{"id":15664,"date":"2016-02-05T10:11:30","date_gmt":"2016-02-05T15:11:30","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/sacrificio-de-la-nueva-alianza\/"},"modified":"2016-02-05T10:11:30","modified_gmt":"2016-02-05T15:11:30","slug":"sacrificio-de-la-nueva-alianza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/sacrificio-de-la-nueva-alianza\/","title":{"rendered":"SACRIFICIO DE LA NUEVA ALIANZA"},"content":{"rendered":"<p>DJN<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nSUMARIO: I. La muerte de Cristo y su interpretaci\u00f3n sacrificial 1. Introducci\u00f3n: a) La vida de Jes\u00fas como entrega a su misi\u00f3n divina, que culmina en su muerte como sacrificio de propiciaci\u00f3n; b) Alcance soteriol\u00f3gico universal del sacrificio de Jes\u00fas en la cruz; c) La pronta comprensi\u00f3n de la muerte de Jes\u00fas como sacrificio despu\u00e9s de Pascua. 2. La muerte de Jes\u00fas como culmen de su obra salv\u00ed\u00adfica y entrega sacrificial al Padre por todos los hombres (Mc 10,45; Mt 26,28b; Mc 14,24b; Lc 22,19b.20b; 1Cor 11,24b): a) La entrega completa de Jes\u00fas a la voluntad del Padre; b) El aspecto sacrificial de la muerte de Jes\u00fas seg\u00fan sus palabras en la \u00daltima Cena. 3. La interpretaci\u00f3n sacrificial de la muerte de Jes\u00fas por la Iglesia de Jerusal\u00e9n: a) La rama de lengua aramea de la Iglesia de Jerusal\u00e9n en torno a Pedro y los doce ap\u00f3stoles; b) La rama de lengua griega o \u00abhelenistas\u00bb en torno a Esteban y \u00ablos siete di\u00e1conos\u00bb. 4. Pablo y su interpretaci\u00f3n sacrificial de la muerte de Jes\u00fas: a) El alcance universal del sacrificio de Cristo seg\u00fan san Pablo. 5. Otros escritos del Nuevo Testamento.-2. La \u00daltima Cena y la Eucarist\u00ed\u00ada en cuanto a su aspecto sacrificial y referencia a la muerte de Cristo. 1. La \u00faltima cena y su car\u00e1cter sacrificial:1) Observaciones previas generales; 2) Razones a favor del car\u00e1cter sacrificial de la \u00daltima Cena. a) Argumentos en general. -Misi\u00f3n y muerte de Jes\u00fas a semejanza de la muerte sacrificial del Siervo de Yahv\u00e9; -La alusi\u00f3n al sacrificio de la alianza y comida sacrificial seg\u00fan Ex 24,1-10 en los relatos de la instituci\u00f3n; -El contexto pascual de los relatos de la \u00daltima Cena seg\u00fan los sin\u00f3pticos; b) Los argumentos en particular. 2. La eucarist\u00ed\u00ada y su car\u00e1cter sacrificial: 1) Seg\u00fan los relatos de la instituci\u00f3n; 2) Otros textos relativos a la Eucarist\u00ed\u00ada y su posible valor sacrificial (1Cor 10,14-22; 11,27-34). &#8211; 3. La vida cristiana y su aspecto sacrificial.<\/p>\n<p>1. LA MUERTE DE CRISTO Y SU INTERPRETACI\u00ed\u201cN SACRIFICIAL<br \/>\n1. Introducci\u00f3n<br \/>\na) La vida de Jes\u00fas como entrega a su misi\u00f3n divina, que culmina en su muerte como sacrificio de propiciaci\u00f3n. De la interpretaci\u00f3n sacrificial de la muerte de Jes\u00fas no encontramos en el NT, a excepci\u00f3n de P y Carta a los Hebreos, tantos testimonios como desear\u00ed\u00adamos, apesar de la importancia del tema. Sin embargo, su escasez queda compensada por la antig\u00fcedad de las f\u00f3rmulas de fe y el contexto teol\u00f3gico en que aparecen los textos que se refieren al car\u00e1cter sacrificial de su muerte, principalmente en los relatos de la Cena del Se\u00f1or. Adem\u00e1s, hay que tener en cuenta la continuidad del tema -aunque impl\u00ed\u00adcito- en la misi\u00f3n de Jes\u00fas, que culmina en su muerte. Al hablar del concepto de sacrificio distinguimos anteriormente entre oblaci\u00f3n y sacrificio. Toda la vida de Jes\u00fas no fue otra cosa que una oblaci\u00f3n que desemboc\u00f3 en el sacrificio de la cruz. Su misi\u00f3n fue un vivir \u00fanica y exclusivamente para la obra que el Padre le hab\u00ed\u00ada confiado; su vida entera fue \u00abproexistencia\u00bb (as\u00ed\u00ad designa el insigne exegeta cat\u00f3lico H. Sch\u00fcrmann la misi\u00f3n de Jes\u00fas); es decir, Jes\u00fas vivi\u00f3 orientado radicalmente a Dios y la salvaci\u00f3n de los hombres, de lo que su muerte es la expresi\u00f3n m\u00e1xima; toda su vida implica un ofrecerse permanentemente al Padre por los hombres. La preposici\u00f3n latina \u00abpro\u00bb, antepuesta a existencia contiene dos significados que aparecen en el concepto de sacrificio expiatorio: \u00aba favor de\u00bb y \u00aben lugar de\u00bb. \u00abProexistencia\u00bb nos sugiere asimismo la idea de preexistencia, es decir, su existencia junto al Padre antes de la encarnaci\u00f3n (Jn 1,1). Incluso podemos afirmar que la vida terrena de Jes\u00fas en cuanto proexistencia radica en su preexistencia eterna o existencia sin comienzo junto al Padre. Puesto que Jes\u00fas es \u00abla Palabra junto a Dios Padre\u00bb (Jn 1,1), el Hijo enviado por \u00e9l, \u00abque no conoci\u00f3 pecado\u00bb (2Cor 5,21) ni experiment\u00f3 la limitaci\u00f3n que impone la condici\u00f3n humana y pecadora y careci\u00f3 del m\u00e1s m\u00ed\u00adnimo asomo de ego\u00ed\u00adsmo, pudo entregarse radical e ilimitadamente al Padre por los hombres. Su entrega termin\u00f3 en el sacrificio por excelencia, el sacrificio de la cruz y nueva alianza. El concepto de sacrificio implica que la cosa o animal ofrecido a la divinidad, en el que se realiza alg\u00fan cambio o modificaci\u00f3n que le convierte en sagrado, sustituye a las personas que lo ofrecen y por quienes se ofrece, a las que reporta beneficios. Esto conviene a Jes\u00fas que se entreg\u00f3 a la muerte por los dem\u00e1s como ofrenda al Padre. De las diversas clases de sacrificios del AT rese\u00f1ados anteriormente, el que mejor cuadra a la muerte de Jes\u00fas es el sacrificio por el pecado (\u00abjatt\u00e1t\u00bb) o por la culpa (\u00abasam\u00bb), pues Jes\u00fas se ofrece y muere por los pecados de los hombres para redimirlos. En la Ultima Cena Jes\u00fas declar\u00f3 su muerte pr\u00f3xima sacrificio \u00abde la (nueva) alianza por muchos\u00bb, es decir, por todos los hombres. La oblaci\u00f3n de Jes\u00fas comenz\u00f3 ya desde el principio de su existencia (Heb 10,7-10) y se consum\u00f3 en el sacrificio de la cruz (9,12.28; 10,12.14).