosela a los disc\u00ed\u00adpulos.<\/p>\n<p>Los exegetas modernos est\u00e1n de acuerdo de que el bautismo cristiano tiene sus ra\u00ed\u00adces, en cierta medida, en el bautismo de Juan Bautista. Su bautismo, al cual se someti\u00f3 Jes\u00fas (Mt 3,13-17; Mc 1,9-11; Lc 3,21-22), y que los cristianos consideraron como de origen divino (Mt 21,25-26; Mc 11,30-33; Lc 20,4-6), fue tomado, despu\u00e9s de Pascua, como modelo por los cristianos, si bien con un nuevo significado y eficacia, s\u00f3lo posibles despu\u00e9s de Pascua, o sea, a ra\u00ed\u00adz de la muerte y resurrecci\u00f3n de Cristo: \u00ab\u00bfO es que ignor\u00e1is que cuantos fuimos bautizados en Cristo Jes\u00fas, hemos sido bautizados en su muerte?\u00bb (Rom 6,3-11; cf. tambi\u00e9n He 1,5; 1Cor 12,12-13). La diferencia esencial o radical entre el bautismo de Juan y el bautismo practicado por los cristianos en el nombre de Jes\u00fas (He 2,38; 10,48) o al nombre de Jes\u00fas (He 8,16; 19,59) consiste en que el influjo o eficacia del rito bautismal cristiano, por el que el bautizado pasa a ser propiedad de Cristo (cf. Rom 6,1-11), tiene su origen en su resurrecci\u00f3n y exaltaci\u00f3n a la derecha del Padre. Esa diferencia espec\u00ed\u00adfica entre ambos bautismos aparece claramente en el episodio de He 19,1-7, en que se afirma que los disc\u00ed\u00adpulos de Juan no hab\u00ed\u00adan recibido el Esp\u00ed\u00adritu Santo, ya que el don del Esp\u00ed\u00adritu era s\u00f3lo posible por medio del bautismo cristiano despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n y glorificaci\u00f3n de Cristo (cf. Jn 7,39). El mandato de bautizar en el nombre de las tres personas de la Ssma. Trinidad, que el Resucitado da a los once disc\u00ed\u00adpulos en el monte de la aparici\u00f3n en Galilea, subraya una vez m\u00e1s que el bautismo cristiano tiene su origen en Pascua (Mt 28,19). La estructura trinitaria del bautismo, que pone de manifiesto el mandato de bautizar en el nombre de las tres personas divinas, radica en la revelaci\u00f3n pascual, seg\u00fan la cual \u00abel Esp\u00ed\u00adritu\u00bb del Padre, \u00abque resucit\u00f3 a Jesucristo\u00bb, es \u00abel Esp\u00ed\u00adritu de Cristo\u00bb (Rom 8,9).<\/p>\n<p>Entre el bautismo de Juan y el de Jes\u00fas en su ministerio p\u00fablico y el bautismo practicado por los cristianos despu\u00e9s de Pascua no existe continuidad real. La iglesia de Jerusal\u00e9n retom\u00f3 el bautismo de Juan Bautista, d\u00e1ndole un nuevo significado (He 2, 38.41; 3, 12-13.16.36.38; 10, 47-48). El que Jes\u00fas tambi\u00e9n lo practicara por alg\u00fan tiempo facilit\u00f3 el que este rito fuera aceptado por la Iglesia de Jerusal\u00e9n, pero el bautismo como sacramento cristiano tiene su origen en la muerte y resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, no en Juan Bautista (Mc 1,8).<\/p>\n<p>b) El sacramento de la Confirmaci\u00f3n y Jes\u00fas de Nazaret. El sacramento de la Confirmaci\u00f3n aparece mencionado con la expresi\u00f3n imponer las manos o imposici\u00f3n de manos en He 8,14-17; 19,1-6 y Heb 6,2, donde al rito del bautismo sigue alg\u00fan tiempo despu\u00e9s o inmediatamente el de la imposici\u00f3n de manos, cuyo efecto es, lo mismo que en el bautismo, el don del Esp\u00ed\u00adritu Santo. El rito de la imposici\u00f3n de manos, sin embargo, puede tener en el NT otros significados: como gesto curativo de Jes\u00fas (Mt 9,18; Mc 5,23; 6,5; 7,32; 8,23.25; 16,18; Lc 4,40; 13,13) y Pablo (He 28,8), como gesto de bendici\u00f3n (Mt 19,13.15; Mc 