<\/p>\n<p>b) Alcance soteriol\u00f3gico universal del sacrificio de Jes\u00fas en la cruz. En la Ultima Cena Jes\u00fas, despu\u00e9s del fracaso -desde un punto de vista meramente humano- de su acci\u00f3n simb\u00f3lica de expulsar a los vendedores del templo, como \u00faltimo intento de llamar a Israel a la conversi\u00f3n, concibi\u00f3 su inevitable y pr\u00f3xima muerte como un sacrificio propiciatorio por el pueblo de Israel, que mayoritariamente hab\u00ed\u00ada rechazado la salvaci\u00f3n escatol\u00f3gica, mesi\u00e1nica de los \u00faltimos tiempos, esperada y deseada vehementemente durante tantos siglos. Era el mayor desaire en la historia de la salvaci\u00f3n no s\u00f3lo a Jes\u00fas, sino, sobre todo, a Dios. Jes\u00fas, el mensajero por excelencia del Reino, respond\u00ed\u00ada a ese rechazo, no veng\u00e1ndose o entregando a Israel al juicio divino definitivo, sino entreg\u00e1ndose a s\u00ed\u00ad mismo a la muerte como v\u00ed\u00adctima propiciatoria en lugar del Israel impenitente y en su favor. Seg\u00fan el EvJn Jes\u00fas muere como el cordero pascual por excelencia no s\u00f3lo por su pueblo, sino por todo el mundo, quedando as\u00ed\u00ad perdonado objetivamente el pecado de Israel y mundo entero (Jn 1,29; 1Jn 2,2) y abri\u00e9ndose la posibilidad de la salvaci\u00f3n para todos, jud\u00ed\u00ados y no jud\u00ed\u00ados (Jn 8,28 y 19,37). Objetivamente no ha abolido Jes\u00fas la antigua alianza de Yahv\u00e9 con su pueblo elegido,sino que la ha renovado y, por as\u00ed\u00ad decir, declarado expl\u00ed\u00adcitamente universal, universalidad que ya estaba profetizada en Is 2,1-5; 51,4: \u00abEste c\u00e1liz es la nueva alianza en mi sangre\u00bb (Lc 22,20; 1Cor 11,25). Objetivamente ni el jud\u00ed\u00ado est\u00e1 en mejores condiciones que el no jud\u00ed\u00ado ni el no jud\u00ed\u00ado que el jud\u00ed\u00ado, pues \u00abtodo el que invoque el nombre del Se\u00f1or se salvar\u00e1\u00bb (Rom 10,13; cf. tambi\u00e9n v.9-10). Al hombre moderno y cr\u00ed\u00adtico, hijo de la ilustraci\u00f3n, le resulta extra\u00f1o e inaceptable el concepto de expiaci\u00f3n, propicici\u00f3n o reparaci\u00f3n, pues sospecha que detr\u00e1s de este concepto se esconde una idea de un Dios cruel y justiciero, que exige a su Hijo una satisfacci\u00f3n por los pecados del hombre, y ve amenazadas la libertad y responsabilidad personal. \u00bfPor qu\u00e9 ha de expiar por mis culpas otra persona, sobre todo, si es inocente? Esa objeci\u00f3n no tiene en cuenta, sin embargo, el amor infinito que impulsa al Padre a donar a su Hijo al mundo (Jn 3,16-17) y a Jes\u00fas a entregarse por los hombres (G\u00e1l 2,20).<\/p>\n<p>c) La pronta comprensi\u00f3n de la muerte de Jes\u00fas como sacrificio despu\u00e9s de Pascua. Los sacrificios del AT fueron concebidos por los primeros cristianos como \u00abs\u00ed\u00admbolos prefigurativos\u00bb (en griego \u00abtipoi\u00bb, es decir, \u00abfiguras\u00bb) que se refer\u00ed\u00adan a Jes\u00fas y significaban ya, aunque vaga-mente, su entrega a la muerte por los dem\u00e1s hombres, pero con la pecularidad de que su realizaci\u00f3n en Cristo hab\u00ed\u00ada superado inimaginablemente la realidad del AT, por lo cual los te\u00f3logos llaman a la realidad veterotestamentaria tipo, mientras que la realizaci\u00f3n plena de los sacrificios y dem\u00e1s figuras del AT en Cristo es designada con el t\u00e9rmino antitipo, es decir, \u00abs\u00ed\u00admbolo contrario\u00bb, si bien se debe tener en cuenta la desproporci\u00f3n existente entre tipo y antitipo. A ra\u00ed\u00adz de Pascua sus disc\u00ed\u00adpulos comprendieron que la vida de Jes\u00fas, sobre todo su muerte, implicaba sentido sacrificial (Jn 17,19). La Iglesia de Jerusal\u00e9n de habla aramea interpret\u00f3 muy pronto, a juzgar por el credo tradicional m\u00e1s primitivo que nos ha trasmitido Pablo, la muerte de Jes\u00fas como sacrificio expiatorio: \u00abCristo muri\u00f3 por nuestros pecados seg\u00fan las Escrituras\u00bb (1 Cor 15,3c). Probablemente se remonta tambi\u00e9n a la Iglesia de Jerusal\u00e9n, pero en este caso a la rama de habla griega, conocida como los \u00abhelenistas\u00bb, la afirmaci\u00f3n de Rom 3,25: \u00ab&#8230;a quien Dios ha exhibido p\u00fablicamente como instrumento de expiaci\u00f3n por medio de la fe\u00bb. Los exegetas actuales opinan que Pablo no ha inventado esta afirmaci\u00f3n acerca de la muerte de Jes\u00fas, sino que la ha tomado del grupo de los \u00abhelenistas\u00bb, al que pertenec\u00ed\u00ada el primer m\u00e1rtir san Esteban y que rechazaban decididamente el culto sacrificial del templo (cf. He 6,15-14; 7,48.52-53). Pablo, consecuente con esta l\u00ed\u00adnea cristol\u00f3gica de los \u00abhelenistas\u00bb, a la vez que considera caducos los sacrificios del templo de Jerusal\u00e9n, va a emplear con m\u00e1s frecuencia el concepto de sacrificio expiatorio o propiciatorio para expresar el valor salv\u00ed\u00adfico de la muerte de Cristo y significar que \u00e9sta es la realizaci\u00f3n escatol\u00f3gica de los sacrificios del AT (Rom 10,4).<\/p>\n<p>2. La muerte de Jes\u00fas como culmen de su obra salv\u00ed\u00adfica y entrega sacrificial al Padre por todos los hombres (Mc 10,45; Mt 26,28b; Mc 14,24b; Lc 22,19b.20b; 1 Cor 11,24b)<br \/>\na) La entrega completa de Jes\u00fas a la voluntad del Padre. El ministerio p\u00fablico de Jes\u00fas aparece exclusivamente animado por su conciencia de ser el Hijo querido del Padre, el \u00faltimo y m\u00e1s importante de los mensajeros (Mc 12,6: \u00abTodav\u00ed\u00ada ten\u00ed\u00ada uno s\u00f3lo, su Hijo querido; envi\u00f3le el \u00faltimo a ellos\u00bb; Lc 10,22: \u00abTodo me ha sido entregado por mi Padre y nadie conoce al Hijo sino el Padre y al Padre sino el Hijo y aquel a quien quiera revel\u00e1rselo\u00bb). En su persona y obra se hace presente, aunque de forma incipiente, el Reino (1,15). Jes\u00fas se siente como arrastrado por una fuerza interior, que le llevar\u00e1 a la muerte (Lc 12,49-50; cf. Bovon 1996), a proclamar con palabras y significar con las obras que la soberan\u00ed\u00ada de Dios, o sea, su bondad y misericordia, comienza a realizarse de forma irresistible entre los hombres bien dispuestos, con cierta preferencia de Jes\u00fas por los pecadores y marginados (Mc 4,8.20). Porque Jes\u00fas se entrega y consagra de lleno a esta misi\u00f3n en conformidad con la voluntad del Padre, su vida se convierte en contraste y esc\u00e1ndalo permanente para los piadosos de Israel y est\u00e1 avocada a la muerte violenta a causa del Reino. El Reino, anunciado por Jes\u00fas, conlleva otros par\u00e1metros distintos de los acostumbrados entre los hombres, que incluso Pedro no entiende: \u00abNo he venido a llamar a justos sino a pecadores\u00bb (Mc 2,17); \u00abnegarse a s\u00ed\u00ad mismo y tomar la cruz a cuestas\u00bb y \u00abperder la vida por el Evangelio\u00bb (8,34-36); \u00abel que quiera ser el primero, ha de ser el \u00faltimo de todos y de todos servidor\u00bb (9,35). Este aspecto predominante de la vida de Jes\u00fas y el Reino por \u00e9l anunciado lo hemos llamado proexistencia, que podr\u00ed\u00adamos llamar tambi\u00e9n oblaci\u00f3n de s\u00ed\u00ad mismo y sugiere actitud de sacrificio y servicio. Jes\u00fas define as\u00ed\u00ad su misi\u00f3n: \u00abEl Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos\u00bb (10,45). Los diez disc\u00ed\u00adpulos estaban enojados porque Santiago y Juan pretend\u00ed\u00adan obtener los primeros puestos en el futuro Reino. Seg\u00fan Jes\u00fas \u00abser el primero\u00bb significa, en cambio, servir y hacerse el \u00faltimo de todos y \u00abdar la vida en rescate por los dem\u00e1s\u00bb. Estas \u00faltimas palabras nos recuerdan el cuarto c\u00e1ntico del Siervo de Yahv\u00e9 (Is 52,13-53,12, especialmente v.4-6.11-12). Aunque el dicho de Jes\u00fas de Mc 10,45 haya podido ser formulado, en su forma actual, despu\u00e9s de Pascua, seg\u00fan algunos exegetas, refleja perfectamente, sin duda alguna, el pensamiento y actitud personales de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>b) El aspecto sacrificial de la muerte de Jes\u00fas seg\u00fan sus palabras en la Ultima Cena. Lc 22,19b ha subrayado expresamente la entrega permanente de Jes\u00fas al mencionar sus palabras sacramentales sobre el pan, cuyo origen se remonta sin duda alguna a la \u00daltima Cena: \u00abEste es mi cuerpo que se entrega (el participio de presente griego did\u00f3menon [\u00aben permanente entrega&#8217; expresa el aspecto inacabado de la acci\u00f3n de Jes\u00fas durante la Cena que se concluir\u00e1 s\u00f3lo con su muerte) por vosotros\u00bb: la oblaci\u00f3n de Jes\u00fas tendr\u00e1 su consumaci\u00f3n en el sacrificio de la cruz; la relaci\u00f3n de la entrega u oblaci\u00f3n de Jes\u00fas durante la \u00daltima Cena con el sacrificio pr\u00f3ximo de la cruz es evidente. En las palabras sobre el c\u00e1liz Jes\u00fas interpreta su muerte con un doble motivo: el motivo de la alianza, bien seg\u00fan Ex 24,8: \u00abEsta es mi sangre de la alianza que se derrama&#8230;\u00bb (cf. Mt 26,28; Mc 14,24) o seg\u00fan (Jer 31,31) \u00abla nueva alianza en mi sangre (\u00abpor vosotros\u00bb [1 Cor 11,23]; \u00abque se derrama por vosotros\u00bb [Lc 22,20]) y el motivo del rescate expiatorio por los muchos (cf. Mt 26,28; Mc 14,24: cf. Is 52,13-53,12). La tradici\u00f3n antioquena, de la que dependen Lc y P (Lc 22,19b.20c: \u00abque se entrega por vosotros\u00bb; \u00abque se derrama por vosotros\u00bb; 1 Cor 11,24: \u00abmi cuerpo por vosotros\u00bb), refleja tambi\u00e9n el motivo sacrificial del rescate propiciatorio del cuarto canto del Siervo de Yahv\u00e9, aunque haya cambiado la expresi\u00f3n \u00abpor muchos\u00bb por la m\u00e1s griega y personal \u00abpor vosotros\u00bb. La expresi\u00f3n original empleada por Jes\u00fas fue ciertamente \u00abpor muchos\u00bb -m\u00e1s cercana al cuarto canto del Siervo de Yahv\u00e9 (Is 53,12 LXX)-, o sea por Israel, aunque su sentido no se limita a Israel, sino que por medio y a trav\u00e9s de Israel alcanza al mundo no jud\u00ed\u00ado (42,6).<\/p>\n<p>Algunos exegetas opinan que el tema del Siervo de Yahv\u00e9 que se entrega \u00abpor muchos\u00bb y aparece en la Ultima Cena es una creaci\u00f3n de la comunidad pospascual. Pero \u00bfpor qu\u00e9 no atribuir a Jes\u00fas de Nazaret lo que no hay inconveniente en atribuir a la comunidad pospascual, cuando, incluso, no hay dificultad en afirmar que \u00e9sta aplic\u00f3 muy pronto categor\u00ed\u00adas sacrificiales a la muerte de Jes\u00fas? A m\u00e1s tardar, desde el fracaso -desde un punto de vista humano- de la expulsi\u00f3n de los vendedores del templo, que significaba el intento de abolir el culto sacrificial, Jes\u00fas tuvo que contar con su posiblecondena a muerte y muerte en la cruz. Si a pesar de todo Jes\u00fas sigui\u00f3 afirmando la cercan\u00ed\u00ada del Reino (cf. Mc 14,25: este dicho se atribuye un\u00e1nimemente a Jes\u00fas), lo m\u00e1s probable era que interpretase su muerte como propiciatoria, siguiendo el cuarto canto del Siervo de Yahv\u00e9 (Is 52,13-53,12). La aniquilaci\u00f3n de Jes\u00fas hubiera supuesto la supresi\u00f3n completa de la realidad del Reino. Jes\u00fas, sin embargo, confiaba plenamente en el Padre y estaba convencido de que, a pesar de la oposici\u00f3n de las autoridades jud\u00ed\u00adas, su mensaje de la cercan\u00ed\u00ada del Reino no hab\u00ed\u00ada sido vano, sino que segu\u00ed\u00ada siendo v\u00e1lido y su muerte adquir\u00ed\u00ada el sentido de muerte propiciatoria para Israel y el mundo. Adem\u00e1s, Jes\u00fas no era un mero profeta galileo que s\u00f3lo critic\u00f3 el culto del templo, sino el Hijo de Dios (Lc 10,22), el Hijo \u00fanico querido, el \u00faltimo de los mensajeros (Mc 12,6), en cuya persona y obra comienza a realizarse ya el Reino. H. Sch\u00fcrmann (FS H. Zimmermann [BBB 53] 273-309) afirma que la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas acerca del Reino es completamente compatible con la interpretaci\u00f3n de su muerte como salv\u00ed\u00adfica y expiatoria. Si Jes\u00fas en la \u00daltima Cena no concibi\u00f3 su muerte como sacrificio propiciatorio por los pecados, no se explica por qu\u00e9 la comunidad pospascual dej\u00f3 de asistir al culto sacrificial del templo y consideraba el templo s\u00f3lo como \u00abcasa de oraci\u00f3n\u00bb (Mc 11,17; He 3,1). Si la comunidad pospascual rechaz\u00f3 desde el principio de modo consecuente el culto sacrificial es porque sab\u00ed\u00ada que la muerte de Jes\u00fas era ya el \u00fanico sacrificio aceptable a Dios. Las palabras sobre el pan y el c\u00e1liz (A: Lk\/P) o s\u00f3lo el c\u00e1liz (M: Mc 14,24), que se recitaban en celebraci\u00f3n de la Cena del Se\u00f1or, recordaban a la Iglesia primitiva que no hab\u00ed\u00ada otro sacrificio acepto a Dios que el de Jes\u00fas. En conclusi\u00f3n, se puede afirmar que Jes\u00fas concibi\u00f3 su pr\u00f3xima muerte violenta como un sacrificio expiatorio por la multitud incontable de jud\u00ed\u00ados y no jud\u00ed\u00ados que aceptar\u00ed\u00adan su mensaje, sin excluir a nadie. Su muerte propiciatoria es el \u00absacrificio de la Nueva Alianza\u00bb.<\/p>\n<p>3. La interpretaci\u00f3n sacrificial de la muerte de Jes\u00fas por la Iglesia de Jerusal\u00e9n<br \/>\na) La rama de lengua aramea de la Iglesia de Jerusal\u00e9n en torno a Pedro y los doce ap\u00f3stoles. La f\u00f3rmula m\u00e1s antigua de la fe de la Iglesia nos ha sido trasmitida por P en 1 Cor 15,3c-4. Esa breve f\u00f3rmula constituye el n\u00facleo m\u00e1s antiguo de lo que, m\u00e1s tarde, se llamar\u00e1 credo apost\u00f3lico. En ella se afirma que \u00abCristo muri\u00f3 por nuestros pecados seg\u00fan las Escrituras\u00bb. La muerte de Cristo viene interpretada en esta confesi\u00f3n de fe con las im\u00e1genes del sacrificio de expiaci\u00f3n o propiciaci\u00f3n del cuarto c\u00e1ntico del Siervo de Yahv\u00e9 (Is 52,13-53,12). La comunidad en torno a Pedro retom\u00f3 el motivo de la expiaci\u00f3n del Siervo de Yahv\u00e9 que Jes\u00fas se hab\u00ed\u00ada aplicado a s\u00ed\u00ad mismo en la Ultima Cena, en forma de confesi\u00f3n de fe: \u00abJes\u00fas ha muerto por nuestros pecados seg\u00fan las Escrituras\u00bb (cf. 1 Cor 15,3c y Is 53,5-6.8-9.12). La firme convicci\u00f3n de los primeros disc\u00ed\u00adpulos de que Jes\u00fas hab\u00ed\u00ada muerto por los pecados de los hombres es el motivo que les impuls\u00f3 ya desde el principio a la misi\u00f3n de los jud\u00ed\u00ados, es decir, a proclamar que la muerte de Jes\u00fas de Nazaret en la cruz no significaba la condena definitiva de los que le hab\u00ed\u00adan rechazado sino, al contrario, la posibilidad y garant\u00ed\u00ada de salvaci\u00f3n para todos, si aceptaban a Jes\u00fas como el Mes\u00ed\u00adas crucificado e Hijo de Dios. Las apariciones del Resucitado, solas, sin la intuici\u00f3n sobrenatural de que su crucifixi\u00f3n hab\u00ed\u00ada sido una muerte salv\u00ed\u00adfica, es decir, un sacrificio propiciatorio, no habr\u00ed\u00ada impulsado a Pedro y dem\u00e1s ap\u00f3stoles a anunciar de nuevo a Jes\u00fas como el \u00fanico camino de salvaci\u00f3n; las apariciones de por s\u00ed\u00ad solas, sin la comprensi\u00f3n de su muerte como salv\u00ed\u00adfica, habr\u00ed\u00adan creado en los primeros disc\u00ed\u00adpulos, m\u00e1s bien, una actitud pasiva, en espera del juicio para los que le hab\u00ed\u00adan rechazado, semejantes a la de los c\u00ed\u00adrculos llamados apocal\u00ed\u00adpticos. La experiencia pascual de las apariciones del Resucitado (1 Cor 15,5-7, etc.) se traduce en la confesi\u00f3n de fe: \u00abDios ha resucitadoa Jes\u00fas de entre los muertos\u00bb (He 3,15; 4,10; Rom 10,9; 1Cor 6,14; 15,15; 1Tes 1,10), ratifica y corrobora las palabras de Jes\u00fas en la Ultima Cena y va acompa\u00f1ada de la comprensi\u00f3n y convicci\u00f3n de que el misterio pascual de la \u00abmuerte propiciatoria\u00bb y \u00abresurrecci\u00f3n\u00bb de Jes\u00fas es el fundamento y garant\u00ed\u00ada de la salvaci\u00f3n para todos los hombres, sin excepci\u00f3n, el principio de la misi\u00f3n.