10,13-16), de ordenaci\u00f3n para un ministerio eclesi\u00e1stico por parte de los ap\u00f3stoles o sus sucesores (He 6,6 [di\u00e1conos]; 1Tim 4,14 [Timoteo, como obispo o presidente del presbiterio]; 5,22 [presb\u00ed\u00adteros]; 2Tim 1,6 [ordenaci\u00f3n de Timoteo por Pablo]) y de env\u00ed\u00ado de la Iglesia local para la misi\u00f3n apost\u00f3lica (He 13,3). Aparece claro que la imposici\u00f3n de manos se refiere en la mayor\u00ed\u00ada de los textos del NT a la curaci\u00f3n y ordenaci\u00f3n ministerial. El gesto de la bendici\u00f3n de los ni\u00f1os practicado por Jes\u00fas (Mt19,13.15: imposici\u00f3n de manos y bendici\u00f3n; Mc 10,13-16: tocar, abrazar, imposici\u00f3n de manos y bendici\u00f3n; Lc 18,15-17: tocar) tiene un significado salv\u00ed\u00adfico que va m\u00e1s all\u00e1 del de una mera bendici\u00f3n: tambi\u00e9n los ni\u00f1os est\u00e1n llamados a participar de la salvaci\u00f3n que Jes\u00fas nos ha merecido y, por tanto, son sujetos aptos del bautismo como primer paso de su incorporaci\u00f3n a la Iglesia.<\/p>\n<p>Por otra parte, hay el grupo importante de textos arriba citados que relacionan la imposici\u00f3n de manos con el don del Esp\u00ed\u00adritu Santo, en estrecha conexi\u00f3n con el bautismo (He 8,16-18; 9,12.17; 19,6; Heb 6,2). En He 8,16-18 se narra que el Esp\u00ed\u00adritu Santo no hab\u00ed\u00ada descendido sobre ninguno de los que hab\u00ed\u00ada bautizado el di\u00e1cono Felipe, por lo cual los ap\u00f3stoles de Jerusal\u00e9n enviaron a Pedro y Juan, que les impusieron las manos para que recibieran el Esp\u00ed\u00adritu Santo.<\/p>\n<p>Respecto a este pasaje se plantea la cuesti\u00f3n por qu\u00e9 Felipe a los nuevos fieles de Samaria s\u00f3lo les bautiz\u00f3 sin imponerles las manos para que recibieran el Esp\u00ed\u00adritu Santo y tuvieron que venir los dos ap\u00f3stoles desde Jerusal\u00e9n; tambi\u00e9n podr\u00ed\u00ada preguntarse el lector por qu\u00e9 el eunuco et\u00ed\u00adope, ministro de la reina Candace, s\u00f3lo fue bautizado, sin que se hable expresamente de la concesi\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo o de la imposici\u00f3n de manos (8,37-39). La respuesta es f\u00e1cil: la incorporaci\u00f3n del grupo \u00e9tnico religioso de los samaritanos en la Iglesia es competencia de los ap\u00f3stoles, ya que la aceptaci\u00f3n del evangelio en Samaria es un paso sumamente importante de la Iglesia bajo la gu\u00ed\u00ada del Esp\u00ed\u00adritu Santo (cf. He 1,8); as\u00ed\u00ad se comprende tambi\u00e9n que Felipe s\u00f3lo bautizara al ministro de la reina Candace, quedando en suspenso la plena incorporaci\u00f3n en la Iglesia del grupo \u00e9tnico et\u00ed\u00adope, lo cual no quiere decir que el eunuco no recibiera el Esp\u00ed\u00adritu Santo, pues se habla de la alegr\u00ed\u00ada -fruto ciertamente- del Esp\u00ed\u00adritu, con que prosigui\u00f3 su camino (8,39). En el episodio del encuentro de Pablo con los disc\u00ed\u00adpulos de Juan el Bautista en Efeso, el ap\u00f3stol les impone las manos despu\u00e9s que fueran bautizados y reciben el Esp\u00ed\u00adritu Santo (19,1-7). Dado que Pablo posee una autoridad equivalente a la de Pedro (Gal 2,7-9), no tiene nada de extra\u00f1o que sea el Ap\u00f3stol de las gentes quien les incorporase plenamente a la Iglesia.