<\/p>\n<p>En los escritos del NT encontramos otras f\u00f3rmulas que se remontan tambi\u00e9n con toda probabilidad a la Iglesia de Jerusal\u00e9n y desarrollan la anterior, subrayando la entrega de Jes\u00fas a la muerte: \u00abdar su vida como rescate por muchos\u00bb (Mc 10,45c); \u00abfue entregado por nuestros pecados\u00bb (Rom 4,25a; cf. tambi\u00e9n 1Tim 2,6; 1Jn 3,16). Estas f\u00f3rmulas est\u00e1n inspiradas tambi\u00e9n en la traducci\u00f3n griega (LXX) del cuarto canto del Siervo de Yahv\u00e9 (Is 53,12b: \u00abporque entreg\u00f3 su vida a la muerte\u00bb; v.12e: \u00aby fue entregado por los pecados de ellos\u00bb).<\/p>\n<p>b) La rama de lengua griega o \u00abhelenistas\u00bb en torno a Esteban y \u00ablos siete di\u00e1conos\u00bb. Los helenistas en torno a Esteban y \u00ablos siete di\u00e1conos\u00bb son los disc\u00ed\u00adpulos, que m\u00e1s consecuentemente llevaron a la pr\u00e1ctica la convicci\u00f3n de que el culto sacrificial del templo hab\u00ed\u00ada quedado abolido por la muerte y resurrecci\u00f3n de Cristo: si la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, testificada por las aparaciones y otras manifestaciones sobrenaturales, ratificaba que su entrega a la muerte como sacrificio por Israel, y por los no jud\u00ed\u00ados inclusive, hab\u00ed\u00ada sido agradable a Dios Padre, los ritos del templo de Jerusal\u00e9n hab\u00ed\u00adan perdido su valor y sentido; el lugar del culto de la nueva alianza no era ya el templo de Jerusal\u00e9n sino el cuerpo crucificado y resucitado de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Las acusaciones de que Esteban \u00abno deja de hablar en contra del lugar santo y la ley\u00bb y afirma que \u00abJes\u00fas, el Nazareno, destruir\u00e1 este lugar y cambiar\u00e1 las costumbres que nos trasmiti\u00f3 Mois\u00e9s\u00bb (He 6,13-14) as\u00ed\u00ad como la objeci\u00f3n de Esteban de que Dios \u00abno habita en templos construidos por manos de hombres\u00bb (7,48-50) apoyan la opini\u00f3n de que los helenistas en torno a Esteban daban el culto sacrificial del templo de Jerusal\u00e9n por abolido, no s\u00f3lo siguiendo el ejemplo Jes\u00fas, que con la acci\u00f3n simb\u00f3lica de la expulsi\u00f3n de los vendedores del templo lo hab\u00ed\u00ada declarado inv\u00e1lido y superado, sino, sobre todo, porque su muerte inauguraba el \u00fanico y definitivo culto de los \u00faltimos tiempos.<\/p>\n<p>El rechazo del templo y la afirmaci\u00f3n de que la muerte de Cristo era el \u00fanico culto sacrificial de los tiempos mesi\u00e1nicos ahondan sus ra\u00ed\u00adces en la concepci\u00f3n cristol\u00f3gica de los helenistas de que la Sabidur\u00ed\u00ada preexistente se hab\u00ed\u00ada encarnado en Jes\u00fas de Nazaret, el Hijo de Dios. Los helenistas son los primeros disc\u00ed\u00adpulos que introdujeron el concepto de preexistencia en la cristolog\u00ed\u00ada, ya mucho antes de P. As\u00ed\u00ad, pues, ya no se necesitan los sacrificios del templo para salvarse, sino s\u00f3lo \u00abinvocar el nombre del Se\u00f1or\u00bb, o sea, de Jes\u00fas (Rom 10,13; cf. He 2,21). De aqu\u00ed\u00ad se desprende cristol\u00f3gicamente, seg\u00fan EvJn, que Cristo es el nuevo templo de Dios (2,21; 4,21-24) y eclesiol\u00f3gicamente que la comunidad cristiana es \u00abel templo de Dios en el que habita el Esp\u00ed\u00adritu de Dios\u00bb (1 Cor 3,16-17).<\/p>\n<p>P nos ha conservado un fragmento que refleja la teolog\u00ed\u00ada de los helenistas y est\u00e1 de acuerdo con lo deducido de He 6,1-7,60: \u00ab&#8230;al cual exhibi\u00f3 Dios como instrumento de propiciaci\u00f3n&#8230; por su propia sangre, para manifestar su fuerza salvadora, pasando por alto los pecados cometidos en el pasado en el tiempo de la paciencia de Dios\u00bb (Rom 3,25-26a). La expresi\u00f3n m\u00e1s importante es instrumento de propiciaci\u00f3n, que traduce el t\u00e9rmino griego (ilasterion, que a su vez corresponde a la palabra hebrea kapp\u00f3ret, la placa dorada que cubr\u00ed\u00ada el arca de la alianza (Ex 25,17-22). El gran d\u00ed\u00ada de la expiaci\u00f3n el sumo sacerdote rociaba el kapp\u00f3ret o superficie del propiciatorio, el lugar de la presencia de Dios en el templo de Jerusal\u00e9n, para borrar las culpas del pueblo (Lev 16,1-19). Seg\u00fan P y sus antecesores, loshelenistas, el lugar en que ahora mora Dios y se realiza la expiaci\u00f3n por los pecados no es ya la placa del arca de la alianza mediante la aspersi\u00f3n con sangre, sino el cuerpo crucificado y resucitado de Cristo.<\/p>\n<p>Finalmente hay que observar que los conceptos de la alianza y expiaci\u00f3n, que se encuentran unidos en el AT (Ex 25,17-22; Lev 16,1-19), reaparecen en los relatos de la instituci\u00f3n de la Cena (Mt 26,28; Mc 14,24; Lc 22,20; 1Cor 11,25). Impl\u00ed\u00adcita-mente encontramos tambi\u00e9n los motivos de propiciaci\u00f3n y alianza en Rom 3,24-25: \u00abla justicia\u00bb de Dios, que \u00abha pasado por alto los pecados pasados\u00bb y \u00abahora manifiesta su fuerza salvadora en el momento presente\u00bb, no es otra cosa que la fidelidad de Dios a la alianza; la alianza de Dios con su pueblo elegido ha sido renovada y sellada con la sangre de Cristo que exp\u00ed\u00ada los pecados.<\/p>\n<p>En 1 Cor 5,7 nos ha conservado P tambi\u00e9n uno de los testimonios m\u00e1s antiguos del NT en que la cristolog\u00ed\u00ada viene expresada con im\u00e1genes sacrificiales: \u00abCristo, nuestro cordero pascual, ha sido inmolado\u00bb. Parece tratarse de una frase hecha, tradicional, que P no ha inventado sino recibido de la Iglesia primitiva. En ella concurren las im\u00e1genes de \u00abcordero inmolado\u00bb, sacrificio y alianza (CONZELMANN, Korinther, 119-120).