<\/p>\n<p>Extra\u00f1o resulta, sin embargo, el que Anan\u00ed\u00adas impusiera las manos a Saulo para que se curase de su ceguedad y quedara lleno del Esp\u00ed\u00adritu Santo antes de ser bautizado (9,17-18). El significado de la imposici\u00f3n de manos en este caso no se reduce s\u00f3lo al don del Esp\u00ed\u00adritu Santo, sino que parece tambi\u00e9n referirse a la curaci\u00f3n de la ceguera tanto corporal como espiritual, siendo practicado el rito por un disc\u00ed\u00adpulo que no era ap\u00f3stol; la raz\u00f3n de la ceguera explicar\u00ed\u00ada que Anan\u00ed\u00adas le impusiera las manos y que la imposici\u00f3n de manos tuviera lugar antes del bautismo. De todas formas la imposici\u00f3n de manos de Anan\u00ed\u00adas es una acci\u00f3n sacramental porque comunica el Esp\u00ed\u00adritu (9,17). Acontece otras veces que el don del Esp\u00ed\u00adritu Santo aparece s\u00f3lo relacionado con el rito del bautismo, sin necesidad de imposici\u00f3n de manos (2,38; cf. tambi\u00e9n Jn 3,5), o incluso antes del bautismo, como ocurre con Cornelio (10,10,44-48): en el primer caso est\u00e1 claro que la concesi\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo no es efecto s\u00f3lo de la confirmaci\u00f3n sino tambi\u00e9n del bautismo; en el caso de Cornelio es Dios quien concede el Esp\u00ed\u00adritu sin necesidad de rito alguno, el bautismo que sigue a continuaci\u00f3n significa la incorporaci\u00f3n sacramental o visible de los primeros gentiles en la Iglesia por medio de Pedro. El d\u00ed\u00ada de Pentecost\u00e9s tiene, incluso, lugar la venida del Esp\u00ed\u00adritu sin necesidad de rito alguno (vgl. 1,5; 2,1-4), aunque la gracia y el don del Esp\u00ed\u00adritu est\u00e9n ligados ordinariamente a los sacramentos, pero no absolutamente. La imposici\u00f3n de manos en el caso de los ap\u00f3stoles Pedro, Juan y Pablo, por la que se otorga a los bautizados el Esp\u00ed\u00adritu Santo, que no hab\u00ed\u00adan recibido antes, parece estar en relaci\u00f3n con la plena adhesi\u00f3n de los grupos mencionados (samaritanos, gentiles y disc\u00ed\u00adpulos de Juan el Bautista) a la Iglesia universal, lo cual es, seg\u00fan los Hechos de los ap\u00f3stoles, competencia de los ap\u00f3stoles; la apertura y aprobaci\u00f3n de nuevos campos de misi\u00f3n as\u00ed\u00ad como la incorporaci\u00f3n de nuevos grupos \u00e9tnicos a la Iglesia es incumbencia de Pedro y dem\u00e1s ap\u00f3stoles (cf. 15,1-29). La imposici\u00f3n de manos despu\u00e9s del bautismo en He 8,14-17; 19,6 es, pues, un rito sacramental distinto del bautismo, pero ligado a \u00e9l, que como el bautismo comunica el Esp\u00ed\u00adritu Santo. Aparte de la comunicaci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo, la imposici\u00f3n de manos por medio de los ap\u00f3stoles tiene un significado eclesial especial, en cuanto incremento de la Iglesia universal por la incorporaci\u00f3n de nuevos grupos \u00e9tnicos o religiosos; ese corresponde a los ap\u00f3stoles y excede, p. ej., la competencia del di\u00e1cono Felipe.<\/p>\n<p>Entre los temas de la catequesis fundamental a que se refiere Heb 6,2 encontramos citados juntos el de la \u00abense\u00f1anza de los bautismos\u00bb (tal vez, diferencia entre el bautismo de Juan y el cristiano as\u00ed\u00ad como otras abluciones) y la \u00abimposici\u00f3n de manos\u00bb, que muy probablemente alude al rito que ten\u00ed\u00ada lugar despu\u00e9s del bautismo, o sea, a lo que se llam\u00f3 m\u00e1s tarde sacramento de la confirmaci\u00f3n. El rito sacramental, como distinto, aunque no independiente del bautismo, exist\u00ed\u00ada ya desde el principio (cf. Tertuliano, baptism. 6,1; 8,1; Cipriano, epistula 74, etc; Hip\u00f3lito, apost. tradit. 21: un rito propio de la concesi\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo, despu\u00e9s del bautismo). Es, por tanto, muy probable que He 8,14-17, 19,1-6 y Heb 6,2 se refieran al rito de la imposici\u00f3n de manos para otorgar el Esp\u00ed\u00adritu Santo, que ten\u00ed\u00ada lugar a continuaci\u00f3n del bautismo (as\u00ed\u00ad el exegeta protestante E. Gr\u00e1sser, An die Hebr\u00e1er 1, 339-340). Lo espec\u00ed\u00adfico de la imposici\u00f3n de manos en relaci\u00f3n con el bautismo ser\u00ed\u00ada, adem\u00e1s de la concesi\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo por la imposici\u00f3n de manos, la referencia a la Iglesia visible por medio del obispo o el presb\u00ed\u00adtero que realiza el sacramento, juntamente con la connotaci\u00f3n de crecimiento espiritual. La dificultad de los reformadores, sobre todo Calvino, en admitir este sacramento como tal, reside en la negaci\u00f3n de la sacramentalidad de la Iglesia visible y en que s\u00f3lo admiten una sola gracia, es decir, la de la justificaci\u00f3n en el bautismo; un incremento de la gracia, seg\u00fan Lutero y los reformadores, no tiene lugar fuera de la justificaci\u00f3n, por lo cual carecen de sentido los dem\u00e1s sacramentos como tales, a excepci\u00f3n de la Eucarist\u00ed\u00ada, cuya instituci\u00f3n aparece clara en el NT y su significado es, para Lutero, distinto del de incrementar la gracia.<\/p>\n<p>Dado que la confirmaci\u00f3n es un sacramento cuyo origen tiene lugar en elmisterio pascual de la muerte y resurrecci\u00f3n de Jesucristo, no podemos pretender encontrar su instituci\u00f3n en el ministerio de Jes\u00fas. Aqu\u00ed\u00ad s\u00f3lo descubrimos elementos aislados que a partir de Pascua recibir\u00e1n su eficacia salv\u00ed\u00adfica; en especial, la imposici\u00f3n de manos, como bendici\u00f3n, es decir, aceptaci\u00f3n, admisi\u00f3n en el \u00e1mbito de la vida divina, y curaci\u00f3n, es decir, en cuanto liberaci\u00f3n de culpa y enfermedad.<\/p>\n<p>A este aspecto esencial de la imposici\u00f3n de manos tenemos que a\u00f1adir el de la unci\u00f3n con \u00f3leo, que tiene gran importancia en la iglesia oriental. En el mundo griego los atletas sol\u00ed\u00adan ser ungidos con aceite antes del combate para no dejarse agarrar y apresar del adversario; en el mundo romano los ba\u00f1istas se untaban despu\u00e9s del ba\u00f1o con ung\u00fcentos arom\u00e1ticos; en el AT los sacerdotes y reyes eran consagrados con una unci\u00f3n que se relacionaba con el don del Esp\u00ed\u00adritu (Ex 29,7; Lev 4,3; 1 Sam 16,1-13; 2Sam 23,1-2). Por tanto, la unci\u00f3n estaba muy arraigada en el mundo antiguo. En el NT no se menciona la unci\u00f3n con \u00f3leo como rito especial, pero se encuentra usada metaf\u00f3ricamente en relaci\u00f3n con el Esp\u00ed\u00adritu Santo para designar el bautismo, que est\u00e1 ligado estrechamente, como hemos indicado antes, a la confirmaci\u00f3n: \u00abEs Dios el que nos conforta juntamente con vosotros en Cristo y el que nos ungi\u00f3, y el que nos marc\u00f3 con su sello y nos dio&#8230; el Esp\u00ed\u00adritu\u00bb (2Cor 1,21-22; 1 Jn 2,20.27). En este pasaje relaciona Pablo la unci\u00f3n, met\u00e1fora del bautismo, con el don del Esp\u00ed\u00adritu Santo y el sello, que ten\u00ed\u00ada tambi\u00e9n gran importancia en la antig\u00fcedad como forma de sellar tratados y marcar cosas propias y esclavos. El bautismo, la confirmaci\u00f3n y el orden imprimen car\u00e1cter, es decir, como si sellaran a los que los reciben. En el AT se considera la circuncisi\u00f3n como el sello de pertenencia a la alianza. Estos significados convienen perfectamente al sacramento de la confirmaci\u00f3n. Sobre la Eucarist\u00ed\u00ada cf. art\u00ed\u00adculo especial.