<\/p>\n<p>4. Pablo y su interpretaci\u00f3n sacrificial de la muerte de Jes\u00fas<br \/>\na) El alcance universal del sacrificio de Cristo seg\u00fan san Pablo. P -lo mismo que los helenistas- interpreta la muerte de Cristo como sacrificio expiatorio y la explica con las categor\u00ed\u00adas c\u00falticas del AT, pero de acuerdo a su teolog\u00ed\u00ada de la justificaci\u00f3n por la fe y la gracia. El horizonte de P es m\u00e1s universal que el de los helenistas; la misi\u00f3n de los gentiles iniciada por los helenistas distaba a\u00fan mucho de la de R Estos declaran derogados los sacrificios del templo, ya que \u00abla muerte de Jes\u00fas es el instrumento de propiciaci\u00f3n&#8230; por los pecados pasados en el tiempo de la paciencia de Dios\u00bb (Rom 3,25-26a); pero P no s\u00f3lo afirma la abolici\u00f3n de los sacrificios del templo y centra su mirada preferentemente en la eficacia de la muerte propiciatoria de Jes\u00fas con respecto a los pecados pasados, sino que extiende universalmente su alcance propiciatorio por medio de la fe (v.25ab: la expresi\u00f3n por medio de la fe se considera adici\u00f3n paulina) al momento presente (v.26bc: adici\u00f3n paulina) hasta que venga el Se\u00f1or (1 Cor 11,26d). La aplicaci\u00f3n de la muerte expiatoria de Cristo al presente tiene lugar por medio de la fe sin las obras de la ley, es decir, sin las normas rituales de comidas, la observancia del calendario de las fiestas jud\u00ed\u00adas y, sobre todo, la circuncisi\u00f3n. La misi\u00f3n de los gentiles impuls\u00f3 a P a descubrir todo el alcance salv\u00ed\u00adfico de la muerte de Cristo.<\/p>\n<p>b) Presentaci\u00f3n de algunas f\u00f3rmulas de Pablo relativas al significado sacrificial de la muerte de Cristo. Las f\u00f3rmulas relativas al significado sacrificial de la muerte de Cristo en P presentan bien la estructura breve de entregrarse o morir por.. (p. ej., Rom 5,6.8; G\u00e1l 2,20), o larga de entregarse o morir por nuestros pecados (p. ej., Rom 4,25; 1 Cor 15,3; G\u00e1l 1,4). La f\u00f3rmula breve \u00abentregarse o morir por m\u00ed\u00ad, vosotros, nosotros\u00bb es una refundici\u00f3n conforme a la mentalidad griega de la f\u00f3rmula larga que refleja claramente a\u00fan la concepci\u00f3n cultual hebrea. Las expresiones paulinas referentes al valor sacrificial de la muerte de Jes\u00fas est\u00e1n concebidas generalmente en conceptos c\u00falticos, pero no es necesario repetir que \u00e9stos representan en la cristolog\u00ed\u00ada y soteriolog\u00ed\u00ada paulina s\u00f3lo un papel secundario, pues lo importante es el aspecto salv\u00ed\u00adfico de la muerte de Cristo.<\/p>\n<p>Respecto al importante texto de Rom 3,25-26, ya indicamos c\u00f3mo P lo universaliza, adapt\u00e1ndolo a su teolog\u00ed\u00ada de la justificaci\u00f3n por la fe: la muerte de Jes\u00fas adquiere un significado salv\u00ed\u00adfico universal que se expande en todas las direcciones de la historia de la salvaci\u00f3n. La justificaci\u00f3n por la fe sustituye el intento fallido de conseguir la purificaci\u00f3n por las obras de la ley, sean \u00e9stas el culto del templo o las normas rituales. En Rom 5,8-9 se afirma que hemos sido justificados por el sacrificio propiciatorio de la muerte de Cristo: la expresi\u00f3n \u00abmuri\u00f3 por nosotros\u00bb corresponde a \u00abjustificados por su sangre\u00bb; las alusiones sacrificiales son evidentes. La alusi\u00f3n a la muerte de Cristo como sacrificio expiatorio en Rom 8,3 no puede tampoco pasar desapercibida: \u00abDios, habiendo enviado a su propio Hijo con una naturaleza semejante a la del hombre pecador y como v\u00ed\u00adctima por el pecado, conden\u00f3 al pecado en la carne\u00bb.<\/p>\n<p>En otros textos aplica P a Cristo el aspecto de propiciaci\u00f3n o sustituci\u00f3n, t\u00ed\u00adpico del sacrificio expiatorio. Como los sacerdotes jud\u00ed\u00ados por medio del gesto de la imposici\u00f3n de las manos sobre la v\u00ed\u00adctima significaban que el oferente pecador se identificaba en cierto sentido con la v\u00ed\u00adctima, as\u00ed\u00ad afirma el Ap\u00f3stol tipol\u00f3gicamente que Dios ha identificado a Cristo con los pecadores (cf. 2Cor 5,21; G\u00e1l 3,13). Puesto que ha sido Dios quien ha constituido a Cristo v\u00ed\u00adctima en sustituci\u00f3n de los hombres pecadores (cf. Rom 8,3), la muerte de Cristo posee objetivamente valor salv\u00ed\u00adfico infinito; para que la salvaci\u00f3n se haga real de forma subjetiva o personal, se requiere la muerte sacramental del hombre pecador por medio de la fe y el bautismo (Rom 6,3-11; G\u00e1l 2,19).<\/p>\n<p>5. Otros escritos del Nuevo Testamento<br \/>\nEl aspecto sacrificial de la muerte de Cristo aparece en otros escritos del NT. Dado que nuestro inter\u00e9s se ha centrado principalmente en los comienzos de la teolog\u00ed\u00ada del NT y no es posible realizar aqu\u00ed\u00ad un estudio exhaustivo del tema en todo el NT, nos limitaremos a los textos m\u00e1s relevantes. Digno de tenerse en cuenta por su impronta tradicional es Ef 5,2: \u00abVivid en el amor como Cristo os am\u00f3 y se entreg\u00f3 por nosotros como oblaci\u00f3n y v\u00ed\u00adctima sacrificial a Dios de suave aroma\u00bb. Que el autor de Ef emplea en v.2b f\u00f3rmulas tradicionales, lo confirman una comparaci\u00f3n con Ef 5,25 y G\u00e1l 2,20 y las expresiones \u00aboblaci\u00f3n y v\u00ed\u00adctima sacrificial (cf. Sal[LXXj 39,7) a Dios de suave aroma\u00bb (Ex[LXXj 29,18). El tema enunciado en Ef 5,2 ser\u00e1 desarrollado ampliamente en la Carta a los Heb. En 1Pe 1,18-19 aparece la muerte propiciatoria de Cristo descrita con im\u00e1genes sacrificiales: \u00abFuisteis rescatados&#8230;con la sangre preciosa de Cristo, como de cordero sin tacha ni mancilla\u00bb. Los autores del NT no inventan sino que toman conceptos e im\u00e1genes corrientes en el cristianismo primitivo. En el EvJn no se menciona expl\u00ed\u00adcitamente el aspecto expiatorio, propiciatorio de la muerte de Jes\u00fas, sino que se recalca el objetivo de su venida y exaltaci\u00f3n: la salvaci\u00f3n eterna. Sin embargo, hay expresiones que recuerdan los conceptos c\u00falticos: \u00abHe aqu\u00ed\u00ad el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo\u00bb (1,29.36). La f\u00f3rmula de entregarse a la muerte se encuentra detr\u00e1s de diversos textos jo\u00e1nicos: \u00abAs\u00ed\u00ad am\u00f3 Dios al mundo que entreg\u00f3 a su Hijo&#8230;\u00bb (3,16). Repetidas veces la encontramos en el discurso del Buen Pastor (10,11.15.17; cf. tambi\u00e9n 15,13). En 1Jn la muerte como sacrificio expiatorio aparece recalcada con una insistencia especial, m\u00e1s que en el EvJn, probablemente porque los herejes que ataca la carta de Jn negaban el valor expiatorio de la muerte de Jes\u00fas (1,7.9; 2,2; 4,10; 5,6.8).<\/p>\n<p>El escrito del NT que m\u00e1s consecuentemente ha interpretado la muerte de Jes\u00fas con categor\u00ed\u00adas sacrificiales es la Carta a los Hebreos. Jes\u00fas es presentado en ella como el \u00absacerdote misericordioso y fiel\u00bb (2,17), cuyo sacerdocio supera al lev\u00ed\u00adtico (5,5-10). Se afirma que \u00abJes\u00fas ha entrado con su propia sangre en el santuario celeste para realizar una vez por siempre la expiaci\u00f3n por los pecados y realizar la redenci\u00f3n eterna\u00bb (9,11-12). No es posible desarrollar aqu\u00ed\u00ad m\u00e1s ampliamente el tema de la muerte de Jes\u00fas como sacrificio.