<\/p>\n<p>c) El poder sacramental de perdonar los pecados o poder de las llaves y Jes\u00fas de Nazaret. Seg\u00fan el relato de la curaci\u00f3n del paral\u00ed\u00adtico, Jes\u00fas le perdona los pecados antes de curarle (Mc 2,1-12; Mt 9,1-8; Lc 5,17-26). Bastantes exegetas actuales consideran los v. 6-10 como una adici\u00f3n posterior de la tradici\u00f3n evang\u00e9lica, anterior a san Marcos, porque muestran una reflexi\u00f3n teol\u00f3gica que desentona de la sencillez de los v.1-5.11-12. Estos versos, que constituyen el n\u00facleo del relato primitivo, se remontar\u00ed\u00adan a la tradici\u00f3n m\u00e1s antigua que narraba un hecho hist\u00f3rico real del ministerio de Jes\u00fas. Dejando aparte la discusi\u00f3n de los argumentos de los autores que sostienen esa opini\u00f3n, en lo que s\u00ed\u00ad est\u00e1n ampliamente de acuerdo la mayor\u00ed\u00ada de los exegetas es que Jes\u00fas declara perdonados los pecados por Dios fuera del templo de Jerusal\u00e9n, lo cual era prerrogativa de los sacerdotes, que lo hac\u00ed\u00adan en nombre de Dios seg\u00fan un ritual especial (llamada a la conversi\u00f3n, confesi\u00f3n de los pecados e imposici\u00f3n de la penitencia). Jes\u00fas de Nazaret, en cambio, se expresa como uno que se considera en \u00ed\u00adntima uni\u00f3n con Dios, en cuyo lugar act\u00faa, y declara con autoridad divina que Dios le perdona al enfermo los pecados, y esto fuera del templo de Jerusal\u00e9n. A este respecto conviene tener en cuenta la forma gramatical pasiva, que los exegetas llaman \u00abpasivo divino\u00bb: \u00ablos pecados te son perdonados [por Dios]\u00bb. La declaraci\u00f3n de Jes\u00fas, que no era sacerdote lev\u00ed\u00adtico y lo hac\u00ed\u00ada fuera del templo, no pod\u00ed\u00ada menos de causar esc\u00e1ndalo al jud\u00ed\u00ado piadoso, especialmente a los fariseos: el perd\u00f3n de los pecados era un privilegio exclusivamente divino y los pecados s\u00f3lo pod\u00ed\u00adan ser declarados por los sacerdotes en el templo como perdonados por Dios. Al afirmar Jes\u00fas que Dios Padre le perdona los pecados al paral\u00ed\u00adtico se coloca a s\u00ed\u00ad mismo en una posici\u00f3n \u00fanica y singular junto a Dios, lo cual da a entender Jes\u00fas repetidas veces a lo largo de su ministerio p\u00fablico, p. ej., en su modo peculiar de invocar a Dios con el abb\u00e1, su modo de realizar los milagros, etc. Jes\u00fas posee una conciencia clara de que sus palabras y acciones reflejan la voluntad de Dios Padre; la advertencia al paral\u00ed\u00adtico de que los pecados le han sido perdonados y la milagrosa curaci\u00f3n que sigue a continuaci\u00f3n manifiestan que la cercan\u00ed\u00ada del Reino anunciada por Jes\u00fas es una realidad: la eliminaci\u00f3n del pecado y enfermedad es se\u00f1al de que el Reino de Dios est\u00e1 ya cercano. Con raz\u00f3n la tradici\u00f3n primitiva, ya antes de que san Marcos escribiera su evangelio, coment\u00f3 y profundiz\u00f3 la palabra y acci\u00f3n milagrosa de Jes\u00fas, a\u00f1adiendo los v.6-10, porque comprendi\u00f3 que Jes\u00fas, como Hijo de Dios (Mc 1,1), ten\u00ed\u00ada poder divino de perdonar los pecados.<\/p>\n<p>Si comparamos la conclusi\u00f3n del relato de Mc 2,12c, en que los espectadores alaban a Dios en coro (\u00abtodos estaban fuera de s\u00ed\u00ad y glorificaban a Dios, diciendo: Nunca hemos visto cosa igual\u00bb), con el final de Mt 9,8 (\u00ablas turbas se asombraron y glorificaron a Dios, que ha dado tan grande poder a los hombres\u00bb), constatamos que san Mateo ha interpretado atrevidamente la conclusi\u00f3n de Mc 2,12c. En la versi\u00f3n de Mateo no es el milagro lo que causa extra\u00f1eza sino el poder de perdonar los pecados; m\u00e1s a\u00fan, la facultad de perdonar los pecados no es s\u00f3lo prerrogativa de Jesucristo, sino de los hombres, o sea, de la Iglesia. Tanto el poder de las llaves otorgado a Pedro (\u00abatar\u00bb y \u00abdesatar\u00bb) (Mt 16,16-19) como el poder concedido a los doce en cuanto representantes de la Iglesia (Mt 18,17-18; cf. tambi\u00e9n Didaj\u00e9 15,3) son una explicaci\u00f3n del poder que Dios ha dado a los hombres (9,8). El EvJn refiere que Jes\u00fas concedi\u00f3 el poder de perdonar los pecados a la Iglesia en la persona de los once el d\u00ed\u00ada de Resurrecci\u00f3n: \u00abRecibid el Esp\u00ed\u00adritu Santo. A quienes perdon\u00e9is los pecados, les ser\u00e1n perdonados; a quienes se los reteng\u00e1is, les ser\u00e1n retenidos\u00bb (20,22-23). El poder de la Iglesia de perdonar los pecados radica en la muerte y resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas: \u00abCristo muri\u00f3 por nuestros pecados\u00bb (1 Cor 15,3); \u00absi Cristo no ha resucitado&#8230;, todav\u00ed\u00ada est\u00e1is en vuestros pecados\u00bb (1Cor 15,17). El sacramento de la reconciliaci\u00f3n o poder de las llaves tiene tambi\u00e9n su origen en la muerte y resurrecci\u00f3n de Jesucristo.<\/p>\n<p>d) El sacramento del Orden y Jes\u00fas de Nazaret. Al comienzo del ministerio de Jes\u00fas refiere san Marcos la acci\u00f3n significativa o simb\u00f3lica de la instituci\u00f3n del grupo de los doce ap\u00f3stoles, que van a representar a las doce tribus de Israel, y predicando, curando enfermedades y liberando a las gentes del poder del demonio contribuir\u00e1n con Jes\u00fas a realizar la llegada del reino de Dios (Mt 10,1-4; Mc 3,13-19; Lc 6,12-16; cf. tambi\u00e9n Jn 6,66-71). La llamada, elecci\u00f3n y constituci\u00f3n de los doce no se puede considerar propiamente como su ordenaci\u00f3n sacramental o sacerdotal por Jes\u00fas; es s\u00f3lo una acci\u00f3n significativa de Jes\u00fas que intenta reunir las doce tribus del pueblo elegido; con esa acci\u00f3n inicia ya, en cierta manera, lo que tendr\u00e1 su verdadero cumplimiento el d\u00ed\u00ada de Pascua (Jn 20,21-23) o Pentecost\u00e9s (He 1,26; 2,1-4.14-21.33-36.38-39), aunque una gran parte del pueblo elegido no se convierta (2,40). El grupo de los doce se completa, es verdad, una vez antes de Pentecost\u00e9s con la elecci\u00f3n de Mat\u00ed\u00adas, pero no una segunda vez con motivo de la muerte de Santiago (cf. 1,15-26 y 12,1-3). La funci\u00f3n del grupo de los doce de representar a Israel tuvo sentido s\u00f3lo en la primera etapa de la Iglesia primitiva, mientras los doce permanecieron en Jerusal\u00e9n y la conversi\u00f3n de Israel era a\u00fan probable (12,17). La acci\u00f3n de Jes\u00fas de reunir un grupo selecto junto as\u00ed\u00ad iba, sin embargo, m\u00e1s all\u00e1 del significado misionero particular de juntar las doce tribus de Israel: significaba la concesi\u00f3n de la autoridad suprema y misi\u00f3n universal a la Iglesia en la persona de Pedro y los doce (cf. 1,8), que luego fue pasando a sus sucesores, como los di\u00e1conos (6,5), Bernab\u00e9 y Saulo (4,36; 9,27; 11,22-30; 13,1-3), al incorporarse