<\/p>\n<p>II. LA \u00daLTIMA CENA Y LA EUCARIST\u00ed\u008dA EN CUANTO A SU ASPECTO SACRIFICIAL Y REFERENCIA A LA MUERTE DE CRISTO<br \/>\n1. La \u00faltima cena y su car\u00e1cter sacrificial<br \/>\n1.1. Observaciones previas generales<br \/>\nEn primer lugar, la soluci\u00f3n a la pregunta de si la Ultima Cena de Jes\u00fas tuvo car\u00e1cter sacrificial, viene dada al creyente por la fe de la Iglesia: el CTr. defini\u00f3 que \u00aben la Ultima Cena\u00bb Cristo instituy\u00f3 \u00abun sacrificio&#8230; visible, para que por medio de \u00e9l se representase aqu\u00e9l (sacrificio) cruento que deb\u00ed\u00ada realizarse una sola vez en la cruz&#8230;\u00bb; \u00ab&#8230;que ofreci\u00f3 su cuerpo y sangre bajo las especies de pan y vino a Dios Padre\u00bb y constituy\u00f3 a los ap\u00f3stoles \u00absacerdotes del NT\u00bb (DH 1740.143.1751-1754; CVat II: LG 3; SC 47). En este apartado tratamos de exponer estas verdades de fe mediante un estudio exeg\u00e9tico y la interpretaci\u00f3n teol\u00f3gica de los relatos de la \u00daltima Cena (Mt 26,26-29; Mc 14,22-25: Lc 22,15-20; 1Cor 11,23-26; cf. adem\u00e1s Jn 6,51-59; 13,1-35). Los argumentos de la ciencia exeg\u00e9tica no pueden reemplazar nunca el testimonio divino de las verdades de fe propuestas como tales por la Iglesia, ya que la fe no se apoya en argumentos humanos, sino en la autoridad de Dios. El lector deber\u00e1, adem\u00e1s, tener en cuenta que el CTr no se pronunci\u00f3 acerca de cuestiones exeg\u00e9ticas, siempre que no pusieran en duda la fe cat\u00f3lica. Una reconstrucci\u00f3n, aunque hipot\u00e9tica, de los hechos y palabras de Jes\u00fas en la Ultima Cena, rigorosamente fundada en un estudio filol\u00f3gico, hist\u00f3rico y teol\u00f3gico de los relatos de la instituci\u00f3n, ayuda a conocer y comprender mejor el significado de los gestos y palabras de la gran acci\u00f3n simb\u00f3lico-sacramental de Jes\u00fas. En segundo lugar, conviene recordar lo que se dijo acerca del \u00absacrificio\u00bb, en especial, la noci\u00f3n de sacrificio seg\u00fan Sto. Tomas: \u00abAlgo que se ofrece a Dios por raz\u00f3n del honor que le es propio y en lo que se efect\u00faa alguna modificaci\u00f3n o cambio\u00bb. Se trata de una definici\u00f3n sencilla que no se debe llenar con los detalles de los sacrificios del AT, sino que apunta hacia el sacrificio por excelencia de Cristo en la cruz, desde el cual se mira retrospectivamente a los sacrificios del AT.<\/p>\n<p>El punto de referencia de la \u00daltima Cena y la Eucarist\u00ed\u00ada que celebra la Iglesia ininterrumpidamente es respectivamente el sacrificio de la Cruz, el sacrificio de la nueva alianza por excelencia: la \u00daltima Cena lo anticip\u00f3 simb\u00f3lica y realmente, mientras que la Eucaristia se refiere a \u00e9l de forma retrospectiva a la vez que lo actualiza sacramentalmente cada vez que es celebrado por la Iglesia y apunta hacia la presencia futura, no velada sacramentalmente, del Se\u00f1or cuando venga (1 Cor 11,26). No est\u00e1 de m\u00e1s recordar que la palabra \u00abs\u00ed\u00admbolo\u00bb o \u00absimb\u00f3lico\u00bb se entiende aqu\u00ed\u00ad en sentido b\u00ed\u00adblico como \u00absigno que no s\u00f3lo significa sino que tambi\u00e9n realiza lo que expresa\u00bb, no, en cambio, como \u00abalgo puramente mental o abstracto\u00bb (cf. DH 1753). El car\u00e1cter sacrificial de la \u00daltima Cena as\u00ed\u00ad como de la Eucarist\u00ed\u00ada radica en su estrecha e \u00ed\u00adntima relaci\u00f3n con la muerte de Jes\u00fas en la cruz, como expresan las palabras consecratorias de Jes\u00fas por las que el pan y el vino quedan separados de su realidad profana y se convierten en una realidad nueva, o sea, en Jes\u00fas mismo que se entrega al Padre por los dem\u00e1s. Los ap\u00f3stoles entendieron despu\u00e9s de Pascua que Jes\u00fas les hab\u00ed\u00ada confiado como testamento o voluntad \u00faltima la celebraci\u00f3n de la Cena hasta su venida al final de los tiempos (Lc 22,19c; 1 Cor 11,24c. 25c-26).<\/p>\n<p>1.2. Razones a favor del car\u00e1cter sacrificial de la \u00daltima Cena.<\/p>\n<p>a) Argumentos en general:<\/p>\n<p>\u2014 Misi\u00f3n y muerte de Jes\u00fas a semejanza de la muerte sacrificial del Siervo de Yahv\u00e9. El sentido de la misi\u00f3n de Jes\u00fas en Galilea y los hechos relativos a su actividad en Jerusal\u00e9n antes de su pasi\u00f3n y muerte, o sea la entrega total a la voluntad del Padre, llega en el acontecimiento altamente significativo de la \u00daltima Cena a su culmen. La \u00daltima Cena representa la acci\u00f3n \u00absimb\u00f3lica\u00bb cumbre de todas las acciones de Jes\u00fas durante su vida terrena. Su contenido es la entrega de su vida al Padre a favor de Israel y los dem\u00e1s pueblos, como fue la misi\u00f3n del Siervo de Yahv\u00e9 (Is 42,4.6; 49,6; 53,12). La expresi\u00f3n \u00abpor muchos\u00bb (Mt 26,28b; Mc 14,24c) o \u00abpor vosotros\u00bb (Lc 22,20c; 1 Cor 11,24b) nos hace recordar la muerte martirial del Siervo de Yahv\u00e9 (Is 53,12); la adici\u00f3n de Mt \u00abpara perd\u00f3n de los pecados\u00bb interpreta claramente la muerte de Jes\u00fas como sacrificio, ya que el perd\u00f3n de los pecados est\u00e1 unido en el AT al sacrificio expiatorio.<\/p>\n<p>\u2014 La alusi\u00f3n al sacrificio de la alianza y comida sacrificial seg\u00fan Ex 24,1-10 en los relatos de la instituci\u00f3n. Aunque no es posible probar con argumentos exeg\u00e9ticos de forma contundente que Jes\u00fas en la \u00daltima Cena emplease el t\u00e9rmino \u00ab(nueva) alianza\u00bb y categor\u00ed\u00adas sacrificiales para interpretar su muerte como propiciatoria (Mt 26,28; Mc 14,24; Lc 22,19b.20b; 1Cor 11,24b.25b), tampoco es posible probar contundentemente que no lo hiciera. Es, sin embargo, muy probable que Jes\u00fas emplease en la Ultima Cena expresiones equivalentes sem\u00e1nticamente a las que nos han trasmitido las tradiciones M y A, de que dependen los relatos de la Cena de 1Cor y los evangelistas, ya que resultar\u00ed\u00ada dif\u00ed\u00adcil de explicar por qu\u00e9 la comunidad primitiva habr\u00ed\u00ada utilizado tan pronto despu\u00e9s de Pascua expresiones y categor\u00ed\u00adas sacrificiales, de no haberlo hecho Jes\u00fas mismo. Incluso exegetas cr\u00ed\u00adticos modernos reconocen que la comunidad de Jerusal\u00e9n introdujo muy pronto despu\u00e9s de Pascua en los relatos de la Eucarist\u00ed\u00ada el concepto de alianza y las categor\u00ed\u00adas sacrificiales. Seg\u00fan nuestra opini\u00f3n es m\u00e1s probable que los rasgos llamativos que caracterizaron la \u00daltima Cena quedaran impresos en la memoria de los disc\u00ed\u00adpulos; a estos rasgos car\u00e1cter\u00ed\u00adsticos pertenecen las categor\u00ed\u00adas de alianza y sacrificio.<\/p>\n<p>\u2014 El contexto pascual de los relatos de la \u00daltima Cena seg\u00fan los sin\u00f3pticos. A la cuesti\u00f3n discutida \u2014a causa principalmente de EvJn\u2014 de si la Ultima Cena de Jes\u00fas fue pascual o no, ya nos referimos al hablar de la Eucarist\u00ed\u00ada. Seg\u00fan los sin\u00f3pticos Jes\u00fas instituy\u00f3 la Eucarist\u00ed\u00ada en el marco de su \u00faltima cena pascual antes de la muerte (el 15 del mes Nis\u00e1n). La cena pascual jud\u00ed\u00ada era considerada por los jud\u00ed\u00ados como sacrificio. Seg\u00fan EvJn Jes\u00fas muere a la hora en que los corderos pascuales eran degollados en el templo y se derramaba su sangre (19,14.36) (el 14 del mes Nis\u00e1n). El que \u00abel velo del templo se rasgase de dos de arriba abajo\u00bb a la muerte de Cristo (Mc 15,38 par.) alude tambi\u00e9n a su car\u00e1cter sacrificial, que reemplaza los sacrificios lev\u00ed\u00adticos. Aparece, pues, insinuado una vez m\u00e1s el car\u00e1cter sacrificial tanto de la muerte de Jes\u00fas como de la Ultima Cena.