los gentiles a la Iglesia. El nacimiento y expansi\u00f3n universal de la Iglesia tiene lugar en Pascua (Jn 20,21) o\/y Pentecost\u00e9s (cf. He 1,8 y 2,5); la elecci\u00f3n de los doce antes de Pascua y su breve misi\u00f3n s\u00f3lo era un primer paso hacia la futura misi\u00f3n universal de la Iglesia despu\u00e9s de Pascua. Tambi\u00e9n en la promesa del primado, seg\u00fan Mateo, la fundaci\u00f3n de la Iglesia aparece reservada para el futuro, o sea, para el tiempo de Pascua (cf. Mt 16,18: \u00ab&#8230;edificar\u00e9 mi Iglesia\u00bb; 28,16-20; cf. Jn 21,15-17: la concesi\u00f3n del primado tiene lugar en la tercera aparici\u00f3n del tiempo pascual junto al Lago). En el EvJn s\u00f3lo dos veces se menciona al grupo de los doce; en realidad, para el cuarto evangelista dicho grupo pertenece ya al pasado y los d\u00ed\u00adas de Pascua quedan lejos (6,67; 20,24); otros disc\u00ed\u00adpulos se han hecho cargo de la tarea apost\u00f3lico-misionera y han ido adonde Jes\u00fas no pudo ir corporalmente (cf. Jn 4,37-38; 7,35 y Mc 3,14-16; 6,7-13).<\/p>\n<p>e) Unci\u00f3n de los enfermos y Jes\u00fas de Nazaret. Con ocasi\u00f3n del sacramento de la confirmaci\u00f3n mencionamos ya los textos en que la imposici\u00f3n de manos est\u00e1 tambi\u00e9n en relaci\u00f3n con la curaci\u00f3n de enfermos. Lo caracter\u00ed\u00adstico del sacramento de la unci\u00f3n de los enfermos, como expresa su nombre, consiste en la unci\u00f3n de los enfermos con aceite, acompa\u00f1ada de determinadas oraciones. El texto del NT que se suele aducir para demostrar que el sacramento de la unci\u00f3n se apoya en la Sagrada Escritura se encuentra en la carta de Santiago: \u00ab\u00bfEst\u00e1 alguno enfermo entre vosotros? Mande llamar a los presb\u00ed\u00adteros de la Iglesia, y ellos oren sobre \u00e9l, ungi\u00e9ndole con \u00f3leo en el nombre del Se\u00f1or\u00bb (Sant 5,14). En su ministerio p\u00fablico muestra Jes\u00fas que su misi\u00f3n consiste en perdonar los pecados y curar las enfermedades, dos fines que corresponden al sacramento de la unci\u00f3n de los enfermos. Al referir Marcos los resultados de la misi\u00f3n de los doce afirma que \u00absaliendo, predicaron que hiciesen penitencia; y lanzaban muchos demonios, y ung\u00ed\u00adan con \u00f3leo a muchos enfermos y los curaban\u00bb (Mc 6,12-13). Este texto suele citarse para demostrar que la unci\u00f3n de los enfermos tiene un punto de referencia en el ministerio p\u00fablico de Jes\u00fas. Pero es a partir de Pascua, sin embargo, cuando la acci\u00f3n simb\u00f3lica de los disc\u00ed\u00adpulos adquirir\u00e1 su pleno significado. O sea, el sacramento de la unci\u00f3n de los enfermos tiene tambi\u00e9n, como todos los sacramentos, su origen en Pascua.<\/p>\n<p>f) El sacramento del matrimonio y Jes\u00fas de Nazaret. El texto m\u00e1s importante del NT referente al sacramento del matrimonio es el ya citado de Ef 5,32, en que se compara la uni\u00f3n indisoluble de Cristo con su Iglesia, que el autor de la carta llama mysterion, con la uni\u00f3n de los esposos entre s\u00ed\u00ad. Los exegetas cat\u00f3licos actuales (H. Schlier, R. Schnackenburg, J. Gnilka y otros) subrayan la validez de Ef 5,32 para demostrar la sacramentalidad del matrimonio cat\u00f3lico. La dificultad de los protestantes para admitir este pasaje como fundamento del matrimonio como sacramento as\u00ed\u00ad como su rechazo del matrimonio como sacramento reside en que, seg\u00fan la doctrina luterana, no hay otra gracia santificante que la de la justificaci\u00f3n con ocasi\u00f3n del bautismo, ya que el justificado sigue siendo a\u00fan despu\u00e9s de la justificaci\u00f3n al mismo tiempo \u00abjusto y pecador\u00bb; una gracia santificante que con el ejercicio de las virtudes o nuevas gracias santificantes vaya en aumento, no est\u00e1 de acuerdo con la doctrina luterana. En este punto no se alcanz\u00f3 pleno acuerdo con ocasi\u00f3n de la declaraci\u00f3n sobre la justificaci\u00f3n de Augsburgo en 1999, como expresa claramente la nota de la Congregaci\u00f3n para la Fe. Es, por tanto, l\u00f3gico que, fuera del Bautismo y la Cena, los dem\u00e1s sacramentos no sean considerados como tales por los protestantes, ni siquiera por los m\u00e1s cercanos, como son los luteranos.<\/p>\n<p>La predicaci\u00f3n de Jes\u00fas respecto a la cercan\u00ed\u00ada del Reino de Dios no parece favorecer, a primera vista, una teolog\u00ed\u00ada del matrimonio y la familia; el ideal es el seguimiento de Jes\u00fas, dejando la familia (cf. Lc 9,57-62; Mt 19,16-30; Mc 10,17-31; Lc 18,-30). Sin embargo, Jes\u00fas no rechaza el matrimonio y la familia, considerando la vida del seguimiento en el estado celibatario s\u00f3lo como un carisma especial, que no es para todos. A favor del matrimonio por parte de Jes\u00fas est\u00e1, en cambio, el hecho de que recalca la indisolubilidad del matrimonio, como lo hiciera ya Juan el Bautista, en contra de las escuelas jud\u00ed\u00adas de su tiempo, lo cual subraya la santidad de esta instituci\u00f3n divina (Mt 19,4-9; Mc10,4-9). Seg\u00fan el EvJn Jes\u00fas asisti\u00f3 a las bodas de Can\u00e1 de Galilea en compa\u00f1\u00ed\u00ada de su madre y disc\u00ed\u00adpulos y ayud\u00f3 a los novios en su grave apuro (Jn 2,1-11). Aunque en los dos \u00faltimos siglos los investigadores cr\u00ed\u00adticos de los evangelios sol\u00ed\u00adan rechazar, generalmente, el valor hist\u00f3rico de los hechos referidos en el EvJn, hoy d\u00ed\u00ada son los exegetas, no s\u00f3lo cat\u00f3licos sino de los de otras confesiones m\u00e1s cautos a la hora de enjuiciar el valor hist\u00f3rico del EvJn. As\u00ed\u00ad como al referirnos a la actividad bautista de la primera etapa de la vida p\u00fablica de Jes\u00fas, que no mencionan los sin\u00f3pticos, valoramos esta informaci\u00f3n del EvJn como hist\u00f3rica, as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n podemos considerar como hist\u00f3rico el que Jes\u00fas asistiera a una boda, que tuvo lugar dentro de su parentela y cerca de Nazaret, hecho muy probable, que no se puede tildar de pura invenci\u00f3n de la tradici\u00f3n jo\u00e1nica. Propio del evangelista es la profundizaci\u00f3n teol\u00f3gica del hecho. Lo importante para la fe en relaci\u00f3n con el sacramento del matrimonio es que tanto la concepci\u00f3n del autor inspirado del cuarto evangelio como el pensamiento del autor de la carta a los Efesios presentan el matrimonio, de acuerdo con las expresiones de Jes\u00fas, relativas a la indisolubilidad y al origen divino del matrimonio, como algo santo, debido a la gracia que confiere la uni\u00f3n sacramental (cf. tambi\u00e9n 1 Cor 7,10-16). celibato; adem\u00e1s: Diccionario de San Pablo, Monte Carmelo 1999, art\u00ed\u00adculos: Bautismo; Sacramentos.<\/p>\n<p>Miguel Rodr\u00ed\u00adguez Ruiz<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>DJN \u00c2\u00a0 SUMARIO: 1. Planteamiento de la cuesti\u00f3n. &#8211; 2. Los sacramentos y su relaci\u00f3n con la historia de la salvaci\u00f3n. &#8211; 3. 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