<\/p>\n<p>b) Los argumentos en particular:<\/p>\n<p>Un examen de la tradici\u00f3n A, que muy probablemente es la original, muestra c\u00f3mo el aspecto sacrificial aparece, en primer lugar, destacado y concentado en las palabras sacramentales sobre el pan eucar\u00ed\u00adstico: \u00abEsto es mi cuerpo, (que se entrega: aclaraci\u00f3n lucana) por vosotros\u00bb (1 Cor 11,24b; Lc 22,19b). Si damos un paso m\u00e1s hasta Jes\u00fas mismo en la Ultima Cena, sus palabras sobre el pan rezaron as\u00ed\u00ad: \u00abEsto es mi cuerpo (que se entrega [por los muchos]). Con ellas se expresa el sentido salv\u00ed\u00adfico propiciatorio de la muerte de Jes\u00fas, que se hace presente sacramentalmente bajo las especies del pan y del vino en la Ultima Cena. M\u00e1s claramente a\u00fan aparece en las palabras sobre el c\u00e1liz: \u00abEste c\u00e1liz es la nueva alianza en mi sangre\u00bb (1 Cor 11,25b; Lc 22,20b), \u00abque es derramada por vosotros\u00bb (Lc 20,20c; aclaraci\u00f3n lucana, procedente de Mc 14,24c, que sigue tambi\u00e9n Mt 26,28 con pocas variantes). Con la expresi\u00f3n paulina \u00abla nueva alianza en mi sangre\u00bb, m\u00e1s breve que la lucana, se afirma tambi\u00e9n el valor salv\u00ed\u00adfico sacrificial de la muerte de Jes\u00fas (cf. I Cor 11,25b y 24b). En los cuatro relatos de la instituci\u00f3n se relaciona la \u00absangre\u00bb de Jes\u00fas o el c\u00e1liz que la contiene con \u00abla nueva alianza\u00bb. Mientras que seg\u00fan Mt\/Mc dice Jes\u00fas: \u00abmi sangre de la alianza\u00bb con referencia a Ex 24,8, habla, seg\u00fan Lc\/Pablo, de la \u00abnueva alianza en mi sangre\u00bb con referencia a la nueva alianza profetizada por Jer 31,31. La idea de la nueva alianza de Jer 31,31-34 no aparece apenas en los escritos jud\u00ed\u00ados contempor\u00e1neos del NT; encontr\u00f3 aceptaci\u00f3n s\u00f3lo por parte de grupos disidentes dentro del juda\u00ed\u00adsmo (Qumr\u00e1n: CD 6,19; 8,21; 19,34; 20,12-13; 1QpHab 2,3; y en el cristianismo: Lc 22,20; 1Cor 11,25; 2Cor 3,6; Heb 8,8; 9,15). Si Jes\u00fas no habl\u00f3 expl\u00ed\u00adcitamente en la \u00daltima Cena de \u00abnueva alianza\u00bb en Mt 26,28; Mc 14,26, ciertamente lo insin\u00faa el respectivo contexto de la situaci\u00f3n, de tal modo que la comunidad pospascual ya anterior a Pablo (tal vez los helenistas de Jerusal\u00e9n, que llevaron el concepto de \u00abnueva alianza\u00bb a Antioqu\u00ed\u00ada) vio en la \u00daltima Cena una referencia a la nueva alianza que Jes\u00fas hab\u00ed\u00ada sellado con su sangre en la cruz. La expresi\u00f3n de la tradici\u00f3n marquina \u00abEsto es mi sangre de la alianza\u00bb (Mt\/Mc) evidentemente no se refiere a la antigua alianza, sino a la alianza de Jes\u00fas: con las palabras de Jes\u00fas, tambi\u00e9n en la tradici\u00f3n M, se significa que Jes\u00fas instituye un nuevo orden salv\u00ed\u00adfico. En ese sentido fueron pronunciadas las palabras sobre el c\u00e1liz por Jes\u00fas. Una rotura o tergiversaci\u00f3n de la intenci\u00f3n y palabras de Cristo en la \u00daltima Cena por la Iglesia pospascual es inconcebible. En el fondo, los cuatro relatos afirman que por medio de la sangre de Cristo, o sea, por su sacrificio en la cruz ha sido instituido el nuevo orden escatol\u00f3gico de la salvaci\u00f3n. La \u00daltima Cena de Jes\u00fas estaba orientada a su muerte sacrificial \u00abpor muchos\u00bb, o sea \u00abpor todos\u00bb, de donde se desprende su car\u00e1cter sacrificial. La entrega sacramental de Jes\u00fas en la \u00daltima Cena al Padre a favor de los hombres, que anticipa simb\u00f3lica, es decir, realmente su muerte en la cruz, expresa el car\u00e1cter sacrificial de la \u00daltima Cena.<\/p>\n<p>2. La eucarist\u00ed\u00ada y su car\u00e1cter sacrificial<br \/>\n2.1. Seg\u00fan los relatos de la instituci\u00f3n<br \/>\nEn los relatos de la instituci\u00f3n de P y los sin\u00f3pticos no se contiene s\u00f3lo la tradici\u00f3n acerca del origen de la Eucarist\u00ed\u00ada sino que se refleja tambi\u00e9n la praxis lit\u00fargica de las primeras comunidades cristianas (cf. tambi\u00e9n Jn 6,51-58): la parte propiamente eucar\u00ed\u00adstica aparece ya separada del \u00e1gape fraterno, formando una unidad propia, y concentrada en la presencia sacramental del Se\u00f1or bajo las especies de pan y vino. Los argumentos del apartado precedente acerca del car\u00e1cter sacrificial de la \u00daltima Cena tienen tambi\u00e9n su valor para la Eucarist\u00ed\u00ada o Cena del Se\u00f1or, que celebraba ya la Iglesia de Jerusal\u00e9n probablemente diariamente (He 2,46), mientras que en las Iglesias cristianas del mundo helen\u00ed\u00adstico ten\u00ed\u00ada lugar el primer d\u00ed\u00ada de la semana jud\u00ed\u00ada, es decir, el domingo (He 20,7, 1 Cor 16,2; la celebraci\u00f3n dominical se insin\u00faa tambi\u00e9n en Jn 20,26 [cf.v.19]; Ap 1,10). Aunque con mucha cautela y reserva, incluso exegetas protestantes admiten que las expresiones de los relatos institucionales \u00absangre de la (nueva) alianza\u00bb, \u00abque se derrama\u00bb y \u00abpor muchos\u00bb o \u00abpor vosotros\u00bb tienen significado sacrificial, si bien tienden a minimizar su importancia respecto a la Cena del Se\u00f1or o incluso a negarlo (cf. F. Hahn, en Opfer [Dialog der Kirchen,3] 1983, 84-91; Roloff, Neues Testament 1999, 280.283). Si se interpretan las palabras de la instituci\u00f3n solamente como un don que crea la uni\u00f3n de la comunidad, que viene entendida, adem\u00e1s, aunque no se afirme expl\u00ed\u00adcitamente como algo intencional, no propiamente sacramental, es l\u00f3gico que se niegue el car\u00e1cter sacrificial de la Cena del Se\u00f1or; pero eso significa violentar el texto de las palabras institucionales, que, en primer lugar, hablan, no de don a los disc\u00ed\u00adpulos, sino de entrega a Dios Padre por vosotros, es decir, los disc\u00ed\u00adpulos (cf. 1 Cor 11,24b: \u00abEste es mi cuerpo, el que [se entrega] por vosotros\u00bb; no se dice: \u00abque se dona a vosotros\u00bb; Lc 22,19b: \u00abque se entrega por vosotros\u00bb; no afirma Jes\u00fas: \u00bb que se entrega a vosotros\u00bb; v\u00e9ase tambi\u00e9n Mt 26,28b y Mc 14,24c).<\/p>\n<p>Asimismo no se puede pasar por alto el contexto sacramental de la entrega a la muerte propiciatoria de los textos de la instituci\u00f3n (1 Cor 11,23; Lc 22,15-18). Si se niega la presencia real y el aspecto sacrificial de la Eucarist\u00ed\u00ada como actualizaci\u00f3n sacramental del sacrificio de la cruz, se desvirt\u00faan tanto el don como la comuni\u00f3n o \u00abkoinon\u00ed\u00ada\u00bb de los participantes. Si se admite, en cambio, la \u00abpresencia personal y real\u00bb o sacramental de Cristo muerto, resucitado, exaltado y glorificado (cf. Jn 6,51-58), no hay raz\u00f3n para negar el car\u00e1cter sacrificial de la Eucarist\u00ed\u00ada El concepto de entrega o sacrificio es algo esencial, muy precioso al cristianismo, de lo que no se puede prescindir y cuya importancia es necesario volver a redescubrir en la cristolog\u00ed\u00ada, liturgia, espiritualidad y apostolado. La indiferencia no s\u00f3lo de la juventud actual sino tambi\u00e9n de los mayores respecto a la Eucarist\u00ed\u00ada dominical radica en que el concepto de sacrificio se les ha vuelto totalmente extra\u00f1o; comulgar es f\u00e1cil, pero identificarse con Cristo que se ofrece sin reserva al Padre y exige de sus disc\u00ed\u00adpulos un amor como el suyo, se puede convertir en \u00ablenguaje duro\u00bb (Jn 6,60). La objeci\u00f3n de que en el NT no se presenta a la Iglesia realizando el sacrificio de Cristo y de que, a lo sumo, se podr\u00ed\u00ada hablar de un \u00absacrificio de alabanza\u00bb (Heb 13,15), se basa en los falsos presupuestos ya indicados as\u00ed\u00ad como en la negaci\u00f3n de que el presidente o presidentes de la reuni\u00f3n lit\u00fargica act\u00faen en virtud de la potestad recibida de Cristo por medio de la ordenaci\u00f3n sacerdotal. Adem\u00e1s, hay que tener en cuenta que el concepto de sacrificio que se aplica a la Eucarist\u00ed\u00ada no se debe llenar con las notas de los sacrificios de la antigua alianza; es suficiente el ya mencionado de Sto. Tom\u00e1s: \u00abAlgo que se ofrece a Dios por raz\u00f3n del honor que le es propio y en lo que se efect\u00faa alguna modificaci\u00f3n o cambio\u00bb.<\/p>\n<p>2.2. Otros textos relativos a la Eucarist\u00ed\u00ada y su posible valor sacrificial (1 Cor 10,14-22; 11,27-34)<br \/>\nP advierte a los corintios de lo que significa participar en los banquetes sacrificiales de los templos paganos: equivale a entrar en comuni\u00f3n con los demonios \u2014pues lo que se ofrece a los \u00ed\u00addolos, que no son nada, en realidad se ofrece a los demonios-, as\u00ed\u00ad como el que participa de la Eucarist\u00ed\u00ada cristiana entra en comuni\u00f3n con \u00abla sangre de Cristo\u00bb y con \u00abel cuerpo de Cristo\u00bb (v.16). La comparaci\u00f3n la extiende el Ap\u00f3stol tambi\u00e9n a los sacrificios del \u00abIsrael seg\u00fan la carne\u00bb, o sea, del templo de Jerusal\u00e9n, que han dejado de tener vigor para los cristianos: los que comen de las v\u00ed\u00adctimas entran en comuni\u00f3n con el altar.<\/p>\n<p>Dado que la comuni\u00f3n representa la culminaci\u00f3n de la Eucarist\u00ed\u00ada y de los sacrificios paganos y jud\u00ed\u00ados (1 Cor 10,14-22; cf. 11,27-30), es evidente que P no trata de comparar a la Eucarist\u00ed\u00ada en cuanto sacrificio con los sacrificios paganos o jud\u00ed\u00ados, sino s\u00f3lo poner en guardia a los corintios ante el peligro de tomar parte en los sacrificios paganos. Si P, por una parte, establece una cierta semejanza al hablar de la \u00abcomuni\u00f3n\u00bb, por otra, subraya la diferencia y distancia entre la Eucarist\u00ed\u00ada y los otros sacrificios. Sin embargo, el hecho de que la comuni\u00f3n, culminaci\u00f3n de la Eucarist\u00ed\u00ada, se compare con la comuni\u00f3n de los sacrificios paganos y jud\u00ed\u00ados, tambi\u00e9n culminaci\u00f3n de \u00e9stos, parecen insinuar, por lo menos, alguna semejanza estructural de las acciones sacrificiales que presuponen la comuni\u00f3n en los tres casos. Adem\u00e1s, las expresiones \u00absangre de Cristo\u00bb y \u00abcuerpo de Cristo\u00bb, de car\u00e1cter sacrificial, se refieren inequ\u00ed\u00advocamente a las palabras de la instituci\u00f3n. En 1 Cor 11,27a encontramos precisamente las expresiones \u00abcomer&#8230; el pan\u00bb y \u00abbeber el c\u00e1liz del Se\u00f1or\u00bb, que corresponden a \u00abbeber el c\u00e1liz del Se\u00f1or\u00bb (en relaci\u00f3n con \u00abbeber el c\u00e1liz de los demonios\u00bb) y \u00abparticipar de la mesa del Se\u00f1or\u00bb (en relaci\u00f3n con \u00abla de los demonios\u00bb (10,21); asimismo la \u00abcomuni\u00f3n con la sangre de Cristo\u00bb y \u00abcomuni\u00f3n con el cuerpo de Cristo\u00bb (10,16) se contraponen a \u00abser reo del cuerpo y de la sangre del Se\u00f1or\u00bb (11,27b). Finalmente 11,30 P echa mano del tab\u00fa que proviene del culto sacrificial: el que comulga entra en el ambito divino. Si la Eucarist\u00ed\u00ada se puede llamar sacrificio en alguna manera, se trata de un sacrificio pura y simplemente distinto de todos los paganos y jud\u00ed\u00ados. El EvJn ha recalcado no s\u00f3lo la presencia real de Cristo en la Eucarist\u00ed\u00ada, sino tambi\u00e9n su caracter sacrificial y la aplicaci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica al cristiano que recibe el sacramento.<\/p>\n<p>III. LA VIDA CRISTIANA Y SU ASPECTO SACRIFICIAL<br \/>\nLa terminolog\u00ed\u00ada del sacrificio cultual aplicado metaf\u00f3ricamente al apostolado de P y vida de los cristianos aparece con mucha frecuencia en el NT, sobre todo, en las cartas paulinas. P describe su ministerio apost\u00f3lico como \u00abservidor de la nueva alianza\u00bb (2Cor 3,6) y \u00abembajador de Cristo\u00bb, que pide a los corintios: \u00abReconciliaos con Dios\u00bb (5,20). En Rom 15,16 se denomina \u00abministro sagrado del culto\u00bb: \u00abMinistro sagrado (leiturg\u00f3s) de Cristo Jes\u00fas ante los gentiles, ejerciendo la funci\u00f3n sagrada del evangelio de Dios, para que la oblaci\u00f3n de los gentiles sea grata a Dios\u00bb. La predicaci\u00f3n del evangelio viene descrita con las expresiones sacrificiales \u00abfragancia\u00bb y \u00abbuen olor\u00bb (cf. 2Cor 2,14-16; G\u00e9n 8,21; Ex 29,18; Lev 1,9; Ez 20,41). P compara su vida ante una posible muerte como \u00ablibaci\u00f3n sobre el sacrificio\u00bb y \u00abofrenda de la fe\u00bb de los filipenses (Fil 2,17; cf. 2Tim 4,6). La comunidad de Corinto es llamada \u00abtemplo de Dios\u00bb (1 Cor 3,16; 2Cor 6,16; 1Pe 2,5-6) y la persona del cristiano \u00abtemplo del Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb (6,19). Las ayudas materiales y las colectas de las Iglesias por \u00e9l fundadas son \u00abfragancia de suavidad, sacrificio acepto, agradable a Dios\u00bb (Fil 4,18) y \u00abservicio agradable\u00bb. Al aplicar la terminolog\u00ed\u00ada cultual a su apostolado y a la vida cristiana, P no espiritualiza el culto del AT, influenciado por el pensamiento griego, sino que lo renueva y lleva a la vida cristiana de cada d\u00ed\u00ada. ->eucarist\u00ed\u00ada; cena; sacrificio; siervo.<\/p>\n<p>Miguel Rodr\u00ed\u00adguez Ruiz<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>DJN \u00c2\u00a0 SUMARIO: I. La muerte de Cristo y su interpretaci\u00f3n sacrificial 1. Introducci\u00f3n: a) La vida de Jes\u00fas como entrega a su misi\u00f3n divina, que culmina en su muerte como sacrificio de propiciaci\u00f3n; b) Alcance soteriol\u00f3gico universal del sacrificio de Jes\u00fas en la cruz; c) La pronta comprensi\u00f3n de la muerte de Jes\u00fas como &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/sacrificio-de-la-nueva-alianza\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abSACRIFICIO DE LA NUEVA ALIANZA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-15664","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15664","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=15664"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/15664\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=15664"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=15664"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=15664"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}